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Tiempo de Entender Tu Muerte

Creo que ya hemos proclamado en muchas ocasiones, que Cristo murió por ti, y no en tu lugar. Hemos proclamado que lo que eventualmente murió en la cruz, fue nuestra naturaleza adámica. No obstante, para una gran mayoría, eso no pasa de ser algo que alguien dice y otro lo cree solo porque quien lo dice parece importante. No. No funciona así el Reino. Ahora vamos a recorrer la Biblia para comprobar eso. Así es como los hijos de Dios deben aprender, no simplemente “porque el hermano dijo”… o sea que vamos a conciliar y a ver cómo fue que, eso que sucedió en la cruz, ha pasado a ser nuestro. O sea: vamos a entender la salvación, a ver si verdaderamente está consumado todo.

(2 Timoteo 1: 8) = Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, (9) quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (10) pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,

Dice: la inmortalidad del evangelio. Nota que el verdadero evangelio, carga en sí mismo, el potencial de la inmortalidad. No tiene casi nada que ver con ese que escuchamos predicar durante tanto tiempo en la mayoría de las iglesias llamadas cristianas. Lo que quiero decir es que, el verdadero evangelio, tiene el potencial de producir el fin. Dice ahí: el cual quitó la muerte, Algo que ya es un hecho, y sacó a luz, O sea: reveló. Existe, pero no es manifestado hasta que se revela. El verdadero evangelio te revela, saca a la luz lo que es vida e inmortalidad. El verdadero evangelio te va a enseñar como vencer la muerte. Esto, que parece ser un discurso nuevo en el marco de la predicación del evangelio es, sin embargo, apenas la punta de la lanza. Nada puede ocurrir hasta que alguien lo dice, lo predica, lo declara, lo decreta y lo pone por obra con autoridad de Reino.

Sucede que es el tiempo en que los hijos de Dios tenemos que revestirnos, ya estamos más que cansados de esta dimensión. Mientras la iglesia tradicional anda a gusto en el cuerpo, nosotros andamos disgustados con la caída. Estamos buscando la próxima dimensión en Dios. Él dice “redimid los tiempos” “apresurad los tiempos. Y te di esta palabra, para que veas que la palabra lleva consigo un intento mucho más profundo y gravitante que la salvación. La salvación incluye tres tiempos y tres dimensiones. La dimensión del espíritu, el alma y el cuerpo, ayer, hoy y mañana. Estamos siendo salvos. Con temor y temblor estamos trabajando en nuestra salvación. Si logramos reprogramar la computadora del viejo inquilino, veremos la revelación de nuestros cuerpos. Una es contingente de la otra, no viene automático.

Tú no puedes vivir como te da la gana, y esperar reinar con Cristo. Algunos creen que estarán dentro, y otros no. Algunos creen que estarán cerca, y otros no. Unos serán parte de la ciudad, otros andarán a la luz de ella. Nosotros queremos estar lo más cerca posible. Mi trabajo, como ministro, es la tarea de reconocer el núcleo, el epicentro. Por eso la creación gime, y espera la manifestación de los hijos de Dios. Ese es el mensaje inicial, desde el principio, buscando la gente que construya el arca de Noé, o sea: gente que construya un ministerio relativo para los tiempos, aunque seguramente nadie te va a ayudar, porque andarás construyendo un barco en un lugar en donde no hay ríos ni llueve jamás. Lo que quiero decir es que, lo que aquí estamos enseñando, no tiene nada que ver con lo que los demás están haciendo. Aparentemente, construyendo algo que no hace falta, pero que si no lo terminamos, cuando llegue la lluvia no se salva nadie. Ya Dios lo hace por ellos.

