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Una Generación Josué

Entiendo que será bueno, una vez más recalar en el libro del profeta Zacarías, porque es un libro de reedificación, es un libro de principios apostólicos. Un libro que se refiere al hoy, cuando lo miramos desde el ojo profético. Un libro que no ha sido, ni todavía es, material permanente de estudio y escudriñado. Un libro, sin embargo, que nos trae una plataforma sobre la cual se apoyará todo el andamiaje que estamos por liberar.

(Zacarías 10: 1) = Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía.

Tú ya sabes porque lo hemos estudiado, que cuando decimos estación de lluvia tardía, estamos hablando de hoy. Y que la lluvia tardía es el tiempo en donde se madura el fruto. Porque había dos lluvias, una para madurar la semilla y otra para germinar el fruto. Y que Dios demanda que pidamos lluvia en el tiempo de lluvia. En otras palabras: que pidamos lo que Dios nos quiere dar y no lo que creemos que a nosotros nos conviene. Además de esto, también sabemos porque lo hemos visto, que la palabra estación, allí, es la palabra tiempo, y que en hebreo es la palabra eth, que es tiempo de Dios.

El tiempo de Dios es un tiempo predeterminado, que tiene un principio y un fin y es la receta indicada para el tiempo. O sea: es lo mejor para ti en este tiempo, y por eso Dios lo coloca de esta manera. Sólo Dios lo hace y sólo Dios te lo puede revelar. Los adivinos del mundo tratan de penetrar en el tiempo de Dios, pero no pueden; sólo consiguen el consejo satánico. Hay dos voces en el mundo del espíritu. El tiempo de Dios son secuencias de periodos de tiempo.

El paralelo o el sinónimo en griego, es la palabra kairos. Kairos, un tiempo donde el énfasis no es el tiempo, sino lo que acontece en el tiempo, siendo esto la receta indicada de parte de Dios para el pueblo. Lamentablemente, cuando está lloviendo, la gente se quiere escapar. Cuando está lloviendo, la gente quiere sol. La gente nunca quiere lo que Dios está dando. Zacarías nos indica, proféticamente, que para el tiempo de la estación tardía, pidamos lo que Dios está dando. Pide lluvia en tiempo de lluvia.) Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. 

(2) Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor. (Aquí los terafines son los líderes de la iglesia, a esto lo vemos en el verso 3)

(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra. 

Fíjate que al no haber una estructura pensante que no favorece su transición, Dios les dice que tendrá que ignorar ciertos niveles de liderazgo, para visitar directamente el rebaño. Y dice más; dice que cuando visita ese rebaño, convierte a la oveja en caballo de honor, caballos de guerra. Y aquí es donde deberíamos retroceder al verso anterior, el 2, para ver la razón por la que Dios decide evadir a ciertas estructuras pensantes.

Por eso les llama terafines, que significa ídolos. Alguna vez me tocó enseñar que terafín es algo que parece ser pero que no es, y que es bueno para nada. Porque además dice que han dado vanos oráculos y que los adivinos han visto mentira. Adivinación es soplo de hombre, porque Dios no adivina, siempre acierta. El adivino, entonces, es un soplo humano que nos da una visión mentirosa, una visión falsa.

Por eso es que dice que vano es su consuelo. Que el consuelo, que tiene que ver con la protección, en este verso sin embargo se acerca más al arrepentimiento. O sea que la prédica, la enseñanza o la ministración que se ha levantado bajo la estructura pensante de hortalizas, detiene al pueblo de entrar en el propósito de Dios. Y que como consecuencia de ello, el pueblo está vagando.

Y tú ya sabes que vagar es peor que estar perdido, porque el perdido está buscando la salida, mientras que el que vaga, ya se ha asentado en su condición y no tiene deseos de seguir. Acampó allí. Ese es un religioso. Y cuando habla de pastores, aquí habla de ministros competentes. No son pastores, no es el título de pastores, sino la función de liderar la iglesia.

Poimano, tiene que ver con los cinco ministerios, e incluye hasta el maestro de la escuelita dominical, esto es: todo el que tiene contacto con el rebaño de Dios. Y eso es lo que está ocurriendo en este tiempo, por eso es que Dios te sigue diciendo que pidas lluvia en tiempo de lluvia, que pidas ser madurado en tiempo de madurez, pide penetrar en la plenitud del favor de Dios, en el tiempo del favor de Dios.

Pide la gracia alojada para el tiempo, en el tiempo de gracia disponible para ti. Pide abundancia, pide involucración, pide fuerza. Pide el gozo, pide mostrar las gavillas, que vengas con el botín en las manos. Es el tiempo de mostrar que la siega se está cosechando. Es el tiempo de abundancia y de madurez. Hay gente que no quiere madurar. Recuerda que madurez es aceptación de responsabilidad, no tiene nada que ver con el tiempo ni con la edad.

Hay gente que entra a una congregación y al año es más madura que otra que prácticamente nació debajo de un banco. Dicho con todo cariño, obviamente, pero tú sabes que estoy hablando con la verdad. Mientras sigamos viendo a la gente a través de un ojo tradicional, no vamos a poder discernir lo que Dios está levantando. Y fíjate que el final del verso 3, dice que los pondrá como su caballo de honor en la guerra. Y esto es necesario porque el caballo no puede ministrar o funcionar adecuadamente en mentalidades hortaliza, esto es, muy reducidas, pequeñas, alejadas de una siembra global. Hortaliza, recuerda, siempre representa provecho personal.

Recuerda que Dios destruye a Acab por quitarle la herencia a un verdadero hombre de Dios, aunque era capitán de cincuenta, pero producía viña, que es productividad social. Hortaliza, reitero, es proclividad egocéntrica. Las verduras son para tu mesa, no para compartirlas en la mesa de otros hermanos. La viña, mientras tanto, produce el vino para todos. Y piensa en esto: un caballo no puede escarbar en un sembrado de lechuga. Por eso es que Dios dice: Voy a visitar la oveja. La voy a convertir en caballo de honor y de guerra. Y alguna vez pudimos entender que el caballo escarba en el valle y corre en los campos, en los montes. Y enfrenta la espada y no le teme a nada. El caballo es majestuoso y obediente hasta la muerte. Y tú puedes forzarlo corriendo, y seguirá corriendo hasta que se canse y se desplome muerto, pero corriendo.

O sea: obediente hasta la muerte, como Apocalipsis 12, no significa que debe ser la última generación, la que Dios está levantando. En una carrera de relevos, los corredores tienen distintas características y habilidades. Normalmente, los que ponen en el tramo final, son gente que no se detiene a nada. Son veloces, son rápidos, capaces de arrojarse de pecho para arribar a la meta, aunque le falten veinticinco metros. Son gente que no se detiene a nada y tiene una sola cosa en mente: la meta. Los primeros, quizás corrían más largo, perduraban más tiempo, quizás eran más veloces, pero estos son hábiles, tienen poder de concentración.

(4) De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador. 

(5) Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados. 

Noten lo que podemos hacer: restregarle en la cara al diablo en el lodo de las calles. ¿Cuántos tienen ganas desde hace rato de tomarse desquite de todas las que el diablo les ha ganado? Porque teóricamente tenemos victoria, pero…eso es teóricamente, ¿Verdad? Y dice que Jehová estará con ellos. ¿Qué significa esto? Que tienes derecho a pedirle a jehová que esté contigo a la hora de los puñetazos.

(6) Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré. 

Quiero ver ahora algunas palabras que tienen que ver y mucho con todo esto. La primera de ellas, es Piedra Angular, la que leemos en el verso 4. La palabra Clavija, las palabras Arco de Guerra, la palabra Apremiador, y saltaremos dos o tres que también están muy interesantes, para llegar a Los Haré Volver.

Vamos a comenzar con la palabra Apremiador. Apremiador significa Dictador, pero no está hablando de un dictador de una manera negativa, sino positiva. Un dictador en el mundo del espíritu. Gente que, cuando decreta algo en el mundo del espíritu, los demonios tiemblan. O sea que, de esta transición van a renacer apremiadores. Es decir, gente con decretos gubernamentales en el mundo del espíritu. Dominio sobre la esfera, es decir: no habrá mercadería con principados ni nada que se parezca.

No van a sobrevivir simplemente por la mercadería de la unción, sino que son gente que decreta, y las palabras que decreta tienen gobierno y funcionan, aun cuando la gente no las recibe. Cambian y afectan cosas en el mundo del espíritu, y te juzgan cada vez que te levantas en contra de ellas. Destruye todo lo que no es Dios, son dictadores espirituales. Una generación de gente que tiene gobierno en el mundo del espíritu. Que decretan, y que a Satanás le da dolor de cabeza cada vez que se levantan.

Gobierno, es decir, un poder de rompimiento total, gente que ha aprendido a activar su vida y a orar relativamente, con la necesidad del día y tiene ese gobierno, donde los espíritus doblegan sus rodillas ante las palabras. Una cosa es ser un hombre de oración y otra cosa es orar con entendimiento. Cinco minutos de entendimiento, hacen más que una vigilia sin entendimiento. Y no es estar en contra de las vigilias, sólo es proponer actualizar la oración en ellas.

La segunda palabra que quiero ver, es el Arco de Guerra. Dice que de esta transición va a haber gente que van a ser como el arco de guerra. Al arco de guerra se lo reconoce porque su potencial está en su flexibilidad. Mientras más flexible el arco, más poderoso es el flechazo. Son mentes flexibles, no se cristalizan en un campamento. No se cristalizan en una persuasión doctrinal. No son idólatras de sus propias ideas. El poder del arco está en la habilidad de ser flexible.

La flexibilidad también tiene que ver con que se saben levantar rápidamente de una caída. Penetran la voluntad de Dios y hay cantares aquí y cantares allá. Y les dan en la economía y ahí están, gente inamovible en el mundo del espíritu.

(Salmo 118: 22) = La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.

Fíjate que en Zacarías dice que de la generación que va a entrar, vendrá la piedra del ángulo. Sabemos que la piedra del ángulo se refiere, primeramente, al Rey de reyes y Señor de señores, Cristo Jesús. Pero, hay un principio allí, porque dice que la piedra que rechazaron los edificadores. Y edificar tiene que ver con profetas y apóstoles. O sea que: los apóstoles, o los que llenaban la posición correcta para apóstoles, indiferente del título, eran los edificadores, no de cosas naturales, sino de la iglesia. Y quienes rechazaron a Cristo, fueron los fariseos. O sea que los edificadores rechazaron a Cristo y aquello que Dios trajo, que fue rechazado, se convirtió en fundamento. Es un principio, no una historia.

Cuando Dios trae una verdad rechazada por los edificadores, la convierte en fundamento. Cuando Dios trajo lenguas, fue rechazada por los edificadores. Y hoy es fundamento de tu creencia. Es decir que, la gente rechazada, se va a convertir en fundamento de la iglesia. Aquello que se rechaza, se convierte en fundamento para hacer algo nuevo. Los edificadores rechazan el material que Dios envía. Entonces Dios toma el material, visita el rebaño y Él mismo lo hace fundamento. Las lenguas fueron rechazadas, recuerda. Dijeron: no nos gusta eso, no es para hoy, es pura fantasía.

Soy de una época en la que había lugares en los que no se permitía hablar en lenguas, pero esa gente hablaba en lenguas en su casa. Pero Dios no respeta los muros que ponen los hombres, entonces va y establece un nuevo fundamento sobre las bases de aquello que rechazaron los edificadores. Cuando vino Martín Lutero, vino otra piedra que fue rechazada: el justo por su fe vivirá. ¿Recuerdas? Nadie le gusto eso. Pero Dios tomó la piedra y la hizo angular, la hizo fundamento.

(Isaías 28: 16) = por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Apresure, aquí, significa que no será engañado, que no será desilusionado. El que creyere en la verdad que Dios pone como fundamento en la iglesia, no será avergonzado. Está muy bueno todo esto, pero me gustaría ver si Pedro tuvo un poco de revelación sobre este asunto. Porque cuando decimos esto, sabemos perfectamente que caen como piedras en los espíritus. Piedras que a vece son solamente dudas.

(1 Pedro 2: 6) = Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; (Está hablando directamente de nuestro Señor) Y el que creyere en él, no será avergonzado.

(7) Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; (Sólo para los que creen) pero para los que no creen, La piedra que los edificadores (Los labradores de la iglesia, los que están edificando, supuestamente, el Cuerpo de Cristo, los que fueron enviados para perfeccionar a los santos) desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; (8) y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Aquí ya no es Cristo, sino la verdad que Cristo está introduciendo poco a poco. A través de verdades, la verdad siempre está presente. Porque, cada vez que Él toma una verdad y nos la pasa, y aquí se la rechaza, se está rechazando el fundamento de Cristo. Desobedientes. Creen que los profetas y apóstoles nacieron en el año 2000. Todavía lo siguen discutiendo. Por un lado, mientras que por el otro se sobrepasan y ordenan apóstoles como quienes envasan salchichas. Desobediencia múltiple. Están fuera de fundamentos. Fueron rechazados y ahora han madurado. Porque toma quince o veinte años madurar un verdadero llamado de Dios. Hay apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros que se están levantando. Hay apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros que están estacionados sin moverse.

Hay algo que no se le puede ganar a la experiencia. Hay algo que sólo el tiempo consigue. Y eso se respeta. El principio es recibir la palabra destinada para el tiempo en que tú vives. Y eso, través del vaso que Dios escoja. Para tener la continuidad si rechaza la piedra, cuando Pedro dijo: tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente. Él dijo: sobre esta roca, Pedro, yo voy a edificar. Sobre este principio, Pedro. Porque mi iglesia se edifica por revelación, no por información. Carne y sangre no te reveló esto. Esto no vino por los cinco sentidos, esto no vino por facultades naturales, esto no vino a través de enseñanza de hombre. Lo que tú acabas de decir, te vino por dotación divina. Y de esa manera es como yo voy a revelar mi propósito a la iglesia.

Luego, la revelación se convierte en doctrina, y se enseña. Teniendo ministerios de esta manera, podríamos levantar esta estructura pensante, donde estamos flexibles y aceptamos la roca que es el ángulo. O sea que estamos hablando de cómo responder cuando Dios visita la iglesia. Estamos hablando de qué estructura pensante tener para penetrar este siglo. Cómo administrar su Reino y su influencia. Ejemplo: Salomón fue visitado porque era sabio, no ignorante. La reina le trajo regalos, porque era sabio. ¿A cuántos les gustaría ser visitados por las naciones? Que los reyes de la tierra te visiten, porque ellos no tienen la respuesta para lo que está sucediendo en la tierra.

De hecho, todavía no han encontrado la solución. Se supone, según lo dice Isaías, que la encuentren en la iglesia. Porque dice que vendrán a tu luz. Esa palabra, Luz, es sabiduría. Hay gente que cree ser luz y apenas ha encendido una vela mortecina. La luz es tu sabiduría, si es que lo que sale de tu boca, viene de arriba. Die que las riquezas del impío irán a manos de los justos, pero tendremos que ser muy sabios para que eso suceda.

Nadie visita a gente que se pasa toda su vida dudando respecto a cuál será la voluntad de Dios. No será visitado por reyes, alguien así. La Biblia dice que tengamos mucho fruto para glorificar a Dios, y eso no trae gloria a Dios. Fíjate que a las ramas que producen frutos, las podan para que produzcan mucho más. Es tiempo de enderezar las sendas y entrar en esa mentalidad.

La otra palabra que vamos a ver, es la palabra Clavija. La clavija era un palo, una estaca, que se ponía en las tiendas, las tiendas personales de Moisés, de Abraham. No era un palo que sujetara la tienda, era un palo dentro de la tienda, que hacía las veces de lo que hoy conocemos como perchero. Cuando la gente llegaba a esa tienda, se quitaba las prendas que tenía puestas y las colocaba encima de ese palo. Esa era la clavija.

Dice en el verso 4, que de él saldrá la piedra angular y que él sale la clavija. Y vamos a ver qué es la clavija. Era el poste en donde se enganchaban cosas dentro de la tienda. Vamos a verlo desde la óptica de Isaías. En el capítulo 22 del libro de Isaías, vemos que en el verso 15, que Sebna es sustituido por Eliaquím. Sebna era una persona que estaba como mayordomo en la casa de Dios, junto con otros individuos. O sea que habla de, nuevamente, la transición gubernamental de la iglesia para este siglo. Isaías le profetiza. Y comienzo a leer.

(Isaías 22: 15) = Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile: (16) ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? 

(17) He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro. 

(18) Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor. 

(19) Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré. 

(20) En aquel día  (Ya estamos en el día de hoy) llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías,

Aquí vemos la institución de un ministerio que aquí se llama Eliaquim. Además, vemos en el verso 15 y en el verso 16, que dice que el ministerio llamado Sebna, que quiero seguir comparando con la mentalidad hortaliza, con la casa de Acab. Ahora aquí lo vemos confirmado en distintas porciones bíblicas, para dar más de dos o tres testimonios a la transición que estamos describiendo. Lo vimos en la vida de Jehú y Acab en el crecimiento de Jezabel. Ahora lo estamos viendo con Sebna y con Eliaquím.

Y dice: ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro? Sepulcro habla de un lugar para permanencia propia. para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? Habla de ministerios que operan para beneficio y protección personal. Coberturas egocéntricas. La propia permanencia. Ahí se quedan estancados, y ahí mueren. Esto es para mí, un monumento propio, confianza sólo en sí mismo. Orgullo fariseo. Gente que invierte en su propio futuro.

La mentalidad hortaliza, de un ministerio grande o pequeño. Dentro de concilios y fuera de concilios. Hay gente que puede ver algo grande, pero que de todos modos nunca participa si no es algo de ellos. Y dicen los versos 17 y 18: te voy a arrojar de tu posición en el espíritu, te voy a arrojar de tu lugar. En aquel día viene un ministerio que muy bien podría denominarse Eliaquím. Porque Eliaquím significa “Dios instituye” o “Dios edifica”.

O sea que va a haber una sustitución de aquellos colocados por hombres, hacia aquellos colocados por Dios. ¡No es un asunto futuro! ¡Lo estamos viendo ya, hoy! Sebna significa “Instituir a sí mismo”. Habla del método por el cual llegaron al liderazgo. Cuando llegan levantados por hombres, cavan sepulturas para sí mismos. Permanencia eterna, pero muertos desde que empiezan. Pero, cuando son colocados por Dios, no labran sepulturas; ponen clavijas. Eliaquím; tu responsabilidad será de ellos.

(21) y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá. 

La zona geográfica espiritual que te di a ti. Le voy a dar el gobierno que tenía colocado por el hombre, al que es colocado por Dios. Tal como Eliseo vino a sustituir el lugar de Elías. Y no como una sustitución, sino en el mismo perímetro de influencia. Voy a darles a los siervos de Eliaquím la autoridad gubernamental que poseía otro ministerio.

Y dice que lo vestirá y será padre al morador de Jerusalén. Aquí vemos que está caracterizado por espíritu paterno. Todo lo contrario a edificar sepulturas. Esa es la característica número uno: espíritu paterno, porque de otro modo me temo que no penetras al siglo presente.

(22) Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; (Unción gubernamental. Habla de la llave, de gobierno, pone la llave sobre la iglesia, cree en la unción corporal, no lo hace todo él mismo) y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.

(23) Y lo hincaré como clavo en lugar firme; (Ahí está la clavija. O sea: ministerios establecidos, firmes, fundamentados, poder de establecimiento. O sea: tienen fundamento apostólico y profético en lugar firme) y será por asiento de honra a la casa de su padre. 

(24) Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, (Estos líderes eran clavijas, sobre ellos iban a descansar todas las funciones menores los hijos y los nietos, todos los vasos menores, (Esto es cobertura para otros ministerios menores. Unción generacional. No va a ser algo de una sola generación. Los hijos se engancharán sobre él) desde las tazas hasta toda clase de jarros. (Esto significa que cualquier unción de Dios puede confiar en una cobertura Eliaquím y no pensar que va a ser olvidado. Todo lo que es menor, venga, que vamos a desarrollarlo. Dios no quiere líderes que quieran inmortalizarse; quiere líderes transicionales. Ministerio Eliaquím. Desde las casas hasta los jardines. Volvamos a Zacarías)

Debido a estas características que hemos mencionado, se puede garantizar que el enemigo va a terminar con su rostro metido en el barro. Porque estamos hablando de gente a la cual no le interesa la fama. Gente a la cual no le interesa en lo más mínimo elevar su popularidad. Gente que no está interesada en hacer mercadería con la unción.

Gente que no baila al ritmo de la politiquería religiosa. Son peligrosísimos, porque no tienen punto de doblez. Todo lo que compra el ministro de hoy, no lo compran ellos. El problema con la gente que se vende, es que primero se venden ellos mismos, pero luego seguramente te venden a ti. Dios ha dicho siempre que no hagamos mercadería con su unción, pero ahora lo estamos entendiendo a un nivel donde es de vida o muerte.

Se acabó la popularidad. ¡Se acabó la fiesta! Lo que viene contiene una gran diferencia. Por eso, no es tiempo de debilidad espiritual, es tiempo de fuerza. Es tiempo de levantar de verdad a la iglesia. Y déjame decirte que esta generación no va a levantar tantos ministros como sí hombres íntegros. Y tú podrás verlos sin que nadie te diga “es ese o es aquel”. Tú tienes al Espíritu morando en tu interior y Él es el que te guía a toda verdad.

Dios está empeñado en poner líderes en la puerta de la ciudad, no en la puerta de la iglesia. Porque la Biblia habla de puertas de la ciudad, no de puertas de la iglesia. Ancianos en la puerta de la ciudad, no de la iglesia. Dios quiere, a través del ministerio Eliaquím, traer una estructura pensante que pueda aprovechar al máximo los depósitos que Dios nos envía. Si nos envía una taza, que podamos discernir para qué nos ha enviado esa taza, y donde funciona con mayor relieve. Este es un mensaje entero en sí mismo, y así será cumplimentado.

Quiero hablarles ahora de la generación que Dios va a hacer volver. Porque no se trata de gente dispersa, bien intencionada o simplemente desocupada y con deseos de hacer algo que signifique jugar un poco a la iglesia. Esto es muy serio y así lo recoge, una vez más, el libro de Zacarías.

(Zacarías10: 6) = Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré. 

Hemos visto la remoción del liderazgo, hemos visto una visitación al rebaño reformista, hemos visto la institución de ministerios clavija, de la unción Eliaquím operando en la iglesia. No hicimos demasiado hincapié en ello, pero podemos mencionar con certeza la impartición de fuerza que viene para este tiempo de transición.

Pero, luego dice que también la generación del tiempo de lluvia, es una generación que Dios hará volver. Y esta palabra, Volver, en hebreo, significa regresar al punto original, o de partida. El deseo de traer exactitud y precisión una vez más, a la iglesia. De funcionar como se funcionaba, cuando todo comenzó. Aunque Dios nos va a traer al punto de partida, nos trae con una mente superior a la que había en aquel tiempo. Porque estamos en el tiempo de sabiduría.

Los principios alojados para la generación de hoy, sobrepasan el conocimiento de la generación de entonces. Al regresar a los principios básicos de la operación eclesiástica con esta mente, la gloria postrera, será mayor que la primera. El mismo contenido de entendimiento, no se va a repetir. Porque ahora regresamos con gobierno sobre nuestros hombros.

Con habilidad gubernamental, con destreza de penetrar en ciudades o naciones. Con un testimonio ya manifestado, a punto de la siega. Venimos al punto de un orden divino. Vamos a regresar a la plenitud absoluta, de la operación de los cinco ministerios, y saber relacionarnos con ellos. Pero no vamos a poseer la misma mentalidad que hizo que la iglesia desapareciera en los últimos treinta años.

Ahora bien; ele ejemplo, o la sombra que produce el patrón o efecto, es la gente de Israel en el pueblo de Dios. Israel es el patrón más original que tenemos, para transicionar del desierto a Canaán. Y como ellos son el pueblo, la congregación del desierto, como la llaman en la palabra, los vamos a utilizar a ellos para ver los principios de esta transición.

Todo lo que aconteció en el desierto, no tenía nada que ver con la posesión de la herencia. De manera que todas las experiencias, mientras estamos en el desierto, no tienen nada que ver con nuestro llamado, que es poseer la herencia. Escucha: la orden era entrar, y adentro te convertirías en una gran nación. El desierto fue identificado, y fuimos guiados durante el desierto, por grandes unciones, por grandes poderes, milagros, sanidades y mucha abundancia.

Eso, hasta que llegamos al punto del cruce. Dos personas traen un buen soporte. Diez traen una mentalidad de tribulación. Porque diez, significa tribulación. ¡Vámonos! ¡Tenemos que salir huyendo! No fue casualidad. De ese lugar, llamado Cades-barnea. Llegaron a un lugar en donde había un abrevadero, donde ya no cabían de montón en montón, para que se colaran los buenos y los malos. Aquí había que pagar el precio para decir: Yo voy a entrar.

Porque esta unción es corporal, pero se manifiesta individualmente. Dios está visitando el rebaño y hablando a los corazones de la gente. Y en ese lugar fue donde dijeron: No podemos. Y en ese punto partieron. Y comenzaron a vagar treinta y ocho años. Y durante ese tiempo, todo lo que no estaba equipado para cruzar, murió. La iglesia llegó al punto de Cades-barnea, rehusó entrar, salió al desierto a vagar, y durante este tiempo de vagar, cuarenta años jubileos, que fueron dos mil años, porque Cristo cambió el calendario, y dijo: Hoy se cumple esta escritura. E instituyó el año jubileo, que ya no son doce meses, sino cincuenta años.

Cambió el calendario, allí, y ni cuenta se dio la gente. Y él dijo: desde hoy en adelante, yo cuento uno cada cincuenta. Y empezaron a vagar por cuarenta años. Todo lo que no está equipado para transicionar a un lugar de compromiso, al lugar del pasto, le sigue gustando la gracia, así venga en el envase carismático, pentecostal, de la prosperidad. Pero, después de la gracia, no hay boda, si no hay pacto. No hay boda, sin compromiso. En la gracia, la red atrapa toda clase de peces, pero después se sientan en la orilla y se quedan con los buenos. Y echan afuera lo malo.

En aquellas bodas salieron a invitar a todo el mundo. ¡Vengan a las bodas! ¡Vengan a las bodas! Y fueron pasando, y entrando y participando. Hasta que de pronto él dijo: ¡Un momento! ¡A ti te digo, ven aquí! ¿Cómo estás dentro de la boda sin el manto obligatorio? No sé cómo pudo darse cuenta, todos estaban vestidos con la misma calidad de mantos, pero él pudo discernir la falsedad del que este hombre usaba. Porque Él le dijo: Tú no traes el manto de la boda, tú no traes el anillo, tú no traes el voto de compromiso. Tú no eres de los míos. ¡Échenlo afuera! ¡Yo no me puedo casar con gente que no tiene interacción responsable conmigo!

Si tú no te casas con alguien a quien puedas mirar a los ojos y decirle: acá estamos, en las buenas y en las malas. En crisis, con dinero o sin dinero, no te dejo. ¿Qué te hace pensar que Dios se va a casar con una iglesia que, al primer apretón, se hacen a un lado y que la ligue el que le toque? No hay autoridad sin responsabilidad.

Todo lo que no tenía la capacidad de tener compromiso con Dios, murió en el desierto. Volvieron después de vagar por treinta y ocho años, y regresaron al punto de partida. Dios dijo: ¡Los voy a regresar al punto de partida! Pacto. Calcular el costo. ¡Es que el pastor me…! Tú. ¡Es que los hermanos! Tú. Cada cual, es un abrevadero. Cada cual.

Ahí volvieron al lugar de confrontación apostólica. Porque fueron doce los espías, el cual es un número apostólico. Y cuando los apóstoles confrontaron la iglesia, la iglesia decidió vagar antes que obedecer. Ahí fue donde Dios les dijo: ¡Muy bien! ¡Entonces ahora te traigo al principio! Porque aquí llegaron los apóstoles gubernamentales, ¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Vas a entrar? No hay más desierto.

Escucha: confrontación del orden divino, volver al punto de partida. Es confrontación de Reino. Estamos volviendo a la misma experiencia. En el desierto se levantaron ministerios, se promovieron evangelistas, escándalos nacionales, vergüenzas morales, hasta que todo eso, muere. Todo eso va a morir, antes de entrar en pacto. No puedes entrar en pacto con escándalos morales en tus espaldas.

Sin embargo, para los que todavía están indecisos, debo advertirles que la iglesia va a entrar en pacto. Con ellos o sin ellos. ¿Habrá boda o no habrá boda? Va a haber una iglesia que entre en pacto, porque alguien va a obedecer. Y si alguien puede, es porque podemos todos.

Vamos a regresar al punto del cruce. Dios nos está trayendo a volver a examinar los principios que se impartieron en la iglesia desde el comienzo. Por eso, creo que será oportuno ver esos principios. Acompáñame, va a serte de tanta utilidad que tu vida entera puede cambiar con eso en mano. Los principios de hacerte volver.

Número uno: Vamos a volver a un sentido de historia y responsabilidad. Esta es una moneda de dos caras, Mira Zacarías capítulo 1. Verso 1: En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: (2) Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres. (Nota como en todo el libro habla de lo mismo)

(3) Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. (Y volver a vosotros significa volver al punto de partida. Así ha dicho Jehová de los ejércitos. Y aquí habla como Señor. No como otra cosa, sino como Señor)

(4) No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová. (Escucha: no lo escucharon. Ese siempre ha sido el problema de la iglesia. Pero esta vez, vamos a vencer)

(5) Vuestros padres, ¿dónde están? y los profetas, ¿han de vivir para siempre? (No, pero su palabra sí)

Dice que anda enojado con los padres. El verso 3 de Zacarías 10 nos dice que se enojó con los jefes, o con los príncipes. Dice: regresa a mí, o vuelve al punto de partida. Y ahí es donde nos dice que no seamos como nuestros padres, pero resulta ser que esa moneda tiene dos caras. La primera: tenemos como nueva generación, de identificar todos los factores de nuestra historia, a través de nuestros padres, que no agradaron a Dios, y no repetirlo.

Tenemos la responsabilidad, como Jehú, de chequear la historia profética, y hacer todo de acuerdo con los patrones bíblicos. Él levantó al muerto y lo puso en la propiedad de Nabot. Porque así había dicho la profecía que debía de ser. O sea que tenía exactitud, era una generación de movimientos calculados. Dice aquí que identifiquemos todo lo que en la historia no agradó a Dios. Todo lo negativo y cautivante en nuestras vidas.

Y en ese sentido, y sólo en ese sentido, nos rehusamos a ser como nuestros padres. Muchos de nosotros, de ustedes, tal vez, pueden amar a sus padres, pero al mismo tiempo no terminar de gustarles algunas de las conductas que sus padres tuvieron, y no quererlas repetir. Lo amas, y si alguien se atreve a venir en contra de ellos, tú los enfrentas y los defiendes, pero sabes que jamás vas a hacer “eso” del mismo modo en que ellos lo hicieron.

Porque es muy cierto que vamos a volver atrás, pero no lo vamos a hacer con la misma cabeza. Eso es restauración. Restauración no tiene nada que ver con progreso. Tiene que ver con regresar al principio. Si tú restauras una pintura, no la haces nueva y moderna, limpias y purificas a cero la antigua y te queda como nueva. Hemos confundido restauración con moderamiento.

Ser como nuestros padres espirituales, excepto en las áreas negativas y contraproducentes. Por ejemplo: ellos no escucharon los profetas; yo sí los escucho. No admitieron la libertad de la gracia; yo sí. Se acamparon alrededor de experiencias; yo no. Se cristalizaron haciendo sus propios monumentos; no seremos iguales, vamos a ser clavija. Si no cambias tu estructura pensante, no prevaleces. Entras, quizás, porque todos estamos vivos y entramos, pero no vas a tener voz en el espíritu.

Ellos entraron en complacencia religiosa; fíjate, yo nunca estoy satisfecho. En  esas áreas, no queremos ser iguales. Rehusaron levantar sus tiendas y seguir la trayectoria de Dios. Nosotros vivimos con el equipaje preparado. En el espíritu, obvio, aunque en lo natural jamás dejemos nuestro pueblo.

Sin embargo, esta moneda también tiene dos caras. Por un lado, en esto que hemos mencionado, no tenemos ninguna intención de ser como nuestros padres, pero hay muchísimos asuntos más en los que sí. Recuerda que Dios le dijo a Josué: “Moisés está muerto, levántate y sigue.” Fácil para Dios, pero para Josué, es como que toda su vida se murió. Todo lo que tú conoces, está muerto.

Debía estar a puro lamento, Josué. Y llega Dios y le dice que deje de llorisquear y salga al frente porque ahora está a cargo. ¿Amorosísimo, Dios, verdad? Le dijo que levantara a esta generación con pretensión de cruce y que penetrara. Que la generación de Moisés no tenía ese potencial. Moisés no fue levantado para entrar. Y te lo voy a comprobar.

El Nuevo Testamento dice que se escribieron todas estas cosas, para que nosotros no estemos murmurando ahora que nos toca entrar. Para que no cometamos los mismos errores. Hubo ejemplos de lascivia, rebelión, legalismo, manipulación, control, espíritu fariseo, pero en esta fase, no tenemos ninguna intención de repetirlas. Oídos sordos a la palabra de Dios. Un mensaje de Dios, ocupa a una persona por más de tres meses, sólo para obedecerlo.

En la mayoría de los lugares se lo pasan de fiesta en fiesta. ¡Todos los fines de semana están de fiesta! Si asistes a una conferencia de alguien que trae una palabra fresca, cierta, ungida y revelada, esa conferencia te mantiene ocupado por lo menos cinco meses. Sin embargo, hay otro lado de la moneda. Vamos a verlo en el Salmo 78. Aquí los padres se gozan.

(Salmo 78: 1) = Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

(2) Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,(3) Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron. (Aquí vemos a padres que supieron transmitir a sus hijos las verdades de Dios, algo que esta generación en su gran mayoría, no está haciendo. Repito: siempre está de fiesta, pero no comunica ni a sus familiares las razones o motivos fundamentales de esas fiestas.

(4) No las encubrieron a sus hijos, (Estos padres tenían muy en claro lo que era el traspaso generacional. Por eso es que la mayoría de esos padres adultos, tienen la mayoría de sus familiares sirviendo al Señor, mientras que nuestra generación no lo está haciendo. Algo que no hemos aprendido, todavía, ellos hicieron bien) Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo.

Eso hacían esos padres. No les contaban cuentos de Blanca Nieves y los Siete Enanitos, la Cenicienta o Hansel y Gretel contra la bruja malévola. Tampoco tenían Play Station, juegos de video o dibujos por la tele. Ellos les contaban las maravillas que Dios había hecho ese día con ellos. Y, aunque esos niños no pusieran nada en práctica en ese momento, en algún instante esos relatos llegaban a esas memorias y activaban vidas desperdiciadas.

(5) El estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres. Que la notificasen a sus hijos; (6) Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

Ellos tenían unción generacional. El error de la iglesia carismática es que se levanta un nuevo mover, y cuando se muere la gente que lo promulgó, todo vuelve al principio como si jamás hubiera existido. Por eso digo que esta moneda tiene dos lados. Por una parte, hay cosas en las que no tenemos ninguna intención de ser iguales. Pero, en otras, hace rato que deberías haberte puesto los zapatos de papá.

(7) A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos,

De hecho, es notorio que tenemos una responsabilidad doble de proyectar historia profética. La generación del siglo veintiuno está investigando historia profética, para que de aquí en más, cada movimiento deba ser evaluado, meditado y calculado. Esa es la mentalidad que Dios quiere penetrar. De identificar todo aquello que pudo glorificar a Dios, y repetirlo. Y también identificar todas las cosas que no agradaron, y echarlas abajo.

Por ejemplo, los padres te dejaron a ti el mover de la fe. Todo lo de la fe, no es malo. Es imposible agradar a Dios sin fe. Fe, fe penetrante. Muchos crecieron en aquel tiempo en donde se nos decía que éramos cabeza y no cola. Y ninguno de ellos piensa que son cola. Aunque se sientan cola, jamás te van a reconocer que lo son. Y no es un asunto de repetir eso como un papagayo. Se trata de no sentirte como cola y no vivir como cola.

Repite ese mandato. ¡Tú no eres cola! ¿Está claro? Papá…es que quiero ser zapatero… ¿Qué? ¿Zapatero? ¡Dueño de la tienda de zapatos vas a ser! Piensa grande. Porque eso es la fe, pensar grande. La fe entró en Canaán, con Caleb. Todos murieron en el desierto, pero Caleb tenía fe y entró. La fe es una de las mentalidades que entra. La fe es una de las características que penetra allá.

Positivo. Fe de rompimiento. Antes de que hubiera fe para nacer de nuevo, había fe para sojuzgar reinos. Por la fe Moisés rehusó las riquezas del mundo secular, para acceder al galardón que fue su llamado. O sea que, por la fe, Moisés rehusó a todo lo que el movimiento de la prosperidad te propone hoy. Porque esta fe, es superior a la fe de la prosperidad.

Moisés rechazó todo eso que muchos hoy no sólo no rechazan, sino que caminan kilómetros para buscarlo. Moisés rehusó a todo eso por acceder al galardón. Y ese galardón era, simplemente, el de recibir una unción fuerte de gobierno sobre las naciones. Y ese, fíjate, fue su único galardón, porque él no llegó ni siquiera a entrar. Por la fe sojuzgaron reinos, en Hebreos 11. Y eso fue mucho antes que hubiera fe para nacer de nuevo. La fe no es de ahora. Y la fe es buena, ¿Amén?

Principio segundo: una generación de gente de fuerza y perseverancia. Fuerza y perseverancia. Recuerda: todo lo que murió en el desierto, sólo dos mentalidades sobrevivieron. De todas las mentalidades que había, sólo dos depósitos de principios, prevalecieron. Dos estructuras pensantes vencieron el desierto. Dios dijo: todo lo que no tiene pacto, va a morir. Y dos estructuras pensantes, prevalecieron. Dos posiciones espirituales. Dos depósitos de principios. Dos estructuras; una es Josué, la otra es Caleb.

Todo murió, excepto esas dos mentalidades. Nada regreso al punto de partida, excepto esas dos mentalidades. Vamos a explotar lo que hay en las vidas de Josué y Caleb. Las otras diez mentalidades negativas de fuga y rapto, en vez de actividad terrenal, contagiaron al resto de la iglesia, y toda murió en el desierto, huyéndole a los gigantes de la tierra. Mira Caleb en Josué 14. Hay arrebatamiento, hay glorificación; lo que no hay es una fuga. Aquí nadie está huyendo. Los cobardes se vuelven a su casa. Dios no usa a los cobardes. Es más; los cobardes no entran, dice la Palabra.

(Josué 14: 10) = Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. 

(11) Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. 

(12) Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho. 

Caleb recibió a Hebrón. Hebrón es el lugar de compactación y unidad. La estructuración y la mentalidad de la estructura pensante de la generación que va a entrar, tiene una mente de unidad. Pasión persistente, duró cuarenta y cinco años con la misma fe, no menguó. Gente murió a su alrededor. Tuvo mil y unas oportunidades para decir que eso no funcionaba, que se le había muerto el pastor y tenía que volver a empezar. Todo el mundo se le cayó encima y él, igualmente, dijo: ¡Dame mi monte, hoy!

Nación persistente, poder de perseverancia. Dijo: tengo tanta fuerza para la guerra hoy, como ayer. Una generación de fuerza guerrera, que perdura. Tenía la habilidad de entrar y regresar vivo. No estoy hablando de la gente que entra y no sale. Es mucha la gente que comienza y no termina. Él tenía potencial de comenzar y de finalizar. ¡A los ochenta y cinco años! Fuerza arrolladora. Dijo: ¡Si Dios está conmigo, los saco corriendo!

Es una generación que tiene una fuerza que dice: Yo echaré de mi presencia a los gigantes de la tierra. No participo de la recesión, no participo de la grieta ideológica o de clases, no pertenezco a las peleas mediocres terrenales, ¡Yo pertenezco a otro Reino! Gente que puede vivir como reyes en tierra de gigantes. Enviado por Moisés. Mira el verso 11 una vez más, dice: Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Apóstol de Dios, enviado.

Gente enviada con comisión apostólica. Poder de gobernar en la iglesia de este siglo. Tenemos el segundo liderazgo, que es Josué, y lo vemos en el primer capítulo de su libro. Otros depósitos en su vida. Ustedes conocen ese texto no es necesario que lo lea. El verso 2, dice: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 

(3) Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. 

(4) Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. 

(5) Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 

(6) Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. (Esta es gente con precisión, no hacen las cosas de manera indolente).

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 

(9) Mira que te mando (Yo te mando, dice Dios. No son instituidos ni ordenados por hombres. Es Dios el que está al frente del asunto) que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. 

Indudablemente que lo que estamos viendo a partir de esto, es nuevos liderazgos con nuevas capacidades. Josué tiene, en primer término, poder de cruzar. Moisés no podía. En Deuteronomio, Moisés le rogó a Dios entrar, Dios lo mandó a callarse y a aceptar que no iba a entrar. Algo así, como: sube al monte, mira la tierra y muérete.

Pero a Josué le dice que tiene en sí el poder de cruzar, así que lo manda a tomar al pueblo y a cruzarlo. El verso 13 nos habla de entendimiento territorial. Dice: Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra. Él sabía que le pertenecía desde el Éufrates hasta acá, tenía entendimiento geográfico del poder de la unción que Dios le había dado. Iba a poder marcar el perímetro del Reino de Dios.

Gente que proféticamente camina estableciendo los perímetros del Reino, hoy, para que luego Dios pueda poseerlos mañana. El verso 15, dice: hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella.

Es indudable, nadie le iba a poder hacer frente a esta generación. Es una generación donde el temor de los reinos del mundo, siempre existe en su presencia. Por eso es que el verso 6 habla de repartir herencia. Vas a poder manifestar el botín, vas a poder repartir los depósitos alojados, van a tener la impartición de dones y activación de llamado, van a poner sus manos activando los dones en otros. Y van a alojar la herencia de los santos.

Ministerios alojados en el mundo del espíritu. Moisés fue de una generación itinerante, que vagó años en el desierto, no tenía posesión ni terreno, nunca lo tuvo. Nunca tuvieron herencia. Pero, la generación de Josué tendrá la habilidad de acomodar geografía espiritual. Nadie nos podrá hacer fuerza en contra.

Luego dice esfuérzate. Esfuérzate es una palabra que significa Endurece tu corazón. Y es la misma palabra que usa la Biblia cuando se refiere a Faraón y dice que endureció su corazón. Es decir que es una característica irresistiblemente comprometida. Nadie se doblega, no tienes punto de compra. No tienes precio, eres insobornable. ¿Cuánto vale eso, nada más que eso, en este tiempo y en estas tierras?

Fijo, paciente, impenetrable. Has creído en una verdad y la vives, la predicas, la impartes y nadie te compra. Agárrate firme y no sueltes jamás lo que Dios te dijo. El verso 9 dice que Dios estará contigo donde quiera que penetres. O sea que tenemos poder penetrante a los reinos del mundo.

Ahora bien; la combinación de estas dos mentalidades es un nivel superlativo, es un lujo. ¿Te imaginas a una gente con estas dos mentalidades? Fuerza para la guerra, poder para perseverar en el tiempo. Paciencia, pasión inamovible. La habilidad de entrar en los tiempos de Dios y de salir correctamente.

Poder para cruzar sobre cualquier obstáculo y en contra de cualquier imposibilidad. Tal cual cruzaron el Jordán. Entendimiento territorial. Dónde sí y dónde no. Manifestación de herencia y alojamiento de dones espirituales y un corazón comprometido e irresistiblemente impenetrable. Una gente así es peligrosísima.

Porque fueron las dos únicas mentalidades que sobrevivieron en el desierto. Fueron las únicas dos características que entraron en la tierra. No se trata de decir simplemente Caleb y Josué. ¿Qué tiene Caleb que pudo entrar y los demás no? ¿Qué tiene Josué que entró y los demás no? Esta estructura pensante les aprovechó para penetrar el movimiento de la Gracia al del Pacto.

Lo primero que ocurre cuando cruzas, es que dejan de llover milagros. ¡Se acabaron los milagritos! Y no me pongas esos ojos religiosos, que es bien cierto lo que te digo. No vas a poder recibir una bendición a gusto de un pastor, vas a tener que proclamar la tuya. ¡Estamos en esos tiempos!

Por último: esta generación tiene como característica esencial, su firma en la Palabra. Serán reconocidos por sabiduría en la Palabra. Creo que es Deuteronomio capítulo 4. Mira el versículo 23: Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido.

(24) Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso. 

(25) Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo; (26) yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. 

(27) Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová. 

(28) Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. 

(29) Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. 

(30) Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; (31) porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres. 

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junio 27, 2019 Néstor Martínez