Alguien pronunció, no hace mucho tiempo, esta frase que hoy tienes en el título, y de alguna manera resumió de manera excelente el máximo principio de la Palabra de Dios. La oye y entiende el que tiene oídos espirituales para oír; la racionaliza, la teologiza y hasta la tergiversa a su medida, aquel que no tiene esos mismos oídos para oír lo que llega vía celestial. En suma, es lo que estamos adelantando, que el evangelio no se fundamenta en lo que sabes, sino en lo que puedes ver. ¿Ver? Sí, pero no con tus ojos físicos, no con tu vista como parte de tus cinco sentidos, sino con esos ojos espirituales que solamente cuando llegas a estar verdaderamente EN Cristo puedes tener. Allí es cuando comienzan a funcionar los otros sentidos, si me permites llamarlos así a modo de comparación. Ves, oyes, gustas y hasta hueles lo que emana del Trono de Dios. No lo palpas porque no es mundo físico, pero sí todo lo demás. Hay ejemplos y pruebas suficientes como para que esto no quede en un voluntarismo místico y fantasioso. Pablo habla de eso, también.
Efesios 3: 1-7 = Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.
Pablo termina de decirles a los Efesios que por revelación le fue declarado el misterio. Parece una frase más de las tantas frases bíblicas que leemos y repetimos como papagayos amaestrados sin tomarnos el más mínimo trabajo de examinar o escudriñar lo que se nos quiere decir. Para hablar de misterio, podemos estar todo un día recorriendo textos y aportes de valor. Pero hoy elijo referirme a la primera palabra utilizada, revelación. ¿Qué es una revelación del Espíritu Santo? ¿Cuál fue su sustancia desde lo conceptual y bíblico? Partamos desde la base que lo sostiene, el propio Espíritu Santo. ¿Qué dijo Jesús acerca del Espíritu Santo y cómo nos beneficia? Jesús habló del Espíritu Santo como nuestro Consolador y Ayudador divino, prometiendo que vendría para guiarnos en toda verdad y recordarnos sus enseñanzas. El Espíritu Santo, entendemos que nos beneficia al capacitarnos para vivir una vida conforme a la voluntad de Dios, fortaleciéndonos en nuestra fe, dándonos discernimiento espiritual y consolándonos en tiempos de dificultad. A través del Espíritu Santo, podemos experimentar la presencia de Dios de manera íntima y recibir su dirección y poder en nuestras vidas diarias. Eso, por un lado.
Por otro lado, además de ser un Consolador, Jesús también describió al Espíritu Santo como un Guía y Maestro para sus discípulos. En Juan 16:13, Jesús dijo: Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. MI simple pregunta, es: ¿Cómo se supone que nos hará saber todas esas cosas que habrán de venir? Es un Espíritu, es invisible a nuestros ojos, no lo vemos. ¿Lo oímos? Si tienes oídos espirituales entrenados y lo crees, es obvio que sí. Y si tienes los ojos que en algún momento tuvo Pablo, también ves lo que se te quiere enseñar. Pero esto no es lo único, porque Jesús enseñó que el Espíritu Santo capacitaría a sus seguidores para ser testigos de su mensaje. En Hechos 1:8, Jesús les dijo a sus discípulos antes de ascender al cielo: Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Revelaciones del Espíritu, hoy, podemos ver algunas plasmadas en palabra de excelencia, pero, ¿Poder? Me temo que es la gran asignatura pendiente en toda la iglesia.
Además de capacitarnos para testificar, el Espíritu Santo nos fortalece en nuestra vida diaria. En Efesios 3:16, el apóstol Pablo escribe: Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu. ¿Cuántos de ustedes, hoy, se sienten débiles ante cualquier personero del enemigo? Sugerencia: prueben con el Espíritu Santo. Para eso Jesús enseñó que el Espíritu Santo es el agente principal en la regeneración y renovación de la vida del creyente. En Juan 3:5-6, Jesús dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No habla del agua de un bautisterio, aunque nadie se opone a eso. Habla del agua de vida, que es la que compone en un setenta por ciento nada menos que la sangre.
