La Creación no es Un Cuento

No me agradan demasiado las introducciones. Desde que supe que forman parte del estilo filosófico y aristotélico griego, no quiero caer en la misma trampa antigua de confundir mensaje divino con retórica intelectual humana. Basten, entonces, estas breves líneas para informarte que voy a incursionar en los dos primeros capítulos del libro del Génesis, para dejar en evidencia algo que durante mucho tiempo giró en mi espíritu y mi mente, y que por palabras de terceros llegó en modo de confirmación concreta y contundente. El primer capítulo nos habla de la Creación en el mundo invisible de lo espiritual y el segundo, de la formación física y visible en la tierra, de todo lo anteriormente creado en el ámbito invisible. Espero encontrarnos en el final y poder decir que algo nuevo e importante nos ha sido revelado.

¿Cuántos han leído el Génesis? Si no lo han hecho, háganlo. Es bueno leer por nosotros mismos la palabra. Que otro te la lea no significa que eso te bendiga. La bendición llega con nuestro paso previo de búsqueda, no de comodidad de butaca de templo. Podemos leerlo con nuestra mente natural. Dios hizo el mundo, luego los mares, luego la tierra se separó de las aguas. Dios hizo a las aves y a los peces del mar, a todos los animales y, por último, Dios hizo al hombre. En seis días. ¿Verdad que es así? Sin embargo, no es lo que dice la Palabra. Y vamos a ver si lo podemos demostrar. Dios creó primero todas las cosas en el mundo espiritual. Porque dice que todo fue creado de lo invisible a lo visible. No fue creado de la nada a lo visible. Fue creado de lo invisible, de algo que existía en lo invisible, y de eso invisible a los ojos naturales, a nosotros, hizo Dios todas las cosas creadas. Por esa razón es que, en la oración clásica, decimos “venga a nosotros tu Reino”. Porque el Reino de Dios es invisible al ojo natural.

Génesis 1: 1 = En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

¿De qué principio está hablando? Mayoritariamente, y sin escudriñar ni investigar nada, muy tradicional en el ambiente cristiano, esto se ha tomado como inicio, comienzo, punto de partida de todo lo que conocemos. Error. ¿Por qué? Porque un Dios eterno jamás podría tener un inicio, un comienzo o un punto de partida en algo, ya que eso está contemplado a través del espejo del tiempo. Y en la eternidad, hasta donde yo sé, el tiempo cronos, tal como nosotros lo conocemos, no existe. ¿Y entonces? ¿Principio de qué? De nada. La palabra original hebrea utilizada es reshit y nos muestra que Principio es un sinónimo de modelo, de patrón, de molde, de bosquejo, de diseño. Si le cambiamos la palabra y decimos que en el diseño creó Dios, entonces algo comienza a tomar sentido mucho más coherente con la divinidad y su sustancia. En el marco de un diseño que ya tenía preestablecido, Dios creó los cielos y la tierra. Suena concreto y no deja lugar a ninguna duda ni cuestionamiento de infantilismos y todo eso que se nos restriega por el rostro cuando nos referimos al momento de la Creación.

Entonces, tenemos que, en respeto a ese diseño, creó Dios los cielos y la tierra. ¿Y cómo fue que los creó? ¿Alguna vez lo pensaste o al menos te lo imaginaste? Yo unas cuantas, pero nunca llegué a nada concreto. Si miro el original, la palabra que se traduce Creó, es la palabra bara’. Originalmente, este verbo encerraba la idea de tallar o suprimir. Es un concepto que todavía se expresa mediante la forma verbal que encontramos en el capítulo 17 del libro de Josué, y que habla de derribar árboles para preparar la tierra para labranza. Esto estaría sugiriendo que crear, es similar a esculpir. Por lo tanto, bara’ es la palabra apropiada para describir tanto el proceso de crear algo de la nada como de moldear lo ya existente para crear algo nuevo. Fíjate que Dios siempre es el sujeto del verbo bara’ en su forma común. El crear es, por lo tanto, un atributo divino. Y no puedo dejar de recordar que, cuando algunos cristianos han sigo objeto de burlas y bromas de mal gusto por su particularidad de hablar en lenguas, quienes se burlaban de ellos, (Incrédulos y también cristianos muy conservadores) no tuvieron mejor idea de llamarlos socarronamente “los bara bara” ¿Casualidad?

Juan nos da una pista respecto a este momento de la Creación. Mira lo que dice en el capítulo 1 y versos 1 y 2 de su evangelio:  En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Aquí, en lo concerniente al original griego, la palabra traducida como Principio, es arjé, de donde luego derivará nuestra más conocida arquitecto. Esto te da a entender que una vez más, está hablando de modelo, de diseño y no de inicio o comienzo. Y que, en el ámbito espiritual, no hay ninguna duda. Juan dice que en ese diseño, ya estaba el Verbo, que todos sabemos que es Cristo, la Palabra hecha divinidad. Y eso no estaba sucediendo en la tierra hasta tiempo después, cuando el Cristo se encarna en la figura de Jesús. Aquí el Verbo era CON Dios y, por si quedara alguna duda, se añade que ERA Dios. Y lo concluye consignando que, cuando Dios establece este diseño creativo en el plano espiritual, el Cristo formaba parte de ello.

Ahora presta mucha atención. Porque esta vez la traducción no se equivoca, aunque en la interlineal, se hable de cielo en singular. Porque la palabra que se traduce como cielos, así en plural, es la palabra shamáyim, cuya traducción más aplicada, es la de Ser Elevado. Y no está hablando de un ser como persona, sino de una elevación sobrenatural, desconocida y ciento por ciento cósmica. Si dice que Dios creó los cielos, es porque son muchos, varios, inconcebible desde lo racional, pero perfectamente posible desde lo sobrenatural y espiritual, que es el ámbito del cual estamos hablando. Y si quieres una prueba de eso, fíjate la palabra siguiente, que es tierra. No dice tierras, porque no son muchas, es una, la que hoy habitamos, la que Dios trajo desde el ámbito espiritual al natural. Pero los cielos sí son muchos, no ese manto celeste de día y negó de noche al que insistimos en llamar cielo. Firmamento, raquía, como gustes es eso, pero cielo es otra cosa. Y si esos cielos son incontables, mucho más todavía.

El salmista, cuando escribe el que en nuestra cuenta lleva el número 8, y en los versos 3 y 4, recibe revelación divina sobre lo creado. Por eso dice: Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? David lo ha visto con total claridad, por eso dice tus cielos. Y compara esa majestuosidad inexplicable para ese hombre del cual Dios tiene memoria, sencillamente porque lo ama, no porque ese hombre se lo merezca. Finalmente, tres textos del libro de Isaías prácticamente consolidan esto: El primero, en 42:5: Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: El segundo, en 44:24-25: Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría. Y el último, en 45:18: Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.

Como epílogo de este primer verso, puedo decir que el punto de partida para estudiar en profundidad todo lo relativo al Reino de Dios, es justamente este versículo. Porque aquí encontramos y nos encontramos con el Soberano de todo el universo, cuyo reinado y gobierno se describen desde el principio. Su Reino, que es como decir su radio de acción respecto a su soberanía, es altamente trascendente. Lo que quiero decir es que no solamente incluye a todo el universo físico, sino que lo excede. Incomprensible para nosotros, seres de mente finita, es conocer que existió antes de toda creación, lo trasciende y, en virtud de haberlo creado, todo lo que existe está EN Él. Su reinado, o el poder mediante el cual gobierna, lo ejerce mediante su voluntad, su palabra y sus obras. Por su voluntad creadora Dios diseña y decide; mediante su palabra de existencia a la creación, y por sus obras, su Espíritu demuestra su ilimitado poder. Su gobierno, o autoridad para gobernar, radica en su preexistencia y su santidad. Él es antes de la creación. Como Creador, el gobierno de lo creado debe estar en sus manos. Toda autoridad, Reino y poder, fluyen de Dios.

Verso 2 = Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

No sé tú, pero yo debo haber oído no menos de veinte interpretaciones y hasta sesudas opiniones distintas sobre este verso. Incluso hasta he escuchado a gente que se ha tomado el atrevimiento cargado de estupidez de cuestionar a Dios por haber creado un mundo desordenado, y pretender que pensemos que ese mundo hoy está como está por responsabilidad de ese Dios desordenado y no por los maravillosos hombres que lo gobiernan. Una barbaridad mayúscula sólo aptas no ya para ateos o gnósticos, sino para ignorantes de toda ignorancia. Lo cierto es que, en una creación netamente espiritual, no terrenal todavía, ese desorden significa la carencia de un orden que reinaría cuando se completara el mandato de Dios. Cuando dice que las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, se añade a una referencia adicional a la ausencia del orden y la belleza que aparecerían en todo su esplendor dentro de seis días. Las dos afirmaciones revelan que la creación constituyó un reflejo del proceso normal utilizado por Dios para introducir el orden en el caos.

El abismo, vale aclarar, era el océano que se encontraba bajo tierra, ese que se rompió en el pre diluvio que vivió Noé, su arca y su familia. Por su parte, el Espíritu de Dios moviéndose, nos habla con toda claridad del brazo ejecutivo de la creación, que se mantenía activo mientras Dios pronunciaba cada una de sus palabras. Y, finalmente, dice que ese Espíritu Santo se movía sobre la faz de las aguas. ¿De qué aguas? De las existentes. ¡Pero en ningún lugar se habla de la creación de las aguas! No, es verdad, y eso sigue constituyéndose en un misterio que sólo será revelado en tiempo y forma por ese mismo Espíritu. El agua ya estaba. El agua es el mayor porcentaje en la sangre y también en la constitución del hombre. Esto creo que explica en parte aquello de nacer del agua y el Espíritu, al que muchos han confundido con el bautismo por inmersión. De hecho, algo tiene que ver, ya que de otro modo Juan el Bautista no lo hubiera implementado, se entiende, bajo orden divina.

Hay dos escrituras que hablan de este momento. La primera, está en el libro de Jeremías, capítulo 4 y, verso 23, y dice: Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. Este, de quien Jeremías recibe la voz, es Dios mismo observando lo que acaba de crear. ¿Y qué esta viendo? Lo relatado en ese segundo verso del Génesis. Tierra asolada y vacía. Obvio, todavía no había puesto nada allí. Nada de lo que luego se convertiría en una maravillosa sinfonía de colores vegetales y rocosos. Pero concluye consignando algo muy importante para esa etapa de la creación. No había luz. Y todos sabemos que, donde no hay luz, por consecu7encia automática, hay oscuridad, tiniebla. Es esa misma tiniebla de la que se habla en Génesis. ¿Reino satánico? No. Todavía no. Eso vendrá después. Esta oscuridad es producto natural de la falta de luz. La mayoría de nosotros, que no habitamos en zonas desoladas, no sabemos lo que es realmente la oscuridad. La nuestra, siempre tiene algún resplandor de alguna luz lejana o de algún elemento artificial que la produce. Donde no existe nada de eso, oscuridad es negrura total, tétrica, tenebrosa y desesperante. Sólo comparable a la ceguera absoluta. La otra escritura es el Salmo 104:30: Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra. Esto se materializará tiempo después.

Verso 3 = Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 

La palabra hebrea amar, que aquí se traduce como Dijo, tiene muchísimas acepciones. De todas ellas, teniendo en cuenta todo lo posterior, me quedo con decreto. Decir es decretar. Decretar en idioma divino, es que algo exista. Sólo porque así lo ordena el rey de todos los universos. Fíjate como será de cierto esto, que dice que Sea la luz. ¿Por qué no utiliza otra palabra? Porque ninguna otra palabra daría cuenta de ese decreto nacido en su propia esencia o sustancia. El dice sea, que tiene que ver con el verbo Ser. ¿Recuerdas cual es la primera persona singular de ese verbo Ser? Exacto. Soy. ¿Completo? Yo Soy. ¿Ahora si lo entiendes? Si me permites una paráfrasis nada convencional sobre este verso, puedo darte esta: A partir de este momento, Yo decreto que soy Luz. No es descabellado para nada si tenemos en cuenta que hay muchas escrituras que lo confirman al señalar que Dios ES luz. No dicen que tiene, o que emite, o que irradia luz. Dice que ES luz. Acostumbrados como estamos a vivir en un mundo donde se tiene muy en cuenta lo que se tiene o no se tiene, esto no es fácil de entender. Pero no debería costarnos tanto, ya que también está escrito, por Él mismo, que todos nosotros SOMOS luz del mundo.

De alguna manera, todo esto se ve corroborado por lo que leemos en el Salmo 33. En el verso 6, el salmista dice: Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. Por la palabra fueron hechos los cielos. Esa misma palabra que hoy está escrita en tu Biblia. Y que todo su ejército fue hecho por el aliento de su boca. ¿Sabes lo que es ese aliento? La palabra es Pneuma, de donde nosotros sacamos la nuestra, neumático, para las ruedas del automóvil. ¿Cómo se traduce? Espíritu. Nada menos. Los ejércitos de Dios, tanto de ángeles como de seres vivientes, salieron de Su Espíritu. Ese que en el primer hombre fue soplado en su nariz. Y el verso 9 del mismo salmo concluye: Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió. Pablo también alude a este momento, aunque al escribirle a los Corintios en su Segunda carta, se lo expresa, en el capítulo 4 y verso 6, de manera más espiritual cuando les dice: Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. ¿Te cabe alguna duda que, así como Dios ES luz, tú y yo, con sólo creer y confiar en Él también lo Somos?

Verso 4 = Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

Es imposible pensar que un Espíritu tiene ojos, pero lo cierto es que un Espíritu como es el que implica la sustancia de Dios, ve. De alguna manera y mediante algún dispositivo espiritual, puede ver, incluso con mayor precisión, nitidez y agudeza que lo que ven nuestros ojos naturales. Y cuando vio la luz que había creado, la consideró buena. Y como no podía ser de otro modo porque lo malo no existe en Dios, esa calidad que ostentaba esa luz, determinó que de inmediato se separara de las tinieblas que existían desde el momento de la creación. Se ha enseñado que aquí nacieron el día y la noche, por consecuencia de la luz y su ausencia nocturna, y porque así se lee en el verso siguiente, pero me temo que esto no tiene nada que ver con eso, que como todos sabemos, es el resultado de la actividad de las lumbreras que recién fueron creadas en el cuarto día. Esto tiene un contenido eminentemente espiritual. Si Dios ES luz y nosotros estamos profetizados para SER la luz del mundo, es ineludible pensar que las tinieblas representan a ese reino usurpado que, desde esa tiniebla espiritual, todavía hoy, en pleno siglo veintiuno, ostenta potestad sobre el mundo secular.

Isaías reitera este concepto, aunque tomado con sus pies en esta tierra, porque en el capítulo 45 de su libro y en los versos 5 al 7, el profeta consigna: Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto. De todos modos, esto que Isaías recibe de boca de Dios, establece algunos principios o conceptos que no podemos soslayar. Primero, Dios le aclara, por si fuera necesario para alguien, que el único Dios es Él y que no hay ningún otro dios por fuera de él. Esto le da un latigazo muy fuerte a ciertas religiones que todos conocemos. Y como para que no queden dudas, se sustenta a sí mismo como único Dios, recordándole al profeta que fue quien formó la luz y creó las tinieblas. Y esto tiene dos lecturas diferentes. Dios creó la luz. Dios ES luz. Pero en su ausencia, que es lo mismo que padecer ausencia de luz, se erigen las tinieblas. Un efecto colateral, si quieres llamarlo así. Y luego concluye diciendo algo que, seguramente, se te va a esclarecer más cuando ahora revisemos el verso siguiente.

Verso 5 = Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

Día y noche. Creación. Primer día. Hay que tener en cuenta que en esto tuvieron mucho que ver los componentes del pueblo hebreo. Y para ellos, cada nuevo día comenzaba con el crepúsculo. Esta forma de calcular el tiempo, junto con el recuento de los días y el descanso sabatino del séptimo día, muestra que el autor ve la creación como algo que ocurre en el transcurso de seis períodos consecutivos de veinticuatro horas, seguido de un séptimo período de descanso divino. Esto es lo que afirman una gran cantidad de comentaristas que se rigen más por la riqueza histórica que por hechos contundentes. De hecho, jamás un comentarista me relata algo como revelación, siempre por estudios plenos de raciocinio y lógica, que son dos elementos a los que jamás pondría bajo una lupa de duda o descreimiento, pero que con absoluta honestidad debería advertir que no tienen absolutamente nada que ver con lo espiritual, sino con la visión griega de una mente racional e intelectual.

Entonces, buscando ampliar un poco más la perspectiva de todo esto, acudo a los originales para ver si un día bíblico es sinónimo de un día mío o si una noche bíblica tiene parentesco con una noche personal. En un repaso un tanto más prolijo que el que normalmente solemos realizar, encuentro que la palabra Día, es traducción de la palabra yom, que en su más amplia traducción, implica una mezcla de calidez y vida. Noche, mientras tanto, es la palabra láyil, que en su recorrido semántico termina traduciéndose como adversidad. El día es vida, la noche adversidad. ¿Verdad que le cambia un poco el sentido a todo? Porque esto, reitero, me está hablando de la creación espiritual, no de la terrenal. De esa me habla el Salmo 74:16, cuando me dice: Tuyo es el día, tuya también es la noche; Tú estableciste la luna y el sol. De hecho, la luna y el sol, disparadores reales del día y la noche como tal, fueron creadas en el cuarto día, y aquí estamos hablando del primero.

Y aquí, casi por ley de gravedad consustancial, me caigo en la gran duda legendaria a este respecto. Cuando mi Biblia dice seis días con relación a la creación del ámbito espiritual, ¿Se está refiriendo a estos días de veinticuatro horas cada uno que utilizamos hoy para conducirnos en esta tierra? Independientemente de las burlas que los creyentes padecemos de la gente ilustrada del mundo secular, reconozcamos que hay poca evidencia científica que lo confirme. Eso, en la suposición de que en ese tiempo creativo ya se usara un día de veinticuatro horas. O que se usaran relojes cronos para medir horas, minutos y segundos, cosa poco probable. ¿Y entonces? ¿Se nos ha mentido en esto? ¿Nos dejó nuestro amado Dios una información que, a la hora de compartirla, nos acarrea burlas y denuestos por parte de la humanidad toda? No. Dios jamás haría eso. No tengo la respuesta concreta porque todavía no ha habido revelación puntual del Espíritu Santo sobre esto. Sólo tengo dos textos bíblicos que no puedo dejar de compartirte. Salmo 90:4 = Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. 2 Pedro 3: 8 = Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. Listo. No tengo más respecto a esto. Elige lo que sientas dirección de elegir.

Desde el principio y, a partir de su propio diseño dinámico, Dios se ha revelado como autor de pactos. Jeremías, en su libro, se refirió a esa actividad de Dios en la creación al hablar del pacto con el día y la noche. En el capítulo 33 y versos 20 y 21, dice: Así ha dicho Jehová: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo, podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros. Obviamente, la lectura de este pasaje te deja más que en claro que cuando Dios formula un pacto, ese pacto es indestructible, sea de lo que sea. ¿Somos imagen y semejanza? Si. Entonces un pacto realizado por nosotros ante Dios, tiene esas mismas características. El que formulamos al unirnos a otra persona en matrimonio, es uno de ellos. Así se destaca el inalterable carácter de la naturaleza divina y representa su relación con lo creado como una unión inmutable                                                                bajo el soberano gobierno de Dios.

Versos 6-8 = Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. 

Esto confirma lo dicho anteriormente. En el momento en que Dios ejecuta su creación desde el ámbito espiritual a lo espiritual invisible, las aguas ya estaban allí. Y cuando crea la expansión, a la que llama cielos, éstos quedan en medio de esas dos cortinas de aguas. Lo que Dios ejecuta aquí, entonces, es una separación entre las aguas de arriba y las aguas de abajo, quedando en medio eso que se llama expansión y que, finalmente, Él termina llamando cielos. Esto se llevó la totalidad del día segundo. ¿Veinticuatro horas? ¿Veinticuatro meses? ¿Mil años? Nadie lo sabe con precisión. Lo que sí sabemos, es que fue así. Debemos continuamente soportar la burla y el “ninguneo” de la clase intelectual o científica del planeta, que no vacila en catalogar de ignorancia e imbecilidad por creer toda esta sarta de tonterías sin sustento concreto. Pero cuando se erigen en eruditos sabihondos de todo y dan una pomposa conferencia con el tema de la iniciación del planeta, te dan una sarta de tonterías sin sustento concreto que, en su infalibilidad cultural y científica, ellos han decidido creer. Cuéntame cual es la diferencia entre los unos y los otros. Una sola: estar EN Cristo o SIN Cristo.

Jeremías lo relata de este modo en 10:12-13 de su libro: El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. Este pasaje es tremendo, porque te da tres características de Dios que, si bien conocemos, dichas así nos conmueven por su majestuosidad. Poder, saber, que es conocimiento, inteligencia, y sabiduría, que es patrimonio propio que comparte con todo aquel que se lo pida. ¿No se nos dice que debemos tener la mente de Dios? Eso nos está dejando en evidencia que Dios tiene una mente. Que, obviamente, no opera como la nuestra, sino con estas tres virtudes que le son propias, pero que también nosotros podemos ejercer si es que lo creemos y lo decretamos en fe. Pero lo que más convocó mi atención, es cuando dice que a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo. Esta palabra, que nosotros utilizamos tan a menudo para rotular manifestaciones humanas, en el Reino caracteriza todo lo que se convoca y produce la voz de Dios en el cielo.

Salomón no le va en saga cuando en su octavo proverbio, versos 28 al 30, consigna: Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo; Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra, Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. Aquí encontramos otra faceta de nuestro Dios. Afirmando, es el término elegido por Salomón para determinar lo hecho con los cielos, arriba. No dice EL cielo, como nosotros, dice LOS cielos, como la propia Palabra. Luego, también lo presenta afirmando las fuentes del abismo, esto es, las aguas de abajo, Seguidamente lo muestra poniendo su estatuto para impedir que las aguas traspasen sus límites y estableciendo los fundamentos de la tierra. Todo en lo invisible, formando parte de una creación inicial de seis días de duración desconocida.

Y las tres escrituras subsiguientes hablan de distintas cosas, pero en las tres los cielos son mencionados de manera plural y no singular. Salmo 148: 4 = Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos. Job 37:18 = ¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo fundido? Salmo 136: 5 = Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia. En el primero, además de la alabanza, hay un detalle que reafirma lo dicho: Hay agua arriba de los cielos y aguas debajo de los cielos. En el segundo, habla de un espejo fundido. En realidad, se trata de un espejo de metal fundido, que eran los de uso en la época. Los espejos son muy antiguos, se supone que partieron de la base del reflejo de la figura en las aguas de un río o arroyo. Un espejo proyecta una figura, pero también la invierte. Por ese motivo los servicios de urgencia móviles, llevan su inscripción al revés, para que al observarlos por el espejo retrovisor, se puedan leer correctamente. Algo significa esto, sobre todo respecto a la idea de cielos, eternidad o mundo espiritual que poseemos.

Versos 9-10 = Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

No me digas que no te suena más que fácil, ¿Verdad? A mí no me caben dudas que, para un Dios como el nuestro, todo este tremendo movimiento universal fue fácil en el sentido de su condición de Todopoderoso. En el ámbito espiritual, lo único que había era una esfera o bola de agua, que no tenemos registro bíblico de donde había salido, aunque no es difícil pensar que fue una creación anterior de Dios. Y que en un momento dado, Dios miró eso y simplemente dijo que se juntaran las aguas que estaban debajo de los cielos, no las de arriba, en un mismo y solo lugar. Y eso dejó al descubierto un terreno seco al cual Él llamó Tierra. ¿Es que estoy tratando de enseñarte que finalmente la tierra deriva del agua? Si te digo que sí, seguramente vas a pensar que me estoy volviendo rematadamente loco, así que te voy a leer un texto de la Segunda Carta de Pedro en el capítulo 3 y versos 5 al 7, mira: Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,  por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;  pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Listo. Si sigues pensando en locura, atrévete y dile a Pedro que está loco.

Job 26:10 dice que Puso límite a la superficie de las aguas, Hasta el fin de la luz y las tinieblas. Ya lo sé. Por más que te lo pregunte, ni tu mente ni tampoco la mía podrían imaginar de qué modo y con qué elementos racionales alguien podría ponerle límite a la superficie de las aguas y separar la luz de las tinieblas, ¿Verdad? Mejor no se lo preguntemos al Señor, porque él nos puede llegar a responder como leemos en Jeremías 5:22: ¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán. Es más que verdad, esto. Ciudades costeras. Vienen tempestades, huracanes, tifones, trombas, tsunamis y causan destrozos y estragos, pero cuando retorna la calma y la normalidad, las aguas se retiran y vuelven detrás de esos límites decretados por Dios. Por eso el autor del Salmo 33:7 expresa: Él junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos.

Versos 11-13 = Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

Dios sigue hablando y creando en el ámbito espiritual lo que luego será llevado a lo natural. Primero lo espiritual, después lo natural. Decreta por Su Palabra que se produzca la hierba verde con su consiguiente semilla para obtener fruto. Y árbol que también produzca semilla que luego entregue fruto del cual volverá a nacer otro árbol. Una planificación definitivamente espiritual, no física. ¿Por qué lo veo así? Ya te lo mostraré en un momento. Mientras tanto, puedo enseñarte que todo esto incursiona en el mundo del espíritu porque así lo recoge Lucas, cuando en 6:44 de su evangelio, dice de labios de Jesús: No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. ¿O sea que tú tienes que creer que yo digo que esta parte de la creación es eminentemente espiritual y no terrenal o física, sólo por lo que dice Jesús en Lucas? No. Lo vas a ver con tus propios ojos, ahora mismo.

Versos 14-19 = Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.

Pon mucha atención. En este cuarto día de esta creación espiritual, Dios primero dijo que haya lumbreras sobre la expansión de los cielos, esto es: sol, luna, estrellas. Dice luego que las hizo y finalmente que las puso allí para señorear, el sol durante lo que fuer el día y la luna y las estrellas por la noche. ¿Tú sabes que para que el reino vegetal funcione, tiene que recibir calor y rayos solares, baño nocturno de luna y lluvia? Muy bien. Vuelve atrás y mira los versos 11 al 13 que te leí recién. Hierba verde que da semilla y árbol que da semilla. Tercer día. Indefectiblemente todo eso en el ámbito espiritual, ya que en el natural y terrenal, para que una hierba sea verde y produzca buena semilla, y para que un árbol sea bueno y produzca semilla que dé fruto, necesitará imperativamente de la apoyatura biológica y ecológica del sol y la luna, las lumbreras. Pero si estas lumbreras fueron creadas recién en el cuarto día, aquella hierba verde y ese árbol con fruto, sólo podían estar en la dimensión espiritual. En la terrenal estarán más adelante y también de esto tendrás pruebas bíblicas suficientes.

Los salmos en su conjunto son un verdadero canto a esta parte de la creación espiritual de Dios. El 74 en el verso 16, dice: Tuyo es el día, tuya también es la noche; Tú estableciste la luna y el sol. Esto es casi en exclusividad para los que han enseñado que el día es de Dios y la noche de Satanás. Perdón. ¿Cuándo hizo méritos Satanás para apropiarse de la noche? La noche también es de Dios, y para señorear en su nombre en ella, puso a la lumbrera menor, la Luna. Y como esta luna marca las mareas y también los tiempos, el salmo 104 y verso 19 lo explica así: Hizo la luna para los tiempos; El sol conoce su ocaso. Y por si quedaran dudas respecto a la propiedad de Dios tanto del día como de la noche, el Salmo 136 y versos 8 y 9 lo detallan así: El sol para que señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia. La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia. Jeremías reafirma todo esto cuando en 31:35 de su libro, expresa: Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:

Versos 20-23 = Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

Otra vez dice Dios. Y otra vez, asimismo, utiliza el verbo producir para con los seres vivientes y las aves. Ahora bien, observa con cuidado que tanto esos seres vivientes, a los que la lógica nos llevaría a determinar como peces y/o similares, en la creación espiritual son entregados para los ambientes acuáticos. Pero lo más intrigante del caso, es que también se dice y se produce eso con las aves. ¿Estamos hablando de todas las aves? Es probable que, en lo espiritual, sí, pero no en lo natural y terrenal, como más adelante lo veremos. Porque seguidamente, consigna que creó Dios, aunque luego aclara que fueron las aguas las que los produjeron a los grandes monstruos marinos. ¿Y cuales serían esos grandes monstruos marinos? Ballenas, delfines, orcas, tiburones, por tamaño, magnitud y ferocidad en algunos de ellos, podrían incluirse en ese catálogo, pero eso dándonos de narices con los límites que el mar le ha colocado al hombre. Ni los buzos, ni los submarinos, ni las campanas submarinas de investigación han logrado tocar fondo en todos los mares. La tremenda presión que las aguas ejercen en ciertas profundidades, ha hecho imposible que el hombre pueda investigar y probar o no probar la existencia de otros monstruos no conocidos.

Y como para certificar esto, el autor del Salmo 104, hablando de las formas en las que Dios ha bendecido y sigue bendiciendo a la creación, dice algo en los versos 25 y 26 que nos deja reflexionando.  He allí el grande y anchuroso mar, En donde se mueven seres innumerables, Seres pequeños y grandes. Allí andan las naves; Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él. Perdón… ¿Leviatán? A ver. La palabra hebrea de donde se traduce esto, es liviatan, y no hay coincidencias en cuanto a qué animal o bestia se refiere. Monstruo marino, serpiente de mar, cocodrilo, dragón, nadie da pistas claras. Aquí en este salmo, se refiere a un bicho capaz de jugar en el agua, pero en otros sitios de la misma Biblia, como un animal que aterrorizaba a los marineros por su, magnitud y su ferocidad. Incluso, en los rudimentos de la guerra espiritual, se enseña que es un demonio en forma visible de serpiente, capaz de torturar a la gente con crueldad. Esto deriva de que su nombre significa “tortuoso”. Hay toda una leyenda a su alrededor. Gente que asegura haberlo visto emerger del mar y causar destrozos en embarcaciones, pero también gente que lo descarta somo simple cuento de brujas destinado a asustar a gente cobarde. Como sea, está desde el principio de la creación espiritual. Eso significa algo.

Versos 24-25 = Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

Ahora es la tierra, dentro del plano espiritual, la que producirá lo que Dios diga que debe producir. Bestias, serpientes, ganado y todo animal que se arrastra sobre la tierra. Cetáceos estarían incluidos, todos, en esta última descripción. El cómo lo hizo siempre será el misterio que llevaremos todos hasta el día final donde todo lo oculto nos será iluminado. Jeremías, en el capítulo 27 y verso 5 de su libro lo grafica así: Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la di a quien yo quise. De hecho, aquí el profeta no está refiriéndose a la creación en el espíritu, sino a la terrenal y visible. De todos modos, es envidiable la enorme creatividad de nuestro Dios y hasta cierto sentido del humor, porque: ¿Quién que no desee sonreír a su paso sería capaz de crear un ser como la jirafa, otro como el ornitorrinco y otro como el majestuoso pavo real? Y ni hablar de la rama de insectos. Desde los más diminutos hasta los más voluminosos, esto es un verdadero canto a la supervivencia y al pensamiento que determina una función específica en el equilibrio biológico para cada uno de ellos.

Versos 26-28 = Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

Si quieres una prueba contundente de que este capítulo de Génesis te está hablando de la creación en el ámbito espiritual y no en el natural o físico, aquí la tienes en el inicio de este pasaje. Dios utiliza el plural por que se incluye la divinidad trina, esto es: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Y decreta que el hombre es creado a su imagen y conforme a su semejanza. Una imagen es una figura o representación de una persona o cosa. Mientras que una semejanza es la característica de lo que es semejante o parecido. Espiritualmente, somos imagen de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un espíritu invisible en esta dimensión terrenal, pero visible en la espiritual. ¿Hay alguien que, con sus ojos físicos, naturales, haya visto a Dios Padre, o al Hijo o al Espíritu Santo? No. En el mejor de los casos, ya sea en sueños, en visión o algo similar del plano sobrenatural, puede haber siso trasladado a ese ámbito paralelo e invisible y allí haya visto lo que sea que haya visto como Dios Padre, Hijo o Espíritu. Pero absolutamente nada que ver con un anciano de cabellos largos y blancos sentado en un trono con rostro de “te como al horno con papas”, o un hombre de rostro lánguido, cabellos largos y barba con una corona de espinas y una túnica blanca, o una blanca paloma sobrevolando todo. Eso, es el evangelio según dibujantes de comics. Yo creo en otra cosa.

Creo, por ejemplo, que en el momento de esta creación espiritual, el hombre como ser humano dotado de espíritu y alma, recibió autoridad divina para señorear sobre todo el resto de lo creado, ya fuera reino animal, vegetal o geológico. Buen momento para preguntarnos qué fue lo que ese hombre hizo luego, cuando la segunda creación, la del ámbito terrenal le dio vida y libertad. Nada bueno, ya que por consecuencia de todo lo conocido, no sólo perdió esa autoridad conferida, sino que en muchos casos puntuales pasó a ser víctima de aquello sobre lo que supuestamente tenía autoridad. ¿Ejemplos? La vid, el alcohol, la borrachera. Hierbas medicinales, narcóticos, estupefacientes, adicción. Depredación por di versión de ciertos animales, determinaron que estos comenzaran a ver en el hombre a un enemigo y no a un líder. Por consecuencia, no son pocos los casos donde un determinado animal ha quitado la vida a un hombre. Y por esa razón, los denominamos como salvajes. ¿Quién comenzó con la crueldad y el salvajismo? ¿El felino que mata y devora a un hombre o un hombre con un arma de mira telescópica buscando colgar la cabeza de ese animal como trofeo?

Luego dice que nos creó varón y hembra. ¿Pero no fue que primero Adán y luego de su costado…? No. Eso fue cuando trasladó a la pareja humana desde lo espiritual a lo terrenal. Aquí nos creó juntos. Espiritualmente, varón y hembra son desde el principio. Y lo voy a reiterar una vez más sin intención de que nadie se fastidie ni piense que es una provocación a una discusión de asuntos modernos de última moda social y cultural. Nos creó varón y hembra, punto. El Dios creador de todos los universos y de toda la inmensidad majestuosa que conocemos, ¿Crees que no hubiera podido, de proponérselo, crear un tercer elemento intermedio entre varón y hembra para que ese tercer elemento eligiera uno de los otros dos para vivir su vida? Varón y hembra. Desde ese sexto día universal en adelante y para toda la eternidad. Y ya desde ese momento les da la potestad de fructificar y multiplicarse, así como toda la autoridad divina trasladada para con todo el resto de lo creado.

Eso inspiró al salmista para que en el Salmo 100 y verso 3, diga: Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Desde el espíritu, somos todos pueblo suyo, reitero; todos. Luego, cuando el hombre tenga libertad en su voluntad y libre albedrío para tomar decisiones, verá si desea seguir siendo ese pueblo suyo que trae en su ADN espiritual, o si lo cambia por otro reino que quizás le ofrece más posibilidades de dinero, placer y poder humano, aunque a costo de su vida en eternidad con Cristo. En ese sentido es que Lucas reproduce en el libro de los Hechos, capítulo 17 y versos 26, 28 y 29, lo que Pablo les dice a los atenienses: Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; (28-29) Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.

Versos 29-31 = Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

En la creación puesta en marcha en estos seis días de nadie sabe qué duración en los ámbitos espirituales, indudablemente el agrado de Dios estaba relacionado con una alimentación vegetariana. Fíjate que les dice, para que tengan en cuenta cuando sean propietarios de un cuerpo y necesiten alimento sólido, que todo árbol que da fruto y en el cual hay semilla les serán para comer. Pero no sólo a ellos, sino que a los animales también les da la misma directiva. Y aunque luego, en la conclusión del diluvio, por allí por Génesis 9, Noé y su familia reciben la directiva de Dios de comer de todo lo que le pase cerca, incluido los animales, lo que vendría a significa la finalización de un vegetarianismo a ultranza, para pasar a un menú mucho más amplio acorde a lo que se consiguiera en cada zona. De todos modos, me quedo con la idea inicial en la creación espiritual, ya que como todos sabemos, el hombre posee una dentadura similar a la de los animales herbívoros, y no con esos agudos colmillos conque se sostienen los carnívoros. Claro está que, si lo llevamos al hoy, es para discutirlo un buen rato, ya que una cosa es matar un animal que se alimenta sanamente y otra muy distinta alimentarse con carne procesada y llena de productos químicos de preservación. No soy vegetariano ni vegano, pero me alimento con mucha precaución y cuidado. Mi cuerpo es templo del Espíritu Santo y yo debo administrarlo con lo mejor que encuentre.

Por ese motivo el autor del Salmo 104, escribe lo que leemos en los versos 14 y 15:  Él hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra, Y el vino que alegra el corazón del hombre, El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre. ¡Qué hermosa definición de la creación gastronómica! Heno para el ganado, hierba para distintos tipos de comida, pan extraído del trigo, vino surgido de la uva y el aceite de la unción que produce un brillo sobrenatural. Eso, conjuntamente con el pan de vida. Lo reafirma el Salmo 136:5 cuando expresa: El que da alimento a todo ser viviente, Porque para siempre es su misericordia. Hombre presuntuoso de sus inventos terrenales, ¿Entiendes que comes todos los días, lo que sea, simplemente por causa de la misericordia de Dios? La inversa: ¿Asumes que si a Dios se le ocurre retirar esa misericordia, te suspende toda forma de alimentación y te mueres de hambre? Y, finalmente, el Salmo 145:15 consignando:  Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo. Lo dicho: Él nos da nuestra comida a su tiempo. Ten presente esto cuando tengas un ataque de egocentrismo y pienses que no dependes de nadie y te las arreglas solo.

Génesis 2: 1-6 = Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.

Si esta fuera una monumental obra teatral, habría que decir que aquí está cayendo el telón sobre el primer acto. El segundo habrá de traer la creación terrenal y, si la pieza tiene un tercero, será casi profético evaluar qué hará el hombre finalmente con ella. Luego de los seis días de creación del ámbito espiritual, Dios va a tomarse un merecido descanso en ese séptimo día. El Salmo 33:6 lo describe así: El Señor tan solo habló y los cielos fueron creados. Sopló la palabra, y nacieron todas las estrellas. La prueba de que, esta que aquí está concluyendo, fue una creación espiritual y no física, se lee en este pasaje, cuando dice que estos son los orígenes de los cielos y de la tierra, y cuando Dios creó toda planta y hierba antes que naciese, por la sencilla razón de que Dios todavía no había hecho llover sobre la tierra. De hecho, no lo había ejecutado porque todavía la tierra física como tal, no estaba. Recién iba a ponerse en marcha ahora invirtiendo cada punto físico con relación al espiritual. Ahora, si has sabio leer bien, habrás notado que donde dice que estos son los orígenes de los cielos y la tierra, en el final no dice en los seis días que fueron creados, dice el día que Dios hizo los cielos y la tierra. Dos cosas distintas. De lo invisible a lo visible.

Lo invisible en seis días, lo visible en uno solo. Y si no te queda claro, mira el primer verso de este segundo capítulo. Resumen de todo lo creado en lo invisible. Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Pregunto, en los seis días, ¿Dónde fueron creados los ejércitos de los cielos? ¿Y cuál es el ejército de Dios? Los ángeles, los hijos de Dios y todas sus creaturas creadas. Y aquí cabe una mención a lo que nosotros llamamos animales. La Palabra no habla de animales, habla de seres vivientes, almas vivientes. De hecho, cuando lo creó al hombre, también lo creó un alma viviente. Tanto seres humanos como animales, somos eso, almas vivientes. Por eso el verso 4 dice: Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, Está más que claro. El mundo espiritual fue creado en seis días, con uno de reposo, y el mundo natural fue creado en un día.

Génesis 1:4: Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, Y dice el resto: y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. O sea que Dios va a crear en un solo día todas las cosas. Ya creó las plantas, los animales, los ejércitos de los cielos. Y ahora, en la tierra, se ve un vapor. El hombre todavía no está, todavía no están las plantas. Hay solamente un vapor que sale de la tierra. En el primer capítulo, vimos como Dios creó todas las cosas y, lo último, creó al hombre, varón y hembra los hizo y los bendijo anticipadamente. Ahora, como podremos comprobar ya mismo, comenzó toda su creación física precisamente con lo que había sido lo último espiritual: el hombre.

Verso 7 = Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. 

Ahora sí comienza la creación terrenal. Observa que, aunque parezca repetición de los versos 26 y 27 del primer capítulo, la realidad nos dice que no lo es. La creación fue en aquel, pero aquí esa creación ya presente en el ámbito espiritual, pasa a convertirse en un ser de carne y hueso que Dios forma partiendo del polvo de la tierra y, naturalmente, agua, ya que de otro modo ese polvo se hubiera volatizado. ¿Cómo pruebo esto que no está escrito en la Biblia? Simple, porque es continuación de la primera creación, por eso dice entonces. Y contándote que cualquier análisis que se haga de carne humana, te dirá que hay un setenta por ciento de agua en ella. Lo que Dios hace en este comienzo de traslado de su originaria creación espiritual a lo terrenal y físico, es lisa y llanamente un atractivo muñeco de barro, inanimado y sin vida. Y allí es donde su Espíritu sopla en la nariz de ese muñeco su propio aliento de vida, y recién allí ese muñeco cobra vida y pasa a ser un ser humano, o un alma viviente, como ha sido catalogado. Y fíjate como Dios crea al hombre antes que cualquiera otra cosa.

Verso 8 = Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

Aclaremos algo. En la creación física y terrenal, Dios forma primero al hombre, un ser mezcla de polvo de la tierra y agua, todavía inanimado. Y luego le sopla en su nariz, aliento de vida, esto es, se insufla a sí mismo dentro de ese hombre. Toda la humanidad nace siendo imagen y semejanza de Dios, tanto en su calidad de espíritu como en todas sus características y atributos. Luego, ese hombre decidirá si sigue viviendo así, EN Cristo, o si se pasa al otro reino y se pierde irremediablemente. Pero el hombre es formado, antes que nada, porque estará destinado a regir y señorear sobre todo lo otro que Dios pueda traer de lo invisible a lo visible. Primero el hombre, y luego todo lo creado. Somos los primogénitos, junto con Jesús. Luego hace las plantas y arma un huerto, donde va a poner al hombre que formó. Ese es el orden de las cosas físicas.

Hombre, se traduce de la palabra ‘adam, que significa hombre o humanidad. ‘Adam se traduce en el Antiguo Testamento como Adán, el nombre propio, una veintena de veces, y como Hombre, en más de quinientas. Frecuentemente, cuando la Biblia se refiere a toda la raza humana, se usa la frase b’nay ‘Adam, esto es: los “hijos de los hombres”. La palabra hebrea ‘adam, en su sentido general, no tiene nada que ver con masculinidad, sino más bien con humanidad. Por ejemplo, en un caso específico citado en Números 31:35, cuyo texto es: En cuanto a personas, de mujeres que no habían conocido varón, eran por todas treinta y dos mil. la palabra ‘adam, aquí, es referida exclusivamente a la mujer. ‘Adam, probablemente se relaciona con el verbo ‘adom, el ser rojo que se refiere a la hermosura del ser humano. ‘Adamah, que es Tierra o Terreno, también podría derivarse de este verbo. De allí que en el verso 7 de Génesis 2, diga concretamente: Entonces jehová Dios formó ‘adam del polvo de ‘adamah. Pablo, en 1 Corintios 15:47, ve a Adán como hombre terrenal. ‘Adam es una de las cuatro principales palabras hebreas para Hombre, que se usan en la Biblia. Las otras tres son ‘enosh, ‘ish, y geber.

Y luego tenemos la verdadera expresión de la creación humana. Dice que los creó varón y hembra. Fuera de todo lo dicho anteriormente, estos versículos contienen una frase que es la piedra angular del entendimiento bíblico de la humanidad. La imagen de Dios se presenta principal y primordialmente en relación con un singular concepto social o comunitario de Dios, fíjate, presta atención. Entonces dijo Dios (Singular) Hagamos (Plural) al hombre a nuestra (Plural) imagen. Muchos estudiosos han creído ver en este juego de singular y plural, una alusión a la Trinidad o a un Dios en una comunidad de personas. Lo cierto es que Dios procede a crear al hombre a su imagen. En ese trascendental momento, la Escritura señala un aspecto particular de la naturaleza humana; es decir, aquello que corresponde al aspecto social o comunitario de la naturaleza divina. Dios crea al ser humano como hombre y mujer; no como un individuo solitario, sino como dos personas.

Sin embargo, si continuamos nuestra lectura, vamos a descubrir que los dos son, no obstante, uno. Unidos en una sola carne. La comunidad que refleja la imagen de Dios especial; la comunidad de una mujer y un hombre. Cuando Dios eligió crear a la humanidad a su imagen, creo la unión de pareja, lo que equivale a decir, una familia. La comunidad de la familia constituye un reflejo de la comunidad de la divinidad. Su identidad, vida y poder provienen de Dios. De hecho, al crear al ser humano, nuestro Dios Soberano del universo decidió delegar a la humanidad el señorío sobre la tierra. El poder y la autoridad humana para el ejercicio de este señorío se originan en el deseo divino de hacer a los seres humanos a su propia imagen y semejanza. O sea que la habilidad humana para regir la tierra descansará en su continua obediencia a la autoridad de Dios como Señor de la creación. Su poder para reinar en la vida dependerá de su fidelidad a la hora de obedecer la ley, divina.

El ser humano es distinto al resto de la creación. Los humanos son seres espirituales, no solamente cuerpo. Y además tienen un espíritu y un alma. Son seres morales, cuya inteligencia, percepción y determinación propias exceden las de cualquier otro ser creado. Estas propiedades que posee la humanidad, y su prominencia en el orden de la creación, implican el valor intrínseco, no sólo de la familia de la humanidad, sino también el valor individual de cada ser humano. La capacidad y la habilidad suponen una responsabilidad y una obligación. Nunca deberíamos conformarnos con vivir a un nivel más bajo que el que Dios ha provisto para nuestra existencia. Debemos procurar ser lo mejor que podamos y alcanzar los más altos niveles. Hacer menos nos constituiría en siervos infieles de la vida que se nos ha confiado.

El orden original del medio ambiente humano en la tierra se debe distinguir de lo que llegó a ser luego del impacto de la caída humana, la maldición y el diluvio. De ninguna manera podrá atribuirse a Dios la falta de armonía agrícola, zoológica, geológica y meteorológica a la cual fue sujetada la creación. La perfecta voluntad de Dios, como fundador y Rey de la creación. No se manifiesta en la presencia de la muerte, la discordia, la enfermedad, los desastres o simplemente el pecado humano. Nuestro mundo presente no refleja el orden del Reino que originalmente deseaba Dios para el disfrute del ser humano en la tierra, así como tampoco refleja el Reino de Dios como finalmente se experimentará. Al entender esto, debemos tener cuidado de no atribuirle a la voluntad de Dios aquellas características de nuestro mundo que tienen su origen en la ruina del orden original de Dios, a raíz de la caída de la humanidad.

Versos 9-14 = Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.

El huerto. En esta fértil reserva natural creada por Dios, se encontraban los dos árboles alrededor de los cuales iba a girar toda la historia humana de allí en adelante. Es indudable que estos dos árboles constituían parte de los medios naturales utilizados por Dios para comunicar realidades espirituales. El árbol de la vida, necesariamente, está asociado con la vida misma de Dios, ya que como luego veremos, incluye la inmortalidad. El árbol de la ciencia del bien y del mal, por su parte, representa la autonomía humana, esto es, el gobernarse a sí mismo y asumir una postura independiente ante Dios en todas las esferas de la vida. No sé de qué te estoy hablando sino te digo que hoy por hoy este árbol opera y funciona a full en una enorme cantidad de personas que constituyen esta humanidad creada. Personas que incursionan entre el bien y el mal como receta infalible para lograr la armonía, la paz y la felicidad.

Pablo, con su tremenda unción a cuestas y con todo lo que fue para la propagación del evangelio del Reino, sin embargo, en su vida personal todavía incursionaba en la mentalidad carnal heredada de Adán. Él mismo dijo en algún momento que se condenaba porque no podía hacer el bien que deseaba hacer y en cambio producía un mal que no deseaba.  Los hechos que ocurren a cada momento en distintas latitudes del planeta, te están mostrando que de ninguna manera es así. Elegir entre el bien y el mal, es patrimonio de la cultura adámica. Los hijos de Dios están EN Cristo y Cristo ES el bien y el mal no anida en Él ni en ninguno de los miembros de Su cuerpo. Respecto a los cuatro ríos que aquí se mencionan, hasta el día de hoy han sido identificados como actuales solamente dos: el Hidekel, que hoy es el Tigris y el Éufrates que conserva su nombre original.

Versos 15-17 = Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Lo primero que vemos aquí, es una expresión que, de alguna manera, estaría destruyendo toda una doctrina relacionada con el trabajo humano. Se ha enseñado en sitios de alto prestigio, que el hombre debe trabajar por causa de la caída de la pareja humana, y que, si así no hubiera sucedido, no hubiera tenido que realizar ningún esfuerzo físico laboral, sino simplemente disfrutar de todo lo que Dios había puesto según su deseo. Lo llamativo es que el término que se traduce como labrara, es la palabra abád, y si bien uno de sus significados es arar, lo que coincidiría con lo de la labranza, también se traduce como adorar y honrar. Si es verdad que el trabajo no es esa maldición que todos asumen por culpa de Adán y Eva, la labranza para no caer en el aburrimiento del ocio, es factible. Pero su el trabajo verdaderamente surgió cuando se le dijo a ese hombre que a partir de allí se ganaría su pan con el sudor de su frente, entonces este texto debió haber dicho que Dios puso al hombre en el huerto para que lo honrase y lo adorase por ello. La tragedia de la autonomía humanase evidencia en la advertencia divina: ciertamente morirás. La autonomía humana incluye la muerte, que se extiende al ser espiritual, moral, social, relacional y, en última instancia, el físico. De esto habla Deuteronomio 30:15 cuando dice: Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;

Verso 18 = Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

¿Dios se refirió a la soledad como presión innecesaria en ese hombre o, por el contrario, consideró que Adán no era capaz de alcanzar por sí solo todo lo que estaba llamado a hacer y ser? Al decir ayuda idónea para él, denota complementariedad. La ayuda es necesaria para el trabajo diario, la procreación y el apoyo y compañía mutua. Pablo les explica esto a los Corintios, en su primera carta y capítulo 11 y versos 8 y 9 cuando dice: Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. La realidad palpable me dice a mí que en estos tiempos, donde hay todo un gran movimiento de restauración del rol de la mujer, tanto en la sociedad, en lo labora como, incluso, en lo familiar, hablar en términos bíblicos con frialdad, sigue dejando una sensación patriarcal de un machismo que indudablemente no le hace bien a nadie, y mucho menos al propio hombre. Hay un diseño divino que se debe respetar para que todo funcione, pero hay un ida y vuelta de responsabilidad que también hay que cumplimentar y, atención con esto, con complementación y no con competencia.

Verso 19 = Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.

O sea: primero formó al hombre, después formó las plantas ¿Y de dónde va a formar todo esto? De la tierra. Presta atención a esto: en el primer capítulo de Génesis, Dios habla. Sean los animales, dice. Y lo son en el mundo espiritual. Ahora él los va a formar, es decir que les va a dar forma en la tierra, conforme a lo espiritual. Y es mucha la gente que todavía sigue pensando y enseñando que Dios solamente formó con su mano al hombre. ¡Y no es cierto! Aquí dice que Dios formó de la tierra a todo animal, de la misma manera que formó al hombre. Pero no solo dice que de la tierra formó a toda bestia del campo, sino que también desde allí mismo formó a toda ave de los cielos. ¡Un momento! ¡No las había formado de las aguas a las aves? Y termina diciendo que una vez formados animales y aves, se los trajo a Adán para que viese como las había de llamar a cada una. Absolutamente coherente. Si le había dicho que iba a señorear sobre toda la creación, a partir de esa autoridad tenía derecho a darle un nombre a cada uno. A mí en lo personal, esto no me asombra tanto, como sí me impacta pensar que luego Adán debía acordarse de todos los nombres que había dado a cada pieza de esa creación.

¿Te imaginas una mente así? Aquí Dios está dejando en evidencia que realmente le estaba dando el dominio de todas las cosas creadas. En Efesios Pablo dice que fuimos benditos por Dios antes que el mundo fuese. A ver, ejercicio práctico sencillo: ¿Cuándo nos bendijo Dios antes que el mundo fuese? En Génesis 1. A eso se los dijo cuando les dio el dominio y el señorío sobre todo lo creado en el ámbito espiritual. Ahora piensa en ti, quien quiera que seas y como quiera que sea tu vida hoy, tanto en lo social, como en lo laboral, como en lo emocional. Antes que vinieras al mundo, tú ya tenías dominio y señorío sobre todas las cosas que en este mundo hay. Porque nos bendigo Dios en los lugares celestiales antes que el mundo fuese. Ahora dime la causa o el motivo por el cual el hombre, en una enorme mayoría, no sólo no ejerce con claridad ese dominio sobre toda la creación, sino que, en algunos puntos muy específicos, es esclavo de ella. ¿O no sucede eso con el alcohol, el tabaco y las drogas?

Versos 20-23 = Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 

¡Claro! Nosotros vemos una estilizada jirafa deambular por las llanuras o selvas africanas y decimos: ¡Pensar que se llama jirafa porque ese es el nombre que le puso Adán! Es verdad, pero…no creo que Adán le haya dado ese nombre en español, ¿No te parece? Ni en inglés, ni en francés, ni siquiera en hebreo, porque todavía no había idiomas en la tierra. ¿Y entonces? ¿Qué idioma utilizó Adán para rotular a los animales? Podrá haber especulaciones, hipótesis o conjeturas. Y algunas podrán ser más coherentes y atinadas que otras, pero la verdad plena todavía no la conoce nadie. Ni creo que la conozca aquí en la tierra. Tendrá que esperar a encontrarse con el Padre en el día final y preguntárselo. Eso, si es que su gloria te permite abrir la boca. De todos modos, aún con esa enorme sabiduría y capacidad, Adán no tenía todavía a ningún ser que significara ayuda idónea para él. ¿Sabes qué significa ayuda idónea? Lo mejor que Dios encuentra para ti. Y allí es formada Varona.

Ishshá, es la palabra traducida como Varona, que en realidad significa Mujer, a diferencia de nequebá, de Génesis 1:27, que se traduce Hembra. En cuanto a que esa mujer sale de una costilla de Adán, es una conclusión que, si bien no es descabellada, no siempre es la exactitud de lo dicho. Porque la palabra de donde se traduce costilla, es tselá, que, en su traducción más amplia, simplemente significa Costado. Y cuando decimos costado, no podemos dejar de pensar en el lugar en el que aquel soldado romano lanceó a Jesús, ya muerto en la cruz, y del que brotó sangre y agua. Esto es: VIDA. ¿Pero cómo podría ser que de ese lugar del cuerpo de Jesús salga vida, si él ya estaba muerto? Porque lo que brota es vida espiritual, no física. Lo que sale del costado de Jesús el Cristo, es la iglesia, su cuerpo en la tierra. De esto, nos lleva a entender entonces que lo que sale del costado de Adán, es una mujer, símbolo de iglesia en casi toda la Escritura. Ayuda idónea para Cristo. Sujeta al error y al pecado como aquella primera Varona. Pero matriz para la prolongación de toda la especie. Madre de todos los vivientes.

Versos 24-25 = Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.  Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

¿Cuántos han entendido que en cada bendición que Dios brinda al hombre, en la previa, siempre hay una separación? Aquí está bien graficado con este dejará, que leemos con relación a nuestros padres, para unirnos a una mujer y ser con ella una sola carne. ¿Esto es sinónimo de matrimonio? Desde la legalidad en la que vivimos, si. Para Dios, este es el resultado de un pacto realizado por ese hombre y esa mujer delante de Su presencia, prometiéndole estar juntos hasta que la muerte física los separe. Lo de estar en una sola carne, ¿Tiene que ver sólo con la relación sexual? No. Por supuesto que la incluye, ya que no es desconocido para nadie que, a la hora de limpiarnos de toda contaminación cuando aceptamos a Cristo, una de esas limpiezas es cortar en Su nombre y por Su sangre, con toda ligadura de alma producida por haber sido una sola carne en fornicación con otra u otras personas. Pero también incluye a los hijos que ese hombre y esa mujer puedan gestar. Ellos son una carne producto de la unidad de dos carnes. Y quiero resaltar esto: para Dios, lo que vale como pareja humana, es la unión en pacto ante Él que realizan esas personas. El matrimonio como tal, es un paso documental y legal que se realiza para darle legalidad a esa unión, conforme a las leyes y culturas vigentes en cada región o nación.

Fin. La idea central de este trabajo ha sido entregar documentadamente la prueba más concreta de lo que ha sido la creación en su versión más cercana a la verdad que hasta hoy poseemos. Seguramente habrá alguien enviado a corroborar esto de manera científica o estructural, con la finalidad de no permitir que se tome, como se ha hecho hasta hoy, casi como una historieta para niños, en la que resulta muy difícil creer a los adultos. Una cosa son los angelitos rubios volando con túnicas blancas y otra muy distinta un ángel tomando forma humana y sacando de un apuro a un ser humano. Una cosa es ese cielo azul inmaculado que ven nuestros ojos naturales y otra cosa muy distinta el lugar donde habita nuestro Dios. Una cosa es el Jesús de cabellos largos, barba, túnica y mirada lánguida y sufrida que conocemos por pinturas y otra muy distinta el Cristo refulgente y centelleante que nos muestra Apocalipsis. Nadie podrá, a partir de esto, crear doctrina ni armar grupo especial iluminado. Lo que sí haremos, es despojarnos de ese evangelio romántico destinado solamente a llevarte al cielo, y convertirlo en el genuino, que es el evangelio que te anuncia que el Reino de los Cielos se ha acercado y que está junto a ti, aunque todavía no puedas verlo ni entrar, a menos que nazcas nuevamente del agua y del Espíritu.

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¿Aprendimos Todo Bien?

Si quieres una historia que de alguna manera resuma la condición humana en general en todo su esplendor, la puedes encontrar en los versos 12 y 13 del tercer capítulo de Génesis. Dios confronta a la pareja humana por su desobediencia y los encara directamente preguntándoles quién les enseñó que estaban desnudos y si habían descubierto eso por haber comido del árbol que Él les había prohibido comer. La respuesta de ellos es -como decimos en estas tierras-, “para alquilar balcones”. Mira: Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

 ¿Cómo les llama la ciencia a aquellos que no se hacen cargo de ninguna barrabasada personal, sino que siempre le cargan las culpas a los demás? Psicópatas, eso dicen. Dicen que proceder así es un rasgo de esa patología. Por partida doble, entonces. Porque Adán le cargó la culpa a Eva y Eva a la serpiente. ¿Tengo que entender que la única psicológicamente sana fue la serpiente que no culpó a nadie? No, es broma. No lo hizo porque no encontró a quien, pero el invento de la psicopatía es propiedad del infierno, así que…

De hecho, todos podemos entender sin obstáculos que, si hay alguna culpa en toda esta historia, esa culpa es todita de Adán, no de Eva. Él la acusa injustamente porque se niega a aceptar su propia responsabilidad por su participación en el pecado de ella. Cuando Dios les prohibió comer de ese árbol, se los dijo a los dos, pero principalmente se lo dijo a Adán, que, según su diseño, era el responsable. Yo me pregunto, hombres que me leen, cuantos de nosotros habremos hecho algo parecido en tantas ocasiones. Y eso no es todo, porque al decirle que la mujer que le dio como compañera lo hizo pecar, indirectamente Adán culpa a Dios por el pecado cometido.

Es como si le dijera: “Ella es el problema y tú la pusiste aquí conmigo”. ¿Te estás dando cuenta del nivel espiritual y moral de ese hombre caído? Es el mismo que hoy, en muchas situaciones de distinto calibre, ese hombre o esa mujer eligen culpar a Dios por sus desgracias, en lugar de hacerse cargo por los desatinos que cada uno pueda haber cometido y que fueron los que lo llevaron a esa consecuencia. Al hombre del siglo veintiuno le falta bondad. Pero bondad real, como la que exhibió Jesús. No esa bondad boba que se deja estafar o engañar por todo el planeta. Bondad al estilo divino, que es una cosa muy distinta y que lamentablemente no todos los creyentes conocen.

Ellos cayeron del nivel en el que podían confraternizar con Dios cara a cara a un nivel espiritual donde ya ese Dios les resultaría invisible para siempre, al menos durante su estadía en este nivel terrenal. Ese fue su merecido castigo que todavía la humanidad sin Cristo entera, padece a diario. Lo vemos. También la serpiente fue castigada, Dios mismo lo dice en el 14 así: Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Una maldición de Dios no es un deseo malintencionado.

 Una maldición de Dios es un decreto que inexorablemente se cumplirá. Pregunto: ¿Es maldita la serpiente entre todas las demás bestias? No tengas dudas. La gente reparte sus simpatías por un animal u otro, pero gente que ame a las serpientes, (Salvo cultores de religiones orientalistas de raigambre satánico), pocos o ninguno. ¿Se mueve la serpiente sobre su pecho? Sí, cualquiera puede comprobarlo. ¿Se alimenta con polvo, que es tierra, todos los días de su vida? No. Come insectos y animales pequeños. ¿Y entonces? ¿Dios falló? No. El hombre es polvo de la tierra si no anda en el Espíritu. Y ella tiene derecho legal a comérselo si él anda en la carne… Dios no falla. ¡Vaya si no falla!

Y entre el 17 y el 19, hay una sentencia que nos tiene que servir para modificar algunos conceptos erróneos sostenidos por años. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. La pareja humana con pacto eterno de unidad, fidelidad, respeto y protección mutua, tiene un diseño original que no conviene romper para que no se resienta el objetivo común.

 El hombre es cabeza espiritual del hogar. Cabeza, sí, pero espiritual. No es ni un jeque árabe disfrutando su harem a voluntad, ni un déspota haciendo girar a toda una familia a su alrededor. Es autoridad desde lo espiritual porque, de ese modo, no sólo le da protección, cuidado y provisión a toda su casa, sino también cobertura desde lo espiritual contra todo lo que el infierno intente en su contra. Cuando habla, sus palabras tienen que tener una autoridad tal que a nadie se le ocurra siquiera pensar en cuestionarlo. Pero eso con referencia al hombre espiritualmente maduro. Si no lo es, mucho le convendrá establecer una sociedad basada en el amor con su mujer, donde ambos tengan esa autoridad y ese comando.

La mujer prestará mucha atención a lo que su hombre diga, porque tal vez en algunas de sus palabras haya palabras que provengan del cielo. Pero el hombre también tendrá la entereza y el respeto para oír lo que su mujer tenga para decir, porque como ayuda idónea singular, seguramente en algún momento lo que diga o haga será de bendición para todos. No obstante, si ese hombre dice o hace cosas que están en contra del mandato divino, cualquier mujer tendrá total y absoluta libertad para rebelarse y ponerse alineada con la voluntad de Dios, por encima de cualquier forma de cautiverio humano o supuestamente conyugal.

Tal como tiene que ser en la iglesia, la sujeción a autoridad sólo es válida cuando esa autoridad está sujeta a la máxima autoridad del universo. Pero, cuando es a la inversa, también el hombre debe y puede negarse a cualquier sugerencia de su mujer si esta no está encuadrada en el plan de Dios. El mejor ejemplo es lo que Dios mismo le dice a ese primer hombre aquí. Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer… Esto hubiera sido positivo si esa mujer le hubiera propuesto algo conforme al mandamiento divino, pero de momento que fue a la inversa, lo que Adán debió hacer era desobedecerla.

El tema central, Aquí, es que, mientras esta tierra, mayoritariamente conduzca sus derroteros mediante métodos conforme a la carnalidad caída de aquel Adán y aquella Eva, nada sucederá como para que exista la paz, la concordia, el amor y la felicidad sin temores. Eso es estar bajo maldición. Una maldición divina es un decreto real que solamente puede modificarse cuando el reinado cambia de manos. En todos aquellos en los que el dios de este siglo, (Que es sistema, no la suma de cien años), no tenga potestad porque han entregado sus vidas al verdadero Rey de reyes y Señor de señores, esa maldición estará sumamente acotada y presta a ser liberada de forma total y definitiva.

Pero en los que eligen vivir por sus propias sabidurías humanas y por fuera de toda “tontería espiritual”, esa maldición pesa y seguirá pesando hasta el último día de sus vidas. No interesa si algunos de estos hacen fortunas millonarias y llevan vidas fastuosas, ninguna de estas cosas ha logrado jamás, no está logrando y no lo hará nunca, eliminar ese enorme vacío íntimo que ninguna ciencia acierta a explicar. Porque es un vacío que sólo puede ser llenado con la presencia de Jesucristo. ¿Hay pruebas concretas de esto? Sí, las hay. Busca las estadísticas de cualquier nación y verás que el mayor índice de suicidios y de drogadicción no se encuentra en las clases sociales más bajas, sino en las más altas. 

Pero no se termina allí el asombro de leer Génesis con la protección del Espíritu Santo por encima de la de nuestra mente intelectual. Porque en el verso siguiente, el 15, Dios le dice a la serpiente: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Lo primero que capta nuestra atención, es que este pasaje es directamente entre la serpiente, que es diablo y Satanás, y la mujer. Parecería ser como que Adán en este momento de la historia se quedó dormido o se fue a dar una vuelta para despabilarse y se lo perdió.

Sin embargo, no. No fue así, no por ese motivo. Y ahora lo vas a ver. Porque le dice que pondrá enemistad entre la mujer y la serpiente. A primera lectura, si amistad significa confianza y afecto desinteresado entre las personas, enemistad sería lo contrario, es decir, aversión u odio entre las personas. A mí, como seguramente a muchos de ustedes, hablar de odio viniendo de la boca de Dios, me hizo ruido, porque aprendí en seminarios, clínicas, congresos, cursos y cursillos de guerra espiritual que, decir Odio es hablar de Odín, un demonio que lo produce en las personas que le permiten su entrada, ya sea por pecado o por alguna otra razón.

Entonces acudí a los originales. Y allí encontré que esa palabra, traducida como enemistad, es la palabra eibá, que se traduce directamente como hostilidad. Y si sigo escudriñando la dialéctica para encontrar sus verdaderos significados y no caer en el facilismo de las hipótesis humanoides, encuentro que hostilidad significa oposición, enemistad y antipatía. Nada que ver con odio. Creo que esta última salió más de la cabeza de los monjes que tradujeron los antiguos escritos que de la guía del Espíritu Santo. Y mucho más coherente con una realidad que podemos ver a cada paso.

 ¿Cuál es la reacción de una mujer que se cruza con una serpiente de modo imprevisto y sorpresivo? Rechazo, temor, oposición, repugnancia como producto de una alta antipatía. Pero todo mucho más relacionado con una expresión defensiva que una ofensiva por odio. Yo no puedo odiar a un demonio. No puedo hacerlo porque si lo hago, automáticamente me estoy metiendo en su ámbito, en su mundo, en su juego. Si veo o discierno un demonio, quiero sacarlo de donde se encuentra. No tengo nada que me identifique con él, siento repugnancia y aversión y una tremenda antipatía. Esta es la historia entre la mujer y Satanás. ¿Termina allí?  

No. No termina allí. Porque luego te dice, – y aquí viene lo que te anticipé que te iba a mostrar -, que esa enemistad se manifestará entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente o Satanás. ¿Cuántas veces leíste esto o te lo leyeron, enseñaron o predicaron? No lo sé, pero a mí te aseguro que no menos de cincuenta veces. Y hasta hoy, estaba tan en el quinto limbo como tal vez todavía estés tú. Porque, ¿Sabes lo que significa de acuerdo con nuestro diccionario, la palabra simiente? En primer lugar, semilla. Ok. Perfecto. Entendido. Pero, – y aquí está lo wow wow -, hay una segunda acepción para simiente, que es…semen. ¿Semen? ¡Pero si está hablando de la mujer, no del hombre!

 ¿El semen no es un patrimonio masculino? Si estamos hablando de ese fluido que emana en el momento del coito, si, pero mucho me temo que aquí la cosa pasa por otro lado. Y que, si bien la ciencia y los hombres determinaron darle ese nombre, tengo la sensación que Dios está mostrándonos otro ángulo de la misma historia y desde otra perspectiva. Si la batalla va a ser entre la simiente de una mujer contra la simiente de Satanás, creo que hay dos cosas que te quedan implícitas. La simiente de una vida está en la mujer y Satanás también puede engendrarla. Y si esto te suena fantástico o incluso como herejía o blasfemia, recuerda la historia de cuando las hijas de los hombres fueron embarazadas por ángeles caídos.

Que quede claro que esto no pretende modificar absolutamente nada de lo que la ciencia haya determinado respecto a la concepción, gestación y alumbramiento de una vida humana. Yo soy hombre y mi esperma, al unirse al óvulo de mi mujer, produce fecundación, gestación y parto. La calesita de los cromosomas “Y” o “X” determinan el sexo y punto. Todo bien, nadie pone en duda eso. Pero “eso”, tú y yo lo sabemos, tiene relación directa con lo que luego llamaremos la carne. Ese esperma y ese óvulo fecundan un ser inanimado que deja de serlo cuando desde el cielo le es soplado aliento de vida, esto es: espíritu humano.

 ¿Y entonces? ¿A qué se refiere Dios cuando habla de que será una lucha entre la simiente satánica contra la de la mujer? A la guerra espiritual. Lo que aquí se nos muestra es que, mientras somos los hombres los que aparentemente tenemos el control de la gestación de un ser humano, es la mujer la que gesta el nivel espiritual que luego tendrá ese ser. No obstante, la palabra profética nos asegura que todo poder satánico apenas logrará afectar el talón de un hijo de Dios, mientras que el poder del cielo que desciende en este, está capacitado para descabezar cualquier intento del infierno por apropiarse de lo que no le corresponde.

El Párrafo Final se centraliza en lo laboral. La idea primaria de Dios era que la pareja humana y su descendencia, disfrutaran de su creación sin más esfuerzo que el de procurarse alimento, abrigo y toda forma y clase de rudimentos espirituales tendientes a mejorar todo del máximo modo que se pudiera, teniendo en cuenta que antes de la caída, el hombre podía pensar con la mente de Dios mismo y que, además, algo que no era una cuestión menor: no moriría, sería eterno. La desobediencia y caída, modificó todo ese plan original. Aparecieron distintas formas de sufrimiento que anteriormente ni siquiera estaban cercanas como posibilidad.

Además de los tremendos dolores de parto para la mujer, para el hombre quedó el ganarse el pan con el sudor de su frente, que es como declarar que, si no trabajas duro, no podrás sostenerte por más creyente que seas. Al margen, claro está, de aquellos que por fuera de Dios y sin pensar ni por un instante en el terrible destino de eternidad que eligieron, pueden llegar a disfrutar en esta tierra de riquezas o placeres que los hacen pensar que les ganaron la batalla a los creyentes. El día final les mostrará el trágico y terrible error que cometieron, pero ya será tarde.

Para mi gusto, el verso 22 es el que determina el fin de una eternidad primaria y el comienzo de una finiquitad terrenal. Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Listo y punto. El hombre comió del árbol del conocimiento y, desde allí, eso que llamamos conciencia le marca y le muestra lo que es bueno y lo que es malo. Elija lo que elija, es responsable.

 Pero del árbol de la vida no comerá y no vivirá para siempre como carne y hueso. Lo hará en espíritu si hace de Jesucristo el Señor de su vida. Luego, ya en el capítulo 4, viene un verso que no siempre se ha entendido, o no siempre se ha incorporado al conocimiento general. Dice: Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón. Conoció Adán a su mujer. Claro, dicho y leído así, hasta suena casi humorístico, ¿Verdad?

Yo solía, durante mi estadía como maestro de una clase bíblica en una congregación, hacer bromas y sonreírnos entre todos con este texto. Porque lo teatralizaba un poco y les decía a los alumnos que Adán se había presentado ante Eva y le había dicho algo así como: “Hola doña Eva, mucho gusto, mi nombre es Adán, encantado de conocerla”. Obviamente, festejábamos casi infantilmente imaginarnos eso, pero todos sabíamos a qué se estaba refiriendo la Biblia cuando decía que Adán la conoció. Dicho en términos modernos, tuvo sexo con ella. Dicho en términos formales y protocolares, mantuvo relaciones sexuales. Dicho en términos espirituales, tuvo intimidad con Eva.

Fue todo un descubrimiento darme cuenta que en casi todo su contexto, cuando la Biblia habla de conocimiento, no está refiriéndose a enriquecimiento intelectual, sino a trato directo e íntimo con Dios. Cuando según Oseas el pueblo perece por falta de conocimiento, no significa que a ese pueblo se le debía haber dado seminarios, conferencias, clínicas o congresos de teología, sino que simplemente debía refugiarse en su lugar privado y estar a solas con Dios, única manera de saber quién es y qué quiere de cada uno de nosotros. Para eso tiene preparado su Espíritu Santo. De ese modo y no por ningún otro seremos guiados a toda verdad, no a lo que nos parece o nos suena bonito.

De todos modos, el haberse salido del paraguas protector de Dios, les trajo algunos inconvenientes a esa primera pareja humana. Tuvieron sus dos primeros hijos, Caín y Abel y entretejieron ellos una historia que seguramente conoces, ya que ha sido muy enseñada, difundida, predicada y proclamada, ya sea como simple información histórica, como también como tipología de hermandad carnal y hasta de futuro de razas, Caín termina asesinando a Abel por una mezcla de influencia satánica y celos sentimentales. Abel era mejor persona y, su relación con Dios mediante la ofrenda, era más justa, correcta y con todo lo que el diseño divino demandaba.

Ese crimen, que en apariencia iba a quedar impune porque nadie había visto a Caín en el acto de matar a Abel, sin embargo, toma un giro inesperado porque el propio Dios, en un momento dado, y luego de interrogar a Caín respecto a Abel y recibir una respuesta mitad indiferente y mitad soberbia, le responde diciendo lo que se lee en el verso 10: Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Esto último, que parece una simple expresión casi poética, encierra un elemento que no siempre hemos visto con claridad: la sangre de un crimen puede clamar a Dios por justicia. Y si así sucede, ¿Qué piensas que hará Dios al respecto? Obviamente, Justicia.

Por eso es que, cuando hablamos de Reino y aludimos a que militar en el Reino de Dios es sinónimo de Gobierno, es justa y exactamente a algo así que me nos referimos. Vivas donde vivas, sea el más hermoso y excelente país que sea, seguramente existen áreas donde alguna forma de delito o corrupción está instalada. Y no vamos a tejer hipótesis ideológicas o políticas sobre esto, porque sería encarar el tema desde una óptica demasiado pobre, limitada y hasta mediocre. Es mucha, todavía y lamentablemente, la gente que se enoja, se pelea y hasta se mata por diferencias de pensamiento sobre algunas de estas cosas.

Porque, obviamente, no alcanzan a darse cuenta que solamente son destellos de algo que está muchísimo más arriba de todos ellos y que de ninguna manera amerita odios, rencores y crímenes. Pero si así hubiera sido en algún tiempo, o lo estuviera siendo ahora, donde quiera que tú vivas, el Reino de los Cielos tiene potestad y gobierno del mismo modo que en la altura celestial. Sólo es cuestión de dejar fluir el clamor de la sangre inocente desde la tierra, y ese clamor llegar a oídos de Dios que, tal como quedó dicho antes, no dudará ni un instante en producir Justicia. Visible aquí y ahora, o invisible y para el día final, esa ya no es cuestión nuestra, es asunto de Dios y punto.

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Hermano…¿Dónde Estás Tú?

El Primer verso del segundo capítulo de Génesis, nos dice que fueron acabados los cielos y la tierra, y añade algo que no a pocos les ha quitado el sueño: el ejército de ellos. La palabra en el original, habla de eso, de ejército, de tropa, de gente preparada para la guerra. ¿Y de qué me está hablando si todavía ni siquiera había creado a un solo hombre? De ángeles, de eso está hablando. Ese es el primario ejército del Dios viviente. Poderosos ángeles preparados para cualquier forma y nivel de batallas terrenales o espirituales, ellos se manejan perfectamente en ambas dimensiones.

 Y luego dice que descansó Dios en el día séptimo. Y ese término traducido como reposo, es el vocablo shabát, que significa justamente eso: desistir del esfuerzo, un equivalente a descansar. De esta palabra, mucho tiempo después, alguien nominó a uno de los días de la semana como Sábado. Que de ninguna manera es ese séptimo día y tampoco el de un reposo obligatorio. Cada uno inventa las doctrinas que quiera y se las hace respetar a quien lo desee, pero nada de eso es estricta verdad, sino una de las decenas de interpretaciones que tiene la Palabra auténtica.

¿Reposar? Si, siempre, cuando el Espíritu Santo te abra las puertas para ello, no porque una religión te determine un día. ¿El domingo es el día del Señor? Otro invento; porque en todo caso, día del Señor, para un creyente genuino, son todos. Y si es médico y toca trabajar de guardia un domingo, salvará vidas y sanará dolencias ese día, porque esa también es voluntad de Dios. Además, se nos habla de que Dios reposó el séptimo día, ya que la Creación le llevó los seis anteriores. Perdón… ¿De qué clase de días me están hablando? Porque estos de veinticuatro horas que vivimos hoy, me temo que aparecieron mucho después del Edén.

Y ni hablar si reflotamos aquello de que para Dios un día es como mil años y mil años como un día. Teorías pretendidamente históricas hay centenares. Algunas muy pintorescas, como la que te asegura que en un principio la tierra giraba tan rápido sobre sí misma que un día no tenía más de diez horas. A esto no lo dice, pero supongo que, si ya había gente, a esa velocidad andarían como los jóvenes que salen de madrugadas de las discotecas, tambaleando por causa del mareo. Lo más creíble que se encuentra, es que haya sido invento de los antiguos egipcios, no sería extraño que así fuera. Todo lo demás, imposiciones religiosas sin más sustento que lo escrito en sus doctrinas privadas.

Sí sabemos con cierta precisión que en un principio no existían las lluvias, tal como ahora las conocemos. Dice que la humedad necesaria para regar la tierra seca se lograba a partir de una especie de vapor que subía desde la tierra misma. Y en el 7 del segundo capítulo está el versículo clave para toda la humanidad. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Todo esto, naturalmente, casi xplicado a nivel de entendimiento  primario y sin mayores veleidades intelectuales. Todo ese andamiaje casi académico y definitivamente pesado y hasta aburrido, va a aparecer mucho tiempo después.

 Dios toma tierra, que en esa zona era arcilla rojiza, la mezcla con un alto porcentaje de agua, construye con ello una especie de muñeco inanimado que, solamente cuando recibe en su nariz el soplo pneuma de su espíritu humano, se llena de aliento de vida y, recién desde ese instante, ese hombre comienza a ser un ser viviente. O alma viviente, como dicen otros textos afines. El hombre creado es, inicialmente, carne y alma. Recibe un espíritu que solamente le posibilitará conectarse con su Creador, si permite que ese espíritu sea llenado con el Espíritu divino del Padre. No es difícil entenderlo, mucho más complicado por causa de nuestro intelecto, es aceptarlo y posteriormente, creerlo.

El verso 15 tiene otra perla que no siempre se ha visto sobresalir. Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Veamos; este hombre que Dios pone en el Edén, todavía está santo de toda santidad. No ha caído ni en tentación, ni en desobediencia, ni en pecado. Por lo tanto, todavía no está sentenciado por esa palabra que lo condenará, entre otras cosas, a ganarse el pan con el sudor de su rostro, esto es: trabajando duro. ¿Trabajando qué cosa, mayoritariamente, en esos tiempos? Trabajando la tierra, labrándola para que ella le suministre lo que necesita para subsistir.

 Muy bien. Pero si esto es así, entonces, ¿Puedes decirme la razón, causa o motivo por el cual Dios dice de ese hombre allí colocado, que lo pone allí para que guarde, cuide, vigile y lo labre? ¿Cómo que lo tiene que labrar? ¿No fue eso un trabajo que le llegó después de la caída, y como castigo a su desobediencia? ¿Cómo entendemos esta supuesta contradicción por parte de Dios al decirle que disfrute de todo sin esfuerzo y luego le dice que tiene que trabajar de agricultor? La respuesta, una vez más, pasa por los errores que aquellos monjes cometieron a la hora de interpretar los textos de esos rollos. No te estoy diciendo que tengas que desconfiar de todos los textos bíblicos por causa de estos hombres; te advierto que si no funcionas con discernimiento espiritual y revelación, probablemente te quedas ignorando muchas cosas.

Los monjes no trabajaban físicamente. Ellos recibían sustento suficiente de la gente a la cual atendían, pero no desconocían los sacrificios y esfuerzos que cada uno de esos aportantes debía realizar para ganarse su pan. Por eso, cuando leyeron en los originales la palabra abád, del primer significado que se agarraron fue el de labrar, olvidándose de lo que anteriormente te mencioné. Si profundizas en la traducción de este término, te encuentras con otros tres significados, tales como Adorar, Honrar y Ministrar.

¿No te parece que, si reemplazas el término labrar por alguno de estos, ese texto te queda mucho más espiritual que el anterior? Diría algo así como: Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo adorase, lo honrase, lo ministrase y lo guardase. Veamos. ¿Adoró el primer hombre a Dios? En un principio, es evidente que sí, pero luego lo fue dejando de lado por otras cosas. ¿Honró ese lugar divino con su conducta? Al principio, si, pero luego sencillamente se olvidó del punto y entró en lo opuesto. ¿Ministró ese lugar con su sabiduría espiritual? Algo en el inicio, aunque luego evidentemente se lo dejó servido en bandeja a la serpiente antigua…

Como puedes ver, no es ningún trabajo entender lo que realmente nos dicen estos textos, que no siempre coinciden con lo que a la religión de cada tiempo, lugar y cultura le convenía que dijeran. Porque, debo decirte, nadie o casi nadie entiende por qué, si Dios deseaba un hombre bueno y sin pecado, le dejó cerca ese árbol del bien y del mal con el que podía tentarse y caer, tal lo que luego le sucedería. ¿Quieres mi respuesta? Por ese mismo motivo. ¿Cómo podría alguien ser buena persona, sin tentaciones ni pecados, si no hay en las cercanías algo que pueda tentarlo y llevarlo a caer? ¿Cómo sabes que un libro es bueno? Porque alguna vez intentaste leerte uno malo. ¿Cómo sabes lo que es el frío? Porque antes padeciste el calor. ¿Como sabes lo que es la luz? Porque antes estuviste en tinieblas y no veías nada.

Un comentario que alguna vez leí al respecto, decía textualmente: La presencia de este árbol —la presencia de una opción para Adán— fue algo bueno, porque para Adán ser una criatura de libre albedrío tenía que haber una opción, alguna oportunidad de rebelarse contra Dios. Si nunca hay un mandato o nunca hay algo prohibido, no puede haber una elección. Dios quiere que nuestro amor y obediencia a Él sean un amor y una obediencia elegidos. Por esta causa es que dentro del abanico de doctrinas cristianas o pseudo cristianas, hay algunas que no creen en el libre albedrío, sino en el orden de cumplimiento de ciertos estatutos y ordenanzas.

Todavía deben existir por allí, apretadas entre las páginas de un viejo libro o cuaderno, o carpeta escolar antigua, alguna lámina de aquellas en las que se veía a un hombrecito semidesnudo dando un mordisco a una jugosa manzana. Así pintó la enseñanza oficial y antigua el pecado de desobediencia. Otros, un tanto más avanzados y con un criterio más liberal, creyeron ver en esa manzana, a un símbolo de la sexualidad. Algo así como que comer de esa manzana, era equivalente a fornicar, y como ese pecado se contabilizaría. En lo más mínimo.

Obviamente que fornicar seguiría siendo pecado, pero lo que el hombre hizo al comer de ese fruto, que nadie dijo que fuera una manzana, fue desobedecer la voz de Dios que le había advertido que no lo hiciera porque le iba a costar nada menos que la vida. Y como podrás imaginarte, no esa vida física que tanto cuidamos, sino la otra, la que como es invisible no tiene demasiada presencia y muy pocos atinan a preservar como corresponde, que es la vida espiritual. Esa vida perdió Adán. De ese ámbito se cayó al otro terrenal y mortal. No se cayó del planeta Tierra a Plutón, se cayó de un nivel de santidad y pureza a otro oscuro de degradación y corrupción.

Quizás por ese mismo motivo, fue que Dios determinó que no era bueno que ese hombre estuviera solo. De hecho, estaba rodeado de minerales, vegetales y animales de todas las formas, razas y condiciones. A él le dio libertad Dios Padre para que les pusiera un nombre a cada uno, que es el que todavía tienen. Pero, al mismo tiempo, no había en todo el marco de esa creación, un ser que pudiera servir de compañía, o soporte o contención para ese hombre. Allí es cuando Dios dispone crearle lo que Él denomina como una ayuda idónea.

 Le da un toque de alguna forma de anestesia, que hace dormir a Adán y, en ese sueño, de su costado, extrae la materia prima para crear una criatura que luego llamará hembra. O mujer. Siendo el hombre, conforme al diseño, cabeza y centro inteligente de la Creación, hablar de una ayuda idónea es, si se lo quiere interpretar así, como una especie de bastón, de soporte, de contención. Pero te aseguro que no era esa la intención de Dios. Una de las traducciones de idónea, que en realidad en el original es adecuada, y cuya palabra es négued, es alianza. De allí se extrae lo que el Espíritu Santo me hizo decir en una ocasión al respecto. Ayuda idónea es nada menos que: lo mejor que Dios encontró para él.

Me queda compartirte el plano espiritual de la creación de la mujer. Es, notoriamente, tipología de la iglesia. Porque todos hablamos de una mujer salida de una costilla de Adán, pero la realidad nos muestra que de ninguna manera se habla de costilla, sino de costado. No hay un elemento capaz de llevarnos a probar qué cosa sacó Dios de ese costado de Adán que dio origen a la conformación de su ayuda idónea. Alguien puede decirme que indudablemente fue un hueso, ya que Adán luego va a decir que ella es hueso de sus huesos, lo cual lo estaría demostrando.

Pero lo puse en potencial porque la realidad de la interpretación del original, a mí me muestra que, en todo caso, a lo que Adán se refiere, es a lo que étsem, el vocablo usado, significa: sustancia. Lo que Adán te está diciendo que esa mujer ahora es un ser de su misma sustancia. ¿Y eso que tiene que ver con nuestra actualidad? Simple: Entender que, del costado de Cristo, fue extraída la sustancia de la cual se conformó la iglesia, que es su cuerpo en la dimensión terrenal. Por esa razón, cuando Jesús está en la cruz, en lugar de clavarle una lanza en el corazón para terminar de matarlo, se la clavan en su costado. Lo que el enemigo deseaba, era impedir el nacimiento de la iglesia. No lo logró. Gloria a Dios por una victoria, aún en el máximo ambiente natural de derrota.

Y luego, en lo que la religión tradicional siempre interpretó como la certificación del matrimonio, llega el punto del verso 24, donde leemos: Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Por tanto, dice. ¿Por tanto qué? Por tanto, el hombre y la mujer son de una misma sustancia espiritual, un día habrán de dejar a sus padres y sus madres, para unirse y conformar en esa unidad una sola carne. Dios no usa la palabra matrimonio, a eso lo incorpora el hombre mucho más adelante para darle algo a esa unión que Dios si exige: legalidad. Pero eso a los fines de conducta y comportamiento terrenal.

 Porque en lo espiritual, lo que a Dios le interesa y prioriza, es el pacto que ese hombre y esa mujer hagan delante suyo, (Y no me refiero ni a pompas, ni a ceremonias solemnes, sino a pacto, compromiso definitivo), y los habilite a hacerse una sola carne en una unión que, por fuera de este pacto, sería considerada como fornicación y pecado. De eso habla cuando dice se unirá. De alianza, de pacto, de ligadura. Una ligadura de carne que, cuando alguien se convierte de adulto, deberá cortar y romper en oración en cuanto a las que pudo haber contraído con otras personas antes de conocer a Jesucristo y aceptarlo como Señor de su vida.

 Si no se ejecuta ese corte, muy probablemente podría seguir ligado a una persona anterior, aunque haya dejado de verla, frecuentarla y tener intimidad con ella o él. Y que conste, que abiertamente estamos hablando de una relación clara y concreta de monogamia. Muchos quieren creer que la monogamia, una familia formada por un padre y una madre, fue inventada en la década de 1950 por los íconos de la televisión americana Ozzie y Harriet; pero Adán y Eva son la familia original. Esta es la familia ideal de Dios. No es la poligamia. No es el concubinato.

 No es el cuidado de los amantes. No es el adulterio. No es la convivencia homosexual. No es la promiscuidad. Este es el ideal de Dios para la familia e, incluso, cuando no estamos a la altura, todavía es importante que se establezca como el ideal de Dios. Por tanto, nadie va a juzgar a nadie por lo que haya hecho con su vida antes de ser creyente, pero cuando lo sea, el Espíritu Santo mismo lo urgirá a legalizar su relación del modo que sea de uso y costumbre dentro de la cultura que se encuentre. Para eso fue instituido el matrimonio.

¿Vale la pena que aclare algo que ya está implícito respecto a las condiciones de una relación hombre-mujer? No parecería necesario, pero la experiencia me dice que, aun dentro de las estructuras cristianas, tal vez por imperio de dudosas imposiciones nacidas de intereses de hombres antes que intención divina, creo que vale la pena dar algunas pistas. Pablo, por ejemplo, deja bien en claro que la unión sexual implica el ser una sola carne, incluso, cuando no tenemos la intención, como cuando un hombre tiene relaciones sexuales con una prostituta. Marido y mujer, conforme a las leyes de nuestra cultura occidental, se convierten en una sola carne bajo la bendición de Dios.

 En el sexo fuera del matrimonio, las parejas se convierten en una sola carne bajo la maldición de Dios. Las consecuencias y resultados, naturalmente que son distintos. En este sentido, no hay tal cosa como sexo casual. Todas las relaciones sexuales por lo menos inician el vínculo de una sola carne. El vínculo, o será algo hermoso o será algo grotesco.  Creo que no descubro nada nuevo ni soy original para nada si digo que el amor comprometido es responsable, demostrado por el compromiso del matrimonio y una búsqueda de la verdadera intimidad. El hecho de que el sexo tenga lugar en el matrimonio, no quiere decir que está realmente cumpliendo con el propósito de Dios de una relación de una sola carne. Es la consumación de un pacto que durará hasta el fin de los tiempos de cada uno de los protagonistas.

El Capítulo 3 Comienza recordándote que la serpiente era astuta. El texto de este primer verso, no identifica claramente a esa serpiente como Satanás, pero conviene recordar que, en el resto de la Biblia, sí se deja muy en claro que Satanás se aparece como una serpiente. Me asombra como, en muchas manifestaciones, tanto escritas, como orales o mediante videos, hay muchos cristianos que aconsejan a sus hermanos en la fe a ser astutos para no dejarse engañar y etc. Mira; te reproduzco las dos acepciones que la palabra Astucia tiene en el diccionario de la lengua española: Sagacidad, sutileza para engañar o evitar el engaño y lograr un objetivo. Ardid, treta, artimaña.

¿Leíste bien? Ahora, pon tu mano en tu corazón y dime: ¿De verdad tú crees que la Astucia es una actitud digna de un hijo de Dios? ¿No te parece que es una condición y característica del mismísimo Satanás, de la influencia de cualquiera de sus demonios y, por tanto, una representación neta del infierno? ¿Y me propones que imitemos eso? No es necesario. La manipulación emocional ya existe dentro de las iglesias y ha sido útil para que muchos líderes conserven su poder o, directamente accedan a él. Amenazas, inhibiciones, seducción, dominio, esclavitud. ¿Eso es bueno? No. Ahora ya lo sabes. Engañó a la primera pareja humana. Lo sigue haciendo con todo lo que se cruza en su camino y ambiciones.

¿Cuál es su mejor técnica? Partir desde una verdad, tergiversarla en el camino y concluir en una mentira. Debemos reconocer que le ha dado excelentes resultados hasta el día de hoy. Con Eva hizo así. Partió de una verdad cuando le dijo que Dios sabía que, si ella comía de ese árbol del conocimiento del bien y del mal, sus ojos espirituales serían abiertos y a partir de allí, tendrían plena conciencia respecto al bien y al mal. Lo que no les dijo fue que eso, exactamente eso, determinaría que se cayeran de ese ámbito espiritual privilegiado en el que Dios los había colocado en la Creación.

 Y entonces la mujer pecó y el hombre decidió acompañarla y también caer con ella en el mismo pecado. ¿Por qué? Por algo que todos sabemos, pero que nadie te dice desde el púlpito porque no es políticamente correcto. Pecamos porque el pecado es como ese árbol, bueno para comer y agradable a los ojos, además de codiciable a futuro. Si el pecado en su aspecto fuera algo maloliente u horrible, te aseguro que con Dios o sin Dios, no pecaría nadie. Pero el hombre sigue pecando, lo que me dice a mí que tiene que ser porque no se lo ve feo desde afuera. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado y entender que no es oro todo lo que reluce, ni todo lo negro es petróleo.

Por eso me sigue impactando la pregunta que Dios le hace al hombre en el verso 9. ¿Dónde estás tú?, le dice. A ver estimados teólogos y maestros bíblicos que seguramente conocen muy bien este pasaje. Les pregunto: ¿Alguno de ustedes supone que Dios hace esa pregunta porque desconocía su respuesta? ¿Alguien todavía ha decidido pensar y creer que Dios no sabía donde estaba él? A mí, esa pregunta siempre me sonó tan directa y hasta casi personal, que en eso radica el impacto que me produce. Un impacto que no es teatral ni provocado con fines espectaculares. Es un impacto interior, íntimo y personal. Un impacto que te lleva a definir quien y qué eres delante del Señor.

Es como si el Padre celestial, hoy mismo, con todo lo que a mí se me antoje argumentar a mi favor, me mirara profundamente a los ojos hasta hacer temblar mi corazón y me preguntara…Néstor… ¿Dónde estás? Seguramente, latino como soy, daría un salto, o brinco, como lo llaman en otros lugares, y le respondería: ¡Aquí, Señor! ¡Listo para servirte! Con una respuesta así, en cualquier congregación hubiera recibido una ovación de aprobación y hasta de admiración. Sin embargo…no siempre Dios piensa de nuestras cosas del modo en que nosotros pensamos en Sus cosas. Alguna vez leí algo que hoy viene a mi memoria, respecto a esta pregunta, y te lo comparto:

Ese ¿Dónde estás tú?, está muy lejos de ser el interrogatorio de un jefe o un patrón enojado. En realidad, es el grito del corazón de un padre angustiado. Es como si tu hija o tu hijo, en edad adolescente, se te estuviera empezando a ir de las manos yendo a caer en las de compañías peligrosas, delictivas, mafiosas o sencillamente adictos. Dios sabía perfectamente donde estaba la pareja humana, pero también tenía conciencia del abismo que se había abierto entre ellos y él al desobedecerle y pecar. Todavía hay mucha gente, y no me refiero a incrédulos, que no termina de darle correcta dimensión al pecado como suicidio espiritual.

Lo minimizan, lo superficializan, lo desestiman, lo consideran algo antiguo y fuera de moda o, simplemente, lo ignoran justificándolo con argumentos de dudosa procedencia. Se habla del pecado, en algunos lugares auto definidos como cristianos, como si fuera un algo que si lo cometes, papá te deja sin comer algo rico y te condena a comer una flaca sopa. ¡Por favor? Eso es trabajar para el enemigo. Por eso Dios les hace esta pregunta. Él todavía deseaba construir ese puente que les permitiera a esos dos seres temerosos y escondidos, volver a recalar en ese maravilloso Edén que el Padre les había obsequiado sin esfuerzos ni merecimientos.

Se sostiene que la pregunta estaba destinada a despertar la sensación de ese primer hombre de estar perdido, de conducirlo a confesar su pecado, así como a expresar el dolor de Dios por la condición perdida de su máxima creación, el hombre. También para mostrarle que, con él, el Padre comenzaría a buscar al hombre perdido y darle una nueva oportunidad. La pregunta también estuvo destinada a reflexionar seriamente sobre la responsabilidad que el hombre tiene delante de Dios, simplemente porque Dios lo puso allí para algo, mucho, pero infinitamente muchísimo más más allá de si ese hombre lo cree, lo acepta o lo incorpora como real en su vida.

Te lo digo en primera persona: no interesa si tu eres creyente o incrédulo. Dios te creó con un objetivo y una misión. La cumples, y serás parte activa y dinámica de Su Reino. No la cumples…ya lo sabes. Lo cierto es que esa pregunta de Dios, demandó, demanda y demandará siempre una respuesta. Ellos no pudieron rehusarse a responderle de la forma en que un criminal podría hacerlo cuando es interrogado. En nuestras jurisprudencias no se requiere que los hombres respondan preguntas que podrían incriminarlos, pero Dios sí; y en el gran día final, el impío será condenado en su propia confesión de culpa. ¿Sabes quien dijo esto último? Spurgeon. ¿Te suena ese apellido?

 El modo en el que Dios trata con su primera pareja de humanos, es un modelo de como Él trae al hombre perdido y a la humanidad caída desde siempre. Los trae pacientemente, esperando el leve viento o brisa del día o del atardecer. Los trae con cuidado, viniendo antes de las tinieblas nocturnas. En el caso específico de esta primera pareja, los trae dirigiéndose directamente a ellos. Y, finalmente, los trae con la verdad, que es lo único que llega a hacerlos libres simplemente porque anteriormente les muestra su condición perdida. No te olvides nunca que el texto no te dice que la verdad te hará libre; te dice que El Conocimiento de esa Verdad, que es Cristo, es lo que te liberará para siempre.

En qué envase te llega eso, es un asunto del Señor, porque con cada uno es distinto. Porque todos somos distintos y necesitamos que se nos ajusten ciertas y determinadas tuercas para funcionar como maquinaria divina y maravillosa que somos. Conmigo fue con algunos golpes y machucones que duraron bastante tiempo en cicatrizar. Con otros que conozco fue más leve y simple. Y con otros más que también he conocido, fue tan terrible la instancia previa que no se podría detallar sin que alguien retrocediera a la antigua imagen del Dios cruel. Es Dios, no hay ni discusión ni cuestionamiento. Lo sigues, te lleva a la victoria cueste lo que cueste. No lo sigues, no te asombres ni te lamentes por la derrota.

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Estilo de Vida de Reino

Las primeras letras de nuestras biblias nos dicen que Dios creó los cielos y la tierra. A ver; conforme a las enseñanzas que has recibido, ¿Qué supones tú que son esos cielos y esa tierra? Mira; las palabras de los originales son específicas en cuanto a lo que conocemos. Cielos, es shamáyin y tiene que ver con el firmamento, arriba, donde tal vez, (Así dice la interlineal, tal vez), alude al arco visible en el que se mueven las nubes, así como el al éter más alto donde giran los cuerpos celestes. Es una explicación que cierra desde cierta postura astronómica, pero… ¿Es una explicación?

En cuando a Tierra, la palabra es érets, y tiene que ver con tierra o partitivamente una tierra. Y cuando digo partitivamente, me estoy refiriendo a algo que puede partirse o dividirse. Muy bien. Es una explicación que, una vez más, desde lo conceptual y hasta geográfico, tiene sustancia suficiente como para aceptarla, pero… ¿Es una explicación? Yo tengo otra, mía y antojadiza, si quieres, pero que te la dejo para que la incorpores a la sarta de teorías y tesis desparramadas por allí. Primera pincelada del diseño de Dios. Cielos es el mundo celestial y espiritual, invisible pero paralelo al nuestro. Y Tierra es lo visible, palpable y apto para examinarse. En todo caso, espiritual y carnal.

Por lo pronto, si quieres que te fundamente levemente lo dicho, tengo la habitación de Dios según la Biblia. Es el Tercer Cielo. ¿Y dónde está geográficamente ese tercer cielo? Me gustaría que algún científico me lo ubique, así puedo ir de visita donde vive mi Dios, saludarlo y hasta beber algún refresco en su compañía. Bobadas. El tercer cielo es absoluta y eminentemente espiritual. No puedo verlo ni aquí ni en las estratósferas con estos ojos naturales que tengo. Si quiero ver o acceder a ese tercer cielo, deberé esperar dos cosas ciertas o seguras de las que hay pruebas.

O aguardo para ver si a Dios le da la gana de levantarme de esta tierra y llevarme a verlo, tal como hizo con Enoc, o sigo aguardando el día en que se acabe mi ciclo de vida aquí donde vivo y respiro ahora y me vaya al ámbito que tengo reservado desde el momento en que le dije que sí a Jesucristo y que no al pecado de incredulidad. El que no cree en la validez de la Creación como hecho divino, cree en la casualidad de un big bang o cosa por el estilo. Sólo un problema: las casualidades no existen, y de existir, jamás podrían llegar a hacer algo, para un lado o para el otro.

Asignarle alguna forma de poder a la casualidad, no tiene el menor sentido. Te doy un ejemplo. Arrojas al aire una moneda que de un lado tiene una cara y del otro un número. ¿Cara o número? Hay un cincuenta por ciento de posibilidades de un lado y el otro cincuenta del lado opuesto. La fuerza con que se arroje al aire, el viento leve o menos leve que sople en ese instante y la fuerza de gravedad que exista en ese momento, tienen incidencia en el vuelo y la caída de esa moneda. Pero no cae cara o número por casualidad, sino por causalidad. Por lo tanto, cuando alguien te dice que no creas tonterías, que el universo simplemente se formó, así como está por mera casualidad, puedes decirle a esa persona que es un ignorante.

 Que no es una palabra despectiva, ni ofensiva, ni injuriosa, sino que describe lo que esa persona tiene respecto a lo que lo rodea: ignorancia, falta de información o de conocimiento. Y por propia experiencia de vida y del trabajo que me tocó hacer en lo secular, puedo asegurarte que más de una de las cosas que la gente dice sin saber, es porque lo oyó en algún sitio que consideraba serio y responsable y, sin chequear nada ni averiguar nada, salió a repetir lo que escuchó como un papagayo amaestrado. Y no te rías de los mundanos por eso, en lo que conocemos como iglesia, también sucede. Y muy a menudo…

Para terminar con todas tus dudas o las que tengan algunos de tus amigos o familiares, te comparto algo que Dios hizo que no siempre tenemos en cuenta a la hora de hablar de Él. Nuestro Dios es, antes que nada, un gran diseñador. Un enorme diseñador, el más grande, el mejor, el único. Porque créeme que sólo un diseñador perfecto podría haber creado el universo que conocemos, no la casualidad, encima incomprobable, de una explosión que, de paso, nadie acierta a explicarte por qué se produjo. Yo siempre decía en tono de broma que, esa teoría de la explosión y todo acomodándose casualmente en la caída, a mí me sonaba como si eso hubiera sucedido en una vieja imprenta.

Una de esas donde había letras de plomo para ordenar en las tablas para imprimir. Y que hubiera habido una gran explosión y, al caer todas las letras de plomo que por la onda expansiva volaron por los aires, al ir cayendo se hubieran ordenado casualmente y hubieran formado un diccionario perfecto. Una barbaridad, lo mires por donde lo mires. Y aunque te suene ridículo, los prestigiosos científicos que supimos conseguir, llegaron a adherir a esta teoría sólo para tener algo que les sirviera para seguir negando al Dios Todopoderoso, Creador de todos los universos existentes, con todas sus galaxias.

Mira este detalle de lo que es el universo total creado por Dios. Te los numero para mejor comprensión y toma de dimensión de lo que realmente estamos hablando. 1) El universo en su totalidad tiene una fuerza gravitacional perfecta. Si fuese más fuerte, las estrellas estarían demasiado calientes y se quemarían demasiado rápido, y además estarían demasiado desniveladas como para sostener la vida. Si fuese más débil, las estrellas estarían demasiado frías, la fusión nuclear nunca encendería y no habría ni calor ni luz.

2) El universo tiene una velocidad de la luz justo a la medida perfecta. Si fuese mayor, las estrellas enviarían demasiada luz. Si fuese menor, las estrellas no enviarían suficiente luz.

3) El universo tiene una distancia promedio perfecta entre las estrellas. Si fuese mayor, la densidad del elemento pesado sería muy poca como para que los planetas rocosos se formaran, y sólo habría planetas gaseosos. Si fuese menor, las órbitas planetarias se desestabilizarían debido al tirón gravitacional de otras estrellas.

4) El universo tiene una polaridad perfecta de la molécula de agua. Si fuese mayor, el calor de la fusión y la vaporización serían demasiado grandes como para que la vida existiera. Si fuese menor, el calor de la fusión y vaporización sería demasiado pequeño como para que hubiese vida, el agua líquida sería un solvente demasiado inferior como para que la vida química procediera, el hielo no flotaría y esto causaría un congelamiento fuera de control. Por todo esto y nada más que esto, resulta imposible que un universo así se hubiera creado sin que un enorme diseñador lo hubiera delineado con anterioridad.

De hecho, está probado en la misma Palabra que Dios creó todo lo que creó, de la nada, esto es: sin utilizar ninguna clase o forma de material o elemento ya existentes. La palabra usada para crear, aquí, es la palabra bara. Y su significado es exactamente ese: crear de la nada. Curiosamente, cuando el mundo secular y algunos supuestos cristianos se burlan de los que oran en lenguas, peyorativamente los llaman “los bara bara”…

Luego vas a leer algo que, aunque no quieras, te capta la atención sí o sí. Porque te dice que una vez que Dios creó los cielos y la tierra, esta tierra estaba desordenada y vacía. Créeme que he oído a lo largo de mi vida eclesiástica, todas las teorías que se te puedan ocurrir al respecto. Que la tierra estaba linda, pero que vino Satanás y se la desordenó. Que no, que en realidad lo que pasó es que entre el versículo uno y el dos pasaron miles de años, por eso la tierra se desordenó y un sinfín de tesis más o menos por el estilo. Yo lo leí y te puedo asegurar que no tenía ni la más pálida idea del por qué eso que estaba leyendo se había producido.

Hasta que se me ocurrió “casualmente” ir al original. Y allí me encontré con que la palabra que Reina Valera traduce como desordenada, es la palabra tojú, que viene de una raíz que no se usa y que significa “dejar desolado”. Eso te habla de desolación, que es como decir desierto, o despoblado, sin vida. Para mí es suficiente. Dios creó los cielos y la tierra, y antes de crear todo lo que hoy vemos en esos cielos y en esa tierra, incluido el hombre, es más que obvio que todo lo creado apareciera desolado, despoblado y sin vida. La población y con ella la vida, sería lo que Dios crearía a continuación. Simple, ¿Verdad? Mientras no tenga una revelación puntual y específica del Espíritu Santo, esta es la que juega. Al menos para mí.

Si queremos comprender lo que sigue, tendremos que tener en mente la teoría de las dos aguas. Aguas de arriba y aguas de abajo. Esto se extrae del verso 6, donde dice que Dios separó las aguas de las aguas para crear la expansión. Las aguas de arriba, tienen un rostro, una faz, que es por sobre la cual se mueve el Espíritu de Dios, mientras que las aguas de abajo, provienen de un abismo, que es un pozo, y que también tiene rostro, faz, y que es por donde está instalada la tiniebla. La primera pregunta que me surge, es: ¿Qué hacía el Espíritu de Dios moviéndose sobre esas aguas? No tengo otra respuesta, que: protegerlas.

Era como si una enorme ave extendiera sus alas y protegiera con ellas a sus polluelos. Y esto me lleva a la pregunta siguiente: ¿Qué hacían las tinieblas sobre la faz de ese abismo? Establecer resistencia para con el plan de Dios. ¿De dónde saco esto? De saber que Satanás fue arrojado a la tierra. Dice Isaías 14:12: ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Y añade Ezequiel 28:16: A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. No hay demasiado para agregar; tómalo o déjalo. La resistencia satánica previa no dio resultado alguno. Dios hizo lo que debía hacer y punto.

Después, Dios creó la luz. ¿La luz? ¿Qué luz? Nadie lo dice, pero no es esta luz que hoy vemos tú y yo cuando salimos a la calle, ya sea por la mañana de sol abierto o por las noches de luna llena. Porque a esa luz, que es la que se nos presenta como visible y denomina como lumbreras, recién la creó en el verso 14 de ese primer capítulo de Génesis. Yo, a la luz que me estoy refiriendo, es a la que crea en el tercer verso. ¿Te fijaste como la crea? Es la única expresión de su Creación que se forma con una palabra clave: Sea. Sea la luz. ¿Y por qué es clave? Porque Sea, es un término que está emparentado con el verbo Ser.

Y, casualmente, la primera persona de ese verbo, conjugado con el clásico yo, tú, él, es YO. ¿Qué nos quedará, entonces? Nada menos que Yo Soy. ¿Vas viéndolo con más claridad? Esa luz, creada en el primer día, es nada menos que Su propia esencia. Dios es luz, ¿Verdad? Y ninguna tiniebla hay en Él, ¿Verdad? ¿Y por qué sucede eso? Porque cuando Él dijo Sea la Luz, esa luz fue y disipó cualquier avance de tiniebla. Por lógica ilógica del evangelio, uno de los portadores de esa luz, hoy, eres tú. Hombre o mujer, da lo mismo. Tú. Mi duda y pregunta, es: ¿La estás usando? ¿Eres capaz de correr a las tinieblas ambientes o a las que pretenden invadir tu vida?

El verso 12 te trae otra perla. Una perla de esas que cuando las descubres, te deslumbran con sus reflejos, pero que, si no las descubres, te pasan desapercibidas, tal vez, por años. Te lo cito textualmente para que, quizás, el Espíritu Santo te permita verla antes que yo te la presente. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Esto termina con la respuesta a una antigua broma de las zonas rurales o de campo y, además, también liquida una antigua tesis pseudo científica.

La broma campesina en cuestión, era: ¿Qué se hizo primero, el huevo o la gallina? Es muy cierto que una gallina nace de lo que previamente era un huevo empollado, pero… ¿De dónde pudo haber salido ese huevo? Ni lo dudes: lo primero que fue creado, fue la gallina. Del mismo modo que todo el reino vegetal. Fue creado el árbol que produjo la semilla que dio origen a otro árbol. Fue creado el hombre que produjo el esperma y el óvulo que dio origen a otro hombre. Liquidada la teoría de la evolución. El mono sigue siendo mono, tal como fue creado, y el hombre, hombre. Sin parentesco el uno con el otro, con excepción de algunos de rostro bien feo, pero esa es otra historia…

El 20 y 21 es más que curioso, porque te cuenta algo que no siempre hemos tenido en cuenta. Reproduzco: Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Ninguno de nosotros, por bruto que seamos, podemos ignorar que, si creemos en la Creación según nuestro Dios el Creador, debemos tener en cuenta ciertos principios.

Por ejemplo, que todo animal que navega en cualquier profundidad de las aguas, tanto en superficie como en lo más remoto submarino de arroyos, ríos y mares, fue creado desde las aguas mismas. Toda la variedad de peces y cuanto bicho pulule por esas aguas, fue creado a partir de ellas, pero… ¿Las aves también? Si las aves vuelan por los aires, ¿No hubiera sido lógico conforme a la rutina de la creación, que fuera el aire el que las creara? No. Aquí dice que fueron las aguas, por alguna razón que en lo personal no sé ni puedo explicar, pero así fue. Y no fue algo evolutivo y progresivo, fue de un golpe.

De un momento al otro, de la nada, el mar y los aires se poblaron de criaturas según su especie. Se complementa con lo del verso 24: Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. Aquí aparecen los llamados mamíferos, pero también ofidios y otras especies eminentemente terrestres. Desde la tierra misma. Como el hombre. Entonces tú sonríes con cierta displicencia y misericordia y piensas: ¿Es que este buen hombre realmente cree en la metáfora esa de un hombre creado de tierra? Sí; este buen hombre, que vendría a ser yo, creo en eso.

 Y no solamente porque mi Dios lo dijo y yo a mi Dios le creo todo, sino porque la ciencia misma lo confirma. Haz un análisis de tierra y otro en paralelo de un trocito de carne humana, y te vas a caer de espaldas cuando veas que tienen las mismas propiedades químicas. El hombre es un reflejo del planeta que habita. Setenta por ciento de agua, treinta por ciento de tierra o carne, como quieras llamarla. Entonces allí aparece el hombre. Primeramente, como idea primaria y sustancial, más adelante, como hecho concreto, material y físico. Dios dice en el verso 26: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

 Les pregunto a los evolucionistas: cuando Dios creó al mono, chimpancé u orangután, como quieras definirlo, ¿También dice que lo hará conforme a su imagen y semejanza? Está implícito en la creación de los seres vivientes que son producidos por la tierra que vimos recién, que no. El hombre es imagen de Dios en Jesús el Cristo, no hay otra imagen visible de ese Dios. En síntesis: Dios pone al hombre en el planeta y le ordena que señoree sobre todo lo creado. ¿Tú piensas que lo hace sin tener en cuenta si ese hombre podrá señorear o no? No. Lo hace porque sabe perfectamente que ese hombre cuenta con todo el poder y el respaldo del cielo para hacerlo.

 Entonces dime por qué razón, hoy, y con relación al reino vegetal, el hombre no sólo no señorea sobre él, sino que incluso en muchas de sus hierbas es esclavo de ese reino. Si esto no es guerra, no sé qué tendrás por guerra tú. Y cuando dice semejanza, está hablando de algo muy simple que todos sabemos: somos espíritus, igual que Dios es Espíritu. El suyo lo escribo con mayúscula porque es Santo. El nuestro va con minúsculas porque es humano y no tiene santidad a menos que se fusione con Jesús el Cristo.

 Y luego viene lo más contundente que tiene relación directa con lo que hoy conocemos como identidad de género: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Varón y hembra. Nada más. ¡Pero Señor! ¡Yo creo en ti y te amo! ¡Pero nací con un cuerpo de hombre, pero me siento mujer! ¿Qué hago? Dios nunca te va a aconsejar que defiendas tu identidad de género conforme a lo que tu carne te demande. O a tus sentimientos que vienen de tu alma, o a tus emociones. Dios te dirá que te mires a un espejo y veas como te construyó y para qué te construyó así.

 Y que pelees con todas tus fuerzas contra cualquier fuerza de las tinieblas que te presiona para que te conduzcas como lo que no eres. ¿Se puede? ¡Claro que se puede! Solo tienes que creerlo. Lo he visto con mis propios ojos en gente a la cual me tocó ministrar. De la droga se sale sin síndrome de abstinencia por el poder de Jesucristo de Nazaret. De la homosexualidad, también, no lo dudes. El hombre siempre es lo que quiere ser. Tal el hombre piensa, el hombre es. Su única responsabilidad, es alinear ese pensamiento con el pensamiento de Dios.

Y Dios, hoy, pleno siglo veintiuno, sigue pensando tal cual como pensó su diseño cuando creó todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos. Hebreos 4:15 dice: Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Jesús es ese sacerdote. Y dice que fue tentado en todo. ¿Sabes lo que significa eso? EN TODO. Esto que estamos hablando, incluido. Y todo lo que te imaginas, también. Tranquilo, no seas religioso, sólo sé creyente.

En los versos 29 y 30, están los principios básicos sobre nuestra alimentación. Allí Dios dice: Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Clarísimo.

Tú lees todo esto, le sumas la comprobación de nuestra dentadura de herbívoros, no de carnívoros, y piensas: fuimos creados para alimentarnos de vegetales. La carne es una desviación y por esa causa luego seremos víctimas del colesterol y todas esas enfermedades producto de mala alimentación. Sin embargo, con el correr de los años, del estudio prolijo y del esperar siempre la guía infalible del Espíritu Santo, quien quiera hacer las cosas bien y correctas, siempre recibirá algo que le abra su entendimiento por encima de lo que pueda parecer lo primer que se ha aprendido. Lee con atención lo que se relata en el capítulo 10 del Libro de los Hechos, desde los versos 9 al 15.

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Pregunto: ¿No es esto una habilitación de Dios, ante una coyuntura especial, de matar animales comestibles y alimentarse con ellos? ¿Se lo hubieras reprochado a Pedro? Mira lo que él mismo les relata a quienes lo consultaron al respecto. Esto está en el capítulo siguiente de Hechos, el 11 y en los versos 1 al 9.

 Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

 ¿Esto quiere decir que el cristiano no es vegetariano, o vegano y puede comer carne? Esto quiere decir que el creyente genuino es libre en Cristo, y puede alimentarse de lo que pueda conforme al lugar, las circunstancias y los elementos de los que disponga. Toda la Creación fue hecha para que el hombre la disfrute y la sojuzgue. Repito: el cristiano no es ni vegano, ni vegetariano, ni carnívoro, es libre en Cristo Jesús. Sólo un detalle: Nada debe dominarlo. Eso sería idolatría. Y. además, le fue dada una mente para que la utilice en la investigación de la procedencia de su alimento. Hasta qué punto este es natural y en qué momento es infiltrado por la química nociva. Esto, esto también es Estilo de Vida de Reino.

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Del Mundo Llamé a Mi Hijo…

Supongo que no vale la pena aclararte que de ninguna manera me propongo establecer una nueva doctrina ni tampoco desplegar conceptos que pretendan considerarse como transgresores ni apartados de los fundamentos básicos del evangelio de Jesucristo. Lo que sí deseo, y creo que he sido claro anteriormente, es prestarle debida atención a la existencia y presencia activa de ese Dios desconocido para los griegos a los que Pablo confrontó, sino también para ti, que quizás hayas recibido información sobre otra clase de dios que de ninguna manera tiene ni siquiera parentesco lejano con el que está en nuestras Biblias. Simplemente, y a partir de un solo evangelio, el de Mateo, conjuntamente con algunos paralelos necesarios, quiero demostrarte que, cuando la Biblia dice: Dios, en muchas ocasiones, anda caminando por senderos muy alejados de aquel Dios que te presentaron cuando niño, tus familiares, o de más adulto, incluso, en alguna de las llamadas “iglesias cristianas”.

(Mateo 1: 1) = Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

(2) Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.

(3) Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.

(4) Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.

(5) Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí.

(6) = Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.

Estoy leyendo la genealogía de Jesús, ese supuestamente “aburridor” detalle cronológico que muchos suponen que está insertado en este evangelio casi de más, como sobrando. ¿Para qué nos resultaría interesante esta genealogía? ¿Qué cosa podríamos descubrir en ella? ¿Qué supuesta revelación nos estaría esperando en un detalle tan…técnico y académico como este? No te confundas. El Dios No Conocido, aparecerá donde menos te lo esperas. Y hasta te fastidiará un poco tu antigua teología, no lo dudes.

¿No capta tu atención el hecho de que en el verso 6, en lugar de decir que David engendró a Salomón de una mujer llamada Betsabé, dice que lo hizo…de la que fue mujer de Urías? Es obvio, tú conoces esa historia. Tú sabes que Betsabé se estaba bañando junto a un ventana que justamente daba hacia los jardines donde el rey David se paseaba en sus ratos de ocio, y que él al verla quedó prendado de ella, y que en calidad del rey que era la hizo traer a palacio, y sin pedirle ni siquiera opinión decidió acostarse con ella, y que por si todo eso fuera poco, mandó al frente de guerra más complicado a Urías, que era entonces su esposo, logrando que él fuera muerto en batalla y así él poder quedarse definitivamente con su mujer.

Pregunto: ¿Cómo llamaríamos eso, hoy, cualquiera de nosotros en cualquiera de nuestras iglesias? Adulterio. ¿Sabes qué dijo el Dios No Conocido que no siempre se nos ha predicado?: Mi siervo David tiene un corazón conforme al mío. Y permitió que, de esa descendencia, viniera al mundo nada menos que Jesús, quien luego sería portador único de Dios Padre encarnado en Él. Y de ninguna manera alguien se permitirá la osadía irrespetuosa de suponer que esto es un gesto permisivo que admite alguna forma de pecado como válido, dando posibilidades a quien hoy desee interpretarlo a su gusto y conveniencia, hacer cualquier cosa. Pensar eso, sería una falta de respeto a la inteligencia de mis lectores. Lo que sí tengo necesidad de consignar porque de eso se trata este trabajo, que a nuestro Dios No Conocido, Lo que más le interesa es lo que hay en tu corazón. La carne es débil y se equivoca, el corazón, si es conforme al Suyo, glorifica Su Nombre. ¿Pero no fue dicho que el corazón del hombre es engañoso? Sí, pero eso fue dicho antes que llegara Jesús a la cruz. Después de eso, incluso nuestros corazones fueron redimidos.

Te pregunto algo, pero por favor, pon tu mano en tu corazón para responderme: ¿Te impactó ver a esto así, tal como me impactó a mí cuando se me reveló con tamaña claridad? ¿Sí? Entonces prepárate, porque hay un pequeño apéndice, algo que en realidad se nos pasa absolutamente desapercibido y, obviamente, no conocí nunca un predicador que haya osado mencionarlo desde un púlpito. Quizás lo haya habido, no lo dudo, sólo digo que yo no conocí a ninguno. Fíjate el verso 5. ¿A quién engendra Salmón? A Booz. Pero hay un detalle que no está en las otras genealogías; el nombre de la madre de Booz. Rahab. ¿Recuerdas su historia con Josué y su rol en esa epopeya titánica? Exacto, Rahab la ramera. Es decir que Jesús no sólo desciende de un adulterio, sino que también tiene en su línea genealógica a una ramera en funciones, aunque luego se une a Salmón. ¿Qué pensarían esas venerables hermanas que todos los domingos se sientan en un rincón del templo a murmurar sus controles de legalismo con sus comadres? Religiosidad. Amplia, dura, soez.

(7) Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa.

(8) Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.

(9) Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.

(10) Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías.

(11) Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.

(12) Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.

(13) Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.

(14) Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud.

(15) Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;

(16)  y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

(17) De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

(Verso 18) = El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

Obviamente, hemos visto infinidad de películas donde se ve la anunciación del arcángel Gabriel a la virgen María y todos esos etcéteras, conque mucha religión en modo-Hollywood ha presentado a la concepción y el nacimiento de Jesús. Sólo que una vez más, tratando de no decir nada que al mundo incrédulo le haga sospechar que el nuestro es un Dios tan inmoral como son ellos, hemos optado por callar y hasta ocultar cosas que hoy yo tengo el mandato de mostrarte, para que sepas de una vez por todas ciertas aristas de la mente de Dios que nadie te había mostrado antes, estoy seguro. 

Lo cierto es que, independientemente de cómo eran las costumbres, las tradiciones y las leyes de aquellos tiempos, cuando José desposa a María, de alguna manera es como si hubieran contraído un compromiso previo al matrimonio propiamente dicho. Según este pasaje, eso no pudo realizarse, esto es: la consumación de ese matrimonio, por causa de estar la novia embarazada y con suficientes meses como para no poder cumplimentar con el acto conyugal. Esto convirtió a Jesús, al menos en lo concerniente a su concepción, en un hijo ilegítimo o bastardo, palabras casi soeces por tratarse de quien se trataba, pero inevitables desde la fría óptica de los hechos consumados.

Y aquí cabría aclarar o añadir que, entre los romanos, la suerte de los bastardos era más que desgraciada. En medio de un pueblo inmenso se hallaban en una absoluta soledad, sin parientes, sin relaciones, sin sociedad y sin familia. Las leyes de las doce tablas no admitían a los bastardos al derecho de sucesión. Las de Justiniano les rehusaban hasta los alimentos y solo el cristianismo moderó este rigor. El emperador Anastasio permitió a los padres legitimar los bastardos por la sola adopción. Justino y Justiniano abolieron esta legitimación, para no autorizar de este modo el concubinato. Como puedes apreciar y comprobar, el nacimiento del que sería Hijo de Dios encarnado, no fue precisamente un modelo de elegancia y finura, y no tengo dudas que hubiera resultado casi un escarnio si eso se hubiera producido dentro de cualquiera de nuestras mejores iglesias. A ese niño nadie le hubiera podido quitar ese estigma, aunque luego evidenciara ser el mejor de todos en todo. Ese también es nuestro Dios No Conocido.

(19) José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

A mí siempre me caminó una duda en forma de pregunta generalizada para tantos y tantos que semanalmente escuchamos hablar de las cosas de Dios como si ellos hubieran estado de secretarios privados la semana entera de la creación. La pregunta es para ti, hermano varón: ¿Qué hubieras hecho tú en lugar de José? ¡Claro! Ahí salta tu espíritu religioso y me dices: ¡Recibirla como estaba! Claro, eso con el diario del lunes, pero te cambio la pregunta. ¿Qué harías hoy, si tu novia, con la cual estás comprometido para casarte, con la que te has guardado de tener relaciones sexuales para no pecar, de pronto se te aparece con la novedad de que ha sido embarazada por el Espíritu Santo? Hermano…o me dices la verdad o te quedas en silencio… Frases hechas de la religión organizada ni te gastes en darme…Me queda una de mi Dios No Conocido: le agradan los hombres bien Hombres, pero detesta el machismo de vidriera.

(20) Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

(21) Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

(22) Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

(23) He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

(24) Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

(25) Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

Es más que evidente que el término conoció que se utiliza aquí, no tiene nada que ver con la forma en que lo usamos nosotros, como conocimiento, cordialidad, presentación. Conocer, en la Biblia, es directamente un sinónimo, sino un reemplazo, de sexualidad. Cuando en la creación dice que Adán conoció a Eva, a renglón seguido dice que, por esa causa, Eva concibió. Más claro, imposible. Y lo que aquí te está diciendo, entonces, es que José no tuvo relaciones sexuales con su esposa María, hasta que ella dio a luz a Jesús. Eso, que parecería algo obvio y sin mayores relieves, se convierte en un puntal de la no virginidad eterna de María, como se nos ha vendido en ciertos sectores. María concibió y parió en virginidad, pero luego conoció a José su esposo, esto es: tuvo intimidad sexual con él, y como resultado también obvio, más hijos e hijas.

Eso está documentado también en la Escritura. Siempre me pregunté con qué intención y objetivo se quiso proyectar a María como siempre virgen. Tengo una sola respuesta: teñir de mugre al sexo, cuando fue Dios mismo el que lo creó tal como es. El hombre puede convertirlo en promiscuo y hasta pervertido, pero si lo práctica tal como fue creado, significa placer y todo lo que cualquier matrimonio vive y disfruta en este tiempo. Es tiempo de asesinar sin piedad unas cuantas vacas sagradas en ese sentido. Te lo advierto; mi Dios No Conocido: no rechaza ni prohíbe el sexo, lo recomienda. De hecho, bajo las reglas de su diseño, pero lo tiene como lícito y bueno en gran manera, no como algo sucio que debe vivirse en lo oculto.

(Mateo 2: 1) = Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, (2) diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

(3) Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Para la sociedad secular de ese tiempo, no había nada más grande, importante y digno de admiración, respeto y deseos de imitar que su rey, Herodes. Herodes “El Grande”. No era un calificativo que se le pudiera adjudicar a un cualquiera, sólo los elegidos podían atreverse a pensar y obrar en grande. ¿Te imaginas hoy, en cualquier fuerza política, aún de las más importantes que se muevan en tu país, a uno de sus políticos, tan solo uno, que se haga llamar “El Grande”? Imposible. No se atreverían. Herodes sí se atrevió. Era un grande, indudablemente.

Así que suponte ahora como le tiene que haber caído a su innato estado de vanidad y soberbia permanente, que vinieran tres desconocidos a decirle que iban a visitar al Rey de los Judíos. ¿Cómo iban a visitar a alguien que se atrevía a quitarle ese rango a él? ¡¡Herodes era el rey de los judíos!! ¡Nadie en su sano juicio se atrevería a discutirle esa posición! Por eso es que dice que el rey se turbó, que es casi un sinónimo de decir que sintió temor, un raro e incomprensible temor que ni él podía explicarse. Pero lo más curioso y llamativo del caso, es que asegura Mateo que a eso también lo experimentó toda la ciudad de Jerusalén. ¿Alguien podría darme un buen motivo racional que justificara eso?

(4) Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

(5) Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: (6) Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.

(7) Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; (8) y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

(9) Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

(10) Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

En principio, cuando aprendí medianamente a leer la Biblia, empecé a preguntarme quién y por qué razón inventó que estos tres individuos eran reyes. ¿Reyes? ¡Magos, dice! ¿Eran hombres que practicaban la magia, entonces? ¿Y qué podía tener que ver eso con Jesús? Entonces salen los sabelotodos del evangelio que te dicen que no, que en realidad eran profetas del oriente que llegaron por causa de una revelación divina, que… ¡Un momento! ¿Tú me estás diciendo que una revelación profética de Dios, se va a conducir mediante una estrella? Yo creo que estos hombres, alrededor de los cuales se ha armado una leyenda, incluso, pintó de moreno a uno de ellos, eran otra cosa.

 Cuando no hay registro serio alguno de sus rostros, y les otorgó tres nombres que tampoco han sido registrados en ninguna escritura seria. ¿Me preguntas que creo? ¿Quieres saberlo? Creo que eran algo así como astrólogos de Oriente, con ninguna vinculación espiritual con el Dios que traía a Jesús al mundo, que cumplieron un rol participativo casi simbólico y punto, luego desaparecieron de la historia como tantos y tantos no creyentes que también lo hicieron. Todo el mundo le pertenece a Dios, y a los que le aman, todas las cosas les ayudan a bien. Los incrédulos, cuando se sujetan al señorío de Cristo, también.

(11) = Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Más allá de la clásica escena de Navidad, donde se muestra al niño en una especie de inmaculada canasta con limpia paja y a sus padres de pie a su lado, mientras detrás dos o tres animalitos buenos le brindan el calor de su aliento, hay una realidad que no siempre se dice y que, en muchos sitios auto proclamados como cristianos, prácticamente se contraponen. El unigénito Hijo de Dios no estaba naciendo en cuna de oro ni flanqueado por un coro de ángeles adorándole. El unigénito Hijo de Dios estaba naciendo en un rincón de esa casa al que nadie se quería ni siquiera asomar.

Entre la mugre, la oscuridad y el fétido olor del producto de una serie de animales encerrados que no vacilaban en cumplir con todas sus necesidades fisiológicas junto al recién nacido. ¡Un fuerte aplauso para las miles de escenas de románticos pesebres dignos de las estampas de cierto cristianismo que hizo de este evento una epopeya épica en un tiempo en el que inexorablemente no pudo haber sido, pero que se lo enquistó como contraposición a ciertas festividades paganas con las que se deseaba competir! Pero déjenme decir que de ninguna manera esa escena podría incorporarse como real.

El Hijo de Dios vino al mundo entre gente pobre, en un ambiente de mugre y feos olores y entre la burla, el escarnio y la condena social por las características de su gestación. Si bien José y María no eran pobres en dinero, al no conseguir hospedaje confortable, debieron conformarse con ese lugar. Hoy el cristianismo tiene otras esencias y otros postulados, los cuales no son negativos ni tienen por qué ser censurados, pero que reclaman casi a gritos que se reconozca y se tenga muy en cuenta el primario origen, para que luego cuando los hechos así lo ameriten, nadie que diga ser cristiano se atreva siquiera a menoscabar y mucho menos discriminar a alguien por el color de su piel, por la higiene de su ropa o su cuerpo, y mucho menos por su estado financiero. Dios no es Dios de pobres, porque no tiene por qué serlo, ya que suyo es todo el oro y la plata del mundo, pero tampoco es un Dios patrimonio de gente adinerada, como durante mucho tiempo mucha iglesia se ha empeñado en presentar. En todo caso, nuestro Dios No Conocido, es un Dios Justo, una palabra que definitivamente parecería estar fuera de moda.

(12) Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Me pregunto que nos pasó a los cristianos durante todos estos últimos años, que nos han terminado por convencer que los sueños son cosa del diablo o de la carne, y que es muy peligroso tratar de relacionarlos con Dios. ¿Ah, sí, ¿eh? ¿Por qué no se lo cuentan a estos hombres o al mismo José, cuando por esa vía le hicieron saber que el niño era hijo de Dios y que debía hacerse cargo? ¿Cuantos de nosotros nos haríamos cargo de estas cosas sin dudarlo? Ahora presta atención al detalle que no es menor. ¿Qué dijimos anteriormente que eran esos hombres?

Astrólogos, estudiosos de las estrellas, pero guiados a honrar y adorar al hijo de un Dios al que ellos indudablemente no conocían, pero que no vacilaban en obedecer porque les llegaba por vía sobrenatural, tanto en la convocatoria como en la orden de irse por otro camino. Y sus regalos no significa que hayan sido tres, eso no está escrito. Supongo que lo dieron por implícito al traer tres obsequios, pero no está probado ni comprobado. Igualmente, no le hace, no es importante, salvo para discutir un rato entre teólogos aburridos o desempleados.

(13) = Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.

(14) Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, (15) y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo.

(16)  Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.

(17) Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: (18) Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron.

No voy a escribir sobre la matanza de los inocentes porque creo que ya se dijo todo y de todo. Y durante muchos años hasta se ha jugado de manera “divertida” con esta terrible tragedia que nadie podría imaginar produciéndose en nuestro tiempo. De hecho, nuestros gobernantes ya no les temen a los niños, pero muchos de ellos, a lo largo de la historia universal, no han vacilado a apelar los mismos métodos para sacarse de encima a probables competidores o rivales iguales o más crecidos en edad. De lo que sí quiero hablar, porque es nuestro tema central, es de una arista de nuestro Dios No Conocido que no siempre es predicada con claridad: hacia donde apunta su Amor con todas las fuerzas y potencia.

Fíjate en las últimas seis palabras del verso 14: De Egipto llamé a mi Hijo. ¿Qué significa esto? Que dice aquí que de Egipto llamó al Jesús niño para que retornara y cumpliera con su misión. De acuerdo, eso es en lo literal y cronológico. Pero no te olvides que luego, cuando recalamos en las tipologías que son utilizadas por el Espíritu Santo para revelarnos nuevas verdades, Egipto es la que representa al mundo secular, impío, pagano y pecador. Y tú, que hoy eres uno de los hijos del Dios todo poderoso, fuiste llamado estando allí, en ese mundo. De allí te rescató. Y aunque hayas nacido en un hogar de gente cristiana, tú ya sabes que Dios no tiene nietos, sólo tiene hijos. Por lo tanto, para poder formar parte de Su familia, lo que debes hacer es salir de tu mundo de incredulidad y pecado y venir a militar en el ámbito del espíritu.

Eso es el equivalente a nacer de nuevo. Eso es el equivalente a convertirse. Eso es el equivalente a haber salido del mundo, por causa del tremendo Amor de Dios a tu favor y pasar a pertenecer nada menos que a Su Reino, parte de una dimensión a la que sólo se accede recordando siempre aquel clásico de la palabra divina: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Hoy se predica en todo lugar santo que Dios ama a su iglesia, que está presente en ella, que se goza con sus canciones, con sus oraciones y con sus testimonios, y es verdad, es así, pero hay algo que no se dice tan a menudo como debería decirse, y es el sello, el distintivo, el estandarte de presentación de ese Dios No Conocido. Es al mundo pecador al que Dios ama, por Él se ha consolidado este evangelio. No por nosotros, los salvos. Nosotros ya somos, vamos por todos los que aún no lo son…

 (19) Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, (20) diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.

(21) Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel.

(22) Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea, (23) y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.

No me gusta ser repetitivo, suele ser un claro síntoma de senilidad o envejecimiento y nadie tiene prisa por envejecer, pero debo reiterarme en algo al punto de rescatarlo como perla. ¡Qué maravilla vivía José el padre terrenal de Jesús! Su comunicación en sueños con el cielo era permanente. No se trataba que un día, casi por azar, soñaba algo que relacionaba con Dios. ¡Dios se comunicaba permanentemente con él por sueños! Estos dos, más el anterior con relación a la forma en que María concibió al niño, son la mejor prueba de que nuestro Dios No Conocido, es un Dios que habita en nuestros sueños. Sólo debemos entregárselos antes de irnos a la cama. De ese modo no habrá infiltración extraña ni presencia o información pervertida.

(Mateo 3: 1) = En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, (2) y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Si bien en esta versión leemos que vino, la más aproximada a la traducción de los originales dice que se presentó Juan el Bautista. Una presentación sin luces ni promociones estelares. En pleno desierto, que es como decir: en el lugar más árido y extraño. Y para decir nada menos que el Reino de los Cielos se había acercado, y que sólo era necesario y suficiente con arrepentirse para poder acceder a él. Me pregunto qué fue lo que habrá ocurrido con todos los que lo vieron desde afuera al Reino, y decidieron no entrar por no aceptar arrepentirse de sus pecados.

Esta versión dice que vino predicando, pero si escudriñamos mejor, podremos ver que pre-dicar, es de alguna manera anunciar la derrota final de los ángeles caídos, esto es: demonios, en una etapa del evangelio en donde no se hablaba del reino de las tinieblas. Yo creo que la Biblia textual está más cercana a la verdadera palabra usada, que no es la que la versión tradicional usa por consustanciarse más con nuestras costumbres. Juan no predicaba, Juan proclamaba, que no es lo mismo, porque no significa lo mismo. Predicar el evangelio y no hablar de guerra espiritual, es un contrasentido. Proclamarlo es otra historia.

(3) Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas.

En todos estos años, luchando en soledad, a veces con la sensación que los molinos de viento del Quijote eran una tontería comparada con ciertas guerras privadas y públicas, he sentido una enorme identificación con ese clamar en el desierto. Es como si gritaras una verdad y nadie la registrara, ni siquiera para cuestionártela. Es como si les mostraras que los muertos resucitan y se sonrieran incrédulos, como si tú los estuvieras engañando con fines oscuros. ¿Estamos preparando camino al Señor, realmente, o estamos fantaseando con cosas que solamente existen en nuestra imaginación? No te asustes, yo no pienso así, pero no tengo dudas que muchos de ustedes, en algún momento, sí. ¿Me equivoco? Así que ya lo sabes: se trata de enderezar las sendas. Con mucho cuidado de no torcerlas. No olvides que, en la Biblia, la palabra Torcido se traduce como Perverso…

(4) Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

Quiero recordarte que Juan el Bautista era hijo de un sacerdote. ¿Te imaginas al hijo de un ministro de esos que hacen estallar las luces y las candilejas, vistiéndose así, casi con harapos, y comiendo porquerías en lugar de desayuno, almuerzo, merienda y cena como la gente normal? Bueno; ese, te recuerdo, será el que el Señor diga que no hubo uno mayor que él nacido de mujer. Raro, ¿No te parece? Algo debemos estar haciendo distinto, creo…

(5) Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, (6) y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.

Siempre me produjo curiosidad el tratar de saber el motivo, la razón, la causa o el por qué toda esa gente, aparentemente buena y en orden, se veían movidos a ir a ese río, confesar públicamente sus pecados y luego sumergirse en esas aguas como señal de perdón y lavamiento de sus pecados. No tengo otra respuesta que pensar en el Espíritu Santo en acción. De otro modo, imposible. Las sinagogas, para los que a ellas asistían, incursionaban en otros terrenos de la sociedad a la cual albergaban. Hoy, en muchos sitios supuestamente cristianos, sucede lo mismo. ¿Será tiempo en que el Espíritu Santo comience a moverse nuevamente? Esa es una buena pregunta para la cual tengo una respuesta: Ya se está moviendo…

(7) Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

(8) Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

(9) y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

(10) Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Si prestas atención, podrás ver que el ministerio de Juan el Bautista fue, efectivamente, un adelanto, una muestra, una primicia, un anticipo de lo que sería el de Jesús. Bondad, paz y amor por todas partes, pero con las estructuras religiosas, implacable. Al ver esto y, salvando las naturales y lógicas distancias, me pregunto por qué me preocupa tanto que mis guerras contra los mismos sistemas sigan en pie como si hubieran comenzado ayer. Es el signo de aquellos que elegimos ser esclavos de Jesucristo, pero libres totales del yugo de hombres. ¿Puedo cada día publicar quejas, ayes y lamentos personales por las batallas que esté librando? Ni lo sueñes. Dios nos creó varón y hembra, ¿Verdad?  Hoy, yo diría que deberíamos ser varones y hembras de Reino, ¿Coincides? Entonces déjame con mis guerras, es lo que me corresponde por ser un Varón de Reino. Sí tú eres otro, aquí te espero, súmate al Gran Ejército del Cielo.

(11) = Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

A este versículo, así como lo lees, suelto, se lo ha utilizado para respaldar teorías, tesis, ponencias y doctrinas. Ha sido útil para justificar divisiones, separar cristianos y crear denominaciones. Ese es el hombre y su innata manía de encontrarle fallas a todo lo bueno y no ver ni por asomo las barbaridades vendidas como buenas. A un ciego Jesús lo sanó escupiendo en la tierra, haciendo barro y pasándoselo por los ojos. A otro simplemente con la palabra. ¿Cuál era la verdadera sanidad? Las dos, pero igualmente el hombre formó dos denominaciones: “Barristas y Anti-barristas”. Estupideces al cuadrado. ¿Todavía no entendieron que al dicho popular “divide y reinarás” no lo inventó el hombre? No te sonrías con incredulidad y reflexiona: ¿Cuál es el reino que nos guste o no, hoy está comandando en gran parte de la tierra, mientras los considerados buenos o justos, andan peleándose por tonterías? Eso se llama Astucia. ¿Te suena?

Lo cierto es que este verso, lo que te está mostrando, es una faceta de nuestro Dios No Conocido que no siempre se nos ha enseñado. Es suficiente con pedirle al Espíritu Santo que nos acerque su incomparable ayuda y, revelación mediante, veremos todo con más claridad que lo veíamos hasta hace un momento. El ministerio profético se sostiene firme accediendo a Vida Abundante, que es el agua, mientras que los miembros del Reino de los Cielos serán más que vencedores en Cristo Jesús, siendo portadores de unción poderosa y fuego, que es la que se recibe en ese bautismo en Espíritu Santo y Fuego. Eso es lo que se discierne de lo escrito.

Pero me queda el remanente de expresar algo que mi Dios dijo y que luego tuvo que soportar la imbecilidad humana de permitirse no sólo dudar de lo que Dios dijo, sino atreverse a pontificar que no era como Dios lo decía, sino al contrario. Dios dijo que antes fuimos bautizados con agua de vida, pero que ahora debíamos serlo con Espíritu Santo, (Para poder, unción y revelación) y Fuego, para purificación de nuestras almas y cuerpos. ¿Lo van a creer y a aceptar de una vez por todas, y a olvidarse de los cabezones que les enseñaron que eso era para tal o cual denominación, nada más? Espero que sí, me agradaría de sobremanera que a esto lo estuviera leyendo gente madura. No me interesa si muy ungida, regularmente ungida o poco ungida; tampoco si es gente bíblicamente muy instruida o poco instruida. Me interesa que sea gente madura. Porque ir en busca de la Estatura del Varón Perfecto, tú ya lo sabes, en realidad es ir en la búsqueda de un Varón Maduro. 

(13) Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

(14) Más Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿Y tú vienes a mí?

(15) Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

El problema de Juan, aquí, surgía de la aparente incongruencia de que alguien inferior bautizara a uno superior. Por eso Jesús, cuando le dice Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia, reafirma tanto las normas de Justicia de Dios, como de su propia decisión de ponerlas en práctica en su vida También aprueba el mensaje de Juan sobre el arrepentimiento y la confesión de pecados como requisito para entrar en el Reino de los Cielos. Hay que recordar que todavía Él no había ido a la cruz, donde con su sacrificio tornaría innecesaria esa confesión que Juan tomaba como requisito esencial para bautizarlos.

En este siglo veintiuno, y dentro del costumbrismo que la iglesia le ha suministrado a la predicación del evangelio, podemos observar que hay dos cosas que prácticamente se han dejado de enseñar: la confesión de pecados ante la majestuosa autoridad de Dios, y el consiguiente arrepentimiento como fórmula intacta para ingresar al Reino. En muchos sitios han elegido la aceptación como miembros activos de una congregación como hecho contundente para reconocer a alguien como salvo. Nadie lo discute, pero la verdad es que tú y yo sabemos que eso no es excluyente. Sin confesión de pecado ni arrepentimiento, no hay perdón y, sin perdón, no hay ni redención ni salvación. Así de simple. A eso es a lo que Jesús denomina del modo que se constituye en él.

Por lo tanto, eso es equivalente a decir que nuestro Dios No Conocido tiene altísimo respeto por su propia Justicia, que no es casualmente que la escribo con la “J” mayúscula, porque es la única calidad de justicia que merece ese énfasis. Y como tal, resuelve en Jesús y desde el inicio mismo de su ministerio, Cumplir con toda Justicia en cada requerimiento, aunque este sea innecesario, como era el bautismo en agua para Jesús, quien todos sabemos que no tenía que arrepentirse de ninguna clase de pecado, así como tal vez también lo sería hoy para nosotros, quien ya tendríamos el perdón de esos pecados saldado en el momento en que fuimos a buscar redención a la cruz.

(16) Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

(17) Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

He escuchado predicar y enseñar que en el Antiguo Testamento no se habla de bautismo, sino de abluciones u otros lavamientos que pertenecían a la tradicional liturgia judía. Sin embargo, no es correcto decirlo de ese modo. En todo caso, no se habla de bautismo en todo el tiempo anterior a la aparición de Jesús. Porque convengamos en que, si Antiguo Testamento es Antiguo Pacto, ese Antiguo Pacto concluye cuando deja lugar al Nuevo Pacto, es decir, Nuevo Testamento. Y todos sabemos que el Nuevo Pacto gestado en la sangre de Jesús como expiación total, comienza precisamente en el momento en que él derrama esa sangre en la cruz, es decir, en las últimas páginas de este y de todos los otros evangelios. Hasta la cruz, estuvo rigiendo el Antiguo Testamento, por lo cual este bautismo de Juan, se produce en el marco de lo que todavía era el Viejo Pacto convenido con Abraham.

Y fíjate que es a continuación de este acto de simple obediencia social y tradicional que Jesús efectúa, porque siempre estuvo en su espíritu ser correcto y respetuoso de las leyes terrenales, salvo que estas estuvieran opuestas a la voluntad de su Padre, que era lo que le enfrentaba con los fariseos, lo que sucede este episodio que se relata aquí y que es todo un símbolo práctico y contundente de lo que debe ser nuestra vida cristiana. Se escucha la voz del Padre diciendo: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia, y la gran mayoría interpretó que eso fue una respuesta o una declaración tremenda motivada por el bautismo por inmersión, (Porque en los originales dice que fue sumergido en las aguas) que Jesús cumplimentó con Juan, pero déjame decirte que no, que no es así.

No fue eso lo que motivó esa declaración divina, sino la plenitud del Espíritu Santo que Jesús experimentó a continuación de ese hecho físico. Dice que el Espíritu, como paloma, (Nadie ha dicho jamás que el Espíritu Santo ES una paloma, sólo se ha dicho que tomó una forma visible similar, parecida, o de la estética de una paloma) se posó sobre él, que es equivalente a decir que lo tomó, que entró en su ser. Que es exactamente lo mismo que habrá sucedido contigo, o que pueda suceder hoy mismo: que ores pidiendo al Dios de todo poder que envíe su Espíritu Santo a llenarte, a darte plenitud, a bautizarte si es que eso sucede por primera vez y, una vez que lo haga, mientras la paz sublime que solamente te puede proporcionar el cielo entra en tu vida, podrás oír tú también esa misma voz amorosa, fuerte, de total autoridad aquí y en todos los universos, que te dice: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Mi Dios No Conocido, sigue tal su promesa bautizando con Espíritu Santo y Fuego, a todos los que lo acepten, lo crean y lo reciban por fe en sus vidas. Y no es doctrina de una denominación, es Palabra de Dios.

(Mateo 4: 1) = Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Entonces un día llega el hermanito Fulanito y te pide oración porque está pasando por una prueba terrible de la que no sabe cómo podrá salir sin sufrir lastimaduras o traumas graves. Y tú, que eres abnegado, sacrificado y noble, te arrojas de cabeza al río bravo, para defender y respaldar al hermanito Fulanito, y oras bajándote todos los demonios conocidos y por conocer, con sus respectivos nombres, entendiendo que esa prueba que está pasando el hermanito es producto de un tremendo ataque satánico que hay que desarticular echando fuera a todas esas potestades siniestras y liberando al hermanito de tamaña opresión. ¿Estaría mal, eso? ¡Pero de ninguna manera! ¿Cómo va a estar mal hacer guerra y de la buena, por un hermano amado en problemas?

Sólo que en ningún momento hemos acertado en pasar, aunque más no fuera de pura casualidad, por una lectura seria y a conciencia de este versículo. Porque si lo hubiéramos hecho, hubiéramos podido ver y luego entender, que cuando Jesús, nuestro co-heredero máximo y unigénito en Dios encarnado, tuvo que soportar ser tentado terriblemente por el diablo en esos cuarenta días en el desierto, ahí nos damos cuenta que no siempre la solución es reprender demonios. Él pudo resultar más que vencedor de esa prueba, solamente utilizando el arma de la Palabra. Escrito está…le decía el enemigo… Pero yo digo que hoy dice…respondía Él. Y así se cimentó su victoria. Pero eso no es lo más notable, porque de alguna manera era lo lógico, si nos dejamos llevar por el poder genuino de uno y del otro. Lo más notable, es lo que lees aquí cuando te dice que, a ese lugar de esa terrible prueba, fue llevado por el Espíritu.

Y hasta donde yo sé, cuando Espíritu lleva en nuestra Biblia la “E” mayúscula, si no hubo un error de traducción, (Que en este caso no lo hubo), me está hablando del Espíritu Santo, que hasta donde yo también aprendí, es como hablar de Dios mismo. Es decir que, nos guste o no, lo entendamos o no, cuando nos encontramos en el terrible desierto de la tremenda tentación y la prueba, es probable que estemos allí porque nuestro Dios No Conocido nos ha llevado para que podamos entrenarnos y salir Más que Vencedores en Cristo Jesús, así que te sugiero que antes de empezar a reprender inexistentes demonios, elijas hacerte fuerte en Su Palabra y vencer en esa prueba con las mismas armas que utilizó Jesús, unigénito de Dios, pero primogénito entre nosotros. Lo que significa que fue único para con Dios, pero uno más, (Aunque el primero) de entre nosotros.    

(2) Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Nosotros leemos esto con total naturalidad y pensamos: ¡Y bueno! ¡Era Jesús! ¡No era un cualquiera! ¡No era uno de nosotros! ¿Ah, no, ¿eh? ¿Y se puede saber cuál era la diferencia biológica entre Jesús y cualquiera de nosotros? Ninguna. ¡Pero hermano! ¡Él era el Hijo de Dios! ¡Dios mismo lo dice! Ah… ¿Y qué crees que está diciendo Dios de ti, hoy mismo? Está diciendo lo mismo que dijo de Él: que eres su hija o hijo amado y que en ti Él tiene complacencia. Eso dice. Entiende y asume: nuestro Dios No Conocido te dice que Jesús fue su hijo unigénito cuando nació, pero hoy se ha convertido en primogénito, ya que se han sumado muchos hijos e hijas, entre los cuales, (Espero y confío), estás tú…

(3) Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

Pregunto: el tentador, obviamente Satanás, ¿No sabía que él era el Hijo de Dios? ¡Claro que lo sabía, por eso estaba allí, tentándole! Lo que quiso hacer, y con Jesús no lo consiguió, fue hacerlo dudar a él de ser ese hijo que creía ser. No lo logró con Jesús, pero… ¿No lo ha conseguido nunca contigo…? ¿De verdad que no?

(4) El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Esto no significa que Jesús esté ordenando que no haya que comer. Lo que está señalando es que por encima de cualquier clase de alimento carnal o almático, está el alimento espiritual. Y lo único que alimenta y alimentará siempre tu espíritu, es la Palabra de Dios. No te alcanza con ver videos, escuchar audios o leer buenos artículos. Todo eso en todo caso, te suma; pero si no quieres morir de hambre espiritual, toma tu Biblia y sácala de su ostracismo.

(5) Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, (6) y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.

Satanás es el gran mentiroso, lo sabemos, pero… ¿Está mintiendo aquí? No. Está diciendo la verdad. Si Jesús hubiera pedido ayuda a los ángeles, podría haber hecho lo que se le antojara y los ángeles hubieran estado con él y junto a él de manera permanente. Pero hacer eso que el diablo le sugiere, a Jesús, era de alguna manera darle autoridad y obedecerle. Por allí venía la trampa, aunque vestida con ropaje de verdad bíblica. Pasó cuando la pandemia del virus. Una cosa era confiar en que Dios cuidaría nuestras vidas, y otra muy distinta tentarlo saliendo a las calles a desafiar a la peste. Por eso es válida esta respuesta…

(7) Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

(8) Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, (9) y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

Aquí se lo vuelve a cuestionar a Satanás por mentir, por decir algo que no puede hacer. Perdón… ¿Seguro que no puede hacer esto que está diciendo aquí? ¿No has visto la multitud de pactos de todo calibre y color que bandas musicales enteras, actores, deportistas o cualquier otra expresión pública ha formalizado con el infierno, con la intención de comprar éxito terrenal? Él es el dios de este siglo, que es como decir, de este sistema. ¡Y claro que puede regalarte todo eso que le dice a Jesús! El tema que no está en la conversación pero que también es, es el costo que eso te trae. Tu alma en principio, tu vida entera después.

(10) Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

(11) El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

(12) Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; (13) y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, (14) para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: (15) Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; (16) El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.

(17)= Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(18) Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.

(19) Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

(20) Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.

En principio, toma nota de este detalle: Jesús todavía no es nadie, ministerialmente hablando. Es Hijo de Dios, está ungido desde el vientre de María, pero todavía no ha hecho nada para el Reino. Cuando pasa por las aguas del bautismo con Juan, recibe la plenitud del Espíritu Santo, su llenura, su bautismo. Recién allí, fortalecido con esa unción, es que es llevado al desierto de la prueba. Pero solo cuando resulta más que vencedor de ella, es que regresa munido del poder de Dios en su vida, y aquí sí queda habilitado para comenzar su ministerio. Veamos: tú puedes, hoy, si quieres, predicar el evangelio del modo en que se te antoje, o del modo que se acostumbre o se estile en la que sea tu congregación, o bien como lo dictaminen los cabezones regentes de tu denominación.

 Dios es misericordioso y yo te aseguro que, lo prediques como lo prediques, Él lo usará para bien y mucha gente hallará salvación. Pero eso no quiere decir que tú no estés adulterando el producto básico, que en este caso es el evangelio. Por algo se nos dice por allí en algún lugar de la Escritura, que quien no lo predica conforme a como lo hizo Jesús, será llamado anatema. La pregunta que habrá de surgir, entonces, es: ¿Y cómo lo predicó Jesús? En el verso 17 tú tienes la letra precisa y específica. El evangelio que predicó Jesús consistía en tres aspectos básicos: En primer lugar, demandaba arrepentimiento, luego se imponía la confesión de pecados y de ese modo quedar en posición correcta y legal delante del Padre para acceder al perdón y redención. Luego establecía la presencia y la autoridad del Reino de los Cielos aquí y ahora, y finalmente determinaba que aquel que estaba predicando era, puntualmente, quien representaba a ese Reino y por lo tanto poseía su legítima y absoluta autoridad.

Cuando Jesús decía se ha acercado, estaba significando que ha llegado o está aquí y sugiere la inauguración del Reino de Dios que está en la espera de su consumación. Muy por encima de la salvación de las almas, del propietario de un paraíso terrenal o de todo lo que siempre se nos ha bien enseñado, nuestro Dios No Conocido es legítimamente quien te introduce en Su Reino. Y eso es para toda la eternidad.  En cuanto a Simón llamado Pedro y a su hermano Andrés, quiero recordarte que, según lo vemos en Juan 1:40-42, ellos ya habían tomado contacto con Jesús. Allí nos dice que: Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías, (que traducido es, el Cristo) Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (Que quiere decir, Pedro). 

Sin embargo, recién en el episodio que se relata aquí, en Mateo, es donde ellos reciben la orden de seguirlo, que en conclusión, es el mandato corriente y preciso de nuestro Dios No Conocido. Nada que ver con esfuerzos por parte del hombre por agradar a su Dios con obras vanas, y mucho menos suponer con arrogancia que Dios estará deslumbrado de nosotros y saldrá urgente a buscarnos. Él, a pesar de todos los tiempos transcurridos, seguirá simplemente mirándonos vivir y de pronto diciéndonos casi en un susurro: Venid en pos de Mí.

(21) Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.

(22) Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

(23) Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(24) Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.

(25) Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.

Para entender el evangelio de Jesús, primeramente, habría que entender con ojos espirituales y no eclesiásticos tradicionales como fue el ministerio de Jesús. Observa que ahora nos relata en estos dos primeros versos, la manera en que Jacobo y Juan, hijos de un tal Zebedeo, se unen a él y no tomándose su tiempo para pensarlo, ordenar sus asuntos y venir a reunirse, sino dejando todo como está, casi sin avisar. ¡Estaban trabajando con las redes junto a su padre y no dudaron en dejar todo abandonado a su suerte y salir corriendo detrás de Jesús! Yo me pregunto cuántos de nosotros reaccionaríamos de la misma manera, hoy.

¿Abandonaríamos lo que fuese que hubiéramos estado haciendo, para irnos detrás de alguien que podía representarnos un núcleo importante de cosas, pero lo cierto es que literalmente no pasaba de ser una especie de loquito suelto que decía ser nada menos que el hijo de Dios? Lo dudo, créeme que lo dudo, por mayor fidelidad que tuviéramos. Y ni hablar del pasaje anterior, donde me referí al llamado a Pedro, del cual luego se habla todo lo que se habla con relación a ser pescadores de hombres y todo eso que mencionáramos. Sin embargo, me quedó sin decir algo que considero más que importante y valioso. Más adelante veremos que Jesús sana de una tremenda fiebre ardiente a la suegra de Pedro. Eso me dice a mí y te dice a ti que Pedro era casado, que tenía una esposa, y probablemente también hijos.

Es muy llamativo y curioso que la Biblia no diga absolutamente nada de eso, de la hipotética o supuesta familia de Pedro. Algunos historiadores sí lo mencionan, pero recurriendo a fuentes que quizás sean serias y confiables, pero que no podemos chequear con nuestro propio entendimiento. Se ha escrito que la esposa de Pedro acompañaba al grupo de discípulos y predicaba el evangelio conjuntamente con ellos, pero lo cierto es que bíblicamente, nada de esto puede comprobarse. Por lo tanto, y hasta que alguna revelación notable pueda decirme lo contrario, yo seguiré pensando que nuestro Dios No Conocido no acepta negativas a su llamado. Cuando Él te llama y te levanta (En mi caso personal fueron las dos cosas al mismo tiempo) sólo tienes dos respuestas posibles: si o sí.

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Las Cosas Por Su Nombre

Iré algo desde lo personal. Trabajé toda mi vida, desde los quince años de edad, como periodista. Pero de los de antes, de los que habían sido capacitados y formados para ubicarse en medio de todas las facciones en litigio, sin involucrase con ninguna y, a partir de su innata imparcialidad, informar a la gente con limpieza, transparencia y carencia de intereses propios, cuestiones que les permitieran sacar sus propias conclusiones. Te lo aviso: no existe tal barbaridad corrupta como hacer un periodismo militante. No hay tal cosa. En todo caso, lo que sí puede haber es algún jugoso premio para mentirle a la gente a favor de tal o cual sector, que es el que te dará ese premio a tu lealtad…

Y militancia, también. Siento profundo respeto por los militantes de los distintos sectores ideológicos conocidos. Con algunos puedo compartir algunas ideas más que con otros, de hecho, pero jamás los ataqué con críticas simplemente por pensar diferente. Si formo parte de un sistema democrático, aunque me sobre experiencia y sabiduría para encontrarle tremendos errores, mi obligación moral de hombre bien nacido, será comportarme tal como ese sistema lo predica y lo incentiva: pensando y permitiendo pensar. Argumentando a favor de mis ideas, naturalmente, pero no insultando o agrediendo a los que tienen otras opuestas a las mías. Eso no es democracia, eso sigue siendo autoritarismo. Y los emperadores dejaron de existir hace mucho tiempo. Ahora bien; con todos esos elementos en las manos, como periodista me llevaron a ser: desconfiado, descreído y escéptico. Desconfiado de quienes me aseguraban ser los mejores y los únicos. Descreído de todos los discursos y relatos a favor o en contra y escéptico de todos los que aseguraban tener la gran solución para llevarnos a un mundo mejor.

Claro está que, con todos esos elementos personales en las manos, ¿Me puedes explicar cómo llegué a ser un creyente genuino e hijo de Dios por nuevo nacimiento? Yo tengo la respuesta: eso fue un milagro. Sacar de mi mente todo ese nivel de incredulidad general y convertirlo en auténtica fe casi ciega en lo dicho por el que convertí en Señor de mi vida, tuvo que ser un milagro sobrenatural. Ninguna persona, desde el convencimiento, el discurso o la estrategia que fuera, hubiera podido lograrlo en mí. La noche en que mirando aquellas estrellas brillantes en el telón negro del firmamento le dije a Dios que, si era cierto que existía, me ayudara a encontrarlo, no se lo dije con dudas ni tratando de sacar alguna ventaja. Se lo dije creyendo absolutamente que Él me estaba escuchando y que algo, que todavía no podía saber qué sería, iba a hacer a mi favor y yo iba a poder salirme de esa situación asfixiante a la que una vida personal no del todo correcta me había llevado. ¿Podría argumentar que hubo terceros que tuvieron responsabilidad en esa asfixia? Si, pero eso sería proceder como el psicópata, que siempre cargará culpas a los demás de sus propios errores. Convertirte, es comenzar a hacerte cargo de tus decisiones. Nadie te obliga a ser ni a hacer nada. Siempre eres tú el que eliges ser o no ser, hacer o no hacer, lo que sea.

Entonces, la cuestión es que fui estrictamente salvo por Gracia. No me lo merecía en lo más mínimo. Si bien no había asesinado a nadie, ni tampoco estafado, ni violado a nadie, eso no me convertía en un santo lleno de virtudes. Fui un pibe, (Así llamábamos aquí a los jóvenes que pasaban de la adolescencia a la madurez), decente, bastante puro, obediente y trabajador. Pero al mismo tiempo, por vivir y convivir con todo lo que se vive y se convive en esta sociedad de la que formamos parte, también pequé bastante y de todos los colores que puedas imaginarte. Buena persona, sin dudas, como muchos, pero pecador de cabo a rabo, como todos los que viven, o vivían sin Dios. Lo que vino después más o menos lo sabes, porque lo he contado en otros trabajos anteriores, y no me gusta repetir demasiado algo dicho, porque ese es uno de los signos más visibles de la senilidad galopante que va llegando a una vida. Ojo: no me molesta en absoluto estar envejeciendo, todo lo contrario. ¿Sabes por qué? Porque lo único que evita envejecer sin fallo alguno, es morirse. Y si bien es un destino final que todos tenemos en nuestro futuro, a mí, como supongo a la mayoría de ustedes, no me da ni medio gramo de gana apurarme para que llegue. No le temo y lo acepto, pero no tengo ninguna prisa, no sé si soy claro.

Primeramente, creí en el Dios Católico Apostólico Romano. Luego creí en el Dios de la iglesia evangélica. Hoy estoy creyendo en el Dios de la Biblia. Y tengo certeza de estar creyendo en lo correcto, por dos motivos. Primero, porque esa Biblia contiene la Palabra de Dios en toda su intensidad, la misma Palabra utilizada para crear todo lo visible e invisible. Y, en segundo término, porque a esa misma Biblia no todos los sectores anteriormente mencionados la creen y respetan fielmente. Tanto la iglesia católica como la evangélica, respetan de la Biblia solamente lo que coincide con las doctrinas por ellos mismos construidas, enseñadas y hasta obligadas a respetar fielmente. Y si a eso le sumamos distintas áreas en cada uno de ambos credos, entonces ya entramos en un derrotero bastante sinuoso, donde subsiste mucho más lo que le hacemos decir a esa Biblia que lo que ella te está diciendo en verdad. No invento nada si te digo que he conocido personas que no vacilan en interpretar algún texto bíblico de manera tendenciosa para hacerlo coincidir con sus pensamientos. Llegaron al extremo de darles a David y Jonatan una entidad casi homosexual, con la simple intención de justificar esa forma de vida.

De hecho, lo más serio, si me permites verlo de ese modo, que la Biblia contiene, es que no te arrima ningún argumento detallado de la existencia de Dios. Lo que sí te dice, con esa tremenda y contundente simpleza que tienen las verdades absolutas que sólo existen en lo sobrenatural, es que si quieres ver a Dios puedes verlo en todo lo creado. Y eso nos impide algo a lo que el hombre, en su naturaleza caída y pecadora, es tan afecto: colocar todo bajo el microscopio de su sapiencia humana y luego adherirle un rótulo, una etiqueta que diga que eso es tal y cual cosa y no se habla más del asunto. Demasiado lineal y vacuo como para incorporarlo a un ámbito que, como el espiritual e invisible, es altamente profundo e inescrutable desde los cinco sentidos carnales. Podemos estudiar a Dios, nadie te lo va a prohibir, ni siquiera Él mismo. Pero lo que no podemos hacer en modo alguno es analizarlo, y mucho menos desde la lógica racional humana. Es contundente y determinante: sólo podemos saber y conocer de Dios, lo que Él esté dispuesto a revelarnos. 

Por eso, Cuando los Dibujantes te muestran a ese Dios anciano, de profusa barba y largos cabellos blancos, es más que obvio que no han recibido ninguna revelación, sino sólo el impulso interno y carnal de sus propias imaginaciones creativas, que pueden ser muy útiles y hasta positivas para todo el andamiaje publicitario o de ficción, pero jamás en lo concerniente al mundo espiritual. Si alguno de ellos hubiera tenido el mínimo contacto con el Espíritu Santo, hubiera entendido que Dios es eterno, y que hasta donde podemos saber, nada que posea el concepto de eternidad vive dentro del tiempo cronos que vivimos nosotros, los seres humanos que poblamos este planeta. Dios, simplemente ES. Ni un niño, ni un adolescente, ni un joven de físico cultivado en gym, ni un hombre de edad madura onda empresario y mucho menos un anciano. ¿Por qué? Porque no vive en este tiempo material, porque es Espíritu y los espíritus viven en un ámbito sin tiempo. ¿Entenderlo? No, con tu mente finita y carnal, es imposible que entiendas esto. ¿Sabes qué? Créelo, con eso te alcanzará. Al menos, hasta que recibas algo de revelación y luz.

¿Tan así? Eso me han preguntado muchas veces. ¿Es serio enseñar que se debe creer lo que no se ve, aunque no exista ningún elemento de prueba que ayude a creer? Para el concepto de nuestro mundo que analiza, examina y prueba y comprueba todo desde su propia sabiduría terrenal, no. No parece ser demasiado serio, pero ¿Sabes qué? Es tan serio como cuando Jesús le hizo recuperar la vista a un ciego escupiendo sobre la tierra y pasándole el resultado de esa acción por los ojos al hombre. ¿Es que el barro puede sanar una ceguera de nacimiento? Media iglesia que sí, la otra que no. Comienzo de una grieta ideológica, religiosa y política en marcha. Divisiones. Satanás chocho de la vida y de parranda corrida celebrando las idioteces humanas con disfraz eclesiástico. Barristas por un lado, anti barristas por el otro. La estupidez humana, a veces, no tiene límites. Aunque semanalmente se junten en un lugar a cantar coritos, levantar sus manos y cerrar sus ojos en un ensueño o éxtasis producto de sus emociones o, lo peor, simulado.

En el principio, creó Dios los cielos y la tierra, dice el primer verso del Génesis en la versión Reina Valera tradicional. Un voluminoso moreno puertorriqueño que trajo palabra ungida en los años noventa a mi país, cuando aquí todavía se enseñaba el evangelio según escuelita bíblica para niños, dijo que aquel que entendiera este primer verso de Génesis, estaba en condiciones de entender todo el libro. Y redoblando la apuesta ante ojos abiertos como un par de huevos fritos de todos nosotros y nuestra mandíbula caída por exceso de ignorancia, añadió que quien lograra entender Génesis, iba a comprobar cómo toda la Biblia le tomaba sentido. Tenía total y absoluta razón. Era mandato del Espíritu Santo que nos dijera eso justo en ese tiempo y momento, donde todavía aquí había una batalla global entre católicos y evangélicos y, yendo hacia dentro, bautistas versus pentecostales. Si existen o no existen los demonios, si se habla o no se habla en lenguas y un sinfín de tonterías religiosas por el estilo, ocupando el lugar de atención general, en lugar de darle prioridad a lo más importante: conocer a Cristo y ser un mismo espíritu con Él.

A mí no me cerraba eso de En el principio… ¿Cómo que en el principio? ¿De qué principio me está hablando, si en el concepto de eternidad no existe el tiempo tal como nosotros lo medimos con nuestros relojes o ahora con nuestros teléfonos móviles? ¿No existe Dios desde siempre de los siempres? Ya lo sé, no puedes entender eso, ¿Verdad? No te preocupes, yo tampoco, pero así funcionan nuestras mentes finitas destinadas a nacer, desarrollarse, crecer y morirse. ¿A quien se le ocurre, con esos elementos, entender a un ser que dice ser eterno? ¿Alguno de ustedes me puede explicar con pelos y señales qué cosa es la eternidad? ¡Sí, ya sé lo que dicen los buenos libros escritos sobre el tema! Pero no te estoy hablando de libros, te estoy hablando de sabiduría genuina, esa que te viene desde adentro y que no puedes saber de donde y por qué te viene. ¿Entonces te estoy diciendo que no hubo un día o momento en que Dios dijo ¡Zácate! y todo esto que vemos se formó? No lo sé, yo más bien creo que se fue formando de a poco, una cosa detrás de la otra. Pero no hubo un principio, hubo una prosecución de algo que en la eternidad ya estaba formado. Sólo debió reproducirlo en lo visible aquí y ahora.

¡Muy bien! ¡Genial! ¡Grande el maestrito Néstor! Ahora dime gran sabihondo humanoide por qué motivo ese versículo dice lo que dice. Por qué dice En el principio, si ya entendemos que no hubo ningún principio. La respuesta era tan simple que me dio vergüenza el día que se hizo la luz en mi entendimiento, de no haberla visto antes. Porque hubo un error de traducción en la versión tradicional que conocemos. Porque aquellos monjes decidieron entender que donde dice principio, está refiriéndose a comienzo, a inicio de todo. Y ahí nomás interpretaron eso y le mandaron lápiz, carbón, pluma, ya que teclado todavía no existía. Digo: ¿Nadie pensó que esa interpretación provenía de un montón de mentes que tomaban los manuscritos sagrados y antiguos con una preponderancia intelectual formada por las escuelas griegas? No. Eran monjes y, como tales, dueños de ese Dios y sus mandatos, como religión derivada del judaísmo. ¿Para qué se iban a tomar el trabajo monótono de indagar en los originales para ver si lo que estaban escribiendo era así? ¡Que a ese trabajo lo hiciera algún tonto! Okey, aquí tienes a uno de esos tontos. Obviamente no el único, hubo otros que también lo hicieron, gracias a Dios.

Fui a consultar a otras versiones y eran todas más o menos dependientes de la tradicional, que como todos sabemos, fue traducida al español previo paso anterior por el inglés. Es decir que mucho de lo que se lee en nuestras biblias, es producto de una doble traducción. Del hebreo o griego, conforme a si es del Antiguo o Nuevo Testamento, al inglés, y de allí al español. Muy meticuloso y prolijo, pero peligroso en cuanto a lo interpretativo. Porque en la versión Biblia Textual, que es la única que tengo noticias fue traducida directamente de los originales al español sin pasar previamente por el inglés, me encuentro con una novedad para nada menor: Allí no se lee En EL principio, sino En UN principio. Y allí se nos dan vueltas patas para arriba todas nuestras interpretaciones de craneotecos teológicos. Porque no es lo mismo usar EL, que cualquier literato menor sabe que un artículo determinado neutro que se antepone a un sustantivo masculino para indicar que el referente es conocido por el hablante y el oyente que UN. EL principio, es efectivamente el comienzo y todo lo que creímos y entendimos durante años.

Sin embargo, decir En UN principio, es otra cosa. Porque UN, que, si bien también es un artículo, en este caso es indeterminado, lo que te dice a ti y a mí que se utiliza para presentar o introducir sustantivos que designan personas o cosas desconocidas o no mencionadas anteriormente. Con lo que, haciendo un muy somero análisis literario normal, llegas a darte cuenta que decir en UN principio no te está hablando de comienzo, sino de modelo, de patrón, de croquis, de… ¡Diseño! Haz la prueba simple, doméstica y hasta casera. Lee ese verso con esta modificación. ¿Qué te dirá? Que En UN diseño de Dios fueron creados los cielos y la tierra. ¿Verdad que suena mucho más coherente que lo anterior? Porque nuestro Creador de todos los universos habidos y por haber, de todos los cielos conocidos y por conocerse y de todos los planetas entre los que se encuentra el nuestro, tenía un diseño divino a infalible para ejecutarlo. Y así fue como lo hizo. Eso es, de alguna manera, entender ese primer versículo y, tal como lo dijo aquel moreno, ahora podrás entender el resto del Génesis. Haz la prueba. Yo no soy un comentarista que te estudiará el Génesis, apenas soy alguien que da de lo que ha recibido por Gracia y revelación. Sólo eso.

¿Y qué cosa es el contenido básico o elemental de este libro adjudicado nada menos que a Moisés? En primer término, que te muestra el fundamento de las doctrinas del pecado, de la caída, de la redención y de la justificación. No es poca cosa, créeme. Pero no se queda con eso, sino que también te va a mostrar la promesa del Mesías, la personalidad y la persona del Dios en el que creemos y el Reino de ese Dios y sus jurisdicciones y fundamentos. Eso en un comienzo. Luego te deja vislumbrar el origen del universo que habitas, su orden y complejidad, la organización operativa de nuestro sistema solar, los elementos que componen nuestra atmósfera e hidrósfera, el de la vida, el del hombre e, incluso, el del mismísimo matrimonio, que es como dimos en denominar legalmente lo que para Dios sencillamente era una unión bajo pacto delante de Él. Asimismo, Génesis te muestra acabadamente el origen del bien y el mal y, como corolario, el lenguaje, el gobierno, la cultura, las naciones y la religión. ¿Y sabes qué? Debido a que la gente ha abandonado la Verdad que se lee en Génesis, es que la sociedad hoy navega en tal nivel de confusión.

¿Te doy un dato técnico, pero que de ninguna manera es menor? Tú, que estimas que lo que realmente vale de la lectura bíblica es el Nuevo Testamento, ya que el Antiguo, -te enseñaron-, sólo es una compilación de historia hebrea, te cuento que, en este libro del Nuevo Pacto, directa o indirectamente, literal o implícitos, hay no menos de doscientas citas del libro de Génesis. Eso me dice a mí y te dice a ti que, aunque hayan pasado los tiempos, Génesis es importante para el Reino de los Cielos, y a mi eso me basta. Y si te quedan dudas, también puedo contarte que Jesús declaró la importancia de creer lo que Moisés había escrito, y dijo lo que Juan 5:46-47 consigna: Porque si creyereis a Moisés, me creerías a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis sus escritos, ¿Cómo creeréis mis palabras? En suma: ninguno de nosotros puede decir que cree en Jesús sino cree en el libro de Génesis escrito, a la sazón, por Moisés. Por algo Martín Lutero expresó que por muy simples que parezcan, las palabras de Génesis son juicios y hechos de la alta Majestad, poder y sabiduría de Dios.

El tema es que la Creación, con toda su dimensión y su tremenda mezcla de ciencia, sabiduría y cultura ha sido, es y seguirá siendo por mucho tiempo un verdadero misterio. Y por más que me esfuerce en escribir lindo y con contenido creíble a toda mente, no solo la de mis hermanos en la fe, no encuentro la manera. Es imposible escribir sobre nuestro Dios desde la óptica humana. O lo hago desde mi ubicación celestial en la que estoy sentado desde mi conversión o no lo hago. Ya lo intentaron algunos alumnos de una de las clases de Albert Einstein, que supongo que sabes quien fue. Ellos fueron y le dijeron que habían decidido creer y pensar que no había ningún Dios. Einstein, entonces, les preguntó que cuanto del conocimiento del mundo suponían que tenían ellos en conjunto. Los muchachos lo discutieron un rato y decidieron que era no más de un cinco por ciento. Einstein pensó que la estimación era demasiado generosa, pero lo dejó pasar para preguntarles: ¿Entonces podría ser posible que ese Dios exista en el noventa y cinco por ciento de lo que no conocen? Tremendo.

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¿Libres o Esclavos?

Las dos palabras del título presentan, a la hora de los análisis, propiedades distintas, pero consecuencias similares. Una cosa es la libertad vista desde la óptica secular y otra muy distinta desde la divina. Una cosa es la esclavitud desde el plano del mundo natural y otra muy distinta desde el ámbito del espíritu. Sin embargo, tanto libertad como esclavitud recorren las distintas páginas de nuestras biblias y nos deparan frescas revelaciones, en la medida que las busquemos bajo el simple acto de escudriñarlas. Pablo les habla a los Romanos de ambas cosas y les deja una serie de conceptos que bien vale la pena determinar. Por eso el título no apunta a una pregunta que nos lleve a reflexionar, sino a una sentencia que debemos respaldar con nuestros actos.

Romanos 8: 14 = Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. (15) Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Es adecuado que los hijos de Dios sean guiados por el Espíritu de Dios. Sin embargo, no debemos pensar que ser guiados por el Espíritu es una condición previa para ser un hijo de Dios. En lugar de eso, nos hacemos hijos primero y luego el Espíritu de Dios nos guía. ¿Y como nos hacemos hijos? Entrando en el ámbito del unigénito de Dios Padre, Cristo. Cuando nuestra entrega es fiel y sincera, pasamos a estar EN Cristo, y eso nos convierte, automáticamente, en hijos de Dios. Él tiene un solo hijo, y si nosotros estamos EN Él, formamos parte de inmediato de su familia real.

Hay mucha confusión con respecto a esta calidad de hijos. Hay mucha gente que cree cosas que les enseñaron personas carentes de compromiso serio con el evangelio genuino. Fíjate que Pablo nunca dijo: “Todos los que van a la iglesia, estos son hijos de Dios”. Él no dijo: “Todos los que leen sus Biblias, estos son hijos de Dios”. Él no dijo: “Todos los que son patriotas de su país, estos son hijos de Dios”. No dijo: “Todos los que participan en la comunión, estos son hijos de Dios”. En este texto, la prueba para ver si somos hijos es si somos guiados por el Espíritu de Dios. La pregunta que surge, una vez más, es: ¿Cómo nos guía el Espíritu Santo? Tengo tres clases de respuesta que nos pueden resultar útiles: 1 – Somos guiados con dirección. 2 – Somos guiados al acercarnos. – 3 – Somos guiados por un gobierno de autoridad.

“No dice: ‘Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios’. No, el diablo es un conductor, y cuando penetra en la mente de los hombres o, incluso, hasta en los cerdos, los conduce furiosamente. Recuerda cómo todo el hato corrió violentamente hacia el mar y se ahogaron. Cuando veas a un hombre fanático y salvaje, cualquier espíritu que haya en él no es el Espíritu de Cristo. La otra pregunta al tono que también surge, es: ¿A dónde nos guía el Espíritu Santo? Aquí las respuestas llegan a la media docena. 1-  Nos guía al arrepentimiento. 2 – Nos guía a pensar poco en nosotros y mucho en Jesús. 3 – Nos guía a la verdad. 4 – Nos guía al amor. 5 – Nos guía a la santidad. 6 – Nos guía a ser útiles.

El vivir como un hijo de Dios significa una relación íntima, de gozo, con Dios, no como la esclavitud y temor mostrados por la ley. Un hijo de Dios puede tener una relación tan cercana con Dios que puede clamar: ¡Abba, Padre! (Que significa algo así como decirle cariñosamente ¡Papi!). ¿Ese es el trato de Cristo con su Padre? Puede, ¿Quién lo dudaría? Es fácil para nosotros ver a Jesús relacionándose con el Padre con esta confianza bienaventurada, pero podemos pensar que no somos dignos de hacerlo nosotros. Sin embargo, recuerda que estamos EN Cristo: tenemos el privilegio de relacionarnos con el Padre de la misma manera que lo hace Cristo Jesús.

(16) El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. En pocas palabras, Pablo dice que aquellos que son hijos de Dios, nacidos de nuevo por el Espíritu de Dios, conocen su estatus porque el Espíritu Santo testifica a nuestro espíritu que así es. Esto no quiere decir que no haya quienes piensen o asuman erróneamente que son hijos de Dios aparte del testimonio del Espíritu. También hay cristianos cuyas mentes están tan nubladas por ataques espirituales que comienzan a creer la mentira de que, después de todo, no son hijos de Dios. Sin embargo, el testimonio del Espíritu todavía está allí. No debemos de preguntarnos si en verdad somos cristianos o no. Los hijos de Dios saben quiénes son. La ley judía decía que de la boca de dos o tres testigos todo debía de ser establecido Hay dos testigos de nuestra salvación: nuestro propio testimonio y el testimonio del Espíritu Santo.

(17) Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Debido a que estamos EN Cristo, tenemos el privilegio de relacionarnos con el Padre de la manera que lo hace Jesús. Mejor dicho, todavía. El que se relaciona con el Padre es Jesús, y nosotros conjuntamente con Él porque vivimos EN Él. Por lo tanto, somos herederos de Dios y coherederos con Cristo. El ser un hijo de Dios también significa tener una herencia. En Lucas 18 el hombre principal le preguntó a Jesús: “¿Qué haré para heredar?” Pero el hombre principal no entendió porque la herencia no es cuestión de hacer, es cuestión de ser, de ser parte de la familia correcta. Debido a que estamos en Cristo, también somos llamados a compartir Su padecimiento. Los hijos de Dios no están inmunes al sufrimiento o a la aflicción. De hecho, el compartir los padecimientos presentes es una condición para nuestra futura glorificación. En lo que a Dios concierne, todo es parte del mismo paquete de filiación, sin importar cuánto quiera nuestra carne tener la herencia y la gloria sin el sufrimiento.

(18) Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Pablo no era ajeno ni ciego a las aflicciones de la existencia humana; él experimentó más que la mayoría de nosotros hoy. Sin embargo, aún consideraba que la gloria futura sobrepasaba a las aflicciones presentes. Sin una esperanza celestial, Pablo consideraba a la vida cristiana como necia y trágica. Pero a la luz de la eternidad, es la decisión más sabia que alguien puede hacer. Esta gloria venidera no solamente será revelada a nosotros, sino que, en realidad, será manifestada en nosotros. Dios ha puesto esta gloria en el creyente desde ahora mismo. Cuando estemos en el cielo, la gloria simplemente será manifestada. “La gloria será manifestada, no creada. La implicación es que ya existe, pero no es aparente.

(19) Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; (21) porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (22) Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; Pablo considera que la creación misma está esperando ansiosamente la manifestación de los hijos de Dios; debido a que la creación fue sujetada a vanidad debido al pecado del hombre, y se beneficiará de la redención definitiva del hombre.

Isaías 11:6-9, describe esta redención de la creación en ese día: Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Solo Dios pudo sujetar a la creación en esperanza. Esto no fue obra del hombre ni de Satanás. Esto no solo beneficia a los hijos de Dios, sino a toda la creación. Hasta ese día, la creación gime a una, y a una está con dolores de parto. Ciertos grupos con una mentalidad “súper cristiana” han tomado la idea de la manifestación de los hijos de Dios para decir que toda la creación está esperando por su grupo particular de cristianos súper espirituales para ser manifestados de una manera poderosa e increíble. Esto es una fantasía puramente egoísta. La creación no está llevando dolores de muerte . . . sino dolores de parto.

(23) y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. (24) Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? (25) Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Esto significa que probamos esa gloria por venir. ¿Se nos puede culpar si anhelamos el cumplimiento de lo que hemos recibido en las primicias? Estamos esperando nuestra adopción. A pesar de que ya hay un sentido en el cual ya somos adoptados, también hay un sentido en el cual esperamos la consumación de esa adopción que sucederá en la redención de nuestro cuerpo

Dios no ignora a nuestros cuerpos físicos en Su plan de redención. Su plan para estos cuerpos es la resurrección, cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 1 Corintios 15:53 dice:  Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Con paciencia lo aguardamos: El cumplimiento de nuestra redención es algo que todavía está distante, pero la esperamos con fe y paciencia, confiando que Dios es fiel a Su palabra y que la gloria prometida será una realidad. Alguien escribió que la paciencia es la actitud del soldado el cual en medio de la batalla no desmaya pero pelea con firmeza sin importar las dificultades.

(26) Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. (27) Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Cuando somos débiles, y no sabemos exactamente lo que hemos de orar, Dios mismo (Por medio del Espíritu Santo, dice que con gemidos indecibles, esto es, con palabras que no se entienden si no es por revelación o interpretación) nos ayuda haciendo intercesión por nosotros. Esta ayuda del Espíritu puede incluir orar con el don espiritual de las lenguas, pero ciertamente no es limitada a orar en una lengua extraña. La idea es simplemente el comunicar algo que nosotros no somos aptos para expresar. Estos gemidos dentro de nosotros no se pueden articular sin la obra intercesora del Espíritu Santo. Este, por supuesto, es el propósito del don de lenguas: permitirnos comunicarnos con Dios de una manera que no es limitada a nuestro propio conocimiento o habilidad de articular nuestro corazón ante Dios. El propósito de las lenguas no es probar que estamos “llenos del Espíritu” o que somos especialmente espirituales. La ayuda del Espíritu Santo en la intercesión es perfecta porque Él escudriña los corazones de aquellos que Él ayuda y puede guiar nuestras oraciones conforme a la voluntad de Dios.

(28) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (30) Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó. La soberanía y la capacidad de Dios para manejar cada aspecto de nuestras vidas es demostrada por el hecho de que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, aunque debemos de enfrentarnos a las aflicciones del tiempo presente. Dios puede hacer que incluso esas aflicciones obren para nuestro bien y para el suyo. Dios es capaz de obrar todas las cosas, no solo algunas cosas. Él obra cada una para bien. Esta promesa es para aquellos que aman a Dios dentro del marco del entendimiento bíblico del amor, y Dios maneja los asuntos de nuestra vida porque somos llamados conforme a su propósito. La cadena eterna de la obra de Dios se ve en la conexión entre los que antes conoció, predestinó, llamó, justificó, y glorificó. Dios no comenzó una obra en los romanos simplemente para abandonarlos en medio de su aflicción presente.

Pablo está diciendo que Dios es el autor de nuestra salvación, y eso desde el principio hasta el fin. No debemos pensar que Dios puede tomar acción solamente cuando le damos permiso. Por supuesto que creo en la predestinación, ya que está claramente enseñada en las Escrituras. La doctrina puede asumirse, aún si la palabra no hubiera sido utilizada explícitamente. Es una verdad emocionante que no me molesta para nada porque no es para lo individual, son para lo grupal. La iglesia genuina no religiosa es la predestinada. Y tú también, si eres parte de ella. El hecho de que Él nos eligió y comenzó la buena obra en nosotros prueba que Él continuará de hacerla. No nos traería hasta aquí solo para dejarnos. Sin embargo, nuestra participación en este plan eterno es esencial, reflejada en su meta: que podamos ser conformes a la imagen de su Hijo; y este es un proceso que Dios hace con nuestra cooperación, no algo que Él simplemente nos “hace. Que él sea el primogénito entre muchos hermanos: Esta es la razón del plan de Dios. Dios nos incorpora EN su Hijo a Su familia con el propósito de hacernos como Cristo Jesús, similares a Él en la perfección de Su humanidad.

(31) ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Si todo lo que tuviéramos fueran los primeros capítulos del libro de Romanos, algunos podrían creer que Dios estaba contra nosotros. Ahora que Pablo ha mostrado todo lo que Dios hizo para salvar al hombre de Su ira y equiparlo para tener victoria sobre el pecado y la muerte, ¿quién puede dudar que Dios es por nosotros? Nuestros corazones débiles, propensos al legalismo y la incredulidad, reciben estas palabras con gran dificultad: Dios es por nosotros . . . Ellos le han fallado; pero Él es por ellos. Ellos son ignorantes; pero Él es por ellos. Ellos aún no han dado mucho fruto; pero Él es por ellos.  Casi todos los hombres dicen o piensan que Dios es por ellos, los terroristas comenten crímenes horribles pensando que Dios es por ellos. Sin embargo, el Espíritu Santo guarda esta declaración con un “si”, para que podamos saber que solo porque un hombre piense que Dios está con él no significa que así sea. Dios es solamente por nosotros si estamos reconciliados a Él por medio de Cristo Jesús. Del mismo modo, a pesar del sufrimiento que enfrentan los cristianos, si Dios es por ellos, ¿Qué importa si otros están en contra de ellos? Una persona más Dios hacen una mayoría invencible. En verdad podemos ser engañados al pensar que Dios es por nosotros cuando no lo es (Como lo hacen los religiosos y aquellos como ellos). Pero no se puede negar que para aquellos que están en Jesucristo, ¡Dios es por ellos!

(32) El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Si el Padre ya dio Su regalo más grande, ¿cómo podemos pensar que no nos dará los regalos más pequeños?

(33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. (34)¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. (35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? (36) Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. (37) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (38) Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, (39) ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Estamos seguros de cualquier cargo contra nosotros. Si somos declarados “no culpable” por el juez supremo, ¿Quién puede presentar un cargo adicional? También estamos seguros de toda condenación. Si Jesús es nuestro defensor, promoviendo nuestro beneficio, ¿Quién puede condenarnos? No importa cuáles sean nuestras circunstancias, ningunas aflicciones del tiempo presente pueden separarnos del amor de Dios. Esto nos hace más que vencedores. Cuando habla de desnudez, este término el día de hoy sugiere indecencia en desfile. En aquel entonces significaba la falta de ropa simplemente porque alguien no tenía los medios o la manera de conseguirla. Cuando habla de espada, esta palabra implica ejecución. Es el único objeto de la lista que Pablo aún no había experimentado personalmente.

 Más que vencedores: ¿Cómo es el cristiano más que vencedor? 1 – Él vence con un poder mayor, el poder de Jesús. 2 – Él vence con un motivo mayor, la gloria de Jesús. 3 –  Él vence con una victoria mayor, sin perder nada aún en la batalla. 4 –  Él vence con un amor más mayor, conquistando enemigos con amor y convirtiendo a los enemigos con paciencia. Ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro: Nada que aparente ser bueno o nada que aparente ser malo nos podrá separar del amor de Dios.

Y en el cierre de todo esto, quiero compartirte algo muy importante surgido simplemente de tomarse el trabajo de obedecer el mandamiento de escudriñar las Escrituras. Porque ellas, con toda claridad, describen a los inconversos, que nosotros llamamos también incrédulos, como sigue. Te doy los calificaivos y el texto donde eso está escrito. No lo leeré porque no me dan los tiempos, pero tú puedes hacerlo como confirmación y respaldo a todo esto. Dice que son Hijos del diablo (Mateo 13.37–39; Juan 8.44; 1 Juan 3.3–10). Que están en el reino de Satanás (Colosenses 1.12–14). Y también atados por el diablo (Hechos 26.18).

Añade que están cegados por Satanás de manera que no pueden recibir por sí mismos el evangelio (2 Corintios 4.3–4; para comprender su origen véase 2 Corintios 3.14–15). Están, asimismo, en poder del maligno (1 Juan 5.19), en sus garras y bajo su dominio, dormidos en los brazos de Satanás. ¡Tremendo!  Son concretamente propiedad del diablo (Mateo 12.22–29). Y lo que sigue, creo, es el epicentro de todo lo que en este tiempo vive la humanidad en su conjunto. Porque añade que se hallan esclavizados a un sistema mundial controlado por Satanás (Juan 12.31; 14.30; 16.11; 1 Juan 5.19). Entregados al príncipe de la potestad del aire: Su vida es activada por el poder sobrenatural del mal. Listo. Esto es lo escrito.

Ala luz de estas declaraciones escriturales, sacamos la siguiente conclusión cuádruple en cuanto a la situación de los redimidos y de la guerra a la que nos enfrentaremos para traerlos a la fe en Cristo: 1. Los incrédulos están espiritualmente perdidos sin la fe en el Señor Jesucristo. Están potencialmente endemoniados en un grado u otro. No afirmo que los demonios han sido capaces de invadir la vida de todos los inconversos. Pienso que en la mayoría de los casos querrían hacerlo si pudieran, pero no pueden. Aquí encaja lo que hemos dicho acerca de los seres humanos como portadores de la imagen de Dios y, por lo tanto, capaces de impedir la entrada a los espíritus malos. Lo que sí afirmo es que, ya que están espiritualmente perdidos y pertenecen a Satanás, podrían llegar a estar endemoniados. Debemos estar alerta en cuanto a la posible vinculación de los demonios a la vida de los no cristianos, aunque no manifiesten las disfunciones de la personalidad normalmente asociadas con la demonización.

Esta dimensión, en el testimonio cristiano , surge de la resistencia al reino de las tinieblas a cada paso que damos para ganar almas para Cristo y traerlos bajo el gobierno de Dios. Por lo tanto, debemos comprender el mundo espiritual como nos enseñan las Escrituras. No hemos de ignorar las maquinaciones de Satanás, ni contra los creyentes ni contra los incrédulos. Debemos aprender a desafiar, mediante la oración, la Palabra hablada y una fe firme, a los principados y las potestades que imperan sobre los seres humanos individuales, las sociedades y las regiones del mundo. Ministrar eficazmente a las personas influenciadas por demonios exige que creamos que el campo sobrenatural del mal ya ha sido derrotado. Satanás y sus demonios han sido destronados de su posición de autoridad en los lugares celestiales gracias a la actividad redentora de Cristo. El tema clave siempre es la autoridad.

Ahora lo principal. A toda esta gente, la cual probablemente nos produce un rechazo por razones obvias, es a la que Dios amó y por causa de ellos, dio a su Hijo unigénito para que muriera en esa cruz por todos sus pecados. ¿Creeremos en un Dios eclesiástico o en uno que ES AMOR

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Por Caminos Raros

El que me diga que la guerra espiritual no existe, que se busque una religión al tono. En el evangelio del Reino, la guerra sí existe y se pelea todos los días. Todos MIS días. Todos TUS días. Cómo será la somnolencia que ciertos grupos cristianos padecen, que hasta los he oído decir, predicar y enseñar que en el Antiguo Testamento no se habla de guerra espiritual, de demonios, ni de Satanás. Que todo eso es una innovación por fuera del judaísmo que nace desde las dudosas interpretaciones que Roma realizó con las sagradas escrituras. Suena lindo, ¿Verdad? Tanto que no fueron pocos los conservadores rígidos y espiritualmente congelados que se tomaron de esas enseñanzas y las hicieron suyas.

Sólo un pequeño problema: ni esos pseudo maestros y, mucho menos, esos cabezones alumnos, se dispusieran a lo único que debían hacer sí o sí para acceder a las verdades: leer sus Biblias con paz, serenidad y sin influencias dogmáticas o doctrinales ciento por ciento carne, otra hubiera sido esta historia.  Porque de haberlo hecho, hubieran observado que en Levítico 17, Deuteronomio 32, 2 Crónicas 11 y el Salmo 106, se habla de ellos. Y que en 1 Crónicas 21, Job 1 y 2, Salmo 109 y Zacarías 3, también se menciona a Satanás. Es muy cierto que no figura la palabra infierno y tampoco la compuesta de guerra espiritual, pero supongo que no habrá que ser demasiado ungido para darse cuenta que en esos textos están implícitas ambas cosas, ¿Verdad?  

Durante años, el cristianismo mayoritario, ha confundido transparencia y pureza con ingenuidad y estupidez. Suena duro y feo, ya lo sé, pero no encuentro algo más elegante para definirlo. Nos enseñaron en la escuelita dominical para parvulitos, que Dios creó a Adán y Eva y que, de allí en más, aparecimos todos nosotros. De acuerdo, hay un vestigio de verdad en esto, pero no es la verdad total y mucho menos completa. En primer lugar, lo que Dios forma del polvo de la tierra, es una figura humana de género masculino. Inanimado, sin vida, tierra mezclada con enorme porcentaje de agua y otros elementos anexos.

Ese muñeco rojizo, porque la arcilla usada en esa región tenía ese color, tiene un nombre que la identifica como arcilla rojiza. Ese vocablo es Adam, así, con “m” final.  A la “n” que conocemos, se la añadieron los hombres después para otorgarle más categoría. De todos modos, ese Adam, que es rojo o rojizo, recién se despabiló y cobró vida cuando Dios mismo le sopló en su nariz algo que la Biblia llama aliento de vida, pero que se describe como pneuma, una especie de recipiente maleable y contenedor de aire, de oxígeno, (De allí nace nuestro término de rodamientos, neumático) y que es mucho más simple traducirlo como espíritu, así con la “e” minúscula, porque no es el de Dios, sino el que Dios le cede al ser humano.

Lo cierto es que el tal Adán, no es el nombre de ese primer hombre. De hecho, el original Adam, o Adamah, sintetiza mucho más la calidad de ser humano que de hombre de género masculino. Hay un texto muy poco difundido, en Génesis 2:23, que nos cuenta que el mismo Adán, (Así es traducido en nuestras Biblias), que fue quien le implantó el nombre a todo lo creado por orden de Dios Padre, también lo hizo con ese ser femenino que le crearon a partir de su costado como ayuda idónea y que él determinó llamarla Varona, porque del Varón, que era él mismo, fue tomada. No dijo Eva, dijo Varona. Sin embargo, al tomar conciencia que ella sería madre de todos los vivientes, el mismo Adán cambió de idea y, como leemos más adelante en Génesis 3:20, la rebautizó como Eva.

En realidad, el original dice Kjavvá, que se traduce como dadora de vida, o Java; luego Eva. Pero esta ida y vuelta no es la única en la etapa de la creación, sino que también quedaron algunas perlas que están por fuera de las densas, profundas y hasta aburridas clases al respecto. Una de ellas, ni tan dorada ni tan rara, es la que tiene que ver con la creación de la pareja en sí. Independientemente de sus nombres y significados, está la contundencia de sus géneros. Cuatro textos avalan algo que de tan claro resulta tedioso buscar y mucho más complicado encontrar, algo que nos muestre que no fue tan así.

Eso, si deseamos justificar algunos cambios que estos tiempos pretenden introducir incluso en la iglesia, como pasibles de justificación. Génesis 1:27 dice, además de a su imagen, que Dios los creó varón y hembra. Lo mismo se reitera en Génesis 5:2, donde además de varón y hembra, dice que Adán fue el nombre de ellos. ¿De ambos? Con relación a la base de arcilla roja, sí, de ambos. Para no errar, Mateo e19:4 y Marcos 10:6, reiteran esa calificación genérica: varón y hembra. Zakár y Nequebá, si lo quieres en el idioma original hebreo del Antiguo, o Arren y Dselús, en el griego Neotestamentario.

 No creó un tercer sexo ni tampoco los determinó bisexuales. Y lo que digo no es una antigüedad ni un impulso legalista: es Palabra y punto. No hay nada que nos incentive a investigar más allá. Como siempre, luego el hombre usará su voluntad como desee, y será responsable de sus decisiones ahora y después de esta vida. Porque ese hombre, como quiera que se comporte en esta tierra, y donde quiera que por ese motivo deba pasar su eternidad, así y todo, fue, es y seguirá siendo el centro de la creación. Si bien cronológicamente Dios creó todo lo que vemos y como si fuera lo que vulgarmente llamamos la frutilla del postre, puso al hombre para que disfrutara y señoreara, que significa gobernara, sobre todo lo creado, lo hizo con un motivo.

 Porque lo que resulta implícito de todo esto es que todo fue creado para él, para que supiera valorarlo, aprovecharlo y honrarlo, o no, según su santa o profana voluntad. Incluso, luego de la famosa expresión respecto a que no era bueno que ese hombre estuviera solo, Dios se preocupó mucho y bien por traerle lo que masivamente los cristianos llamamos ayuda idónea, pero que muchos machistas ingobernables siguen viendo como una especie de bastón o muleta que ayude a que su majestad el hombre camine bien, en la traducción amplia no es precisamente así. Porque decir ayuda idónea es, a todas luces, referirnos a lo mejor que Dios encontró para ese hombre, nada menos.

Y es precisamente respecto a esa mujer, la primera que vemos pisando el planeta, que lo dicho en la escritura en más de una ocasión me dejó pensando. Confieso que no lo tengo resuelto y que para mi gusto todavía el Espíritu Santo no ha dado una última palabra al respecto, pero hay un texto que todavía no termino de interpretar correctamente. Lo intento, con absoluta imparcialidad y sin involucrarme en ninguna teoría rara ni fantasiosa. Es un término el que me tiene tieso y sin saber cómo verlo. Te doy un ejemplo en primer término. En Génesis 16:10, cuando el ángel de Jehová le transmite a Abraham el pensamiento de Dios, le dice multiplicará tanto su descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.

 La matemática es clara y concisa: para una suma se necesitan dos cantidades. Para una resta, también. Pero para una multiplicación, es necesario un número al cual multiplicar por la cantidad de veces que se desee. De UN hijo de Abraham, se multiplicarán por miles, cosa que de hecho ha sido, es y seguirá siendo así a partir de la reproducción multigeneracional. ¿Está claro? Multiplicar es tomar una cantidad ya presente y hacerla reproducir y crecer hasta el infinito.orrecto, estamos en claro y entendimos perfectamente la base de esa operación matemática. Entonces allí es cuando me doy de narices con Génesis 3:16, y leo que, como parte de la maldición que Dios desata contra la pareja humana por causa de su desobediencia y pecado, a la mujer, estrictamente a ella y por fuera de lo que ya le dijo y le dirá al hombre, le dice que multiplicará sus dolores en sus preñeces.

 De hecho, así ha sido desde entonces y todavía hoy, pleno siglo veintiuno, con todos los avances técnicos y científicos que se te ocurran, nadie puede disminuir ni atenuar los considerados como naturales dolores de parto. Que cada mujer sabe muy bien que, aunque luego con el niño en sus brazos comienzan a olvidarse, en el momento que los padece, le hace pensar que se morirá allí mismo. Todo bien, pero… ¿Alguien me puede explicar por qué Dios le dice que multiplicará esos dolores, si se supone que ella jamás había tenido ninguno, y eso considerando que era la primera mujer que pisaba esta tierra? ¿Cómo multiplicaría Dios, algo que todavía no se había manifestado? Si esa mujer hubiese parido un niño sin dolor y luego le llega este decreto, sería entendible, pero no había parido ninguno, ¿Cómo lo entendemos?

No lo sé, pero lo que sí sé es que, la versión denominada como de Lenguaje Actual, comete un minúsculo pero importante error. Como lo dicho por Dios no le cierra igual que a mí, sus redactores optan por lo más sencillo, decirlo como -por lógica- debería decirse: Cuando tengas tus hijos, ¡Haré que los tengas con muchos dolores! Correcto, reitero, desde el punto de vista de la lógica humana y griega con la que, intelectualmente, pretendemos traducir las cosas de un Dios que no es ni griego, ni humano y mucho menos lógico. Porque si acudimos a una interlineal, veremos que, en el original, el término es rabá, y no se traduce como multiplicar, sino como aumentar, que, en todo caso y acorde a lo dicho anteriormente, lo confirma.

Nadie puede aumentar lo que no existe. Crear algo que no hay, es una cosa, pero aumentar es, definitivamente, hacer crecer algo que ya existía y se aumenta en su volumen, intensidad o lo que sea. La gran duda que queda flotando, es: ¿Hubo pariciones de la primera mujer, antes de poner a Caín en el mundo y comenzar esa historia que todos conocemos? De acuerdo, no es vital ni clave, pero es un tema que muy bueno sería que el Espíritu Santo nos arroje luz definitiva. ¿Y mientras tanto, qué? Hacer lo que todo hijo de Dios bien nacido de nuevo debe hacer: creer lo que tiene, creer lo que hay, creer lo que ya sabe y esperar en el Espíritu Santo una revelación que le demande modificar algo de lo aprendido. Si el pueblo de Dios hubiese hecho eso, hace ya mucho tiempo que sería apto para ver y entrar al Reino de los Cielos. Pero, en lugar de eso, ese pueblo porfiado, rebelde y presuntuoso, eligió irse por caminos raros, porque así se lo demandaban sus mentes intelectuales.

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Más que Saber, es Ver

Alguien pronunció, no hace mucho tiempo, esta frase que hoy tienes en el título, y de alguna manera resumió de manera excelente el máximo principio de la Palabra de Dios. La oye y entiende el que tiene oídos espirituales para oír; la racionaliza, la teologiza y hasta la tergiversa a su medida, aquel que no tiene esos mismos oídos para oír lo que llega vía celestial. En suma, es lo que estamos adelantando, que el evangelio no se fundamenta en lo que sabes, sino en lo que puedes ver. ¿Ver? Sí, pero no con tus ojos físicos, no con tu vista como parte de tus cinco sentidos, sino con esos ojos espirituales que solamente cuando llegas a estar verdaderamente EN Cristo puedes tener. Allí es cuando comienzan a funcionar los otros sentidos, si me permites llamarlos así a modo de comparación. Ves, oyes, gustas y hasta hueles lo que emana del Trono de Dios. No lo palpas porque no es mundo físico, pero sí todo lo demás. Hay ejemplos y pruebas suficientes como para que esto no quede en un voluntarismo místico y fantasioso. Pablo habla de eso, también.

Efesios 3: 1-7 = Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.

Pablo termina de decirles a los Efesios que por revelación le fue declarado el misterio. Parece una frase más de las tantas frases bíblicas que leemos y repetimos como papagayos amaestrados sin tomarnos el más mínimo trabajo de examinar o escudriñar lo que se nos quiere decir. Para hablar de misterio, podemos estar todo un día recorriendo textos y aportes de valor. Pero hoy elijo referirme a la primera palabra utilizada, revelación. ¿Qué es una revelación del Espíritu Santo? ¿Cuál fue su sustancia desde lo conceptual y bíblico? Partamos desde la base que lo sostiene, el propio Espíritu Santo. ¿Qué dijo Jesús acerca del Espíritu Santo y cómo nos beneficia? Jesús habló del Espíritu Santo como nuestro Consolador y Ayudador divino, prometiendo que vendría para guiarnos en toda verdad y recordarnos sus enseñanzas. El Espíritu Santo, entendemos que nos beneficia al capacitarnos para vivir una vida conforme a la voluntad de Dios, fortaleciéndonos en nuestra fe, dándonos discernimiento espiritual y consolándonos en tiempos de dificultad. A través del Espíritu Santo, podemos experimentar la presencia de Dios de manera íntima y recibir su dirección y poder en nuestras vidas diarias. Eso, por un lado.

Por otro lado, además de ser un Consolador, Jesús también describió al Espíritu Santo como un Guía y Maestro para sus discípulos. En Juan 16:13, Jesús dijo: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. MI simple pregunta, es: ¿Cómo se supone que nos hará saber todas esas cosas que habrán de venir? Es un Espíritu, es invisible a nuestros ojos, no lo vemos. ¿Lo oímos? Si tienes oídos espirituales entrenados y lo crees, es obvio que sí. Y si tienes los ojos que en algún momento tuvo Pablo, también ves lo que se te quiere enseñar. Pero esto no es lo único, porque Jesús enseñó que el Espíritu Santo capacitaría a sus seguidores para ser testigos de su mensaje. En Hechos 1:8, Jesús les dijo a sus discípulos antes de ascender al cielo: Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Revelaciones del Espíritu, hoy, podemos ver algunas plasmadas en palabra de excelencia, pero, ¿Poder? Me temo que es la gran asignatura pendiente en toda la iglesia.

Además de capacitarnos para testificar, el Espíritu Santo nos fortalece en nuestra vida diaria. En Efesios 3:16, el apóstol Pablo escribe: Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. ¿Cuántos de ustedes, hoy, se sienten débiles ante cualquier personero del enemigo? Sugerencia: prueben con el Espíritu Santo. Para eso Jesús enseñó que el Espíritu Santo es el agente principal en la regeneración y renovación de la vida del creyente. En Juan 3:5-6, Jesús dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No habla del agua de un bautisterio, aunque nadie se opone a eso. Habla del agua de vida, que es la que compone en un setenta por ciento nada menos que la sangre.

El Espíritu Santo también produce un fruto en la vida del creyente. Gálatas 5:22-23 enumera el fruto del Espíritu como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Pero, cuidado, no son nueve frutos como normalmente se nos enseñó a la mayoría. Es UN fruto, EL AMOR. Y como consecuencia de ello, surgen todos los demás de manera natural. Por ese motivo es que Jesús enfatizó la importancia de tener una relación íntima con el Espíritu Santo. En 2 Corintios 13:14, el apóstol Pablo escribió: La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. De hecho, no se refiere solamente a una común unión con el Espíritu Santo, sino en algo mucho más amplio y global. Como ejemplo, podemos decir que el Espíritu Santo no solo está presente en momentos espirituales especiales, sino que también nos guía en nuestra vida diaria. Romanos 8:14 nos dice: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Es importante, créeme, buscar la dirección del Espíritu Santo en todas las áreas de nuestra vida.

Jesús enseñó que el Espíritu Santo sería enviado por Dios como Consolador y Ayudador para los creyentes. También dijo que el Espíritu Santo guiaría, enseñaría y recordaría las palabras de Jesús a sus seguidores. Además, Jesús prometió que el Espíritu Santo les daría poder para ser testigos de él en todo el mundo. Describió la función del Espíritu Santo en su ministerio como un Consolador y Guía que enseñaría a sus seguidores, les recordaría sus enseñanzas y les daría poder para testificar acerca de él. ¿Y cómo se supone que lo haría? Por revelación directa, sin intermediarios humanos. Que luego la población haya sufrido un síndrome de comodidad, no es su culpa. Allí nacieron los predicadores itinerantes. ¿Alguien recuerda cuáles fueron las palabras exactas de Jesús acerca del Espíritu Santo en la Biblia? En la Biblia, Jesús dijo: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, que procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Pablo fue uno de los llevó testimonio acerca de Jesús el Cristo. Y muy pronto cayó en prisión por ello. Y desde allí les escribió a los Colosenses y les dijo: Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios. Hay una diferencia notoria y notable entre lo que marca la organización estructural eclesiástica y una visión clara de una tarea ministerial enviada. Los primeros, otorgan y hasta se enfrentan por cargos y posiciones. Los otros, nos dedicamos a ser ministros competentes, tal como nos fue ordenado. ¿En exclusividad? ¡Para nada! ¿No has leído nunca que se nos dice que, si estamos EN Cristo, seremos TODOS ministros competentes? ¿A quien la vas a creer? ¿A la Biblia que es la Palabra del Dios vivo o a lo que digan los panfletos de una denominación evangélica? Lapídenme si eso los hace feliz, pero yo a lo que dice mi Biblia.

Fíjate que cuando Pablo le da instrucciones a su discípulo Timoteo, en una de sus cartas, la primera, creo, le dice: Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Cuando leía esto no podía menos que recordar la infinidad de debates teológicos que he presenciado, (Gracias a Dios, nunca participado), respecto a muchas de estas cosas que se detallan aquí, tales como doctrinas diferentes y fábulas. Lo de las genealogías viene más en lo de épocas pasadas. Allí aprendes, que la palabra debate, que tiene muy buena prensa en cuanto a lo democrático, en realidad en una mayoría de casos suele ser sólo una palabra sin peso propio, encaminada a convencer o reforzar ideas determinadas sin estar dispuestos a modificarlas bajo ningún aspecto. Pablo relata, por allí por Hechos 22, que cuando se convierte, le sobrevino un éxtasis y, durante esa experiencia, oyó una voz que le ordenaba salir de Jerusalén, advirtiéndole que no sería escuchado su testimonio acerca de Jesús. ¿Revelación? De ida y vuelta, sin dudas.

En el primer capítulo de su carta a los Gálatas, lo confirma una vez más, cuando les dice: Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. ¿Cómo revela Jesucristo? Como sea u voluntad. Puede hacerlo por visión o por voz audible, como Hijo o como Espíritu Santo. Eso no nos corresponde a nosotros decidirlo, el Dios Trino es quien lo hace del mejor modo que amerite el tema. Y un punto anexo a este pasaje: ¿No deberían ser así todos nuestros mensajes, enseñanzas y predicaciones? Si. Así es como el diseño de Dios para su iglesia lo determina. No es su culpa si los hombres eligen otras sendas para gloriarse ellos, en lugar de esta para darle la gloria a Él. Y en Romanos 16:25-27 lo vuelve a mostrar como en Efesios: Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

Con los Corintios da una idea respecto a cómo deben ser considerados los ministros que realmente son enviados desde la oficina Cielo. Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. ¿Cómo hago para administrar un misterio? Porque un misterio es algo que está escondido u oculto. Buscando se me revele ese misterio. ¿Estás entendiendo? Eso es un ministro genuino, un administrador en la tierra de los misterios de Dios revelados por Su Espíritu Santo. Gálatas 3:29 nos da otro panorama: Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. Si somos de Cristo, somos herederos según la promesa. ¿Y qué cosa es ser de Cristo? Estar EN Él, no solamente tener información acerca de Él, o hablar de Él, o incluso sanar o liberar en Su nombre. Esto puede hacerse y no ser conocido por Él en el tiempo final. Siempre hemos sentido una mezcla de compasión, tristeza y desasosiego por aquellos que deciden vivir sin Dios y se perderán irremediablemente. Pero nada de esto se compara con la idea de que haya mucha gente que también ser pierda cuando estaba convencida no sólo que era salva, sino que Dios estaba orgulloso de ellos. Esto es terrible, pero terrible de verdad, sin exageración ni dramatización alguna.

Efesios 3: 8-13 = A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

Soy el más pequeño. ¡El que lo dice es Pablo! El mismo Pablo que, en muchos lugares cristianos de prestigio, nivel y fidelidad, se lo considera y se lo tiene algunos escalones más abajo que el propio Jesús, nada menos. De hecho, un altísimo porcentaje del Nuevo Testamento se debe a su pluma y a sus revelaciones. Peo é se considera el más pequeño. Y al que piense por un instante que se trata de falsa modestia, lo invito que examine, a partir de toda su producción, el tremendo nivel de humildad que este hombre tenía, con basamento en haber sido perseguidor de la iglesia antes de su conversión, cuando allí sí, era el Gran Saulo de Tarso. Así se lo confiesa a los Corintios, en su primera carta, capítulo 15 y versos 8 y 9, cuando, hablando de lo que Jesús hizo con todos los otros hombres fuertes del evangelio, al aludir a sí mismo: y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 

Si Pablo considera que por haber perseguido a la iglesia no es digno de ser llamado apóstol, ¿Qué quedará para tantos de nosotros que, si bien no fuimos perseguidores de cristianos en nuestra época de incrédulos, si nos sumamos a los que se burlaban y calumniaban a los que lo eran? A los Gálatas, él les relata una parte de lo que fue el comienzo de su ministerio, cuando en el primer capítulo de su carta y versos 15 al 17, les dice: Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. Cuando agradó a Dios, dice en el principio. Esto nos quita de un golpe esa falsa enseñanza de que nosotros somos quienes decidimos cuando somos salvos y luego qué es lo que haremos con esa salvación. Nosotros decidimos aceptar a Cristo, pero todo lo demás, es decisión y agrado de Él. Fue apartado desde el vientre de su madre, pero anduvo en tinieblas mundanas hasta que Cristo se reveló a su espíritu. Así es como funciona. No con las cuatro verdades y todas esas estrategias racionales que armaron los hombres.

Y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; La dispensación, tal como lo consigna nuestro diccionario, tiene que ver con dar, conceder u otorgar algo. Es eximir a alguien de una obligación, algo similar a absolver o disculpar. Habiendo sido confiado con tales riquezas, la pasión de Pablo era dar a conocer este evangelio a todas las personas. Quiere que todos vean y compartan la comunión de este misterio – que es un misterio precisamente porque era desconocido e incognoscible hasta que Dios lo reveló. En cuanto a la dispensación del misterio, también debemos considerar cuidadosamente lo que significa esta frase. Demuestra que estos no son solo hechos para conocer, sino también una vida para vivir, unidos en Jesús con otros creyentes, sin ninguna separación como la que existía entre judíos y gentiles. Y respecto a estar escondido, eesto refuerza la idea de que hay algo realmente nuevo en el Nuevo Pacto, y que no es absoluta y totalmente correcto considerar a Israel simplemente como la Iglesia del Antiguo Testamento y a la Iglesia como el Israel del Nuevo Testamento.

Con relación a esto, Pablo les dice a los Colosenses, en el primer capítulo y versos 24 al 27: Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, Y prosigue diciendo en Efesios: para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, Cuando leemos “multiforme sabiduría”, no siempre alcanzamos a tomar dimensión correcta de lo que eso significa. De h echo, no hay absolutamente ningún ser humano en todo el universo, que posea una sabiduría de esas características. Apta para todo, en todo y de todos. El hombre suele pavonearse en su soberbia cuando posee un mínimo porcentaje de sabiduría para un solo tema. Dios es sabio en todos los temas. Multiforme. Sin forma humana.

Pedro dice, en su primera carta, primer capítulo y verso 12: A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Si un día el Espíritu Santo considera revelarte algo que hasta hoy no es conocido y estaba escondido como misterio en Dios, miles de ángeles vendrán a colocarse a tus espaldas para ver lo que escribes de esa revelación o escuchar lo que dices. ¿Te das cuenta en el nivel que estás? En 1 Corintios 2:7-8 Pablo dice: Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Todavía hay muchos creyentes que piensan que, en comparación con aquellos hombres, no saben nada o saben muy poco. Perdón, pero no leyeron bien sus biblias. Así como Pablo recibió revelación sobre algo que ninguno de los contemporáneos de Jesús conocía, así también hoy puedes recibirla tú, si la buscas escudriñando.

Y esta porción del capítulo tercero de la carta a los Efesios se cierra diciendo: conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. Indudablemente, hay un propósito claro en Dios mediante Cristo Jesús, que tiene como principal objetivo darnos acceso a su trono. Es exactamente lo que escribe el autor de la carta a los hebreos, cuando dice podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. ¿Qué sería acercarnos confiadamente al trono de la gracia? No menos de cien respuestas distintas podríamos encontrar para esta pregunta, pero la primera que se me ocurre es abandonar de una vez por toda esa solemnidad protocolar casi rozando lo hipócrita con la que pretendemos relacionarnos en oración con nuestro Señor. Una cosa es reverencia, respeto, seriedad, sobriedad, pero otra muy distinta es armar una estructura de solemnidad que termina, generalmente, por ahuyentar a todos los que se acercan con sinceridad y de manera humilde. No es una actuación lo que Dios nos pide, es un caudal de palabras que nazcan en nuestros corazones limpios, pero se canalicen a través de un espíritu humano sometido al Suyo.

No pretendo con todo este trabajo colocarme en un sitial similar al de Pablo. Dios me libre de tamaña presuntuosidad. Lo que si deseo, es dejar sentadas las bases más sólidas y fuertes para lo que en cada especial y particular de aquellos que hoy me escuchan, se fundamente un ministerio capaz de glorificar a Dios, más que aportarle algo menor a una congregación local. No soy un orador entretenido, y soy incapaz de armar un show que sirva para distraer un poco a cristianos aburridos de escuchar siempre las mismas cosas. No me interesa hoy ni me ha interesado nunca disponer de algo que concite muchedumbres o millones de seguidores. Sé por donde estoy transitando y la cualidad de revelación del Espíritu el material que mayoritariamente entrego. Cuando esporádicamente no sea así, es porque mi carne se metió demasiado y lo dañó. Todo lo que me llegue de contraataque por causa de caminar sobre la Verdad que es Cristo, será asumido como parte de un todo. Y aquí sí, al igual que lo dijera Pablo hace tanto tiempo atrás, puedo expresar que, Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.

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Hoy quiero entrar en el dilema casi existencial de presentarte ese Dios que tú no conoces, aunque de pronto tengas como veinte o treinta años asistiendo a una iglesia y supuestamente te lo predican. En la medida que vayas leyendo, te darás cuenta, o no, si eso que te digo con apoyatura bíblica, te ha sido enseñado o predicado correctamente o, si como pienso, de acuerdo a mi propia experiencia, algunos hasta se atrevieron a modificar páginas de sus Biblias con el sentido concreto, (Nadie dice que mal intencionado, pero intencionado al fin), de darle otra interpretación a lo que en origen, no la tiene. Dejemos hablar al Espíritu Santo con libertad, ¿De acuerdo?

Aspiro, de todos modos, que, por la simple transferencia de la Gracia y la Unción del maestro, que la incentivación y el deseo de proseguir, escudriñar y buscar más en las profundidades, implique cumplir con este objetivo y así abrir puertas para todo lo que Dios tenga preparado para quienes le obedecen. Es mi intención traerte al Dios No Conocido, al mismo que vimos presentar a Pablo a los griegos, pero llevado al hoy, a un hoy en el que en casi todos los lugares donde se le rinde adoración, se lo encuentra en sentidos y vertientes que, en muchos casos, no tienen nada que ver con las realidades.

Sin embargo, antes de comenzar con la etapa neo testamentaria, y la presentación en sociedad de ese Dios No Conocido, y también con lo que Jesús dejó para nuestro aprendizaje y enseñanza, habrá que regresar una vez más a los antiguos mandamientos divinos, a aquellos diez, a los que un día marcaron a fuego al pueblo de Israel. Al Israel de Dios. Al que entonces era una nación. Al que hoy es tipología fiel y firme de la Iglesia. ¿Recuerdas cómo fue? Aquí va la historia y sus implicancias. (Éxodo 19: 20) = Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

Este término que se utiliza aquí como subió, es la palabra alah, e implica algo más que ascender o subir como mero acto de movimiento físico. Tiene que ver también con levantarse, y es un verbo que aparece más de ochocientas veces en el Antiguo Testamento. Implica tanto levantar como ofrecer cuando se refiere a sacrificios. Y te digo más, aún: toda la ofrenda quemada se llama alah porque el humo de la ofrenda asciende al cielo. En el Salmo 24: 3  leemos: ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quien estará en su lugar santo? Alah se refiere a la ascensión de los justos al monte santo de Dios. Alah también es la raíz de la palabra aliyah, que es “ascensión” o “subir”, que alude en especial a la subida a Sión, o al retorno a Israel desde la diáspora. Por último, alah es la raíz de elyon (El Altísimo), parte a su vez del título divino “El Elyón”, que significa: Dios Altísimo.

(21) Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. (Aprende y enseña: el pueblo de Dios, es un pueblo que conoce sus límites porque sabe que los tiene, y acepta tenerlos, entonces decide no traspasarlos. Nada que ver con tropezones o caídas por trampas de Satanás. Si Dios puso esos límites, es porque ya te hizo saber que tienes poder y dominio propio como para superarlos y vencer sobre cualquier estrategia satánica.)

(22) Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.  (Observa que si eres sacerdote y no estás santificado cuando te acercas a Dios, eso puede causarte un estrago en tu vida, tu ministerio, tu familia o lo que sea. ¡Ah, claro! ¡Hoy no hay sacerdotes, ya! ¿Ah, no, ¿eh? ¿Y un ministro, un pastor, un líder, qué otra cosa es?)

(23) Y Moisés dijo a Jehová: el pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo. (Creo que ya lo estás viendo: el Dios No Conocido en gran mayoría, es un Dios que desciende, no uno que espera que tú subas. Es más; te ha dicho que no debes subir. ¿Y entonces porqué en muchos lugares se ora, se alaba, se adora y se espera que baje la presencia de Dios?)

(24) Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; más los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago. (25) Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.

Es importante consignar que aquí, todo Israel tuvo la experiencia que Moisés conoció en el monte Sinaí. La intención estaba muy clara: Dios venía a su pueblo, para instruirle. Aunque íntima, su relación con Dios se mantendría dentro de ciertos límites. Y esos límites obedecían a la santidad de Dios; esta distancia podía ser salvada, únicamente, por Jesucristo, quien permite a los hombres penetrar lo que Hebreos llama detrás del velo. Pero algo nos tiene que quedar en claro como pueblo de Dios en la tierra, coincida o no coincida con nuestras veleidades de modernismos eclesiásticos: Nuestro Dios No Conocido es un Dios de límites. No legalistas, no crueles ni invasores de tu personalidad. Tú eres el que quiere acceder a su Reino, Él le pone límites a su jurisdicción y tú luego decides si aceptas y te quedas y te adaptas a esos límites o no aceptas y te vas y haces la vida que te dé la gana. Eres libre.

(Éxodo 20: 1)= Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: (2) Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. (Ahora y aquí no me dan los tiempos y el espacio, porque este trabajo apunta a otra dirección, pero quiero que recuerdes lo que el mismo Dios está diciendo: que en este texto, están todas las palabras que él habló. Todas.)

Las diez sentencias o mandamientos que vienen a continuación, equivalen a diez leyes o principios básicos que son permanentes y que no admiten excepción alguna. El propio Jesús confirmaría, posteriormente, su eterna validez, aunque haya mucha gente que los soslaya bajo el argumento de una Gracia barata. La Gracia llegó y está, pero no es para que tú decidas hacer lo que le da la gana a tu alma no-sujeta o a tu cuerpo descarriado. Y cuando hablo de Sujeción, está más que claro que me refiero a Espíritu Santo, no a hombre o a credenciales. Observa que Dios proclama, en el verso 2, su victoria a favor del pueblo, no sobre el pueblo. Cuando dice Yo soy Jehová tu Dios, identifica al que habla, como aquel que había realizado los milagros del éxodo.

(3) No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Es el carácter de Dios el que te demanda lealtad. El creyente demostrará esa lealtad adorando al único y verdadero Dios. ¡¡Pero eso era antes, hoy nadie adora dioses falsos!! Es cierto, nadie adora a dioses falsos, pero se refiere a esos que son de yeso o material, pero sí sigue adorando oros dioses; dioses paganos, tales como La Fama, el Poder, el Sexo, etc. ¿Sabes qué? Aquí nos encontramos con la primera perla que nuestro Dios No Conocido reclama para sí: La Lealtad. Miles, quizás millones de cristianos tienen más que claro lo que deben hacer o no hacer para mantener su lealtad a su líder, a su pastor, a un hombre. Pero muy pocos de ellos tienen tan claro qué deberían hacer y hasta qué punto deberían jugarse lo que son y tienen, para ser leales al Dios que los creó.

Al respecto, Jeremías 35:15 añade: Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; más no inclinasteis vuestro oído ni me oísteis. Me pregunto si existen demasiadas diferencias con relación a esto y si, en verdad, el pueblo de Dios en alguna franja, no sigue adorando dioses ajenos y, por tal motivo, están expuestos a circunstancias adversas de las que luego se quejan amargamente culpando a Dios por sus desventuras.

(4) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

Tú sabes, porque es mucha la gente que lo ha enseñado, que Israel estaba rodeada de gente que adoraba imágenes, a las cuales también se les llamaba dioses. Como ninguna cosa humana podía representar adecuadamente a Dios, el Señor prohibió que se le crearan imágenes, tanto de tipo material como conceptual. Y fue en este aspecto, justamente, que los israelitas se convirtieron en un caso único entre los pueblos vecinos. Ahora bien: tomando como base sólida e inexpugnable este mandamiento, ¿Bajo qué perspectivas, credos que dicen ser cristianos, prosiguen sosteniendo doctrinas donde la adoración de imágenes forma parte de lo que se denomina liturgia y que tiene que ver con rituales que, dicho sea de paso, también están prohibidos por la misma Biblia que dicen enseñar?

Vamos a ver; recapitulemos: ¿Es esta una crítica aguda, ácida, mal intencionada y sin otro objetivo que establecer una lucha entre credos que se disputan los favores o la adhesión de las personas? ¿Se trata sólo de eso? ¿Tan pobre es el pueblo de Dios para caer en esta batalla mínima y tan escasa de nivel espiritual que roza el infantilismo? Para mi gusto, y esto es una óptica estrictamente personal, esto tiene que ver con una alta dosis de mediocridad. Entiende: no se trata de esta iglesia sí y aquella no; se trata de la Palabra de Dios y punto. Tengo una segunda expresión perteneciente a ese Dios No Conocido: No Tiene Imagen Visible. Por algo sigue adelante con este asunto en el verso siguiente cuando dice:

 (5) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, (6) y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

¿Por qué se supone que alude, en el verso 5, a la tercera y cuarta generación? Sé que, entre otras cosas, como ejemplo, porque era posible que cuatro generaciones vivieran alrededor del anciano de una familia. Y debido a los estrechos vínculos que existían en una familia patriarcal, la influencia del patriarca, del jefe o máxima figura de esa familia, fuera esta buena o mala, afectaba a todas las generaciones bajo su control. En este tiempo, eso ya no es tan frecuente ni tan posible, a menos que el anciano se encuentre en inmejorables condiciones físicas y mentales, ya que de otro modo y por imperio de las obligaciones laborales de todo su entorno familiar, esta no podrá cuidarlo o atenderlo debidamente y entonces será derivado, inexorablemente, a los llamados “residenciales geriátricos”, aunque también vale consignar que este es un tiempo en donde la sabiduría por experiencia ha dejado, inexorablemente, paso a las modernas tecnologías que parecerían haberlo reemplazado todo. De todos modos, el sedimento de todo esto nos sirve para recordar que nuestro Dios No Conocido, es un Dios Multigeneracional.

(7) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Lo que aquí se enseña, es que el nombre de Dios no debería ser falsamente invocado, porque su ser y su nombre son inseparables. El nombre de Dios, sin ir más y lejos y como ejemplo, ha sido invocado de forma falsa en la magia, en un intento de apoyar verdades por medio de un juramento y en expresiones profanas. Es decir que este tercer mandamiento no solo se refiere al uso del nombre de Dios, sino también al dominio de nuestra lengua. Un caso singular en nuestros días es la ficción. ¿Qué podría haber de malo que, en una novela de la televisión, o incluso en una película, alguien hable de Dios o se represente a sí mismo como un ministro a su servicio, tanto para ser tomado en serio como en burla? Aparentemente nada, pero créeme que eso también es tomar el nombre de Dios en vano. Y no es legalismo urticante el que te estoy compartiendo, es respeto por un mandamiento. Dicho en términos bíblicos, es guardar un mandamiento. No sé si recuerdas que tenemos mandato respecto a eso.

En el libro de Levítico 19:12 hay otra expresión al respecto, cuando se lee: Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová. Por si esto no fuera suficiente, Mateo 5:33-37 amplía el concepto cuando señala: Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: no perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: no juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

No hay dudas. Este mandamiento, conforme a lo dicho a los antiguos y a los modernos, es transgredido, mayoritariamente, por los propios gobiernos seculares que, en sus ceremonias de asunción de mando, hacen jurar a sus servidores y lo hacen no pocos de ellos mismos, “por Dios y los santos evangelios”, mientras ponen sus manos sobre el libro donde habita la Palabra de Dios que se los está prohibiendo con entidad de mandamiento divino. ¿Y esa es la gente a la que se nos manda respetar y obedecer? Sí, pero en tanto y en cuanto no transgredan leyes divinas y diseños establecidos, porque en ese caso hay otra palabra que nos dice que es menester obedecer a Dios, antes que a los hombres.

 La Palabra de Dios tiene todas las soluciones, no es problema de Dios si los hombres no la consultan. O la consultan, pero no la obedecen. Y luego rematan la rutina con un: “Si así no lo hiciere, que Dios y la Patria me lo demanden”. ¡Pobres ilusos! No saben que, pese a su tranquilidad, fruto de que las patrias nada hacen ante sus fallas o pecados, Dios sí se toma en serio ese juramento y los estará esperando al final de sus carreras terrestres para preguntarles qué es lo que han hecho con ese pacto formulado en su presencia. ¿Habrá alguien que vaya a decírselos antes que sea demasiado tarde?

Y quiero dedicarle un pequeño párrafo, porque tampoco voy a invertir demasiado tiempo en lo que ya hemos hablado en muchas ocasiones, a todos los hermanos o no hermanos que, a partir de sus posiciones en la iglesia, tienen la posibilidad de ocupar los púlpitos o las plataformas con la intención, (A veces sana) de compartir textos bíblicos o mensajes en forma de predicación. Si en ellas se alude a Dios en modos, comentarios, opiniones o lo que fuere de contenidos ciento por ciento humanos que coinciden con la postura o la ideología del predicador, pero no siempre con la palabra escrita, eso también es tomar al nombre de Dios en vano. Que se sepa y se difunda, para que nadie pueda argumentar que a eso nadie se lo enseñó ni se lo recordó. Yo estoy haciendo, en el nombre de Jesús, las dos cosas.

(8) Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

(9) Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; (10) más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

(11) Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Cabe consignar que el día de reposo sería una especie de feriado dispuesto por Dios. La palabra hebrea significa “desistir”. Alguien que viva bajo el pacto dispuesto por Dios debe detener sus actividades cotidianas para honrar a Dios descansando cada siete días. Dios estableció el patrón de la creación: seis días trabajó y al séptimo descansó. Pero atención: no necesariamente será un sábado (el antiguo “sabbat”) o el más occidentalizado domingo, sencillamente aquí se nos dice que deberá ser UN día. El Día de Reposo. A continuación, muestra la planificación concreta y específica al respecto.

(12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Es más que notoria la sabiduría ancestral de este mandamiento. Como la familia era el componente fundamental de la sociedad, en su seno se debían mantener apropiadas relaciones. Hoy mismo, el enemigo está llevando un ataque tremendo en contra de la iglesia a partir, precisamente, de la destrucción de sus células básicas: las familias; y a partir, concretamente, de un trabajo de socavamiento del matrimonio, que es el fundamento de cada núcleo. Honrar, mientras tanto, significa tener en alta estima, mostrar respeto, glorificar y exaltar. Sostener económicamente a sus padres porque estos no llegan a cubrir sus gastos con sus magros ingresos jubilatorios, cundo así se dan las cosas, no es sinónimo de honra, sino una parte casi obligatoria de cada hijo.

 Parte de las mismas prerrogativas con las cuales los padres tienen la obligación de sostener a sus hijos menores. La honra comienza exactamente en el sitio en el que terminan las obligaciones éticas y morales. Todo esto tiene una intencionalidad muy específica: que vivas más años, que no partas de este mundo en juventud. Porque eso es lo que dice: que, si honras a tu padre y a tu madre, agregarás años de vida a tu estadía terrenal. ¿Una de nuestro Dios No Conocido que la sabemos, pero que no siempre la recordamos? Que nos añade días a nuestras vidas en la tierra. Cuidado; no nos quita días, no nos empuja a morir, eso sucede por decantamiento propio. Cuando Dios participa de este tema, es para añadir.

(13) No matarás.

El concepto, es indudable que se fundamenta en el hecho de privar a alguien intencionalmente de su vida. Se inspira en la santidad de la vida humana ante los ojos de Dios. Fíjate que este mandamiento es concreto y no deja sitio ni espacio para ninguna doble interpretación o elasticidad. No es “no matarás, a menos que…” Tampoco es “No matarás, salvo que…” Es sencillamente No Matarás. Por lo tanto, discutir “posiciones” o “teorías” cristianas con respecto a la pena de muerte como sentencia máxima para el delito, es improcedente.

Lo mismo vale para la eutanasia que es la llamada “técnica de ayudar al bien morir”, o para los que sufren de enfermedades dolorosas, o el mismísimo aborto en cualquiera de sus circunstancias. Todos estos items quedan inexorablemente bajo el prisma de este mandamiento. O sea: no da ni para discutir. Dios ya habló. Punto. Es verdad; hay mucha gente que no llega a entender ciertas cosas, pero a Dios más que entenderlo en sus disposiciones, hay que obedecerle. “No matarás”, significa exacta y precisamente eso mismo: No matarás. Y no le quites ni le agregues. Y no intentes aclarar el concepto porque lo vas a oscurecer.

(14) No cometerás adulterio.

Otro mandamiento específico y concreto. Comprende, claro está, todo tipo de infidelidades. Aunque está dirigido a la conservación de la pureza en el matrimonio, también tiene que ver con el principio que rige nuestras relaciones con Dios y con las demás personas. El concepto de pureza también se aplica a nuestros pensamientos. Es habitual que, en la sociedad secular, se comprendan y justifiquen adulterios a partir de la base de ciertos hechos íntimos de la pareja. Un marido alcohólico, violento o cosa por el estilo, ha servido para que determinados núcleos sociales hayan justificado y hasta compartido la infidelidad de una esposa.

 Y factores negativos en la personalidad de una mujer y ciertos conceptos machistas, también lo han hecho con la de un esposo. Sin embargo, esto es más que claro: es pecado, Dios lo aborrece y lo sentencia. Y no sólo la consumación, sino el pensamiento, que es tomado como adulterio en su corazón, antesala al que pueda producirse con todo el resto del cuerpo. Y mucho cuidado y atención con esto: que tú asistas a una congregación cristiana los días domingos, hagas todo lo que allí se hace, incluso hasta tengas alguna clase de función de servicio en el grupo y seas fiel con tus diezmos y ofrendas, pero en la semana acudas a horóscopos u otras formas de ocultismo, también es adulterio.

(15) No hurtarás.

Es indudable que este mandamiento tiene la connotación de otorgar la seguridad de que todo lo que se posea sea adquirido a través de medios legítimos. Yo no puedo saber cómo es esta historia en diferentes lugares del planeta, porque cada cultura, cada sociedad, se maneja de modos distintos. Pero aquí en mi país, en Argentina, es más que normal y corriente que, si tú dejas un objeto, aunque sea de ínfimo valor, olvidado en un lugar de tránsito de personas, no podrás esperar hallarlo si regresas a buscarlo en un término, digamos, de cinco minutos. ¿Es que justo habrá acertado a pasar un ladrón por allí y llevárselo? No necesariamente. Para un episodio así, no necesitamos a un delincuente nato y declarado. Cualquier persona se lo puede llevar sin cargo de conciencia alguno.

¡Es que estaba allí y no era de nadie! Te dirán. ¡Y si no me lo llevaba yo se lo iba a llevar cualquiera! Eso también es muy cierto, pero… ¿Nadie va a pensar por un momento, al menos, que, si bien no era de nadie y se lo iba a llevar cualquiera, tampoco era tuyo y no tenías derecho a tenerlo? Así es la naturaleza humana por estos barrios. Claro; la cosa se complica cuando se le dice a esa gente que esto es, según los mandamientos de Dios, tan pecado como adulterar o matar. Y mucho más se complicará si el objeto que dejamos olvidado y desapareció es una Biblia y el lugar en cuestión es el templo al cual concurrimos todos los domingos. ¿Nunca te ocurrió esto a ti? Si me dices que no, sólo puedo gemir un: ¡Pobre país el mío! O, mejor dicho… ¡Pobre congregación aquella a la que yo asistía!

Claro que este al cual me he referido, no es el único hurto por el cual somos pasibles de juicio y sentencia divinos. Porque hay otros hurtos, otros robos que, sin contabilizar objetos materiales, tienen que ver con propiedad privada. El robo de confianza, por ejemplo, que es sumamente doloroso y angustiante. La Biblia lo llama “fraude” o “cohecho”, y es moneda corriente en el marco social secular. Y también en algunos grupos autodenominados “cristianos”. Otro robo muy peculiar es el de tiempo. Cuando alguien se toma todo su tiempo para atenderte a ti en un sitio donde la atención debería ser rápida y eficaz, está quedándose con un tiempo que es tuyo y que tú podrías haber destinado a otras cosas importantes. Sobre esto no hay legislación humana. Sobre esto, incluso, no hay condena por parte del hombre. No le hace. Dios ha dicho No hurtarás. Y eso sigue siendo vigente y activo, más allá de las “chicanas” que tú puedas argumentar para evadirlo.

(16) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Este mandamiento, que es el noveno, nos llama a ser confiables y veraces. “¡Pero hermano! – Me dirá cualquiera de ustedes -, “¡Somos hijos de Dios! ¿Cómo vamos a necesitar un mandamiento para ser confiables y veraces? ¿A quién se le puede ocurrir que miembros del Reino del Dios Todopoderoso sean personas no confiables o mentirosas? Mira; debería decirte que, a la vista de lo que estamos estudiando, – Y créeme que lo lamento -, que, al que se le ocurrió esa – Según tú – “barbaridad”, ¡¡es a Dios!! Porque Él fue quien lo hizo dejar escrito en el libro. Y se sobreentiende, que, si lo hizo colocar allí como premisa básica, es porque Él sabe que entre lo que se auto titula como “su pueblo”, puede haber, efectivamente, gente que no es digna de confianza o mentirosos.

¡No hermano! ¡Me resisto a creerlo! Tú resístete a lo que se te ocurra, yo debo decirte que Dios tiene razón. Aunque nos duela. No se trata de pasarle revoque a una pared despareja para que no se noten las imperfecciones. Se trata de restaurarla y dejarla mejor que nueva. ¿Qué es un falso testimonio? Asegurar sobre alguien, algo que no es cierto. En grupos compactos, cuando eso sucede, se le llama calumnia o Injuria. Ahora te pregunto: ¿Jamás observaste, o al menos te enteraste de algún hecho cercano, de un pastor defenestrado de su congregación por causa de una serie de calumnias no del todo comprobadas sobre su vida privada?

Ya sé que, en muchos casos, los hechos pudieron ser verdaderos, pero también han existido muchos otros donde no sucedió absolutamente nada y todo tuvo que ver con la calumnia armada por gente que le guardaba rencor por algunas de esas cosas emparentadas con los cargos o posiciones eclesiásticas internas. ¿Y aquellos que suben a la plataforma a contar testimonios sobre milagros que jamás ocurrieron, ya sea para lucirse, ya sea para fortificar campañas evangelísticas o simplemente para demostrar que son mimados de Dios? Falso testimonio. Todos culpables por igual, no importa el calibre de esa falsedad.

(17) No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Vamos por partes: ¿Qué es Codiciar? Codiciar significa tener un imperativo deseo o lujuria. No es desear algo equivocado, necesariamente, sino el querer obtenerlo a expensas de otros o a causa de la envidia o los celos. No está desactualizado el texto con respecto a la casa porque aún hoy a mucha gente le produce envidia y celos la calidad de la vivienda de otros. Tampoco está desactualizado ni por asomo lo que tiene que ver con la mujer de tu prójimo (O el hombre de tu “prójima”, es lo mismo). El mundo está lleno de cónyuges de distintos sexos que están convencidos que el cónyuge de su vecino es infinitamente mejor que el propio, lo cual es una cuestión de naturaleza humana, ya que no son pocos los casos que, habiéndose divorciado de su cónyuge para unirse a ese que siempre le pareció infinitamente mejor, con el correr de los tiempos, vive exactamente la misma cosa con otra persona diferente.

Lo que sigue, podría cambiarse conforme a nuestras épocas por: automóviles, prendas de vestir, alhajas, utensilios de confort, etc. Cualquiera de estas cosas despierta la codicia humana. En el mejor de los casos, sencillamente par envidiar silenciosamente; en el peor, para intentar robarlo. Al respecto, Romanos 7: 7 consigna lo siguiente: ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. (La declaración de Pablo de que “estamos libres de la ley”, suscita la cuestión de si la ley es pecado. Su reacción es de horror. Inmediatamente comienza a mostrar cómo la ley de Dios es buena, suponiendo que comprendamos su función, que es la de revelar y enseñar lo que es justo, incapaz en sí misma de dar frutos de justicia, expone sin embargo la realidad del pecado. Por lo tanto, convengamos en que la ley es santa, pero no nos ayuda a obedecer.

Pablo mismo está pidiendo que no se lo malinterprete como si dijera que la ley es mala en sí misma. Varias veces enfatiza que es buena, pero al mismo tiempo explica vívidamente la imposibilidad de cumplirla empleando las propias fuerzas. Y lo remata en esta misma carta cuando, en 13:9-10, repite los conceptos de la ley para concluir con una manifestación concreta y sublime. Allí dice: Porque: no adulterarás, no matarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. Mucha es la gente que habla del amor de Dios como un todo. Asimismo, no son pocos los que suponen que Dios es solamente amor, cuando Él es mucho más y muchas cosas más al unísono.

El amor compendia la ley moral de Dios, aunque lo que sirve de síntesis no debe contradecir ningún aspecto de lo recopilado. De allí que decir que el amor por el prójimo exige quebrar de vez en cuando algunos de los mandamientos de Dios (A esto en más de una ocasión lo hemos visto en situaciones límite), es mal interpretar la Escritura y cometer un error que puede llegar a costar un precio demasiado elevado. Son los antiguos mandamientos, los diez de los que habla todo el mundo cristiano. Y para que quede en tu entendimiento casi con valor de doctrina, debo recordarte que Dios jamás quiso que hubiera una ley. Él sólo deseaba que su pueblo fuera obediente y viviría con total y absoluta libertad custodiada por Él mismo. Pero el pueblo quería pecar y luego ser redimido, entonces fue necesario implantar la ley. Ese creo que es el mayor baluarte de nuestro Dios No Conocido. Dios no es religioso. Dios no es legalista.

Muy bien; creo haber podido introducirte en tema. De aquí en más, ya no serán capítulos pequeños, porque comenzaremos a recorrer juntos, si es que has decidido acompañarme, al evangelio de Mateo. No me preguntes por qué lo elegí, fue mi Padre el que me lo designó y yo simplemente obedecí. En ese tour por Mateo, que algunos seguramente se empeñarán en denominarlo como un simple comentario, otro más de los tantos que este evangelio ha soportado, quiero ir entresacando de lo escrito, aspectos no siempre sabidos y asumidos de nuestro Dios No Conocido. Este trabajo recorrerá verso por verso los veintiocho capítulos y llegará al final, con una conclusión muy clara: lo que nuestro Dios No Conocido ha dicho, en muchos casos, tiene mayor peso, relieve e impacto que lo que sí. Ha dicho. Y porque soy bueno y no quiero enemistarme con nadie, no voy a referirme ni siquiera como al pasar a todo lo que le han hecho decir, que es mucho peor que ignorarlo.

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¿Qué Significa Estar EN Cristo?

Tengo muchos años en el evangelio. Y conozco a gente que tiene más tiempo que yo y otros que tienen menos. Pero si en algo hemos coincidido a través de todos los tiempos es en que, al predicar, enseñar o simplemente hablar con otro creyente de estas cosas, todos hemos repetido casi como en una ceremoniosa letanía que el gran secreto de la vida de fe, es vivirla EN Cristo. Sólo un problema. Recién hoy, en este tiempo y por toque divino a través de palabras encontradas en el viento pneuma del Espíritu, soy movido a estudiar, entender y luego tratar de enseñar qué cosa es estar EN Cristo. Nada menos.

Me encuentro con que lo que está escrito, te diría que es casi elemental, una mezcla de algo de tecnología teológica entremezclada con algún eufemismo de tono espiritual tirando a espiritualoide. Pero tratado con la seriedad que esto requiere, muy poco. Mayoritariamente, te llevan el estar EN Cristo, a otro verbo, permanecer. La expresión permanecer en Cristo describe una relación íntima y estrecha, no solo un conocimiento superficial. Jesús les dice a Sus discípulos que es vital recibir Su vida, utilizando la metáfora de los sarmientos unidos a la vid, y concluye diciendo: El que permanece en mí y yo en él llevará mucho fruto; pues separados de mí nada podéis hacer. El que no permanece en mí será echado fuera como sarmiento seco. Estos se recogen, se echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, ¡y se os concederá!

Sin esa unión fundamental Con Cristo como fuente de salvación, la vida y la productividad van de la mano. En suma, parecería ser que, cumpliendo con todos los mandamientos de Cristo, que no son los diez legendarios, sino muchos más, teniendo intimidad con Él y conociendo su mente, ya estaría cumplimentado ese estar EN Cristo, pero no podemos descartar ni omitir la validez en cuanto a esto del que denominamos como nuevo nacimiento. ¿Sabes qué? Cuando lo leí, no me terminó de cerrar y, ahora que toca compartirlo contigo, tampoco. Creo que lo que me falta, voy a consultarlo con Pablo, que fue el apóstol que, por lejos, logró estar más EN Cristo que ninguno de todos los otros. No te voy a citar capítulo y versículo para que no te resulte tedioso, sólo te voy a dar libro y capítulo, porque lo que me interesa y presumo que a ti también, es el tema.

Pablo a los Romanos. En el tercero, viene advirtiéndoles que todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios por esa causa, pero les aclara que son justificados por Su Gracia, mediante la redención que es EN Cristo Jesús. O sea: nuestra redención es en Cristo o no es. En el sexto, hay tres menciones. La primera es una pregunta: ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados EN Cristo, hemos sido bautizados en su muerte? Te recuerdo, bautizados hay que leerlo como sumergidos. Es en Cristo, de otro modo no existe. La segunda es una definición: Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios EN Cristo Jesús, Señor nuestro. En lo natural, muertos al pecado. En lo espiritual, vivos para Dios, pero sólo en Cristo. Y la tercera es una sentencia. Porque la paga del pecado es muerte, mientras la dádiva de Dios es vida eterna, EN Cristo Jesús Señor nuestro. Esa vida eterna tan ansiada y aguardada por todo creyente, sólo es factible estando en Cristo.

El octavo también tiene tres menciones. La primera es básica, central y hasta te diría que clave en esto que estamos viendo. Ninguna condenación hay para los que están EN Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Listo. ¿No quieres estar bajo condenación? Tienes que andar como quiere el Espíritu y no tu carne. Eso será, estar EN Cristo. La segunda es casi un complemento de esta. Porque la ley del Espíritu de vida EN Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Es la ley de vida del Espíritu de Dios estando en Cristo el que te libra de la ley del pecado y de la muerte, nada menos. Y la tercera, que viene dando un detalle de lo que no podrá ser separado del amor de Dios, lo aclara que ese amor siempre es EN Cristo. El noveno, siempre en Romanos, tiene una sola y es en la que el apóstol, para certificarles a los Romanos que lo que dice es verdad, les dice que es una verdad EN Cristo, y que por esa causa, no puede ser mentira.

En el decimosegundo, dice que siendo muchos, somos un cuerpo EN Cristo y todos miembros los unos de los otros. De esto se debería hacer un estudio extenso y profundo explicándolo todo a prueba de tontos o sordos. ¿Por qué digo esto? Simple: porque de cada diez cristianos, ocho declaran ser parte del cuerpo de Cristo, pero de esos ocho, no sé si uno o dos llegan a entender lo que es ser parte de ese cuerpo. El decimoquinto, nos muestra a un Pablo gloriándose EN Cristo en lo que a Dios se refiere. ¿Existe alguna otra manera de gloriarse en Dios que no sea en Cristo? No existe, es la única. El decimosexto, último de la carta a los Romanos, tiene cuatro menciones. Lo llamativo es que, por ser el de la despedida, todas son de menciones de sus colaboradores, y que, en todas, Pablo consigna muy claramente que lo fueron EN Cristo. Así desfilan Priscila, Aquila, Andrónico, Junias, en ese caso también parientes, Urbano, Eustaquis, Apeles y Aristóbulo. Colaboradores en Cristo. De otro modo, si no es EN Cristo, nadie puede colaborar espiritualmente con nadie, me queda claro.

En la Primera carta a Los Corintios, también encontramos detalles. En el capítulo inicial, hay tres menciones. La primera nos muestra que, si bien somos llamados por Dios a ser santificados, sólo podemos serlo EN Cristo, jamás por fuera de Él. La segunda, nos deja en evidencia que la Gracia, que es simplemente un favor sin mérito de nuestra parte y que nos fue dada, fue también EN Cristo. No hay favor ni gracia por fuera de Él. Y la tercera, es otra de las llaves de ingreso a nuestro estar EN Cristo, ya que allí nos muestra que eso nos fue dado por Dios mismo. ¿Cuándo? En el momento de nacer de nuevo, de renacer, de crucificar nuestra carne con Él y resucitar en renacimiento con Él. En el Tercero, Pablo les dice textualmente: De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños EN Cristo. Esto significa que puedes encontrar a gente que está EN Cristo, pero con un pronunciado y alto grado de inmadurez, todavía. Naces, creces y te reproduces EN Cristo, ese es el punto.

El Cuarto también tiene tres menciones, pero te sugiero que prestes mucha atención a la primera que voy a compartirte. Textualmente dice: Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, más vosotros prudentes EN Cristo; nosotros débiles, más vosotros fuertes; vosotros honorables, más nosotros despreciados. La insensatez, que es falta, entre otras cosas, de prudencia, se da porque dependemos solamente del amor DE Cristo. La prudencia, que es la contrapartida, nos llega sólo al estar EN Cristo. No es lo mismo. La siguiente, expresa: Porque aunque tengáis diez mil ayos EN Cristo, no tendréis muchos padres; pues EN Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. Los ayos eran algo así como los niñeros, encargados de cuidar niños de ese tiempo. EN Cristo, sólo tenemos un Padre y EN Cristo hemos sido engendrados. No es religión de afuera h hacia adentro, es convicción de adentro hacia afuera. Y la restante tiene que ver con lo que Pablo les recuerda, respecto a su proceder conforme a estar EN Cristo, sencillamente diferente a todo proceder ajeno a ese estado espiritual.

El decimoquinto nos muestra que, así como en Adán morimos, EN Cristo todos seremos vivificados. Y créeme que esto no es algo menor o que figure en tu Biblia como relleno teológico. Es básico, porque habla de vida. En el decimosexto Pablo se despide de ellos aclarándoles que su amor es EN Cristo, lo que te deja entrever que, fuera de Cristo, puedes hacer todas las mejores obras que se te ocurran, pero experimentar verdadero amor, es imposible. Ya en la Segunda Carta, en el inicio dice que el que nos confirma con vosotros EN Cristo, y el que nos ungió, es Dios. Eso aclara un punto que no siempre está a la vista de todos: nadie puede decir que está en Cristo si no ha sido confirmado por el mismísimo Dios Padre allí. Eso se revalida en la primera de las dos menciones que hay en el segundo, cuando leemos: Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo EN Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Parece increíble, pero es real. Todo el conocimiento divino está en cada uno de nosotros cuando estamos en Cristo. En la segunda mención, destaca que también nuestro hablar es en Cristo o es carnalidad pura.

Y luego me encuentro con el verso que, sin ninguna duda, es la base central del evangelio del Reino. 2 Corintios 5:17, donde Pablo dice: De modo que si alguno está EN Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Creyente, a ti te pregunto. En tu vida actual, ¿Puedes dar fe que las cosas viejas pasaron y todas fueron hechas nuevas? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! ¡Estás EN Cristo porque eres nacido de nuevo! Si la respuesta fue negativa, deberás entregarte de verdad y no simular hacerlo para cumplir con tu doctrina denominacional. Por eso no resulta casual que el último del quinto, nos diga que Dios estaba EN Cristo cuando reconcilió al mundo consigo. Y por estar en ese nivel no les tomó en cuenta a los hombres sus pecados y nos encargó a todos nosotros la palabra de reconciliación. Es en Cristo o no es.

Pero la que le sigue, ya en el capítulo 12 de esta segunda carta, es clave para entender el resto y también por qué el único que habla de esto de estar EN Cristo es Pablo. En el segundo verso, leemos: Conozco a un hombre EN Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. La conclusión es más que simple. Ese hombre que catorce años atrás a la hora de escribir esa carta, fue arrebatado hasta el tercer cielo y vivió una experiencia que luego se relata, fue el propio Pablo. Y aclara, al inicio, que eso sucedió porque estaba EN Cristo. Hay demasiado facilismo a la hora de difundir el evangelio. Se ha dado a entender que, con formar parte de una buena congregación, estar en buenas relaciones con su pastor y gozar del afecto y respeto de los hermanos, es suficiente para aspirar a cosas mayores. No lo pongo en duda porque Dios sigue siendo Soberano, pero tengo la sensación de que, si no vivimos EB Cristo, ese evangelio no podrá entregarnos el gozo de vivir de su magnífico poder sobrenatural.

Cuando Pablo escribe su carta a la iglesia de Galacia, utiliza ese término de estar EN Cristo, nueve veces. En la primera hace mención a su visita a la iglesia de Judea que ya operaban EN Cristo. Eso me dice a mí en forma implícita que existían otras que no funcionaban así. Luego, habla de los falsos hermanos que se introducen a escondidas en las congregaciones para espiar, -dice- como funcionan a partir de nuestra libertad EN Cristo, cosa que indudablemente no tenían en otras similares. La tercera habla de que nuestra justificación indefectiblemente será EN Cristo y no en ninguna otra forma de religión. En la siguiente alude a la bendición de Abraham que alcanza a los gentiles y consigna que la misma se produjo EN Cristo. ¿Desde Abraham? Desde Abraham, sin dudas. En la quinta sostiene que todos somos hijos de Dios por la fe EN Cristo. De hecho, esto se corrobora en otros textos con suma claridad. El Hijo es Cristo, y nosotros sólo podemos serlo si estamos EN Él.

Luego les aclara que todos los que han sido bautizados EN Cristo han sido revestidos. ¿Qué cosa significa estar re-vestidos? Que se han cambiado nuestras antiguas ropas de pecado por unas nuevas de santidad. Concretamente, nuevo nacimiento, de eso está hablando. Y si tienes todavía alguna duda de lo que estamos enseñando aquí y ahora, mira lo que les dice a los Gálatas en el capítulo 3 y verso 28: Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno EN Cristo Jesús. Yo me pregunto si hoy, a tantos años de todo esto, sea en el lugar del mundo que sea, habrá un sitio donde esto finalmente se haya vuelto una realidad cotidiana. Se corrobora con lo dicho en 5:6, cuando les expresa: porque EN Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor. Y lo repite y concluye en el sexto capítulo, donde a esto mismo que dice aquí, le intercambia lo de la obra por el amor con la contundente idea de que es una nueva creación.

La carta a los Efesios no se diferencia mucho a la de los Gálatas en cuanto a la mención de estar EN Cristo. Diez veces lo encontramos. La primera, cuando les dice que Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, pero no porque sí ni así a secas, sino EN Cristo. La segunda, cuando los insta a reunir, que significa unir algo que estaba desunido, EN Cristo y en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, tanto en los cielos como en la tierra. La siguiente, para hacer referencia a la espera que todos nosotros, los que de una u otra manera, esperamos lo que esperamos, EN Cristo y no en ninguna criatura humana. El cuarto, cuando Dios Padre muestra su bondad para con nosotros EN Cristo, no por ninguna forma de religión. Y el quinto, cuando les hace saber que todos nosotros fuimos creados por Él EN Cristo y no para jugar a las iglesias o a los cristianos ritualistas e inmaduros, sino para buenas obras. Y las buenas obras de un hombre imperfecto, sólo pueden emanar de él si está en Cristo. De otro modo es imposible, todos lo sabemos.

La sexta mención nos muestra que todos los que anteriormente estaban lejos, luego estuvieron cerca por estar EN Cristo. Es el cambio sobrenatural indispensable para ser quien debemos ser. Es el nuevo nacimiento requerido. La séptima, nos asegura que somos copartícipes de la promesa EN Cristo Jesús por medio del evangelio. Luego, en el octavo, dice que la multiforme sabiduría de Dios es dada a la iglesia para que la transmita a los principados y potestades conforme al propósito eterno EN Cristo Jesús. Luego, en el noveno, les dice que a Él será la gloria en la iglesia EN Cristo Jesús por todas las edades y por todos los siglos. ¿Te haces una vaga idea de lo que significa esto? Y en el último, Pablo les da una instrucción sintética pero firme cuando les dice: Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros EN Cristo.

Con los Filipenses no es menos expresivo. En principio, envía su carta sólo a los santos que están EN Cristo en ese lugar. Les declara que, cuando estuvo n prisión, lo hizo caminando EN Cristo, no en su soporte humano. Cuando ellos se sienten glorificados por su visita, él les aclara que eso es porque está EN Cristo, de otro modo no significaría nada. Les muestra que, EN Cristo, además de todo lo otro, también hay consolación. Les recomienda que haya en ellos el mismo sentir que hubo EN Cristo. Lejos de gloriarse en su carne, se gloría EN Cristo. En 3:14 hace una declaración profética que justifica su edición textual: prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios EN Cristo Jesús. Para luego, en 4:7 corroborarla con esto: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos EN Cristo Jesús. Conjuntamente con el clásico de 4:13: Todo lo puedo EN Cristo que me fortalece. Y finaliza con la sentencia de que les será suplido todo conforme a las riquezas en gloria EN Cristo Jesús.

En su misiva a los Colosenses, reitera algunas de las expresiones ya compartidas, pero en 1:28 dice algo que conviene tener muy en cuenta: a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto EN Cristo Jesús a todo hombre; Clarísimo. La perfección humana, conforme a la carne de cada hombre o mujer del planeta, no existe. Solamente es posible estando EN Cristo. Y; no con Él dentro nuestro, sino con nosotros dentro de Él. Curioso, ya en esta etapa de definiciones no mencionadas todavía, es lo que les escribe a los Tesalonicenses en su primera carta en el 4:16: Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos EN Cristo resucitarán primero. ¿Leí bien? ¿Dice que resucitarán primero los que murieron EN Cristo? ¿Y los que NO murieron en Cristo? Esperarán. A Timoteo, en su Primera carta le dice que fue constituido predicador y apóstol, y para que el discípulo le crea, se lo asegura diciendo que dice todo eso EN Cristo. Imposible mentir.

En la segunda carta a Timoteo, Pablo habla de la gracia que nos fue dada EN Cristo Jesús antes de los tiempos de los sistemas. Luego le manda que retenga sus palabras y que lo haga en la fe y el amor que es EN Cristo. De no estar en Cristo, la fe y el amor brillarán por su ausencia, aunque se lo trate de reemplazar con miles de acciones humanas. Le añade, más adelante, que debe esforzarse en la gracia. Y no le dice que esa gracia proviene o emana de Cristo, le dice que esa gracia es EN Cristo o no es. Lo mismo que la salvación, de la que le hará mención luego a su discípulo amado. Pero en el 3:12 hay un texto que bien vale la pena transcribir textual porque está vigente aún hoy, en este tiempo, lugar y momento: Y también todos los que quieren vivir piadosamente EN Cristo Jesús padecerán persecución; Finalmente, a Filemón le deja en evidencia que tiene libertad EN Cristo para mandarle lo que le conviene. Y se concluye con este contenido bíblico con la única expresión de Pedro al respecto. En 1 Pedro 3:16, dice: teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta EN Cristo.

La conclusión de todo esto, independientemente de cada adjetivo que le hayas añadido al estar EN Cristo y no simplemente creyendo en Él como está una gran cantidad de cristianos nominales, es que hay algo que es clave. No mora Cristo en nosotros, tal como hemos creído y pensado durante siglos, y tampoco somos seguidores de Cristo, que es como nos ve y nos rotula el mundo secular, a partir de las burlas de aquellos griegos que nos apodaron “los cristitos” o, como luego pasaría a formalizarse, “los cristianitos”. Si queremos tener vida y vida abundante, donde debemos estar es EN Cristo, o sea, formando parte activa de Él. Entonces allí es donde tú me podrías decir: ¿Pero entonces primeramente hay que morir y luego resucitar EN Cristo? No, sólo hay que aceptar, tomar y darle actividad a algo que ya está hecho desde el principio. ¿O no fuimos crucificados y luego resucitados CONJUNTAMENTE con Cristo? Si de verdad lo fuimos, entonces no hay ninguna duda que estamos EN Él. ¿Cómo puedes saberlo con seguridad? Hay muchas maneras, pero la más visible sin dudas es: que el maligno no te toca…

Curiosamente, la muerte que se espera de nosotros no es ni física ni convencional, sino crucificada con Él. Muerte de nuestra carnalidad, eso nos lleva a estar EN Cristo. Porque si no lo estamos, la realidad nos muestra que estamos muertos, pero no en la carne sino en el espíritu. Y alguien espiritualmente muerto, es alguien que no oye, no entiende, no cree y no vive nada. Si tienes la clásica duda de pensar que si no será una exageración decir que estás espiritualmente muerto, piensa en el huerto. ¿Qué fue lo que ocurrió allí? Adán, que era un ser viviente destinado a la eternidad al igual que Dios mismo, cayó en el engaño, comió del árbol que no debía comer y por ese motivo perdió su condición de eterno y pasó a ser mortal. Si lo quieres ver en consecuencia a ese rótulo que tiene Satanás cuando se dice de él que fue homicida desde el principio, Satanás asesinó a Adán y, por natural consecuencia, a toda la raza humana, que, desde allí, está condenada a nacer, crecer, desarrollarse y un día morir. En lo natural y físico, es así y no hay vueltas.

Donde sí hay vueltas y son a favor, es en lo espiritual. Porque allí hay un solo nombre que es por sobre todo nombre, y sin ese nombre en nuestras vidas, nos quedaremos espiritualmente exactamente allí, sin vida. Jesús el Cristo. No hay nada más. Es una vida en Él o una muerte en Adán. ¡Pero es que yo me porto bien y no le hago mal a nadie! Dale, pero quieras o no, estás viviendo conforme a ese árbol del conocimiento del bien y del mal del cual comieron sin permiso Adán y Eva. Ese árbol determinó a un hombre viviendo en su carne y condición humana conforme a lo bueno o lo malo. Cristo está en otro nivel. En Cristo no hay ni bien ni mal porque Cristo ES el bien y el mal no tiene lugar en Él. Por lo tanto, si tú quieres ser ese más que vencedor que has leído tantas veces o hacer las cosas que Él hizo y aun mayores, deberás estar EN Cristo y no en Adán. Y estar en Cristo, es vivir conforme a todo lo que hemos detallado casi milimétricamente durante todo este trabajo.

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Más Allá de la Historieta

Tengo una certeza. Cada uno de nosotros, aunque lo disimule, emule o simule, sabe muy bien quién es verdaderamente. Eso, más allá de todos los gestos, actitudes, expresiones o acciones que lleve a cabo durante su vida. Y cuando hablo de disimular, me estoy refiriendo a ver tal o cual falencia en nuestro ser y hacerla a un lado como si no existiera. Y reemplazarla con algún gesto que produzca en los demás esa mezcla de reconocimiento y admiración que tanto anhelamos para amortiguar carencias. Luego digo emular, que suena parecido, pero que es apenas la consecuencia. Cuando tú entras a una congregación y el primer ujier con el que te cruzas te saluda estrechándote tu mano con una fuerza tal que casi te tritura los huesos, tú vas anticipándote a lo que será el saludo del pastor del lugar: el mismo. Eso es emular. No siempre funciona, obvio. Y a simular, no tengo que adornarlo demasiado con frases pintorescas.

Cuando tú levantas tus manos en medio de una música tenue e instrumental, y cierras tus ojos conjuntamente con todos los hermanos con los que compartes templo, pero tu mente divaga en cualquier cosa menos en adorar al Dios viviente, tú simulas. Tampoco funciona. Tu Dios conoce tu corazón. Y si eso es bueno en un sentido, porque te deja tranquilo en cuanto a que Él es el único que sabe de verdad quién eres, más allá de lo que diga la gente que te rodea, por otro lado, tiene un problema puntual: cuando simulas y pareces sentir lo que no sientes, Él también lo sabe. Dios no puede ser burlado. Linda frase, pero como podrás imaginarte, no es mía. No me pertenece. Si de vez en cuando lees una Biblia, allí vas a encontrarla sin demasiado esfuerzo ni ayuda de concordancias. Si, por el contrario, sólo tomas tu Biblia a la hora de ir al templo y allí la llevas con sus páginas todavía pegadas por la falta de uso, entonces lo mejor será que le preguntes a un cristiano dónde está ese texto.

Pero, mucho me temo que tendrá que ser un cristiano maduro al que consultes, ya que, de otro modo, te vas a caer en la historieta, que hoy por hoy, todavía tiene más peso en la mente y los corazones de las personas, que el verdadero evangelio. Porque la historieta pseudo cristiana te sigue mostrando, en la creación, a un hombre y una mujer desnudos, tapados con hojitas sueltas y con rostro de no tener ni la menor idea de lo que están haciendo allí. O con rostro de “yo no fui”, como decía un viejo predicador que conocí. Con eso te daba a entender que, la creación según el libro de la historieta bíblica, tiene tanta y buena intención de ser simple y no complicarle la vida y la comprensión a nadie, que no vacila en inventar muñequitos casi ridículos y colocarlos en un Edén más emparentado con una isla caribeña que en lo real, porque de ese modo supone que resultarán más creíbles.

Después de todo, dijeron los incrédulos monjes traductores bíblicos primarios, ¿Quién que use la mente inteligente que tiene, va a creer que un Dios al cual no pueden ver ni palpar, creó de la nada a una pareja humana tal como hoy la conocemos? ¿Entiendes lo que significa lo que termino de decirte? Exacto, y aférrate de lo que puedas, pero esa es la cruda verdad que no siempre oímos y que pocos o casi ninguno se atreve a mostrar. La Biblia, sagrado depósito de la Palabra de Dios, fue traducida en los inicios por monjes que tendrían las mejores intenciones y claros deseos personales de mejorar la moral y la calidad de vida de la gente, pero que, en lo espiritual, estaban a un medio paso de ser tan incrédulos como el mundano tradicional. Por esa razón es que decimos, insistimos y hasta repetimos onda papagayos casi hasta el cansancio que, si no cuentas con la inefable ayuda del Espíritu Santo y lo que Él pueda revelarte, es absolutamente imposible que te conviertas en un creyente genuino e hijo de Dios apto para heredar Su Reino.

 Si te dejas arrastrar por la corriente teológica inventada por aquellos monjes y mejorada y modernizada por los monjes actuales, jamás pasarás de ser miembro de una religión llamada cristianismo. Que no será ni satánica ni mala, pero que no es la propietaria de esa calidad de Fe que te lleva a la salvación. Apenas te congrega en rituales, formas, decretos y ordenanzas nacidas de una mente humana, a veces, pasando por encima de la propia Palabra de Dios. Haz una prueba doméstica. Toma a alguien cercano, que conozcas, que sepas que no tiene nada contra ti, ni tampoco alberga deseos de ridiculizarte o humillarte. Primero, háblale del cristianismo y de las bondades que hay para las personas, el poder refugiarse y congregarse en alguna iglesia de la zona. A escuchar incomprensibles misas cargada de santos y vírgenes, o a participar en cultos con sesudas predicaciones de alto contenido bíblico, acompañadas de música y algarabía que seguramente alegrarán su ser, tal como lo hace cualquier tipo de música con aquellos que les agrada su contenido. Pero que lo dejará a la salida en el mismo estado espiritual que tenía a la entrada.

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¡Que se Queden Como Están!

En una congregación que conocí, una noche apareció un hombre al que habían traído para escuchar hablar de Dios y para que el Espíritu Santo lo tocara y lo llevara a la conversión. Ese hombre había sido ladrón y había salido de la cárcel pocos días anteriores a su visita a la iglesia. Vino una y otra vez y, finalmente, una noche pasó al frente y recitó la oración del pecador que lo transformaba en creyente. Empezó a congregarse sin que nadie lo molestara. Por el contrario, muy rápidamente se integró en algunos grupos y al poco tiempo parecía que hacía años que estaba allí. Hasta que alguien lo sorprendió robando y así pudieron saber que todos esos robos raros que habían padecido, tenían el mismo autor, que era ese hombre. Fueron muy duros con él, hasta que un líder salió en su defensa y, tomando su biblia, leyó en la primera carta a los Corintios, ese verso que dice que cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. Muchos abrieron sus ojos con sorpresa. Otros quedaron en silencio, sin saber qué decir. Al tiempo todo se fue olvidando y el hombre siguió congregándose como si nada; la Biblia lo había justificado. ¿De verdad te crees eso? Te invito a examinarlo.

Los distintos historiadores y comentaristas bíblicos han escrito diferentes enfoques casi personales respecto a la calidad espiritual y moral de la iglesia de Corinto. A ciencia cierta, cada uno de nosotros, a la hora de leer las cartas que Pablo les envía, estamos impedidos de tomar alguna posición al respecto, porque no hemos vivido todo eso ni tampoco podemos creer ciegamente lo que en algunos casos son meras hipótesis de hombres estudiosos o de teólogos prestigiosos. Lo que sí puedo observar, al ver su Primera Carta, es que aquellos hombres le habían escrito una o varias veces a Pablo haciéndole preguntas mucho más relacionadas con cuestiones morales que con las espirituales. Igualito a este tiempo. Ochenta por ciento alma, veinte por ciento espíritu. En ese tenor y en respuesta a alguna de esas consultas, se desarrolla el séptimo capítulo que hoy tenemos dirección de compartir y examinar. Un asunto delicado, sin dudas.

1 Corintios 7:1-2 = En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. Este tema, es notorio que Pablo tenía una visión muy personal y especial. La mala interpretación, o una interpretación sesgada a pensamientos sectoriales, dio origen a un celibato impuesto que no tiene nada que ver con ese don de continencia del que el apóstol hablará luego. Según el pensamiento de Pablo, al hombre espiritual le sería más bueno no relacionarse sexualmente con una mujer, que hacerlo dentro de una unión bajo pacto de matrimonio. Sin embargo, no podía pasar por alto los múltiples problemas surgidos de relaciones por fuera de toda unión matrimonial, lo que lo lleva a expresar que, antes de estar arriesgando todo por un pecado tan claro, lo mejor sería casarse y tener la forma de aliviar ese sentir. ¿Te suena como muy frío y apartado de toda pasión, amor o sentimiento? Sí, así es como suena, pero no dudo que él debió escribir esto para evitar males mayores.

Verso 3 = El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. Ciertos cristianos mojigatos, (algo que no tiene nada que ver con decencia), pretendieron expresar y hasta enseñar con valor doctrinal, que esto que leemos aquí tenía que ver con la provisión y la responsabilidad como jefe de hogar del hombre y como ama de casa de la mujer. Para nada, es más que obvio. Si sigues el contexto anterior, vas a ver que viene aferrado de la mano de la sexualidad matrimonial. Creo que es una advertencia a una negación que quizás se estaba dando en las parejas corintias por alguna razón determinada. En los matrimonios constituidos mediante arreglos de familia, los cónyuges estaban obligados por su formación a obedecer a sus padres y casarse con quien ellos decidieran. En estos casos, era casi habitual que, transcurrido un tiempo estimable, meses, un año o a lo sumo dos, lo único que los unía que era su sexualidad, se enfriara y cada uno se dedicara a lo suyo sin prestarle atención al otro. De otro modo, no se hubiera justificado una expresión así por parte de Pablo, ya que suena a fría, religiosa y hasta matemática, en un tema que de académico no tiene nada.

Verso 4 = La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. Este versículo, que sería profundamente coincidente con lo que es una relación donde se unen el amor, el respeto, la pasión y el deseo normal por parte de un matrimonio joven, sano y enamorado, ha dado lugar a cualquier clase de interpretaciones producto de falsos entendimientos. Esto, esencialmente habla de una entrega total del uno hacia el otro, pero voluntaria. De ninguna manera avala ni avalará jamás que alguien pretenda erigirse en propietario del cuerpo de otra persona. Eso no es Dios. Y el verso siguiente, es el que confirma lo dicho anteriormente respecto al verso 3: Verso 5 = No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. ¿Hoy es necesario que alguien le diga esto a un matrimonio? No lo sé. Cada casa es una historia distinta y cada matrimonio una película exclusiva, personal e individual de cada uno. Verso 6 = Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Listo. Es una sugerencia, un comentario, una opinión si quieres verlo así, pero no Palabra y mucho menos mandamiento divino. Aunque muchos lo hayan enseñado y obligado a cumplir como tal.

Verso 7 = Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Que fuesen como yo. ¿Y como era Pablo en ese punto? Soltero, tenía don de continencia, no necesitaba tener esposa. Pablo entendía que de ese modo podía cumplir mejor con su ministerio que teniendo una familia por la cual velar. Puede ser, no lo cuestiono, pero el catolicismo romano se tomó de esto para su celibato obligatorio. Y muchos buenos sacerdotes se vieron en figurillas a la hora de aconsejar a un matrimonio con problemas. No obstante, eso no dice que todos deban o tengan que ser así. Quien sienta, piense o crea que experimenta estas cosas tal como lo hacía Pablo, hará bien en llevar una vida como Pablo llevaba. Pero eso no dice que sea una doctrina que todos deban respetar. Pablo era así. Tú quizás eres lo opuesto, y pienso que el Señor puede usarte totalmente si eres fiel y entregas todo lo que te resta de tu vida a servirlo donde quieras y puedas en esas condiciones. Pablo lo reitera e incluso lo explica. Versos 8-9 = Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

Si a esto que termino de leer, lo hubiera escrito alguien contemporáneo, seguramente le estaríamos cayendo con críticas ácidas respecto a su acotada visión de la relación de pareja con fines matrimoniales, ¿Verdad? Pero resulta ser que lo escribió Pablo, entonces nuestra mirada se pone seria y se manifiesta un interés genuino por saber por qué es que dijo lo que dijo y, especialmente, por como lo dijo. ¿Solamente eso es un matrimonio? Le preguntarían. No. Un matrimonio no es solamente esto, es alta verdad, esa. Pero; ¿Qué sucede con un buen matrimonio cuando “eso” de lo que habla Pablo, no funciona? En el mundo hay tres respuestas posibles. 1.- Se separan, es decir, se divorcian. 2.- Se aguantan y siguen casi como hermanos hasta el final de sus días. Por los hijos o, porque de verdad se aman, o sencillamente por sus propios intereses económicos personales. 3.- Siguen unidos para mostrar al mundo su fortaleza, pero en el plano clandestino caen en adulterio. O uno de ellos, o los dos.  En suma; Pablo sabe de lo que está hablando. Por eso les añade:

Verso 10-11 = Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Si este verso, tomado en muchos lugares como mandamiento sin retorno ni cuestionamiento, no ha producido verdaderos sismos dentro de no pocas congregaciones, no sé lo que te digo. Y no podemos culpar a Pablo, ya que es el hombre el que interpreta lo que Pablo dice de acuerdo a como es su propio pensamiento, sentimiento o, incluso, situación personal. ¿Es bueno lo que dice Pablo? Sí, porque respeta a rajatabla el diseño de Dios para el hombre, pero…como en todo lo relacionado con mandamientos y cuestiones morales, aparecen atenuantes a tener en cuenta, la realidad los muestra. Jesús lo plantó distinto, cuando dijo que esto es así, salvo por caso de fornicación, cosa en el plano matrimonial se entiende como adulterio, ¿Recuerdas? Si la pareja tuvo un problema y desea, en conjunto, volverse a unir y seguir casados, todo estará perfecto. Pero si uno de ellos se separa, se va y forma una nueva familia, pareja o como le llames, el que queda, que generalmente será el cristiano, ¿Tendrá que seguirlo esperando de por vida, aún sabiendo que no regresará nunca? Dilema bravísimo, si los hay. No se puede generalizar ni globalizar algo tan delicado, tiene que ser caso por caso, inevitablemente.

Versos 12-17 = Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer? Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. La intencionalidad de Pablo es irreprochable. Intentar salvar siempre lo que está en riesgo, por encima de la idea facilista de destruirlo todo para volver a construir, es encomiable y digna de un ministro de altura. En mi experiencia personal, lamentablemente, tipo estadística, de cada diez casos de cristiano/a casado con no creyente, en uno o dos se habrá ganado al incrédulo, mientras que en los ocho restantes, fue el creyente el que abandonó la iglesia para salvar el matrimonio. Durísimo.

Comparto de punta a punta lo de los hijos inmundos o santos, pero con una aclaración que entiendo es ineludible para evitar confusiones trágicas. Hijos santos por cobertura de salvos santos, si. Hijos salvos por genética de salvos santos, no, jamás. El justo por su fe vivirá. Eso significa que ese hijo, santo por cobertura, sólo será salvo por decisión personal por Cristo. ¿Queda claro? MI Biblia dice que Dios añadía a los que iban a ser salvos, lo que me habla de Su Espíritu Santo. Ningún hombre hace salvo a otro. Hay que entender y aceptar que, mientras el pecado que conduce a la perdición va velozmente por una amplia avenida llena de luces de colores y viento de cola que lo impulsa a mayor velocidad, la fe transita por un sendero muy angosto, lleno de obstáculos, que cada tanto te regala la vista con alguna hermosa, flor, pero que mucho más seguido te rasguña la piel con filosas espinas. Y, por ese motivo, tu andar es lento y sólo con perseverancia y firmeza llegarás al final de ese camino, donde una luz enorme y enceguecedora te abrirá paso al único sitio donde se encuentra la recompensa soñada para el buen siervo y fiel. Está escrito.

Versos 18-19 = ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios. Aquí, Pablo está hablando de algo que va más allá de un rito físico. Y lo digo y lo creo, porque de otro modo no sé de qué manera se podría volver a atrás de una circuncisión. Cuento conque sabes lo que es y como se realiza. Pablo eleva su comparación a lo espiritual. En primer lugar, para lo que tiene que ver con el judaísmo y, en segundo término, para todo y para todos los que de uno u otro modo han llegado a Cristo creyendo de otro modo o siguiendo otros ritos. Sabemos largamente que Dios observa y se guía conforme al corazón de cada hombre o mujer de su creación. Y lo sabemos con un ejemplo que, explicado con superficialidad, hasta puede echar por tierra un mandamiento legendario. Porque Dios decidió respaldar a David porque, -dijo- él tenía un corazón conforme al suyo. Pero nunca ocultó ni silenció que David había sido adúltero, y que de ese adulterio, llegó al mundo Salomón. De acuerdo, es Dios y su Soberanía es indiscutible. Pero esto no te da chapa para justificar todos los adulterios que existan en tu iglesia. Guarda los mandamientos. Esa es la expresión final. Y luego lanza la piedrecilla del escándalo comentado en el principio:

Verso 20 = Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. Dime, con una mano en tu corazón y la otra en tu Biblia, ¿Tú permitirías que un hombre que pasó algunos años en la cárcel por robo, cuando queda en libertad viene a tu iglesia, aparentemente se convierte y es aceptado como miembro sin más ni más y al poco tiempo le roba pertenencias a los hermanos, no sea condenado porque este verso así lo dice? En el caso lineal, Pablo está hablando del judío que acepta a Cristo. Y lo compara con el gentil y añade que cuando estamos EN Cristo, ninguna de esas cosas importa. Que lo que sí importa y mucho, es el corazón conforme al corazón de Dios, de alguien que está guardando sus mandamientos. No se si te interesa que siga machacando con aquel ejemplo, pero debería recordarte, por si te confundiste, que hay un mandamiento de Dios, de los antiguos, que es muy claro respecto al robo. No presenta vericuetos ni deja ningún espacio para la confusión. Dice sencillamente: No hurtarás. ¿Entiendes, ahora, por qué, a veces, los hombres del mundo nos miran como si fuéramos estúpidos? Ahora ya lo sabes; lo hacen y lo piensan porque dentro de nuestro pueblo, efectivamente, quedan algunos estúpidos dando pena y compasión. Y para colmo, algunos de ellos con mando y poder. Y eso no es todo, porque Pablo lo amplía.

Versos 21-23 = ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Tan simple que da pudor explicarlo por si acaso alguien no lo entendió. Tú, que hoy casualmente me escuchas, ¿Eras esclavo del pecado? Terrible. Pero gloria a Dios porque un día llegaste a los pies de Cristo y Él te hizo libre para siempre, ¿Verdad? Pregunto: ¿Te sientes libre de toda libertad, hoy? Sí, pero por voluntad propia decides clavar tu oreja en un pórtico y hacerte esclavo de Jesucristo. ¡Aleluya por eso! Pero ten cuidado; la tentación por cualquier causa de convertirte en esclavo de hombre, será muy grande y poderosa. Pero no te llevará donde creías que iba, sino al lado contrario. Y lo remata con el paralelo que mi amigo el del ladrón utilizaba si alguien se lo cuestionaba: Verso 24 = Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios. Si eras ladrón, pide `perdón a Dios, reconócete delante de él como delincuente pecador, entrégale tu vida y no hurtes más. Así de simple.

Versos 25-31 = En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar. Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. Comprende algo que queda muy claro. Para Pablo, unirse a una mujer era apetecible y no lo niega, pero también motivo de aflicción en la carne. Se entiende que no es por alguna causa extraña, sino por la más simple de todas, que era en la que él creía firmemente: que el Señor regresaría muy pronto y que todo eso sólo sería una causa humana que llevaría al hombre a desear que esa venida se tardara para poder seguir disfrutando de su matrimonio.

Esa era la visión de Pablo en ese tiempo y momento y nadie podría hoy, con el diario el lunes, ponerse en juez petulante y arrogante y juzgarlo. Tienes que saber, si es que lo ignoras o no lo has terminado de ver, que el único hombre de carne y hueso perfecto que pisó este planeta, fue Jesús. Todo el resto, porcentaje espiritual para bendecir y porcentaje de carne para olvidar. Y estoy lejos de cuestionar a alguien o a algo. Él mismo tuvo la grandeza de declararlo. Y por eso es uno de los indiscutibles grandes del evangelio. Y en cuanto a las cifras porcentuales de carne o espíritu, las colocas tú acorde a tu propia vida. Versos 32-35 =  Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.

Coincidirás conmigo que no le podemos censurar ni cuestionar absolutamente nada de esto que aquí dice Pablo. Todos sabemos que es así, tanto los solteros que me escuchan, como los casados que desean servir al Señor y también me están oyendo. Y no es malo ni negativo, porque si te casas y postergas a una familia que por decisión tú decidiste formar, caes en irresponsabilidad. Y aunque eso resienta el servicio al Reino, no tengo dudas que al Rey mucho esa irresponsabilidad no puede agradarle. Es muy cierto que los discípulos de Jesús eran todos gente soltera, y que el único que tendía esposa, es notorio que la fue dejando a un lado para cumplir con su trabajo espiritual. Sin embargo, esos eran tiempos y tareas distintas. Y un sano y delicado equilibrio, muy bien puede rendir buenos dividendos, tanto para lo familiar como para lo espiritual. Todo es cuestión de tener en cuenta trabajo y familia. Quizás debas postergar una salida a un cine o a un teatro con tu familia para ir a visitar un enfermo terminal o hablarle del Señor a un necesitado. Pero no vas a privarte de una salida familiar así, por ir a repartir tratados o cortarle el césped al jardín de la casa del pastor, ¿Soy claro?

Este, y no puede ni debe ocultarse, ha sido uno de los grandes problemas que ha afrontado la iglesia estructural durante finales del siglo veinte y lo que va del siguiente. Es mucha, pero muchísima la gente que ha sido confundida por discursos manipuladores y se han convencido de estar sirviendo al Señor cuando, en honor a la verdad, apenas estaban sirviendo a un señor con una jerarquía otorgada por la religión. Todos saben de lo que hablo. Lamentablemente, el hombre es así. Se desgarra políticamente las vestiduras proponiendo y defendiendo una democracia, pero, a la hora de sucumbir emocionalmente, siempre lo hace por otro hombre con calidad de líder, que en realidad pasa a ocupar el tremendo espacio vacío que un padre o una madre dejaron en esa vida que ahora, necesita de un nuevo “papá”. Si quieres mejor definición que esta para la tarea actual y moderna de un pastor, no la tengo. Y Pablo cierra este pasaje con una directiva que emana más de su corazón que de las escrituras o mandatos divinos.

Versos 36-40 = Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case. Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace. De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor. La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

Dentro del andamiaje cristiano en general, no conozco una sola pareja que se haya casado por razones espirituales como prioridad. Es más; hay unan tendencia cultural que tiene altísimo porcentaje de cumplimiento dentro de la iglesia, que un matrimonio solamente tendrá futuro sólido y duradero si existe amor genuino entre ambos cónyuges. La época donde los matrimonios legales se construían en base a una serie de negociaciones interfamiliares de intereses y anexos, ha quedado muy atrás en el tiempo. Debemos leer estas cosas conforme a lo que los tiempos nos van trayendo. El evangelio no cambia, la palabra de Dios tampoco, pero las actitudes de los hombres sí cambian a medida que los tiempos transcurren.

Me ha tocado conocer a hermanas que por distintos motivos no convivían con sus esposos legales desde mucho tiempo atrás. Algunas, prosiguieron con sus vidas, incluso en sus actividades dentro de la iglesia que congregaban, sin mayores problemas ni trabas. Pero otras, quizás tentadas por alguna otra persona que aparentemente llegaba a llenar ese espacio afectivo vacío por ausencia de quien fuera su esposo legal, vivían casi orando para que el anterior pasara a mejor vida, para de ese modo ellas poder volver a casarse. Así está escrito aquí. Así es en lo legal y así se ha enseñado y obligado a respetar en muchos sectores cristianos. Sin embargo, y aún a riesgo de que se me tome por negativo o algo peor, debo decir que ese punto legal ha terminado por constituirse en un canto al ridículo y la hipocresía. ¿Habrá que decirles a ellas que así como llegaron al Señor, que así se queden, porque Pablo dijo eso?

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A Veces…

…Cuando el hombre que va a su trabajo, debe caminar por una calle mal iluminada de su gran ciudad, expuesto a una inseguridad global que lo deja a expensas de los vericuetos delictivos cada vez más abundantes, no puede menos que rascarse la nuca y pensar: ¡Uy! ¿Por qué no habré nacido en el campo, donde todo es paz y sosiego y no existen estos peligros estresantes? ¿Por qué tuve que nacer en este mundo de cemento donde nadie te tiene en cuenta y donde todos piensan sólo para sí mismos?

Otras veces, otro hombre, cuando trata de caminar absolutamente a oscuras, sin poder ver ni siquiera sus propias manos, por un sendero de tierra despareja. matizado de espinos que lastiman tobillos, sin más techo que el de millones de estrellas blancas pintando la negrura del firmamento, tampoco resiste la tentación de rascarse la nuca y pensar: ¡Caramba! ¿Por qué no habré nacido en una ciudad, donde tienen de todo y todo es bueno y más divertido y no en este campo vacío donde jamás sucede nada distinto?

Hay un momento en que ese otro hombre, mientras trata de concentrarse en lo que dice el pastor de la iglesia donde acude cada fin de semana, que es casi un calco de lo que dijo el fin de semana anterior, razona y añora: “Perdón…no tengo nada en contra de Dios, todo lo contrario, pero… ¿Por qué no me habré quedado en mi casa, orando cuando tenía ganas y leyendo mi Biblia a gusto y no tener la obligación de venir aquí a pasar un tiempo que se me hace cada vez más largo?”

Hay otro momento en donde otro hombre más, mientras bebe su cuarta cerveza en un bar de mala muerte y fuma el decimonoveno cigarrillo de un día al cual todavía le falta una enormidad para concluir, también se toma un momento para rascarse la misma nuca que se rascan todos los demás y reflexionar para sus adentros: ¡Uff! ¿Por qué no le habré hecho caso a ese matrimonio que me tocó el timbre de mi puerta y me habló de Dios y me invitó a su iglesia? ¡Seguro que ellos en este momento la están pasando mucho mejor que yo! Se los ve tan felices allí adentro…

A mí se me ocurrió darte estos cuatro modelos, pero seguramente a ti se te están presentando por lo menos una docena más, que pintan situaciones diferentes a las que aquí relato, pero consecuentes y coincidentes con sus significados: la permanente, repetitiva, casi rutinaria y mediocre condición egocéntrica de un hombre global que nunca o casi nunca está satisfecho o conforme con lo que la vida le ha obsequiado como riqueza personal permanente. Súmale si quieres, como ya dije,  a los rubios pintando su cabello de oscuro y los morenos matizándolos de dorado.

 O el excedido en kilos que se mata ejercitándose para poder bajar por lo menos algunos y el delgado que procura comer mucha grasa y harina, aún sin hambre, porque desea tener unos gramos más que le sean útiles para ocultar sus huesos que quedan feos a la vista. Y que conste que estoy hablando sólo del lado masculino, porque por pertenecer al género es el que más conozco. Ni quiero imaginarme lo que podría escribir en comunión conmigo cualquier mujer con mínima capacidad de autocrítica positiva.

Hombre. Varón, si lo quieres en términos bíblicos. Macho, en terminología animaloide, a la que también suelen ser afectos algunos que yo llamaría humanoides, si es que puedo inaugurar el rótulo. Mujer. Varona. Hembra, dice mi Biblia, aunque los delicados y exquisitos religiosos de mi barrio decidan que a Dios se le fue la mano al denominarla así porque suena a grosero y humillante. ¿Dónde tú vives, también hay fulanos que suponen que pueden no sólo cuestionar, sino también modificar algunas cosas que Dios dijo? 

Y listo. Ahí se terminó el área humana de la Creación. Dios dijo varón y hembra y a otra cosa mariposa. ¡Bueno! ¡Pero los tiempos cambian y Dios no tuvo en cuenta que surgirían gays, lesbianas, trans y todo el andamiaje que el mundo inclusivo te muestra! No te creas, la homosexualidad no es un invento de este mundo moderno siglo veintiuno. La historia está repleta de eso y la Biblia misma los menciona y no precisamente como una novedad escandalosa. Sólo un pecado a enmendar, confesar, perdonar, redimir y renacer al diseño.

…Porque, en todo caso, el tema no pasa por lo que alguien es o no es, sino al derecho a juicio que suponen poseer los que lo observan. Entonces no sólo es decir homosexual. La mala palabra sería, a mi humilde entender, marginalidad. Quiero ubicarme donde debo, tal como es el mandato universal para el hijo de Dios en la tierra, en el justo y delicado equilibrio entre el conocimiento y la unción. Jamás aceptaría que el portero de un templo le prohíba el ingreso a un o una visible homosexual a un culto de domingo por la tarde, “porque a los hermanos no les agrada”, como tampoco lanzarme a predicar que un matrimonio entre personas de un mismo sexo es un canto maravilloso al amor de Dios en la tierra. Dios ha mostrado, desde la creación del universo, que es un Dios de equilibrio. ¿Y sus hijos, qué? Eso se nos demanda. Rechazo al pecado, pero con justicia y equilibrio. Espiritualidad, si; carnalidad, nunca.

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El Evangelio Olvidado

Hay una realidad que no porque se haya dicho muchas veces ha sido genuinamente entendida dentro del pueblo de Dios. No hay grandes hombres o mujeres en el evangelio. Todo el que sobresale es porque es pequeño, muy pequeño. No existe tal cosa como un gran siervo de Dios. Si es siervo, es pequeño, muy pequeño. Nunca los hubo y nunca los habrá. Sólo hombres y mujeres, pequeños, débiles, necesitados de un Dios grande, misericordioso, clemente, abundante en amor. A veces prestamos demasiada atención en los hombres. Si un hombre camina con Dios, solamente es por causa de la Gracia de Dios. Si no peca, es porque esa Gracia restringe su pecado.

Es más que obvio ya, creo que una enorme mayoría lo está notando, Dios está haciendo cosas distintas a las que antes hizo. Por ejemplo, hoy está levantando a predicadores que tengan la autoridad y la decisión de predicar el verdadero evangelio. Y es por esa causa, como prevención surgida de las malas experiencias, que debemos tener mucho cuidado en no caer en ninguna forma de idolatría. Debemos respetar a los hombres y las mujeres que caminan con el Señor, pero necesitamos asimismo reconocer que todo lo bueno proviene del Padre. Apreciamos a cada hombre o mujer que sostenga un ministerio, pero honramos solamente a Dios por ello y por ellos.

Yo no sé cual es la opinión que cada uno de los que me está escuchando tiene de sí mismo con relación al evangelio. Apenas sé la que yo mismo tengo de mi. Y que cuando quiere inflarse un poco me lleva a recordar que en la obra de Jesucristo a través de toda la historia, han habido muchas personas mucho más importantes y nobles que todos nosotros. Sabios, reyes, maestros, profetas, que buscaban y anhelaban ver y oír lo que nosotros hemos visto y oído. Que deseaban fervientemente experimentar muchas de las cosas que nosotros hemos experimentado. No exagero nada si digo que nosotros, los creyentes de este tiempo, somos los seres más privilegiados de la tierra. Sin embargo, contar con ese privilegio tiene un costo final llamado responsabilidad. ¿Qué haremos con todo lo que hemos recibido? ¿Cómo utilizaremos todo ese enorme arsenal espiritual recibido?

Si yo te digo que hoy voy a enseñar el evangelio, seguramente no podrás contener una expresión de decepción. Porque piensas: ¿Por qué este hombre va a enseñarme lo que yo ya sé hace tanto tiempo? ¿No puede enseñarme algo más nuevo? Mira; yo creo que estaremos una eternidad en el cielo y no terminaremos de comprender lo que realmente es el evangelio. Si un hombre dedicara toda su vida al estudio del evangelio y fuera en todos los puntos y conceptos el más dotado en conocimiento y sabiduría al respecto, en el final de su vida se daría cuenta que apenas, como mucho, pudo llegar a conocer una décima parte de lo que en toda su magnitud es el evangelio del Reino de Dios.

Estoy convencido que en el día de hoy, tanto la misma iglesia como el mundo en general, sufren de la predicación de un evangelio superficial. Predicado por hombres superficiales. Cultores de doctrinas también superficiales. Hemos recibido una tremenda mayordomía, mucho más voluminosa que la de los reyes o los presidentes, y debemos trasladar eso con la responsabilidad y el conocimiento de que, a aquel que se le ha dado mucho, mucho también se le habrá de pedir.

Romanos 3: 23 = por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, (24) siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, (25) a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, (26) con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. (27) ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. ¿Dónde está la jactancia? Queda Excluida. Queda excluida.

La palabra evangelio proviene de una palabra griega que significa Buenas Noticias. De hecho, el evangelio no es un mensaje entre muchos mensajes, es el mensaje de todos los mensajes. Tiene preeminencia total. Lo que debemos entender es que, para entender las buenas noticias, también tenemos que entender las malas noticias. Y este es un problema en el día de hoy. Si amamos a los hombres, vamos a decirles la verdad acerca de su condición ante Dios. Si no predicamos respecto al pecado. Si no nos esforzamos en predicar bíblicamente acerca del pecado, eso se convierte en toda una demostración de que nosotros nos amamos a nosotros mismos, pero no a lo demás. Si yo soy, un médico y descubro que tienes cáncer, yo debo decírtelo para que sepas qué hacer respecto a tu tratamiento. Si no te lo digo y lo disimulo con palabras bonitas, soy un hipócrita.

Hay muchos ministros en este tiempo que predican como predican porque se aman demasiado a sí mismos, pero no necesariamente a sus prójimos. Tenemos la obligación de explicarles a los hombres que son pecadores. Así eran los antiguos predicadores. Y recordarles que sólo el pecador busca salvación. Y que sólo el pecador puede glorificar a Dios por medio de recibir la Gracia que ahora sabe que necesita. No debemos ser hombres rudos o enojados. Debemos ser hombres misericordiosos y llenos de amor, pero igualmente firmes y dispuestos a explicarles a todos que son pecadores. Y de esto es de lo que se habla en este pasaje de Romanos 3. Un Pablo con un intelecto único, con una sabiduría de Dios, el apóstol de los apóstoles, el misionero de los misioneros, el teólogo de todos los teólogos.

Y él está usando todos esos dones que el Señor le ha dado, con un solo propósito, condenar al mundo. Para que todo ese mundo condenado busque a Dios. Y la salvación en el Calvario, en la persona de Cristo. La palabra pecar viene de una palabra griega que significa extraviarse, errar el blanco. Falta de conformidad con la ley de Dios o la transgresión de ella. Eso es el pecado técnica y académicamente. Ahora, si solamente hablamos así acerca del pecado, mucha gente va a pensar que después de todo el pecado no es tan malo, que sólo es un error humano, nada más. Pero la Biblia nos enseña que el pecado, nada más, es horrible. La pregunta, es: ¿Cómo podemos convencer a los hombres que su pecado es tan horrible como la Biblia dice?

¿Podemos pretender estudiar la ley con ellos? Podemos leer todas las escrituras con ellos. Podemos mostrarles el calvario, donde Cristo murió por el pecado. Podemos, pero por donde debemos empezar, es por la persona misma de Dios. A ver; nuestro pecado no sería un problema si Dios fuera como nosotros. Si Dios fuera un Dios injusto, inmoral, Él no tendría problemas con el pecado. Pero la Biblia enseña que Dios es santo, santo, santo, y es sólo a la luz de la santidad y de la justicia de Dios, que los hombres pueden ver cuan horrible es el pecado. Entonces, a todos los que quieren enseñar el evangelio, es mi deber advertirles a modo de sugerencia si o sí, que tendrán que enseñar con toda claridad quien es Dios.

Cuando pecamos, no estamos agraviando a un insignificante alcalde de un pequeño pueblo. Cuando pecamos, estamos agraviando al Creador del Universo. Un mínimo ejemplo. Cuando Dios creó todo, mandó a las estrellas que tomaran su lugar en el espacio. Que ocuparan su lugar allí. Y todas esas estrellas les obedecieron. Les ordenó a los planetas que giren en el círculo que Él había diagramado, y le obedecieron. El mandó a las montañas que se levanten, y se levantaron. Y luego mandó a los valles que bajaran y ellos bajaron. Al mar le dijo que vendría hasta ese límite que Él le marcó. Y el mar le obedeció. Y luego Dios le dice al hombre: “Ven”. Y el hombre sacude su puño delante del rostro de Dios y le dice: “¡No!” Por eso está dicho que, en el día del juicio, el universo entero, la creación entera se va a levantar para condenar al hombre.

Uno de los problemas más grandes en el día de hoy, no es que los hombres no sepan que son pecadores. Ellos saben que son pecadores. No les importa. Y no les importa, porque no saben quien es Dios. Y no lo saben, porque nadie anda predicando respecto a quien es Dios. Pregunto: En toda tu vida de creyente, te hayas congregado donde te hayas congregado o te congregues hoy mismo donde sea, ¿Cuántos mensajes acerca de los atributos de Dios escuchaste? ¿Cuánto te enseñaron de su carácter santo, santo, santo, justo, justo, justo? Y sus decretos, sus obras, su voluntad. Los hombres pecadores no tienen miedo de Dios porque no saben quien es. Y no lo saben porque los predicadores no están predicando lo más importante, que es el conocimiento de Dios.

Jeremías 9: 23-24 = Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. Hay una enorme cantidad de ministros predicadores que hoy están enseñándote pequeñas verdades que te son útiles para arreglar tu vida. Para que puedas realizar tus sueños, te dicen. ¡Ey! ¡Somos hombres de Dios! Y nuestra principal tarea es enseñar a los hombres quien es Dios. Alábese el hombre en entenderme y conocerme. Eso dice. Creo que estamos viendo las dos caras de una misma verdad importante. Es la de entender los hechos acerca de Dios. Entender las verdades bíblicas, doctrinales de Dios.

Pero no solamente entender lo que la Biblia enseña acerca de Dios, sino conocer a Dios de una manera personal e íntima, directa, sin intermediarios humanos. Un médico conoce a una persona a la que atiende casi por completo. Sabe como es y como funciona su cuerpo. Pero no conoce a Dios. Todo su conocimiento no le alcanza en el ámbito del Reino. Debemos estudiar más las escrituras. No leerlas como cumplimiento de una parte de un devocional diario, sino escudriñar, investigar. Buscarle las cinco patas a un gato que nos enseñaron toda nuestra vida que solo tenía cuatro. Basta de activismo en cosas que no interesan y postergar el estudio profundo de las escrituras que nos cuentan como es Él. Y sobre como se puede ser transformados por Él. La lectura de la escritura es para algo mucho más valioso que la información.

Es un asunto de relación. Si soy un hombre de Dios, yo voy a tener que pasar más tiempo con Dios que con todos los demás. Oración privada. Lectura profunda y escudriñada. ¿Para qué? Para que cuando yo salga a hablar con alguien, sea la palabra de Dios la que salga de mi boca y no la mía, que no le puede interesar a nadie. La mayor responsabilidad la tenemos los ministros. No podemos limitarnos a estudiar una porción bíblica para usarla para la predicación del domingo. Debemos vivir la palabra y mostrar con nuestro testimonio de vida cotidiano como es vivir en su presencia, único modo en que quienes me escuchan, puedan entenderlo e imitarlo para ser bendecidos ellos también.

Por eso es tan importante lo que Pablo dice en 1 Corintios 15:34 y que nosotros leemos sin reflexionarlo demasiado: Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo. Existe una relación muy directa entre la falta de conocimiento de Dios y la moralidad de un grupo de creyentes. Cuando el pueblo no conoce al verdadero Dios de la Biblia, opta por lo más sencillo y sugerido por los demonios: crear su propio dios. Y eso es tremendamente peligroso, porque ese dios que ellos crearon, se les parece, es exactamente igual a ellos. Y entonces no le temen al día del juicio, porque imaginan a ese dios en el que creen, juzgándolo conforme a los rudimentos que ellos manejan, y que no son de ninguna manera los que están escritos en sus biblias.

En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, para el mundo perdido y para la iglesia de creyentes, la necesidad más grande, es la misma: escuchar a hombres que conozcan a su Dios y lo prediquen tal como nuestras biblias dicen que es y no como lo han inventado ciertas doctrinas denominacionales. ¿Cómo empiezas un trabajo de evangelismo? ¿Con el pecado de esa persona que te está escuchando? ¡No! ¡Nunca! Empiezas con la presentación del Dios en el cual crees y esa persona necesita creer, amar y confiar. Si un delincuente de mucho dinero y poder cae preso y debe ser juzgado, está tranquilo porque tiene comprado al juez que lo va a juzgar. Pagó buen dinero por su corrupción. Pero si cuando llega a la sala del juzga do ve que le han cambiado a su juez por otro que es justo, entonces su semblante cambiará y el terror se apoderará de él. Lo mismo es para el incrédulo entre Satanás y Dios.

El hombre piensa que no tiene problemas con Dios porque Dios no tiene problemas. Cree que él y Dios son amigos. Que están de acuerdo en todo. Pero cuando el hombre aprende quien es Dios, todo cambia. Y se arrepiente y cae rendido a sus pies o se convierte directamente en su enemigo. Pero algo va a suceder. Nada será igual. El hombre, como si fuera un enfermo de una patología terminal y se negara a aceptarlo y aceptar su medicina, necesita que se le muestren evidencias de su enfermedad mayor, la incredulidad.

Por eso es tan valioso entender tal como está escrito lo que dice Génesis 6:5: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Por favor, no vayas a pensar que estoy interpretando mal este texto, sólo lo estoy leyendo. Tú ya lo interpretaste y no te equivocaste nada, por eso te duele. Y no sólo te duele, hasta te produce cierto enojo conmigo, lo sé. ¿Y como lo sé? ¿Soy profeta? No, soy igual a ti y en un caso como este sentiría exactamente eso que te digo que tú estás sintiendo. Cuando la Biblia determina la condición del hombre, no me vengas con soberbias insostenibles, sólo di “amén”.

Génesis 8:21, dice: Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. El intento del corazón del hombre es malo desde su juventud. Esos somos sin Cristo. Y lo podemos comprobar con los niños. ¿Es necesario enseñarle a un niño como mentir? No. ¿Es necesario enseñarle a un niño como ser egoísta? No. ¡Ya lo sabe! ¿Y desde cuando lo sabe? Desde que nace. Porque nace inclinado a la mentira y al egoísmo. Cuidado que cuando Jesús dijo que son como niños heredarán el Reino, no estaba diciendo que eran todos íntegros y sinceros. Estaba hablando de una carencia de hipocresías, simulaciones y eufemismos. El niño hace una travesura y, cuando se lo reprochas, se pone obcecado y sigue en la misma. Pero no inventa argumentos falsos para justificar su travesura. A eso lo va a aprender luego de los adultos.

Toda la historia, toda la literatura secular, los clásicos, toda la filosofía, la conciencia, las escrituras, la prensa en todas sus expresiones hasta el día de hoy, testifican que el hombre es pecador. Aunque el hombre no es pecador porque peca, sino que peca porque es pecador por naturaleza. Hay un texto clásico en el salmo 51:5:  He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. Si un hombre sucio, sin darse una ducha, se viste con una ropa limpia, su estado de limpieza le va a durar hasta que esa ropa se vaya contaminando con la mugre que el hombre ya tenía. Solo un lapso. Por esa misma razón el hombre no es salvo por sus obras. Porque sus obras sólo van a tapar, temporariamente, la corrupción que ya había en ese hombre. Trapo sucio. ¿Quieres una maravillosa conclusión bíblica de esto?

Romanos 3: 10 = Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; (11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. (12) Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.  (13) Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; (14) Su boca está llena de maldición y de amargura.  (15) Sus pies se apresuran para derramar sangre; (16) Quebranto y desventura hay en sus caminos; (17) Y no conocieron camino de paz.  (18) No hay temor de Dios delante de sus ojos.  (19) Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; (20) ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 

Esto es, en suma, la predicación del evangelio en su conjunto. ¿Sabías que la Palabra de Dios es como una espada de dos filos? Si. Olvida la espada porque hoy nosotros no las usamos, pero piensa en un cuchillo de cocina muy filoso, agudo, de esos que cortan un cabello en el aire. ¿Cómo vas a utilizarlo? Con mucho, pero muchísimo cuidado. De no lastimar ni lastimarte, de no cortar porque sí ni por divertimento. En cortar solamente lo justo y necesario. Pero ¿Sabes qué? Aunque sea muy peligroso usar ese cuchillo de tanto filo, tienes que hacerlo. El hombre necesita que tú lo dejes aplastado sin otra salida que la de mirar hacia el cielo. Mientras el hombre tenga o crea tener una salida tranquila para su pecado, no vendrá a Cristo y no será salvo. Yo no puedo ir corriendo a consolar a un pecador al cual el Espíritu Santo está tratando. Yo debo dejarlo que el fuego sagrado termine su obra.

Ahora bien: Si lo tienes a Dios delante de ti, ¿Qué supones que va a decirte? ¿Qué salida va a darte para tus problemas e indecisiones? Hay respuesta. Hoy es muy popular decir y escuchar decir que Dios ama al pecador, pero odia al pecado, ¿Verdad? Muy bien, déjame decirte que dentro de esta frase hay verdad; Dios ama al pecador. El problema es que si no se expone bien ese texto, puede llegar a comunicar algunas cosas que no son verdaderas. Mira lo que dice el salmo 5:4-6: Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. ¿Estás entendiendo? El malo no habita junto a Dios. Tampoco los insensatos estarán delante de su presencia. Aborrece a los que hacen iniquidad y, finalmente, la frutilla del postre. Destruirá a los que hablan mentira. No dice que aborrece la mentira pero ama al mentiroso. ¿Lo estás entendiendo?

Salmo 7: 11-13: Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. Asimismo, ha preparado armas de muerte, Y ha labrado saetas ardientes. A ver: ¿Tienes buena memoria? Piensa: ¿Cuántas veces escuchaste decir a evangelistas o ministros, mientras miraban a la gente, que se quedaran tranquilos, que Dios no estaba enojado con ellos? Yo puedo entender lo que ese ministro quiere lograr, y no dudo que tiene las mejores intenciones, pero déjame decirte que está diciendo algo que no es cierto. De hecho, la Biblia estaría enseñando lo contrario. Aquí es donde, si te pudiera escuchar, tú me dirías: ¡Pero Néstor! ¡Dios es amor! ¡El no puede estar enojado así! – Perdón…Es muy cierto que Dios es amor. Tan cierto como que porque es un Dios de amor es que tiene que enojarse… El amor nunca es neutral.

A ver. Si yo amo a los afroamericanos, esto es, a la gente de raza negra. ¿Yo puedo ser neutral ante la esclavitud? Si yo amo a los niños, ¿Yo puedo ser neutral o indiferente ante el aborto? Dios ama la justicia. Él aborrece la maldad. Si no fuera así, lo que tendríamos en el cielo sería a un déspota y tirano que sólo respaldaría a los que son de la raza que a Él le gusta. ¿Entonces no es verdad lo que dice Juan 3:16? ¡Si, es verdad! ¡Dios ama al mundo! Pero también es verdad lo que dice el Salmo 5:5. Y la Palabra no se contradice, eso está probado. Alguno de estos dos textos no lo hemos entendido bien. ¿Cómo los atributos de Dios existen en perfecta armonía? La Palabra de Dios, que es una expresión, una revelación del carácter de Dios, nos dejan entender que esa palabra de Dios también tiene que existir en perfecta armonía.

Si vamos a ser cristianos bíblicos, entonces, vamos a afirmar que Dios ama al pecador, pero también explicar que hay una forma en que la ira de Dios puede descargarse sobre ese pecador. Yo he oído a ministros decirle a alguien que, con él, o con ella, Dios decidió ser misericordioso, y no justo. Hay un problema de lógica sencilla. Si el amor de Dios lo llevó a proceder así, entonces el amor de Dios es injusto. Por favor. Dios es un Dios perfecto, y sus atributos existen todos en una armonía perfecta. Algo no entendimos bien, creo. ¿Sabes dónde está la llave que abre esta puerta? En Juan 3. ¿3:16? ¡No! De ese ya hablamos. Juan 3:18, mira: El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Es decir que Dios ama al mundo, pero condena a todo el que no cree en Su Hijo.

Y si te quedan dudas, mira el verso 36: El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. ¿Cómo se le explica esta aparente dicotomía de Dios a una mente finita que está programada por la cultura griega? Hay una sola forma. Dios, hoy, con una mano está deteniendo su propia ira contra el pecador y con la otra, lo está llamando a formar parte de su Reino, de su familia, de su eternidad. Un día, su Hijo Jesucristo va a retornar. Ese día, Dios va dejar de llamar a los hombres y su otra mano va a dejar de detener su ira. Ese será, solamente, un día de justicia. Y de esa Justicia, no escapa ni escapará nadie.    

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Grandes

Los grandes. ¡Qué grandes que fueron los grandes! ¿Verdad? Veamos. ¿Quiénes son los llamados grandes, en esta maravillosa historia del Evangelio? ¿Esos de los que nos contaron, nos relatan y enseñan día a día y nosotros mismos transmitimos a nuestros hijos? Jesús, a mi juicio, el único. Luego, si quieres, vienen muchos, porque todos aportaron algo a la riqueza de ese evangelio y a su poder manifestado. Sin embargo, si debo quedarme con alguien más allá de Jesús, me quedo con Moisés. No es casual, que para muchos estudiosos que tratan y procuran de no entrar en el mundo de la fantasía mística, Moisés es el símbolo, la tipología de Jesucristo en muchos sentidos y áreas. Cada uno que piense como quiera. Lo único cierto es la vida de cada uno y sus similitudes. Son dos grandes, pero con argumentos válidos, no mundanos.

 Porque desde la sabiduría del mundo salió una frase célebre que dice: “Ayer vi un hombre muerto, ¡Qué grande es un hombre muerto! Convengamos en que tiene un porcentaje de verdad. ¿No has visto que cuando muere alguien, nadie se atreve ya a criticarlo en nada de lo que haya hecho y adhiere a la teoría de que era excelente persona, aunque no lo fuera, y que seguramente ahora los está mirando a todos desde el cielo, aunque ninguno de los que dice esto pueda justificar o argumentar la razón por la cual un delincuente o algo peor habría ganado el derecho a ir al cielo? En fin, allá el mundo y sus fantasías trascendentales que nadie cuestiona, pero que nadie logra entender, tampoco.  Lo que quiero, ahora, es mostrarte algunos textos donde cada uno de ellos, tiene vinculación directa o indirecta con los requerimientos básicos para servir con eficiencia en el Reino de Dios y, especialmente, con aquello de saber ceder nuestro lugar a quien corresponda cuando corresponde.

(Números 12: 1-3) = María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. Cuando dice mujer cusita, alude a quien debía haber sido la segunda mujer de Moisés, oriunda de Etiopía. No se trata de Séfora, la hija del madianita Jetro, que es la mujer que se menciona en el libro del Éxodo. La intención de estos versículos, evidentemente, es legitimar el derecho de María y Aarón, sus hermanos de sangre, a criticar a Moisés como lo hicieron anteriormente. Pero se añade que Moisés era un hombre manso, y por si fuera poco el adjetivo, se añade que lo era “más que todos los hombres que había sobre la tierra”.

A mí me gusta mucho tomar en cuenta ciertas expresiones que la Biblia contiene y que nosotros, demasiado acostumbrados a lecturas facilistas de la prensa y la literatura contemporánea, no siempre tenemos en cuenta: si la Biblia dice “más que todos los hombres de la tierra”, lo que quiere decirte es exactamente eso y no otra cosa: más que todos los hombres de la tierra. Fíjate ahora: (Éxodo 32: 19-20) = Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio de beber a los hijos de Israel. Termino de decirte que Moisés, según la propia palabra bíblica, era el más manso de los hombres sobre la tierra. Y aquí te lo muestro ardiendo de enojo y reaccionando casi con violencia, tal como si fuéramos tú o yo los ofendidos por los dislates del pueblo.

Esto te deja una enseñanza muy clara que tiene que ver con algo que ya he dicho mil veces, que hace muy poco tiempo reiteré en este mismo trabajo y que ahora volveré a repetir para que no se te borre de tu memoria. Ser manso no significa ser menso, ¿Estamos? Y no pienses que lo repito para hacerme el gracioso o para ganarme la simpatía de mis hermanos mexicanos, lo hago para que muchos de esos tantos mensos que aún inundan nuestros ambientes, entiendan lo que realmente es la mansedumbre y no por eso dejen a un lado su condición de hombres hombres. Para comprender el significado espiritual de la actitud de Moisés, paso a explicarte que el rompimiento de las tablas, simbolizaba el rompimiento de las relaciones de ese pueblo con Dios. Tomar el polvo de oro, mientras tanto, debía servir para que el pueblo comprendiera que la imagen del becerro había sido totalmente destruida.

(Versos 25-28) = Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, (26) se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntense conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres. Los pueblos hoy también están desenfrenados. Es decir: les falta en sus conciencias el freno del santo temor de Dios. No estamos hablando de represión, no estamos predicando el “no hagas porque Dios te castigará”, estamos hablando de santidad.

Pero hay algo más totalmente implícito en el texto. Que el desenfreno del pueblo de Dios solamente es posible cuando, sea por la causa que fuere, algunos de sus ministros lo permiten, lo facultan o hasta lo incentivan. Compara esta situación con una imaginaria en una congregación cristiana. Un hombre anónimo, sin cargo ni posición en la estructura, plantado en la salida del templo preguntando en alta voz: ¿Quién está por el Señor? ¡Júntense conmigo! ¿Qué crees que sucedería? Que algunos, entendiendo lo que sucede porque en sus corazones habita la santidad (que es consagración y separación, no represión de los sentidos), se juntarían con ese hombre, pero la gran mayoría se iría alegremente detrás del moderno Aarón, ya que si está allí es porque seguramente es más importante que este desconocido medio loco. Ser SIERVO, no es mostrarse como grande, sino como inmensamente pequeño, casi invisible.

Tengo Una Verdad: EL SIERVO SIRVE, NO ES SERVIDO…

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La Palabra Oculta

Cuando cualquiera de nosotros, pretendidos y hasta pretenciosos ministros del Señor, nos quejamos de alguna pequeña o mediana adversidad para llevar adelante nuestra tarea, seguramente habrá más de uno que se sonreirá con cierta compasión, sólo por recordar lo que fue en adversidades máximas y límites el ministerio de Jesús en la tierra. Cualquier coyuntura que nosotros debamos soportar en este tiempo, es apenas una mínima molécula comparado con lo que Él vivió en el suyo. Sin ir demasiado lejos, esa mañana en que los fariseos le otorgaron permiso para leer el rollo en la sinagoga. Sabemos que ese permiso no le fue dado por ser quien decía ser, ni por hacer las cosas que venía haciendo. Ese permiso fue la consecuencia de que José, su padre terrenal, era parte de los importantes de la sinagoga, que es lo mismo que decir que era uno de los que aportaba más dinero para la obra. Una autorización de lectura sagrada para su hijo, era lo mínimo que esos antiguos pastores podían otorgar a uno de los diezmos más voluminosos de la congregación. Cualquier semejanza…

El problema surgió cuando, después de leer ese famoso texto de Isaías, con total y absoluta tranquilidad miró a su platea y les dijo con naturalidad que, en ese momento, se estaba cumpliendo delante de sus narices esa palabra que terminaba de leer. Lucas relata que todos los asistentes daban buen testimonio de Él, pero que tampoco eso era sinónimo de que creyeran en lo que les había dicho con alta profundidad espiritual. De otro modo no se hubieran preguntado unos a otros que cómo podía decir eso si sólo era el hijo de José, al que todos conocían por lo que antes te mencioné. Eso, lo veamos con claridad o no, es muy similar y con el mismo contenido espiritual a un hoy, donde sólo parecerían tener consenso y recepción, cualquier cosa que digan los más renombrados hombres de Dios. Si en una situación parecida saliera un simple hombre al que todos conocen, pero no valoran demasiado en sus credenciales, y dijera algo parecido a lo que Él dijo, no creo que sería aplaudido, más bien todo lo contrario. De allí parte una respuesta con innumerables perlas cultivadas que Él les entrega.

Lucas 4: 24 = Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra. (25) Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; (26) pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. (27) Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio. (28) Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; (29) y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. (30)  Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.

No sé en cuantas ocasiones habrás leído este pasaje. Yo, creo que no menos de treinta o cuarenta. Y si te tengo que ser absolutamente sincero, hasta hoy nunca me dijo nada más que lo que literalmente se observa y que tiene que ver con una época, un lugar y un episodio, aparentemente, sin mayores repercusiones espirituales. Poca cosa es el hombre que cree saber mucho cuando no tiene revelación del Espíritu Santo. Horrible cosa es predicar sobre la unción del Espíritu Santo sin estar ungido por el Espíritu Santo. Yo he visto eso. Supongo que alguno de ustedes también. A mí me enseñó, al menos, a ser muy cuidadoso y respetuoso de esa calidad de unción y no lanzarme a ciegas como carga de caballería antigua, sin antes tomar todos los recaudos posibles para no confundir y, como consecuencia de ese respeto y cuidado, lograr que el Señor bendiga a través de lo que sale de mi boca.

Si accedes a cualquiera de los muy buenos diccionarios bíblicos que moran en la web, podrás conocer con puntos y señales todos los pormenores históricos a los que se alude en este texto. Si tienes que rendir un examen relacionado con una carrera en teología, lo que hayas leído te será útil y te ayudará a aprobar con buenas calificaciones. Si deseas dar un mensaje, un sermón o predicación de las consideradas de alto nivel, también podrás acudir a esa información y con ella enriquecerás tu alocución y recibirás buen reconocimiento por eso. Pero si lo que buscas, persigues y deseas con anhelo es bendecir al pueblo de Dios y al mismo tiempo bendecir tu vida, entonces me temo que lo que encuentres en concordancias, comentarios y estudios sistemáticos, no será suficiente y sentirás un raro vacío en tu interior profundo. Muy parecido al que muchos de nosotros solíamos experimentar cuando finalizaba un culto, reunión o servicio al que habíamos asistido esperando recibir bendición y alimento.

¿Eso significa, entonces, que debo improvisar y esperar que una de esas improvisaciones traiga algo que no sólo impacte a quien te escucha, sino que además lo alimente y lo bendiga? No siempre. Es verdad que los primeros mensajes cristianos eran improvisados, pero de ninguna manera faltos de unción, de poder o de enseñanza con autoridad. Sin irnos por las ramas, mira como empieza este pasaje que hemos leído: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra. ¿Cuántas veces escuchaste decir esto? Supongo que muchas, al igual que yo. Es más, dando por cierta la enseñanza en cuanto a que esto se refiere a que ningún profeta era aceptado por la gente de su lugar de residencia, hasta he llegado a identificarlo con algo propio. He predicado el evangelio en una enorme cantidad de lugares de mi país, pero con una muy singular excepción: la pequeña población en donde nací y crecí. Allí jamás pude hablar de mi Dios y de mi fe. Había en mi país un refrán que ya dejó de utilizarse, pero que tenía que ver con esto. Decía textualmente: “¿Cómo va a ser un genio si vive al lado de mi casa?”

Y si lo quieres confirmar con otras escrituras, hay tres que pertenecen a los restantes evangelios.  Mateo 13:57 = Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Con una dosis de ironía, hoy dirían: “¡Ay! ¿Se escandalizaban esos santos varones religiosos, de ese don nadie pretendiendo ser profeta? Marcos 6:4 = Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. Tal cual; todos los que me están oyendo o leyendo que hayan intentado llevar la palabra de Dios a sus familiares, calculo que estarán coincidiendo con esto. Juan 4:44 = Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra. Hermano…¿Te desgañitas gritando verdades divinas, sintiéndote por momentos como aquella voz que clama en el desierto? Consuélate, Jesús fue el primer testimonio de ello. ¿Esto es todo? No. Porque la palabra nos dice que ella tiene hechos, obras y también símbolos. Y si me lo permites, te dejaré un símbolo sobre este texto que no tiene nada que ver con lo enseñado, aunque no sería ni descabellado n blasfemo añadirlo.

Profétes es la palabra griega de la cual nosotros traducimos profeta. Lejos de significar una especie de adivino o anunciador de cosas futuras, su significado más preciso es el de Vocero. Un vocero era un heraldo que se limitaba a difundir públicamente lo que su Rey le había ordenado decir. Jamás un vocero podría decir algo por cuenta propia, o inventar algo para agradar o entretener. Eso sería un hipócrita, un actor, alguien que recita algo que no le pertenece y lo actúa como si fuera propio. Un vocero de un presidente de un país, dirá al público lo que el presidente le ha ordenado decir, no lo que a él le pueda parecer bonito. Por otro lado, la palabra tierra es traducida del término patrís, y significa eso, tierra. Una pregunta: ¿Recuerdas de qué fue formado el hombre? Correcto. Del polvo de la tierra. Tierra y agua, es decir, barro, conformaron al ser humano, que solo fue alma viviente cuando Dios sopló en su nariz, aliento de vida. Sin ese Espíritu, es solo tierra, o sea, carne. ¿Me aceptas una paráfrasis del verso 24? De cierto te digo, ningún vocero es aceptado cuando lo que dice viene de su propia carne. Esto vendría a ser la diferencia entre nadar en una superficie acuática a incursionar en caza submarina. Escudriñar, a veces, es sumergirse.

Si tienes coincidencia o paz para tomarlo, tómalo. Si no lo tienes, déjalo y espera dirección más clara. De hecho, esto jamás tendría la intencionalidad de construir doctrina, sino apenas añadir armas y alarmas para tu vida cotidiana de fe. De hecho, en cada revelación del Espíritu, siempre hay un encontronazo doctrinal, pero nunca te olvides que mientras una revelación emana dl cielo, una doctrina sólo lo hace desde el escritorio de un hombre, o una junta de notables de ellos. Tú, eliges lo que quieres creer. De todos modos, no le hace, Dios no suspenderá su plan por causa de tu decisión. Sólo formarás parte activa de algo o te quedarás al margen. Lo que luego dice Jesús, suena a más incomprensible, todavía: Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. Si eres un lector literalista o de interés intelectual de la Biblia, estás en un problema. Estas palabras de Jesús no te dicen nada y tampoco te suenan a una enseñanza sobre algo. Eso, a menos que cumplas con el mandamiento de escudriñar. Allí, probablemente comenzarán a aparecer pistas que habrán de llevarte a algo de otro nivel.

Comencemos por las viudas. Tú sabes muy bien que cada vez que tu Biblia dice mujer, en términos espirituales, está diciendo iglesia. Hay dos tipos de iglesias. Las que están en matrimonio con el Esposo eterno, y las que funcionan como viudas, esto es, sin tener en cuenta a ese Esposo, que es Cristo, que por algún muy buen motivo, no está con ellas. Jesús les dice que en Israel había muchas viudas, que es como si hoy le estuviera diciendo a la iglesia, de la cual Israel es tipología, que existen muchas que operan sin el Esposo, que se mueven y actúan como cuerpos sin su cabeza. Y les dice que, a ninguna, (Escucha bien, A NINGUNA) de ellas fue enviado Elías. Independientemente de la persona de Elías en su tiempo, su nombre significa “Mi Dios es Jehová”, lo que equivale a determinar que a ninguna de esas iglesias viudas ha sido enviado el representante de mi Dios, el que llamaban Jehová. Ese representante, obviamente, hoy, es Jesús el Cristo. Sólo se movió esa persona en dirección a una viuda que vivía en Sarepta de Sidón.

Sarepta era una población fenicia que ‘pertenecía a’ Sidón o, al parecer, dependía de ella en los días de Elías. Una viuda pobre de esta ciudad mostró hospitalidad a Elías, por lo que milagrosamente su harina y aceite no se acabaron durante un tiempo de gran hambre. El profeta también levantó a su hijo de la muerte por el poder de Dios. Esta es, grandes rasgos, una historia más de las muchas que nuestras biblias reproducen, y que cuando no las entendemos más allá de lo histórico, pasamos a otra cosa como si nunca las hubiéramos leído. Sólo un problema: Dios jamás incluiría en su palabra algo que no tenga un significado a aprender. Así es que vamos a ver el texto de 1 Reyes 17:8-24 donde esta historia se relata. Como acotación de validez no menor, habría que añadir que Sarepta es, posiblemente, el derivado o producto de una raíz que significa: “refinar”. Esto es: hacer más fina o más pura una sustancia o materia, eliminando impurezas y mezclas. Pregunto: ¿Podría hacerse que una iglesia de un determinado lugar, que no está pasando por su mejor momento, se refine y decida operar sin impurezas ni mezclas? Yo ya tengo mi respuesta, a ti te dejo la tuya.

Lo que se nos dice en 1 Reyes, es que Dios le ordenó a Elías que fuera a Sarepta de Sidón, para encontrarse con una viuda para que lo sustente. Este prototipo de Cristo va a un lugar donde hay una iglesia que, según dice Dios Padre, habrá de alimentarlo. Cuando llega al lugar, encuentra a la mujer en cuestión, que justamente estaba allí recogiendo leña. ¿Qué hace el enviado? Le pide agua para beber. La primera pregunta, es: ¿Para que es habitual recoger leña en lugares apartados de la ciudad? Seguramente para encender fuego. ¿Qué cosa es el fuego desde los símbolos espirituales? Purificación, poder manifiesto. Espíritu Santo. ¿Qué significado tiene que Cristo le haya pedido agua a esa viuda? Que le ha manifestado su necesidad de saber si ella tiene vida abundante, de salvación, que es lo que el agua simboliza, o si sólo se dedica a menesteres religiosos sin contenido, huecos. Ella obedece y Él, suponemos que mientras bebe esa agua, señal de su pureza y potabilidad, reitera el pedido, pero esta vez de pan. Alimento que sea tan puro como el agua que ha recibido y bebido.

Es allí donde ella le responde que no, que no tiene pan cocido, apenas un puñado de harina en una tinaja y algo de aceite en una vasija. Y que lo guardaba para comer algo ella y su hijo, mientras con total fatalismo esperan la muerte. ¿Qué es lo que esa iglesia le reconoce a Cristo? Que no cuenta con alimento preparado y nutritivo. Que sólo posee algunos de los rudimentos, pero no el pan de vida propiamente dicho. Y que apenas le queda algo de unción con la que espera sostenerse ella y de quienes de ella dependen, aunque sabe que no será por mucho tiempo. Irremediablemente, en esa situación, lo único que les resta esperar es morir espiritualmente. El enviado del cielo les dice que no, que no tengan miedo, que él no los va a dejar morir, pero que primeramente le den de comer a él y luego se ocupen de ellos mismos. ¿Verdad que suena duro y hasta casi poco empático eso? Si lo remites a una historia literal, tal vez. Pero si lo tomas desde lo simbólico o tipológico, toma otra forma. Lo que Cristo dice, (TE DICE), tal vez hoy mismo es que, si primeramente lo buscas a Él y lo honras con lo poco que tienes, Él se encargará de alimentarte en todas las esferas de tu vida para siempre.

El Ya hemos estado viendo que el texto de 1 Timoteo 5, no está hablando de viudas convencionales de aquellos tiempos o estos. Está hablando de una viuda llamada iglesia, que lo es en tanto y en cuanto el esposo no retorne a buscarla como novia sin mancha ni arruga. Y dice que ellas deben aguardarlo orando y suplicando con plena confianza en Dios y no entregándose a placeres mundanos vestidos de ropaje religioso. Y añade que les sugiere eso para que se conserven intachables, un rótulo que hoy por hoy es bastante difícil de hallar en nuestras congregaciones. Pero dice algo más y muy importante: deben proveer para los de su propia casa. ¿Qué cosa deberían proveer? Alimento espiritual, Palabra genuina sin contaminaciones denominacionales. ¿Y si no lo hacen? Serán consideradas por Dios como gente que ha negado la fe y son peores que los incrédulos que van al infierno. ¡Dios! ¿Está seguro, hermano? Claro que no, nadie lo estaría. Pero… ¿Y si es verdad?

El texto del verso 14 de 1 Reyes 17 dice así: Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. En lo superficial, una suerte de profecía sobre milagros, ¿Verdad? Profecía, si. Milagros, si quieres, también. Pero no sobre un puñado de harina que se multiplicará ni unas gotas de aceite que se convertirán en litros. De lo que lisa y llanamente le habla a esa iglesia sin esposo, es que su alimento comenzará a crecer porque la unción se sostendrá sobre él. No es poca cosa esta, teniendo en cuenta que Sarepta de Sidón era un lugar predominantemente gentil. Una tipología perfecta de lo que ocurre cuando el evangelio no es aceptado tal cual es por la cristiandad nominal y religiosa, y pasa a ser patrimonio de todos aquellos que, hasta hace unos minutos, habían sido marginados de sus ambientes. El Señor estará siempre junto a los que lo aman y creen en Él. Nada que ver con ritos ni con credenciales. Esta historia finaliza con esta iglesia obedeciendo lo que el enviado le dice y viendo con ojos maravillados como su alimento y su unción se multiplicaban diariamente. Aunque, así y todo, todavía no pudo creer con sinceridad.

Tuvo que enfermarse media congregación y acudir al Cristo para que éste los sanara simplemente tomándolos en su regazo resucitándolos. ¿Cómo resucitándolos si sólo estaban enfermos? Una enfermedad física, es motivo de cura y sanidad o muerte. Pero una enfermedad espiritual, es muerte directa. Aunque al tratarse de gentiles, ya estaban muertos en Cristo antes de salir a verlo, porque todavía vivían en Adán. Esa iglesia fue restaurada, tuvo alimento genuino y unción del Espíritu Santo para todo su movimiento. Fue recién en ese momento en que esa iglesia pudo conocer que Cristo era realmente el varón enviado por Dios que lo que estaba diciendo, era la más pura verdad, aunque no coincidiera con lo que le habían enseñado anteriormente. Santiago, en el quinto capítulo de su carta, habla de esto y reflota la épica de Elías cuando posibilitó algo que no se veía todos los días por esa zona. Dice en los versos 17 y 18: Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. Igual a ti o a mí, sujetos a todo lo carnal que pueda haber sobre esta tierra, pero con la autoridad que viene por obediencia y la fe que llega por pedirla, para orar y desatar bendición sobre nuestro pueblo, que eso es la lluvia bíblica.

Luego dice Lucas: Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio. Eliseo es otro enviado, otro tiempo de tipología, otro nivel de milagro. Naamán tenía lepra, y aunque los sirios no exigían que los leprosos se mantuvieran aislados, como requería la ley de Jehová en Israel, sin duda sería una noticia muy agradable saber que podía curarse de esa repugnante enfermedad. Esta noticia llegó a través de la muchacha israelita que era esclava de su esposa. Ella le habló acerca de un profeta de Samaria que podía curarlo de la lepra. Naamán partió inmediatamente para Samaria con una carta de presentación de Ben-hadad II. Sin embargo, el rey israelita Jehoram lo recibió con frialdad y sospecha y lo envió a Eliseo. Este no lo recibió personalmente, sino que a través de su siervo le dijo que se bañara siete veces en el río Jordán. Herido en su orgullo, y al parecer pensando que se le había enviado de un lugar a otro sin cumplidos y además sin resultados, se marchó enfurecido. Si sus sirvientes no le hubieran hecho ver lo razonables que eran las instrucciones que había recibido, hubiera vuelto a su país aún leproso. Pero al final se bañó siete veces en el Jordán y quedó limpio milagrosamente. Naamán fue el único leproso curado mediante Eliseo. La lepra, que es una patología científicamente probada es, sin embargo, en la simbología bíblica, representación del pecado.

Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. Hasta allí les llegó a los religiosos de aquel tiempo el respeto y la honra para su amigo José. Con el papá todo bien, pero al hijo no le podían permitir que los ninguneara de ese modo y, mucho menos, que les dictara cátedra de cómo funciona y opera una verdadera iglesia del Señor y no ese engendro de intercambio de mercadería en el que habían transformado a la sinagoga. Es decir: vas tú, que ya sabes como son las cosas en el mundo religioso, tienes la ocasión de pararte frente a ellos que han aceptado permitirte decir algo, aprovechas ese tiempo y espacio y le dices en el rostro todas las verdades que incluso ellos mismos saben más que bien, ¿Y cual es su reacción? La misma de la clase religiosa de nuestro tiempo: se llenan de ira. Se ponen de pie abruptamente con rostro desfigurado por el furor homicida y lo sacan a empujones con la idea de llevarlo a la cima del monte cercano para darle un pequeño empujón de ayuda y hacerlo trizas contra el suelo. ¿Y todo por qué? Porque les terminó de mostrar con todas las luces encendidas la calidad, cualidad y cantidad de sus corrupciones. ¿Y como reacciona un corrupto que siente que ha sido descubierto? ¡Enojándose al punto de querer cometer un santo asesinato! Se olvidaron que era el Hijo de Dios hecho persona. Él se los mostró.

Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue. No hay nada que hacerle. Jesús era Jesús y yo soy Néstor. Me hubiera sucedido algo parecido y seguramente todavía andaría a los empellones y puñetazos con todos los señores vestidos con túnicas negras. De hecho, me hubieran desbarrancado igual, eran muchos. ¿Qué hizo Jesús? Ni los registró; simplemente pasó por en medio de ellos, como si fuera una pasarela del éxito, nadie pudo reaccionar, probablemente ni siquiera se dieron cuenta y simplemente, se les fue. No escapándose, cuidado, simplemente alejándose. Cómo lo hizo, no me preguntes. Ciento por ciento sobrenatural, estoy seguro. ¿Por qué lo digo? Porque no fue la única vez que lo hizo. Juan 8:59 = Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. Juan 10:39 = Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos. Jesús nunca fue físicamente violento. Salvo cuando les desparramó la mesa a los cambistas, siempre fue sereno y pacífico. Pero con una autoridad que ninguno pudo desafiar. Tengo una buena nueva para ti: ¡Tienes su misma autoridad! ¡Úsala!

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Cuadernos Reales 13

¡Nosotros Somos Diferentes!

La historia que quiero contarte a partir de ahora, comienza necesariamente en el capítulo 17 del Libro de los Hechos, con una figura que, a mí, en lo personal, me impacta, me atrae como estricto cumplimiento de aquella palabra que nos preanunciaba que lo vil y lo necio levantaría este Dios nuestro para avergonzar a lo sabio. ¡Vaya si fue así con Saulo de Tarso, quien luego se convertiría en Pablo! ¡Vaya si fue así conmigo, también! ¡Vaya si no habrá sido así contigo, por qué no! Ese es el Dios que está en mi Biblia, el que no todos mencionan e invocan, el que verdaderamente es, aunque no se parezca al que muchas veces me mostraron.

Y esto que hoy me mueve otra vez a escribir, (Tú ya sabes que sólo lo hago cuando la llama del Espíritu Santo me lo demanda, no antes, ni después), comienza con este hombre llamado Pablo, en Atenas, precisamente en el Areópago, dirigiéndose a los atenienses, a quienes les dice que había observado que eran muy religiosos. Y después continúa diciéndoles, en el verso 23, Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: «Al dios no conocido«. Al que vosotros adoráis pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

Pablo había visto los objetos variados que ellos adoraban. Se había fijado, con esa tremenda precisión visual que tenía, en sus altares, sus ídolos y sus templos. El hecho es que, ese hermoso templo que llamaban el Partenón, estaba dedicado a Atenea, la diosa virgen de los atenienses. Había allí ídolos por todas partes y Pablo había observado que, entre todos los ídolos, había un altar que tenía esta inscripción, «Al dios no conocido«. Ahora, de hecho, eso podía significar que los atenienses eran muy liberales y tolerantes, y que por esa razón no querían excluir a ninguno de los dioses.

De modo que cualquier extranjero podría venir a adorar en el altar al dios no conocido, creyendo que había sido construido para su dios. Por otra parte, esto podría significar que reconocían que había un dios a quién no conocían. Muchas personas no creyentes que conozco, me han reconocido que, detrás de su idolatría por un amplio abanico de cosas que tú yo sabemos que atraen y mucho, hay un Dios vivo y verdadero, de quien no saben nada y a quien no saben ni siquiera cómo aproximarse. Tienen tradiciones según las cuales, en algún pasado oscuro y remoto, sus antecesores de alguna manera u otra, adoraron a ese dios. Y este pudo haber sido el caso de los atenienses. Pero también de mis compatriotas argentinos. O de los tuyos, cualquiera sea tu país de origen o residencia.

Pablo, pues, utilizó la idea del Dios No Conocido, como un punto de partida para su mensaje. Humildemente, y respetando y salvando las obvias distancias, yo también quiero hacerlo en este trabajo. Él les dijo que quería hablarles de ese Dios a quien ellos no conocían. Ahora, quizá este enfoque no fue tan diplomático como la primera frase de su mensaje. Después de todo, los atenienses, como amantes de la filosofía que eran, creían que se lo sabían todo. No es muy distinto a todos esos intelectuales que te encuentras en las calles paso a paso, prestos a destruirte una por una tus convicciones, si se los permites, sencillamente para no reemplazarlas con nada. Esa multitud que se reunía en Atenas, en tanto, simplemente se ocupaba en hablar de todo lo que se podía hablar.

Ahora bien, ¿Quién era aquel Dios? Bueno, en primer lugar, según lo expuso Pablo, era el Dios de la creación. Y él lo dice con tanta simpleza que todos nosotros, al leerlo, lo interpretamos con esa misma simpleza, pero sin ser como Pablo. Es decir que repetimos textualmente lo que dice un enorme ungido, sin ser ni por asomo enormes ungidos. De esto, está repleta la iglesia. Leamos aquí el verso 24 de este capítulo 17 de los Hechos: El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas. Atención: todas las cosas que hay en este mundo, fueron hechas por Dios. ¿Entendiste bien? Todas. ¿Las artes? ¿La música? ¿La comida? ¿El sexo? Basta. Todas las cosas… ¿Eres ciego? Que Satanás, luego, haya pervertido algunas, es otra cosa. Pero quien las creó es Dios. Satanás no es capaz de crear ni su propia vida. Él también fue creado.

Dios había establecido con total claridad a través de todo el Antiguo Testamento -aun cuando les dio a los israelitas los modelos para el tabernáculo y para el templo- que Él no habitaría en un determinado lugar geográfico ni mucho menos de mampostería. Salomón reconoció esta verdad en su oración de dedicación del templo. En el primer libro de los Reyes, capítulo 8, verso 27, leemos lo siguiente: Pero ¿es verdad que Dios habitará sobre la tierra? Si los cielos, y los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado? Ahora, aquellos hombres en el Antiguo Testamento se dieron cuenta de que Dios el Creador, el Dios vivo, no podía vivir en un edificio que había sido construido por hombres. Los hombres viven en un universo que Dios ha hecho. ¿Por qué entonces tuvieron la idea de que les era posible crear un edificio en el que Dios fuera a vivir? Parece incongruente tan sólo pensarlo, ¿Verdad? Entonces explícame el motivo, sino es de contenido espiritual, por el cual hoy muchos cristianos siguen pensando lo mismo.

Continuó Pablo hablando a los atenienses y les dijo aquí en el verso 25: ni es honrado por manos de hombres, como si necesitara de algo, pues él es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas. El impacto que Pablo produce aquí, es sencillamente magistral. Porque no solo les dice que Dios era el Creador, sino que le añade que Él tampoco necesitaba nada de ellos. Y que aquí estaban ellos, que habían tratado de edificarle un templo. E incluso traían sus ofrendas para aplacar a este dios no conocido. Querían que este dios no conocido supiera que pensaban en Él.

Entonces Pablo les dijo que Dios no necesitaba nada de ellos. Que ese Dios, por el contrario, era el que daba en lugar de pedir. Que es un Dios que les proveía a todos; que incluso hoy mismo te da a ti todo lo que necesitas. Te da la vida, te da Su aliento. Te ha dado el sol, la luna, y las estrellas. Te ha provisto todas las cosas. Este es el Dios que ellos no conocían y Pablo les está presentando. Pregunto; con todo esto visto, oído y sabido: ¿Todavía vas a seguir diciendo que necesitas buscar más de Dios? ¿¿Más de Dios?? Escucha: además de todo lo mencionado; ¡¡Te dio su Hijo único!! ¿Qué más quieres que te dé?

Ocurre que estos atenienses adoraban el sol. Ellos decían que Apolo venía arrastrando su carro de dos ruedas a través del cielo, todos los días. De paso te digo que, si te tomas el trabajo de estudiar las razones por las cuales las culturas han estado adorando al sol y aún lo hacen hoy mismo, vas a encontrarte con novedades que ni te imaginas, pero esa será otra historia. De todos modos, Pablo, lejos de seguir esos consejos que les dan a los misioneros respecto a que deben respetar las culturas de los pueblos que se desean evangelizar, les dijo que eso no era verdad y que el sol era algo que Dios había creado como un don para los seres humanos.

El Creador es el Dios viviente y el dador de todas las cosas. Y que dicho sea de paso y a propósito de todo esto, también nos da la salvación. O sea: no solo nos proporciona las cosas físicas, sino que también nos da los dones espirituales. Y continuó Pablo hablando aquí en el verso 26 y dijo: De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación. Yo creo que como en muchas otras extralimitaciones que llevaron a grandes errores, se le ha dado demasiada importancia a este asunto de «una sangre«.

Una traducción mejor sería la siguiente: A partir de un solo hombre hizo él todas las naciones. Dios ha creado una sola familia humana. Pero aquí no se habla de una hermandad universal. La única hermandad que la Escritura reconoce, es la hermandad de los que están unidos en Jesucristo. Lo que si reconocemos es una hermandad del pecado, en el sentido que todos somos pecadores. Todos somos de una sola familia. Todos fuimos creados por el mismo Creador. Todos somos pecadores. Ante la realidad del mal, todos somos iguales. Pero, a todas luces salta a la vista que luego, cuando se dan los pasos correctos que deben darse, las cosas cambian radicalmente. Y no sólo para nosotros, sino también para Dios.

Esta declaración que hizo Pablo fue significativa. Dijo que Dios había colocado a ciertas agrupaciones o razas humanas en ciertas localidades geográficas. Un Dios soberano, en su omnipotencia, ha ordenado la historia (Es decir, los tiempos) y determinado los límites (Los lugares exactos) para que las naciones los habiten. Después de todo, los orgullosos griegos tendrían que admitir que ellos no eran la única nación privilegiada de la tierra. Y cuando los seres humanos han intentado traspasar los límites fijados por el Creador, se han producido conflictos; tanto en la naturaleza como en las relaciones humanas. Lo estamos viendo de continuo, sobre todos en grandes naciones supuestamente superadas en cuanto a estas cosas y, lamentablemente, también en lo que se llama la iglesia de esas naciones. Todavía parecería ser que, en algunos sitios, la unción elige colores de piel para recalar. Continuó Pablo hablando y dijo en el verso 27 de este capítulo 17 de los Hechos: para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 

Esta frase: si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, proyecta la idea de buscar a ese Dios a tientas. Sin embargo, el ser humano no busca verdaderamente al Dios vivo y verdadero. Está buscando algún dios palpable, es decir, patente, evidente, y por eso está más dispuesto a hacerse un ídolo que pueda ver, que pueda tocar, para poder adorarlo y quedarse tranquilo porque lo pudo ver. Por esa misma razón, cuando lleva mucho tiempo adorando ídolos mudos que nada pueden decir ni hacer en su favor, elige reemplazarlos con ídolos humanos. Artistas, deportistas, políticos, líderes religiosos, todo sirve.

De todos modos, aunque todo esto que digo que suena fuerte y feo, habrá que decir que, aunque el hombre no esté en busca del Dios vivo y verdadero, sí está buscando algo trascendente, sobrenatural, algo que él sabe que existe, aunque no pueda verlo ni mucho menos probar que existe. Porque el propósito de Dios al revelarse en la creación y en la historia, fue que el ser humano lo buscase. Y el hombre sigue a muerte ese principio básico, aunque no sepa que era un principio divino. Continuó Pablo y dijo en el verso 28: porque en él vivimos, nos movemos y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.

Ahora, observemos que no los llamó hijos sino linaje, descendientes de Dios. Estaba refiriéndose a la creación y a la relación de las criaturas con Dios mediante su creación. A propósito, aquí no se está estableciendo el panteísmo, que es el sistema que cree que la totalidad del universo es el único Dios. Pablo no estaba diciendo que el todo era Dios. Dijo que en Dios vivimos, nos movemos, y existimos, pero que Dios se encuentra más allá del universo creado y es superior a él. A la gente del común, le cuesta horrores aceptar lo sobrenatural. Pero fíjate que no lo acepta por suponer que alguien intelectualmente sustentado, se desmerece aceptándolo.

Y no se da cuenta que esa, es una terrible contradicción. ¿Acepta el hombre que, si hay un Dios, ese Dios creó la naturaleza? Sí, lo acepta. Entonces, ¿Entiende que un Dios que creó la naturaleza, tiene que estar por sobre de esa naturaleza? Sí, lo entiende y lo acepta. ¿Y entonces por qué le cuesta tanto aceptar que como Dios es sobre-natural, cuando hace algo sobrenatural, simplemente hace algo obvio y normal para Él? Esto, mal que nos pese a todos los que alguna vez dejamos salir a jugar a la mente y nos enfrentamos con esas dudas filosóficas, es de contenido netamente espiritual. El hombre sin Dios siente y se conduce así, porque una legión de demonios le impide acercarse de verdad a LA VERDAD.

Pablo citó aquí a uno de sus propios poetas. Es decir, a uno de los poetas atenienses. Uno de los poetas citados fue Arato, quien vivió alrededor del año 270 A.C. Era estoico, de Cilicia. Comenzó un poema titulado “Fenómenos”, con una invocación a Zeus, dios del cielo que equivalía al romano Júpiter, en el cual dijo: Nosotros también somos linaje suyo. Cleanto fue otro poeta que vivió alrededor del año 300 A.C. El también escribió un himno a Zeus, y en él habló de que linaje suyo somos. Pablo, pues, se sirvió de la poesía que esa gente conocía, para mostrar que el hombre es linaje de Dios. Dios es Creador, y nosotros somos Su creación, Sus criaturas.

Continuó Pablo hablando, y dijo en el verso 29: Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. En otras palabras, les dijo que no debían ser idólatras. Se me ocurre que a esto habría que reiterarlo tantas veces como sea necesario para que mucha gente que hoy cree no serlo, entienda que las cosas son un poco distintas a como las están viendo. Pablo les presentó al Dios verdadero, al Creador. Y a continuación, lo presentó como el Redentor. Y dijo aquí en el verso 30: Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;  

Hubo un tiempo en el que Dios dejó que el paganismo siguiera su curso. Pero ahora la luz había venido al mundo. Ahora Dios les pide a los hombres en todas partes que acudan a Él. Es que la luz, crea responsabilidad. Ahora Dios manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan. Pablo le había presentado ya a Dios como Creador en Su obra pasada. Ahora le presentaba a Dios como Redentor en Su obra presente. Pero Pablo no se detuvo allí, sino que continuó y presentó a Dios como Juez en Su obra futura. Notemos lo que dijo aquí en el verso 31: por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos.

Hay algo que nos tiene que quedar más que claro: cuando Dios juzgue será un juicio justo. El juicio vendrá por medio de un Juez que tiene la señal de los clavos de la cruz en sus manos. Él es quien ha sido resucitado de los muertos. El apóstol Pablo siempre presentó la resurrección de Cristo. La resurrección de Jesucristo de los muertos fue una declaración hecha para todos los hombres. Es por esto que Dios aseguró a todo ser humano que habrá un juicio. Veamos ahora lo que ocurrió aquí en el verso 32: Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.

¿Sabes por qué se burlaban? Porque el platonismo negaba la resurrección de los muertos. Ésa era una de las marcas distintivas del platonismo. Negaba la posibilidad de una resurrección física. Cuando oigas hablar hoy a los miembros de ciertas sectas acerca de una resurrección espiritual, mientras niegan la resurrección física, entonces, estarás oyendo la filosofía platónica y no la enseñanza de las Escrituras. Pablo enseñó la resurrección de los muertos. Por lo tanto, cuando aquellos griegos oyeron acerca de la resurrección de los muertos, algunos se burlaron. Y dice el verso 33: Entonces Pablo salió de en medio de ellos.

Algunos críticos, de esos que parecerían haber sido contratados por un moderno Sanedrín, han querido dar a entender que Pablo fracasó en Atenas. No sé qué puedas pensar tú, ni es mi intención establecer doctrina al respecto, pero con toda honestidad, viendo todos los hechos, yo no puedo creer ni pensar que haya fracasado. Siempre habrá quienes se burlen del evangelio. Pero, también habrá quienes crean. Son dos dimensiones, la luz y la tiniebla. Y todos sabemos que lo uno anula lo otro y lo otro trata de opacar o apagar lo uno.  Observemos lo que dice este verso 34, el verso final de este capítulo 17 de los Hechos: Pero algunos de los que se le habían juntado, creyeron; entre ellos, Dionisio el areopagita y una mujer llamada Damaris, y otros con ellos.

Pablo vio a algunos que se convirtieron en la ciudad de Atenas después de su mensaje. Vio el mover del Espíritu Santo en ese lugar tan singular y donde tan ausente parecería estar. De hecho, la historia nos muestra que cuando Pablo iba a un lugar y predicaba el evangelio, siempre había quienes se convertían a Cristo. Por eso decimos que Pablo no fracasó, sino que, en lo esencial, en lo que realmente cuenta y vale, tuvo éxito. Y te diré algo más: en cualquier parte donde prediques la Palabra de Dios, habrá quienes te escuchen y te crean. Sólo un detalle: si en los cielos los ángeles están de fiesta por UN alma convertida, ni se te ocurra a ti, líder, hombre, mujer, despreciar un trabajo evangelístico porque se convirtieron nada más que ciento cincuenta, cuando tú necesitabas cuatrocientos para que te cerraran tus números, tus cuentas, tus deudas, de las cuales Dios mismo te dejó escrito no contraerlas… ¿Soy claro?

En el siguiente capítulo, todavía estamos en el segundo viaje de Pablo. Él estaba solo en Atenas, esperando la llegada de Timoteo y Silas, quienes le iban a traer informes de las iglesias en Berea y en Tesalónica. Después de pasar un tiempo en Atenas, Pablo prosiguió su viaje llegando hasta Corinto. A eso lo vemos en el primer verso, cuando dice: Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Hoy se puede viajar desde Atenas hasta Corinto en autobús. Pero aparentemente, Pablo tiene que haberlo hecho a pie.

Seguramente se demoró mucho tiempo para recorrer esa distancia, pero quizá el viaje no fue tan desagradable porque por lo menos, el paisaje era muy hermoso por allí. Por ese camino, se puede ver el sitio donde se libró la batalla de Salamina en el mar, cuando la armada persa fue destruida. Y pueden verse otros lugares históricos muy interesantes en el camino, antes de llegar a Corinto. La pregunta que nos hacemos, hoy, es: ¿Pablo disfrutaba de todo eso o era algo que lo tenía sin cuidado? La respuesta es de cada uno de ustedes. Yo podría dar una, pero sería la mía personal y yo aprendí que, en las cosas del Señor, nuestras opiniones personales, cuentan muy poco o nada.

Por ahora te diré que la ciudad de Corinto probablemente era la ciudad más perversa de aquel entonces. Era algo así como la Sodoma y la Gomorra del Imperio Romano. Era el lugar a donde alguien elegiría ir para divertirse, traspasando todos los límites morales. Allí se ofrecían todos los placeres sensuales. Hoy aún pueden verse allí las ruinas de un gran baño romano. En la distancia están las ruinas del templo que había sido dedicado a Afrodita (o Venus), con todo lo que eso implica. Había allí unas mil denominadas vírgenes vestales. Porque, en realidad, éstas no eran vírgenes sino prostitutas. El sexo, pues, era una parte esencial de la religión. Por eso el mal uso del sexo, ha sido y sigue siendo la mayor piedra de tropiezo que los diferentes ministerios tienen que sortear si es que no desean tropezar y caer por el camino. Y también había allí grandes teatros y otros centros de entretenimiento y la gente venía de todas partes del Imperio.

Pablo entró en Corinto y se cree que fue aquí donde tuvo uno de sus ministerios más efectivos. Diríamos que Pablo tuvo sus más grandes ministerios en Éfeso y en Corinto. Mientras que Éfeso era un centro de la religión; Corinto era un centro de pecado, de expresión de todas las pasiones humanas. Ambas ciudades eran grandes centros del comercio. Allí llegó Pablo procedente de Atenas. Fue entonces su primera visita a Corinto. Continuemos ahora leyendo el versículo 2 de este capítulo 18 de los Hechos: Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila, su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos salieran de Roma. Fue a ellos.

En la ciudad de Corinto Pablo conoció a esta pareja judía. Aquila y Priscila recién llegados de Roma, donde habían vivido anteriormente. Y el motivo por el cual habían salido de Roma fue la ola de antisemitismo que se había extendido sobre la tierra. Durante los días del Imperio Romano esto ocurrió varias veces. En ese tiempo, Claudio mandó a todos los judíos a salir de Roma. Entre los que salieron de la ciudad estaba esta pareja, formada por Aquila y Priscila. Sigamos adelante con el verso 3 de este capítulo 18 de los Hechos, junto con la última parte del versículo 2: Fue a ellos y, como era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.

Pablo naturalmente fue a ellos, porque eran del mismo oficio que él. Ellos tenían un comercio allí y a este judío que había hecho el largo viaje desde Antioquia le invitaron a quedarse con ellos. No es difícil suponer de qué hablaron, porque Pablo los guío a conocer al Señor. Y en la sinagoga hubo otros que también se convirtieron a Cristo. Sin embargo, surgió entre los judíos una gran oposición contra Pablo. Ahora, los versos 4 y 5 dicen: Y discutía en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos. Cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.

Pablo había esperado en Atenas la llegada de Timoteo y Silas, pero, aparentemente no llegaron. Ahora, ellos vinieron a reunirse con él en Corinto, y le trajeron el informe de las Iglesias en Macedonia. Se entiende que Pablo escribió la primera carta a los Tesalonicenses durante este período, después de haber recibido el informe de Timoteo. Ahora, vemos que Pablo creyó que era necesario hablar con claridad. De modo que testificó que Jesús era el Cristo. Continuemos con el verso 6: Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza. Mi conciencia está limpia; desde ahora me iré a los que no son judíos.

Y parece que de aquí en adelante el ministerio de Pablo se dirigió mayormente a los no judíos. Encontramos que esto fue cierto en Éfeso, y creemos que menos evidente en Roma. Avancemos con los versículos 7 y 8: Salió de allí y se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. Crispo, alto dignatario de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios al oír, creían y eran bautizados.

Pablo estuvo unos dieciocho meses en la ciudad de Corinto, y allí llevó a cabo un gran ministerio. Ya vimos que, al oponerse los judíos, se dirigió a los que no lo eran. Aquí encontramos que el Señor le habló a Pablo porque él estaba entrando en una nueva dimensión. Lo podemos ver a continuación en los versos 9 y 10: Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla y no calles, porque yo estoy contigo y nadie pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

Corinto era el último lugar donde alguien esperaría que el Señor tuviera un pueblo numeroso, por todos los motivos que ya hemos expuesto, que no eran menores, precisamente. De allí que cuando se observan estas grandes ciudades de nuestros países, donde se puede apreciar todo tipo de corrupción y de pecado, es difícil imaginar que el Señor pueda tener un pueblo numeroso en esas ciudades. Para mí, la prueba más evidente la tengo con mi ciudad de residencia. ¡Pero Néstor, hay por lo menos cinco grandes iglesias repletas! Cierto, pero yo estaba hablando de pueblo, no de congregaciones.

Sin embargo, esto fue lo que ocurrió aquí en Corinto. Dijo el Señor: Tengo mucho pueblo en esta ciudad. Ahora, Pablo ya había estado en Corinto por mucho tiempo y estoy seguro que se sentía inquieto y estaría preguntándose si merecía la pena concentrarse en esta ciudad. Y creo que cuando él se enfrentó con esta oposición, habrá estado dispuesto a dirigirse a otra parte. Sin embargo, el Señor mismo intervino y retuvo a Pablo. Le dijo que quería que se quedase allí, porque muchos en esa ciudad pertenecerían a Su pueblo. Y fíjate lo que ocurrió en el versículo 11 de este capítulo 18 de los Hechos: Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.

O sea que Pablo se quedaría todavía dieciocho meses más en Corinto. Y veremos que el evangelio continuaría causando oposición. En este sentido, hoy vivimos en una época caracterizada por factores tan dispares como indiferencia, u oposición hacia el mensaje del Evangelio. Este mensaje de Pablo en Atenas, fue utilizado para decirles a los atenienses que Dios deseaba que los seres humanos lo buscasen y quizás, como a tientas, pudiesen encontrarle. Y en una época de tanto brillo científico e intelectual, nos imaginamos a las personas buscando a Dios a tientas, en medio de una densa oscuridad espiritual. Sin embargo, las antiguas palabras del Salmo 145:18 nos recuerdan que Dios está muy cerca de los que le invocan con sinceridad cuando dice: Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras. Y Pedro nos recordó en este mismo libro, en su primer discurso, que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo.

Ahora, veamos: ¿De qué estaba hablando Pablo? Entre los múltiples santuarios idolátricos de Atenas, ya vimos que había un altar dedicado, no a uno de los dioses principales de Atenas como Zeus o Atenea, sino «al Dios no conocido«. La religión ateniense acogía la idea de que había otros dioses desconocidos para los griegos y se buscaba agradarlos y ganarse su favor. En el mundo antiguo se creía que había muchos dioses, los cuales regían diferentes partes de los cielos, como el Sol y la Luna. Unos pensaban que los dioses eran más locales, con poder solamente sobre determinado país.

Otros pensaban en «el Dios no conocido« como una representación de todos y cualquiera de los dioses desconocidos para el adorador. Otros lo identificaban con un ser específico pero inidentificable situado fuera del panteón griego. Es grande el contraste entre estas ideas y la versión bíblica, que proclama que el Dios de Israel es el único Dios y que es el Creador, el que gobierna sobre todo en la Tierra y arriba en los Cielos. Y ahí es donde me queda la pregunta: ¿Conoces tú a ese Dios No Conocido, a ese que Pablo proclamó en la colina de Marte? ¿Lo conoces?

Muchas religiones afirman que la Biblia es su guía. Sin embargo, presentan ideas que, con frecuencia, chocan entre sí y aun se contradicen. ¿Podemos, pues, confiar en la Biblia como fuente de toda la verdad? Considera un momento la alternativa científica. Buena parte de la ciencia moderna plantea un mundo sin Dios. El Universo es un lugar grande y complejo, pero se ha intentado explicarlo sin necesidad de un Creador. No obstante, la mayoría de los científicos piensan que la materia no ha sido eterna y que nuestro Universo se formó a raíz de una «gran explosión», hace aproximadamente catorce mil millones de años.

Se dice y se enseña que, según la teoría de la gran explosión, lo que llaman el “Big-Bang”, el Universo nació de un caldo de energía inimaginablemente caliente y con presiones tan altas que no podía existir nada que tuviese masa. Aun las partículas más pequeñas que se conocen, los quarks, se habrían aplastado y reducido a energía pura… En algún punto, la energía se convirtió en materia, es decir en quarks, protones, electrones, átomos, moléculas, partículas, planetas y finalmente seres humanos empeñados en comprender todo aquello. Si el Universo no hubiera producido estos pequeños nódulos tan interesantes, nosotros no estaríamos aquí. Esa es una explicación pretendidamente científica. Muy bien; cuenta con mi respeto, pero… ¿Bases? ¿Sostenimientos? Tú lo estás viendo, eres inteligente.

Según muchos científicos, la energía se convirtió en materia y la materia se convirtió en nosotros. Ahora bien, pregunta modelo tonta, si las hay: ¿De dónde vino aquella energía? ¿Qué origen tuvo? La ciencia no tiene explicación. Tampoco sabe cómo ni por qué la energía, que por lo visto existió siempre, llegó al punto en que produjo la gran explosión. Cuando observamos al ser humano, vemos maravillas de diseño. El organismo y la mente del hombre evidencian una planificación, un funcionamiento y una ingeniería inteligentes. Otro tanto puede decirse de cualquier ser viviente, sea ave, insecto, reptil, pez o mamífero.

En todos vemos una casi espectacular dosis de hermosura, un calificado y preciso diseño y un claro y singular propósito. También vemos en este planeta un ecosistema en el cual todas las partes funcionan en armonía para apoyar la existencia de todas las formas de vida. ¿Acaso es difícil ver la mano de la Inteligencia en todo esto? Pablo afirmó ante los atenienses que detrás de todo hay un Dios. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del Cielo y de la Tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

¿Te has preguntado alguna vez por qué los científicos no pueden duplicar siquiera las formas de vida más simples? Considera esto. Nos dicen que, de algún modo, por accidente, varias sustancias químicas sin vida se juntaron dentro de una especie de sopa inicial y empezaron a enlazarse de tal modo que se produjo vida. Pero, ¿Es así de simple? Supongamos que sí, pero, en ese caso, ¿Por qué no se ha podido duplicar el proceso, si las sustancias que componen la vida son conocidas? Imaginemos que se pudieran reunir todas las sustancias necesarias y conectarlas del modo preciso, más o menos como se arma un rompecabezas, un puzzle, complicado. Ahora, supongamos que se pudieran mantener juntas unos momentos. Para crear una célula viviente, sería preciso envolver este extraordinario rompecabezas en algún tipo de bolsa o membrana especializada para mantenerlo todo unido.

Algunos lo plantean como una burbuja, algo que veríamos en un charco de agua. Lo lamento, pero es hora de reventar la burbuja. La membrana que rodea una célula no tiene nada de sencillo, y la idea de que esto ocurriera al azar es un atentado, una verdadera ofensa contra nuestra inteligencia. Reflexiona. Para que esta célula sobreviviera, su ADN debía contener instrucciones detalladas sobre cómo formar la pared celular protectora que mencionamos. Entonces, ¿Quién vino primero? ¿La pared celular que mantiene unido el ADN y demás estructuras de la célula, o el ADN que provee las instrucciones sobre cómo construir la pared celular? Listo. Ya tienes tu respuesta. Y si no la tienes, me temo que estás en obcecado/a, o algo peor…

Porque, veamos, aun suponiendo que todo lo anterior ocurrió de esa manera, sin ningún control inteligente, ¿Habría vida? La respuesta es: No. Se pueden tener todas las piezas del organismo en la configuración precisa, pero no habrá vida mientras no haya algo que le imparta vida. Quienes escriben sobre ciencias suelen especular que una chispa, o quizás un relámpago, le da a nuestro rompecabezas la sacudida que da comienzo a la vida. Pero el hombre, con toda su inteligencia, jamás ha podido unir el rompecabezas desde cero y mucho menos darle una sacudida que lo avive. Bastante difícil es darle vida a un organismo completo que ya la tuvo.

À veces, cuando alguien deja de respirar, logramos traerlo de nuevo, pero si el corazón no empieza a latir y los pulmones a bombear rápidamente, habrá un deterioro rápido y se perderá toda esperanza de reestablecer la vida. Nadie discute el hecho de que existamos, sino la manera cómo llegamos a existir. Si la evolución no puede explicar la primera célula, ¡Y todos sabemos y saben que no puede! ¿Cómo podría explicar las demás maravillas de la vida? Pablo y la Biblia proponen otra explicación: Una Inteligencia que actúa, que creó el Universo y que da la vida. Este es el Dios que los atenienses desconocían. Además, esa Inteligencia tiene un plan para el hombre: Puesto que en Él vivimos, nos movemos y existimos. Como algunos de sus propios poetas griegos han dicho: De Él somos descendientes.

¿Descendientes? Detengámonos a pensar. ¿Para qué creó Dios al hombre a su imagen y semejanza? ¿Con qué objeto lo hizo? Un concepto puramente materialista, llamado también naturalismo, diría que hubo un momento en que solamente existía la energía. Ajá…Muy bien, pero… ¿De dónde vino?, nadie lo sabe, pero de algún modo, en el curso del tiempo según dicen, la energía se concentró a tal extremo en un punto, del que nadie sabe cómo ni por qué, rompió en una gran explosión pasando de algún modo de energía a materia. Esta materia anduvo por allí formando estrellas, planetas y toda una serie de astros y sistemas celestes. En uno de esos planetas, ciertas sustancias químicas sin vida se juntaron de alguna manera para formar un rompecabezas complejo. No había vida, pero antes que alcanzara a deteriorarse, recibió una sacudida de vida gracias a una chispa de naturaleza desconocida; una chispa diminuta porque nuestro futuro ser unicelular era diminuto.

Entonces, este organismo unicelular solitario supo, de algún modo, que necesitaba alimento y supo dónde conseguirlo a partir de materia no viviente. Supo cómo consumir alimento y sobrevivió lo bastante para reproducirse de algún modo. Si bien, cómo supo que debía hacerlo y cómo aprendió a hacerlo nadie sabe. Simplemente, así fue, porque al azar, cuando se juntaron las piezas del rompecabezas, ¡Tenía todos los códigos y estructuras del ADN necesarios! Y en el curso de millones de años llegó a producir todas las formas de vida que vemos hoy. De acuerdo, no soy un científico importante ni tampoco un profesional de todo esto, sólo soy un hombre común, de la calle, que, para completar su vulgaridad casi irrespetuosa, cree en Dios, pero si quieres que te diga mi verdad y lo que esto me parece, te lo diré ya mismo: ¡Ridículo! Mucho más ridículo que lo que ellos designan para los que como nosotros, creemos en un Dios invisible, sobrenatural y no pasible de comprobarse científicamente. ¿Y ellos tienen la osadía y la desfachatez de exigirnos eso a nosotros?

Ante este planteamiento de un ciego azar que conduce a semejante fin, la otra alternativa es el Supernaturalismo, es decir, Dios. El Dios que Pablo y la Biblia enseñan hizo al hombre a su imagen y semejanza. ¿Por qué? El rey David se hizo esta reflexión: Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la Luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies. Esto fue lo que Dios dispuso para el hombre desde el principio. ¿Con qué propósito decidió que el hombre gobernara? Pablo responde así a la pregunta de David: Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

En la actualidad vemos que gran parte del planeta Tierra está sujeto al hombre. Los seres humanos han domesticado animales silvestres para aprovecharlos como bestias de carga, como mascotas e incluso como alimento. Pero también es obvio que el dominio actual del hombre es muy limitado, pues no se extiende mucho más allá de ciertos aspectos sencillos de la vida física en nuestro propio planeta. Al final de cuentas, somos seres físicos destinados a morir. Entonces, ¿Por qué nos ha concedido Dios esta posición de dominio especial? La Biblia responde así. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Y también lo que leemos en 2 Corintios 6:18: Seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

Considera lo que acabas de leer: Que nosotros somos hijos de Dios, herederos de Dios y coherederos con Cristo; que somos hijos e hijas, y Dios es nuestro Padre. ¿Empezamos, pues, a vislumbrar por qué llevamos la imagen y semejanza de Él? La mayoría de las personas intentan rebajar a Dios para ponerlo a su imagen, conforme a lo que imagina su corazón, ¡Pero la realidad es que Él nos está haciendo a la imagen suya! Este proceso implica aprender los caminos de nuestro Padre y desarrollar su propio carácter para que podamos vivir en armonía con Él por toda la eternidad. À veces, este desarrollo de carácter implica dolor y sufrimiento. Lamentablemente, a veces es la única manera como un Dios de amor puede captar nuestra atención. Dice Pablo en Romanos 8:18: Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse

¿Cuál es esta gloria que será manifestada en nosotros? ¿Qué es aquello que nos inspira a conocer mejor y adorar al Creador? Es que miramos hacia un futuro en el cual estaremos dentro de una relación familiar armoniosa con Él. Sigue diciendo Pablo: Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora, y no solo ella, sino que también nosotros… gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Si nosotros fuéramos producto del azar, entonces quizá tendría sentido vivir para hoy sin pensar en el futuro. Pero si Dios es real, quizá debamos pensar en vivir con miras a un futuro dentro de la Familia de Dios. Los seres humanos no se crearon como simples animales para vivir y morir sin esperanzas. ¡Nosotros somos diferentes! La fe, la esperanza y la capacidad de planear conscientemente para el futuro son características que nos distinguen. Ahora, si puedes ejercitar tu imaginación, trata de hacerlo con el rostro de ese Dios que nos creó así, tal como somos, en el momento en que cualquiera de nosotros se emborracha, se droga o se lanza en una vida promiscua y sin sentido espiritual ni humano. ¿No tendría derecho ese Dios, si no fuera el Dios de amor que es, de pensar para qué se tomó todo ese trabajo de crearnos? ¿Puedes entender lo que él siente cuando tú haces eso de lo cual sientes vergüenza, pero no puedes cambiarlo?

Romanos 8 nos dice que Cristo fue solo el primero entre muchos hermanos: Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos… El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? Este es el plan del Dios no conocido que Pablo proclamó a los filósofos de Atenas: El Dios que hoy sigue siendo desconocido para la mayor parte de la humanidad. ¿Te atreves a que intentemos encontrarlo?

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