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Tabernáculos Vivientes

Si hay algo que puede inscribirse como asignatura pendiente de la iglesia, es el no haber podido, sabido o querido usar los recursos que Dios le ha dado. Y uno de esos recursos, tal vez el más notorio, es el conocimiento. Por ejemplo, saber qué cosa es el Reino de Dios y qué lugar ocupas en él.

(Éxodo 28: 3) = Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote.

Esto que acabas de leer o de oír leer, es algo que Dios le dice a Moisés. Y habla del espíritu de sabiduría, que es uno de los siete espíritus de Dios. Lo cierto es que en este versículo comienza a unirse algo que es el equipamiento humano y el equipamiento divino.

El equipamiento divino, es el espíritu de sabiduría. A quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría. Pero hay una parte que es humana: los sabios de corazón. Nota que es distinto. Una cosa son los sabios de corazón, y otra cosa son aquellos que han sido llenados con espíritu de sabiduría.

Tal vez tú no tienes espíritu de sabiduría, aún, pero sí puedes ser sabio de corazón. ¿Qué significa ser sabio de corazón? La mayor parte de la gente, toma decisiones en base a algunos principios. Por ejemplo: las decisiones se toman después de haberlas pensado mucho tiempo, hay otros que toman decisiones más por la pasión, por el sentimiento. Hay una persona que no me gusta en ese grupo y no voy más.

Ese lugar que nosotros llamamos corazón, que no necesariamente es el músculo, sino el centro de las emociones, normalmente no es conocido por ser muy inteligente. De allí que no es muy confiable para tomar decisiones. Y uno de los lugares donde debe asentarse la sabiduría, es en nuestro corazón.

Normalmente, la mayor cantidad de errores que uno comete, los comete por dejarse llevar por su corazón. ¿No lo has visto? Gente que está muy ubicada, que tiene las cosas re-claras y que, de repente, una mala decisión lo saca de ese camino.

Puede ser por el trabajo, puede ser por un romance, puede ser por negocios, o por lo que fuera. Dios necesita trabajar con nosotros, porque Él quiere hacer cosas en tu ciudad, en tu familia, en tu vida. Y para eso, Él no puede trabajar con todos. Él trabaja sólo con los que son sabios de corazón.

Fíjate que nosotros siempre hemos considerado al corazón nada más que como el centro de las emociones, y la sabiduría ligada a la mente. Pero hay una mezcla muy interesante, que se produce cuando mi corazón aprende a ser sabio.

Para poder hacer las vestiduras de los sacerdotes, se requería que no fueran costureros únicamente los que se encarguen de eso, sino que sean gente que tenga sabiduría en su corazón, para poder entender lo que Dios iba a hacer.

Ese es el punto; Dios quiere hacer cosas, Dios quiere dar instrucciones, pero lo va a hacer a gente que tenga la predisposición de escucharle, y que tenga un corazón abierto a Él. Ahora déjame decirte que nadie nace sabio. Muchos de nosotros aprendemos que no se debe hacer algo, después de haberlo hecho.

No es algo que debería ser así, pero nos pasa. Ven conmigo al Libro de Génesis, capítulo 2. Todos nuestros problemas, y los tuyos también, de hecho, siempre nacen de saber o no saber escoger entre dos árboles. Te cuento que esa historia no terminó con Adán. Te cuento que muy probablemente tú, mañana, puedas estar frente a dos árboles. Vez tras vez, Dios te va a llevar a estar frente a dos árboles. Y de acuerdo a como decidas, tú vas a gozar de los beneficios o vas a sufrir de las consecuencias de eso.

(Génesis 2: 15) = Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

(16) Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer, (17) más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Escucha: lo primero que quiero ayudarte a sacar de tu mente, es el hecho de que el árbol del conocimiento, sea en sí mismo, malo. Ese árbol del conocimiento, tiene algo de bueno. Porque, dice, es el árbol del conocimiento del bien y del mal.

Ese es el gran problema que engaña a los hijos de Dios. O sea; si mañana aparece una persona y te dice: oye, ¿Te gustaría darte una drogada sublime? Aquí tienes este sobrecito que es una maravilla, mira. Tú dices que no, porque en primer lugar no habías pensado jamás en drogarte, y en segundo lugar, porque quien te lo ofrece es un fulano todo desarrapado, que le faltan dos dientes, mugriento y con cara de loco.

