Tiempo de Dificultades

(Isaías 2: 1)= Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.

(2) acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.

(3) Y vendrán muchos pueblos, y dirán: venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.

(4) Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

Cuando aquí se dice que leeremos acerca de lo que vio Isaías, se está refiriendo a que se trata de una revelación de Dios a Isaías, y no una simple referencia a alguna clase de capacidad innata de Isaías.

Fíjate que este pasaje es idéntico al de Miqueas 4:1-3. El fin de las guerras, y un reinado divino universal como esperanza para el futuro, son cosas tan importantes que Dios las reveló a ambos profetas. El lenguaje aquí es mesiánico y se aplica en parte a la era de la iglesia, en parte al milenio y el mundo por venir.

En cuanto a la reiteración de la expresión “monte”, bien vale consignar su significación desde lo histórico y literal, sin desmedro de la auténtica y espiritual que es la base de toda la escritura. En la suma de ambas cosas siempre estará el punto clave de lo que realmente implica el texto.

La tierra de Canaán es un país de montañas y valles, pero que presenta pocas cumbres importantes. Se suceden tres cadenas orientadas de norte a sur de una forma más o menos paralela; partiendo de occidente, son:

(a) Los montes de Judea, que se prolongan por los montes de Samaria y la cadena del Carmelo. En particular se hallan hacia el sur las colinas de Jerusalén, el monte Sión, Moria y el monte de los Olivos; los montes de Efraín con el monte Ebal al norte y el Gerizim al sur; después se halla, en dirección al oeste, la cadena que termina con el monte Carmelo.

(b) Los montes de Galilea, a partir del monte Gilboa; el monte Tabor se levanta, aislado, por encima de la llanura del Esdraelón. Unas colinas bordean al oeste el lago de Galilea y se prolongan al norte por la cadena mucho más elevada del Líbano.

(c) Una cadena montañosa al este del Jordán presenta, a partir del sur del mar Muerto: el monte Seir y el monte Hor, los montes Abarim, el monte Nebo; después de seguir todo el curso del Jordán, frecuentemente en forma de elevada meseta, la cadena termina en el Hermón.

En sentido figurado, los montes simbolizan la eternidad, la estabilidad o bien las dificultades y peligros de la vida, los obstáculos aparentemente insuperables. Al emplear la expresión “monte del testimonio”, el profeta parece hacer hablar al rey de Babilonia a la manera de los babilonios, que situaban la sede de sus deidades en las cumbres de las montañas brumosas del norte.

En el mismo libro de Isaías, pero en 27:13 dice: Acontecerá también en aquel día, (El día postrero) que se tocará con gran trompeta, (Trompetas son voces proféticas), y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, (La tierra de Asiria es sinónimo de Babilonia), y los que habían sido desterrados a Egipto, (Esto es: de retorno al mundo), y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén. (Jerusalén, aquí, representa a la iglesia genuina, verdadero remanente santo del Señor).

Casi en el final de Isaías, en 66:20 hay otro texto al respecto: Y traerán (en el día postrero) a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, (Porque eso es lo que Él desea), en caballos, (Guerreros), en carros, (Obreros), en literas, (Gente importante) en mulos (Gente pobre) y en camellos, (Itinerantes) a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová.

Y finalizando con los paralelos de este texto, también en Isaías, pero en 56: 6-7 leemos: Y a los hijos de los extranjeros (No creyentes) que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo (Es tipología de cumplimiento y obediencia a la Palabra), y abracen mi pacto, (Que crean de verdad), yo los llevaré a mi santo monte (La Jerusalén celestial), y los recrearé en mi casa de oración; (Corazones arrepentidos), sus holocaustos y sus sacrificios (De alabanza y adoración) serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. (Este es el único nombre válido en lo espiritual para el Señor respecto a su iglesia).

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enero 1, 2015 Néstor Martínez