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¿Para Que Tengo un Cuerpo?

La actividad más mal entendida en la iglesia, es la oración. Queremos comprender el propósito, el poder de la oración. Y concentrarnos en el principio de la súplica. Para comprender la oración, es necesario comprender el Reino. Si tomas el concepto de la oración fuera del contexto del Reino, el resultado será una actividad religiosa. La oración no es una actividad religiosa. Y te lo puedo probar.

Comencemos con algunas afirmaciones que quiero que recuerdes. La oración es el concepto del Reino más mal entendido. La mayoría de las personas que oran, no saben cómo orar. Supongo que tú eras parte de ese grupo. No te avergüences, yo también lo era. En segundo lugar, la oración es la actividad del Reino más importante en la tierra. Por rara paradoja, es la peor comprendida.

Porque la oración es la responsabilidad número uno de un embajador. Te lo voy a explicar. Alguien dio alguna vez una declaración notable. Lo hizo con un grado de comprensión por la oración que muy pocos habían notado. Cuando entiendes eso, tu vida entera va a cambiar. Esto es lo que fue dicho: “Parece que, sin Dios, el hombre no puede. Y sin el hombre, Dios no hará”.

¿Qué se habrá querido decir con eso? Es una declaración fundamental. Parece que, sin Dios, el hombre no puede, y sin el hombre, Dios no hace. Lo que quiere decir, es lo siguiente. Parece que, en la tierra, el hombre no puede hacer nada sin Dios. Pero también hay otra realidad, y es que Dios no hará nada en la tierra sin el hombre. El principio es que tiene que haber una sociedad entre el cielo y la tierra. Si no la hay o se demora, el infierno te gana la carrera. Al menos por un tiempo.

Eso es para que las cosas sucedan en la tierra. En consecuencia, lo que sucede en la tierra depende de ti. Esto es literalmente verdad. Para entender la oración, hay una definición muy simple. Alguien escribió alguna vez una frase muy simple que le llevó gran parte de su vida acuñar. “La oración es la licencia terrenal para una intervención celestial.” ¿Qué significa esto?

La oración no es una opción para el creyente. La oración es una necesidad. Quiero repetir que la oración no es una actividad religiosa, es una actividad legal. Sin embargo, no puedes comprender esto, sino entiendes el concepto de Reino. Esto podría llegar a llamarse “El poder del ser humano”. La criatura más poderosa en la tierra, eres tú, el ser humano. ¿Cómo es eso?

En primer lugar, Dios dio la autoridad legal sobre la tierra, solamente a los seres humanos. La autoridad legal, ¿Pertenece a los seres humanos? ¿Qué es un ser humano? Lo que voy a explicarte, tal vez signifique un enorme descubrimiento para tu vida, si lo ignorabas. En principio, debo recordarte que no tienes un espíritu, sino que eres un espíritu. Puedes decírtelo a ti mismo, ahora: ¡Soy un espíritu!

Esto es fundamental. No es que lo tengas, eres un espíritu que vive en un cuerpo de tierra. Dios formó tu cuerpo del polvo. Por lo tanto, está compuesto en alto porcentaje por tierra y agua, para solidificarla. Por eso, cuando dejas tu cuerpo, se devuelve al polvo. Que tu tierra sea oscura o clara; amarilla, roja o marrón no hace ninguna diferencia, no es más que tierra. Nunca midas tu valor por tu tierra.

Un ser humano es un ser espiritual en un cuerpo de tierra. Se puede explicar como es que funciona esto. La palabra tierra, es la palabra humus, Es una sustancia orgánica oscura y rica en nutrientes que se forma en el suelo a partir de la descomposición de restos vegetales y animales (como hojas, ramas, raíces, insectos, etc.). Es el resultado final de la descomposición biológica realizada por microorganismos.

Entonces, el humus es tierra, el hombre es diferente. El hombre es un ser espiritual. La palabra hebrea para hombre es la palabra Ish. En Génesis 1:26, cuando Dios dice Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, la palabra utilizada allí es Ish. Hagamos ish. Ese es el ser espiritual. Por lo tanto, tú eres un espíritu. El hombre es un espíritu. Su cuerpo es de humus, de tierra.

Luego, Dios tomó al hombre y lo puso en la tierra. En el humus. De esa manera te convertiste en un hombre de humus– Humus man, en inglés. No se escriben dos palabras, son dos palabras unidas. El hombre humus, o humus man. La sílaba del medio fue omitida. Y así humus man, se convirtió en human en inglés. Humano en español. ¿Qué es un ser humano?

El ser humano es un misterio. Es un ser espiritual en un cuerpo de tierra. Cuando usas el término humano, no es un término simple. Es una combinación entre un espíritu y un cuerpo de tierra. Todo esto es decisivo para la oración. Así, cuando Dios creó la raza humana, puso al ser espiritual en un cuerpo de tierra. Después, ordenó al ser humano que dominara sobre la tierra. Que ellos dominen sobre la tierra. (Gen.1:26)

¿Quiénes son ellos? Los seres humanos. ¿qué es un ser humano? Un espíritu en un cuerpo de tierra. Esto es fundamental. El único ser que tiene derechos legales dados por Dios para operar y dominar sobre la tierra, es un espíritu que está en un cuerpo de tierra. La palabra de dios no cambia. Aquí está el misterio. Todo espíritu sin cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Esa es la razón por la cual no entiendes bien la Biblia.

Si no captas este concepto, la Biblia no tendrá sentido para ti, incluyendo la encarnación de Jesucristo. Encarnación viene de la palabra carnal, que significa tierra. Encarnación indica que un espíritu y una tierra se convirtieron en un ser humano. Todo espíritu que no tiene cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Ahora sabes por qué los demonios están en situación irregular sobre la tierra.

El arma más poderosa que posees, no es tu espíritu. El arma más poderosa que posees en la tierra, es tu cuerpo. Es por esta razón por la que cuando pierdes tu cuerpo, tú también te vuelves indocumentado y tienes que irte. A eso lo llamamos la muerte. Los espíritus nunca mueren. Tú nunca morirás. Es tu cuerpo el que muere. Cuando lo pierdes, tienes que partir.  Ya no estás en el cuerpo y te vas.

En consecuencia, el arma más poderosa que tienes en la tierra, es el cuerpo. Porque es lo que te mantiene en situación legal en la tierra. Por eso es que los demonios intentan entrar en tu cuerpo. Ellos tratan de volverse legales. De ese modo, la posesión demoníaca es simplemente un espíritu demoníaco que intenta usar tu cuerpo para volverse legal y poder operar en la tierra.

Por eso puedes expulsarlos, porque no tienen ninguna autoridad legal. Como tú tienes un cuerpo, tú puedes echar fuera los demonios por causa de tu autoridad. Dios mismo eligió hacerse clandestino en la tierra. Trato de explicarte esto para que sepas como es que funciona. Dios ordenó que ellos dominen sobre la tierra. ¿Quiénes son esos ellos? ¿Qué dijo Dios?

Dijo que ellos dominen, no que nosotros dominemos. Él no se incluyó a sí mismo. Dios no tenía un cuerpo de tierra. Él te lo dio a ti. Luego creó una ley. La ley decía: que ellos dominen sobre la tierra. Cuando Dios habla, cada palabra se convierte en una ley. El mismo Dios jamás violará su propia ley. Si lo hiciera, ya no podrías confiar en Él. Dios necesita a los seres humanos en la tierra a fin de no violar su propia ley.

Por lo tanto, nada en la tierra puede suceder sin la cooperación de un ser humano. Así de poderoso son los hijos de Dios en la tierra. El mismo Dios no puede interferir en este planeta sin la licencia. El permiso que Él te dio. Sé que esto parece increíble. Esa es la razón por la cual tus oraciones no son contestadas. Has orado durante mucho tiempo y sin embargo sigues estando en la pobreza, enfermo y sin poder pagar tus cuentas. Has confesado versículos que no se han cumplido porque estás esperando que Dios lo haga.

Respira profundamente y entiende que tienes esa importancia. Hay una serie de principios que tienen relación con la oración. Quizás sean más o tú mismo con ayuda del Espíritu Santo encuentres más, pero yo voy a compartirte siete. Toma nota de esto porque tiene calidad e importancia suma. Reitero. Dios no hará nada en la tierra sin pedir la licencia al hombre y esa licencia se llama oración. Seis principios.

Número Uno: la autoridad legal para dominar en la tierra, fue dada a los seres humanos. Ese es un principio. Número Dos: Dios no se incluyó a sí mismo en la estructura de la autoridad legal en la tierra. Él declaró: que ellos dominen. Se retiró de la ecuación y por esa razón hay una palabra central que es Soberanía. Ustedes, seres humanos, son soberanos en la tierra, no Dios.

No porque Dios sea débil. No se trata de que Dios sea o no Soberano. Se trata de que Dios siempre respeta su propia palabra. Número Tres: El hombre se convirtió en el administrador legal del mundo terrenal. Ustedes que me están escuchando, son los regentes legales en la tierra. ¿Qué es el hombre? Un ser humano, un espíritu en un cuerpo de tierra.

Número Cuatro: Sólo los espíritus en un cuerpo físico están en situación legal en la tierra. Número Cinco: Todo espíritu sin cuerpo de tierra, es ilegal en la tierra. Esto incluye al mismo Dios. Sé que es difícil de concebir, Dios siempre respeta su palabra. Número Seis: Toda influencia sobrenatural en la tierra sólo es legal a través de un hombre de humus. Un ser humano.

Déjame ahora hacerte una pregunta de algo que probablemente nunca has pensado. Cuando Eva estaba a punto de tomar el fruto, ¿Por qué Dios no la detuvo? ¿Alguna vez has pensado en esto? Dios podría habernos ahorrado un montón de problemas, si sólo hubiera impedido que esa mujer delgada tomara ese furto absurdo. Podría haber salvado a toda la raza humana. Examina esto con esta lógica.

Él escuchó su conversación con el diablo, lo estaba viendo todo. Él siempre ve todo. La pregunta que planteo, es: ¿Por qué no intervino? Esa es una pregunta crucial. Me dirás que un Dios Todopoderoso, Omnipotente como Él, ¿No podía impedir que una mujer frágil tomara ese fruto? Pues bien, ahora conoces la razón. Si Dios hubiera intervenido y hubiera interferido en esa operación, habría violado su palabra.

Entonces nos habría sido imposible confiar en Él después de eso. Ahora expliquemos a Satanás, por un momento. En primer término, es un ser espiritual, por lo que es un extranjero en situación irregular en nuestro territorio. ¿Qué hace? Quiere hacer negocios en la tierra. Pero para lograrlo necesita un cuerpo. Entonces se acerca a la serpiente y negocia con ella. La serpiente, cien por ciento tierra.

“Préstame tu cuerpo por unos minutos”, le dice. “Para que yo esté temporalmente en situación legal en la tierra y pueda tratar con eta mujer”. La Biblia declara que el Señor maldijo a la serpiente, porque permitió que el diablo entrara en su cuerpo. La serpiente, antes de esto, caminaba erguida sobre sus patas. Pero Dios la maldijo y le anunció que se arrastraría en el polvo el resto de su vida.

Lo que quiero decir es que Satanás necesitaba un cuerpo de tierra. El hace negocios con esa mujer a través de ese cuerpo de tierra. Y toda la raza humana está a punto de caer. Dios, en cambio, no puede involucrarse. No porque sea débil o no sea poderoso, omnipotente, omnisciente, omnipresente, Jehová de los ejércitos, sino porque es estrictamente fiel a su palabra.

Podría decirse que la caída del hombre fue a causa de su fidelidad. Creo que eso es demasiado profundo. El diablo lo sabía perfectamente. Recuerda que Satanás vivió con Dios y lo conoce muy bien. Lucifer sabe muy bien que Dios siempre respetará su palabra. Por eso Satanás se alegró cuando Dios ordenó que ellos dominen, ya que sabía que Él no intervendría.

¿Qué sucedió? La raza humana entera se derrumbó. Declaramos nuestra independencia del Reino de los Cielos y nos convertimos en una colonia sin reino. Perdimos a nuestro Padre, a nuestro gobierno. La Biblia revela que, incluso el Espíritu Santo tuvo que irse. ¿Recuerdas ese versículo? Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre. Génesis, capítulo 6, versículo 3.

¿Por qué? Por la razón de que el Espíritu Santo es un espíritu. Él también necesitaba un cuerpo. Tuvo que marcharse. Si estudias el Antiguo Testamento, en ningún momento está escrito que el Espíritu Santo viviera dentro de un ser humano. ¿Por qué? ¡Porque era ilegal! Cuando los profetas profetizaban, por ejemplo, nunca poseían al Espíritu Santo. La Biblia explica que él venía sobre ellos, los hacía profetizar y luego se iba.

¿Por qué? Porque no podía habitar en ellos, dado que el cuerpo estaba contaminado. No podía quedarse en la tierra. Aquí estamos, en el capítulo 3 de Génesis. Todo se había derrumbado. Dios ya no podía entrar. Sólo que Satanás se olvidó que Dios aun podía hablar. En Génesis capítulo 3, versículo 15, Dios comienza a hablarle a Satanás. No a Adán.

Le dice al diablo, y te lo parafraseo, “Satanás; lo que hiciste es muy astuto, sabes que yo no puedo entrar. Tienes razón, no puedo venir en calidad de espíritu porque violaría mi propia ley. Sin embargo, te hago una promesa, diablo: te prometo que voy a usar a la misma mujer que tú usaste para arruinarlo todo, para que me de un cuerpo. Voy a entrar en él legalmente y voy a aplastarte la cabeza.”

Esa fue la promesa. Ahora ya sabes por qué Dios tuvo que convertirse en hombre. Todo el Antiguo Testamento no es más que la repetición de la promesa de Dios. Vengo, estoy llegando. De eso se trata. Cuando llegamos al profeta Isaías, encontramos algunos detalles. Él revela. Veo más que una simple venida. La joven quedará embarazada, dará a luz un hijo, y le pondrá, -escucha bien- el nombre Emanuel.

Em, que significa En, dentro. Man, que significa hombre, humano. El, de Elohim. Dios dentro del cuerpo de un hombre. Dios con nosotros, se traduce habitualmente. En Isaías capítulo 9 y versículo 6, está escrito: Porque un niño nos es nacido. No dice el hijo, porque el hijo nunca nace. Un niño nos es nacido. No confundan al niño con el hijo. María no fue la madre del Hijo, fue la madre del niño.

El niño es el cuerpo, porque un niño nos es nacido. El Hijo no nacerá. Porque Dios declara: Yo voy a dar ese Hijo, lo pondré dentro del niño. El niño será el cuerpo de tierra. El Hijo es Elohim, Jehová. El niño hará legal al Hijo. Cuatro mil años más tarde, está escrito, cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer. Gálatas 4:4. El ángel le anunció a María: quedarás embarazada y darás a luz un hijo.

Y le pondrás por nombre. Las palabras del ángel son muy precisas: llamarás al niño, Jesús. Lucas, capítulo 1, verso 31. Jeshúa, que significa Salvador. Pero le darás un nombre a ese niño, no al hijo, porque ya tiene uno. Él es Cristo. Jesús legalizó a Cristo. Jesús era cien por ciento hombre. Cristo es cien por ciento Dios. Satanás ya no sabía qué hacer. Dios había entrado en la raza humana legalmente.

Ahora podía operar sin violar su propia ley. Ese es el significado de la encarnación. Y esa es también la razón por la cual Dios no pudo intervenir cuando Eva estaba a punto de tomar el fruto. Él estaba protegiendo su integridad. Esa es también la razón por la cual Dios te necesita a ti para hacer cualquier cosa en la tierra. Por la sencilla razón de que tienes un cuerpo. Lee una y otra vez tu Biblia, pero con esta comprensión.

Eso creo que hará que cambie delante de tus ojos. Comprenderás que para todo lo que Dios hizo, siempre necesitaba de un ser humano apto y dispuesto para cooperar con Él. El ser humano tenía la autoridad legal, ¿Sabes por qué? En el caso de Sodoma y Gomorra, Dios no podía simplemente juzgarlos. Él es Dios. Él es Soberano. Todopoderoso. Pero estaba en la ilegalidad.

Entonces fue a ver a un hombre llamado Abraham, y le dijo: “Abraham, mira; tengo un problema con Sodoma y Gomorra, quiero juzgarlos. Sólo que no puedo hacerlo, de lo contrario sería ilegal. Necesito que tú me des el permiso para juzgarlos.” Cuando Abraham entendió esto, respondió: Espera un momento, Señor. ¿Me estás diciendo que necesitas de mí para juzgar esta ciudad? Empecemos con una negociación.

Abraham hizo una demanda. Si tengo influencia, dijo, hagamos un trato. Si encontramos cincuenta hombres justos, no los tocaré. ¿Y cuarenta? Tú mandas. ¿Treinta? Dios replica: sigue negociando. ¿Veinte? Dios le recuerda: tú decides, yo tengo el poder, tú la autoridad. Abraham pregunta: Si encontrara un solo hombre justo en esta ciudad, ¿No la destruirías? Dios certifica: te lo garantizo, no puedo tocarla a menos que tú me des el permiso.

Abraham responde: Vuelvo enseguida. Y va a Sodoma, allí encuentra a su sobrino e implora: Lot, ¡Salgamos de aquí! Estoy a punto de darle permiso a Dios para destruir todo esto. Todos ustedes que me escuchan pueden decir sin mentir ni exagerar: tengo toda la autoridad, porque es el ser humano el que le da permiso a Dios para interferir en los asuntos de la tierra. Cuando Lot salió el ángel preguntó si podía hacerlo ya mismo.

Abraham afirmó: Adelante, hermano, ya estoy fuera. Dios replicó y dijo: Muchas gracias. Y quemó la ciudad. Si pasas las páginas de tu Biblia, encontrarás a otro hombre. Dios dice: He oído los gritos de los israelitas a quienes los egipcios hacen sufrir. Quiero bajar a liberarlos. Sin embargo, no puedo hacerlo, ya que soy un Espíritu. Necesito a un ser humano que me de permiso.

Dios va hacia Moisés y le anuncia: Quiero hacer algo. Sin embargo, no puedo ir sin tu permiso. Quiero liberar a los israelitas. ¿Quieres aliarte conmigo? Moisés comenzó a argumentar ya que, igual a ti, él venía de lo más sencillo de la calle. Comienza a decirle a Dios que no es nadie para ser elevado a tamaño nivel. Dios le responde: ¡Cállate, muchacho! Tengo que usar a alguien. Puedo usar a cualquiera, sólo necesito a un ser humano para hacerlo.

Creo que ninguno de nosotros ha tomado concreta conciencia de nuestro poder. ¿Por qué Dios no fue solo a liberarlos? Porque eso era ilegal. ¿Te has preguntado por qué dios te tolera? Tienes el poder y la autoridad, esa es la razón por la cual todavía Dios trabaja contigo. A pesar de todas tus tonterías. Entonces le ruega a Moisés que se alíe con Él rápidamente.

Moisés, finalmente, responde en Éxodo, capítulo 4: De acuerdo, Señor. Hagámoslo. Dios respondió: Muchas gracias, vamos. Si sigues la historia atentamente, Dios no hizo nada sin que Moisés lo anunciara. ¿Has leído como se abrió el mar? Están allí, en el desierto. El ejército de Faraón llega detrás de ellos. Tienen el Mar Rojo, los juncos delante de ellos. Un millón de personas está a punto de morir.

Moisés arenga al pueblo pidiéndoles que no tengan miedo y les promete que antes del atardecer, todos esos egipcios que están viendo que vienen a matarlos, morirán. Después de eso, Moisés corrió detrás del arbusto y le preguntó a Dios: ¿Oíste lo que les dije? ¡Está en la Biblia! Dios le afirmó: He oído exactamente todo lo que les dijiste. Ahora ve y haz todo lo que les anunciaste.

En otras palabras, es como decirte que tú eres el ser humano y Él es Dios. Si tú les dices que los mate, Dios los matará. Entonces Moisés se para sobre una roca con un pedazo de madera como vara. Dios no puede abrir el agua sin el permiso de un ser humano. Le da la orden a Moisés. ¡Levanta tu vara!  Moisés responde y Dios continúa y le dice que le diga a las aguas que se abran.

Dios agradece y sopla hacia el Mar para abrirlo. La gente cruzó el Mar en tierra seca. Lee tu Biblia con mucha atención. Allí nos relata que, cuando estaban todos del otro lado, el agua todavía estaba abierta y Faraón los perseguía para matarlos. Moisés exclamó: ¿Por qué no se cierran las aguas? Dios le replicó: No puedo cerrarlas sin tu permiso. ¡Está en la Biblia! Se dice que Moisés se dio la vuelta, levantó su vara y ordenó: Ciérrate.

Dios le agradeció otra vez y ¡Paf!, todos aniquilados. Él te necesita, siempre. Aquí están las leyes de la oración. La primera es que la autoridad legal en la tierra, está en manos del hombre humus. Sí, la tienes, Él te la dio. La segunda, es que Dios nunca violará la ley de su palabra. La tercera es que nada sucederá ni puede suceder en la tierra, sin la cooperación del hombre, de bueno y de malo. Por eso Dios necesita que ores.

Cuando dejas de orar, los cielos se detienen. Jesús suplicó diciendo que siempre hay que orar, porque si te detienes, los cielos se detienen. Aquí tengo un versículo que muy pocos han entendido. Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, les será concedida por mi Padre que está en los cielos. Mateo 18:19.

Si ustedes dejan de orar a Dios, Dios dejará de actuar en la tierra. Por eso deben orar sin cesar. ¿Qué es la oración? Darle a Dios permiso para interferir en los asuntos de la tierra. Cuarta ley: Dios no puede interferir en la tierra sin la cooperación de un ser humano. Quinta ley: El hombre tiene el poder de licencia sobre la tierra. Tú tienes la autoridad, Dios tiene el poder.

Tendrás una tarea para cuando dejes de escucharme. Es la de leer Juan capítulo 5. Léanlo todas las veces que puedan. En este capítulo, Jesús explica todo este escenario. ¿Recuerdan que los fariseos y los escribas se acercaron a Jesús, porque acababa de hacer tantos milagros? Sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, expulsó a los demonios, purificó a los leprosos y resucitó a una niña. No hizo más que milagros durante todo el día.

Trabajó muy duro, Él, y ellos estaban realmente conmocionados. Y le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? Marcos 11:28. ¿Qué palabra usaron? Autoridad. No poder; autoridad. Jesús responde: El Hijo no hace más que lo que ve hacer al Padre. Juan 5:19. ¿Quién es Jesús? Un ser humano con Dios dentro. Por lo tanto, es legal. Él revela: yo no hago más que lo que veo hacer a mi Padre.

Él actúa, yo actúo. Él piensa algo, yo lo manifiesto. Aún no han visto nada. El tiempo se acerca, cuando verán al Hijo del Hombre en toda su gloria. El Hijo del hombre, es una declaración capital. Jesús usó dos términos para describirse: Hijo de Dios e Hijo del hombre. Son dos términos diferentes. Hijo de Dios, significa que es el lado divino de su persona. Hijo del hombre, su lado terrenal.

El lado terrenal, hace que el lado divino sea legal. Ahora le preguntan sobre la autoridad. La autoridad es del lado humano. Les dijo: La razón por la que puedo hacer milagros, no es el hecho de que soy el Hijo de Dios. ¿Por qué? Porque el Hijo de Dios, es clandestino. Él anunció. Hago estos milagros porque soy el Hijo del hombre. Tengo un cuerpo, te3ngo la autoridad para hacerlo. Tengo la licencia para hacerlo.

Es hora de que alabes a nuestro Dios por la autoridad que tiene tu cuerpo. Jesús legalizó a Cristo. Caminó sobre la tierra durante treinta y tres años y seis meses. Era legal. Dios era legal ya que tenía un cuerpo. Sin embargo, sabía que debía abandonar ese cuerpo. Cristo sabía que debía liberar a Jesús. Jesús llevó a Cristo a la cruz. Jesús fue quien murió, no el Cristo.

Antes de morir, Jesús habló con Cristo y le imploró que no lo abandonara. Prometiste que, si daba mi vida, volverías a buscarme, le dijo. Podemos oír a Cristo decirle a Jesús: Volveré a buscarte en tres días. Porque, aunque vaya a morir, mi trabajo aun no está terminado. Todavía necesito que me mantengas en la legalidad, ya que debo volver para crear la iglesia.

La Biblia certifica que fue Jesús quien murió, no Cristo. Cristo abandonó el cuerpo de Jesús. Bajó al infierno, al Gehena, al Seol, a las profundidades del infierno. Camina hacia el diablo, lo agarra por el cinturón, le arranca las tres llaves colgadas de ese cinturón: la muerte, el infierno y el sepulcro. Le dice al diablo que volverá más tarde para ajustar cuentas con él. Sólo vine por las llaves, concluye. Lo que te hace peligroso es tu cuerpo.

¿Algunos se han preguntado alguna vez, por qué Dios no quiere que pierdan su cuerpo? Él necesita tu cuerpo. ¿Por qué Dios concedió la curación? No para ustedes, sino para Él mismo. ¿Por qué Dios lo resucitaría de entre los muertos y curaría sus huesos y músculos? ¿Por qué Dios quitaría el cáncer de sus intestinos y sanaría su hígado? No es para ustedes, y esto explica por qué muchos enfermos no son sanados.

Quieren ser sanados para ellos mismos. Cuando tengan problemas, levanten sus manos y pídanle a Dios que los sane, pero por Él, para Él, porque Él necesita sus cuerpos. Por esa razón oran por sanidad. No se trata de ustedes, se trata de Dios. Él los necesita. Por eso, Él ordenó orar siempre. Si dejan de orar, cierran los cielos. Él dijo: todo lo que aten o desaten en la tierra, será atado o desatado en el cielo.

Si has escuchado con atención esto, hoy, ya sabes que has recuperado tu poder, eres esencial para Dios. Eres su arma secreta. Su hacha de guerra. Su autoridad en la tierra. Eres el arma secreta de Dios. Oren sin cesar. Hagan todo tipo de oraciones y súplicas. Él necesita que oren. Libérense en el nombre de Jesús.

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enero 5, 2026 Néstor Martínez