Sin embargo, Dios sabía muy bien que nuestro enemigo no iba a venirse vestido de una manera fácil de reconocer, sino de que más bien él sabe camuflarse de una manera tal, que Pablo dice que aún puede venir como un ángel de luz.

O sea que lo que te estoy diciendo, es que el veneno viene en una hermosa caja. Entonces, cuando tú hablas con una persona y esa persona te confiesa que tiene problemas con el cigarrillo, tú identificas de lejos lo que es malo.

Lo que es difícil de identificar, son aquellas cosas que no parecen malas, pero que a los ojos de Dios siguen siendo malas. Por ejemplo: es fácil que un asesino acepte a Cristo, pero quizás no una señora que dice: ¿Y yo de qué me voy a arrepentir? ¡Si yo nunca he hecho daño a nadie!

Una persona que tiene un concepto de justicia en base a sus hechos, le cuesta ver la cruz. No así al asesino, no así al alcohólico, no así al droga-dependiente. Dice: estoy perdido, necesito de Dios o me muero. En cambio la otra persona, dice: ¡No! ¡Si yo no hago nada de malo!

El mayor problema del árbol del conocimiento, es que también tiene buenos frutos. Entonces uno puede decir: ¡Mira! ¡Te cuento! ¡El hermano Fulanito cayó en adulterio! ¡Qué barbaridad! ¡Yo lo estaba viendo venir desde hace mucho tiempo, a eso!

Pero, sin embargo, nadie dice absolutamente nada, cuando dos personas murmuran. Y la murmuración es un pecado tan destructivo como el adulterio. La mentira es un pecado tan espantoso como la fornicación. Solamente que se ve, moralmente, menos feo que el otro.

Entonces, el punto es este. A la larga, ¿Cuál es el corazón sabio? El corazón sabio, no es el corazón que pesa lo superficial, porque no sólo son los frutos lo importante, sino también la raíz. Cuando tú ves el fruto de algo, es demasiado tarde.

Cuando un árbol ya dio su fruto, ya pasó su buen tiempo. Ya sus raíces se consolidaron, y por eso es que sale una manzana, una naranja, un durazno. Cierto es que nosotros juzgamos algo por el fruto, pero tú no necesitas hacer algo malo para saber que es malo.

Voy a darte un ejemplo: Dios le dice a Adán: mira, esto es malo, créeme. Y Adán dice: ¿Es malo? A ver, probaremos… ¡Ajá! Verdad, es malo… Sin embargo ya la metiste, Adán. Porque ya introdujiste dentro de ti algo que ya no era revelación, sino el conocimiento por experiencia.

Entonces, ¿Yo que quiero? Tú como madre o como padre quieres, por ejemplo, que tus hijos nunca caigan en el alcoholismo; que no necesiten probar algo para poder decir que sus padres tenían razón respecto a que algo era terriblemente malo. Simplemente quieres que te crea y digan: si mi padre dice que es malo, es porque es malo.

Esa persona, es sabia de corazón. Yo amo a mi padre, y si mi padre me dice que es malo, y sé que mi padre me ama, y yo a mi vez también lo amo a él, asumo que lo que me dice que es, es. Mi corazón pesa en esa decisión.

Hay algo que me dice “hazlo”. Pero como yo lo amo a mi padre, y sé que él me ama a mí, entonces yo digo: “mejor no”. Entonces, Dios me dice: “¡Bien, eres sabio de corazón!” Mi mente está diciendo otras cosas, pero mi corazón dice: “Él te ama; no puede haber maldad en lo que Él te está diciendo. Él te ama”.

Sobre esas personas Dios derrama espíritu de sabiduría. Y te lo voy a decir de otra manera, para que puedas ver cómo, a veces, en las iglesias entendemos al revés las cosas. Supongamos que en una iglesia aparece un hermano después de haberse apartado, digamos, por espacio de cinco años.

Y se fue con otra mujer, y se escapó con la secretaria de su oficina, dejó a sus hijos tirados. Y resulta que ahora vuelve y, el pastor, incluso lo recibe con los brazos abiertos. Y dice que hay que hacerlo porque el pobre hermanito volvió y no se lo puede discriminar.

Pero no sólo eso, ahora también le organizan casi una reunión especial para que cuente su testimonio. Y sube al púlpito y dice: “Miren, ¿Saben qué? Yo me drogaba, bebía alcohol a raudales, me metía en todos los prostíbulos, y Dios me rescató de allí” Y toda la gente que lo oye, dice: ¡Aleluya!

Entonces, allí mismo al pastor se le ocurre la idea genial, y dice: “¡Ay, hermano! ¿Y por qué no empieza ya mismo un ministerio para rehabilitar drogadictos, alcohólicos y noctámbulos? Usted ya tiene experiencia.”

Con esa forma de pensar, asumimos que la persona que tiene todas esas experiencias está mucho más preparada para ejercer un ministerio que aquel que jamás siquiera tomó un vasito de vino con la comida. Y hasta parece muy lógico lo que estoy diciendo, pero créeme que no es así.

En el mundo espiritual, tener experiencia o tener autoridad, no es lo mismo. La persona que nunca cayó en algo, tiene más experiencia que el que cayó y salió. Aunque a nuestros ojos espirituales sea al revés. Porque para nosotros, tiene más experiencia el que cayó y salió.

Porque, -decimos- él ya sabe. Para mí, sin embargo, en el ámbito espiritual tiene mucha mayor autoridad aquel que nunca cayó en eso, porque si fuera como se nos ha enseñado y decimos en las iglesias, ¿Qué autoridad hubiera tenido Jesús? ¡Si Él nunca cayó en nada!

¿Qué podría saber Jesús respecto al alcoholismo si Él jamás cayó en eso? ¿Con qué experiencia hablaría o ministraría Jesús respecto a fornicaciones o adulterios? ¡Es que espiritualmente es así! ¡¡Precisamente, Él tiene toda la autoridad porque nunca cayó en nada!

¿Y entonces ese hermanito callado y de perfil bien bajo que jamás se apartó del Señor? ¿Qué pensará respecto a darle el micrófono y media reunión a uno que anduvo en cualquiera, mientras que a él que jamás hizo nada fuera de lugar, ni siquiera le permiten cantar para su cumpleaños?

Tal vez pueda estar exagerando un poco, pero quiero que entiendas la mentalidad. Desde esta óptica se entiende un poco mejor la parábola del hijo pródigo, ¿Verdad? Así decía el hermano. ¿Por qué tanto alboroto porque este vago ha vuelto y a mí, que siempre estuve fiel y firme aquí, nada?

Entonces todos dicen: ¡Pero que envidioso que es! ¡No! Piénsalo con calma. ¿Cómo te sentirías tú? Dime si no te resulta coherente lo que esa persona piensa. Resulta ser que estos dos árboles, a los que hace referencia este versículo de Génesis 2 y verso 17, cada día están delante de nosotros.

Nosotros estamos llamados a tomar decisiones constantemente. Y las decisiones van a repercutir para vida o para muerte. Y esto tiene que ver con lo que llamamos adoración profética. Hemos estado ministrando, casi todos, desde el velo para afuera. O sea: de este lado del velo. Y eso significa que nosotros tenemos un problema a la hora de comprender todo lo que nos sucede. Te doy un ejemplo: Efesios capítulo 1.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

¿Cuántos saben que son bendecidos? ¿Cuántos saben que son bendecidos con toda bendición espiritual? El gran problema es que tu bendición está en lugares celestiales, no aquí en la tierra. Eso ha creado una dicotomía en la gente: lo que tiene y lo que cree que le espera. En el fondo, a veces alguien se va de la iglesia y le va mejor.

Nadie entiende lo que pasa, y por reflejo se empieza a hacer un culto a la pobreza. Y el más pobre es el más amado por Dios. Entonces sale uno y dice: ¡Ah, no, hermano! ¡Yo he aprendido a estar contento con lo mucho y con lo poco! ¿Y cómo lo sabes? ¡Si nunca tuviste mucho, siempre tuviste poco! No tienes opción. O estas contento o te suicidas.

El caso es que, si bien somos bendecidos con todo, ¿De qué nos sirve si no experimentamos esas bendiciones? ¿De qué te sirve saber que tienes tremenda autoridad, porque Jesús dijo: “Toda autoridad me es dada, por tanto id y haced discípulos”, si no puedes salir adelante siquiera de un simple resfrío? ¿No es este un dilema cotidiano, y al mismo tiempo masivo?

Sin embargo, la respuesta es la siguiente. Tu bendición está, pero está en lugares celestiales en Cristo; todo lo que tú necesitas para esta vida, está en lugares celestiales en Cristo. Yo no sé cuántos de quienes me escuchan hoy, no tienen vivienda propia, por dar un ejemplo.

¿Y qué tal si yo les digo que la casa, la vivienda que tú necesitas, ya está preparada y lista? Y que lo único que necesitan, es hacer que esa casa, que esa vivienda, descienda de los lugares celestiales hasta aquí.

La gente que no tiene una visión del mundo espiritual, siente que esto que les estoy diciendo es una mezcla de locura total con demencia global. No entiende nada. ¿Cómo que está en los lugares celestiales? ¿Y cómo la traigo yo hasta aquí?

Veamos: si a ti te está yendo mal en los negocios, tú puedes tomar el periódico y fijarte. Allí vas a encontrar una serie no menor de hombres y mujeres que, por muy poco dinero, están dispuestos a hacerte algunos trabajitos que te permitan cambiar la onda y pasar a tener negocios florecientes.

Limpiezas, destrabes, ajustes, y decenas de pomposos títulos más para encubrir estrategias satánicas. ¿Pero sabes qué? De repente esos negocios pueden empezar a funcionar. Porque así es como funciona el mundo de afuera.

¿Tú crees que estoy exagerando o fantaseando? Puedo decirte que la mayor demanda laboral de chamanes, parapsicólogos, tarotistas y otros brujos, se da en el ambiente empresario. ¿Y tú te crees que es solamente una moda pero que en verdad no sucede nada sobrenatural? ¡No seas ingenuo, claro que sucede! Si hasta los políticos devenidos en altos cargos de gobierno buscan esa clase de ayuda.

Ocurre que cuando nos damos cuenta que el mundo espiritual es más importante que el mundo natural, es cuando también nos damos cuenta que nuestra condición verdadera no nace en la tierra, nace en los cielos.

Eso tiene que ver con lo que estamos entendiendo. Y la gran pregunta que siempre surge aquí de parte de los mejores y más fieles cristianos, es: ¿Y cómo puedo hacer yo para empezar a abrir mis ojos al mundo espiritual? ¿Cómo puedo yo empezar a entrenarme para saber lo que está pasando?

Mira; se requieren dos cosas. La primera cosa que tú necesitas, es un corazón sabio. Esto quiere decir, un corazón deseoso de conocer qué es lo que dios tiene para ti. El Señor siempre te va a dar cosas que tú valores. Si a ti no te interesa aprender esto de lo que estamos hablando, puedes escucharme un año seguido y el Señor no te lo va a revelar.

Necesitas tener un corazón sabio. Lo que sucede es que andamos tan acelerados que son muy pocos los que tienen tiempo de pensar en algo espiritual. Y ocurre que cuando andamos a  esas velocidades, nuestro corazón pierde la perspectiva de lo que realmente es importante.

Normalmente, andamos resolviendo cosas urgentes. Pero hete aquí que hay una diferencia entre lo urgente y lo importante. Es urgente reunirse con hermanos a orar y leer la Biblia, pero es importante que pases buen tiempo con tu familia, especialmente con tus hijos.

Entonces vemos que lo urgente grita, pero lo importante, no. Pero lo que determina tu vida es lo importante, no lo urgente. Cuando no alcanzas a reconocer esto, sólo te das cuenta que tienes un problema cuando el agua te está llegando al cuello.

La segunda cosa que tú necesitas, es aprender a crear ambientes. El mundo espiritual, responde a un ambiente espiritual. Mira lo que dice el viejo salmo 22:3: Dios habita en la alabanza de su pueblo. ¿Cuántos han escuchado este versículo, antes?

Ahora bien; en los lugares donde tú sueles frecuentar, sea en reuniones eclesiásticas formales o informales, ¿Le dan lugar a la alabanza? Es simple; si no le dan lugar a la alabanza, Dios no habita allí. Y si Dios no habita allí, ¿Qué se supone que estás haciendo allí?

El principio es sencillo; ¿Cuántos de nosotros hemos escuchado eso? Dios habita en la alabanza de su pueblo. Sin embargo, el punto es este: el saber algo, no significa vivir algo. Es mucha la gente que sabe cosas, pero que no las hace.

Y ese es un problema. Hay hermanos que me han contado que se saben de memoria algunos estudios míos. Y se han puesto muy contentos cuando los he felicitado por eso, pero se han deprimido mucho cuando a renglón seguido, les he preguntado si han empezado a vivir en sus vidas lo que aprendieron de memoria.

Ahora dime en palabras más que sencillas qué es lo que quiere decir eso de que Dios habita en la alabanza de su pueblo. ¿Estamos hablando de música, acaso? Imagínate esto: para atrapar la atención de alguien, ¿No es más que inteligente y adecuado hacer algo que le agrade a ese alguien?

¿No está bueno comprarle un ramo de flores a tu esposa si es que a ella le agradan las flores? ¿Su reacción al verlas y percibir su exquisito aroma, no será la mejor para ti? Si tú deseas la presencia de alguien, aprende a traer la presencia de alguien.

Dios habita en la alabanza de su pueblo. Si tú quieres la presencia de Dios, ¿Qué tienes que hacer? Según ese versículo, ¿Qué tendrías que hacer? Aprender a alabar a Dios. El mundo sobrenatural se abre, a aquellos que saben crear la atmósfera.

Normalmente, los profetas de Dios, son aquellos que cambian el medio ambiente. ¿Sabes que te das cuenta perfectamente y sin que nadie te lo proclame, que ese hombre o esa mujer que de pronto aparecen por allí, son profetas del Señor?

¿Por qué? Por cuando entran a un lugar, le cambian todo el ambiente. Es algo que no se ve a simple vista, pero se percibe, se siente, se discierne. Ellos traen una presencia. Yo estoy convencido que el alma juega un rol muy importante en cierto tipo de música, por ejemplo.

Yo solamente puedo sentarme a leer textos, estudiar pasajes y luego tomar el teclado y escribir algo al respecto, si tengo silencio total o, en todo caso, alguna música muy suave y ungida. Jamás podría hacer algo así con un ritmo de esos que te hacen mover los pies aunque jamás en tu vida hayas bailado.

Lo que estoy tratando de hacerte entender con esto, es que algo tan especial como es cumplir con el mandato de escudriñar la palabra de Dios, recibir sus revelaciones y escribirlas para un trabajo, responde a un entorno. Es lo mismo que irse a dormir. Hay gente que no puede dormirse si no lavó los platos de la cena, limpió su habitación o sencillamente apagó todas las luces. Hay otros que gustan de dormir con la luz encendida. Entornos diferentes para un mismo objetivo: dormir.

Respecto a la música quiero ser claro. En primer lugar, alabanza no es sinónimo de música, pero la incluye y en gran manera. Es necesario saber que hay música que le habla al cuerpo, hay música que le habla al alma, y hay música que le habla al espíritu.

Recién hablábamos de dormir, y será bueno aclarar que el dormir, es una función biológica natural. ¿Tú quieres que tu cuerpo descanse? Pues entonces duerme las horas que necesitas. ¿Cuántos saben o han leído que hasta cierta edad, cuando tú duermes, creces?

Por eso se recomienda a los adolescentes de 13 o 14 años, si pueden, que duerman no menos de diez horas continuas. Los que tienen niños muy pequeños, bebés, saben muy bien que de pronto una ropita les queda bien cuando los acuestas por la noche, y parece habérsele achicado por la mañana. ¡No se achicó la ropa, es que creció el bebé!

Cuando tú duermes, tu cuerpo comienza a activar algo que empieza a sanar las heridas y el desgaste del cuerpo. La ciencia recién ahora ha descubierto algo que nosotros deberíamos saber mucho tiempo antes: que nuestro cuerpo está diseñado para sanarse a sí mismo.

¿Ejemplo sencillo? Se cae un niñito y se hace un corte, dos días después tienes que mirarlo con una lupa para adivinar donde se hizo ese corte. Se cae un viejito y se hace un corte igual al del niño, y tres meses después, si te descuidas, todavía le sangra.

Es más; tu cuerpo estaba diseñado para no envejecer, además de estarlo para sanarse solo. Todo eso debería hacerlo, conforme al diseño, cuando duerme. De allí que es tan importante, coinciden la ciencia y el espíritu, el saber dormir.

Cuando tú duermes, hasta cierta edad, te estiras. O sea: como tu cuerpo está en reposo y no tiene que estar atendiendo a tus funciones básicas, tales como caminar, trabajar, etc., baja esas funciones vitales y utiliza ese tiempo para sanar sus dolencias.

La pregunta que surge de inmediato aquí, es: ¿Entonces por qué envejecemos, si nuestros cuerpos están diseñados para sanarse solos? Respuesta simple: porque el cuerpo se empieza a desgastar mucho más rápido que lo que se puede sanar.

Ese proceso es el que recibe el nombre de envejecimiento. No es ningún secreto que alguien que tiene un fuerte resfrío, no mucho más que eso, que en pie y trabajando le duraría no menos de una semana sanar, si se mete en la cama y descansa cuarenta y ocho horas, durmiendo la mayoría de ellas si puede, se sana mucho tiempo antes.

Con esto creo que queda más que claro que, a pesar de todas las promociones publicitarias que arman los distintos laboratorios porque tienen que vivir y sobrevivir, todos sabemos que no hay una medicina especial para sanar un resfrío; sólo descanso y agua, beber mucha agua.

Por es que, -aseguran los que andan varios pasos adelante en esto- lo único que se necesita para moverse en el mundo espiritual, es práctica. Dicen que es como nadar. La primera vez que estás en el agua, tú no sabes qué hacer porque es un sistema ajeno a ti.

Porque, de hecho, tú no has sido creado para moverte en el agua; has sido creado para moverte en la tierra. Por eso si te caes al agua, tu primera reacción como buen ser humano que eres, es el miedo al agua. Pero una vez que aprendes a nadar, me pregunto quién te saca de la piscina o del mar.

Has aprendido a interactuar con un ámbito que te resultaba extraño y desconocido. Y para aprender a nadar, ¿Qué crees que necesitas? Práctica. Abrir tu espíritu forma parte de un diseño de Reino. Lo que quiero que entiendas es que esto no es una cosa mística, onda como de entrar en éxtasis y todo eso.

¡Silencio! ¡No molestes al hermano que está mirando el mundo espiritual! Ni lo sueñes, no es así como funciona. Ser místico no es lo mismo que ser espiritual. La persona espiritual es la más sencilla del mundo. Lo que es necesario que veas, es qué glorioso es usar los recursos del Reino de Dios, para ganar posiciones en los planos naturales.

Hablamos de la salud, hablamos del descanso, hablamos del sueño. Dios te va a hablar y te va a enseñar cosas mientras tú duermes. ¡Ya lo ha hecho y no te diste cuenta! ¡Lo adjudicaste a algo que de pronto se te ocurrió! ¿No te diste cuenta que fue el Espíritu Santo el que te enseñó lo que ignorabas?

Porque tu espíritu no duerme, no lo necesita. Tu cuerpo es el que lo necesita. Eso sí; tampoco tu alma duerme. Tu alma también está despierta. Por eso tienes sueños. ¿Qué hará el enemigo, entonces? Aprovechará el momento que tú duermes para plantarte temor.

Por ejemplo; si te has dormido peleado con alguien, vas a despertarte con rencor. Por eso dice la palabra que no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Tú debes resolver todo antes de dormir. Porque todo aquello que no resuelvas, tu alma lo va a guardar como una verdad.

Esposos: nunca se duerman enojados uno con el otro. Arreglen todas las diferencias que puedan existir antes de dormirse. Porque será así sólo como tu alma dormirá en paz. Y cuidado con eso: la música es muy importante para el desarrollo espiritual de una persona.

No han aparecido en estos últimos años profetas del Señor que no sepan elegir muy cuidadosamente la música que oyen o difunden. Y no se trata de ir a disquerías cristianas, no te creas. Es muy poco lo que es verdaderamente espiritual en esos estantes.

¿Usted me quiere decir que hay mucha música supuestamente cristiana pero eminentemente comercial? ¡Por supuesto que la hay! ¡Y en una enorme mayoría! La verdadera música profética de la que estamos hablando, muy difícilmente la consigas en las disquerías cristianas.

La palabra que vamos a compartir, aparece en el Libro del Éxodo, en el Libro de Números, en la carta a los Hebreos, y en el Libro de los Hechos. Aparece siete veces esta palabra. Y no es casual. Nada en la Biblia es casual. Nada en el Reino de Dios es casual.

(Éxodo 25: 9) = Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Hemos tocado otra palabra que dice más o menos lo mismo. Haz de acuerdo con el modelo que te mostré en el monte, decía esa. Pero en esta, la palabra que sale en los originales y que no siempre se traduce en nuestras Biblias, es la palabra perfectamente, con relación a los utensilios.

Y es esa palabra, perfectamente, la que aparece siete veces en la Biblia, como indicaciones a Moisés, que interesante. ¿Recuerdas cuál es el número que está representado por la perfección? El número siete.

Dios le dice esto a Moisés en Hechos 25:9, 25:40, 26:30, 27:8, Números 8:4, Hebreos 8:5 y Hechos 7:44. Dios hace referencia a esto: ¡Moisés; haz exactamente como te mostré! Ya hemos enseñado en otros trabajos que, hacer más de lo que Dios te dice, por allí es tan malo como no hacerlo.

Vas a ponerle dos tazas de harina, media cucharita de sal. Si esa es la receta que viene del cielo, tú no puedes hacerla al revés: dos tazas de sal y media cucharita de harina. Nadie va a querer comer eso. “Es que yo pensé…y no le puse dos tazas, le puse dos tazas y media…”

Está bien, pero esa no es una receta divina, es una adaptación tuya, una creación que emana de tu sabiduría personal. Aprende esto: cuando Dios da un diseño, no es para que sea discutido, es para que sea aplicado. Si Él habla, yo escucho. Si Él ordena, yo obedezco. Punto.

(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: mirad, Jehová ha nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.

Bezaleel es llamado por Dios para dirigir la confección de varios de estos objetos. Bezaleel es un nombre muy importante. Dice que es hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá. ¿Cuántos saben que la tribu de Judá estaba estrechamente ligada con la alabanza?

Los adoradores, son los llamados por Dios para construir el tabernáculo de Dios. Ellos son llamados por Dios para ser instrumentos útiles. La palabra Bezaleel, significa “En la sombra de Dios”. Y es muy importante tomar nota de esto, porque es la manera en que nosotros debemos vivir.

Bezaleel es un hombre que Dios utiliza.  ¿Sabes cuál fue el primer hombre lleno del Espíritu Santo en la Biblia? Buena pregunta. ¿Sabes la respuesta? ¡Sí, señor! Bezaleel. ¿Y de dónde sacamos eso? ¡Pues del verso siguiente!

(Verso 31) = Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte.

El primer hombre lleno del Espíritu de Dios, no fue Adán, no fue Enoc, no fue Noé, no fue Moisés; fue un hombre llamado Bezaleel. ¿Y sabes cuál era su talento? Ser artista. ¿Y sabes qué es lo que la iglesia ha creído por más de cien años? Que si eres artista, no puedes servir a Dios.

Fíjate qué tremendo lo que dice el verso 31 cuando lo lees despacio: Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte. Quisiera saber cuántos hermanos o hermanas que están allí, del otro lado, escuchándome, tendrán alguna clase de llamado para alguna clase de arte.

Pintura, escultura, música, danza. Escucha: la moda, el diseño, es un área en la que hoy gobiernan entidades satánicas, tú lo sabes. ¿Y has visto los trapos feos que se están vendiendo como ropa fina, sólo porque los medios de comunicación lanzan esa proclama y mucha gente lo cree?

Te digo más; ¿Has visto el arte en las galerías modernas de arte? Hay veces que te tienes que cubrir con la sangre de Cristo para entrar a ver esas exposiciones. Cuadros horribles, manchas sin sentido alguno que te venden y te facturan como arte. Y tú te lo llevas y después no sabes de qué lado colgarlo.

Entonces le preguntas a los eruditos y técnicos en esas artes modernas: ¿Cómo debo colgar esto? Y la respuesta, casi siempre, es: ¡Como quieras, eres libre! Pero no tiene que asombrarte que sean horribles, casi espantosos, esa es la mentalidad de este tiempo.

Mira los juguetes para los niños. La mayoría de los personajes que te encuentras son inspirados por demonios. Soy un convencido que los diseñadores de esos muñecos nuevos que hoy se venden como juguetes, tienen que haber tomado o fumado algo y luego visto algo muy nítido.

No participo en guerras territoriales porque no he sido llamado a eso, pero gente que trabaja para el Reino en esas áreas, ha contado que en manifestaciones visibles de demonios, han visto ciertas caritas que después, sorpresivamente, se ven en las jugueterías.

Es importante que el pueblo de Dios empiece a entender la sensibilidad que nosotros necesitamos desarrollar para poder movernos con lo natural y con lo espiritual. Los que ministran, deberían tener rasgos de Bezaleel. Debería ser siempre gente llena del Espíritu de Dios.

¿No dijimos que Dios habita en la alabanza de su pueblo? En muchos casos los que están construyendo la casa espiritual de Dios en la tierra son aquellos encargados de la alabanza. Y no estoy hablando de artistas consagrados, sopranos o profesores de teclado o guitarra.

Lo único que necesitamos es que sea un Bezaleel, una persona que tenga la sabiduría de Dios para saber conducir la presencia de Dios a su pueblo y para saber conducir al pueblo a la presencia de Dios. Dice que Bezaleel era hijo de Uri, y el nombre Uri significa “luz de fuego”.

Es de la tribu de Judá; alabanza. Tres principios. La tribu, alabanza; el padre, luz de fuego; el nombre, en la sombra de Dios. ¡Claro que tiene que salir algo bueno de todo eso! Ese, precisamente, es el diseño de los adoradores.

En primer lugar, ellos tienen que ser de la casa de Judá. Tienen que amar la alabanza. Porque hay algo que tal vez tú ya sabes o hayas visto; no todos los hombres de Dios aman la alabanza. Es mucha todavía la gente que calcula horarios para llegar al templo justo cuando termina la alabanza y comienza la prédica.

Puede ser que en ciertos lugares no valga la pena porque en lugar de alabanza sólo hay show musical, artístico y egocéntrico, pero en los lugares en los que la alabanza es alabanza inspirada por el Espíritu Santo, déjame decirte que los que llegan tarde se perdieron lo mejor de la reunión.

En primer lugar, porque si la palabra de Dios es real, y lo es, Dios está presente allí en el momento de la alabanza. ¿O no dice que Dios vive en la alabanza de su pueblo? Y en segundo lugar, es porque alabando es el único momento en que podemos darle algo nosotros al Señor.

Y eso creo que identifica a una parte de lo que dice llamarse iglesia. Que son aquellos que sólo están allí para recibir, nunca para dar. ¿Es que tú crees, hermano, que Dios podría necesitar algo de alguien como yo? No sé qué tan poco te valoras, pero de entrada te diré que Dios es Espíritu, y que para manifestarse con poder y hacer algo en lo natural, necesita un cuerpo. ¿Qué tendrá de malo el tuyo?

La primera cosa que debemos entender y asumir, entonces, es que todos somos casa de Judá, pero no todos experimentan eso. Hay gente que no tiene su llamado para adorar. No le nace. Yo creo que esa persona necesita, realmente, pasar por la fuente de la conversión.

No sé si se puede concebir a un hijo de Dios que ha nacido de la cruz y de la sangre, que no ame la alabanza. No parece sr compatible. Lo segundo, dice, su padre se llamaba luz de fuego. LA luz es algo que no puedes tocar. Básicamente son electrones, no la puedes tocar.  Pero el fuego, sí.

Y no sólo eso, te puedes quemar también. El fuego ilumina. Y eso es lo que lo hace interesante; se puede tocar, pero a la vez ilumina. En cambio la luz no. Esto te habla, básicamente, de no sólo tener la habilidad de ver, sino la habilidad de afectar.

Aunque sea algo que uno no puede agarrar como quisiera, sí puede manejarlo. Yo puedo manejar mi antorcha, mi lámpara, y el fuego está ahí. Y dice que su nombre es en la Sombra de Dios. Ahí lo dejo con el Salmo 91, ¿Verdad? Cuando se habla de la sombra de Dios, eso está muy ligado al concepto de las alas del Altísimo.

(Verso 33) = Y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa.

(34) Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan;

Presta atención. Aholiab, significa “La Tienda de mi Padre”. Esta es la gente que Dios escoge para hacer el tabernáculo. Gente llena del Espíritu de Dios. Gente que tenía una genealogía divina. Mira; La Tienda de mi Padre.

(Éxodo 36: 1) = Así, pues, Bezaleel y Aholiab, (Estos son los dos hombres que usó Dios), y todo hombre sabio de corazón (¿Notas que se menciona esto otra vez?) a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

(2) Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella.

¿Cómo se determina un líder, un referente? Deberemos encontrar a un Bezaleel, a un Aholiab. Ellos son las personas que pueden conducir o dirigir algo para el Señor. Cuando en los lugares debidos están las personas correctas, ellos crean la atmósfera para que Dios pueda obrar.

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septiembre 9, 2015 Néstor Martínez