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Derecho de Propiedad

En estos días tan complicados que nos toca vivir, no somos pocos los que tenemos una pregunta que, por poco o por mucho, a todos nos gira en nuestro cerebro. Independientemente de todos los errores y las falsificaciones hechas y quizás todavía por hacer, la iglesia tal como la conocemos, a una gran mayoría de nosotros nos ha traído hasta este lugar en el espíritu. Esa es una verdad inamovible. Podrán existir casos distintos o que no coincidan totalmente con esto, lo entiendo y lo acepto, pero en una gran mayoría, estoy absolutamente en certeza que ha sido así. Entonces la pregunta que casi automáticamente nos surge, es: ¿Por qué es que ha perdido o está perdiendo autoridad?

Concretamente: ¿Por qué perdimos la brújula? ¿Por qué ya no somos una respuesta pura, transparente y recomendable para cualquiera sin dudarlo? ¿Por qué cuando alguien acepta a Cristo delante de nosotros, nos cuesta tanto tiempo pensar y decidir si lo enviamos o no a alguna iglesia de las que conocemos? ¿Dónde están aquellas tremendas campañas donde los paralíticos se levantaban y andaban y los ciegos veían y corrían saltando de gozo y fervor? Muy cierto es que han existido fraudes de todos los colores, formas y armados. Fui periodista, fui entrenado para no comprar lo primero que me venden como espectacular, soy consciente y no me fanatizo, pero lo cierto es que también hubo milagros comprobables y legítimos.

¿Por qué ya no sucede más nada de eso? ¿Dónde está aquella unción tremenda que parecía aplastarte contra el piso? Sé que a algunos esto les podrá sonar a fantasía o propaganda, pero los que vivieron aquellos años 90 en mi país, saben muy bien que no miento ni exagero nada. ¿Por qué en las plataformas había, hasta antes de la pandemia, más shows, más luces, pero menos unción? ¿Qué pasa con los ministros que dicen tener los cinco ministerios y les falta liberar a los cautivos y ver los ciegos que son libres?

Entonces viendo esto nos preguntamos por qué Satanás ha avanzado tanto con relación a lo que no ha avanzado la iglesia. A eso no lo estoy inventando porque se me ocurra ahora hablar en contra de lo estructural o por resentimientos íntimos que yo pueda albergar en algún lugar oscuro de mi corazón. A esto lo digo porque a mi entender, es una irrestricta verdad. Y entre otras cosas que se pueden evaluar, yo creo que eso es porque él estuvo en ese lugar maravilloso en el momento preciso en el que Dios mismo establecía su diseño.

Y entonces él, que por ese tiempo todavía se lo conocía por Luzbel, pudo conseguirlo y llevarse una copia hacia su reino de tinieblas. Y él comenzó a colocar ese diseño en el mundo de las tinieblas, y así comenzó a ganar. A favor de la ignorancia y, -a esto también habrá que decirlo-, la comodidad de muchos cristianos, comenzó a ganar y a escalar posiciones. Porque ese diseño es una estrategia de Dios. Ese diseño es una brújula para el caminante. Ese diseño realmente es un mapa para que no te pierdas. Ese diseño es todo lo que Dios tiene para la tierra, para el ser humano, para tu matrimonio, para tu vida.

Y al perder nosotros la brújula y no entender los diseños de Dios, hemos caído víctimas de los diseños del diablo y hemos caído prisioneros de ese diseño de destrucción, de ruina, que te quita la identidad, que te quita quien eres, que te muestra una identidad que no es la tuya, que te hace creer que no vales nada, que prácticamente eres una porquería rescatada casi como extremo favor de un Dios que está dispuesto y preparado para cobrarte ese favor con creces si le fallas, que a través de la religión que ha venido sobre los altares, se ha tergiversado de tal modo el evangelio, que el espíritu de religión, un espíritu falso que viene exclusivamente a quitarte tu identidad, hoy por hoy todavía es figura central, mucho más que los hijos genuinos.

Fíjate y presa atención a este detalle que no es menor. Dentro de la propia iglesia te han quitado tu identidad de rey, por ejemplo, porque te aseguran que tú no puedes liberar, que no puedes entrar en guerra espiritual porque no eres el ministro principal, el pastor de la iglesia, que es el único que estaría autorizado por Dios para eso. Y si ese pastor no te autoriza a que lo hagas tú no te puedes mover porque estarías en desobediencia y entonces el diablo seguramente  te va a matar.

Entonces han empezado a romper los diseños de Dios, los antiguos, los originales, los que te dicen que, cuando Jesús se levantó al tercer día y dijo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra y por tanto vayan a hacer discípulos a todas las naciones, lo que hizo con esa declaración profética y real, (Real de Reino), fue transferirte Su autoridad y respaldarte en lo que hicieras en nombre de Su reino. Y te convirtieron en un oidor de la palabra de manera permanente, en un ser sin vida ni decisión simplemente porque las autoridades jerárquicas de tu grupo entendieron que convenía más o vaya uno a saber qué cosa levantar a otros que darte esa misión a ti, que eras el que tenías el llamado.

Y ahí mismo fue donde te quitaron el diseño donde dice: el que cree, en mi nombre echará fuera demonios. Porque el Espíritu vendrá sobre ustedes, y ustedes harán mayores cosas que las que yo hago. Ese es el diseño de él. El que cree hará todas esas cosas, no el que tiene una jerarquía o una credencial que lo rotula como tal o cual cosa dentro de la organización. El que cree. Sólo el que cree. Y por si esto fuera `pcp, lo concluye diciendo: ustedes harán mayores cosas que las que yo hice.

Escúchame. Jesús está hablando. ¡Jesús! ¡Y dice que haremos mayores cosas que las que Él hizo! ¿Te das cuenta quienes somos en Cristo? ¿Te das cuenta la calidad y la cualidad del nivel que tenemos en el mundo del espíritu? Ese es el diseño. El diseño es que nosotros iremos más lejos que lo que Él fue, cuando era hombre en la tierra. Harán mayores milagros que los que yo hice como hombre ungido en la tierra. No como Dios, como hombre ungido en la tierra. Porque sus milagros no fueron como Dios, fueron como hombre ungido. Mesías. Cristo. Jesús. Ustedes harán mayores cosas, en mi nombre. Ese es el diseño de Dios.

El diseño de Dios es el que te dice: levántate, porque ha llegado tu luz y ha venido el resplandor de su gloria. Y el conocimiento de Él llegará a ti, como las aguas cubren el mar. Porque aunque la tierra esté en oscuridad, tú andarás en luz. Y aunque en el mundo haya hambre, tú serás saciado. Y aunque en la tierra haya dolor, tú serás la esperanza de ella. Nunca jamás circunstancia natural alguna ha entorpecido o modificado un principio del plan de Dios. Eso tiene que ser grabado a fuego en las mentes y los corazones de todos los que aseguran a amar a Dios.

Despues dice:  Mi paz os dejo, mi paz os doy. No como el mundo la da, sino como yo se las doy. No se turbe vuestro corazón, ni tengas miedo. Ese es el diseño. No se trata de medicamentos peligrosos y gestores de fortunas de millonarios inescrupulosos, sino de una acto simple de amor donde alguien te entrega su paz a cambio de nada material, solo tu amor, tu fidelidad, tu honra, tu alabanza. Es necesario levantar guerreros santos en este tiempo, pero mucho más necesario es que, antes de levantarlos, se compruebe que tienen identidad. La identidad clara es clave.

¿Por qué? Porque cuando Satanás vino a Jesús, le dijo: si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Y él tenía hambre, y pudo haber cedido y caído en tentación y trampa, pero dijo: No, no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Y Satanás comenzó a recitarle versículos para confundirlo, pero Jesús tenía una identidad clara. Él sabía quien era. ¿Tú sabes quien eres? No interesa si a la hora de ir a la cruz no parecía ser el Hijo de Dios. Parecía, incluso, dice la Escritura, que hasta Dios había escondido su rostro de él, ya que todo el pecado, la mugre, la porquería y la asquerosidad pecaminosa del mundo había caído sobre él. Y hasta las enfermedades, todas, estaban en sus llagas en ese momento.

Así que por eso dice Isaías 53: No había en él hermosura ni buen parecer para desearlo. Era varón experimentado en quebrantos. Escondimos de él el rostro, y fue menospreciado. En ese momento, te puedo asegurar que Jesús no parecía el Hijo de Dios. En esa cruz, toda la maldición estaba sobre Él. Todo el pecado estaba sobre él. Entonces el infierno tomó cuerpos, mentes, voces y gritó: ¡Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz! Si eres profeta, di quien te golpeó.

El no respondió nada. Los hechos principales, más tarde, dieron una respuesta tan contundente que les costó la derrota definitiva a Satanás y a todos sus demonios. Lo que Jesús hizo en esa cruz, además de todo lo que ya sabemos porque se nos lo ha enseñado decenas de veces, fue confirmar y respaldar nuestra identidad. Eso es lo que nos hace miembros del Reino de Dios y portadores de sus diseños. Con eso en nosotros es que podemos decir como Él dijo: El Reino de los Cielos se ha acercado, arrepiéntanse. Ahora bien; que tú te atrevas o no te atrevas a hacerlo, ya no es un asunto ni un problema de Dios. Definitivamente, esa es tu exclusiva responsabilidad y no puedes ni podrás culpar a nadie si desobedeces.

Para ser esa clase de persona, lo primero que debes lograr, es recuperar tu auto estima, el respeto hacia ti mismo, tu identidad celestial. Porque supongo que estás enterado que tienes una identidad celestial, ¿Verdad? Y lo que sigue no es menos importante: tener respuestas precisas y concretas a las preguntas clásicas y tradicionales de siempre: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Por qué estoy en este planeta? ¿Por qué Dios me colocó en la tierra? Es más: ¿Por qué me colocó en este país en el que he nacido, y no en otro mejor o peor?  Esa es una muy buena auto pregunta que quizás te sea muy útil a la hora de decidir emigrar. Y hay otras que no lo son menos.

¿Por qué nací en el marco de la familia en que nací? ¿Cuál es el propósito de Dios para mi vida? Son preguntas que debes responderte antes de encarar la recuperación de una tierra que gime con dolores de parto, ¿Sabes por qué? Porque la tierra no fue hecha para el diablo. No fue creada para que el diablo la gobierne. Escucha, ¡Es dos más dos! Dios ha dicho: Mía es la tierra y su plenitud, ¿No es así? ¿Y quien hereda al Padre? Sus hijos. ¿De quien es la tierra, hoy, entonces? Nuestra. ¿Y por qué seguimos creyendo la mentira que nos asegura que es de Satanás?

¿Sabes algo? Mamón, que es el demonio que rige el tema del dinero y las riquezas, nada menos, será entregado a los hombres. Y él les asegura que si los hombres le sirven, él los hará ricos y famosos. Y eso es lo que han hecho muchos artistas, cantantes, deportistas de alta competición. Entregan sus vidas a los demonios para que ellos les den algo que ya es nuestro. No te creas que ciertas muertes no solamente trágicas, sino también truculentas, no tienen que ver con mala suerte o casualidades. Tiene que ver con la presencia de demonios activos en esas vidas. Y todo el planeta sabe que los demonios jamás llegan a tu vida para hacerte favores, sino para quedarse con ella, con tu vida.

Lo cierto es que Satanás ya no puede seguir ofreciendo lo que no le pertenece. Porque la Palabra dice que todo el oro y la plata del mundo, es de Dios. No es de Satanás. Mia es la plata y el oro del mundo, dice Jehová de los Ejércitos. Por eso Dios colocó riqueza en cada nación, y no para que un grupo de gente se abuse, se aproveche, la tome y ande en sus yates, mientras un pueblo entero sufre la miseria más profunda. Dios puso el oro y la plata en cada nación, para que cada uno de esos ciudadanos jamás mueran de hambre. Porque miles de años han pasado, y todavía la tierra sigue dando frutos.

Todavía lo que vestimos y lo que calzamos, sale de ella. Por lo tanto, en la tierra hay vida, en nuestro planeta hay vida, pero los seres humanos endemoniados, la están destruyendo, así de claro es lo que el mundo cree que es una locura. ¿Tú lo crees, o te agrada más la teoría de ellos? Por eso dice la Palabra que la tierra gime, gime mientras espera la manifestación de los hijos de luz. ¿Y que deberían hacer esos hijos en esa manifestación? Liberar a la tierra del yugo satánico y restaurar el diseño de Dios en ella, ese es nuestro trabajo, esa es nuestra Gran Comisión, no repartir tratados y cantar coritos en un salón. Eso puede sumar, pero lo de fondo es lo otro.

El diseño del enemigo en acción lo estamos viendo a diario. Y no me estoy refiriendo a la pandemia, eso casi que es secundario al lado de lo de fondo. Todos estamos preocupados por la cantidad de contagiados y muertos por el Covid y es lógico que lo estemos porque es importante, pero… ¿Alguien tiene idea de la cantidad de fetos y mujeres que mueren en clínicas clandestinas por abortos ilegales realizados en deplorables condiciones de asepsia? ¿O de la cantidad de niñas y niños pequeños que mueren o acarrean serios trastornos de toda índole para toda su vida a partir de las violaciones o los abusos que hacen con ellos los pedófilos de todo el mundo?

Y ni siquiera menciono lo que producen los subliminales infiltrados en los dibujos animados en apariencia inofensivos y hasta simpáticos. Eso, que a todas luces nos suena como inconcebible o aberrante, es posible a partir de la puesta en marcha y vigencia del diseño satánico que hoy está rigiendo en el planeta. Ejemplo: sabemos que los horóscopos son satánicos porque es adivinación, entonces no recurrimos a ellos. Pero si yo nací en un día de diciembre, ando por ahí diciendo que soy del signo de Capricornio. Y estoy ignorando que Capricornio es un demonio puesto ahí en ese mes por Satanás para influenciar negativamente en la vida de esos humanos odiados por él para perjudicarlo. Yo soy de Cristo, no de Capricornio.

Comencemos hoy a levantarnos, porque si queremos ir a la guerra, si queremos ir a la batalla, si queremos ver al mundo cambiar, nuestras familias cambiar, al Cuerpo de Cristo en la tierra cambiar, tendrás que ser un guerrero del Señor, una guerrera del Señor, y salir invicta cada noche y cada día, salir invicto de cada batalla, y cuando tu vida y tus finanzas prosperen como prospera tu alma, puedas decirles a los brujos que siempre van a perseguirte, que el Cristo que tú predicas es más grande que lo que ellos se imaginan, y que lo que el diablo les ha prometido a ellos es una mentira, sencilla y evidentemente, porque él no es dueño de nada.

Escúchame: Lo poco que maneja Satanás, es lo que le ha robado a los hijos de Dios que andaban abriendo reverendamente sus bocazas, distraídos, pero que nada de lo que hay en la tierra le pertenece, porque dice la Palabra que de Dios es la tierra y su plenitud. ¿Dice eso, verdad? Y que lo que Satanás les ofrece a sus servidores, que los tiene y muchos, en todos los niveles de la sociedad, no sólo donde hay pobrerío, es lo que les ha robado a los hijos de Dios que todavía no entendieron quiénes son en la tierra y de qué material están hechos, y qué es lo que son capaces de hacer en el nombre de Jesús, porque la religión les cegó el entendimiento y los ató.

Porque la religión los destruyó, y que tenga nombre de cristiana o evangélica, no te garantiza nada. Si no vive en ella el poder de Dios y no te enseña a ti quien eres y lo que te predican a los gritos desde los altares te quita el poder y la autoridad, y te desarma y te sienta en un banco a ser un parásito más de los tantos que a diario giraban alrededor de los liderazgos hasta que llegó la pandemia, y te meten en la cabeza el evangelio del terror y te aseguran que los que enseñan lo que la Biblia realmente dice están locos o son herejes, equivalen a esos ciegos que guían a ciegos, y ya sabes cómo termina esa historia.

Pero yo confío en que Dios te va a levantar, a vos, que eres tan anónimo y desconocido que nadie sabe de tu existencia, simplemente porque estás llorando de dolor por el pueblo de Dios, porque tu alma está sufriendo por causa de tantos brujos y hechiceros que son levantados como funcionarios importantes de los países, son levantados hasta de ministros por causa de la ignorancia y la carencia de discernimiento del pueblo. Esa es la causa del llanto fiel, sincero, arrepentido y honesto de tanta y tanta gente que entendió la verdad, que se sintió libre con ella, (Porque Cristo siempre ES libertad) y que hoy sin embargo no encuentra donde compartirla porque el sistema imperante lo margina y lo traba y obstaculiza.

Yo creo fielmente en levantar un Cuerpo de Cristo poderoso en Dios y no esa imagen casi raquítica y desnutrida que hasta hoy se había proyectado. La gente te veía ir a la iglesia los domingos y estaba tremendamente lejos de envidiarte y desear imitarte. Eso hubiera sucedido si te hubiera viso vivir con victoria y sin derrota. Creo que este es el tiempo de los nuevos Moisés, de los modernos Elías, de los flamantes David y de los siempre vigentes Pablo. Fíjate que Pablo murió en la mazmorra, pero este es nuestro tiempo de entregar su palabra genuina, para nosotros hoy no hay mazmorra, solo gente religiosa muy enojada, hasta enfurecida.

De aquellos antiguos pioneros, algunos fueron aserrados, otros fueron decapitados, pero Dios hoy ha preparado algo mayor para nosotros, y no para que seamos aserrados o decapitados, precisamente. Él ha preparado tiempos de gloria, de mayor unción, de mayor autoridad. El fuego del Espíritu es esta generación del Tercer Día, es la generación de la resurrección, la que está viendo lo que muchos quisieron ver, preparados para levantar un cuerpo que no se esconda detrás de dudosas profecías sacadas de noticias que escuchan por la televisión y no de la revelación del Espíritu. Los generales del Reino se están levantando, sólo debemos estar atentos para que no se vayan sin nosotros.

Es tiempo de recuperar nuestra verdadera identidad. No somos de ninguna manera lo que Satanás dice que somos. Somos lo que Dios dijo que somos. Nación santa, linaje escogido, pueblo elegido por Dios, eso somos. Somos lo que Dios ha prometido para nosotros y para todos los que le aman. Es tiempo en que los hijos del rey se levanten y entiendan que ese Rey nos está convocando a palacio, y allí nos dará directivas específicas, puntuales y precisas para pelear y ganar esta guerra. Y es por medio de ti que Él hará milagros y abrirá nuevos caminos. No sigas esperando la llegada de los famosos, tú eres famoso delante del Trono de Dios. Eso si eres obediente. Y si te quieren tentar con proposiciones ventajosas, respóndeles como Nehemías: No iré con ustedes porque tengo una misión que cumplir.

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septiembre 16, 2021 Néstor Martínez