Como Viendo al Invisible

Ya hemos enseñado que, a partir de lo escrito por Juan en el Libro del Apocalipsis, (Revelaciones es correr el velo mental), ese libro no revela necesariamente acontecimientos, tal como a una gran mayoría le gusta enseñar, sino a Jesucristo.

Quedó claro, también, en enseñanzas anteriores, que Cristo está escondido en medio de su pueblo, esperando que sean rasgados los velos de la mente que impiden verlo y sea tomada de una vez y para siempre, toda su plenitud que habrá de determinar la manifestación de los hijos de Dios.

Y quedó dilucidado, asimismo, que el libro en la mano del Cordero no es en modo alguno el del Apocalipsis, tal como todas o casi todas las corrientes teológicas han interpretado y enseñado, sino nosotros mismos. Nosotros somos un libro.

(Efesios 1: 11)= En él asimismo tuvimos herencia, Atención con esto; dice TUVIMOS, en verbo de tiempo pasado. Es decir que la herencia no es algo que viene. ¿Cuántos saben que tú puedes tener un testamento escrito por alguien a tu favor, pero que todavía no puedes tomarlo porque su autor aún no ha muerto?

Legalmente es tuya esa herencia, a eso nadie lo puede discutir, aunque tú todavía no la estás disfrutando. Pero ya es tuya. Nuestra herencia ya la tenemos. “¡No!. ¡Es que estamos aguardando nuestra herencia!” Entonces tú no eres hijo, no entiendes la relación.

Eres un amigo, eres un siervo, pero no has entrado a esa tercera dimensión donde somos hijos que heredan. Los hijos entienden, los amigos sólo saben algunas cosas. habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad (12) a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

(13) En él también vosotros Lo que equivale a decir: nosotros. habiendo oído la palabra de verdad, No cualquier mensaje filosófico, psicológico o humanista; la palabra de verdad. el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

Aquí vemos que todo aquello que ha sido escrito en nuestros corazones desde la cruz para aquí, está sellado. Esto es lo que te demuestra quienes son, en verdad, el libro sellado. que es Quiere decir que el Espíritu Santo viene a ser. las arras El depósito, el comienzo. Arras significa Un adelanto.

Esto significa que la medida del Espíritu Santo que las mueve es lo que contiene un adelanto de la herencia divina. de nuestra herencia La herencia ya es nuestra; nuestro Padre nos dio un adelanto para que entendiéramos que hay más de lo mismo si llegamos a la estatura del varón perfecto, porque tú no puedes cobrar tu herencia hasta que no cumples tu mayoría de edad legal.

Tienes que ser adulto. Lo que haya en ti del Espíritu, no es por edad cronológica, sino por entendimiento de lo que ya sucedió. hasta la redención de la posición adquirida. La palabra REDENCION, allí, significa el hecho de soltar algo.

Es como desatar los cordones de los zapatos. Abrir, desatar los sellos. Tenemos arras hasta el día en que nos quiten los sellos. Este idioma de Juan era muy conocido por la iglesia. Juan fue dado por loco. ¡No estaba loco! Escribió con la terminología de la única Biblia que tenía, porque aún no había Nuevo Testamento.

Está escribiendo con terminología del Antiguo Testamento. Todo el mundo entendía lo que era una bestia. Nadie se imaginó un monstruo. Todo el mundo sabía lo que era el adulterio, nadie se estaba imaginando matrimonios quebrantados.

Que Dios use el matrimonio literal para hablar de un adulterio, para hablar de una falta de compromiso con Dios o transitar con Dios, no limita la revelación a un matrimonio literal. Cristo, hablando del matrimonio en Efesios 5, dijo: “Escucha; te he dicho todo esto, pero en verdad yo estoy hablando de mi relación con la iglesia”. Aún así, lo usamos para seminarios de matrimonios. Hay cosas en las que la religión aún nos vence.

Pero allí mismo te dice que no se está hablando de un matrimonio, sino de la revelación de Cristo con la iglesia. ¿Lo dice o no lo dice? Igual, asimismo, Romanos 7 tampoco tiene nada que ver con tu matrimonio.

Y lo vamos a ver a través de Apocalipsis, porque Apocalipsis está escrito en el lenguaje que ellos entendían. Bestias, montes, reinos, trompetas. Ellos sabían lo que eran las trompetas. Los sellos. Ellos entendían lo que era un sello.

