El Hijo de Perdición

Juan. El destierro. Una tremenda isla. Un futuro tenebroso e incierto desde lo natural y circunstancial. Una tremenda revelación, única e incomparable, precisamente allí. En el lugar de la máxima tiniebla emocional, física y espiritual: la Luz.

Juan. Solo. Confinado, marginado, expulsado, echado. Juan. Creyendo pero sin congregarse. ¿Será salvo?, se preguntan sus ex hermanitos. Dios responde de una manera muy singular: le otorga a él el privilegio de disfrutar una revelación que ni cerca anda de los templos.

(Apocalipsis 1: 9= Yo Juan, vuestro hermano y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

Es interesante e importante consignar, aquí, que si nadie te margina ni se te opone, tú puedes estar predicando Biblia correctamente, pero puedes estar entregando la Palabra genuina de Dios sin el testimonio de Jesucristo. Sucede.

(10) Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, Entiende: Jesús en todo su ministerio, jamás le ordenó a ninguno de sus discípulos que escribieran en un libro lo que veían. Esto significa que lo que Juan iba a ver, era lo que el Señor le interesaba que nosotros conociéramos y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: A Efeso, Esmirna, Pergamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

(12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

 (14) Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; (15) y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

 (16) Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

 Así es Jesucristo. Suficiente ya con la estampita católico-romana, las pinturas del Vaticano y los rostros hermosos de Hollywood. Basta ya del Cristo sanguinolento, sufriente, sangrante y deprimido que les encanta mostrar a los demonios. Este que acaba de serte descripto, es Jesucristo, tal como Dios ordena que lo veas.

(17) Cuando le vi, caí  Dice que cayó. ¿Cayó cómo qué? como muerto a sus pies. No te asustes si ves esto en algún templo. Es normal ante la Presencia, no es fantasía mística Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: no temas; Yo soy el primero y el último.

 Observa esto: Dice que cayó como muerto. ¿Sabes por qué? Porque una buena revelación de Cristo identifica su muerte con Él. Cuando tú ves al Verdadero, tú te ves muerto. Y cuando digo que te ves muerto, no me refiero al que tú eres ahora, sino a tu viejo YO. Ya no vivo yo; más sí vivo.

Él no dijo: “Vivo yo perdonado”. Él dijo: Saulo ya no vive más, ahora vive Pablo”. Pablo, es una nueva creación en Dios. Saulo murió. Él dijo: “Yo no le he hecho mal a nadie” ¿Por qué? Porque el hombre que estaba hablando, era una nueva creación. El que había hecho mal, era la naturaleza adámica que había muerto.

Pablo está tratando de explicar cosas que, al decir de aquellos doce discípulos que acompañaban a Jesús, eran difíciles de entender. Es que estaba aplicando el evangelio, no meramente predicándolo. Ellos proclamaron. Él explicó.

Y nosotros cometemos el mismo error: proclamamos. Entonces, cuando vino el mover profético nos gustó y no le tuvimos tanto terror. Un poco sí, porque nos habían enseñado que no existía, pero una vez que lo descubrimos, lo aceptamos. Y allí se nos infiltraron todos los que tenían dones de profecía junto con el paquete de los profetas.

Y nos metimos en un problema bárbaro al profetizar palabras personales y todo eso que seguramente has visto muchísimas veces. Y todo el mundo estaba deseando venir a conferencias donde encontraban un banquete profético o cajas de chocolate con su destino anunciado. Muchos se preguntaban cuál era la diferencia con leer su horóscopo diario.

 Dime la verdad y sólo en un nivel confesional, entre tú y yo: Cuando tú sabías de la visita de un profeta, ¿Ibas a escucharlo esperando oír alguna palabra profética para la iglesia, o para tu nación, o mayoritariamente esperando recibir alguna profecía para tu vida personal? NO disimules ni simules, Dios te ve…y también te ama, já.

No me escriba un mail respondiéndome, no es necesario. El asunto es que veníamos a eso. Pero de última, nos gustó el mover profético porque hablaba del mañana y sacaba a la iglesia del culto “funeral”. ¿Del culto funeral? Sí, del culto funeral.

 ¿Sabes cuál es? Ese que se pasa todo el tiempo, al igual que en los funerales de alguien, hablando de las cosas buenas que hacía un muerto cuando estaba vivo. Jesús. ¿Malo? ¡No! Pero incompleto.

El mover apostólico, fíjate, está del otro lado de esa vara. Donde no lo vuelve a arrojar para otra generación, sino que se responsabiliza por todo lo que ha sido decretado. Y eso, señores que leen este trabajo, se llama responsabilidad. ¿Y quieres que te diga algo? A la iglesia, esa responsabilidad, nunca le ha gustado demasiado.

Lo apostólico es: materializar lo profetizado. Un poco más difícil. Sin entendimiento, jamás lo podrás hacer. Lo apostólico, lo que dice, es: esto es aquello que profetizó Joel. Si se lo sigue estirando para mañana, nunca terminamos.

¡Pero es que los apóstoles que yo conozco…! Basta. La mayoría de los que tú conoces no son apóstoles, son ex pastores que han visto la oportunidad de trascender mucho más allá de lo que traían y, de paso, percibir ofrendas de otro calibre y nivel.

“¡Llegarán días donde la iglesia será gloriosa!” Pasan veinte años. ¿Llegaron esos días? ¡No! ¡Este es el día en que la iglesia será gloriosa! ¡Y hazlo a través de mí, Señor! Y si no lo haces, permíteme dejar una herencia que prometa llegar a destino.

 Edificando algo que es más grande que nuestra propia vida. Que nuestra muerte no cancele nuestro ministerio, porque al cabo, nuestro ministerio, no es “nuestro”. Eso no es popular ni te gana a ti espacios en la televisión. Pero sí que es necesario para terminar lo que debemos terminar.

No te creas todo lo que escuchas, muy especialmente en la televisión. En las librerías tampoco hay nada que lo apoye, todavía. Así que sal de allí también. Es tiempo de conocer por el Espíritu.

Cuando estamos en calidad de pioneros nos encontramos que lo único escrito que nos apoya, es la Biblia. No hay otra cosa escrita. Por allí te matan, pero no le hace. Hasta las sectas más horribles del mundo saben, hoy por hoy, que el justo vive por la fe.

Entonces, cuando tú te ves como parte de una cadena mucho más grande que tu propio ministerio, entiendes que, aunque tú no veas la plenitud de lo que predicas, sabes que el fin no puede llegar sin que tu vida quede encerrada en el proceso de un solo plan.

Tú estás creando algo. Hay algo más fuerte que seguirá hablando después de tu muerte. Tú tienes que verte entrando en el único plan de Dios y no creando un ministerio aparte de acuerdo con tus propias ideas.

Quiero decirte algo importante. Estos tres últimos párrafos que has leído, fueron pronunciados en una conferencia especial por un enorme siervo de Dios que ya hace algunos años partió a estar con el Señor. Y partió muy joven, demasiado podría decirte. Sin embargo, hoy tú eres testigo que alguien está hablando de lo que él habló. Y eso te está bendiciendo a ti. ¿Entiendes como funciona?

(Apocalipsis 1: 12)= Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro.  Esto es: la Iglesia.

Ahora quiero recordarle que estamos descorriendo el velo, para ver lo que no se ve donde debe ser visto. Revelación. Apocalipsis. Ya sabemos -–también -, que estamos descubriendo eso en un pueblo, que somos nosotros.

El rey dijo a la Sulamita: eres un huerto cerrado; una fuente cerrada. La Sulamita le dijo al rey: quiero más que tus dones; quiero tu presencia. La Sulamita es la Iglesia. Progresivamente pasando el Lugar Santo y deseando el Lugar Santísimo. Quiero más que tus dádivas, oh Señor!

Todos los milagros que producen los dones, están encerrados en las arras. Las arras constituyen, más o menos, el diez por ciento de lo que falta. Es decir que la mayoría del poder de Dios se expresa fuera de la manifestación de los dones.

Sólo que no sabemos determinar qué es el poder de Dios, a menos que no sea viendo algo espectacular. Pero el poder de Dios es más fuerte cuando le cambia la mentalidad a una generación que cuando saca a alguno de una silla de ruedas. Y no hay nada espectacular en pelear con mentalidades. Son fortalezas. Ahora bien; si Jesús está escondido, entonces; ¿Qué es lo que lo está ocultando? ¿Qué es lo que lo detiene?

(2 Tesalonicenses 2: 1)= Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, ¿Cuál es el tema aquí? La venida del Señor. La Paroussia. La Palabra PAROUSSIA tiene que ver con alguien que aparece o se manifiesta, con la intención de quedarse y establecerse como rey.

No de regresar. Paroussia. Es una aparición con intención de permanencia. Quiero que tú entiendas el pasaje gramaticalmente, porque luego lo vas a necesitar. El tema que se va a desarrollar, según el apóstol Pablo lo dice aquí, es el día del Señor o la venida de Jesucristo.

 Es decir: lo mismo de lo que estamos hablando en Apocalipsis: la revelación, la venida, la aparición de Jesucristo. Eso es la revelación de, la manifestación de, la aparición de. Habla del día del Señor. Que no es un tiempo cronológico, sino el día en que el Señor hace lo que quiere hacer.

 Eso es una estación, es una sazón, es un tiempo. Estamos entrando en ese tiempo. Es el séptimo día. Si un día son como mil años y mil años como un día, fíjate que ya entramos allí. Alguno más adelante que otros, pero allá vamos.

Dice que en el tercer día te levantaré. Es el tercer día de Cristo. Estamos siendo levantados. Todo el mundo sabía que en el milenio iba a pasar algo importante. Y está aconteciendo, pero lo están buscando en el mundo literal y nuestra reunión con él,

Pregunto: ¿Estamos allí o aquí? Dice que Él viene y que yo me reúno con Él. Y no dice nada, allí, que nos vamos. Ahora: donde está Él, es cielo para mí. Donde esté Él, pasamos calles de oro. os rogamos, hermanos (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar

  ¿Quiénes se mueven fácilmente? Nubes sin agua ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. ¿Cuál es el tema? El día del Señor. Es muy importante que tú entiendas, gramaticalmente, que el sujeto, y luego el predicado, es: su venida, el día del Señor

(3) Nadie os engañe  en ninguna manera; porque no vendrá ¿No vendrá qué? El día del Señor. Ahora ya no se lo va a mencionar, pero utiliza otras palabras y viene implícito. Si tú no sabes bien de qué está hablando, vas a inventar una doctrina. El tema es: la venida del Señor sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado.

Fíjate algo; el mismo hombre que escribió Tesalonicenses, le escribe una carta a Timoteo diciéndole que en los últimos días habrá amadores de sí mismos que van a apostatar de la fe. Ahora entiende bien: aquí es donde la gramática es importante: ¿Cómo puede ser que tú, cayéndote, manifiestes a Cristo? ¡De ninguna manera!

 El tema, en Tesalonicenses, es algo que tiene que ser removido, para que Él sea visto. El que tú caigas en apostasía no trae la venida del Señor. ¡Al contrario, la amenaza! Aunque sí hay apóstatas, no es a eso a lo que se refiere en Tesalonicenses.

 Porque el tema, aquí, es: la venida del Señor. Que requiere que algo sea removido. Apocalipsis dice que anda escondido en un pueblo. ¡Es en nosotros que tiene que ser removido! Se llama: El Hombre de Pecado.

Dos hombres en la tierra. El primer Adán y Cristo. ¡Entonces, el de pecado, tiene que ser Adán! Romanos 5:12, dice que por un hombre entró el pecado. ¡Ni pensar que fuéramos a ponerle el título de “hombre de pecado” a un canalla en un país de esos que no es responsable ni por la mitad de la gente que afectó Adán. Todo el mundo que nació después de Adán, fue afectado por Adán. Todo el mundo fue pecador, por Adán. El hombre de pecado es el multimiembro hombre Adán.

(1 Corintios 15: 45)= Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; y el postrer Adán, espíritu vivificante.

 (46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

 (47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

 El primer hombre, es Adán. El segundo, el último hombre, ¿Qué hombre es? Cristo, no es así? Entonces, toda la gente que vivió entre Adán y Cristo, ¿Qué son? ¡Están en Adán! Y toda la gente después de Cristo que no está en Adán, ¿Adónde está? Pues están en Cristo. Es una expresión a través de multitudes.

(48) Cual el terrenal, Según ha sido el terrenal así también los terrenales; Esto significa que tal como era Adán, así son todos los que estaban en Adán. Es decir: tú no te conviertes en pecador porque pecas.