Fíjate que mientras los ignorantes son ignorantes, son nuestros enemigos. Sin embargo, es para ellos que construimos el arca. Es decir que estamos construyendo un arca para el mismo enemigo que nos quiere matar. Por su propia ignorancia tiene recelo y desconfianza respecto a la ayuda que le queremos brindar. Nosotros estamos igualmente produciendo un arca, un arca es un ministerio, un lugar en donde se pueda venir a aprender cómo debemos vivir en los tiempos finales. Nada que ver con templos ni fiestitas. Porque el evangelio que se les enseñó, es más que evidente que no les ayuda a prevalecer en estos tiempos de Reino. Durante años la iglesia estuvo entrenándose y preparándose para irse, no para pelear y prevalecer. Después para estar de fiesta cuando no había nada para festejar.  Cuando se pone el tiempo un poco más oscuro de lo que ellos esperaban, entonces es cuando ya no saben más qué hacer. A la verdad, una gran mayoría de evangélicos tradicionales, no esperaba estar aquí, hoy. Se imaginaban raptados hace rato. Por eso quiero ir ahora a la carta a los Efesios, capítulo 2,. No te olvides, estamos hablando de conciliar debidamente lo que se ha logrado en la cruz.

(Efesios 2: 1) = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

Podrías decir tranquilamente, en este momento: ¡Claro! ¡Ya estoy muerto! Y fíjate que para Dios, muerte no es lo mismo que es para el hombre. Dios no pierde a nadie. Para Dios no existe la muerte, somos espíritus eternos. Tú dejas de ver al cuerpo, pero el espíritu vuelve a Dios. O sea que Dios no llora la muerte de nadie, el que la llora eres tú, que te quedas. A veces le pedimos a Dios que sienta lástima por algo o por alguien, como la sentimos nosotros. ¡No funciona! Dios no se mueve por lástima, se mueve por fe. Dios ama con su voluntad, no con sus emociones. Él decide amar, y ama. Él dice que muerte es una condición mental que ocurre cuando estamos separados o destituidos del tiempo y ámbito de Dios, por causa de pecados e iniquidades. Cuando estábamos muertos, nos dio vida juntamente con Él. Si él se condujera por emociones, ninguno de nosotros sería ni salvo ni perdonados.

(2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (Sean salvos o no salvos) (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, (Y es importante ver que carne, en el Nuevo Testamento, no es el cuerpo, es una mentalidad de accionar a partir de los dictados del alma, y te lo explica) haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, (Aquí está clarito. Carne tiene que ver con pensamientos, no con el cuerpo) y éramos por naturaleza (Atención: dice Éramos, éramos) hijos de ira, lo mismo que los demás. (Si hoy son hijos de ira, ya no son por naturaleza, sino por malcriados, por rebeldes. Y no siempre necesitan liberación, hay veces que lo que necesitan son dos golpes en sus nalgas. ¡Es que tú no entiendes! ¡Cuánto yo era pequeño…! Eras. Éramos. Esa persona murió. Nueva criatura eres, las cosas viejas pasaron, he aquí, todas son hechas nuevas. Eso no es tu pasado, eso es tener memoria de tu anterior inquilino. ¿Sabes qué? Si vivimos de esa memoria, seremos desastres humanos…

Porque ese, en todo caso, no es tu pasado. Es el pasado del que antes vivía allí donde ahora vives tú, santo hijo del Dios viviente. Toda tu calidad de vida de creyente depende de entender esto. Esto es fundamental, porque si no entendemos desde donde empezamos, ¿Cómo podremos saber hacia donde vamos a terminar? ¡Estamos hablando de la cruz! Entiende esto, nosotros somos el mismo hombre, pero lavados. Adán, en cambio, era inlavable, no se podía limpiar. Él no estaba manchado por fuera, era su naturaleza la que estaba manchada. Adán no tenía sanidad para pagar el pecado él. ¡No hubiera estado tan mal, dirían algunos! Pecamos y después… ¡Borrón y cuenta nueva! ¿Pero qué cuenta nueva si todos los días llenan la pizarra!? (4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5). aun estando nosotros muertos (Escucha bien esto: estábamos muertos) en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), (6). y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar…

Escucha; hablar de sentarse, es hablar de una posición de completamiento. Nadie puede sentarse si no termina, primero, lo que haya venido a hacer. Sin embargo Dios dice: para que el cristiano comience a vivir la vida de un cristiano, primero se tiene que sentar. O sea: se trabaja desde una posición de completamiento. No se trata de preocuparnos. ¿Quién de ustedes puede añadir a su estatura un codo, por preocupación? Nadie.

Considerad los lirios, que no trabajan ni se preocupan. Sin embargo están revestidos con más gloria. ¡Ahí está el detalle! Lo único que va a tener más gloria que Salomón, es el último templo, y ese somos nosotros. ¿Y cómo es la cosa? Está comparando a los lirios contigo. Te está diciendo que la forma de obtener la gloria postrera, no es con preocupación ni trabajando. ¿Quién de ustedes puede agradar, preocupándose o trabajando en todo el ambiente religioso, haciendo tantos sacrificios carnales para impresionar a Dios?

Entonces nos da el secreto y nos dice: considera los lirios… ¿Cómo crecen los lirios? Mira tu hijo, si lo tienes. ¿El hace algo para crecer o crece porque así tiene que ser? Aprende: el crecimiento es algo que te acontece, no es algo que tú haces. Los lirios crecen porque absorben nutrientes de la tierra donde están plantados. Y con el mismo procedimiento es que nosotros crecemos. Absorbiendo entendimiento y en donde hemos sido colocados. Mientras más entiendes, más manifiestas. El hombre manifiesta lo que entiende ser. Ya yo soy perfecto, pero sólo puedo manifestar la perfección que Él tiene. Me sentó. Dios no te puede dar dominio sobre la tierra, a ti, sin primero sentarte sobre todo lo que la tierra debe ser.

O sea: nosotros estamos acá abajo, luchando contra potestades y demonios, cuando en realidad estamos por encima de los demonios, pero como según el hombre piensa, el hombre es… Y así nos pasamos la vida a las patadas contra lo que ya está vencido. …en los lugares celestiales con Cristo Jesús, (La preposición correcta, ahí, es EN Cristo Jesús. Quizás suene igual, pero es una preposición que denota posición. En Cristo Jesús. Otra palabra para la palabra muerte, es la palabra neckros. Se usa metafóricamente, destituido de la vida que reconoce a Dios, por causa de pecado. Dice el Señor que nos colocó en lugares celestes. Y esto es ser tú. ¡Pero hermano! ¿Y entonces el cielo? Ah, no sé, ahí arriba está. Lo que sucede es que la morada de Dios no se llama cielo; lo que pasa que en español, por falta de palabras, sigue siendo cielo. Estamos hablando de una morada de Dios, no de una nube. Dios mora en los ouranos, no es las niphas, que son las nubes. Ni en las de más abajo, ni en las de más arriba ni en las del infinito, tampoco.

Nos dejó sentados en lugares celestiales. Y eso es importante, porque la Palabra dice que estamos bendecidos con toda bendición en ese mismo lugar. En otro lugar dice que estamos sentados por sobre toda potestad, también en ese lugar. En lugares celestiales, de eso hablo. Y en otro dice que la multiforme sabiduría de Dios será dada a conocer ahora por la iglesia, a los principados y potestades, también en el mismo lugar, o sea: en lugares celestes. Efesios 6 nos dice que nuestra guerra no es contra carne y sangre, sino contra huestes de maldad, o sea, espirituales, otra vez en lugares celestes. Es decir que toda esta actividad es en este lugar. Sin embargo, tu y yo hemos participado de todas esas actividades, sin salir de la tierra. ¿Cómo es que para una cosa lo tenemos bien lejos, y para otra lo tenemos tan cerca? La guerra que tu tienes siempre te persigue aquí, en el planeta, no tienes que salir para ninguna parte. En Juan 3:3 dice: Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

La palabra de nuevo, aquí, es el original griego anothen, y significa de arriba, o desde el comienzo, o de un lugar más alto. Y la palabra alto se refiere a calidad, no a elevación. El que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. O sea: el que no nace de nuevo, no entiende ni comprende el mover espiritual. Y el verso 6, dice: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. La palabra espíritu, es pneuma. Y en español, está la “E” en mayúsculas la primera vez, y en minúsculas la segunda vez. Sin embargo, la palabra es la misma. Claro, el teólogo que tradujo la Biblia en aquel tiempo, jamás pudo creer que nosotros estemos hechos de lo mismo que está hecho Dios. Por eso dice el griego, que lo que es espíritu, es espíritu. O sea, si naciste del espíritu, naciste de lo que es el espíritu. ¿Y qué es espíritu? Una esencia que carece de materia. Pero posee el poder de conocimiento, deseo, decisión y acción.

El espíritu eres tú, y vives dentro de la materia. Pneuma, una esencia que carece de materia, pero que sin embargo posee el asiento de poder y conocimiento, deseos, decisión y acción. La palabra celestes, es la palabra epouranios, y significa asiento de poder eterno, morada de Dios, Se usa para designar origen o naturaleza. Cuando yo digo esto es celeste, estoy diciendo de qué está hecho, o de donde proviene. No donde está. La palabra muy parecida es cielos, o ouranos. Es el asiento o fuente. Y cuando digo asiento, me refiero a origen de donde emana. El asiento o el orden de las cosas eternas y perfectas. En ocasiones, celestes es usado como una preposición primaria. Es una superposición de tiempo, lugar y orden. De distribución o descanso. Ouranos. Asiento de gozo, poder o toda eternidad. Cielos, es una dimensión donde todo lo perfecto y eterno, nace. Ocupa el mismo lugar que el mundo físico. Es la otra dimensión. Arriba o abajo. Cielos, morada de Dios.

Ellos están en el mundo, pero yo no. Yo estoy en ouranos; ellos están en el mundo sanguíneo. Yo nací de nuevo, ellos no. Yo soy el primogénito desde Adán. Ellos todavía están en Adán. Ellos todavía van a morir, yo no muero más. Ellos han caído, yo no. Su naturaleza es pecaminosa, la mía no lo es. Dios nos sentó en ese lugar. No solamente nos puso, nos sentó. O sea que no hay jornada ahí adentro, tampoco. Nos sentó en una posición terminada. La vamos manifestando según la entendemos. Es considerar los lirios. Y recuerda, no es tratar de entender, es entender. El sacerdocio que fue excluido por estar contaminado, no fue excluido por no hacer algo, sino porque no entendían algo. Juan 3, ahí mismo, versículo 13: Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. Está parado en la tierra, y está diciendo que está en el cielo. ¿Cuántos están viendo que no es cuestión de andar buscándole cinco patas al gato? Hoy vemos al espíritu enemigo más opositor y uno de los más peligrosos para la obra de Cristo sobre la tierra: el espíritu de religiosidad. Cuando Jesús el Salvador vino a la tierra fue este espíritu el que más se le opuso y el que más se levantaba en contra de Jesús.

Tenemos que averiguar dónde estamos sentados, porque ahí nos dejó Cristo en el principio de toda la cosa. Si no entendemos donde empezamos, no vamos a poder saber en qué y en donde terminamos. Pero si sabemos dónde estamos y quiénes somos, el destino es más cierto que lo que mucha gente cree. Hay gente todos los días por ahí afuera celebrando no sé que cosa, mientras acá, nosotros simplemente estamos creando un fin, que la gente ni se ha enterado. Dice (Gal 4:25) que la Jerusalén de arriba, es la madre de todos nosotros. Y la palabra arriba, es la palabra Fuente, u origen. Es la que nos dio a luz, pero nadie subió a ninguna parte a nacer. ¿Cuántos de ustedes han nacido de arriba? De acuerdo; ¿Y cuantos subieron por alguna escalera o treparon a alguna clase de cielo raro, para nacer? Entonces, ¿Cómo es que naciste de arriba? Nacimos de un orden de vida superior. Empezamos a vivir ahora, con un principio de vida superior al que teníamos. El conjunto de principios que hoy gobiernan nuestra vida, es superior al conjunto de principios que antes la gobernaban.

Y este conjunto, está diseñado para trascender el mundo. Estamos diseñados para vivir en la tierra, pero desde este nivel, no del anterior. Estando en este nivel, trascendemos los problemas terrenales, donde las circunstancias ya no dictan nuestras vidas. Esa es la diferencia. Cuando nacemos de nuevo, trascendemos el mundo. ¿Si lo entiendes? ¡Claro! Porque según el hombre piensa, el hombre es. Lo que yo quiero enseñarte es como es que estamos aquí, para que puedas trascender el mundo. ¿Cómo puedes atravesar tus crisis? Es en base a lo que has entendido, no en base a un esfuerzo carnal. En ciertos niveles de crisis, el esfuerzo carnal no vale de nada. Tiene que ser un entendimiento que viene de adentro. Es una gracia, no algo que tú has comprado. Es ahí donde están nuestras bendiciones. Es ahí donde está nuestra guerra. Es ahí donde está la sabiduría. Es ahí donde está el enemigo. Y nosotros estamos sentados ahí, pero encima de él.  Mira Efesios capítulo 1

(Efesios 1: 17) =  para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, (19) y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; (¿Dónde nos sentó? Sobre)

(Efesios 2: 6) = y juntamente con él (Con Cristo) nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, (O sea que si Él está por encima, nosotros también. Ahora escucha. Mientras que para ti, el llegar a lugares celestiales, solo se consigue por medio de una levitación literal de la tierra. Entonces, para ti que crees eso, todo el tiempo en el que tú vives literalmente sobre la tierra, Satanás estará sobre ti. Porque para que Satanás esté debajo de tus pies, tienes que creer que estás en lugares celestiales, ahora. O sea que, en verdad, no es que bajamos a Satanás; Satanás está abajo desde hace muchísimo tiempo, o desde siempre. Lo que necesitamos es elevarnos nosotros a nuestra posición correcta. Nosotros vamos arriba, y ahí nos colocó Cristo, nos sacó de un lugar y nos puso en otro, pero nos dejó la computadora. Y como nosotros estábamos acostumbrados a vivir por la computadora, ni cuenta nos dimos que Él se fue.

Eso es lo que está pasando. Que la iglesia, por tantos años proclamó que Cristo salva y Cristo sana, pero nadie, pero nadie te explicó que lo creímos por fe, porque algo aconteció en esta vida. Fuimos cambiados, nacimos de nuevo. No podemos negar nuestra experiencia, pero tampoco podemos vivirla plenamente, porque no entendemos como. Entonces, hemos expresado, en el nombre de Cristo, algo mediocre, que es inferior a lo que Cristo nos dejó como herencia. Por eso creamos religión, para cubrir todos los huecos que no podíamos explicar. Y dice ahí, en el verso 6: Juntamente con él nos resucitó. La palabra, allí, es sunegeiro. La raíz Sun, denota unión con, que incluye las propiedades o composición de. O sea que es una unión con alguien, no por cercanía ni por parentela, sino porque estamos hechos de lo mismo. Era la oración de Cristo. Que ellos sean uno con nosotros, como yo soy contigo. Que si me has visto a mí, ya has visto al Padre. Se le contestó la oración en la salvación. Cuando él fue y preparó el lugar, el lugar que él preparó en la cruz, es Cristos, Emmanuel, el único lugar en donde los hombres y Dios, pueden morar juntos. Volvió a hacer que el ámbito de Dios, el Gan, fuera disponible para el hombre. Y en Cristo, Dios y los hombres pueden morar juntos. Cristo es el huerto. En Cristo Jesús, Dios y los hombres moran juntos. Hay sólo una salvación. En la tierra hay dos hombres, no mil. Dos. El primer adán, y el último Adán. El primer hombre, el segundo hombre. ¿Y todos los hombres que hubieron entre Adán y Jesús? Son extensiones del primero. Esa es tu muerte. Y no es física, es espiritual. Y no es tiempo de finales, es tiempo de comienzos. ¿Vamos? Voy en la misma dirección, ¿Quieres acompañarme?

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enero 24, 2021 Néstor Martínez