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Dios; ¡No te Detengas!

 

Hay mucha gente estudiosa que busca semejanzas respecto a determinados temas en el Antiguo y Nuevo Testamento, pero se da de narices con un problema. En el Nuevo Testamento, hay un solo libro que se puede considerar histórico, que es el Libro de los Hechos.

De allí quiero extraer algo de un relato que ocurrió más o menos en el año 49, aproximadamente en el año 49, en Jerusalén. En este capítulo, se describe un concilio que hubo en Jerusalén, para tratar un tema muy delicado.

(Hechos 15: 1) = Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.

(2) Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

(3) Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos.

(4) Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.

(5) Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, (Nota este detalle: dice que eran algunos de la secta de los fariseos que habían creído), se levantaron diciendo: es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.

Qué interesante es que Lucas toma especial cuidado en añadir, en su relato, que estos “hermanos”, habían sido antiguamente fariseos, y estaban exigiendo a los que se estaban convirtiendo a la fe, sin ser judíos, que se circuncidaran.

(Verso 6) = Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.

¿Cuál es el primer problema que se trata en el primer concilio de Jerusalén? Básicamente se trata de lo que dice en el versículo 1. Se trata de ver si era necesario que los convertidos que no eran judíos, deban o no deban circuncidarse y, de manera indirecta, guardar la ley de Moisés.

Ese era el tema. Un asunto más que complicado, te diré. Noten ustedes que ya se había armado un debate, se generó una polémica, hubieron discusiones previas. Dice claramente como Pablo y Bernabé, que formaban  parte de un equipo, tuvieron que discutir con otros hermanos, respecto a este tema.

Pero noten también que, los que más pedían la circuncisión de los nuevos convertidos gentiles, eran gente que, en el pasado, habían sido fariseos. Aquí entra un tema bastante delicado. Los fariseos, que en contrario de lo que nos han enseñado por años, era un título de elogio, y no sinónimo de hipocresía como lo entendemos ahora, era gente que estudiaba profundamente la ley y como consecuencia de ello recibía ese título.

No eran sacerdotes, como muchos suponen, eran fariseos. Y de hecho, tuvieron varios encontronazos, diferencias y discusiones los sacerdotes con los fariseos, por muchos puntos en los que no coincidían, ya fuera en la mismísima ley como en los ritos pre establecidos.

Ahora bien: ¿Cuál era el problema de los fariseos? El problema más grave que tenían los fariseos, era lo que ellos conocían. Qué terrible que es que, lo que hoy día nosotros conocemos, se convierta en un estorbo para lo que Dios nos quiere entregar.

Y en esto tengo la obligación de ser muy claro, porque no tengo dudas que muchos de los que hoy me están escuchando están un tanto shockeados, por causa de que lo que oyen, en muchos puntos, contradice absolutamente lo que han aprendido y hasta enseñado por años.

El gran problema de los fariseos era que ellos ponían sus ojos en lo que Dios había hablado, pero perdían de vista lo que Dios estaba hablando en ese momento. Ustedes van a darse cuenta que Jesús utiliza algunas expresiones que, por la pobreza que tiene nuestro idioma español, no logramos apreciarlas.

Por ejemplo: Jesús dice en repetidos lugares, Oyeron que fue dicho, más yo les digo ahora. Jesús mismo trata este tema. Está diciendo que él sabe perfectamente que ellos han escuchado eso que saben, pero es muy importante que puedan escuchar lo que el Padre está diciendo hoy.

En segundo término, vemos que Pablo dice con mucha precisión, de que En parte vemos, y en parte conocemos; en parte profetizamos. Tú debes tener en cuenta que siempre sobre en toda tu espalda, va a haber dibujada una letra “A”.

¿Y por qué una “A”? Porque toda la vida vamos a ser Aprendices. Nuestra vida nunca va a llegar a un punto donde ya no necesitemos aprender. Estoy utilizando una palabra griega que no termina de gustarme demasiado: aprender.

En todo caso, si lo prefieres, puedo cambiar esa “A” por una “D”. Porque somos Discípulos toda la vida. El gran problema de ciertos liderazgos que de alguna manera está en contra de las cosas que aquí se dicen o se enseñan, no es que se trate de mala gente o gente con corazón duro; es que ellos se han quedado en que lo que ellos saben, es lo único que existe.

Hay una pregunta que yo a menudo me hago y que supongo que también se la deben hacer aquellos que aman de verdad al Señor, que pretenden servirlo con excelencia y que desean no torcerse en lo más mínimo en sus caminos: ¿Estoy creyendo lo correcto, hoy?

Es muy importante, por ese motivo, lo que Pablo reflexiona. Él dice: Miren, yo prosigo a ver si logro agarrar lo que estoy persiguiendo. He sido perfecto, pero sé que debo ser perfeccionado más. La pregunta, es esta: Lo que tú tienes hoy de Dios, ¿Es todo lo que Él te tenía que entregar en tu vida?

Esa es la pregunta. Lo que tú tienes hoy de Dios, lo que tú sabes, lo que tú conoces de Dios, ¿Es todo lo que Él tiene para ti en esta vida? Si crees que sí, que lo que sabes y conoces es todo lo que Dios tiene para darte, puedes decir que ya no hay nadie que deba enseñarte nada, porque tienes todo lo que Dios tenía para darte. Punto y aparte.

Y es respetable tu posición y nadie tiene por qué ofenderte, ni injuriarte por ella. Yo, en lo personal, tengo más que claro que todavía no he visto todo lo que Él tiene para darme, que me falta muchísimo. Y eso pasa ser un factor de ansiedad porque el tiempo pasa.

El gran problema de los fariseos fue que ellos llegaron a aceptar que el conocimiento de Dios, ya estaba cerrado. Ya nos dio todo el equipaje que tenemos que llevar, ya no hay nada nuevo que Dios quiera decirte. Lo que quiso decir, lo dijo ya a través de Moisés y se terminó.

Entonces, en el resto de nuestras vidas, lo único que a nosotros nos quedaría sería estudiar lo que Moisés dijo. Y listo, eso es todo. ¿Para qué hacernos problemas? Vamos una vez por semana a la iglesia, escuchamos lo que el pastor nos dice respecto a algo que dijo Moisés y se acabó, hasta el domingo que viene si Dios quiere.

Y hoy, aunque te parezca mentira, tenemos a otro grupo de fariseos modernos, que cree que el Espíritu Santo dejó de hablar después de lo que vemos en Hechos. Esa es otra forma de fariseísmo. ¡Dios no nos puede decir nada nuevo! ¡Ya todo fue dicho! ¡Si es nuevo, no es bueno!