 Tú pecas porque eres pecador. Eso, por supuesto, si estás en Adán. Eso, naturalmente, si no has nacido de nuevo y cual el celestial, Cristo, segundo Adán tales también los celestiales. Allí está hablando de ti.

 Esto significa que la naturaleza del de la tierra, la tienen lo que están en el de la tierra. Y la naturaleza divina, el hombre del cielo, también la tienen aquellos que han nacido de arriba, con la misma naturaleza del Dios que adoran.

 Nos cuesta entender eso, porque permanentemente decimos: “¡Ah, no! ¡Yo soy un triste pecador salvado por gracia! ¡Jamás puedo equipararme! ¡Él allí y yo acá!” Por eso es que nos tenemos que inventar doctrinas donde lo más importante es un traslado, porque lo tenemos a Él allá y a nosotros acá.

Cuando tú lo veas como Él es, entonces seremos iguales a Él, dice 1 Juan. Que en su venida seríamos iguales a Él, si lo pudiéramos ver tal cual es. Si lo vemos distorsionado, entonces ya no vamos a reflejarlo a Él.

Vamos a ser como el terrenal, aunque estemos en Cristo. Y la prueba está en que la iglesia ha producido más división dentro y fuera que ninguna otra entidad en la tierra, por lo que reflejamos. Es Cristo. Y yo soy parte de ese cuerpo que amamos, y damos la vida porque cambie.

Pero la verdad es que nuestra expresión ante las naciones ¡Es la de un pueblo desentendido que no sabe para donde va! Pero la Palabra nos promete que las naciones vendrán, pero cuando se les cuente lo que no se les ha contado.

 (48) Y así como ¡Un momento! Vamos a interpretar esto. Está diciendo, concretamente, que “del mismo modo”, o “de la misma manera” hemos traído la imagen del terrenal, ¿Qué has hecho tú para manifestar a Adán? Nada. Sólo respirar.

 ¡Tú naciste así! Y pecaste, porque era tu naturaleza pecar. No tenías ninguna necesidad de planificarlo. Había maldad continua en el corazón del hombre, dice la Palabra. Que nuestro propio corazón nos traiciona. Lo dice en el Antiguo Testamento.

Entonces, según trajimos la imagen de Adán, por el mismo método vamos a traer la otra traeremos también la imagen del celestial. ¿Qué hiciste, entonces, para traer aquello? ¿Qué vas a hacer, ahora, para traer la otra? Nada. El problema con la iglesia es que está tratando de hacer lo que sólo Cristo puede hacer.

Cuando nos vemos identificados en Él, absorbemos entendimiento de lo que ya es una realidad y, según nuestra Eva se va uniendo con nuestro Adán, podemos dar a luz. Porque sin intimidad, no hay concepción.

Pero sí que Dios dice: “Me la voy a presentar a mí mismo”. Pero sí que dice que no se conforme a este siglo, sino que se transforme por la renovación de su entendimiento. Dice que Temo que como Eva fue engañada, tu mente, como a Eva, también lo sea. Por favor, compara tu mente con Eva y te van a cerrar todos los números de este problema simple.

De la singularidad que hay en Dios, serán uno. Y ahora somos dos. Es decir que, antes de la caída, el alma y el espíritu estaban al unísono, y el cuerpo, entonces, reflejaba el deseo del Espíritu, porque el alma era obediente.

En la caída, el alma se sensualiza con el cuerpo, recibe sus impresiones por los cinco sentidos exteriores, oprimiendo así la voluntad del Espíritu: Opacándolo porque ha muerto y no tiene esa vida como para poder dar esa simiente al alma para que ella refleje su deseo.

 Entonces y desde entonces, el hombre actúa de acuerdo con sus reacciones para con lo que el mundo produce, en lugar de dominar la creación de adentro para afuera. Pero al nacer de nuevo, su espíritu ahora es una nueva creación si está vivificado.

 Y lo que nos falta por hacer, no es cambiar de naturaleza, sino volver a enamorar a Eva, hasta que se convierta en uno, para que los reflejos del cuerpo sean las impresiones del Espíritu y no de nuestros cinco sentidos. Es decir que: el reino de Dios está en vosotros. Dios gobernando desde nuestro interior hacia el exterior.

¿Te das cuenta, ahora, como palabra que tú habías descartado porque no entendías, ahora va tomando sentido? Dice también, en la Biblia, que no vendrá sin que el hombre de pecado, (coma), el hijo de perdición. El hijo de perdición, (coma), el hombre de pecado.

 Son dos adjetivos para un mismo verbo. Es decir que el hombre de pecado viene a ser el hijo de perdición. A ver, haz memoria: ¿Quién se llamó Hijo de Perdición en la Biblia? Judas. ¡Ah! Pero entonces, ¿Eso quiere decir que ya vino el anticristo? No, en absoluto.

 Fue un apodo que le pusieron porque manifestó lo que sólo Adán haría. Porque el Hombre de Pecado, es Adán. ¿Por qué le pusieron a Judas el Hijo de Perdición? Porque fue y se colgó de un árbol a sí mismo. Y así anda la iglesia, tratando de cargar la cruz cuando Cristo ya la cargó. ¿Se entiende?

Judas salió y se ahorcó a sí mismo. Cristo ya había colgado del madero. ¿Y a cuántos hombres atrajo? A todos. Ahí andaba Judas. No tenía por qué ir a colgarse. Lo que tenía que hacer era reconocer su pecado y, aunque lo había traicionado, hubiera sido salvo igual.

¿O no lo habíamos traicionado nosotros también? Porque dice: Hijo de perdición, el Hombre de Pecado. Es decir que operó de la misma manera en que Adán hubiera operado. Somos demasiado legalistas con los demás. No tanto con nosotros mismos.

Como Caín, ofreciendo fruto de la tierra, todavía la iglesia está tratando de traer del esfuerzo de su tierra, cuando Abel lo que hizo, fue dar el primogénito. Todo está en que el que estaba en ti, ya hizo lo que tenía que hacer. Lo que tenemos que hacer, ahora, es entenderlo. Por obras, no vamos a madurar ni un codo de estatura.

(2 Tesalonicenses 2: 4)= El cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Primero: está hablando del Hombre de Pecado. Y dice que se sienta en el templo de Dios. Hay dos palabras para la palabra TEMPLO, anota: Una es la palabra HIERON y la otra es la palabra NAOS. Ahora observa con atención las escrituras que voy a mencionarte.

(1 Corintios 3: 16)= ¿No sabéis que sois templo (NAOS) de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

 (Mateo 21: 12)= Y entró Jesús en el templo HIERON, estructura física de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo HIERON; edificio, construcción y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; Esto es obvio. No hay manera que Él entre dentro de ti y te desparrame mesas. Se trata de un templo físico en este caso.

(Hechos 2: 46)= Y perseverando unánimes cada día en el templo, HIERON y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón. Templo, HIERON, físico. Entraban en un templo físico y luego iban y tenían su cena en las casas. Una cosa era su comunión y la cena que nosotros santificamos tanto, era simplemente una comilona en la casa de ellos

(Efesios 2: 21)= En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo (NAOS) santo en el Señor; (22) en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada Esta palabra también es NAOS de Dios en el Espíritu.

(2 Tesalonicenses 2: 4)= El cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo NAOS de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Lo único que se ha hecho con esto, es descubrirlo, pero allí estaba. El NAOS de Dios. No es un templo físico. Porque donde él se quería sentar era en las nubes, recuerdas? Tenemos a Satanás entrelazado con la mentalidad adámica.

 Recuerda que el diablo es el vaso que la influencia satánica usa, no personas, aunque eventualmente las incluya. Puede ser también una serpiente, como también puedes ser tú mismo si te pones a tiro de escopeta.

 Muchos diablos corren a auténticos y genuinos hombres de Dios de las iglesias. Pablo le llamaba “La bestia de Efeso”. Y la gente se creía que había que mapear la ciudad. ¡No! ¡Eran los cabezones de la iglesia los que lo sacaron de la ciudad!

Él destruyó a todos los dioses de Efeso; a Diana, pero nunca – dijo el propio pro-cónsul -, nunca agredió a la diosa con sus palabras, es decir: que nunca oró en contra de principados y potestades.

Sin embargo, hubo una revolución en la ciudad y una transformación entera, porque andaba razonando y persuadiendo con los verdaderos demonios que están dentro de nuestras organizaciones. La guerra es donde tú estás sentado. Sobre esto, en las librerías no hay demasiado material. Habrá que ver quién maneja la distribución.

