Hay cristianos que oran mucho, cristianos que oran más o menos y cristianos que oran poco y a veces nada. En función y razón de ello se han escrito muchos y buenos libros al respecto, con la finalidad de ayudarnos a crecer en ese plano.
Y yo no soy precisamente un experto en la materia de la oración, sino que ello es algo con lo que yo mismo debo batallar. Quiero compartir contigo, entonces, algunos puntos que el Espíritu Santo me ha señalado, con la esperanza de que te ayudarán como me han ayudado a mí.
Empecemos, como corresponde, por ser honestos. Muchos de nosotros le pedimos a otros que oren por nosotros por tres razones principales: 1) Porque nuestras propias oraciones no están siendo contestadas, y esperamos que Dios le conteste a alguien más. 2) Porque no tenemos la confianza de que Dios contestará nuestras oraciones. 3) Porque sabemos que no estamos dando tiempo de calidad suficiente en la oración para sentir que obtendremos una respuesta de Dios.
Pregunto: ¿No ha sido este el caso en tu vida en algún punto? Creo que esto es algo común a la experiencia de la mayoría de cristianos. Así que quiero traer a tu atención algunas de las cosas principales que nos impiden obtener respuestas a nuestras oraciones, y nos evitan tener la confianza de que Dios nos escuchará en verdad y nos contestará.
El primer obstáculo que podemos encontrar en nuestras oraciones, es el de orar por motivos equivocados. Dice Santiago 4:3: Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Añade Pablo en 1 Corintios 10:31: Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. Y concluye Juan en su evangelio, 14:13: Y todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, lo haré, para que el padre sea glorificado en el Hijo.
Muy bien; la próxima vez que comiences a orar, ¡Detente! Primero siéntate y piensa acerca de lo que pedirás a Dios, y por qué se lo estás pidiendo. ¿Sabed que Dios no solamente toma nota de lo que le pedimos, sino que también examina nuestro corazón para ver por qué lo estamos pidiendo? Lo que estamos pidiendo puede ser bueno, pero nueve de cada diez veces Dios no nos contesta porque los motivos por los que lo estamos pidiendo son equivocados.
¿Sabes que hay un principio operante en el Reino de Dios que debe de gobernar nuestras vidas enteras? Ello es: Todo lo que hacemos, pedimos, o pensamos, tiene que traer gloria a Dios. Muchos de nosotros no nos detenemos a pensar acerca de la gloria de Dios, excepto ocasionalmente durante una sesión de alabanza y adoración en la iglesia.
Y así y todo, entonces, no entendemos lo que significa dar gloria a Dios. ¿Qué significa, exactamente, la palabra gloria? Originalmente la palabra gloria hacía referencia a una opinión o estimación en la que uno es tenido. Luego la palabra vino a denotar la reputación, buena posición, y estima dada a una persona.
Progreso a honor o gloria dada a pueblos, naciones, e individuos. La palabra que significa gloria en El Nuevo Testamento se convierte en esplendor, radiación, y majestad centrada en Jesús y en Dios el Padre.
¡Verás, Dios está muy preocupado con Su reputación! ¡Dios Es todo aquello que es maravilloso, majestuoso y espléndido! ¡Nuestras vidas deben de ser vividas de tal forma que todo lo que hagamos y digamos señale Quien ES Dios y Lo que Él ES! ¿Por qué? Para que otros puedan venir al conocimiento salvador de Jesucristo y puedan ver que maravilloso es nuestro Dios.
Ahora, de regreso a nuestras oraciones. Puede que tengamos una lista entera de cosas que estamos pidiendo, PERO, ¿Por qué queremos estas cosas? ¿Alguna vez nos hemos sentado a pensar al respecto para ver si lo que estamos pidiendo resultará en que otras personas vean que tan maravilloso es nuestro Dios? (Es decir, que le dará gloria a Dios), ¿O estamos pidiendo para nuestra propia comodidad, o para nuestro propio placer?
Verás, en la escritura que citamos en Juan, Jesús dijo que el contestaría todo lo que pidiéramos para traer gloria al Padre. Si pedimos algo que NO traerá gloria al Padre, entonces Dios no nos contestará. Si pedimos algo que deseamos en nuestro corazón para nuestro propio placer en lugar de para dar gloria a Dios, entonces Dios no nos contestará.
Cuando el Espíritu Santo trae este punto a tu mente, pone una nueva luz en tus oraciones. ¡Te das cuenta de que no has pasado, ni por cerca, el tiempo suficiente pensando acerca de la gloria de Dios! ¿Vivo de tal manera que muestre que tan maravilloso es Dios a otras personas? ¿Estoy pidiendo por cosas en mis oraciones, que traerán gloria a Dios? Francamente, en algunos casos no lo sé. Así que, ¿Cuál es la solución?
(Romanos 8: 26) = Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
(27) Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
¡El Espíritu Santo nos mostrará como orar si tan sólo nos tomamos el tiempo para preguntarle! Cuando se trata de oración, el Espíritu Santo es nuestro maestro. Encuentro que las oraciones más efectivas vienen solamente después de pasar un tiempo considerable buscando al Señor y estudiando Su palabra, preguntándole al Señor COMO orar, y por QUE orar.
Un ejemplo de los más abundantes en la iglesia: tal vez estás casada con un hombre que no es cristiano. Si eras cristiana cuando te casaste con él, entonces desobedeciste directamente la palabra de Dios en primer lugar, y necesitas pedirle perdón a Dios por ese pecado.
Ahora eres terriblemente infeliz, y hay una terrible lucha en tu hogar porque tu esposo guía a sus hijos a todo tipo de cosas que están en contra de la palabra de Dios. Has orado y orado por la salvación de tu esposo porque estás cansada de la continua batalla en tu hogar. Ese es un motivo incorrecto.
Estás buscando simplemente tu propio placer y comodidad. Pero si le pides al Señor que se mueva en tu corazón para que puedas venir a una posición en la que verdaderamente te duela que tu esposo se rebele contra Dios y le traiga deshonra a Él, ¡entonces sus oraciones serán contestadas más rápidamente!
Cuando tu corazón quiera la gloria de Dios solamente, pedirá por la salvación de tu esposo para que Dios pueda ser glorificado a través de su conversión. Entonces, le darás el control completo a Dios de lo que necesitas pasar exactamente en su vida y en la vida de tu esposo, para traerlo a Cristo.
Demasiadas veces las congregaciones de las iglesias oran por avivamiento simplemente para que más personas vengan a la iglesia y entonces mejorar sus finanzas. ¡Dios nunca contesta esos motivos! Siéntate, y considera en oración este principio por algún tiempo. Pídele al Espíritu Santo que examine tu corazón y te revele exactamente lo que hay en el.
Recuerda, nuestros propios corazones nos pueden engañar ¿Cómo necesitas cambiar tu corazón para que pidas ahora solamente las cosas que le traerán gloria a Dios? Si eres sincero al pedirle al Señor que te muestre, Él lo hará.
¿Cuáles son tus verdaderos motivos? ¿Por qué motivo estás pidiendo lo que pides? ¿Quieres salir de una situación difícil? Quizás Dios te quiere tener en esa situación, pero capacitarte para caminar victoriosamente en medio de ella para traer gloria a Si mismo.
¿Estás demandando que Dios te envíe un esposo o esposa o hijos? ¿Por qué? ¿Alguna vez te detuviste a pensar que quizás Dios pudiera obrar de tal manera en tu vida que le traería más gloria a Él si tú no tuvieras esas cosas? Una vez nuestro corazón empieza a centrarse en traer la Gloria a Dios, nuestras peticiones de oración cambian, y Dios nos contestará rápidamente.
Lo cierto es que hay una premisa que cada tanto olvidamos: el pecado en nuestras vidas, bloquea necesariamente nuestras oraciones. Leemos en Isaías 59: 1-2: He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
Esta escritura nos muestra claramente que el pecado sin confesar y no resuelto hace imposible que Dios conteste nuestras oraciones, aunque las cosas por las que oremos están de acuerdo por completo a Su voluntad. Parece una verdad de Perogrullo, pero créeme que son miles los que todavía no terminaron de entenderlo o, lo peor…de creerlo.
Si nunca has tomado el tiempo de limpiar completamente tu vida, necesitas hacerlo. ¡No te puedo decir lo suficiente como para que entiendas lo importante que es! Lo que sí puedo decirte es que, en contra de lo que se dice en muchos lugares llamados iglesias, sí funciona y es necesario.
(Cantares 2: 15) = Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en ciernes.
(Salmo 19: 14) = Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti.
Los pecados que más a menudo bloquean nuestra vida de oración son los pecados ocultos y secretos que nosotros mismos justificamos. Son las pequeñas cosas que cuando salen, “sentimos” que no le agradan a Dios, pero no tenemos una escritura firme que diga “No harás esto…” así que los justificamos.