¿Sabes que he escuchado en algunos lugares de esta clase de gente? He escuchado decir que, si Dios hubiera querido hablarnos por su Espíritu, no hubiera mandado que se escribiera la palabra. Y que la Biblia está para que no necesitemos de otra cosa.

Si tengo que decirte lo que creo, creo que ese es un pensamiento peligroso y engañoso. ¿Qué pasa, entonces, con ese grupo de hermanos, bien intencionados? Ellos tratan, que los que recién se estaban convirtiendo, también pasen por la circuncisión.

¿Por qué? ¡Porque ellos fueron circuncidados! De acuerdo, está bien, la circuncisión fue un diseño del Antiguo Pacto, pero: ¿Te das cuenta lo delicado que es no darte cuenta en qué momento cambiamos de pacto? ¿Te das cuenta lo delicado que es tratar de vivir en pleno siglo veintiuno, con una palabra del siglo diecinueve?

Todo se está moviendo. El gran terremoto que sacudió a Nepal, movió a toda la India por tres metros. ¡Se ha movido todo el continente! ¡Tres metros, no dos centímetros! ¡Tres metros! ¡En un minuto! ¿Y tú sigues pensando que todo lo que sabes es lo absoluto, todo lo que está ahí?

Ese es el gran problema del fariseísmo, que genera orgullo. Te deja en una posición de comodidad, ya no necesitas buscar que Dios te hable, porque Él ya habló. Ya no necesitas clamar para que Dios te revele algo, porque ya lo que tenía que revelarte, ya te lo reveló.

Y en el proceso, nos volvemos consumidores de libros, de videos, de escuelas, de clínicas, de materiales, de prédicas, y todo está muy bueno. Pero perdemos de vista lo que Dios quiere decirnos de manera particular. Y es un error, porque ninguna escuela va a cumplir el rol que Dios tiene para mí en lo particular y en lo privado.

Los hermanos se confrontan en el primer siglo, en el año 49 o 50, con este problema. ¿Qué hacemos con los que son gentiles? Fíjate que mientras la iglesia era propiedad de los judíos, todo estaba bien. Pero cuando empiezan a aparecer personas como Cornelio y otros tantos, hay un tremendo problema.

Ellos no tienen ni idea de quien era Moisés, Abraham o David, ¡No lo saben! Aun el evangelio que tienen que presentarles, porque si tú escuchas la prédica de Pedro en Hechos 2, él dice: hermanos, ustedes saben cómo Dios envió a David, y… ¡Claro, eran judíos!

Ahora bien: siéntate con gente que no es judía, y dile: bueno, cómo tú sabes, David fue levantado por Dios. Y te mirarán y te dirán: oye: ¿Quién era David? ¡El hijo de Isaí! ¿No recuerdas? ¿Isaí? ¿Quién es Isaí? Y no te sonrías, lo pondré ahora en un contexto latinoamericano: ¿Qué sabías tú, que hoy me estás escuchando, del Antiguo Testamento, antes de conocer al Señor? ¿Qué sabías? Alguna historieta de la creación y punto.

Algunos clásicos más de Hollywood que de la Biblia: El diluvio, Adán comiendo la manzana, la ballena tragándose a Jonás, David y Goliat, Sansón, El Mar Rojo, ¿Quién olvida “Los Diez Mandamientos” con Charlton Heston? ¿Y de Isaías? ¿Y de Samuel? Nada.

¿Te das cuenta que cuando nos sumergimos en Dios, lo queramos o no, adquirimos una cultura distinta en cuanto a nuestra historia? Ahí entiendes que nuestra historia no empezó cuando el hombre prehistórico llegó a Sudamérica, nuestra historia empezó en otra parte. Y de repente algunas cosas empezaron a tener sentido.

La gente que escucha el evangelio después de Cornelio, era gente así. Hay algo que sigue siendo asombroso aún con el paso de los años y los estudios, sermones y mensajes. Cornelio sabía que iba a visitarlo uno de los discípulos, porque un ángel se lo dijo.

Resulta ser, parece, que Israel no tenía los derechos reservados para con los ángeles. Porque los judíos pensaban, y también creían, que la Ley era la Ley de Israel, que Dios era el Dios de Israel y que los ángeles eran los guardianes de Israel.

Pero resulta que un ángel fue a hablar con Cornelio, y no tuvo ningún problema en aparecerse en su casa y decirle viene un hombre, quédate tranquilo. Pero Pedro sí tuvo problemas al entrar allí. Literalmente se tuvo que tropezar y casi caer para entrar, porque si no, no entraba.

Porque culturalmente, él no aceptaba que un romano pudiera ser salvo. ¡Eso es lo bueno de que los ángeles no tengan la cultura humana!  ¿Cómo resuelven ese asunto que venimos estudiando, aquellos hermanos?

(Verso 7) = Y después de mucha discusión, (¡Ah! ¿No fue fácil, eh? Después de mucha discusión, dice) Pedro se levantó y les dijo: varones hermanos, (a Pedro, no te olvides, lo estaban presionando feo los de la circuncisión), vosotros sabéis como ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca palabra del evangelio y creyesen.

Eso pasó en hechos 10. Él fue el primero, hasta donde sabemos, que va a predicarle a alguien que no era judío. Yo quiero que entiendas bien esta escena: la situación está más que caldeada, así que es notorio que Pedro tiene que atreverse y decir algo.

(8) Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; (¡Claro! El Espíritu Santo cayó después de la tremenda predicación de Pedro en la casa de Cornelio!) (9) y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

(10) Ahora, pues, ¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

¡Qué sabiduría! ¡Qué humildad! ¿Cómo vamos a obligarlos a circuncidarse y a guardar la ley, si ninguno de los que estamos aquí hemos podido guardarla? ¡Qué humildad, este hombre!

 (11) Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos.

(12)Entones toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles.

(13) Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: varones hermanos, oídme.

(14) Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.

(15) Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: (16) Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, (17) para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, (18) dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.

¿Te das cuenta ahora para qué sirve la Escritura? Sirve para entender lo que él está haciendo. Es como quien está armando un motor que acaba de ser reparado y encuentra una pieza que no sabe dónde colocarla. ¿Tienes el manual? Sí. Tráemelo, quiero ver dónde va esto.

Esa es la palabra. La palabra, es la que va a dar testimonio de. Por eso Jesús decía que la palabra, la ley, daba testimonio de Él. ¿De qué es lo que da testimonio la palabra hoy día? De lo que el Espíritu está diciendo y haciendo.

¡Qué tremendo como Santiago usa la palabra para respaldar lo que el Espíritu Santo estaba haciendo! Y miren, hace referencia a un texto que está en Isaías 45. Isaías vivió quinientos años antes de todo esto. ¡Ya lo vio! ¡Levantaré esto entre los gentiles! Y estamos discutiendo si debemos o no debemos.

(19) Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, (20) sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.

(21) Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.

(22) Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé; a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; (23) y escribir por conducto de ellos: los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud.

(24) Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, (25) nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, (26) hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

(27) Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo.

(28) Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: (29) que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas sí os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

(30) Así, pues, los que fueron enviados descendieron a Antioquía, y reuniendo a la congregación, entregaron la carta; (31) habiendo leído la cual, se regocijaron por la consolación.

(32) Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.

(33) Y pasando algún tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos, para volver a aquellos que los habían enviado.

(34) Más a Silas le pareció bien el quedarse allí.

(35) Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos.

La verdad es que está muy bueno el relato de este incidente. Qué manera de resolver las cosas. ¿Cuál fue la conclusión del concilio? No poner tropiezo a la gente. Claro que, a pesar de eso, ellos les piden que cumplan algunas ordenanzas. ¿Notan ustedes que hay un claro equilibrio, allí?

Y llevan una carta de conclusiones. Y a esa carta la llevan a la iglesia, para que sea leída allí y, de esa manera, no se olvide ningún detalle. Ahora bien; ¿Esta, es una reforma? Sí. Es una pequeña reforma. Esa fue la gran discusión. Ese fue un tema que dividió la iglesia en ese momento. La pregunta, era: ¿Qué hacemos con los gentiles y la Ley?

¿Y se resolvió? Sí, se resolvió. ¿Volvieron a tener conflicto con eso? No. O sea: los de la circuncisión, algunos siguieron con su libreto, pero ya la iglesia había zanjado esto, y quedó un documento escrito al respecto.

¡Qué bueno sería poder hacer esto, hoy? Pero no se puede en este momento. ¿Por qué? Porque a diferencia de la iglesia Católica, que tiene un Papa, la iglesia evangélica tiene miles de papas. ¿Por qué? Porque no tenemos, en nuestra intención de escapar del diseño correcto, una imagen de autoridad que todos reconozcan y también nosotros reconozcamos.

Entonces, esto genera que no podamos resolver las cosas. Esta aparente resolución de esta primera crisis en Jerusalén, y ahora viene la parte oscura, no duró mucho tiempo. La iglesia, en ese tiempo, empieza a crecer muy rápido.

En cuestión de pocos años, ellos están en casi toda Europa, en el norte de África, y en gran parte de Asia. Ellos no tenían el vínculo de comunicación y tecnología que tenemos hoy. Un viaje, eran dos años. No era algo pequeño.

Entonces, se genera algo bien interesante que podría explicar bien brevemente, para poder entender luego la crisis que se genera. Dado lo extenso de la geografía, se empiezan a armar dos centros geográficos, se empiezan a levantar dos lugares geográficamente muy fuertes.

Uno, es Antioquía, y el otro es Alejandría. Por ejemplo: Pablo, hace de Antioquía su cuartel general. Antioquía está en Siria. El otro lugar, es Alejandría. Estos dos lugares, enviaban equipos apostólicos a muchos lugares. Iban y volvían. De hecho, el relato que leímos, termina diciendo que volvieron a los que le enviaron.

¿Adónde vuelve Pablo? Vuelve a Antioquía. Recuerden que en Antioquía fue el primer lugar en donde les dijeron cristianos a los hermanos. Históricamente, podríamos decir que el primer núcleo de la iglesia, fue Antioquía. No fue Jerusalén.

Jerusalén, lamentablemente, aunque los apóstoles se quedaron mucho tiempo allá, a pesar de eso, nunca fue convertida. Y esto cumple mucho lo que Jesús mismo dijo de Jerusalén, cuando en el Monte de los Olvidos, lloró frente a la ciudad.

Hay algo que tiene como labor principal, matar a los profetas. Y estoy hablando en términos espirituales, obviamente. Se trata de lo que normalmente llamaríamos como religiosidad. No te olvides que la religiosidad es sumamente cruel y opera activamente en la iglesia.

Por estos factores y porque no supieron reconocer el día de su visitación, Jerusalén, es que Dios saca a Jerusalén de la ecuación. No me verás más, hasta que digas: bendito el que viene en el nombre del Señor. Es muy importante entender el tiempo en el que estamos viviendo.

Nuestras decisiones sólo tienen sentido cuando son oportunas. Porque en algún momento, dicho simbólicamente o no, te van a poner contra la pared, y ahí tú deberás tomar algunas decisiones muy serias. No es fácil, que nadie te lo venda como tal.

Al pasar los años, si recorremos el reloj del tiempo, estos dos lugares, Antioquía de Siria y Alejandría, van a producir una cantidad de teólogos. Después de Pablo, después de Juan. Por ejemplo: Antioquía, produce hombres muy prominentes, como Pablo de Samasota, Luciano de Antioquía, el famoso predicador Juan Crisóstomo, el famoso Nestoriano, que genera toda una controversia por sus enseñanzas.

Todas estas personas, salieron de este núcleo que es Antioquía. La otra escuela que es Alejandría, va a producir teólogos como Clemente de Alejandría, Orígenes, Atanasio, Cirilo de Alejandría, todos ellos salieron de ese núcleo: la iglesia de Alejandría.

Alejandría fue una ciudad muy importante, fue fundada por Alejandro Magno. Por eso se llamaba Alejandría. Y fue considerada una cuna cultural por muchísimos años. El gran problema, y esto es de alguna manera lo que consideramos de fondo de la apostasía, es que paulatinamente, esta puerta abierta a los gentiles, provocó que también entraran al seno de la iglesia, gente que tenía una mentalidad griega y un corazón cristiano.

¿Cómo se puede explicar esto? De la misma manera que ese fariseo que está hablando en el concilio de Jerusalén. Él era creyente de corazón, pero tenía una mente farisea, judía. Y estaba diciendo que ellos debían cumplir las ordenanzas.

¡Un momento! ¿Es posible que tu corazón esté en un lado y tu mente en otro? Yo creo que todo es posible. Normalmente, el corazón va a trabajar de acuerdo con la mente y la mente con el corazón. Y no se ve esa disociación, no se ve esa bipolaridad. Pero en la parte práctica, se nota.

Entonces, ¿Qué sucede? Ya para la época de Juan, ha entrado a la iglesia y muy fuerte, el primer enemigo, el Gnosticismo. El Gnosticismo negaba que Cristo hubiera venido en la carne. No voy a entrar en detalles porque no es el tema, pero es más profundo que eso.

Pero el pensamiento griego, nunca fue extirpado por completo de la iglesia. Hasta el día de hoy. Antioquía. La característica, por ejemplo, de Juan Crisóstomo, de Luciano de Antioquía, de Pablo de Samosata, de Teodoro, de Nestorio y de toda esta gente, estaba en el hecho de que ellos negaban la interpretación alegórica de la Escritura.

Ellos decían que tenían que descubrir la intención del escritor de los textos bíblicos, y no necesariamente entender el texto. En suma, ellos sostenían que teníamos que entender lo que esa persona había querido decir y no lo que había escrito.

No hagas que esto que te dije te pase por el costado, piensa por un momento y haz trabajar tus neuronas. Cada una de estas dos ciudades, van generando una escuela. Es algo que por inercia se produce. Tienen un estilo.

El estilo de la iglesia de Antioquía, giraba en torno a descubrir lo que se quiso decir, y se mete al terreno alegórico. ¿Qué significa? ¿Qué quiso decir? El fruto más notable de esta escuela, es que ellos producen lo que hoy día llamamos Cristología.

Ellos explotan mucho este tema. Para los que no están demasiado familiarizados con estos términos, tengo que aclarar que Cristología es ni más ni menos que el estudio de Cristo. Esta escuela, la de Antioquía, tenía la tendencia de enfatizar la humanidad de Cristo, muchísimo, y permitieron una muy débil conexión entre las dos naturalezas.

Siempre se generó un problema en este punto: ¿Cristo era Dios, o era hombre? A esta escuela, a la de Antioquía, entra un pensamiento aristotélico muy fuerte. ¿Cuál era la característica de Aristóteles? El racionalismo. Hay mucha influencia de dos exponentes griegos en todo esto. Uno es Aristóteles y el otro es Platón.

El sello de Aristóteles, es el cultivo de la razón. Y esta iglesia comienza a girar el volante mucho hacia ese lado. Por el otro lado, la escuela de Alejandría, enfatizaba mucho la divinidad de Cristo. Ellos tenían una visión más unificada de Cristo: hombre y Dios.

Dado que la humanidad de Jesús era menos distinguible que su divinidad, en esta escuela, por tradición, la mención de un Dios que sufre mucho en la cruz, encuentra aceptación. Pero no es tan así en la escuela de Antioquía.

Esta aparente diferencia, tan pequeña, es como estar en una ruta y que el GPS te dice que tienes que salir a tu derecha, pero tú no sales a tu derecha y sigues derecho. Al pasar los kilómetros, la distancia se va aumentando. Al principio fue una salida, pero media hora después, tú estás a medio centenar de kilómetros desviado de tu punto de destino.

Ahora bien; el pensamiento griego, en esencia, es un veneno que se metió en lo que llamamos “el cuerpo de Cristo”, disfrazado de cultura. Y nunca ha podido ser extirpado plenamente. Para decirlo con mayor claridad: uno de los grandes desafíos de una reforma, es poder erradicar la estructura griega dentro de la mentalidad cristiana.

Quiero resumirlo para que lo entiendas, porque hablar de Grecia y su influencia, sería para una serie de estudios específicos y muy densos y extensos sobre el tema. Por eso quiero compartirte un ejemplo bien fácil que escuché una vez y que seguramente todos vamos a entender.

Para los griegos, todo era parte del mundo espiritual. Ellos tenían dioses para todas y cada una de sus necesidades. Las estaciones climáticas: verano, otoño, invierno y primavera, eran diosas. Los días de la semana eran dioses. Los meses del año eran dioses. Todo, para ellos, eran dioses.

Hay un incidente muy interesante, en el que Pablo y Silas llegan a una ciudad llamada Listra, y de repente, a uno lo empiezan a llamar Júpiter, y al otro Hermes. Los consideraron dioses, porque vieron que ellos hacían milagros.

Tal es así que trajeron un sacrificio a la puerta de donde ellos estaban enseñando y lo ejecutaron. Pablo dice que no pudo evitarlo. Quiero que vean qué fuerte que es esto. A Silas lo llamaron Hermes, y a Pablo lo llamaron Júpiter.

Ese es el pensamiento griego, es muy fuerte. Y así como en Grecia había un dios o una diosa para todo, también existen las que se llaman Las Nueve Musas. Las musas, en la mentalidad griega, son unas diosas menores, que tienen a su cargo el traer la inspiración del mundo de las ideas al mundo natural.

Entones, detrás de cada forma de arte, hay una musa. Hay una musa para la arquitectura, hay una musa par el dibujo, para la escultura, y también hay una musa para la música. De hecho, es tan fuerte esto, que la palabra Música, literalmente, es el nombre de una musa.

Entones pregunto: ¿Cómo podrá ser que nosotros, creyentes, hablemos de música cristiana? La palabra Música, es el nombre de una diosa. Claro, ahora nos metemos en un lindo problema, porque si no podemos usar la palabra música, ¿Qué palabra le damos?

No Melodía, fíjate, porque la melodía es una parte de la estructura musical; el ritmo es otro y la armonía es otro. Entonces melodía no puede ser, porque si dices melodía, estás hablando solamente de una parte de la estructura musical.

¿Sabes qué? ¡No existe una palabra que reemplace a la palabra música! Resulta, entonces, que la iglesia no tiene una palabra para identificar lo que es casi lo más común de cualquier culto. Tenemos que pedirle prestada a Grecia una palabra, para referirnos a eso.

¡Es un dilema, créeme! Se han consultado a eruditos judíos, para ver si ellos lograban determinar cómo se lo llamaba en la antigüedad. Porque no creemos que a los sonidos de la alabanza, David les haya llamado música. Sencillamente no lo creo.

Esto te deja algo muy grave en evidencia: que el setenta por ciento, aproximadamente, del vocabulario español, se deriva del griego. ¡El setenta por ciento! Hay todo un problema, hoy con los profetas. Porque un profeta, por nuevo que sea, sabe que el profeta gobierna hablando.

