Si le pregunto cual es el mal mayor que afronta la iglesia del Señor hoy día, al margen de sus propias experiencias locales que seguramente las tendrá, coincidirá conmigo en que es la falta total de unidad. La franca y abierta competencia en cada congregación por captar un miembro más.
Esa falta de unidad, cuestión de la cual la Biblia nos habla con mucha claridad, tiene una connotación más que evidente. Las profundas, amplias, históricas y aparentemente irreconciliables divisiones que existen dentro del cuerpo.
Todos sabemos lo que significa tener una casa dividida, habitar en una casa dividida o pertenecer a un reino dividido. Sencillamente, no se puede prevalecer. Es un principio espiritual que muy difícilmente pueda ser modificado, hagan lo que hagan los hombres al respecto, si es que no alteran sus conductas egoístas y mezquinas. Ese es el punto del próximo mandamiento.
(Mateo 10: 34)= No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.
Dígame la verdad: ¿Usted lo ve a Jesús blandiendo una espada dispuesto a cortarle la cabeza de un solo golpe a cualquiera que no coincida con sus apreciaciones? ¿De eso es que está hablando? En absoluto. Esta espada es la peor de todas las espadas dentro del ámbito espiritual: es la Palabra de Dios revelada. El rhema santo.
¿Qué significa esto? Muy simple aunque en primera instancia no lo parezca: que cuando aparece la palabra rhema de Dios, la revelación que el Espíritu Santo trae al pueblo, en lugar de proporcionar paz, eso desencadena guerra. Guerra espiritual, pero guerra al fin.
(35) Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra la suegra; (36) y los enemigos del hombre serán los de su casa.
¿Qué es la disensión? División, desacuerdo, opiniones distintas. En suma y conforme a Gálatas 5, una obra de la carne que impide ingresar al Reino de los Cielos. ¿Qué una denominación íntegra ha hecho del disenso un valor espiritual? Allá los hombres y sus interpretaciones. La Biblia no es lo que nosotros interpretamos, es lo que Dios ha dicho.
Y Él nos está asegurando que la auténtica y genuina Palabra de Dios lo primero que trae, es disenso. Discusiones, polémicas, debates, arduas peleas dialécticas y, en suma, ningún beneficio. Todo lo contrario, Pueden verse comprometidas familias enteras, lo que equivale a decir: congregaciones enteras.
Cuando alerta sobre los tremendos pecados del pueblo de Israel, el profeta Miqueas ya lo anticipa a esto, tal cual lo podemos leer en el capítulo 7 de su libro, y en los versos que van desde el 4 y hasta el 6 inclusive. Allí dice:
El mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su confusión. No creáis en amigo, ni confíes en príncipe, de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca. Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre y los enemigos del hombre son los de su casa.
Siempre ha llamado mi atención en grado sumo esta aseveración de Dios, tanto a través de sus profetas antiguos como del propio Jesús. Nos enseña y alerta que nuestros enemigos, no están donde supuestamente los imaginamos, sino junto a nosotros, prestos a dar un zarpazo de traición.
(37) El que ama a padre o a madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o a hija más que a mí, no es digno de mí; (38) y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
(39) El que halla su vida la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.
Tenga cuidado con lo que termina de leer. Jesús de ninguna manera ataca las relaciones familiares. Lo que está mostrando aquí es que cualquier atadura terrenal, por respetable que parezca, no importa lo íntima que sea, que impida la total entrega a Dios, es considerada idolatría.
Convengamos que esta ley inexcusable, ha sido factor en más de una oportunidad de serios inconvenientes familiares. Hay padres y madres que no han podido entender la posición de sus hijos con respecto a esto. No entienden la soberanía de Dios y siguen pensando en Él como en una simple figura decorativa existente para recurrir a ella en caso de necesidad. Eso no es evangelio.
La cruz, mientras tanto, es un instrumento de muerte, de eso no caben dudas, pero aquí está simbolizando nuestra disposición de ofrendar la vida si así fuera necesario a Cristo. No implica, como muchos han enseñado, cargar con algún peso anímico o dolencia física en particular. Esto es una doctrina del sufrimiento que, obviamente, tampoco tiene que ver con nuestro Dios.
En suma: Lo que se nos está mostrando, es la prioridad absoluta por parte del señor en toda nuestra vida, en cada uno de sus hechos, lo que nos deja con total y meridiana claridad el Mandamiento Nº 32: No colocar absolutamente a nada ni a nadie por delante de Jesucristo.
Mateo 10: 40)= El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
El principio judío de que el representante de una persona debía ser considerado como la persona misma, es un argumento de peso. Recibir a una persona, a un profeta, a un justo, o a un individuo común, es lo mismo que recibir a Jesús y a Aquel (El Padre) que le envió.
(41) El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.
(42) Y cualquiera que de a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
Entienda bien por favor y no confunda precisiones espirituales con reglamentos eclesiásticos. No se trata de recibir a cualquiera que venga con alguna credencial de algo otorgada por alguna junta de notables de alguna denominación. Se trata de alguien que viene de parte del Señor.
Porque dice que aquellos que ofrezcan su apoyo en cualquier plano, a los auténticos mensajeros del Señor, recibirán bendiciones; porque al recibir a los representantes del señor, lo están recibiendo a Él.
Eso encuentra el Mandamiento Nº 33: El que a los Míos recibe, a Mí me recibe.
(Mateo 11: 1)= Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.
Una vez más aquí se separan las dos terminologías clásicas dentro de la iglesia. Para Jesús (Y por ende, para todos nosotros), enseñar es una cosa que se hace dentro de la iglesia, y predicar es otra (anunciar la caída de Satanás) y se hace en el mundo incrédulo.
(2) Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió a dos de sus discípulos, (3) para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir o esperaremos a otro?
Mientras languidecía en la prisión, Juan el Bautista necesitaba asegurarse otra vez que Jesús era el Mesías. Aunque reconoció su identidad, evidentemente esperaba un juicio escatológico que no había ocurrido aún.
(4) Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.
(5) Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; (6) y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
¡Cuantas maravillas! ¿Por qué no ocurren hoy las mismas? Ocurren. En un plano espiritual más que en el literal, es cierto, pero ocurren. Los que no tienen visión, la adquieren. Los que andan con dificultad, encuentran un paso seguro.
Los pecadores son redimidos, los que no tienen oídos espirituales para entender, de improviso lo encuentran y aprenden. Los que espiritualmente estaban muertos, vuelven a la vida y a todos los pobres en espíritu les es anunciada la solución total y definitiva. ¡Mira si no ocurre!
¿Y qué podría ser hallar tropiezo en Él? Esta palabra, TROPIEZO, en este texto, es la palabra SKANDALIZO, y habla originalmente, de poner una trampa o una piedra de tropiezo en el camino. El nombre con el que se relaciona, se refería al palo con la carnada o el anzuelo de una trampa.
En el Nuevo Testamento, SKANDALIZO se usa siempre metafóricamente para designar aquello que estorba al correcto proceder o pensar; es decir: “hacer tropezar o dar un traspié”. ¿Cuánta gente andará en este terreno, pensando como aquel Saulo de Tarso, que rinde un servicio a Dios?
Estas actividades de Jesús, constituían la realización de Isaías 35: 5-6, donde leemos: …Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
En su época, Jesús cumplía con su tarea mesiánica ofreciendo salvación por medio de la predicación, la sanidad, el echar fuera demonios y los milagros. El juicio que Juan esperaba tendrá lugar durante la consumación de la era por venir. Mandamiento Nº 34: Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
(Mateo 11: 20)= Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: (21) ¡Ay de ti, Corazón! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho todos los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.
Preste atención a esto que voy a decirle ahora, por favor. De hecho, de ninguna manera lo elabore como una doctrina firme a seguir inconmoviblemente, porque no lo es. Apenas se trata de una evaluación primaria que surge de una reflexión también primaria, pero que puede ser útil en algún lugar del planeta.
Los infortunios que se anuncian en las ciudades, indudablemente, sirven de advertencia a una generación que no responde. Jesús no sólo está condenando a los malvados, sino que también lo hace con los indiferentes, insistiendo en que mayores oportunidades para creer, suponen mayor condenación a quien lo rechaza.
Asimismo, en este texto, de alguna manera se nos da una leve pista con relación al por qué, al significado y a la razón de los milagros. ¿Debemos ir cada domingo al templo ansiando ver señales y milagros? No está mal y puede ser posible. Dios es soberano y hace como quiere, cuando quiere y en el lugar y momento que quiere.
Pero convengamos que, si tal como lo dice en el final del verso 21, los milagros hechos en Corazón y Betsaida, hubieran llevado a la gente de Tiro y Sidón al arrepentimiento, es más que notorio que la intencionalidad mayor de los milagros son, precisamente, llevar al hombre a un encuentro con Cristo. Por lo tanto, prioritariamente, los milagros estarían apuntados al mundo secular.
(22) Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.
(23) Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.
(24) Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.
Independientemente de las connotaciones históricas a las cuales es bastante complicado abstraerse, hay una realidad insoslayable para el hoy, para el aquí y para el ahora, lo que conforma el Mandamiento Nº 35: Quienes mayores milagros reciban y me rechacen, más condenación tendrán.
(Mateo 11: 25)= En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.
Preste mucha atención: ¿Qué tiene que ver esto que dice Jesús aquí, con la idea global eclesiástica de que sin preparación académica no se puede ministrar? ¿Quiénes son los sabios en el evangelio, los que reciben revelación o los que hacen cinco años de un seminario? ¿Y quienes son los niños, los pequeños de edad o los incorruptibles?
Sobre esto último, Pablo da su impresión en 1 Corintios 1: 26-29 cuando expresa: Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. – ¿Le quedó claro, verdad?
(26) Sí, Padre, porque así te agradó.
(27) Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
Es indudable que Jesús sostiene una relación única e incomparable con el Padre. Sólo Él puede revelar a Dios porque la relación Padre-Hijo es mediata e inmediata. Es necesario que usted entienda esto definitivamente: sin revelación del Padre a través del Hijo, usted no conocerá jamás el evangelio genuino, la vida abundante y la vida eterna.
(28) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Este debe ser el versículo que más almas ha traído a los pies de Cristo. ¿Sabe usted cuanta es la gente que se ha convertido luego de entender que la única forma de obtener descanso verdadero y paz inigualable, es ir a Él?
(29) Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; (30) porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Fíjese un leve detalle que, sin embargo, se constituye en el fundamento más grande de los que pueda recibir en su vida. Jesús concluye su discurso dando gracias por la revelación divina, y con una invitación para venir a Él como la fuente de esa revelación.
No es nuestro interés cotejar por doctrinas ni criticar a aquellas que no sólo no coincide con esto sino que, incluso, se encuentran en franca oposición. La pregunta, es: ¿Bajo que parámetros hay sectores de la iglesia que no están dispuestos a aceptar la revelación como algo necesario, y que por el contrario, promocionan a la “formación profesional” como elemento básico reemplazante?
Hay una realidad que puede verse casi a primera vista. En contraste casi violento con las pesadas cargas del legalismo judaico, Jesús está convocando notoriamente a una relación abierta, libre y leal, (A eso llama “mi yugo”), que permite observar la rectitud de la ley sin vivir bajo sus dictados.
Entonces aquí cabe otra pregunta básica de este tiempo: ¿Por qué causa los hombres que dicen representar a Dios en la tierra han implementado, en lugar de esa relación abierta, libre y leal, una sujeta a un hombre, cerrada y prisionera de pequeñas o grandes ambiciones de esos hombres?
¿Y por qué razón, a todos los fieles y genuinos hombres y mujeres que han recibido la directiva de Dios por medio de la revelación, de predicar y enseñar sobre esa apertura, libertad y lealtad, son mirados como delincuentes dentro de la iglesia y hasta exonerados de ellas bajo el pretexto de blasfemias, herejías o rebeldías?
Dice que ese yugo a llevar por nosotros, es fácil. LA palabra FÁCIL que vemos traducida aquí, es la palabra CHRESTOS. Proviene del verbo CHRAOMAI, que significa “usar”. La palabra, sin embargo, denota lo que es útil, agradable, bueno, confortable, cómodo y servible.
El sistema religioso legalista era y es una carga severa, pero el servicio a Jesús no enfada, porque se construye sobre una relación personal con Dios mediante el Espíritu Santo que mora en nosotros. De allí que este es el principio del Mandamiento Nº 36: Llevad mi yugo sobre vosotros.