Si estás luchando para obtener una respuesta a la oración, pídele al Señor que te revele los pecados ocultos de tu vida. Cuando Él traiga algo a tu mente, no saltes a justificarlo. Sino que ponte de acuerdo con Dios. Confiésalo como pecado y échalo fuera de tu vida.
Demasiado a menudo decimos, “Oh Señor, SI esto esta mal a Tu vista, renunciaré a ello.” Tú ya sabes que está mal porque el Señor lo trajo a tu atención. En lugar de ello debes decir, “Oh Señor, por favor perdóname por este pecado. Estoy de acuerdo contigo que es pecado, y lo pongo fuera de mi vida, por favor ayúdame a hacer esto.”
¡Recuerda, el perdón de Dios es instantáneo! Una vez confiesas un pecado, eres perdonado, y limpiado inmediatamente. El bloqueo a tus oraciones será removido de una vez. Lo mismo que cuando por alguna causa existen ídolos en tu corazón.
(Ezequiel 14: 1) = Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí.
(2) Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (3) Hijo de Hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?
La mayoría de cristianos de hoy no ponen literalmente ídolos en sus casas y los adoran – tales como estatuas de Buda u otros dioses. Sin embargo, la mayoría de cristianos tienen “ídolos” en sus corazones. “¿Qué es un ídolo en su corazón?” Es cualquier cosa que desea o valora tanto que pecaría por obtenerlo. También es algo que significa más para usted que Dios o Sus mandamientos.
Déjame darte algunos ejemplos: Algunas personas quieren amar y casarse tanto que caen en pecado sexual una y otra vez. El “Ídolo que los hace caer en iniquidad” es el deseo de ser amados por otro ser humano. El deseo de atención.
Algunas personas quieren tanto ser ricos que están dispuestos a mentir, hacer trampa, robar, y descuidar el reino de Dios para serlo. ¿Mientes un poquito en tus impuestos? Entonces tienes un ídolo en tu corazón – el dinero. ¿Te niegas a dar cuando el Señor te dice que des? ¿Mientes o haces trampa en el trabajo o en tu negocio para salir adelante? Entonces tienes un ídolo en su corazón.
¿Deseas complacer a tu cónyuge tanto que estás dispuesto a descuidar el reino de Dios y envolverte en varios fines sociales que no le agradan al Señor sólo para complacerlo / la? Entonces tienes a tu cónyuge como un ídolo en su corazón.
¿Amas a tus hijos tanto que estás dispuesto a permitirles hacer y envolverse en cosas que son pecaminosas o que no le agradan al Señor? ¿Estás apoyando financieramente a un hijo adulto que vive en pecado? Entonces ese hijo es un ídolo en tu corazón. Casi todos los días me contacta alguien que está en terribles dificultades financieras porque están manteniendo a un hijo que vive en pecado o que no trabaja.
No entienden porque sus oraciones no son contestadas. Simple. Su hijo (a) es su ídolo. Al no demandar que su hijo obedezca la palabra de Dios, ponen a su hijo antes que a Dios, y por lo tanto caen bajo la disciplina de Dios. ¡Con razón sus oraciones no son contestadas!
¿Qué ídolos hay en tu corazón? Tú no sabrás en verdad hasta que le pidas al Señor que te los muestre. Pídelo una y otra vez, con sinceridad total. Si lo haces, Dios te mostrará. Pero, tienes que estar dispuesto a escuchar, sin importar que tan doloroso sea. Remover ídolos de nuestros corazones es terriblemente doloroso. Necesitamos la ayuda de Dios para hacerlo. A menos de que remuevas los ídolos de tu corazón, nunca tendrás una vida de oración efectiva.
(Marcos 11: 25-26) = Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas
Sin ninguna duda, la falta de perdón es uno de los problemas más grandes dentro del cuerpo de Cristo. Mientras haya al menos una persona en tu vida a quien no hayas perdonado por completo, todas tus oraciones no tendrán contestación. Si Dios no está contestando tus oraciones, entonces examina tu vida. ¿Tienes amargura o enojo u odio en contra de alguien? Si es así, entonces no los has perdonado.
(Filipenses 4: 16-19) = Pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Cómo nos encanta citar la última parte de esta sección de la escritura: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús “ Pero lo que no hacemos es incluir los dos versículos anteriores que van con esa declaración.