Y allí es donde te das cuenta que Grecia te debilita, prestándote palabras. Mira la sutileza de su trabajo. Cuando hablas de idolatría, tu agarras un ídolo y lo tiras abajo. ¡Listo! ¡Se acabó! Pregunto: ¿Cómo haces para tirar abajo una palabra? ¿Cómo tiras abajo una mentalidad?

¿Cómo tiras abajo el uso de un lenguaje? Hemos hablado así por años y años. Y están hablando así también nuestros hijos y nietos. ¿Cómo cambias eso? Los profetas de avanzada aseguran con muchísimo criterio y certeza que no es posible que hoy, ellos, en gobierno espiritual, estén hablando de música cristiana.

Eso quiere decir que, si no existe una palabra que la reemplace, tendremos que inventar una, pero no es posible que sigamos dependiendo de esta estructura griega. ¡Es absurdo! Los profetas saben muy bien que lo que ellos dicen, Dios se lo toma en serio. Ellos saben que sus palabras son las cosas que utiliza el cielo para edificar y son las que utiliza el infierno para destruir. Sus palabras. ¡Tus palabras!

Algunas cosas se han cambiado en ese sentido. En muchos lugares cristianos, ya no se habla de artistas, se habla de artesanos. La palabra no es artista, es artesano, pensando en términos del Antiguo Testamento. Artesano, ya está. Claro, mi duda ahora es: ¿Podrá haber artistas cristianos?

¡No! ¡No puede haber artistas cristianos! ¡Así como no puede haber ídolos evangélicos, así tampoco puede haber artistas cristianos! Y por lógica consecuencia, no puede haber, tampoco, música cristiana. O es música, o es cristiana.

Propongo terminar con esa hipocresía que asegura que algo es cristiano porque le añadieron dos versículos bíblicos. ¿Biblia es una materia en la universidad? ¿Biblia? Y cuando te aplazan en la materia Biblia, ¿Eso significa que ya no eres salvo?

¿Qué significa tener un excelente o distinguido, que te memorizaste los ciento cincuenta salmos? La enseñanza es una cosa muy seria. Porque el eje de la enseñanza, es el sonido, es el hablar. El peso de las materias no puede ser matemáticas, porque eso genera mentalidad griega.

Tiene que ser el lenguaje. Porque así es como el hebreo aprendía, a través del lenguaje. Es la palabra, el ejercicio de la palabra. Es el ejercicio de la creación de palabras, la composición de textos. Porque eso es lo que puede hacer que tú llegues a conectarte con Dios y con su Espíritu Santo.

Dios no te habla con aritmética, te habla con palabras. ¡No tienes ni la menor idea lo que significa tratar de salirse de las tremendas estructuras griegas en las que la mayoría de nosotros ha sido formada! Pregunto: ¿Alguien cree, entre nosotros, que va a poder levantar una generación nueva, con la ayuda de Grecia? ¡Nos está minando por dentro!

El libro más lleno de composiciones sonoras, es Salmos. Su nombre original, es Salterio. Salterio es un instrumento. ¿Quién sabe cómo era un salterio? ¿Tú puedes llamarle a lo que es música, salterio? No, no puedes llamarlo así. Es miserable, pero no tenemos una palabra sustituta. ¿Arte sonoro? Eufemismo. Sigue siendo griego.

Ahí es donde entran los apóstoles. Los apóstoles son las personas que les ponen nombres a las cosas que no tienen nombre. Son gente de autoridad, que entiende perfectamente esto que te estoy diciendo. ¿Y si no lo entiende y, por el contrario, se opone? Es un hombre a quien alguien le firmó un papel que dice apóstol. En el ámbito espiritual no hay registro de él.

Y cuidado que te he dado un solo y casi mínimo ejemplo: música. Podríamos hablar diez días de Grecia y su influencia y no concluiríamos. Necesitamos apóstoles, pero que tengan instalado un chip nuevo. Que hayan cambiado su manera de pensar.

No me expliquen esto desde Grecia. ¿Y qué es Grecia? Grecia es un monte, y ese monte se llama Olimpo. Y así como Sion es un monte, Grecia es otro monte. Y estos dos montes, se oponen. La teología, nació en el monte Olimpo.

Teología era el nombre que le daban a la disciplina que estudiaba a las religiones paganas. No soy teólogo, jamás lo seré, no lo quiero. Muchos que lo tienen, están desando quitárselo. Voy a decir algo muy crudo y quizás fuerte: no podemos santificar lo que nació podrido.

Pregunto: ¿qué pasa con esa persona que tiene un ministerio, que dice que es profeta, y que sigue produciendo música cristiana? Escucha: será músico, pero profeta no puede ser. No puede ser que no cambies el chip, hermano.

Tiene que haber algo diferente. Te vengo diciendo que vamos a entrar a un tiempo en el que vamos a ser confrontados en todo. Y cuando digo en todo, quiero decir exactamente eso: en todo. Y vamos a tener sólo dos opciones: hacer el cambio al diseño o quedarnos mordiendo nuestra vejez.

Pero ojo con esto: sabiendo que están siendo infieles. Es necesario meterse a solas con Dios y preguntarle a Él cómo se hace lo que debemos hacer. Personalmente, yo estoy convencido que esto sí que es guerra. Porque no te peleas solamente con los incrédulos de afuera. También te tiran con lo que tienen en sus manos los que se supone que están adentro.

Si tú tienes buena memoria sobre lo que has leído, recordarás que Daniel es uno de los pocos profetas que habla de Grecia. En el capítulo 8 del libro de Daniel, habla acerca del macho cabrío peludo que representa al reino de Grecia. ¿Recuerdas las visiones que él tiene?

En el capítulo 8 y verso 21, él describe esa visión y dice que ese era el primer rey. Ese es Alejandro Magno, que fue el primer rey griego célebre. ¿Te acuerdas de él?

(Daniel 8: 22) = Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él.

Ustedes saben que cuando él muere, muere a los treinta y tres años, muy joven, de una enfermedad contraída por causa de sus inmoralidades. Era homosexual y una cantidad de cosas más. Y este hombre muere y sus cuatro generales se dividen el imperio griego, que era inmenso.

Y esos son los cuatro cuernos que salen después que ese cuerno principal, es roto. En el capítulo 10, hay un pasaje muy impresionante cuando Daniel está orando por espacio de veintiún días, esperando por una respuesta que necesitaba de Dios. En el versículo 20, aparecer un ser excepcional, tremendo, que le lleva a Daniel la respuesta.

(Daniel 10: 20) = Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

Esto es muy particular. Grecia aparece en todo su esplendor, en el libro de Daniel. En oro pasaje dice que este pequeño cuerno que es Grecia, va a alzarse y expandirse a toda la tierra. Y dentro del sueño de Nabucodonosor y su imagen, Grecia pertenece al sector del vientre y los órganos reproductivos de esa imagen. Es decir, la parte que tiene la capacidad de multiplicarse.

En el capítulo 9 del libro de Zacarías, aparece el único registro del Antiguo Testamento, de diseño de victoria contra Grecia. Este texto es muy importante, porque es el único que tenemos como base de plataforma, para confrontar una guerra frontal contra Grecia.

Está en Zacarías 9. Y cuando hablo de Grecia, por favor, quiero que entiendas que Grecia significa tres cosas distintas: Por un lado, está Grecia como nación. Nadie ignora que Grecia, como nación, existe al día de la fecha.

Está reducida a una isla. Es mínima. El último reporte financiero de Grecia decía que el tratar de ayudar a Grecia, puede significar que toda la Comunidad Económica Europea se venga a pique. Y en estos momentos sigue habiendo dos posturas en Europa: dejarla a Grecia que salga a flote como pueda, o salvarla, a riesgo de que todas las economías de las naciones, se hunda.

Parecería ser que el sino espiritual la sigue sustentando, porque siendo una minúscula isla, hizo tambalear a Europa completa, financieramente hablando. La segunda cosa que es Grecia, es un espíritu. Es un sistema espiritual que nunca ha podido ser vencido definitivamente, y que tiene como objetivo minar la forma de pensar de los santos.

Y por otro lado, tenemos al príncipe de Grecia, que corresponde a dos cosas. Primero, a una autoridad gubernamental, o sea: a una persona que en algún momento era autoridad. Hoy día, Grecia ya no tiene más príncipes.

Pero también habla de una segunda cosa: es el ángel o el guardián que cuida Grecia, y que obviamente no es de Dios. Es un vigilante que trabaja para el enemigo. Tal cual lo que les he leído en Daniel. El ángel de Jehová dice: pero viene el príncipe de Grecia y peleará contra mí. Tres cosas.

Zacarías 9: 13) = Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.

Lo primero que quiero que notes, es que Grecia tiene hijos. Sion, también. Me pregunto cuántos hijos de Sion habrá allí, del otro lado, compartiendo conmigo todo esto. Espero que los de Grecia sean los menos.

Lo segundo, es el arma que se utiliza contra los hijos de Grecia. Utiliza a Judá y a Efraín. Te pido que no pienses como simple oveja, piensa como profeta. Judá, es alabanza, y Efraín es “doblemente fructífero”. Hay algo que Grecia aborrece terriblemente, porque no lo puede controlar: la adoración. Y lo segundo, la prosperidad.

Toda la vida, Grecia como nación, ha estado endeudada. Puedes hacer una mini-investigación práctica para sacarte las dudas. Investiga cuál es la deuda que tiene Israel como nación, y luego haz lo mismo con Grecia. No hay comparación.

Dice: entesaré a Judá como mi arco, y cargaré mi arco con Efraín. Efraín es la flecha, y Judá es el arco. Incitaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia. Guerra de hijos. Y le dice a Sion, te haré como espada de guerrero.

¡Qué tremendo! La religión se une a Grecia en su odio contra la adoración. ¿Has escuchado a hermanos de tu congregación quejarse al pastor por lo extenso que es el tiempo de alabanza y adoración? Bien; ahí tienes a un hijo de Grecia.

Todo hijo de Dios, todo hijo de Sion, si hay algo que ama profundamente en su corazón, es adorar a Dios. Por eso vengo diciendo a menudo que sólo los hijos pueden adorar. Y pueden adorar porque están muertos, ese es el punto.

No puede haber hijos vivos, todos los hijos están muertos. Ahora bien; cuando la adoración es lo que debe ser, es espontánea, es profética, es dirigida por el Espíritu, conecta de tal manera a los creyentes con el Padre, que todo lo que está pasando entre esa conexión, no se procesa mentalmente.

Por lo tanto, Grecia no puede manipularlo. La prosperidad, Efraín, doblemente fructífero, siempre es consecuencia de que la mano del Señor esté sobre alguien. Una cosa es el que tiene por su esfuerzo, y otra cosa es el que tiene porque Dios lo prosperó.

Si yo hago cien pastelitos con un costo de un peso cada uno y luego los vendo a tres pesos. Al final del día yo tengo trescientos pesos, de los cuales doscientos es mi ganancia. Eso no es prosperidad, eso es ganancia justa de tu trabajo y de tu esfuerzo durante ese día.

Pero si en tu pequeña cajita donde guardas las moneditas, de pronto aparecen quinientos pesos; y sumas, y revisas, y examinas y auditas, y vendiste los pastelitos a tres pesos y no te quedaste con el vuelto de nadie, pero hay doscientos pesos extra, esos doscientos pesos, son prosperidad.

Es la diferencia entre la ganancia, que es la consecuencia del trabajo honrado, del trabajo esforzado, y la prosperidad. La prosperidad es ese excedente impensado. Es algo que vino del cielo y no puedes computarlo en ningún rubro ni cuenta.

Entonces tú ibas a comprarte un auto de veinte mil dólares, porque es el ahorro que has hecho, pero el de la concesionaria, cuando llegas, te dice que para qué te vas a llevar ese de veinte que está un poco viejo, si está ese de veintisiete mil, en el mismo precio.

Eso es prosperidad. Este verano fuimos unos pocos días a un lugar de montañas muy hermoso de mi país. Contratamos un bungaló de un valor diario menor porque al que nos atraía por su belleza y comodidad, no llegábamos a poder pagarlo.

Cuando llegamos al lugar, la propietaria que no nos conocía y no es creyente decidió darnos el mejor, porque total, -nos dijo- están los dos desocupados y a mí me da lo mismo darles uno que el otro. Eso fue prosperidad. La diferencia entre lo contratado y lo disfrutado, fue prosperidad del Señor.

¿Notas, entonces, la diferencia entre ganancia comercial honesta y prosperidad divina? Bueno; esa parte, Grecia no la maneja. No lo procesa. ¿Por qué? Porque eso no es racional. ¡No puede ser! ¡No es lógico! Sí puede ser, porque el Reino no tiene lógica. Además, la lógica como ciencia, es un invento griego.

¿Por qué no puede ser? ¿Acaso Dios no puede hacer aparecer billetes si se le da la gana? ¿Acaso no puede esa dama desconocida, haberse despertado ese día con una gracia especial para mí? ¿Por qué me dices que no puede ser? ¿Hay para Dios algo imposible?

Hay un pasaje en Tito que se las trae. Pablo le escribe a Tito, y de paso te quiero decir algo: a Pablo no le caían bien los griegos. A Jesús, mucho tampoco, esa es la verdad. Claro, los creyentes genuinos que hoy hay en Grecia, está todo bien, no es con ellos, se sobreentiende.

(Tito 1: 12) = Uno de ellos, su propio profeta, (Este es un escritor griego) dijo: los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones, ociosos.

(13) Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, (14) no atendiendo a fábulas (Mentiras) judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

Es impresionante que aquí Pablo, a Tito, le escribe una carta apostólica, una cita de un pensador griego, que habla de los cretenses de esa forma tan contundente. Grecia también diseñó el sistema de gobierno que hoy día dirige las naciones, la democracia.

Grecia diseñó el modelo educativo que rige en casi todo el mundo, sólo se salvan algunas naciones asiáticas. China, entre ellas, que jamás le dio demasiada validez a los griegos. Es un imperio muy distinto. Además de todo esto, también te puedo mencionar al deporte, invento griego.

Puedo mencionar al entretenimiento, invento griego. En fin; la lista es muy grande. Yo te he explicado, brevemente, que estas dos escuelas, la de Antioquía y la de Alejandría, paulatinamente se van desviando del correcto Espíritu de Dios.

Muchos de los que llamamos Los Padres de la Iglesia, y estoy hablando de Orígenes, de Cirilo de Alejandría, del famoso Clemente, te estoy hablando justamente de Juan Crisóstomo, muchos de ellos escribieron cartas. Estoy hablando de gente que vivió en el año 150, 170, 200, 250, y fueron gente de Dios.

Pero, paulatinamente, empezaron a dar lugar a las estructuras griegas. Yo creo que en más de una ocasión podremos no estar de acuerdo en algo; ¿Sabes qué es lo que los griegos te piden hacer? Dicen: ¿Por qué no discutimos de este asunto?  Los hijos de Dios tienen otro sistema: ¿Por qué no le preguntamos al Señor?

Cada vez que tratan de llevar al terreno de la discusión, en realidad te llevan al ruedo griego. Cuando nuestro camino es simple. ¿Tú crees en el Espíritu Santo? Yo también. ¿Tú escuchas al Espíritu Santo? Yo también. ¿Por qué no oramos y le preguntamos y resolvemos esto?

Estoy convencido que el Goliat más grande que tenemos por delante en nuestra intención de producir reforma, es esto. Es Grecia. Tenemos en nuestro vocabulario tantas palabras que debemos cambiar. ¿Cuántas instituciones cristianas reciben el nombre de Academia? No sé cuántas, pero conozco.

¿Sabes qué? Academia viene del nombre de un militar griego llamado Academiu. Academia, de hecho, es una estructura griega. Alumno, término griego. A-lumen, sin luz.

¿Cuál era el concepto? De que el que no conocía, estaba ciego.  A-lumen, sin luz. ¿Existe, entonces, tal cosa como un alumno cristiano? Perdón; si son alumnos, A-lumen, no son cristianos. No pueden ser ciegos de conocimiento y ser cristianos. ¿Y cuál es la palabra correcta? Estudiante. Por ahora.

Parece algo pequeño, pero marca todo un perfil. Si tú que dices que eres profeta, no entiendes el peso de las palabras, estamos todos perdiendo el tiempo. ¡Usemos las palabras que queramos, total Dios sabe de qué estamos hablando! ¡Es que no se trata de eso!

Estamos rompiendo toda una estructura de años de tradición. Cientos de años hemos heredado esta forma de pensar y se expresa de la manera que hablamos. Eso debe cambiar. Porque hoy estamos hablando de adoración profética, ¿No es así? ¿Y por qué hablamos de adoración profética?

Nosotros, y cuando digo nosotros me estoy refiriendo a los más adultos, hemos crecido en Dios en dos conceptos: alabanza y adoración. Alabanza era el ritmo pegadizo y contagioso que nos hacía bailar el pasito en la iglesia que fuera, aún con saco y corbata.

Adoración, mientras tanto, era bajar los decibeles de los bafles y quedarnos con los ojos cerrados y las manos levantadas como en un éxtasis. No sé tú, yo crecí en ese ambiente. ¡Buenas noches, hermanos! ¡Vamos a empezar con tres canciones de alabanza y dos de adoración! Listo. Todos entendíamos eso.

Los más jóvenes, hoy, no es posible que tengan ese pensamiento. Ellos saben que no puede haber adoración, si no es profética. Hablo de los jóvenes que están adentro, claro, no de los que vienen todos los domingos de visita como espacio entre el fútbol y el boliche.

Adoración profética, dije. ¿Qué significa eso? Profética significa que es inspirada por el Espíritu Santo, inspirado por Dios. Claro, pero: si no es adoración profética, ¿Quién inspira esa adoración? Por eso es que la generación ungida que avanza, ya no puede aceptar que exista una adoración que no sea profética.

Por lo tanto, el añadido de “profético”, ya no existe para ellos. Cuando esa gente habla de adoración, se sobreentiende que es en el espíritu. ¿En qué otra cosa podría ser? De otro modo, no es adoración, es sólo momento de lentos, como en los boliches.

Se sobreentiende que cuando se dice adoración, tiene que ser en el espíritu. De otro modo, ¿En qué más podría ser? Pero nosotros somos la generación de transición; de la alabanza a la adoración y ahora a la adoración profética, ¿Verdad?

Creo que la nueva generación dará un paso muy importante hacia adelante, si llegan a un momento en donde sólo conciben una manera de adorar: en el Espíritu. Ahora, si ellos todavía pueden detectar las diferencias que hoy nosotros todavía percibimos, habremos fundido otra generación.

Porque eso significaría que estamos perdiendo a nuestra generación, hablo de la que viene detrás. ¿Por qué? Porque ellos se siguen peleando las cosas que nosotros ya peleamos. Entonces quedamos muy lejos de la idea de formar cultura.

Y lo peor es que ellos van a hacer lo mismo con sus hijos, con sus nietos. Entonces, claro; llega la duda: ¿En qué momento habrá esperanza para un mundo mejor, si es que seguimos transmitiendo esta lacra, este error, este desvío?

Es lo mismo que con la intercesión. Antes era simplemente oración. En la oración, nosotros le decíamos a Dios lo que él ya sabía: bendíceme, bendícelo, ayúdales, sálvalos. ¡Todo lo que Él ya sabía! Igual se lo decíamos, por las dudas.

Esa era la reunión de oración. Ahí fue donde pasamos a la intercesión. Pero luego eso nos quedó chico, entonces pasamos a la intercesión profética. Ahora déjame que te pregunte algo que quizás te suene tonto, pero no puedo evitarlo. Si no es profética, ¿La intercesión, será intercesión?

Yo creo que no. Pero la mayoría de los hombres de Dios al frente de todas las cosas, algunos de ellos pastores desde hace veinte años, tuvieron que ponerle el calificativo de “profético”, para distinguirlo de lo que antes se hacía. Está bien, pero la duda, es: ¿Tus hijos, van a tener que pasar por ese mismo valle?

Entonces me pregunto para qué se hacen tantos congresos, clínicas y escuelas especializadas, si la generación que viene va a tener que aprender todas estas cosas a los golpes, como las aprendimos nosotros. Esta es la crisis y en esto es en donde todos debemos ser confrontados.

¿Se entiende que esto es algo que comienza en la casa y no en el templo de la iglesia? ¿Se entiende que esto empieza en la familia y no en la congregación? ¿Y qué es un cambio inspirado por el Espíritu Santo y no por la idea unilateral de un hombre ordenado como pastor?

¿Habrá que volver a los himnarios? ¿Nadie podrá decirle algo nuevo y divino al Señor? Antes era todo bueno, o al menos lo parecía, porque todo estaba escrito. Es normal pasar a mitad de semana por alguna de las cientos de iglesias evangélicas que existen, y ver un letrero que anuncia el tema de la predicación del próximo domingo. ¡A cuatro días!

Eso es antigua cultura evangélica americana. ¿Qué rol le estarán dejando al que ellos mismos enseñan que es quien nos guía a toda verdad, el Espíritu Santo? ¿Sólo aceptar lo que los mini-astros de turno ya ha decidido? Sermón del domingo. Cultura americana. Elegir el sermón evita pérdida de tiempo.

¿Quieres saber si yo me congregaría en un lugar así? ¡No! ¡Dios me libre de eso! ¿Por qué? Ya pasé esa etapa. No retornaré a esas épocas, fueron. Si vamos a cambiar, vamos a cambiar todo, no partecitas. ¿Qué tal si tú le pones a tu auto tres ruedas de un tamaño y una de un tamaño menor? Andará chueco. Así andan miles de ministerios en este tiempo.

Han cambiado la predicación, pero no han cambiado la alabanza. Dicen estar renovados y reformados y todavía andan repartiendo himnarios en los bancos. Otros cambiaron la alabanza y lo que eran dulces melodías se convirtió en un batifondo monumental que amenaza con que los expulsen del vecindario. Pero luego oyes la predicación y adviertes que es una copia de un mensaje de Spurgeon.

¡Es muy fuerte una reforma de verdad! ¡Es un ataque directo a nuestra vanidad, a nuestro amor propio, a nuestra auto estima! ¡Porque cuando ya se suponía que yo debía estar entre el grupo de ancianos consejeros de la denominación como fuente de sabiduría, ahora resulta que tengo que volver a empezar de cero en la escuela primaria del evangelio!

Lo cierto es que la mayoría de nosotros, porque yo soy de los que creen que somos mayoría los que tenemos nuestros ojos espirituales abiertos, tenemos mantos de unción altamente poderosos y los tenemos allí, apilados uno sobre el otro en nuestros placares. ¡No los usamos!

Tenemos que ser conscientes de lo mucho que hemos cambiado todos nosotros en estos últimos cuatro o cinco años. Hablamos de adoración profética, hablamos de pharmakeia, hablamos de regiones de cautividad, hablamos de rechazo, cosas que la gran mayoría de la iglesia estructural no conoce ni ha visto jamás en sus enseñanzas básicas.

Aquí hablamos de ida y vuelta de la Reina del Cielo, de Babilonia, del espíritu de Grecia y nos manejamos con esas menciones con total costumbre, confianza y versatilidad. ¡Pero no te imaginas que todo eso para muchos cristianos fieles, sinceros y buenos, todavía es chino básico! Aunque hoy mucha gente estudia chino por cuestiones comerciales.

Entonces, la pregunta es: ¿Por qué no terminamos de dar el salto? ¿Sabes por qué? Por temor. Lamentablemente para muchos, la palabra dice con mucha claridad que los cobardes no heredarán el Reino. Entiendo que te tiemblen las piernas, a veces, porque es normal asustarse al ver adónde nos está arrinconando el Señor.

Y si tu ministerio es de los llamados grande, mucho más. Porque en ese caso, hay mucho más que perder. Es mi oración que todos ustedes puedan ver en su espíritu, la real dimensión de lo que significa una reforma, que por supuesto, va mucho más allá de una palabra formal.

Lo más sano, lo más natural, lo más atinado, lo más santo de este tiempo es, de alguna manera y sin irnos al otro extremo en exageraciones, poner en tela de juicio todo lo que sabemos. ¿Cuánto hace que yo y cientos de hermanos más venimos enseñando con fundamento bíblico que llamar Pastor al que comanda una iglesia es lo menos apropiado, y sin embargo casi nadie o muy pocos lo han modificado?

Nos sucede en esto como en muchas otras cosas. Tomamos una cosa que pensamos modificar, la guardamos para más adelante y nos olvidamos. Y luego seguimos como si nada hubiera pasado. Pero cuando nos presentamos delante de la gente pretendemos ser parte de una tremenda reforma.

Congregué durante mucho tiempo en una iglesia convencional, estructural y tradicional de la llamada área conservadora. Un día llegó el impacto de la renovación y el despertamiento. El pastor empezó predicar mensajes de renovación y reforma, pero después de diez años, la única reforma que aceptó cumplir fue la de cambiar un viejo piano de cola, por un moderno teclado. Y terminó ahí mismo su renovación.

Hoy debemos entender, todos los que de una u otra manera pensemos en ministrar algo para los hijos de Dios, que cada cosa que el Cielo nos dé, va a estar sujeta a auditoría. Y el Señor en algún momento nos va a preguntar qué hicimos con eso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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mayo 16, 2017 Néstor Martínez