Eternamente: Agua

Eternamente: Agua

INTRODUCCIÓN

Hace ya un tiempo, escuchando un trabajo de un hombre de Dios al que respeto profundamente, experimenté a mí entender lo mismo que a él lo llevó a dar algunas conclusiones sin demasiadas bases, pero dejándose llevar por revelaciones íntimas, respecto a algo que hoy deseo comenzar a estudiar en la conciencia que tal vez no lo haga con toda la profundidad y el alcance necesario, pero sí al menos aportando algunos elementos que otros siervos, seguramente, se encargarán de amplificar y completar para la gloria de Dios. Ya te diré en el final de esto, hasta dónde pude llegar y qué es lo que te dejo como base.

Es ahora finales del mes de Agosto del año 2015. No sé cuándo llegaré a algo concreto y apto para ser publicado y leído, o grabado y escuchado respecto a esto, pero sí sé que, cuando eso ocurra, tú sabrás perfectamente el tiempo que me llevó arribar a los objetivos que ahora tienes delante de ti. Te prometo que en el epílogo también escribiré la fecha del día. El caso es que, en parte por un sentir íntimo personal, en parte por coincidencia familiar en oración, en parte por contacto también espiritual con intercesores y en parte por algunos trabajos de otros siervos, el Señor nos ha empezado a hablar a muchos de nosotros, respecto al agua.

Casi todos nosotros, y no hablo solamente de los que tenemos alguna clase de expresión ministerial, sino de todo el conjunto de creyentes con algunos años de trayectoria, hemos estado convencidos hasta ayer mismo, que sabíamos todo o  casi todo lo relacionado con la carne, la sangre y el agua y su vinculación con el evangelio. Bien; déjame decirte que no; que ni tú ni yo lo hemos sabido todo. Es más; no sé si lo que sabíamos, apenas es una milésima parte de lo que en realidad es. Y es más, aún; no podría hoy la certeza de que lo que sabemos, verdaderamente sea lo que debemos saber.

Cuando me preguntan para qué Dios estaría revelando hoy, cosas que muy bien pudo haberlas revelado antes, suelo responder que, a mi humilde entender, lo hace porque desea que ingresemos en un nivel de conocimiento del Reino que anteriormente no teníamos, y con eso llevarlo a Él a un grado de autoridad sobre el planeta que hasta hoy no hemos podido entregarle. Dios les ha estado diciendo en sueños, visiones o voces audibles a muchos hombres y mujeres que lo sirven y lo proclaman, que en este tiempo estamos ingresando en una etapa de evaluación y hasta guerra de aguas. Y lo cierto es que si Dios dependiera de nuestras mentes y voluntades para hacer las cosas, entonces Dios estaría en problemas.

Porque nuestra mente no está ejercitada para poder ver todo lo que espiritualmente Él quiere mostrar. Nuestra mente tenía eso antes de la caída, por eso Adán era un ser tan extraordinario. Pero el pecado, su pecado, (Porque supongo que ya entendiste que no podemos cargarle toda la responsabilidad a Eva), fue el que cortó esa conexión y nuestra mente quedó definitivamente limitada. Quedaron los despojos, y una delgada línea es la que todavía une a nuestra mente con el mundo espiritual. Una delgada línea que no todos encuentran y decididamente muy pocos utilizan. Pero la revelación de Dios circula por esa delgada línea y llega a la mente de los pocos que tienen esa conexión. Y cuando digo pocos, no estoy hablando de meritocracia, estoy hablando de comodidad y pereza. Por eso hay tanto palabrerío humano y tan poca revelación.

Estar en el Espíritu, entonces, es procurar ir restableciendo algunas de esas conexiones que se deterioraron con el pecado primario. Y, esencialmente, dejar de lado nuestras culturas regionales y/o nacionales. No existe tal cosa como un argentino con revelación de Dios. Existe un hijo de Dios con revelación, independientemente en qué país esté viviendo transitoriamente. ¿Por qué? Porque lo que el Espíritu Santo tiene para hacer, ya no es ni para judíos ni para griegos, ni para bárbaros ni para escitas, ni para hombres ni para mujeres. El Espíritu Santo se mueve y hace cosas en beneficio, ilustración, instrucción y revelación de ciudadanos del Reino.

Porque lo que Dios entrega, no es para un país, es para su Reino. Y todo bajo un concepto divino: la sangre vino para justificación, y el agua para redención. Estas dos son palabras que se mencionan en la Biblia. Pablo habla de las dos, con frecuencia. Quizás tú no tienes una definición de diccionario bíblico, pero creo que todos tenemos una cierta idea de lo que es la justificación y lo que es la redención. Justificar es declarar justo a alguien. El concepto que está perdido, es el de redención. Redención, básicamente, es comprar algo para devolverle su utilidad.

Pero, cuidado con esto: es comprar algo que ya te pertenecía. Imagínate que alguien viene a venderte hoy el teléfono móvil que te robaron ayer. En principio, no vas a entender, pero luego al ver que realmente es tu teléfono celular, tu móvil, preguntas cuánto quiere por él. Y finalmente se lo compras. Obviamente que estás comprando algo que te pertenece por derecho, pero que te fue robado. ¿Y para qué lo compras? Para poder usarlo como teléfono; no lo compras para darle otro fin. Entonces el Señor nos dice: la justificación, vino para salvación. La redención, en cambio, vino para traer destino, propósito. Por eso no es aconsejable que alguien se conforme con ser salvo y se quede a vivir allí.

Yo no sé si puedes entenderme. No sé, incluso, si puedes agarrar todo el caudal de palabras que te estoy compartiendo. Lo que sí sé, en cambio, es que esta era la manera en que la iglesia tenía el culto en sus primeros doscientos años. No tenían Biblia para leer. ¿Una iglesia sin Biblia? ¡Sí! ¿Nadie te lo había dicho? Ellos simplemente se reunían y empezaban a hablar de lo que Dios les había revelado. Y cada persona, en su corazón, recibía y meditaba lo que los apóstoles les estaban diciendo. Lo que los maestros estaban enseñando. No te olvides que, los escritos como tal, aparecen mucho después, y ni siquiera están completos. Nos sirven, son buenos y hasta sagrados, si quieres; pero lo que digo, fue así.

¿Sabes por qué Israel no termino la tarea? Porque se quedaron sólo con la sangre. La sangre, es el sello del primer pacto. El agua es el sello del segundo pacto. La sangre, -primer pacto- trató con la salvación. El agua, -segundo pacto-, trató con la redención. ¿Fantasía? Tómalo como quieras, pero esa es la razón por la cual el Nuevo Testamento tenía que empezar con el bautismo. Y vino Juan, y dijo: arrepentíos, y bautícense. ¿Dónde se enseñó el bautismo en el Antiguo Testamento? En ningún lado. Pero… ¿Y entonces por qué Juan se puso a hacer eso? ¡Ah, no lo sé! ¡Cuando lo veas en la eternidad, pregúntaselo a él!

Entonces sale uno que te dice: ¡Es que hay una tipología del bautismo cuando Israel cruza…! Escúchame bien: yo no estoy hablando de tipologías, estoy preguntando dónde se enseñó sobre el bautismo en el Antiguo Testamento. No hay sitio alguno. Todo el Antiguo Pacto gira en torno a la sangre, a los sacrificios. El agua, en todo caso, aparece en una ceremonia, muy marginalmente; cuando se trata la lepra. Pero ni siquiera aparece como un elemento principal. Sólo como un elemento en un acto profético en el que se sanaba a una persona de la lepra. Allí se debería sacrificar a una paloma sobre un cántaro quebrado o sobre las corrientes de aguas.

Pero, ni todo el pueblo de Israel era leproso, ni tampoco ésta constituía alguna de las prácticas más corrientes. No figuraba dentro de los cinco sacrificios habituales en Israel. ¿Por qué? Porque Israel no pudo manejar el concepto del agua. Y al no manejar la revelación del agua, ellos nunca encontraron su destino. Lo que Dios les dio, y lo que le dio a Abraham, no era para Israel solamente, sino para todas las naciones de la tierra. Ellos iban a bendecir a todas las naciones de la tierra. Alguien le preguntó a Dios en oración por qué Israel no pudo ver la importancia del agua, y dice que Dios le respondió que, cada vez que Él envió agua, ellos la volvieron amarga.

¿Qué es lo que le quita el destino a la gente? El juicio, la murmuración, la amargura. Mara. Aguas amargas. ¿Y qué es lo que le quitó el propósito a Israel? ¿Recuerdas  Pedro? Él decía: ¿Cómo voy a entrar yo a la casa de un romano? Allí todavía privaba el espíritu nacional por sobre el Espíritu Santo que ya tenía. Fíjate: de las miles de denominaciones y credos relacionados directa o indirectamente con el cristianismo, hay algo en lo que todas están de acuerdo, incluidos los que nos salimos bastante de las doctrinas denominacionales: que la salvación se obtiene a partir de la sangre de Cristo. Sin embargo, hay una enorme mayoría de ellas que están peleadas entre sí porque no entienden el agua. No entienden el mover del Espíritu.

En este trabajo, no es mi intención aclararlo todo, porque lo que el Señor me ha dado no alcanza para eso. Pero yo debo respetar su decisión y no irme más allá de lo que tengo y sé que sé, con especulaciones propias, sino entregarles lo que Él desea que yo les entregue hoy, ahora, en este lugar, tiempo y presente. Indagaremos el agua, que globalmente ya sabemos lo que significa, pero le iremos añadiendo en cada caso específico, puntual y probado, características distintas que completarán, en el final, el todo que seguramente mejorará tu entendimiento, ayudará a tu consolidación y te establecerá en la autoridad que otorga la suma y el equilibrio del conocimiento y la obediencia. Lo que le falte a esto, seguramente lo añadirás tú, o tú, o tú. Porque para eso tienes el mismo Espíritu Santo que yo, las mismas armas que yo, la misma Biblia que yo y el mismo deseo: servir al Reino de Dios y extenderlo hasta el último confín de la tierra. ¿Para qué? Para que entonces llegue el fin, que para todos nosotros, no es precisamente un fin, sino un maravilloso y glorioso principio.

(1) ¿Qué es el Agua?

El agua  (Una palabra que nos llega desde el latín aqua), dicen los libros de ciencia específica, es una sustancia cuya molécula está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (El clásico, tradicional, conocido y legendario H20). (Obviamente, aclaro para los menos informados, se lee “Hache Dos O”, no Veinte). Es esencial para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida. El término agua generalmente se refiere a la sustancia en su estado líquido, aunque la misma puede hallarse en su forma sólida llamada hielo, y en su forma gaseosa denominada vapor.

El agua cubre el setenta y uno por ciento de la superficie de la corteza terrestre. Se localiza principalmente en los océanos, donde se concentra el noventa y seis y medio por ciento del agua total, los glaciares y casquetes polares poseen el 1,74 ciento, los depósitos subterráneos (también llamados acuíferos), los permafrost y los glaciares continentales son el 1,72 por ciento y el restante 0,04 por ciento se reparte en orden decreciente entre lagos, humedad del suelo, atmósfera, embalses, ríos y seres vivos.

El agua es un elemento común constituyente y que pertenece al sistema solar, hecho confirmado en descubrimientos recientes. Puede encontrarse, principalmente, en forma de hielo; de hecho, es el material base de los cometas y el vapor que compone sus colas. Desde el punto de vista de la física, en tanto, el agua circula constantemente en un ciclo de evaporación o transpiración (evapotranspiración), precipitación y desplazamiento hacia el mar. Los vientos transportan tanto vapor de agua como el que se vierte en los mares mediante su curso sobre la tierra, en una cantidad aproximada de 45.000 kilómetros cúbicos al año. En tierra firme, la evaporación y transpiración contribuyen con 74.000 kilómetros cúbicos anuales a causar precipitaciones de 119.000 kilómetros cúbicos cada año.

Se estima que aproximadamente el setenta por ciento del agua dulce se destina a la agricultura. El agua en la industria absorbe una media del veinte por ciento del consumo mundial, empleándose en tareas de refrigeracióntransporte y como disolvente de una gran variedad de sustancias químicas. El consumo doméstico absorbe el diez por ciento restantes. El agua es esencial para la mayoría de las formas de vida conocidas por el hombre, incluida la humana. El acceso al agua potable se ha incrementado durante las últimas décadas en la superficie terrestre.  Sin embargo, estudios de la FAO estiman que uno de cada cinco países en vías de desarrollo tendrá problemas de escasez de agua antes de 2030; en esos países es vital un menor gasto de agua en la agricultura modernizando los sistemas de riego.

El agua puede disolver muchas sustancias, dándoles diferentes sabores y olores. Como consecuencia de su papel imprescindible para la vida, el ser humano —como mamífero y entre otros muchos animales— ha desarrollado sentidos capaces de evaluar la potabilidad del agua, que evitan el consumo de agua salada o putrefacta. Los humanos también suelen preferir el consumo de agua fría a la que está tibia, puesto que el agua fría es menos propensa a contener microbios. El sabor perceptible en el agua de deshielo y el agua mineral se deriva de los minerales disueltos en ella; de hecho el agua pura es insípida. Para regular el consumo humano, se calcula la pureza del agua en función de la presencia de toxinas, agentes contaminantes y microorganismos. El agua recibe diversos nombres, según su forma y características:

Partículas de agua en la atmósfera: Partículas en suspensión, tales como nubes, niebla y bruma. Partículas en ascenso, o impulsadas por el viento: ventisca o nieve revuelta.

Según su circunstancia: Agua Subterránea, Agua de Deshielo, Agua Meteórica, Agua Inherente, (Que es la que forma parte de una roca), Agua Fósil, Agua Dulce, Agua Superficial, Agua Mineral, (Que es la que es rica en minerales), Agua Salobre, (Es el agua ligeramente salada), Agua Muerta, que es un extraño fenómeno que ocurre cuando una masa de agua dulce o ligeramente salada circula sobre una masa de agua más salada, mezclándose ligeramente. Son peligrosas para la navegación, Agua de Mar y Salmuera, que es un agua de elevado contenido en sales, especialmente cloruro de sodio.

Según sus usos: Agua Entubada, Agua Embotellada, Agua Potable, que es la apropiada para el consumo humano, y que contiene un valor equilibrado de minerales que no son dañinos para la salud, Agua Purificada, que es la corregida en laboratorio o enriquecida con algún agente. Son aguas que han sido tratadas para usos específicos en la ciencia o la ingeniería. Lo habitual, son tres tipos: Agua Destilada, Agua de Doble Destilación y Agua Des ionizada.

Atendiendo a otras propiedades: Agua Blanda, que es un agua pobre en minerales, Agua Dura, es la de origen subterráneo, contiene un elevado valor mineral, Agua de Cristalización, que es la que se encuentra dentro de las redes cristalinas, Hidratos, que es agua impregnada en otras sustancias químicas, Agua Pesada, es un agua elaborada con átomos pesados de hidrógeno-deuterio. En estado natural, forma parte del agua normal en una concentración muy reducida. Se ha utilizado para la construcción de dispositivos nucleares, como reactores. Agua de Tritio, Agua Negra, Aguas Grises y Agua Disfórica.

Según la microbiología: Agua Potable, Agua Residual y Agua de Lluvia o Agua de Superficie.

(2) ¿Quién Creó el Agua?

Aunque más adelante supongo (Y digo “supongo” porque nunca sé para dónde me llevará mi Señor), que te voy a llevar a un examen prolijo y puntilloso de las Escrituras, porque eso es lo que verdaderamente nos interesa ver y revelar, voy a reproducir ahora parte del primer capítulo del Libro de Génesis, ya que allí está la pauta inicial que da origen y sustento a este trabajo. De hecho, la Biblia comienza con agua en su segundo versículo y concluye con agua a cuatro versículos de su final.

(Génesis 1: 1) = En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (Presta debida atención, dice que en el principio, que ya sabemos que este principio no es inicio sino modelo, patrón, Dios creó los cielos y la tierra.)

(2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Independientemente de la teoría bastante coherente que dice que entre Génesis 1:1 y 1:2 transcurrió un largo tiempo, vemos algo que nos sobresale de todo lo demás: no dice en ningún sitio que Dios haya creado el agua, es como que el agua “ya estaba” cuando comenzó a crear todo lo que luego Génesis detallará. ¿Y entonces quién creó el agua? Se supone que Dios mismo, es el Creador de todas las cosas, ¿No es cierto? Eso, inevitablemente, nos lleva a la pregunta siguiente: ¿Cuándo ocurrió eso?

No lo sabemos, porque la Escritura es el compendio que Dios dejó a los que habitan este planeta que nosotros llamamos La Tierra, que forma parte dinámica de un también dinámico sistema solar poblado por otros planetas cuyos nombres, según nuestro vocabulario terrestre casi todos conocemos y estudiamos en mayor o menor medida, depende la calidad de enseñanza primaria, secundaria o universitaria que hayamos recibido, comienza precisamente con la creación de este globo habitado por la raza humana.

Pero es más que obvio que La Tierra, y aún todos los restantes planetas componentes de nuestro sistema solar, fue creada en el marco de un universo que ya existía, y que también habrá sido creado por el mismo Dios, nuestro Dios, vaya uno a saber cuándo y en qué condiciones. Eso lo ignoramos porque Dios se dedicó a darnos información sobre La Tierra, pero no sobre el resto. “¡Es que no entiendo eso, hermano!”, me dicen algunos. ¡Já! ¡Y me lo dicen como si a lo otro, sí lo entendieran!

(Verso 6) = Luego dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

(7) E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

Está más que evidente que en ese momento todo era agua. Algunos comentaristas muy aplicados sugieren que el planeta, además de ser total y absolutamente de agua, también estaba rodeado de cierta clase de vapor, que como todos sabemos, también es agua, aunque en una de sus expresiones anexas; la otra es hielo.

La expansión de la que aquí se habla, fue un espacio creado entre la superficie y las nubes, que serían ese vapor del cual hacíamos mención, y fue utilizada para separar las dos aguas, creando asimismo una acumulación masiva de vapor en las alturas. Esto se llamó mabbul en hebreo. Estas aguas que estaban sobre la expansión, entonces, creaban una especie de paraguas protector, un efecto de invernadero sobre la tierra de ese tan particular período.

El caso es que, para mi gusto, (Por no decir para mi revelación, que suena demasiado presuntuoso o religioso), así como el agua existe, debería decir que el agua no es eterna, simplemente porque el agua fue creada por Dios, que luego la convirtió, que luego la deshizo y que luego la volvió a crear. Parece correcto, pero seguimos teniendo nuestra vieja duda: ¿Cuándo y cómo? ¿Simplemente sopló o estornudó e hizo agua? No, tiene que haber sido mucho más coherente con lo que hoy mismo Dios está haciendo a tu alrededor.

Mira; en términos del Antiguo Testamento, puedo decirte que Jehová Dios creó el oxígeno, de eso creo que nadie podría dudar. Mucho más si, pese a sus títulos honorables y pomposos, ninguno de nosotros estuvo allí para afirmarlo o negarlo.  Asimismo, también creó el hidrógeno, porque no existe razón alguna para suponer que esa creación anterior a nuestra creación, haya sido compartida con alguien. Y tanto al oxígeno como al hidrógeno, Dios los creó de la única manera en que esos elementos podían desarrollarse debidamente: como átomos.

Luego, como tampoco hay registro de un tercero participando de esto, Dios tomó dos átomos de hidrógeno, uno de oxígeno y simplemente los unió. De esa unión, apareció una microscópica molécula de agua, que por sí misma, comenzó a existir. Seguidamente, y siguiendo con un patrón propio que luego tendría mayor relevancia en la creación del planeta Tierra, Dios procedió a multiplicar esa molécula de agua, que muy pronto se transformó en caudales que fueron ordenados como mares y hasta morando en los propios seres vivos.

Para ese momento, obviamente, el planeta Tierra no existía. No había tal cosa como un planeta llamado Tierra. Ni tampoco había cielo, ni tierra, ni seres vivientes, ni seres humanos, ni abismo, ni probablemente tampoco agua. Porque ya te dije que Génesis 1:1 te habla de un principio, (Así dice la versión Biblia Textual), no de un primer día. El primer día, en todo caso, comienza después. Esto, necesariamente, nos revela los tiempos que no eran tiempos. Esa es una teoría, sustentable y coherente, digna de ser creída. Sin embargo, no es la única. Otra, es la que surgirá a partir de algunos textos y es, me atrevo a decir, la que más posibilidades tiene de ser la genuina, si es que tenemos en cuenta el contexto: el Agua sí sería eterna. ¿Motivos? Muy fantásticos y no probados. ¿Argumentos? Cierto sentido cronológico. Pero olvídalo, es sólo elucubración mental, esto es no es revelación.

(Verso 9) = Dijo también Dios: júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.

(10) Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

Esto que acabas de leer, de alguna manera fue lo que estableció los límites globales. De hecho, está sólidamente comprobado por la prueba de carbono 14, que la Tierra tiene millones de años, tal como lo dice la Biblia, cuando señala que en el principio creó Dios los cielos y la tierra. El Cosmos, el Universo, las Galaxias, las Estrellas, no fueron hechas el primer día, sino en el principio, en el modelo, en el diseño básico y central de Dios.

Eso fue así hasta que Satanás, que todavía se llamaba Lucero, en algún momento fue lanzado sobre ella y la dejó desordenada y sin vida, en un tremendo y gigantesco barrial. (Barrial es, en Argentina, la imagen de un camino de tierra luego de gran lluvia, esto es: un pantano, fango, o lodazal). Asimismo, Dios creó el Sol, que es la estrella rutilante de nuestro sistema solar, y lo hizo girar en su órbita en la Galaxia. ¿Nadie se preguntó de dónde sacó Dios ese fuego permanente llamado Sol? De la nada, del mismo lugar, método, patrón o sistema del que sacó el agua. ¿Es que entonces, el fuego también podría ser eterno? Ah, no lo sé; dímelo tú. Si te resulta difícil creer esto, lo lamento; nadie podría enseñarte un evangelio fácil de creer, porque entonces no podría tener la validez que posee.

(Verso 20) = Dijo Dios: produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

(21) Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.

(22) Y Dios los bendijo, diciendo: fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.

Hay amplia coincidencia en afirmar que, cuando menciona los grandes monstruos marinos, no está hablando de criaturas horripilantes, sino simple y sencillamente de ballenas y delfines, por mencionar los de alta superficie. En las profundidades todavía inexploradas de los mares, se sabe perfectamente que habitan seres de gran tamaño no conocidos por el hombre, a menos que el hombre decida descender a esas profundidades. Pero el hombre, por el momento, ha optado por incursionar en el espacio exterior en lugar de hacerlo en el fondo de los mares. Y como estamos hablando del hombre secular, es factible suponer que exista “algo” que le impide meterse a esas profundidades. ¡Oh! ¿Qué habrá en ellas que no desea ser hallado? Y cuando recalca la expresión de “según su especie”, está estableciendo leyes de genética que harían imposible cualquier evolución de un género a otro. Una paloma jamás podrá producir un buitre o un águila.

Y como forma de complemento necesario para esa primaria creación, deberíamos mencionar al oxígeno y al hidrógeno, que a su vez también fueron creados de…la nada. Reitero una vez más y hasta el cansancio: complicado para entenderlo con nuestras mentes no eternas, ¿Verdad? Porque antes de la creación de todas las cosas, esas cosas ya estaban sin principio ni fin, lo que conocemos (¿Conocemos?) como eternamente. La cultura griega infiltrada en el cristianismo emergente hizo estragos en nuestras mentes inundándolas de una lógica y un razonamiento intelectual que son, créeme, acérrimos enemigos de una fe simple, genuina y auténtica.

(3) Fragmentos del Misterio

En la Biblia, las aguas hablan de las naciones. Y oí el sonido de las muchas aguas. Y vi gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación. Podemos ver, hoy, todavía, a un Israel seco, funcionando con los ritos de la sangre, pero sedientos de un agua que, en su momento, no quisieron beber. ¿Te has puesto a pensar alguna vez que, la misma agua con la que te duchas, o la que pones en un vaso para beber, es la misma agua del Génesis? Porque hasta donde yo sé, nunca se fabricó agua. El agua que existe, es el agua que viene desde el tiempo de Noé.

Y cumple un ciclo: líquido, gaseoso, sólido. Y es impresionante la vinculación que tiene con lo que dijo el profeta: así es mi palabra que sale, así la lluvia. Así que esa misma agua por sobre la que quizás Jesús caminó, hoy todavía la tenemos nosotros. Y el agua del Espíritu está hablando contigo, en un plano de agua con agua, porque tú eres más del setenta por ciento de tu organismo, agua. Por eso tus aguas hablan con las aguas del Espíritu. Hay un intercambio de aguas. Dime que ya lo habías visto a esto… Pero, eeeetoces, ¿El agua es el Espíritu? El Espíritu es Cristo, y Cristo es Dios. ¡Gloria a Dios si así fue!

Podemos ver algunos con aguas amargas, porque han padecido juicios, los han juzgado, los han herido. Otros están con aguas frescas, que saltan como de manantiales y a raudales para otras personas.  Los demonios sólo pueden operar sobre el agua. Por eso, cuando sale uno, anda vagando por lugares secos. Hasta que viendo otra vez su casa, con agua, que ha sido limpiada, (O salvada), pero que no encontró su destino, vuelve y entra; y trae siete más. Yo les invitó a hacer algo que yo quiero hacer. Yo los invito a leer otra vez los evangelios, teniendo especial cuidado con el agua.

Primer milagro de Jesús, las bodas de Caná. Agua. Mensaje de Juan. Agua. Los cerdos donde van a meterse los demonios de legión: al agua. Jesús no vuela, camina sobre el agua. ¿De verdad piensas que hubiera sido imposible para Jesús volar, si Él lo hubiera deseado? Pero no; eligió caminar sobre el agua. El agua trata de matarlo, allí. Ahora recuerda el estanque de Betesda. El paralítico de treinta y ocho años, con los cinco pórticos, que hoy sabemos, son los cinco ministerios, pero que no eran suficientes para cambiar la vida de esta gente. ¿Por qué? Porque a todo, Israel lo resolvió con la sangre. Y aunque había agua y el agua estaba ahí, cada vez que un ángel bajaba y movía las aguas, el primero que se metía se sanaba.

El agua siempre estuvo allí, pero a ellos nunca les interesó que se movieran más las aguas. O que vengan más ángeles, o que pase algo. Noten; el paralítico está siendo sanado; Jesús le dice: levántate y anda; y ellos, como no aparece la palabra sangre, no le creyeron. Y no pudieron entender la sanidad por agua. ¿Por qué Jesús tiene que escupir? ¿Por qué hace el barro para sanar al ciego? Hay una cantidad de elementos que traen un diseño que no hemos visto. Debemos leer nuevamente la palabra, porque nos damos cuenta que hemos obviado algo.

Y yo, como ministro del Señor, como simple hijo de Dios, quizás sigo funcionando sólo con la sangre. Y me olvido que la religión es solamente sangre. Pero el Reino, no; el Reino es sangre y agua. Yo, por ejemplo, no creo que podamos sanar a nadie, si no entendemos cómo opera el agua. Creo que está llegando el tiempo donde por fin vamos a poder entender, y no simplemente aceptar por reverencia, la razón y el por qué el Señor dijo: Yo Soy el Agua Viva. Él no dice Yo Soy Sangre. Nunca. Él dice: ¡Beban de mi sangre! Pero no dice Yo Soy Sangre. Y sí dice Yo Soy el Agua Viva.

Y hay una gran diferencia entre yo tengo sangre, o tomen de mi sangre, a yo soy el agua. Su propia naturaleza está reflejada en esto. ¿Te diste cuenta que así también empieza el primer libro de la Biblia? Agua. ¿Y te diste cuenta que también termina en Apocalipsis con el agua? Y si tú miras Génesis, verás que Dios opera sobre el agua usando su palabra. Es más; Dios opera en Génesis sobre el agua. En Génesis, si tú lo observas con atención, encontrarás que hay dos tipos de agua. El agua que tú conoces, que está en los océanos, en los ríos, en los lagos y el agua que está en las bóvedas superiores.

Por eso es que se produce, un día determinado, una expansión donde se separan las aguas de las aguas. Es decir que hay aguas sobre nosotros, y hay aguas debajo de nosotros. Y hay aguas en nosotros. Y cuando las aguas se conectan, las que están encima de nosotros, con las que están dentro de nosotros, nuestra vida es cambiada por completo. Cuando esas aguas se mezclan con las aguas que están debajo de nosotros, se produce un avivamiento. Por eso es tan importante el papel que Dios siempre le da a las aguas. ¿Recuerdas cuál fue la señal que Israel tuvo que vencer para entrar a Canaán? Las aguas del río Jordán. ¿Y aprobaron? ¡No! ¿Por qué? Porque murmuraron. Y el agua les impidió entrar.

¿Cuál es la señal del profeta? Pregúntale a Elías: gobierna sobre el agua. Separan las aguas. Cuarenta años después, Israel va. Y otra vez está en el borde del Río Jordán. Y esta vez mantiene la boca cerrada. Y entonces las aguas sí le dan el acceso. Es notable, pero si se pudieran ver (No dije oír, dije ver) las palabras, veríamos que muchas de las palabras que aquí se están soltando, entran en ciertas personas y anidan en ellas. Son palabras que no volverán, al menos vacías. Y en otras personas esas mismas palabras rebotan, porque todavía tienen cerrado su entendimiento.

Si tú quieres recibir algo que no has recibido hasta este día, tendrás que oír algo que no has oído hasta este día. Y luego, también tendrás que empezar a hacer algo que no hayas hecho hasta este día. Porque el agua nunca está quieta. El agua siempre está en movimiento, genera vida. El agua es la vida misma. Desde hoy será mejor que no mires lo que el hombre tiene, sino lo que Dios tiene para darte y quiere darte. Todas esas cosas tienen un sello que se disuelve solamente con agua. Y todavía está sin diluirse porque hasta hoy solamente hemos esgrimido la sangre.

El agua nunca está quieta, el agua genera vida. El agua transporta la vida misma. Y es tremendo, porque muchos de nosotros, habiendo sido ministros por la gracia y para la gloria de Dios por años, y hasta habiendo llevado algunos con unción de evangelistas, a mucha gente a la salvación, hoy nos damos cuenta que recién estamos empezando. Es probable que haya llegado el tiempo en que Dios te tenga que poner una lanza para hacer lo que el soldado hizo. ¿Cómo? ¡No lo entiendo! Mira; él vino a ser herido por nosotros. Y siempre hemos pensado que es nuestro pecado el que lo hiere, y es muy cierto, pero creo que eso no es todo.

Porque la sanidad física, por ejemplo, viene por el agua, no por la sangre. Uno puede ser salvo por la sangre y estar enfermo de todo. Dios jamás utiliza una lanza para su ejército, utiliza una espada. ¿Y entonces qué significa esto? ¡Porque yo jamás levantaría una lanza contra el Amado! ¡Nunca! Es muy correcto y honorable que pienses así, pero no te extrañe que –Dios te diga que, si no lo haces, jamás podrás tomar de esa agua. Y si no lo puedes entender no te lo censuro, yo tampoco lo termino de entender del todo. Pero es así, porque Dios sigue siendo Dios. Le crees o no le crees, pero no le hace. Dios no abandona Su trono porque tú te gradúes de incrédulo.

(4) Retornar al Agua

Porque resulta ser que a mí me enseñaron, con sólo dos días de convertido, que cuando no entiendo a Dios lo que tengo que hacer es creer y confiar en él, nada más. Para eso, sólo debemos tener fe. Y no te olvides que lo que más hiere a Dios no es nuestro pecado, es nuestra incredulidad. Por alguna razón, hay un notable movimiento de aguas en el mundo natural. Ciudades están siendo inundadas. Se han desbordado ríos. Hay aguas que han salido del Seol. David habló de esas aguas. Hay aguas que Dios quiere derramar sobre su pueblo, y en medio de eso, están las aguas naturales de la tierra.

Es tiempo de que afinemos nuestros oídos al agua, que dejemos la mente natural con la que hemos nacido, y que en muchos casos la iglesia misma ha reforzado. Y podamos empezar a entender lo que Dios está hablando. Romanos 1 dice que las cosas invisibles de Dios se pueden ver por medio de las cosas hechas. Y, definitivamente, si bien esto es algo que los profetas entienden, no es sólo para ellos. Está habiendo un cambio en la propia naturaleza del agua. Jesús habló un día acerca de las lluvias postreras. Él habló acerca de las lluvias tempranas, y las que están calculadas para iniciar el proceso de la siembra y la cosecha.

Pero también habló del agua, de esa lluvia que viene en el final de todo. Si tú no entiendes los tiempos del agua, nunca vas a poder sembrar. Porque siembres lo que siembres, si el agua no cae, tú no cosechas nada. Mucha gente no ha podido cosechar, porque no entendió los tiempos del agua. Que el Señor use a esta generación para que pueda gobernar sobre el agua, de tal manera que el desierto que formó el diablo cuando él cayó, como dice en Isaías, se convierta en un lugar de aguas. Hay un pasaje en el Antiguo Testamento, que lamentablemente sólo terminó siendo un pasaje profético, que dice: sendas Dios hará, donde piensas que no hay.

Él obra de formas y maneras que no podemos entender. Luego dice: Él me guiará por caminos y en la soledad me guiará, y agua en el desierto encontraré. En ese pasaje dice que nosotros convertimos, aún ese desierto, en lugares de aguas y manantiales. Damos gracias al Señor por la sangre que él nos ha revelado el día que nos salvamos, el día que se hizo visible su gracia. Pero este es un tiempo de aguas, un tiempo donde Dios quiere revelarnos cómo operan esas aguas. Cuando tú comes la Santa Cena, no sólo tomas un trozo de pan y una copa de vino. Debes ser consciente que, dentro de ese vino, también hay agua.

Aquella noche, Jesús tomó un recipiente, agua y una toalla, y uno piensa que tiene que ver con limpieza. La mente natural dice que lo que él quería enseñarles, era la humildad. ¿Tú crees que Jesús tenía necesidad de enseñarles la humildad? Yo creo que Jesús les estuvo enseñando humildad por espacio de tres años. ¿Tú crees que va a esperar justo la última noche que está con ellos para enseñarles humildad? Él les enseñó humildad desde el día en que él nació. El lugar donde nació, la familia que Dios le dio. El rey nació con un padre que era carpintero. ¿Qué humildad quieres?

¡Es que no, los estaba queriendo lavar de los pecados que faltaban! Ah, sí, ¿Eh? ¿Sabes qué dice mucho antes? ¡Todos vosotros estáis limpios por las palabras que os he hablado! ¡Él ya los había limpiado! ¿Por qué, entonces, les lava los pies? Porque los conecta con el agua de revelación. Porque si no, ellos iban a celebrar la Pascua, como la había celebrado Israel por dos mil años, sin entender. ¡No era el cordero, no era la sangre! Esa comida es la preparación para la más grande migración que tuvo que pasar Israel. La única forma en que se abre el agua, al día siguiente, era la Pascua. No puedes cruzar el agua, sin tener la sangre. Por eso es que Egipto no pudo cruzar el agua. No tenía la sangre.

Pero la sangre viene para equiparte, para que puedas salir. Eso se llama destino. ¿Ahora entiendes por qué tomaron las hierbas amargas en la cena? Era la manera en que estaban sanando las aguas. ¿Ya entendiste lo que es la amargura, no es cierto? Esa noche, Jesús, lava los pies de los discípulos. Y al hacerlo, los conecta con la fuente de la relación. Que el Señor nos libre de nuestra mente natural, y dejemos de entender lo que por herencia hemos entendido, pero nunca por revelación. Y es por esa razón por la cual tanto los endemoniados como el resto de los hombres opositores al Reino son sucios: odian el agua. ¿No lo habías visto a esto?

Cada domingo se reúnen en un montón de lugares gente sedienta, que sale tan sedienta como entró. La reforma de la cual Dios está hablando, es devolver la gente al agua. El agua adopta la forma del recipiente. La sangre se coagula, está diseñada para funcionar y cumplir un propósito. Pero el agua se adapta a cualquier cultura, a cualquier forma de pensamiento. Ya no necesitamos de un ángel que baje y mueva las aguas. La fuente fue abierta para todas las naciones de la tierra. La reforma empieza donde el agua brotó. Si todavía no has sido nacido de lo alto, que el Señor te ponga a luz ahora mismo. Pero si ya has nacido de arriba, no te quedes como Nicodemo. Es necesario nacer del agua y del Espíritu.

(5) El Jesús que Rompe Doctrinas

Los que como yo han congregado alguna vez en iglesias de las llamadas conservadoras, habrán escuchado hablar, (O incluso habrán formulado el famoso “pacto”) referido al no uso del alcohol, pero más específicamente, aquí en Argentina, del vino. En la que fuera mi congregación última, en una ocasión desde la plataforma se invitó a realizar un pacto delante de Dios comprometiéndose cada uno a no beber vino, por considerarlo pecaminoso. De hecho, el alcoholismo es pecaminoso, de eso nadie tiene dudas y no se necesita pactar con nadie para defenestrarlo. Lo que resulta curioso es que ese pacto, traído desde los Estados Unidos de América por antiguos y muy respetados misioneros en Argentina, no menciona al Whisky ni a la Cerveza. Es evidente que estos vaqueros devenidos a misioneros, conservaban la esencia de los antiguos “saloón” del oeste americano, y consideraban pecaminoso al vino, una bebida de los pueblos latinos y tercermundistas, pero no al producto de la malta o al de la cebada. Creo que, en homenaje a ellos, se escribió en el evangelio de Juan, el relato de las Bodas de Caná.

(Juan 2: 1) = Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

(2) Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.

En primer lugar, vamos a ubicarnos en tiempo y espacio. Todos los que por poco o por mucho hemos estudiado algo de teología, sabemos que el evangelio de Juan, a diferencia de los otros tres, no es cronológico. Esto es: Juan relata sucesos aquí y allá sin seguir una rutina de tiempo. Muy bien puede contar un episodio ocurrido un día y luego, dos capítulos más adelante, relatar otro que ocurrió un mes antes del que contó primero. Sin embargo, en los primeros versos de su evangelio, hay una rutina que nos permite determinar algo que luego explicaremos.

Fíjate que en los versos que van del 1 al 28 del primer capítulo, relata cosas que suceden en un mismo día. Luego, en el verso 29 dice que lo que va a relatar ahora, ocurrió el siguiente día, esto es: el primero, luego de su presentación en sociedad. Y eso llega hasta el verso 34. En el 35, vuelve a expresar el siguiente día, lo cual lo convierte en el segundo luego de su presentación. Y así va hasta el 42. En el 43, tiene un encuentro con Felipe, a quien incorporará a su grupo, y éste le comenta a Natanael que han encontrado al que profetizara Moisés. Y eso, según dice el verso 43, ocurrió el siguiente día, que en este caso es el tercero. Ahora bien; ¿Cómo empieza el capítulo 2 que estamos revisando? Dice que al tercer día se hicieron unas bodas. Esto quiere decir que estas bodas tienen ocasión de ser en el mismo día de su reclutamiento de Felipe y la mención de este a Natanael.

¿Por qué hago énfasis en esto? Simple. Porque lo que va a suceder en estas bodas, no tenía hasta allí antecedentes que permitieran que alguien se imaginara algo así. Son unas bodas que se realizan en la ciudad de Caná de Galilea, que en ese tiempo estaba ubicada a más de doce kilómetros al noreste de Nazaret. Y de acuerdo con lo que leemos en este mismo evangelio de Juan, pero en el capítulo 21 y verso 2 (Natanael, el de Caná de Galilea), estimamos que este hombre era nativo de esta ciudad. Y a esas bodas, muy probablemente, aunque no es confirmado en ningún escrito serio, de algún familiar bastante cercano de la familia de Jesús, concretamente de su madre, fue invitada no solamente ella, sino también Jesús, que, permitido por los familiares de los novios, extendió su invitación a sus discípulos. Esto significa algo: no estuvieron allí por casualidad, pero tampoco porque Jesús ya fuera una personalidad importante en ese ambiente.

(3) Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: no tienen vino.

(4) Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

En primer lugar, a los que pretenden ver un tratamiento despectivo de Jesús para con su madre, ya que, en lugar de llamarla madre o mamá, la llama mujer, tengo que aclararles que esta palabra de ninguna manera significaba una falta de respeto o de afecto para con ella. Se usaba, fíjate, para dirigirse a gente de rango. Algunos han pensado (Y hasta enseñado), que María deseaba que Jesús aprovechara esta ocasión para presentarse públicamente como el Mesías. Sin embargo, no es necesario suponer que ella quiso simplemente que Jesús la ayudara a conseguir vino por medios normales, teniendo en cuenta que se trataba la boda de un pariente, después de todo. Jesús, por su parte, le da una respuesta que suena descolgada para con el pedido. Lo que sucede es que Él le responde en un plano espiritual. Le dice que todavía no es su hora de revelarse, ya que relaciona al vino con la revelación. De todos modos, como se verá luego, y simplemente por amor profético, decide obedecer a su madre y cumplir con su pedido.

(5) Su madre dijo a los que servían: haced todo lo que os dijere.

Esto tampoco fue una simple ocurrencia de María. Ese algo interior que le había hablado antes de la divina gestación y que todavía se comunicaba con ella, tal como el Espíritu lo hace con cualquier creyente fiel, hoy, (Estoy tratando de desmitificar su imagen), es un símbolo vigente y perenne. Obedecer a Jesús constituye la primera evidencia de que lo amamos y somos sus discípulos. Nuestra decisión de obedecer es la clave para comprender las realidades espirituales de las Escrituras y permitir que el Espíritu Santo nos enseñe. ¿Sugerencia al margen de este episodio concreto? Practica siempre la obediencia instantánea a cualquier cosa que Cristo te mande.

(6) Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

Dice que cada tinaja contenía dos o tres cántaros, lo que daría un total de entre quinientos cuarenta a ochocientos diez litros. La purificación de los judíos, mientras tanto, tenía que ver con una tradición judía que requería varios tipos de lavados ceremoniales. Los judíos estrictos lavaban sus manos antes de una comida, entre cada plato y después de la comida. Esta “purificación” no solamente abarcaba lavarse las manos, también incluía lavar las tazas y vasijas. Como los caminos no estaban pavimentados y la gente usaba sandalias, se necesitaba agua para lavar los pies. En una gran fiesta de matrimonio judía se requería una gran cantidad de agua para todos esos menesteres.

(7) Jesús les dijo: llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. (Esto nos muestra algo: que las tinajas estaban vacías o, en todo caso, con cierta cantidad de agua que no alcanzaba a completarlas)

(8) Entonces les dijo: sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

En principio, y a todo de síntesis informativa, te cuento que el Maestresala era un criado de la casa, (Se utilizaba mucho en las casas reales), que se ocupaba de la distribución de la comida y de probarla para prevenir envenenamientos. Jesús cumplió con esa formalidad porque no quería trastocar el orden del banquete de bodas, y Él sabía que, sin pasar por el maestresala, lo que ahora había en las tinajas, jamás podría ser llevado a las mesas.

(9) Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo (10) y le dijo: todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora.

Observa que, en ningún momento, con anterioridad en este relato, se deja vislumbrar lo que Jesús haría. La conversión del agua en vino, tan fácil de entender, relatar, predicar y enseñar por cualquiera de nosotros, hoy, fue un misterio en el plano natural que ninguna clase de magistrales científicos anti-biblia se han atrevido o podido desestimar o disminuir, tal como sí lo han hecho con otros milagros. ¡Y eso que hasta inventaron una glándula no sé dónde que segrega un aceite de no sé qué, y que es la que determina que tengamos o no tengamos fe!

El caso es que sí lo hizo. ¡Setecientos litros, (Promedio), de exquisito vino les fabricó sin moverse del sitio en donde estaba! ¡Me pregunto qué hubieran hecho los participantes del pacto de no beber vino ante una situación así! Hubieran cumplido con el pacto, no faltaba más. ¡Pero es que al vino lo había fabricado el propio Jesús! No importa, el pacto es más importante. Religiosidades y estupideces tradicionales juntas, no hacen un buen combo. Y esto de ninguna manera es un salvoconducto para el alcoholismo con vino. ¡Ni se te ocurra! Los borrachos no entran al Reino, está escrito. Pero Jesús, (Y Pablo, por allí, en un consejo a Timoteo), nos muestran que, cuando hay dominio propio, absolutamente todo nos es lícito.

Ahora bien; ¿Tú vas a creer que Juan inserta en su evangelio este relato, que, si lo colocamos junto al de la resurrección de Lázaro, francamente, tiene muchísimo menos espectacularidad y valor, sólo para mostrar un milagro más de Jesús? ¿De verdad habías creído eso? Juan inserta este episodio, inspirado por el Espíritu Santo, porque el deseo y la intencionalidad es la demostrar en primer lugar que, entre el agua y el vino, sólo existe una diferencia: Jesucristo. ¿Y eso qué nos enseña? Que, entre la Vida, (Que muchos gustan de relacionar con el agua, y no está mal, pero que biológicamente radica en la sangre), y el Vino, (que a todas luces es la revelación), sólo hay un puente: Jesucristo. El agua, en este caso, es el puente entre la vida y la revelación.

(11) Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

(12) Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días.

Empiezo por el final para matar una vaca sagrada del catolicismo romano, la permanente y eterna virginidad de María. Dice que descendieron a Capernaum Él, (Jesús) su madre, (María), sus hermanos (¿Quiénes o cuáles eran sus hermanos? La teología católica romana dice que se refiere a los hermanos en la fe. Claro, pero resulta ser que los únicos hermanos en la fe que habían concurrido a esas bodas, eran sus discípulos. ¡Y a sus discípulos los menciona a continuación, independientemente de sus hermanos! Conclusión: María y José tuvieron hijos naturales, humanos, engendrados por relación sexual, como todos los demás humanos, luego de haber dado a luz a Jesús, que sí fue concebido de manera sobrenatural y divina. Sucede que reconocer y aceptar esto, es desmoronar una doctrina que presenta a María como virgen mediadora, y llevarla a la única categoría con que la Biblia la muestra: madre natural de Jesús. Y punto.

El milagro de la conversión del agua en vino, más allá de lo dicho anteriormente, que es la explicación espiritual y revelada del suceso, tiene también una explicación más teológica, dada en el verso 11, cuando expresa que al hacer eso, Jesús manifestó su gloria. La palabra utilizada para “gloria”, aquí, es doxa, a la que para entenderla, deberíamos compararla con nuestras más conocidas “doxología”, “paradoja”, “heterodoxia” y “ortodoxia”. Originalmente, es una opinión o un concepto al cual uno está asido. Así, la palabra denota reputación, fama, y la estima que se le da a una persona. La palabra evolucionó hasta llegar a significar honor o gloria que se dispensa a pueblos, naciones e individuos. Doxa, en el Nuevo Testamento, designa el esplendor, el brillo y la majestad centrados en Jesús. Aquí doxa es la perfección majestuosa y absoluta que reside en Cristo y se evidencia en los milagros que realizó. Y, fíjate que dice aquí que fue por eso, y no por alto discernimiento u otra razón espiritual, que sus discípulos creyeron en Él.

Ahora bien; sí debes quitar algún sello, quítalo. El agua no sirve para estar guardada. Cuando el agua se estanca no genera vida, genera muerte. ¿Por qué fue tan extraordinario el vino que Jesús les dio en las bodas de Caná? ¿Por qué el maestresala quedó asombrado? Porque ese vino no vino de una cepa; no tenía origen vegetal. En el vino que le dieron en Caná, no intervino la vid. Jesús convirtió el agua en vino, sin que se presione ninguna uva, sin que se macere nada. ¿Por qué? Porque las vides habían sido corrompidas. El agua, entonces, es lo que Dios necesita para que se manifieste el vino. Y no es un vino que aparece del modo natural. Ese vino apareció cuando Jesús habló. ¡Ese es el vino del nuevo pacto!  No proviene de la vid del Antiguo Pacto, proviene del cielo. ¿Arriesgamos? Se necesita a Cristo para acceder a revelación.

(6) Somos Rocas que Cantan

Cada vez que nosotros enfocamos nuestra mente en un problema, quizás nos perdemos lo que realmente Dios quiere hacer, que no es para nada sólo resolvernos el problema, sino entregarnos algo que nos sirva de allí hacia adelante. Goliat tenía una razón, no era un problema para Israel, porque Goliat no era un problema para Dios. Pero era necesario que Goliat esté presente para que, a través de él, Dios le entregue una llave a Israel. Esa llave, Dios, se la da a David.

Esa victoria que él tiene sobre ese gigante, va a salvarle la vida más de veinte años después, cuando él está escapando de Saúl. Y la única espada que él encuentra disponible, es la espada que un día se levantó contra él. Y esa espada se constituye en el arma que él va a usar para defender su vida. Uno de los problemas que tenemos como seres temporales, aunque somos eternos, es que asociamos los problemas a un momento determinado. Cuando sabemos que en Dios el tiempo no tiene nada que ver, y lo que él pretende de verdad darnos, trasciende el tiempo, y aún trasciende quizás nuestras propias generaciones.

Esto, que supongo debes haber escuchado o leído muchas veces, tiene una explicación tan sencilla que estremece, al acceder a ella, poder entender la eternidad de un modo que antes nos resultaba imposible. ¿Cómo medimos el tiempo? Conforme a lo que haga nuestro planeta. Cuando gira sobre sí mismo en su totalidad, eso para nosotros es un día. Cuando además de eso gira en su totalidad una vuelta completa alrededor del sol, eso para nosotros es un año. ¡Muy bien! ¿Y si abordamos una tremenda y todavía inexistente nave espacial y nos vamos, no solo fuera de la Tierra, sino también fuera de toda esta galaxia en la que estamos? ¿Cómo mediremos el tiempo allí? No podremos, por en ese lugar nuestro tiempo ya no existe. No sabremos cuando ese planeta giró sobre sí mismo o alrededor de un sol que ha desaparecido de nuestra vista. ¿Verdad que suena fantasioso? No le hace, es la verdad. Eso es lo más parecido a una dimensión eterna.

Déjame decirte que sé perfectamente que en cada ocasión que tomas tu equipo de sonidos, cualquiera este sea, o tu monitor de lectura, cualquiera sea su tamaño y tecnología, y te conectas con nosotros, es porque estás buscando algo que todavía no has podido encontrar en otro lugar. Eso es algo que quienes de uno u otro modo aportamos a este ministerio, tenemos muy en claro; nadie va a buscar algo que ya encontró. Sabemos que no estás allí para escuchar o leer una simple prédica dominical, porque para eso te hubieras quedado donde estabas y cómo estabas.

De allí que no se van a extrañar si les digo que tanto en lo personal como en lo global con muchos otros hombres y mujeres de Dios que conozco, Dios nos ha empezado a hablar en estos últimos tiempos respecto al agua. La mayoría de nosotros, hombres y mujeres adultos, fieles y estudiosos de la palabra, hemos creído hasta aquí que ya lo conocíamos todo respecto a la sangre, el agua y la obra de Cristo significaban. Y debo confesarte que, a partir de esa inquietud, me he ido dando cuenta que había una serie bastante numerosa de cosas que yo ignoraba completamente al respecto. Por otro lado, también me di cuenta que no podía, -como quizás he hecho otras veces-, ir a una librería y buscar un libro que me enseñara algo sobre eso. No existe tal cosa.

Entiendo que el nivel de revelación que Dios está soltando para poder establecer su Reino en las naciones de la tierra, tiene, valga la redundancia, un nivel de autoridad que jamás antes ha tenido. Supongo que puede parecer algo arrogante esto que estoy diciendo, pero espero que a medida que tomes contacto con lo que traemos, puedas entender a qué me estoy refiriendo. Conviene aclarar antes de proseguir, que el hombre está diseñado para habitar lugares celestiales como es, por ejemplo, el trono de Dios. Estar ante el trono de Dios es, para el hombre, estar en un lugar para el cual está preparado. En contra de lo que dice la ciencia incrédula, el hombre no ha sido diseñado para habitar donde hoy está habitando.

Porque no interesa qué calidad de mansión estés habitando en este mundo, nada de eso puede compararse con encontrarse delante del trono de Dios. Y es precisamente desde ese lugar desde donde Dios, hoy, nos está diciendo a todos quienes quieran oírlo, que estamos entrando en un tiempo de guerra de aguas. Y en ese marco hay que consignar que, si Dios dependiera de nuestras mentes para hacer las cosas, seguramente que Dios tendría un problema. ¿Por qué? Porque nuestra mente no está ejercitada para poder ver todo lo que espiritualmente él quiere mostrar. Yo digo guerra de aguas y una mayoría imagina ríos secándose y mares diluyéndose. Y detrás de esto, potencias internacionales invadiendo lugares donde todavía el agua fluye límpida y pura. Algo que muy bien podría ser así en lo natural, pero que no es precisamente la guerra de la cual estamos hablando, porque esa es espiritual, no física.

Alguien lo graficó muy bien como una instalación eléctrica, en la que antes de la caída había cien cables que unían la energía de Dios con la mente del hombre. Luego el pecado entró devastador y quemó noventa y nueve de esos pequeños cables. Sólo uno quedó activo y por ese pequeñísimo cable puede hoy circular la revelación de Dios a la mente del hombre. Adán tenía esos cien cables pequeños, unidos, él era una calidad de hombre que nosotros jamás conocimos. Estar en el espíritu, entonces, es poder unir más cables, de tal manera que aquellos que se habían roto, se puedan ir sellando nuevamente. Un profeta, entonces, es una persona que, de esos cien cables, puede tener unos diez o veinte ya unidos.

Todos deseamos andar en el Espíritu, pero para poder hacerlo, es necesario que dejemos a un costado nuestra bandera. Porque cada vez que encaramos algo para Dios, indefectiblemente lo hacemos con una bandera de nación terrenal en el alma. Yo tengo la de Argentina y tú la que te corresponda conforme a donde hayas nacido. Porque lo queramos o no, lo propiciemos o no, nuestra identidad nacional está metida y arraigada en cada uno de nosotros. Pero resulta ser que al trono de Dios no puedes acceder con una nacionalidad manifiesta por encima de los intereses reales del Reino. No hay tal cosa como un argentino viviendo en el Reino. Es un miembro del Reino de Dios habitando temporalmente en un suelo llamado Argentina.

El Espíritu Santo trabaja y opera en favor de gente que ya no es ni judía ni griega, ni bárbaro ni escita, ni hombre ni mujer. Entonces, a la hora de trabajar para el Reino, debemos necesariamente despojarnos de nuestra nacionalidad. Porque lo que Dios entrega no es para un país, es para su Reino. Para Dios, su iglesia es una suma de rocas que cantan. Cierto es que su palabra dice que somos rocas vivas, pero ¿Cómo puede cantar una roca? Simple: sólo si está perforada y el viento pasa por ella. Te estoy queriendo decir que el Espíritu, al pasar por en medio de nuestra constitución, emite un sonido.

Y no es lo único que puede hacer. El Espíritu Santo opera de tres maneras diferentes. Opera como viento para el espíritu del hombre; opera como fuego para el alma del hombre y opera como agua para el cuerpo del hombre. Somos la roca, la morada que Dios esculpió para que su Espíritu calce perfectamente en ella. La Biblia dice que somos lámparas, y también que tenemos lámparas. Y es bueno saber que la lámpara del hombre, es su alma. Mientras tanto, el Espíritu es la lámpara de Dios. Y créeme que hay una buena diferencia entre tu lámpara y la lámpara de Dios.

La palabra dice en Ezequiel que del trono de Dios sale un río de agua viva. Ese río se divide en tres brazos. Originalmente se dividía en cuatro. Uno de esos brazos bañaba el huerto del Edén. Llegaba a un extremo del huerto y se abría en cuatro brazos, que eran los cuatro ríos que rodeaban al huerto del Edén. Pero cuando el huerto del Edén fue separado del plano en el que estaba, ese río también se cerró. Y quedaron sólo tres brazos de río. Ellos conforman una catarata que cae a un lugar intermedio entre el trono de Dios y nosotros, y allí se queda. Cada tanto una pequeña gota se salpica y cae a la tierra, y a eso le llamamos alegremente: avivamiento.

La gran duda que tenemos es respecto al lugar en donde esas aguas de bendición quedan encerradas por voluminosos diques. ¿Qué son esos diques? Son enormes estructuras que retienen al Espíritu de Dios hecho agua e impiden que llegue a la tierra. Otra duda: ¿Quién construyó esos diques que operan en nuestra contra? Cada uno de esos simbólicos diques fue construido con material emanado del pecado del hombre, en alianza con potestades caídas. Porque el hombre, en su pecado, es el mismo que cierra los cielos sobre él. En el fondo y como quiera que puedas argumentarlo, si tú no eres mas bendecido por el Señor, es porque en algún punto no se lo estás permitiendo.

Yo creo que cada uno de nosotros tiene alguna vaga idea de lo que implica nuestro pecado, pero también estoy convencido que no tenemos ni por asomo una idea aproximada, ni cuantitativa, de lo que verdaderamente ese pecado representa para el estancamiento espiritual, anímico y físico del hombre. Cuando alguien pisa el mundo espiritual y ve lo que Dios quiere dar y lo compara con lo que llega, es tremendamente frustrante. No resulta difícil, entonces, imaginar que cuando Jesús estaba ejerciendo su ministerio terrenal, un pequeño río se derramaba sobre su cabeza, se deslizaba por sus ropas y caía al suelo, formando un charco a su alrededor. Por eso es que él decía: el que tenga sed acérquese a mí, y beba. Jesús era el agua. ¿Era?

La gente, en términos espirituales, se acercaba a él con una piel color desierto, color tierra. Y a medida que el agua de ese charco iba subiendo desde sus pies hacia arriba, al llegar a la cintura, era como si se produjera una explosión y comenzaba a brotar agua de esa persona que antes estaba seca. Si hubiéramos podido ver desde lo espiritual el episodio de la alimentación con los peces y los panes, hubiésemos podido ver a cinco mil personas metidas con sus pies en el agua, recibiendo. Sólo así se puede entender cómo por espacio de tres días él no dejara de hablar y la gente se olvidaba de comer, de dormir, de todo, simplemente porque empezaba a haber un intercambio de aguas, y en ese proceso todos eran lavados, sanados, limpiados y renovados. ¿Verdad que verlo así, dista bastante de la historieta dramatizada por el ministerio teatral de la iglesia?

Y se volvían como árboles cuya savia comenzaba a desparramarse y los frutos comenzaban a aparecer en sus ramas, en sus brazos, y ellos empezaban a comer de esos frutos, que de alguna manera tienen que ver con la revelación. Ellos comían de lo que estaban entendiendo, como consecuencia de que estaban siendo renovados por haber sido remojados en esa agua espiritual. Sé perfectamente que, a esta altura, es más que poco lo que puedes entender y mucho lo que empiezas a dudar. Sobre todo, respecto a mi estado mental. Aunque me conoces, tienes temor que me esté volviendo loco o mu anciano con esto que más se parece a poesía futurista que al evangelio que te enseñaron.

Bien; déjame decirte que no, que no estoy más loco que lo que estaba cuando conociste este ministerio. Sí estoy más adulto, pero eso hasta hoy no ha modificado mi lucidez externa e interna. Y que esta parte de esa “locura” tiene una sola intención: tocar tu vida y llevarte a la dimensión para la cual fuiste creado. Si a esa intención le sigues llamando locura, Dios nos bendiga por esta locura que glorifica su nombre. Vas a ver que más adelante retomo las formas habituales apenas salpicadas con lo que al Señor se le ocurra y antoje añadir. Es lo hermoso de andar en el espíritu; nunca sabes que sucederá…dentro de treinta segundos…

(7) La Gracia del Agua Viva

Finalmente, En la prosecución de esta línea, deberemos hablar del agua viva. Muchas veces hablamos del Espíritu Santo en nuestro trabajo. Porque el Espíritu Santo es muy actual en la Iglesia de nuestros días. Jesús lo comparó al agua viva, de puro manantial, que sacia la sed y, al correr después por los campos, va engrosando su caudal y llena de fertilidad la tierra. Esa agua viva del Espíritu es lo que en idioma cristiano llamamos la Gracia de Dios. ¡Y qué regalo tan grande de Dios es el agua viva del Espíritu! Sin ella, nos abrasaría la sed y moriría nuestra alma por deshidratación…

Poco después de descubierta nuestra América, se encontraron dos barcos en el estuario del Amazonas, tan ancho que no se veían sus orillas. Se cruzaron los dos barcos. El uno entraba en el Brasil, el otro salía. Los que iban llegando estaban ya en el desespero. Se imaginaban estar todavía en el mar, y se les había acabado el agua potable. La embarcación no aguantaba más, y gritaban a los del barco que iba saliendo: – ¡Agua! ¡Agua para beber! ¿No tienen agua que nos puedan dar?… Los otros se dieron cuenta de la situación, sonrieron, y les respondieron con buen humor y felices: – Echen sus recipientes en este mar en que navegan, que el agua es dulce…

Aquellos hombres sedientos pensaron que se les reían. No se daban cuenta que el mar lo habían dejado atrás, y que iban navegando por un río de agua buena e inagotable. – ¡Beban, beban, que no van a agotar el río!… Y, a estas horas, la desembocadura del Amazonas todavía sigue lanzando avenidas inmensas de un agua dulce que nunca se acaba… Este hecho nos lleva ahora a mirar el agua tal como se miraba en los tiempos de la Biblia, ya que el agua sale a cada paso en las páginas sagradas. Y vemos que las cosas no han cambiado. Muchos hombres quieren beber, beber…, porque se mueren de sed, y no se dan cuenta de que la Gracia de Dios los rodea, les inunda, y no beben por desconocer el regalo que Dios les hace.

Conocida la Gracia de Dios, beberían a placer, y dejaría de tener sentido la queja de Dios por el profeta Jeremías: – Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y se cavan cisternas agrietadas, que no pueden contener el agua (Jeremías 2,13) No es otra cosa el ansia de placer que devora a tantos. Todos buscamos la felicidad, y la felicidad es para muchos algo desconocido, porque la buscan donde no está. Padecen un defecto de óptica, de perspectiva. Quizá ni son mala gente; son, sencillamente, unos equivocados.

Los salmos de la Biblia dan en el clavo cuando nos hacen levantar a Dios la mirada, y nos dicen dónde está la fuente del agua que apaga la sed. Un salmista cantaba: – Como busca la cierva las corrientes de agua, así mi alma te desea a ti, Dios mío. ¡Tengo sed de Dios, del Dios vivo! (Salmo 41) Otro salmista decía también: – ¡Oh Dios, Tú eres mi Dios, por ti madrugo. Mi alma está sedienta de ti, como tierra reseca, aridísima, sin agua. (Salmo 62) En definitiva, con la comparación del agua viva, la Biblia nos dice que la Gracia de Dios es la única bebida plenamente saciativa.

Dijo Eva Lavallière: El agua que ofrece tanto capricho moderno, capricho de placer prohibido, no es agua potable. No nos quita la sed, y encima nos mete en el organismo del espíritu los gérmenes de una corrupción que va mucho más allá del sepulcro… Una gran artista, después que en el teatro había levantado aplausos estruendosos, se ve acosada por altos personajes de la sociedad que la quieren agasajar. Y, al recibir sus felicitaciones, ella los rechaza con violencia: – ¡Fuera todos, que me aburren!… Deja la pobre su vida de pecado, se vuelve a Dios, la visitan sus compañeras, y solamente saben cruzarse las miradas más tiernas y profundas. La nueva convertida, contempla con cariño a las amigas, que dejan asomar unas lágrimas a sus ojos, mientras les dice: – No vuelvo más. ¡Si supierais lo feliz que soy!…

(8) La Definición Más Concreta

En el siguiente texto, creo con certeza que el agua cumple un rol definitivamente claro. No digo que sea lo absoluto, definitivo e inalterable. Ya sabemos cómo son las cosas de Dios: dinámicas, cambiantes y activas. Siempre apegadas puntillosamente a Su Palabra, es cierto, pero jamás similares en uno y otro caso. Pero digo que cumple un rol importante porque le toca simbolizar o representar a algo o alguien a quien cualquier creyente fiel y entendido dará como importante.

(Juan 7: 37) = En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

(38) El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

(39) Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Vamos a ver: cada día, durante la Fiesta de los Tabernáculos, (De esta fiesta es de la que se habla aquí), tenía lugar una alegre celebración en la que los sacerdotes traían agua, (Simbólica, de la que había brotado de la roca, según lo escrito en Éxodo 17), al templo, en una vasija de oro, desde el estanque de Siloé. Durante la procesión, (Que no portaba ninguna estatua, sino sencillamente esa vasija), la gente recitaba Isaías 12:3, que era la Escritura a la cual se alude en el verso 38, y que dice textualmente: Sacaréis aguas con alegría del manantial de la salvación... El agua era derramada sobre el altar como una ofrenda a Dios, mientras la gente gritaba y cantaba. Jesús fue el cumplimiento de todo lo que aquella ceremonia tipificaba.

Lo cierto es que todos aquellos a los que Jesús haya saciado la sed, se convertirán en canales para la revitalización espiritual de otros. La figura de ríos (de agua viva), contrasta con la de una fuente, en la que se alude en el capítulo 4 y verso 14, e ilustra la diferencia entre el nuevo nacimiento y la experiencia de la plenitud de una vida llena del Espíritu. Porque un río se nutre de afluentes, que son ríos o arroyuelos menores, mientras que una fuente produce de sí misma, del interior de la tierra. Juan interpreta las palabras de Jesús como una referencia al derramamiento del Espíritu Santo que todavía estaba por ocurrir. El Espíritu Santo existe desde toda la eternidad, pero aún no se había hecho presente en el sentido que indicaban aquellas palabras. Pronto la plenitud del Espíritu sería una bendición que todo el pueblo de Dios podría experimentar. De hecho y claramente, el agua, aquí, es el elemento que representa al Espíritu Santo.

De hecho, como el Espíritu Santo no es una persona al margen de la deidad, en suma lo que estamos viendo es que el agua es el elemento que, en estos casos puntuales, representa a Dios mismo. Padre, Hijo y Espíritu. Esta agua es la que nos ofrece Jesucristo, y la que significaba cuando gritaba en el Templo: – El que tenga sed que venga a mí, y que beba. De lo más profundo de aquel que crea en mí brotarán ríos de agua viva (Juan 7,38 y 4,14) Si esos creyentes alababan a Dios por esa criatura, la hermana agua, y la celebraban en su canto porque era preciosa, casta y humilde, ¿Qué habremos de decir de la otra agua, la de la Gracia, que no es más que el Espíritu Santo, derramado en nuestros corazones?

Pablo aplica a Cristo una tradición judía, según la cual, aquella roca golpeada por Moisés seguía después a los israelitas por el desierto proveyéndoles siempre de agua. El Apóstol ve aquí una figura de Cristo. Golpeado Jesús por su calvario, y una vez resucitado, suelta a torrentes el Espíritu Santo, el cual, recibido, hará que las entrañas del creyente se conviertan en avenidas torrenciales de agua viva y en surtidor que salta hasta la vida eterna. Si vivimos con gozo la Gracia de Dios, y animamos a los demás a vivirla con la misma ilusión, habremos contribuido, ¡Y de qué manera!, a apagar la sed de muchos espíritus hoy insatisfechos. ¿Estás entendiendo, a estas alturas, lo mismo que he entendido yo?

(9) Razones del Agua Viva

El capítulo 4 del evangelio de Juan es uno de los más hermosos y también famosos de los textos bíblicos. Porque es estupenda tanto la escenificación como el proceso del diálogo, así como los muchos detalles que ambientan perfectamente el relato. De hecho, lo que más nos interesa es su significado. Y ese significado nos dice que Jesús es el Agua Viva. Así es como este cuarto evangelio lleva casi al límite el género “Evangelio”, en el que los sucesos se narran por su significado.

A primera lectura parecen simples historias, narradas en base a sucesos que indudablemente ocurrieron, pero que definitivamente son tratados en el nivel de principios espirituales sólidos y evidentes. Reitero; el suceso es perfectamente verosímil, muy bien ambientado, incluso, en todos sus detalles. Fíjate que el paso de Jesús por Samaria hacia Jerusalén que se relata aquí, no está atestiguado en ningún otro evangelio, pero no es imposible. Algunos llegan a arriesgar que el pozo del que se habla es el llamado “Pozo de Jacob”, aunque la localización de Sicar ha suscitado no pocas discusiones y desacuerdos en los teólogos más estudiosos. Lo que sí podemos ver en el texto es el reflejo de la posición religiosa que tenían los samaritanos con relación a los judíos.

De alguna manera, Juan construye en este relato una especie de teología del Agua Viva, en nivel de concepto claro lindando con principio de esencia. Claro está que parecería una invitación para hablar del bautismo, pero sin embargo el texto tiene una connotación mucho más amplia y abarcativa. Se toma el agua, de hecho, en el sentido más bíblico, como aparece en el Libro del Éxodo. No se trata de sumergirse, lavarse, sino de beber”. En este sentido, Algunos eligen entender que el texto ilumina al bautismo, porque es allí donde alguna manera empezamos a beber el agua de Jesús. Lo acepto, no tengo autoridad ni revelación para no hacerlo, pero “algo” dentro de mí, me dice que esto va mucho más allá de eso externo que conocemos.

(Juan 4: 5) = Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.

(6) Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.

Haz un pequeño paréntesis y observa con atención el detalle que no es menor. Dice que Jesús está cansado y se sienta junto al pozo. Dice que fue como en la hora sexta. Lo que no sabemos es si se tomó conforme a la cuenta judía, (Equivaldría las 12 del mediodía) o romana, (06.00 de la mañana o de la tarde). Podríamos conjeturar que también debe haber estado sediento. Y esto nos muestra a un hombre de carne y hueso, como tú y yo, seas varón o mujer, es genérico. No es un súper-humanoide llegado del espacio sideral inconmovible a todos los avatares que sacuden a los humanos. Es un hombre terrenal que padece lo terrenal y que, a todo eso se sobrepone y puede producir lo que luego produjo en los ámbitos espirituales. Sólo porque el Padre estaba con Él, de otro modo hubiera sido imposible.

(7) Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: dame de beber.

(8) Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar de comer.

Aquí es donde el relato literal comienza a tornarse simbólico, espiritual, metafórico. Porque, piensa con objetiva visión: ¿Realmente necesitaba Jesús pedirle agua a una mujer? ¿Los discípulos lo habían dejado solo para ir a comprar comida a la ciudad? ¿De eso se trataba o estamos hablando de otra cosa no revelada? Porque, veamos: Jesús tenía suficiente poder como para sacar agua de donde no se la observara y también de hacer aparecer comida sin necesidad de ir a comprarla, ¿Verdad? Entonces, sí; había algo más en todo esto que comenzará a desarrollarse luego.

(9) La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.

Podemos recrear en nuestra imaginación la escena. Jesús está hablando con una mujer, lo cual ya es toda una noticia, conforme a sus formas y a las costumbres de la época. Y por sobre todo eso, una mujer samaritana, que para los judíos es herética, extranjera y por suma de cosas, de mala fama. Todos se extrañan de ese episodio, hasta el propio Juan, que en su escrito se ve en la necesidad de aclarar que los judíos y samaritanos no tenían relación alguna.

Porque esa no es una aclaración de los editores de la Biblia o de algún comentarista, es del propio Juan. De hecho, esta actitud, independientemente de lo que espiritualmente se revelará, implica una condición singular de médico en Él. Indefectiblemente ha venido para curar, para salvar y para redimir, y para eso tendrá que estar en contacto con los enfermos, cualquiera sea su condición. No te olvides que Dios no hace acepción de persona; es lo que llamamos la iglesia la que muy a menudo la sigue haciendo.

Esto nos muestra, por si nos hiciera falta, una preciosa imagen de Dios. Es evidente que a Jesús le interesa muy poco el templo, el culto externo, e incluso “los hermanos” en la fe. Le interesa por encima de todo que esa mujer, cualquiera sea su condición, pueda reacomodar su vida. Él vino a salvar al mundo, no a la casta religiosa. ¿En dónde te ubicarás tú respecto a esto? Nuestro clásico bíblico dice que, porque Dios amó “tanto”, (Que significa mucho) al mundo, fue que entregó a su Hijo unigénito. A la iglesia no necesita decirle que la ama, es suya, es su prolongación, es su imagen en la tierra. ¿Y si ella no lo es y busca beneficiarse a sí misma? Entonces no es iglesia, es sinagoga de Satanás. ¿Duele leer esto? Lo lamento, a veces una verdad trae consigo más lágrimas que sonrisas.

(10) Respondió Jesús y le dijo: si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice: dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

Quiero detenerme un instante en este versículo, porque es probable que lo hayas leído decenas de veces y nunca alcanzaste a ver lo que esconde su expresión. ¿Sabes cuál es el don de Dios que ella debía conocer? El Espíritu Santo. ¿Y entiendes por qué razón? Porque con el Espíritu Santo morando en su ser interior, ella habría discernido de inmediato quién era Jesús y hubiera hecho lo que haría luego de recibir ese shock espiritual. Lo que es el agua para la vida normal, eso es Jesús para la vida humana. Jesús es el Agua, Jesús es La Palabra, Jesús es el que da el Espíritu. Jesús no es un pozo donde se va a beber de vez en cuando, es una fuente de espíritu; el que bebe de Jesús es fuente. Él mismo siente brotar dentro de sí el Agua que emana hasta la Vida Eterna, y no tiene más sed de otras aguas, porque Jesús quita la sed de todas las otras cosas. ¿Entiendes ahora por qué escuchamos, presenciamos y sufrimos tanto discurso chato, barato y sin unción?

(11) La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo, ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?

(12) ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

¡Claro! Nosotros leemos este pasaje con una mentalidad propia de aquel que, con el periódico del lunes en sus manos, pretende hablar con sabiduría y criterio de los resultados deportivos del domingo. ¡Con toda la historia a la vista, cualquiera es sabio! Pero reflexiona: la respuesta de la samaritana, ¿No es un calco de la que te daría cualquier mediano intelectual ante la menor mención tuya de las cosas de Dios? ¿No es similar, incluso (Y voy más profundo), que ocurre cuando tú hablas del Señor con un líder, y él te responde hablando de la iglesia como institución humana, social y hasta política? ¿Alguien se atreverá a decir en voz alta, alguna vez, que, así como el mundo incrédulo y el creyente no pueden comunicarse porque hablan idiomas diferentes, eso mismo pasa entre el creyente genuino y el religioso de día domingo?

(13) Respondió Jesús y le dijo: cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; (14) más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

No son pocos los teólogos que se han enredado y bastante con este pasaje. Lo cierto es que lo dicho y luego escrito es una enorme ilustración tremendamente gráfica e ilustrativa respecto a la regeneración que conduce a la Vida Eterna. Y, de paso, como añadido de menor cuantía, pero en sintonía con el punto central de lo que se viene hablando, queda en evidencia que cuando decimos agua viva, nos estamos refiriendo a un agua que no está quieta o estancada, esto es: a una fuente, de donde emana agua nueva a cada momento y la recirculación es permanente. Exactamente a eso se refirió Jesús instantes antes, cuando en lo que para nosotros es el verso 10, le dijo a esta mujer que si conociera el don de Dios discerniría que Él podría darle un agua que le sirviera de vehículo a la Vida Eterna.

(15) La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

¿Sería demasiado descabellado, fantasioso o fabulesco suponer que, en este preciso momento, la samaritana, absolutamente ajena en lo espiritual a su interlocutor, experimentó una centelleante iluminación en su mente y pudo saber, aunque ni ella se explicaría cómo, que ese hombre no le estaba hablando de agua literal? Probablemente, pero: ¿Qué parte sobrenatural del evangelio no suena descabellado, fantasioso y casi fabulesco? Si lo evalúas desde la óptica del pensamiento griego, todas. Si lo mides desde tu software espiritual, ninguna. Tú eliges.

(16) Jesús le dijo: ve, llama a tu marido, y ven acá.

(17) Respondió la mujer y dijo: no tengo marido. Jesús le dijo: bien has dicho: no tengo marido; (18) porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

(19) Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.

Doy por descontado que todos ustedes han podido percibir con rapidez que Jesús no lanza ninguna de sus palabras al azar o porque sí. Que todas y cada una de sus expresiones tienen un contenido, un significado, un símbolo y una intencionalidad clara. Acompañarla a la samaritana a que su espíritu reciba mayor luz y pueda conocerlo. En la respuesta de ella, queda en evidencia que ese propósito estaba comenzando a cumplirse. Y por eso ella no se queda muda o impactada, sino que continúa hablando.

(20) Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. (Está intentando meter a Jesús en un debate doctrinal, en el que Él no entra. Todavía ella cedía a las influencias “raras” que pululaban en su mente)

(21) Jesús le dijo: mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

(22) Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

(23) Más la hora viene, y ahora es, (Dice que es Ahora. Y Ahora, en la Biblia, siempre quiere decir exactamente eso: Ahora.) cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

(24) Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

El monte al cual se están refiriendo en lo literal, es el Gerizim, donde los samaritanos construyeron un templo como un sitio de adoración rival, al no ser bienvenidos en el templo de Jerusalén. Jesús le muestra que lo que verdaderamente interesa no es donde se rinde culto, sino la disposición de la mente y el corazón para hacerlo. La verdadera adoración no es una mera fórmula, un ceremonial o, como es de uso y costumbre hace muchos años, un repertorio de buena música lenta. La verdadera adoración es una realidad espiritual que está en armonía con la naturaleza de Dios, que eminentemente es Espíritu. Por eso es que la adoración, además de en espíritu, también tiene que ser en Verdad, esto es: transparente, sincera y de acuerdo con el mandato básico. En suma, adorar en Espíritu (Que es Dios) y en Verdad, (Que es Cristo), conforman un todo llamado Evangelio. Cualquier otra cosa parecida o al tono, se llama Religión, y su meta no es la misma.

(25) Le dijo la mujer: sé que ha de venir el mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.

(26) Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

Ella sabía que Jesús iba a venir. Ella también conocía cómo iban a ser las cosas cuando ese ser esperado llamado Mesías, llegara a la tierra. Lo que ella no sabía, era que ese Mesías ya había llegado y estaba sentado allí, en ese perdido pozo de agua nada menos que hablando con ella, una samaritana. Hoy sucede lo mismo, todavía. No son samaritanos los que lo viven, sino aparentes cristianos, gente que se llama así a sí misma porque a lo mejor asiste a una iglesia cristiana desde hace años. Tiene muchísimo conocimiento sobre Jesucristo. Se conocen de memoria los evangelios y todas las cartas que hablan de Él y de su ministerio. Pero no tienen ni la menor idea que, de pronto, ese Cristo en el que dicen creer, esté frente a ellos, hablándoles. Por eso en muchos casos eligen hacer sus propias voluntades y se convierten en desobedientes. El agua, en este pasaje, es el elemento llave de la revelación.

(10) ¡Se Quedaron con la Sangre!

Cuando Jesús habla con la samaritana. El alma de ella le entregaba a Jesús una vasija y le decía que bebiera. Y Jesús miró esa vasija, ese recipiente, ¡Y estaba vacío! Por eso es que Jesús mira y le dice: ¡Tú no tienes nada para darme! O sea: hay un nivel de diálogo en el plano natural, pero hay otro nivel de diálogo que no se está escribiendo en la palabra, que es a nivel espiritual. El espíritu de la samaritana, que en algún momento se puede ver en el diálogo con Jesús.

Y por qué Jesús, en algún momento, cuando ella cree y dice: ¿Eres tú el Mesías? Es allí cuando el recipiente, la vasija de ella, se llena de agua. En ese instante. Entonces Jesús tomó de ella, de tal manera que, cuando vinieron los discípulos, él estaba saciado. Es toda una dinámica que se produce en los espacios de silencio del evangelio, que no llegan a describir los sucesos, pero que están pasando y que luego explican por qué Jesús ya no quería comer, o por qué la mujer dejó el cántaro. Ella fue saciada, y de la misma forma, fue por sus pies por donde empezó a subir el agua, hasta que esa agua empezó a brotar de ella.

Y eso es sólo una pintura, un simple relato de una mínima escena, de las tantas que Jesús vivió en la tierra. Pero que deja en claro un concepto que quizás con mayor profundización en toda la escritura, podamos descubrir y hacer nuestro: la sangre vino para justificación, y el agua vino para redención. Estas dos son palabras que se mencionan en la Biblia, de hecho, Pablo habla con frecuencia de ambas, pero quizás tú no tienes en este momento una definición del estilo de diccionario bíblico, pero yo creo que todos tenemos cierta idea de lo que es la justificación y lo que es la redención.

Justificar, tal como el verbo lo dice, es declarar justo a alguien. Creo que, a eso, en mayor o menor medida, lo manejamos todos, si partimos de la base que en la Biblia, un justo es un obediente a Dios. El concepto que está perdido, en cambio, es el de la redención. Redención, básicamente, es comprar algo para devolverle su utilidad. Por favor, no te disperses ni te distraigas, considera el concepto con disciplina y meticulosidad. Es comprar algo, pero es comprar algo que ya te pertenecía. Imagínate que alguien, -reitero algo que ya te ejemplifiqué-, para estar a tono con estas épocas, te robó el teléfono móvil, el celular. Y entonces de inmediato viene una persona y te dice: se lo vendo. Y tú puedes ver que es tu teléfono, el que te terminan de robar, pero igualmente lo compras.

Estás comprando algo que te pertenece por derecho, pero que te fue robado. Ahora bien; ¿Para qué lo compras? Si es un teléfono celular, ¿Para qué lo compras? Para poder usarlo como celular: llamados, mensajes, WhatsApp, internet, etc. No lo compras para otro fin. Entonces, el Señor nos dice: la justificación vino para salvación, mientras que la redención vino para traer destino, propósito. Aférrate a estas palabras, van a cambiar total y absolutamente tu cabeza y tu vida futura. Esta es la forma en que la iglesia, en los primeros doscientos años se conducía.

Ellos no tenían culto, no tenían Biblia para leer, ellos se reunían y empezaban a hablar de lo que Dios les había revelado. Y cada persona, en su corazón, recibía y meditaba todo aquello que los apóstoles estaban diciendo, lo que los maestros estaban enseñando. No se olviden que los escritos aparecen mucho tiempo después, y ni siquiera están completos. ¿Tienes alguna vaga o remota idea de por qué Israel no terminó la tarea? ¡Qué preguntita! ¿No es cierto? Israel no terminó su tarea porque se quedaron sólo con la sangre. La sangre es el sello del primer pacto. El agua, es el sello del segundo pacto.

La sangre, primer pacto, trató con la salvación. El agua, segundo pacto, trató con la redención. Y cuando entiendes esto, muchas cosas que andaban dispersas, es como que corren a tomar su lugar. Por ejemplo: esta es la razón por la que el Nuevo Testamento comienza con el bautismo. Y vino Juan, y dijo: arrepentíos y bautícense. Veamos: ¿Dónde se enseñó el bautismo en el Antiguo Testamento? En ninguna parte. ¡Pero no, es que hay una tipología del bautismo cuando el pueblo de Israel cruza el Mar Rojo! No estoy hablando de tipologías, estoy hablando del bautismo propiamente dicho. ¿Dónde se enseña? No existe tal cosa.

Todo el Antiguo Pacto gira en torno a la sangre. Los sacrificios. El agua aparece en una ceremonia, muy marginalmente, cuando se trata la lepra. Pero ni siquiera aparece como un elemento principal, lo reitero: aparece de manera muy marginal. Para hacer un acto profético en el que se sanaba a una persona de la lepra, se debería sacrificar una paloma sobre un cántaro quebrado sobre las corrientes de aguas. Pero, ni todo el pueblo de Israel era leproso, ni tampoco era una práctica que perteneciera a los cinco sacrificios que tenía Israel.

Porque Israel nunca pudo manejar el concepto del agua. Y al no manejar el concepto del agua, o la revelación del agua, ellos nunca encontraron su destino. Lo que Dios les dio y lo que les dio Abraham, no era para Israel únicamente, sino para todas las naciones de la tierra. Ellos iban a bendecir a todas las naciones de la tierra. ¿Y qué se supone que fue lo que pasó con el agua? ¿Por qué razón Israel no lo vio? Porque cada vez que Dios manifestó el agua, Israel la volvió amarga. Recuerdan eso, ¿Verdad?

Esa agua, cae en la tierra, en ese momento, en respuesta a una necesidad. Que Dios termina sancionando, cuando Moisés golpea la roca. ¿Y por qué golpea la roca? Por la amargura de la gente. Era tal la presión de la gente, que, aunque él era el hombre más manso que había, lo llegan a afectar muchísimo. Y esto es altamente verificable sin esfuerzo alguno, está en la palabra. Las aguas amargas de Mara. Mara significa amargura o murmuración. ¿Qué es lo que le quita el destino a la gente? El juicio, la murmuración. ¿Qué es lo que le quitó el propósito a Israel?

¿Recuerdas a Pedro? Él dijo: ¿Cómo yo voy a entrar a la casa de un romano, de un gentil? ¿Cómo voy a entrar? Y estoy hablando de que él, inclusive, ya tenía al Espíritu Santo de una forma totalmente distinta a la del Antiguo Pacto. Y a pesar de eso, su identidad nacional, que es la que le impide entrar ante el trono a cualquier persona, sigue siendo la causa por la que las aguas se cierran. Escucha: de las casi cuarenta mil denominaciones que existen en el mundo, puedo asegurarte que las cuarenta mil vamos a estar de acuerdo que la salvación es por la sangre de Cristo. Pero les puedo asegurar que treinta y cinco mil están peleadas entre ellas, porque no entienden el agua.

Que es como decir que no entienden el mover del Espíritu.  Y eso hace que ellas no cumplan el propósito para el cual Dios ha dejado su iglesia. Jesús está muriendo en la cruz, y su sangre ya se derramó. No en la cruz, en ese instante; ¡Se derramó la noche anterior! Cuando Él les dio de beber. ¿Recuerdas? Tomen y beban, les dijo. Esto es mi sangre. Jesús murió. Y el soldado se acerca, pensando que Él todavía no está muerto, para romperle las piernas y se asfixie más rápidamente. Pero vio que Él ya había muerto. Y tomó su lanza y perforó el costado de Jesús, y de allí brotó sangre y agua.

Y podrá parecer una incongruencia, pero parecería ser como que tuvo que venir otra nación a abrir la fuente de aguas que Israel había cerrado. Porque allí fue Roma, y con Roma, Grecia, y de ese modo todos los gentiles. Fueron los gentiles los que pudieron abrir la fuente de agua viva de Jesús. Y brotó agua. Y eso trajo destino. Trajo destino a toda la gente. Y es por eso que el evangelio de la salvación, lo único que puede provocar en la gente es una experiencia personal. O puede producir una experiencia en otros, pero que giren en torno al tema pecados y salvación. Pero es cuando viene el agua del Espíritu que uno entiende por qué es salvo, y qué es lo que Dios espera de ti luego de haber sido salvo. Espera que aceptes, creas y vivas El Evangelio del Reino. ¿Es que no es la mismo? No, no es lo mismo, y tu biblia te lo puede probar rápidamente si te ocupas en buscarlo.

(11) Nada Más que Poder de Dios

(Salmo 114: 8) = El cual cambió la peña en estanque de aguas, y en fuentes de aguas la roca.

¿Para Dios no hay nada imposible? Hoy, muchos solemnes y dignísimos cristianos, creen que sí, que eso no es tan literal y genuino como se enseña, y que sólo hay que pedirle a Dios cosas lógicas y factibles de ser hechas. Nada fantástico ni mucho menos sobrenatural. No interesa que aquí diga que Dios cambió una peña en estanque de aguas y una tremenda roca en fuentes de aguas. Eso era antes…dicen. ¿Y explícame por qué razón ahora ya no? Tengo una sola respuesta y no te va a gustar: porque ahora no creemos que lo pueda hacer. Y sin fe, Dios no se mueve.

Dios puede convertir materia sólida de roca en materia líquida como el agua. Entiéndase de una vez por todas: la Física no maneja a Dios, maneja a los hombres. Dios puede cambiar cualquier ley física sin esfuerzo. No hay ley física que Dios no pueda quebrantar. ¿Podría Dios convertir el agua en fuego, por ejemplo? ¡Claro que podría! ¿Y convertir agua en acero? ¡De hecho! Pero entonces, dicen los escépticos; con ese criterio de credulidad irracional, vas a decirme que ¿Dios podría hacer que el fuego moje o el agua queme? Te doy una respuesta de creyente maduro y libre de toda vergüenza social: “¿Te cabe alguna duda?”

(Salmo 105: 29) = Volvió sus aguas en sangre, y mató sus peces.

Perdón: ¿Estamos hablando de aguas convertidas en sangre? ¿No has escuchado elucubraciones con alta carga racional e intelectual, adjudicar ese fenómeno de las plagas egipcias de mil y una maneras, evitando la única que aquí el salmo y el texto base nos muestra, que es el poder de Dios inimaginable para el hombre? Mira; quiero que te tomes el trabajo de observar la composición de eso que se llama sangre. Al plasma y a los elementos figurados. Es realmente una ingeniería asombrosa su diseño, sólo Dios pudo haberlo creado así. Así es que tenemos suficiente registro bíblico como para entender y creer, obviamente, que Dios transformó efectivamente agua en sangre. ¿Y sabes qué? Llegado el caso y si se necesitara, podría hacerlo a la inversa, también.

(Salmo 105: 40) = Pidieron, e hizo venir codornices; y los sació de pan del cielo.

Perdón, ¿Pan del cielo, está diciendo? Efectivamente, pan del cielo. ¿No eran unas plumitas que…? Eso es lo que algunos teólogos han creído encontrar para justificar la imposibilidad natural de que efectivamente eso pudiera haber sido pan, como el pan que conocemos. El que allí se comía, obviamente. Porque si nos ponemos a analizar los pasos técnicos y químicos que se deben realizar para lograr cocinar lo que entonces se consideraba como pan, sería imposible que algo así hubiera caído del cielo. Imposible. ¿Es que hay algo imposible para Dios? En la iglesia decimos que no, casi a los gritos, pero fuera de los templos entramos a pensar que, en fin, yo pienso, yo creo, a mí me parece, puede ser que. Basta. Dios puede hacer eso y mucho más que todavía ignoramos, aún.

(Juan 2: 7) = Jesús les dijo: llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

(8) Entonces les dijo: sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

(9) Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, (10) y le dijo: todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora.

Y vuelvo sobre este tema porque cabe: ¿Me está diciendo que un montón de agua se convirtió en excelente vino? Sí, te está diciendo eso. ¿Por qué? ¿Te parece irracional? Ni lo dudes. ¿O la fe auténtica, genuina y verdadera, tiene racionalidad? ¿Se puede analizar un poder sobrenatural sin base científica? ¿O el significado intelectual de que la fe es certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve? Ahora pregunto: ¿Qué es más fácil, crear de la nada el agua o transformar esa agua en un muy buen vino? ¿Qué supones que es más fácil? ¿O, en todo caso, menos imposible para el hombre? Ni lo analices; ambas son imposibles para el hombre, pero de un segundo al otro, el agua fue convertida en vino. Fíjate con atención, hoy, a eso que llamamos vino y verás. Dios es creador del todo. Perdón; ¿Dijo DEL todo o DE todo? Dije DEL todo, ¿Está claro?

(Salmo 107: 33) = Él convierte los ríos en desierto, y los manantiales de las aguas en sequedades.

Claro, nosotros leemos esto como quien lee el periódico del día o una revista de chismes de la farándula, y no entendemos demasiado su contenido. Pero si lo leemos como debemos leer las escrituras vamos a ver, primeramente, que lo que nos dice es que Dios convierte agua, o sea: ríos, en arena. Y luego, como si eso no fuera suficiente para que tú te imagines al menos en las cercanías de la calidad y cualidad del poder de Dios, te dice que también hace lo opuesto, esto es: convertir arena en agua. Y allí es cuando tú te preguntas: ¿Es que hay algo que no pueda hacer Dios, por raro, pintoresco o imposible que parezca? Ya conoces la respuesta: Nada. No hay nada que Dios no pueda hacer si se lo propone. Si lo miras con mala intención, podría aparecer como una definición presuntuosa, ¿Verdad? No te preocupes; la autoridad, siempre suena presuntuosa. Pero no lo es; sólo es autoridad. Sólo que la detectas con discernimiento, nada más.

(Proverbios 8: 22) = Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras.

(23) Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra.

(24) Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.

Te das cuenta que estamos transitando historia, prácticamente en los orígenes del agua, ¿Verdad? Aquí queda más que en claro que, antes de que Dios la hiciese, ya en su infinita sabiduría, la había diseñado. Hay otra versión bíblica que a la última parte de este texto lo publica así: Me formó en la antigüedad más lejana, antes que el mundo fue creado. Nací antes que existieran los océanos y las fuentes de abundantes aguas.

(2 Pedro 3: 5) = Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, (6) por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; (7) pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego del día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

La primera pregunta que se me ocurre formular y formularme, es: ¿Qué quiere decir Pedro, aquí? De acuerdo, no soy ningún erudito en teología, de esos que cuando expresan algo, miles y miles gritan “¡Amén!” no porque sea real lo que dicen, sino porque están impresionados por su prestigio. Pero, así y todo, puedo darte un panorama de lo que el Espíritu muestra hoy a sus hijos escudriñadores. Lo que Pedro está diciendo, es que cuando todo fue creado, ese todo obedecía a un diseño previo, Y que en ese diseño estaba que el agua fuese creada primero, y a partir de ella, la tierra. Y desde ellas, la expansión llamada posteriormente Cielos. Y algo más. Mucho más científicamente aceptable, si quieres: que el agua es la sustentadora de los organismos.

Porque, así como Adán fue creado del polvo de la tierra, mientras que Eva fue creada de un simple, o no tan simple hueso, eso no demuestra química ni científicamente nada más que lo que ya sabemos con certeza de fe: que Dios hace como quiere, cuando quiere y del modo que quiere. Eso se llama Soberanía, no pelearte con tus vecinos geográficos por un trozo de tierra. Ahora; hombre del polvo y mujer del hueso; ¿Qué relación divina tendrá tan magnífica maravilla? Simple: que del polvo o del hueso; que de la tierra o del agua, Dios puede crear lo que a él le plazca realizar. No necesita ayuda humana, natural, científica ni mucho menos religiosa para hacerlo. Eso se llama Omnipotencia, no engañar pícaramente a un montón de personas para que te vote y acceder a la presidencia de tu país.

Ahora bien; tú has leído la Biblia del mismo modo apasionado que la he leído yo, seguramente. Y has visto que en ningún lugar de la Escritura se nos diga que Dios haya utilizado agua para nuestra creación como cuerpo humano. Sin embargo, muchos se sorprenden genuinamente cuando la ciencia (Con acierto), les informa que el setenta por ciento de nuestro cuerpo, se constituye, precisamente, ¡De agua! Pero entiende que esto no debería producirte sorpresa ni asombro, porque vives diciendo y enseñando que el hombre fue formado del polvo de la tierra, ¿Verdad? ¿Y cómo haría Dios, si no le añadía agua, para lograr que ese polvillo no se le volatilizara y ese hombre creado se le volara con el viento? Y, por favor, no seas incrédulo y no me vengas ahora conque ¡Quién sabe si había viento!

Entonces, la pregunta que cabe porque resulta coherente y además llena de lógica, es: Esa agua, ¿Salió del polvo de la tierra? Hay mucha gente, hermanos sólidos, sin el menor atisbo de comerciantes de la fe o promotores del ilusionismo espectacular, que han visto con sus propios ojos milagros creativos, tales como tejido humano regenerándose, aparecer de la nada, simplemente multiplicarse. ¿Y eso, qué es? ¿Qué nombre darle para no quedar como retrógrados o vetustos defensores del…”opio de los pueblos”? Nada; es poder de Dios, no hay nada más que eso.

(Salmo 95: 3) = Porque Jehová es Dios grande, y Rey grande sobre todos los dioses.

(4) Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas.

(5) Suyo también el mar, pues él lo hizo; y sus manos formaron la tierra seca.

Ahora es David, de donde parte el linaje de Jesucristo, el que nos revela que alguien creó las aguas. Él lo está confirmando: Dios creó las aguas, los ríos y los mares. Y cuando digo que creó, estoy queriendo decir que no eran, no existían, y Él, de la nada, les dio oportunidad de existir. David. ¿No habrá exagerado? ¿No habrá sido una falsa revelación? Testigos.

(Jonás 1: 9) = Y él les respondió: soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra.

Curiosa la inconsistencia de lo que declara Jonás, que a la sazón se encontraba huyendo. ¿Y de quien asegura que huye? Del Dios de los cielos. ¿Tendría alguna oportunidad, un simple hombre, de huir de la presencia de alguien que, según sus propias palabras, creó los mares y la tierra? No, obviamente que no. Pero, ¿Y entonces por qué sigue huyendo? ¡Ay, Jonás! No te preocupes, muchos de nosotros, hemos sido o seguimos siendo peores que Jonás. Tanto que hasta las ballenas nos evitan, si pueden.

(Salmo 146: 5) = Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios, (6) el cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

El salmista, aquí, sugiere ser veraz en guardar las promesas y, así, la fidelidad de Dios en mantener su rol como sustentador del universo. Alcanza esta pieza de tono poético para dar una idea, un panorama cercano a la realidad concreta de la magnificencia del Dios creador de todo lo que conocemos. Pero hay más testigos. Es necesario eliminar toda duda respecto al verdadero, legítimo y genuino poder de Dios. Esto no es religión, esto es Dios manifestado en sus hijos. Y hay más.

(Nehemías 9: 6) = Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

Nehemías le otorga a Dios la calidad de Creador total, con la certeza de que absolutamente nada de lo que vemos, tocamos, olemos, oímos y gustamos en este planeta, es obra de la casualidad, sino de las manos del Dios Creador, único y omnipotente. Me asombra esta frase que no he leído en otros textos: los cielos de los cielos. ¿Te imaginas algo superior a los cielos? Los cielos de los cielos. ¿Y por encima de ellos? Sólo Dios.

(Apocalipsis 10: 6) = Y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más.

Es decir que, en Apocalipsis, al igual que en todo el resto de la Biblia, también se dice que Dios creó las aguas, el mar, los ríos. Y que éstos serán destruidos, que los dejará en olvido ¡Para que íntegramente, desaparezcan! Y en la tierra y cielo nuevo, la materia que se llama agua vuelva a ser creada, ¡Y hasta quizás mejorada! Un detalle: cuando dice que Dios creó el cielo, ¿Vas a imaginarte ese telón azul de día soleado, gris de día nublado, o negro de noche cerrada? Mira; tú sigue llamándole cielo a eso, si quieres, pero ya te estoy diciendo que el cielo bíblico, el cielo de Dios, es absolutamente otra cosa.

(Apocalipsis 20: 11) = Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Aquí vemos que la tierra y el cielo son destruidos hasta la más ínfima porción de materia, y en la tierra están las aguas y el mar, y tanto unas como otras cosas, ¡No seguirán existiendo! Sin embargo, en la tierra y el cielo nuevos, ¡Habrá otra vez agua! Pero una nueva agua, una nueva creación de agua. ¿Cómo develar este misterio? Con revelación, no hay otro modo. ¡Pero es que no la tenemos! Todavía no es el tiempo, por eso no está. Cuando el tiempo Kairós de Dios se cumpla, las vendas caerán, los ojos de los simples serán abiertos y todos verán con claridad la verdad.

(Apocalipsis 21: 1) = Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Leamos de manera espiritualmente atinada. Un cielo nuevo es, conforme a lo que conocemos, una dimensión nueva. Viviendo en una, trasladándonos a otra. Una tierra nueva, es una carne purificada ¿Y el mar? Esa es la incógnita que nos queda. El mar, que es como decir: el agua. O las aguas. ¿Qué significaría eso de no existir más? Que no existirá más, como existe ahora. ¿Un mar de agua quizás convertido en otro elemento? Puede ser, ¿Por qué no? ¿Hay para Dios algo imposible si es que necesita hacerlo? No. Al hombre le parece incomprensible e imposible, pero no a Dios.

(Apocalipsis 22: 1) = Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

Hay una acotación de algunos comentaristas, perdida allí en medio de otras mucho más aferradas a dogmas y pragmatismos doctrinarios preestablecidos, que nos dice que este río limpio que resplandece, son las bendiciones de Dios. Si así fuera, encontraríamos coherencia en que un río está formado de agua dulce, en tanto que la lluvia también lo está. La lluvia es sinónimo de bendición, así que no es descabellado interpretar de ese modo al río. Pero… ¿Y el mar? Seguimos con la incógnita. Yo creo fiel y firmemente que todo lo que hoy se ve, tiene principio y fin. Que cuando veo la tierra, indefectiblemente también estoy viendo el agua.

(Hebreos 11: 3) = Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía.

En síntesis, no podemos dudar un instante de que Dios creara el agua, porque el agua estaba con Dios, porque el agua está en Dios, y es el elemento más singular de la tierra. El que permite la vida, el que lee el ADN. Si no, ¿Quién lee el ADN para convertir una semilla en un árbol, o un embrión en un ser humano? El agua, concretamente cada molécula de agua, está conectada a una computadora central, que es Dios. Cada molécula de agua es como un wi-fi, está en permanente contacto con la nube, y justo es lo que permite la vida. Siempre es el agua la que realiza el trabajo de lectura y ejecución del plan de ADN.

Todo eso nos lleva a pensar que el agua es eterna. Porque antes de la creación del cielo, la luz y la tierra, con sus mares y sus ríos, el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y no dudamos que fue creada por Dios, pero siempre ha estado con Dios. Porque por encima de los cielos sigue habiendo agua, y en abundancia. Otra cosa son los mares, los ríos y las fuentes. Pero el agua es eterna, nada puede destruirla y, como está en Dios, no puede ser destruida. El agua es substancial a Dios.  ¿O parte de su sustancia?

(12) De lo Antiguo a lo Nuevo

La voz agua aparece quinientas ochenta y dos veces en el Antiguo Testamento y cerca de ochenta veces en el Nuevo. Pero no se agota allí el vocabulario referente al agua. Tenemos en la Biblia toda una constelación de términos en torno a este tema. La palabra mar, por ejemplo, es de las más frecuentes (Trescientos noventa y cinco veces) en hebreo y noventa y dos veces en griego. Hay una terminología que se refiere a los fenómenos meteorológicos: lluvia (de otoño, de invierno, de primavera), rocío, escarcha, nieve, granizo, huracán; una terminología geográfica: océano, abismo, mar, fuente, (agua viva), río, torrente, (inundación, crecida); otra que se refiere al aprovisionamiento: pozo, canal, cisterna, aljibe; y también los términos que indican su uso: abrevar, beber, saciar la sed, sumergir (bautizar), lavar, purificar, derramar.

Una forma gráfica de representarnos la importancia del agua en la Biblia es pensar que en el Antiguo Testamento este tema se encuentra en mil quinientos versículos y en cuatrocientos treinta del Nuevo Testamento. La abundancia de aguas con que se describen la protología (el principio) y la escatología (el fin de los tiempos) que enmarcan la historia de Israel, nos muestra simbólicamente con gran claridad la manera como el pueblo se relacionaba con el agua, mirada unas veces como fuente de vida o de purificación, y otras como elemento destructor y temible. La actitud de Israel frente al agua fue ambigua: la amaba y la deseaba, pero la temía. Especialmente frente al mar, al que nunca pudo dominar, siempre tuvo un talante de reserva.

La primera y la última página de la Biblia ponen el agua como elemento dominante. La protología y la escatología concuerdan al dar al agua un puesto importante. Es como si quisieran decirnos que toda la historia de la tierra, desde su comienzo hasta el final está regida por la criatura agua. Al hablarnos de la creación el autor sagrado nos dice que el Espíritu de Dios aleteaba (Eso es lo que verdaderamente dice el original, y que nosotros traducimos como “se movía”) sobre las aguas para fecundarlas y darles el poder de que de ellas surgiera la vida. Las primeras obras de la creación tienen por centro el agua. Dios divide las aguas superiores de las inferiores por medio de una bóveda sólida: el firmamento. Y separa las aguas del lodo primitivo. Las aguas se reúnen y forman el océano primordial y entonces emerge la tierra firme que son los continentes.

No trata ciertamente de una descripción científica árida y fría del proceso de la creación. Es una narración poética y mítica (el mito es también poesía). Y lo simbólico es más profundo y nos permite comprender mejor la realidad que un escueto enunciado racional y conceptual. En la segunda narración de la creación el agua tiene también un papel protagónico. Al principio se nos dice que la tierra era árida y estéril, porque Dios no había llovido sobre la tierra, ni había hombre que sacase agua del manantial para regar la tierra. El polvo de la tierra con la cual fue amasado el hombre fue rociado con agua para que el creador pudiera darle forma humana. Y para que nada le faltase al paraíso, allí había un río que se dividía en cuatro brazos y que rodeaba toda la región y la regaba con sus ondas.

En el Apocalipsis el ángel vuelve a retomar las imágenes del paraíso para hablarnos de la vida en el más allá y le muestra al vidente un río de agua viva, luciente como el cristal, que sale del trono de Dios y del cordero. En la mitad de la calle de la ciudad, a cada lado del río, crece un árbol de vida… Quien tenga sed, que se acerque; el que quiera, coja gratuitamente agua viva  (Toda la felicidad y la alegría que se puede experimentar en el paraíso está expresada bajo el simbolismo del agua que se toma. En otro texto referente al mismo tema dice el salmista: Les das a beber el torrente de tus delicias. Agua al comienzo, agua al final, agua en los momentos culminantes de la historia. Es como si el hombre bíblico, que vive en un ambiente escaso en aguas, no pudiese prescindir del agua como personaje de una historia donde ella es necesaria para que la vida pueda mantenerse y sin la cual la existencia se convierte en un problema decisivo para su futuro.

La narración bíblica no hace sino retomar el simbolismo del agua expresado en las mitologías antiguas. Según la tradición védica el agua es la fuente de todas las cosas y de toda existencia. Es el principio de lo indiferenciado y de lo virtual, fundamento de toda manifestación cósmica, receptáculo de todo germen; las aguas simbolizan la sustancia primordial de donde nacen todas las formas y a la cual retornan por regresión o cataclismo. Las aguas están al principio y al final de todo ciclo histórico o cósmico. En la cosmogonía, en el mito, en el ritual, en la iconografía, las aguas cumplen la misma función, sin que importe la estructura del complejo cultural en que se encuentren: preceden toda forma de vida y sostienen la creación.

En la Biblia, al contrario, el mar es reducido al rango de simple criatura. En la narración de la creación, el Señor divide en dos las aguas del abismo. Pero la imagen ha sido completamente desmitificada, pues no hay lucha entre Dios Todopoderoso y el caos acuático de los orígenes. Al organizar el mundo, el Señor ha impuesto a las aguas, de una vez por todas, un límite que ellas no pueden franquear sin su orden. Pusísteles un límite que no traspasarán, no volverán a cubrir la tierra. En el diluvio tenemos nosotros el reverso de la creación. El Génesis dice: vio Dios que todo era bueno; en la introducción al diluvio se afirma: vio Dios que el hombre había corrompido su camino sobre la tierra. El tema del diluvio con su protagonista el agua es un arquetipo universal. Todos los pueblos y culturas han tenido la experiencia de la fuerza destructora y regeneradora del agua.

El «mundo envejecido», poblado por una humanidad en decadencia, es sumergido en las aguas para, poco tiempo después, resurgir como «mundo nuevo» del caos acuático. Narraciones de diluvio encontramos en casi todos los pueblos. Hasta ahora se han encontrado cerca de trescientas, lo que muestra que pertenece al patrimonio del hombre, amenazado por la fuerza avasalladora del agua desbordada, pero también salvado del cataclismo destructor. El diluvio actúa como un factor purificador. Todo se disuelve en el agua, la historia queda abolida; nada de lo que existía antes permanece después de una inmersión en el agua. La inmersión equivale en el plano humano a la muerte, en el plano cósmico a la catástrofe (el diluvio) que disuelve periódicamente el mundo en el océano primordial.

Desintegrando toda forma, aboliendo toda historia, las aguas poseen esta virtud de purificación, de regeneración, de renacimiento, porque el que se sumerge en ellas «muere» y, saliendo de las aguas es semejante a un niño sin pecado y sin historia… capaz de iniciar una nueva vida. La inmersión en el agua simboliza la regresión a las formas primeras, regeneración total, nuevo nacimiento. La emersión repite el gesto cosmogónico de la manifestación de las formas. Las aguas purifican y dan nueva vida; las aguas regeneran y limpian, porque anulan la historia y restauran la integridad primordial.

(13) En el Principio: Agua

(Génesis 1: 1) = En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

(2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

(3) Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz.

(4) Y Vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas:

(5) Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

(6) Luego dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas.

(7) E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

(8) Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

(9) Dijo también Dios: júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.

(10) Y llamó Dios a lo seco Tierra, ya la reunión de las aguas llamó mares. Y vio Dios que era bueno.

¿Dios es Luz? Sí, Dios es Luz. Por eso, cuando crea la primera luz, que no es la artificial, no dice que la crea, ni que la forma, ni que la hace; simplemente dice sea. Porque sea, es una de las conjugaciones del verbo Ser, cuya primera persona, es Dios mismo. ¿Por qué? Porque Dios es Yo Soy, ¿Lo olvidaste? Es notorio que existía en las cumbres geográficas y espirituales una enorme fuente de agua. Una fuente que más adelante, en otro hecho gravitante, van a ser mencionadas. Y Dios toma a esa fuente y la divide, la separa. Y en medio de la que queda por encima y la que se instala por debajo, existe algo que se llama expansión y que luego, nosotros, llamaremos Cielo. Aunque nos referimos a la atmósfera azul y no al Cielo habitación de Dios.

Luego, con el caudal de aguas que quedaron debajo de la flamante expansión, produjo Dios otra división notable. Por un lado, dejó un enorme caudal al que llamó mar, (Estamos hablando de agua salada), y creó un terreno seco y árido, al que llamó por el nombre que luego los científicos antiguos le darían al planeta: Tierra. ¿Podemos decir que Dios es Agua, de la misma forma en que decimos que es Luz, que es Amor, o que es Santo? No, no podemos. Eso es lo que permite que el agua encierre un misterio que solamente con revelación del Espíritu Santo podremos conocer. Mientras esa revelación llega, sabemos y entendemos que el agua es una base de toda la vida, tanto humana como divina. Está escrito.

(Génesis 1: 20) = Dijo Dios: produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

(21) Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.

(22) Y Dios los bendijo, diciendo: fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.

Quiero que prestes atención a este detalle para que luego, en otros textos, podamos ampliar algo más sobre nuestro entendimiento. Esta parte de la creación está dedicada, exclusivamente, a cierta clase de animales que fueron creados (O producidos, según palabras de Dios mismo) por las aguas y no por la tierra. Y no me produce ninguna sorpresa que esos animales sean los que hoy denominamos acuáticos, tales como peces en todas sus razas y variedades, pero sí me sorprende y hasta me impacta, que las aves hayan sido creadas por las aguas y no por los aires (Lugar de sus vuelos diarios) o la tierra, (Lugar donde anidan y viven). ¿Razones? Misteriosas, aún. Más adelante veremos.

(Génesis 6: 17) = Y he aquí yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

Esta decisión que toma Dios, según la historia literal que leemos, es causada por el comportamiento corrupto y promiscuo de los hombres creados. Sin embargo, llama poderosamente la atención que este juicio sea ejecutado utilizando agua, y que morirá todo lo que haya en la tierra, pero no así lo que haya en las aguas.  De hecho, los únicos animales que no murieron en el diluvio, fueron los peces, casualmente, producidos por las aguas. De todos modos, Noé ingresó al arca variedades de aves, también producidas por las aguas, pero hasta aquí no se aclara si en el diluvio murieron aves o no. Si la tierra representara la carnalidad humana y las aguas el espíritu sujeto a autoridad divina, el proceso tendría tanta coherencia que casi no habría que seguir indagando. Sin embargo, ¿Cuántos saben que siempre hay más en la Palabra?

(Génesis 7: 6) = Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.

(7) Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.

 (Verso 10) = Y sucedió que al séptimo día (Número de lo completo, día de reposo), las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.

(11) El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, (12) y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

Siempre hemos tenido en claro que lo que produjo el diluvio fueron unas enormes lluvias, casi sobrenaturales que luego no han vuelto a repetirse. Y eso porque aquí, en el verso 12, dice que esas aguas cayeron en forma de lluvia. Pero, atención con esto: no dice que esas aguas en forma de lluvia emanaran de las nubes, tal como hoy lo hacen las lluvias que mojan la tierra en todo su contexto. Dice que esas aguas salieron de las que llama: fuentes del abismo, que no son otra cosa que esa fuente que quedó por sobre la expansión llamada cielo, cuando Dios hizo la división inicial. No me digas que no lo habías visto.

(Génesis 7: 17) = Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.

(18) Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.

(19) Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.

(20) Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes.

(21) Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.

(22) Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió.

(23) Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca.

(24) Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

 Develada la incógnita anterior. Las aves, -se nos dice- también fueron extinguidas en el diluvio. Porque no podían estar cuarenta días en el aire, debían tocar tierra para alimentarse y para reposar en sus nidos. Todo lo que respiraba aliento en sus narices desapareció. Entonces la pregunta zoológica que surge, es: ¿Los peces no son contados como animales que respiran aliento de espíritu en sus narices? Me dirás que los peces no tienen narices y cierto es; tan cierto como que las aves tampoco las tienen. Misterio revelado en parte, pero sigue oscuro en muchos sectores más, hasta que el Espíritu Santo decida lo contrario.

Sin embargo, si lo entendemos desde la óptica del juicio sobre el polvo de la tierra, esto es, la carne, allí veremos que lo que fue eliminado fue todo lo que estaba en la tierra. Las aves, que no provenían de la tierra sino de las aguas, corrieron la misma suerte porque tomaron como lugar de hábitat permanente, la tierra. El juicio de Dios caerá un día sobre el mundo secular, impío, pagano y pecador. Dentro del caudal humano de ese mundo, en su ejido social, también están viviendo los cristianos. La pregunta obligada, entonces, es: ¿Dónde haremos habitación? Porque si la hacemos en la tierra de los mundanos, correremos su misma suerte. Es un patrón y un diseño que Dios sigue y respeta. No se me ocurre otra cosa que: ¡Wow!

(Génesis 8: 1) = Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. (Toma nota: Dios mueve, si lo desea, los vientos. También los frena, si se lo pides creyendo. Importante, ¿Verdad?)

(2) Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. (Atención con este detalle: dice que se cerraron las fuentes y las cataratas de los cielos. No dice que se agotaron. Eso significa una sola cosa: todavía están allí, cargadas y prestas a abrirse si Dios por alguna causa así lo dispone).

(3) Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. (¡Cinco de nuestros actuales meses! ¿Quién dijo que Dios no se toma su tiempo para hacer las cosas?)

(4) Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. (Esto indica que el arca descansó sobre un pico no identificado de la cadena montañosa en la región de Ararat, al este de la actual Turquía, al sur de Rusia y al nor-occidente de Irán).

(5) Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, el primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.

(6) Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, (7) y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.

Muchas veces me he preguntado cuál podría haber sido la razón por la cual Noé envió a un cuervo en primera instancia a comprobar si todavía había agua en la tierra. Encontré que en la Biblia hay varios relatos referentes a los cuervos: en el primero, tal como lo hemos visto, Noé suelta un cuervo para ver el retroceso de las aguas después del diluvio. En el segundo, cuervos son enviados por Dios para sustentar al profeta Elías de manera sobrenatural. En el primer libro de Reyes, se narra que los cuervos le llevaban, por orden de Dios, alimento (pan y carne) a Elías dos veces al día, cuando éste tuvo que esconderse junto el arroyo Querit. Además, hay varios versículos que utilizan la imagen del cuervo como ejemplo de impureza o maldad. Otro ejemplo es cuando Jehová, el proveedor de todas las criaturas, hizo referencia a sí mismo cuando dijo a Job ¿Quién le preparará al cuervo su alimento cuando sus polluelos claman a Dios por ayuda, cuando siguen errantes porque no hay nada de comer?

(8) Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra.

¿Por qué Noé cambió de ave? La paloma, eventualmente, es un ave relacionada con la paz, con la serenidad y con el amor. Sin embargo, en la Biblia indefectiblemente la vamos a identificar con el Espíritu Santo de Dios. ¿Entonces? Entonces, conjeturo sin valor de revelación aunque muy bien podría serlo, que el cuervo primario iba y venía decretando la consolidación y ejecución del juicio, mientras que la posterior paloma determinó el fin de ese juicio y la reconciliación final de Dios con el hombre.

(9) Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió al arca, porque las aguas estaban sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo al arca.

(10) Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca.

(11) Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.

(12) Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él.

(13) Y sucedió que en el año seiscientos de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.

(Génesis 9: 11) = Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

(12) Y dijo Dios: esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos.

(13) Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.

(14) Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.

(15) Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.

Creo que hacer aquí una larga historia sería solamente un modo de estirar el relato con la simple finalidad de aumentar volumen de lectura. Sin embargo, esa está tremendamente lejos de ser mi intención. Lo que deseo es ir mostrando la participación activa del agua, tanto en la creación inicial como en los actos más prominentes del Antiguo Testamento, representado aquí por su libro base: el Génesis. Y en este sentido, lo único que me resta añadir aquí, es que el agua que Dios crea antes del principio de todos los principios, es utilizada en este caso, como un elemento de Juicio, aunque más que de juicio, se me ocurre que se podría decir cómo ejecución sumaria de sentencia, fruto de ese juicio. El agua, en lo físico, es la encargada de separar lo verdadero (Noé y su casa, más los animales seleccionados), de lo falso, (El mundo impío que pereció) Eso es, en líneas generales, el verdadero significado de la palabra Juicio.

(Génesis 21: 14) = Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó al muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.

(15) Y le faltó agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, (16) y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: no veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró.

(17) Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.

(18) Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.

(19) Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.

Quiero dejarlo bien claro: El agua, en esta ocasión, es el factor básico y central de que hoy contemos con la raza árabe. Dios la levantó como gran nación a partir de ese muchacho llamado Ismael a quien él mismo salva al proveerle agua cuando estaba a punto de morir de sed. El agua, aquí, es factor fundacional del pueblo árabe. Y quisiera ser muy cuidadoso con lo que añado. Sólo esmerarme en separar elementos que generalmente hemos aunado en un solo denominador, y no es así. Una cosa es el pueblo árabe, otra cosa es el islam como religión y otra muy distinta, los extremismos religiosos de cualquier color. Y a todo eso, si quieres, le sumas diversos intereses de distinto calibre disfrazados de religión. ¿Está claro? 

En la Biblia se menciona muy a menudo la frase «aguas vivas». ¿Qué son las aguas vivas? El agua que recibe la tierra procede única y exclusivamente de las precipitaciones pluviales (lluvia o nieve). Si la lluvia cae en una montaña o macizo montañoso, éste queda ensopado por dentro, como una esponja grande de base plana puesta encima de una mesa, a la que le rociamos gran cantidad de agua. Si esa esponja grande cuadrada de digamos treinta centímetros por treinta centímetros, ensopada como está, embebida en agua la ponemos en otra mesa seca, veremos cómo al poco rato ha rezumado hacia los bordes externos inferiores parte del agua que contenía.

Si esa esponja de base plana tuviera un hueco cilíndrico, vertical, de una o dos pulgadas de diámetro en su centro, veríamos cómo además de rezumar hacia los bordes externos inferiores parte del agua que contiene esa esponja, la rezumaría también hacia el borde interno inferior, o sea, hacia el borde inferior del hueco o pozuelo. Lo que digo aquí para una montaña a macizo montañoso es válido para una llanura. Si comencé por la montaña es para poderla comparar a una esponja sobre una mesa. Esa es la mecánica del pozo común: un hueco lo suficientemente hondo como para llegar a, y penetrar en, la capa de la tierra que permanece perennemente empapada en el agua de lluvia que cae en su superficie y es absorbida por el terreno.

Esa agua prosigue hacia abajo hasta que un estrato o capa impermeable o semi impermeable la detenga o la frene en su descenso. De ahí en adelante corre hacia los lados, y al llegar al hueco de un pozo de brocal, se rezume por sus paredes, cayendo al fondo del pozo, y formando un reservorio de agua filtrada. En muchas ocasiones, gente que ha viajado por regiones montañosas, al pasar la carretera a través de una montaña cortada a pico, ha visto en sus escarpadas paredes cómo brota el agua, cómo se rezume de la piedra. Si ustedes observan también verán tal cosa.

Los que gustan de explorar cavernas, habrán podido ver también allí, el rezumarse del agua en la piedra, la cual corría por la pared y llenaba el suelo. En una de esas cuevas vírgenes, jamás exploradas por nadie, descubrieron para sorpresa del dueño de la finca (hacienda), un bolsón o cámara subterránea de unos cinco metros de ancho, por dieciocho de largo y un metro de alto, llena de la más limpia y fresca agua que jamás se hubiera visto. Era lógico; estaba filtrada a través de cientos de metros de roca viva y guardada del calor del sol por miles de toneladas de roca y tierra que la montaña tenía sobre ella. De aquella cámara subterránea salía el túnel de un pequeñísimo riachuelo cuyo curso siguieron por uno o dos kilómetros, ya que se debía caminar encorvado y metido en el agua, unas veces hasta los tobillos y otras hasta la cintura, hasta que el túnel se hizo tan bajo que había que arrastrarse.

Pues bien, ese bolsón de agua (cámara) que era la cueva, y ese túnel, es probable que constituyeran, respectivamente, el depósito y el conducto del agua de algún manantial. Es decir, cuando ese túnel saliera a la ladera de la montaña, constituiría un manantial, o sea, una fuente de aguas vivas. Si en vez de salir a la ladera o base de la montaña siguiera su curso bajo tierra, penetrando en tierras llanas u onduladas constituiría un río subterráneo. Si en medio de la llanura y encima de ese conducto o río subterráneo que traía el agua del bolsón de la cueva que había en la montaña, alguien hubiera comenzado a abrir un pozo, cuando ese pozo llegara a ese conducto o túnel de agua corriente, filtrada al máximo, fría y pura, esa persona hubiera encontrado lo que en la Biblia se llama «un pozo de aguas vivas».

Un pozo común es el que expliqué al principio, producto de la filtración del agua en los estratos profundos del suelo. En un pozo de aguas vivas, las aguas tienen esencialmente el mismo origen y filtrado, sólo que proviene de algún bolsón lo suficientemente grande como para mantener el agua corriendo continuamente. Por lo que en estos textos vemos que el agua, en su estado más puro, es un manantial que produce vida. Si ese bolsón se halla en una montaña, y si su agua corre en forma subterránea a través de un valle, al abrir un pozo en ese valle encima del túnel por donde corre el agua, este será un pozo de aguas vivas. Ahora bien, lo que nos interesa, que es la frase «aguas vivas», es lo que ya expliqué, un manantial que brota en la ladera de una montaña, o un pozo que por casualidad se abre encima de un riachuelo subterráneo.

(14) Desde la Otra Vereda…

Un estudio aparentemente científico, aunque con muy visibles ramificaciones esotéricas y hasta ocultistas, y que incorporo a este trabajo con la única finalidad de observar cómo, desde otra supuesta óptica, corrobora lo declarado y decretado en la Creación por Dios Padre, tal como lo conocemos, nos muestra que el agua es el único líquido que, al congelarse, pierde peso. Si la dejamos fluir libremente en un plano inclinado, por liso que sea, seguirá un curso serpenteante, con un enigmático diseño en espiral. Algunos científicos han aventurado, incluso, la hipótesis de que acaso pueda registrar en su estructura, toda la memoria de la vida sobre la Tierra. Hablamos del agua de cada día, cuyos secretos intrigan a los investigadores. Ya lo dijo Jacques Cousteau: El agua de mar de mis células reacciona recordándome que soy mar”.

Apenas un tres por ciento del agua presente en nuestro planeta es potable y, de esta, el noventa por ciento se encuentra en forma sólida en los casquetes polares, u oculta en las entrañas de la tierra. A pesar de tratarse de algo tan cotidiano como vital, este elemento es uno de los más desconocidos y uno de los grandes enigmas de la ciencia. Los investigadores reconocen que la denominación H20, es, en realidad, una “licencia científica”. Toda la vida, en efecto, no es sino agua organizada y el ser humano, desposeído del agua, se reduce a unos pocos kilogramos de sales minerales. Como todos los seres, estamos hechos de agua, ésta nos conecta con nuestro pasado, con todos los procesos de creación y con el secreto mismo de la vida en el Universo. En palabras del biólogo Claude Bernard: Cuando el hombre salió del mar, se llevó el océano consigo.”

Algunos científicos modernos sostienen que los ritmos y los ritos de la naturaleza, que siguen eternamente el ciclo del agua, lejos de constituir un proceso mecánico, forman parte de un súper organismo viviente, que los antiguos griegos llamaron Gea, entre otros nombres de divinidades. Hoy hablan de Gaia, en lo que llaman el claustro acuático de la denominada Madre Tierra. Dice este artículo, que nosotros, como todos los mamíferos, nos desarrollamos, en el período de gestación, sumergidos en un microcosmos acuático, salado y cálido. Y durante el resto de nuestra vida sentiremos una atracción irresistible por el agua, que nos vincula con nuestro origen por partida doble, individualmente y como especie. En todo caso, tanta familiaridad con este elemento ha hecho que la mayoría de las personas no hayan reparado en su extraña singularidad y en los misterios que nos plantea.

Ochocientas veces más densa que el aire, el agua es la única sustancia que, al congelarse, pierde peso. Si fuera lo contrario, las aguas marinas se solidificarían y derivarían hacia el fondo, destruyendo la vida. Por el contrario, al permanecer en la superficie, protege la vida del océano, lo que ha permitido una favorable evolución de los organismos vivos.  A su vez, este hecho repercute directamente sobre la climatología del planeta y genera una verdadera respiración de la Tierra. El agua, como disolvente universal, posee energía suficiente como para disgregar las rocas más duras y, durante millones de años ha configurado la orografía de los continentes… Semejante a un gigantesco sistema circulatorio, los ríos, lagos y océanos, sirven como canales constantes de energía, suavizando los contornos y pulverizando lo sólido. En su búsqueda del océano, los ríos transportan materias nutrientes en forma de sedimentos, que se depositan en las orillas, siempre en forma serpenteante; si lo hicieran en línea recta, destruirían a su paso los territorios de su tránsito.

Las experiencias a nivel de laboratorio han demostrado que, si se la deja fluir libremente en un plano inclinado, busca siempre modelos dinámicos en espiral, oscilando y girando de forma totalmente imprevisible. Algunos científicos han llegado a pensar que actúa según patrones propios e incluso inteligentes. Por otra parte, la estructura molecular del agua puede modificarse actuando sobre su temperatura, presión o radiaciones electromagnéticas. Se sabe ahora que no existe una sola forma de agua, sino infinitas variaciones o, tal vez, adaptaciones. Pero mucho antes de que la ciencia moderna hubiera descubierto estas peculiaridades, ya las culturas chamánicas afirmaron que el agua era un ser vivo y que era preciso comportarse con ella con el mayor respeto.

Estamos aún muy lejos de comprender la naturaleza misteriosa del agua. El investigador Viktor Schauberger (1885-1958), fascinado también por las formas que adoptaba en su eterno fluir a través de los bosques austríacos, llegó a creer que era un gran error bombear el agua mediante pistones y bombas metálicos, ya que estos de alguna forma, “rompían” el agua. Diseñó para evitarlo una bomba de movimiento cilíndrico hiperbólico, cuya finalidad era permitir que mantuviera sus ritmos y estructura naturales, reproduciendo patrones de fluidez en espiral e imitando su movimiento natural.

Rudolf Steiner (1861-1925), célebre creador de la Antroposofía, concedía también una importancia extrema al agua, aplicando sus esquemas fluídicos y energéticos a la agricultura, la medicina, e incluso al lenguaje y a la expresión corporal. Leonardo da Vinci sintió durante toda su vida una fascinación casi obsesiva por el líquido elemento. El eterno movimiento del agua es una constante en su obra, particularmente en sus últimas creaciones. También los manuscritos de Windsor muestran una infinidad de apuntes, bocetos y experimentos suyos relacionados con el agua. El escultor inglés John Wilkes, inspirándose en similares observaciones, comenzó en los años setenta a crear fuentes en forma de ocho, que indujeran un movimiento rítmico del agua. Sus esculturas acuáticas, además de ser bellísimas obras de arte, tienen como objetivo reproducir y vivificar la misma danza vital que sigue en la naturaleza, devolviéndole, además, su condición de “agua viva”.

Investigadores como Theodor Schwenk, Peter Redgroveo, Viktor Schauberger, han reconocido en los modelos de fluidez del agua una dirección en relación con la naturaleza y con nosotros mismos. Schwenk, en su obra, El Caos Sensible, una verdadera obra maestra en el campo de la investigación, escribió: Un arroyo que serpentea murmurando alegremente sobre las piedras de su cauce, engendra una multitud de pequeños remolinos y superficies internas que son verdaderos órganos sensoriales abiertos al cielo, que perciben el río del devenir cósmico. Al ser absorbida después por todas las criaturas terrestres, las plantas, los animales y el hombre, les transmite todas las impresiones recibidas y las difunde por todas partes”. Las conclusiones de algunos científicos apoyan cada día más la hipótesis y postulados de los filósofos y de los místicos de antaño. Claudine Luu, de la Universidad de Montpellier, llegó tras sus investigaciones, a la siguiente conclusión: “El agua es el principal constituyente de los sistemas vivos, y no olvida las sustancias que disuelve. Puede así recibir, transmitir e incluso memorizar, o amplificar, efectos de condiciones físicas siempre variables, cuyo origen se encuentra en nuestro entorno próximo o lejano.

Los experimentos del doctor Jacques Benveniste, audaz defensor de la controvertida hipótesis conocida como “memoria del agua, le condujeron a la certeza de que el agua puede almacenar información electromagnética y biológica, pudiendo ser imprimida con lo que él llamó “zonas de coherencia”, que le permiten funcionar como sistemas de comunicación, en la naturaleza y en las células de los seres vivos.  En un artículo publicado por el ISERN francés, asegura que, “…estos resultados indican, sin equívoco, que la naturaleza física del mensaje molecular, actualmente desconocida, es electromagnética. Este mensaje es transmitido y memorizado por el agua polarizada, fenómeno que favorece la transmisión molecular”.

En una de sus múltiples experiencias, Benveniste logró proyectar sobre una superficie de agua la imagen luminosa y electromagnética del curare, un potente veneno neurotóxico. Más tarde la daba de beber a ratas de laboratorio y estas, al poco tiempo, morían con los síntomas propios de esa sustancia: Asfixia y paro cardíaco. Esa hipótesis de “la memoria del agua” vendría a explicarnos, entre otros enigmas, la extraña eficacia de la medicina homeopática, cuyos procesos curativos siguen constituyendo un gran interrogante, incluso para los especialistas en esta forma de terapia holística y energética. La explicación de las virtudes terapéuticas de los remedios homeopáticos debería buscarse, precisamente, en el agua y su poder holográfico de registrar, almacenar, dinamizar y multiplicar algún tipo de energía sutil, desconocida por la ciencia actual, que ejerce un poderoso efecto sobre los seres vivos, sobre todo en las altas diluciones homeopáticas en las que ya no existen residuos moleculares visibles de la sustancia madre, y que pueden resultar peligrosos si son administrados sin cierta prudencia.

Recientemente, el Dr. Robert Fisher, del Royal London Homeopatic Hospital de Londres, argumentó que “muy probablemente sea la microestructura del agua la que retenga la información referente a las sustancias con las que ha entrado en contacto, e incluso multiplique el efecto terapéutico de estas”. El propio Benveniste manifiesta al respecto: Los homeópatas utilizan empíricamente estas propiedades del agua… La señal molecular, una vez establecido su origen electromagnético, podrá ser numerable, graduable, modificable, transmisible a distancia y reproducible hasta el infinito. Estos resultados podrían revolucionar la biología y la medicina, y permitir comprender la influencia de los campos electromagnéticos sobre la materia viva”. Las propiedades curativas de ciertas aguas han sido alabadas en todas las épocas. Griegos, romanos y árabes, al igual que ocurría en las grandes civilizaciones asiáticas, exaltaban las virtudes terapéuticas de aguas procedentes de fuentes, manantiales o playas.

Cada cultura poseía sus propias “aguas santas”, cargadas de simbolismo, relacionadas frecuentemente con apariciones de santos, vírgenes o espíritus de la naturaleza. En algunos casos, los análisis de estas aguas demuestran su escaso valor en cuanto a contenidos en elementos químicos solubles. Pero milenios de experiencia demuestran su legendaria eficacia. Según Rupert Sheldrake, uno de los mayores heterodoxos de la ciencia actual, este elemento recogería información de toda la tierra y todos los seres vivos a través de los cuales ha fluido. En tal sentido, es posible que el agua conserve el registro ancestral de todos los hechos, toda la historia, todos los sentimientos y pensamientos de la humanidad y de la vida, de sus orígenes, y también que sea ella y no el mítico éter la sustancia de que está hecha la memoria de Gaia (Los registros akáshicos de Rudolf Steiner y los teósofos). Beber un simple vaso de agua alcanzaría así una dimensión sacralizada, que nos vincularía con todo el devenir de la vida, en nuestro planeta y, a través de éste, con todo el Universo.”

Ahora acoto yo: Es más que obvio que a todo este arsenal de incredulidades, no podemos negarles la posibilidad de ciertos éxitos temporarios y parciales, pero en muy corto lapso van cayendo en la nada de las aseveraciones excéntricas plagadas de errores, por el simple hecho de no aceptar someterse a verdades que se van muy por fuera de las diferentes ciencias, (Incluidas las ocultas) y elegir la rebeldía de suponer que podrán descubrir un mundo sin Dios, cuando a cada paso de sus investigaciones, como ocurre con esta del agua, los propios hechos científicos, aparentemente sin influencias algunas, van dando la razón a la mismísima Palabra de Dios escrita en la Biblia.

(15) Un Líder Entregado Por las Aguas

(Éxodo 2: 10) = Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: porque de las aguas lo saqué.

Hay que consignar que la adopción no se practicaba de ninguna manera entre los hebreos, siendo una práctica sumamente común, por el contrario, entre los egipcios. Por esa razón nadie censuró la decisión nada menos que de la hija de Faraón al adoptar un niño. El nombre Moisés, en tanto, deriva de una raíz hebrea, que significa: “sacado de las aguas”. Tradicionalmente, el origen del nombre Moisés es relacionado con la noción del agua, tanto en las fuentes egipcias como en las hebreas. En la antigua lengua egipcia, el sufijo mses tenía el valor de «engendrado por” (entregado o librado por); al mismo solía anteponerse la fuente de origen o creación. Moisés significaría inicialmente «entregado por las aguas», debiéndose ello a que el infante hebreo fue hallado en ellas, por lo que las aguas del río Nilo fueron interpretadas como su origen.

Es curioso, pero cuando te lanzas a algo inspirado o direccionado por el Espíritu Santo, lo haces del mismo modo en que Abraham salió de Ur de Caldea en dirección a la Tierra Prometida. Él no sabía dónde quedaba esa tierra, pero empezó a caminar en una dirección entendiendo que Dios le iba a comunicar cuando llegara. En esto que estoy estudiando y escribiendo aquí, sucede casi lo mismo. Yo sé que debo ir hacia allá, pero no sé qué es lo que voy a encontrar allá, ni cuándo voy a encontrarlo. Por el momento, y mientras avanzamos, déjame decirte que el hecho de que Moisés, nada menos que Moisés, el elegido para sacar al pueblo de Dios de su esclavitud, y tipología reconocida de Cristo, tenga su origen en las aguas, no es un detalle menor. No porque ellas lo hayan creado, naturalmente, pero sí porque ellas fueron las que lo protegieron. ¡Las mismas aguas que eliminaron a los impíos en el juicio del diluvio! ¡Las mismas aguas que salvaron a Noé permitiendo flotar sin naufragar al arca!

(Éxodo 4: 9) = Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra.

Esta es una de las señales que Dios le otorga a Moisés para que luego él pueda desplegarlas ante Faraón y lograr, con esa presión de plagas, que el Faraón permita al pueblo hebreo salir de Egipto. Observa con atención la cualidad de esta señal. El agua derramada en tierra, se convierte en sangre. Es como si la vida derramada en la carne, produce acceso a la redención.

(Éxodo 7: 17) = Así ha dicho Jehová: en esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre.

(18) Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.

(19) Y Jehová dijo a Moisés: di a Aarón: toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.

(20) Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre.

(21) Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

(22) Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.

(23) Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.

(24) Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no podían beber de las aguas del río.

El mensaje de Dios era claro para Faraón: deja ir a mi pueblo, decía Dios a Faraón por medio de Moisés. ¿Y la reacción de Faraón? El no como respuesta. Sencillamente, él no dejaría ir a Israel de Egipto.  ¿Cuál era el problema de Faraón? Su corazón era insensible. Duro. Terco. A Faraón no le impresionó que Moisés y Aarón se presentaran ante él, y le mostraran lo que podía esperar del Poder de Dios. La vara de Moisés se convirtió en una serpiente, una que engulló a las otras serpientes que los sacerdotes y amigos egipcios convirtieron de sus varas. Pese a todo eso, no pensó Faraón en la petición de Jehová, en boca de Moisés y Aarón.

«¿Quién es Jehová para que YO (Faraón) obedezca su voz y envíe a Israel?», decía el Faraón, siendo él mismo una deidad egipcia, venerada por todos. Jehová ordenó a Moisés acudir a donde Faraón, cuando este se hallara en el Nilo. El Nilo era más que un río. Era un lugar sagrado, un lugar donde habitaban dioses y diosas de Egipto. Era además la fuente de agua para beber de los egipcios, y clave para el desarrollo de la agricultura y la ganadería egipcias. Constituía además un baluarte para la defensa de la nación.

Allí, en el corazón mismo de Egipto, mandó Jehová a Moisés, con su vara. ¿Era la varita mágica? No. Era el símbolo del poder eficaz de Dios para ejecutar señales y obras que el Dedo de Dios iba a operar por la voluntad divina. ¿Por qué convertir el Nilo en Sangre? ¿Era la intención de Dios matar de sed a los egipcios, y a los israelitas? El propósito era hacerle saber a Faraón quién es Jehová. ¿No había dicho Faraón que quién era Jehová? No había problema. Ya Jehová le mostraría lo que significaba conocer a Jehová… su lado oscuro. Era lo que quería Faraón. En su libre albedrío. No Jehová. ¿Es buena idea enfrentarse a Dios? No. Y lo hizo utilizando sangre, porque ese es el elemento de expiación, redención y purificación. Si Faraón lo hubiera aceptado, Egipto habría sido redimido en ese acto. Pregunto: ¿Tú crees en la existencia, hoy, de una vara como la que portaba Moisés? No como tal, de hecho, pero sí en la versión moderna: tu mano. Sobre los enfermos impondrás tus manos, y sanarán…

(Éxodo 14: 21) = Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.

(22) Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.

(23) Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo.

(24) Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, (25) y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.

(26) Y Jehová dijo a Moisés: extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.

(27) Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar.

(29) Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.

El primer problema que tenían los egipcios, era que creían que el Dios de los hebreos era un Dios que sólo se manifestaba en el desierto. En modo alguno se les cruzó por la cabeza que pudiera hacerlo en otra parte y, mucho menos, teniendo al mar como aliado y arma mortal. Son muchos los egipcios modernos que suponen que el Dios de los cristianos solamente se mueve en el desierto de las pruebas y las angustias, pero los hechos de poder manifestado que se han visto y se verán de aquí en más, han demostrado que hoy también Dios es Dios en todas partes donde se le busque. Y si tiene que utilizar el agua para eliminar como lo hizo en el diluvio, lo hará. Y si usa esa misma agua para salvar a Noé, lo hace sin problemas, porque es soberano. Y si utiliza una vez más el agua para eliminar la persecución de los egipcios, vuelve a hacerlo sin que se le mueva un músculo. Y si utiliza esa misma agua como muro de contención y salvación para su pueblo, también lo hace. Es la suma de Majestad, Omnipotencia, Soberanía y Justicia.

(Éxodo 15: 22) = E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.

(23) Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.

(24) Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?

(25) Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; (26) y dijo: si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y diereis oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

(27) Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.

Si quiero dejarte un mensaje de aliento sintético y rápido, puedo decirte que ante la amargura que significa esa agua amarga, el árbol de la vida abundante reclinado sobre ella, la convertirá en dulce y apetecible. Esto es un símbolo real y tangible de la conversión. Un símbolo que muchos de nosotros han visto en innumerables personas que nos ha tocado ministrar. Un símbolo que muchos de nosotros, (Yo mismo), ha visto manifestarse en su propia vida. Las causas científicas que pueden determinar que un agua se vuelva amarga, son incontables y todas probables. En la zona donde ocurre este episodio, generalmente los pozos contenían agua dulce o agua salada, pero no amarga. Es evidente que algo la había contaminado haciéndola imbebible. La savia del árbol echado sobre ellas produjo, supuestamente, el cambio de sabor. Ahora dime cuál de estas dos definiciones te resulta menos…fantástica o más…lógica y creíble. ¿Verdad que la espiritual que puse en primer término? La siguiente contiene tantas casualidades o hipótesis cargadas de conjeturas sin comprobaciones que, sin dudas, termina siendo mucho más fantasiosa que la otra. Aunque, ¡Oh paradoja de la incredulidad! Los hombres “serios” siempre eligen la segunda. Allá ellos. Los cristianos entraremos al Reino en el que creemos, con una sonrisa abierta.

(Éxodo 17: 1) = Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Redifim; y no había agua para que el pueblo bebiese.

(2) Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?

(3) Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?

(4) Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.

(5) Y Jehová dijo a Moisés: pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve.

(6) He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.

Los lugares que se mencionan a lo largo de este viaje, hoy son prácticamente desconocidos. Tienen que haber mutado y seguramente hoy sobreviven con otros nombres, pero no hay ni hubo registro de ello, por lo tanto han quedado en la simple historia bíblica aquí relatada. Una historia que, si quieres se asemeja mucho al estilo de gobierno de la iglesia estructural y tradicional que conocemos. ¿Tienes sed? Ni se te ocurriría salir a buscar el agua que la calme, será mucho más fácil y seguramente también más cómodo, pedirla al pastor de tu iglesia. ¿No está obligado él a proveerte? Y si este moderno Moisés se comportara como en un principio lo hizo aquel, seguramente alguien comenzará a apilar las simbólicas piedras que, en alguna reunión de ministerio, alguien comenzará a arrojarle al líder por no haber conseguido lo que el pueblo le pedía.

La dependencia al hombre es un mal endémico que, como puedes observar, comenzó en aquel tiempo, en aquella escena y nada menos que con aquel personaje, Moisés. No era eso lo que Dios había determinado, pero ellos no perdieron su tiempo buscando la voz de Dios, eligieron presionar a quien los lideraba, con la idea de que él tenía la obligación de asistirlos. No estoy defendiendo en modo alguno un ministerio que, como el pastoral actual, no se corresponde en absoluto con lo que la Palabra dice respecto a los ministerios. Pero debo ser honesto y entender que, cuando no tienes agua para calmar tu sed, debes procurarla por tus medios, (Oración, ayuno, lectura) y no derivarlo a otro hombre que, a la luz de la historia del ministerio de Jesús, no tiene ninguna obligación de asistirte. ¿Verdad que suena absolutamente inverso a lo que te han enseñado por años? No le hace, sigue siendo verdad. Y te lo digo desde la óptica de alguien que no aspira a ser absolutamente nada en el rutilante firmamento evangélico cristiano. Sólo un obrero más.

(Éxodo 20: 4) = No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

Yo había leído lo del cielo, lo de la tierra e, incluso, lo de debajo de la tierra. Y así decíamos que lo primero eran ángeles, lo segundo hombres y lo tercero demonios. Y nos cerraba bastante bien la interpretación. Sin embargo, aquí dice en las aguas debajo de la tierra, y se me ocurre que eso no puede estar hablándonos de demonios. La historia nos cuenta que Israel estaba rodeado de gente que adoraba imágenes a las cuales también se las llamaba dioses. Como ninguna cosa humana podía representar adecuadamente a Dios, el Señor prohibió que se le crearan imágenes, tanto de tipo material como conceptual. En este aspecto, los israelitas se convirtieron en un caso único entre los pueblos vecinos. Todo muy claro y bien explicado por cientos de comentaristas de alto, mediano y escaso prestigio. Anotaciones al pie de los textos adornan, enriquecen y añaden estudio a ciertas biblias de lujo encuadernadas a oro. Sin embargo, la revelación divina brilla por su ausencia y, la duda planteada en el primer párrafo respecto a las aguas debajo de la tierra, sigue oscura. Y lo estará hasta que Dios quiera y entienda que ha llegado el momento de abrirla.

(Éxodo 23: 25) =Más a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.

No me preguntes por qué, pero aquí tengo la certeza que, cuando se habla de aguas, se habla de palabra, de presencia, de vida abundante. Por eso dice que cuando se sirve a Dios, Él bendice nuestro pan, que es como decir nuestro alimento terrenal, humano, que incluye trabajo, negocios, etc. Y cuando se dice aguas, se está hablando del alimento espiritual, que es como hablar de la lluvia temprana y tardía.

(Éxodo 29: 4) = Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua.

Aquí se está hablando de una limpieza ritual, que muy probablemente con el pasar de los tiempos y las épocas, iba a desembocar en lo que hoy es el bautismo. Era la manera de capacitar al sacerdote, (Aarón lo era), con una dosis de vida abundante, de palabra ungida y de las condiciones mínimas para que éste pudiera ministrar correcta y debidamente todo lo que Dios le ordenaba que ministrara.

(Éxodo 30: 17) = Habló más Jehová a Moisés, diciendo: (18) Harás también una fuente de bronce, con su base de bronce, para lavar; y la colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua.

(19) Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies.

(20) Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, (21) se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones.

Esta fuente que era utilizada por los sacerdotes para lavar sus manos y sus pies, constituía una especie de anticipación de la obra que Cristo llevaría a cabo al limpiar nuestros pecados. Esto tiene coherencia con el pensamiento de quienes han dicho que el agua es para redención.

(Éxodo 32: 20) = Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.

Ustedes seguramente recuerdan la historia. Moisés se va al monte a buscar contacto directo con Dios y, al retornar ya ungido y con rastros de la gloria de Dios en su rostro, se encuentra con un verdadero festival idólatra, donde un becerro de oro ocupaba el primer lugar de adoración, simplemente por causa –se excusaron- de su demora en descender. Él toma ese becerro, lo arroja al fuego y, el tomar el polvo de oro debía servir para que el pueblo comprendiera que la imagen del becerro había sido totalmente destruida y sólo les quedaba el único Dios existente. Lo curioso es que Moisés esparce sobre las aguas ese polvo de oro y luego se lo hace beber a los mismos que antes habían adorado al becerro. El agua aquí como vehículo de destrucción de ídolos.

(16) La Autoridad de los Ángeles

  Más allá de lo que tú te imaginas, todas las culturas antiguas buscaron edificar sus ciudades alrededor de lugares en los que hubiera agua. Porque para ellos, el agua representaba vida, representaba productividad, representaba salud. Cómo puedes ver, la inteligencia e ingenio del hombre no es algo nuevo. También las culturas griegas y romanas consideraban que el dios Neptuno era el señor de los mares, que había una potestad que guardaba las aguas. El agua ha sido muy importante aún en estudios científicos. Ya fue dicho: tres cuartas partes de cada uno de nosotros es agua. Algunos estudios determinados como serios, han expresado que el agua presenta distintas reacciones, una vez congelada y al microscopio, después de ser sometida a diferentes tipos de música, a palabras de bendición y ánimo y a palabras de maldición y descrédito.

Ahora bien; si me dicen que eso ocurre con el agua propiamente dicha, la gran pregunta que a mí se me presenta, entonces, es: si es real que nosotros somos el setenta por ciento aguas, ¿No nos afecta todo eso en nuestra composición molecular? Para la ciencia es un hecho que los primeros seres vivos, organismos unicelulares, se originaron en el océano. La vinculación de las aguas al origen de la vida en nuestro planeta, encierra conceptos desde muy antiguo. La Biblia lo dice abiertamente, pero claro está: ¿Quién osaría en un marco científico otorgarle a la Biblia autoridad suma? Un poco, tanto como para cumplir y ser corteses con los sectores religiosos, sí, pero más…Hay una significación espiritual y simbólica, psicológica, mucho más profunda, que una coincidencia entre la fe y la ciencia. Pues también para la tradición bíblica, el Espíritu de Dios, el soplo divino, dador de vida, fecundó desde los orígenes las aguas primordiales. Fecundó el Espíritu Santo las aguas del principio. Lo dice.

(Génesis 1: 1) = En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

(2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Hay una versión que dice, reitero, que el Espíritu aleteaba sobre las aguas. Y esa expresión, hay plena coincidencia en esto, implica al Espíritu como una enorme gallina que mueve sus alas preparándose para empollar a sus huevecitos que posteriormente darán a luz polluelos. Esto nos estaría dejando en evidencia que el Espíritu Santo, a través del agua incubó vida en el agua. El origen de la vida en el agua está en Génesis capítulo 1: 20-22, donde se nos habla que desde el agua surgió parte de la vida que hoy conocemos en el planeta.

 (Génesis 1: 20) = Dijo Dios: produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

(21) Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.

(22) Y Dios los bendijo, diciendo: fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves de la tierra.

Esto quiere decir que una tercera parte de la vida en la tierra se originó en el agua. Nosotros venimos de la tierra, está escrito, pero la mayoría de los seres vivos que están poblando los cielos, la tierra y el mar, tuvieron sus orígenes en las aguas. Los científicos tardaron cientos de años en darse cuenta que los primeros seres unicelulares, que luego se convirtieron en seres más complejos, fueron producidos en las aguas. Por eso, el simbolismo del agua encierra un misterio que fue captado hace miles de años por los filósofos. Estamos hablando, obviamente, de alquimistas y místicos. Así, para el poeta Homero, el océano es el origen, el génesis de todas las cosas. Otros fueron más contundentes al asegurar que el principio de todas las cosas es el agua. Pero no el agua como mera sustancia inorgánica como la concebimos hoy.

Para los primeros filósofos, los elementos de la naturaleza eran manifestaciones de la physis, una palabra griega que significa fuerza divina. Así le llamaban los filósofos, los alquimistas, los místicos al agua. Le decían physis, hablando de fuerza divina. Esto podemos compararlo con aquello de que El Espíritu Santo se movía sobre la faz de las aguas. ¿Por qué el agua? Porque el agua es imperecedera, es eterna, está en el origen y el desarrollo de todos los elementos del universo. Además, es un elemento muy noble. Se puede poner el agua en un vaso y adquiere la forma del vaso. Puedes ponerla en un plato y adquiere la forma de un plato.

La colocas a una determinada cantidad de grados centígrados y se convierte en vapor gaseoso, pero luego se modifica y vuelve en forma de lluvia o llovizna. La colocas por debajo de cierta cantidad de grados centígrados y se convierte en hielo sólido, que con el sólo concurso del calor se disuelve y vuelve a su estado líquido.  De esta particularidad que seguramente todos conocemos, hay un misterio que sin embargo ni siquiera ha sido develado por los mejores científicos, y es el que nos muestra que cuando el agua se solidifica y se convierte en una masa de hielo, aumenta su tamaño. Las moléculas se congelan y se expanden. En el libro de Apocalipsis vemos que hay un ente que custodia los mares, los ríos y las aguas. Hay un ente que da cobertura de parte de Dios a estos seres, por eso es que los griegos y los romanos creían que había un dios llamado Neptuno, que era el dios de los mares. Pero vamos a ver qué dice la Biblia.

(17) Cumpliendo con Las Señales

Quiero recalar ahora en el capítulo 16 del libro de Apocalipsis. Yo creo que podríamos decir que Apocalipsis 16, por varias razones, es un “gran” capítulo. En principio, describe una gran maldad: una gran ciudad, la gran Babilonia. Además, describe a grandes herramientas de juicio: gran calor, un gran río seco, un gran terremoto, gran granizo y grandes plagas. Asimismo, también describe a un gran Dios: Su gran voz (fuerte es la misma palabra Griega para grande; versos 1 y 17), y Su gran día de victoria.

(Apocalipsis 16: 1) =  Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. 

(2) Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen. 

Una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia: Aquellos que adoran a la bestia y reciben su marca ahora están “marcados” por Dios con una pestilente úlcera. Una úlcera es una llaga o lesión que aparece en la piel o en el tejido de las mucosas a causa de una pérdida de sustancia y que no tiende a la cicatrización. ¿Cómo entiendo eso desde lo espiritual? Una terrible herida que desestructura todo un cuerpo y que no sana porque su cicatrización no es viable. ¿Qué clase de herida, de esas características, podría llegar a desestructurar nada menos que el Cuerpo de Cristo? El pecado. ¡Y bueno, hermano! ¡El mundo estuvo lleno de pecado desde siempre! ¿Cuál es la novedad? La novedad, es que aquí no se habla del pecado del mundo, sino del que se infiltró en la iglesia.

(3) El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. 

Dice que el mar…se convirtió en sangre: Apocalipsis 8:8-9 describió una contaminación parcial de la tierra. Aquí la contaminación es hecha completa (Murió todo ser vivo que había en el mar). Luego alude a una sangre como de muerto: La sangre no necesariamente se convierte en sangre, pero como sangre de muerto, se igualará a la apariencia y al carácter enfermizo de la sangre de un cuerpo muerto. En lo espiritual, la muerte es carencia de flujo de sangre preciosa. Redentora, liberadora y sanadora que llega desde la cruz. Sin sangre no hay expiación. Sin expiación no hay redención. Sin redención sólo hay muerte. Y además, llamó mucho mi atención que la definición que da respecto a esa conversión del agua del mar en sangre, haya sido como de sangre de muerto. ¿Alguno habrá reflexionado respecto a qué diferencia hay entre una sangre normal, de un ser vivo, a una sangre de un ser muerto? No lo sé, pero la respuesta es simple. La del ser vivo, es un fluido líquido, vital, dinámico y activo. La de un ser muerto, es coagulada, esto es; hecha casi una pasta, inmóvil y sin dinámica vital alguna. Y lo dice respecto al mar, que como ya sabemos, representa muchedumbres.

(4) El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.

Dice que derramó esa copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y que ambos se convirtieron en sangre: Esta completa contaminación es un contraste con la contaminación parcial (un tercio) de las fuentes de aguas mostradas en Apocalipsis 8:10-11. Es notorio que, cuando estos juicios lleguen, el tiempo debe ser muy corto para el retorno de Jesús. Con desastres ecológicos tales como éste, la raza humana no puede sobrevivir por mucho tiempo y el final está cercano. Siempre tomándolo como un final físico, que es una de las corrientes escatológicas conocidas. Yo, particularmente, creo en la otra corriente: la espiritual y simbólica. De todos modos, decía Clarke: Ellos tenían sed de sangre y masacraron a los santos de Dios; ¡y ahora tienen sangre para beber!!”

(5) Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. 

Está el ángel de las aguas, que clama desde esa sustancia líquida, acuosa; él clama y sabe quién es Jesús. El que es, el que era y el que ha de venir. El santo, porque ha juzgado todas estas cosas. Hay otra versión bíblica que, en este mismo texto, dice: Y oí que el ángel que tenía autoridad sobre las aguas, decía: Hay un ángel que tiene autoridad sobre las aguas. Y no estamos hablando de aguas simples y tranquilas acumuladas en alguna laguna de ensueño llena de peces de colores, no; esto es otra cosa.

(6) Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. 

(7) También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos. 

Justo eres tú. . . Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre: Parece apropiado que aquellos que disfrutaban el derramar la sangre de los santos ahora deban de ser forzados a beber “sangre”. Ellos han rehusado el Agua Viva, y ahora se les dará el agua de la muerte. Aún en medio del juicio, está bien que el ángel declare, Justo eres tú, oh Señor. No solamente el juicio de Dios es justo, también es puro y apropiado. No hay justicia al “estilo vigilante” con Dios. También oí a otro, que desde el altar decía: Piensan algunos comentaristas que esta voz es quizás la de un ángel que hablaba desde el altar, o el altar mismo personificado, representando el testimonio corporal de los mártires y las oraciones de los santos. Este “altar parlante” puede ser el altar de Dios la cruz, donde Su más grande sacrificio fue hecho, y donde aquí testifica de Su justo juicio, tanto como en el pasado como el que esta pronto por venir. Este es el altar donde Dios en Su amor, ofreció una manera de escape de estos juicios.

(8) El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. 

(9) Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. 

El sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego: Lo que normalmente se toma por sentado como una bendición – el calor de un sol brillante – ahora es una maldición. Además, dice que no se arrepintieron para darle gloria: El fracaso del hombre de responder con arrepentimiento muestra que el conocimiento o la experiencia del juicio no cambiará la condición pecaminosa del hombre. Aquellos que no son ganados por gracia nunca serán ganados. Un pensamiento de Walvoord expresa: “El deseo que piensan algunos que los hombres se puedan arrepentir si ellos solamente conocieran el poder y el justo juicio de Dios es quebrantado por la mención frecuente en este capítulo de la dureza del corazón del hombre a la vista de las más rigurosas y evidentes disciplinas divinas.”

(10) El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, (11) y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. 

Su reino se cubrió de tinieblas: Algunos ven esto como unas tinieblas simbólicas. Caird llama las últimas tres plagas la “triada del desastre político” – anarquía interna, invasión, y colapso irreparable. Pero no necesariamente es el ver esta oscuridad como una tiniebla política simbólica. La novena plaga sobre Egipto fue una oscuridad literal, con matices espirituales. Se podía sentir, como esta descripta en Éxodo 10:21-22.

Y mordían de dolor sus lenguas: Las tinieblas de la quinta copa es una vista previa del mismo infierno, el cual es descrito por Jesús como las tinieblas de afuera (Mateo 25:30). Aquellos bajo el juicio de esta quinta copa están, como si fueran, en las orillas del lago de fuego. A finales del siglo 1600 Matthew Poole escribió un comentario en la Biblia. Es interesante el leer lo que él puso sobre este pasaje: “¿Cuándo será esto? Sólo Dios sabe. Yo pienso, y la experiencia lo ha probado, que ellos fueron muy apresurados en sus especulaciones, que se profetizó que sería en el año 1656, o 1660, o 1666. Por mi propia parte, Yo no creo que será antes de 1866, o entre eso y el año de 1900.”

Y no se arrepintieron de sus obras: En la condición pecaminosa del hombre, él incrementa su pecado cuando, bajo el juicio de Dios, es el tiempo en el cual él debe de abandonar su pecado. Encontré dos apreciaciones sobre estos temas de Charles Spurgeon. La primera dice así: El juicio puede producir un arrepentimiento carnal – un arrepentimiento que es de la carne, siendo a la manera de la naturaleza pecaminosa del hombre. En este arrepentimiento, la depravación del corazón permanece en esencia igual, aunque toma otra forma para mostrarse. Aunque el hombre cambia, no cambia para ser salvo: él se convierte en otro hombre, pero no en un hombre nuevo. El mismo pecado gobierna sobre él, pero es llamado por otro nombre, y utiliza otra vestimenta. La piedra esta esculpida en otra forma, más agradable a la vista, pero no es convertida en carne. El hierro es echado en otra imagen, pero no es transformado en oro. Este arrepentimiento carnal es causado por el temor. ¿No se arrepiente cada ladrón de su robo cuando es condenado y enviado a la cárcel? ¿No se arrepiente cada asesino de su crimen cuando está debajo del árbol fatal?”

La segunda, por su parte, señala lo siguiente: Esta es una verdadera penitencia, cuando el hombre le da gloria a la justicia de Dios, aun cuando ésta le condene. Oh mi querido lector, ¿Así te arrepientes? ¿Es en verdad el pecado pecaminoso para ti? ¿Ves su desierto del infierno? Si no, necesitas arrepentirte de tu arrepentimiento.”

(12) El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.

(13) Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; (14) pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 

(15) He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. 

(16) Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

El gran río Éufrates: Los romanos consideraban al río Éufrates una barrera segura en contra de una invasión de los imperios del este. En aquel día tenía una longitud de mil ochocientas millas, y en cualquier lado entre trescientas a mil doscientas yardas de ancho. El agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente: Si el Éufrates se secara y se hiciera un camino, entonces ejércitos masivos del este (naciones tales como China, India y Japón se podrían mover al oeste con facilidad. ¿Por qué vienen estos ejércitos?  ¿Es para eliminar a Israel? ¿Es para rebelarse en contra de un líder mundial europeo (el Anticristo)? Estas son las clásicas dudas que tienen ciertas escatologías con las que nos hemos criado dentro del evangelio. Sin embargo, en estos tiempos, muchas cosas aprendidas de un modo tradicional, no parecen ser lo correcto. Finalmente, ellos vienen para hacer batalla en contra de Dios y de Su Mesías, según se lee en Salmos 2.

Y vi salir de la boca del dragón. . . espíritus inmundos a manera de ranas: Los espíritus son con forma a manera de ranas. El antiguo pueblo Judío tenía a las ranas como inmundas y repulsivas, pero los egipcios las reverenciaban como a dioses rana. “Cristo expulsó espíritus inmundos, pero Sus enemigos los sacan de ellos mismos.” Dijo Swete. Por su parte, Love escribió: Las ranas son una devastadora caricatura del fracaso de la maldad. Lo que los hombres temen más debido a que aparenta ser poderoso y por siempre atrincherado, se convierte solamente al fin en una ridícula criatura enfermiza que sale en las noches.”  Estos demonios son como los espíritus mentirosos que condujeron a Acab hacia la batalla conforme lo vemos en 1 Reyes 22:19-23.

Pues son espíritus de demonios, que hacen señales: De nuevo, señales y maravillas son utilizadas por los demonios como herramientas de engaños. El falso profeta aquí es la segunda bestia de Apocalipsis 13. Para reunirlos a la batalla: Esta batalla no es de una nación en contra de otra nación, sino de las naciones en contra de Dios (Salmo 2:2). Esta es una de tres importantes batallas mencionadas en la profecía. La batalla de Gog, Magog y sus aliados que vienen contra Israel (Ezequiel 38 y 39). La batalla de Armagedón, cuando el Anticristo dirija el sistema mundial en contra del retorno de Jesús (Apocalipsis 17:12-16, 17:14, 19:19). La batalla final, cuando Satanás y sus aliados, hacen guerra en contra de Dios (Apocalipsis 20:7-10). De hecho, son simbolismos que, en la mayor parte de los casos, tienen que ver con la iglesia genuina y su batalla contra el sistema único mundial que posee, obviamente, una sola forma de religión que nada tiene que ver con el dios en el cual creemos y adoramos.

Aquel gran día del Dios Todopoderoso: El ganador de esta batalla es aparente. Es el gran día de Dios, no el gran día del hombre, no el gran día del Anticristo, no el gran día del dragón. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza: En medio de la descripción de la batalla que viene, hay una advertencia para estar preparados a la luz de la victoria asegurada de Jesús. Ropas son ilustraciones de justicia espiritual y práctica. Se nos da la justicia de Jesús como una ropa (Gálatas 3:27), pero también somos llamados a “vestirnos” de la naturaleza de Jesús en término de una santidad práctica (Efesios 4:20-24). Sobre todo, no debemos estar desnudos – esto es, sin estar cubiertos, o intentando el proveer nuestra propia cubierta como Adán y Eva (Génesis 3:7), las cuales son como trapos sucios a la vista de Dios (Isaías 64:6).

Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón: Esta gran batalla ocurre en un lugar llamado Armagedón (Har-Meguido). Dice Seiss que: Aquellos que creen que el Libro de Apocalipsis es toda una historia ya cumplida, tienen un tiempo difícil con esta batalla. “Algunos dicen que es el gran valle del Mississippi. Hace algunos años, algunos dijeron que era Sebastopol, o Crimea. Otros piensan que es Francia. Mientras que mucho lo toman como un lugar ideal, para una asamblea ideal, sin tener existencia en el hecho. Para esas nociones tan salvajes, y al mismo tiempo destructivas, son conducidos los hombres de la letra de lo que está escrito.” De acuerdo, pero esos a los que alude este comentarista, sostienen algunas teorías que están comprobadas como ciertas y no coinciden con las que aquí se exponen. Yo prefiero creer que todavía el Señor no permitió a su Espíritu Santo enviar toda la revelación, sino apenas una parte de ella, la que hoy necesitamos.

Por eso otro hombre de Dios estudioso, Clarke, sostiene: “Pero ¿Qué es la batalla de Armagedón? ¡Qué ridículas han sido las conjeturas de los hombres en relación con este punto! ¡Dentro de los últimos veinte años esta batalla ha sido peleada en varios lugares, de acuerdo con nuestros ciegos videntes y los profetas auto inspirados! ¡Un tiempo está en Austerlitz, otra en Moscú, y otra en Leipzig, y ahora en Waterloo! Y así han salido, y saldrán, confundiendo y siendo confundidos.”

(17) El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. 

(18) Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. 

(19) Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.

(20) Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

(21) Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.

Hecho está: Este anuncio, el cual viene del mismo trono, nos habla de que no habrá más demora. En Su misericordia, Dios estiró esta escena lo más que Él pudo. A los sellos le siguieron las trompetas; a las trompetas le siguieron las copas; pero no habrá más juicios sobre la tierra después de esto – hecho está. Derramó su copa por el aire: El hecho que la copa es derramada por el aire puede mostrar juicio en contra el príncipe de la potestad del aire (Efesios 2:2) y sus aliados. Un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra: En estos juicios finales, Dios hace temblar la tierra con un tremendo terremoto. Lo mismo es prometido en Hebreos 12:26: pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Pero, lo que no puede ser sacudido permanecerá.

La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira: La caída de Babilonia (la gran ciudad) es descrita más explícitamente en Apocalipsis 17 y 18. Aquí, es suficiente el decir que Dios le da el cáliz del vino del ardor (la antigua palabra Griega thymos, describiendo un arranque pasional de ira) de su ira (la antigua palabra Griega orge, describiendo a una ira establecida). La combinación de thymos y orge hace la connotación de la clase más fuerte de derramamiento de juicio divino.  Cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento: Granizo gigante cae, pesando hasta 100 libras. El hombre responde profiriendo depravación sin arrepentimiento (los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo). Granizo es una herramienta frecuente de juicio en contra de los enemigos de Dios, como se ve en contra de Egipto (Éxodo 9:24), los de Canaán (Josué 10:11), al Israel apóstata (Isaías 28:2), y a Gog y Magog (Ezequiel 38:22). En cada una de estas instancias, el granizo llovió desde el cielo como una herramienta de juicio, no como un castigo de corrección de los propios hijos de Dios.

Concluye señalando Charles Spurgeon:A pesar de todo el sufrimiento, muchos aún no se arrepentirán. “Yo he conocido a personas que dicen, Bueno, si yo fuera afectado yo quizás me convertiría. Si estuviera enfermo quizás sea salvo. Oh, no pienses así. La enfermedad y la tristeza por si mismas no son ayudas para la salvación. El dolor y la pobreza no son evangelistas; la enfermedad y la desesperación no son apóstoles. Mira a los perdidos en el infierno. El sufrimiento no ha surtido efecto en ellos. Aquel que es sucio aquí es sucio allá. Aquel que fue injusto en esta vida es un justo en la vida por venir. No hay nada en el dolor y el sufrimiento que, por su propia natural forma de funcionar, harán que guíen a la purificación.” El agua, en este capítulo, actúa decididamente como Señal Divina.

(18) En Los Umbrales del Infierno

(Apocalipsis 20: 12) = Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

(13) Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

(14) Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

El agua cubre los pasadizos del abismo. Y hay otra parte que es cubierta por tierra, donde la entrada a ese mundo, es a través de los volcanes. Y el otro es a través del agua. Hasta el día de hoy nadie sabe con certeza qué profundidad tiene el océano, porque nadie ha llegado a su fondo. Cuando Cristo dice: y las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia, está hablando de que no solamente hay un acceso al inframundo, o al centro de la tierra, o al abismo, sino que hay varias puertas. Por eso Él dice: y las puertas del Hades, del inframundo, no prevalecerán contra la iglesia.

Hay gente que no solamente está haciendo guerra espiritual en los aires. Podrá parecerte increíble, pero hay gente que está haciendo guerra espiritual en los mares, por las potestades que también están encerradas en los mares. Entre ellas está Leviatán. Es un ser de varias cabezas, que tiene una piel tan gruesa que ninguna arma humana puede atravesar. Y él habita en los mares, y se le llama el rey de la soberbia, de acuerdo con el libro de Job. El rey de los soberbios. Y él está encerrado en el abismo. Cuando leemos Génesis 1:2, dice que las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Abismo habla de pozo profundo. ¿Y por qué Dios quería hacer un pozo profundo en una creación que era perfecta?

Simplemente porque había habido una revolución espiritual y Dios tuvo que crear una prisión y la puso en el centro de la tierra, para encerrar esas potestades. Jesucristo nos enseña también cuando él dice que el infierno o el Hades, fue hecho para Satanás y sus ángeles. Algo encierra el mar, mucho más que un misterio. La gente respetaba los mares, porque había seres que hacían que los hombres fueran seducidos por su belleza. Y es en Mateo 16:18 donde encontramos que dice que las puertas del Hades no prevalecerán sobre la iglesia. En otras versiones dice que es el infierno el que no prevalecerá.

Te recuerdo que infierno significa inframundo, o los que viven debajo de la tierra. Infierno es inframundo. Hay un lugar dentro del Hades que es un lugar de oscuridad, un lugar de llamas, un lugar de tormentos. Pero hay otro lugar donde hay un paraíso en el centro de la tierra. Entonces, el Señor ocupó ese lugar como prisión de potestades caídas, que ahora están allí encerradas. Por eso es que algunos dicen que, cuando la gente se bautiza, el espíritu malo queda encerrado en las aguas. No puedo confirmar ni desestimar esto, pero sí puedo asegurarte algo: el agua va mucho más allá de lo que hasta hoy conocemos. Es mi oración que antes de concluir este trabajo, mi Padre me enseñe algo más que te permita cerrar tu círculo con mayor precisión. ¡Gloria a Dios! Si así fuera, pero también ¡Gloria a Dios! Si así no fuera, porque eso querría decir que todavía no es el tiempo para ello.

(Levítico 1: 8) = Luego los sacerdotes hijos de Aarón acomodarán las piezas, la cabeza y la grosura de los intestinos, sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; (9) y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

(Verso 12) = Lo dividirá en sus piezas, con su cabeza y la grosura de los intestinos; y el sacerdote las acomodará sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; (13) y lavará las entrañas y las piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecerá todo, y lo hará arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

Estos textos reflejan con bastante claridad, el uso del agua como elemento de purificación. Y digo de purificación y no de simple higiene, como podría suponerse, porque si fuera en este sentido, no haría falta hacerlo, ya que luego todo eso va a quemarse. Pero si se lo lava con agua antes de incinerarlo, el mensaje simbólico es que el agua purificó esa ofrenda. En el capítulo 11, nos encontramos con una curiosa directiva que, a todas luces, no ha sido cumplimentada en su gran mayoría por aquel pueblo de Dios. Porque todos hablan de los cerdos, los cuales son determinados como animales impuros que no deben comerse, (Y, de hecho, muchos cristianos hoy lo cumplen a esto como si fueran antiguos judíos), pero muy pocos o nadie habla que también son rotulados como impuros y tienen prohibición de comerse, el camello, el conejo y lo que en algunos lugares llega a ser, inclusive, pieza muy valiosa de caza: la liebre. Así concluye el verso 8 con relación a todos estos mencionados y da lugar para la otra clase de animales, los que habitan las aguas.

(Levítico 11: 8) = De la carne de ellos no comeréis, ni tocaréis su cuerpo muerto; los tendréis por inmundos.

¿Te das cuenta la enorme cantidad de gente que, habiendo elegido vivir como ultra-legalistas, no cumplen de ninguna manera con este mandato, salvo con el pobre puerquillo? De hecho, no me opongo a que lo hagan, pero entiendo que, si lo van a hacer, lo tienen que hacer correctamente. Porque la Palabra misma, esa que dicen respetar a morir, les está mostrando que, si cumplen con todos los requisitos de la ley, pero dejan sin cumplir con UNO solo, eso es suficiente para que sean considerados culpables. Diferente al que no sigue la Ley sino la Gracia. Cuando se equivoca, (No porque peca deliberadamente, sino por error o ignorancia), de inmediato adquiere acceso al mejor abogado del universo, Jesucristo el Justo.

(19) Visitando el Tabernáculo

(Juan 7: 37) = En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

(38) El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

(39) Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido glorificado.

Es indudable que el agua es un misterio, porque Jesús dice que el Padre cuando hizo la tierra, hizo un huerto. Y el huerto tenía cuatro ríos que traían bendición, que irrigaban, que regaban todo el huerto. Pero como eso se echó a perder, el Padre lo que ahora quiere hacer es meter adentro de cada uno de nosotros, el huerto. Y entonces, como llevamos un huerto adentro, debemos desarrollar esos cuatro ríos, que ahora pasan a ser ríos de agua viva. Pero si no lo entendemos, nos quedamos con lo literal, y lo literal nos dice que de ninguna manera podríamos tener dentro nuestro no ya cuatro, ni siquiera un río. Y allí es donde nos encontramos con el gran misterio del agua. Porque, dos moléculas de hidrógeno por una de oxígeno, H2O, eso es el agua. Pero es el agua aquí, para nosotros y entre nosotros. Pero nota que sin el agua no podemos vivir.

Fíjate que un niño, si se deshidrata, puede llegar hasta morirse. Lo mismo ocurre con adultos mayores, hay pruebas concretas de ello. ¡Qué poderosa es, entonces, esa combinación química que Dios ha inventado y que nosotros llamamos agua! Tan sencilla que se ve el agua en cualquiera de sus expresiones, y tan misteriosa que es su esencia e importancia. Y entonces Dios toma ese elemento que llamamos agua, H2O y lo utiliza de modo singular. ¿Qué secreto hay en el agua? Pero él lo toma y nos enseña que como opera ese elemento de la tierra que nosotros llamamos agua, así también opera su Espíritu. Para que nosotros podamos entender cómo se mueve el Espíritu en nuestro ser interior, primero tenemos que entender que son como ríos.

Y ríos de agua viva. No son charcos, son ríos, que corren, que dan vida, que tienen un surco y que van a hacer crecer, desarrollar, y que van a dar expansión. Fíjate que nosotros, al ver la Escritura, vemos que Dios le dice al pueblo de Israel que haga un tabernáculo. Y en el tabernáculo, cuando iban a entrar los sacerdotes, había un lavacro, donde obviamente ponían agua. Pregunto: ¿Qué secreto habría para que el que iba a entrar se tuviera que lavar las manos, los pies y recién después entraba? Vamos a ver: ¿Cómo era el piso del tabernáculo que Dios había puesto en el desierto? De tierra, de polvo, era la arena del desierto. Entonces, ¿Para qué servía lavarse? Se lavaban bien los pies en el lavacro y después entraban descalzos y, obviamente, se volvían a ensuciar.

¡No era algo higiénico! ¿Para qué se lavaban las manos? Cierto es que nosotros acostumbramos a lavarnos las manos antes de comer. Pero tan cierto es como que en alguna ocasión y por los motivos que fueran, no nos hemos lavado las manos y hemos comido igual. ¡Y no nos pasó nada! Y si alguien se ha enfermado, de vez en cuando, es mínima la posibilidad de que haya sido por coincidencia con ese no lavarse las manos. Si las personas se enfermaran simplemente por no lavarse las manos, habría más gente enferma que sana. El tema es que el sacerdote se lavaba las manos, ¿Para qué? ¿Para agarrar un pan que había allí adentro? Si se lo hubiera comido con las manos sucias, ¿Crees que hubiera tenido problemas? Pero insisto: ¿Qué representaba el agua?

Porque el sacerdote entraba y se lavaba las manos, y eso representaba el agua de aquí abajo. Pero cuando entraba, dice que allí había incienso y que bajaba la nube de Dios. Ese era otro tipo de agua. Sería H2O, pero ya no estaba líquida, estaba en forma de vapor, en estado gaseoso. Eso quiere decir que el sacerdote vivía entre las aguas. Mira el pueblo de Dios. ¿Por qué el pueblo de Dios, cuando sale de Egipto, tiene que atravesar el Mar Rojo? ¡Si había otros caminos para irse! ¿Y por qué para antes de entrar a Canaán, atraviesa el Jordán? El pueblo de Dios, se mueve en medio de las aguas. Dice la Escritura en 1 Corintios 3:9: Porque nosotros (Los apóstoles, los enviados) somos colaboradores de Dios, y vosotros (La iglesia, nosotros) sois labranza (Que es huerto) de Dios, edificio de Dios.

(20) ¡También en la Mecánica Cuántica!

Un pequeño párrafo para analizar cuando la mecánica cuántica desentraña los misterios del agua. Un modelo informático basado en la ecuación de Schrödinger descubre la interacción de sus moléculas. Comenzando por lo principal: ¿Qué cosa es la mecánica cuántica?  La mecánica cuántica es una disciplina de la física encargada de brindar una descripción fundamental de la naturaleza a escalas espaciales pequeñas. Surge tímidamente en los inicios del siglo veinte dentro de las tradiciones más profundas de la física para dar una solución a problemas para los que las teorías conocidas hasta el momento habían agotado su capacidad de explicar, como la llamada catástrofe ultravioleta en la radiación de cuerpo negro predicha por la física estadística clásica y la inestabilidad de los átomos en el modelo atómico de Rutherford.

La primera propuesta de un principio propiamente cuántico se debe a Max Planck en 1900, para resolver el problema de la radiación de cuerpo negro, que será duramente cuestionado, hasta que Albert Einstein lo convierte en el principio que exitosamente pueda explicar el efecto fotoeléctrico. Las primeras formulaciones matemáticas completas de la mecánica cuántica no se alcanzan hasta mediados de la década de 1920, sin que hasta el día de hoy se tenga una interpretación coherente de la teoría, en particular del problema de la medición. La mecánica cuántica propiamente dicha no incorpora a la relatividad en su formulación matemática. La parte de la mecánica cuántica que incorpora elementos relativistas de manera formal para abordar diversos problemas se conoce como mecánica cuántica relativista o ya, en forma más correcta y acabada, teoría cuántica de campos (que incluye a su vez a la electrodinámica cuánticacromodinámica cuántica y teoría electrodébil dentro del modelo estándar) y más generalmente, la teoría cuántica de campos en espacio-tiempo curvo.

La única interacción elemental que no se ha podido cuantizar hasta el momento ha sido la interacción gravitatoria. Este problema constituye entonces uno de los mayores desafíos de la física del siglo XXI. La mecánica cuántica proporciona el fundamento de la fenomenología del átomo, de su núcleo y de las partículas elementales (lo cual requiere necesariamente el enfoque relativista). También su impacto en teoría de la informacióncriptografía y química ha sido decisivo entre esta misma. Dicho lo cual, veamos lo concerniente a nuestro tema: El Agua.

La ecuación de Schrödinger, uno de los fundamentos de la teoría de la mecánica cuántica, ha desvelado el funcionamiento de las moléculas del agua gracias al uso de un conjunto de ordenadores superpotentes. Formada por dos átomos de hidrógeno y por uno de oxígeno, se cree que el secreto de las propiedades de este líquido tan común como misterioso radica en la capacidad de sus moléculas para formar determinados enlaces entre los átomos de hidrógeno. El desarrollo de este nuevo modelo informático podría tener múltiples aplicaciones, y quizá resuelva determinadas cuestiones como la razón por la que el agua, en estado sólido (hielo), no se hunde dentro de sí misma.

Esencial para todas las formas de vida, y objetivo eterno de estudio, el agua es una sustancia con algunos misterios que aún no han podido ser revelados, al menos desde la física clásica. El acercamiento a este extraño elemento constitutivo, sin embargo, desde la perspectiva de la física cuántica (Desde la ecuación de Schrödinger para ser más exactos), y gracias al uso de un conjunto de ordenadores superpotentes, ha revelado la estructura subyacente del conjunto de moléculas aparentemente sencillas del agua, que están formadas “tan sólo” por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. El logro lo ha alcanzado un equipo de científicos de la universidad norteamericana de Delaware y de la Radboud University de Holanda, que han desarrollado un nuevo método para desvelar las propiedades ocultas del agua, y sin necesidad de concienzudos experimentos de laboratorio: simplemente, informática.

Y es que, en teoría, toda la química y la física de la materia a escala macroscópica podría ser descrita íntegramente por una enorme ecuación de Schrödinger aplicable a más de 10 elevado a 23 átomos de una unidad de materia. Utilizar esta ecuación y aplicarla de manera eficaz es actualmente posible gracias al uso de ordenadores con una capacidad de cálculo superpotente, que permitirían comprender algunas de las enigmáticas propiedades del agua. Este tipo de herramienta informática de análisis ya se ha aplicado en otros campos, como la meteorología y la mecánica celeste. Los resultados de la investigación han sido publicados por la revista Science y han sido explicados en un comunicado de la universidad de Delaware. La investigación ha estado liderada por el profesor de física y astronomía de dicha universidad, Krzysztof Szalewicz, que ha colaborado con Robert Bukowski, de la Cornell University, y Gerrit Groenenboom y Ad van der Avoird, del Institute for Molecules and Materials de la Radboud University.

Todo el mundo sabe que una molécula de agua es H2O, pero, aunque su composición parezca simple, el agua líquida en realidad es mucho más compleja que eso. Por ejemplo, señala Szalewicz, contrariamente a otros líquidos, el agua aumenta de volumen cuando se congela, lo que explica que el hielo flote en el agua. Por otro lado, el agua puede absorber grandes cantidades de calor antes de empezar a calentarse y lo libera lentamente mientras se enfría. Las características únicas del agua parecen relacionarse con su estructura molecular y con la capacidad de sus moléculas para formar enlaces de hidrógeno con otras moléculas de agua. El hidrógeno de la molécula del agua tiene una carga ligeramente positiva, mientras que la carga del otro extremo de la molécula es ligeramente negativa. Tradicionalmente se pensó que en el agua en estado líquido cada molécula se coordinaba con una media de otras cuatro moléculas gracias a estos enlaces de hidrógeno. Sin embargo, posteriormente se descubrió que esta coordinación tiene lugar sólo con dos moléculas.

Todas estas ambigüedades del agua han sido estudiadas desde la mecánica cuántica por Szalewicz y sus colegas, aplicando leyes de la física a un nivel microscópico.  El resultado: los investigadores han conseguido generar un nuevo marco teórico para describir la estructura y el comportamiento de la molécula del agua átomo a átomo, gracias a los ordenadores de última generación, multiprocesadores, capaces de aportar soluciones bastante ajustadas de las ecuaciones de la mecánica cuántica para la descripción de las fuerzas que ejercen unas moléculas del agua sobre otras. Esto debería permitir desvelar el porqué de las extrañas propiedades de este líquido.  Con un conjunto de ordenadores Linux funcionando en paralelo, y que realizaron cálculos a gran escala, el estudio tardó varios meses en completarse. El nuevo modelo puede predecir con bastante exactitud, tanto las propiedades de un par de moléculas de agua, como las del agua en estado líquido.

Las aplicaciones de este novedoso modelo, señalan los investigadores, van desde la posibilidad de comprender mejor el agua en diversos estados y en condiciones extremas, hasta el estudio de otros líquidos y sistemas moleculares, el ADN en biología o el llamado plegamiento de proteínas (proceso por el que una proteína alcanza su estructura tridimensional), entre otras. La razón por la que no nos detenemos habitualmente a reflexionar sobre la enorme complejidad de las interacciones moleculares del agua, es porque resulta muy habitual para nosotros, desde antes de nacer los seres humanos estamos en contacto y estrechamente vinculados con el agua, dependemos absolutamente del agua para la vida y es un bien preciado y muy cotidiano para nosotros. Por este motivo, me complace felicitarles por la reseña de esta noticia científica que nos invita a reflexionar sobre los enigmas que entraña un elemento tan común y familiar para todos nosotros.

N del A. Recordar que a esto lo dice la ciencia. Altísimamente escéptica y abundantemente agnóstica o directamente esotérica.

(21) En Sintonía Con Sus Milagros

¿Y el huerto de Dios, qué tenía? ¡Los ríos de agua viva! Tenía cuatro ríos, y cuando uno mira sus nombres, eso significa: Expansión, Fruto, Visión y Bendiciones. Era un lugar para estar absolutamente satisfechos, sin carencias ni necesidades básicas no cubiertas. Fíjate, cómo sería ese huerto, que Dios bajaba allí, hablaba y se paseaba con ellos. ¿Entiendes que a Dios le gustaba mucho bajarse hasta allí a charlar, a conversar casi de igual a igual con Adán y con Eva? Y como el plan de Dios es que estén los ríos, luego dijo Jesús: como al huerto lo echaron a perder Adán y Eva, ahora yo vengo como depositario y quiero hacer de ustedes un huerto. Ahora nos faltarían los cuatro ríos, nada más.

Y eso es lo que nos hace pensar. ¿Qué misterio hay en el agua? ¿Por qué la ponen para entrar para un lado y para el otro? Escucha, repito: para salir de la dimensión de Egipto, atravesaron el Mar Rojo. Y claro; yo no sé si cuando salieron del Mar Rojo se separaron las aguas a ambos lados como se muestra en algunas películas o sólo se detuvieron las aguas de un solo lado. Es inocuo. No se sabe a ciencia cierta cómo realmente fue, pero lo más importante del asunto, es que fue. El agua se abrió de alguna manera y permitió pasar al pueblo por allí. Y eso se supone que fue un milagro de Dios, ¿No es así? Un milagro tremendo, no un milagrito de campañita evangélica para la televisión, que luego nadie termina de comprobar.

Hace algunos años salieron algunos pseudo científicos a decir a grito pelado que los cristianos habían sido engañados, que no era cierto que el Mar Rojo se hubiera abierto, sino que por razones de clima regional había bajado su caudal y se había convertido temporalmente en un simple charco, y por allí había pasado el pueblo de Israel. Ah, sí, ¿Eh? ¿Y cómo explicaron que, en ese mismo charco, después, se ahogaron miles de egipcios? No lo explicaron, sólo sonrieron. Y la mayoría, con esa terrible fragilidad mediocre que poseen, se lo creyeron. Es notorio que dentro del enorme secreto que todavía representa para nosotros el agua, en este caso puntual y específico, allí el agua sirvió de protección. ¿Se murieron ahogados los egipcios o no? ¡Sí! ¿Y por qué no les mandó fuego, Dios? ¿Por qué les mandó agua? Para nosotros, tener el agua adentro es una bendición, pero para el enemigo es muerte. Yo pregunto: si Dios quería mostrar su fuerza y su poder, ¿Por qué no hizo un puente? ¿O por qué no hizo que ellos de pronto pudieran volar? ¡Si de todos modos iba a hacer un milagro!

¿Por qué, -reitero- no los llevó por otro camino? ¿Por qué tiene que haber agua cada vez que Dios va a hacer algo? En parte, porque el Señor dijo que ese río de agua viva, era el Espíritu. Y tú y yo tenemos ese Espíritu, lo que equivale a decir que tenemos por dentro ríos de agua viva. Entonces aquí es donde descubrimos que sí tenemos los ríos. Pero, pregunto: ¿Sabemos utilizarlos? Yo creo que no. Haciendo una mala comparación, creo que nos sucede igual que a alguien que ha comprado un auto nuevo y llega a destino empapado en transpiración porque no sabe cómo bajar los vidrios de las ventanillas y mucho menos encender el aire acondicionado. ¡No se puede decir que el auto sea malo o insuficiente! Somos nosotros.

Quiero ir contigo a Ezequiel 47 para ver el misterio número uno respecto al agua. A Ezequiel se lo llevaron y le abrieron los ojos. Y no es el único. ¿Y Lázaro el mendigo que recibió el pedido del hombre rico para ir y mojar su dedo en agua? ¡En ese lugar la gente ya no tiene su cuerpo! Cierto, pero… ¿Allí también el agua? ¡El rico estaba en el Hades! ¿Agua también en el Hades? Yo, particularmente, y con todavía mucho en franca ignorancia, creo que hay agua en las tres dimensiones, o si lo prefieres: tres dimensiones diferentes de aguas. ¿Tienes sed, a veces? Ese es tu cuerpo que necesita agua. ¡Mi alma tiene sed de ti!, dice el salmista.  O sea que el alma también tiene sed, ¿No es cierto? ¿Y qué agua le daremos a un alma? Y los ríos de agua viva, ¿No son el Espíritu? Hay agua también en el espíritu, pero… ¿Qué clase de agua? No lo sé, pero lo que sí sé es que ¡Esa es el agua que el alma necesita! ¿Me permites? ¡¡¡Wow!!!

(Ezequiel 47: 1) = Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar.

Es notorio que Ezequiel tenía ojos espirituales, porque lo que a él le enseñaron, literalmente, fue un templo. Pero él pudo ver con sus ojos espirituales, que debajo de ese templo salían ríos de agua, que brotaba agua de debajo del umbral. Entonces el hombre que lo acompañaba, y tú conoces mejor que yo la historia, le dice que se venga con él, y lo toma de la mano y se lo lleva a caminar, para ver. Y empieza a tomar distancia: mil codos. ¿Sabes cuánto es en metros, mil codos? Cuatrocientos cincuenta metros. Cuatro calles y media de tu población. Y cuando llegaron, le preguntó a dónde le llegaba el agua. Y Ezequiel le respondió que sólo a los pies.

(Verso 4) = Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas, Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. (Esto es: hasta la cintura).

(5) Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado.

Cuando entra, ve que adentro del templo hay agua. Tú no puedes mirar eso, porque con estos ojos naturales que tenemos, eso no se ve. Porque el agua de H2O de aquí no está en ese lugar. Pero en la visión del Espíritu, todo lugar que Dios ha establecido como propio, tiene agua. Porque nosotros iremos a esos lugares a saciar nuestra alma. Y dice que esa agua es el Espíritu de Dios. Fíjate lo que hemos leído en Ezequiel; ¿Cuántas veces fue subiendo el nivel? Cuatro. Primero le llegó a los pies, a los tobillos; y luego a las rodillas; luego a la cintura, y por último lo cubrió todo. Pero examina esto. ¿Dónde le llega el agua primeramente? A los pies. ¿Y qué significa eso? Limpieza. Nadie puede aspirar a ser lleno del Espíritu de Dios si todavía no está limpio en su andar diario. Y luego les llega a las rodillas. ¿Y qué son las rodillas? Rendición.

Cuando caes de rodillas es cuando le dices al Señor que todo sea como él diga. Pero si te metes más, entonces ya te llega a los lomos, y ese era el lugar de la reproducción, así que es allí donde empiezas a preocuparte por tu generación posterior, la descendencia que te sigue. Y al final, tú quedas sumergido y bautizado en ese Espíritu. Entonces, vemos que el agua es un termómetro. ¿Para qué tenían las aguas allí? Para ver el termómetro que marca y determina tu devoción por el Espíritu. Si sólo te limpias los pies, sirves para cada domingo. Si te metes más, empiezas a preguntarle a Dios qué quiere de ti.  Si te metes más, aún, empiezas a gemir por toda tu generación y, si te metes del todo, entonces ya ni nadas, ni flotas, sólo te dejas llevar por esa corriente sin siquiera saber cuándo y dónde termina tu navegación. Por eso, el primer misterio del agua que es el Espíritu, es que es tu termómetro.

(22) Pasos Para Entrar al Reino

Uno de los episodios más curiosos que se muestran en torno al ministerio de Jesús, es el de su encuentro con Nicodemo, un fariseo que, en apariencia, no estaba en contra de lo que enseñaba y creía en Jesús, aunque su pertenencia con el alto Sanedrín determinó que sólo se atreviera a venir a consultar a Jesús en horas de la medianoche, cuando sus pares seguramente dormían y nadie podría acusarlo. Examínese las preguntas de este hombre y la cualidad y calidad de las respuestas de Jesús, porque en ellas, -creo firmemente- se encuentran principios espirituales de alto vuelo que no siempre hemos observado.

(Juan 3: 1) = Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

Veamos. Este hombre era un principal, lo que significa que no era un miembro raso de los fariseos. Y su nombre, (en estos tiempos el significado de los nombres tenía mucho que ver con la personalidad de sus propietarios), significa nada menos que Conquistador del Pueblo. Era. –Reitero-, un miembro muy respetado e influyente del Sanedrín. Como fariseo, Nicodemo estaba muy bien entrenado en la legislación y en la teología judía; por eso es que Jesús, en un momento dado, lo califica de “maestro de Israel”.

(2) Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

(3) Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

(4) Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?

Esto es lo que sucede, (Todavía, puedes comprobarlo), cuando alguien habla en términos exclusivamente espirituales y el otro le responde en términos estrictamente naturales. No hay ni puede haber comunicación, es como si hablaran dos idiomas distintos. Jesús le dice que el que no naciere de nuevo no puede ver el Reino. Ojo; no dice entrar, dice ver. Y la palabra griega utilizada allí para nacer de nuevo, puede también entenderse como de arriba. Esto, claro está, cambia radicalmente las cosas. Sin embargo, Nicodemo lo entendió literalmente, según la primera acepción, mientras que Jesús tenía los dos significados en su mente. Por eso es que hay tanta gente que, pese a ir a una iglesia durante años, ser un cristiano fiel que cumple con todas las ordenanzas de su grupo y no pecar en lo grosero, no pueden salir de una religiosidad ritual y tradicional. No están viendo el Reino simplemente porque no han nacido de arriba.

(5) Respondió Jesús: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

La gran mayoría de maestros bíblicos no han establecido demasiadas diferencias entre este verso y el tercero, pero sin embargo la tiene. Ya mostramos que Jesús dice que, para ver el Reino de Dios, tendrás que nacer de nuevo, esto es: de arriba. Pero aquí avanza más, todavía; y aclara que, para nacer de arriba, tendrás que haber pasado por los dos nacimientos posibles: el del agua, a quienes los hebreos vinculaban al nacimiento natural, y el del Espíritu, que es ese bautismo que Jesús promete a todo aquel que se atreve a introducirse en el evangelio, y que reuniendo esos dos requisitos, aquí sí, podrás entrar al Reino. El agua, aquí, es símbolo claro de la Vida.

 (6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Ahora piensa en esto: ¿Verdad que está muy bueno, y sobre todo si vives en ciudades llenas de smog y hollín, salir un día a pleno campo y respirar hondo e inhalar oxígeno fresco y puro? ¡Claro que está muy bueno! Pero no entiendes que estás sometido a esta dimensión, cuando antes vivías en otra. Porque ahora tú vives en la dimensión de respirar, de llenar tus pulmones con oxígeno y de disfrutar, de paso, de los hermosos aromas de las flores, el césped y todo lo que huele hermoso. Pero antes de este estilo de vida, tú vivías en otra dimensión. ¿Nunca pensaste que viviste durante nueve meses al mejor estilo pececillo, metido en agua y respirando de una manera totalmente diferente a la actual? Soy de los que dicen que nadie puede decir que le tiene miedo al agua porque no sabe nadar. En todo caso, voy a entender que me diga que se ha olvidado de nadar, pero no que no sabe. ¡Nadó durante nueve meses! Eso, claro está, si a nadar tú lo entiendes, no como ese braceo clásico que vemos, sino al simple hecho de poder sobrevivir en el agua.

Vas a decir que es pura imaginación y lo acepto, pero imagínalo igual. Dios toma un pequeño espíritu y le dice: “Mira, allá abajo está la familia Martínez. ¿Los ves? Son buena gente. ¡Vete ya mismo a nacer allá! Y allá viene el Espíritu trayendo esa nueva vida a los integrantes de la familia Martínez. Pero no se los da en las manos, directamente. Dios usa un puente para trasladar a esa vida desde lo espiritual a lo natural. Y el puente es el vientre de una mujer, que será la madre de ese niño. Y ese espíritu flota, se sumerge y nada durante nueve meses en el líquido miótico, que es agua.  

¿Recuerdas? Para entrar a Canaán, el río Jordán, para salir de la dimensión de Egipto, hay que atravesar el Mar Rojo. Y para entrar a la dimensión del Espíritu, ¡Otra vez el agua! El agua es un verdadero puente para acceder a otra dimensión. Ya Dios a través de su palabra nos dice que ignoramos muchos de sus misterios, y que uno de esos misterios es la forma en que entramos a la vida. Es notorio que cuando se gesta una vida, esta comienza en embrión, en huesos, carne y agua. Y allí es donde Dios manda un espíritu que será el que en definitiva otorgue vida. De otro modo, no habrá vida. Y sólo la habrá si se utiliza el agua, como vehículo. ¿Por qué el Señor sentó a los doce y les lavó los pies? ¿No podía con un simple movimiento de su mano haberlos limpiado y descontaminado a todos si de eso se hubiera tratado? ¿Por qué utilizó el agua?

Lo que vemos nos indica que el agua es un puente, es un misterio que nos permite entrar en otra dimensión. Jesús le da una clase a Nicodemo donde le explica muchas cosas, pero termina diciéndole que si no nace del agua y del Espíritu no puede entrar al Reino de Dios. Claro, entrar al Reino de Dios no significa salvación. Entrar en el Reino de Dios significa entrar en la atmósfera y en el Reino donde Dios manda. En esa atmósfera uno puede extender su mano en fe y agarrar las cosas que no se ven y hacer que se materialicen aquí. ¡Eso es vivir la vida de Reino! Es mucha la gente que habla de Reino, pero déjame decirte que no hay ni puede haber experiencia espiritual alguna si antes no pasas por el agua. El que no nace del agua y del espíritu, no puede entrar al Reino. A esta vida de Reino.

Una vida totalmente opuesta a la natural que conocemos. Una vida como la de Abraham, que no podía engendrar hijos y los pidió en fe. Y los tuvo cuando ya no tenían edad ni él ni Sara para tenerlos. Un enorme misterio el del Espíritu. Por eso Jesús dijo que nos daría ríos de agua viva para conocerlo. Y ese es el segundo misterio del agua: Sirve de puente.

(Jueces 7: 4) = Y Jehová dijo a Gedeón: aún es mucho el pueblo; llévalo a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: vaya este contigo, irá contigo; más de cualquiera que yo te diga: este no vaya contigo, el tal no irá.

El pueblo estaba pasando un tiempo de suma pobreza. Seguramente tú conoces la historia. Muchos predicadores han tocado este tema desde diferentes ángulos. Este era pueblo de Dios y sembraba, pero no podía cosechar. Estaba empobrecido en gran manera. Dios les prometió que los iba a prosperar y a darles victoria, pero primero le mandó a que dijera que los que quisieran volverse se volvieran. Y se fueron muchos. Los que quedaron dijeron a Dios que ya mismo los mandara a la batalla, pero Dios les dijo que no, que primero debían pasar por las aguas.

¿Y sabes lo que les dijo en las aguas? Que aquel que bebiera de esas aguas, pero que lo hiciera como lo hace un perro, lamiendo, lo iba a poner de un lado, mientras que los que llegaran, se postraran, metieran su mano hecha cuenco y sacaran agua para beber, los pondría en otro lado. Y dice que la gran mayoría llegó, se tiró de cabeza al suelo y lamió las aguas. Miles de ellos. Sólo unos pocos, trescientos dice que eran, fueron los que llegaron, se agacharon, metieron su mano en el agua, recogieron en ella agua y la bebieron.

Dios le dijo a Gedeón que con esos debía quedarse. ¡Pero eran sólo trescientos! Hay algo que el Espíritu hace y nos prueba. Y Dios estimó que los que usaron sus manos para beber eran gente que querían trabajar en equipo, por lo cual a esos mandó a Gedeón que reclutara. Interdependencia.

(23) Siempre Falta Saber Algo

Parece claro que el agua no sólo origina, sino que además protege la vida. En esta protección debemos incluir las condiciones necesarias para su desarrollo y la capacidad de purificar, curar o sanar, que es también una forma de protección. La influencia del agua en la vida de nuestro planeta es profunda y determinante. La Tierra es singular entre los planetas de nuestro Sistema Solar, principalmente debido a sus enormes océanos de agua. Si han aparecido formas de vida en otras partes del Universo, es improbable que se parezcan a las de la Tierra, a menos que su origen sea también un lugar en el que haya grandes cantidades de agua líquida.

De allí que este sea el momento de hablar de sus propiedades físicas. El agua posee varias propiedades físicas poco habituales que la hacen muy adecuada para ser el medio en el que se desarrolle la vida. Estas propiedades están directamente relacionadas con su estructura molecular. La molécula de agua (H2O) está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Tiene una geometría casi tetraédrica (Esto es: un cuerpo sólido terminado por cuatro planos o caras), debido a la forma de los orbitales externos del oxígeno, que forman un tetraedro.

No obstante, dos de estos cuatro orbitales contienen un electrón procedente del oxígeno y otro del hidrógeno, que se comparten, mientras que los otros dos contienen dos electrones, sin compartir, aportados por el oxígeno. El átomo de oxígeno se encuentra en el centro de dicho tetraedro y, al ser más electronegativo que el de hidrógeno, atrae hacia su núcleo el par de electrones compartidos con éste, de manera que dos de los brazos del tetraedro son más cortos. Eso hace, además, que la molécula de agua sea polar, de forma que el ángulo formado por el átomo de oxígeno y los dos átomos de hidrógeno es de 104,5º, en lugar de los 109,5º que le corresponderían si fuese un tetraedro perfecto.

La molécula de agua es, pues, un dipolo cuya carga negativa se encuentra sobre el átomo de oxígeno, mientras que la positiva está sobre los átomos de hidrógeno. Esto posibilita que uno de los pares de electrones sin compartir de una molécula de oxígeno atraiga a un átomo de hidrógeno (con densidad de carga positiva) de otra molécula distinta, formando un enlace que se denomina “enlace de hidrógeno” o “puente de hidrógeno”. Este enlace es más débil que el enlace covalente que se establece entre el oxígeno y el hidrógeno dentro de la misma molécula de agua y se rompe (o se forma) con facilidad.

No obstante, su relativa debilidad, entre las moléculas de agua se forma un gran número de estos enlaces, lo que estabiliza las macromoléculas, es decir, que estos enlaces ordenan el agua en agrupaciones de moléculas que se están rompiendo y formando constantemente cuando el agua es líquida, mientras que quedan fijos cuando es sólida, formando verdaderas redes cristalinas. La capacidad de formarse y de romperse de los enlaces de hidrógeno dota a las moléculas de agua de la flexibilidad requerida para que se produzca el flujo rápido de información que tiene lugar en los seres vivos. Los puentes de hidrógeno son, además, la causa de algunas de las propiedades físicas extraordinarias que presenta el agua.

Asimismo, y yendo ya a cuestiones que vamos a entender mucho mejor que lo exclusivamente técnico, podemos mencionar que algunos científicos han lanzado la hipótesis de que el agua puede registrar en su estructura toda la memoria de la vida sobre la Tierra en forma de radiaciones electromagnéticas. Esta hipótesis de la memoria del agua tiene sus defensores y sus detractores, pero a menos que se pueda falsificar una cantidad de datos inmensa, hay hechos que prueban su existencia. Un ejemplo de esto lo constituyen la homeopatía y las ‘Flores de Bach’.

Ambas técnicas funcionan con unos niveles de dilución extremos. Y sin embargo sus efectos han sido experimentados por una gran cantidad de personas. Y no sólo eso, sino que también se ha experimentado con animales, donde se elimina el posible efecto debido a la sugestión. Espiritualmente, todos los creyentes lo sabemos, esto tiene procedencia satánica y sabemos perfectamente donde conduce, pero en lo literal, parecería tener propiedades altamente curativas. Como no es posible un efecto físico-químico debido a la ausencia total de sustancia, tendremos que pensar en un efecto energético o electromagnético.

(24) La Llave a Una Dimensión Nueva

¿Recuerdas en este momento, cuál es el primer llamado del Reino de Dios para cada uno de nosotros? Es un llamado al arrepentimiento. El arrepentimiento, es el punto de partida, el inicio, la puesta en marcha, la activación, el mover primario de todo lo que luego será nuestro andar en los caminos del Señor. El arrepentimiento es la puerta de ingreso, es la base. Comparado con la Creación, el Arrepentimiento es el Agua a partir de la cual se funda y construye todo lo demás.

(Mateo 3: 11) = Yo a la verdad (Dice Juan el Bautista), os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

El bautismo de Juan es una tipología clarísima de la experiencia de salvación y de ser bautizado en el Espíritu. De la misma manera que el bautismo de Juan coloca al individuo en medio del agua, así el bautismo de Jesús coloca al creyente en el Espíritu, identificándolo como alguien unido por completo al Señor. El fuego purifica, pero también destruye. De ahí que la salvación en Jesucristo purificaría a los verdaderos judíos que lo aceptaran como Mesías, y destruiría a aquellos que lo rechazaran. El Agua, el Espíritu que es Viento, y el Fuego, operan en conjunto en el Reino de los Cielos. Está a lo largo de toda la Biblia. El texto de Lucas 3:16 es similar al de Mateo, no así el de Marcos.

(Marcos 1: 8) = Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.

Observa que tanto Mateo como Lucas hablan del bautismo en agua en tiempo presente, contemporáneo a cuando ellos estaban escribiendo, mientras que Marcos lo hace en tiempo pasado, como algo que ya ha sucedido. Sin embargo, en lo que sí coinciden es en lo que aquí se denomina como bautismo EN y CON el Espíritu Santo, evento que se presagia como futuro. Juan también menciona el bautismo en agua como asunto presente, pero a diferencia de Mateo y Lucas, no menciona al bautismo en o con Espíritu Santo.

Esto nos muestra que hoy todavía en muchos sectores del cristianismo, principalmente el evangélico, todavía se dirimen cuestiones doctrinales respecto al bautismo en agua, sus formas y, esencialmente, a la validez o no del llamado bautismo en el Espíritu Santo. Esto tendría una rápida solución y consenso (Cosa que el enemigo no desea), si se entendiera que cuando hablamos de bautismo, estamos diciendo sumergir”, y no necesariamente tiene que ver con chapuzones acuáticos o temblores convulsivos, sino en un meterse dentro de lo que el agua significa para el evangelio y lo que el Espíritu Santo determina en la vida de cada creyente.

(Marcos 1: 10) = Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y el Espíritu como paloma que descendía sobre él.

Primero hablemos del símbolo literal, teológico, si quieres denominarlo así. El Espíritu Santo habilitó a Jesús para su ministerio en esta acción. La paloma, no sólo sugiere gentileza y pureza, sino que también se usaba como una ofrenda sacrificial, (Paloma, Cordero o Buey, ¿Recuerdas?) Luego, si quieres tomarte un tiempo, medita y procura, si puedes, imaginarte cómo luce un cielo abierto. O mejor, aún: Qué cosa es un cielo abierto. Porque ya te diste cuenta que no tiene nada que ver con nubes, atmósfera y telones celestes, ¿Verdad? Mira este otro pasaje.

(Mateo 3: 16) = Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma.

Aquí vamos a ir más profundo, a buscar la revelación espiritual de esta escena. Dice que Jesús fue bautizado, lo cual equivale a decir que fue sumergido. ¿Sólo en las profundidades de esa agua? ¿Sólo eso? Porque a renglón seguido dice que subió del agua, lo que nos está dejando en evidencia que Él había descendido, antes, para entrar en ellas. ¿Está hablando simplemente respecto a un río que se encontraba en un plano bajo e inferior a las montañas vecinas? ¿Sólo eso? Finalmente, añade que, por esa acción, los cielos fueron abiertos.

Reitero una vez más: ¿Quién podrá imaginar con cierta precisión lo que significa que los cielos se abran? ¿Cómo se abren los cielos? No tengo otra respuesta que no tenga que ver con un cambio de dimensión. El paso de lo visible a lo invisible o viceversa. Y es en ese contexto en que aparece el Espíritu Santo, que por el contrario de Jesús, desciende desde esa dimensión abierta, y para poder ser visto por Él y los testigos del episodio, toma la forma de una paloma. Porque quien haya entendido que el Espíritu Santo es una paloma, se perdió algo del relato. Está más que claro en todos los textos que relatan esta escena, que el Espíritu desciende como paloma, que no significa que sea una paloma.

¿Y el agua? ¿Qué rol tiene el agua en este asunto? Es la puerta, la llave de ingreso a esa dimensión para nosotros invisible y desconocida. ¡Pero es que la puerta es Cristo! Cierto, la puerta y la llave de ingreso al Reino es Cristo. Sólo que, conforme a este relato, es el agua la que lo habilita a ser quien luego será. ¿Entonces el agua es más importante que Cristo? No, el agua es más importante que Jesús, el hombre humano donde Dios luego encarnará. ¿Lo estás viendo? No puedo mostrártelo con precisión porque es un tema tan delicado e importante, que tengo que permitir que el Espíritu Santo sea quien te lo revele, así como lo está haciendo conmigo.

Por eso, pretender que el bautismo es un acto ceremonial o ritual que significa morir a la vieja vida y resucitar a una nueva como todo contenido, es ser insuficiente. No estoy diciendo que nos hayamos equivocado, estoy diciendo que nos quedamos con la introducción de la partitura y omitimos el resto de la melodía. Limitar el bautismo en agua como un acto de obediencia ritual y simbólica que te abre paso al derecho de formar parte de un grupo de élite llamado “cristianos”, es semejante a suponer que decir alabanza es hablar de ritmo musical pegadizo, palmas batiendo y hermanitas contoneándose a su compás.

(25) Personas y Personajes

Jacques Benveniste, doctor en Medicina, en su condición de director de investigaciones del INSERM, afirmó que el agua puede almacenar información electromagnética y biológica. El mensaje molecular, que es de naturaleza electromagnética, es transmitido y memorizado por el agua polarizada. En uno de sus experimentos, el Dr. Benveniste logró proyectar sobre la superficie del agua la imagen luminosa, electromagnética (su frecuencia de vibración) del curare (veneno neurotóxico). Esta agua se la dio a beber, en su laboratorio, a unas ratas que, al poco tiempo, murieron con los síntomas propios del envenenamiento por dicho compuesto. Además, en el año 1995, Benveniste consiguió grabar la señal molecular en un ordenador, y en 1996 dicha señal grabada pudo ser transmitida desde París a Chicago. Cuando esta señal transmitida se difundió en el agua, se provocaron las mismas reacciones biológicas que cuando la molécula emisora estaba físicamente presente.

El científico japonés Masaru Emoto, ha realizado miles de fotografías de cristales de hielo provenientes de aguas sometidas a diferentes circunstancias ambientales, y ha comprobado que: – Cuando el agua proviene de zonas limpias, como por ejemplo de los glaciares alpinos, la cristalización se produce en formas armónicas y de gran belleza. Lo mismo sucede cuando el agua se somete al sonido de música clásica. Este efecto positivo se da también ante el sonido de palabras como gratitud, amor, etc. Sin embargo, cuando los sonidos proceden de música como el ‘heavy metal’, el agua cristaliza en estructuras amorfas y caóticas. Lo mismo ocurre cuando el agua que se solidifica procede de ambientes contaminados, como, por ejemplo, del fondo del río Ganges. Este mismo comportamiento se observa cuando el agua se somete al sonido de palabras como odio, egoísmo, etc.

En el Centro de Estudios de Copos de Nieve de California, se reconoció que ningún copo de nieve es igual a otro porque, al caer desde las nubes, ninguno recorre el mismo camino. Ciertamente, igual que el agua puede guardar memoria de lo bueno, la podría guardar también de lo malo, lo cual indicaría que estamos recibiendo constantemente una influencia negativa debido al nivel de contaminación física, psíquica y mental que la humanidad produce. En razón de ello, no son pocos los que sostienen con nivel de certeza máxima, que el agua también cuenta con altas propiedades terapéuticas. Algunos procedimientos curativos se basan en la similitud de la composición del plasma sanguíneo y el agua de mar, como los elaborados por René Quinton, que llegó a demostrar que algunas enfermedades podían curarse mediante baños en agua de mar, ingiriéndola en pequeñas dosis o sustituyendo plasma sanguíneo por ella, debidamente tratado.

Pero, ¿cuánta agua de mar queda sin contaminar? Esta analogía entre la composición de los seres vivos y el agua marina parece dar la razón a aquellos filósofos que piensan que todos formamos parte de un inmenso organismo vivo llamado Universo. El agua en buenas condiciones es la mejor medicina preventiva. Según la Organización Mundial de la Salud, cada día mueren más de 300.000 personas en todo el mundo a causa de enfermedades hídricas. Además, en los países pobres del tercer mundo, el 80% de las enfermedades se deben a la carencia de agua o a la contaminación de ésta.

La capacidad que tiene el agua para acumular información en forma de energía, le permite almacenar diversos tipos de ésta: cósmica, sonora, luminosa, eléctrica, magnética, cinética… De esta forma, se obtienen diversas aguas terapéuticas, como el ‘agua activada’, magnetizada, mesmerizada, irradiada cósmicamente, energizada, solarizada, sonorizada. Estas aguas presentan notables efectos terapéuticos para numerosas enfermedades, por lo que se utilizan en muchos hospitales, lo que es una muestra de su eficacia. Varios investigadores han adquirido un gran prestigio en este terreno, como Peter Gross, Felicísimo Ramos, Jacques Benveniste, Johan Granders y Feydoon Batmanghelidj, entre otros.

También quiero hacer mención de los simbolismos relacionados con el agua. Aunque muchos de ellos tienen raíces esotéricas, no quiero omitirlos para que cada uno de ustedes sepa y conozca, evitando con eso que, llegado el caso y a favor de alguna necesidad, pueda ser engañado. En Egipto, concretamente en Heliópolis, se creía que todos los dioses habían sido generados por el caos Nun, una especie de océano primordial. Se le representaba como un ser con medio cuerpo sumergido en las aguas primordiales, sosteniendo con sus brazos la barca que portaba a todos los dioses. Naturalmente, los dioses daban nacimiento a los demás seres de la Naturaleza. También el Nilo fue divinizado como origen y portador de la vida de Egipto a nivel terrestre y celeste.

El simbolismo complejo del agua pasa también por Grecia y Roma. Para los griegos, Poseidón, que en Roma fue llamado Neptuno, era el dios del mar, las islas y las costas. Gobernaba su imperio con calma imperturbable. Desde el fondo de los mares, donde estaba su morada, sentía todo lo que ocurría en la superficie de las ondas y restablecía el orden si su región era perturbada por las tempestades. A veces recurría a la metamorfosis, pero bajo sus diferentes aspectos, casi siempre conservaba su carácter de fuerza e impetuosidad. También las aguas son fuertes y pueden destruir los materiales más duros, y también ellas metamorfosean constantemente el paisaje, de forma que nada que esté sometido a su influencia puede permanecer igual.

Anfitrite era la esposa de Poseidón. Generalmente, se la representaba paseándose sobre las aguas en un carro, con forma de carcaza, arrastrado por delfines o caballos marinos. Además, portaba un cetro de oro como emblema de su autoridad sobre las olas del mar. Para los romanos, la “Fons” es la personificación de la divinidad de las fuentes y de las “aguas vivas”, donde habitan las ninfas. Desde muy antiguo, en Roma tuvo mucha importancia el culto a las fuentes. Las “aguas vivas” se consideraban purificadoras y se utilizaban en ritos y ceremonias. Los romanos las tenían en las pilas, justo antes de la entrada a los templos. Los ritos del bautismo cristiano tienen un doble sentido: de muerte y de resurrección, de purificación y de sanación. Sin embargo, habrá que saber que este rito se encontraba ya en las ceremonias de los antiguos caldeos, en Egipto (se piensa que el sarcófago hacía las veces de pila bautismal) y también en Eleusis, donde se llevaba a cabo en los estanques del Templo. Es el rito purificador que con bastante similitud realizó Juan el Bautista en el río Jordán y que aún continúa en la liturgia cristiana, en casos, hasta otorgándole poder salvífico.

El cristianismo consagra las fuentes y manantiales a santos y vírgenes. De ahí las advocaciones a la Virgen de la Fuensanta, o a la Virgen de Aguas-Santas, por ejemplo. Estas vírgenes siempre están relacionadas con curaciones, protección contra sequías, inundaciones y otros peligros, como la muerte en la batalla, pero siempre protegiendo la vida, al igual que hace el agua. Sin embargo, cuando se lleva a cabo el análisis de las aguas, no se encuentra nada significativo en su composición. Esto parece reforzar la idea de un componente energético que registra y transmite la información. El agua, como fuente de vida, se ha relacionado también con la maternidad, y por lo tanto con lo femenino. De esta forma, casi todas las diosas de los distintos panteones están relacionadas con esas dos características que se funden entre sí. Los antiguos griegos llamaron Gea a la Madre Tierra, y en ella vivimos gracias a su matriz acuática. También nosotros nos desarrollamos y nacemos inmersos en agua en el vientre materno, salado y cálido, en nuestro pequeño mar individual, porque Gea es tan generosa que nos da la inmensidad del océano a cada uno. ¿Cómo respondemos a ello?

(26) Elemento Ejecutor de Juicio

Cuando un creyente nuevo se instala en cualquier congregación evangélica, su mayor interés es conocer más de ese Jesucristo en el cual ha creído, al que le ha aceptado ser salvador personal suyo y redentor de todos sus pecados y al que ha autorizado a ser Señor de su vida. Es posible que su deseo sea satisfecho con amplitud, como también puede suceder que lo introduzcan demasiado rápido en la vida institucional y cotidiana de la iglesia como ente social en la comunidad, y sus necesidades espirituales comiencen a canalizarse por vías meramente humanas plagadas de actividades diversas.

Sin embargo, si esas modalidades tan en uso en los grupos cristianos tradicionales, al menos cuentan con la compañía y agregado de ministerios ungidos que procuran darle contenido profundo a sus ministrados, seguramente ese creyente se encontrará en cualquier momento con los famosos ministros de liberación. Sabemos que ese ministerio, como tal, no existe. Pero no ignoramos que el mandato y autoridad para que cualquier creyente eche fuera demonios de la vida de alguien que lo necesita, es quimérico, y que sólo un grupo minoritario se atreve y así es como definitivamente funciona el tema. De hecho, los que se atreven es porque estiman que están bien delante del Señor y que el diablo no tiene de dónde agarrarse para perturbarlos. Estoy hablando de cristianos congregados, no lo olvides. En el marco de eso, hay tres relatos en los evangelios que tienen que ver con esa área ministerial de Jesús.

(Mateo 8: 28) = Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.

(29) Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

Tomemos a este relato tal cual se expresa. ¿Estuvo reprendiendo demonios territoriales, potestades regionales o principados globales, Jesús? No, estuvo reprendiendo a una tormenta, lo que nos hace sospechar que existían demonios operando ya en su contra antes que llegara a esa otra orilla. ¿Por qué? Porque los demonios sabían que esos dos endemoniados iban a ir a buscarlo por ayuda. Porque fíjate que no es Jesús el que anda cazando demonios, sino hombres que los poseían que, en un lapso de lucidez, fueron a su encuentro buscando ayuda.

Sin embargo, los demonios que vivían en ellos, tomaron la voz cantante y clamaron, de alguna manera, “protestando” en contra de la decisión de Jesús de ir a ese lugar. Le preguntaron por qué había ido a buscarlos antes de tiempo. ¿Antes de tiempo? ¿Y antes de qué tiempo? Del tiempo del juicio, indudablemente. Los demonios sabían perfectamente, (Y todavía lo saben); que en el día del juicio serán juzgados, condenados y desterrados al lago de fuego por siempre.

Y también sabían que lo único que podían hacer, era procurar dilatar esos tiempos finales. Y que Jesús llegara allí, para ellos era equivalente a tener que retirarse de todos los cuerpos que estuvieran poseyendo y utilizando a su favor. No se atreven a decirles amenazantes, como han hecho con tantos ministros aparentemente fuertes, “¡Tú no me puedes sacar de aquí, no tienes autoridad!” Ellos sabían que, si algo le sobraba a Jesús, ese algo era precisamente autoridad. Entonces, viéndose perdidos, cambiaron su estrategia.

(30) Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.

(31) Y los demonios le rogaron diciendo: si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.

¿Qué sería “lejos” de ellos? ¿Cien metros? ¿Doscientos? ¿Quinientos? No se sabe; sólo que no estaban allí al lado, sino lejos. Y que no eran dos o tres desprevenidos puerquillos, sino un hato, y hasta donde yo he podido comprobar, un hato siempre es un conjunto y más bien abundante, eso dicen los buenos diccionarios de español. Los demonios no pusieron en duda que Jesús podía echarlos fuera de esos endemoniados, lo que intentaron negociar al mejor estilo narco oportunista o pseudo-arrepentido, fue el lugar a donde ellos les convenía que Jesús los hiciera ir. ¿Y qué mejor que un hato de cerdos inofensivos e inocentes?

Ya verían ellos después la manera de retornar y seguir su ataque a los hombres y mujeres de esa sociedad. Pero, como sabían que de ninguna manera podían irse donde se les ocurriera, pusieron en marcha su estrategia fina de negociación: pidieron permiso, comportándose como caballeros que no eran. La única duda que seguramente tú tienes, luego de haber leído decenas de libros sobre guerra espiritual, es algo en lo que no siempre los autores de esos libros se han podido poner de acuerdo: ¿Pueden los demonios poseer cuerpos de animales? El resto del texto es la respuesta no-denominacional ni de credo específico.

(32) Él les dijo: id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.

(33) Y los que apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

(34) Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

Antes de examinar este pasaje donde el agua parecería formar parte de un elemento de juicio y aniquilamiento de personeros del infierno, quiero mencionar dos pasajes de otros evangelios donde se relata el mismo episodio.

(Marcos 5: 2) = Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, (3) que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aún con cadenas.

(Lucas 8: 26) = Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. (27) Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.

Hay un detalle que no es menor, aunque no gravitante, que salta a la vista entre los textos de Marcos y Lucas, con relación al de Mateo. Mientras en Mateo habla de dos endemoniados, en los de Marcos y Lucas solamente se habla de uno. No ha existido coincidencia en los teólogos y comentaristas respecto a esta diferencia, apenas se atreven a conjeturar que probablemente uno de ellos era un hombre muy importante de la ciudad, y a él hacen referencia los dos últimos evangelios, en tanto que el restante era alguien común y vulgar de la calle.

No lo descarto. No sería lo mismo hoy referirse a dos endemoniados por igual, si uno de ellos fuera, por ejemplo, un famoso artista, deportista o líder político, mientras que el otro un simple obrero de una fábrica, ¿Se entiende? Pero siguen siendo conjeturas, y yo aprendí en todos estos años que, cuando la Biblia no muestra algo literal con claridad transparente, es porque en algún momento la verdad saltará por revelación divina. Lo cierto es que, fueran dos o uno solo, la Legión de demonios que lo o los poseían, (Así se auto-denominan los propios demonios ante Jesús), solicitaron y obtuvieron permiso para irse a morar en esos cerdos, los cuales, enloquecidos por su presencia, prácticamente se suicidaron, (Al igual que no pocos seres humanos en similares condiciones) arrojándose al mar desde un acantilado.  El agua fue el elemento que acabó con ese tormento. Recuérdalo. Que la gente de Gádara le pidiera a Jesús que abandonara la región, ya lo sabes, estuvo motivado en que, para ellos, la cría y comercialización de cerdos, era su mayor fuente de ingreso, y ese suicidio colectivo les hacía presuponer una bancarrota comercial y económica.

(27) El Paso del Mar Rojo

En las tradiciones del origen de Israel está el paso del mar Rojo (en hebreo: mar de las cañas) en un puesto principal. El paso de los fugitivos hebreos a través del mar se consideró como un acto salvífico de Dios, y demuestra la fuerza singular de Dios sobre el orden de la naturaleza, para proteger a su pueblo de la amenaza de los egipcios que lo perseguían. En esta narración aparecen algunos elementos mitológicos de las aguas primordiales: por una parte, las aguas se constituyen en escudo protector para los israelitas y por otra, son elemento destructor y exterminador para los egipcios.

(Éxodo 14: 21) = Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.

Quiero que prestes especial atención a lo que terminamos de leer. Las aguas se retiraron por causa de un recio, (Esto quiere decir muy fuerte) viento. Viento es pneuma, y pneuma es espíritu, siempre. ¿Eso querrá significar que, cuando actúa el Espíritu con reciedumbre, lo primero que se produce es división? ¡Oh! Quién lo hubiera dicho, ¿Verdad?

(22) Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.

Otro paréntesis. Creo haberte dicho anteriormente que existen tesis muy consideradas, escritas por gente con no poco prestigio en el plano teológico-científico, que aseguraba que la realidad era que había coincidido este episodio con una época de sequía y, en realidad, el mar no se había abierto, sino secado. Ah, sí, ¿Eh? Y con esto de muro a derecha y a izquierda, ¿Qué hago?

(23) Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo.

(Verso 26) = Y Jehová dijo a Moisés: extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre su caballería.

Que te quede claro para que nunca te confundas respecto a cuál es el poder de Dios y qué rol juegas tú con relación a Él. Dios tiene todo el poder del universo, y está a tu disposición en cada ocasión en que lo necesites. Sólo un detalle: deberás ser tú quien tome la decisión por fe y confianza, a extender tu mano para que lo que sea que tenga que suceder, suceda. Dios demostró que podía abrir el mar para que su pueblo pasara y se salvara, pero si Moisés no extendía su mano creyendo que así iba a ocurrir, simplemente esto no hubiera pasado jamás.

(27) Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar.

(28) Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno.

Una vez más, la insólita teoría del tiempo de sequía que, curiosamente, fue adherida por muchos supuestos creyentes, queda destruida por los hechos relatados. ¿Así que hubo una sequía repentina que permitió pasar al pueblo de Israel por un mar seco, y luego casi de improviso, se cayó una tonelada de agua y el mar volvió a ser el mar? No entiendo el motivo por el cual, muchos hombres serios e inteligentes, eligen creer una tontería como esta, que se cae sola por su propia endeblez, simplemente para no creer en algo que es mucho más consistente. Mejor dicho, si lo entiendo: El dios de este siglo cegó el entendimiento…etc.etc.

(29) Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.

Alguien dijo alguna vez con mucho acierto, que la respuesta apropiada al poder de Dios, es el temor, (Obviamente: temor reverente, no miedo a secas), la confianza y la obediencia. Así como los israelitas tuvieron que aprender casi sobre la marcha esa lección, no son pocos los hermanos que están justamente aprendiéndola en este tiempo. Y queda muy claro que, si no eres reverente (“El Flaco”, “El Barba”, etc.), si no tienes absoluta confianza y no te tomas en serio la obediencia dispuesta, muy difícilmente podrás ser testigo y protagonista del poder de Dios en tu vida.

 (Éxodo 15: 1) = Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete.

(2) Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios es mi padre, y lo enalteceré.

(3) Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.

(4) Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el mar Rojo.

(5) Los abismos los cubrieron; descendieron a las profundidades como piedra.

(6) Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.

¿Quién no recuerda, todavía, ese corito tan pegadizo que llegó a cantarse en la mayoría de las congregaciones cristianas evangélicas de Latinoamérica? “Los Carros del Faraón” se cantaba a toda potencia y hasta se enseñaba a complementarlo con cierta mímica al tono. La iglesia celebraba y glorificaba a Dios por ello. Muy pocos prestaban atención al punto de que Moisés, en lugar de cualquier otra actitud, hubiera decidido cantar para alabar a Dios por la victoria obtenida sobre Faraón y Egipto.

De hecho, el autor sacerdotal tomando elementos mitológicos para expresar un hecho histórico, le ha dado una significación más profunda. El mar es aquí un elemento del ambiente geográfico de Israel, no una figura mitológica, pero la forma en que se presenta tiene rasgos mitológicos. No aparece el mar como una potencia enemiga de Dios, sino como un arma usada por Dios contra los adversarios de Israel.

Asimismo, menciona un jinete, dando por sentado que se trataría del conductor del carro egipcio de guerra, luego habla de un varón de guerra, que notoriamente era el guerrero, y constituía todo un reconocimiento a que Dios mismo había combatido en esa batalla. Finalmente, cita que los egipcios descendieron como piedra, aludiendo con toda probabilidad a que estaban pesadamente armados y eso los llevó al fondo del mar con mayor velocidad.

(28) Un Eficiente Disolvente

Supongo que, a ti, al igual que a mí y creo que al 99 por ciento de los cristianos de cualquier signo, se les debe haber predicado por lo menos una vez en sus vidas, la validez elogiable que tiene y debe tener la solidaridad. Ser solidarios ingresa, a mi modo de ver, dentro del fruto del Espíritu que conocemos como el don de la hospitalidad, que no todos tenemos.  Hay cristianos, que son muy buena gente, que les encanta alojar a personas en sus casas y, de ese modo, son siempre primeros en ofrecerlas y viven tres cuartas partes del año con visitantes alojados. Hay otros cristianos, tan buena gente como los otros, pero que no les agrada tener a extraños conviviendo y prefieren mantenerse en soledad con sus familias. ¿Sabes qué? Dios ama a los dos por igual, ya que seguramente estos últimos deben tener otros dones y manifestar otros frutos. Hay escritura al respecto y, oh sorpresa, el agua participa de ella.

(Mateo 10: 40) = El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

(41) El que recibe aun profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.

(42) Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Así funciona el protocolo del Reino. Cuando tú aceptas y recibes a Jesucristo, conjuntamente recibes a Dios el Padre. Cuando alguien te recibe a ti y a tu mensaje, recibe a Jesucristo al unísono. Ni me sugieras que te diga lo que podría suceder en la actitud opuesta. Luego dice que el que reciba a un profeta recibirá recompensa de profeta.

¿Pero, cómo? ¿No era que los hijos de Dios teníamos que hacer todas las cosas sólo por amor y servicio al prójimo, y sin pretender o esperar nada como premio? ¡Ah, no lo sé! ¡Eso tiene que ver con el evangelio que te presentaron! Aquí lo que dice es otra cosa, ¿Y sabes qué? Es muy coherente con lo que leemos cuando se nos dice que Jesús fue a la cruz y accedió a la recompensa que le esperaba luego. Sólo un detalle: si haces las cosas por lo que recibirás, harás muy poco y no recibirás nada. Si lo haces por amor y servicio sin pensar en el después, seguramente ese después llegará cargado de recompensas de todos los colores.

Y en cuanto a la actitud de darles a esos mensajeros de Dios, aquí llamados “pequeñitos” por Jesús, un vaso de agua fría, creo que va mucho más allá de un mero acto de gentileza o cortesía. Reproduzco a continuación un párrafo de una nota medianamente científica respecto al agua fría.

Existe la idea errónea de que beber agua fría con cierta frecuencia, especialmente después de comer, propicia la aparición de enfermedades graves como el cáncer. Esta idea se debe a la mera especulación de que al tomar agua fría tras la comida, ésta solidifica las grasas ingeridas, retrasando la digestión. Mucha gente cree que este proceso da origen a una serie de reacciones en el estómago o el intestino, que desembocan en la aparición de células cancerígenas. Sin embargo, hay médicos especialistas que recomiendan el consumo de agua fría, sobre todo después de hacer ejercicio, porque regulariza la temperatura corporal; así como otros médicos que afirman que el consumo de agua fría obliga al cuerpo a gastar energía para calentarse y, como consecuencia, se produce una pérdida de esa misma agua.”

Tres médicos. Tres respetables señores con valiosos títulos debajo de sus brazos, dueños en alguna medida de la salud, la vida y hasta la muerte de cada uno de los hombres y mujeres que caigan en sus manos en clínicas u hospitales, opinando según su leal saber y entender de lo que ya ha sido opinado nada menos que por el Gran Médico. Escucha mi hermano o hermana: si Jesús te dice que cualquiera (¿Leíste bien? Cualquiera) que le brinde a uno de sus mensajeros un vaso de agua fría será recompensado, no deberá ser porque esa agua vaya a traerle un cáncer al mensajero, ¿No crees? ¿O será una reafirmación de lo ya dicho, respecto a que como nadie saciará su sed con agua caliente, el agua que beba deberá entonces ser fría, porque lo tibio produce vómito? Sin embargo, leyendo a Marcos podremos ver que lo central aquí no es la temperatura, sino el contenido. De hecho, agua fría por ambiente, no por refrigeración artificial.

(Marcos 9: 38) = Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. (Esto es como si hoy alguien le dijera al pastor que anda uno liberando gente pero que como no es miembro de la iglesia se lo prohibieron)

(39) Pero Jesús dijo: no se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.

(40) Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

Quiero ser claro, para no sonar a un ecuménico que de ninguna manera quiero ser: Cualquier hombre o mujer que sea instrumento de un milagro ejecutado en el nombre de Jesucristo de Nazaret podrá, llegado el momento, desconocer o hablar mal del Hijo de Dios. Y esto abarca e incluye a personas que se reúnen o congregan en diversos sitios que de ninguna manera tienen que ver, doctrinariamente, con los nuestros. No es, -reitero-, una postura ecuménica, ni mucho menos alegremente permisiva; es simplemente cumplir con esa palabra que dice que: El que tiene al Hijo, tiene la Vida.

(41) Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Claro está que ni Dios ni nosotros somos discriminadores de personas, pero lo que consigna en el inicio del verso, está lo suficientemente claro como para no confundirnos. Dice que cualquiera que nos dé un vaso de agua, (No aclara ni necesita hacerlo que se trate de agua fría), en el nombre de Jesucristo, no perderá su recompensa. Pregunto: ¿Alguien podrá tomar eso como un respaldo al tan promocionado ecumenismo? En absoluto.

¿Recibirás ese vaso de agua en el nombre de alguna virgen, de Mahoma o Buda? Se me ocurre que no, ¿Verdad? Entonces queda claro: es en el nombre de Jesús, independientemente de la doctrina denominacional o de credo, que esa persona haya aprendido, crea y por el momento practique. Esto tiene que ver con el agua como elemento disolvente de divisiones. Pero divisiones entre personas de una misma fe, no de una misma religión. Son cosas muy distintas.

(29) Los Tiempos de una Ramera

(Isaías 51: 9) = Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?

(10) ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?

Curiosamente, en los comentarios adjuntos que las biblias de estudio traen consigo, se menciona que Rahab es un sinónimo de dragón. Otra versión bíblica directamente dice que hirió al monstruo y al dragón, dando por cierto ese comentario, confirmándolo. Yo no suelo quedarme con lo primero que leo de mis hermanos comentaristas, porque algunos de ellos, a veces, se dejan llevar por lo aprendido en los institutos o seminarios teológicos, que, si bien es irreprochable desde el plano histórico y geográfico, no siempre lo suele ser desde la óptica espiritual, donde suelo confiar mucho más en mi amigo el Espíritu Santo.

Yo encuentro en mi diccionario bíblico tres referencias, tres acepciones para Rahab. La primera de ellas, me traduce la palabra como “insolencia”, como “violencia”, añadiendo que es un nombre poético aplicado a Egipto. La segunda acepción tiene que ver con la traducción del hebreo, que significa “ancha”. Y la tercera, que es quizás la más conocida, se refiere a una mujer ramera cuya casa se hallaba en la misma muralla de Jericó. Ella dio hospitalidad a los espías enviados por Josué, salvándoles la vida al esconderlos, y facilitándoles la huida por una ventana que tenía abierta sobre la muralla.

Más adelante, se consigna que cuando cayó finalmente Jericó, a Rahab y su familia se les perdonó la vida, y fueron incorporados al pueblo de Dios, (¡Sí! ¡Una mujer con pasado inmediato de ramera, fue incorporada al pueblo de Dios!) Dice que vino luego a ser esposa de Salmón y madre de Booz, figurando de este modo como antepasada de David y, por consecuencia, del propio Jesús. ¿Jesús tiene en su genealogía de antepasados a una mujer que había sido ramera? Sí, ¿Por qué? ¿Ofende eso, quizás, tu exquisito sentido de la moral? De todos modos, y en sintonía con este texto que acabamos de compartir, voy a quedarme con la primera acepción de las mencionadas. Creo que lo que Dios corta, independientemente de que luego también lo haga con el dragón, (Que es la serpiente antigua que creció), con la insolencia y la violencia. Es de ese Dios del que estamos hablando, no de uno permisivo, pleno en amiguismo contemplativo o negociador con las mafias para beneficio propio.

La liberación del yugo faraónico está escrita aquí con términos que sugieren que la fuerza redentora es la misma fuerza creadora. El que dividió el mar en dos partes en los orígenes del universo, es el mismo que lo ha dividido en los orígenes de Israel, para que los redimidos puedan pasar de Egipto a Canaán. Israel no permaneció indiferente con relación a este acontecimiento. Lo recordó, lo meditó, lo revivió en su liturgia. Muchos textos son testigos de esto. El salmo 77, que dice entre los versos 16 y 20: Te vieron las aguas, oh Dios; las aguas te vieron, y temieron; los abismos también se estremecieron. Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos. La voz de tu trueno estaba en el torbellino; tus relámpagos alumbraron el mundo; se estremeció y tembló la tierra. En el mar fue tu camino, y sus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. Condujiste a tu pueblo como ovejas por mano de Moisés y de Aarón. También el 78, el salmo 106 y el salmo 136, tienen algunos elementos que aluden al prodigio del mar Rojo.

(30) Un Camino al Poder

Hay un episodio de corte decididamente sobrenatural, que sólo ha sido inscripto en el evangelio de Mateo, con una intencionalidad que va mucho más allá del impacto espectacular del milagro en sí, sino de un contenido de mayor profundidad desde lo espiritual que deberá ser develado y revelado por el Espíritu Santo, porque de ninguna manera se puede explicar echando mano a conjeturas o hipótesis pretendidamente científicas. Es el de lo que normalmente conocemos como la vez que Jesús caminó sobre las aguas. La escena total es la que sigue.

(Mateo 14: 22) = En seguida (En seguida de haber concluido el episodio de la alimentación de los cinco mil) Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.

(23) Despedida la multitud, (Te está quedando claro que lo que va a hacer no es para show popular ni promoción de su imagen masiva, sino estrictamente para enseñarles algo a sus discípulos, ¿Verdad?) subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. (Una de las escasas y contadas veces que Jesús ora en voz alta y públicamente, es frente a la tumba de Lázaro. Generalmente, lo hacía así, aparte y en soledad. Cristianos, imitadores de Cristo.)

(24) Y ya la barca estaba en medio de la mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.

(25) Más a la cuarta vigilia de la noche, (Esto es entre las tres y las seis de la madrugada), Jesús vino a ellos andando sobre el mar.

Quiero que por un momento te vistas de autor de ficción e imagines esa escena lo mejor que tu imaginación y fantasía te lo permita. ¿Verdad que no es fácil? Una barca en medio del mar (Porque no dice en la orilla, donde muchos se sentirían seguros o a salvo, dice en medio del mar, que es como decir mar adentro), azotada por las olas. ¿Has visto como sacuden las olas a las modernas embarcaciones actuales? Ahora procura imaginarte esa misma potencia, pero contra una barca de las que se estilaban en esa época.

Y, en medio de esa casi dantesca escena, en medio de la oscuridad más cerrada dada la hora, un hombre casi en estilo fantasmagórico, caminando tranquilamente por la superficie del embravecido mar. Porque muy pocas veces que escuché hablar sobre este episodio se ha tomado en cuenta que, si dice que la barca era azotada, (Lo cual significa sacudida, bamboleada, desestabilizada al punto de correr el riesgo de volcarse y hundirse), ese hombre no venía caminando encima de aguas tranquilas, como lo he visto muchas veces dibujado. ¿Alguien con una mente natural, física y material, puede imaginar una escena así? Es más: ¿Puede creerla si se deja llevar por la lógica humana?

Y la pregunta que luego surgirá en cualquier mente creyente, pero gustosa de estudiar, profundizar y escudriñar los símbolos y significados de estos sucesos literales, es: ¿Para qué Jesús decide hacer eso? Si se tratara de algunos de los mediáticos telepredicadores modernos, te diría rápidamente que para producir un impacto que dejara boquiabierto a sus televidentes, pero no parece ser este el caso. Primero, porque Jesús no era mediático ni le gustaba para nada la exhibición pública. Lo que Él tenía interés de hacer, procuraba hacerlo con poca gente y con delicadeza y cuidado. Y, además, porque dadas las condiciones del tiempo y la hora en que se produce el hecho, se supone que fuera de la gente que estaba en esa barca, nadie más pudo verlo. ¿Entonces?

(26) Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. (¡Claro! Nosotros leemos “voces de miedo” y pensamos en un ¡Ah! u ¡Oh! de parte de esa gente, pero la verdad indiscutible es que tiene que haberse producido un griterío más que estruendoso, que es lo que generalmente ocurre cuando hay gente muy asustada.)

(27) Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

De acuerdo. Me pongo en el lugar de esos muchachos rústicos y de todavía escasa información y formación espiritual. Era Jesús, tranquilidad, no era un fantasma, pero… ¿Cómo viene este buen amigo Jesús caminando por encima de las aguas, sin hundirse y a las cuatro o cinco de la madrugada? ¿Qué quiere enseñarnos?

(28) Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

Observa con atención. Nosotros, con lo que normalmente decimos “El diario del lunes” en las manos, hablamos, pensamos, enseñamos, predicamos y exhortamos con absoluta certeza y seguridad respecto al relato bíblico de Jesús caminando sobre las aguas”. Ahora, en ese exacto y preciso momento, ¿Alguien lo vio con la misma certeza y seguridad que nosotros? No. Y la mejor prueba de ello es que Pedro, que era de un carácter impulsivo e intrépido, (Valiente, luego quedaría demostrado que en ciertos momentos, no tanto), y se anotaba en todas, primero quiso asegurarse si ese que decía ser Jesús era verdaderamente Jesús. ¡Me anoto para caminar yo también sobre el agua! ¡Si tú puedes, yo puedo! Pero… Seguro que eres tú, ¿No? Si eres tú, Señor, da la orden para que yo pueda.

(29) Y él dijo: ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.

Quiero rendir un desagravio a la por momentos vapuleada figura de Pedro, al que más que todos sus logros, siempre se le reprocha su negación. Cierto es que el poder sobrenatural que en lo literal y físico le podría permitir a un hombre de carne y hueso caminar sobre las aguas del mar era de Jesús y nada más que de Jesús, pero ¿Nadie hará un mínimo reconocimiento, no puedo saber si a la fe o a la sencilla intrepidez y valentía, y si quiere añádele inconsciencia, de un Pedro que sin pensarlo se lanzó al agua y comenzó a caminar como si lo hubiera hecho toda su vida? Míralo de este modo, porque con la historia en la mano todo parece ser muy fácil: eres tú en lugar de Pedro el que está en esa barca, y alguien que sabes que es un hombre de Dios, te anima a que te arrojes al agua y lo imites caminando sobre ella, ¿Qué hubieras hecho? No me respondas, sólo piénsalo.

(30) Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciéndole: ¡Señor, sálvame!

(31) Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Así somos. En el momento en que por alguna de las vías más o menos tradicionales recibimos un impacto o shock de fe, salimos con todo el ímpetu a llevarlos al mundo entero por delante. Somos capaces de pelear contra una legión de demonios sin más arma que una cuchara de té. Sin embargo, al primer viento fuerte, a la primera tempestad seria, solemos hacer lo que en Argentina se le dice “arrugar”, que es lo que, en mayor o menor medida, hizo Pedro. Asustarse y clamar por ayuda. La respuesta que cualquiera de nosotros recibiríamos del Señor en una situación así, sería exacta y puntualmente la misma que recibió Pedro. ¿Y qué pensaríamos para justificarnos? Lo clásico: ¡Eh! ¡Pero Él era Jesús! ¡Era el Hijo de Dios encarnado! Ah, sí, ¿Eh? Y tú y yo, ¿Qué se supone que somos, sino hijos de Dios encarnado en nosotros, en el hoy, en el ahora? ¿Lo entiendes? ¿Eres consciente del poder que mora en nosotros y no utilizamos por temor a hundirnos en medio del viento fuerte?

(32) Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.

(33) Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: verdaderamente eres Hijo de Dios.

¡Hermosa escena! ¿Verdad? Tan hermosa como implícita. Porque vieron, creyeron. Él había dicho, (Y sigue diciendo) que son bienaventurados los que creen sin ver, pero convengamos en que, por una serie de razones muy convincentes, todavía estos son los menos. Algo queda claro: cuando tú vences el temor a la borrasca, obedeces su llamado y llegas a subirte a su barca, cualquier viento de tormenta que te abrumaba, se calmará. Pero deberás hacer tu parte para habilitar a que Él haga la suya. ¿El agua, aquí? Un camino por el cual Jesús se desplaza. ¿Símbolo? Búscalo, yo veo dos: Dios mismo, como respaldo permanente al ministerio de Jesús y el Verbo, esto es Su Palabra. ¿Por qué digo esto? Porque Él lo dijo: Yo Soy el Camino, ¿Recuerdas?

(31) Peregrinos En El Desierto

La peregrinación de Israel por el desierto presenta algunos episodios significativos donde el agua jugó un papel principal. En su travesía, Israel llegó al oasis de Mara. Respecto a esa historia, dice Éxodo 15: 22-25: E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, allí los probó;

Creo que resulta a todas luces innecesario consignar que no se trata propiamente de una lucha, sino de una prueba en la fe de Israel. La presencia del agua es signo de que el Señor está con ellos. No fue éste el único caso en que el agua aparece en el primer plano de los acontecimientos. En Meribá tenemos el episodio de la rebeldía del pueblo que desconfiaba de la acción del Señor para proporcionarles agua.

Aquí dice que las aguas estaban amargas, y no cuesta demasiado entender, después de lo técnico que hemos podido indagar, que algún motivo muy singular y específico había determinado que esas aguas se transformaran, y se volvieran amargas, cuando en su esencia no lo eran. Ello determinó llamarlas “Mara”, que como todos sabemos, significa “amargura”. Interesante dato a los que han pensado llamar a alguna hija con ese nombre. No digo que no se lo otorguen, digo que deberán cortar en oración su símbolo y significado. Los nombres atan, lo sabemos.

(Números 20: 10) = Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

(11) Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

(12) Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

(13) Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.

Es también aquí el bastón de Moisés el que realiza el prodigio, como antes había cambiado las aguas del Nilo en sangre y había dividido las aguas del mar Rojo. Aunque lo cierto es que Moisés falló a la hora de abrir nuevas avenidas por las que Dios quería que transitara su pueblo. Su actuación estuvo constreñida por sus experiencias anteriores. El método funcionó, pero Dios estaba disgustado a causa de la desobediencia de Moisés. La medida del éxito a los ojos del Señor no es el resultado del esfuerzo, sino de la obediencia de sus siervos.

(32) Elementos de Destrucción

Siempre me llamó la atención que en los evangelios se hayan escrito, por parte de los diferentes autores conocidos, más de una anécdota o episodios de liberación de demonios por parte de Jesús. Y ninguno de los que figuran en sus textos, se pueden considerar iguales. El pasaje que vamos a examinar ahora, relata una de esas liberaciones, pero no se asemeja en nada, por ejemplo, al de los gadarenos que vivían en los sepulcros.

(Mateo 17: 14) = Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: (15) Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.

(16) Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.

Un lunático es alguien que, según nuestros diccionarios, padece locura, esto es: un enfermo. Sin embargo, aclaran los diccionarios bíblicos que se trata de un demente, pero que tiene momentos de lucidez, Y se les llamaba lunáticos (Selene en griego), porque se creía en estos tiempos que la luz y las distintas fases de la luna influenciaban sobre esa patología. Los lunáticos se distinguían de los endemoniados convencionales por cuanto su trastorno tenía causas diferentes, en tanto que la posesión demoníaca también podía provocar demencia.

Este pasaje describe una sintomatología que se asemeja muchísimo a lo que conocemos como epilepsia, esto es: crisis periódicas muy agudas, pérdida de la consciencia y convulsiones. Lo que capta nuestra atención, es descubrir el motivo por el cual Mateo consigna que el padre del lunático, (Este caso de liberación es a pedido de un familiar y no por propia búsqueda de ayuda de la víctima), aclaró en apariencia innecesariamente, que algunas veces el demonio lo arrojaba en el fuego y otras en el agua, evidentemente con la intención de destruirlo.

Y en el final, el padre le explica a Jesús que le trae el muchacho a él porque ya lo intentó con los discípulos, pero ellos no pudieron liberarlo. En realidad, el padre habla de sanar, porque todavía en esos tiempos, por simple desconocimiento e ignorancia espiritual, la tarea de demonios se tomaba como una enfermedad. De allí que de todos los que según la Biblia Jesús sanó, en realidad, a muchos de ellos lo que hizo fue liberarlos.

(17) Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

Debemos prestar suma atención a este pasaje, porque aquí hay elementos que, si no los entendemos bien aquí, vamos a equivocarnos más adelante. ¿A quién le dice Jesús que es una generación incrédula y perversa, que significa torcida, equivocada? ¿Se lo dice al padre del muchacho lunático? ¡No, si ese hombre acudía a él demostrando creerle! ¿Y entonces? Se lo está diciendo a sus propios discípulos, a esos de los que se pregunta hasta cuándo deberá estar con ellos y hasta cuándo deberá soportarlos. Y luego le ordena al hombre que le traiga a su hijo. Esto significa que el hombre respetaba mucho a Jesús, al punto de ir en primer lugar a averiguar si Jesús ministraría a su hijo o no, y recién cuando lo acepta, dispone traerlo a su presencia.

(18) Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora.

(19) Viniendo entonces los discípulos de Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

(20) Jesús les dijo: (Presta atención a esta respuesta) Por vuestra poca fe; (¿Poca fe de quiénes? De los discípulos) porque de cierto os digo, que si tuviereis  fe como un grano de mostaza, (¿A quiénes les dice esto, al padre del lunático o a sus discípulos? A sus discípulos) diréis a este monte: pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. (Recapitulemos una vez más: es a sus discípulos, a los que considera demasiado incrédulos, todavía, a los que les dice todas estas cosas. Y, obviamente, le añade lo último que siempre estuvo más entendido y mal interpretado)

(21) Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Se ha entendido y se ha enseñado con valor casi doctrinal, que cuando dice este género, se está refiriendo al género o el tipo de demonio que el muchacho tenía. Y, por consecuencia de haber interpretado esto, se enseñaba que, para esta clase de endemoniados, era necesario primeramente darle con todo al ayuno y la oración, como armas eficaces para la liberación. ¿Y sabes qué? No es así. El género del cual habla Jesús aquí, es la clase de incredulidad que ellos, sus discípulos, todavía mantenían. Y que solamente con la fuerza de la oración y el quemar la carne del ayuno, ellos podrían vencer esa incredulidad, acceder a la fe que les llegaría gratuita desde el cielo y, allí sí, vencer a cualquier clase de potestad que morara en alguien. Mira el mismo relato según Marcos, en el capítulo 9 de su evangelio.

(Marcos 9: 14) = Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

Marcos pinta de otro modo esta escena. Mientras Mateo la toma ya iniciada y con el endemoniado a los pies de Jesús, Marcos prefiere aclarar que Jesús llega a un lugar en el que, evidentemente, ya estaban ministrando, o tratando de ministrar, los que eran sus discípulos. Y que a diferencia suya que jamás se trenzaba en ninguna clase de debate teológico con nadie, los discípulos aparentemente estaban en franca discusión con los escribas, que eran representantes de la clase religiosa profesional de la época, que es notorio que estaba sacando alguna ventaja a su favor y a favor de los fariseos, a partir de la incapacidad que los discípulos estaban mostrando al no poder liberar a ese endemoniado.

(15) Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. (Como podrás ver, lo que aquí llamamos “cholulismo cristiano”, tiene antecedentes históricos. Cuando digo “cholulismo”, en idioma argento, estoy refiriéndome a esa gente que cuando ve a famosos, cualesquiera sean ellos, se desarman para conseguir una foto o un autógrafo)

(16) Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? (a Jesús ni le agradaba ni le interesaba el debate, y mucho menos con los representantes de la religión estructural y tradicional organizada, aunque todavía fueran las máximas autoridades reconocidas. Por eso quiere saber de qué se trataba el diferendo)

(17) Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, (Espíritu mudo. Recuérdalo, por si alguna vez se te presenta la ocasión de ayudar a alguien con epilepsia), (18) el cual, donde quiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

El que suponga, y aun así haya cometido el error de enseñarlo, que este hombre cuyo hijo padecía este problema, era alguien rústico, torpe o tirando a bruto, que no tenía ni la menor idea de lo que sucedía y que venía a Jesús por los peces y los panes como la gran mayoría, se equivoca. Este hombre demuestra poseer, conforme a sus dichos, un conocimiento sobre guerra espiritual y demonología prácticamente ausente en esa época. No hubiera sido su intención, por respeto y ubicación, llegar a molestar a Jesús por ese asunto. Pensó, (Con lógico criterio), que sus discípulos debían tener, aunque menor, el mismo nivel de autoridad que Jesús, pero es evidente que no era así.

(19) Y respondiendo él, les dijo: (Dice que les dijo, lo que me hace a mí sospechar que no se dirigía al padre del muchacho, sino a sus propios discípulos) ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. (Las mismas palabras que recoge Mateo)

(20) Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, (Aprende: los demonios pueden ver a quienes se les acercan con ánimo liberador) sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. (El demonio hizo esto para asustar a la gente circundante. No a Jesús, porque sabía perfectamente que a Él no lo iban a asustar con sus triquiñuelas)

(21) Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: desde niño.

(22) Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. (La misma respuesta expresada en Mateo. O lo arrojaba al fuego o lo arrojaba al agua. ¿Para qué, dice que lo hacía ese demonio? Para destruirlo.)

(23) Jesús le dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible. (Pequeño paréntesis obligatorio: dice que, si podemos creer, todo, entiende bien: absolutamente todo nos es posible. ¿Sabes lo que significa ese “todo”? Precisamente eso: todo.)

(24) E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: creo; ayuda mi incredulidad.

(25) Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

(26) Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: está muerto.

(27) Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó y le levantó.

(28) Cuando él entró en la casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

(29) Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

No coincido en absoluto con lo que el comentarista de una muy famosa Biblia de estudio realiza al pie de este último versículo, cuando expresa que algunos demonios son más fuertes que otros, y debemos estar adecuadamente preparados para comprometernos en una batalla espiritual. Lo que sí creo, es que los demonios se harán más o menos fuertes en la medida del grado de autoridad que muestre aquel o aquella que llegue para echarlos fuera. Hasta el demonio más insignificante puede negarse a salir si quien lo reprende no tiene su vida en orden y no puede mostrarle a Satanás que tiene sus vestiduras blancas. Y, por el contrario, hasta la potestad más siniestra y potente se tendrá que ir de donde se encuentra, si quien la echa y la reprende tiene una vida de obediencia y conforme al propósito y la voluntad de Dios. Eso es lo importante, no hacer cursos de guerra espiritual. Esto último será de ayuda informativa, obviamente, pero lo primero será fundamental y de vida o muerte.

En este pasaje, Jesús pone en relieve que la condición para una oración con respuesta divina, es Creer. El padre del muchacho endemoniado respondió con lágrimas en los ojos: Creo, y luego agregó: Ayuda mi incredulidad. Claro; siendo que la fe es un don, nosotros podríamos orar pidiéndola tal como lo hizo este padre. Claro está que, cuando oras pidiendo fe, puedes tener la absoluta garantía que Dios oirá tu oración y la responderá favorablemente. Lo que no puedes prever, es en qué “envase” vendrá esa fe que estás pidiendo. Además, este pasaje nos muestra otra cosa: que en un ambiente donde creer sea difícil, nosotros deberíamos buscar otro diferente. Aun la capacidad de Jesús para hacer milagros se vio reducida allí donde la incredulidad, (Incluso la de sus propios discípulos), prevalecía. La participación del agua en este episodio se reduce a la de formar parte de un elemento de destrucción. El agua no es eso, salvo cuando Dios mismo la utilizó en esa dirección de juicio, mediante el diluvio. El agua hoy es bendición y es vida, salvo cuando permitimos que sea el infierno el que la maneje.

(33) El Paso del Jordán

Un estudio científico del Instituto Oceanográfico Woods Hole de Massachusetts (Whoi) sobre el origen del agua en la Tierra, descubrió que el agua que constituye los océanos llegó a nuestro planeta durante su formación. El agua de los océanos que actualmente cubren más del 70% de la superficie de nuestro planeta, fue apareciendo en la Tierra al mismo tiempo que la roca. La Tierra se formó como un planeta ‘húmedo’ con agua en la superficie, según revela Horst Marschall, uno de los científicos del Whoi, en un comunicado. Teorías anteriores indicaban que los planetas se formaron originalmente en seco debido a la gran cantidad de energía y al alto impacto del propio proceso de formación, y que el agua llegó más tarde, procedente de fuentes como cometas o asteroides ‘húmedos’, aquellos compuestos en gran parte de hielo y gases.

“Algunas personas han argumentado que las moléculas de agua que estaban presentes en los planetas mientras se estaban formando se evaporaron o se desvanecieron en el espacio, y que el agua presente actualmente en la superficie de la Tierra llegó mucho más tarde, cientos de millones de años más tarde”, destaca Marschall. Sin embargo, los científicos del Whoi investigaron muestras de meteoritos proporcionadas por la Nasa provenientes del 4-Vesta, un asteroide cuya superficie está congelada y que se formó en la misma región del sistema solar que la Tierra. El 4-Vesta, formado aproximadamente 14 millones de años después del origen del sistema solar, proporcionó a los investigadores del Whoi datos que permitieron determinar cuál fue el origen del agua del interior del sistema solar en un momento de la fase principal de construcción de la Tierra.

A diferencia de lo que ocurre en Mesopotamia con los ríos Éufrates y Tigris, y con el Nilo en Egipto que son importantes para la vida, la agricultura y el comercio, el río Jordán no se puede comparar con ellos. El Jordán no fertiliza a Palestina, ni es navegable, ni tiene canales que irriguen la tierra; en los tiempos que precedieron a la conquista ni siquiera se le consideró como una divinidad, como ocurría con otros ríos. Sin embargo, en la Biblia se le recuerda por los sucesos que en él se dieron y que marcaron etapas decisivas en la historia del pueblo. El comienzo de la vida en el desierto está señalado por el paso del mar Rojo, su fin y el inicio de la entrada en la tierra prometida, por el paso del río Jordán. Todo el período de la peregrinación está enmarcado por un episodio donde el Señor aparece como dueño de las aguas.

La reflexión teológica ha presentado la entrada en la tierra prometida como una antítesis de la salida de Egipto: los dos sucesos se producen en la misma época del año, en primavera. A la pascua en Egipto siguió el paso del mar Rojo, al paso del Jordán sigue ahora la celebración de la Pascua. Esta presentación teológica responde a un acontecimiento histórico. Algunas tribus que venían de Egipto atravesaron el río Jordán cerca de Jericó.

(Josué 3: 14) = Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, (15) cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (Porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), (16) las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar de Arabá, al mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó.

(17) Más los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.

El paso del río Jordán está presentado en una forma muy estilizada. A partir del texto citado es difícil reconstruir los acontecimientos. ¿Es un pasaje que nos narra el hecho o la conmemoración litúrgica del acontecimiento? Quizás se trató de algo más sencillo que una partición milagrosa de las aguas. Varias veces ocurren en el curso de la historia derrumbes en el Jordán que provocaron el represamiento de las aguas y permitieron que el río fuera vadeado a pie. Sea lo que sea, este suceso fue significativo para Israel. Muchos pasajes de la Biblia lo ponen en paralelo con lo acontecido en el mar Rojo. Israel vio en él una intervención especial de Dios en su historia.

La tradición posterior ha unido los dos acontecimientos: el paso del mar Rojo y el paso del Jordán. Así lo vemos en el salmo 115,3.5 donde el mar, al verlos huyó y el Jordán se echó atrás. Una vez más la revelación ha desmitificado un motivo pagano. Como el mar, también el Jordán se ha atemorizado. Al río también se trasladaron elementos míticos de la lucha del caos. Aun cuando en realidad no hay lucha; la sola mirada de Dios pone las aguas en fuga y hace temblar la tierra. El suceso legitima también el papel de Josué como sucesor de Moisés. Como Moisés en el mar Rojo, ahora Josué ha dividido las aguas del Jordán. Los sucesos asociados con alguna localidad tienden a repetirse en la tradición conectados con grandes personalidades y eventos asociados con la misma localidad. Es el caso de Elías y el Jordán. Cuando Elías iba a ser arrebatado al cielo, el Señor lo envió hasta el Jordán. Iba con su discípulo Eliseo.

(2 Reyes 2: 8) = Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

(9) Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

En este caso el paso del Jordán por Elías y Eliseo hace eco al paso de los israelitas con Josué, y de alguna manera recuerda también el milagro del mar Rojo. Quizás alguna celebración litúrgica en este lugar recordaba con una procesión el suceso cuando Josué continúo la obra de Moisés. Elías ha sido presentado como un segundo Moisés; el gesto de dividir el Jordán lo muestra como poseedor de los mismos poderes de aquél. Eliseo sucesor de Elías en su lucha contra la religión cananea aparece relacionado con el río Jordán. El general sirio Naamán recibe la curación de su lepra al bañarse siete veces en este río.

Mientras tanto las aguas del Jordán siguen discurriendo tranquilas, reflejando en sus ondas las orillas de una tierra cargada de historia, y como testigo de luchas y derrotas, de victorias y fracasos. Hasta él llegarán las lamentaciones de los vencidos y los cantos de alegría de los que retornan del destierro. El eco de las enseñanzas de los sabios se apagará en sus meandros. Se alegrará de verse citado en compañía de ríos de más alcurnia que según el autor sagrado bañaban las regiones del paraíso, por el autor del libro de Eclesiastés cuando habla de la ley y afirma de ella que: rebosa sabiduría como el Pisón y como el Tigris en primavera, va llena de inteligencia como el Éufrates y como el Jordán durante la cosecha, ofrece enseñanza como el Nilo y como el Guijón durante la vendimia.

(34) Libre de Toda Culpabilidad

Llegamos ahora al episodio en el que Jesús es llevado ante el gobernador romano Poncio Pilato, con la finalidad que este juzgara si había cometido un delito tan grave como para que mereciera la máxima pena que tenían en la época: la crucifixión. Es notorio que este hombre no sentía ninguna antipatía por Jesús. Muy por el contrario, a todos los que hemos leído con atención los hechos acaecidos, nos queda una semi certeza que, de haber sido por unilateral decisión de Pilato, Jesús no hubiera sido crucificado. Pero la palabra profética debía cumplirse y una serie de sucesos que ahora veremos, determinaron su cumplimiento.

(Mateo 27: 15) = Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen.

(26) Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.

(17) Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?

(18) Porque sabía que por envidia le habían entregado. (Por un momento imagina esta escena: el pastor que vino de visita a tu país, en una de sus conferencias liberó de un demonio a tu hijo drogadicto, que fue sano, y en la otra conferencia, te sanó a ti de una enfermedad crónica. Y ahora, en tu país, por envidia de los religiosos oficiales, es acusado de un delito y te piden a ti que decidas qué hacer con él. ¿Qué harías?)

(19) Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: no tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. (Además de lo dicho, salta esto de lo cual se ha hablado, enseñado y predicado muy poco en la iglesia: la esposa de Poncio Pilato, tuvo un sueño, (Para mi gusto impreso por el Señor), donde le fue dada la directiva respecto a que su marido no debía confrontar con Jesús, porque era un justo. Esto nos enseña algo: un incrédulo, llegado el caso, puede ser portador de un mensaje de Dios, siempre y cuando decida ser obediente y brindarlo.)

(20) Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto.

Hicieron lo que en vocabulario moderno y con relación a los vaivenes políticos, se llama “lobby”. Usando su supremacía religiosa, los sacerdotes y los ancianos convencieron a esa gente de algo que desde aquí y con todos los hechos ministeriales de Jesús vividos, nos parece una barbaridad de marca mayor. ¿Cómo se supone que gente que decía creer en Dios va a creerse que es mejor dejar en libertad a un caudillo político, algo así como un guerrillero revolucionario como Barrabás, en lugar de aquel que los había sanado, liberado y ministrado con paz y con una clase de amor desconocido? Sin embargo, los versos que vienen, te demostrarán que, cuando hay presiones grupales y una especie de comunicación intencionada, las mentes plenas de mediocridad suelen sucumbir con facilidad y adaptarse a lo que los grandes poderes necesitan que ellas piensen.

(21) Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: a Barrabás.

Esto deja más que en evidencia que, cuando nos llenamos la boca hablando de democracia, nos estamos refiriendo, es muy cierto, al único sistema de gobierno que, de alguna manera, en algo, aunque más no sea mínimo, respeta al hombre común. Cada dos o cuatro años se lo invita a emitir su sufragio y elegir democráticamente sus autoridades. Y eso, si lo comparamos con una monarquía absolutista, despótica y autoritaria, está más que bueno, pero si prestamos atención a las formas y metodologías conque esas autoridades logran o consiguen que los ciudadanos los voten, el panorama y la óptica de esa misma democracia, cambian. Para muestra, -solía decir mi abuela- basta un botón. En este caso, dos.

El primero, allá lejos en el tiempo, cuando enviaron a los espías a ver lo que había en la tierra prometida. ¿Recuerdas que diez de ellos dijeron que era una locura entrar en esa tierra, que estaba llena de gigantes que los iban a hacer papilla en menos que cantaba un gallo? Menos mal que no lo llevaron a votación democrática, porque si así hubiera sido, ganaban los incrédulos. Los que en lugar de confiar en Dios y ver lo invisible, se guiaban por las circunstancias aparentemente adversas. En este caso que se relata aquí, Pilatos convocó a elecciones al estilo de una asamblea. Y como de costumbre, no ganó la justicia y la razón, ganaron aquellos que habían sabido sembrar los relatos convincentes que llevaron a toda esa gente, beneficiada largamente por Jesús y su ministerio, a elegir enviarlo a Él a morir en una cruz para poder dejar en libertad a un político disfrazado de revolucionario. Y cabe aquí añadir un dato que no siempre se conoce: los griegos, lo que hicieron, fue otorgarle el nombre a la Democracia, pero su instauración y probanza, fue obra de Babilonia. ¿Necesitas más?

(22) Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? (Decretada como estaba la libertad de Barrabás y la prisión de Jesús, en un último intento no sabemos si de sensibilidad o de temor a su esposa, Pilatos les deja la opción del futuro de Jesús a ellos, su propio pueblo. ¿Y ellos que deciden?) Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! (Perdón; no fue una elección reñida, no fue 51 a 49 por ciento. ¡Fue por unanimidad! Dice que todos dijeron que Jesús debía ser crucificado. ¿Entiendes lo que lees? ¡Todos!)

(23) Y el gobernador les dijo: Pues, ¿Qué mal ha hecho? (Insistente, Pilatos; quiso darles una oportunidad más para que reflexionaran y entendieran que estaban cometiendo una mayúscula injusticia, casi un asesinato) Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!

Aquí supongo que ya te has dado cuenta que el tema no venía por el lado de la política, ni de las leyes judías, ni romanas. El tema era de neto corte espiritual. Y Satanás estaba decidiendo matar a Jesús porque le fastidiaba grandemente su ministerio. Claro que él no sabía lo que verdaderamente tenía como misión hacer Jesús. Porque de haberlo sabido, jamás lo hubiera hecho crucificar.

(24) Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.

Luego veremos la incidencia simbólica o no tan simbólica del agua en esta escena. Lo que quiero ahora es explicarte el contenido religioso e histórico que tiene esta actitud de Pilato, que con el correr de los tiempos, se convertiría en el símbolo más ajustado a las reacciones que implican no meterse, no involucrarse, no aceptar responsabilidades en los hechos. Pilato ejecuta en ese acto simple y sin mayores pinturas, algo que podemos leer en el libro de Deuteronomio.

(Deuteronomio 21: 6) = Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle; (7) y protestarán y dirán: nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto.

(8) Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová, y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada.

Está claro; con esta actitud de tomar agua y lavar sus manos, Poncio Pilatos está traspasando sus futuras decisiones respecto a Jesús, al pueblo de Israel. Lo está convirtiendo en responsable, y por qué no culpable, de cualquier cosa que vaya a pasarle a esa figura tan especial que era Jesús. Y los hechos siguientes, así lo confirman.

(25) Respondiendo todo el pueblo, dijo: su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

(26) Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.

Es evidente que, más allá de lo que su propia esposa le había solicitado, Pilato conocía bastante bien las leyes internas del pueblo de Israel. Y al tomar esta actitud de lavarse las manos, daba a entender que él no se haría responsable de esa muerte. Lo había sido por muchas otras, pero algo le estaba diciendo que no debería serlo en esta. ¿Y cómo reacciona esa gente? Pues nada menos que infligiéndose una auto maldición. Una maldición que no sólo los iba a alcanzar en su momento con toda potencia, sino que además y tal como ellos lo dijeron (Las palabras atan, recuérdalo), también llegaría a dañar a sus hijos, a los hijos de sus hijos y, por qué no, todavía los sigue dañando. El agua, en este caso, actúa como un elemento de purificación de culpa.

(35) Ideas de Purificación

Algunas comunidades establecidas en el desierto practicaban ritos de purificación con el agua del Jordán. Entre los personajes más célebres se cuenta Juan el Bautista, un profeta de voz bronca y austera presencia, que anunciaba un bautismo para la purificación de los pecados y que atraía muchedumbres que venían a purificarse en las lustrales aguas del Jordán. Es entonces cuando entra en escena Jesús. En el evangelio de Marcos, el más antiguo y primitivo y por tanto el más cercano a los acontecimientos, el bautismo de Jesús es el comienzo del evangelio. En él se han dado cita las fuerzas primordiales del comienzo: el agua sobre la que se cierne el espíritu vivificante, y la voz o la palabra de Dios que llama a los seres a la existencia. Aquí también encontramos esos elementos: el agua del Jordán, símbolo de las aguas bautismales; el Espíritu que desciende desde el cielo y la voz del Padre que llama a Cristo su hijo.

Un hecho que merece destacarse es que el bautismo se realiza en el Jordán. Y como lo hemos visto este río está ligado a sucesos muy importantes de la historia del pueblo judío: para entrar en la tierra prometida los israelitas tuvieron que atravesarlo y esa travesía se hizo de un modo maravilloso; Naamán el general sirio fue curado al lavarse siete veces en sus aguas. Ahora Jesús desciende a sus ondas para recibir el bautismo. Agua al comienzo de la creación. Agua al entrar el pueblo de Dios en la tierra prometida. Agua al comenzar Jesús su vida pública. Agua al comenzar nuestra vida en la tierra. Agua al comenzar nuestra vida de cristianos. Agua, Espíritu y palabra en todas las etapas de la historia de la salvación.

Un detalle, al parecer insignificante, da un contenido especial a esta escena tal como la narra Marcos. Literalmente traducido Marcos dice que Jesús fue bautizado hacia el Jordán, mientras que los otros evangelistas dicen en el Jordán. Más que la dirección local del hecho, este cambio de preposición ha de referirse a la orientación interna; el bautismo de Jesús tiene lugar en la corriente cargada con los pecados de los bautizados antes que él. Significa que el primer encuentro de Jesús con el misterio del mal y de la culpa tuvo lugar en las aguas del Jordán.

El Jordán representa una figura clave en la cual se entrelazan los hilos que unen el bautismo de Cristo y el de los cristianos. En él se refleja tanto el problema del fundamento histórico del bautismo cristiano como el de su interpretación. Acabamos de ver que el Jordán es un río con un gran pasado histórico, que Marcos revive al pronunciar su nombre. Así se convierte en una magnitud que aglutina diversos sucesos, en vehículo portador de muchas reflexiones, para descubrir finalmente las dimensiones del bautismo cristiano al ser puesto en relación con él.

Un texto entre muchos, tomado de Gregorio de Nisa nos explica todo esto: Largo tiempo has andado revolcándote en el barro. Corre a mí, Jordán, pero no a la voz de Juan, sino a la llamada de Cristo. La corriente de la gracia prorrumpe por doquier. No tiene sus fuentes en Palestina ni se derrama sólo en el mar que le limita. Fluye por todo del orbe de la tierra y entra incluso en el paraíso, en concurrencia con aquellos cuatro ríos que de allí brotan en sentido opuesto y llevando al paraíso riquezas mucho mayores que las que de allí salen. Pues aquellas aguas no hacen sino fertilizar los campos…; en cambio, este río trae hombres renacidos del Espíritu… ya que Cristo es su fuente inagotable, fuente que inunda todo el mundo.

De esta identificación entre el Jordán y Jesús se llega a otra identificación entre el Jordán y el bautismo. Por eso en algunas iglesias del cristianismo primitivo se tuvo la costumbre, mantenida por algunas iglesias actuales, de administrar el bautismo con agua fluyente. Pero en otras iglesias, como en la católica se equipara el Jordán con el agua de la pila bautismal. El agua se emplea en el bautismo por su función purificadora, sólo que esa función se ejerce a un nivel más profundo que el meramente físico. A este simbolismo Pablo añade otro: la inmersión y emersión del neófito que indican la muerte y sepultura con Cristo y la resurrección espiritual.

Quizás Pablo ve en el agua bautismal una representación del mar, habitáculo de poderes maléficos y símbolo de muerte, que ha sido vencido por Cristo como en otro tiempo el mar Rojo por el Señor. Hemos llegado al final del proceso en que el agua, de símbolo de vida natural, de elemento necesario para la subsistencia llega a ser, a través de los acontecimientos del mar Rojo y del río Jordán, símbolo de una vida más alta, la que Cristo nos da con su muerte y su resurrección.

(36) La Señal del Mensajero

El siguiente relato, está en dos de los cuatro evangelios, y detalla la presencia de un hombre portando un cántaro de agua. Si nos remitiéramos a la lectura literal de la Biblia, es probable que no le encontraríamos ninguna anormalidad a ese detalle, pero en cuanto procuramos escudriñar, entendemos que hay un mensaje que está encerrado en este episodio sucedido, tal como vemos, en ocasión de disponerse Jesús a celebrar la Pascua con sus discípulos.

(Marcos 14: 12) = El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?

(13) Y envió a dos de sus discípulos, y les dijo: id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, (14) y donde entrare, decid al señor de la casa; el Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?

(15) Y él os mostrará un gran aposento alto ya predispuesto; preparad para nosotros allí.

Esto es un símbolo del día final, sin dudas. En primer lugar, arranca a partir del sacrificio del cordero, esto es: de Jesús mismo, proféticamente hablando. Luego, se refiere a comer la pascua como en una similitud de la que comeremos en el día postrero con el Señor mismo en las alturas. Fíjate que la señal para seguir a un hombre que les dirá dónde se encuentra ese aposento alto, (¿Nunca pensaste por qué es alto el aposento, y no en una planta baja, como la gran mayoría de viviendas de la época? Alto, no te olvides, significa en la Biblia: Superior. Esa señal es que ese hombre, lleva un cántaro de agua. ¿Y qué tiene de particular esto? La no acepción de personas por parte de Dios; y la carencia de machismo o patriarcado, también, por parte del Señor. Porque llevar un cántaro de agua, siempre era tarea de una mujer, jamás de un hombre. Así es que, en este episodio, el agua es el elemento que determina la señal del mensajero, del enviado de Dios al cual habrá que seguir porque nos lleva al aposento alto, que en suma es la Vida Eterna en Cristo Jesús.

(Lucas 22: 7) = Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. (Aquí te dice que era necesario sacrificar al Cordero).

(8) Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: id, preparadnos la pascua para que comamos. (Pedro y Juan, enviados. Apostellos. Apóstoles)

(9) Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?

(10) Él les dijo: he aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare, (11) y decid al padre de familia de esa casa: el maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?

(12) Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.

Es casi el mismo relato que el de Marcos. Sin embargo, además de la calidad de mensajero de ese hombre del cántaro de agua, nos encontramos con que el aposento alto, donde cada uno de nosotros un día se sentará a comer la pascua final, ya está dispuesto. ¿Eso significa que ya falta poco tiempo? En la cronología del hombre, quizás no; pero en el Kairós de Dios, es ya, en cualquier instante. Porque presta atención que quien tiene que preparar ese aposento para ti y para mí, es nada menos que el padre de familia. Y si tú y yo somos hermanos, es porque pertenecemos a una misma familia. Una familia que tiene un mismo y solo Padre. Prepárate.

(37) El Encuentro Junto al Pozo

No solamente el Jordán desempeñó un papel importante en la vida del pueblo de Israel. Otras manifestaciones del agua las encontramos en los lugares desérticos cuando la Biblia nos habla de los pozos. La vida en el desierto no puede desarrollarse sino alrededor de los pozos y con relación a ellos, por tanto, adquieren una importancia primordial en la historia de Israel. Prueba de ello es la narración que leemos en el libro de los Números:

(Números 21: 16) = De allí vinieron a Beer; este es el pozo del cual Jehová dijo a Moisés: reúne al pueblo, y les daré agua.

(17) Entonces, cantó Israel este cántico: sube, oh pozo; a él cantad; (18) pozo, el cual cavaron los señores. Lo cavaron los príncipes del pueblo, y el legislador, con sus báculos.

Se trata de una canción popular, compuesta y cantada con ocasión de la apertura de un nuevo pozo, acontecimiento importante en aquella cultura. Pozo, en hebreo, es palabra femenina y va ligada al tema de la fecundidad de la tierra. Muchos sucesos están íntimamente ligados a un pozo. Muchas veces éste recibe el nombre a partir del acontecimiento que allí se realiza:

(Génesis 26: 17) = E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí.

(18) Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado. (Por un pozo riñeron los pastores de Isaac con los pastores de Guerar y le pusieron el nombre de Desafío (Ezec), porque le había desafiado).

(Verso 21) = Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna.

(22) Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos la tierra.

Berseba es el pozo del juramento, porque allí juraron la paz Isaac y Abimelec (A eso lo leemos en Génesis 26,30-33). Con los pozos está íntimamente asociada la mujer. Porque la vida de la comunidad giraba alrededor del pozo. Las amistades se iniciaban cuando las gentes acudían a él para calmar su sed. Las noticias de otras tribus allí llegaban y de allí se difundían a otras partes. Los negocios se tramitaban mientras la gente refrescaba su garganta. Pero eran especialmente las mujeres, especialmente las jóvenes las encargadas de ir al pozo para sacar el agua. Y al pozo llegaban caminando con gracia con el cántaro en la cabeza y llevando el ritmo con sus pies de gacela. A nadie se le negaba un poco de agua. Muchos encuentros tuvieron lugar junto al pozo de ondas transparentes.

Agar la esclava egipcia que Sara había dado a su esposo resultó encinta. Los celos de su ama la hicieron huir de la casa de Abraham. El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente camino del Sur, dice Génesis 16,7. En un momento de desesperación ella recibe un anuncio. Tendrá una numerosa descendencia. Lo que iba a ser muerte se convirtió en vida, la desesperación se hace promesa. Lo que iba a ser un nacimiento escondido se transforma en origen de un gran pueblo. Los árabes son descendientes de Abraham. Ella la que pensaba que se iba a extinguir sin dejar huella se convierte en fuente de una raza fuerte y vigorosa. Y por haber recibido ese mensaje al pie del pozo, dice Génesis 16: 13-14: Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered. 

Agar puede mirar al futuro con tranquilidad. La fuente que se reflejó en sus ojos negros, con su nombre le está recordando que Dios se le manifestó allí y la que estaba a punto de morir encontró una razón para vivir. Las aguas frescas de la fuente la reanimaron a ella y al niño que en su seno llevaba. Y siguen los encuentros junto a los pozos. Ahora la situación no es tan dramática como la de Agar que veía en peligro su vida. Se trata sí de permitir que la vida continúe. Para que la promesa hecha a Abraham pueda seguir su curso es necesario encontrarle una esposa a Isaac, hijo de la promesa. Para eso parte Eliécer, el siervo más viejo de Abraham, hacia una región lejana. Al llegar a la ciudad de Aram Naharaim (Entrerríos).

(Génesis 24: 11) = E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua.

(12) Y dijo: oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

(13) He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.

(14) Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

(15) Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro.

(16) Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

(17) Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

Es allí junto al pozo dónde comienza a tejerse la canción del amor. El agua fue el vínculo que unió dos corazones que hasta ese entonces no se conocían. Llama la atención en este relato la sencillez idílica con que actúan los personajes. La calidez de Rebeca, su generosidad para compartir al agua con un desconocido, el espíritu de servicio para dar de beber a los camellos. Abraham puede morir tranquilo; junto a un pozo de aguas generosas, su siervo encontró una joven de ojos color miel, que día a día iba la fuente, quizás con la secreta ilusión de encontrar allí el amor. Y al dar agua a un desconocido y abrevar los camellos de un cansado viajero su ilusión se vio cumplida. A lo mejor mientras miraba hacia la profundidad del pozo contempló un rostro que antes nunca había visto. Y lo reconoció cuando al término de su viaje Isaac salió a su encuentro y la abrazó. Años más tarde y tal vez en el mismo lugar, la escena se repite, esta vez con el hijo de Rebeca; (Y volverá a darse con Moisés). También un pozo entra en escena: Jacob va a casa de su tío Labán y sucede esto:

(Génesis 29: 2) = Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo.

(3) Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar.

(Verso 9) = Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora.

(10) Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre.

Era el amor que ya nacía el que movió a Jacob a quitar la piedra que tapaba la boca del pozo, antes del tiempo indicado, y lo que le dio fuerzas para realizar el esfuerzo descomunal de mover la piedra que sólo entre varios pastores podía ser quitada. Desde ese gesto de Jacob, Raquel sintió que sus fibras más íntimas se estremecían; allí junto al pozo al mismo tiempo que se sacaba el agua se renovaba el misterio del amor. Una vez más la mujer y el pozo como fuente de vida están en relación, esperando que alguien venga a buscarlas, sediento de amor. El amor sigue uniendo las generaciones y haciendo que la promesa como un manantial siga fluyendo y creciendo hasta llegar a ser un río. Sin embargo, los pozos no eran siempre los lugares para un romance como lo hemos visto hasta ahora. La vida cotidiana es siempre más complicada que nuestras reconstrucciones ideales. A veces el agua no basta para todos y surgían dificultades junto a los pozos. Las peleas por el agua eran frecuentes y los más débiles llevaban la peor parte. Así acontecía con las hijas de Reuel, sacerdote de Madián, que guardaban los rebaños del padre. Quizás no tenían hermanos que las defendieran. Esa fue la situación que encontró Moisés cuando en su huida del Faraón se refugió en el desierto de Madián.

(Éxodo 2: 16) = Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.

(17) Más los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.

(18) Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto?

(19) Ellas respondieron: un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas.

(20) Y dijo a sus hijas. ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma.

(21) Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él le dio su hija Séfora por mujer a Moisés.

El texto es escueto, los comentarios consecuentemente son fríos. Nuestra imaginación debe suplir lo que no se dice, pero que quizá se insinúe. Moisés apareció como un salvador, siempre de parte del más débil. Desde el momento en que Moisés interviene para defenderlas, los ojos de Séfora no se apartaban de él. Mientras Moisés abrevaba el rebaño, ella dejaba que su mente tejiera los más dulces sueños y el ruido del agua al caer en la alberca le sonaba a música celeste. Quizás recordaba lejanas leyendas que le hablaban de amores junto al pozo, de romances que nacían cuando el agua fluía, de palabras que traspasaban las edades, de frases otras veces pronunciadas, pero siempre con una melodía cadenciosa que la extasiaba. También en el Nuevo Testamento volvemos a encontrar un pozo, un hombre y una mujer que tejen su diálogo junto a él. Es Jesús que sentado junto al brocal revive toda la historia de Israel y ofrece a la samaritana el agua viva que calma la sed para siempre. En el diálogo entre Jesús y la samaritana el simbolismo del agua alcanza su mayor expresión: no sólo es agua natural, sino un agua que salta hasta la vida.

La persona de Jesús se ofrece a esa mujer que representa al Israel de todos los tiempos, que inútilmente día tras día intenta saciar su sed con el agua del pozo, sin lograrlo. Comienza una nueva historia, un nuevo amor empieza como otrora junto al pozo. Cuando la mujer reconoce a Jesús como el que trae el don de Dios, deja el cántaro allí y sin llenarlo va a buscar a sus vecinos para comunicarles la buena nueva. Su vida ha recibido un sentido más profundo y no tiene necesidad del agua que ha venido a buscar: Alguien la ha llenado para siempre. Quizás las aguas que ahora bebemos fueron las mismas que estaban en el cielo cuando el Señor las separó de las de abajo mediante el firmamento; quizás fueron las que cayeron en las horas interminables del diluvio; o las que han refractado el sol después del diluvio anunciando una era de paz para la tierra. O las que brotaron del pozo para alimentar el amor de las matriarcas. O las que se dividieron cuando Moisés tendió su mano sobre ellas para que pasase el pueblo escogido y se librara de la esclavitud del Faraón.

O las que formaron una muralla en el Jordán para que el pueblo atravesase el lecho a pie enjuto. O las que resbalaron sobre Jesús cuando éste fue bautizado en el Jordán O quizás fueron las que Jesús convirtió en vino en las bodas de Canaán. O la que le ofreció la samaritana junto al brocal del pozo y que Jesús transformó en agua de vida que salta hasta la eternidad. O son las que han brillado en los mares en noches de tormenta cuando la luna se esconde para no ver la tragedia. ¿De cuántos pecados habrán purificado a los que en el curso de los siglos se han sumergido en ellas, o han dejado que ella diáfana y cristalina corra sobre sus cuerpos? ¡Cuánta sed han apaciguado, cuántos incendios han extinguido; por cuántos cauces de ríos y montañas han cruzado! Pero podemos preguntarnos, ¿Por cuánto tiempo estará asegurada la existencia de esa gota de agua? ¿Terminará contaminada, corrompida, adulterada de modo que no sirva ya para la vida, sino que sea pregonera de muerte? Nosotros estamos corriendo la misma suerte del agua. Para que podamos subsistir es menester que ella también viva. Por Siempre: Agua.

(38) Estampas de Arrepentimiento y Quebranto

El que veremos a continuación, es un relato en donde se percibe la forma en que Jesús perdona a una mujer pecadora. Es altamente interesante, más allá de la participación del agua que es lo que nos convoca, observar cómo Jesús encara el tema del pecado con ciertos principios muy diferentes a los que hoy esgrimimos los creyentes para confrontarnos con el pecado contemporáneo.

(Lucas 7: 36) = Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

Es evidente que un sentimiento conocido con el nombre de prejuicio, no existía en la mente ni en el corazón de Jesús. Yo no me atrevo a arriesgar cuantos, de nosotros, en igualdad de condiciones, hubiésemos procedido del mismo modo que Él. ¿Cenaríamos con un drogadicto que se aviene a recibirnos, conociendo cómo pensamos? ¿Almorzaríamos con una prostituta en un lugar público, sólo porque ella desea tener una conversación con nosotros? Yo tengo mis respuestas, pero sería muy interesante que tú veas o reveas las tuyas.

(37) Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; (38) y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

Veamos; no está todo lo claro que necesitaríamos para determinar algo con exactitud, pero la descripción de esta mujer nos sugiere que era una prostituta. Ahora bien; imagina esta escena si es que puedes hacer volar tu imaginación en semejante retroceso histórico. Una prostituta entrando a la casa de un fariseo, ¿Te imaginas los vecinos? El alabastro era un espato calcáreo de gran precio. Era en realidad hidrosulfato de calcio y podía presentar un color blanco cremoso, o incluso llegar a la transparencia. Los antiguos lo utilizaban para hacer vasijas para ungüentos costosos, y otros usos. Dice la información que en el museo de la universidad de Filadelfia se conserva una lámpara de alabastro procedente de Ur, datando de los tiempos de Abraham. En el palacio de Susa, del rey Artajerjes, formaba parte del enlosado. Con esto queda en claro que lo que esta mujer prostituta traía a la casa era de alto costo en dinero.

Todo lo que ella realiza a continuación, es un rito profético que tiene que ver con lo que habría de vivir Jesús. Ungirlo era el equivalente a prepararlo para el sepulcro, Eran todas rutinas que solían practicarse con los difuntos, aunque en este caso ella lo estaba haciendo con alguien que estaba con vida. Todo ante la vista severa y hasta discriminadora del fariseo dueño de casa. Porque para cualquier mente carnal, (Y esencialmente masculina y machista), lo que se veía era a una mujer de vida oscura tocando a un hombre que decía ser puro.

(39) Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

¿Te das cuenta la calidad humana de ese hombre? Invitó a Jesús, seguramente para sondearlo y ver, como se dice ahora, qué onda traía. Pero, contrariamente a las normas de convivencia y hospitalidad tradicionales, estaba maquinando y murmurando contra lo que, estimaba, era un error de Jesús. Simón razonaba que un profeta genuino hubiera podido discernir quién era la mujer. ¿Cómo podría explicarle Jesús que, aunque sí sabía perfectamente qué clase de mujer era la que lo estaba tocando, eso no le impedía recibir ese homenaje con afecto y misericordia?

(40) Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: di, Maestro.

(41) Un acreedor tenía dos deudores; el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; (42) y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿Cuál de ellos le amará más?

(42) Respondiendo Simón, dijo: pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: rectamente has juzgado.

(44) Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré a tu casa y no me diste agua para mis pies; más ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

Esto deja en evidencia que la hospitalidad de Simón era más bien tímida, (O hipócrita), y contrastaba con la prodigalidad de esa mujer que, consciente de su estado, no vaciló en jugarlo todo para servir a Jesús con lo mejor que tuviera a su alcance. Era norma obsequiar con agua al visitante con la finalidad que éste lavara sus pies, que como producto del calzado que se usaba, siempre llegaban sucios de polvo de la calle. El dueño de casa no lo hizo, pero sí esta mujer, que, por no ser la dueña de casa, no pudo traer el agua, pero se preocupó en reemplazarla con otra clase de agua brotada desde su interior: las lágrimas. El agua, aquí es un elemento de limpieza espiritual y emocional.

(45) No me diste beso; más ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

(46) No ungiste mi cabeza con aceite; más esta ha ungido con perfume mis pies.

(47) Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

Este es un añadido que nos sirve, y mucho, para no evaluar conforme a nuestras formas de ver las cosas a quienes llegan al evangelio en deplorables condiciones. ¿Se convierte un drogadicto? ¿Se convierte una prostituta? ¿Se convierte un ladrón, un homicida, un delincuente sexual? No importa lo que nuestros ojos naturales y nuestra mente carnal determine o evalúe, lo que importa es la clase de misericordia que Dios nos ordena manifestar hacia este tipo de personas. El perdón para ellos está preparado de antemano, y funciona ni bien se lo solicite. Y créeme que, ciertamente, ellos amarán a Dios, luego, mucho más que aquellos a quienes les ha sido perdonado pecados de mucho menos relieve.

(39) La Más Común de la Tierra

Agua, la sustancia más común de la tierra. Nos acompaña en cada momento de nuestras vidas. Pero, ¿Conocemos los secretos de este asombroso elemento? ¿De dónde proviene? ¿Quién fue el que confirió el agua a nuestro planeta?  Y ¿Por qué? El nuestro es un tipo de planeta único en el universo. ¿Quizás sólo la misma agua conozca la respuesta a estos interrogantes? Existe la misma cantidad de agua en la Tierra, hoy en día, como la había cuando todo empezó. Cuando nació el mundo y adquirió la forma y sensaciones para nosotros tan conocida. Lo que hicimos fue lo que siempre hacemos aquí: llevar a cabo un cuidadoso estudio en un campo estrecho. Entonces dijimos: “concentrémonos en el agua, pero observándolo desde muchos ángulos. Ahora han dicho que parecería haber agua en Marte. Sin embargo, del dicho al hecho hay mucho trecho por recorrer, esperaremos.

En las escrituras sagradas el agua es mucho más que una simple sustancia física. Se trata de un cierto concepto. Y este concepto está conectado de forma especial con la idea de la vida. No hay nada en el mundo que sea más suave y maleable que el agua. Sin embargo, erosiona a lo más duro y fuerte, y nadie puede superarlo. Aunque cualquiera pueda conquistarlo. Lo maleable conquista a lo fuerte. Y lo blando supera a lo duro. Lo gota que horada la roca, ¿Recuerdas? Todos lo saben, pero ninguno se atreve a vivir por ello. El filósofo chino Lao Tsú, escribió acerca del agua hace dos mil quinientos años. Así que, lo que queremos decir es que el agua, como tal, ha sido profundamente estudiada. Es de sobra conocido que el agua tiene propiedades inusuales. Propiedades físicas y químicas, al compararla con otros líquidos. Ningún científico ha sido capaz de explicar, por ejemplo, el por qué la densidad del agua aumenta por debajo del punto de congelación, y disminuye cuando está por encima del punto de congelación.

Cualquier sustancia se contrae por el frío, pero el agua hace todo lo contrario; se expande. La gente aprendió a explotar esta propiedad única en el distante pasado. Los habitantes del lejano norte hacían piedra de cantera, mediante el vertido de agua en las grietas del acantilado, antes de las llegadas de las heladas. En el sur, la gente golpeaba cuñas de madera en las grietas de las rocas. Posteriormente radioestesiándolas (Empapándolas) con agua. Al hincharse, las cuñas rompían las rocas. Mucho más tarde, los científicos establecieron que el agua en poros y capilares, es capaz de crear enormes niveles de presión. En una semilla, por ejemplo, alcanza las cuatrocientas atmósferas en el momento de la germinación. Es por eso que, como tantas veces hemos observado, un brote de planta puede romper el asfalto con toda facilidad. Es una molécula tan pequeña, que es muy específico que estas propiedades son del agua. Y no encontrarás otra molécula con estas anomalías similares. Incluso, si faltase cualquiera de estas anomalías, la misma vida sobre el planeta dejaría de existir.

Cada una de las propiedades del agua, es única. Y no suelen encajar en las generalmente aceptadas leyes de la física. La ciencia aún no ha sido capaz de contestar a la pregunta de por qué el agua es la única sustancia sobre el planeta que puede existir en tres estados: Líquido, Sólido y Gaseoso. ¿Por qué tiene el agua la tensión de superficie más elevada de todos los líquidos? ¿Por qué es el disolvente más potente de la Tierra? ¿Y cómo, desafiando la gravedad de la Tierra, es el agua capaz de subir por los troncos de gigantescos árboles, en contra de decenas de atmósferas de presión? Hemos avanzado un gran paso. Realmente, hemos entendido que apenas sabemos nada acerca del agua, por lo tanto es un gran paso. Porque esta toma de conciencia es seguida por el deseo de averiguar algo. Al sudeste de Asia, en el año 1956, en un laboratorio militar secreto para la elaboración y producción de armas de destrucción masiva, se estuvo trabajando en el tema muchos años, para una nueva y potente generación de armas bacteriológicas.

Los científicos argumentaban sobre el tipo de propiedades que debería tener esta arma. En una de sus prolongadas reuniones secretas, de repente la sesión se interrumpió y todos los asistentes fueron llevados al hospital con síntomas severos de envenenamiento. Una investigación de lo sucedido, rápidamente llegó a un callejón sin salida. Los científicos habían consumido sólo agua de las jarras de sus mesas. Se testeó el agua sin hallarse aditivos nocivos. Su composición química era la del H20, y así lo indicaba el informe: envenenamiento causado por agua corriente. Veinte años más tarde se presentó una hipótesis fantástica; una hipótesis que podía explicar el comportamiento impredecible del agua, y que es que el agua tiene memoria. Experimentos llevados a cabo por todo el mundo, muestran que el agua recibe y hace una impresión de cualquier influencia externa, recordando todo lo que le sucede en el espacio que lo rodea. Cualquier sustancia que entre en contacto con el agua, deja un rastro en ella.

¿Habrían adivinado esto nuestros antepasados, cuando usaban recipientes de plata, para convertir el agua corriente en agua sanadora? Es, hoy por hoy, el mejor antibiótico elaborado, que dicen como ejemplo que es tan bueno en Afganistán como en Irak. El ejército americano utiliza esta agua, un átomo por cien millones, para matar todos los gérmenes en una herida. Así que, hasta un presidente de cualquier país de los más importantes, utiliza esta agua para mantener sus manos libres de microbios infecciosos, Entonces decimos: ¿Cómo va a ser eso? Mientras registra la información, el agua va adquiriendo nuevas propiedades. Sin embargo, su composición química permanece intacta. La teoría sigue siendo que la composición química del agua es importante. La sensación que da es que eso son tonterías. La estructura del agua, es mucho más importante que la composición química. La estructura del agua significa su organización molecular. Podemos ver cómo las moléculas del agua se reagrupan en racimos, que se denominan “Clúster racimos”.

A los científicos se les ocurrió la idea de que estos racimos trabajan de alguna manera como memoria celular, en la que el agua registra toda su historia de su relación con el mundo. Como si fuera una cinta magnética. La gente no piensa que al encender una luz, el agua cambia. El encender el campo eléctrico, puede cambiar el agua. Esa es la dirección de la investigación. El agua, por supuesto, sigue siendo agua, pero su estructura, al igual que un sistema nervioso, reacciona a cualquier irritante. Los instrumentos modernos han hecho posible el registrar el hecho de que dentro de cada memoria celular del agua hay cuatrocientos cuarenta mil paneles de información, cada uno de los cuales es directamente responsable de su propia interacción con el entorno.

Si se considera al racimo con un conjunto de moléculas específicas, entonces sólo podrá sobrevivir durante un espacio corto de tiempo. Pero, si lo consideras como una estructura mediante las cuales podrán partir las moléculas, y otras moléculas pudiendo entrar, el racimo podrá durar efectivamente durante largo tiempo. La estabilidad de las estructuras de los racimos, confirman la hipótesis de que el agua es capaz de registrar y almacenar información. Puede que sea la computadora más maleable; es como la memoria de una computadora. Es la memoria de información, hay que saber cómo está organizada. Es como el abecedario. Si yo te doy el abecedario no sabes ni una palabra, ni una letra, ni una frase. Así que, la estructura molecular es el alfabeto del agua. Y debes construir una frase con el agua, pudiendo cambiar la frase.

En  el invierno de 1881 la motonave “Laura” navegaba de Liverpool a San Francisco. Al tercer día de viaje, se desató un incendio a bordo. Entre los que abandonaron el barco, estaba el capitán Neil Kerry. El suministro de agua potable, pronto se agotó. Y la tripulación pronto experimentó los tormentos de la sed creciente por horas. Posteriormente, cuando alcanzaron tierra, sanos y salvos, tras tres semanas terribles a la deriva el capitán, de disposición equilibrada frente a las vicisitudes, describió lo que les había salvado, “Soñábamos con agua fresca”, comentó. “Comenzamos a imaginarnos que el agua que rodeaba al bote tornaba del azul océano, al tono verde claro del agua potable”. “Me armé de valor y recogí un poco. Cuando lo probé, el agua era potable.”

Por ejemplo, toma un pasaje  famoso y muy conocido, cuando Jesucristo transformó el agua en vino. No le añadió azúcar, ni lactosa, simplemente le impartió una propiedad absolutamente especial al agua. Se han realizado muchos experimentos en los que tienen efecto de factores totalmente diversos sobre el agua. Campos magnéticos, campos eléctricos, objetos variados, incluyendo la presencia humana y emociones humanas, haciéndose evidente que las emociones humanas son el elemento más fuerte de influencia. En el laboratorio del profesor Kobb, él ha conducido numerosos experimentos sobre el efecto que tienen las emociones humanas en el agua. Se les pidió a un grupo de personas que proyectaran emociones muy positivas sobre un recipiente de agua ante ellos. Emociones como el amor, la ternura y el cariño. Luego se cambió el recipiente por otro, y se les pidió a las personas que proyectasen emociones de un tipo diferente: temor, agresión, odio.

Tras esto se tomaron medidas de las muestras. El agua exhibía cambios que iban claramente de una dirección a otra. Así que las emociones positivas incrementan los niveles de energía del agua y la estabiliza. Mientras que las emociones agresivas reducen la energía haciendo cambios radicales en el agua. Ha dicho un científico que espera mostrarle a la gente a través de sus investigaciones que el agua tiene memoria propia. El laboratorio del doctor Emoto tiene investigaciones sobre muestras de agua que han sido sometidas a variadas formas de influencias externas. Las impresiones hechas sobre el agua son registradas mediante la rápida congelación en cámaras criogénicas. Este es el aspecto del agua calentada por un microondas, este es el efecto de un teléfono móvil. Alguien le dijo “gracias” a esta agua. “Discúlpeme”. “Me asqueas”.

Con la tecnología moderna es posible estructurar el agua de forma artificial. Cuando se cultivaron semillas bajo condiciones de laboratorio utilizando este código de agua, las germinaciones de soja tenían seis veces más radiaciones fotones, que cuando se usaba agua común. Al utilizar el agua estructurada los vegetales maduran más rápidamente, e incrementa varias veces el número de micro-elementos útiles y proteínas vegetales. Si observamos los brotes, aquellos tratados eran largos, uniformes y fuertes, mientras que los que fueron sin tratar eran cortos, desiguales y débiles. Si observamos las plantas hoy, aquellos de las semillas seleccionadas han madurado todos. Pero los de las semillas no seleccionadas no lo han hecho. Debemos decir que la utilización del agua estructurada, realmente afecta el crecimiento de las frutas y hortalizas.

Con el propósito de la irrigación, se necesita un veinte por ciento menos de agua que cuando se usa agua común. No se le añadió fertilizante ni al agua ni a la tierra. La composición química permaneció siendo la misma H20. Lo único que había cambiado, era su estructura. En el presente, los científicos pueden contestar a la pregunta del cómo sucede esto, pero la ciencia sigue sin tener respuesta a la pregunta del ¿Por qué? Dependiendo de su edad, un ser humano está compuesto de un setenta hasta un noventa por ciento de agua. Un adulto bebe aproximadamente dos litros y medio de agua por día para poder sostener sus funciones normales de vida. Otro litro y medio es absorbido por la piel durante el baño o ducha. El agua realiza un viaje largo y difícil antes de llegar a nuestros hogares. Solía ser de conocimiento común, que un asentamiento sólo podía ocurrir  en donde había una fuente natural de agua.

Hoy día es indiferente que haya agua en un lugar, no tiene importancia, porque transportamos el agua durante miles de millas, utilizando altas presiones. En la naturaleza los ríos y los arroyos siempre fluyen a lo largo de un curso suave y fluido, pero cualquier sistema de abastecimiento de agua tiene múltiples giros angulares rectos. La estructura natural del agua se descompone más y más con cada giro de estos. El agua proveniente de un sistema de abastecimiento, fluye en nuestros hogares por tuberías. Tiene varias formas, cristales en varias formas. Pero todos ellos deformes, es decir pueden tener ese aspecto. Pueden tener este aspecto o tener los cristales organizados de cualquier otra forma. Pero no podrás ver simetría ni belleza alguna. El agua que fluye en un sistema de calefacción por paneles de piso, está desvitalizada y podrida y le succiona la energía a la gente, a las plantas y a los animales que viven en esa casa. En realidad, les roba la energía.

Es bien conocido que el suministro de agua de las grandes ciudades, es un sistema de circuito cerrado. Tras someterse al fuerte proceso de purificación química atravesando potentes filtros, el agua de estos sistemas nos es devuelta a nuestros hogares. Aun recordando los productos químicos y la violencia a la cual fue sometida. Más fuerte aún es la información de polución que acumula el agua. Mientras fluye a lo largo de millas de tuberías por miles de casas y apartamentos. Nosotros polucionamos el agua espiritualmente, y esto sucede a gran escala. ¿Por qué? El agua adopta todo el odio, toda la malicia, el estrés. El agua está casi muerta a la hora de entrar en nuestros cuerpos. Nuestra Tierra es un gigantesco recipiente de agua en la cual surgieron todo tipo de vidas. Y todos los seres vivos son, básicamente, recipientes de agua. Con la tecnología moderna podemos llegar lejos en el espacio ultraterrestre.

Y mientras intentamos descubrir vida en otros planetas, lo primero que buscamos es el agua. No habría vida alguna en la Tierra, sin agua. Y uno de los grandes interrogantes, es: bien si hay o no hay vida en otros planetas, sino si estos estarían basados en el agua. Existe una fuerte creencia científica y atea de que los primeros organismos vivos, estaban en el agua. Y fue mucho, mucho más tarde que los organismos se desarrollaron para poder vivir fuera del agua. Para nada pienso que esto es una coincidencia. No es en absoluto un accidente que las líneas introductoras de la Biblia mencionen el agua en donde habla de la creación del mundo, de la vida y del hombre. En primer lugar, está relacionado con el agua. Al igual que las esculturas aún por crear están presentes en una pieza de arcilla, también estaban presentes todas las imágenes de futuros seres vivos, en el agua.

El agua principalmente trajo a la vida un concepto ya preexistente. Pero para que cualquier proceso pueda comenzar se requiere un impulso. Los sabios de la antigüedad creían que el impulso generador de la vida, era una chispa divina primordial. Esta chispa impresa en el agua es la secuencia del desarrollo futuro. El curso entero de la evolución encuentra evidencias de esto. Cada especie de seres vivos desde la bacteria más simple, al mamífero, se esforzó por alcanzar su propia perfección. Es probable que la ciencia jamás averigüe el proceso exacto por el cual Adán fue creado. ¿Qué fue, con qué? Y ¿En qué proporciones? Pero en el Corán, por ejemplo, dice que el agua tomó parte en esto con la voluntad de Dios. Pienso que los científicos deberían prestar atención a cómo el agua interactúa con sus moléculas. A nivel molecular, crea la estructura del ADN. No tendríamos la hélice del ADN si no fuera por el agua.

Crea la estructura de las proteínas, por lo que nuestros cuerpos no funcionarían sin el agua. Cada semilla, cada embrión, comienza su vida exclusivamente en agua. El líquido amniótico juega un papel importante en el desarrollo y la preservación del embrión. Es el agua que rodea, como una computadora universal, la que desvela cualquier programa biológico. Por lo tanto, el agua es la única cosa que lo puede cambiar. Esto, para hacer una necesaria pausa en conceptos decididamente humanos que nos ayuden a entender con mayor claridad, que la definición básica y elemental, será ciento por ciento divina.

(40) No Puede Vivir Fuera de Orden

La escena de la gran tormenta y Jesús calmando todo, ha trascendido las aulas de enseñanza cristianas y ha ingresado directamente en los claustros más sofisticados. Intelectualmente cuesta mucho entender qué es lo que sucedió en ese lugar, pero convengamos que espiritualmente, (Y ahora te diré por qué); también tiene algunas aristas que no están del todo claras o, en todo caso, definitivamente reveladas por el Espíritu Santo.

(Lucas 8: 22) = Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: pasemos al otro lado del lago. Y partieron.

(23) Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban.

(24) Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.

(25) Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es este, que aún a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

Lo primero que piensas cuando lees este relato, es cómo hacía Jesús para poder dormir tranquilamente en una barca que no era precisamente un enorme transatlántico de los modernos, a los cuales las olas casi ni mueven. Era un poco más que una cáscara de nuez agitada por el tremendo oleaje marino. Y allí, en un lugar más o menos cómodo de la embarcación, un hombre dormía tranquilo sin prestar atención al infierno de agua, espuma y sacudones que se desarrollaban a su alrededor. ¿No es eso dominio propio? Sí, pero además también es confianza.

Algunos teólogos no llegan a ponerse de acuerdo en lo concerniente a la tormenta. ¿Venía de parte de Dios que conduce todo lo que es clima y naturaleza? ¿O venía de parte del diablo que pretendía destruirlos? La respuesta es más que simple. Aquí leemos que dice que reprendió al viento y a las olas. Y hasta donde yo sé, reprender no significa ordenar, dar una directiva, que es lo que se haría con algo propio. Reprender es reñir, amonestar, y eso, como casi todos sabemos, se hace exclusivamente con los enviados del infierno. Cabe entender, entonces que, si bien tanto el agua del mar como los vientos son propiedad de Dios, el infierno puede desatarlos en extremos peligrosos que debemos reprender. ¿Y sabes qué? Todavía funciona, me consta.

¿Qué cómo me consta? Viajando en mi automóvil, una terrible tarde de tormenta de vientos huracanados que por momentos hacían bambolear el vehículo, recordé este texto y procedí a hacer exactamente lo mismo que hizo Jesús. Funcionó. Lo que en principio no funcionó del todo fue mi calidad de fe, que durante un rato anduvo buscando causas naturales o climáticas que hubieran determinado el cese instantáneo de ese viento. Cuando no pude encontrar ninguna, mi fe aumentó y definitivamente lo creí. Tal como te lo cuento. Ahora bien, en el mismo relato, conforme a la versión de Mateo, hay algunas leves diferencias que te menciono. Los discípulos, le dicen ¡Sálvanos! Y luego él les responde ¿Por qué teméis? Y cuando reprendió la tormenta, aquí dice que lo hizo con los vientos y el mar. En la versión según Marcos, se añade que antes de cruzar al otro lado, Él despidió a la multitud, y que decidió pasar al otro lado en esa barca que, según consta aquí, era acompañada de otras barcas. Aclara que Jesús estaba durmiendo en la popa de la embarcación, que como todos sabemos, es la parte de atrás, el extremo posterior. Y luego nos muestra cómo fue ese acto de reprender al viento y al mar. Simplemente le dijo al mar: Calla, enmudece. Y allí mismo cesó todo.

Y después llega la pregunta final que los discípulos se formulan entre ellos y a sí mismos: ¿Quién es este que aún el viento y el mar le obedecen? Escucha; ¡Eran los tremendos discípulos de Jesús! ¡Eran los continuadores del ministerio! ¡Eran los hombres de máxima confianza del líder! ¡Eran los santos adorados por religiones cultoras de ídolos! ¿Y no sabían del todo quién era verdaderamente Él, y se asombraban igual que los ignorantes de las cosas que hacía con el poder de ese Dios en el cual ellos decían creer? No te preocupes, hoy sucede lo mismo. El agua, aquí, es un vehículo de potencia que se sujeta al señorío de Cristo.

(41) El Agua en el Universo

Tanto como para descontracturar por un instante el ambiente místico en el que estamos, quiero ahora hablar del agua en términos cósmicos, es decir, a partir de los conocimientos que se poseen, (Algunos con escasa confirmación), sobre el espacio exterior. Contrario a la creencia popular, el agua es un elemento bastante común en nuestro sistema solar, es más, en el universo; principalmente en forma de hielo y, un poco menos, de vapor. Constituye una gran parte del material que compone los cometas y se han encontrado importantes yacimientos de hielo en la luna.  Algunos satélites como Europa y Encélado poseen posiblemente agua líquida bajo su gruesa capa de hielo. Esto permite a estas lunas tener una especie de tectónica de placas donde el agua líquida cumple el rol del magma en la tierra, mientras que el hielo sería el equivalente a la corteza terrestre.

La mayoría del agua que existe en el universo puede haber surgido como derivado de la formación de estrellas que posteriormente expulsaron el vapor de agua al explotar. El nacimiento de las estrellas suele causar un fuerte flujo de gases y polvo cósmico. Cuando este material, choca con el gas de las zonas exteriores, las ondas de choque producidas comprimen y calientan el gas. Se piensa que el agua es producida en este gas cálido y denso. (¡Cuidado! Dije que “se piensa”). Se ha detectado agua en nubes interestelares dentro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Estas nubes interestelares pueden condensarse eventualmente en forma de una nebulosa solar. Además, se piensa (Otra vez) que el agua puede ser abundante en otras galaxias, dado que sus componentes (hidrógeno y oxígeno) están entre los más comunes del universo. En julio de 2011, una revista americana de la especialidad, publicó el hallazgo, en una nube de vapor de agua que rodea lo que hasta el momento se configura como la mayor reserva de agua en el Universo, unos 140 billones de veces más que en la tierra.

Asimismo, se ha detectado vapor de agua en: Mercurio – Un 3,4 % de su atmósfera contiene agua, y grandes cantidades en la exosfera. Venus – 0,002 % en la atmósfera. Tierra – cantidades reducidas en la atmósfera (sujeto a variaciones climáticas). Marte – 0,03 % en la atmósfera. Júpiter – 0,0004 % en la atmósfera. Saturno – solo en forma de indlandsis (Eso es: hielo interno). Encélado (luna de Saturno) – 91 % de su atmósfera. El agua en su estado líquido está presente en: Tierra – 71 % de su superficie. Luna – en 2008 se encontraron pequeñas cantidades de agua en el interior de perlas volcánicas traídas a la Tierra por la expedición del Apolo 15, de 1971. Encélado (luna de Saturno) y en Europa (luna de Júpiter) existen indicios de que el agua podría existir en estado líquido.

Se ha detectado hielo en: Tierra, sobre todo en los casquetes polares. Marte, en los casquetes polares, aunque están compuestos principalmente de hielo seco. Europa, se cree que tiene una capa de hielo de 10 km de grosor con océanos de hasta 150 km de profundidad. Encélado. Titán, se cree que tiene una capa de hielo de 50 km de grosor con océanos de hasta 250 km de profundidad que podrían ser de agua.  En cometas y objetos de procedencia meteórica, llegados por ejemplo desde el Cinturón de Kuiper o la Nube de Oort. Podría aparecer en estado de hielo en la LunaCeres y Tetis. Es probable que el agua forme parte de la estructura interna de planetas como Urano y Neptuno.

(42) También es Naturaleza

El siguiente es un texto muy breve que tiene que ver, esencialmente, con ese discernimiento que tanto se nos reclama y que tanto nos falta a la mayoría de los cristianos. Un discernimiento netamente espiritual que nos permitirá ver lo que Dios está haciendo, muy por encima de las circunstancias meramente naturales, físicas o materiales.

(Lucas 12: 54) = Decía también a la multitud: cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: agua viene, y así sucede.

(55) Y cuando sopla el viento del sur, decís: hará calor, y lo hace.

(56) ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿Y cómo no distinguís este tiempo?

El problema es con los fariseos, con la religión organizada de su tiempo, con las estructuras que, de alguna manera, suponiendo tener todo controlado, lo que lograban era bloquear la espiritualidad fresca y espontánea de los hombres. Y aquí les dice que ellos sabían cómo interpretar las señales del tiempo climático, pero que eran ignorantes en cuanto a las señales de los tiempos, esto es, el cumplimiento del Reino en la persona de Jesús. Sólo piensa; ¿Tú crees que esos fariseos, aunque religiosos e ignorantes, evidenciaban ser defensores del mismo Dios Padre, si hubieran entendido quién era Jesús y a qué había venido, hubieran hecho lo posible, como lo hicieron, para mandarlo a la cruz? Es evidente y habrá que decirlo con todas las letras: los fariseos, mitad por su ignorancia y mitad por ambiciones posicionales dentro de la religión, fueron usados por Satanás y sus demonios. Igual que es usada hoy en muchos casos, la religión organizada de los hombres. El agua, aquí, es sólo un elemento climático natural.

(43) El Agua y la Zona Habitable

La existencia de agua en estado líquido —en menor medida en sus formas de hielo o vapor— sobre la Tierra es vital para la existencia de la vida tal como la conocemos. La Tierra está situada en un área del sistema solar que reúne condiciones muy específicas, pero si estuviésemos un poco más cerca del Sol —un 5 %, o sea 8 millones de kilómetros— ya bastaría para dificultar enormemente la existencia de los tres estados de agua conocidos. ¿Será casualidad cósmica? La masa de la Tierra genera una fuerza de gravedad que impide que los gases de la atmósfera se dispersen. El vapor de agua y el dióxido de carbono se combinan, causando lo que ha dado en llamarse el efecto invernadero. Aunque se suele atribuir a este término connotaciones negativas, el efecto invernadero es el que mantiene la estabilidad de las temperaturas, actuando como una capa protectora de la vida en el planeta. Si la Tierra fuese más pequeña, la menor gravedad ejercida sobre la atmósfera haría que ésta fuese más delgada, lo que redundaría en temperaturas extremas, evitando la acumulación de agua excepto en los casquetes polares (tal como ocurre en Marte, aunque últimamente se ha informado que, aparentemente, también existirían lagos subterráneos allí).

Algunos teóricos han sugerido que la misma vida, actuando como un macroorganismo, mantiene las condiciones que permiten su existencia. La temperatura superficial de la tierra ha estado en relativamente constante variación a través de las eras geológicas, a pesar de los cambiantes niveles de radiación solar. Este hecho ha motivado que algunos investigadores crean que el planeta está termo-regulado mediante la combinación de gases de efecto invernadero y el albedo atmosférico y superficial. Esta hipótesis, conocida como la teoría de Gaia, no es sin embargo la posición más adoptada entre la comunidad científica. El estado del agua también depende de la gravedad de un planeta. Si un planeta es lo bastante grande, el agua que exista sobre él permanecería en estado sólido incluso a altas temperaturas, dada la elevada presión causada por la gravedad. El agua es fundamental para todas las formas de vida conocidas. El hombre posee del 65 % al 75 % de su peso en agua y el porcentaje es menor a medida que la persona crece en y algunos animales supera el 99 %. Los recursos naturales se han vuelto escasos con la creciente población mundial y su disposición en varias regiones habitadas es la preocupación de muchas organizaciones gubernamentales.

Según la ONU, actualmente ochenta países del mundo sufren debido a la falta de agua. En la China, donde se concentra 1/5 de la población mundial y menos de 1/10 del agua del planeta Tierra, se han secado el 35 % de los pozos. Durante la formación de la Tierra, la energía liberada por el choque de los planetesimales, y su posterior contracción por efecto del incremento de la fuerza gravitatoria, provocó el calentamiento y fusión de los materiales del joven planeta. Este proceso de acreción y diferenciación hizo que los diferentes elementos químicos se reestructurasen en función de su densidad. El resultado fue la desgasificación del magma y la liberación de una enorme cantidad de elementos volátiles a las zonas más externas del planeta, que originaron la proto atmósfera terrestre. Los elementos más ligeros, como el hidrógeno molecular, escaparon de regreso al espacio exterior. Sin embargo, otros gases más pesados fueron retenidos por la atracción gravitatoria.

Hay teorías que sugieren que el agua por ser sustancia universal está en la Tierra desde que el planeta se estaba formando, durante el disco protoplanetario pudieron existir grandes cantidades de agua en ese espacio que fue arrastrada por los cometas que originaron la Tierra. Esa teoría tomó fuerza después de que científicos estadounidenses hallaran un gigantesco océano incrustado en rocas a 600 kilómetros de profundidad, hasta tres veces el volumen de los mares superficiales, pero debido a la presión y la temperatura no es precisamente un acuífero tal como conocemos si no un mineral. Obviamente, esto es una teoría ciento por ciento humanista, pero… ¿No te parece que se pueden encontrar puntos de contacto con la Creación que nosotros conocemos y tal como la creemos? Porque dice que Dios formó las cosas, aunque no te dice de qué manera, mediante qué métodos o formas lo hizo, ¿Verdad?

(44) ¿Símbolos o Hechos Concretos?

Quiero ser claro con relación al siguiente pasaje. Todos conocemos la parábola del rico y Lázaro, el mendigo. La leímos, la estudiamos, la examinamos y hasta la enseñamos. Lo que muy pocas veces hemos dicho es que se trata de uno de los pocos, pero existentes, relatos en base a símbolos y no de algo literal y verdadero en su hecho concreto. ¿Por qué digo esto? Ya lo verás desde el texto mismo.

(Lucas 16: 19) = Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. (Te aclaro que el hombre rico es, a veces, llamado Dives, que es una palabra latina que tiene esa equivalencia.)

(20) Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, (21) y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aún los perros venían y le lamían las llagas.

Si Lázaro estaba echado (Se entiende que en el suelo), en la puerta de la casa del rico, a esas migajas alguien tenía que traérselas, ya que, aunque cayeran de la mesa de ese hombre rico, no podían ser aprovechadas por alguien que se encontraba fuera de la casa. Es un símbolo, el primero.

(22) Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

Hay un comentario en una de las más prestigiosas biblias de estudio que quiero reproducir textual: “La Biblia revela la presencia de ángeles en el futuro de todos los creyentes, en la muerte o en la segunda Venida de Cristo. Si morimos, nuestra transición entre esta vida y la venidera no será una experiencia solitaria y espantosa. Más bien, los ángeles nos acompañarán hacia el gozo eterno, tal como llevaron el espíritu de Lázaro al lugar de descanso señalado para él por Dios. Para nosotros, será la presencia de Jesús. Sin embargo, si Cristo regresa antes de que muramos, en la Segunda Venida, los ángeles nos congregarán con Cristo, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo”. Tenlo en cuenta.

Una acotación más: lo que aquí leemos como “el seno de Abraham” “era, para los judíos, un sinónimo de un lugar de honor en el Paraíso, esto es, al mendigo le fue ofrecida una bienvenida especial en el cielo y estaba sentado al lado de Abraham. También puede que el término haya sido usado para describir el lugar reservado a los justos hasta la resurrección de Jesús”. Esto es lo que dice otro comentarista al pie de este último versículo.

(23) Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

(24) Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

La Palabra enseña que Dios es Dios de vivos y no de muertos. Los comentaristas coinciden con esto, pero al ver este relato, entienden que Dios, llegado el caso, podría llegar a hacer alguna excepción. Nadie podría asumir ni desmentir esto. Cierto es que Dios dijo lo que dijo, pero tan cierto es como que Dios es soberano y puede hacer lo que se le ocurra y como se le ocurra y en el momento en que se le antoje. Sin embargo, aquí tendré que quedarme con lo primero, ya que al poner a Abraham y no a Dios mismo como factor de decisión respecto a qué hacer con dos personas muertas, me inclino más a pensar que esto fue escrito con mentalidad judía y con razones que tienen que ver con una moraleja a tener en cuenta como consejo sano y sabio.

Pero estimo que no se trataría de un hecho real, sino de un símbolo inscripto en la Biblia como emblema de lo que puede pasar con cualquiera que maneja todos los poderes en esta tierra, pero ninguno en la Vida Eterna. Nótese que mientras Lázaro estaba en un lugar incierto conforme a nuestra doctrina, el hombre rico se encontraba en el Hades, lugar a dónde van los muertos sin Dios, y ya sometido a tormento eterno. El tema es: ¿Pueden comunicarse entre sí como parecería surgir de este relato? La misma Palabra tendrá su respuesta.

(25) pero Abraham le dijo: hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado.

Quiero aclarar algo aquí antes que alguien se confunda y entienda lo que no debe entender. La riqueza en el mundo, de ninguna manera condena al ser humano automáticamente y lo envía al infierno, que es lo que parecería interpretarse con superficialidad en este relato. De hecho, tampoco la pobreza en esta vida es una garantía de gozo eterno en la próxima, como también podría interpretarse de este episodio. El destino final siempre depende de nuestra relación con Dios, que a menudo se refleja en la actitud que asumimos ante las posesiones materiales. El hombre rico de la anécdota lo era quizás por méritos propios como empresario o como trabajador, pero la ausencia de Dios en su vida fue la que imposibilitó su recepción en el seno de Abraham, no sus riquezas. Por oposición, no fue la extrema pobreza de Lázaro la que lo llevó al paraíso, sino su dependencia de Dios y la confianza en que Él dispondría de su vida actual y eterna conforme a su voluntad. Y ahora mira lo que dice:

(26) Además de todo esto, (Lo que termina de explicar en el verso anterior), una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

En primer lugar, una sima, tal como lo leemos aquí, hasta donde yo conozco es una cavidad o grieta muy grande y muy profunda en la tierra. Esto nos deja la certeza, (Si es que algo invisible y movible conforme a la fe puede contener certeza), que no hay ni puede haber comunicación directa entre aquellos que han ido a la presencia de Dios, con los que han quedado aprisionados en el lago de fuego. Nadie que ha sido enviado al infierno podría ir bajo ningún concepto al cielo y viceversa. Es justicia ya consumada e inamovible por siempre, por toda la Eternidad. Se ha enseñado que sucede más o menos lo mismo entre los seres vivos y los seres muertos, donde quiera que estos últimos estén confinados. Sin embargo, este relato es el que pone la duda y no son pocos los que adjudican a Dios la potestad de decidir cuándo sí y cuando no, en esto. Yo no estaría tan seguro de esto último, y me inclino a pensar, conociendo las formas en que Jesús gustaba de comunicarse, que usó este relato a modo de parábola con fondo de moraleja.

(27) Entonces le dijo: te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, (28) porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Entiende esto: Jesús les está relatando un episodio, simbólico o no, parábola o verdad literal, donde este hombre rico que se encuentra en ese lugar de tormento, no le pide misericordia o excepciones a Dios ni a su Hijo, mucho menos a un desconocido hasta entonces Espíritu Santo, sino al Padre Abraham. Es un relato de contenido ciento por ciento judaico, donde no tiene nada que ver lo que luego serán los principios básicos elementales del cristianismo.  Sin embargo, en este relato, el tema no se termina allí, porque quiérase o no, Abraham le responde al hombre rico. Reitero: Abraham, desde su seno, donde se encuentra acompañando al mendigo Lázaro, se comunica de alguna manera con el hombre rico, atormentado en el infierno.

(29) Y Abraham le dijo: a Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.

A mi modestísimo entender, aquí está el epicentro de todo este episodio metafórico. La idea central de Jesús es la de proponer a toda esa gente, y también a la actual, a prestar oídos firmes y fieles a toda predicación, enseñanza o palabra profética, como único reaseguro de no equivocarse y aterrizar en el lugar en donde no se quiere aterrizar. El hombre rico, ya muerto y en el infierno según esta narrativa, sin embargo, parece estar muy actualizado con las actitudes de aquellos creyentes, o lo que hoy sería la iglesia, porque responde tal como cualquier hombre contemporáneo podría hacerlo hoy mismo.

(30) Él entonces dijo: no, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.

(31) Más Abraham le dijo: si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantaré de los muertos.

Los fariseos estaban demandando constantemente señales que probaran el carácter mesiánico de Jesús. No solamente rechazaban la evidencia escritural sobre el Mesías, lo cual era bastante, sino que tampoco aceptaron la evidencia de la Resurrección, el más grande de los milagros. Además, y ya en todo el global de este relato, como los fariseos eran avaros, veían en las riquezas una señal de las bendiciones de Dios, (Al igual que la siguen viendo muchos que dicen ser ministros del Señor, hoy), mientras que, en la pobreza, veían una señal de castigo divino. Jesús enseña que las riquezas materiales son algo que Dios nos confía a fin de que sean usadas responsablemente para bien. La actitud ante las riquezas es una clara indicación de una vida egoísta, o una vida bajo la total soberanía de Cristo. La participación del agua, aquí, es también simbólica. Mojar la punta de un dedo en ella para refrescar una lengua atormentada, tiene que ver con la potencia de la Palabra.

(45) Conceptos Básicos Elementales

Es importante que adquiramos la manera de hablar con bases bíblicas. No estoy diciendo que debamos hablar en idioma Reina Valera, porque eso nos convierte instantáneamente en ridículos hombrecillos religiosos que, por su tan particular estilo, nadie desea parecerse a ellos. Así es que, presentar a Cristo en esas condiciones y decirle a alguien que necesita a Jesucristo, es exponerse a una respuesta tal como: “¿Para qué? ¿Para ser como tú? ¡No, gracias!”. El hecho es que nosotros funcionamos siempre por conceptos, y queremos abarcar con ellos la realidad precisa y clara. Pero estamos hablando de Dios, y toda la Biblia, y los evangelios, nos hablan de Él con imágenes. ¡Y qué estupendas imágenes! La mayor parte de nuestro organismo, -quedó dicho- es agua. Sin agua no podemos vivir. El mayor tormento conocido, es la sed. Encontrar agua en el desierto, es un milagro increíble. Eso es Dios para nuestra vida, eso es el evangelio. Sería magnífico que pudiéramos decir sin extrañeza: “¡Vamos a beber en el evangelio de Marcos!”

Todos estos símbolos expresan muy bien la condición de la vida humana, necesitada de alimento, luz, agua…para caminar. Es una vez más la confirmación de la imagen de Dios que Jesús nos da. Nosotros solemos preferir otros términos: Eterno, Creador, Señor, Juez… Pero Jesús usa mucho más estos términos inmediatos: agua, luz, vida, pan, pastor, puerta, médico, padre. Todos ellos subrayan una misma línea: Jesús presenta a Dios como aliado, en la línea más antigua de la Revelación. El hombre tiene que andar un camino. Dios es su ayuda mejor en ese camino. La Palabra de Jesús es la mejor luz, el agua, el pan del camino. Dios es el pastor y es el médico. Estamos acostumbrados a dirigirnos a Dios diciendo: “Dios mío”. Llegamos a decirle “Padre mío”. Sería magnífico que no nos produjera ninguna disonancia, de pronto, un día, decirle: “Agua mía”.

Cuando la samaritana entiende que Jesús le está ofreciendo algo más que agua del pozo, pasa inmediatamente a incursionar en planteamientos religiosos habituales que, dicho sea, muy de paso, a Jesús no le interesaban en absoluto, como hoy no deberían interesarle a ninguno de los que aseguran ser sus seguidores, esto es, “cristianos”. Hablan del Mesías, el templo de Jerusalén o en el Gerizim. Pero todo eso no es el agua de Jesús. El agua de Jesús es que los verdaderos adoradores den culto en espíritu y en verdad. Y esto no se limita a decir que hacer en un templo un culto verdadero, con entrega del espíritu a Dios, sino que hay que dar un verdadero culto, que rebasa, traspasa y sobrepasa un templo hecho por mano de hombre y convierte nada menos que toda tu vida en un culto permanente.

Esta “novedad de Jesús”, que curiosamente recoge y difunde hasta el propio catolicismo romano, estaba ya sembrada en el Antiguo Testamento, porque el mismo Jesús cita la frase del profeta Oseas cuando dice Misericordia quiero, y no sacrificios. Por eso es en Jesús donde esto aparece con toda su fuerza y sentido más radical. Dios no está en el templo, como una especie de Señor que reside en un palacio. Dios está en todas partes y sobre todo en cada uno de sus hijos por adopción. Allí es donde hay que servir al Señor. Los templos y lugares sagrados, han sido para las religiones lugares para encerrar a sus dioses, para que no estén fuera de ellos. Esto no tiene absolutamente nada que ver con la gente del Reino.

Por eso, para los conceptos religiosos tradicionales hay diferencia entre lo sagrado y lo profano. Con Jesús, esto desaparece, porque no hay nada profano. Es más, si la vida no es sagrada, el templo es profano, porque es inútil. Y como última consideración, vamos a unir los dos conceptos mencionados. El mundo necesita agua, está sediento. Está sediento de agua física, de pan físico, de vivienda física, y está sediento de Agua Viva, de conocer a Dios, de saber dónde habita y cuál es su verdadera casa. En la tierra ya conoce decenas, miles de casas que dicen ser propiedad de Dios, pero Dios no las conoce. Lo único genuino, es Su Palabra. Hoy por hoy, esa es su casa.

Demasiadas veces los hombres, cualquiera sea su nacionalidad, su signo ideológico y su doctrina, hemos pensado que llevar a los pueblos Su Palabra, era predicarles la religión. Esto es sólo una caricatura y, al mismo tiempo, un empequeñecimiento de la Palabra. Porque La Palabra no son nuestras palabras; la Palabra es Jesús, un modo diferente de vivir, una manera de situarse delante de los demás, una nueva relación con Dios. Todo esto se explica con palabras, pero sólo se transmite con obras.

Por esta razón, el agua vuelve a aparecer en la última “parábola”, la del Juicio Final. En ella se diferencia lo válido de lo inválido, no por la predicación, ni mucho menos por la pertenencia jurídica a la iglesia, sino por la mejor de todas las frases que puede entender cualquiera: Porque tuve sed y me disteis de beber. Ciertamente, Jesús lo cambia todo: nuestra relación con Dios el Padre, el Agua Viva, nuestra relación con los demás, con los que hemos de compartir nuestra Agua, el concepto mismo de nuestra fe, por encima de cualquier forma religiosa humana, que es lo que verdaderamente hace fecunda la vida de los humanos.

(46) El que Desciende del Cielo

Creo que en el siguiente texto es donde encontramos, por primera vez, la palabra que luego va a determinar el ministerio sacrificial de Jesús: Cordero. Cordero de Dios. Sin embargo, con el correr de los tiempos y las razones proféticas que irán desencadenándose, quedará más que claro que lo que comenzó con un Cordero inmolado en ese sacrificio, concluirá su historia como otro animal de características muy diferentes: un león. El León de Judá.

(Juan 1: 29) = El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Reitero: el lenguaje sacrificial de la declaración de Juan está tomado del Antiguo Testamento y señala la dimensión universal de la misión de Cristo. Esta convicción no se apoderó gradualmente de Jesús, sino que permeó desde el principio todo su ministerio terrenal.)

(30) Este es aquel de quien yo dije: después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo.

Juan tenía en claro, obviamente por revelación del Espíritu, que no era él el principal en este trabajo misionero, sino aquel a quien él estaba antecediendo. Y si luego concluyó como concluyó, fue porque en lugar de hacer lo que dijo que iba a hacer, (Es necesario que yo mengüe para que Él crezca), siguió con su grupo bautizando como si no hubiera sucedido nada, cuando su ministerio profético había concluido.

(31) Y yo no le conocía, más para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.

Sé que voy a meterme como normalmente se dice: “En camisa de once varas” con lo que diré. Pero diré lo que entiendo que aquí dice: Juan no conocía a Jesús, aunque sabía por revelación divina, que uno mayor que él venía siguiéndole sus pasos. Y que su trabajo era, mediante ese ritual del agua ordenado como tal por Dios mismo, el paso previo a la manifestación de Jesús el Cristo. El agua, en este caso, es el Espíritu mismo, y antecede a Jesús en un ritual físico, para que luego Jesús verdaderamente bautice con lo que será fondo y poder para todos los hombres. La duda doctrinal, es: ¿Deroga el bautismo en el Espíritu y fuego, que decreta Jesús, el de agua instaurado por Juan? Que se arreglen los teólogos para encontrar versículos bíblicos e historias que respalden una u otra postura. Yo en lo personal, le doy valor sumo al de Jesús. Al de Juan ni lo desestimo ni lo confirmo, sólo lo ubico, en todo caso, en segundo lugar, detrás del que promete y ejecuta Jesús.

(32) También dio Juan testimonio, diciendo: vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.

(33) Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.

Aquí está la corroboración de lo que te dije antes. Dios envió a Juan a acompañar a las personas a un arrepentimiento genuino, que posibilitara su perdón y redención, mediante el acto de sumergirse en las aguas. Y dijo sumergirse no por una cuestión doctrinal evangélica, sino porque la palabra bautismo, (O baptismo) quiere decir puntualmente eso: sumergirse. Durante el ministerio profético de Juan el Bautista, en agua, para perdón de pecados. Durante el ministerio de Jesús, en Espíritu Santo y Fuego, para poder y victoria. ¿Estará claro o se necesitará que el Espíritu Santo descienda como paloma sobre cada uno de ustedes y se los diga personal e individualmente? Dios es misericordioso y paciente, así que si tienes dudas, pídeselo y Él te lo concederá.

(34) Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

¿Cómo puede tener un hombre casi sin letras, en un tiempo sumamente confuso, la certeza más que diáfana de que ese muchacho desconocido que acaba de meterse en el agua, es el Hijo de Dios que viene a redimir a los pecadores? Hay una sola manera: por revelación del Espíritu Santo. Que los que gustan de la teología “sin fantasías”, me digan lo que quieran, pero de otro modo, llegamos a un hoy, donde todo lo que se mueve y respira dentro de un templo es llamado hermano, corriendo así el grave riesgo de llamar hermano a un demonio y que este se sienta tan a gusto que no se vaya nunca de allí. Y no atreverse a hacerlo con alguien que quizás jamás pisó un templo, pero que lleva la palabra, la presencia, el poder y el bautismo del Espíritu Santo en su vida y da testimonio fiel de ella a cada paso. ¡Pero hermano! ¿Eso puede ser posible? No “puede” ser posible; ¡Es posible! Hoy lo estamos viendo a lo largo y ancho del planeta. Y Dios no se ha caído del trono, por eso.

(47) ¿Está o no Está con Nosotros?

Esta duda, que seguramente en algún momento de tu vida pasó lenta o vertiginosamente por tu cerebro con relación a la presencia (¡E incluso hasta con la existencia!) de Dios, también fue la enorme duda que por momentos con mucha potencia cabalgó en la mente del pueblo de Israel. “¿Dónde está tu Dios?”, era la pregunta que sus enemigos les formulaban a estos hombres cuando todo hacía parecer que se había olvidado de ellos. En un mundo lleno de tanta miseria y tanta maldad, créeme que todavía es mucha la gente (Cristiana y no cristiana) que se sigue preguntando ¿Dónde está Dios? Hace falta una fe muy fuerte para seguir hablando del Dios Padre de todos, para seguir afirmando que existe, que se entera, que nos quiere. Y si es verdaderamente así, ¿Por qué sigue permitiendo tanto mal para tantos de sus hijos?

Jesús no nos ha explicado este por qué y sus buenas razones habrá tenido para no hacerlo. Lo que sí nos ha dicho Jesús, es lo que el Padre quiere hacer y qué necesita de nosotros para hacerlo. Jesús no ha hablado del Creador ni nos ha explicado por qué el Padre da permiso para que caiga cada uno de nuestros cabellos, y también lo otorga para tanto de lo que nosotros consideramos malo. Jesús sí nos ha dicho que, en este desierto, tanto el Agua, como la Luz, el Pan, son la Palabra de Dios. Esta es nuestra fe. Y créeme que no es fácil comunicarla. Pero es la misión que se nos ha encomendado. Ofrecer agua en el desierto, nada menos. Te diría que ser agua en el desierto, en realidad. Esto nos llevaría otra vez a aquello de: …vosotros sois la sal…

De todo esto, Jesús es la prueba. Nuestra fe en la divinidad de Jesús va a ser puesta a prueba al ver su costado humano. Porque verlo sufrir y morir en esa cruz es un aparente contrasentido que no todos los creyentes han podido aceptar tranquilamente. ¿Cómo podría pasarle algo así al que es Hijo unigénito y predilecto del mismísimo Dios Todopoderoso? Si eres el Hijo de Dios, bájate de la cruz, le dijeron. Y, obviamente, nos sucede lo mismo al ver la simbólica o no tan simbólica cruz de tantos crucificados de la tierra. Es el desafío más fuerte para nuestra fe. Sí después de la cruz seguimos creyendo en Dios, es porque sabemos que, precisamente por eso no bajó de la cruz. Porque nuestra fe, -y lo digo por si a alguno se le ha olvidado-, es en Jesús crucificado, es decir: creemos en el amor de Dios, a pesar del mal del mundo, a pesar del desierto, porque hemos visto a Jesús dar toda la vida, hasta la misma muerte, por nosotros, los hijos pecadores, simplemente porque nosotros necesitamos creer en el amor, a pesar de que vemos el mal, el odio.

Y fíjate que no se trata de darle mayor validez a la crucifixión que a la resurrección. Ya sabemos que es por esta última en que podemos confiar plenamente en nuestro Señor porque Él no es un ícono más de una religión más. Todos los fundadores de las grandes religiones más conocidas, vivieron, ministraron, dejaron algún libro y luego murieron. Y la gente que sigue esas religiones sigue los dictados de esos libros porque es lo único que los relaciona y conecta con su religión. Pero el cristianismo no es una religión, y mucho menos una religión más, de las tantas existentes, por una simple razón: su fundador, Jesucristo, ciertamente un día murió, pero tres días más tarde resucitó y hoy, a diferencia de todos los demás íconos, ¡Está vivo! Y el Libro que nos dejó, es sólo para recordarnos eso.

De todos modos, si en algún punto puedo determinar que la crucifixión tiene su costo pleno y su valor estimado, es en dos textos muy claros al respecto, que al menos la coloca en un plano de validez e importancia que de ninguna manera podríamos soslayar. El primero, es el legendario, clásico, tradicional y súper conocido Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Está clara, evidente y presente la resurrección, pero este tremendo texto le otorga prioridad al instante en que Dios “da” a su Hijo. Y el otro es el que vemos en Romanos 8:32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Preguntaban los israelitas en el desierto: “¿Está o no el Señor en medio de nosotros?” Es la pregunta básica que, si eres alguna forma de líder de alguna forma de congregación, seguramente habrás oído en más de una ocasión de labios hasta de hermanos que considerabas muy maduros y crecidos. ¿Me puedo fiar de Dios? ¿Será verdad todo esto? Claro, leemos el relato de la samaritana, y brota de nuestro interior una fuente de fe en Jesús. Está claro que de Jesús sí que me puedo fiar. Porque no hay Maestro como este, no hay Palabra como esta, no hay Evangelio como este, no hay Reino como este. Si Dios es esto, esto es el Agua para mi vida y de esto sí que me puedo fiar. Y un día podremos decir: Yo sé en quién he creído.

Alguna vez escuché decir a alguien que la duda, forma parte de la fe. Sin embargo, aunque estoy dispuesto a asumir cualquier clase de dudas y su existencia aún en gente que parecería ser campeona mundial de la fe, no creo que eso sea correcto. Porque la duda proviene de una carencia de confianza. Es como el episodio ficticio de la carretilla. Un cristiano le dijo a otro: ¿Tú crees que por fe yo puedo pasar por un cable entre dos montañas, solamente empujando una carretilla, y sin ser equilibrista? El otro le respondió que sí, que creía que por fe podía hacer eso. Eso es Fe. Entonces el primero le volvió a preguntar: Si te formulo la invitación formal, ¿Me permitirías que te lleve a ti, a bordo de esa carretilla? No sé cuál fue la respuesta en este caso, pero eso sería Confianza. Mira lo siguiente y quizás puedas encontrar algo de ambas.

(Salmo 42: 1) = Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

El ciervo es un animal de los considerados grandes. Es más; algunos hasta pueden resultar imponentes con su gran cornamenta y sus altas patas. Sin embargo, dentro de las escasas posibilidades de oír su bramido, existe esta que estamos observando aquí: por sed. Por eso el salmista lo compara con lo que su alma siente por la necesidad de Dios. El bramido de un ciervo desesperado de sed, se asemeja al de un alma desesperada por la presencia de Dios. Este salmo es un Masquil de los hijos de Coré que, para muchos, está unificado con el siguiente, ya que presentan en muchos casos los mismos textos. Vale la pena añadir que Masquil es un término que significa “instrucción”, y estos salmos dan instrucciones para el Remanente Fiel que será el único que podrá entenderlas, algo que la clase religiosa no puede lograr.

(2) MI alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?

(3) Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

Es evidente que el autor no es alguien del montón común y corriente. Es alguien que, al menos en lo conceptual y profundo, sabe perfectamente quién es Dios. Se refiere a Él como “El Dios vivo”, esto significa que no se trata de un cultor de una religión más, casi siempre basada en gente muerta. Y se desespera por presentarse delante de Él, lo que es una equivalencia clara a la acción de adorarlo. Y seguidamente expresa su dolor, su frustración, su angustia por causa de su tribulación, que fue la que le produjo sus lágrimas, acompañada con la burla de sus conocidos, que le propinan la clásica pregunta que todavía hoy los ateos, escépticos y agnósticos siguen expresando: ¿Dónde está tu Dios? Muchos de ustedes, hoy, desparramados en el desierto de la vida, acosados por tanta oscuridad ambiente, por tanta sed espiritual, pueden estar oyendo esta misma expresión y, lo más triste, no tienen cómo responderla.

(4) Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

No sé si tú has aprendido a ver más allá de lo que ven tus ojos naturales. Si lo has hecho, ya te habrás percatado que este hombre que escribe este salmo, no era un simple creyente del Dios del Antiguo Testamento. En aquellos tiempos, (Y en estos tampoco), ningún creyente raso era capaz de conducir multitudes en dirección a Dios. Es evidente que el que está escribiendo aquí es, por lo menos, un sacerdote del templo. Y presta atención a lo que señala luego porque seguramente encontrarás mucha similitud con estos tiempos. Dice que él conducía al pueblo hacia la presencia de Dios en medio de voces de alegría y alabanza de un pueblo de fiesta. Pero ahora clama por la presencia de Dios y su alma muere desesperada de sed por Su Presencia. Entonces la pregunta que cabe para este relato, pero también para sus imitaciones contemporáneas, es: ¿Bajo qué clase de unción podía llevar pueblo a la presencia de Dios, alguien que no lo conocía?

(5) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.

Encontré un viejo comentario junto a este texto que creo interesante reproducir. Dice: “El espíritu de la fe habla ahora al alma abatida, haciendo que su mirada se desvíe de las circunstancias y se dirija hacia el rostro de Dios.” ¿Alguien puede decir algo en oposición a este pensamiento? Fue escrito por un comentarista hace muchos, muchísimos años. Tantos años como los que llevamos leyéndolo y olvidándolo al instante siguiente, quizás acompañados o respaldados por interpretaciones humanistas de la Palabra que nos llegan desde los sitiales más encumbrados del Evangelio.

(6) Dios mío, mi alma está abatida en mí; me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

(7) Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

(8) Pero de día mandará Jehová su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida.

(9) Diré a Dios: roca mía, ¿Por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

(10) Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

(11) ¿Por qué te abates, oh alma mía. Y ¿Por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.

Dicen los que saben mucho más que nosotros respecto a conflictos de peso, que el postrer curso de acción ante cualquier clase de conflicto, es esperar a que termine. No importa cuán desolador pueda ser su resultado. Porque los sentimientos y las emociones de la angustia batallan siempre contra los hechos de la fe, y se fortalecen con las embarazosas preguntas de los enemigos.

(Salmo 43: 1) = Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.

(2) Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿Por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

Es como si el salmista dijera que está acosado por sus enemigos, por su propia envidia, por su lujuria, por su avaricia, por su soberbia, por el pecado que, en suma, está en las raíces de su árbol. Sin embargo, resalta y consigna que sabe qué camino tiene que tomar para dirigirse hacia la Montaña Santa, de donde brota el arroyo en el que podrá beber mientras atraviesa su desierto.

(3) Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas.

(4) Entraré al altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

(5) ¿Por qué te abates, oh alma mía, ¿Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío.

Cantando por el camino de ese desierto, que es el camino que lleva a la Casa del Señor, se puede reflexionar muy seriamente sobre lo visto y oído. Puedes decir: “Alma mía, que sufres añoranza de la Fuente, de la Casa, camina, alma mía por el desierto, y bebe de le Fuente de Jesús, y canta porque no faltará Agua en el desierto.”

(48) Agitando Aguas Personales

El siguiente es el relato del estanque de Betesda. Tú sabes que el nombre Betesda significa “Lugar de la misericordia”, o Casa de la gracia”. Los más afamados teólogos no aciertan a coincidir en el motivo por el cual este episodio forma parte del evangelio de Juan. ¿Es simplemente con la intención de describir un milagro más de Jesús o encierra otra enseñanza? Creo que lo mejor será examinarlo y ver si el Espíritu Santo nos concede mayor luz para avanzar más lejos de lo que hasta hoy se ha enseñado al respecto.

(Juan 5: 1) = Después de estas cosas (Perdón: ¿Qué cosas? Y, desde el encuentro con la samaritana, pasando por su carácter de Salvador del mundo y su bienvenida a Galilea, Jesús sana al hijo de un oficial del rey y, finalmente, llega a este punto) había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Juan no identifica esta fiesta particular y es imposible determinar cuál fue. Si se trataba de la Pascua, esta referencia introduce una importante indicación cronológica, que ayuda a establecer un calendario más claro de los tres y medio años de ministerio de Jesús. Ya sé que no es de gravitante valor, pero cabe como acotación si es que se desea saber sobre qué bases estamos plantados.

(2) Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

¿Te gusta volar alto? ¿Sientes temor o dudas de estar exagerando tus capacidades espirituales? Entonces quédate con un estanque de agua, que tiene cinco puertas de entrada. ¿Motivo de la anécdota? Misterio. O bien, reflexiona que, si el agua en este caso representara Vida, como luego veremos, el ingreso a esa Vida que es Cristo mismo, tendría cinco pórticos, que muy tranquilamente podría ser los cinco ministerios, ¿No crees? Tómalo o déjalo, no es doctrina, sólo una idea personal. ¿Por revelación? Tengo derecho a decir que sí. El mismo derecho que tienes tú a decir que no. Sólo el tiempo…

(3) En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

(4) Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

La última frase del verso 3 y todo el verso 4 se omiten en algunos manuscritos griegos antiguos de Juan. Su contenido puede reflejar una creencia popular asociada con el estanque donde se agitaban las aguas a causa -asegura- de la acción sobrenatural de un ángel. Los teólogos literalistas, cultores del pan, pan, y vino, vino, que es como decir lo que veo lo creo y lo que no veo no lo creo, sostienen la teoría de un manantial intermitente que era el que determinaba ese movimiento. A mí, a la distancia en el tiempo y en la geografía, si esto sucediera hoy, lo estaría mirando con mucho cuidado, pero esta es una época de demasiadas supersticiones disfrazadas de barniz cristiano. No obstante, sólo me queda una duda: si esa supuesta sanidad de las personas que entraban a esas aguas cuando se agitaban no provenía de Dios, ¿Para qué pudo haber sido insertado por Juan este episodio? Veremos.

(5) Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

(6) Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, (No se especifica si se lo preguntó al enfermo o simplemente, como ya se vio en otros casos, “lo supo”) le dijo: ¿Quieres ser sano?

(7) Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua, Y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

Es como si hoy le hubiera dicho: Señor, no tengo cómo pagar la asistencia médica privada, sólo dependo del hospital público y gratuito, y cuando yo voy, otros han llegado antes que yo y nunca llego a ser atendido ni sanado. Este hombre, claramente, entendió que Jesús se refería al asunto de las aguas, no tenía ni idea respecto a quién era el que le hablaba.

(8) Jesús le dijo: levántate, toma tu lecho, y anda.

Recurso espiritual con sonido natural. Levántate; nadie puede pretender salir de una crisis de cualquier naturaleza si permanece acostado, o sentado, o en cualquier otra forma de reposo, necesita adoptar una actitud de acción. Toma tu Lecho; no dejes tus problemas tirados en la calle, hazte cargo, asúmelos y llévatelos contigo. No pretendas que vengan otros a hacer lo que te corresponde hacer a ti. Anda; muévete, no esperes sentado la misericordia de Dios. Es buena la misericordia y está ahí para que nosotros seamos bendecidos por ella, pero es deber nuestro vivir en base al poder de Dios y no de su misericordia. A esta última déjala para cuando verdaderamente la necesites porque no has podido hacer nada más al respecto. Sin embargo, algo me queda como duda y la hago pública: ¿Observaste que en algún momento Jesús le dijera o le ordenara: ¡Se sano! ¿A este hombre? No. ¿Sabes por qué? Porque en esas tres órdenes que le dio, estaba implícita su sanidad, pero siempre y cuando él la obedeciera. Lo que sigue, lo prueba.

(9) Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

Respeto mucho a los hermanos que andan por esas calles de Dios enseñando que la sanidad divina no es o no tiene que ser inmediata, sino que es progresiva y se produce en corto o mediano plazo. Oye: no mienten, dicen la verdad, pero la expresan como si fuera un absoluto, es como si estuvieran diciendo que Dios sana así y punto. Y lo cierto es que Dios sana, aunque lo hace como le da la gana, el día que le da la gana, utilizando a quien le da la gana y tomándose el tiempo que le da la gana. Y con este hombre, es evidente que a Dios le dio la gana de sanarlo… al instante. Lo que sigue hasta cerrar el relato, son los pormenores de la discusión por haber hecho una sanidad en día de reposo. Y lo cito porque encierra algunas cosas que será bueno saber.

(10) Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.

¿Te das cuenta el nivel de legalismo que tenían los fariseos, al punto de increpar a este hombre por llevar su lecho en día de reposo, cuando acababa de ser sanado sobrenaturalmente de una dolencia de treinta y ocho años? ¿Qué hubieran hecho si un muerto hubiera resucitado para cumplir con su ley? ¿Acaso volverlo a matar? Por estas estupideces mayúsculas, todavía la iglesia, o al menos algún sector de ella, es visto con criterio de ridículo. Y el mundo será pecador, incrédulo e impío, pero en algunas cosas, créeme, no es tonto.

(11) Él les respondió: el que me sanó, él mismo me dijo: toma tu lecho y anda.

Es como si les hubiera dicho: ¡Eh! ¡Es el Hijo de Dios el que me sanó! ¡El Hijo del mismo Dios al cual ustedes dicen venerar con esas leyes! ¿Y ahora me van a pedir que le desobedezca? Perdónenme mis amados sacerdotes y escribas; cuentan con todo mi respeto y cumplido, pero en esta, ¡Ni loco desobedezco al que me sanó! – ¡Pero es que tú tienes que sujetarte a tus líderes! – ¿Y qué creen que estoy haciendo? ¡Me estoy sujetando a la única autoridad que sé, que sé, que sé, que está sujeta a la autoridad del Padre!

(12) Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: toma tu lecho y anda?

(13) Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, (Esto es, no lo podía ubicar con la mirada), porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.

Cuando Juan dice aquí que Jesús se había apartado, está utilizando la palabra ekneuo, que literalmente significa “doblar la cabeza hacia un lado”, esquivar, evitar, desviar, retirar, apartar. Usado sólo aquí en el Nuevo Testamento, ekneuo describe a Jesús dejando el sitio después de sanar al paralítico. Aun cuando algunos creen que Jesús se escabulló para escapar del peligro, otros creen que estaba eludiendo el aplauso de la audiencia o el enfrentamiento con los líderes religiosos por haber sanado a un hombre en el día de reposo.

(14) Después, le halló Jesús en el templo, y le dijo: mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

(15) El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado.

Lo que Jesús le dice al hombre sanado en el verso 14, puede interpretarse como que las enfermedades o los problemas graves le vienen a alguien por causa de su o sus pecados. Sin embargo, cuando Jesús nos redime de nuestros pecados, estos ya no cuentan y son borrados del libro de la vida. Y es más; se nos dice que si por alguna razón llegáramos a pecar, abogado tenemos, a Jesucristo el justo. ¿Entonces cómo lo entendemos? Lo entendemos como lo que es: una cosa es equivocarse por cualquier causa atendible y pecar, y otra muy distinta tomar la decisión de vivir en pecado. Lo primero es un error propio de un ser humano, así sea creyente; lo segundo, propio de alguien que no ha conocido la Verdad. El agua, aquí, es Cristo mismo, que deja en evidencia ser superior a la del estanque.

(49) No Existen Aguas Muertas

En el año 1932, (Ayer nomás), ciertas noticias sensacionales viajaron por todo el mundo. Los físicos americanos Harold Urey y Albert Osborne, habían descubierto que, en añadidura al agua común, también existía algo llamado: el “Agua pesada”, en la naturaleza. Deuterio 20. La división del deuterio fue la base para la creación de la más destructiva de las bombas: la bomba de hidrógeno.

Ya todos saben muy bien lo que puede causar la emanación de radiación, pero resulta ser que existen otros efectos aún más asombrosos. Por ejemplo, podemos asegurar que es mucho más horroroso el cambio que se produce en la estructura del agua, cubriendo zonas inmensas más grandes que las zonas de pruebas de las armas nucleares. Dio igual en donde se realizasen las pruebas, la atmósfera, en tierra, o bajo tierra. Cambios colosales sucedían en el agua y cambiaban la memoria del agua. Y la gente se bebía esa agua, los animales se la bebían. Y de repente, terribles cambios tuvieron lugar.

Cuando ocurre la explosión, se forman ondas que mueren rápidamente en el suelo. Pero el agua puede continuar fluctuando durante otros treinta días más. Oscilando como un péndulo, las ondas crean un nuevo reordenamiento patológico en el agua. Es notorio el abrupto incremento en la cantidad de suicidios tras tales pruebas, por un factor rotulado numéricamente de 2, 21/2, 3. Los expertos médicos no tenían absolutamente ninguna explicación para ello, pero ciertos científicos lo pudieron entender. Ellos mostraron que el cerebro está compuesto de agua, en un porcentaje cercano al ochenta y cinco por ciento. Estos cambios tienen lugar en el cerebro y surge un conflicto entre la estructura del agua. El bio-plasma del cerebro es distorsionado, resultando en que la persona es privada de un extremadamente importante incentivo, como la fuerza motriz para vivir.

En las leyendas antiguas, al héroe siempre se le enviaba a buscar agua muerta a un lugar sin retorno. Según la tradición, el único mar de la Tierra en que no existe vida alguna, vino a existir donde las ciudades destruidas de Sodoma y Gomorra habían sido localizadas, el Mar Muerto. Realmente no existe algo tal como Agua Muerta. El agua da la vida, pudiendo ser usada de forma correcta o menos correcta. Pero siempre es positiva.

La forma en que una persona maneja el agua, si se acerca al agua con buenos pensamientos o la bendice y le da las gracias, la calidad del agua mejorará. Y el agua tendrá un efecto positivo sobre la persona y su cuerpo. Según el relato histórico, en 1472 el Abad Carl Gustenses fue arrestado bajo denuncia falsa, e interrogado en conexión de haber causado la enfermedad de cierta dama prominente. Mientras estaba siendo retenido en las mazmorras, el Abad fue supuestamente alimentado con una corteza de pan duro al día, junto con un cuenco de agua sucia y apestosa.

Tras cuarenta días, el guardián notó que el Abad Carl no sólo no había entrado en declive, sino que incluso parecía haber ganado en salud y fuerza y eso, precisamente, sólo sirvió para convencer a los inquisidores, que el Abad tenía conexiones con las fuerzas oscuras. Posteriormente, Carl Gustenses confesó bajo tortura brutal que le había elevado una oración al agua podrida que le había sido dada, agradeciéndole al Señor por haberle otorgado estas adversidades. Después de eso el agua modificó su estructura molecular y sabía suave y se había vuelto fresca y clara. ¿Te das cuenta como concluye un artículo de autoría escéptica, agnóstica, atea y cientifista?

(50) Pies Sucios, Humildad Limpia

La ceremonia del lavado de pies, que rememora el episodio del cual vamos a hablar ahora, se lleva a cabo en muchas iglesias todavía en nuestros tiempos. Como recuerdo, homenaje y memorial. Claro que no tiene absolutamente nada que ver con lo de aquel tiempo, donde esto más que una ceremonia era una necesidad, por causa del deterioro que los pies de los caminantes sufrían por el estado de los caminos por los que transitaban. Nada que ver con hombres seleccionados con extrema puntillosidad para ser protagonistas invitados de estas ceremonias y, mucho menos, de pies absolutamente higienizados con anterioridad a ella.

(Juan 13: 1) = Antes de la fiesta de la pascua, Sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

No se han podido poner de acuerdo los comentaristas y teólogos acerca de esta fiesta. No obstante, ya sea que esta cena fuera la denominada Última Cena, o la comida de Pascua descripta en los otros evangelios, el caso es que este asunto resulta totalmente intrascendente, ya que el énfasis esencial deberemos ponerlo en la lección que Jesús está a punto de ofrecerles a sus discípulos, que en ese momento eran los que allí se encontraban, pero que hoy somos todos nosotros que leemos el texto.

(2) Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase, (3) sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, (4) se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

(5) Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

Observa lo que dice en el principio, que el diablo ya había puesto en el corazón de Judas el entregarlo. Es como decir que se lo había puesto en el alma, en su mente, su voluntad, su intelecto, no en su espíritu. Diablo, -te recuerdo- es todo espíritu que opera en beneficio del infierno. No es sinónimo de Satanás, aunque así se utilice a menudo. Por eso es que cuando se habla de sus discípulos, en otros textos, se dice que eran doce, y uno era diablo. No dice que era El diablo, sino que era diablo, esto es: un espíritu utilizado por Satanás. Dicho con mayor claridad aunque todavía no les guste demasiado a los teólogos conservadores: un endemoniado.

El acto de ponerse a lavarles los pies a sus discípulos, tiene la connotación de humildad y quizás también humillación en lo que a conceptos de clase se refería en la época. No te olvides que usualmente era un siervo el que realizaba la tarea de lavar los pies a los huéspedes de una casa. Él era quien llenaba con agua un lebrillo, (Que era una vasija de barro vidriado, plata u otro metal, más ancha por el borde que por el fondo, que servía para lavar ropa, para baños de pies y otros usos). Pero, como no había ningún criado presente, es evidente que nadie quiso tomar ese lugar y prestarse a asumir ese humillante papel. Jesús, entonces, aprovechó la ocasión para impartir una lección de humildad y servicio desinteresado, diametral y kilométricamente en las antípodas de lo que hoy vemos simplemente como figuración o símbolo rutinario ritual, pero alejado de las mismas connotaciones espirituales.

(6) Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿Tú me lavas los pies?

(7) Respondió Jesús y le dijo: lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después.

(8) Pedro le dijo: no me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

(9) Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

(10) Jesús le dijo: el que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

Está más que claro que los discípulos de Cristo ya disfrutaban de una relación muy especial con Él. De ahí que lo que se necesitaba no era otro baño ni algo gigantesco, sino simplemente limpiarse del polvo recogido en el camino, algo sumamente lógico dado el estado de esas carreteras llenas de polvo y del tipo de calzado estilo sandalias abiertas que ellos usaban. De hecho, cuando al final de este último verso dice, aunque no todos, se está refiriendo a Judas, tal como será aclarado por Juan en el verso siguiente.

(11) Porque sabía quién le iba a entregar, por eso dijo: no estáis limpios todos.

(12) Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

Imagínate que tú eres miembro de una congregación cualquiera y el pastor de pronto un día tiene una actitud parecida o al tono con la que realizó Jesús. Y que después de hacerlo, el pastor pregunta a sus pastoreados si saben lo que él acaba de hacer. ¿Qué harías tú y la mayoría de nosotros? Arriesgar tal o cual cosa, responder algo, demostrarle al líder que no somos ni ignorantes ni tontos. ¿Sabes qué? Los discípulos no respondieron absolutamente nada a esa pregunta que les formuló Jesús. Muy por el contrario, se quedaron en sabio silencio esperando la explicación que, -sabían, porque lo conocían-, iba a llegar. Y la explicación llegó.

(13) Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.

(14) Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

Escucha; a partir de este versículo, en infinidad de iglesias cristianas del mundo, durante un determinado tiempo, se llevan a cabo ceremonias de distinto calibre de solemnidad, reproduciendo ese lavado de pies. Los líderes, en un acto promocionado con bombos y platillos, se visten de humildes y lavan los pies de tres o cuatro hermanos previamente elegidos y seleccionados. Muy elegidos y muy seleccionados. ¿Y sabes qué? Jesús no dijo que se debiera hacer eso como recordación o en memoria; Él estaba explicando la razón por la cual lo hizo y el sentido de que nosotros imitáramos su actitud, no el hecho en sí. De última, con los pies sucios la gente igual se va al cielo si cree en Jesucristo.

(15) Porque ejemplo os he dado, (¿Entendiste bien? ¡Dice que dio un ejemplo, no un mandamiento ritual!) para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

(16) De cierto, de cierto os digo: el siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.

(17) Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

Por favor, presta atención a estas dos perlas tremendas que se encuentran en el verso 16, memorízalas y ponlas por obra en la iglesia que te congregas, y mucho más si eres líder en alguna de ellas. El siervo no es mayor que su señor. ¿Quién es el Señor? Jesucristo. ¿Quién es el siervo? El líder, ministro, pastor, anciano o como se llame. ¿Y en qué cabeza podría albergarse el pensamiento de que ese líder, ministro, pastor, anciano o como se llame pueda pretender ser mayor que Jesucristo? Racionalmente, en ninguna. ¿Pero sabes qué? Hay mucho hombre que todavía hoy, lo está creyendo así. ¿Inconscientemente? Podría ser, pero onda Chavo del 8, también: “Sin querer, queriendo…”

Y lo peor de todo, muchos de los que dependen de esos hombres, también lo creen. Y en épocas donde sobreabundan apóstoles ordenados por juntas venerables de ancianos denominacionales, estos supuestos “enviados”, (Eso es apostello, apóstol), también creen estar por encima del que los envió, que es Dios mismo. Entonces, por ejemplo, organizan eventos de milagros, sanidades y liberaciones, donde Dios, que no puede de ninguna manera desobedecer a estos modernos apóstoles, tendrá sí o sí que sanar y liberar a todos los que ellos dispongan. Perdón… ¿Alguien puede verdaderamente pensar que eso funciona así? El agua, en este pasaje, es el elemento de limpieza que oficia de llave para la humildad.

(51) Una Amiga Llamada Luna

Todos los que de una u otra manera hemos vivido en las costas o, al menos, pasado cerca alguna vez, o a disfrutar de un baño veraniego en cualquier mar del planeta, sabemos poco o mucho, pero sabemos, que el mar se sostiene en sus movimientos de crecida o bajante por medio de las llamadas Mareas. Claro está que lo que muchos de nosotros no sabemos, es la razón, las causas o motivos por los cuales se forman esas mareas. Hay explicaciones mitad técnicas, mitad mitológicas que habrá que describir y luego examinar.

Las mareas son oscilaciones periódicas, en grandes extensiones, del nivel del mar, originadas por la atracción que ejerce la Luna sobre las aguas. La Luna, a medida que efectúa la revolución alrededor de nuestro planeta, levanta con su fuerza de atracción las masas de agua dirigidas hacia ella, mientras que las que se hallan en las antípodas suben casi lo mismo debido a la fuerza centrífuga de la rotación terrestre. En este fenómeno influye también la atracción solar. Cuando las dos fuerzas se unen, dan origen a mareas vivas, y cuando las líneas que unen sus centros con los de la Tierra forman un ángulo recto, ocurre lo contrario, pues las fuerzas se compensan anulándose, con lo que producen las mareas muertas. Este movimiento es visible y algunas veces espectacular. El movimiento ascendente del nivel del mar se llama flujo, y el descendente, reflujo. El nivel más alto se denomina pleamar, y el más bajo, bajamar. En la actualidad las mareas se controlan y miden con aparatos llamados mareógrafos. Las corrientes de mareas coinciden con el flujo y reflujo, los que causan efectos erosivos en las desembocaduras fluviales.

El caso, entonces, es: ¿Por qué se forman las mareas en el mar? Conforme la Luna gira en torno a la Tierra su fuerza gravitacional ejerce atracción sobre el continente y océanos. Al mismo tiempo la gravedad de la Tierra controla a la Luna y evita que se salga de su órbita. La atracción de la Luna mueve montañas y levanta una pequeña pero perceptible marea en la corteza terrestre. Además, atrae los mares y océanos, elevando varios metros el nivel del agua en algunos lugares. Este efecto es similar al de una aspiradora que pasa sobre un tapete y crea un abultamiento.

La fuerza que ejerce la Luna causa un crecimiento de la marea que eleva el nivel de los océanos. Conforme gira la Tierra y nuevas zonas quedan bajo la influencia lunar, la pleamar se mueve con lentitud, creando olas altas en una región y bajas en otra. La bajamar se presenta en una cuarta parte de la circunferencia terrestre por delante del paso de la Luna y a la misma distancia por detrás, siempre y cuando haya océanos. La órbita de la Luna en torno a la Tierra es afectada por gran variedad de factores y al igual que las mareas depende del contorno del océano. Por ejemplo, el mar Mediterráneo, prácticamente rodeado por tierra, casi no presenta mareas, y el Golfo de México sólo una pleamar al día.

Resulta extraño que un crecimiento de la marea se presente a unos trece mil kilómetros de distancia al otro extremo de la Tierra. La influencia gravitacional de la Luna allí es casi un siete por ciento menor que en el lado más próximo, pero la fuerza centrífuga de la Tierra empuja los océanos hacia afuera. Esto provoca la pleamar y la bajamar en esa parte del mundo. De no suceder así, habría sólo una gran pleamar y una bajamar en cada rotación terrestre. Pero, como tú puedes constatar si te encuentras cerca del mar, el tiempo entre mareas es de unas seis horas, y hay dos de cada una al día.

Aun sin la influencia de la Luna, nuestros océanos y mares tendrían mareas, aunque menos vivas. La atracción gravitacional del Sol influye también sobre la Tierra. Esta fuerza, mucho más fuerte en su origen que la que ejerce la Luna, influye menos debido a la distancia que nos separa del Sol. Las mareas causadas por el Sol pueden reforzar o debilitar las que son creadas por la acción de la Luna. Cuando el Sol y la Luna están alineados —durante la luna llena o luna nueva— sus fuerzas gravitacionales actúan en conjunto creando una atracción mucho más fuerte que causa mareas más altas. Las llamamos mareas de primavera, aunque no se limitan a esa estación y es depende en qué zona del planeta se produzcan. Cuando el Sol y la Luna guardan un ángulo recto respecto a la Tierra, en los cuartos menguante y creciente, la atracción del Sol influye en lo que se conoce como mareas muertas.

En conclusión y suma, entonces, la atracción gravitatoria de la Luna es la causa principal de las mareas. Al moverse alrededor de la Tierra, la Luna arrastra tras sí como una gigantesca ola de agua. Cuando esta “ola” alcanza una costa determinada, es “marea alta” en ese lugar; la “marea baja” se produce al alejarse la “ola”. Realmente, la Luna origina dos elevaciones simultáneas de la superficie del mar, una en el lugar más próximo a ella, y la otra en el más alejado. Esta segunda se puede explicar por la “falta” relativa de atracción gravitatoria: el núcleo terrestre resulta más fuertemente atraído por la Luna que la masa de agua que queda más lejana que, por este motivo, experimenta un “flujo” en la dirección contraria.

La marea “fluye” y “refluye” dos veces al día. El intervalo de tiempo efectivo entre dos mareas sucesivas, altas o bajas, es de doce horas, veinticinco minutos. Esto puede parecer extraño considerando que la Luna emplea cerca de veintiocho días para girar alrededor de la Tierra; pero hay otro factor, que es el giro de la Tierra misma. El tiempo necesario para que un punto de la Tierra dé una vuelta completa, volviendo a su posición original bajo la Luna, es de veinticuatro horas “más” 1/28 de veinticuatro horas, o sea, aproximadamente, veinticuatro horas y cincuenta minutos.

Por ello, en este tiempo se producen dos mareas altas y dos bajas (pleamar y bajamar). Estando tan lejos de la Tierra, el Sol no desempeña un papel tan importante en las mareas como la Luna. Pero la influencia de su atracción gravitatoria es todavía perceptible. Cuando la Luna y el Sol ejercen su atracción en la misma dirección, las mareas resultan más altas que dé ordinario (“mareas vivas” o “mareas de primavera”); en cambio, cuando se compensan, por estar situados perpendicularmente, flujo y reflujo resultan menos importantes (“mareas muertas”).

Ahora bien; independientemente de esto, que es sumamente conocido por todos los que de uno u otro modo ligan su vida a los mares, decimos que la Luna es nuestra amiga cercana porque, además de esto que hemos mencionado, y siempre a partir de datos científicos, pero también de mitos con calibre de leyendas tradicionales y muy antiguas, ella también asegura tener influencia en el parto humano, en el alumbramiento de nuevos seres, en la parición de la especie humana.

Habrá que decir que la influencia de la Luna en el parto es una creencia muy ampliamente extendida. Una matrona, (Así se le sigue llamando todavía a lo que hoy denominamos como Obstetra), habla sobre cómo influyen las fases de la luna a la hora de dar a luz. Dice que la luna y sus fases influyen en los partos. Observando los cambios en las fases de la luna y analizando su influencia en cerca de siete mil quinientos partos, se concluye que la luna influye en el parto. En la fase de Luna Menguante, se encuentran más bolsas rotas con líquido amniótico teñido. En la fase de Luna Menguante Nueva, se producen más partos espontáneos y en la fase Lunar Creciente Llena, se observan más inducciones con dilataciones lentas, expulsivos distócicos, más alumbramientos manuales, amenazas de partos prematuros y más apelaciones al recurso de la cesárea.

Dice un artículo publicado por una conocida y prestigiosa obstetra: ¿Quién no se ha parado en alguna ocasión a observar la luna y ha dejado volar su imaginación, motivado por su encanto? Algunas culturas adoraban a la luna como si de un Dios se tratara. Y es que la luna influye directamente sobre la tierra, los océanos y todos sus pobladores.  

Ahora bien: El agua es el componente principal del cuerpo humano, constituyendo el 65 por ciento de su peso. Por supuesto, hay partos en todas las fases lunares, pero es cierto que se produce una alteración en un tanto por ciento de esos partos según la fase lunar que haya en ese período en cuestión. Yo, personalmente, -expresa la obstetra-, baso mis conclusiones en la experiencia, tras pasar ocho años de noches en Urgencias de Maternal y muchos otros en el paritorio, donde se producen más de siete mil partos anuales.

Resulta indudable, más allá de lo científico o lo mitológico, -reitero- que pueda convivir en esta mención de ambas participaciones lunares, que el protagonismo del agua, tanto externa como interna, tanto dulce como salada, tiene enorme preponderancia en estos comentarios. Si la Luna verdaderamente tiene injerencia en los movimientos acuáticos de los mares, sea por la causa que sea, entender que también puede extender ese protagonismo en algo tan sublime como es un parto, por causa del agua que nos inunda por dentro como seres humanos, no es algo tan descabellado como para descartarlo. Confirmaría la presencia del agua como elemento vital para la vida.

(52) El Costado Menos Esperado

La escena en la que ese soldado, se supone que, en conjunto con sus compañeros, buscando rematar a los crucificados y viendo que Jesús ya había muerto, clavó igualmente su lanza en su costado, nunca me terminó de cerrar como relato literal. ¿Por qué hacer eso si el condenado ya estaba muerto? ¿Era por enojo, rabia o venganza? Sigue sin cerrarme. Algo motivó a este hombre a realizar ese innecesario gesto. ¿Me acompañas a ver si encontramos esa causa?

(Juan 19: 31) = Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, (¡Y pensar que no son pocos los cristianos que suponen que la celebración de la Pascua tiene que ver con la crucifixión! ¡Ya estaba decretada esa celebración! ¡La crucifixión de Jesús coincidió con la Pascua! ¿Casualmente? ¡Ah, no lo sé! Sólo sé que coincidió, no la motivó.) a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (Pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. (Aclaración: la muerte de crucifixión era por asfixia de compresión. Cuando el condenado ya no soportaba más mantenerse erguido mediante la fuerza de sus piernas, se dejaba colgar y ahí era cuando se asfixiaba. Si eso no ocurría, se hacía lo que estos judíos solicitaban: quebrarles las piernas a los crucificados y, de ese modo, la muerte sobrevenía en minutos.)

(32) Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. (Está hablando de los que denominamos como “dos ladrones”, o “el ladrón arrepentido y el ladrón no arrepentido”)

(33) Más cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

(34) Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Mira: si me propongo reproducir las opiniones y tesis eminentemente científicas que rodean a este raro suceso, creo que podríamos estar horas leyendo textos y textos, y con total franqueza, ninguno de ellos con una probanza digna de no ser rebatida. La que ha sido considerada como más seria y digna de respeto en los planos profesionales, es la esbozada por un médico llamado James Thompson, quien cree que Jesús no murió por agotamiento, ni por los golpes, ni por las tres horas de crucifixión, sino que murió por las terribles experiencias físicas y emocionales que literalmente le produjeron el rompimiento del corazón. La sangre del corazón se mezcló con el líquido del pericardio que rodea el corazón. La lanza del soldado rompió el pericardio y brotó la mezcla de sangre y agua.

Sabido es que la ciencia siempre va a intentar y hasta pretender encontrarle una explicación científica o por lo menos lógica a los hechos que en la escritura se presentan como raros o directamente sobrenaturales. Huracanes y trombas marinas para el diluvio, terremotos para justificar la caída de Jericó y ahora esto: un simple y vulgar infarto, para dejar de lado cualquier posibilidad de mensaje revelado a través de ese sangrado con agua entremezclada, tan difícil de entender desde lo natural. Allá cada uno con lo que decide creer y practicar. No me gusta el ateísmo y lo deploro, pero decido respetarlo porque, al menos, es la parte fría de la que habló Jesús, en comparación con la caliente, que seríamos los creyentes. Lo detestable, en todo caso, sería lo tibio, que está mucho más emparentado con personas que pululan dentro de los templos que con soldados romanos allá lejos y hace tiempo. Para mí, sin valor doctrinal y mucho menos pruebas específicas, el agua, aquí, es símbolo de la vida. ¿Pero no era que la vida estaba en la sangre? Cierto, pero: ¿De dónde fabrica el cuerpo humano la sangre que lo sostiene con vida? Del agua, que el cuerpo humano posee en un setenta por ciento.

(53) Desde la Ciencia y la Incredulidad

Diría que, de la ciencia y la incredulidad, surge este análisis que voy a reproducir, (En partes casi con expresiones satánicas) porque de su contexto global y su techo firme en cuanto a definiciones concretas, salta a la vista que la única verdad, está en La Biblia. Pertenece a un autor no identificado, ya que el texto se encontraba sin firma. Y dice lo siguiente:

“Tenemos dos recipientes de petróleo crudo emulsionado, que es un producto en la producción de petróleo; una combinación estable de aceite y agua que permanecen consolidados en este estado durante años. La muestra de prueba es irradiada, el elemento tratará uno de los recipientes del tratamiento durante siete días, haciendo que las moléculas de agua disminuyan su contacto con las moléculas de aceite. Después de unos días comparamos la muestra tratada y el control: el agua se ha separado del aceite. En las fronteras entre las fases del aceite y agua existen unas formaciones en forma de cráter. Esto significa que el proceso de separación está continuando

Los campos que usamos para influir sobre el agua son comparables en su intensidad con el campo electromagnético del corazón humano. En el séptimo día del tratamiento el experimento concluye. El agua se ha separado completamente del aceite. Los expertos estiman que los hombres del petróleo han acumulado cerca de mil millones de toneladas de aceite emulsionado. No puede ser utilizado con fines industriales. En última instancia se deshacen del emulsionado vertiéndolo directamente sobre la tierra. Y luego se forman horribles lagos de sedimento fangoso en los campos de petróleo.

En el lenguaje de las tribus indígenas del Perón en Venezuela, Roraima se traduce como la madre de todas las aguas. Un grupo de bío-físicos rusos, emprendieron viaje hacia este destino en enero de 2005, para recolectar una muestra de agua única, la cual, según los científicos, no ha estado en contacto directo con los seres humanos. Tal tipo de agua existe en un solo lugar sobre la tierra, en Venezuela. Según una hipótesis, un continente llamado Gonduana existió en el hemisferio sur durante la era paleozoica. Procesos tectónicos potentes sucediendo en la corteza terrestre hace tres millones y medio de años, causaron la división en varias partes. Se formaron mesetas elevadas que los indígenas denominaron “Teplis”, que significa Pilares. Roraima es la más grande de ellas. Es realmente un lugar remoto, muy difícil llegar a él. Tres días de viaje por la Sábana y luego las junglas, luego escalas un muro de ochocientos metros. Hace falta cierta cantidad de entusiasmo, por lo tanto.

El agua que tenemos ahí, la consideramos de estar en un estado virgen único. Siempre hay una nube enorme sobre Roraima. Según se va a cercando la tarde, va apareciendo una ligera neblina. Cuando sale la Luna tras las montañas, la neblina comienza a emitir una luz incandescente uniforme. Y en esa luz es visible cómo las finas gotas de humedad están suspendidas en el aire quieto. El más ligero suspiro de una brisa y este polvo acuoso se forma en gotas. Este es el origen de la lluvia que fluye hacia abajo, a través de innumerables cascadas. Hoy es el día 30 de enero de 2005, número de la muestra de agua 16. Luego debemos empaquetar todo en papel de aluminio, de esta forma el agua mantendrá su energía varios días, junto con el aire de esos lugares. Después, al llegar a San Petersburgo, estarán sujetos a análisis, a varios miles de kilómetros de distancia. Sólo entonces seremos capaces de sacar algunas conclusiones.

El laboratorio del profesor Korotkov ha desarrollado una herramienta que puede medir la energía del agua. Se trabaja con el efecto Kirlian. Todo lo que está en un fuerte campo electromagnético, comienza a emitir luz. Cuanta más energía posee un objeto, más brilla. El agua de Venezuela se comparó con el agua potable normal. Podemos decir que esta agua no es el doble, no es el triple, pero es cuarenta mil veces más activa. Así que se trata, realmente, de dos sustancias fundamentalmente diferentes. Y el agua de este tipo, esta agua inmediatamente activa todo el cuerpo y activa el sistema. Por lo tanto, siempre los indios, a pesar de las deficiencias en las que viven, su vida es larga y son felices. Por lo general no quieren venir a la civilización.

A finales del otoño de 1632, un pobre campesino llamado Ganz, en la aldea de Enangen, en Hessen; huérfano, que no conocía a sus padres o el lugar en donde había nacido, fue al sur de Italia para buscar un sitio mejor, pasando en su camino por la ciudad de Waldshut Am Rhein, en la diócesis de Constanza. De repente sintió Ganz una sensación familiar en ese lugar, como si se tratara de pasos de campesinos que venían del bosque. Entró en él y miró a su alrededor Ganz, no muy lejos encontró una fuente saliendo de la tierra misma. El hombre se acercó, se inclinó y bebió el agua. Muchos años más tarde les contó a sus nietos la historia, ya que esa agua le devolvió la memoria. Se acordó de todos esos lugares, y de su padre y su madre, y de la casa donde nació.

La ciencia moderna afirma que la estructura del agua de cada cuerpo, es idéntica a la estructura del agua de donde nació. Así que nuestra conexión interna con nuestro lugar de nacimiento, se mantiene durante toda la vida. Esto significa que el concepto de patria no sólo tiene un significado poético, sino que también tiene un contenido físico muy específico. En ningún lugar del mundo el agua es igual, rompiéndose hacia la superficie a través de los distintos minerales. El agua asimila las vibraciones del terreno. Y la información específica acerca de sus características biológicas y energéticas. Analizamos una muestra de agua municipal purificada, que es vendida en botellas grandes, y su productor les coloca una etiqueta que se lee: “Es la mejor agua del mundo” –Pero está vacía y muerta-. Cierto es que es pura y buena, y se le han añadido algunos minerales, pero es agua muerta en la que no hay energía alguna, y sin vida. Con toda seguridad la gente no nota la diferencia entre agua natural pura y el agua artificialmente purificada. Pero cualquier animal elegirá siempre agua de manantial, porque esta agua está cargada de energías naturales

No hace tanto tiempo, se descubrió incluso otra propiedad única del agua natural. Resulta ser que tal agua natural, es inflamable. La quema del agua natural, el agua arde de por sí. Y el motivo por el que arde, es precisamente porque está estructurada de manera especial esta agua natural. El arder, en términos rigurosamente científicos, es el proceso de oxidación en el cual se desprende calor y luz. En el caso del agua, arde a la temperatura del entorno. Y la luz emitida puede ser registrada mediante el uso de instrumentos súper sensibles. Al arder tiene oxígeno continuamente activado y alguna materia orgánica está continuamente ardiendo, por lo que el arder del agua es algo que sucede en un período de tiempo extendido. Porque si fuese un suceso de rápida ocurrencia, ya se habría quemado todo el agua del mundo.

El 30 de junio de 1940, se lanza una nota en la embajada soviética en Alemania. Su autor pedía que fuera contactado de manera inmediata. “Si esto no sucede, mi labor con Heindrich se echará a perder”. Escribía el agente Willy Lehmann de nombre codificado Breitenbach. Se apresuró a informar sobre instalaciones secretas en donde se trabajaba para conseguir gasolina sintética del carbón marrón, usando agua. Volviendo a 1913, Káiser Wilhelm le había ordenado a Hans Fisher, un prominente químico, a que se asegurase de que Alemania tuviese suministro de combustible líquido. Al no disponer de su propio petróleo podía debilitar a Alemania en cuanto a la inminente guerra. Llegados a 1941, los científicos alemanes habían logrado obtener combustible mediante la hidrogenación del carbón. Sin embargo, este combustible era diez o doce veces más costoso que el combustible natural refinado del petróleo. Y era de una calidad tan pobre que dañó grandemente los vehículos militares en los que se usaba.

Tras la guerra, estos esfuerzos para la producción de combustible usando agua se abandonaron por fútiles. Durante los últimos quince años, el investigador Zhang Guoha ha estado trabajando para crear este tipo de combustible. Ahora, demostraremos para todos, el proceso de preparación de combustible emulsionado mostrando sus dos aspectos. Uno de los aspectos, es el incremento de energía y el otro es la reducción en los gases de escape. Este es combustible extraído de un automóvil, agua estructurada. Si tomas las proporciones, es 79 por ciento diésel, 20 por ciento agua y 1 por ciento de agente emulsionante. Lo que le añadimos aquí es el agua. Zhang nos demuestra que realmente es agua lo que se le añade. Ahora añadiremos el 1 por ciento de agente emulsionante. Una solución emulsionante parecida a la leche se forma inmediatamente. Vertimos el combustible emulsionado en el coche, utilizándolo para la propulsión. Medido a largo plazo, hubo un incremento del 5 por ciento en la potencia, con un ahorro de combustible del 20 por ciento. Nuestro gobierno ve esto como muy importante.

Yo creo que incluso no todos los químicos recuerdan este aspecto. Si tomas la gasolina y la secas completamente, siempre contiene alguna cantidad de agua. Y si le aplicas un trato especial para retirar toda el agua de la gasolina, la gasolina no arderá. Esto ya se sabía en el siglo 19. Para que cualquier cosa pueda arder, necesita tener cierta cantidad de agua. Existe una leyenda entre los Sufís Persas: “Érase una vez, el hombre sabio dijo que ellos vendrían cuando toda el agua del mundo, salvo lo que había sido especialmente recolectado, hubiera desaparecido. Y entonces, un agua diferente le sería reemplazada, pero cualquiera que bebiere del agua nueva, perdería la cabeza. Sólo un hombre tomó en serio la profecía y comenzó a almacenar agua. Llegó el día predicho y fueron vaciándose todos los recipientes de agua. El hombre que había escuchado al sabio siguió bebiendo de su provisión.

Entonces los recipientes de agua y los pozos volvieron a llenarse de nuevo. La gente sació su sed con esta agua, y cada uno de ellos se volvió loco. Pero el hombre que había escuchado al sabio, continuó bebiendo agua sólo de su provisión. Y mantuvo la cordura. Y él era la única persona cuerda que quedaba entre los locos. Y, por lo tanto, lo llamaron loco. Luego vertió sus reservas de agua, el agua antigua, en el suelo. Y bebió del agua nueva y perdió la cabeza. Y los locos decidieron que se había vuelto cuerdo” La mayor parte de nuestros cerebros, es agua, por lo que el agua y el fácil movimiento de las moléculas de agua y tal, dejarán parte de esa impresión. Por lo que sí; hasta cierto punto el agua está implicada en el patrón de información del cerebro. Al observar los órganos, por ejemplo, el corazón, o los pulmones, o los músculos, o el cerebro, entonces lo único que se puede ver en un simple experimento, es el agua en estos órganos.

Tu cabeza está llena de agua, no hay nada más que agua, casi. Imaginemos que aquí tenemos un ser humano y aquí tenemos agua. Esta agua contiene muchos y diferentes tipos de información. Si introducimos esta agua en el cuerpo humano, entonces ese cuerpo humano asimilará esa información que puede, que haga cambiar las características del cuerpo humano. Veamos cómo este tipo de agua afecta a la sangre humana. El doctor extrae sangre del dedo de un paciente. Usando un microscopio especial podemos llegar a ver la condición de su cuerpo a partir de esta gota. Estos son glóbulos rojos y han perdido su carga eléctrica, por lo que están todos pegados y en una formación llamada rouleau.

Aquí hay un enorme simplás, los simplás están asociados a las enfermedades del corazón, y a la artritis, a las enfermedades pulmonares y muchas otras afecciones futuras posibles. La doctora le pide a la paciente que beba una pequeña cantidad de agua estructurada. Tras doce minutos, la doctora nuevamente le extrae sangre a la paciente y la analiza. Se puede observar que los glóbulos se han tornado boyantes. Se deslizan y tienen su carga eléctrica por lo que repelen a los demás. Y eso les permite portar oxígeno, y significa que estamos cambiando el PH de la sangre a un entorno aeróbico. En vez de un entorno anaeróbico y creo que eso es algo asombroso, que con sólo beber agua suceda eso.

La medicina oriental tradicional se ha basado durante siglos en las vibraciones y resonancia del contenido del agua en el cuerpo. El pulso indica si el tono de resonancia es correcto. Se cree que el pulso puede ser fuerte, débil, frío o caliente. En base a esto, un médico experimentando realiza un tipo de escaneo energético del cuerpo. Diagnostica y receta un tratamiento. No sanamos con agua, porque una persona, el cuerpo humano, es agua. La persona simplemente lee los mantras u oraciones, con el objetivo de corregir el mal agua que tiene en su interior. Sobre cómo funciona este objeto oculto, no es sabido. En todas las religiones del mundo, el cristianismo, el islamismo y el judaísmo, es una práctica el orar antes de tomar alimentos, o de consagrar los alimentos durante las principales fiestas religiosas. ¿Cuántas veces nos paramos a pensar, con qué fin? ¿Y cómo surgió tal certeza en religiones tan distintas, de que esto es lo correcto de hacer? ¿Por qué algo que la ciencia está recién ahora empezando a entender, les parecía obvio a nuestros antepasados?

Resulta ser que la frecuencia en las vibraciones, en las oraciones de cualquier religión pronunciadas en cualquier idioma, es a ocho hercios, que corresponden a la frecuencia de la oscilación del campo magnético de la Tierra. Por lo tanto, una oración pronunciada con amor, crea una estructura armoniosa en el agua, el cual es un ingrediente presente en absolutamente todos los alimentos. Ahora tenemos cierta idea de cómo sucede esto: a través de la estructuración de los “Clusters”, racimos de las moléculas, por lo que podemos extraer un consejo puramente práctico, el de sentarse a la mesa en un estado de humor muy bueno. Y bajo ninguna circunstancia sentarse a comer con gente de mente cruel o agresiva, porque esto tendrá un efecto directamente destructivo sobre nuestra salud.

En 1995 el doctor Masaru Emoto fue el primero en registrar impresiones musicales en el agua. En el laboratorio del doctor Emoto se le presentó al agua en diferentes tipos de música, tras el cual se congeló el agua y posteriormente se observó bajo microscopio. Se podía ver claramente los cristales que el agua había formado. Este es el aspecto de la música de Bach, Mozart, Beethoven, Rock Duro. A veces son sólo ciertas erupciones, las emociones las que causan resultados negativos. No recuerdo caso alguno en donde un escupir negativo de emociones como este, sucediese en un concierto de música clásica.

Experimentos muestran que la agresión causa un cambio brusco en la memoria del agua. Tal causa puede provocar un estado agresivo en personas que hasta ahora habían estado tranquilas. Por extraño que pueda parecer, la maldad interactúa más fácilmente y de forma más simple. Aparentemente esto tiene que ver con las sensibilidades en los seres humanos, que siempre sienten las cosas más negativas de forma agudizada. El doctor Emoto, llevó a cabo otro experimento innovador. Colocó arroz en tres recipientes de cristal cubriéndolos con agua, y cada día durante un mes le dijo: “Gracias” a uno de los recipientes y “Eres un idiota” al segundo recipiente, ignorando completamente al tercero.

Transcurrido un mes, el arroz que había sido “agradecido” comenzó a fermentar desprendiendo un aroma agradable. El arroz del segundo recipiente se volvió negro, y el arroz que había sido ignorado comenzó a pudrirse. El doctor Emoto siente que este experimento aporta una lección importante, en especial con relación a cómo tratamos a los niños. Deberíamos cuidarlos, darles atención y conversar con ellos. La indiferencia hace el mayor daño. Puede que siempre no sea fácil de hacer, y casi siempre se necesita práctica. Pero la experiencia práctica muestra que el odio, la rabia, incluso el enojo, no sólo ejerce influencia destructiva sobre la gente, sino también dan retroalimentación intelectualmente, a nivel del subconsciente.

Una persona que envía pensamientos negativos, está contaminando su propia agua, del cual su cuerpo está compuesto en un 75 a 90 por ciento, dándole una carga negativa. Muchos laboratorios alrededor del mundo, han llevado a cabo un experimento repetidamente, que produce resultados similares. Agua de una sola jarra fue dividida en dos porciones. Una parte fue sometida a influencias externas cambiándole las propiedades y estructura de esa agua. El agua de la segunda jarra, adquirió la misma estructura y las mismas propiedades tras cierto período de tiempo. Incluso, si las dos porciones de agua estaban a una distancia alejada significativa de la otra.

El agua tiene una memoria fotográfica muy importante, podemos decirlo, y también puede ser impresa con energías muy sutiles, incluso a 10.000 kilómetros de distancia. ¿Quiere decir eso que la comunicación a distancia puede ocurrir entre seres humanos, cuya estructura está esencialmente compuesta de agua? En febrero de 2005 el profesor Wecheslay Vokinov y un grupo de colegas llevaron a cabo un experimento para confirmar o refutar la hipótesis de la posibilidad de la comunicación a distancia entre las personas. Dos personas están a 10.000 kilómetros de distancia. Una está en Moscú y la otra en Sudamérica, cerca de la ciudad de Santa Elena. Aquí tenemos el cerebro virtual de los sujetos participantes.

Durante los quince minutos anteriores al comienzo del experimento, no hay correlaciones visibles registrando cualquier cambio en la frecuencia respiratoria, pulso o postura, por mínima que sea. Electrocardiogramas y electrocardiografías son tomadas. De repente los instrumentos registran cambios visibles. Las dos personas separadas por esta enorme distancia, de alguna manera se han sintonizado a la misma onda. Los instrumentos muestran sincronización de ciertas zonas de sus cerebros de patrones respiratorios y pulsos.

¿Cómo se puede explicar esto? Seguimos sin respuesta a ese interrogante. Hasta la fecha, este es un misterio científico. Existe una hipótesis de que los líquidos del cuerpo juegan un papel en esto. Lo más probable es, y tenemos bastantes datos para confirmarlo, que los líquidos del cuerpo también llevan a cabo una especie de función de transmisión de información. Por lo tanto, nuestros actos diarios, son muy importantes. Y nuestras acciones están relacionadas con la naturaleza, a través del Cosmos completo. Lo que uno hace no sólo le afecta a uno mismo, sino que además afecta a la gente, al universo entero.

Estudiamos el agua durante eclipses solares y durante el paso del cometa Schumacher Levy en esos períodos de tiempo, y resultó que cultivos de tejido en agua, cuando un eclipse solar está a la vista, una semana antes del eclipse, todo está todavía muy por delante, ya empiezan a desaparecer. El sistema del universo existe como un organismo único, perfecto. Todas sus partes, incluyéndonos a nosotros y nuestra Tierra, están inseparablemente unidas entre sí por enormes flujos de información. Y sobre nuestro planeta, el agua juega un papel clave, en cómo se intercambia la información. De hecho, es el medio por el cual se rige toda la naturaleza.

Las crónicas chinas relatan acerca del ermitaño daoista Shang Shung, de quien se conoce haberse reunido en repetidas ocasiones con Genghis Khan en largas conversaciones. Una vez, cuando el país estaba siendo devastado por una epidemia desconocida, el gobernador de Beijing, le pidió al ermitaño que protegiera a la gente. Él rezó y la enfermedad se retiró. En contestación a las numerosas expresiones de gratitud, el ermitaño dijo: “La oración no es una cosa”. Lo único que se requiere, es “Fe”.

Exactamente, mucha gente cree que el pensamiento o la intención de la palabra que usamos. Que la intención puede ser impresa en el agua, eso es una posibilidad. Como la oración, si vas a Lourdes, es la oración la que queda impresa en el agua. Las escrituras sagradas contienen estas maravillosas palabras. No habrá nada imposible para aquel que cree, si tiene la fe del tamaño de un grano de mostaza, le dirá a esta montaña “Muévete hacia ese otro sitio”, y se moverá. Aquí la montaña es sólo una metáfora, por supuesto, pero nos ayuda a comprender el poder de la fe.

Todos los libros sagrados de la humanidad contienen historias acerca de personas que eran capaces de crear milagros debido a su profundo conocimiento espiritual. La leyenda nos cuenta que el mar se partió ante Moisés, debido a su fe inquebrantable de que el Señor no abandonaría a su pueblo. Tenemos evidencias totalmente indisputables de que la oración influye sobre gente enferma para que mejoren, y ha causado recuperaciones absolutamente fantásticas, tales como el repentino detenimiento de la gangrena, en una persona que ya la tenía. Al verter agua sobre animales enfermos o sobre una planta moribunda, se reaniman. Esos son los hechos y ningún físico-químico es capaz de comprenderlo, simplemente no pueden hacerlo.

18 de enero, víspera de la festividad de la epifanía. Se llenan dos jarras de agua corriente común. Por la mañana temprano, una de ellas es depositada dentro de la iglesia, cerca de la vasija, donde se realizará el sacramento de santificación. Cada año, el 19 de enero, los fieles e incluso los no creyentes, se apresuran para recolectar agua bautismal. Se cree que posee propiedades extraordinarias. Al objeto de confirmar o refutar esto, se llevaron las dos jarras al laboratorio inmediatamente, después del servicio, para estudiarla. Una vez aquí el agua fue congelada en una cámara criogénica y fotografiada bajo el microscopio.

Los cristales del agua de grifo, tenían el aspecto de un punto caótico desactivado. Mientras que el agua que había estado dentro de la iglesia tenía la forma simétrica rectilínea de una estrella de seis puntas. Es de sobra conocido que el agua bendita tiene una estructura poderosa y estable. Esta agua puede pasar sus propiedades. Tomas diez gramos y luego lo diluyes en sesenta litros de agua corriente, y la cantidad total tendrá las propiedades del agua bendita. Quizás los científicos, alguna vez, nos digan lo que es la oración. Quizás los científicos, alguna vez, nos digan qué sucede con la naturaleza humana, bajo la influencia de la gracia divina.

Bajo mi punto de vista, lo que hizo Jesús representó una influencia informativa sobre el agua. El actuó con su espiritualidad, él actuó a través de poderes espirituales elevados. Y ahora es bastante razonable imaginar el cambiar del agua, de tal manera en que se convertiría en bastante firme. Podía ser radiación, pero podrías ser sólo energía sutil. Y nosotros tenemos interés de cómo se puede detectar la energía sutil por la materia. En nuestra época todos aseguran que el clima del planeta, se determina por los ciclones y los anti-ciclones. Aceptamos los pronósticos diarios del tiempo del meteorólogo, como inevitables. De hecho, estamos esperando que el agua haga su aparición evaporando y convirtiéndose en nubes caprichosas, nubes de tormentas elevadas, creando la arquitectura del cielo. Las incontables tonalidades de amaneceres y atardeceres, los arco iris lanzados por el cielo, todos ellos son resultado de la luz refractante, mediante la humedad de la atmósfera.

Las nubes portan estas humedades por grandes distancias, derramándose como lluvia. Lluvia, granizo, nieve y neblina, vientos y tormentas, vendavales y huracanes. Todos estos complejos procesos dependen del movimiento del agua. Intentamos adivinar su comportamiento y en qué parte del mundo otorgará sus favores, y dónde desatará su ira. Lo más que podemos hacer es observar estos procesos desde el espacio. Pero sólo observarlos. Pero, ¡Qué pensamiento seductor es el de subyugar el clima! ¡Qué cebo más dulce para la vanidad humana! Muchos pueblos han preservado la práctica de influir sobre el tiempo y los fenómenos atmosféricos. Estos rituales son cuidadosamente transmitidos sin cambio, de generación en generación. Si mis tributos han sido lo suficientemente convincentes. Si he elegido bien el momento correcto y lugar, y he recitado los mantras correctamente y desde un corazón puro, entonces el Señor del agua nos dará agua.

No ponemos mucha confianza en actos que pueden hacer sonreír hoy en día. Podría ser que con sólo un humano. Y no con gigantescas tecnologías del laboratorio, sino que una sola persona, podría influir un proceso natural, solamente por la fuerza de sus deseos. Y estábamos en el interior de un museo en Ontario, y nosotros no habíamos llevado paraguas, pero algunas personas sí. Y el cielo estaba todo encapotado, y empezó a llegar lluvia, faltaba una media hora para la boda, y comenzó a llover. Se abrieron todos los paraguas y yo con otros estudiantes, dijimos: “Vale, mediremos para mejorar tiempo”. No tardó ni un minuto y hubo una apertura en las nubes, y el sol empezó a brillar justamente en esa zona, sólo en esa zona.

Llegados al verano de 1991, no había llovido en Israel en dos años. El agua, en el único lago de agua dulce del país, el lago Kinneret, había caído quince centímetros por debajo del nivel del mar. Entonces, diez mil israelíes se concentraron en el Muro de las Lamentaciones, para rezar por la lluvia. Al tercer día, la lluvia descendió torrencialmente sobre el país. Mucha gente explicó este hecho como una simple coincidencia, pero la creencia en las coincidencias no es algo científico ni religioso. Desde un punto de vista científico, si hay un determinante científico. Pero desde un punto de vista religioso, hay cosas que se hacen que tienen influencia sobre el resultado. La coincidencia es la forma que tiene la gente de eludir, el tener cualquier tipo de responsabilidad.

Al igual que el grito de un pájaro en la montaña puede causar una avalancha poderosa, o el movimiento de las alas de una mariposa pueden cambiar el clima de un continente entero, de igual forma, la gente puede lanzar procesos globales solamente por el poder de su pensamiento. Y eso no es exageración alguna, que un solo científico familiarizado con los sistemas teóricos lo dude. Es por completo, cuestión de esperar el momento en el que el sistema esté en desestabilización completa. En la fase de desestabilización, el solo movimiento del pensamiento es suficiente para que el sistema comience a cambiar. No siempre lo veo, cuando mi propio error o pecado vuelve a mí con otra guisa. Aunque en esencia sigue siendo una única unidad, lo que quiera que sea que yo haya hecho mal, me es devuelto. No como castigo, sino como resultado.

Con toda la abundancia del agua en el planeta, menos de un 1 por ciento del mismo, está disponible como agua potable. Este suministro ha permanecido prácticamente intacto en el curso de la historia humana, mientras que la población ha seguido su crecimiento constante. El mundo no ha visto a tantas personas, como las que hay sobre el planeta hoy día. Siete mil millones de personas. Habría habido agua potable suficiente para todos, si no fuese por el severo ataque de la civilización humana. Mira, imagina, si simplemente no hubiera ningún agua que desapareciese en las profundidades subterráneas. ¿Quién te dará agua que brote libremente de la tierra, con facilidad para ser recolectada? Hoy más de mil millones de personas en la Tierra carecen de acceso al agua potable. Más de cinco millones de personas, la mitad de ellos niños, mueren cada año por esta causa. Esto es diez veces más de los que perecen por las guerras cada año.

Si este problema sigue sin resolverse, el agua podría convertirse en fuente de conflicto internacional en el siglo veintiuno. Ya está consiguiendo status de recurso básico, empezando a figurar en el diálogo político entre países y gentes. Hablamos mucho acerca de una próxima crisis de petróleo, porque se nos acabará el petróleo, pero pienso que es mucho más importante que nos preocupásemos por el agua, de que no nos encontremos con una crisis de agua. Según los datos de la ONU, cerca de diez millones de toneladas de petróleo son vertidos anualmente en los océanos del mundo. A lo largo dela costa del Atlántico de los EEUU, están enterrados noventa mil millones de residuos radiactivos, con cien kilo-curios de actividad radiactiva. Mientras, su homólogo europeo tiene quinientos kilo-curios. Países con acceso al mar vierten residuos industriales, de construcción y radiactivos al mar. Mientras es vertido y desciende por una columna de agua, algunas de las substancias contaminantes se disuelven, cambiando no solamente la calidad del agua, sino también su memoria.

El océano sigue siendo capaz de borrar estas memorias debido a su salinidad. Pero no obstante el efecto del engaño permanece, también necesita ser discutido y estudiado. Porque a grandes niveles de engaño, en ocasiones una memoria comienza a tener una influencia, incluso más fuerte que su luz, por así decirlo. Niveles de espejismo, con altas concentraciones, debemos prestar atención a esto. Este es un período muy difícil de nuestra existencia planetaria. Ya hemos arado todos los terrenos posibles, perdiendo un 33 por ciento de nuestro manto verde y la mitad del plancton de los océanos. El problema puede que parezca lejano, pero hay agua en todas partes. El año pasado, la temperatura de las frías aguas profundas, bajo la corriente del Golfo cayeron en un grado, en los últimos nueve años, el derretimiento de los icebergs de Groenlandia se ha triplicado. En los últimos treinta años la fuerza destructora de los huracanes se ha doblado.

El número de desastres naturales, va en aumento. En la década comprendida entre 1973 a 1982, mil quinientos desastres han ocurrido a nivel mundial. Entre 1983 a 1992 hubo tres mil quinientos, entre 1993 a 2002, hubo seis mil. 226.00 personas fallecieron o desaparecieron durante el tsunami de diciembre de 2004, al sudeste de Asia, mientras que medio millón se quedó sin hogar. Las inundaciones de octubre de 2005 en Europa, dejaron a doscientas mil personas sin hogar. Más de mil trescientas personas fallecieron durante el huracán Katrina en agosto de 2005. Un millón de personas quedaron sin hogar. Casi cuatro millones de personas han muerto en desastres naturales en los últimos treinta años, mientras cuatro millones y medio fueron afectadas. Si hoy le preguntas al hombre de a pie, si el hombre y la actividad humana son culpables del incremento de huracanes en el planeta, y su incrementada fuerza destructiva, pienso que uno de cada dos, diría que sí, que esto es una consecuencia de la actividad humana. Pienso que lo que está ocurriendo en nuestro mundo ahora, todos los tsunamis y climas frikis en todas partes, y el terrorismo, y el temor que nos sujeta.

Todas las cosas que están sucediendo son el resultado de la enfermiza salud individual. Y también afecta en el sentido contrario, y también pienso que es el resultado de la contaminación del agua. El fenómeno de la memoria estructural capacita al agua para tomar una impresión de todo lo que sucede a su alrededor y de conectar juntos a todos los sistemas vivos. Y cada uno de nosotros es un eslabón en la cadena interminable, de la transmisión de información. Pero en añadidura cada uno de nosotros es también una fuente de información. Cada una de nuestras acciones, emoción, pensamiento y palabra pronunciada, se separa de nosotros y se convierte en parte del entorno informativo. La suciedad de la información está contaminando el agua, acumulándose capa por capa en su memoria. Si ese proceso continuase interminablemente, el agua podría en esencia, perder su mente. Pero está dotada con una capacidad de auto-limpieza. Esto ocurre en el momento de fase de transición, cuando se evaporiza, para luego condensarse y caer como lluvia. O cuando se congela y se derrite.

Al sacudir la mugre de información el agua preserva su estructura básica, es decir, el programa para la vida. Por ejemplo: Einstein dijo una vez: “Me gustaría saber lo que estaba pensando”, refiriéndose a Dios. “Todo lo demás, son sólo detalles”. “Pero a mí me gustaría saber cómo creó este mundo” Todo comienza en el agua, en cierto sentido podemos decir que todo origina en el agua. Y en el agua todo llega a su fin. Para toda la gente, una persona debe estar limpia antes de ponerse ante Dios. En todas las religiones del mundo, el agua es una especie de intermediario, que une al hombre con el Creador. Los judíos realizan su ablución con la limpieza del agua en los mitzvahs. Para los musulmanes la ablución es un pre-requisito para la oración. Si trazamos las referencias hacia el agua en las escrituras sagradas, siempre están asociadas a la idea de la purificación.

Esto se hace más gráfico, por supuesto, en la narración del bautismo de los israelitas. En el Río Jordán, en los tiempos del profeta Juan, Juan el Bautista, Juan bautizaba con el bautismo del arrepentimiento. Y la imagen y el simbolismo del arrepentimiento de la gente, era la de sumergirse en el río. En la iglesia cristiana está el sacramento del bautismo. En primer lugar, ¿Por qué es un sacramento? Porque permanece oculto para nosotros en última instancia. ¿Qué sucede con una persona en el momento del bautismo? Es conocido que la energía divina, que en el lenguaje de la iglesia llamamos “Gracia”, desciende sobre la persona. Ha habido muchas guerras por razones de religiosidad en la historia humana. Peo en nuestro experimento, el agua reaccionó a palabras individuales de contenido religioso, formando preciosos cristales. Esto significa que la concepción de nuestra naturaleza, coincide con todas las religiones. La oración cristiana. La oración budista. La oración musulmana.

El doctor Emoto opina que los crímenes serios son cometidos, mayormente, en lugares en donde la gente maldice con más frecuencia. “Idiota.” “Te odio.” Recipientes de laboratorio con agua fueron inscriptos con jeroglíficos, con los nombres de personas bien conocidas. Amor. Esperanza. Alma. Madre Teresa. Hitler. Los numerosos experimentos del doctor Emoto, enfocados a encontrar la palabra que limpia el agua, más poderosamente, han mostrado que no se trata de una sola palabra, sino de una combinación de dos: Amor y Gratitud. El universo fue creado por el absoluto, por la fuente que produjo todo lo que existe. Todas sus manifestaciones materiales. Cada uno de nosotros tenemos un elemento del agua del océano primordial. Cada palabra nuestra es como una gota de agua, un medio del pensamiento, una fuente de información. Y estamos todos aquí para devolverlo al Absoluto, con amor y gratitud.”

Si has podido entender que esto que reproduje contiene elementos sectoriales relacionados con doctrinas que no compartimos o posturas científicas opuestas a nuestra fe, también podrás aceptar que lo hice con la intención de que, al finalizar su lectura, puedas confirmar una vez más lo que íntimamente ya sabes: que tú fe no es vana y que, si sabes en qué y en quién has creído, la batalla será ganada con seguridad.

(54) Escenas de Bautismos

Alguien seguramente logrará, en algún momento, arribar a una conclusión seria, revelada y fresca respecto a lo que nosotros hoy conocemos como el bautismo. En algunas denominaciones, incluso, es requisito indispensable y obligatorio para ser considerado como miembro de sus iglesias. En una gran mayoría de ellas, sin distinción denominacional, se somete a quienes quieren bautizarse, a interminables y sofocantes cursillos, donde se le pone a prueba, -aseguran- “para ver si sabe qué significa el bautismo”. Ah, sí, ¿Eh? ¿Y quién dijo que los que toman esos exámenes y dan esos cursillos, sí saben su significado? En todo caso, lo que saben es lo que su propia doctrina denominacional ha determinado que signifique.

(Hechos 1: 4) = Y estando juntos (Lucas está hablando de Jesús y sus discípulos), les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

Veamos: Jesús les dice a sus discípulos que no se vayan de Jerusalén hasta no recibir la promesa del Padre, cosa que Él mismo les había adelantado. ¿De qué promesa está hablando Jesús? De la que podemos leer en dos textos muy claros. El primero, Lucas 24:49: He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto. Examinemos: ¿Quién podría investirlos de poder desde lo alto? Obviamente, Dios, pero ¿Por intermedio de quién? Del Espíritu Santo. ¿Esa era la promesa del Padre? Evidentemente, pero veamos lo que dice Juan 14:16: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. Aquí completa y confirma lo anterior: Quien recibe el ruego es el Padre, que todos sabemos es Dios mismo. Y dice que el Padre les enviará “otro” Consolador. ¿Quién es? Si el que lo otorga es Dios Padre y quien lo está anunciado es el Hijo, obviamente, no puede ser otro que el Espíritu Santo, esa es la promesa. Y así lo confirma el autor de Hechos en el verso siguiente.

(5) Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

No sé qué te hayan enseñado a ti en tu lugar de congregación o, al menos, en el lugar físico en el que diste tus primeros pasos como creyente. A mí me acompañó el Señor desde mi anónimo inicio como hijo del Altísimo. Me hizo nacer al evangelio en medio de un grupo de muchachos jóvenes, que se congregaban en una iglesia de corte pentecostal, a la que yo no acudí nunca como miembro, aunque luego fuera bautizado en aguas en ella por un hombre maravilloso en toda su esencia espiritual y humana que por entonces era su pastor. Y allí aprendí que lo del bautismo con el Espíritu Santo era un hecho real y efectivo. Luego me tocó congregarme con hermanos más conservadores y ortodoxos, que no adherían a esta doctrina, a la cual en lugar de bautismo llamaban llenura o plenitud. No le hace. Entiendo que bautismo es la primera vez, pero que las subsiguientes, si las hubiera, ya no son un bautismo sino una plenitud mayor a la anterior. El Agua, aquí, era un distintivo ministerial del profeta Juan el Bautista que venía anunciando la llegada del Cordero de Dios, Jesús.

(Hechos 8: 26) = Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.

Sí, ya lo sé; este es uno de los versículos que te siguen asombrando y, confiésalo, hasta en ciertos casos, llevándote a pensar que quizás…estuvieran exagerando un poco respecto a los ángeles. ¡Si tú jamás has visto a ninguno! ¡Y mucho menos has oído a uno de ellos hablándote! ¿Cómo puede ser que antes sí y ahora no? Parecería simple la respuesta si sigues leyendo. Felipe no sólo oyó al ángel, sino que hizo lo que el ángel le ordenó. ¿Y eso qué quiere decir? Quiere decir que Felipe los conocía, sabía de su existencia y estaba dispuesto a darles el sitio especial que poseen: ministradores de parte de Dios para nuestras vidas. Eso, claro está, si lo crees; si no lo crees, no sólo no los verás nunca, sino que ni siquiera se tomarán el trabajo de venir a verte.

(27) Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, (28) volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.

Vamos por partes; el etíope estaba muy lejos de ser un simple y humilde morenito encargado de los quehaceres menores. Muy por el contrario, era un funcionario de muy alto rango del séquito oficial de la reina de Etiopía, que muy probablemente también era morena. Al mismo tiempo, es más que evidente que era un hombre temeroso de Dios, y gentil que adoraba sin pudores ni tapujos al Dios de los judíos. Y dice que iba leyendo al profeta Isaías. ¿Sabes qué? En el mundo antiguo, siempre se leía en voz alta. Durante su estancia en Jerusalén, este hombre probablemente escuchó hablar de la resurrección de Cristo y de los extraordinarios acontecimientos de Pentecostés, y ahora estaba leyendo el rollo de Isaías, precisamente el fragmento que hablaba de la muerte en sacrificio del Mesías.

(29) Y el Espíritu dijo a Felipe: acércate y júntate a ese carro.

Quiero preguntarte algo antes de continuar. Sé que no podré oír tu respuesta, pero no interesa, creo que ya la conozco. ¿Cuántas veces te predicaron algo respecto a Felipe? Lo voy a decir así: ¿Cuántas veces en tu vida eclesiástica, has escuchado alguna predicación o enseñanza seria fuera de lo convencional y conocido, respecto a Felipe? Yo ninguna. Es decir; alguna vez escuché a alguien hablar de él, pero no respecto a lo que yo voy a comentarte, sino a que fue transportado por Dios de manera sobrenatural. Lo hizo aparecer sobrenaturalmente junto a ese etíope y luego se lo llevó de la misma manera.

Pero yo rescato de esta figura otra cosa: Ya leíste anteriormente que él se levantó de donde estaba cómodamente instalado para ir a un sitio que ni siquiera sabía hacia dónde quedaba, sólo porque un ángel se lo ordenó. Y ahora vemos que es el propio y mismísimo Espíritu Santo el que le ordena que se acerque al carro del moreno etíope. ¿Quién era este discípulo que recibía directivas directas de ángeles y Dios mismo mediante Su Espíritu? Uno más, quizás. Pero muy por encima de lo que luego la historia recogerá. Los hombres les hemos otorgado más prestigio y fama a otros discípulos de Jesús que a Felipe, pero a mí se me ocurre, en este momento, desagraviar su figura y elevarla al grado que le corresponde.

(30) Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, (Recuerda que te dije que en esos tiempos se acostumbraba a leer en voz alta), y dijo: Pero ¿Entiendes lo que lees?

Veamos: Suena como con cierta soberbia este buen Felipe usando esa expresión, ¿No es así? Sí, pero eso se me contrapone con todo lo demás que voy conociendo de él. Su acatamiento a la orden del ángel, y ahora a la del Espíritu Santo. ¿Cómo podría ser soberbio alguien así? Y ahí es donde recuerdo algo que le escuché a un enorme hombre de Dios hace muchos años. Él dijo: Lo más parecido a la soberbia humana, es la autoridad divina” Conclusión: Felipe tenía discernimiento, y él “sabía” que este buen etíope, creyente sincero, pero muy nuevo todavía, leía porque ansiaba aprender y tenía verdaderamente hambre y sed de Dios, pero también sabía que su entendimiento todavía no estaba abierto. Y lo que leeré ahora me muestra que Felipe no se equivocó nada.

(31) Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

Yo recuerdo perfectamente los tiempos en que la Biblia era un completo misterio para mí. No sólo no entendía casi nada de lo que leía, sino que tampoco llegaba a entenderles a los que procuraban explicármela. Sin embargo, aun estando recién convertido y muy shockeado por cambios realmente importantes en mi vida, nunca llegué al grado de humildad que muestra aquí este etíope, rogándole a alguien que, conforme a su grado de funcionario de alto rango de un reino, indudablemente era de menor nivel en la escala social, que le enseñara algo que confesaba con toda sinceridad todavía no entendía.

(32) El pasaje de la Escritura que leía era este: como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.

(33) En su humillación no se le hizo justicia; más su generación, ¿Quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.

(34) Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: te ruego que me digas: De quién dice el profeta esto: ¿De sí mismo? ¿O de algún otro?

He sido maestro bíblico y, como a todo maestro de lo que sea que se esté enseñando, mi mayor gratificación era cuando un alumno no sólo me daba muestras de haber entendido lo que le había enseñado, sino que además se atrevía a formular una consulta del nivel y la característica profunda que este etíope recién despertado espiritualmente, le estaba formulando a Felipe. Porque para nosotros, hoy, claro está, es muy sencillo darnos cuenta que Isaías se estaba refiriendo proféticamente a Jesús, pero para este hombre, en ese tiempo y con todo el entorno que seguramente lo rodeaba, ¿Tú crees que era lo mismo? ¿No te parece que necesitaba un enorme discernimiento espiritual, y un toque del Espíritu Santo en su entendimiento, para poder arribar a una conclusión en forma de pregunta de ese tenor?

(35) Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.

Lo que sí he oído en más de una ocasión, es hablar de este Felipe como del prototipo ideal del evangelista. Y coincido. Tanto que nosotros nos ponemos a girar en derredor de nosotros mismos y nuestras propias elucubraciones e imaginaciones que, en muchos casos, no alcanzamos a presentarle a alguien el evangelio de Jesucristo, sólo por andar metidos en nuestros propios barullos teológicos. Felipe tiene que haber sido suficientemente claro y ungido como para que al etíope no le quedara ninguna duda que lo que se le estaba diciendo, era la estricta verdad. Lo que viene a continuación, deja en evidencia que eso fue exactamente así.

(36) Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua; ¿Qué impide que yo sea bautizado?

Nadie ha podido explicar con detalle, (Porque no ha sido escrito por nadie), qué fue lo que Felipe le dijo al etíope, cómo le presentó al evangelio de Jesucristo. Lo cierto es que tiene que haberle mencionado lo del bautismo de Juan y lo del bautismo del Espíritu Santo, ya que de otro modo jamás este hombre hubiera tomado por sí mismo una decisión tan firme y rápida de cumplir con ese ritual acuático. Finalmente, en el final del verso, el moreno hace una pregunta que hoy por hoy, todavía, en muchos lugares cristianos, siguen formulando miles de cristianos nuevos. ¿Qué impide que yo sea bautizado? Nota que la respuesta que dará Felipe dista bastante a la que se le da en la mayoría de nuestras iglesias.

(37) Felipe dijo: si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Una respuesta simple y definitivamente cierta. Es la misma que hoy por hoy deberían escuchar todos aquellos que por alguna u otra razón han decidido solicitar a las autoridades de la iglesia que posibiliten su bautismo. ¿Cursillos? ¿Para qué? Supuestamente, para saber qué es lo que están haciendo en el momento de entrar al bautisterio, ¿Verdad? ¿Eso es lo que se argumenta? ¿Y este etíope, no lo sabía? Yo creo que sí, y que la respuesta de Felipe solamente le otorgó la libertad de llevarlo a cabo. De allí que mi pregunta, aquí, se hace más que conveniente, indispensable: tú, que me estás escuchando o leyendo: ¿Has creído que Jesucristo es el Hijo de Dios? ¿O te has creído algunas de los miles de fábulas que Satanás metió en las mentes de los científicos, sin otra finalidad que la de anular la verdadera?

(38) Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

No me explico por qué se lo ha nominado a Felipe como el gran evangelista, si está en evidencia, conforme a este versículo, que era pastor. Porque si no hubiera sido pastor no hubiera estado habilitado para bautizar a alguien, ¿No es así? Al menos, eso es lo que se enseña todavía en la mayor parte de nuestras iglesias. No importa si la Palabra habilita a bendecir un bautismo o una boda a cualquier creyente con la simple autoridad de ser genuino y puro delante del Señor. La iglesia tradicional mediante sus estructuras también tradicionales, inventó que el único habilitado por Dios para bautizar, es el pastor. Lo lamento por Felipe, habrá que quitarle el honroso título de gran evangelista que le habían otorgado, ¿No es cierto? Por favor; detesto el pecado y la blasfemia, pero casi en un mismo nivel puedo detestar los inventos humanos hechos pasar como divinos.

(39) Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.

¿Quién dice que arrebató a Felipe y lo sacó misteriosa y sobrenaturalmente de ese carro y de ese río? El Espíritu del Señor. Se entiende que se trata del mismo Espíritu Santo que conocemos, ¿Verdad? Exactamente. Entonces, ¿Será demasiado fantasioso suponer que quien llevará a cabo el arrebatamiento final de la iglesia, será el mismo Espíritu Santo que aquí arrebató a Felipe? Parecería que no, ¿Verdad? Entonces ten cuidado; ni se te ocurra congregarte en alguna de las iglesias que todavía no creen en la labor y el poder del Espíritu Santo, y siguen predicando y enseñando que eso sucedió en la antigüedad, pero que ahora ya no ocurre. Puede sucederte que el día que el Espíritu venga a llevarnos a la presencia de Cristo, por tu iglesia no pase porque está en conocimiento que allí no creen en su existencia y, por consecuencia, no lo están esperando.

(40) Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

Felipe fue transportado de una manera sobrenatural desde el lugar en donde se encontraba anteriormente, a ese camino donde se encontró con el etíope. Lo ministró, se sentó junto a él en el carro, bajó con él al río, se sumergió en las aguas donde lo bautizó, (No cabe ninguna duda, de paso, que ese bautismo fue por inmersión ya que, de otro modo, ¿Para qué descenderían hasta el interior del río? Y si crees que esto es demasiado ofensivo para alguien, o aventurado de mí parte, al menos dame la concesión de que por aspersión no fue, ¿Sí? Y luego de toda esta historia que todos conocemos, el Señor hizo funcionar otra vez su “máquina del tiempo” y lo regresó nuevamente, en este caso a Cesarea, donde una escritura lo vuelve a encontrar, pero, nada menos, ¡Que veinte años después! El agua, en este episodio, es el elemento que sella la decisión de fe de un recién convertido.

(55) Recurriendo al Agua Viva

(Juan 7: 37) = En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

Las palabras «todo el que quiera, puede venir», se interpretan generalmente como queriendo decir que la salvación es un asunto dejado a la voluntad y decisión del pecador. Se reconoce que no todos son salvos, pues no todos quieren ir a Cristo, pero eso no sería debido a cualquier incapacidad de la voluntad o ceguera espiritual del entendimiento, sino simplemente a un mal uso del poder de la voluntad, de la que el hombre es dueño y señor. Aunque pueda admitirse que está inclinado por naturaleza a rechazar la salvación en Cristo, sin embargo, mantiene el poder para volverse y aceptarle: puede querer lo que le plazca, y desear todo lo que estime oportuno. Su voluntad es libre: soberana y arbitrariamente libre; por eso puede aceptar o rechazar a Cristo. Y esa facultad la conservará hasta la muerte. Lo que acepta hoy, puede dejarlo mañana. De ahí que sea salvo sólo si acepta a Cristo en el mismo instante de morir, o si mantiene hasta el final la decisión por Cristo que un día hizo. Si la aceptación ha durado toda una vida, pero al final se abandona, entonces estaría perdido.

Este planteamiento supone que es esencial para la libertad de la voluntad su condición de indiferencia o arbitrariedad, es decir, que puede escoger una cosa o su contrario sin ningún condicionante. Sin embargo, en esta postura no se explica por qué, si la voluntad es así, no siguen siempre en el peligro de elegir lo opuesto, y caer en la condenación, aquellos que gozan ya de la presencia de Cristo en el cielo. Mal encaja este tipo de libertad con la permanencia en la salvación para siempre.

En cualquier caso, es evidente que no podemos admitir ese planteamiento, pues es absurdo y opuesto a la experiencia, y contrario a todo lo que enseña la Escritura sobre el estado del hombre natural y sobre la gracia soberana de Dios para salvación. Una tal voluntad del hombre que sea indiferente y arbitraria, que pueda elegir una cosa o su opuesto, sencillamente no existe. La voluntad siempre está motivada para sus elecciones, nunca es neutral. Así ocurre en el mundo material; ¿Por qué quieres comer o beber? porque tienes hambre o sed. Cuando quedas satisfecho entonces ya no quieres. Lo mismo ocurre en el plano espiritual. El querer ir a Cristo tiene unos motivos específicos. A él se va porque se está anhelante del Dios vivo; porque se está cansado del pecado y se busca reposo, el reposo del perdón, de la justicia eterna y de la comunión con Dios; se va a Cristo porque se sabe que él es el único camino; porque se está sediento del agua viva, y la Fuente está abierta sólo en él. Y todo esto de ninguna manera es del pecador mismo, sino el fruto de la gracia.

Cristo es la fuente del agua de vida. En el paraíso de Dios el río del agua de vida fluye del trono de Dios y del Cordero, lo que significa que procede de Dios a través de Cristo. En el último día, el gran día de la fiesta de los tabernáculos, cuando la jarra de oro se llenaba con agua del estanque de Siloé, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. A la samaritana en el pozo, le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías, y él te daría agua viva. Y luego: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La apertura de esta fuente de agua viva en Cristo ya fue tipificada y predicha siglos antes en la antigua dispensación. La sed de los hijos de Israel fue maravillosamente apagada con agua de la roca, y el apóstol Pablo refiriéndose a ese milagro de la gracia, escribe que «todos bebieron de la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo» (l Corintios 10: 4).

Cristo los seguía en el peregrinar en el desierto, y se reveló a sí mismo al suplirles con agua de la roca. Es con la mirada puesta en su venida que clama Isaías: A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio vino y leche (Isaías 55: 1). Y también pudo proclamar la bendita promesa: Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida (Isaías 44: 3). Y el Señor promete por medio de su profeta Zacarías: En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y la inmundicia». Y acontecerá en ese día de salvación «que saldrán de Jerusalén aguas vivas (Zacarías 13: 1; 14: 8). Ese manantial está abierto en Cristo, y de él fluyen los ríos de agua viva.

El agua tiene en la Biblia un significado simbólico muy rico. Algunas veces hace referencia a la aflicción profunda que anega nuestra alma y las olas que nos abaten. Como un signo de realidades espirituales indica tres cosas principalmente: separación, limpieza y vivificación espiritual, y renovación. El agua del bautismo es un signo y sello de la separación espiritual del mundo en la comunión con Cristo, así como de la limpieza del pecado para la justicia eterna. Por eso las aguas del diluvio fueron un tipo del bautismo en Cristo, pues por el agua (no por el arca) fue limpiada la iglesia y separada del mundo impío que pereció bajo las aguas del juicio. En el mismo sentido tipificaron el bautismo las aguas del Mar Rojo, porque por ellas el pueblo de Israel quedó separado para Dios frente a Faraón y su ejército, y la casa de servidumbre en Egipto. Y por el bautismo el viejo hombre de pecado es tragado y surge el nuevo en Cristo, separado del pecado y del mundo impío, resucitado con Cristo a una nueva vida de comunión con Dios.

Es evidente, sin embargo, que el significado es algo diferente cuando se refiere a Cristo como la fuente de agua viva. En este caso indica vivificación, renovación, y satisfacción completa. Puede decirse, en primer lugar, que el agua viva (o de vida) representa principalmente, y en su sentido más profundo, al Espíritu Santo como el Espíritu de Cristo, por quien todas las bendiciones espirituales de salvación son concedidas a la Iglesia como un todo, y a cada creyente en particular. Ese Espíritu es el río de agua de vida que fluye constantemente de Dios a través de Cristo en la Iglesia. Esto queda señalado en Isaías 44:3, porque después de decir derramaré aguas sobre el sequedal, explica el símbolo añadiendo: Y derramaré mi Espíritu sobre tu generación. Así lo afirma igualmente Juan 7:37­-39, pues la promesa del agua viva la explica el apóstol diciendo: Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él. Y la imagen del río de agua de vida en Apocalipsis 22 muestra la misma idea, pues el río se presenta como saliendo del trono de Dios y del Cordero. Con la exaltación del Salvador y el derramamiento del Espíritu Santo poco después, en el día de Pentecostés, fue cumplida la promesa: el río de agua de vida comienza a fluir y se abrió la fuente de agua viva.

El río de agua viva representa al Espíritu Santo precisamente como el autor de nuestra salvación, que lleva a cabo en nosotros todas las bendiciones espirituales en los lugares celestiales en Cristo; bendiciones que él obtuvo para nosotros por medio de su perfecta obediencia, y su Espíritu las toma de él para concederlas a su pueblo. A este Espíritu se le llama Espíritu de vida; Espíritu de adopción, por el cual clamamos Abba, Padre; Espíritu de verdad, que nos guía a toda verdad; Espíritu vivificante; de santidad y santificación; de sabiduría, conocimiento y revelación; en fin, el Espíritu de Cristo.

Según esto, él es quien nos regenera y nos hace nacer de nuevo: partícipes de la resurrección de Cristo. Nos da comprensión y discernimiento de las cosas espirituales, ojos para ver, oídos para oír, corazones renovados para entender los misterios del reino de los cielos. Por él somos llamados de las tinieblas a la luz, del pecado a la justicia, de la corrupción a la santidad, de la muerte a la vida. Todas las bendiciones espirituales de conocimiento y sabiduría, de vida y gloria, de justicia y santidad, y todas las riquezas de la gracia, fluyen constantemente de Cristo en el Espíritu a toda la Iglesia y a cada creyente. Por esa gracia abundante somos renovados continuamente para vida eterna. Y este raudal de bendición espiritual queda simbolizado por el agua viva, o el río de agua de vida.

La multitud de bendiciones espirituales de salvación tienen su base y fundamento en una: la justicia perfecta. La justicia y la salvación están ligadas y conectadas de forma tan inseparable, que a veces la propia Escritura las intercambia. Tal como la esencia real de nuestra miseria es el pecado, así la justicia lo es de la salvación. Sin ella no hay vida, ni favor de Dios, ni comunión con él. Tenemos, por consiguiente, que ser hechos justos, y eso tanto en el sentido jurídico­-legal como en el ético­-espiritual. Necesitamos ser justificados. Nuestros pecados han de ser borrados y perdonados, y se nos tiene que imputar la justicia de Cristo, de manera que, aunque vivamos en medio del pecado y la muerte, nos podamos gloriar en nuestra justificación, con la certeza de ser justos ante los ojos de Dios. Mas también tenemos que ser santificados, vivificados a una nueva vida delante de Dios en santidad, libres de las tinieblas, la corrupción y toda mancha. Todo esto lo abarca la justicia, por eso en ella consiste nuestra salvación. Por lo cual puede decirse realmente que el agua de vida que fluye del trono de Dios y del Cordero, es un manantial constante de justicia, perdón, luz, santidad, amor a Dios, y vida eterna. ¡Benditos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados!

Hay que ir, pues, a Cristo para beber el agua de la vida, esto es, recibir de él y apropiarnos todas las bendiciones espirituales de la gracia para obtener justicia y vida. Cristo dice: Ven a mí y bebe. Entendamos bien esto. Es el Cristo de la Biblia, el Hijo de Dios encarnado, el que habitó con nosotros, que nos ha revelado al Padre y habla palabras de vida eterna, el que fue ordenado para morir en la cruz por nuestras transgresiones y fue resucitado al tercer día para nuestra justificación, el que fue exaltado en los cielos y recibió la promesa del Espíritu Santo, el que, finalmente, derramó su Espíritu en la Iglesia el día de Pentecostés: ese Cristo, y no otro, es la fuente abierta del agua de vida; él es nuestra justicia y nuestra redención completa, y se nos da a sí mismo y todas sus bendiciones de salvación por medio de su Espíritu. Y todo esto se realiza de una manera tal, que nos apropiamos y recibimos todas esas bendiciones espirituales de salvación por un acto consciente y voluntario de nuestra parte, con el que correspondemos al acto de Cristo de darse a nosotros. Este acto nuestro se expresa por las palabras «venir» y «beber». El agua de la vida, si se me permite usar la comparación, no es introducida en nuestra garganta por un tubo, sin que hagamos nada o en contra de nuestra voluntad. Aunque eso fuera posible, de ese modo nunca podríamos gustar su pureza y dulzura renovadoras. Y Dios quiere precisamente que la gustemos. Quiere que gustemos la gracia para cuya gloria hemos sido salvados, y que conscientemente experimentemos sus maravillas. ¡Hay que venir y beber!

¿Qué significa venir y beber de la Fuente de agua viva? Significa que estamos sedientos: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba; a todos los sedientos: ¡Venid a las aguas! Esta sed forma parte del querer venir. A menos que el pecador tenga sed del agua de vida, es decir, de justicia, nunca vendrá a Cristo, ni querrá beber en absoluto. Y esta sed implica, en primer lugar, que su alma tiene una profunda consciencia de su estado de pecado, de su condición perdida, de su carencia de toda justicia y de estar lleno de todo pecado y corrupción que le hace culpable delante de Dios. Implica que deplora su pecado en verdadero arrepentimiento y anhela el perdón, y la liberación de su poder y dominio, y busca ser revestido con las ropas de justicia. Significa, igualmente, que reconoce que Cristo, como la plenitud de la justicia, es la única Fuente de agua de vida de la que tiene que beber. Significa que el pecador suspira por Cristo y todas sus bendiciones de salvación. Pero es necesario más: tiene que oír y atender la palabra de Cristo: «Ven a mí y bebe». No se trata solamente de reconocer su miseria y la grandeza de Cristo, sino que debe volverse a él, recibirle, creer en él y por fe obtener perdón y justicia, sabiduría y conocimiento, luz y vida eterna. Entonces, y sólo entonces, beberá y su alma quedará saciada.

¿Quién vendrá? ¿Cuál es la relación entre Cristo como la Fuente de agua viva y el pecador? ¿Se trata simplemente de que Cristo es la Fuente que brota y brota, y envía a sus predicadores para que llamen la atención de la gente respecto a ese manantial, limitándose a esperar que alguien decida venir y beber? ¡No! Si fuera así, nadie vendría; todos despreciarían esa fuente. Porque todos los hombres son por naturaleza hijos de ira, muertos en delitos y pecados, siguiendo la corriente de este mundo, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos. Tienen sed, pero no de justicia. Su sed es para las cosas del mundo, de los deseos de la carne, de los deseos de los ojos y de la vanagloria de la vida. El hombre natural siempre se gloría de su propia justicia y desprecia con el pie la de Dios. Si el venir depende de su voluntad, jamás vendrá. Ni el más formidable ejército de atrayentes y hábiles predicadores podrá nunca persuadir a un solo pecador para que venga y beba. Nadie tiene de sí mismo este querer.

Más Cristo está en primer lugar. Y nuestro querer ir y tomar del agua de vida gratuitamente es sólo la reacción de su acto de gracia por el que se da a sí mismo a nosotros. Él se nos da, y nosotros le recibimos. Nos da ojos espirituales para ver nuestra propia miseria y desdicha espiritual, y vemos las riquezas de su plenitud; entonces le miramos como nunca antes lo habíamos hecho. Él nos lleva, y nosotros vamos. Nos da sed, y bebemos. Cambia nuestro corazón, nuestra mente, y nuestra voluntad por su Espíritu y su Palabra, y le encontramos más precioso que todas las riquezas del mundo, y todo lo consideramos estiércol ante la excelencia de su conocimiento. ¡Que nadie se gloríe en sí mismo! Si no tienes sed del Cristo vivo, se debe a que eres ciego, muerto, desnudo y miserable; enemigo de Dios, aborreciendo toda justicia, aunque presumas de bondad; amas más las tinieblas que la luz, y te glorías en tu propia vergüenza. No te llenes de soberbia delante de Dios, como si tuvieras el poder de decidir venir a él cuando te plazca. Cristo es el Señor. ¡Nadie va a él, si el Padre no lo trae! Por otra parte, si tienes sed y vienes a Cristo para beber, no te ensalces, pues no has venido de ti mismo. Fue su gracia la que te dio la sed. Fue él quien dijo: ¡Ven! y tú fuiste. Fue él quien se dio a sí mismo a ti, y tú bebiste, y continúas bebiendo para vida eterna. ¡El que se gloría, gloríese en el Señor!

(56) Ejercitando la Purificación

El siguiente pasaje de Efesios 5, lo he incorporado porque contiene una mención al agua que merece ser destacada. Sin embargo, viene acompañado por la conocida paráfrasis que Pablo realiza con el matrimonio, en directa comparación con Cristo y su iglesia. Texto que ha sido utilizado por los ultras legalistas, sumados a otros “istas” por el estilo, (Entre ellos, machistas), para elaborar conceptos de dominación patriarcal que todavía le está trayendo dolores de cabeza a la sociedad del siglo veintiuno. Y como estas expresiones de Pablo, pese a toda la madurez imperante, todavía pueden ser interpretadas con tendenciosidad, quiero comenzarlo, no desde el verso 22, que sería lo correcto, sino, desde el anterior, que si bien cierra otra cuestión importante como es la de la sabiduría, determina con contundencia la base principal de todo lo que se hablará después.

(Efesios 5: 21) = Someteos unos a otros en el temor de Dios.

En principio, la etimología misma de esta palabra, Someteos, nos muestra que habla de tomar el lugar divinamente dispuesto en una relación dada. Nunca se exigirá sometimiento de unos seres humanos a otros; ello sólo puede tener lugar sobre la base de la confianza y de la voluntad. Esto es: al creer en la Palabra de Dios y estar dispuestos a aprender a crecer espiritualmente a través de nuestras relaciones con los demás. Someterse los unos a los otros, por lo tanto, implica inclinar nuestra voluntad para con los aspectos en los que el otro tiene mayor conocimiento, aprender, y luego aguardar que los demás hagan lo mismo con nosotros. Pero siempre seguirá siendo una sumisión de los unos a los otros, nunca jamás “de los todos a algunos”. En función de eso y teniendo muy en cuenta esto, Pablo escribe lo que sigue, en referencia al modelo Cristo-Iglesia como el de esposo-esposa.

(22) Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; (23) porque el marido es la cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su Salvador.

En un matrimonio cristiano en su contexto general, conformado por un hombre y una mujer amantes de Dios y consagrados a su servicio y al cumplimiento de su voluntad y su propósito, este orden divino es un verdadero reaseguro de imbatibilidad. Si el hombre es cabeza de un hogar porque al mismo tiempo está sometido a Cristo, que es cabeza del cuerpo, su esposa, su ayuda idónea, será imbatible para el diablo y quien quiera que pretenda perturbarlos. Si ese matrimonio es disfuncional espiritualmente hablando, ya las cosas tienden a ser diferentes. Un hombre incrédulo jamás podría ser cabeza espiritual de su casa por una sencilla razón: Cristo no tendría por donde derramar sus bendiciones, ya que le estaría faltando el canal conductor que es ese hombre que Dios diseñó para que lo fuera. Si el hombre es cabeza de su mujer y de su casa, como Cristo lo es de su iglesia, ese hombre deberá sostener espiritualmente a toda su casa, partiendo de su propia relación con el Señor. Si no la tiene, no es ni puede ser cabeza de nada. Que quede claro. De otro modo, como iglesia de estandarte de amor, estamos propiciando lo contrario, hasta la llamada “violencia de género”. ¿O crees que dentro de la iglesia no existe?

(24) Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

¿Se emborracha Cristo y anda de parranda con otras mujeres? No. ¿Le huye al trabajo y castiga a sus hijos por nada? No. Muy por el contrario, trata a su iglesia como a vaso más frágil. Le enseña a pelear sus batallas, pero las grandes guerras las gana Él. Eso es el modelo del marido que puede aspirar a la sujeción de su esposa y su familia. Cuando un hombre tiene estas características, para cualquier mujer cristiana, estarle sujeta no es un esfuerzo, es un privilegio. Pero en otra condición, el diseño de Dios está tergiversado, y como toda cosa torcida, jamás podrá llegar a buen puerto.

(25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (26) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Conclusión luego de estos tres versos. Si el 21 dice que debemos someternos unos a otros, si el 22 añade que las casadas deben estar sujetas a sus maridos y si el 25 concluye en que los maridos deben amar a sus mujeres, ¿Vamos a seguir creyendo y enseñando que son versos separados y que cada uno significa exactamente lo que dice? Porque en ese caso, los maridos no deberían someterse a sus mujeres, aunque contraríen el verso 21. Y tampoco sus mujeres estarían obligadas a amar a sus maridos. ¿No será, tal vez, que la sujeción es mutua, al igual que debe serlo el amor conyugal? Porque si todo es como Cristo y su iglesia, mucho me temo que a los unos y a los otros, todavía nos falta muchísimo.

Todo lo que viene luego, nos muestra con absoluta claridad que Pablo hace una comparación, una especie de parábola donde los personajes centrales son los miembros del matrimonio, aunque en franca comparación y modelo de lo que es la relación Cristo-iglesia. Y aquí es donde aparece el agua. Como elemento que purifica la iglesia mediante la Palabra. ¿Podemos decir, entonces, que el agua es la Palabra de Dios? No sé si podemos decirlo así, de manera total y global. Lo que sí podemos consignar es que es de alguna manera, la purificación de la iglesia, y no estamos hablando desde lo físico ni lo literal.

(57) El Agua en La Antártida

La Antártida, conocida como el “Continente Blanco”, se ubica al sur del paralelo 60 en la zona polar austral; sus límites están definidos por la denominada “Convergencia Antártica”, determinada por los extremos australes de los océanos: Pacífico, Atlántico e Índico. Su área es de 14 millones de kilómetros cuadrados (273 veces la superficie de Costa Rica), pero la población no llega a 4.000 personas. Este territorio no pertenece a ningún Estado, en sustitución existe el “Tratado Antártico”, firmado, en 1959, por 45 países, con el propósito de dedicarlo a la paz y a la investigación científica. Sus características topográficas y climáticas son inhóspitas, con fríos intensos que llegan a ochenta y nueve grados bajo cero, como ejemplo, en la “Estación Vostok” a cargo de Rusia.

En la Antártida se almacena el 70% del agua dulce del planeta a pesar de que no existen ríos ni lagos en su territorio. Paradójicamente, el promedio de precipitación anual es similar al de la zona más seca del Sahara, el cual oscila entre 101 a 152 mm. Este continente blanco, junto con el Polo Norte, son esenciales para mantener el equilibrio del clima a nivel mundial. Lógicamente, la intensidad del frío y la acumulación del 90% del hielo del planeta, limita el desarrollo de la vida vegetal y esta a su vez de la vida animal. Sin embargo, en su zona costera existen 350 especies de líquenes y algas; musgos, bacterias y dos plantas que florecen, cuyos nombres científicos son Deschampsia antártica y Colobanthus crassifolius. La mayoría de los animales son artrópodos (ácaros, insectos).

En esta zona habitan seis clases de focas y cinco tipos de pingüinos, doce especies de ballenas y, aproximadamente, 200 variedades de peces. Aunque la extensa masa de agua está congelada, el Continente Blanco es una zona viviente, pero, sobre todo, es fundamental para mantener el clima y el ciclo hidrológico en el mundo. Lamentablemente, sobre este continente de agua, existen dos amenazas; la primera, es el efecto del cambio climático, ya que el aumento de la temperatura global ha incrementado el deshielo y el desprendimiento de bloques de hielo como la plataforma de Wikins, con más de catorce kilómetros cuadrados y ciento cincuenta metros de profundidad o grosor.

La segunda amenaza son los grandes yacimientos de petróleo, uranio, cobre, carbón y oro que existen en esta región, los cuales más temprano que tarde despertarán la avaricia humana, provocando sin lugar a dudas la alteración del equilibrio de la flora y fauna de dicha zona y en consecuencia la del mundo entero. Ante estas amenazas, es necesario y recomendable cambiar el estilo consumista de la humanidad para disminuir la producción de gases de efecto invernadero y cambiar nuestra zona de confort, en beneficio de la sobrevivencia en este hermoso planeta Tierra. Puede decirse con toda certeza, entonces, que a partir de las tareas que hoy por hoy se llevan a cabo en la zona, el agua aquí es un elemento de estabilidad climática.

(58) Por Causa de Tus Malestares

Dentro de las sugerencias y consejos que el experimentado Pablo le brinda a su discípulo Timoteo, en cuanto a cómo desarrollar su flamante ministerio, hay uno que, en apariencia, tiene relación directa con algo personal, pero que, en la genuina realidad de la revelación más profunda, tiene que ver con otra cosa. Está insertado en medio de muchas recomendaciones que, de paso, podemos examinar una vez más en beneficio nuestro y de todo lo que hagamos para el Señor.

(1 Timoteo 5: 17) = Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

Hay una clara división y distinción entre lo que aquí se denomina como anciano, a lo que luego se rotula como predicador o maestro. Y esa división también se manifiesta entre predicar y enseñar. Son muchos, hoy, los que todavía suponen que es lo mismo. Lo explico a la inversa: enseñar, tú lo sabes y yo más que nadie, es adquirir conocimientos por todos los medios a disposición, sin otra finalidad que la de luego traspasarlos a quienes los ignoran. Esa es la tarea de un maestro. Podrá fluir como pastor, podrá fluir como evangelista, podrá fluir como profeta y hasta como apóstol, si se lo necesita, pero es indefectiblemente maestro. Y al serlo, su mayor razón de vida será saber para contar, aprender para enseñar. No necesariamente tiene que crear enseñanza, puede repetir la oída o leída a otros, aunque pasándola en limpio para que todos lo entiendan. Un maestro secular no está enseñando algo que le pertenece, está enseñando algo que primeramente él o ella tuvo que aprender. El maestro bíblico, se toma de la teología y la enseña. El maestro del Señor, espera que el Espíritu Santo llegue y lo guíe a toda verdad.

Predicar, en tanto, (Y a esto lo hemos enseñado ya en otros trabajos), es un término que viene de una conjunción de dos vocablos: Pre, que siempre es antelación, anticipación, algo que se menciona antes que ocurra, y dicar, que es una expresión que termina refiriéndose a los ángeles caídos, esto es, lo que nosotros hoy en el argot eclesiástico llamamos familiarmente demonios. Por lo tanto, resultaría sumamente incoherente decir que vamos a predicar, pero sin hablar de guerra espiritual, Satanás o demonología. Predicar es directa y sencillamente Guerra, y será muy bueno que aquel que decida hacerlo, sepa perfectamente a qué deberá atenerse. Ningún soldado que participe de una guerra, por mejor instrucción que tenga y mejores armas que porte, puede asegurarse que no recibirá ningún disparo ni saldrá de esa guerra sin ninguna herida. Y por sobre todas estas dos acepciones laborales del evangelio, está la que aquí se puntualiza como esencial: honestidad.

(18) Pues la Escritura dice: no pondrás bozal al buey que trilla: y digno es el obrero de su salario.

Poner bozal al buey que trilla, en la agricultura antigua a la cual se refiere, tenía que ver con no permitirle a ese animal poder comer un bocado del cereal que estaba ayudando a trillar con su esfuerzo. Tiene que ver, naturalmente, con el alimentarse de un trabajo que se realiza. Algo así como que el panadero coma un bocado del pan que está elaborando, o que el prestigioso chef internacional pruebe una porción del plato excepcional que está preparando para un cliente. Al decir luego que el obrero es digno de su salario, se está avalando que aquellos que trabajan a tiempo completo para el evangelio, deberán percibir un salario por ello. De hecho, esto hoy se practica y mucho. Tanto que, con el correr de los tiempos, muchos supuestos cristianos se han incorporado a tareas rentadas de su congregación, de su ministerio o de su denominación, sin estar del todo consustanciado con lo espiritual de cada labor, sólo por acceder a un necesario salario. Lo que les falta entender a los obreros que buscan ser dignos de su salario, es que a ese salario lo abonará el verdadero jefe que tiene todo esto, el Señor: A veces, usará organizaciones, a veces personas sueltas y, en algunos casos, hasta incrédulos.

(19) Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.

No voy a negarlo ni a minimizarlo; hay pastores y líderes prominentes que han caído en los peores pecados imaginables. Fornicación, si eran solteros o adulterio, si eran casados. Y uso de pornografía o pedofilia, en ambos casos. Eso es cierto, real, se ha comprobado y probado decenas de veces y ha ocasionado verdaderas hecatombes en distintos lugares. Hemos visto, incluso, derrumbarse tremendos ministerios internacionales, con llegada a todo el planeta mediante la televisión o Internet, por causa de pecados de esa clase de parte de sus principales referentes. Es obvio que, en cada ocasión que algo así ha ocurrido, la fe de muchos se deteriora y, en casos, hasta hay gente muy nueva que se hace a un costado por causa de su enorme decepción. Sin embargo, de lo que Pablo habla a aquí advirtiendo a Timoteo, es del otro costado de este mismo asunto. De cuando por motivos diversos, tales como celos, envidias o despechos, cualquiera de estos pecados mencionados es inventado mediante calumnias e injurias sin otra finalidad que derrumbar a alguien que estaba haciendo bien las cosas. Detrás de esto está el enemigo, de acuerdo, pero el enemigo es un espíritu que siempre necesita cuerpos físicos para manifestarse.

(20) A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

¡Un momento! En todo grupo de cristianos que he conocido y que conozco, todavía, hay una elogiable tendencia al reconocimiento de problemas domésticos. Al menos, eso en los grupos que se conducen con convicciones firmes y madurez manifiesta, no hablo de grupos eminentemente religiosos o ritualistas. Y como tal, se han detectado y puesto en el tapete de las disciplinas y todos los mecanismos existentes en los círculos cristianos, para el tratamiento del pecado interno de algunos de sus miembros. Sólo un detalle que, a la luz de lo que estamos leyendo, no es menor. Siempre, al menos que yo recuerde, no sé cómo te habrá ido a ti donde tú habitas o congregas, esas disciplinas, esas reconvenciones o suaves o menos suaves reprimendas a los infractores de las leyes de Dios, han sido en un marco privado, no digo clandestino, pero sí fuera de la mirada curiosa o morbosa de sus hermanos. Para protegerlos, se asegura. Para cuidarlos y restaurarlos al menor costo emocional posible, se añade. ¿Malo? No lo puedo decir, no soy quien; pero sí opuesto a lo que la Palabra nos muestra en este pequeño verso. Porque aquí, fuera de toda mala intención o ánimo destructivo, si yo no he leído mal, dice: repréndelos delante de todos. ¡Delante de todos! Punto. Ahora, cada uno haga lo que crea mejor, no soy quien para opinar nada. Pero lo que está escrito, hasta hoy, es esto.

(21) Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.

Tengo una sola duda en este versículo, y es si donde leemos por la traducción: ángeles escogidos, en realidad y partiendo de la palabra utilizada en el original, no está hablando de mensajeros, y no de serafines o querubines. No modificaría demasiado la esencia del contexto, pero ya no estaría refiriéndose solamente a Dios Padre y a su Hijo, como testigos de lo que declarará luego, sino también de los mensajeros que Dios envía a guiar a los hombres por los caminos correctos. Y le añade que todas estas cosas que han sido tratadas, sean guardadas, (Lo que equivale a decir sostenidas, protegidas, respaldadas), sin prejuicios, que es ese sentimiento que en más de una ocasión nos ha hecho equivocar muy feo con respecto a las personas, y agrega un concepto que muy bien podría servir de estandarte para todas nuestras congregaciones de hoy: sin parcialidad. Esto es: sin favorecer a unos, perjudicando a otros, sólo por vinculación comercial, negocios, arreglos políticos o amiguismos.

(22) No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.

La mayoría de los cristianos que han accedido a información básica de guerra espiritual saben muy bien que no pueden ni deben ir a poner la cabeza bajo las manos de cualquier desconocido que llega asegurando ser un enviado de Dios. Estos hermanos saben muy bien que la transferencia de espíritus (No estoy hablando del Santo, obvio), es una realidad y que, por haber pasado por esa experiencia, muchos padecieron verdaderos infiernos terrenales hasta que pudieron caer en cuenta respecto a cuál había sido la vía de ingreso de demonios en sus vidas. Sin embargo, muchísimos menos que esa mayoría son los que saben que cuando la acción se da a la inversa, también puede ocurrir lo mismo. Decenas de casos de líderes que vivían vidas normales y tranquilas, de pronto se vieron conmovidos por reacciones personales impropias e imprevistas que no parecían tener explicación coherente, a menos que hubieran recibido alguna transferencia espiritual maligna al imponer sus manos sobre gente que estaba muy tomada, al tiempo que ellos no se encontraban en su mejor situación ante el Señor. De eso es que Pablo le habla aquí a Timoteo. Y un pequeño añadido a lo que hoy llamamos con elegancia “permisividad”, pero que en realidad y tal como el apóstol lo señala, es complicidad.

(23) Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.

Y aquí llegamos a este versículo que, a la vista de todo lo demás que ha sido dicho, parecería ser de una completa incoherencia. ¿Cómo podría ser que, en el marco de una serie de consejos de suma profundidad sobre el comportamiento espiritual como líder, Pablo cambie en un violento giro su discurso para introducirse en un consejo más bien de medicina alternativa para con las dolencias de Timoteo? Los teólogos que gustan de tomar estos textos de modo literal, han hecho centenares de especulaciones al respecto, aunque sin llegar a emitir un concepto que, por lo menos, no caiga en un suspenso de carencia de coherencia. Yo no tengo ninguna prueba palpable o bíblica para respaldar lo que voy a decirte, sólo es algo que en mi interior se dibujó de inmediato a leerlo. De la misma manera en que en otros casos, me ha llegado alguna revelación, aunque no tengo elementos para asegurar que esta lo sea. Yo creo que lo que Pablo le dice a Timoteo, su discípulo devenido a líder, es que abandone el agua de vida, elemento muy valioso, pero sólo al inicio de la vida de fe de las personas, y que pase al vino de la revelación, que es el único que posibilitará una vida abundante aquí y ahora. El agua, entonces, aquí es nuevamente el elemento que representa la vida.

(59) Agua Salada y Agua Dulce

Ya fue dicho en varias acotaciones: el agua cubre el setenta y uno por ciento de la superficie de la corteza terrestre. El 96,5% del agua total se concentra en los mares y océanos. La mayoría del líquido del planeta Tierra es salado, con una concentración de 35 gramos por litro de cloruro de sodio y otros compuestos; el restante 3,5% es agua dulce, del cual un 1,74% se concentra en los glaciares y casquetes polares, un 1,72% se ubica en los acuíferos y glaciares continentales y un 0,04% en lagos, humedales, atmósfera, embalses, ríos y seres vivos, en orden decreciente.

El equilibrio entre el agua salada y el agua dulce es la esencia de la vida en nuestro planeta, ya que esta relación, y el volumen, se han mantenido constantes por medio del ciclo hidrológico en sus etapas evaporación, transpiración (bosques), condensación o precipitación y el desplazamiento hacia los mares y océanos. En concordancia con la citada relación, la evaporación del agua de mar proporciona, en gran parte, la humedad contenida en la atmósfera. Solo una pequeña parte proviene del agua de lagos, ríos, humedales y de la evapotranspiración de las plantas. En este sentido, el mayor productor de agua dulce es el agua salada. Muchos nos hemos preguntado, ¿Por qué si el ser humano necesita más agua dulce para su vida diaria, la mayoría del líquido existente es agua salada? La respuesta no es sencilla. Se basa precisamente en el ciclo hidrológico e integralidad del clima, en las diferentes latitudes de la Tierra.

Un ejemplo sorprendente del papel que desempeñan los casquetes polares en las corrientes marinas, y éstas a su vez en el clima, se presenta en la Antártida. Durante el invierno, su superficie crece en promedio 22%, porque el agua marina se congela, lo que ocurre al alcanzar el agua salada una temperatura de -1,8°C. El congelamiento forma cristales de hielo (agua dulce), provocando corrientes de sal o salmueras, las que por su peso se precipitan al fondo del mar, formando corrientes marinas desde los polos hacia diferentes zonas del planeta e influyendo en el clima y el equilibrio integral de la vida en el globo terráqueo.

Otro ejemplo es la variación de los niveles o concentraciones de salinidad en las diferentes zonas del mundo. El agua alrededor de los polos es menos salada que en el Mar Báltico, y ésta a su vez es menos salada que en el Mediterráneo. Es importante resaltar, para confirmar que la relación entre el agua salada y el agua dulce no es casualidad, que la primera, al contener 3,5% de sal, es más resistente a la contaminación por gérmenes, lo cual contribuye a mantener la salud mundial.

Lo dicho, aunado a la inmensa fuente de alimentación que representan los mares y océanos, ratifica que el equilibrio establecido por el Señor entre el agua dulce y el agua salada, hace que el volumen total sea el mismo desde el génesis de este hermoso planeta azul. Por esta razón, los seres humanos debemos preocuparnos por estudiar a profundidad las relaciones existentes, con el propósito de comprenderlas y ejecutar las acciones necesarias para la protección de la vida en la Tierra. Cómo puedes ver, ya, a esta altura del relato, el agua es mucho más de lo que inicialmente creías. No te preocupes ni te culpes, a mí me pasó primero. Por eso, cuando el Espíritu Santo me guio a estudiarlo, fui obediente. ¡Si yo ya sabía que iba a tener que hacerlo!

(60) El Asunto de la Remisión

No debe haber ni un solo cristiano en el planeta que no sepa a qué vino Jesús el Cristo, a la tierra. Todos te darán sesudas explicaciones respecto al pacto de sangre, al lavamiento de la impureza y a la remisión de pecados. Y estarán correctas sus explicaciones. Sin embargo, son muy pocos todavía los que pueden explicar y con bastante carencia argumental, respecto a cuál es la tarea de un mediador y el porqué de su necesidad. Hay un texto en la carta a los Hebreos, que si bien no está todavía todo lo iluminado que me gustaría, al menos trae dos o tres conceptos que bien vale la pena examinar. Con presencia de agua, obviamente.

(Hebreos 9: 11) = Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, (12) y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Si como creyente tienes un auténtico y más que genuino motivo de celebración, ese motivo es el que has ganado el acceso a Dios gracias a la sangre derramada por Jesucristo. No estarías celebrando nada si Jesús no hubiera ido a esa cruz a morir colgado como el más vil de los delincuentes. De hecho, Jesús introdujo el sistema ideal hacia el cual apuntaban todos los viejos rituales. Su ministerio tuvo lugar, no en un santuario terrenal, sino en la esfera de las realidades celestiales. Esa es la diferencia primaria entre una convicción íntima y una religión externa.

(13) Porque si la sangre de los toros y los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, (14) ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Está claro que Jesús ofreció en sacrificio su propia sangre. Si el sacrificio de animales, hasta allí, procuraba limpieza ceremonial, es para preguntarnos cuánto más podría lavar las almas el sacrificio espiritual de Cristo. Máxime cuando Él no era merecedor en absoluto de ir a esa cruz que nos correspondía a todos nosotros.

(15) Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

(16) Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador.

(17) Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive.

(18) De donde ni aún el primer pacto fue instituido sin sangre.

El paréntesis aquí tiene que ver con algo que ya hemos enseñado en alguna otra oportunidad, pero que bien vale la pena reiterarlo una vez más. Está más que claro que tanto el primer pacto como el segundo tienen a la sangre como elemento vital y singular. De allí que, si el segundo pacto se produce cuando se derrama la sangre de Jesús en la cruz, que es lo que enseñamos y aprendemos, considerar a los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) como parte del Nuevo Testamento (que es como decir Nuevo Pacto), sería incorrecto, ya que ese pacto recién comienza en el final de cada uno de esos textos, en el relato de la crucifixión. La vida ministerial de Jesús no se desarrolla en el Nuevo Testamento, sino en el Antiguo. En todo caso, su vida ministerial lo está creando.

(19) Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, (20) diciendo: esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.

Y aquí aparece el agua, entremezclada en un curioso elemento conjunto para certificar el pacto. Si tenemos en cuenta que se utiliza lana escarlata, que tiene que ver con el pecado sin purificar, ya que la lana blanca era precisamente lo opuesto, eso se complementa con el hisopo. El hisopo era una planta aromática de Egipto y Palestina, de la familia de las labiadas, que también comprende las mentas. Era un arbusto de unos 30 a 45 cm. de altura, con hojas pequeñas y vellosas, que se aferraba a los muros y a las rocas.

Se usaba frecuentemente un manojo de hisopo para llevar a cabo la aspersión de la sangre expiatoria durante la Pascua, para la purificación del leproso, o para la de una casa pronunciada leprosa. Asimismo, se tomaba el hisopo para hacer y aplicar el agua de la purificación de las cenizas de la vaca alazana. El salmista clama: Purifícame con hisopo, y seré limpio (Salmo 51:7), pensando en realidad en la aspersión de la sangre de la expiación hecha con el hisopo, y que es lo único que puede cubrir el pecado. Cuando Jesús fue clavado en la cruz, uno acercó a sus labios una esponja empapada en vinagre, fijada a un hisopo. Por otra parte, en Mateo 27:48 y Marcos 15:36 se habla de una caña. Con respecto a esto, no puede tratarse de una contradicción, como algunos adversarios de la Biblia han supuesto gratuitamente. El hisopo podría haber estado fijado a una caña, o quizá la palabra caña pudiera referirse a una rama larga de hisopo. De lo que estamos hablando aquí, entonces, es de la remisión del pecado, y el agua, en este caso, es uno de los elementos que participan en esa remisión. Como que es el paso previo a la sangre. De allí que en el capítulo siguiente de Hebreos, encontramos la confirmación.

(61) Una Solidez a Veces Peligrosa

Cuando el agua se solidifica, se convierte en hielo. Ese hielo, climáticamente, es denominado Granizo. El granizo es un tipo de precipitación sólida que se compone de bolas o grumos irregulares de hielo, cada uno de los cuales se refiere como una piedra de granizo. A diferencia del granizo blando (Que está formado por escarcha y granizo, que son más pequeñas y translúcidas), el granizo está formado, principalmente de hielo de agua y su tamaño puede variar entre los 5 y 50 milímetros (0,19 y 1,968 pulgadas) de diámetro, e incluso superar esa medida. El código de reporte METAR del granizo de 5 mm o mayor es GR, mientras que las pequeñas piedras de granizo y granizo blando se codifican GS. El granizo es posible en la mayoría de las tormentas, ya que se produce dentro de los cumulonimbos, dentro de las 2 millas náuticas (3,7 km) de la tormenta madre.

La formación del granizo se origina con la presencia de una partícula sólida. Esta es arrastrada por fuertes vientos ascendentes dentro de la nube, a la que se le van adosando partículas de agua. Al ascender, se produce el enfriamiento de estas partículas, congelándose. Al llegar a la zona superior de la nube, el granizo cae hacia la tierra por su propio peso. En su caída, muchas de las capas de hielo que se formaron durante su ascenso, pueden descongelarse, volviendo a su estado líquido original. Sin embargo, no se desprenden y aun estando dentro del cumulonimbo, puede ser capturada nuevamente por otra corriente de aire ascendente y ser trasladada hacia las regiones altas de la nube. Esto provoca el agregado de una nueva capa de partículas de agua y su congelamiento. Este ciclo puede ocurrir varias veces, hasta que el granizo tome una dimensión y peso, que las corrientes ascendentes de aire dentro de la nube, no tienen la fuerza suficiente para transportarlo, precipitándose así a tierra.

De esta manera, las piedras de granizo van adquiriendo tamaño y formando sus capas (como una cebolla) de hielo blanco y transparente. El hielo blanco responde a la presencia de gran cantidad de aire dentro del agua, esto marca el ascenso del granizo dentro de la nube. El agua se congela sin darle tiempo al aire a salir, por lo que el hielo formado queda blanco. Por el contrario, el hielo transparente indica el descenso del granizo. Su capa de hielo se disuelve y el aire es desplazado. Es por ello que mayoritariamente la capa externa del granizo es transparente, aunque a veces esa capa de hielo, durante su caída a tierra, se disuelve, quedando la capa de hielo blanco en primer lugar.

Esta teoría sobre su formación, ha sido desestimada cuando se demostró que no necesariamente cada una de esas capas representaba el ascenso y descenso dentro de la nube, sino más bien al paso de la piedra por diferentes regiones de la nube, donde las concentraciones de agua varían. Cuando el granizo atraviesa una región con gran concentración de gotas de agua súper enfriada, se forma la capa de hielo transparente, mientras que al atravesar una región de vapor de agua, se forma el hielo blanco. Gracias a los intensos vientos que a veces llegan a los 180 km/h, la piedra de granizo puede mantenerse por largo tiempo dentro de la nube y llegar a alcanzar grandes dimensiones, hasta alcanzar un tamaño que no le permita mantenerse en ella y por propia acción de la gravedad se precipita a tierra. En general el granizo es de forma redondeada, aunque en algunas ocasiones puede presentar una forma irregular. Esto depende de la forma en que el granizo se ha estado moviendo dentro de la nube.

Según estudios realizados por algunos investigadores, la formación del granizo, se ve favorecida cuanto más cercana a la base de la nube se encuentra la isoterma de 0°C.​ Las tormentas de granizo se distribuyen a lo largo y ancho del planeta tierra, centrando su presencia en las zonas sub-tropicales, donde las condiciones climáticas son más tumultuosas, y están entre las causantes de grandes desastres meteorológicos. Las tormentas de granizo, están entre las tormentas más temidas por los seres humanos. Tienen la fuerza suficiente como para arrasar grandes extensiones de vegetación, dañar construcciones, destruir vehículos y provocar graves lesiones a los seres vivos, incluso puede provocarles la muerte.

El granizo es más común en las zonas continentales interiores de las latitudes medias. Como la formación del granizo es mucho más probable cuando el nivel de congelación está por debajo de la altitud de 3 400 m (11 000 pies), el movimiento de aire seco, promueve la presencia de fuertes tormentas eléctricas sobre los continentes, y esto aumenta la frecuencia de granizo, mediante la promoción del enfriamiento por evaporación. Esto reduce el nivel de congelación de nubes de tormenta, dando al granizo un mayor volumen. En consecuencia, el granizo, en realidad, es menos común en los trópicos, a pesar de una frecuencia mucho más alta de las tormentas, que en las latitudes medias, porque la atmósfera en los trópicos tiende a ser más caliente en una profundidad mucho mayor.

El granizo en los trópicos ocurre principalmente en elevaciones más altas. Pero el crecimiento de granizo se vuelve sumamente pequeño, cuando la temperatura ambiente descienda por debajo de −30 °C (−22 °F). Las gotas de agua sobre-enfriada se vuelven raras a estas temperaturas. Alrededor de las tormentas, el granizo es más probable, dentro de la nube en altitudes superiores a los 6 100 m (20 000 pies). Entre 3 000 m (10 000 pies) y 6 100 m (20 000 pies). El 60 por ciento del granizo todavía está dentro de la tormenta, y el 40 por ciento se encuentra ahora en el aire, en el fondo de yunque. Por debajo de los 3 000 m (10 000 pies), el granizo se distribuye por igual en los alrededores de una tormenta a una distancia de 3,7 km (2 millas náuticas).

Una de las regiones más comunes de granizo de gran tamaño está en la región montañosa norte de India, donde se registró uno de los desastres más grandes con altas tasas de mortalidad relacionadas con granizo según el registro en 1888. China también experimenta importantes tormentas de granizo. Europa Central y el sur de Australia también sufren una gran cantidad de tormentas de granizo. Las regiones favoritas para granizadas son el sur y el oeste de Alemania, el norte y el este de Francia y el sur y el este de Benelux. En el sur de EuropaCroacia y Serbia experimentan frecuentes situaciones de granizo, en especial durante la estación de verano. En América del Norte, el granizo es más común en la zona de los estados de ColoradoNebraska y Wyoming.

En Sudamérica, la región central de Argentina, durante la temporada estival, es intensamente afectada por el granizo, mientras en la ciudad de Bogotá es frecuente su ocurrencia dada su latitud y elevación. El sur de Chile posee una temporada de granizo persistente desde mediados de abril hasta octubre. En otras ciudades sudamericanas, como QuitoCuencaSucreOruro o Potosí, este fenómeno se registra con regularidad, especialmente entre diciembre y marzo. En general, las áreas en torno a regiones montañosas, son proclives a padecer tormentas de granizo debido al movimiento forzado y permanente del aire por las alturas.

Estrechas zonas donde se acumula el granizo en el suelo en asociación con actividad tormentosa se conocen como vetas de granizo o franjas de granizo, que pueden ser detectables por satélite después de que las tormentas pasan. Las tormentas de granizo suelen durar desde unos pocos minutos hasta 15 minutos de duración. La acumulación de las tormentas de granizo puede cubrir el terreno con más de 5 cm de granizo, pudiendo causar derribos de árboles. Las inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en áreas de terreno empinado pueden ser una preocupación con la acumulación de granizo.

En ocasiones un tanto raras, una tormenta eléctrica puede llegar a ser estacionario o casi tiempo prolíficamente producir granizo y significativas profundidades de acumulación se produzcan; esto tiende a ocurrir en las zonas montañosas, como el 29 de julio de 2010 el caso de un pie de la acumulación de granizo en el condado de Boulder, Colorado. Se han reportado hasta una profundidad de un metro. Un paisaje cubierto de granizo acumulado en general se asemeja a una cubierta de nieve acumulada y cualquier acumulación significativa de granizo tiene los mismos efectos restrictivos como la acumulación de nieve, aunque en un área más pequeña, en el transporte y la infraestructura. El granizo acumulado también puede causar inundaciones por los bloqueos de desagüe, y el granizo puede ser llevado en el agua de la inundación, convirtiéndose en un granizado como la nieve que se deposita en las elevaciones más bajas.

Debido a los efectos devastadores que puede ocasionar una granizada, detectar la presencia de una tormenta de granizo, es una de las prioridades más altas. En este sentido, el Radar Meteorológico, cumple una importante función. También se utilizan los satélites climatológicos (principalmente NOAA). Sin embargo, la experiencia de quien analiza las lecturas, es fundamental en la detección de este tipo de precipitación. Durante la Edad Media, los europeos utilizaban las campanas de la iglesia y el fuego de los cañones para tratar de evitar el granizo. Las últimas versiones de esta acción, comienzan a ser más intensas, luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando Rusia redujo este tipo de precipitación, entre un 50 y 80 %.

Básicamente la acción se centra en lanzar un cohete al centro de la tormenta, donde estalla y dispersa gran cantidad de Yoduro de plata. En algunas ocasiones se puede realizar la siembra de las nubes con este elemento, utilizando aviones. Los resultados, no son absolutos ya que dependen de muchos factores, pero tienen una cierta efectividad; además su costo es elevado y su uso muy controvertido. Diversos programas de supresión de granizo, se han llevado a cabo en 15 países entre 1965 y 2005, sin embargo, ningún método de prevención del granizo ha demostrado una alta efectividad.

(62) Purificados Por Dentro y por Fuera

(Hebreos 10: 19) = Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, (20) por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, (21) y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, (22) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

(23) Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

(24) Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; (25) no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que aquel día se acerca.

Veamos: la confianza plena de entrar a la presencia de Dios, se basa en un solo elemento principal y fundamental: la sangre de Jesucristo. Y en su ministerio llevado a cabo y cumplimentado como Sumo Sacerdote. Y fíjate que no es casual de ninguna manera que en el momento preciso que Jesús entregaba su espíritu al Padre en la cruz, el velo del templo se rasgaba de arriba abajo. ¿Cómo no se iba a rasgar lo que, conforme a lo que aquí vemos, era el símbolo exacto de la carne de quien estaba colgado en ese madero? Y presta debida atención que luego nos dice que, aprovechando la presencia de ese Sumo Sacerdote inigualable, podemos acercarnos a Dios sin ningún problema. Sólo nos pone cuatro condiciones básicas:

1- Un corazón sincero y libre de toda simulación, demagogia o hipocresía. 2- Certidumbre de Fe. Esto significa que si decimos que creemos, pues creemos y se acabó, Venga lo que venga, se vea en las circunstancias lo que se vea, nosotros creemos y a otra cosa. Pero… ¿Y si no lo entendemos? Si no lo entendemos, pues allí es donde creemos. Porque creer entendiendo es fácil, pero sin entender no lo es. 3- Purificados nuestros corazones de mala conciencia. Esto quiere decir que, por más que a nuestro alrededor se muevan las mugres y las suciedades más grandes, los dineros más jugosos o las recompensas más placenteras, ni tú ni yo doblaremos nuestras rodillas ante ese Baal. Incorruptibles, eso es no tener mala conciencia. 4- Lavados con agua pura.

            El agua pura, porque de eso se trata nuestro trabajo, merece un tratamiento especial. La adoración que nace de un corazón sincero, esto es, en completa franqueza de propósito, debe estar basada en la seguridad del poder justificador de la sangre de Cristo, como leemos en Romanos 5:1, y el poder santificador de la Palabra de Dios. Eso es en suma, el lavamiento que experimentamos y que concluye con nuestra purificación de toda contaminación antigua, presente y futura. Aquí el agua actúa como elemento de purificación, lavando no sólo las contaminaciones mundanas sino también las más pecaminosas.

(63) ¿Verdaderamente El Agua es Salud?

El agua es salud: A eso lo cree y lo sostiene una gran parte humana del planeta. Entonces, y como ampliación recurrente de todo el análisis que venimos desarrollando alrededor de esto, será muy valioso conocer su importancia, sus tipos y sus beneficios. Por ejemplo, y como para iniciar esto con una cuestión no sólo cotidiana, sino también abundante, `se puede asegurar que la mala hidratación conlleva una disminución de la concentración, del rendimiento físico, de la memoria a corto plazo y un aumento del cansancio.

La deshidratación aumenta también el esfuerzo cardiovascular. Las aguas minerales son puras en origen de elementos químicos y de microbios. La hidratación diaria es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Para un adulto sano una deshidratación del 2,8% del peso corporal por exposición al calor o tras un ejercicio fuerte, conlleva una disminución de la concentración, del rendimiento físico, de la memoria a corto plazo, un aumento del cansancio, cefaleas, así como reducción del tiempo de respuesta.

Así lo explica el Instituto de Investigación Agua y Salud, que recuerda que debido a que la deshidratación aumenta también el esfuerzo cardiovascular, cuando se superan cifras de deshidratación del 10% del peso corporal total, es imprescindible recibir asistencia médica adecuada para permitir la recuperación. En ese sentido, las aguas minerales naturales, puras y ricas en minerales y oligoelementos, son muy recomendables para una correcta hidratación. Todas son puras en origen tanto de elementos químicos como de microbios.

Pero su composición mineral varía en función del tipo de roca por donde se filtra y del tiempo, profundidad y temperatura durante su recorrido por el subsuelo. Las hay de mineralización débil o fuerte, ricas en calcio, bicarbonatadas alcalinas, fluoradas… Existen infinidad de variedades distintas a lo largo y ancho de nuestro mundo. Todas ellas se envasan a pie de manantial con procesos que evitan su contaminación. Además, su composición se mantiene inalterable y se puede consultar en las etiquetas de los envases, eligiendo aquella que se ajusta más a nuestras necesidades.

¿Y el agua del grifo? Salvo ciudades en donde se potabiliza agua dulce de río, (Es el caso de mi ciudad de residencia: Rosario, en la Provincia de Santa Fe, República Argentina), en las demás procede del agua de lluvia que llega a los embalses y desaladuras. Es potable ya que debe cumplir escrupulosamente las normas de seguridad y, por tanto, no es perjudicial para la salud. «El agua del grifo es maravillosa para cocinar, para ducharnos, para regar… pero desde el punto de vista nutricional hay diferencias notables con las minerales envasadas que no tienen tratamiento químico, ni bactericida, ni microbiológico», apunta el doctor Francisco Maraver, presidente del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud.

El doctor Maraver, también profesor titular de la cátedra de Hidrología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, explica que el tipo de agua «depende más de la zona geológica, que de la zona geográfica» ya que para su composición es fundamental es «substrato hidrológico donde subyace». «Cuando tienen baja mineralización –apunta– podemos encontrarlas en el norte y en el sur pero hay regiones donde hay un agua muy específica relacionada con el sustrato.

Por ejemplo, hay lugares en que hay aguas envasadas minerales naturales, bicarbonatadas sódicas que están muy acreditadas y que se venden muchísimo. El Instituto de Investigación Agua y Salud recomienda utilizar el agua mineral natural envasada en los niños, que deben beber 0,6 litros diarios en el primer año de vida y de 1,8-2,6 litros en la adolescencia. El agua mineral natural es la bebida no nutritiva que debe acompañar al niño tanto en las comidas como fuera de ellas como una estrategia de hábito de vida saludable que previene el sobrepeso y la obesidad, señala uno de los estudios realizados en este organismo.

La composición química estable y conocida permite al pediatra indicar determinadas marcas en función de la concentración de sodio, calcio y flúor, fundamentalmente. El agua mineral natural no necesita ser hervida para preparar los alimentos infantiles en el primer año de vida, ya que es pura en origen. El agua mineral natural juega un papel fundamental en el embarazo, favoreciendo su adecuado desarrollo, o durante la lactancia, preservando la cantidad y calidad de la leche materna. El consumo apropiado de agua durante la menopausia, además de reducir los efectos del envejecimiento en piel y huesos, mantiene el peso corporal.

Beber agua mineral, por ejemplo, aguas ricas en selenio, ayuda a incrementar los niveles de antioxidantes, disminuyendo los efectos dañinos sobre la piel. Este hábito es más importante en la menopausia ya que la bajada de hormonas origina sequedad cutánea. Nutrientes como el flúor, el calcio, el fósforo y el magnesio actúan sobre los huesos y ayudan en la prevención de la osteoporosis. El agua mineral controla la hipertensión arterial en el consumo de aguas minerales bajas en sodio. Las aguas ricas en calcio, magnesio y sulfatos son recomendables para la prevención cardiovascular al actuar sobre el metabolismo de las lipoproteínas, reduciendo el riesgo de coagulación sanguínea y enfermedad cardíaca mortal. Las aguas bicarbonatadas son las más adecuadas en casos de diabetes, por producir una menor respuesta glucémica. Es de importancia en esta etapa contar con un aporte nutricional y, sobre todo, con un nivel constante de hidratación. En la tercera edad se produce una disminución de la percepción de la sed y sin embargo necesitan un aporte extraordinario de agua. En este sentido, conviene insistir en la necesidad de que beban, aunque no tengan sed y que realicen la ingesta de agua de forma gradual a lo largo del día.

(64) Las Claves Para Comunicarnos

Creo que si hoy alguien tratara de añadirle algo al capítulo 3 de la carta de Santiago, con relación a todo lo que allí dice el autor respecto al uso y abuso de la lengua por parte del hombre común, encontraría muy pocos argumentos para hacerlo. Sin embargo, desde la óptica con que hemos encarado este trabajo tan específico sobre un tema tan puntual, siempre habrá algo más que pueda decirse casi con valor de concepto.

(Santiago 3: 7) = Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; (8) pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Es suficiente esto para coincidir en que la verdadera fuente del mal que no puede ser refrenado, y que en este caso específico está representado por la lengua, es el infierno. Porque de un lado, la lengua arroja veneno mortal, mientras que del otro lado, está manipulada por espíritus malignos. Por lo tanto y por esa causa y no otra, es que ningún hombre puede domar a la lengua. Y estamos hablando del mismo hombre que sí es capaz y con éxito de domar cualquier clase de animal que le pongan por delante, por fiero que sea. Cómo será de real esto que, si existe una raza que es bastante complicada de domar, esa raza es la de los felinos.

Si bien los más feroces, caso tigres, panteras o jaguares suelen ser amaestrados para espectáculos circenses, eso sucede mucho menos con los simples gatos que conocemos, que pese a ser domésticos y hasta mimosos, jamás pierden su independencia y autonomía. Tanto que alguien ha supuesto que el gato, en suma, es un animal de corte satánico. No me atrevo a ir tan lejos sin pruebas concretas para mostrar, es cierto, pero créeme que tampoco puedo desechar esto como inservible, porque en realidad no sé si no es así. Me ha tocado en alguna ocasión mirar a los ojos a un endemoniado, y créeme que no se diferencian demasiado a los ojos de un gato enojado. ¿Casualidad? Tal vez, pero en el evangelio, yo al menos decidí no creer en las casualidades.

(9) Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

En principio, para poder entender la parte de este versículo que tal vez nunca nadie te haya enseñado o predicado, tendrás que entender que, mientras bendecir, (“Bien-decir” o “Decir bien” de alguien) y maldecir (“Mal-decir” o “Decir mal” de alguien) son términos que los cristianos utilizamos a menudo, también tendrás que coincidir conmigo que no siempre los entendemos correctamente. Porque si así fuera, en ningún círculo humano llamado a sí mismo como cristiano, habría personas hablando mal de otras personas, por una sencilla y simple razón: si yo hablo mal de otro hombre con mi misma fe, estoy demostrando que no he terminado de creer que ese hermano es imagen y semejanza de Dios. Así que, al hablar o decir mal de él, es como si lo estuviera haciendo del Dios que lo creó.

(10) De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

(11) ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y agua amarga?

(12) Hermanos míos, ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Habría que analizarlo desde esta óptica: si somos quienes decimos ser, es obvio que creemos en un Dios que nos creó con todo el andamiaje biológico y estructural anatómico que poseemos. Cierto es que a Dios le interesa mucho más la forma de conducirse de ese espíritu que Él sopló en nuestra nariz o el comportamiento sujeto a él, o no, de nuestra alma. Pero no por ello olvidará que también tenemos un cuerpo que Él mismo nos proporcionó. ¿Y sabes qué? Entre todas las cosas que nos brindó formando parte de esa maravilla que es nuestro cuerpo, está ese pequeño órgano que nos sirve nada menos que para comunicarnos: la lengua. ¿Por qué quien pretenda suponer que la lengua fue creada para degustar los alimentos, creo que aprobó una parte de esta materia, pero le falta la otra mitad.

Sin la lengua, no seríamos capaces de pronunciar palabra alguna. Y si bien podríamos llegar a comunicarnos por medio de señas (Como tantos que lo hacen) o simplemente escribiendo, (Como los hay otros), no fue esa la idea de Dios; por eso nos puso la lengua allí donde está. Y como sucede con todos los órganos que fueron puestos en nuestros cuerpos, es deseo de Dios que sean utilizados conforme a su diseño y no conforme a nuestros apetitos no siempre confiables. Quiero consignar algo muy breve que aquí se ha escrito y que para muchos tal vez pueda pasar casi desapercibido. Se han incorporado al modelo que se desea entregar, las tres aguas más conocidas. La dulce, que es nuestra agua potabilizada, la amarga, que es la misma agua pero corrompida, podrida, y la salada, que es el agua del mar, que simboliza las muchedumbres. El agua, entonces, aquí, es el elemento que representa a la inter-comunicación de la humanidad.

(65) ¿Hay Agua en el Universo?

Aún no hay respuesta para este interrogante, pero el telescopio espacial Herschel, de la ESA, siguió su rastro hasta criaderos de estrellas. El agua de la Tierra tiene al menos 4.600 millones de año. El agua es una de las moléculas más abundantes del Universo. Se encuentra en planetas, en lunas, en estrellas y en los llamados criaderos estelares, también en la Vía Láctea o aún más allá de ella.

Está formada por un átomo de oxígeno unido a dos de hidrógeno, y tiene unas propiedades increíbles que le hacen ser la base de la vida que conocemos. Parece ser que el agua llegó a la Tierra a través del impacto de cometas y asteroides, (Esto no se contrapone con la Creación divina que conocemos, ya que allí se nos cuenta el qué, pero no el cómo) o quizás cuando los volcanes la liberaron desde el interior, y que tendría una edad cercana a los cuatro mil seiscientos millones de años.

Pero, ¿De dónde venían las moléculas? ¿Cómo se formaron? Se sabe que el hidrógeno nació tras la conformación estelar que conocemos, y que algunas teorías supuestamente científicas, aunque sustentadas en hechos demasiado casuales, denominan como “El Big Bang”, y que el oxígeno proviene de estrellas muertas, pero eso no explica cómo ni cuándo apareció el agua. ¿Cuándo se unieron esos átomos? ¿Qué antigüedad tienen las moléculas que forman parte de nuestro cuerpo o que caen con la lluvia?

Hace muchos años los astrónomos detectaron el agua en los criaderos de estrellas, regiones donde el gas interestelar se concentra y permite el nacimiento de estos impresionantes cuerpos. Pero tal como está recordando la ESA, (Agencia Espacial Europea), con datos recogidos por el Observatorio Espacial Herschel, ya extinguido, permitieron rastrear en parte el origen del agua. Lograron seguir el viaje de las moléculas desde cometas y asteroides hasta los planetas del sistema solar y, por primera vez, presencia de agua en un núcleo pre-estelar, una fría acumulación de materia que más tarde se puede convertir en una estrella y en un sistema planetario.

A lo largo de su misión, este observatorio logró encontrar agua en todas las etapas de la vida de las estrellas. Este núcleo donde se encontró el agua se llama Lynds 1544, y se encuentra en la nube molecular de Taurus, una vasta región de gas y polvo situada a cuatrocientos treinta años luz de la Tierra que está incubando la semilla de estrellas y planetas. Allí, Herschel detectó agua suficiente como para llenar todos los océanos de la Tierra dos mil veces.

Con el tiempo, este núcleo irá acumulando materia de la nube molecular de gas y `polvo que la ha generado y se separará de ella. Se convertirá en una proto-estrella y colapsará sobre sí mismo a causa de la gravedad. A su alrededor se acumulará una nube giratoria de polvo y gas, llamada disco protoplanetario, y que luego será la materia prima para la posible “fabricación” de planetas. Finalmente, la proto-estrella activará en su interior reacciones de fusión nuclear que contrarrestarán el colapso gravitacional. Entonces habrá nacido una estrella. Herschel pudo detectar, por primera vez, vapor de agua fría (A unos ciento setenta y tres grados de temperatura) en la región intermedia de uno de estos discos proto-planetarios. En ese mismo anillo, el vapor más caliente se agolpa en las cercanías de las estrellas y también se acumula más lejos, en la periferia, en una gran reserva de hielo en forma de pequeñas partículas.

¿Cómo llega de los discos hasta los planetas? La respuesta no está clara, pero aquí en la Tierra, se pueden encontrar algunas pistas. A pesar que el agua cubre el setenta por ciento de la superficie, esta molécula sólo forma una pequeña parte de la masa total del planeta. Por eso, entre otras cosas, se cree que en el nacimiento del sistema solar, hace alrededor de cuatro mil seiscientos millones de años, las zonas más cercanas al Sol estaban pobladas por planetas secos, sólidos y muy calientes, y que más tarde el bombardeo de objetos helados desde la periferia trajo el agua hasta el centro.

Herschel y otros observatorios han analizado el agua presente en cometas para tratar de clarificar esta cuestión. No pudo responder, porque el agua captada en estos cuerpos no siempre es del mismo tipo que la presente en la Tierra. ¿Por qué ocurre esto? El agua de nuestro planeta se caracteriza por tener una proporción determinada de hidrógeno y deuterio, un átomo de hidrógeno con un neutrón extra. Si el agua del planeta viniera de cometas, el agua de estos debería tener la misma proporción de deuterio e hidrógeno. Pero la realidad es que no siempre ocurre así.

El misterio del agua sigue sin haber sido develado. Una de las dificultades para estudiarlo es que si se quiere observar el agua en cometas o estrellas lejanas esto no se puede hacer desde la Tierra. La atmósfera terrestre está cargada de humedad y hace imposible ver el agua más allá. El Observatorio Espacial Herschel, lanzado en 2009, fue uno de los instrumentos que pudieron mirar por encima del paraguas de la atmósfera. Sus instrumentos le permitieron barrer el cielo en el rango de las longitudes de onda del infrarrojo en búsqueda de la huella típica del agua. Aunque sería más exacto decir “las huellas”: cuando la luz atraviesa el agua genera múltiples señales en función de la temperatura que tenga esta. Herschel podía captar cuarenta huellas distintas.

La composición química del agua explica que sea una molécula muy abundante y ubicua en el Universo. Hoy puede seguirse su rastro en planetas, estrellas y las inmensidades del espacio interestelar. Pero aún queda mucho por explorar para entender cómo se forma el agua y qué mecanismos la dispersan por el cosmos. Saberlo no sólo es fundamental para comprender la evolución de los planetas y las estrellas, sino también para saber más sobre los orígenes de la vida. ¿La vida es un fenómeno frecuente? ¿En qué condiciones puede surgir? Las respuestas aún están lejos de ser encontradas. Nosotros los creyentes, los que hemos procurado profundizar más allá de los clásicos versículos tradicionales, sabemos que esa respuesta está en el mismo lugar en donde están todas las respuestas, en el Padre celestial. Sólo que el hombre deberá decidirse a acudir a Él para hallarlas. Mientras tanto, andará así, navegando en la oscuridad de la ignorancia.

(66) Ha Llegado la Salvación

Cuando Pedro, en su primera carta, traza un parangón entre el sufrimiento de Cristo y el nuestro, examina y pone de relieve una serie de factores que, de alguna manera, hasta parecen contraponerse unos con los otros. Sin embargo, no sólo no es así, sino que en el contexto global, la unidad es más que pulida y sirve para determinar la certeza de lo que se expone. Y es en ese marco, donde Pedro examina puntualmente cada paso de esa vivencia, tan conocida como “pasión”, y la desglosa, incluso, llevándonos a épocas remotas.

(1 Pedro 3: 18) = Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; (19) en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, (20) los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

Desde lo literal y conceptual, este pasaje es sin duda muy difícil de comprender. Sin embargo, tiene que haber sido sumamente clarificador para sus primeros lectores. Este pasaje, -te recuerdo-, ha sido objeto de diversas interpretaciones. Es probable que se refiera a la proclamación de Cristo, mediante el acontecimiento de su resurrección, de los frutos de su triunfo a los espíritus encarcelados, (Que serían los espíritus malignos también llamados demonios). Aparentemente, estos espíritus también estaban sujetos a la corrupción del mundo en los días de Noé.

Esta proclamación pudo ser parte de la subsecuente soberanía de Cristo sobre ángeles, autoridades y poderes. No se dice nada sobre alguna reacción de los oyentes; pero en todo caso, este pasaje no debería tomarse como indicativo de una segunda oportunidad de salvación para aquellos que rechazan la verdad en esta vida. Lo que sí ha llamado poderosamente mi atención, es el final del verso 20, cuando se nos dice que en los días de Noé, mientras se preparaba el arca donde ocho personas serían salvadas por agua. Entonces, nosotros que hemos visto, oído y leído tantas historias de diluvios, pensamos de inmediato: ¿Pero no era que el agua fue el vehículo que ejecutó el juicio lapidario sobre esa generación impía y corrupta? Puede que sí, pero lo que aquí se destaca en grado sumo, es que en este caso, el agua fue el elemento de salvación.

(67) Los Misterios del Agua

Hay dos pensamientos célebres de pensadores también célebres, que quiero rescatar en función del tema que estamos examinando. El primero, le pertenece a Leonardo Da Vinci, y expresa que: El agua es el vehículo de la Naturaleza, mientras que el segundo, es de la autoría de Tales de Mileto, y sostiene que: El agua es el elemento y el principio de las cosas. Coincidirás conmigo en que es impresionante como, en muchas ocasiones, pensamientos absolutamente humanistas y seculares, dan en un clavo preciso en el que no siempre dan los cristianos que, supuestamente, deberían conocerlo a full.

El subtítulo mencionado podría conducir a una idea errónea  relacionada con el Esoterismo y la Alquimia. Nada más lejos de la realidad, ni de las intenciones expuestas en este trabajo, como veremos en lo que sigue, aunque sí es preciso significar que las propiedades físicas y químicas del agua son extraordinariamente complejas y existen todavía muchas incógnitas para interpretar su comportamiento. El agua es como una madre o una hermana con la que tratamos todos los días, pero de la que paradójicamente desconocemos bastante.

A las bien o mal denominadas “propiedades anómalas del agua se atribuye el origen y la existencia de toda vida animal y vegetal. Así por ejemplo, teniendo en cuenta que el hombre posee 2/3 de agua en su cuerpo, se comprende que el alto calor latente de vaporización del agua sea el responsable de impedir su deshidratación ya que el cambio de estado de agua líquida a vapor de agua, resulta muy costoso desde un punto de vista energético. Son más de 60 (En realidad 67) estas anomalías del agua y por lo tanto, por limitaciones de espacio, no podremos detenernos en todas, pero sí que hemos seleccionado aquellas que a nuestro juicio, pueden ser de mayor  impacto y de  más fácil  comprensión.

Quizás no estaría de más recordar que los usos que hacemos del agua en nuestra vida cotidiana son múltiples y en muchos casos imprescindibles: bebemos agua o líquidos que la contienen, nos bañamos con agua, limpiamos la ropa, o los utensilios de cocina con ella, regamos las plantas, cocinamos,  practicamos deportes, transportamos mercancías etc…y sabemos también del efecto devastador de su carencia como vemos permanentemente en el cuerno de África.

Esto nos deja en evidencia clara que el agua es un bien no sólo imprescindible, sino también insustituible. Para empezar daremos algunos datos y citaremos algunas de las  anomalías” del agua más destacables: El agua cubre el 70% de la superficie terrestre entre océanos, lagos, ríos y glaciares. – El 97% del agua del planeta es agua salada. El 3% es agua dulce y de ésta, 2/3 está en forma de hielo. – El agua es el constituyente principal del protoplasma tanto animal como vegetal. – El agua es esencial para la producción de almidón por las plantas.

Cuando el agua fluye en un plano inclinado, sigue un camino serpenteante. –  El agua es la única sustancia entre las más de 15 millones de sustancias químicas conocidas que es más densa en estado líquido que en estado sólido. Esto hace que el agua sea el único líquido que se expande al congelarse. – El agua tiene una temperatura de ebullición inusualmente alta. – El agua posee una temperatura de congelación inusualmente alta. – El agua tiene un calor específico muy alto. – El agua posee un calor latente de vaporización inusualmente alto. – El agua es el líquido que tiene la mayor tensión superficial.

A partir de allí, entonces, la pregunta es bien sencilla, pero la respuesta compleja: ¿Qué sabemos del agua? La molécula de agua es una molécula muy sencilla, que como todos sabemos está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. A la fecha de hoy, conocemos  casi todo de ella, la distribución de carga eléctrica, el ángulo que forman los dos enlaces O—H (104,5º), la longitud de los enlaces O—H (0,96 A)  etc…

El problema se complica cuando el agua se convierte en una estructura organizada y millones de moléculas se juntan  para formar  el agua líquida,  vapor o  sólida, dependiendo de las condiciones de  presión y de  temperatura, ya que como sabemos el estado de agregación o estado de una sustancia está condicionado por ambas variables de estado. Aparecen entonces, interacciones entre esas moléculas, siendo la más importante el enlace o puente de hidrógeno que une a unas moléculas de agua con las restantes. Este enlace que no es único entre especies moleculares (NH3…) “parece ser” que es el que justifica muchas de las propiedades únicas del agua.

La asimétrica distribución de la carga eléctrica o más concretamente la perturbación o distorsión que ejerce el átomo de oxígeno sobre las nubes electrónica de los átomos que lo rodean, en este caso de hidrógeno, aparece como la responsable principal de la existencia de los puentes de hidrógeno y de todas las consecuencias que acarrea dicho puente. Un puente de hidrógeno no es más que el que se establece entre el oxígeno parcialmente negativo de una molécula de agua  y el hidrógeno parcialmente positivo de la molécula vecina.

Con afán de explicar determinadas propiedades del agua los científicos han propuesto la existencia de diversas asociaciones de moléculas (llamadas clusters). Los estudios teóricos hablan de conjuntos, conglomerados o polímeros, formados por entre 3 hasta 6 moléculas de agua y existen más 20 modelos teóricos para intentar explicar la estructura y el comportamiento del agua, sin embargo hay que decir que jamás ninguno de estos grupos de moléculas ha sido aislado o identificado en agua líquida y por lo tanto ninguno de los modelos propuestos ha podido ser corroborado, seguramente debido a la  efímera existencia de estructuras estables en el agua líquida: 10 picosegundos(10-12 sec.).

Algunos químico-físicos llegan incluso a afirmar  que el agua no posee una sola estructura, sino más bien, una estructura cambiante que se adapta a las circunstancias. Las últimas investigaciones (2009) de la Universidad de Stanford, sugieren la convivencia de dos estructuras distintas en el agua líquida: una muy desordenada y otra muy estructurada (formando tetraedros donde cada molécula de agua está unida a otras cuatro).  Por lo tanto, cualquier conclusión que se extraiga apoyándose en estos modelos o propuestas tiene una validez  relativamente limitada,  por indemostrable a fecha de hoy.  Adentrémonos pues en algunas de las supuestas propiedades anómalas del agua, centrándonos en las más relevantes y sorprendentes:

El agua alcanza su máxima densidad a 4ºC. Detengamos nuestra atención en este fenómeno experimental y en sus consecuencias: Hecho único es que al aumentar la temperatura entre 0ºC y 4ºC, la densidad del agua aumente, ya que en todos los líquidos, la densidad disminuye al aumentar la temperatura de manera más o menos lineal. Quiere esto significar que el hielo es sorprendentemente menos denso que el agua en este mínimo intervalo de temperatura. La consecuencia inmediata es que el hielo flota sobre el agua y que en una masa de agua, el agua líquida  a 4ºC se sitúa en el fondo,  cubierta por una capa de hielo a 0ºC que actúa a modo de aislante, y la protege de las “inclemencias exteriores” permitiendo que la vida siga su curso. Esos 4 grados representan el margen de seguridad para preservar la vida. La explicación a este fenómeno extraordinario propuesta por los científicos, es que  si comparamos las estructuras del agua en estado líquido y sólido, ocurre que el empaquetamiento molecular en el hielo es menos compacto que en el agua líquida. Esta explicación resulta una evidencia en opinión del conferenciante, porque no puede ser de otra manera.

Ante este hecho, se me ocurren algunas preguntas  cercanas al campo de la Filosofía como: ¿Ocurre este fenómeno único, para que la vida pueda existir o más bien, como  parece más plausible, la vida existe porque se da este hecho físico? ¿Adaptó el agua su densidad a la vida o fue al contrario? ¿No parece como si un diseñador experto en vida, hubiera modificado la variación de la densidad del agua con la temperatura, situando el máximo en exactamente en 3,924ºC, para permitir que la vida no se viera interrumpida por las fluctuaciones del clima?

El agua hierve a 100ºC a presión atmosférica y se congela a 0ºC, pero según su peso molecular y por pertenecer al grupo de los hidruros del VI periodo, debería hervir a -80ºC. Esta propiedad relacionada con la existencia de los puentes de hidrógeno,  permite que el agua se mantenga en forma líquida en un intervalo de temperatura muy amplio: 0º a 100ºC, compatible con la vida. Si el agua hirviera a la temperatura que le corresponde, no habrían mares, ni lagos, ni fluidos en nuestro cuerpo, en definitiva, no habría vida.

El agua líquida tiene un calor específico muy alto. Esta propiedad permite que se necesite mucho calor para calentar el agua y que para enfriarla haya que retirar mucho calor…Por lo tanto el agua actúa como un  termostato y así los océanos y los grandes lagos son un almacén de energía y son responsables de que las fluctuaciones de temperatura en las zonas costeras sean muy pequeñas tanto en invierno como en verano. Pues en efecto, pueden absorber gran cantidad de calor en verano y en invierno desprender calor, variando muy poco la temperatura del agua, estas grandes masas de agua actúan por lo tanto como moderadores del clima. Ese elevado calor específico es además  la mejor defensa de nuestro cuerpo contra los cambios bruscos de temperatura.

El agua es el líquido con la mayor tensión superficial: La tensión superficial del agua aparece cuando se  pone en contacto su superficie con la del aire, por ejemplo en el mar. Las moléculas superficiales sufren una atracción asimétrica: por un lado una muy fuerte atracción por las moléculas de agua del interior y por otro una casi nula interacción con las moléculas de aire. Este desequilibro hace que el agua se tense en la superficie y que se oponga a cualquier modificación de ésta. ¿Cuáles son las consecuencias de esta alta tensión superficial? Son diversas:

La alta tensión superficial mantiene las moléculas formando gotas cuando llueve o cuando lloramos. El agua de los océanos se desparramaría sobre la costa con cualquier sacudida de viento. Los impermeables y los paraguas servirían de poco con un agua poco tensa. El alto valor de la tensión superficial impide que la sangre y  los fluidos biológicos escapen por lo poros. La tensión superficial del agua es la responsable de que la savia  sea capaz de ascender por los capilares de las plantas para alimentar  a las hojas extremas de árboles de más de 80 metros de altura. El agua posee la propiedad única de poder rebajar su tensión superficial hasta valores muy bajos cuando se añaden pequeñísimas cantidades de tensioactivos. Las consecuencias están relacionadas con los procesos detergentes y con procesos de intercambio celulares, entre otros.

Es de esperar que lo hasta aquí expuesto, deje en algunos de los lectores una sensación a mitad de camino entre la sorpresa y la curiosidad, y que en otros más doctos, haga emerger la duda más que razonable. Pero sobre todo, espera que entre todos los receptores quede un pequeño interrogante que les haga apreciar la incalculable  importancia del agua, nuestro bien natural más preciado, pues como alguien ha resumido en esta pequeña reflexión:

El agua, esa agua que fluye por los meandros de los ríos o por los canales de Venecia o de Ámsterdam, que impresiona con su majestuosidad, su fuerza y su belleza en las cataratas de Iguazú o de Niágara o en los fiordos noruegos, que se pasea por los  jardines de la Alhambra o de Marrakech, que se convierte en sagrada en el Ganges o el Jordán, que se oculta bajo tierra, que constituye lagos y océanos, que cae en forma de gotas de lluvia, que viaja por nuestro cuerpo transportando las sustancias necesarias para la vida, que según algunos autores conserva la memoria de la historia de la vida, que es capaz de adoptar una u otra estructura según el medio, que es la  parte y el todo en  animales y plantas, esa agua sigue ocultando muchos de sus secretos, porque develarlos sería como develar el origen y el fundamento de la vida.

(68) No es un Error, es una Falsedad

Hay un texto en mi Biblia que suelo examinar muy a menudo, que precisa, específica y puntualmente, analiza y repasa el ministerio que me cobija, el del maestro. Está en la segunda carta de Pedro y, concretamente, se refiere a lo que él determina como al engaño de los falsos maestros. Que todavía son vigentes, no tengo dudas, pero no en soledad. Porque también aportan lo suyo a esos diferentes engaños, los ministerios apostólicos, proféticos, evangelísticos y pastorales, no por su contenido en sí, sino por causa de hombres que lo administran. Nunca te olvides que puede ser falso el profeta, aunque no necesariamente su profecía. Puede ser falso el maestro, aunque no necesariamente su enseñanza.

(2 Pedro 2: 4) = Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; (5) y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; (6) y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, (7) y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (8) (porque este justo que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), (9) sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; (10) y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, (11) mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor.

Cuando enseñamos que nuestro Dios es un Dios perdonador, solemos tener que dar explicaciones a los alumnos más aplicados que, cuando encuentran escrituras como estas, llegan a consultarnos si verdaderamente, podemos seguir diciendo que nuestro Dios es un Dios perdonador. Porque aquí leemos con meridiana claridad que Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, tampoco perdonó al mundo antiguo y los aniquiló con un diluvio, salvando sólo a Noé y su familia, y tampoco lo hizo con los habitantes de Sodoma y Gomorra, librando solamente a Lot.

¿Y entonces qué? Que el perdón sí es posible, pero no como lo hemos visto reclamarse o declamarse política, ideológica o socialmente, casi por decreto, sino con un paso previo que resulta absolutamente imprescindible: el arrepentimiento. Si no hay arrepentimiento, no hay perdón. Así de simple, así de contundente. No seamos más buenos que Dios y no enseñamos lo que no es, porque si un día alguien se pierde por causa de esa enseñanza, su sangre caerá sobre las cabezas de esos falsos maestros, llenos de buenas intenciones, tal vez, pero sólo montados en un voluntarismo que podrá ser confundido con una expresión profética, pero que no lo es. Porque el voluntarismo siempre es humano, mientras que lo profético siempre es divino.

(Verso 12) = Pero estos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, (13) recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores.

A mí me gustaría mucho que por un momento hicieras un examen sintético pero preciso de toda la gente que, en los últimos años, has escuchado hablar mal (O quizás también bien), de cosas que no entienden. Y lo peor de todo, es que lo hacen como sí las entendieran, y largamente. En mi país se dice con bastante humor y no poca razón, que si hay más o menos unos veinte y tantos millones de argentinos varones, el ochenta por ciento de ellos, son directores técnicos de fútbol con veleidades de conocimientos como para cuestionar al entrenador de su equipo favorito o, incluso, el de la selección nacional. Y, dentro de ese porcentaje, yo mismo te añado al noventa y ocho por ciento de los llamados periodistas deportivos. ¿Y sabes qué? No saben lo que creen saber y, en muchísimos casos, directamente no saben nada. Bien; aunque te cueste creerlo o admitirlo, dentro de lo que llamamos la iglesia, ocurre lo mismo. Sólo que puedes reemplazar a “varones” por teólogos y a periodistas deportivos por líderes.

Y no es mezquino Pedro en su definición de estos llamados falsos maestros, que muy bien pueden enrolarse en cualquiera de los otros cuatro ministerios restantes. Fíjate que los describe como animales irracionales. Si se ha descubierto que los animales son capaces de experimentar sentimientos y emociones, y que además ostentan una voluntad que en casos se denomina como instinto, se puede coincidir en que muchos animales parecen poseer un alma, asunto que los igualaría en esa área con los hombres. Y a eso lo podríamos corroborar partiendo de su propia catalogación. Decir animal, es referirse a alguien con preponderancia anímica. Y decir anímico, en términos cristianos domésticos, es igual a decir almático. ¿Entonces? Si Pedro sostiene que son como animales (Seres con un alma), pero irracionales, (Faltos de razón), entonces habrá que convenir en que lo que les falta, es poder espiritual. Tienen un espíritu, pero no es humano y, por lo tanto, no puede ser llenado por el Espíritu Santo de Dios, como sí puede lograrlo el hombre, si es que lo anhela y lo pide.

Y respecto a lo que leemos en el final del texto, yo mismo he sido testigo involuntario de casos así. En una etapa de mi país, donde se vivía una tremenda crisis financiera, económica, política, social y hasta moral, algunos de los hombres que en ese momento se encontraban ejerciendo el poder en el gobierno, se conducían con un rostro de “yo no fui” que realmente nos preocupaba, porque por un momento lograban con ese aspecto estético hacernos pensar que si no seríamos nosotros los que estábamos equivocados, pidiendo lo que no debíamos y pensando lo que no correspondía. Es decir: comían junto a nosotros y, por momento, en sus raros lenguajes peripatéticos cargados de sofismas estudiados, lo que hacían era, precisamente, recrearse en sus errores. Sólo que el costo concreto y puntual de sus errores, nos tocaba pagarlos a nosotros.

(14) Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.

(15) Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, (16) y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

Lo primero que quiero que entiendas es que cuando aquí se habla de camino, de lo que se está hablando no es de un estilo de vida o de una forma de vida, aunque naturalmente la incluya. Se está hablando de cristianismo puro, genuino y sin contaminaciones mundanas. ¿Por qué digo esto? Porque en los primeros años, así se denominaba al cristianismo como doctrina y esencia, El Camino. Y por esa misma razón, y en el marco de una serie de adjetivos que parecerían inconcebibles para adjudicar a un cristiano, (Sin embargo no lo es, porque a ellos va dirigido el mensaje), es que lo compara nada menos que con Balaam. Todos conocen sobradamente su historia, pero baste recordar que para que este buen hombre modificara su decisión errónea, Dios hizo hablar nada menos que a una asna. ¡Una burra habló de parte de Dios! Ahora piensa y dime: si Dios consiguió eso, que nada menos que una bruta burra hablara en su nombre para hacer recapacitar nada menos que a un profeta, ¿Qué tiene de brillante que tú o yo tengamos excelentes y ungidos mensajes? Apenas llegaremos, si lo hacemos, ante los ojos de Dios, al mismo nivel que aquella burra de Balaam.

(17) Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre.

Quiero que entiendas que cuando se dice Falsos maestros, no alude únicamente a los cultores de ese ministerio específico, sino a los cinco clásicos y tradicionales. Porque no sólo un maestro traerá una falsa enseñanza a su aula, sino que también la pueden traer un pastor, un profeta, un evangelista y hasta un apóstol. De hecho, en la antigüedad los hubo. Después nos dice que esos falsos maestros, son fuentes sin agua. Escucha; una fuente, lo era por una sola, sencilla y simple razón: porque de ella manaba agua. Si de ese orificio cualquiera fuera su forma, no manaba agua, no era una fuente, era un hueco vacío y sin sentido ni propósito. Además, una fuente no contiene agua recibida por lluvias u otras formas externas; una fuente hace emanar de su interior agua que se ha producido en su interior.

Y cuando alude a que son nubes, no se está refiriendo a las nubes portadoras de bendiciones que vienen sopladas por vientos cálidos y serenos, sino verdaderas borrascas empujadas por áridas tormentas que de ninguna manera pueden ser símbolos de Dios, y mucho menos de Su Palabra. Y concluye asegurando que para ellos está reservada para siempre, (Eso te habla de eternidad) la densa oscuridad, que es como decir tinieblas, ceguera, infierno. Y no habrá sido por tener errores comprensibles en una enseñanza, sino por enseñar mentiras que favorecen y convienen a sus oscuros intereses. Eso es falsedad. Lo primero, sólo imperfección. El agua, en este caso, es representación de la Palabra de Dios.

(69) El Agua, ¿Sustancia Esotérica?

Quiero referirme ahora al simbolismo y las propiedades del agua, pues sus significaciones son enormes. En sí, como composición de líquido es una sustancia excepcional y es abundante en la tierra y escasa en el Universo, está asociada a la vida, la vida surge del agua, aún en todas las mitologías y algunas filosofías, el agua es el principio y fuente de vida, en esto creo que estamos casi todos de acuerdo.

Esencialmente, es una mezcla de dos gases como hidrógeno y oxígeno, pero no es una mezcla cualquiera ni son gases cualquiera, el hidrógeno en sí es el elemento más abundante del Universo, es el combustible que, por reacciones más o menos violentas, hace arder a las estrellas como nuestro propio sol, por ejemplo.

La otra sustancia es básicamente lo que respiramos, lo que nos llena y nos da energía, así como el hidrógeno alimenta a las estrellas, el oxígeno hace lo mismo con nuestro organismo; tanto el oxígeno como el hidrógeno son gases y simbolizan las fuerzas sutiles que intervienen en la creación, son el producto del movimiento de la inteligencia universal. (¿No te despierta una sonrisa este invento utilizado para omitir al verdadero Creador?) Así la combinación del comburente hidrógeno con el respirable oxígeno genera el agua (H20), es extraño que el agua que da vida, provenga de la unión del combustible del sol con el gas que respiramos.

Y sobre todo en la tierra, que es un planeta viviente por la abundancia de agua, porque de otro modo no existiría la vida. Muy pocos se dan cuenta de la extraña relación entre la fórmula del agua y la proporción de agua en la tierra y en nosotros, miren: H20 es reacción de un tercio, la Tierra es tres cuartas partes de agua y el cuerpo humano tiene tres cuartas partes de líquido repartido entre la sangre y fluidos. Todos los fluidos importantes son líquidos, a saber: la sangre, el semen, la orina, la saliva y las hormonas.

Respecto al átomo, sabemos que la reacción en cadena es evitada en los reactores por el enfriamiento de un tipo de agua muy especial de la cual ya hemos hablado: el Agua Pesada. Simbólicamente  hablando, hay algún tipo especial de agua que sería capaz de restaurar las células, reparar los tejidos y la actividad del sistema nervioso, lograr la homeostasis y la armonización del metabolismo interno, en síntesis, un líquido capaz de actuar a nivel de las moléculas y regenerar el cuerpo. En el esoterismo este es el agua de la vida que los alquimistas buscaban como el elixir de la vida y la fuente de Juvencia, aquella que permitía a quien bebiera de ella, mantener juventud eterna. Este líquido brota de un lugar de difícil acceso en una naturaleza virgen y cerca de un árbol y sólo puede lograrse cuando uno se acerca a la piedra que se logra al atravesar el fuego. Este es el procedimiento físico, simbólico y técnico por el cual, -sostienen con máxima credulidad-, se obtiene la piedra filosofal desde el fuego secreto y a través de ambos, el elixir de la vida.

Muchos han ido en busca de esa fuente en lugares remotos, como Ponce de León en La Florida, en los Estados Unidos, mientras que muchos más han tratado de obtenerlo más por medios químicos que alquímicos. O sea que, en términos esotéricos, así como el agua pesada evita la reacción en cadena del núcleo atómico, este líquido especial evitaría esta reacción de las sustancias emocionales. Lo pretenden explicar señalando que pocos han reparado en que así como la materia tiene energías atómicas que estallan por reacciones violentas, nuestro cuerpo anímico tiene las explosivas emociones que realizan el mismo proceso, así que la fusión fría sería en este caso sublimar los deseos y las emociones a través de un agua pesada o proceso por el cual los deseos y emociones no estallen y así enfriarlos, transformarlos en estados creativos y energías edificantes, de infernales a angélicas, pretenden hacernos creer. Un discurso sencillo y casi infantil, pero llamativamente asumido como verdadero por muchísima gente.

El mismo poder inmenso, por desgracia, destructor que tiene el átomo, entonces lo tiene la mente, que es un verdadero reactor atómico que, por procesos de fusión caliente debe cambiar a procesos de fusión fría, esto es, los sentimientos y los pensamientos. Así esa energía emocional destructiva pasa a ser una fuerza del pensamiento. La mente, -aseguran- es el único poder capaz de tener reacciones y cambiarlas y transmutar y modificar los estados emocionales y anímicos, y esto es más importante que la bomba atómica y sus efectos. Así la mente es capaz de cambiar lo que está en la conciencia, o sea en el alma, de transmutar la naturaleza negativa en positiva, de modificar y transmutar los estados de ánimo. Esta es la verdadera química, -se ufanan-, y este es el verdadero reactor que nos interesa y que hace nuestra vida.

Esta mente, como todo reactor, cumple procesos y leyes que la misma física atómica describe, y este líquido es vital, la misma alquimia hace de su búsqueda uno de los procesos centrales, así como el fuego solar es el padre, el agua es la madre lunar y el resultado es el andrógino, el hijo mercúrico y con él se puede acceder a las fuerzas trinitarias básicas de la sustancia primordial, esta trinidad son las fuerzas de las Gunas, o Satva, Rajas y Tamas, que son las modalidades básicas de la sustancia, la materia fija, lo sutil y etéreo, digamos energía y entre ellos la fuerza mediadora y plástica, símbolo de lo crístico.

Por supuesto que la alquimia describe un proceso engorroso y difícil para elevar el fuego, hallar la piedra y producir el elixir, pero este proceso es la búsqueda inicial llena de pruebas y el descenso al subconsciente hablando en términos de psicoanálisis y el vitriol o descenso a lo inferior para hallar la piedra, según sus siglas. La ingle así recibe muchos nombres como fragua de los dioses y noveno misterio, las aguas sexuales son los fluidos mercuriales que deben elevarse y manejarse con inteligencia, para que el pensamiento tenga fuerza para realizar sus obras y mejorar nuestra vida y que no seamos esclavos de nuestras emociones, impulsos y tendencias.

El proceso en sí como lucha sexual y lucha emocional es tremendo y difícil, ya que se lucha contra la oposición de opuestos, que son la fuente de todo conflicto y en consecuencia de todo dolor, pues la lucha entre ambos da la energía atómica para realizar el pensamiento. La verdadera iniciación es la reunión de los opuestos, esta es la boda alquímica que simbolizan los rosacruces, la unión espiritual o el cielo y la naturaleza o la tierra a través del alma o la luz astral.

Pero esta sustancia misteriosa ha sido lograda por químicos de Rusia y Estados Unidos, recibiendo el sobrenombre de “Polywater”, descubierta por Deryagin y Fedakin de la Academia de Moscú en 1962 y luego lograda por científicos americanos, hierve a seiscientos grados  y se congela a cuarenta grados. Parece haberse detectado también al comienzo de la nutrición del feto y sería el agua de la vida en que se baña Venus en la mitología y el “Rocío de Mayo” de los alquimistas, según la cosmogonía hindú, Braman, emanó de sí las aguas  de su pensamiento. La Biblia habla del Espíritu de Dios que se mueve en las aguas y la Creación en sí es la separación de las aguas superiores de las inferiores. Los esoteristas creen que las aguas superiores son el pensamiento y las aguas inferiores obviamente los fluidos astrales de la interacción materia, componiendo los elementos en formas.

Este líquido parece haberse logrado también por algunos biólogos a través de suspensiones y múltiples procesos de filtrado lograron un agua que en sí se obtiene al gastar las moléculas del agua. Tras las muchas purificaciones la sustancia aparece agotada o mejor dicho en realidad concentrada y esta agua es capaz de reanimar las moléculas y devolver el equilibrio enzimático y metabólico, actúa en el organismo así como actúa las pirámides sobre las moléculas de los cristales, precipitando cierto flujo de electrones y campos de neutrinos y fotones cuánticos sobre las moléculas los que le devuelven la capacidad de adaptación, la piel y los tejidos recuperan su humedad y elasticidad y el organismo entero se beneficiará de esto.

Este tema está siendo investigado en laboratorios privados en las potencias y se sabe que se han obtenido resultados increíbles, como grabar imágenes o formas sobre el agua, y lograr memorias líquidas, biológicas. Hay un trabajo de un profesor de la que entonces era la Unión Soviética que abunda precisamente sobre el tema. El caso es que en todas las mitologías este líquido es el símbolo del huevo del mundo. En la leyenda budista tibetana y en la India, este huevo con líquido es el Hirangayarbha, el huevo del Universo resplandeciente que Kala o el tiempo deposita en las aguas del espacio y de él nace Brahma, por eso se llama Brahmanda.

Alejandro Magno invadió la India buscando este huevo y esta fuente de la juventud. Jesús comenzó a vivir como el Cristo cuando Juan le vertió el agua del Jordán sobre la cabeza (¿?), Moisés se salvó de las aguas y separó el mar rojo; el bautismo tiene este significado del agua de la vida que sale desde la fuente del ser. La inmortalidad como símbolo está en el huevo y la serpiente, uno viene del otro y juntos son el número 10, magnífico símbolo de Dios y de su Hijo sentado a su derecha, y de la unión del Uno masculino con el Cero femenino. La serpiente en sí puede vivir mucho tiempo y renacer de su piel y revivir de estados de hibernación, y el huevo mismo sugiere la renovación (I reencarnación) a través de consumir lo inferior. Este proceso es el karma o la crucifixión y revela el aspecto superior o espiritual trascendente oculto y atrapado por el celo o vasija de la carne, el cuerpo o la existencia material.

Lo importante es advertir que si bien lograron resultados sorprendentes, parecen aún no haber alcanzado sintéticamente el elixir. De los iniciados alquimistas, que Fulcanelli sugirió en sus trabajos a principio de siglo y por los que fue perseguido, pues querían usar la energía ígnea atómica y la energía biológica líquida, que hoy llamamos fuerza radiónica u orgón, que Reich también supo padecer la persecución al tratar secretos físicos que a los verdaderos grupos de poder les molestan pues esas técnicas quieren que se usen para el mal y podrían sacarnos del estancamiento destructivo en que estamos, sobre todo mentalmente. Y por eso se dedican a perseguir a estos alquimistas o nuevos físicos, y cuando no pueden usarlo como nuevas armas, destruyen sus obras, las prohíben o ridiculizan, por esto nos acostumbramos a ver el agua como simple agua sin darnos cuenta del poder tremendo que tiene y de los secretos que encierra y son la clave de la creación.

Respecto al proceso alquímico que describo, trato de insinuarlo y de protegerlo como es debido, -dice el autor de este antiguo trabajo-, y así como uno lo recibe, transmitirlo con el mismo digno misterio que hace que sea un magisterio y no una técnica, y describo procesos que yo he ejercitado y experimentado, como siempre trato de basarme en mis experiencias y describir cosas reales antes de hablar de mistificaciones o cosas de otros que no conozco, la sinceridad prima para lograr resultados y ser distinto de la mediocridad de los “sin compromiso”, si repito cosas que no atravesé y en las que no creo, no lograremos nada.

 (70) El Eje Central de La Creación

Conforme pasan los tiempos y los avances en todos los estamentos en los que el hombre ha puesto su mano, son notorios y notables, ciertas cosas de Dios pueden ir quedando a un lado como vetustas. Los ejemplos agrícolas, por caso, son una de ellas. Cada vez es menor la cantidad de lectores de la Biblia que conoce algo del campo. Algunos de ellos, incluso, jamás han visto el campo personalmente. Sólo por fotos, videos o películas. Entonces para ellos resulta muy complicado saber de primicias, sazones, cosechas y plagas. Sin embargo, y pese a todo este tiempo transcurrido, hay algo de Dios que no se ha movido un milímetro para ninguno de sus lados, y esas son las promesas. Las promesas de Dios fueron, cuando se escribieron; son, en este y en todos los tiempos presentes, y serán, en cualquiera de los futuros que quieras imaginarte.

(2 Pedro 3: 1) = Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento.

Perdón; cierto es que Pedro tal vez no haya sido el mejor modelo intelectual para escribir una carta, ¿Verdad? Sin embargo, tenemos pruebas más que contundentes que, conforme al léxico que utiliza y a los temas que encara, las cartas de Pedro, unción mediante, fueron todo Dios. Pedro hombre jamás hubiera podido escribir todo esto de su propia sabiduría. Por eso llama la atención que en el inicio de este capítulo, él diga que la carta la dirige al limpio entendimiento de sus lectores. ¿Eso querría significa que existían lectores cuyos entendimientos no estaban limpios? Él utiliza el término eilikrines, aquí, y literalmente, eso se traduce como: probado por la luz del sol.  La idea aquí es la de juzgar las cosas colocándolas bajo la luz solar, a fin de descubrir cualquier falla. La palabra se aplicaba a metales con aleaciones y líquidos no adulterados con substancias extrañas. En el Nuevo Testamento se la usa en un sentido ético y moral; libre de falsedad, puro y sin motivos escondidos. Tú me dirás ahora si conoces gente con la cual podamos sostener esas mismas dudas.

(2) Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; (3) sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, (4) y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

No puedo saber cómo son estas cosas en tu lugar de residencia. El mundo es muy amplio y las diferencias culturales y tradicionales, a veces, actúan como catalizadores de frases y sentencias. Yo he oído a gente supuestamente cristiana que comienza a impacientarse. Y cuando indago un poco más profundo, descubro que pertenecen a sectores que fueron enseñados con el clásico y legendario “Cristo viene ya”, conque muchas denominaciones supuestamente progresistas desviaron los conceptos concretos del evangelio. Es como si hubieran sembrado la idea de que Cristo tiene que venir ya mismo a raptarnos, que es como decir a secuestrarnos de este planeta, porque evidentemente ya no podemos más contra el diablo. ¿Y sabes qué? ¡No es así en absoluto! ¡Claro que Cristo va a venir! Pero lo hará para encontrarse con una iglesia victoriosa sin mancha ni arruga, no con una cosa que no se sabe cómo mirarla porque cada vez se parece más al mundo que quiere rescatar.

(5) Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, (6) por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; (7) pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Curiosamente, en ninguna de las Biblias de estudio que he consultado, hay acotación alguna de comentaristas de prestigio, respecto a lo que nos dice el verso 5, con relación a que la tierra proviene del agua y por el agua subsiste. Tengo la certeza, sin tener todavía la revelación clara que me permita asegurártelo así, que en este pasaje está la clave del verdadero significado y razón de ser del agua, que no es un elemento menor dentro de la creación ni del evangelio entero. Aquí, para confirmar que la tierra proviene del agua, nos remitiría al pasaje que encontramos en Génesis capítulo 1 y versos 6 al 8.

Luego dijo Dios: haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Por todo lo expuesto, y seguramente por lo que una gran parte de ustedes que hoy consultan o acceden a este trabajo estudiarán por encima de lo que yo haga, puedo arriesgar a decir sin dudarlo demasiado, algo que salta a la luz con este pasaje, en el que vemos que la tierra, es un elemento que proviene del agua. Y si a eso le sumamos que también el agua, dice Génesis, es gestor de la vida de las aves, y que además fue el factor utilizado para la destrucción de lo creado, el agua entonces, puede ser tranquilamente considerado como EL elemento básico de la Creación.

(71) El Agua en La Poesía

Ya hemos dicho sobradas veces que somos conscientes de la importancia que tiene el agua como un elemento dador de vida, fundamental para la existencia de todos los organismos vivos en este planeta y por eso, solamente por esa razón, es que en este trabajo no quiero dejar afuera eso que tantos seres humanos valoran que es la poesía. Los seres humanos hemos encontrado pasión en cientos de cosas pequeñas y al final del día son esas cosas las que le han dado sentido a nuestra permanencia en este lugar. Al agua le hemos rendido homenaje desde tiempos inmemoriales, rituales indígenas, cánticos celtas, alabanzas en todos los idiomas, y por eso quiero compartir con ustedes cinco poemas que han sido historia en la celebración del agua en todas sus formas.

Agua’ – Gabriela Mistral (fragmento)

Quiero volver a tierras niñas;  llévenme a un blando país de aguas. /
En grandes pastos envejezca y haga al río fábula y fábula. /
Tenga una fuente por mi madre y en la siesta salga a buscarla, y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera. /

Me venza y pare los alientos el agua acérrima y helada. / ¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas! /

Agua ¿A dónde vas?’ – Federico García Lorca

Agua, ¿dónde vas? Riendo voy por el río a las orillas del mar. /
Mar, ¿adónde vas? Río arriba voy buscando fuente donde descansar. /

Chopo, y tú ¿qué harás? No quiero decirte nada. Yo…, ¡temblar! /

¿Qué deseo, qué no deseo, por el río y por la mar? /

(Cuatro pájaros sin rumbo en el alto chopo están.)

‘Llueve en Silencio, que esta Lluvia es Muda’ – Fernando Pessoa

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda y no hace ruido sino con sosiego./

El cielo duerme. Cuando el alma es viuda de algo que ignora, el sentimiento es ciego. /

Llueve. De mí (de este que soy) reniego… /

Tan dulce es esta lluvia de escuchar (no parece de nubes) que parece que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece. /

Llueve. Nada apetece…

No pasa el viento, cielo no hay que sienta. Llueve lejana e indistintamente, como una cosa cierta que nos mienta, como un deseo grande que nos miente. /
Llueve. Nada en mí siente…

Nocturno Mar – Xavier Villaurrutia

Mar sin viento ni cielo, sin olas, desolado, nocturno mar sin espuma en los labios, nocturno mar sin cólera, conforme con lamer las paredes que lo mantienen preso y esclavo que no rompe sus riberas y ciego que no busca la luz que le robaron y amante que no quiere sino su desamor. /

Monumento al Mar – Vicente Huidobro

Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño. /
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas manos temblorosas./
El mar empujando las olas, sus olas que barajan los destinos. /

(72) La Encarnación de la Palabra

Lo que sigue es un texto que ha sido centro de diferentes miradas. Todavía la Biblia sigue siendo una sola y, casi una obviedad, la Palabra de Dios, también. Sin embargo, esas miradas singulares que algunos hombres se empeñan en efectuar sobre distintos pasajes, nos trajeron a lo largo de toda la historia, nos siguen trayendo en la actualidad, y nos seguirán trayendo en un futuro inmediato, siempre y cuando la luz de la revelación divina no ilumine a todos los que desean y necesitan ser iluminados, diferentes entendimientos, algunos de los cuales prendieron como verdades indiscutibles sin serlo.

(1 Juan 5: 1) = Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado.

Está claro. Si quieres ser reconocido y llamado como hijo de Dios, tendrás que creer sí o sí que Jesús es el Cristo, nacido de Dios y no de un hombre carpintero y una virgencita simpática. Y, además, todos aquellos que gustan referirse solamente a Dios y postergan a todo lo demás, sepan que si de verdad aman a Dios Padre, tendrán que amar consecuentemente al Hijo. Porque en otro lugar, casualmente lo estaba leyendo hoy, dice que tendrán potestad de ser llamados hijos de Dios, son aquellos que creyeron en Su Nombre.

(2) En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.

(3) Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos.

(4) Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

(5) ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

En el sentido lato de lo dicho, Juan muestra que la fe, el amor y la obediencia se relacionan entre sí. La fe nos conduce a una relación de amor con Dios; ese amor nos lleva a amar a otros cristianos y a la obediencia de sus mandamientos. Estos no son gravosos, dice, porque los beneficios prácticos de obedecer las leyes de Dios contribuyen por entero al bienestar humano y a la satisfacción de aquellos que aprenden a aplicarlas en la vida. Nuestra fe nos trae victoria sobre el mundo, y nos provee de un arma espiritual, con la que podemos combatir tanto las tentaciones como las persecuciones de una sociedad sin Dios.

(6) Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.

Primero te voy a compartir algunas de las interpretaciones que una gran cantidad de comentaristas y teólogos han dado a este texto. Dicen que al decir que Jesucristo “vino” mediante agua y sangre, se cree que quiere decir que se manifestó así. Y encuentran dos ocasiones en la vida de Jesucristo en las cuales el agua tiene que ver con su manifestación como Hijo de Dios. La primera ocasión fue su bautismo. Sabemos que en esta ocasión Dios dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. En la misma ocasión el Espíritu descendió sobre Jesucristo como paloma. Esto también sirvió como testimonio que Jesucristo es el Hijo de Dios.

La segunda ocasión en la cual el agua manifestó algo con respecto a la divinidad Jesucristo, fue en su muerte. Cuando uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, al instante dice que salió sangre y agua. El apóstol Juan vio esto y lo presentó como “testimonio” para que nosotros creyéramos. En este caso entró el tercero que da testimonio: la sangre. Estos datos parecen ser evidencia que Jesucristo realmente murió. Lo milagroso en este caso es la rapidez con que había muerto. Quebraron las piernas de los malhechores que fueron crucificados con Cristo, pero en el caso de Cristo, el mismo había entregado el espíritu ya. Así que tenemos dos posibles ocasiones que sirven como interpretación. El Espíritu dio testimonio que Jesucristo es Hijo de Dios en varias ocasiones incluyendo su bautismo y su resurrección. El agua se relaciona con su bautismo y su muerte extraordinaria. La sangre puede encontrarse solamente en su muerte. De todas maneras y en cada uno de estos eventos, estos tres elementos concuerdan con su testimonio o evidencia que Jesucristo el hombre conocido como Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios.

Sin embargo, y aún en contra de lo que mayoritariamente hemos aprendido, esta no es la única forma de ver ese texto. Si nos remontamos al Libro del profeta Isaías, encontraremos otra pista, otra línea por donde transitar este mensaje divino. Así leemos, en Isaías 55, versos 10 y11, lo siguiente: Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Fíjate que ya en el Antiguo Testamento se hacía referencia a la Palabra de Dios, comparándola con la lluvia, es decir, con el agua. En ausencia de lluvias todos sabemos que se produce un desierto en el cual no hay vida. En la abundancia y oportunidad de estas, las lluvias, se produce abundante vida y fructificación. Hoy muchos cantan y cantan a Dios, y le dicen como pedido que les dé su lluvia, pero cuando esta lluvia llega, no la entienden y no la quieren recibir. Y que conste que me estoy refiriendo a la ignorancia que todavía existe respecto al significado de la lluvia.

Algunos todavía se imaginan una bendición casi mística que caerá de los cielos si ellos siguen cantando y pidiendo, pero cuando reciben esa lluvia en forma de Palabra de Dios, lo único que quieren hacer es acallar esa voz desagradable que les hace ver precisamente lo que ellos no desean ver.  Si a esto le añade que también en el Antiguo Testamento (Y luego añadido al Nuevo), a Jesús se lo denomina como el Verbo (Palabra) encarnado, creo que nos quedará más que claro, entonces, que el agua que aquí se menciona, es La Palabra de Dios encarnada en un hombre. Por esta razón y de alguna manera corroborando esta última afirmación, los dos versos siguientes dan una apreciación concreta a lo expuesto.

(7) Porque tres son los que dan testimonio en el Cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.

(8) Y tres son los que dan testimonio en la tierra; el Espíritu, el Agua y la Sangre.

Así es que, si sabemos que todo el ordenamiento divino y celestial está a cargo del Padre, que es Dios, y que el portador de Su Palabra para la tierra es el Verbo, que es su Hijo el Cristo, y que el portador de esa Palabra en forma de revelaciones y guías a toda verdad, es el Espíritu Santo, nos encontraremos conque en la tierra, el Espíritu es el que llega para consolarnos y guiarnos a toda verdad, y que lo hará a partir del Agua, que es la Palabra encarnada en un hombre y con la Sangre como reaseguro de redención porque ella fue derramada en la cruz para perdón de pecados y liberación final de todo el que lo acepte, lo crea y lo encarne. Así es hasta hoy, como yo lo creo.

(73) El Uso del Agua en los Rituales

Aquellos de ustedes que provienen del mundo secular, y que un día renunciaron a él para arrojarse a los pies de Jesucristo, pero que llevaron una vida plagada de pecados de todos los colores, seguramente le habrán sumado a ellos, en alguna ocasión, los relacionados con el ocultismo. Es muy difícil que el hombre sin Dios, pero que busca permanentemente algo que lo reemplace en lo trascendente, no acuda a brujos o hechiceros en búsqueda de soluciones a sus problemas personales.

Gracias a Dios, no ha sido mi caso, pero los que alguna vez pasaron por los “consultorios” de brujos o hechiceros saben muy bien que, entre otros menesteres utilizados como elementos de aporte o ayuda a los distintos “trabajos” efectuados, se encuentra el agua. Rituales de todos los colores se llevan a cabo en este submundo utilizando el agua, y es mi intención mencionarlos como forma precisa y puntual que te sirva para conocerlos y evadirlos, o por lo menos, si a ti no te alcanzan, procurar salvar a los que están a un tris de caer en sus garras.

Esotéricos de uno u otro estilo y metodología, suele utilizar el agua cuando buscan abrir sus caminos a nuevas experiencias o inicios de nuevas etapas. Por lo tanto, aquellos que trabajan con supuestos ángeles en sus rituales, saben perfectamente que en sus ambientes, se sostiene no se sabe muy bien con qué bases, que el Arcángel Gabriel es el guardián del agua. Aún si lo fuera, deberían recordar que los ángeles, y mucho menos de la categoría de un Arcángel, no reciben órdenes de los hombres, sólo de Dios Padre.

Sin embargo, en su ignorancia barnizada con palabrerío místico y deformaciones teológicas, ellos invocan a este Arcángel con la intención que él les brinde el poder y la protección que necesitan. De hecho, los cristianos creemos en los ángeles y mucho más en los Arcángeles, pero sabemos perfectamente porque así se nos ha dejado escrito, que ellos solamente se moverán por orden celestial superior, lo que nos lleva inexorablemente a que, si en un momento dado suponemos que es necesaria su participación en nuestro favor, lo máximo que podremos hacer es solicitarle a nuestro Padre Celestial que los ponga en marcha. En contraposición, no serán ángeles de Dios los que se muevan, sino demonios que se hacen pasar por tales. Examinemos los distintos rituales con agua del ocultismo.

Ritual con Vaso con Agua y Sal:  Dentro de los rituales con agua, aseguran tarotistas, encantadores y otros brujos que este es el más sencillo. Dicen que su efecto es totalmente purificador, y que su misión es liberarnos de “malas energías y cargas negativas”. Puede que nos resulte racionalmente un tanto descabelladas esas pretenciosas afirmaciones, aunque conviene aclarar que no es eso lo más grave. Lo más grave es observar cuánta gente lo cree con sinceridad e ingenuidad, por partes iguales.

Se lleva a cabo, -dicen las recetas del caso- con un vaso de cristal, cierta cantidad de agua y una proporción estimada de sal. Sólo se debe colocar el vaso de agua con sal debajo de la cama donde dormirá la persona que tiene que recibir el beneficio, justo en el centro de la cama, esto es: en el medio del cuerpo. A este ritual se lo debería realizar durante siete días completos, si bien se tendrá que cambiar el agua diariamente.

El agua que se va a eliminar, se la debe ofrecer a la tierra, jardines o huertas si se los posee, o macetas con flores o plantas, si se habita en ciudades. Aseguran los hechiceros que la tierra absorberá todas las malas energías que habían salido de ese cuerpo y se habían depositado en el agua del vaso durante la noche. La pregunta que algunos cristianos desinformados suelen hacer aquí, es: ¿Pero eso les funciona? ¡Claro que les funciona! Los demonios también manejan cierto grado de poder sobrenatural, ¿Lo ignorabas? La factura por sus “servicios” llegará tarde o temprano, y deberá cancelarse.

Hechizo Para el Amor con Agua Bendita: ¡Qué tema el del agua bendita! ¿Verdad? En otro espacio de este mismo trabajo me voy a ocupar específicamente de ella, de manera puntual. Mientras tanto, habrá que decir que este ritual con agua bendita destinado a asuntos sentimentales del corazón, es aparentemente muy sencillo de realizar. Aseguran los cultores de esta parte del ocultismo vernáculo que el agua bendecida otorga muchos beneficios para todo lo que implica atraer el amor a las vidas de las personas. No importa que esa persona no te ame, tú ejecutas este ritual y ella vendrá a ti sí o sí, aunque no lo desee. Cualquier semejanza con manipulación y hechicería es pura coincidencia…

El manipulador de sentimientos de la ocasión utiliza para este tan singular “trabajo” una copa, agua bendita, (Nadie dice sacada de donde, se supone que bendecida por algún sacerdote católico o directamente robada de una de esas fuentes que se encuentran en el ingreso de los templos del catolicismo romano), una hoja de papel rosa y un lápiz de color rojo.

Ellos toman ese papel y, con el lápiz o bolígrafo con tinta roja, deben escribir el nombre de la persona que al contratante de los servicios del hechicero le agrada, y añadirle el suyo. Doblan el papel y, en la parte de afuera, escriben los sentimientos que se desea avivar con esa persona, luego se llena la copa de agua bendita y dentro se coloca la hoja para que con el correr del tiempo, se deshaga. También aquí este ritual se debe realizar durante siete días corridos, comenzando, -aclaran-, con el primer día de luna llena.

Aseguran que en corto plazo esa persona allí mencionada, se acercará inevitablemente a quien contrató el servicio del brujo. Y si estás pensando cómo puede ser que exista gente que crea en este tipo de cosas, tengo que recordarte que el infierno tiene su propio departamento de publicidad y promoción y que, a favor de ciertas maniobras demoníacas, siguen trabajando con bastante intensidad. La gente quiere cosas mágicas para arreglar sus asuntos. Tanto que en muchas de nuestras iglesias, se ha llegado a predicar una especie de evangelio mágico, que es mucho peor que el ocultismo secular.

Vela Blanca y Vaso de Agua: Hay un ritual que los personeros del ocultismo aseguran que funciona muy bien cuando una persona se encuentra en momentos difíciles por causa de no poder atraer la abundancia a sus vidas. Dicen que si pones tu fe y tu intención en este sencillo ritual, el dinero que necesitas vendrá de forma rápida a tu lado. Omiten decir que la fe no es algo que el hombre se disponga o no se disponga a ejercer. La tiene si Dios se la otorga, porque es un don de Dios. Pero, como se trata de obtener dinero, las necesidades a veces tienen mucho más que la mitológica “cara de hereje” que se decía a modo de refrán popular.

Para esto se necesitan Un vaso, una vela de color blanco y sal. A este ritual se lo debe realizar también durante siete días, (¿No es demasiado casual que siempre sea el número siete, que es el número de lo completo, el número de Dios?) Se debe comenzar un día domingo, (Nadie explica la razón de ello), y buscando un lugar tranquilo para ejecutarlo, donde el ritualista no sea molestado.

Luego se deberá encender la vela blanca con una cerilla de madera y mientras se lo hace, agradecer al universo y al espíritu del fuego (Como esas deidades obviamente no existen, el agradecimiento será para un demonio, así de simple), el ritual que se va a realizar. Una vez encendida la vela, se llena el vaso de agua hasta la mitad y se coloca al lado de la vela y se añaden tres cucharaditas de sal.

Se lo deja reposar todo durante dos horas, y cuando pase este tiempo se debe beber el agua del vaso de agua y lavarse la mano que se utiliza más; esto es: si se es diestro, la derecha, mientras se repite el siguiente ritual verbal: El dinero es bueno, el dinero llegará a mí de forma pacífica y tranquila, tomaré con mi mano el dinero que necesito.

Luego se cierran los ojos unos instantes y se visualiza como se realizan los pagos que se tienen pendientes (No como se recibe el dinero), y se deja luego que la vela se consuma por sí sola. No tengo por qué censurar a nadie que desee ingresar en este sub mundo espiritual, pero pregunto: ¿No es más sano y limpio entregar tú vida a Cristo y declarar esto mismo en un acto profético por fe en Dios? ¿Para qué arriesgar el destino eterno de tu alma? Porque, reitero; estas son facturas que se abonarán sí o sí.

Ritual con agua de lluvia para el dinero: Dicen los poetas, (Y ahora parece que también los ocultistas), que el agua de lluvia está llena de magia, porque es pura y limpia y su contenido energético hace que nos sintamos mejor y que todo se llene de bendiciones. Encarecen agradecer al universo (¿Prefieren hablarle a una nada gigantesca sin forma, que a un Dios vivo y lleno de poder? Ceguera.) por la lluvia y conseguir los ingredientes que se necesitan para llevar adelante ese ritual con agua para atraer dinero.

Deben disponer de agua de lluvia, recogida en algún recipiente acorde, un envase de vidrio o plástico con tapa, un cuenco de barro o vidrio y nueve monedas doradas. (Mis compatriotas ocultistas tendrán que viajar al exterior para conseguirlas, en Argentina no hay monedas doradas). Recomiendan colocar las monedas en el cuenco, luego cubrirlas con el agua de lluvia y ubicarlas cerca de la puerta de la casa o negocio. Si se logra recoger más agua de lluvia, se deberá ir renovándola cada corto lapso.

Si deja de llover, tendrán que sacar las monedas antes que se seque y colocarlas en la entrada en forma de altar para que continúen, -aseguran- atrayendo la buena suerte. Y concluye el promocional recomendando confiar en que este ritual aumentará las ganancias personales y que el dinero nunca faltará a quien lo realice. Todo, -reitero- confiando en la buena suerte. Ahora sólo nos restaría preguntarles a estos buenos amigos, qué cosa creen ellos que es la buena suerte. Seguramente darán unas cuantas vueltas dialécticas para concluir reconociendo que no es algo abstracto sino personajes misteriosos que se ocupan de ayudarte. Pasado en limpio en idioma cristiano: Demonios.

Ritual con Agua de Mar: Dicen los que andan cotidianamente en estos menesteres que el agua del mar para los rituales es excelente, sobre todo si se habla de realizar una buena limpieza energética del hogar, y que lo ideal es mezclarla con hierbas para amplificar su potencia. ¿Alguna razón racional para competir contra la –para ellos- ingenua fe en Dios? Ninguna, sólo creer que es así. Simple. Tan simple que suena incoherente para gente que todos los días se comen cristianos a la parrilla basados en su racionalidad y análisis “serios”.

Para añadirle al agua de mar, se necesitarán hierbas tales como ruda y romero, si es que se desea eliminar energías negativas. Lavanda y romero si se desea mejorar las relaciones de pareja, amistades, familia y deshacer conflictos. (Faltó la garantía de que tu equipo favorito de fútbol gane todos sus juegos) Ruda y olivo, si se está en una mala racha de buena suerte o si se quiere mejorar en el tema económico. ¿Sabes qué? Mucha gente se lo cree, lo hace y queda presa de las estrategias del infierno, sólo porque no ha sabido administrarse y se ha arruinado su economía.

A los que viven cerca del mar, les será sencillo poder hacerse de una botella de agua marina, aunque en caso contrario puede arreglarse con agua común acondicionada con sal marina. Deben hervir en medio litro de agua marina las plantas durante unos minutos, luego proceder a colar la infusión y guardarla en una botella. Para realizar la limpieza se deberá mojar la mano con el agua y agitarla, soltando pequeñas gotas alrededor de todas las estancias de la casa. Mientras se lo hace, se deberá recitar el ritual favorito de la persona, una afirmación poderosa o visualizar en positivo lo que se desea. ¡No! ¿Quién dijo que Satanás es imitador?

Hechizo con Agua y Azúcar para el Amor: Este ritual con agua para el amor está especialmente dirigido a personas que tienen conflictos en su relación de pareja, incluso para que regrese si se ha marchado. (Clarísimo: si esto no es manipulación de voluntades, no sé de qué estamos hablando. Y si es manipulación de cualquier índole, técnica y espiritualmente, es hechicería) El agua con azúcar se supone que ayuda a limpiar y proteger la relación de las personas con las cosas malas, aseguran que limpia los problemas y los conflictos. Asimismo, la rapidez de su funcionamiento depende de lo mal que esté la relación, por lo que podría ser que la persona deba repetirlo varias veces. ¿Pasado en limpio? Por allí funciona, y por allí no: una pintura.

Consiste en un vaso de agua, tres cucharadas de azúcar, dos fotografías, una de la persona que realiza el trabajo y la otra de la persona a quien va dirigido, un cuarzo de color blanco y un hilo de color rojo. La persona toma el vaso de agua y le añade las tres cucharadas de azúcar, todo eso, -demandan-, mientras se visualiza el amor que hay en esa relación. (Me pregunto: si hay amor en una relación, ¿Para qué hacer un ritual ocultista?) Luego añaden las dos fotografías, juntas y amarradas con el hilo rojo, repitiendo en forma de letanía: “Olvida lo malo, recuerda lo bueno; volverás porque a mí no me has podido olvidar”. Influencia satánica ciento por ciento, ¿Tienes dudas?

Luego se debe colocar el cuarzo blanco en el agua, dejar que se hunda y tomar el rollo con las dos fotografías e introducirlas en el vaso de agua, se lo deja reposar durante cinco minutos, (Quien suponga que se está horneando un postre se equivoca), mientras se visualiza nuevamente de qué forma se desea esa relación. Finalmente, la persona retira las fotografías y las guarda en un lugar secreto de su habitación, el cuarzo rosado debe ser llevado encima durante siete días (¡Otra vez siete!) se mojan las manos con el agua, se dejan secar al aire y luego se desecha lo que sobra.

Sé que al leer esto, muchos no terminan de comprender para qué lo incluí, mientras que otros sencillamente se lanzan a reír divertidos, pensando con qué mentalidad de hormiga esa gente puede realizar estas cosas suponiendo que darán resultado. ¿Sabes qué? Ignorancia supina. Porque lo que en algunos casos produce un resultado acorde a lo que se está pidiendo, no es el agua ni el ritual en sí, sino el poder disuasivo conque los demonios pueden incluir en la mente de las personas sin Cristo. Tranquilidad, hermana mujer: ningún hombre te obligará por estos métodos a hacer lo que él desee, aún contra tu voluntad, si has elegido ir por la vida aferrada a la mano de Jesucristo.

Rituales con Agua de Coco: El coco es un alimento que ha sido utilizado desde antiguo en los rituales, ofrecen prosperidad, limpieza de la energía negativa, aporta soluciones a problemas y da protección. Aseguran estos “especialistas” que los rituales con agua de coco son efectivos, porque sostienen, (No se sabe con qué bases), que es una fruta con propiedades mágicas. Por eso, en algunas culturas, esta fruta recibe el nombre de Fruto de la Diosa Sri en la India, el “Alimento del Alma” es como se conoce en muchos lugares

¿Cómo hacer una limpieza de un hogar con el agua de coco? Porque ya se sabe que las casas guardan energía negativa que  afectan a sus moradores y sus familias. Hay algo de cierto en esto, aunque la solución dista bastante de ser la que propone la hechicería moderna. Expresan que con este ritual con agua de coco no solo la persona protegerá su familia y su hogar, sino que le ayudará también a eliminar la energía negativa o las malas intenciones de aquellos que entren en su casa.

Se necesita para la mezcla aguardiente de caña, miel, vinagre, un coco y una vela. A quien esto le parezca incoherente y hasta ridículo, puede seguir pensándolo, aunque deberá tener muy en cuenta que el punto básico no es el material mencionado, sino lo que se esconde detrás de los actos que se realicen con ellos. Se hace luego un agujero en el coco para extraer el agua, luego se añade al interior del coco vacío el aguardiente de caña, la miel y el vinagre, y se tapa con la ayuda de la cera de la vela.

La persona va pasando por cada una de las estancias o habitaciones de la casa y, mientras hace rodar el coco por el suelo, repite el ritual verbal que dice: ¡Que ruede todo lo malo y que salga de mi casa, rueda, rueda y lejos se irá”. De hecho, a los que conocen algo al menos de guerra espiritual, supongo que les habrá quedado más que claro que con estas palabras ningún demonio dejará su sitio allí. Finalmente, se toma el agua de coco mezclada con agua en un pulverizador y se vuelve a pasar por todas las habitaciones de la casa, purificando y protegiendo el ambiente.

(74) Un Grado Perfecto de Autoridad

Tal como lo señala el título que le di a un trabajo al respecto, el Libro del Apocalipsis, es quizás el libro que nunca entendimos. Y no porque no lo hayamos deseado entender, no, todo lo contrario. Sencillamente, a alguien se le ocurrió, vaya uno a saber inspirado en qué sabiduría dudosa, que ese era un libro para un futuro muy lejano, y que ponernos a estudiarlo hoy, significaba una lisa y llana pérdida de tiempo. Porque era un libro de revelaciones futuras. Su inicio mismo lo aseguraba en sus cuatro primeras palabras del capítulo 1 y verso 1: La revelación de Jesucristo.

Y, seguidamente, una serie de eventos prácticamente incomprensibles, como escritos en código de guerra y sólo apto para altamente entendidos. De Espíritu Santo y guiarnos a toda verdad, ni noticias. Claro, ¿A nadie se le ocurrió que dice Revelación y no revelaciones de Jesucristo? ¿Nadie pensó que este libro no trae revelaciones sobre eventos futuros, sino la revelación manifestada de una persona, Jesucristo, mediante sucesos contados con pintura abstracta, pero encerrando secretos literales y actuales? Yo te puedo asegurar que cuando lo vuelves a leer bajo ese prisma, una enorme serie de pautas y frases que parecían sueltas, pasan a tomar sentido.

(Apocalipsis 1: 9) = Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

Juan comparte con los que serán sus lectores, la experiencia de la tribulación, o persecución por causa de la fe, con tranquila paciencia, con el ánimo dispuesto bajo el injusto sufrimiento. No obstante, pasar por las pruebas a que está sometida la vida cristiana es la gloria del Reino. Juan está en el exilio de Patmos, una pequeña isla de dieciséis kilómetros de longitud por nueve kilómetros de ancho, localizada a noventa y seis kilómetros al sudoeste de Éfeso, en el mar Egeo. Volcánica y casi despoblada, los romanos la usaban como colonia penal, forzando a los prisioneros a trabajar en las canteras de granito. El destierro de Juan se debió a su fiel testimonio del evangelio.   

(10) Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia; a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Lo primero que debemos tener en cuenta al leer este libro, es que no fue un libro escrito por un autor que no tenía otra cosa mejor que hacer y decidió escribir, ni tampoco por un afamado escritor que lo hizo mientras fumaba en su pipa, bebía una copa de alcohol y se extasiaba con la vista de un hermoso mar azul. Este libro fue escrito por un prisionero en alta tribulación, por expreso mandato de Dios. Y dice que lo hizo, estando en el Espíritu. Esto elimina cualquier asunto intelectual o material. Juan no escribió esto en su carne, sino en el Espíritu de Dios. Y lo hizo para que se enviara a las siete iglesias, que como ya sabemos, no son un número cualquiera de un lugar geográfico determinado, sino un símbolo del número de lo completo, del que significa todos los que sean necesarios, lo cual indica que este libro fue escrito para la iglesia global, amplia, cuyas características principales están comprendidas en esas siete iglesias mencionadas.

(12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Fíjate que Juan dice primeramente que escucha una voz como de trompeta. Esto quiere decir que lo que oye no es una trompeta literal. No es un sonido de trompeta física. Porque dice que el sonido, es como de trompeta. Y esto, lo que nos muestra, es que el sonido de esa voz tiene que ver con una señal, una advertencia, un aviso de ataque, que era para lo que se utilizaba la trompeta. Y esa voz, esa señal, esa advertencia, llega en forma de mensaje. Y ese mensaje va dirigido a esas simbólicas siete iglesias, que si tú las estudias, vas a encontrar que cada una de ellas contiene elementos que seguramente hallarás en tu congregación o en la de tu vecino. Es la iglesia global. Para ella es la advertencia. ¿Y quién la trae? Cristo, es notorio. Y lo más impactante del caso, es que aquí lo empieza a describir físicamente, tal como Juan lo está viendo detrás de él, porque dice que tiene que volverse hacia atrás para verlo. Presta atención, porque es la única descripción física que encontrarás en tu Biblia de Cristo. Esa figura de ojos celestes y cabellos rubios es visión profética de “San Hollywood”; no había hombres de ese aspecto en esos sitios del planeta.

(14) Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; (15) y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Según coinciden muchos estudiosos, las ropas del señor simbolizan el sacerdocio real. Sus cabellos blancos y sus ojos llameantes, simbolizan la eternidad, la sabiduría  y la omnisciencia; (Conocimiento de todas las cosas reales y posibles) y las muchas aguas con que nos encontramos aquí como onomatopeya muy curiosa de su voz, como Autoridad de Mando. Creo que esto está firmemente relacionado con las muchedumbres, que en muchos textos son representadas con masas grandes de agua. De hecho, una ovación en un estadio deportivo, es lo más parecido al sonido del mar cuando el viento agita las olas.

(75) Cinco Cosas que no Sabías Sobre el Agua Bendita

El agua bendita es probablemente uno de los sacramentales más conocidos en la Iglesia Católica Romana. Ojo: No confundan sacramental con sacramento. Un sacramental es un signo sagrado según el modelo de los sacramentos mediante el cual se significan efectos obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Es usada en muchas ocasiones por los sacerdotes. ¿Alguna vez te has preguntado desde cuándo la usa la Iglesia? ¿Por qué siempre se la encuentra en la entrada de todos los templos? Estas y otras preguntas son respondidas en esta parte de este trabajo. Anota esas cinco cosas que no sabías.

Su origen: Se puede decir que el origen del agua bendita se remonta hasta tiempos de Jesucristo, ya que el fundamento que encontraron para crearla, fue que Él mismo bendijo las aguas. Más adelante, el papa San Alejandro I, quien ejerció el pontificado desde el año 121 d.C. hasta el 132 d.C. determinó que se pusiera sal en la bendición del agua mientras se rezaban las oraciones que acostumbra la Iglesia. Los judíos solían echar ceniza sobre el agua, por eso San Clemente decía que lo que bajo la antigua ley era la ceniza, bajo la gracia es la sal.

¿Por qué hay una pila de agua bendita a la entrada de los templos?: Se colocan allí para que los feligreses se signen con agua bendita al entrar al templo (La tradicional “señal de la cruz”) y de ese modo sean benditos por el Señor a partir de esa señal de la cruz. De esta manera le entregan todos sus sentidos en su casa. Por eso al entrar se les enseña que deben rogar para que el Espíritu Santo ilumine sus corazones, infundiendo en ellos aquel temor, edificación, silencio y reverencia que se merece tan santo lugar.

¿Cómo se introdujo el uso de la pila de agua bendita en la Iglesia?: Se hizo para remplazar una antigua ceremonia judía en la que antes de entrar en oración se lavaban pidiendo a Dios quedar puros y limpios. Para borrar esa figura, los sacerdotes católicos primero bendecían el agua según un rito que aún se conserva.

¿Qué simboliza el agua bendita?: El agua bendita simboliza el sudor de Nuestro Señor Jesucristo en el huerto y la preciosísima sangre que salió de su costado.

¿Qué efectos tiene el agua bendita?: Tradicionalmente se sabe que el agua bendita tiene los siguientes efectos: Ahuyenta toda potestad demoníaca sobre las personas y lugares sobre las que se rocía. Borra los pecados veniales. Ahuyenta toda sobra, fantasía y astucia diabólica. Quita las distracciones en la oración. Nos dispone, con la Gracia del Espíritu Santo, a una mayor devoción. Se nos infunde la virtud de la divina bendición para recibir los sacramentos, para administrarlos, y para celebrar los divinos oficios de Dios. Naturalmente, todo esto está fundamentado en la doctrina católica romana, aunque no se encuentran escrituras o formas teológicas que sustenten lo expresado.

La práctica de bendecir el agua forma parte, junto con las bendiciones en general, de lo que técnicamente hablando se da en llamar sacramentales, que el Catecismo de la Iglesia Católica define así:  “Signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida” (núm. 1667).

En el Catecismo, y dentro precisamente del artículo que se dedica a las sacramentales, existe una única mención del agua bendita, que es la que hace su número 1668, a saber: “Comprenden siempre una oración, con frecuencia acompañada de un signo determinado, como la imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo)”.

Pero para llegar a la concepción eminentemente espiritual que le conocemos hoy, la práctica del agua bendita ha pasado por varias vicisitudes, por lo menos dos concretamente: su utilización como instrumento de las abluciones corporales, y su uso como instrumento de sanación. Por lo que se refiere al primero de los aspectos, su uso para la limpieza y purificación del cuerpo antes de entrar en contacto con las cosas sagradas, es una práctica que nada debería tener de extraña en el cristianismo, en cuanto estrechamente vinculada con su herencia judía. Esto dice el libro del Éxodo:

Situó la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echó en ella agua para las abluciones; Moisés, Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies. Siempre que entraban en la Tienda del Encuentro y siempre que se acercaban al altar, se lavaban, como Yahvé había mandado a Moisés (Éxodo 40: 30-32).

Una obligación que es extensiva, por lo menos, a todo el servicio del templo, el que conforman todos los miembros de una de las doce tribus, la de los levitas: Pon a los levitas aparte del resto de los israelitas y purifícalos. Para esta purificación harás con ellos de la siguiente manera: los rociarás con agua lustral; se rasurarán ellos todo el cuerpo, lavarán sus vestidos y así quedarán purificados (Levítico 8: 6-7).

Del judaísmo la práctica pasa directamente al islam, donde se recoge varias veces en el Corán, que incluso distingue entre diferentes tipo de ablución: “Cuando os dispongáis a rezar, lavaos la cara, las manos y los brazos hasta los codos, y pasaos las manos mojadas ligeramente por la cabeza, y lavaos los pies hasta los tobillos” (C. 5, 6).

Lo cierto, sin embargo, volviendo al cristianismo, es que ni los documentos canónicos ni otros documentos tempranos del cristianismo como notablemente la Didaché, -breve texto del siglo II que se centra justamente en las prácticas litúrgicas de los primeros cristianos-, se detienen en este uso “ablucional” del agua entre los cristianos. Bien significativo resulta al respecto, el tratamiento que el evangelista Marcos da al tema como algo ajeno y extraño a los primeros cristianos, y posiblemente hasta uno de los campos (como también lo fue el sabbat) en los que Jesús más duramente se empleará contra sus contemporáneos fariseos.

“Los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas” (Marcos 7: 3-4).

Lo cierto es que entre los cristianos el uso “ablucional” del agua parece restringirse al ministro del sacramento eucarístico, esto es, el sacerdote, lo cual retrotrae su aparición a la del orden sacerdotal tal cual lo conocemos hoy día. Todo un tema, pues lo cierto es que entre los primeros cristianos, el oficio de la eucaristía no lo desarrolla un sacerdote, sino cualquier cristiano en su casa. Por lo que hace al segundo uso del agua bendecida, su utilización en la curación de enfermedades, el Pontifical o Scrapion de Tumis, un obispo del siglo IV, recoge ya una bendición del aceite y agua durante la misa destinada a tal efecto:

 “Invocamos sobre esta agua y este aceite el Nombre de Aquél que sufrió, que fue crucificado, que resucitó de entre los muertos y que está sentado a la derecha del Padre. Concede a estas criaturas el poder de sanar; que todas las fiebres, todos los malos espíritus y todas las dolencias huyan de quien tome esta bebida o sea ungido con ella, y que sea un remedio en el Nombre de Jesucristo, tu único Hijo.”

Texto que tiene de interesante que en él aparecen vinculados por un lado la bendición del aceite, estrechamente relacionado con lo que luego constituirá el sacramento de la unción de enfermos, y por otro la bendición del agua, que terminará vinculada al sacramental del agua bendita. San Gregorio de Tours (538-594) en De gloria confessorurii, habla del ermitaño Eusitio que curaba las fiebres cuartanas con agua que él mismo bendecía, cosa parecida a lo que según sostenía, hacían San Martín o San Julián. En cuanto a la tercera de las finalidades de las que hablamos arriba, la estrictamente espiritual y sacramental que le vemos revestir hoy, lo cierto es que no parece surgir sino hacia finales del siglo IV o principios del siglo V.

Las importantes Constituciones Apostólicas, una colección de ocho libros compuestos de tratados independientes sobre disciplina, culto y doctrina cristianos, redactadas hacia el año 400 y destinadas a servir como manual de orientación para el clero y hasta para los laicos, atribuye el uso del agua bendita al apóstol San Mateo. En su Historia de la Iglesia escrita en el primer cuarto del siglo V, Teodoreto (393-h.460) afirma que Marcelo, Obispo de Apamea, santificó el agua por la señal de la cruz (op. cit. 5, 21). Una carta de Sinesio (370-414) alude específicamente al agua lustral colocada en el vestíbulo del temploBalsamon nos cuenta que en la Iglesia griega se bendecía agua al comienzo de cada mes lunar, en una costumbre que nos pone una vez más en contacto con esa recurso evangelizador tan propio del cristianismo como es el sincretismo, por el que se cristianizaban fiestas, lugares y prácticas paganas precristianas. El Papa San León IV (847-855) ordena que cada sacerdote bendiga agua cada domingo. Hincmar de Reims en su Capitula synodalia da las siguientes instrucciones:

“Cada domingo, antes de la celebración de la Misa, el sacerdote bendecirá agua en su iglesia […]. Cuando la gente entre a la iglesia será rociada con esta agua, y los que deseen se pueden llevar alguna en vasijas limpias para que rocíen sus casas, campos, viñedos y ganado”.

Santa Teresa (1515-1582), por su parte, utiliza el agua bendita con una finalidad muy personal: Sé por propia experiencia que no hay nada que eche a volar al diablo como el agua bendita”. No voy a confrontar doctrina ni mucho menos, porque no era ese el espíritu de incorporar esto al texto, pero sí se podría decir que no hay dudas que esta mujer tenía autoridad delante del enemigo, lo cual hizo que éste retrocediera, cosa que ella le adjudica al agua bendita, mientras que nosotros preferimos situarlo en algo mucho más fuerte que eso.

Por lo que se refiere a la generalización de la práctica y su anexión al templo cristiano, y aunque determinados receptáculos presentes en cementerios (Chiusi, cementerio de Calixto) y catacumbas (San Saturnino) pudieron servir como pilas de agua bendita, la práctica no se consolida en occidente hasta el siglo XI. Por cierto que vino muy unido al fenómeno de pilas reservadas para grupos determinados, sobre todo clérigos, o como es comprensible, leprosos, cosa patente en Saint Savin en los Pirineos, o Milhac de Coutron en la Dordoña.Y es que, de hecho, uno de los debates a los que el agua bendita viene irremisiblemente unida es el de la expansión y contagio de enfermedades, y todos recordamos aún como durante la alarma que produjo la aparición de la gripe A durante el año 2009, muchas iglesias retiraron el agua de sus jofainas.

Ha sido también frecuente que el agua bendita no se tomara directamente de la pila, sino por medio de un aspersorio o rociador, sujeto a ella con una cadenita al modo en que se hace con los bolígrafos en las ventanillas de los bancos. A tal propósito se utilizaban ramas de laurel, hisopo, palmera o boj, o mangos terminados en mechones, incluso el rabo de un zorro.

El arzobispo de Milán San Carlos Borromeo (1538-1584) da las siguientes instrucciones: “La pila de agua bendita será de mármol o de piedra sólida, ni porosa ni con grietas. Se apoyará sobre una columna espléndidamente labrada y no deberá colocarse fuera de la iglesia sino dentro y, en la medida de lo posible, a la derecha de los que entren. Habrá una en la puerta por donde entran los hombres y otra en la puerta de las mujeres. No estarán pegadas a la pared sino separadas de ella tanto como sea conveniente. Una columna o base las sostendrá y no debe representar algo profano. Un aspersorio estará unido por una cadena a la vasija, la cual será de latón, marfil o algún otro material artísticamente trabajado”.

 (76) La Riqueza de una Savia Divina

No existe un cristiano sobre la tierra que no pueda respondernos una pregunta respecto a la función del pastor. Sin embargo, lo que exprese, será lo que conoce como pastoreado en el marco de su pertenencia a alguna congregación cristiana. Y no será una respuesta correcta, porque entre el antiguo pastor que vemos en la Biblia como uno de los ministerios de la iglesia, y esta función que hoy podemos observar, existe una enorme diferencia. Tanta que, en casos, hasta se ha llegado a asegurar que el pastor moderno, contemporáneo, está sencillamente fuera del propósito bíblico. En el siguiente pasaje, y desde la mirada de Juan en Patmos, conforme a las visiones que Dios le diera, tenemos otra óptica del mismo tema.

(Apocalipsis 7: 9) = De la tribu de Benjamín, doce mil sellados. Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; (10) y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en  el trono, y al Cordero.

¿Qué cosa podría ser una gran multitud vestida de ropas blancas, sino la gran concentración de los gentiles arribados al trono divino, vistiendo las prendas que magnifican su pureza y su transparencia, únicas puertas de ingreso a la familia de Dios? Pablo de alguna manera lo da a entender en su carta a los Romanos, cuando en 11:25 dice: Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; La concordancia Strong nos aclara que cuando leemos endurecimiento, aquí, estamos leyendo la palabra griega porosis, que tiene que ver con callosidad. Y nos añade que la palabra es en realidad un término médico que describe el proceso por el cual las extremidades de huesos fracturados se fijan mediante una osificación o callosidad petrificada. Algunas veces se refiere a una sustancia dura en el ojo, que lo ciega. Si se la utiliza metafóricamente, como deberemos hacer, porosis sugiere insensibilidad o ausencia de percepción espiritual, ceguera espiritual, o religiosidad vacía.

Lo valioso de este verso es que en su final, se nos dice que esa multitud, obviamente de gentiles, estaban clamando. Y en contra de lo que generalmente sentimos nosotros de expresar, en el marco de nuestros prominentes egocentrismos, pensando que somos altamente meritorios para ser salvos, que la salvación no es algo que decida o le pertenezca al hombre. Que el hombre, en todo caso, es beneficiado con ella pura y exclusivamente por gracia, que es como decir mediante un claro favor de Dios que no tiene ninguna otra razón que la de su profundo amor por cada uno de nosotros, creyentes o no. ¿Cómo que creyentes o no? ¿Usted me está diciendo que Dios ama de la misma manera al que cree en Él y va a una iglesia, que al que no cree en Él y no va a ninguna parte o, peor, anda metido con Satanás y sus demonios? Sí, porque Juan 3:16 dice que Dios amó al mundo, (No a la iglesia) y que por esa razón entregó a su Hijo. Y tú y yo estamos hoy, aquí, leyendo esto, porque fuimos amados por Él cuando andábamos perdidos en el mundo. Y suya es la decisión de nuestra salvación, no nuestra. Lo dice el Salmo 3:8: La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición.

(11) Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, (12) diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Presta atención por un momento al conjunto de lo que se dice aquí. Primero, dice que todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono de Dios. ¿Entiendes lo que significa la palabra todos en la Biblia? Pues exactamente eso: todos. ¡Ah, muy bien! ¿Y cuántos vendrían a ser, más o menos, todos esos ángeles? En ningún lugar hay una cifra que nos otorgue una pista, pero sí se nos menciona que son millones de millones, lo cual tranquilamente podríamos elevar a la categoría matemática de billones, trillones, o cuatrillones, si es que no me quedo corto. Y luego le otorgan a nuestro Señor, siete adjetivos calificativos. Y siete es el número de Dios, el número de lo completo, y no se traduce como una cifra determinada, sino como todos los que sean necesarios. Y en esa calificación entran: Bendición, Gloria, Sabiduría, Acción de Gracias, Honra, Poder y Fortaleza. Y ahora, por último, tú mejor noticia del día: Tú eres Imagen y Semejanza de ese Dios.

(13) Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿Quiénes son, y de dónde  han venido?

(14) Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus  ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

(15) Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.

Para que entiendas debidamente que esto es simbólico, metafórico y no literal como todavía pretenden enseñarlo en muchos espacios, presta atención a este nimio pero al mismo tiempo importante detalle. ¿Tú piensas que esos ancianos, (Cualquiera sea la interpretación respecto a ellos que tú hayas aceptado como válida) es gente inepta, ignorante y desinformada? No, ¿Verdad? Si están allí, es porque son gente especial que conoce cada milímetro del espacio que ocupan. ¿Y cómo se entiende que pregunten quiénes son y de dónde han venido esas personas vestidas con ropas blancas? ¡Ellos deberían saberlo! Tranquilo, claro que lo saben. Es una expresión que denota ironía, para que tú reflexiones y no te creas que tienes ganado algo por raza, credo o religión adquirida. Nota que sus ropas blancas no son el producto de su excelente comportamiento, sino de la acción de la sangre redentora de Jesús. Conclusión: Dios nos ve perfectos, blancos, puros e inmaculados, porque nos ve a través de la sangre de Jesús. De otro modo, nos vería tal cual como somos, y mejor no me lo hagas decir ahora…

(16)Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol  no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; (17) porque el Cordero  que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Salvo por cuestiones de ayuno con respaldo divino, no conozco a nadie que no tenga hambre sin causa. Podría añadir que en algunos casos de enfermedad, tampoco se experimenta esta necesidad. Sin embargo, lo más abundante al respecto, es el concepto de que, quien no tiene hambre, es porque se ha saciado. Ahora llévalo a lo espiritual: ¿Quiénes tienen hambre? Los que conocen algo del Señor, pero no sienten de verdad Su presencia cercana; también los que reciben en forma de palabra, discurso humanista o entretenimiento metafórico en base a fábulas, es decir, hojarasca. El hambre espiritual sólo se saciará con la presencia del Señor y con Palabra genuina. Con la sed sucede casi lo mismo, aunque allí podríamos añadirle la necesidad de ser ungido por el Espíritu Santo. El Gran Pastor estará protegiéndolos, alimentándolos y guiándolos. ¿Iglesia? ¿Nombre? Cualquiera, sólo allí donde se encuentre Cristo entronizado. Y, finalmente, dice que todo servirá para que sean guiados a fuentes de aguas de vida. El agua, aquí es La Savia que alimenta el árbol de la Vida.

(77) Cuando el Agua También es Deporte

Quiero referirme en esta parte del trabajo a los deportes en que el denominador común es el agua y que el deportista realiza una actividad física en ella Estos se pueden practicar en piscinas, lagos, ríos o incluso en el mar. Asimismo, los deportes acuáticos, ya que de eso se trata, pueden desarrollarse en el agua, tales como la Natación, el Waterpolo, Natación Sincronizada, Saltos Ornamentales, etc. También pueden llevarse a cabo Sobre el Agua, ya que también pueden ser clasificados como deportes acuáticos el Remo, Piragüismo, Esquí acuático, Vela, Surf, etc. Y lo podremos completar con los deportes desarrollados Debajo del Agua, tales como el buceo, la fotografía submarina, etc. La nómina completa conocida, sin desmedro a que alguno no sea mencionado, es:

Apnea, Bodyboard, Bodysurfing, Bote, Canoa, Buceo, Descenso de ríos, Esnórquel, Esquí acuático, Flowboarding, Hockey Subacuático, Hydrospeed, Jet ski, Kayak, Kayak-polo, WindsurfKitesurf, Navegación de recreo o deportiva, Natación con Aletas, Natación en aguas abiertas, Natación en piscina, Natación sincronizada, Parasailing, Pesca deportiva, PiragüismoRaftingRemoSalto natación, Salvamento y socorrismo, Skimboard, Submarinismo, Surf, Skurfing, Trampolín, Triatlon, Vela, Waterbasket, Waterpolo. Veamos algunos de ellos:

Surf: El surf consiste en mantenerse en equilibrio, deslizándose sobre una tabla, arrastrada por una ola, el mayor tiempo posible y sin caerse al agua dirigiéndola a través una o varias quillas situadas en la parte trasera de la tabla. Además de buenos reflejos y equilibrio, exige un dominio de la natación y un gran conocimiento del mar; así los surfistas pueden elegir las mejores olas.

Natación: Existen dos tipos de competiciones: las pruebas individuales y los relevos (equipos de cuatro corredores). Las carreras consisten en hacer largos de piscina; se recorren distancias de entre 50 y 1.500 metros. Los cuatro estilos de natación que se utilizan en competiciones: crol, espalda, mariposa o libre. La prueba de estilos, combina los cuatro. En los Juegos Olímpicos y los campeonatos internacionales, hay varias fases: eliminatorias, cuartos de final y semifinales. A la prueba final solo llegan los ocho mejores atletas.

Remo: Remo, deporte náutico donde el atleta compite en embarcaciones impulsadas mediante la fuerza muscular de uno o varios remeros, usando uno o dos remos como palancas simples de primer grado, sentados de espaldas en la dirección del movimiento. En una embarcación de remo todos los elementos portantes deben estar fijos al cuerpo de la embarcación, solamente el carro donde va sentado el remero puede moverse. Según si el carro es móvil o no dará lugar a una clasificación.

Saltos: Los atletas saltan y realizan acrobacias en el aire antes de entrar en el agua. El objetivo es efectuar figuras perfectas y entrar en el agua salpicando lo menos posible. Los jueces valoran la calidad técnica y la ejecución. Existen 91 tipos de saltos de plataforma y 70 de trampolín. Estos saltos se dividen en seis grupos. En cada grupo, los saltos se distinguen por la posición del cuerpo durante el vuelo (estirado, carpado, encogido o libre), por las acrobacias realizadas y por la entrada en el agua (de cabeza, o en agujero, y vertical, o de pie).

Saltos de Gran Altura (High Diving): Saltos de gran altura (High Diving) es una variante del salto de trampolín que se hace desde acantilados. Esta joven modalidad la practican los saltadores más osados, capaces de lanzarse al agua desde plataformas o escenarios naturales de una altura que varía entre los 23 y los 28 metros para los hombres y de 18 y 23 para las mujeres.

Windsurf: El windsurf, consiste en deslizarse sobre el agua sobra una tabla que lleva una vela. Las tablas de windsurf son ligeras, rápidas y fáciles de manejar. Para practicar correctamente este deporte, hoy que aprender a dominar las olas y el viento de ambos depende que sus esfuerzos tengan alguna recompensa. Los saltos más impresionantes serán posibles merced a la vela con la que se cuente y a la propia habilidad para sacar el máximo rendimiento.

Kitesurfing (Flysurf): En este deporte, se combina el surf con el parapente. La tabla permite al deportista presentar mayor resistencia al aire y deslizarse sobre el agua mediante una tabla diseñada para tal efecto, además de efectuar rotaciones y giros a velocidades asombrosas.

Waterpolo: El juego se practica en una piscina, en la cual se enfrentan dos equipos. Los equipos cuentan en el agua con seis jugadores y un portero, se diferencian por el color del gorro . El encuentro consta de cuatro tiempos de ocho minutos reales cada uno, con descansos de dos minutos. Cada equipo puede solicitar tres tiempos muertos en cada partido. El tercer tiempo muerto sólo se podrá solicitar durante las prórrogas. La duración de los tiempos muertos será de un minuto. Al término de cada tiempo, los equipos cambian de área.

Piragüismo: El piragüismo es un deporte náutico en el que se pueden alcanzar grandes velocidades, consiste en navegar con canoas o kayaks, propulsados a remo por uno, dos o cuatro tripulantes. En esta disciplina se disputan carreras de velocidad y de fondo. Los materiales fundamentales son; la embarcación (canoa o kayak); un remo; un casco ligero normalmente de fibra de vidrio o plástico en embarcaciones de recreo, y fibras de kevlar o carbono en embarcaciones de competición; un chaleco salvavidas; una cuerda de rescate, escarpines, calcetines y guantes de neopreno y, por supuesto, el traje isotérmico o de neopreno.

Rafting: Esta modalidad deportiva combina aventura, emoción, disfrute de la naturaleza y trabajo en equipo. Se practica en los lechos de los ríos, aunque también existen circuitos cerrados para poder iniciarse en ella sin peligro. A medida que se vaya adquiriendo experiencia en el rafting, nos podrá adentrar en aguas más bravas, donde la tensión, la emoción y la sensación de riesgo serán continuas. Un buen descenso en balsa suele ser una experiencia inolvidable, donde todos los sentidos están alerta y donde la ayuda y colaboración de nuestros compañeros de aventura son fundamentales para que todo acabe bien.

Hidrospeed: El hidrospeed es una disciplina individual donde se está en permanente contacto con el agua, llegando a sentir que se forma parte del río. Consiste en descender el río con un hidrotrineo. Las piernas quedan sumergidas en el agua y están en permanente movimiento, mientras que los brazos se sujetan en unos compartimentos para maniobrar. El hidrospeed es un deporte en auge que no para de crecer, que proporciona grandes emociones.

Apnea o Buceo Libre: La apnea o buceo libre fue la primera forma de buceo, es la suspensión voluntaria de la respiración debajo del agua (es decir, sumergirse en las profundidades por sus propios medios). La capacidad de buceo en apnea se basa la adaptación fisiológica llamado ”reflejo de inmersión ” En el buceo en apnea estas constantemente nadando, reteniendo la respiración y buceando bajo el agua con sólo el aire de tus pulmones.

Esquí Acuático: El esquí acuático es un deporte en el que los esquiadores  agarrados a una cuerda, descalzos o montados  sobre uno o dos esquís, se deslizan sobre el agua, tirados por lanchas motoras que se desplazan a unos 56 km/h. El esquí acuático, exige buenos reflejos y equilibrio; el hecho de deslizarse a altas velocidades por la  superficie del agua sobre unas estrechas tablas de madera, y practicar juegos y acrobacias, permite imaginar a cualquiera la emoción y la belleza  que encierra.

Bodyboarding: El bodyboarding es un deporte de aguas superficiales cercano del surf que se practica sobre una tabla más corta y flexible. La tabla de bodyboard normalmente es de espuma sintética. De alrededor de 1 metro de largo y 60 centímetros de ancho, la parte de la cubierta exterior es suave (espuma de polietileno) y la parte inferior de la placa en contacto con el agua es de plástico con el fin de reducir al mínimo fricción.

Subwing: Subwing es una mezcla de esquí acuático y buceo en apnea, el Subwing va unido a un barco por una cuerda. Las maniobras se efectúan situando las alas en diferentes ángulos. El equipo necesario es un barco, unión de la cuerda, una máscara de buceo, y si lo deseas, un snorkel y aletas, esto es opcional, no necesariamente para un emocionante paseo.

(78) La Muerte Llega con Amargura

Estamos estudiando el agua y encontramos que en toda la Biblia los mares tienen capital importancia y consecuente valor. El juicio del segundo ángel del Apocalipsis es una muestra clara de ello, ya que toda su sentencia se ejecuta específicamente en el mar.

Apocalipsis 8: 8) =  El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. 

El segundo ángel, al que también podríamos tomar como un mensajero, tocó la trompeta, nos dice. Y ya sabemos que no estamos hablando de instrumentos musicales, sino de una palabra profética, una palabra de advertencia o de orden de guerra. Y esa montaña, (Te recuerdo que siempre que los grandes hombres buscaron a Dios para tratar cara a cara con Él, debieron subir a un monte alto, esto es: una montaña. Y esa presencia de la cual emana el fuego del juicio de manera poderosa, dice que es precipitada al mar, que en muchos casos representa multitudes, muchedumbres. Y concluye en que la tercera parte de ese mar, se convirtió en sangre. Mira; si Jesús pudo convertir agua en vino, que es símbolo de la sangre; si en las plagas de Egipto las aguas se tiñeron de sangre, y si del costado de Jesús colgado en la cruz, luego de muerto, al recibir el lanzazo del soldado, salieron al unísono agua y sangre, es porque ambos elementos tienen mucho que ver entre sí o, directamente, están ligados.

(9) Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. 

El fuego y la sangre precipitados sobre el mar, ocasionaron una verdadera hecatombe ecológica que no se puede imaginar siquiera en este tiempo. Y dice que por causa de ese juicio contundente, pereció la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, esto es, los que no habían sufrido daño alguno cuando el diluvio del tiempo de Noé. Pero, además, también fueron aniquiladas las naves humanas que estaban navegando en ese momento.

(10) El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. 

(11) Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas. 

Esta vez el juicio fue sobre otros caudales de aguas terrenales, los ríos. Ya había sucedido algo así con el mar, pero aquí le tocó el turno, se consigna, a la tercera parte de los ríos, y además las fuentes de las aguas. Y aclara que en este caso, las aguas se tornaron amargas, lo cual es síntoma claro de corrupción, de putrefacción. Y los hombres murieron por causa de esas aguas amargas, lo cual es una tipología de hoy cuando muchos son los hombres que espiritualmente mueren por causa de la corrupción de la Palabra de Dios, la cual se torna amarga y, en lugar de llevar a vida abundante, lleva a muerte. El agua es, aquí, vehículo de ejecución de sentencia.

(79) Su Relación con La Salud

Continuamente se nos recomienda beber agua para limpiar nuestro organismo y, al mismo tiempo, mantener una buena salud. Sin embargo la duda y la pregunta, es: ¿Sabemos cómo hacerlo? Porque la cantidad es importante, pero también la manera de hacerlo y los momentos más adecuados del día. La cantidad diaria recomendada, globalmente por la ciencia médica que gusta de apelar al agua como recurso, va de un litro y medio a dos. Con el atenuante que, si a alguien le cuesta beber esos seis u ocho vasos diarios, puede elegir las llamadas aguas aromatizadas o añadirle limón.

El agua forma parte de los fluidos de nuestro cuerpo, creo que ya quedó dicho sobradamente en qué porcentaje. Y lo es a partir de la orina, el sudor, las heces, los jugos digestivos, la saliva, la lágrimas y hasta el semen en el hombre. Sin embargo, al margen de esto que casi naturalmente forma parte de una estructura humana, el agua es infinitamente necesaria para que las células de nuestro organismo funcionen con normalidad. De allí que se recomiende beber agua, más allá de la que ya se incorpora en forma de alimentos que la contienen, especialmente de las frutas y las verduras.

Ahora bien, la pregunta que suele venir a continuación de estas recomendaciones profesionales, suele ser: ¿Qué tipo de agua debo consumir? La respuesta es bastante simple: si el agua de grifo o canilla es de buena calidad, esa será siempre la opción más saludable, económica y ecológica. Pero debemos asegurarnos que la calidad de agua en su origen y tras el paso por las no siempre higienizadas tuberías, llegue en buen estado. El agua embotellada es otra alternativa, siempre y cuando también sea de calidad. Finalmente, tenemos los filtros y las jarras osmóticas como otra alternativa. Un elemento a tener muy en cuenta es que el agua no debería tener ningún olor ni sabor especial, esto es: inodora e insabora.

En general se recomienda beber entre un litro y medio y dos litros diarios, es decir, entre seis y ocho vasos. Con estas sugerencias que se añaden, podrás observar que no resultará tan difícil. Pero también hay que tener en cuenta cada situación. No es lo mismo en invierno que en verano, si se hace ejercicios físicos o se lleva una vida más sedentaria y cuestiones por el estilo. Se puede empezar a aumentar la cantidad de manera gradual, por ejemplo, bebiendo medio vaso más cada dos o tres días, hasta así llegar a los ocho requeridos. Mientras lo vayas haciendo, podrás ir comprobando  excelentes cambios en tu salud. Posiblemente tendrás más energía, mejorará tu estado de piel, sudarás más, etc. Es decir: ayudarás a que tu cuerpo elimine mejor las toxinas y, por lo tanto, esté más limpio y vital.

Sin embargo, y aún en contraposición con algunos manuales privados, el mejor momento del día para beber agua parecería ser en ayunas. Dicen los que saben bastante de esto que se pueden beber hasta cuatro vasos de agua un buen rato antes de desayunar, siempre y cuando se lo haga lentamente y sin que signifique un sacrificio. Asimismo, se puede ir aumentando la cantidad cada día un poco y al final se podrá sentir que es el propio cuerpo el que la pide. Este sencillo remedio ayuda mucho a activar todos los órganos internos. Además, se recomienda tener en cuenta la temperatura del agua.

Curiosamente y a contraposición con las costumbres de la mayor parte de las personas, se consigna que si se tiene tendencia al estreñimiento, se debe beber el agua caliente. En cambio si la tendencia es a lo puesto, esto a es, a las colitis o diarreas, entonces se deberá beber el agua fresca, aunque nunca fría de refrigerador. Y aquí lo más curioso del tema: se asegura que como norma general, lo aconsejable es beber el agua tibia.

Con relación a la participación del agua con la alimentación, los especialistas aconsejan que, si se quiere evitar comer en demasiada cantidad o demasiado rápido, es aconsejable beber un vaso de agua unos quince minutos antes de la comida, ya que ello reduce notoriamente la ansiedad. Sin embargo, lo más perjudicial de todo es lo que precisamente realiza una enorme mayoría de personas: beber agua con la comida. Dicen que si se lo hace, se mezclará el agua con los alimentos y los jugos gástricos y eso empeorará el proceso de digestión.

Claro está que, si la comida resulta ser demasiado sabrosa, (Que es como generalmente se cocina en el setenta y cinco por ciento de los hogares), posiblemente se tendrá necesidad real de beber un poco de líquido, pero si las personas se acostumbran a beberla antes, y se incluyen alimentos frescos en la comida (Tales como ensaladas, gazpacho, etc.), también se tendrá menor necesidad de beber mientras se come. Por el mismo motivo tampoco será recomendable beber justo después de comer, con la excepción de que se pueda tomar una infusión de plantas medicinales.

Durante la noche, en cambio, puede ser altamente beneficioso beber un vaso de agua justo antes de irse a la cama, siempre y cuando eso no sea luego obligación sí o sí de levantarse a media noche para ir al baño y de ese modo comprometer el descanso. Asimismo, se sugiere apelar a las deliciosas y hasta originales aguas aromatizadas con flores, frutas y plantas frescas, así como también preparar infusiones de plantas medicinales, elaborar una limonada casera con agua, jugo de limón, menta fresca y estevia y, esencialmente, llevar siempre una botella de agua, y cuando se está en la casa acostumbrarse a tenerla siempre en la habitación donde se está.

Está más que claro que la mayoría de las personas suelen beber agua solamente cuando tienen sed, lo cual significa que ya están sufriendo deshidratación. De allí que, -se reitera-, beber dos litros de agua al día es con toda probabilidad uno de los remedios más sencillos, baratos y efectivos que se puede encontrar para tener una buena salud. Y determina algunos beneficios muy puntuales que paso a detallarte:

Una Piel Deshidratada y Sin Arrugas: Con el paso de los años, lógicamente que nuestra piel va perdiendo su contenido en agua, lo cual la predispone a padecer cada vez más arrugas. Por este motivo es que las personas que tienen piel seca, todavía se exponen más a sufrir arrugas prematuras. Beber dos litros de agua diariamente ayuda notablemente a mantener una piel hidratada, firme, luminosa y sin marcas de expresión durante más tiempo, e incluso hasta prevenir algunos problemas cutáneos como exceso de grasa, puntos negros, el mismísimo y porfiado acné y los eczemas. De hecho, todo esto se deberá complementar con cuidados externos adecuados a cada persona. No es magia, es simplemente agua.

Más Energía y Vitalidad: Las personas que se sienten más cansadas de lo habitual deberían probar a beber más para recuperar la vitalidad perdida. Los riñones están relacionados con nuestros niveles de energía, por lo que debemos preocuparnos por equilibrar su función de la manera más natural, que es: beber agua. En muchas ocasiones optamos por suplementos energéticos cuando tenemos la solución a nuestro alcance y, además, sin riesgo de sufrir efectos secundarios como nerviosismo o insomnio fruto de los estimulantes.

Reducción de Dolores Articulares: Para tener unas articulaciones saludables debemos mantenerlas hidratadas dentro. Por lo tanto, si se sufren dolores de tobillos, rodillas, cadera o codos, por ejemplo, no deberíamos dejar de probar este asombroso remedio, también válido para prevenir trastornos articulares. De este modo estaremos actuando sobre la causa del problema, a diferencia de muchos tratamientos que solamente buscan paliar los síntomas de manera puntual.

Menos Apetito a Todas Horas: ¿Cuántas veces nos ha pasado que hemos terminado de comer, estamos todavía saciados y, sin embargo, tenemos la tentación de añadirle algo al estómago? La manera más sencilla de comprobar si el hambre es real o solamente se trata de sed, es bebiendo un vaso de agua cada vez que vayamos a comer algo entre horas. Si el hambre desaparece de improviso, se trataba solamente de un problema de deshidratación.

Prevenir Infecciones Urinarias: Si se sufre de infecciones en la orina de manera habitual o incluso ya son crónicas, se debe seguir el buen hábito de beber dos litros de agua al día para mantener el sistema urinario limpio y libre de toxinas. Además, beber ayudará y mucho a reducir cualquier síntoma de inflamación y alcalinizar la orina, dos medidas preventivas muy eficaces.

Combatir el Estreñimiento: Aunque el estreñimiento puede deberse a múltiples motivos y siempre se deberá tener en cuenta la alimentación, también es fundamental beber agua suficiente cada día para poder facilitar la digestión de la fibra de los alimentos. De este modo se facilitará la evacuación, sobre todo si las heces son de tamaños muy pequeño y extremadamente secas. Además, beber agua fuera de las comidas favorece el funcionamiento del sistema digestivo, lo cual también contribuye a una buena salud intestinal de manera indirecta.

Perder Peso con más Facilidad: a partir de estos resultados asombrosos podemos deducir que beber agua a lo largo del día nos ayudará a bajar de peso con más facilidad o a mantener un peso equilibrado. No tendremos tentación de comer a todas horas, nos sentiremos con energía sin necesidad de tener que comer alimentos calóricos y nuestro organismo asimilará mejor los nutrientes de lo que comamos. Además, beber agua activa el metabolismo basal de manera natural, lo cual aumenta nuestro gasto de calorías sin ningún esfuerzo o ejercicio.

(80) Como Elementos de Cambio

Es indudable que el agua es el elemento bíblico que más sujeto está a convertirse en otro. La maleabilidad del agua le permite, además de presentarse a los ojos físicos en tres formas diferentes, líquido, sólido y gaseoso, también puede sufrir una mutación en su estructura molecular y tornarse otro elemento. ¿Lo más frecuente en la Biblia? Sangre. Aunque también torna a ser vino y hiel o ajenjo amargo.

(Apocalipsis 11: 1) = Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. 

(2) Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. 

Esto, de alguna manera, es una síntesis del evangelio, conforme a los que militan dentro de él y a los que se encuentran afuera, ignorándolo, ya sea por desconocimiento o por negativa voluntaria. Nadie mide un templo con una caña semejante a una vara, lo que en todo caso sí se puede medir, es la calidad y la cualidad de los que se reúnen dentro de ese templo. Por eso habla del templo, como un cuerpo, del altar, que es el sacrificio que ese ser pueda haber hecho y de los adoradores. Sin embargo, se deberá dejar fuera el patio, ¿Sabes por qué? Porque en el patio, conforme al diseño del tabernáculo, que también es Cristo y también el hombre, es donde se reunía toda la gente. Al patio no se le negaba el ingreso a nadie, mientras que al Lugar santo sólo podían entrar los levitas y al Lugar Santísimo, sólo el Sumo Sacerdote y una vez al año.

(3) Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio. 

(4) Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

(5) Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 

(6) Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran. 

En principio, dice que habrá dos testigos que más adelante serán definidos, que profetizarán por espacio de mil doscientos sesenta días, lo que es conforme a nuestra contabilidad actual de los tiempos, tres años y medio. Luego te explica que esos dos testigos son dos olivos, lo cual nos habla de aceite, lo cual nos lleva a la unción. Estamos refiriéndonos, entonces, a dos ungidos del Señor, no a dos sacerdotes coronados por seres humanos. Y esos ungidos tienen que ver con dos iglesias, (Esos son los dos candeleros), que todavía no está revelada su procedencia. Pero nos asegura que tienen ambas un enorme poder, porque quien quiera dañarlas serán aniquilados de manera ejecutiva y precisa. Son dos iglesias que pueden frenar bendiciones, convertir agua en sangre y herir la tierra con cualquier clase de plaga. El agua, aquí, es elemento de mutación, de conversión.

(81) Falsedades e Imitaciones

¿Quieres saber dónde está trabajando más el enemigo en este tiempo? En los organismos feministas que han emprendido una dura batalla contra un machismo que, en casos, hasta ha llegado a la violencia extrema, lo que implica homicidios. ¿Y por qué el enemigo estaría haciendo eso? Porque necesita una rebelión femenina, quizás sustentada por razones muy valederas y legítimas, destinadas supuestamente a la obtención de una verdadera y merecida igualdad de derechos, que en la vía de los hechos hasta podría tornarse en un cambio de mando. Lo cierto es que el diseño de Dios está muy claro y Satanás lo conoce. Le otorga al hombre un dominio sobre lo creado, es cierto, pero con una mujer como ayuda idónea, que es como decir: alguien absolutamente necesario y sin el cual, ese dominio puede presentar grandes falencias. ¿Quiere Dios que el hombre tenga todo el control? No. ¿Quiere Dios, entonces, que lo tenga la mujer? Tampoco. Lo que Dios quiere, es que uno se someta al otro y ambos a Cristo, en amor. ¿Y qué hace el enemigo? Procura usar a la mujer como elemento de rebelión. Por eso la persigue desde el principio.

 (Apocalipsis 12: 13) = Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 

El motivo central del odio de Satanás hacia la mujer, está fundamentado en su capacidad procreadora. Satanás tiene un alto grado de poder, es cierto, pero es incapaz de crear algo. La mujer, siendo infinitamente menor como ser posee, en su seno, nada menos que la capacidad de engendrar vida que dará a luz nueva vida. Te invito a estudiar desde todas las perspectivas la concepción, la gestación y el alumbramiento. Consulta con todos los autores que te merezcan respeto. Si uno de ellos logra darte una definición no espiritual satisfactoria, preséntamelo.

(14) Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           (15) Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. 

Las dos alas de la gran águila nos habla del poder de Dios personificado aquí en la mujer. ¿Causa? Que pueda defenderse con posibilidades del ataque satánico a la que permanentemente está expuesta. Ese es uno de los motivos por los cuales un gran discernimiento o un gran espíritu guerrero en lo espiritual, mayoritariamente estará representado en una mujer, mucho más que en hombres, aunque estos presenten títulos o credenciales de que son grandes. El agua que la serpiente, que aquí personifica al infierno, arroja de su boca, de ninguna manera es la misma agua que hemos considerado Espíritu de Dios o Palabra de Dios. Porque dice que es como un río, y esto nos habla de poblaciones que no han recibido aguas de vida y navegan en las oscuridades de aguas de muerte. El ataque de esas poblaciones influenciadas por demonios, son estrictamente contra la mujer buscando su destrucción. Destruida la mujer, destruida la familia. Destruida la familia, destruida la iglesia.

(16) Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. 

(17) Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

Ahora vamos a verlo conforme a los significados bíblicos. ¿Quién es, mayoritariamente, la mujer en la Biblia? La iglesia. ¿Quién es el gran Águila que la ayuda dándole dos grandes alas para que se remonte a las máximas alturas? Dios. ¿Quién es la serpiente que arroja agua podrida de su boca en contra de la iglesia, lo que simbolizaría palabra falsa o doctrina de demonios? Satanás mismo. ¿Y quién dice que ayudó a la iglesia haciendo a un lado esa palabra falsa y mentirosa, y reemplazándola por una legítima y genuina? La tierra, que es el hombre regenerado en Cristo. El cuerpo de Cristo en la tierra, porque cuerpo siempre es polvo de la tierra. ¿Y qué hizo el dragón, que es Satanás que ha crecido y mutado de serpiente a dragón? Entabló guerra contra los descendientes de la mujer, esos varones a los que ella dio a luz. En síntesis, a todos los que aceptaron a Jesucristo por el trabajo genuino de la iglesia genuina. Contra ellos va Satanás y sus demonios. Pero no contra todos los llamados cristianos, sino sólo con aquellos que tienen vivo el testimonio de Jesucristo. Que es el haber muerto a la carne y vivificado al espíritu. El agua, aquí, es una imitación diabólica de una sustancia divina.

(82) Las Fuentes de Las Muchedumbres

Hay una institución religiosa que se rotula a sí misma como cristiana, que sin embargo a la hora de referirse a Jesucristo, sólo lo hace como un profeta más de los más importantes. Y ese grupo, (Algunos lo definen como secta, pero no es mi interés agredir innecesariamente a nadie), también sostiene que en el final de toda esta historia divina, sólo serán salvos ciento cuarenta y cuatro mil. De hecho, lo extraen del pasaje que vamos a compartir seguidamente, pero no resiste ni el menor análisis su creencia. Porque, veamos, en mi país, nada más que en mi país, Argentina, esa institución religiosa nuclea más o menos a más de medio millón de personas. Ni siquiera me ocuparé del resto de las naciones donde esta gente tiene templos y personería religiosa autorizada. ¿Cuántos sumarán en toda? ¿Cinco millones? ¿Diez millones? ¿Cien? No lo sé, pero lo que sí sé es que, si tal como ellos creen y enseñan, sólo serán salvos ciento cuarenta y cuatro mil, ¿Qué habrá de pasar con los restantes?

(Apocalipsis 14: 1) =  Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.

(2) Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. 

(3) Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. 

(4) Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; (5) y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.

El Cordero es Jesús y está en pie sobre el monte de Sion, que es el pueblo de Dios. ¿Israel? En el Antiguo Testamento, sí; hoy es la iglesia. Israel, hoy, es tipología de la iglesia. De la iglesia genuina y única de Dios, no de una con apellido subsiguiente. Y luego dice que esos ciento cuarenta y cuatro mil son hombres vírgenes no contaminados con mujeres. ¿Sabes qué? Esos hombres vírgenes, son enviados especiales con un mensaje preciso y específico que no es el que la gran mayoría predica. Y no contaminarse con mujeres, aquí, implica no estar mezclados con otras creencias que en apariencia asemejan la nuestra, pero que en sus frutos demuestran que no lo son. Los ciento cuarenta y cuatro mil, (Que puede ser un número preciso o no), son aquellos que no doblaron sus rodillas ante los baales del consumismo y la politiquería religiosa y andan con un mensaje fresco, genuino y de Reino.

(6) Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, (7) diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. 

El progreso de la Reforma parece estar aquí expuesto. Los cuatro proclamas son claras en su significado; que todos los cristianos pueden ser animados, en el momento del juicio, a ser fieles a su Señor. El evangelio es el gran medio por el cual los hombres son llevados a temer a Dios, y darle gloria. La predicación del evangelio eterno sacude los cimientos del anticristo en el mundo. Si algunos persisten en estar sujetos a la bestia, y en la promoción de su causa, deben esperar ser para siempre miserables en el alma y el cuerpo. El ser creyente es aventurarse o sufrir cualquier cosa en la obediencia a los mandamientos de Dios, y profesar la fe de Jesús. Que Dios conceda su paciencia en nosotros. Observa la descripción de aquellos que son y serán benditos: como mueren en el Señor; morir por la causa de Cristo, en un estado de la unión con Cristo; tal como se encuentran en Cristo cuando llega la muerte.

Ellos descansan de todo pecado, la tentación, la tristeza y la persecución; porque allí los impíos dejan de perturbar, por eso los cansados ​​están en reposo. Sus obras con ellos siguen: no te vayas antes de que tu título, o la adquisición, pero seguirlas como pruebas de su haber vivido y muerto en el Señor: la memoria de ellos será agradable, y la recompensa por encima de todos sus servicios y sufrimientos. Esta es asegurada por el testimonio del Espíritu, dando testimonio con su espíritu, y la palabra escrita. El agua aquí representa muchedumbres unificadas.

(83) Evaluando el Ciclo del Agua

El agua es uno de los elementos principales de nuestro planeta. De ella depende la vida tal y como la conocemos. Podemos encontrarla, de manera natural, en tres estados: sólido, en la nieve y el hielo, líquido y gaseoso, en el vapor de agua. El origen del agua en la Tierra es cuestión de debate. No se dan en nuestro planeta procesos de formación de agua. Existen dos teorías: la teoría volcánica y la teoría extraterrestre. La teoría volcánica plantea que el agua se formó en el origen en la Tierra, por reacciones a altas temperaturas entre átomos de hidrógeno y oxígeno, y que luego saldría al exterior gracias a las emisiones volcánicas. La teoría extraterrestre afirma que el agua se forma en los comentas y llegó a la Tierra tras un intenso bombardeo. En cualquier caso, desde el inicio de la Tierra como planeta la cantidad de agua presente es siempre la misma, aunque se encuentra de distintos lugares: océanos, ríos, lagos nubes, atmósfera, seres vivos, etc. A la circulación y conservación de agua entre estos lugares se llama ciclo del agua, o ciclo hidrológico. En mi evaluación, ambas teorías padecen el mismo interrogante: ¿Quién originó, entonces, lo que luego originó el agua?

El agua se encuentra de forma líquida, en su mayor parte, en los océanos. Esta es un agua salada en la que viven gran cantidad de seres vivos. El agua dulce se encuentra en los depósitos terrestres. La mayor cantidad de agua dulce se encuentra en forma de hielo en los grandes glaciares regionales de la Antártida, Groenlandia, la banquisa ártica, el hielo patagónico sur y los grandes glaciares del Himalaya. Los mayores depósitos de agua dulce líquida son los lagos, como la región de los Grandes Lagos de América del Norte y de África, el lago Baikal en Rusia y los ríos, como el Amazonas y el Orinoco. La atmósfera también tiene una importante cantidad de agua, la mayor parte en forma de vapor de agua, y un porcentaje variable en forma líquida: en las nubes. El vapor de agua se encuentra disuelto en el aire. La cantidad de vapor de agua que un metro cúbico de aire puede contener depende de la temperatura, cuanto más caliente esté más agua puede estar disuelta en esa masa de aire. Es la humedad absoluta.

Podemos empezar a explicar el ciclo del agua por la evaporación, o mejor dicho por la evapotranspiración. La evaporación es el mecanismo por el cual el agua líquida se convierte en vapor de agua y pasa a formar parte de la atmósfera. La evaporación se hace, en realidad, a cualquier temperatura, pero es más intensa en los climas cálidos. Si a la evaporación directa le unimos la transpiración de los seres vivos (animales y plantas) que también convierte el agua líquida en vapor de agua tenemos la evapotranspiración. Aquí hay que incluir el fenómeno de la sublimación, que es el paso de sólido a gaseoso sin pasar por líquido y que se da en los grandes hielos de la Tierra.

La mayor cantidad de agua evaporada la proporcionan los océanos, junto con los grandes bosques ecuatoriales. El agua contenida en el aire forma la humedad. A medida que se enfría la masa de aire la humedad relativa aumenta. Cuando la humedad relativa alcanza el 100% el vapor de agua se condensa en pequeñas gotitas, y forman nubes. Estas gotas crecen hasta que su peso es mayor que la corriente de aire que las mantiene en suspensión, y entonces precipitan en forma de lluvia, de nieve o de granizo, dependiendo de la temperatura de la masa de aire y del proceso de formación. También se ha de incluir aquí la condensación directa sobre la superficie de las plantas o de las rocas, que forma el rocío, y la escarcha, cuando este se congela.

Una parte del agua de lluvia cae sobre el océano y vuelve a evaporarse, otra cae en tierra y es aprovechada por los seres vivos para vivir. Se acumula en los suelos, por infiltración, y forma su reserva hídrica. El suelo permite, dependiendo de su porosidad, que el agua circule por su interior, al tiempo que arrastra coloides desde los horizontes altos a los bajos. Estos coloides serán fundamentales para el uso del agua por las plantas. El agua se infiltra hasta que llega a una capa impermeable, la capa freática, donde, si no tiene salida, se acumula formando los acuíferos subterráneos.

Cuando el suelo y los seres vivos están saturados el agua corre por las laderas (escorrentía) en forma de manto o concentrada en arroyos y ríos, que terminan en el mar o en algún lago. Una vez en los océanos, la tierra y los seres vivos el agua vuelve, de nuevo, a la evapotranspiración renovando el ciclo. En su recorrido por la superficie de la Tierra el agua va arrancando diversas sales que incorpora a su estructura. Además, puede mezclarse con diversas sustancias que terminan por contaminarla, pero cuando se evapora lo hace en forma de H₂O puro, porque se libera de todos sus contaminantes, volviéndose, de nuevo, potable y dulce. No obstante, otras sustancias que también se evaporan (como el ácido sulfúrico) pueden mezclarse en la nueves con el agua para formar la lluvia ácida.

En su paso de líquido a gaseoso el agua absorbe energía, puesto que para que el agua esté en forma de vapor necesita más calor. Gracias a esta absorción de energía los lugares en los que hay una intensa evaporación la temperatura media del aire disminuyen unos grados. Por el contrario, cuando el agua pasa del estado gaseoso al líquido necesita menos energía, que es liberada en la atmósfera en forma de calor (calor latente). Así, en las nubes, cuando se condensan las gotas de agua la temperatura de aire se eleva unos grados. Este mecanismo permite la transferencia de energía entre las regiones tropicales y polares, dando a la atmósfera un gradiente térmico menos acusado del que le correspondería teóricamente.

Existen lugares en la Tierra donde la evapotranspiración es mucho mayor que la precipitación. Son las grandes regiones áridas del planeta: desiertos y grandes glaciares regionales. En cambio, en otros puntos la precipitación es mucho mayor que la evapotranspiración: regiones ecuatoriales y climas templados con influencia oceánica, principalmente. La diferencia entre la evapotranspiración, la precipitación y la temperatura se llama balance hídrico, y es fundamental para conocer el tipo de vegetación característica de cada región.

(84) La Síntesis de Nuestra Fe

(Apocalipsis 17: 1) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; (2) con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

Es notorio que va a detallarse la sentencia realizando una descripción de los acontecimientos. Y estos ocurren en todo lugar, ya que cuando dice siete ángeles, el siete es el número de lo completo y habla de todos los que deben estar presentes. Lo mismo reza para las copas Y, en cuanto a la gran ramera, es más que obvio que está refiriéndose a Babilonia, que allí todavía se enseña como una gran ciudad de la antigüedad, pero que tú y yo ya sabemos que hoy es la iglesia falsa, la imitadora, la paralela, la que parece ciudad de Dios cuando en realidad es sinagoga de Satanás. Por su parte, las muchas aguas, en este verso, tiene que ver con gente, con muchedumbres, con todos aquellos que habrán sido engañados y sojuzgados por Babilonia. ¿Por cristianos religiosos; quizás? Finalmente, sabemos que el vino es el símbolo de la revelación, mientras que la fornicación es el sinónimo de la idolatría, de la prostitución, de la infidelidad. No es descabellado traducir el vino de su fornicación como revelación falsa y satánica.

(3) Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

Juan fue llevado al desierto, que en la simbología, siempre es el lugar de la prueba. Y allí pudo contemplar la escena desde una perspectiva apropiada, así como para su protección. La mujer que él ve es la ramera, que luego será identificada como la antigua ciudad de Roma, concepto que algunos utilizaron para determinar qué Roma y su iglesia era la Babilonia de la cual se habla aquí. Y probablemente lo sea, pero no es la única, ya que Babilonia es una mentalidad, no un lugar geográfico ni un credo específico. La bestia escarlata es aquella que salió del mar, que es como decir que salió de entre nosotros, la muchedumbre masificada.

Sus cabezas y cuernos simbolizan el poder del imperio que sostiene a la bestia. En aquel momento, Roma; hoy puedes darle la identidad que el Espíritu Santo te muestre y revele. El principio es el mismo, sólo cambia lo étnico. Y cuando dice que está sentada sobre, lo que deja entrever es que toda una civilización anti-cristiana, está subordinada ampliamente a un poder político también anti-cristiano. Y no es necesario que yo te lo muestre, está más que a la vista. Y, finalmente, sus nombres de blasfemia, tiene que ver con títulos divinos de los que se ha apropiado un emperador o, en su defecto, la religión oficial de un estado.

G(4) Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. 

No necesitas demasiada imaginación para vincular el púrpura y el escarlata a imágenes femeninas, (Aunque no necesariamente de mujeres de carne y hueso), que habrás visto en tu vida. Y esa llamativa vestimenta de la mujer en cuestión, da una idea de su riqueza y de su gloria terrenal, que de ninguna manera podemos llegar a confundir con la gloria divina a la que sí estamos llamados a tener acceso. Y en cuanto a las abominaciones, indudablemente son actos de adoración a ídolos, y de profanación de lo divino o sagrado. Sólo examina tus alrededores y haz memoria rápida de lo que has vivido y conocido. Este mínimo ejercicio te permitirá entender la razón por la cual, en una época en donde la escritura marcaba senderos y ritmos claros en cuanto a su interpretación, el texto clave del versículo está escrito con todas letras mayúsculas, que no son ya un simple énfasis que el autor del texto, (Que es Dios mismo), pretende darle a su expresión, sino un sobre-énfasis absolutamente necesario para evitar el éxito de la mejor arma satánica de este tiempo: la confusión y el engaño.

Y fíjate que ese nombre, dice que estaba en su frente, algo que a nosotros a distancia en el tiempo y los hechos, nos suena un tanto figurado o quizás poético. No lo es. Las prostitutas romanas debían llevar por ley una cinta con sus nombres sobre la frente a modo de vincha. Y cuando se añade que Babilonia es la madre de todas las idolatrías, esto durante mucho tiempo apuntó directamente sobre el Catolicismo Romano, por causa de sus imágenes de santos y vírgenes, pero el tiempo dejó en evidencia que la idolatría iba mucho más allá de eso, que en todo caso era lo más grosero, sino que además se introducía en terrenos que iban mucho más allá de esa iglesia romana y, en muchos casos, incluso rozaba y fuertemente a algunas de las iglesias que criticaban a aquella por este tema.

(6) Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. 

(7) Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos. 

(8) La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. 

(9) Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, (10) y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. 

Se interpretó durante mucho tiempo, y convengamos que con bastante acierto desde lo literal, que cuando aquí se habla de las siete cabezas de la bestia, y se la remite a siete montes, lo único que desde lo geográfico y literal coincidía con esa expresión, era la ciudad de Roma, que como todos sabemos, es la única que está asentada sobre siete colinas. Sin embargo, y aunque obviamente la incluya por todo lo que conocemos sobre ella y sus alrededores, no es Roma como ciudad unitaria lo que aquí se muestra, sino que significa un símbolo representativo de cualquier nación que se erija de allí en más como un imperio. Haz mentalmente ahora tu recorrido por los imperios actuales que conoces como tales, en todos los terrenos en los que un imperio se hace fuerte, y empezarás a tener tus propias respuestas en cuanto a su participación del lado satánico. Y sus emperadores modernos, que hoy pueden ser presidentes, primeros ministros, cancilleres, monarcas, califas, jeques o como se denominen en sus culturas, son los que aquí se concluye llamándolos como siete reyes. Que por ser el número de lo completo, no son siete, sino todos los que sean necesarios.

(11) La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. 

(12) Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. 

(13) Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. 

(14) Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. 

(15) Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. 

(16) Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; (17) porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. 

(18) Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

Veamos: si se conformara lo que hoy estamos empezando a conocer como un Nuevo Orden Mundial, que está pensado para que opere en todo el planeta con: 1) Un solo gobierno político. 2) Una sola ideología autorizada. 3) Un solo modelo económico al que todos deberían ajustarse. 4) Una sola religión autorizada, a la que todos deberían adherir o, al menos, no contaminar con otras de las antiguas, esto, ¿No podría ser considerado como esta Bestia apocalíptica de la que estamos hablando? No es doctrina, entiéndeme. Tampoco es interpretación bíblica.

Es sólo visión del estilo de revelación. Si quieres, la tomas y la estudias. Si quieres, la dejas y te olvidas. Sólo lee, antes de dejarla a un lado, lo que dice el verso 13. Estos, dice, (Y se sobreentiende que esos “estos” son los distintos gobernantes del mundo), tienen un mismo propósito. ¿Y luego dice que entregarán a esa Bestia, qué cosa? Su poder. Es decir que se trata de gente que hoy tiene poder y que mañana, en aras de la conformación de ese nuevo poder único y totalitario, lo entregarán. Claro que serán recompensados grandemente, pero dejarán de ejercer su poder para pasar a compartirlo con los nuevos gobernantes unitarios.

Sin embargo, la historia no es una imagen pálida y negativa o frustrante del futuro del evangelio de Jesucristo y de nuestra fe, donde todo se desmoronará y el poder del dios de este siglo (Que es sistema), resultará triunfante e imbatible. Porque si lees el verso 14, que le sucede al que vimos, podrás ver que termina siendo la mejor síntesis de todo el evangelio que yo he hallado en toda la Biblia. Quiero repetirlo tal cual lo hemos leído, porque las distintas versiones, en este verso, no presentan modificación alguna, lo que lo convierte sin duda en esa síntesis casi perfecta de lo que somos o debemos ser.

Dice que los personeros del Nuevo Orden Mundial, en todas sus áreas, y pese a ser obedecidos por temor por la mayoría de los seres humanos habitantes del planeta en sus diferentes áreas: Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. Sólo me resta preguntarte: ¿Tú eres uno de esos llamados, elegidos y fieles? ¿Sí? Entonces no tienes de qué preocuparte. Ya eres más que vencedor en Cristo Jesús, que es el Cordero. No importa lo que hagan, digan o ejecuten. Aquí dice que ganamos, y yo lo creo más a mi Padre Celestial que a todo el andamiaje publicitario del mundo. El agua, en este pasaje, representa a gente, a seres humanos. Es decir, a personas que son imagen y semejanza de Dios.

(85) Consecuencias del Agua de la Vida

(Apocalipsis 21: 5) = Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. 

(6) Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 

El que está sentado en el trono, supongo que nadie dudará, es Dios, ¿Verdad? Y dice algo que es clásico en el mundo espiritual y que, curiosa y llamativamente, nosotros utilizamos muy poco como palabra con poder: hecho está. Decir eso por parte de Dios, es decretar algo consumado y listo para ser disfrutado. Decir esto por parte nuestra, es establecer el mismo decreto que, por Su poder y no el nuestro, será consumado de la misma manera, sea lo que sea. Las cosas que yo hago vosotros haréis, y aún mayores, porque yo voy al Padre, dijo Jesús. Y luego le da una directiva que quizás no se repite con ningún otro libro, al menos tan directamente, y que sí lo hace a Juan en la isla de Patmos: escribe todo esto porque es palabra fiel y verdadera.

En cuanto al Alfa y la Omega es una manera en que se denomina el nombre de Dios en el alfabeto griego, donde Alfa es la primera letra y Omega es la última letra. Entonces, el que Dios se llame por esas dos letras recalca que antes de Dios no había ninguno y que tampoco no habrá ninguno después de Él. Y, finalmente, consigna que aquel que tuviera sed, (Y no está hablando de sed física, obviamente, sino de sed de Dios mismo, Él habrá de suministrarle gratuitamente, (Anota y puntualiza esto, por favor: gratuitamente) de la fuente del agua de la vida. ¿Cabe alguna duda que esa agua prometida es Su propia Palabra revelada?

(Apocalipsis 22: 1) =  Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 

Pregunta: ¿Es similar la cantidad de agua que hay en el mar, que la que puede poseer un río, por grande que sea? No. El agua de río, además de ser de otras características químicas, siempre será de menor cantidad que la del mar. ¿No te llama la atención que te dice que el agua de vida, que tú ya lo sabes, es la palabra genuina y pura, está simbolizada por un río limpio y no por ese mar que representaba muchedumbres, en otros textos? No debería llamarte la atención en modo alguno, ya que una cosa es la suma total de cristianos repartidos por todo el planeta, con sus diferentes estados espirituales, y otra cosa muy distinta el remanente santo, que entiendo es del que se está hablando aquí. Porque eso no salía del mundo, y ni siquiera de la iglesia, dice que salía de Dios mismo y del Cordero, su Hijo. ¿Y cómo sería que salía? Llevado por la persona que falta mencionar en este verso, el Espíritu Santo, que por algo es el que nos guía a toda verdad, mediante revelaciones espirituales, en casos, sobrenaturales.

(2) En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. 

(3) Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, (4) y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 

(5) No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

Pretender entender lo que aquí se nos expresa, utilizando una mente finita y carnal como la que hoy por hoy tenemos, no es una tarea titánica, sino sencillamente imposible. ¿A qué mente humana se le podría ocurrir, con ciertos visos de coherencia, que estaría en condiciones de examinar, analizar y hasta evaluar a Dios, poseedor de una mente eterna? En razón de todo ello, lo que se dice en estos versos, nos suena como cosas fantásticas (O fantasiosas) y aquellos que decidan creerlo, seguramente padecerán hasta la burla, que es el espíritu maligno preferido de los religiosos humanistas y materialistas.

(6) Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. 

(7) ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. 

(8) Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. 

(9) Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios. 

(10) Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. 

(11) El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

¿No te parece muy llamativo que tanto en el tercer versículo del primer capítulo, como en el verso 7 de este que estamos viendo, se reitere la calificación de bienaventurado para el que lee y el que guarda las profecías de este libro, siendo que hoy, todavía, en muchos espacios denominados cristianos, sus líderes sigan pensando, enseñando y hasta ordenando que es mejor que no se lea este libro, porque es demasiado profundo, lleno de símbolos, y no está apto para cualquiera? No sé a ti, a mí me suena a maniobra satánica de engaño por ignorancia que se ha infiltrado en la enseñanza de nuestras iglesias. Apocalipsis es el libro que más debemos leer, ya que es el único que nos asegura que somos bienaventurados por hacerlo.

La otra cuestión que no pocos problemas le ha traído al pueblo cristiano, está sintetizada en esta expresión que Cristo expresa en el verso 7: ¡Vengo pronto! La pregunta lógica y obvia, es: ¿Cuándo es pronto? ¿Qué significa ese “pronto”? La respuesta carnal, humana y literal, es la que por años dio lugar a enseñanzas que castraban jóvenes y no les permitían ni estudiar, ni capacitarse laboralmente y, en casos, ni siquiera planificar sus matrimonios y sus familias, porque total ¡Cristo venía ya! ¿Sabes? Ese vengo pronto, es conforme al tiempo de Dios, y no al tiempo del hombre. Porque en el tiempo del hombre, vengo pronto significaría que puede ser esta noche misma, mañana o la semana que viene. Mientras que, si se trata del tiempo de Dios, de ese kairos que tan poco conocemos, puede ser este año o dentro de cien años. ¿O no sigue siendo para Dios, un día como mil años y mil años como un día?

No voy a decir que hoy existe gente en alguna iglesia que se arrodille o se postre delante de sus líderes para adorarlos, porque estaría mintiendo descaradamente. Solamente un enfermo sería capaz de producir un hecho así, o de permitirlo. Sin embargo, para rendir adoración a algo o a alguien, no necesariamente debes postrarte; conque consideres que lo que hace o dice esa persona es más importante que lo que Dios mismo pueda haber dicho, o lo que Jesús dejó como enseñanza posible, es suficiente para que esa persona ocupe un lugar por delante de Dios mismo, lo cual en español básico, sigue siendo idolatría. Fíjate que un ángel, con todo lo que significa una entidad de ese nivel, rechaza esa adoración y la encamina hacia Dios, en una actitud que debería servir de manual práctico para todos los que somos o suponemos ser ministros del evangelio.

(12) He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

¡Un momento! ¡A mí me enseñaron que yo debía servir al Señor sin esperar nada a cambio! Que debía ser fiel y entregado sin esperar que todo eso fuera recompensado. ¿Ah, sí, eh? ¡Entonces resulta que yo iba a resultar siendo más bueno que Dios! Porque aquí mi Señor dice que cuando venga, que será muy pronto conforme al kairos de Dios, no al nuestro, recompensará a cada uno según sea su obra. Y quiero entender, si no he aprendido mal otros principios, que esa obra no tendrá nada que ver con las actividades clásicas en las que suele meterse una iglesia, sino en la obra espiritual llevada a cabo como aporte a la extensión del Reino en la tierra. Pero, -reitero con el texto a la vista-, no será porque soy bueno y servicial sin aguardar nada, sino que habrá una recompensa que gustosamente pasaré a recibir. Porque una recompensa está para eso, para que el recompensado la reciba y la disfrute. Cualquier otra interpretación corre el riesgo de ser religiosidad vacía y además hipócrita.

Y cuando dice que el galardón está con Él, allí utiliza un vocablo griego que se pronuncia misthos, y que tiene que ver con pago, salario, recompensa por servicio. La palabra describe especialmente las recompensas divinas dadas a los creyentes por la cualidad moral de sus acciones. La recompensa puede ser una y la misma en todos los casos, pero su valor para el obrero individual variará de acuerdo con el trabajo que haya realizado.

(13) Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

(14) Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 

Recuerdo a un ministro que luego lamentablemente no terminó demasiado bien su ministerio, que era muy ducho en guerra espiritual y con alto conocimiento de todo lo relacionado con Satanás y sus demonios. Él se extralimitaba, (Aunque a todos nosotros nos parecía brillante y muy valiente) al desafiar a Satanás con estas palabras: “Mírame Satanás! ¡Yo tengo las vestiduras blancas y tú no! ¡No me puedes tocar! Definitivamente cierto en su concepto, de hecho es de eso que se habla aquí cuando se trata de bienaventurados a los que lavan sus ropas, obviamente para emblanquecerlas. Yo aprendí la lección. Estamos aquí para combatir al diablo y sus demonios, pero a la usanza de los antiguos caballeros, no subestimando jamás al enemigo. Este ministro concluyó cayendo en un feo pecado con el que, lastimosamente, terminó manchando esas vestiduras.

(15) Más los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira. 

Una vez más es necesario recordarle esto a tanta y tanta gente que, pese a estar bien intencionada y moverse en positivo en favor del evangelio, suelen pasarse de la raya y tomar algunas de estas advertencias como simples comentarios tendientes a mejorar el comportamiento de las personas. De ninguna manera es así. Las cosas que Dios pone como advertencias, lo son de cabo a rabo, y tienen que ver con consecuencias que luego, en los momentos críticos, ya no será posible modificar; pero sí antes. Los perros, que todo indica que se refiere a gente vil. Los hechiceros, que te recuerdo una vez más no se refiere solamente a los que operan con el ocultismo, sino también a los manipuladores de emociones y voluntades, incluso dentro de nuestros templos. Los Fornicarios, a los que no es necesario añadirle nada, sólo que no tiene que ver solamente con relaciones sexuales sin matrimonio, sino también coqueteos con culturas o religiones exóticas por mera curiosidad.

Los Homicidas, que naturalmente son aquellos culpables de crímenes físicos, como así también los que por diversos mecanismos son responsables de muertes espirituales de personas. Los Idólatras, que ya sabemos no se limitan a los que adoran estatuas de yeso, madera o metal, sino también a los que colocan como prioridad en sus vidas a cualquier cosa por delante de Dios. Y Los Mentirosos en cualquier medida y estilo. Y digo esto porque nosotros podemos definir como mentiroso, a aquel que dice algo que no es verdad para beneficiarse, pero no siempre entendemos que alguien que calla una verdad cuando la conoce, o la expresa a medias, también está incurriendo en el mismo calificativo. La conclusión para todas estas características, es muy simple: estarán fuera. ¿Es necesario que te aclare respecto a fuera de qué? Ya lo sabes; fuera del Reino, fuera del Cielo, fuera de la Vida.

(16) Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. 

¡Vaya! ¡Tantos años de cristiano y recién hoy me vengo a enterar que Jesús tiene un ángel propio! Yo sabía de querubines, serafines y todo eso, pero de esto no sabía nada. Obvio, no lo sabías porque, cuando en tu Biblia lees “ángel”, tu cultura ambiental y entorno religioso lleva a tu mente directamente a esa figura rubia, de camisola blanca, con alas inmensas y altura insospechada. Para todos nosotros, conforme a las enseñanzas recibidas, eso es un ángel. Y está muy bien si nos remitimos al Antiguo Testamento, pero ya entramos a equivocarnos un poco si pretendemos hacer lo mismo con el Nuevo. Porque “ángel”, te recuerdo, significa Mensajero. Y es de eso de lo que se habla aquí, no de rubiecillos voladores. No te equivoques. Tú eres iglesia. Y h asta yo mismo, en alguna de mis enseñanzas, puedo ser uno de esos mensajeros. Porque no dice que será uno solo, sino que será mensajero suyo.

(17) Y el Espíritu (Que es Dios mismo)  y la Esposa (Que es la Iglesia, esto es: tú y yo) dicen: Ven. Y el que oye, (Son aquellos que están esperando que nosotros abramos nuestra boca)  diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. (Simple: el agua de la vida es Cristo, porque Cristo es el Verbo, la Palabra).

(18) Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. (Creo que está más que claro, ¿Verdad? El testigo de este libro, es Dios mismo. Y el que le añade o le quita, (Fundamentalmente para hacerlo coincidir con sus creencias personales o por conveniencias grupales) padecerá plagas.

(19) Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. (Y esto está mucho más claro y contundente, todavía. Si haces eso, te quedas afuera, así de sencillo, y de trágico. Porque tú no eres un incrédulo, pagano e impío, tú eres un supuesto cristiano que dio prioridad a su credo religioso, su denominación o su provecho personal, que es mucho más triste, todavía).

(20) El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. 

(21) La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

CONCLUSIONES

¿Qué debería decirte, luego de todo esto; acaso que el agua es Dios mismo? ¿O debería optar por algo más sencillo y menos comprometedor, tal como consignar que el agua en realidad es la Palabra? ¿O elegir a Cristo como propietario de este elemento? ¿O al propio Espíritu Santo? Mira; si no he entendido mal el mensaje genuino del evangelio genuino, creo estar en condiciones de asegurarte que el agua, en verdad, es todo esto que he mencionado, junto y en unidad. Porque Dios Padre, Cristo, el Espíritu Santo y la Palabra, que en términos bíblicos es el Verbo, son una misma cosa.

Así es que, con esto en mente, vamos a revisar los apuntes tomados durante el estudio que terminas de conocer. En base a esos apuntes, encontré sesenta y dos definiciones del agua a partir de diferentes textos. Que conforme a las historias que la Biblia relata, tienen diferentes significados, tanto en lo literal como en lo espiritual, pero que a partir de esto que hemos declarado, se entiende que las cosas van a tomar un cariz totalmente distinto, un cariz que ni yo todavía sé cuál será, ya que es mi intención que lo recorramos juntos y vayamos encontrando, también juntos, sus verdaderos significados y revelaciones. Yo te compartiré las mías y tú, al unísono, que es cómo trabaja el Espíritu Santo, seguramente hallarás las tuyas.

Lo primero que encuentro, es que todo me lleva a suponer que El Agua no es Eterna, sino que fue Creada. Eso es lo que en el momento de examinar el texto correspondiente, yo anoté. Ahora no estoy tan seguro, porque entiendo que decir que el agua no es eterna, sino que fue creada, contiene la misma hipótesis no comprobable. Porque si el agua es Dios mismo en diferentes facetas, sí tengo que aceptar que el agua es eterna, simplemente porque Dios lo es. De hecho que si el agua hubiera sido creada en algún momento de la historia, (Cosa que la Biblia no dice en ninguna parte, ya que cuando comienza el relato de la Creación, el agua ya estaba), entonces sería una obra de Dios, pero no Dios mismo. Te doy mi certeza personal, que de ninguna manera es verdad absoluta y mucho menos establecimiento de doctrina. Para mí, el Agua es Eterna. Y como todo lo que es eterno, es innecesario e inútil cuestionarse cuando comenzó a existir. Porque nos encontraremos con una palabra también de esencia eterna que no podremos comprender: Desde Siempre.

Luego me tocó apuntar que Las Aguas hablan de Las Naciones. Y en muchos textos eso es estrictamente cierto. Claro está que si cuando decimos naciones nos estamos refiriendo a pueblos, a personas, a hombres y mujeres de distintos colores de piel o etnias, pero todos enrolados en la raza humana, estamos hablando de ese hombre creado, -dice la Palabra-, a imagen y semejanza de Dios mismo. Y si cada hombre, (No importa su aspecto físico porque eso es solamente carne), es imagen y semejanza de Dios, que es como decir que un retazo de Dios mora en él, no es inconducente entender que cuando hablamos de naciones, hablamos de Dios mismo. En suma, hablamos de agua. O mejor dicho, de muchas aguas.

Seguidamente me encuentro con una anotación que me muestra al Agua como Vehículo de Sanidad. Ya has visto en la porción dedicada a eso, en este trabajo, la enorme cantidad de puntos en los que el agua puede resultar como medicamento. Y si no lo es más, seguramente que se trata de movimientos políticos y mediáticos de los grandes grupos concentrados de poder, esencialmente los que tienen que ver con la farmacología y los laboratorios que se encargan muy bien de desestimar todo lo que sea natural sin otra finalidad e intención que la de poder vender a muy buen precio sus productos químicos. Pero el agua es indudablemente un vehículo de sanidad física. Y lo es mucho más si la tomamos como presencia viva del Dios vivo, ya que una sanidad divina no es un cuento de hadas ni algo que sucedió allá lejos y hace tiempo. Una sanidad física por métodos divinos es posible hoy, ahora y contigo, si es que padeces alguna enfermedad.

Cuando digo, en cuarto lugar, que el Agua es la Vida Misma, no estoy hablando en abstracto ni expresando una simple expresión de deseos voluntarista. El agua es la vida porque el agua es Dios y Dios es vida. Jesús dijo que Él, que también es Dios, era el Camino, la Verdad y la Vida. Y si tienes dudas literales o físicas, revisa un embarazo, ya sea humano o, si lo quieres extender aún más, de cualquier ser de la categoría de los mamíferos. Y verás que en esa bolsa donde se está gestando el nuevo ser y compartiendo espacio con la placenta, el resto es algo llamado líquido amniótico que es un fluido líquido que rodea y amortigua al embrión y luego al feto en desarrollo en el interior del saco amniótico. Permite al feto moverse dentro de la pared del útero sin que las paredes de éste se ajusten demasiado a su cuerpo, además de proporcionarle sustentación hidráulica y que si bien tiene algunas propiedades extra, partamos de la base que en suma,  es agua. Y si dice la Biblia que el agua fue la que produjo no solamente los peces que todavía viven en ella, sino también las aves, no es descabellado adjudicarle al agua la categoría de Vida. Porque así como Dios Es, el Agua también Es.

Esto último que me tocó escribir aquí, corrobora y confirma lo que es el quinto apunte, de los sesenta y dos registrados, y es que el Agua Genera Vida. Claro está que esto es directamente relacionado con nosotros, la raza humana, y si tú quieres, a continuación, y sólo a continuación, también para el llamado reino animal. Porque cuando hablábamos del agua como vida, decíamos que el agua siempre es, o está siendo. Pero aquí no hablamos de ser, sino de generar, de elaborar, de crear, de formar, de construir. Pero generar vida, al margen de lo que ya mencionado de la gestación humana, también tiene que ver con ríos, lagos y lagunas, o pequeños arroyos, que ubicados en estratégicas zonas del planeta, generan vida al hidratar a todo lo que respira en las inmediaciones, y propender de ese modo a que esa clase de vida siga su curso. En suma, si el agua ES Dios, Dios genera Vida. Vida primaria, vida abundante, Vida Eterna.

El siguiente es el que me dice que el Agua se Adapta a Cualquier Cultura. De hecho, decir esto casi parece una tontera, pero créeme que no lo es. Que un asiático beba un vaso de agua es exactamente lo mismo que lo beba un africano, un occidental de piel blanca o un descendiente de piel roja. El agua va a cumplir el mismo rol en uno que en los otros. Les saciará su sed, los hidratará y les será de provecho. Tal vez los unos tengan mejores condiciones higiénicas que los otros, como corresponde a las enormes diferencias materiales y económicas que existen entre las naciones y las razas. Pero estas distancias materiales no tienen absolutamente nada que ver con la cultura, que es la adquisición de costumbres y tradiciones, principalmente. Será en un vaso de cristal, o en un jarro de lata oxidada, o en una botella de  material plástico, o de un recipiente grande como un balde o un cántaro, o sencillamente arrodillándose y bebiendo del lago directamente, pero el agua será bienvenida en un caso o el otro de la misma manera a ese organismo. De la misma manera, y a pesar de sus culturas, todos los seres humanos de cualquier raza, color o etnia, pueden acceder a Dios con la misma naturalidad con la que acceden al agua. Y sin importar el envase que utilizan.

También se puede considerar muy seriamente que el Agua es Fuente de Revelación. ¿Acaso vamos a instaurar una nueva doctrina que recomiende poseer un recipiente de agua y leer en su contenido lo que nos depara el futuro? No, porque eso sería adivinación y brujería. Lo que sí podemos estimar con toda la sobriedad que las cosas de Dios ameritan, es que cuando el agua llega a nuestras vidas, algo va a suceder con ellas. Si tú entras a un río y lo cruzas nadando, ¿Sales de la misma manera que antes de entrar? No, porque además de mojado, sales con una energía nueva, la de haber vencido un obstáculo importante. Vayamos a algo mucho más simple y cotidiano: ¿Te sientes igual antes que después de darte una ducha? No, ¿Verdad? Del mismo modo, si el agua ES Dios, no podrás de ninguna manera ser la misma persona antes que después de Él. Porque todo lo que ignorabas, Dios te lo empieza a revelar y ya no podrás ser el mismo ni aunque te lo propongas, igual que con el agua.

Y así nos encontramos con otra expresión: El Agua no Sirve para Estar Guardada. Y desde lo literal, esto es absolutamente cierto. Quien guarda agua en cualquier clase de recipiente que sea, (Salvo envases especiales y en congelamiento), se expone a que esa agua se deteriore, se contamine o adquiera bacterias o cualquier otro elemento que la harían inmediatamente no potable. El agua, como lo fuera aquel maná que alimentó en el desierto al pueblo que salió de Egipto con Moisés, es para consumo inmediato. De allí el antiguo refrán popular que dice: Agua que no has de beber, déjala correr. Y en su expresión espiritual ocurre exactamente lo mismo. Dios habla hoy. Quien reciba su voz y su Palabra, será bendecido y de bendición haciéndosela saber al pueblo. Pero mañana ya no deberá repetirla porque habrá pasado a un segundo plano. ¿Por qué? Porque Dios habla hoy. Y ese hoy, siempre es eso: Hoy. La Biblia dice que debemos guardar la Palabra de Dios, pero no habla de archivarla, habla de cumplimentarla.

Estamos hablando de Vida y estamos hablando del agua y de Dios como Vida. Por eso deberemos prestar suma atención a esta definición: Cuando el Agua se Estanca, genera Muerte. ¿Sabes lo que es un agua estancada, verdad? Es una laguna formada la mayoría de las veces por la caída de mucha agua de lluvia. Primero se forma un pequeño charco, luego ese charco se agranda y se agranda hasta formar una pequeña laguna. Si alguien llegara en ese preciso momento y se echara de bruces a beber de esa agua, no tendría problemas. Pero si llegara dentro de tres o cuatro días, me temo que las consecuencias serían otras. Un solo cadáver de un solo animal dentro de esa agua estancada le otorgaría fluidos venenosos que matarían a quien la bebiera. Cuando el Verbo, que también es agua y Palabra, entra en una persona y no se mueve hacia ninguna parte, esa palabra ya no podrá generar vida. Y como no existe nada intermedio en el mundo espiritual, todo lo que no genera vida, irremediablemente genera muerte.

He visto que El Agua es un Puente entre la Vida y la Revelación. Cuando acepté a Jesucristo tenía treinta y un años de edad. Había pasado esa porción de mi vida de las formas y maneras con las que las pasa una gran mayoría de hombres, no sólo en mi país sino también en el resto de Latinoamérica. No era mucho peor que muchos de ellos, seguramente, pero tampoco mejor que ninguno. A lo sumo, similar. Desde el momento en que Cristo entró en mi corazón, que es como decir mi alma y que es como decir mi vida, muchas cosas comenzaron a cambiar y modificarse. Algunas, sin mayores inconvenientes; otras, pagando ciertos costos de dolor y angustia carnal y emocional. Fue un largo, duro pero intenso camino entre mi acceso a la vida en todos sus pormenores. Segura en primera instancia, abundante en su consecución y eterna, como seguramente será en el final. Sin embargo, lo que no había visto con claridad, es que mientras duró ese aprendizaje, yo estaba pasando por un puente. Un puente que me llevó desde la vida a la revelación de Jesucristo, que es lo que definitivamente impactó mi vida para siempre.

Tú ya sabes perfectamente que en la Biblia, el agua casi siempre se identifica con la Vida, mientras que el vino, mayoritariamente, y a excepción de textos muy específicos y puntuales de literalidad, se identifica con la revelación. Por eso digo que El Agua es lo que Dios Necesita para que se Manifieste el Vino. En muchas ocasiones habrás oído decir a maestros, pastores o predicadores que el diablo, (Citando a Satanás), conoce la palabra mejor que los cristianos. Tanto nos lo han dicho que, lamentablemente, llegamos a creerlo. ¿Y sabes qué? ¡De ninguna manera es así! El diablo lo que sí conoce a la perfección, es la letra escrita en nuestras Biblias. Puede recitarte de memoria uno por uno todos los versículos allí escritos. Pero a la Palabra de Dios jamás la tocó. ¿Sabes por qué? Porque el diablo no tiene morando en su interior al Espíritu de Dios, por lo que es imposible que pueda tener la guía del Espíritu Santo, y sin ello no tiene ni la menor revelación. Por lo tanto, él se sabe la letra, pero no el significado de la letra. Esa es la enseñanza que Jesús les deja a sus discípulos en las bodas de Caná. No surge el vino de la revelación de la nada; sólo aparece cuando hay agua de Vida para crearlo.

El Agua es Apta para Sanar, Limpiar y Renovar. Hemos visto que el agua es capaz de producir sanidad física en alguna dolencia específica. Si a eso le sumamos que es lo que normalmente utilizamos para, con la ayuda de jabones u otros químicos similares, llevar a cabo nuestra higiene corporal y también la limpieza de prendas y todo lo que contenga suciedad, coincidiremos en que, efectivamente el agua también es apta para la limpieza. Y, cuando deseamos que algo abandone su condición sucia y gastada, una limpieza en base a agua y con la ayuda de elementos correspondientes, producirá también una renovación del objeto. ¿Alguien duda que Cristo sana? ¿Alguien puede poner en discusión que Cristo limpia de pecado la vida del hombre? ¿Alguien tiene alguna teoría contrapuesta a la renovación de vida que produce un encuentro con Cristo? Esa es la conjunción que, en este punto preciso, tienen Cristo y el agua.

No soy un necio ni vivo guardado en una gaveta fuera del alcance del mundo secular. Sé perfectamente que, si hacemos una encuesta internacional en base a preguntar cuál es la bebida de mayor consumo en el planeta, con muy pocas variaciones, que seguramente existirán conforme a las diferencias culturales de un lugar y otro, esa bebida será la cerveza. Donde quiera que haya un evento, ya sea musical, artístico o deportivo, se podrán ver a grandes muchachos y jovencitas tambaleándose con enormes vasos de cerveza espumante. Sin embargo, no es el líquido que se bebe en mayor cantidad la cerveza ni ninguna de sus competidoras en base a alcohol. El líquido más bebido porque es el único que realmente calma la sed que se produce por principios de deshidratación en el cuerpo humano, es el agua, no hay otro. El Agua es la Única Bebida que Calma la Sed. Y no es casual el símbolo y paralelo que estamos estudiando. Si alguien tiene auténtica sed (Súmale también el hambre) de Dios, Su Palabra, verdadera agua pura y fresca, será la única que sacie esa sed.

Después anoté que El Agua Representa al Espíritu Santo. ¿Por qué escribí eso? Respuesta altamente profunda, aunque simple en su definición: si Dios es Espíritu, (Porque eso es absolutamente todo lo que la Biblia dice respecto a Él), y en la Creación se nos cuenta que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas, no veo el motivo para seguir imaginándonos que lo hacía en “modo-avión”, es decir, en los aires. ¿Por qué no moverse con las olas o el cadencioso ritmo que solemos verle a las aguas de un mar o de un río como si se tratara de un majestuoso buque o un hermoso velero? Simple. Porque sin viento no hay olas ni movimientos acuáticos, ¿Verdad? Ahí está el Espíritu, que sencillamente es la traducción de la palabra griega pneuma, que como todos sabemos sobradamente, significa viento. Él hacía mover esas aguas que ya estaban allí, sin que nada ni nadie nos haya dicho desde cuándo. ¿Sería que desde siempre?

Después quise escribir que El agua es Jesús, es la Palabra. Yo no sé cómo será en tu vida personal, pero lo que es en la mía y en la de muchísimos hermanos fieles que conozco, lo único que les calma su sed de Dios y de ir más allá en la vida del evangelio, es la Palabra. Y no estoy refiriéndome, como podrás suponerte, a un simple, rutinario y hasta monótono leer la Biblia a diario. Eso es bueno y recomendable, pero acudir a la Palabra de Dios no es necesariamente hacer un devocional diario y ni siquiera estudiarse de memoria capítulos y versículos. Satanás también ha leído toda la Biblia y no tengas dudas que se sabe de memoria cada uno de sus libros y relatos. Sin embargo, nadie puede decir que Satanás conoce o se alimenta de la Palabra de Dios, ¿Sabes por qué? Ya te lo dije antes: porque Satanás no posee al Espíritu Santo morando en su interior, como tú y yo, y por ese motivo jamás tendría ni podría tener la revelación que tú y yo podemos tener en este mismo instante.

Salvo un charco producido por la lluvia, que antes de secarse puede convertirse en un caudal de agua sucia y contaminada, el resto de las formaciones acuáticas, siempre tienen una vertiente y un desagüe. Esto es: por algún lado llega el agua, ya sea de manantiales subterráneos, de laderas que vienen del deshielo de una montaña o de un túnel que comunique ríos o mares por debajo de la tierra. Y por otro lado se va, sea por conductos hechos por la mano del hombre o por desagotes naturales producto de las inclinaciones del suelo. Lo cierto es que El Agua es Viva, no está Estancada, se Mueve. Y si el agua es la palabra, esto se confirma con aquello de que la Palabra de Dios nunca regresa vacía, sino que realiza la obra para la cual ha sido soltada. ¿Podría darse el caso en pleno siglo veintiuno, de encontrarnos con una palabra que proviene de Dios pero que no se ha movido? No “podría”, ¡Puede! Cientos de púlpitos y lugares de difusión están repletos con palabra antigua, que fue nutritiva y refrescante en su momento, pero que hoy es agua estancada y, como tal, pronta a contaminarse. ¿O cabe alguna duda?

También le otorgué puntuación a que El Agua es la Llave de la Revelación. Así como existen centenares de lugares en la tierra donde es imposible llegar si no es a través del agua, así también sucede en nuestra vida espiritual. Cuando tú estás navegando, si bien disfrutas de ello, estás condicionado a llegar a destino en el momento adecuado, ya que de otro modo la navegación que otrora fuera hermosa, pasaría a convertirse en una prisión de lujo. Sin embargo, es imposible llegar a puerto o a una isla paradisíaca, si antes no cruzas el agua que la separa de ti. Cuando tú accedes a la Palabra de Dios, accedes al agua, al mar, a una navegación que disfrutas y vives intensamente. Y está muy bueno que así sea y resulta de enorme bendición para cada uno que tiene la posibilidad de acceder a ella. Pero para llegar al destino final y objetivo esencial de todo que es la revelación, jamás lo harás si no cruzas primero ese mar, ese río o esa laguna cuya navegación es de disfrutar, pero también encierra riesgos y peligros que sólo conocerás cuando te llegue el momento de cruzarlos, no antes.

El agua Vino Para Redención, fue mi decimoctava anotación. Y cuando me dispuse a ampliar brevemente este concepto, recordé algo que le oí a un enorme hombre del Señor que alguna vez conocí. Él solía decir que los cristianos nos pasábamos toda una vida hablando de la redención, y de estar redimidos, pero si nos reunían a todos y nos preguntaban uno por uno cuál era el significado de la palabra Redención, más de la mitad hubiéramos dicho cualquier cosa parecida y bien intencionada, pero para nada certera. Redimir es comprarle a alguien algo que anteriormente te robó y ahora te vende por un precio. Eso hizo Jesús en la cruz: le compró al diablo a toda la humanidad que él se había robado en el jardín del Edén. Y la pagó con su sangre. ¿Y el agua qué tiene que ver? Que el agua es la Palabra, es Cristo, es Dios, y no hay forma alguna de recuperar lo robado si no es a través de alguna de esas vertientes. O es por el poder de Dios Padre, o es por la sangre derramada por el Hijo o por la guía a toda verdad del Espíritu Santo mediante Su Palabra. No hay otro modo. ¿Quieres un símbolo terrenal y palpable? El bautismo.

¿Por qué El Agua es el Sello del Segundo Pacto? Es notable como todo el pueblo judío dependió durante toda su historia de fe, de la sangre. Su sacerdocio y la expiación que se llevaba a cabo en los templos formaban parte activa de la consolidación de ese pacto hecho por Dios con Abraham. Sin embargo, y tal como lo dice la Escritura, ese pacto llegó a su fin y fue necesario que llegara uno nuevo. Un nuevo pacto que, en apariencia, también se habría de consolidar con sangre, aunque en este caso no de machos cabríos, bueyes, corderos o palomas del reino animal, sino por la sangre de un Cordero humano que Dios mismo entregó para ese menester: su propio Hijo. Y al ir a la cruz a cumplir con el mandato divino de redimir a toda una humanidad creada, derramó su sangre en beneficio de ella y específicamente para eso, para su redención. Sin embargo, a esa redención el faltaba un paso siguiente que Dios siempre dará en beneficio del restaurado: su justificación. La lanza del soldado clavada en el costado de Jesús, fue el paso que determinó que su misión había sido cumplida: y de la herida salió la sangre de la redención, pero también salió conjuntamente el agua de la justificación. 

El Agua es la Sustentadora de los Organismos. Revisa meticulosamente la Creación. ¿Qué ves? Hombres, animales, aves, insectos, peces. Dentro de estos cinco elementos de expresión de la vida, está todo. Descarta los peces que nacen, crecen, se desarrollan y reproducen y mueren sin abandonar jamás su hábitat natural, el agua. Son organismos vivientes que no pueden vivir sin el agua. Pero ahora vete a todo lo demás que se mueve y respira sobre la tierra o por sus aires. ¿Podrá algunas de estas expresiones vivientes, vivir una vida normal y fructífera sin necesidad del agua? No, porque hasta los más minúsculos insectos necesitan nutrirse de ella para hidratar sus vidas. Como quiera que sea la forma viviente, necesita del agua. Y no sólo para subsistencia de hidratación, sino incluso como cuna inicial para la gestación en el caso de los mamíferos o merced a la acuosidad convertida en calcio amarillo en el caso de las diferentes formas y clases de huevos. Ahora bien: vayamos al hombre, ¿Puede el hombre vivir sin Dios? Aparentemente, puede. Tú y yo sabemos perfectamente que no, que aunque parezca que sí puede, en el final de su existencia nos mostrará que no.

Lo que diré podrá parecerte una verdad de Perogrullo, pero es la más pura y cristalina realidad: El Agua no Puede ser Destruida. ¿Te das cuenta que es de las muy pocas cosas que existen en el planeta que no puede ser destruida? Me dirás que pones fuego y el agua se diluye. Y te diré que sí, que es cierto, pero que no se destruye, sólo muta en estado gaseoso para retornar, en cualquier momento, en forma de lluvia, humedad, rocío o lo que sea. Pero regresa. Me podrás decir que si tienes un lago que te fastidia y los medios necesarios para congelarlo por vía artificial o por clima, lo harás y podrás cruzarlo caminando. Es cierto. Pero no lo destruiste, sólo lo mutaste en su estado sólido. Luego será el sol u otra fuente de calor la que lo derrita y retorne a su estado original líquido. Lo mismo sucede con Dios, con Cristo, con el Espíritu Santo. Puedes sacarlo del panorama, puedes correrlo a un costado en tus prioridades o directamente taparlo con algo. Pero no lo podrás destruir jamás. De una u otra forma, volverá y será quien es: el Dios de todo Poder.

Creo que no voy a decir ninguna originalidad que no sepas, pero quizás será bueno que te la recuerde: El Agua Está al principio y al Final. En una vida humana, es verdad que está en el principio, aunque no alcanzamos a verla en el final. En la historia de la humanidad, que es de lo que ciertamente estoy hablando, sí que está en el principio y en el final. ¿Cuál es el primer libro de tu Biblia? Génesis. En su primer capítulo y en el segundo versículo, dice que el Espíritu se movía sobre la faz ¿De qué cosa? De las aguas. Principio. En el Libro del Apocalipsis, último de tu Biblia, en su último capítulo y faltando solamente cuatro versos para concluirlo, dice que el quien quiera puede venir y tomar ¿Qué cosa de la vida? El agua. Final. ¿Por qué en tu principio de fe y de camino en el evangelio recibes el agua de la Palabra santificando todo y cimentando con acero la ruta que vas a seguir? Por el mismo motivo que, en la última recta de tu carrera por la vida terrenal, el agua de vida que sigue siendo la palabra, te aguarda con quizás el último mensaje que te ha dado: “Ven, pasa buen siervo y fiel”. ¿Dirás amén?

Lo hemos podido observar con  una historia que por todos conocida y hasta filmada en los principales estudios cinematográficos en películas y series de televisión. La historia de Noé, el arca, su familia, los animales y el diluvio arrasando con toda la vida humana y animal del planeta, es la más clara evidencia de que El Agua es Ejecución Sumaria de Sentencia. Me podrás decir que la misma agua que se llevó a todos los impíos es la que salvó a Noé y su familia, y tendrás absoluta razón. Sin embargo, cuando abrimos el juego de la comparación tipológica con el mundo espiritual, la resultante es exactamente la misma. Aquellos que no andan conforme a los diseños de Dios e, incluso, en contraposición clara con ellos, son condenados y ejecutados por la misma agua de la palabra. Sin embargo, al igual que Noé y los suyos, será la misma agua de la misma palabra la que salve a los justos.

Esta anotación, que lleva el número veinticuatro en la nómina, es sumamente singular. Porque da cuenta de un suceso que, pese a estar inscripto en nuestras Biblias como el resto de los sucesos que bien conocemos, enseñamos y predicamos, a este no parecería tenérselo demasiado en cuenta y, mucho menos, ser factor de enseñanza. ¿Recuerdas a Agar, la sierva de Abraham, que cuando concibe y pare un hijo del patriarca, luego es expulsada por Sara que e encuentra esperando a Isaac? ¿Recuerdas el episodio que vive Agar? Está a punto de morirse de sed por falta de agua, precisamente, y ahí aparece un ángel que le muestra un manantial que hasta allí le había resultado invisible a sus ojos o, quizás, directamente no existía. Esa agua salvó a Agar y a su hijo Ismael. Y como de Ismael se iba a conformar la gran nación árabe que todavía habita esas zonas en estos días, no es impropio asegurar en el final de este comentario que, efectivamente, El Agua es Factor de la Fundación Árabe.

Dicen dos cosas los diccionarios respecto al nacimiento u origen de las aguas: precisamente, nacimiento de las aguas y, la otra, origen y fundamento de una cosa. ¿Palabra que lo resume? Manantial. Creo firmemente que El Agua es un Manantial que Produce Vida. Tú necesitas agua, buscas agua, encuentras agua y consumes agua. Ya está; no se te ocurre ninguna preocupación más. De dónde salió esa agua, quien la inventó, porque está allí donde la hallaste y quien la trajo, no te interesa. Tú sabes que está y para ti es suficiente. Un manantial produce aquello para lo cual fue creado. ¿Alguien creó el manantial? En la vida literal y física, tal vez; en la vida espiritual, de ningún modo. Dios es el manantial que produce vida. Tú lo conoces, y tu vida toma otro sentido. Tú lo aceptas como tu señor, y tu vida produce, en casos, hasta una violenta metamorfosis positiva. Tú confías en Él para todo lo que hagas, tú no fracasas jamás y resultas siempre más que vencedor. Porque tu poder no radica en tus fuerzas, sino en las que ese manantial de vida te provee.

Hace algunos párrafos atrás veíamos que el agua era un elemento claro de sentencia y ejecución de sentencia. Y para confirmarlo acudíamos al diluvio, el arca de Noé y toda esa historia que tan bien conoces. Ahora es el momento de recalar en otra anotación similar pero inversa: El Agua es un Elemento de Protección. ¿En qué lo fundamento? En lo mismo que lo anterior, en el diluvio. Fue el agua la que derramada en cataratas sin freno desde los cielos llenó la tierra y terminó con toda la vida humana y animal que en ella había, como ejecución de sentencia por un desborde de corrupción en todos los planos. Pero fue la misma agua, al permitir que el arca flotase y navegara, la que protegió primero y luego salvó a Noé. ¿Suficiente para rotularla así? No, me queda un niño recién nacido, que por sola causa de ser hebreo en tierra egipcia y a partir del malhumor del Faraón, estaba condenado a morir como todos los recién nacidos hebreos. Su madre lo puso en un canasto y lo dejó flotando en el río. La corriente lo llevó a los jardines del Palacio y, precisamente la hija del Faraón, lo retiró, salvó y crio como si fuera su propio hijo. El agua, en este caso, también actuó como protectora de Moisés.

Es coherente suponer que cuando se derramaron las cataratas de los cielos en aquel diluvio del que sólo sobrevivió Noé y su familia, El Agua fue Vehículo de Destrucción de Ídolos. Porque el pueblo impío, ese al cual Dios tuvo que decidir no darle ninguna otra oportunidad de sobrevivir, dada la corrupción ingobernable en la que habían caído, era un pueblo total y absolutamente idólatra. Y el agua, además de concluir con todo vestigio de vida sobre la superficie del planeta, también se llevó todos esos ídolos en los cuales ellos confiaban y que aquí quedó demostrado que sólo eran figuras de metal o material inanimados e inútiles. El agua de la Palabra y el poder de Dios, también termina de la misma manera con cada uno de los ídolos que el hombre quiera fabricarse para su adoración personal. El dinero, la fama, el poder y todo lo que acompaña a estos potentes ídolos terrenales, caen cuando la palabra se hace realidad y todo se derrumba sin que ningún poder creado por el hombre sea capaz de detenerlo.

¿Cuántos relatos literales y verdaderos conoces, respecto a cristianos que en algún momento de sus vidas sintieron que morían por falta de agua y de pronto descubrieron agua en un sitio en el que aparentemente no habían prestado atención, no habían visto o, lo que es mucho más probable, de pronto apareció allí sin que nada visible lo trajera? Yo conozco más de uno. Tienen categoría de testimonio importante y de milagro probado. El Agua es Una Señal Divina. Y no sólo lo es desde lo físico y lo material, como lo fuera en estos casos mencionados, sino que también lo es en lo espiritual. Conozco un hombre que, cansado de la vida que estaba viviendo y sin poder ver ninguna salida o solución a todos los males que lo aquejaban, pensó muy seriamente en el libreto que satanás había puesto en su mente, autodestruirse. Como ejercicio final, levantó los ojos al cielo y le pidió a Dios que si era cierto que existía, lo ayudara a encontrarlo. Así fue como en esa vida apareció la señal divina del agua en forma de Palabra, cuando oyó: Venid a mí los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Y lo creyó. Y venció. Y encontró a ese Dios que buscaba.

Y si: El Agua Está en las Tres Dimensiones. Si Dios habita en el Tercer Cielo, ese tercer cielo no es un lugar geográfico inexistente conforme a los estudios realizados por la astronáutica inter-espacial. El Tercer Cielo no puede ni debe ser otra cosa que una dimensión distinta a la que habitamos, esto es: la tercera. La segunda dimensión, es la de las cosas no creadas que dé un momento al otro son por causa de la actividad del hombre o de la naturaleza. Un río no es invento del hombre, sino una conformación de aguas producto de una serie de factores que lo crean. Y la primera dimensión es la que todos nosotros vemos porque vivimos en ella. Aquí el agua es ese elemento líquido que utilizamos para el setenta y cinco por ciento de nuestras actividades. El Agua está en el planeta, el agua está en el hombre, el agua está en el mundo espiritual. En el planeta es H20, lo sabemos; en el hombre es todos sus fluidos, incluidos la sangre que se forma a partir del agua. Y en el mundo espiritual el agua es Dios mismo. ¿Deberemos adorar el agua, entonces? ¡Ni se te ocurra! Es sólo un símbolo visible de algo invisible. Pero la adoración es del invisible que rige el universo, sólo de Él.

El Agua es Nuestro Termómetro. A esta anotación no la pensé ni un segundo, salió por sí misma, como algo natural y con fluidez de cosa juzgada. Estás en la ducha en un día de invierno, el agua sale cálida y el baño es un placer epidérmico, además de una necesidad higiénica. De pronto, por alguna causa que ignoras, se corta el fluido de agua caliente y sólo sale la fría. El salto que das es digno de un atleta en las Olimpíadas. Tu cuerpo reacciona casi con violencia a ese impacto térmico. Otra: estás con un estado febril por causa de una enfermedad equis. Ingieres los antitérmicos recetados por el médico pero la temperatura no desciende todo lo que sería de esperar. ¿Qué le añades a esos medicamentos para ayudar a bajar la fiebre? Hielo. En cualquiera de sus formas, hielo. Eso hará descender algo más las líneas de temperatura que faltaban. ¿Hielo? Sí, o Agua sólida, si lo deseas. ¿Eso es todo? No. Cuando estás emocionalmente cálido por los avatares carnales de la vida, una palabra rhema puede darte un impacto como el de la ducha. Cuando tu temperatura carnal está demasiado elevada y buscas como descenderla, no habrá medicamento psicológico que alcance, deberás apelar al agua de vida de la Palabra. Y ella lo hará.

Encontré otras definiciones que, si bien están inscriptas de diferente modo, en algunos casos tienen significados similares o, a lo sumo, ampliatorios de otros ya comentados. Tal el caso de El Agua es Símbolo Claro de la Vida. Claro está que vale la pena aclarar, por si alguno no terminó de entenderlo anteriormente cuando se habló de lo mismo, que el Agua, además de significar vida misma en su esencia natural (Por deshidratación un ser humano se muere), también lo es desde el símbolo: Divinidad. Dios, Cristo, Espíritu, Palabra. También cabe para aquello de que El Agua es un Puente a Otra Dimensión. Mencionamos cuales eran esas tres dimensiones, pero aquí se añade una figura novedosa y cierta: para ir de una dimensión a la otra, necesitamos un puente. Y ese puente es Cristo, no hay otro. Y, finalmente, nos encontramos con El Agua Como Elemento de Juicio y Aniquilamiento. Aniquilamiento ya lo hemos visto, el diluvio en lo natural y la palabra viva en lo espiritual. Como juicio, lo estamos aprendiendo.

Créeme, no deberemos esforzarnos demasiado para ver al Agua Como Arma de Dios. ¿Cómo arma? Sí, como arma. ¿Qué cosa es un arma? Olvida el delito y recala en las guerras, ya que para eso fueron construidas las armas, no para delinquir. Eso se produjo luego a partir de la caída en corrupción del hombre. Pero háblame de la guerra. ¿Las armas son para matar? No, aunque luego en la vía de los hechos lo hagan. Las armas fueron construidas con dos elementos claves: para defensa y para ataque. Con las armas en sus manos el soldado va a resistir un ataque del enemigo y va a atacarlo cuando tenga oportunidad y condiciones favorables. El agua, en este caso la palabra de Dios, es exactamente lo mismo. Va a servir para defenderte cuando el enemigo te ataque como lo atacó a Jesús en el desierto, y va a ser útil para irte al ataque cuando la situación así lo amerite. En ambos casos, esa agua de vida que es la palabra, producirá el efecto deseado, te convertirá en alguien más que vencedor en Cristo Jesús, nada menos.

Ahora veamos: si la Palabra de Dios, como hemos podido observar a lo largo de todos estos años y en los diversos planos en los que nos movemos, ha sido interpretada de tantas manera diferentes y ello ha llevado inexorablemente a una serie de divisiones de credos, pensamientos, religiones, denominaciones y hasta grupos ciudadanos, ¿A quién se le podría ocurrir, como se me ocurrió a mí, anotar que El Agua es Disolvente de Divisiones? ¿Cómo voy a decir algo que, a todas luces, es más que evidente que se da en todo lo contrario? Precisamente por eso. Porque así como un arroyo divide dos provincias de mi país, (Yo habito de un lado de ese arroyo), es precisamente ese caudal de agua el que las puede unir, ya sea con puentes o simplemente cruzándolo. Y con la Palabra de Dios ocurre lo mismo. Si dejamos que se la interprete con el intelecto, que es la mente, que es el alma, habrá divisiones. Pero si lo hacemos dándole lugar al agua del Espíritu Santo, teniendo en cuenta que es el único que nos puede guiar a toda verdad, lo que salga será una verdad única y ninguna división será posible ni probable.

Si bien ya quedo dicho en el relato de la escena, es notorio que El agua es un Camino por el que Jesús se Desplaza. ¿Qué otra intencionalidad podría tener insertar en el mayor Libro que el cristianismo tiene a su disposición, que es la Biblia, un relato de un milagro espectacular, sí, pero sin ningún resultado positivo a la vista, como fue el de salir caminando por sobre el agua, que Jesús realizó no delante de la muchedumbre, sino exclusivamente para sus discípulos? Jesús les dijo: Muchachos, el agua es la Palabra de Dios. Si ustedes son capaces como yo de caminar sobre ella sin hundirse en herejías ni humanismos científicos o psicológicos, todo andará conforme al diseño divino. Pedro recogió el guante del desafío, porque Pedro sería bruto o un tanto ignorante, pero intentaba ser fiel y además no era cobarde, tal como muchos gustan de presentarlo. Y ahí salió a imitar a Jesús sobre el mar. Pero se empezó a hundir y clamó por ayuda. ¿Por qué le pasó esto? Porque se puso a pensar con su mente carnal que lo que estaba haciendo no tenía la menor lógica física. Lección: cuando pretendes analizar con tu mente carnal a la Palabra de Dios, te hundes.

¿Puede considerarse desde alguna mirada especial al Agua Como Elemento de Destrucción? Sí que se puede. En primer lugar y desde la literalidad de los hechos palpables y concretos, toma las inundaciones, las tremendas hecatombes y tragedias desatadas en distintos países sometidos a lluvias fuera de todo cálculo pereciendo en sumas graves debajo de aguas embravecidas de ríos desbordados. Y luego toma a las potestades sutiles y mal intencionadas que, a favor de rutinas religiosas pretenden adueñarse de la iglesia en cualquiera de sus comandos terrenos. ¿Qué es lo que las destruye y devuelve a su sitio original? La Palabra de Dios, que es el agua viva de los santos. Con similar criterio, y dentro de lo que suelen ser las rutinas eclesiásticas tradicionales, hay sectores que estiman que al Agua Como Purificación de Culpa, ya sea mediante el bautismo o el simple y literal lavado de manos de Poncio Pilato.

Es curioso, porque si en lo literal y hasta social, tú comparas cualquier clase de líquido bebible de los que se pueden conseguir en el mercado, (Tanto si contiene alcohol como si no lo contiene), con un simple vaso de agua, éste último siempre saldrá perdedor en esa comparación. No debe existir nada más vulgar, corriente y sin ninguna clase de status social que un sencillo y humilde vaso de agua. Aun cuando en expresiones de índole deportiva y, de alguna manera, a modo de publicidad implícita, se pueda ver cientos, miles de botellas de agua bebiéndose en cámara por deportistas de cualquier disciplina, muy por encima de otras bebidas, algunas de ellas con suficiente marketing como para opacarla. Eso la convierte al agua en un punto de inflexión que se confirma y corrobora en lo espiritual: El Agua: Símbolo de una Vida más Alta. ¿Por qué? Porque cualquier otra bebida, (Y mucho más las que contienen medianos o altos porcentajes de alcohol), necesitan de la participación y la mano del hombre, mientras que el agua, tal como lo es la misma palabra de Dios, no necesita ni la ayuda ni el mejoramiento humano: vive y vence por sí misma.

Cuando Jesús ingresa al río a encontrarse con Juan el Bautista, dispuesto a cumplir con un ritual que en realidad Él no necesitaba cumplir porque era sin pecado, quedó confirmado que El Agua Determina la Señal de un Mensajero. Juan, en primer lugar, le pregunta cómo puede ser que él deba bautizarlo, siendo que entiende que debería ser Jesús quien lo bautice a él con Espíritu Santo y fuego, que es lo que Juan sabía debía llegar a continuación de ese paso por las aguas. En el rango espiritual inherente a todos nosotros, el cuerpo de Cristo en la tierra, la historia se repite. No porque cada cristiano que pasa por un bautisterio salga de allí convertido en un genuino mensajero de Dios. No. Es porque el agua, como símbolo más que claro de la Palabra de Dios, convertirá a quien la reciba de modo limpio y puro, y sea capaz de compartirla o enseñarla de un modo fresco y despojado de todo interés de glorificación personal, será considerado desde ese mismo instante un ángel de Jesucristo, esto es: uno de sus mensajeros.

Si te digo que anoté un punto que dice: El Agua Como Limpieza Espiritual y Emocional, tú seguramente vas a pensar que se trata de alguna clase de ceremonia. Una especie de moderna ablución mediante la cual, desprenderse de todas esas fastidiosas molestias que en algunos casis representan las emociones, tan veleidosas como son. Sin embargo, no; no estoy hablando de ceremonia alguna, sino de una reacción automática, ingobernable y casi química que el propio cuerpo humano realiza en ocasiones donde las emoción es o los impactos espirituales son muy fuertes, utilizando parte de ese setenta por ciento de agua que circula por nuestros interiores: las lágrimas. Es obvio que las lágrimas, según estudios serios, están compuestas en un 98% por agua y el 2% restante por glucosa, sodio, potasio y proteínas (albúmina, globulina y lisozima). Pero más que todo esto, son importantes porque, efectivamente, al brotar y producir lo que conocemos como llanto, producen prolija limpieza tanto en asuntos emocionales como espirituales. ¿Quién no se ha sentido mejor luego de derramar lágrimas por cualquier causa que lo amerite?

Los puntos anotados que van desde el 42 hasta el 47 inclusive, detallan aspectos que voy a mencionar todos juntos, ya que los seis, de alguna manera, tienen vinculación entre sí o, en casos, significa lo mismo, aunque visto desde diferente ángulo. Tenemos al Agua Como Vehículo que se Sujeta al Señorío de Cristo, en franca relación con el viaje espiritual que te permite realizar la Palabra. Tenemos al Agua Como Elemento Climático Natural, algo que no necesita el menor comentario. El Agua es la Potencia de la Palabra, algo que creo que ha quedado más que claro en muchos sectores de este trabajo. El Agua es Dios Mismo, lo cual podría erizar el cabello de alguien con temor santo a la herejía o la blasfemia, pero cuidado, no estoy diciendo que el agua deba ser adorada, de ninguna manera. El agua es Dios mismo, pero quien recibirá la adoración es Dios. El Agua es El Espíritu Santo. Obviamente, si es Dios, por consecuencia trinitaria es el Espíritu. El Agua es Cristo Mismo. Similar comentario al anterior.

¿Qué crees que hará un mendigo sucio y harapiento, medio muerto de hambre, si un día alguien lo lleva a un lugar cálido, con comida y ropa limpia? A menos que verdaderamente esté muriéndose de hambre, lo primero que hará será darse un baño y sacarse toda la mugre que lleva adherida encima por años. Luego se pondrá esa ropa limpia y, finalmente, se sentará y disfrutará de toda esa comida. Eso se llama humildad genuina. Por eso es que el Agua es Como Llave Para Limpieza de Humildad. Y en lo espiritual es casi similar. Tú eres alguien muy importante que desandas caminos con la certeza personal y egocéntrica de estar aportándole a mucha gente tu tremenda unción y entendimiento, y un día se presenta alguien que es poco menos que ese mendigo sucio y te trae una palabra ungida, pero ungida de verdad, y a ti se te caen las medias. ¿Qué harás? ¿La tomarás aunque venga en un envase tan…decadente o, por el contrario, esperarás a alguien con mayor relieve? Piénsalo. O necesitas o no necesitas del agua de la limpieza.

Quiero referirme ahora a la anotación Nº 49 que tengo en mi archivo sobre este tema: El Agua Como Distintivo Ministerial de Juan el Bautista. Y quiero hacerlo con relación a ciertas formas de doctrina que han entendido, y por lo tanto enseñado con valor pleno doctrinal, que el bautismo en agua determina salvación, mientras que el no bautismo puede significar perdición. La idea salvífica del bautismo en agua proviene de haber entendido que es un paso que las congregaciones necesitan sí o sí para considerar como convertido, y por consecuencia admitir como miembro a alguien. De hecho, hay denominaciones que así lo practican desde hace años. Si así fuera, porque no soy quien para desestimar lo que otros hermanos han creído entender, pregunto: ¿Por qué se relata con tanta precisión las formas y el sentido espiritual del bautismo de Juan y no se hace lo mismo con los que luego, aparentemente, realizaron algunos de los discípulos de Jesús, aunque no Jesús mismo porque así se lo aclara? Mi entendimiento me lleva a interpretar que eso ocurrió así porque el trabajo que vino a realizar proféticamente Juan el Bautista, necesitaba es apoyatura, mientras que los otros trabajos ministeriales, no. De allí surgirá la anotación siguiente: El Agua Sella una Decisión de Fe.

Tengo cinco anotaciones que voy a aglutinar porque de un modo u otro ya han sido dichas o explicadas. El Agua Como Elemento de Estabilidad Climática. Esto es aparentemente literal, físico y material. Sin embargo tiene su correlato espiritual. La Palabra de Dios es la única posibilidad de mantener estabilidad emocional, espiritual y eclesiástica. El Agua Como Remisión de Pecado, apto para aquel tipo de bautismo que ejercía Juan. Hoy el pecado sólo es redimido por Cristo. El Agua Como Elemento de Purificación. También tiene que ver con la antigüedad, cuando los lavados de manos y diversas abluciones, aparentemente purificaban a los judíos de todas sus impurezas. El Agua Representa la Intercomunicación Humana. Esto se confirma cuando se establece que las ondas del agua son transmisoras de voces y sonidos en mucha mejor medida que un cable u otro elemento moderno. La Palabra de Dios también es de intercomunicación humana. Y el Agua Como Elemento de Salvación. Esto se creía en la antigüedad y todavía se sigue creyendo y practicando en muchos lugares del mundo.. Sabido es que la única vía de salvación es la cruz y nuestra aceptación de ella.

Y aquí es donde llegamos a mi anotación número cincuenta y seis, que a mi juicio, es la cumbre de todas las cumbres y la razón de ser, tal vez, de todo este trabajo en su integridad: El Agua es el Elemento Básico de la Creación. En principio, porque en lo literal, físico, material y palpable, lo que todos podemos ver sin necesidad de acudir a lo místico, ya estaba, estuvo, está y, no hay absolutamente nada que presuponga que pueda de alguna manera dejar de estar. Ya fue dicho: el agua es indestructible. La palabra de Dios, Dios mismo, Jesucristo viviente o el Espíritu Santo, también estaban. También estuvieron y muy activos en los tiempos de la Creación y de la consolidación de lo creado. Están en este tiempo aunque un enorme caudal de nuestra población terrenal no alcance ni a verlo, ni a sentirlo, ni a discernirlo y, mucho menos, a creerlo. Pero lo cierto es que así como hoy está más viva que nunca, así seguirá por siempre. ¿Por siempre? ¿Y cómo hago para entender que algo esté por siempre? No tienes que entenderlo, sólo debes aceptarlo, creerlo y, finalmente, ponerlo por obra. Porque a la Palabra de Dios activa, viva y ungida, no hay nadie, pero absolutamente nadie que la destruya. ¿Satanás? Sólo un medio de comparaciones, pero sin el menor poder contra esa Palabra. El día que el propietario de la Palabra considere que debe hacerlo, abrir y cerrar los ojos será suficiente para ver su final.

Finalmente, los últimos anotados: El Agua es la palabra Encarnada en un Hombre. ¿Jesús? Sí, Jesús, pero no es el único. Ah, ¿Usted me está hablando de Pablo, Juan, Pedro y los demás? Sí, pero también te estoy hablando de ti. ¿O tú no eres un hombre (O mujer) que forma parte del Cuerpo de Cristo en la tierra? Si lo eres, la Palabra, (Esto es el Agua de vida) está encarnada en ti. El Agua es la Savia que Alimenta el Árbol de la Vida. ¿Recuerdas lo que dijimos respecto a la potencia del agua, que le permite en forma de savia, ir en contra de la fuerza de gravedad, y de ese modo viajar desde la raíz del árbol hasta su copa? De la misma forma, la palabra que nace en una raíz, (Abuelos) viajará hasta la copa del árbol genealógico,(Nietos, biznietos, tataranietos; etc.) El Agua como Vehículo de Ejecución de Sentencia. Lo fue en ocasión del diluvio. Lo sigue siendo en muchas latitudes donde, por diversos motivos que no podemos entender porque pertenecen a la soberana jurisdicción de Dios, sigue produciendo lo mismo en forma de tsunamis o similares.

El Agua es Elemento de Mutación, de Conversión. ¿De verdad creo en eso que anoté así? Si vamos a tomar el agua como elemento físico, debería decirte que no, que el agua por sí misma no puede modificar a nada ni a nadie. Pero si al agua se le añade la presencia divina, el agua es capaz de eso y de mucho más. El día de mi bautismo, de adulto, salí del agua y me quebré; no podía parar de llorar. ¿Fue el agua? Supongo que no, que fueron muchas cosas que tocaron mi estabilidad emocional y sentimental. Pero el agua estuvo allí…Antes de meterme en ella, yo estaba incólume y nada parecía conmoverme. Lo creas o no. También puse que El Agua Puede ser una Imitación Diabólica de una Sustancia Divina. Y de esto, creo que hay suficientes pruebas como para que nadie lo ponga en duda. ¿O no se bautizan ciertos sectores satanistas, también? ¿Y qué se suponen que reciben en esas aguas? Finalmente, El Agua Representa Muchedumbres Unificadas. Está así en toda la Biblia, es el sinónimo más claro y evidente que tiene la Escritura para con el Agua: gentes. ¿Sabes por qué? Porque todos llevamos al Verbo dentro de nosotros desde el útero materno. Que lo aceptemos o no, que lo hagamos Señor de nuestras vidas o no, es otra historia.

Esto es todo. No parecería haber llegado demasiado lejos con este examen, pero entiendo que adelantamos bastante con relación a lo que conocíamos anteriormente. Dejo todas estas reflexiones y sus palabras bíblicas conjuntas, como una base operativa para todos aquellos que sientan en su interior la llama de fuego que sólo el Espíritu Santo puede encender, y que los impulse a continuar más adelante, partiendo ahora de esta base, que siempre es mejor que comenzar desde cero. Son los primeros días del mes de Agosto de 2018 y han pasado nada menos que tres años desde que comencé a estudiar el agua. No sé todavía cuándo llegará a tus manos y a tu consideración todo esto, porque hay que corregirlo, grabar los audios y ensamblarlo para publicarlo escrito. Como quiera que sea, es mi oración que todo este trabajo sirva como base de lanzamiento para todos los estudios de terceros que, finalmente, nos lleven a una conclusión más específica que yo, seguramente, no alcancé a elaborar.

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enero 16, 2026 Néstor Martínez