En aquel tiempo de la cultura hebraica, cuando había una propiedad que tú no podías mantener, era entregada a la corte. Entonces eso se podía redimir en el tiempo del jubileo. Eran cada cincuenta años.

Mientras tanto escribían un escrito en un rollo y lo sellaban siete veces por atrás. Él está hablando de un libro sellado siete veces por detrás. Y la iglesia entendía muy bien de qué se le estaba hablando.

Los que no lo entendimos, fuimos nosotros. Era la posesión adquirida. La propiedad era adquirida; Él era dueño pero no podría. Por eso había jubileo, para que la gente recuperara, redimiera lo perdido. Todo regresaba a su dueño natural y todas las deudas quedaban canceladas.

El libro se sellaba por atrás, sí? Entonces tenía que venir un pariente redimidor a quitarle los sellos. Ahora bien; lo que terminamos de ver en Efesios nos dice de nuestro exacto lugar en este asunto.

Que obviamente va mucho más allá de sentarse en un banco, en un día domingo, cantar diez coritos, oír un mensaje, cinco anuncios, dejar una ofrenda, darle la mano al pastor en la salida y hasta el domingo que viene a la misma hora. Estamos sellados. ¿Vamos a ver si hay algo de esto en otra parte?

(Jeremías 32: 10)= Quiero aclarar y recordar que el profeta Jeremías había comprado una heredad conforme a lo que termino de explicarte. y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza.

Vuelvo a repetir porque creo que vale la pena y es necesario hacerlo, que Juan no está usando en el Apocalipsis un lenguaje que nadie entendía. Ellos sabían muy bien lo que era una balanza.

Si la forma de interpretar el libro de Apocalipsis no hace correlación con el resto de la Biblia; es decir: si no podemos ver la misma interpretación en otros libros de la Biblia, lo estamos leyendo mal. Porque él usó el lenguaje que ya era entendible.

Las palabras encontradas en el libro significan allí lo mismo que significaban en el libro de Jeremías, en Daniel, en Génesis. No es otro significado separado o desconectado del resto del libro del Canon de escritura.

No puede ser, porque el último libro, lo que hace, es revelarnos toda la historia de la redención. Para entonces, se supone, estaremos bien establecidos y no fluctuantes en cualquier viento de doctrina.

(11) Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta.

(12) Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel.

(13) Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo: (14) así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios se Israel: toma estas cartas, esta carta de venta sellada, y esta carta abierta, y ponlas ¿Dónde? ¿En una vasija de qué? ¿Y tenemos este tesoro en dónde? ¡Cristo Jesús esperanza de gloria! En una vasija de barro, para que se conserve muchos días.

Nota que proféticamente ya estaba escrito, no era nada nuevo. Si no entendemos los símbolos, si no entendemos su lenguaje, andamos sellando un libro cualquiera. El respeto por determinado texto, no implica necesariamente mistificar el texto.

(Salmo 88: 8)= Has alejado de mí mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; encerrado estoy, y no puedo salir.

Luchamos para que Cristo venga a ser nuestra porción y luego lo metemos en una cárcel, en una prisión que no lo deje salir. Hemos hecho lo mismo que el fariseo. Hemos metido la caja detrás de un velo.

Claro que la caja es otra, somos nosotros, el arca de Dios. Y el velo es otro, nuestros conceptos falsos que destacan la imagen de Adán y no la de Cristo. Aunque estamos en Cristo, aún reflejamos la carnalidad de la programación adámica que teníamos antes de que nuestra naturaleza adámica fuera redimida. Porque tú ya no tienes naturaleza adámica. Si la tuvieras, aún no serías salvo.

“¡Pero hermano! ¡Es que se me levantó el viejo hombre! – Lo siento. Si se te ha levantado el viejo hombre, tú no eres salvo. Entiende bien esto: tú puedes tener comportamientos circunstanciales que reflejen al viejo hombre, pero eso no es naturaleza, es comportamiento. Porque estamos redimiendo nuestras almas. Nuestro espíritu es una nueva creación en Cristo Jesús.

Ya hemos dicho que hay alguien que tiene que ser revelado en un pueblo y que está encubierto. Está encerrado en un pueblo. Cristo anda en medio del candelero. Se oyó su voz, pero no se le veía a Él. Juan oyó su voz, pero no vio a Cristo, vio el candelero.

La cruz es una provisión, no es un proceso; está consumado. No lo estamos consumando. Y aquello que ya está consumado tiene que convertirse en una realidad externa. Eso viene por medio de un entendimiento; considerad los lirios, que no añaden ni un codo de estatura trabajando. Sólo supliéndose de las nutrientes donde ya están plantados. Tú, plantado en la muerte de Cristo, suples tu desentendimiento y crecerás. No es por obra.

Allí se acaba el legalismo. Se acaba todo control. Por eso dice que tú serás bendecido. La gracia, en verdad, es gracia. Es la ley cumplida en Cristo. Y nosotros, en Cristo, justificados por medio de ellos.

Si prestamos atención al primer versículo de libro del Apocalipsis veremos que, a las cosas Él las declaró por medio de símbolos, de imágenes proféticas en códigos de escrituras. El segundo punto que vemos allí es que se las declaró al siervo Juan.

La palabra SIERVO es una palabra muy entendida también, que fue usada por primera vez en Éxodo 25. Ellos tenían una ley: en el año del jubileo, los siervos que no deseaban regresar a su dueño original, sino que querían ir más allá de lo que a ley les exigía y quedarse con su amo actual, mostraba a una gente que se comprometía más allá de lo necesario.

Entonces, cuando ellos decidían eso, les clavaban una oreja en una puerta con el objeto de colocarles un elemento, un aro, que lo identificaba como propiedad definitiva de; por voluntad propia. Lo mismo que, en otro orden y para otro amo, realizan las jóvenes y muchos de los jóvenes cuando agujerean sus orejas y se cuelgan un aro. Pasan a ser propiedad permanente y definitiva de un amo por voluntad propia.

Lo que sí significa esto es que, el libro, ha sido escrito para gente que va más allá del compromiso. Esto quiere decir que si tú sólo estás buscando escrituras para debatir doctrina, tú de esto no vas a entender nada.

Está escrito para siervos que tienen la oreja clavada a la puerta. Cristo dijo: Yo Soy la Puerta. Está escrito para gente que más allá de lo que la ley le exige, continúa. Por eso dice que está escrito a su siervo. Fíjate que en Juan 10, Jesús dijo: Yo Soy la Puerta y, en Apocalipsis 4, dijo: He aquí, yo pongo una puerta ante ti. Todo tiene que ver con lo mismo.

Luego dice que las cosas que van a acontecer en el libro deben ser escritas porque: “El tiempo está cerca”. La palabra, allí, significa: REPENTINAMENTE, o “En un tiempo corto”; tiempo cronológico.

Según va aumentando nuestra revelación de Jesucristo, de repente, se manifiesta. Por eso llevamos dos mil años y todavía estamos allí. Eso te hará entender por qué dice “corto” y todavía no ocurre. Tiene sentido.

Es como cuando ellos estaban reunidos en el aposento alto y de repente… ¿Cómo “de repente” si estuvimos diez días allí? Sí, estuvieron diez días, pero cuando vino, no vino progresivamente. Fue como el relámpago del este al oeste. Es decir que la obra está sucediendo bajo tierra. Se está formando algo. Pero cuando se manifiesta… relámpago.

Mucha gente dice: ¿Y qué? ¿Están creciendo? Yo los veo igual… – ¿Y cómo anda la iglesia de Fulano? Pues igual… Silencio. Hay una obra encubierta. Cristo Jesús está siendo formado en nosotros.

Habemos cien o doscientos “locos” por el planeta predicando y enseñando Reforma, ¡Es que no la vemos! ¡Todo sigue igual! ¡No están cambiando nada! No te preocupes. Dios no tiene apuro porque no usa reloj. Él lo dijo, el lo cumple. Relámpago.

¿Por qué es así? Porque mientras más lo entiendas tú como es Él, más tu alma es afectada por lo que entiende y luego es transferida al cuerpo. Esa es la redención del cuerpo; de nuestro cuerpo. Viene por el entendimiento de estas sagradas promesas, dice Pedro. Es decir: participantes de su divina naturaleza.

¡Por qué! Porque este libro es como tener la última pieza del rompecabezas. Y que es una pieza tan clave que, sin ella, no sabes de qué se trata. Y estamos comenzando a colocarla. Las cosas que deben acontecer pronto, rápidamente. Muy importante. Tan importante como saber y entender cómo fue escrito el libro.

(Apocalipsis 1: 19)= Escribe las cosasNúmero Uno que has visto, Número Dos y las que son, Número Tres y las que han de ser después de estas.

Esto, es más que evidente que fue escrito en tres dimensiones. El patrón bíblico para crecimiento de todo ser en Cristo, es el tabernáculo. ¿Cuántos saben que eso es cierto? ¿Por qué? Porque a Moisés se le mostró el modelo en el monte, y él dijo: ten cuidado de que todo lo que construyas, sea conforme al modelo, porque lo que yo estoy construyendo es un pueblo y va a ser construido semejante al modelo que has visto. Esto quiere decir algo muy claro. Si lo que nosotros hoy entendemos como crecimiento no encaja con el modelo, podrá ser muy efectivo y exitoso, pero no es correcto.

Está escrito, tú lo has visto, en tres etapas. Lo que había visto, lo que era y lo que iba a ser. Y eso es muy importante, porque el tabernáculo tenía tres aposentos. El atrio, el Lugar Santo que es la edad de la iglesia y el Lugar Santísimo, que es el que la gente desconoce. Para allá vamos…

Claro; hay un velo. Cristo dijo: es tu carne. Es cierto, hablando Él se refirió a la carne de Él, pero ahora te toca a ti. Porque Él fue como precursor, pero nosotros veníamos detrás. Porque Él es el primogénito, pero nosotros somos la iglesia de los primogénitos.

¿Tiene sentido o no? El velo es nuestra mente. En el Nuevo Testamento es la carnalidad que no es esa masa de tejido que te reviste por fuera, sino esencialmente, tu alma. Y créeme que es la que más víctimas se cobra en nuestro pueblo.

Escribe, ‘primero, las cosas que has visto. Segundo: las cosas que son y, tercero, las cosas que serán después de estas. Este es el patrón que es consistente y coherente con el libro entero. De manera que las cosas que has visto, eran las cosas que Juan había visto.

Recuerda que él tuvo que girar su rostro hacia atrás. ¿Qué había visto Juan? Había visto la crucifixión, muerte y entierro; la vivificación, resurrección y ascensión de Cristo. Había visto el misterio terrenal de Jesús.

Escribe las cosas que son. El evangelio. Primero, escríbeme las cosas que son en su pleno entendimiento. Es decir: explica la cruz. Porque fue predicada, pero nadie la explicó. Los primeros apóstoles que anduvieron con Jesús proclamaron el evangelio, hicieron señales y trajeron testimonio. Hicieron la obra de un evangelista.

Eran apóstoles en el sentido que fueron enviados. En ese mismo sentido todos hemos sido enviados, porque Cristo dijo: según me enviaron a mí, en esa misma capacidad, yo os envío a vosotros. Y de allí extraemos nuestra Gran Comisión. Todos somos enviados, pero no todos somos apóstoles.

En su capacidad de enviados, sí tenían un título de apóstoles; en su función ministerial: milagros, testimonios y proclamación: en evangelista. Pablo es el primero que dice: eso, significa esto. Y comienzan a establecer fundamentos apostólicos. Pablo es de una orden diferente.

Tenía que ser así. Tenía que ser alguien alejado de aquello que fue visto en lo literal. Porque lo tenía que entender desde lo espiritual. Pablo tuvo una experiencia personal con Jesús. Dice que en la carretera a Damasco cayó al suelo por una revelación.

Él tuvo una revelación de Jesucristo. Juan tuvo una revelación de Jesucristo. Es una revelación de Jesucristo la que puede arrojarte a ti al suelo, no “una fuerza” cualquiera. Entonces los dos están hablando de la misma persona. ¿Y por qué sus espíritus son tan diferentes? Uno es un poco más místico que el otro. Uno es práctico, el otro es místico. Te voy a dar otro ejemplo.

Hageo y Zacarías le escribieron, en el mismo tiempo, al mismo pueblo que venía del cautiverio de Babilonia para el mismo propósito. Le escribieron a la misma gente. Le estaban diciendo, ambos, que hicieron determinada cosa, el mismo mandato, en el mismo tiempo.

Pero uno habla de caballos y el otro dijo: sube al monte, busca madera y construye la casa. Esto significa que si lo leemos correctamente, los dos tienen que significar lo mismo. Aunque uno hablara de caballos. No le hace. Es gente. Gente que pasó de ovejas a caballos de honor.

Por allí empezamos. Joel habla de un ejército que se hace uno con los caballos. Poderoso, grandísimo, que no hay ninguno como él, ni antes ni después. Y tenían la apariencia de: caballos. ¿Entonces por qué cuando llegamos a Apocalipsis, pensamos que hay un caballo galopante, verde y literal? ¿Cuándo has visto galopar a un caballo verde?

Escribe las cosas que has visto. El evangelio. Esos son los hechos, lo que aconteció. Después dice “Escribe las cosas que son”, el resultado de los hechos. El resultado de los hechos es una consecuencia de lo que aconteció.

Las realidades que son nuestras por causa de lo que Él hizo. Sus seis pasos y nuestras seis identificaciones con él. Fuimos crucificados con Él. Fuimos muertos con Él. Fuimos enterrados con Él. Fuimos vivificados y levantados con Él y estamos sentados en lugares celestiales con Él.

Si yo fuese levantado de la tierra atraeré… ¿A cuántos hombres a mí? A todos. Todos estábamos en la cruz. ¿Quién murió en la cruz? Adán. Por eso Él dice: yo soy el primero y el último. No hay más que dos. El primer Adán y el último Adán.

Él se hizo pecado. Al hacerse pecado, se convirtió en nuestro Adán. Clava nuestra naturaleza en la cruz y se levanta como una nueva creación. Cuando tú te das cuenta de lo que Él hizo, tú eres trasladado de las tinieblas allí, a esa nueva creación. Un nuevo hombre. Muchos miembros y un hombre. Cristo Jesús. Un multimiembro cuerpo de su expresión.

Al igual que estábamos en Adán, trayendo la imagen y la plenitud de Adán; sin haber sido legal. Porque tú no tuviste que hacer nada para ser pecador. Sólo nacer. Tampoco tienes que hacer nada para ser justificado, sólo re-nacer. De la misma manera que el pecado entró al mundo por un hombre, por un hombre todos los hombres fueron justificados.

Es decir que tú no tienes que hacer nada para estar justificado delante de Dios. Hacemos porque estamos, no para estar. Allí se acaba con cualquier tipo de legalismo. Esto es peligrosísimo para el que no lo quiere. Entonces: escribe las cosas que son. ¿Qué son? Las realidades que hoy son nuestras por causa de los hechos que fueron. ¿A quién estamos revelando? A Cristo.

Luego escribe las cosas que son después de estas. Eso es el producto, una vez que tú entiendes el resultado. Es decir que, las cosas que ustedes hagan, serán más grandes que las mías. Toda la Biblia habla de esto.

El Atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, la plenitud de su presencia. Lo que fue, lo que es, – la edad de la iglesia -, y lo que está por ser; nuestra transición y reforma presentes. Todo el libro se transmite así.

Luego vemos en la estructura del libro y siempre en el capítulo Uno, los sellos; las cosas que fueron. Los sellos constituyen un mensaje progresivo de lo que ya aconteció: los cuatro caballos. Los caballos siendo un vehículo, y el que monta el caballo, trayendo un mensaje. Pero esa será otra historia. Es un gran ejército con apariencia de caballo.

Los sellos son abiertos, lo que ya fue. Luego vienen las trompetas; es un sonido claro de lo que ya aconteció. Estamos experimentando. Las trompetas están sonando. Muchos oyeron las trompetas. Y lo que sigue después de las fiestas de las trompetas, el tabernáculo, la aflicción del alma. Hay mucha gente afligida en la iglesia por el mensaje de reforma que se está predicando hoy.

Entonces oyen claramente la trompeta y la confusión de Babilonia explota y la torre de Babel grita. Claro, Apocalipsis le cuenta que está cayendo. ¿De dónde? De nosotros. Los falsos conceptos mentales que traíamos y que nos tenían confundidos.

Babel significa Confusión, Dualismo mental. Pablo escribe: Temo que como la serpiente engañó a Eva, tú también sea engañado de la singularidad. La palabra, aquí, es SIMPLEZA, ATHLOS, singularidad mental.

Mientras el pueblo de Dios ande tratando de terminar por medio de su juicio entre el bien y el mal, está comiendo del árbol del conocimiento. Produce muerte, tanto el mal como el bien. Las buenas obras del hombre, aún son trapos sucios ante Dios.

Cuando podamos mirar a esos países en perpetua guerra, y a sus campos de refugiados, y el hambre que allí sufre la gente, y ver a Dios en medio de eso y decir: es bueno, será diferente. Todavía estamos viviendo de dos formas.

Estamos juzgando cada situación de nuestra vida, según nuestro juicio con respecto al mal o al bien. Podremos decir que no es justo, pero el asunto es ver la paz de Dios en medio de eso. Cuando vemos a Cristo, podemos prevalecer.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez