Tiempo de Cumplimiento

Hay promesas de Dios más que claras en todo el contexto bíblico. Y cada uno de nosotros sabe con certeza que nuestro Dios jamás ha dejado ni dejará de cumplir ni una sola de ellas. Aquí veremos que tampoco es posible que se retrasen en esa materialización.

(2 Pedro 3: 1)= Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, (2) para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; (3) sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, (4) y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

La devoción hacia Jesús suple lo que necesitamos para alcanzar la espiritualidad. Una ferviente devoción nace de la irrenunciable entrega a la Palabra de Dios, que es la única fuente del pensamiento cristiano.

Cualquier otra fuente que se utilice, a corto o mediano plazo, puede contaminar la mente del creyente. Será bueno, entonces, fortalecer tu pensamiento leyendo, releyendo y estudiando profundamente tu Biblia, y comprendiendo que la integridad del pensamiento es un resultado de descansar en la Palabra de Dios.

Luego se nos dice que en los postreros días, (Que, ya sabemos, son los actuales que anteceden a la caída de la Babilonia falsa e imitadora), vendrán burladores. Los comentaristas hablan de estos como de falsos maestros o falsos ministros en general.

Sin embargo, un burlador es alguien que burla o que se burla, pero también tiene una curiosa acepción que, cuando la leas, no podrás evitar recordar cierto pasaje bíblico. Un burlador es un vaso de barro que, por tener ciertos agujeros ocultos, moja y burla a quien se lo lleva a la boca para beber. ¿Qué otra cosa somos tú y yo, sino simples vasos de barro?

La burla, en tanto, es la acción, ademán o palabras con que se procura poner en ridículo a alguien o algo. Como puedes ver, distaría bastante este cúmulo de acepciones de contener elementos que lo relacionen con falsos ministros.

Sí, en cambio, con personas enquistadas en lugares de privilegio de las organizaciones religiosas que, dejándose llevar por sus espíritus engañadores, pretenderán modificar conceptos básicos con la finalidad de introducir el engaño en el pueblo, según sus propias concupiscencias, que es la manifestación de una codicia ilegítima y desordenada.

Ahora bien: ¿No está sucediendo hoy mismo, en este tiempo, algo similar? ¿No hay infinidad de mensajes diseminados desde púlpitos de alto prestigio, que confunden y contagian cierto descreimiento en las promesas de Dios, convirtiéndolas en meras moralejas cada vez más difíciles de creer?

Este es uno de los trabajos más aceitados de las organizaciones babilónicas. No te entregan una palabra ridícula o vacía, sino ciertos elementos que te llevan, inexorablemente, a razonar el evangelio con tu mente carnal y finita, cosa que resulta imposible a todas luces.

(5) Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, (6) por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; (7) pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Fíjate que notable. Observémoslo primero desde lo literal y luego lo veremos desde lo espiritual. Dice que la tierra proviene del agua y subsiste por ella. ¿Habla del planeta? No lo sé. Lo que sí sé es lo que los libros dicen que es el agua.

El diccionario sostiene que el agua es una sustancia cuyas moléculas están formadas por la combinación de un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, líquida, inodora, insípida e incolora. Es el componente más abundante de la superficie terrestre y, más o menos puro, forma la lluvia, las fuentes, los ríos y los mares; es parte constituyente de todos los organismos vivos y aparece en compuestos naturales.

Una buena enciclopedia va a añadirle a esto, incluso reiterando conceptos, que a temperatura ambiente es líquida, inodora, insípida e incolora (aunque adquiere una leve tonalidad azul en grandes volúmenes). Se considera fundamental para la existencia de la vida. No se conoce ninguna forma de vida que tenga lugar en su ausencia completa.

Es el único compuesto que puede estar en los tres estados (sólido, líquido y gaseoso) a las temperaturas que se dan en la Tierra. Se halla en forma líquida en los mares, ríos, lagos y océanos; en forma sólida, nieve o hielo, en los casquetes polares, en las cumbres de las montañas y en los lugares de la Tierra donde la temperatura es inferior a cero grados Celsius; y en forma gaseosa se encuentra formando parte de la atmósfera terrestre como vapor de agua.

Y, finalmente, un diccionario bíblico la relaciona con el evangelio y sostiene que el agua es un símbolo de limpieza espiritual, pero nunca puede regenerar por sí sola. Los hebreos la usaban en las abluciones, que eran bastante frecuentes.

La secta de Qumram practicaba estas abluciones varias veces al día, ciñéndose estrictamente a las prescripciones del ritual de la ley de Moisés. Juan el Bautista practicó el bautismo para perdón de pecados, precursor del bautismo cristiano, que es bautismo de creyentes y que sigue a la fe, porque el agua no puede lavar los pecados si no hay arrepentimiento previo.

Ahora bien; desde lo espiritual, de eso que sólo la dirección del Espíritu Santo puede revelarte, está más que claro que lo que realmente se nos dice en este texto es que el hombre, (Eso es tierra) proviene del agua (la vida) y que es de eso de lo único que puede vivir.

El hombre recibe una vida física y material, pero luego enfrenta miles de circunstancias a las que, si no es por la vida interior que posee, jamás podría superarlas. Y, finalmente, concluye su derrotero por esta vida arribando por la fe interior a la otra vida, la eterna.

Y se añade con bastante criterio que, por todas estas razones que encierran dentro de sí un símbolo de la raza más que claro y notable, es que Dios, también como simbolismo contundente, le da un corte a la maldad y la corrupción en los días de Noé, precisamente a partir del agua, cosa que, – asegura -, no volverá a repetir, al menos con estos mismos elementos.

(8) Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

(9) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sin o que todos procedan al arrepentimiento.

La perspectiva divina del paso del tiempo responde a la crítica escéptica de los versos anteriores. La “tardanza” en la venida del Señor, constituye una reacción humana ante el cálculo divino del tiempo. Un día son mil años, mil años un día. ¿Alguien puede entender con su raciocinio intelectual tamaña cosa?

“Señor… – Dijo un achispado hermanito -, si mil años son un día y un día mil años para ti, seguramente un millón de dólares será como un centavo y un centavo como un millón de dólares, ¿No es cierto? ¿Te podría pedir que me des ese millón de dólares?” – Sí, como no, – Dijo Dios -, sólo espérame un día, ¿Quieres?

Lo cierto es que, una explicación adecuada de que aún no se haya consumado el regreso de Cristo reside en el carácter misericordioso de Dios. Aunque la maldad humana reclama acción inmediata, Dios contiene su justa ira y retarda el día del juicio.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

enero 1, 2015 Néstor Martínez