El Espíritu Santo también produce un fruto en la vida del creyente. Gálatas 5:22-23 enumera el fruto del Espíritu como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Pero, cuidado, no son nueve frutos como normalmente se nos enseñó a la mayoría. Es UN fruto, EL AMOR. Y como consecuencia de ello, surgen todos los demás de manera natural. Por ese motivo es que Jesús enfatizó la importancia de tener una relación íntima con el Espíritu Santo. En 2 Corintios 13:14, el apóstol Pablo escribió: La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. De hecho, no se refiere solamente a una común unión con el Espíritu Santo, sino en algo mucho más amplio y global. Como ejemplo, podemos decir que el Espíritu Santo no solo está presente en momentos espirituales especiales, sino que también nos guía en nuestra vida diaria. Romanos 8:14 nos dice: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Es importante, créeme, buscar la dirección del Espíritu Santo en todas las áreas de nuestra vida.
Jesús enseñó que el Espíritu Santo sería enviado por Dios como Consolador y Ayudador para los creyentes. También dijo que el Espíritu Santo guiaría, enseñaría y recordaría las palabras de Jesús a sus seguidores. Además, Jesús prometió que el Espíritu Santo les daría poder para ser testigos de él en todo el mundo. Describió la función del Espíritu Santo en su ministerio como un Consolador y Guía que enseñaría a sus seguidores, les recordaría sus enseñanzas y les daría poder para testificar acerca de él. ¿Y cómo se supone que lo haría? Por revelación directa, sin intermediarios humanos. Que luego la población haya sufrido un síndrome de comodidad, no es su culpa. Allí nacieron los predicadores itinerantes. ¿Alguien recuerda cuáles fueron las palabras exactas de Jesús acerca del Espíritu Santo en la Biblia? En la Biblia, Jesús dijo: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, que procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
Pablo fue uno de los llevó testimonio acerca de Jesús el Cristo. Y muy pronto cayó en prisión por ello. Y desde allí les escribió a los Colosenses y les dijo: Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios. Hay una diferencia notoria y notable entre lo que marca la organización estructural eclesiástica y una visión clara de una tarea ministerial enviada. Los primeros, otorgan y hasta se enfrentan por cargos y posiciones. Los otros, nos dedicamos a ser ministros competentes, tal como nos fue ordenado. ¿En exclusividad? ¡Para nada! ¿No has leído nunca que se nos dice que, si estamos EN Cristo, seremos TODOS ministros competentes? ¿A quien la vas a creer? ¿A la Biblia que es la Palabra del Dios vivo o a lo que digan los panfletos de una denominación evangélica? Lapídenme si eso los hace feliz, pero yo a lo que dice mi Biblia.
Fíjate que cuando Pablo le da instrucciones a su discípulo Timoteo, en una de sus cartas, la primera, creo, le dice: Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Cuando leía esto no podía menos que recordar la infinidad de debates teológicos que he presenciado, (Gracias a Dios, nunca participado), respecto a muchas de estas cosas que se detallan aquí, tales como doctrinas diferentes y fábulas. Lo de las genealogías viene más en lo de épocas pasadas. Allí aprendes, que la palabra debate, que tiene muy buena prensa en cuanto a lo democrático, en realidad en una mayoría de casos suele ser sólo una palabra sin peso propio, encaminada a convencer o reforzar ideas determinadas sin estar dispuestos a modificarlas bajo ningún aspecto. Pablo relata, por allí por Hechos 22, que cuando se convierte, le sobrevino un éxtasis y, durante esa experiencia, oyó una voz que le ordenaba salir de Jerusalén, advirtiéndole que no sería escuchado su testimonio acerca de Jesús. ¿Revelación? De ida y vuelta, sin dudas.
En el primer capítulo de su carta a los Gálatas, lo confirma una vez más, cuando les dice: Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. ¿Cómo revela Jesucristo? Como sea u voluntad. Puede hacerlo por visión o por voz audible, como Hijo o como Espíritu Santo. Eso no nos corresponde a nosotros decidirlo, el Dios Trino es quien lo hace del mejor modo que amerite el tema. Y un punto anexo a este pasaje: ¿No deberían ser así todos nuestros mensajes, enseñanzas y predicaciones? Si. Así es como el diseño de Dios para su iglesia lo determina. No es su culpa si los hombres eligen otras sendas para gloriarse ellos, en lugar de esta para darle la gloria a Él. Y en Romanos 16:25-27 lo vuelve a mostrar como en Efesios: Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.
Con los Corintios da una idea respecto a cómo deben ser considerados los ministros que realmente son enviados desde la oficina Cielo. Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. ¿Cómo hago para administrar un misterio? Porque un misterio es algo que está escondido u oculto. Buscando se me revele ese misterio. ¿Estás entendiendo? Eso es un ministro genuino, un administrador en la tierra de los misterios de Dios revelados por Su Espíritu Santo. Gálatas 3:29 nos da otro panorama: Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. Si somos de Cristo, somos herederos según la promesa. ¿Y qué cosa es ser de Cristo? Estar EN Él, no solamente tener información acerca de Él, o hablar de Él, o incluso sanar o liberar en Su nombre. Esto puede hacerse y no ser conocido por Él en el tiempo final. Siempre hemos sentido una mezcla de compasión, tristeza y desasosiego por aquellos que deciden vivir sin Dios y se perderán irremediablemente. Pero nada de esto se compara con la idea de que haya mucha gente que también ser pierda cuando estaba convencida no sólo que era salva, sino que Dios estaba orgulloso de ellos. Esto es terrible, pero terrible de verdad, sin exageración ni dramatización alguna.
Efesios 3: 8-13 = A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.
Soy el más pequeño. ¡El que lo dice es Pablo! El mismo Pablo que, en muchos lugares cristianos de prestigio, nivel y fidelidad, se lo considera y se lo tiene algunos escalones más abajo que el propio Jesús, nada menos. De hecho, un altísimo porcentaje del Nuevo Testamento se debe a su pluma y a sus revelaciones. Peo é se considera el más pequeño. Y al que piense por un instante que se trata de falsa modestia, lo invito que examine, a partir de toda su producción, el tremendo nivel de humildad que este hombre tenía, con basamento en haber sido perseguidor de la iglesia antes de su conversión, cuando allí sí, era el Gran Saulo de Tarso. Así se lo confiesa a los Corintios, en su primera carta, capítulo 15 y versos 8 y 9, cuando, hablando de lo que Jesús hizo con todos los otros hombres fuertes del evangelio, al aludir a sí mismo: y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.
Si Pablo considera que por haber perseguido a la iglesia no es digno de ser llamado apóstol, ¿Qué quedará para tantos de nosotros que, si bien no fuimos perseguidores de cristianos en nuestra época de incrédulos, si nos sumamos a los que se burlaban y calumniaban a los que lo eran? A los Gálatas, él les relata una parte de lo que fue el comienzo de su ministerio, cuando en el primer capítulo de su carta y versos 15 al 17, les dice: Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. Cuando agradó a Dios, dice en el principio. Esto nos quita de un golpe esa falsa enseñanza de que nosotros somos quienes decidimos cuando somos salvos y luego qué es lo que haremos con esa salvación. Nosotros decidimos aceptar a Cristo, pero todo lo demás, es decisión y agrado de Él. Fue apartado desde el vientre de su madre, pero anduvo en tinieblas mundanas hasta que Cristo se reveló a su espíritu. Así es como funciona. No con las cuatro verdades y todas esas estrategias racionales que armaron los hombres.
Y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; La dispensación, tal como lo consigna nuestro diccionario, tiene que ver con dar, conceder u otorgar algo. Es eximir a alguien de una obligación, algo similar a absolver o disculpar. Habiendo sido confiado con tales riquezas, la pasión de Pablo era dar a conocer este evangelio a todas las personas. Quiere que todos vean y compartan la comunión de este misterio – que es un misterio precisamente porque era desconocido e incognoscible hasta que Dios lo reveló. En cuanto a la dispensación del misterio, también debemos considerar cuidadosamente lo que significa esta frase. Demuestra que estos no son solo hechos para conocer, sino también una vida para vivir, unidos en Jesús con otros creyentes, sin ninguna separación como la que existía entre judíos y gentiles. Y respecto a estar escondido, eesto refuerza la idea de que hay algo realmente nuevo en el Nuevo Pacto, y que no es absoluta y totalmente correcto considerar a Israel simplemente como la Iglesia del Antiguo Testamento y a la Iglesia como el Israel del Nuevo Testamento.
Con relación a esto, Pablo les dice a los Colosenses, en el primer capítulo y versos 24 al 27: Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, Y prosigue diciendo en Efesios: para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, Cuando leemos “multiforme sabiduría”, no siempre alcanzamos a tomar dimensión correcta de lo que eso significa. De h echo, no hay absolutamente ningún ser humano en todo el universo, que posea una sabiduría de esas características. Apta para todo, en todo y de todos. El hombre suele pavonearse en su soberbia cuando posee un mínimo porcentaje de sabiduría para un solo tema. Dios es sabio en todos los temas. Multiforme. Sin forma humana.
Pedro dice, en su primera carta, primer capítulo y verso 12: A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Si un día el Espíritu Santo considera revelarte algo que hasta hoy no es conocido y estaba escondido como misterio en Dios, miles de ángeles vendrán a colocarse a tus espaldas para ver lo que escribes de esa revelación o escuchar lo que dices. ¿Te das cuenta en el nivel que estás? En 1 Corintios 2:7-8 Pablo dice: Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Todavía hay muchos creyentes que piensan que, en comparación con aquellos hombres, no saben nada o saben muy poco. Perdón, pero no leyeron bien sus biblias. Así como Pablo recibió revelación sobre algo que ninguno de los contemporáneos de Jesús conocía, así también hoy puedes recibirla tú, si la buscas escudriñando.
Y esta porción del capítulo tercero de la carta a los Efesios se cierra diciendo: conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria. Indudablemente, hay un propósito claro en Dios mediante Cristo Jesús, que tiene como principal objetivo darnos acceso a su trono. Es exactamente lo que escribe el autor de la carta a los hebreos, cuando dice podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. ¿Qué sería acercarnos confiadamente al trono de la gracia? No menos de cien respuestas distintas podríamos encontrar para esta pregunta, pero la primera que se me ocurre es abandonar de una vez por toda esa solemnidad protocolar casi rozando lo hipócrita con la que pretendemos relacionarnos en oración con nuestro Señor. Una cosa es reverencia, respeto, seriedad, sobriedad, pero otra muy distinta es armar una estructura de solemnidad que termina, generalmente, por ahuyentar a todos los que se acercan con sinceridad y de manera humilde. No es una actuación lo que Dios nos pide, es un caudal de palabras que nazcan en nuestros corazones limpios, pero se canalicen a través de un espíritu humano sometido al Suyo.
No pretendo con todo este trabajo colocarme en un sitial similar al de Pablo. Dios me libre de tamaña presuntuosidad. Lo que si deseo, es dejar sentadas las bases más sólidas y fuertes para lo que en cada especial y particular de aquellos que hoy me escuchan, se fundamente un ministerio capaz de glorificar a Dios, más que aportarle algo menor a una congregación local. No soy un orador entretenido, y soy incapaz de armar un show que sirva para distraer un poco a cristianos aburridos de escuchar siempre las mismas cosas. No me interesa hoy ni me ha interesado nunca disponer de algo que concite muchedumbres o millones de seguidores. Sé por donde estoy transitando y la cualidad de revelación del Espíritu el material que mayoritariamente entrego. Cuando esporádicamente no sea así, es porque mi carne se metió demasiado y lo dañó. Todo lo que me llegue de contraataque por causa de caminar sobre la Verdad que es Cristo, será asumido como parte de un todo. Y aquí sí, al igual que lo dijera Pablo hace tanto tiempo atrás, puedo expresar que, Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.