Tiempo de Babilonia

Daniel había caído postrado al sentir el toque de esa mano. Ya sabemos que no toda mano que toca y derrumba es Dios, pero aquí se nos muestra claramente que, de parte de Dios, también puede haber una mano que toque y te lleve a postrarte con manos y rodillas en el piso.

El ángel le demanda a Daniel, antes de darle el mensaje que traer para él que se ponga de pie. ¿Es que Dios no habla, entonces, con gente de rodillas? Dios aprecia cuando tú t humillas y caes de rodillas ante su presencia, pero a la hora de darte una misión, gusta de hablarte como cualquier padre lo haría con su hijo: cara a cara y en igualdad de condiciones.

No obstante, y como nos podría ocurrir a cualquiera de nosotros, Daniel se pone de pie, en obediencia, pero no puede evitar estar temblando de temor ante la aparición sobrenatural. Las pocas experiencias que hablan de apariciones de ángeles, conllevan necesariamente esa primera reacción de espanto humano.

¿Qué le dice el ángel, entonces, viendo su condición? Que no tema, porque Dios lo ha visto en su disposición de corazón a humillarse de forma genuina, no simulada, y que por esa causa han sido oídas todas las palabras que él le ha destinado en oración.

Pero dice más: dice que por causa de esas palabras, ese ángel ha sido enviado a dialogar con él. Esto nos enseña que, cuando oramos, si nuestra oración es conforme a la voluntad de Dios, puede determinar que Él envíe uno o más ángeles a ayudarnos o darnos directivas.

Pero también puede suceder, como en este caso específico, que ese o esos ángeles puedan encontrar obstáculos por el camino. Y no obstáculos humanos, tales como pastores o líderes en oposición, sino sencillamente potestades del reino de las tinieblas que quieren evitar su llegada y su mensaje de victoria.

Este que podemos ver aquí, es uno de los ejemplos más claros en el Antiguo Testamento de que ejércitos de demonios se oponen a los propósitos de Dios, que las luchas terrenales a veces reflejan las que tienen lugar en los cielos, y que el ayuno y la oración pueden influir en su resultado.

El príncipe de Persia sería la cabeza de las fuerzas espirituales que comandarían a la pecadora Persia, especialmente en sus relaciones con el pueblo de Dios. Miguel, mientras tanto, es un antiguo ángel. No se explica, sin embargo, la exacta naturaleza del conflicto ni el por que el mensajero no pudo derrotar al príncipe.

Algunos ángeles tienen influencia sobre determinadas naciones. El gobernante de Persia, un ángel malvado cuya habitación estaba en los lugares celestiales (El dominio invisible), intentó retener a los cautivos israelitas para que no regresaran a su tierra natal.

Esto nos revela el gran dominio que tales principados y potestades de las tinieblas pueden ejercer sobre las naciones. En este mismo capítulo encontramos otros dos “príncipes” angelicales que gobiernan naciones. Miguel, “uno de los principales príncipes”, gobierna y guarda las actividades de Israel “y el príncipe de Grecia”, quien, tal y como fue profetizado, finalmente vendrá e impondrá su predominio sobre “el príncipe de Persia”, que en aquel entonces prevalecía.

(14) He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.

Para poder escudriñar respecto a que clase de postreros días se refiere en este texto, hay que recalar en algunas cosas anexas. Una de ellas, es que uno de los significados de la palabra que se usa en este pasaje, nos habla de Fin o Final. En todo caso, la pregunta es ¿Fin o final de que cosa?

Encontramos que en Daniel 2:28, en la explicación de un sueño, Daniel dice: Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama.

¿Recuerdas quien es el rey Nabucodonosor? El rey de Babilonia. ¿Y que es lo que teóricamente se le hará saber? Como serán los postreros días. Los días del fin, del final. ¿Del final de que cosa? Pues de Babilonia, naturalmente.

Por tanto, desde la tipología, no resulta ni aventurado ni fantasioso asumir que, cuando en este texto específico se habla de postreros días, se lo hace con relación a los que tienen que ver con el principio del desmoronamiento de Babilonia, que hoy es la imagen de la iglesia falsa y religiosa. Lo cual nos estaría dando otra valiosa información: los postreros días, ya han comenzado.

Otro texto relacionado con esto, es el que hallamos en el libro de Habacuc 2:3. Allí dice textualmente que: Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin (¿Qué fin? El fin de Babilonia) y no mentirá; (Habrá quienes mientan en ese tiempo) aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 

Pero dice algo más este pasaje; algo que tiene que ver estrictamente con el tiempo denominado como postrero. Dice el verso siguiente: He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por la fe vivirá. ¿Te suena, verdad?

¿Está viendo demasiado orgullo, hoy, en lo que todavía llamamos “la iglesia”? No te preocupes, no los censures ni los denigres. Es producto del engaño babilónico y de un tiempo preanunciado. Tú ocúpate en tu fe con temor y temblor, ya que sólo por ella vivirás; hoy y después.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez