Estudios » Crecimiento

Mundo: ¡Negociar Jamás!

(Éxodo 12: 1-2) = Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año.

Que Dios le hablara a Moisés no es ninguna novedad, muchas veces lo hizo. En todo caso, la novedad, aquí, es que le hable en Egipto. ¿Qué significa esto? Que Dios te va a hablar, aunque todavía estés en el mundo. No te olvides que Dios le habló a Martín Lutero era un simple sacerdote, uno de esos que por estos pagos argentinos todavía llamamos curitas de pueblo. Es así, en la casa de aflicción, Dios nos habla. Y sería muy oportuno describirte algunos rasgos que tiene ese Egipto espiritual, que a lo mejor tú todavía no has podido ver con claridad. Porque estoy convencido que, describiendo al enemigo con el cual de alguna manera estamos durmiendo, aprenderemos a conocerlo de tal modo que, en primer término, podremos impedir que nos derrote, y en segundo lugar, que ni siquiera pueda moverse en nuestra contra.

Es más que conocido en nuestros ambientes, por poco que se nos haya enseñado o predicado, que es nuestra obligación amar a los pecadores. Dios los ama, es más que natural entonces que nosotros también los amemos. Se nos dijo siempre que la iglesia está aquí para ellos. Quiero aclarar algo que tiene que poner algunas ideas en su lugar. La iglesia está aquí para el Señor, y en medio de todo eso están los pecadores. Así me gusta más y coincide más con la Palabra. ¿Por qué digo esto? Simple, porque cuando vemos que la razón de la iglesia es la gente, no podemos evitar ni evadir establecer un diseño para la gente. Es muy de equilibrismo, eso. Yo sé que estamos para la gente, porque Dios nos ha puesto como un brazo para que los alcance, pero por otro lado yo soy aquel que llena de placer al Padre.

Este es mi Hijo, en quien me complazco, le dijo a Jesús. De allí que, el equilibrio de ser una iglesia abierta a la comunidad, pero alineada con lo celestial, no es fácil. Todos los días aparecerá alguien a ofrecerte un buen sistema para que logres incorporar a más gente. Escucha: el sistema más grande todavía está en los cielos. El mundo es poseedor de un sistema muy astuto. A eso es que definimos como Egipto. En Génesis 46: Y cuando Faraón os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro oficio? entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nuestros padres; a fin de que moréis en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor de ovejas.

O sea que, para los egipcios, es maldito todo pastor de ovejas. Y esto se traslada a lo espiritual y con más nitidez a lo eclesiástico. ¿Ejemplo? Toma un lugar que esté agitado por la delincuencia. Mi ciudad de Rosario, por ejemplo. Diariamente la policía realiza allanamientos y detiene a distintas personas vinculadas a alguna forma de delito. Se sabe muy poco de los nombres y apellidos de las personas detenidas, a no ser que tengan alguna relación con alguna iglesia evangélica. Ahí sí te publican todo y no te ocultan nada. Egipto. Independientemente de los merecimientos o no de aquellos que, mostrando una fachada de cristianos, anden por la vida cometiendo delitos de todos los colores a la manera de Egipto. ¿No recuerdas cuando recién te convertiste como, tu propia familia, te reprochaba cualquier error con la muletilla de como harías eso siendo cristiano? ¿Acaso se les dice lo mismo a los médicos, abogados o ingenieros?

Y eso es mucho más válido todavía cuando alguna estructura artística secular decide darle un premio a un cristiano confeso o directamente a un ministro. ¿Tú te crees que lo hacen porque han reconocido su valor o su talento? ¡Ni lo sueñes! La estrategia es otra. Y de paso me pregunto: ¿Qué demonios tendría que hacer un ministro en un escenario recibiendo un premio del mundo? ¿Lo imaginas a David siendo premiado por los filisteos por su composición del salmo? ¿Te parece que él hubiera ido a recibirlo y sacarse fotos con todos los que después en el campo de batalla deseaban fervientemente matarlo? Te pregunto: ¿Tú crees remotamente que el mundo secular aprecia lo que estamos haciendo? Y me refiero a grupos cristianos intachables, espiritualmente bien plantados y llenos de esa autoridad que no es de este ámbito. Así y todo, ¿Ves venir corriendo a la gente desde las discotecas, los estadios de fútbol o de los bancos a felicitarnos?

No nos quieren, hagamos lo que hagamos, digamos lo que digamos, mostremos lo que mostremos, les producimos repugnancia. Porque para los egipcios, todo pastor de ovejas es abominación. Y es más que obvio que esto no tiene nada que ver con la figura del pastor evangélico tradicional, aunque lo incluya, sino con el cristiano promedio en sí. ¿Y qué es lo que hace un pastor? Sólo te diré algo: Jesús se llamó a sí mismo el Buen Pastor. Vas a darte cuenta cómo es que nos ve el mundo. Si hay que hacer malos chistes sobre Jesús, hasta los cristianos los hacen. Vete a algunos de esos países que tú sabes y ponte hacer chistes sobre Mahoma. Dios te ayude, no te metas con Mahoma. Tú ves cualquier película, incluidas las más eróticas o violentas, y ahí andan los actores y actrices exclamando: ¡Dios mío! ¡Jesucristo! Digo: ¿No era que no había que tomar al santo nombre de Dios en vano? Ese mandamiento no fue anulado.

Hay un ataque sistemático por parte del mundo secular para con la figura de Cristo. Los canales de televisión famosos por sus buenos documentales o biografías, se regodean mostrando tumbas distintas para un solo Jesús y estudios “científicos” que ponen en duda cosas que nosotros sabemos que son verdades. ¡La sutileza de esos ataques te dejan más que en claro de donde provienen! Pero, lamentablemente, no son pocos los cristianos que los ven, empiezan a dudar y terminan presos de las evaluaciones lógicas de sus mentes. ¿No has oído hasta predicar sobre un tal evangelio de Judas? ¡Es un descubrimiento! Te dicen. ¡Es un evangelio gnóstico! Fue descubierto en el año 300. No me fastidies. Creo que, de verdad, a veces el pueblo perece por falta de conocimiento. Y no hablo de biblia ni estudio, solamente. Hablo de intimidad.

¿Tú crees, de verdad, que el mundo secular al que llamamos Egipto, quiere llevarse bien con nosotros? La realidad es que si bien aparenta subestimarnos y llega a tomarnos en sorna o burlarse, la verdad espiritual es que nos aborrece y hará lo posible por no vernos ni dejarnos hablar. A ver, una cosa es que amemos a los pecadores. Ahí comparto y me sumo, pero otra cosa es que para caerles simpáticos nos vayamos de parranda con el mundo. Quiero ser claro y muy lejos de ser legalista, tú me conoces. Pero espiritualmente yo no tengo nada que hablar con ese mundo pagano, a no ser de la posibilidad de limpiar sus almas de pecado y entregarle sus vidas al Señor Jesucristo. Ningún otro negocio con ellos es posible. Eso es lo mismo que la comida del profeta. Ningún profeta puede comer cualquier cosa y pretender profetizar correctamente. Y no estoy hablando sólo de comida física de boca y estómago. Hablo de comida auditiva, visual y palpable.

Te hago una pregunta que, independientemente de cual pueda ser su respuesta, porque nada es masivo ni empaquetado, te va a hacer pensar. ¿Verdaderamente tú crees que sabes lo que el mundo secular con el que estás relacionado habla de ti a tus espaldas? Piensa en Egipto y su relación con Israel. Mira Génesis 43:32 Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los egipcios que con él comían; porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominación a los egipcios. Yo llegaba a las oficinas donde trabajaba y mis compañeros me saludaban efusivamente, pero entre ellos yo veía que se cruzaban miradas cómplices. ¿Sabes qué? Jamás me preocupó. Si tú quieres caminar bien con Dios, vas a ser objeto de burla y escarnio de parte del mundo, es inevitable. Porque el sistema de Egipto está presente en todo lo que hacemos.

Sin ir demasiado lejos ni caer en excesos legalistas vetustos y mal mirados, ahí tienes las famosas fiestas de cumpleaños. ¿Qué joven o adulto no va al cumple de Fulanito o Fulanita si está invitado? ¿Y cual es el momento cumbre de es celebración? Cuando traen la torta o pastel con la misma cantidad de velitas encendidas como años cumpla el protagonista y este, bajo un coro de gritos y aplausos, sople todas esas velas y trate de apagarlas todas al unísono. ¿Algún cristiano se preguntó alguna vez qué significado tiene eso de apagar velas? En principio, te digo que apagar las velas es una práctica relacionada con la magia. Ellos soplaban las velas y decían: “Que tu vida se extinga así”. ¡Qué curioso! Porque los judíos encendían lámparas, no las apagaban. ¿Te das cuenta las cosas que hacemos sin saber lo que significan?

Tú no tienes ni la más vaga idea respecto a la cantidad de personas que, en apariencia, se han convertido y han salido de los rudimentos del mundo secular e incrédulo, pero que en sus vidas particulares todavía siguen adheridas a un sinfín de actitudes, tradiciones y actos que no sólo nada tienen que ver con Cristo, sino que en muchos casos, sencillamente están relacionados con los demonios. Eso, obviamente, es censurado duramente por Dios, pero lo peor del caso, es que ellos se creen cristianos. Yo no soy quien para decir que no lo sean, pero sí para darme cuenta que todavía no les ha resplandecido la luz del evangelio de la cruz de Jesucristo. En sus vidas, primeramente, en las de su familia, luego, y en todo lo que tenga que ver con su vida laboral, empresarial, educativa y eclesiástica.

Ahora bien; si la palabra dice que tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo, eso me está diciendo que Dios amó y ama a ese Egipto, por lo que cada uno de nosotros tiene como misión central sacar a personas de ese sistema y traerlos al nuestro. Pero eso no significa que yo tenga que vivir acorde a sus postulados. Nos sirve para guardarnos por un tiempo, si fuera necesario. Ya lo hizo con José y luego con Jesús mismo. Pero a corto o mediano plazo, el espíritu del mundo llamado Egipto comenzará a absorber lo que nosotros somos como personas. O sea que, si cuando la gente se convierte a Cristo, no puede percibir que somos distintos, tanto por fuera como por dentro, que somos realmente diferentes, mucho menos va a poder recibir lo que ya no ve.

Me ha tocado ver campañas para evangelizar jóvenes muy singulares, con chicos recibiendo a Cristo mientras mueven sus cuerpos sensualmente al ritmo de moda. ¿Qué Dios están recibiendo? Es imposible ver ese proceso inequívoco de su paso de las tinieblas a la luz, no ves ese proceso. Los mismos chicos que los domingos por la tarde tocan instrumentos en una iglesia, el sábado por la noche lo hacían en una discoteca o en un club nocturno. Y tú y yo sabemos que esas son las imágenes de las mega iglesias que salen por los canales de la televisión más famosos de nuestros ambientes. Ocho, diez, quince años llevando esa doble vida. ¡Es que estamos ganándolos!, me dicen. ¿A quien estamos ganando? ¡¡Ellos nos están ganando a nosotros!! Es como la chica que se enamora de un no creyente y para excusarse dice que lo está ganando para Cristo. ¿Sabes qué? ¡Él la está ganando para Egipto!

No hagas yugo desigual con los incrédulos, dice la Palabra. Y añade que si lo haces, Dios no habrá de prosperarte. Ojo, Dios le dice a Abraham que salga, no le dice que lo prosperará y bendecirá allí donde está. ¡Aquí hay dos hijas mías que no han conocido varón! ¿Qué? ¡Aprovechan que su padre se embriaga y lo violan! ¿Qué no han conocido varón? El que no conocía e sus hijas, era él. Hoy, en muchos lugares del mundo, sucede lo mismo. Si tú le abres una mínima puerta al infierno, los demonios te van a robar a tus hijos. Aunque los llenes de himnos y salmos todos los domingos, en la semana el infierno te los va a cautivar. Lo que el diablo no puede h hacer con un hombre o una mujer, lo va a intentar hacer con algunos de sus hijos. Si tú les financias a tus hijos entretenimientos o diversiones emanadas de Egipto, luego no te quejes si Egipto te los roba.

El problema más serio que afronta la iglesia como institución, es la delgada línea que confunde corrección, respeto y reverencia con legalismo, autoritarismo y tiranía religiosa. ¿Sabes qué? Por causa de la carencia y el libertinaje de lo primero, nació lo segundo. Tú ya me conoces, si hay un creyente sin legalismo de ningún color ni aroma, ese soy yo, pero cuidado… Eso no me convierte en un permisivo total que está dispuesto a aceptar que un domingo la joven pastora predique en bikini o el joven pastor en musculosa luciendo sus bíceps de gym. Estoy de acuerdo, el pecado nace en el corazón de quienes los miran, pero sus modos de vestirse son una invitación a que una bandada de demonios haga estragos en los hermanitos y hermanitas más débiles. Si no abres la puerta, ellos no entran. Tú sabes de lo que hablo.

Y creo fervientemente que el gran nudo de la cuestión está en crear equipos que realmente tengan unción y ejecución misionera. Y que conste más que claro que no me estoy refiriendo a una copia de aquellos americanos que venían a Sudamérica, se tomaban dos o tres años para poder balbucear cincuenta palabras en español y, en el caso de Argentina, ser aceptados cuando finalmente aceptaban beber de nuestro tradicional mate de bombilla. Creo que ser misionero es otra cosa. Lo que Dios envió, en el libro de Hechos, fueron equipos apostólicos. Era gente que sabía perfectamente por qué estaba siendo enviada al lugar donde recalaba y no a otro que le quedaba más fácil o más cerca. Era gente que se movía en lo profético. Y, fundamentalmente, era gente que dominaba lo espiritual, no lo estructural.

Algo está más que claro. El día que tú saliste del mundo, de Egipto, no creas que el diablo te miró y dijo algo así, como: ¡Ay qué lástima! ¡Lo perdí! ¡A ver demonio administrador, borra su nombre de tus libros, ya no nos pertenece! ¡Pero qué pena! Ni lo sueñes. La primera actitud de la organización del infierno cuando tú te conviertes, es pasar al plan “B”. Te les escapaste, a eso lo entienden, pero ahora les toca elaborar un plan para convertirte en religioso, en un cristiano ciego, en uno bien natural y carnal. Así se queda en la misma condición. Tal como un mundano impío, pagano y pecador no sabe para donde va, así también un cristiano religioso, espiritualmente ciego, terrenal y carnal, tampoco sabe donde va. No te olvides que ya bien viejo, José les hace jurar a sus descendientes que ni sus huesos van a quedar en Egipto. ¡Ese era el corazón de los patriarcas!

Cada persona que Dios levantó para una misión, era gente radical, con autoridad espiritual por sobre cualquier imitación terrenal. Ningún negociador fue enviado a acomodar las relaciones con las naciones influenciadas por Satanás. ¡Con el enemigo no se negocia, se lo derrota! Y si a eso lo quieres llamar extremismo, pues llámalo como se te antoje, pero yo al igual que muchos otros hombres de Dios, he entendido que no soy de acá, que soy de otro lugar viviendo temporalmente acá. Así que estoy seguro que les va a costar mucho trabajo a estos egipcios venderme esa mercadería barata que tanto éxito les ha dado hasta hoy. Es suficiente con que sepamos hacia donde vamos. Con eso solamente, sabiendo que los cielos son nuestro destino futuro, ningún mercachifle podrá venderme ninguna tontera por millones de dólares. Además, tampoco tengo esos millones…

Génesis 12, versos 18 y 19: Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: ¿Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete. Tremendo. ¿Recuerdas esta escena, ¿verdad? No la puedo explicar por razones de tiempo, pero te diré que luego a eso mismo le va a suceder a su hijo, por razones de iniquidad. Y fíjate en Abraham. La esposa de Abraham era estéril, ¿No es así? La esposa de Isaac era estéril. La esposa de Jacob era estéril. ¿Por qué eran estériles, si Dios quería que de ellos salga una gran nación? ¿No te parece una contradicción? Esa esterilidad, era el mecanismo de protección que Dios había puesto en esas mujeres, para que sus vientres no fueran contaminados con semen que no fuera hebreo.

Él quiso guardar un ADN correcto entre los hebreos. Tan claro es esto, que están registradas las genealogías desde Adán. Y lo que tú vas a ver, es que Dios guardó el vientre de esas mujeres hebreas. Para que no les entrara cualquier semilla. Así que si por cualquier causa sucedía algo con alguna de esas mujeres, (Ten en cuenta las prácticas, costumbres y modismos de aquella época), no habían consecuencias mayores, ya que esas mujeres eran estériles. ¿Y por qué fue que sucedió todo esto? Respuesta simple, porque el Hijo del Padre iba a venir de esa descendencia. Y esto te confirma una vez más algo que ya hemos dicho y enseñado en más de una ocasión: Dios aborrece las mezclas. Dios es un Dios de orden divino. Él lo creó todo para que luego se reproduzca según su género.

¿Entonces, qué crees que pasa cuando algo del mundo, algo egipcio se introduce e insemina a la iglesia? Ocurre lo previsto, que esa iglesia, a partir de allí, comienza a producir cosas según el género de la semilla que la moviliza. El mejor ejemplo es el error que comete Sara cuando le ofrece a Abraham a su esclava Agar para que tenga descendencia. De esa unión nace Ismael. Ismael es el dolor de cabeza para el pueblo de Israel hasta el día de hoy. ¿Qué hace Dios con Ismael y con la mujer? Tienen que irse de ese lugar. Y nadie puede decir que Dios no los ama. ¡Recuerda a todo y a todos los que les envió para que los ayuden! Pero en el lugar que Él decide, no donde ellos quieran. Oye: tú no vas a amar al mundo más que lo que Dios lo ama. Pero si te pones a jugar al póker con el diablo, el resultado será uno solo: perderás. Con  esto te tiene que quedar más que en claro que ninguna iglesia necesita de programas mundanos para ganar a mundanos para Cristo. Lo que sí necesito, es ganarlos celestialmente.

El problema del hombre, hoy, sigue siendo el mismo problema de Adán. El problema del pecado sigue siendo el mismo, no hay nada nuevo bajo el sol. Y lo que sigue ganando a la gente sigue siendo la misma estrategia de Dios. El arrepentimiento, la obra del Espíritu Santo y llevar a la gente a la cruz. Cuando tú le añades a eso alguna forma de parafernalia humana, algo no va a funcionarte bien. Ese es el evangelio según Hollywood. Casi rozando lo espectacular en apariencia, pero noventa por ciento falso. Desde afuera ves una tremenda ciudad, pero son sólo frentes de cartones de utilería. Filman la escena y lo desmontan todo en media hora. Ese es el mundo secular, todo mayoritariamente apariencia. De hecho, como el Egipto que es, trabajan mancomunadamente con Faraón en todo lo que es ocultismo.

´´Éxodo capítulo 7. Allí hay una historia que tal vez recuerdes. Moisés va junto a Aarón a ver a Faraón. Ellos hacen lo que les dijo: golpean la vara contra las aguas y estas se vuelven sangre. Pero luego, los siervos de Faraón, van y hacen lo mismo. Lo imitan. ¿Por qué lo hacen? Porque ellos pueden manipular fácilmente ciertos poderes. Fíjate (Y no es casual) tanto ellos como los siervos de Faraón juegan con el agua. El agua es tipología de la palabra. La manipulación de la palabra de Dios, es frecuente. Mucha gente en nuestro ambiente cristiano, manipula al pueblo con la palabra. Uno de los ejemplos más abundantes es el que tiene a mujeres abandonadas por sus maridos. La orden pastoral es orar y esperar que Dios lo traiga de retorno. ¿Ah sí? ¿Y qué tal si le preguntan al Señor por cada caso específico y no masifican?

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

octubre 13, 2024 Néstor Martínez