Luego dice que se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios. Eso hizo Adán. ¿Qué le dijo, sin decirlo, a Dios? “Yo no voy a dejarme llevar por tu juicio…¡Yo mismo voy a juzgar el bien y el mal!” Quiso pasar por Dios.

Entonces Dios le dijo: “Mientras yo gobierne dentro de ti, tú gobiernas el planeta. Pero si yo no gobierno dentro de ti, el planeta te gobierna a ti.” Por eso hoy, entre otras cosas, las plantas dominan sobre el hombre. La marihuana, la cocaína, la heroína, gobiernan al hombre. ¿No es así?

¡Parece mentira! ¿Qué pasó? La aflicción del alma, son las trompetas. El libro de Apocalipsis te quiere revelar a ti que hay una mentalidad adámica que todavía milita con nosotros, porque nos cuesta reformar nuestra mente.

 La Palabra nos dice en Apocalipsis 13, que el número de la bestia, que viene a ser el hombre de pecado, es el 666, el cual es el número del hombre. La misma Biblia te dice que el número de la bestia es el número del hombre. La bestia es un hombre. Mira el verso que habla de ella.

(Apocalipsis 13: 18)= Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, Atención con esto: dice que es para el que entiende. La oreja clavada a la puerta, ¿Entiendes? Si tú sólo quieres saber lo suficiente como para justificar tu doctrina, no me has entendido nada.

Esto no cabe en la doctrina, porque no es doctrina, es aplicación personal de la Palabra. cuenta el número de la bestia, pues es número de hombre. Fíjate: primero te dice que cuentes y luego te dice que Él ya lo hizo. ¿Y te dice que es número de qué? De hombre. ¿Entonces por qué se te ocurre que la bestia puede ser alguna otra cosa que no sea hombre?

¿Qué había en la tierra prometida? Gigantes. Ya te dije que la tierra prometida, es tipología de Cristo. Para manifestar la plenitud de Cristo, hay que cargar con cosas, pedir cosas o pelear contra algo. ¡Había que pelear con los gigantes! ¿Qué fue lo que mantuvo al pueblo fuera de la voluntad de Cristo? El no querer derribar los gigantes. ¿Qué gigantes?

Tenemos tipologías. Todos los teólogos dicen que David es la iglesia, ¿No es así? David, entonces, es tipología de Cristo. Todas las escuelas de pensamiento cristiano están de acuerdo de que David es uno de los ejemplos más perfectos de Cristo en la Biblia.

David tuvo que pelear con Goliat, un gigante. ¿Cuánto medía el gigante? Seis codos de estatura. ¿Cuántas piezas de armas tenía? Seis. ¿Cuántos dedos? Seis. ¿Dónde le dio la piedra? ¡Qué casualidad! ¿No crees?

“Pero es que a mí en la escuelita dominical me dijeron que…” No señor, es Adán cayendo. En la cruz. Tenía que ser en el velo, con una piedra no cortada por mano, es el reino de Dios: Daniel. La Biblia entera, se defiende a sí misma, cuando la leemos de acuerdo a como está escrita.

 ¡Tumbó al gigante! Y tú lo has tumbado en Él, porque conjuntamente con Él has sido crucificado, muerto, enterrado, vivificado, levantado y estás, hoy, sentado en el trono con Dios. No es que va a estar. ¡Ya estás! Pero eso se apropia en nuestra vida literal afuera, según lo entendemos. Está consumado.

(2 Tesalonicenses 2: 5)= ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

 (6) Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, El tiempo lo detiene. ¿Y detiene qué? La venida del Señor. Ese siempre fue el tema, recuerdas? a fin de que a su debido tiempo se manifieste. ¿Se manifieste qué? El Hombre de Pecado.

(7) Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; Nuestra concupiscencia sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que “la” ¿Dice “La”? No. Dice EL. ¡No! ¡Pero si siempre se dijo que es la iglesia la que se va! Lo puedes ver por ti mismo. ¿Hasta qué? Hasta que él sea quitado de en medio. ¿Y quién es él? ¡El Hombre de Pecado!

(8) Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca ¿Y esto qué es? ¡Un mensaje! y lo va a destruir con el resplandor de su venida Mateo lo dice de esta manera: Una vez la cizaña sea removida, los hijos resplandecerán en el reino de su Padre. Esto significa que la manifestación de Cristo depende de remover algunas cosas de la iglesia, no de pedirle más a Dios.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez