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¿Quieres Vencer? ¡Cambia!

Según un buen diccionario, la palabra Transición significa por lo menos tres cosas:  Acción y resultado de pasar de un estado o modo de ser a otro distinto. Paso de una idea o materia a otra. Y cambio de tono y expresión. Las tres son perfectamente válidas en lo concerniente a temas del mundo secular, pero también en lo espiritual. Para Dios, decir transición, es expresar la intención de depositar vino nuevo. Nadie puede ignorar que vivimos en una sociedad cambiante y que, en estos tiempos, está sujeta y casi prisionera de cambios que en muchos casos hasta parecen violentos.

Cambios en la sociedad política, monetaria, social, moral, en suma: cambios en todas partes. Lo cierto es que, cuando hay muchos cambios en una sociedad, se pierden automáticamente los valores de los incidentes individuales. Es muy fácil olvidar la importancia de un hecho, cuando este hecho es superado por un hecho próximo inmediatamente. La tecnología en todas sus expresiones son un ejemplo evidente de esto. Ni bien aprendes a operar con algo relativamente nuevo, ya es reemplazado por otra cosa más moderna y diferente en su operatividad.

La consecuencia de todo esto es que la gente en su gran mayoría, quiere estar actualizada con lo que llegará mañana, sin prestarle ya demasiada atención a lo que sucedió hoy. Ese es un espíritu y hay que tener mucha precaución con él. Siempre la versión 2 parece ser superior a la 3, pero eso es hasta que aparece la 4. Es un espíritu. Nunca se termina. Conferencia o Congreso 1, 2, 3, 4. Sin dudas, este nuestro es un mundo rápido y cambiante.

Ese espíritu siempre te va a decir que vas a mejorar el ahora con el mañana. De los cambios en el mundo natural ni siquiera vale la pena invertir diez segundos. Están a la vista para cualquiera que sepa mirar un poco más allá de su nariz. Así es que, como el mundo espiritual y el mundo natural son paralelos, podemos esperar grandes cambios en el mundo espiritual. Y es por eso, créanme, que nos sentimos como nos sentimos. Porque están ocurriendo cambios.

Dios está removiendo todo lo que es de origen fariseo, está destruyendo todo lo que es política religiosa, estructuras que no son suyas y cambiando generaciones de líderes y liderados. Cambio. De eso estamos hablando, de cambios. Mientras el pueblo de Dios ora y supone que no pasa nada, en el mundo se producen cambios y modificaciones de muy alto calibre si las comparamos con otros tiempos pasados. Hoy los creyentes no tienen tan claro el definir cuales y quienes son los buenos y los malos. Hubo cambios.

Para mi gusto, más que cambios violentos, estamos atravesando un período de transición. Cambiando de lo viejo a lo nuevo. De manera que la iglesia, y aquí hablo de su conjunto, se encuentra en una especie de estado de parto. Como es sabido, todo estado de parto conlleva dolor. Por poco o por mucho, sigue siendo un tiempo de dolencias personales. El metabolismo y la anatomía del cuerpo cambia cuando la mujer está en estado de parto.

El cuerpo completo de la mujer es afectado por muchos cambios en su tiempo de estado. Las hormonas enloquecen, un día se están riendo a carcajadas y al día siguiente te quieren matar. Su tamaño cambia, su cuerpo es estrechado. Comienzan a crecerle zonas que antes no eran tan grandes. Al mismo tiempo, otras entran en proceso de disminución. De hecho, estoy hablando del cuerpo de Cristo, no del de tu esposa. Lo aclaro por si hay alguien que todavía no lo entendió.

Las emociones se vuelven locas. Se llora, se ríe, los gustos comienzan a cambiar en el cuerpo que está por dar a luz. Sigo hablando de la iglesia, no de tu mujer. Hay cambios químicos y luego comienzan los verdaderos dolores de parto. Comienzan las contracciones y van incrementando su potencia. Obvio que una mujer puede hablar de esto no sólo con experiencias reales vividas, sino con máxima autoridad recibida. Un urólogo arriesgó opinión hace mucho tiempo señalando que hay un solo dolor que equipara al de parto, el del tránsito y despido de un cálculo renal a través del uréter. No lo sé. Hay que sufrir ambos para saberlo.

Aunque te ofendas, pregúntale al médico. Lo que sucede es que necesito explicar el estado de una mujer en tiempo de parto, para poder expresar el estado de la iglesia. Y si has podido entender lo natural, quizás puedas tener una idea aproximada de lo que está aconteciendo espiritualmente. Una mujer puede ir a todas esas clases pre parto especiales que les dan, incluso con asistencia de la pareja conjunta, no de ella sola. Pero eso solamente elimina el temor al parto, pero no el dolor. Al dolor no lo elimina nada ni hay medicamento alguno capaz de atenuarlo, siquiera.

Aquí estamos haciendo algo parecido. Puedo atenuarte los temores a los cambios que vienen en el cuerpo, pero de ninguna manera evitar el dolor que eso va a producir o está produciendo. Y eso continua hasta que el fruto y la madre se unen en un momento de transición. Delicado, pero muy doloroso a la misma vez. Y siempre involucrando riesgo. Se puede perder el fruto y se puede perder la madre. Un momento de transición es un momento de confusión.

Esto significa que Dios está por dar a luz algo. Tanto en lo personal, en tu vida, como en lo corporal, en Cristo. Y cuando todo está en el dolor máximo, y la mujer, que es la iglesia, mira en el rostro de su marido buscando apoyo. Y comienza a hacer de su mano una agarradera con el riesgo de romperle los huesos de la mano al apretarlo. Y cuando llega el gran médico, ella quisiera oír las palabras: descansa, mi amor, que voy a eliminar el dolor, Él en lugar de eso, dice: ¡Empuja!

Involucra muchas emociones. Tiene una confusión, pero cuando viene el fruto, todo el dolor se olvida. Empuja. Empuja. Dios está soplando sobre Sion. Hebreos 11:8-10 dice lo siguiente: Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Noten que en transición, nadie sabe para donde va. Es normal. ¡Es que estoy confundido! Es normal. Hay un subibaja de emociones. Es normal.

¡Es que duele tomar la decisión! Es normal. Estás exactamente donde hemos querido traerte, en la cama y de parto. Empuja. Dice: Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac (No Ismael)  y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. La iglesia. Fue llamado de un lugar, a ir a un lugar que no conoce. ¿Sabes qué? ¡Nadie lo conoce!

Porque hasta que no lleguemos, no sabemos qué es. Podemos estar recibiendo una revelación respecto a que en este tiempo ha comenzado la transición, pero no estamos allá donde vamos, todavía estamos acá, contigo. ¡Explícamelo! Puedo una sola cosa: el justo camina por fe. ¿Pero para donde vas? ¡Estoy siguiendo la nube! Moisés tampoco sabía para donde iba. Pero el pueblo lo seguía. Es muy difícil dirigir o guiar cuando el guía nunca conoció el sitio hacia donde se dirige.

En la involucración, siempre hay riesgo. Es normal. ¡Es que a mí me gustaría que fuera de otra manera! No le hace, eso no cambia la verdad. Es normal. ES temeroso cuando uno desconoce el camino, somos gente que nos gusta tener control personal, seguridad, nos gusta viajar por rutas familiares. Tú te levantas por la mañana y, si eres tradicional, tomas la misma ruta hacia tu trabajo todos los días. Porque prefieres ir por donde conoces, que aventurarte por donde puedes perderte.

El ser humano es así. Es normal. Pero cuando hay un suceso nuevo, hay incertidumbre. Y es aquí donde muchos optan por volver a lo acostumbrado en lugar de empujar e ir por el fruto. El que empuja da fruto. Isaías 43:18 dice: He aquí que hago cosa nueva. Es un cambio espiritual, transicional. Recuerden que el peor enemigo del futuro, es el pasado. El peor enemigo del progreso, es la costumbre. Si tú quieres algo que nunca has tenido, vas a tener que hacer algo que nunca has hecho.

Haciendo siempre lo mismo, no se consigue nada nuevo. Isaías 43:18-19 = No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Tiene que ser espiritual lo que Dios está haciendo. Salmo 55:19 = Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antigüedad; Por cuanto no cambian, Ni temen a Dios. Temer a Dios tiene que ver con ser flexible.

Porque ser flexible con Dios, significa que confías en su dirección, aunque no sepas para donde vas. No cambiar, es falta de reverencia. Falta de temor a Dios. Será quebrantado el que permanece igual desde el tiempo antiguo. Rehusarnos a cambiar, es admitir que no tememos a Dios. Habla de ritualismo, en cualquier forma, corporal o individual. Siempre orando de la misma manera, siempre intenta sanar a la gente con el mismo método. Tu ministración nunca cambia, todos los años eres igual.

Pero cuando abrazas lo desconocido, entonces tenemos que clamar ¡Dios mío, ayúdame! Y Dios dice: Eso es precisamente lo que quería oír. Porque cuando tú eres débil ahí es donde se manifiesta mi fuerza. Dios quiere llevarnos a un nivel de dependencia de Él, sacar el pie fuera del bote. Donde está sólo Dios. Caminar en fe es caminar mucho más allá del área que tú puedes ministrar con tus propias habilidades. Muchos viven y mueren y nunca caminaron en fe.

La fe siempre te impulsa más allá del control que tú puedas tener de la situación. Pero no nos gusta vivir sin poder controlar nada, pero nos lleva a su presencia. Marcos 2: 22 nos dice que somos odres. El odre puede ser individual, puede ser la iglesia en general, puede ser un ministerio. Un odre no es otra cosa que la bolsa o la vasija en la cual se preparaba, se añejaba o contenía vino. Por eso dice que nadie echa vino nuevo en odres viejos.

De otra manera, el vino nuevo rompe los odres y el vino se derrama. Cuando vino nuevo, o sea, revelación fresca de Dios viene, la estructura que añejaba la revelación antigua, se rompe. No se puede evitar. Es normal. Sólo mira la historia de la iglesia. Es normal. No va a cambiar su patrón. Es el mismo de ayer que sigue operando hoy. Nuestro problema es que, como no sabemos para donde vamos, siempre que llegamos a un lugar, pensamos que es la última etapa.

Entonces, cuando alguien abra la boca, enseguida dicen: ¡Hereje! ¡Ya llegamos! Los que estaban antes que nosotros, también pensaron que habían llegado. Y los que estaban antes que ellos, a su vez, y así sucesiva y relativamente, todos pensaron haber llegado y Dios continuaba revelando otra porción de su plan eterno. El nosotros hacer esto en este día, sería hacer lo que te hicieron a ti cuando tú tuviste la revelación de vivir como vives hoy. No le hagas eso a la próxima generación.

Volviendo al odre. Cuando el vino se echa, el odre tiene que tomar la forma del vino. El odre siempre rodea la forma del vino. Cuando el vino es echado en el odre, produce gases. El vino añejo es suave. Cuando tú lo pruebas seguramente dices que ese es el que es. Tú ya sabes que, en lo natural, si te agrada el vino, cuando vas a comprarlo, mientras más viejo mejor. El vino nuevo corta, es difícil al gusto. No sale bien al principio. Es incómodo porque es muy rudo. No me gusta como ministra. Antes se ministraba mejor- Tiene que ser más suave.

No es el odre el que le dice al vino cómo debe ser, es el vino el que le da la forma al odre. Todo lo que tiene vida, cambia. Las flores, los árboles, los animales, tus hijos. Lo que no cambia es porque ha muerto. Cambio es evidencia de vida. Lo que no tiene vida no cambia, lo que me dice a mí que lo que no cambia es porque no tiene verdadera vida. Así s que, lo que tibia constantemente. Jeremías 48. Versos 10 y 11.

Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová, Indolencia significa mediocridad. O sea: maldito es el que hace las cosas a medias para Dios. Excelencia. ¡Yo quisiera cantar una canción para Jesús! ¡Yo no sé cantar, pero quiero hacerlo! – Siéntese. Practique en su casa y después para Dios traiga lo mejor. Excelencia o nada.  y maldito el que detuviere de la sangre su espada. Si tu espada no tiene sangre, eres maldito. ¡Es que soy pacífico, no me gusta la guerra! ¡No le hace! ¡Maldito el que tiene la espada limpia!

Quieto estuvo Moab desde su juventud, O sea que desde que nació, se quedó igual. Así hay muchos cristianos. Nacen y se pasan toda su vida en estado de feto. ¡Es que son nuevos! ¡Que nuevo ni nuevo! Llevan mil años sentados en un banco que ya tiene su forma y sobre su sedimento ha estado reposado, Ha estado tan quieto que el vino se ha ido hasta el fondo del sedimento y ya está muy pesado, ahora no se mueve. Se le fue todo el sedimento al fondo. y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado.

Apesta a carne, ya. Eso está diciendo. El que no cambia, termina oliendo a él. Moabita es un espíritu que se rehúsa a cambiar y el vino no se cambia de vasija en vasija, se convierte en vinagre. Apesta. Tienes que ser cambiante. Y dicen los expertos en vitivinicultura, que esto es para que el vino sea transparente al final. Que no te veas tú, sólo Dios. Pero, el que no hace eso, huele a él. Su fragancia no cambia. Es Ismael. Rehúso a cambio.

2 Corintios siempre nos habla de que siempre cambiamos progresivamente. 2 Corintios 3:17 = Porque el Señor es el Espíritu; Noten que en el Nuevo Testamento, el Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. No cautiverio. (18) Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados Nos vemos en el espejo de la palabra y tenemos que transformarnos según lo que vamos viendo. Cada día el espejo nos revela más la imagen de Dios.

La verdad siempre está presente, pero su revelación es progresiva. Y cada vez que metes la cara en el espejo, la idea es que no hagas como dice Santiago, que miras y después se te olvida lo que viste, sino que cambies y vayas modificándote según lo que has visto. El necio se ve en el espejo, ve que no tiene la misma imagen y entonces va y se pone un traje de los más caros. El sabio se baña, primero. Se quita todo lo sucio, primero. Y luego sí, se viste.

Dios quiere que pensemos como Él, veamos las cosas como Él y tengamos el mismo propósito que Él. Por eso es que está hablando de los niveles que está hablando. ¿Cómo romper el yugo de la transición? ¿Cómo permanecer flexibles? Te voy a dar ahora tres ejemplos bíblicos para luego compartirte lo que pienso. Apocalipsis 6: 17 = porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? Vemos que el cielo se encuentra en un momento de silencio, de transición.

Y cuando vas al capítulo 8: 1 = Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. (2) Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. (3) Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. (4) Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. (5)  Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto. 

Vemos que en un tiempo de transición, cuando Dios está por hacer algo en la tierra, hay algo que siempre ocurre entre la meditación y la acción. Aquí vemos que hubo incienso y oración. Siempre subió oración antes que Él volteara aquello desde el cielo y trajo un nuevo mover en la tierra. Un nuevo evento. Otra fase de su plan. Vamos a ver otro ejemplo. Vayan al libro de Hechos, capítulo 10. Aquí vemos a Pedro y Cornelio.

Verso 1 = Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, (2) piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. (3) Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. (4)  Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

Aquí vemos otra transición. En aquel tiempo la iglesia era judía. Todo el mundo era judío. Los gentiles no tenían acceso. Estaba sola la sinagoga, para los judíos, pero era un tiempo de transición. La pared intermedia había sido quebrantada, pero no le había sido revelado a nadie. Pablo nos dice que la iglesia se componía de judíos y griegos por igual, pero a este hombre le corresponde iniciar una transición. ¿Se imaginan ustedes?

La iglesia era sectorial, era sólo de judíos. Esto era un cambio muy grande, nunca se había escuchado en la historia bíblica que el gentil pudiera entrar, que el gentil también era iglesia, pero a este hombre le corresponde traer un nuevo mensaje. Pero vemos que nuevamente las oraciones estaban subiendo a Dios. La oración siempre precede a la transición. Si hay algo que tú deberías estar haciendo ahora, es orar. Y no por el abuelito, el nieto o el hijito, no por tus finanzas. ¡Orar por la revelación de Dios y para que Él te permita estar presente en esta transición!

De pronto el hombre común no sabe de qué se trata, pero igualmente está orando. Si no cubrimos a los que han salido a decir verdades que estuvieron ocultas durante años, ellos no podrán prevalecer. La maquinaria de la religión es muy grande y poderosa. Contra Dios y la verdadera fe no podrán, pero mientras tanto batallan y duro. Y se registran bajas en nuestro ejercito. ¿Motivos? Mayoritariamente, falta de oración de intercesión y cobertura.

Pedro está atribulado, se mueve en obediencia, pero en su mente él les está haciendo un favor a los perros. Porque él dijo que gentiles no se lleva. Pero, sin saberlo todavía, marca la inmersión de una nueva iglesia. Gentiles y judíos, por igual. La transición se precede con oración. Oración trae revelación. Veremos si este hombre oraba y daba. No te retractes, empuja. Hechos 16 otro hermoso ejemplo. Vemos a Pablo, en el versículo 5, tratando de conseguir la dirección del Señor.

Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día. (6) Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; Me pregunto yo cuantos ministros pasarán por tu lugar de residencia y discernirán si el Espíritu Santo quiere que hablen allí o no.  Están buscando la dirección, pero algo pasa, que en Asia no les es permitido. (7) y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.

(8) Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. (9) Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Rogándole. Había un hombre que rogaba porque había accedido a la visión. La iglesia es un hombre, es un cuerpo y debe orar y rogar para entrar en la visión. En Asia no había oración ni incienso, pero en Macedonia había alguien orando, rogando. ¡Y allí fue que Dios llevó la palabra!

¡Hermano, ora! ¡Y que Dios visite la ciudad, aldea, pueblo, región o lugar en donde vives! Tiene que permanecer flexible en oración y dádiva. ¡Empuja! ¿Qué NO debemos hacer? En primer lugar, nunca introduzcas cambios drásticos en un grupo consolidado de mucho tiempo. Toda transición conlleva tiempo. En toda transición, se pierden odres. Es inevitable. En segundo término, nunca defiendas la verdad. La verdad siempre prevalece. Si es de Dios, no se cae.

Nunca defiendas un mensaje, porque esto no es un mensaje, es una mentalidad. No defiendas la forma de ver a Dios, vívelo. Nadie que no posea la autoridad como para producir cambios, debe intentarlo. Sólo quien recibe directiva divina puede hacerlo. Nunca te identifiques con una verdad. Tú no eres de la fe. Tú no eres de la prosperidad. Tú no eres progresista. Tú no eres conservador. Tú no eres ni de la santidad y ni siquiera del Reino. ¡Tú eres de Cristo!

Nunca te identifiques con una sola verdad, porque una sola verdad es una verdad parcial. Y eso no es evangelio. Nunca se debate la verdad, porque la verdad no se trata de algo que surge de un debate, se trata de cambiar nuestra manera de pensar. No es una doctrina ni es un movimiento, ni tampoco un campamento, y mucho menos una denominación. No lo defiendas. Repito: vívelo. Ora, escudriña, que Dios te de nueva luz en todo el compendio bíblico.

Mi intención es que comiences a leer la Biblia de nuevo, con nuevos ojos. ¡No te muevas de ningún lugar! ¡No te vayas de ninguna iglesia! Examínate tú en primer lugar y luego a todos los que tienes cerca. No existe lugar perfecto en esta tierra. Y si hubiera alguno, como ya pasó con el Edén, cuando llegas tú, lo dañas. No te muevas del lugar en el que hoy estás. De la única manera que puedes moverte con bendición y cobertura, es si el Espíritu Santo te lo indica claramente. Pero por enojos o lo que sea de tu carne, ni se te ocurra.

No trates de restaurar denominaciones. No es esa la intención de Dios. Tú no puedes. Sólo Dios separa a Ismael, y no todas son Ismael. Dentro de cada denominación hay Ismael y hay Isaac. Discierne. Mira los frutos espirituales, no las obras de la carne religiosa.  No toques el grano. Hay más gente salva en denominaciones aparentemente alejadas que entre muchas de las más espectaculares. No te familiarices con las unciones locales. El espíritu de familiaridad no es bueno para la iglesia.

Eso neutraliza el poder de Dios. Jesús no pudo hacer milagros en su tierra. Porque estaban familiarizados con él. Son neutralizadores. Pero entonces, ¿Es un demonio? No. Es una mente no renovada. Son personas que buscan que aquel o aquellos que han impactado su vida con palabras contundentes, sean iguales a ellos. Elevándose o rebajándose. Es muy difícil recibir algo divino apropiadamente de una persona a la que consideramos colega…

Hay peligros en relaciones que no tienen límites. Cuando tú consideras que un ministro o lo que sea que enseña cosas a tu vida es tu amigo personal, el día que intenta corregirte algún error o te dice tres o cuatro cosas que te pegan fuerte, te ofendes. ¿Quieres un consejo para proceder a llevar lo que el Espíritu Santo te guía a llevar sin tener problemas mayores? Guarda una respetable distancia. No digo ni frialdad, ni ausencia de empatía ni mucho menos indiferencia. Digo distancia prudente.

Cuando tienes algo que decir, tu vida es solitaria. ¿Amas hacer eso? ¡Paga el precio! No es orgullo, sólo que no quiero ser ídolo de nadie. No puedo darle al diablo una puerta a través de la cual me destruya. Ya viví cosas así y aprendí la lección. Hoy hablo de los errores y hasta las mentiras que se han cometido y dicho en la iglesia por motivos varios, pero necesariamente debemos devolver con enseñanza fiel, genuina y verdadera, todo lo que con errores y mentiras en su momento nos brindaron. Cuando orabas a Dios para que te ayudara en tus dramas, Él permitió o directamente te trajo allí.

Pero ese espíritu de familiaridad es real y participa en todas tus alternativas de vida. Entras a un trabajo nuevo y de arranque buscas hacer amistad con tus nuevos compañeros, obedeces todo lo que tu jefe o supervisor te ordena y eres el tipo más feliz del planeta. A los cinco o seis meses, empiezas a rezongar porque el que maneja esa maquinita tonta gana más que tú y el supervisor se rasca todo el día mientras su trabajo se lo hace un alcahuete cercano y, por esa situación, tú empiezas a criticarlo. A él y al jefe superior. Al director no porque no lo conoces. ¿Sabes como se llama eso? Espíritu de familiaridad.

Pasa entre padres e hijos. Hay cercanía absoluta y total. Luego, al querer corregir algo incorrecto, no hay aceptación. Y sucede lo mismo con un automóvil, una vivienda o lo que sea. Cuando te familiarizas, dejas de prestarle atención. Así es que, con mucho dolor tengo la obligación de informarte que, a pesar de todo lo malo, torcido o equivocado que mucho liderazgo eclesiástico anda haciendo por allí, el problema central no son ellos solamente es todo el conjunto. ¡Es un espíritu!

Produce una mente que no tiene disciplina. Donde quiera que vayas va a pasar lo mismo. El problema no es solamente la iglesia y sus líderes, el problema es la gente. Mentes no renovadas. ES tiempo de madurar y abrazar lo que Dios está haciendo en cualquier lugar. Sucede en la pareja. ¿No te parece que hay una distancia abismal, y no solo de tiempo, entre las formas que se trataban de novios nuevos, a las que hoy ejecutan como matrimonio viejo? No es sólo religión, ¡Es un espíritu!

En todo lugar hay Ismael, en todo lugar hay Isaac. Hay estructuras que van a ser quebrantadas. Hay lugares de cautiverio. Tú discierne todo eso, pero no te familiarices. Esto es lo que Dios está haciendo. Resumir el plan de Dios desde Génesis hasta Apocalipsis. Dios quiere manifestarse, crea a un hombre, vive dentro del hombre. El hombre fue destituido de su presencia, porque no quiso que Dios fuera Sumo Sacerdote de su conciencia.

Entonces el hombre vive sin Dios, eso es un espíritu humanista. Satanás consigue el título de la tierra y quiere operar en ella ilegalmente, a través de la caída de un hombre. Dios entonces tiene que restaurar esa autoridad. Para hacerlo tiene que entregarle a Satanás un hombre igual al que perdió. Así que Él mismo se convierte en hombre. Viene a la tierra y cambia su vida por el título de la propiedad. Toma el título de la propiedad, pero como no se queda muerto, resucita e intercede, para ver que sus embajadores echen fuera al inquilino ilegal.

Estamos aquí para avanzar el Reino de Dios. Cuando el orden de Dios, dentro de su Reino, opere como es debido, y podamos ser un ejemplo que juzgue las naciones, porque somos mejores que ellas, en todas las áreas de la vida. Entonces es cuando Dios dice: “Este es mi siervo, en quien tengo complacencia. Id, hijo mío, y entregadme mi Reino nuevamente”. Entonces entraremos en aquella etapa llamada “milenio”. No sabemos cuantos años son, pero es literal. Será con Cristo y SU iglesia. Dios permita y ayude a que seas parte de ella.

Y allí es donde tú me dices: ¿Y entonces que le pasa al anticristo? Ah, no sé, pero lo que sí sé es que, entre medio del principio y el fin, en algún momento lo derrotamos. No sé exactamente cómo lo vamos a hacer, pero de que lo vamos hacer no tengo ninguna duda. Allí donde estás, bajito si estás con gente, fuerte si estás en soledad, di: ¡Soy creyente! ¡Esta es mi Biblia! ¡Es mi constitución! ¡Yo soy todo lo que ella dice que yo soy! ¡Y puedo hacer todo lo que ella dice que puedo hacer! ¡Por eso soy más que vencedor en Cristo Jesús!

 

 

 

 

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octubre 8, 2026 Néstor Martínez