¿Por qué estaba el apóstol Pablo tan seguro de que Dios supliría todo lo que los Filipenses necesitaban? Porque se sacrificaban al dar. Si tú no eres un dador generoso, ¡Entonces no puedes reclamar la promesa de este versículo! Todas las promesas de Dios son condicionales, incluyendo esta.
Hay tantas escrituras para este tema que no las puedo incluir todas aquí. Esta es un área de tu vida que necesitas examinar y pedirle al Señor que trate contigo al respecto. ¿Eres un dador? ¿Das solo porque sientes que tienes que hacerlo? ¿Das de mala gana?
¿Das apenas el mínimo que sientes que Dios aceptará? ¿Te enojas cuando se toma una ofrenda, o simplemente no piensas acerca de las ofrendas de amor para nada? ¿Estás listo para dar en tu vida diaria cuando te encuentra con alguien en necesidad?
¿Das solamente para recibir algo a cambio? ¿Guardas enojo y falta de perdón con alguien que te pidió prestado y nunca te pagó la deuda? Recuerda, Jesús nos dijo que si le prestamos a alguien, no debemos esperar que nos paguen.
Sé de muchos cristianos que han destruido su vida de oración por este motivo. Alguien tomó prestado de ellos y luego no pudo pagarles en retorno. Se enojaron y decidieron destruir a esta persona. Al hacerlo, bloquearon a Dios para contestarles cualquiera de sus oraciones.
(1 Pedro 3: 7) = Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”
Las dificultades entre los esposos y esposas es uno de los mayores estorbos para que los cristianos no reciban respuestas a sus oraciones. Si tu relación con su esposo (a) no es de amor y agradable a Dios, ¡Entonces no esperes que Dios escuche o conteste sus oraciones!
¿Tiene ataques de ira con tu esposo (a)? ¿Guardas amargura o enojo contra tu esposo(a) por algo que el/ella hizo en el pasado? ¿Tienes celos de tu esposo(a)? ¿Le mientes? ¿Intentas controlar o manipular a tu esposo(a)? ¿Eres sarcástico(a), crítico(a) y haces ver mal a tu esposo(a) delante de otros o a solas?
¿No valoras tu relación matrimonial sobre todas las demás excepto la del Señor? ¿Pones a tus hijos antes que a tu esposo(a)? ¿Pones a tu trabajo antes que a tu esposo(a)? La lista sigue y sigue. Si haces alguna de estas cosas, entonces tus oraciones serán estorbadas grandemente.
(Santiago 5: 16) = Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
Muchas de nuestras oraciones no son contestadas simplemente porque no nos interesamos en orarlas. Dios quiere nuestro corazón completo y nuestra atención total cuando oramos. Demasiadas de nuestras oraciones son sin emoción, cortas y descuidadas.
Pienso que uno de los motivos por los que organizarse correctamente en la oración escribiendo cada petición, puede ayudar a muchas personas a obtener respuestas, es porque tienes que esforzarte al escribirlas. Tienes que pensar acerca de lo que quieres orar, tienes que ser específico, y tienes que tomar el tiempo y el esfuerzo de escribirlas.
Dios quiere intensidad en nuestras oraciones. Quiere que seamos serios y nos comprometamos a aquello por lo que oramos. Si no nos importa lo suficiente como para ser intensos en nuestra oración, ¿Por qué debería de importarle a Dios contestar?
Sé que esta es una lista difícil, pero no te desanimes. Toma el tiempo que necesites. Siéntate con papel y lápiz y ora por esta lista que has confeccionado. Pídele al Señor que te muestre las cosas en tu vida que están bloqueándolo a Él para contestar a tus oraciones. ¡Luego escríbelas! Arrepiéntete, confiesa y pídele al Señor que te limpie.
Recuerda esto. Si hay algo en tu vida que está bloqueando a Dios para contestar tus oraciones, ¡Nadie más podrá hacer que Dios te conteste! Pedirle a alguien más que ore por ti no servirá. Sí, hay mucho poder cuando el pueblo de Dios se une en oración, pero aquí estoy hablando de sus problemas personales y la oración.
Si tú no estás obteniendo respuestas, no pienses que alguien más puede presionar a Dios para que te conteste. Es tu responsabilidad ir al Señor y descubrir que es lo que está estorbando tus propias oraciones. Esto requiere humildad, tiempo y esfuerzo, ¡Pero puedo decirle que vale muy bien la pena!