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Caminando Con el Espíritu

(Mateo 3: 1) =  En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, (2) y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4: 17) =  Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 3: 2) = Y diciendo: arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4: 17) = Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 6: 9) =  Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

(10) Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Hágase tu voluntad, como en cielo, de igual manera aquí en Rosario, (Yo lo digo mencionando a la ciudad argentina donde vivo, tú puedes hacerlo con la que te corresponde).

Estos tres versículos tienen algo en común y es que hablan del Reino de Dios. Esa palabra, todavía en muchos de nuestros ambientes cristianos, es muy misteriosa a causa de los extremismos. Muchas veces la iglesia aborta la verdad por temor a lo desconocido.

DE allí que, conforme al ministerio que ha sido puesto en mis manos, quiero hoy traer un merismos, una clarificación, una división, una separación de lo que es Dios y lo que no es Dios con respecto a este tema. Y recuerda que estamos hablando de vida en el Espíritu.

La palabra Reino, tú ya lo sabes, es la palabra basileia. Es una palabra que significa lo siguiente: Dominio real, o sea: la influencia o el dominio que ejerce un rey. Es la esfera o la jurisdicción de ese dominio. Donde quiera que el rey ejerza su autoridad, es considerado su Reino. Si yo fuera rey de Rosario, mi reino se extendería hasta las fronteras donde se acaba la ciudad de Rosario. De ahí en adelante, es el reino de otro. El reino tuyo, en tu casa, termina donde empieza la cerca de tu vecino. La jurisdicción o el alcance del dominio de la persona encargada, es el Reino.

Entonces, aquí estamos viendo dos cosas. Una es el dominio de Dios, la influencia de Dios y otra es el alcance que tiene esa influencia, la jurisdicción. La segunda cosa a considerar, es el pueblo, porque un rey que no tiene un pueblo en su reino, no es rey. Un presidente que no tiene nación, no es presidente. Un gobernador que no tiene un pueblo, no tiene sobre quien gobernar. Es decir que el Reino, son aquellos que son sumisos al rey, o que responden a la influencia del dominio del rey.

O sea que un rey tiene un pueblo, un rey tiene una jurisdicción, un rey tiene influencia, y todo esto es considerado, Su Reino. Como consecuencia, nosotros venimos a ser parte del Reino de Dios. Y fíjate que la Palabra habla del Reino DE los cielos y no el Reino EN los cielos. Yo nací en un pequeño poblado del interior de Argentina llamado Rueda, pero hoy estoy viviendo en una enorme ciudad llamada Rosario. Entonces, yo soy DE rueda, pero estoy EN Rosario.

En términos espirituales, no estoy representando mi naturaleza terrenal, sino mi procedencia divina. Romanos 14:17 también nos dice que el Reino de Dios es Justicia, Paz y Gozo, EN el Espíritu. Ahora; la palabra espíritu, es una especie de palabra fantasma en la palabra. Porque la gente cuando piensa en el espíritu, piensa en un fantasma. Inconscientemente, esa es la imagen que tenemos del espíritu, que es un fantasma que posee las personas…

Escucha: el Espíritu de Dios, es Dios. Pero el Espíritu también es una esfera. Es la esfera eterna, es la esfera de donde todo lo natural proviene. Si se pudiera, con un cuchillo, rasgar la esfera natural, detrás de esa cortina, encontraríamos el mundo del espíritu. Yo soy espíritu, y estoy forrado de naturaleza. Yo vivo adentro. La silueta mía existe en el espíritu, aunque yo no tuviera un revestimiento para que tú puedas verme. La iglesia, la calle, todo está en el espíritu. Porque todo lo que se ve, proviene de lo que no se ve.

Ahora bien;: entendiendo entonces el Reino, tenemos que entender que habla de una dimensión, habla de un alcance, habla de un pueblo que responde a Dios, habla de la influencia del rey. La palabra dice: arrepentíos, porque la influencia de Dios; arrepentíos, porque la jurisdicción de Dios; arrepentíos, porque el pueblo de Dios; arrepentíos, porque la esfera de Dios, se ha acercado.

Y dice arrepentios. Y gramaticalmente, la palabra arrepentir, se divide en dos, arre, que es un prefijo, arre, pentir. Pentir es una palabra, arre es un prefijo. ¿Y qué cosa es un prefijo? Algo que se pone delante de una palabra, para expresar en qué tiempo está la palabra. Prefijo, es antes, y arre, significa volver. Es, por ejemplo, de donde sacamos la palabra Re-gresar. Volver atrás. Dar media vuelta y empezar de nuevo. O sea que arre, dice vuelve atrás.

La palabra pentir, significa ápice, topo, lugar alto, o la cima de la intelectualidad. La cima del intelecto. En otras palabras, ¿Qué está diciendo? Vuelve a colocar tu mente en el ápice en el cual fue creada. Vuelve a pensar, de la manera que fuiste creado a pensar. Lo que ocurre es que estamos programados para fluir de acuerdo con el sistema terrenal. Todo lo que aprendemos, viene por información. Pero la información, es dictada por la creación.

Un médico le dice a otro como vivir la vida, pero él tampoco sabe como vivir la suya. Entonces, cuando no sabemos nada, vamos a leer un libro que escribió uno que tiene problemas de lo mismo que escribió, y nadie sabe nada. Sí tu quieres saber qué está mal con el producto, tienes que ir al manufacturador. Si yo quiero saber qué le pasa a mi micrófono, tengo que ir a la casa que lo fabricó. Ellos lo hicieron, ellos lo conocen. Ellos saben.

Ahora, si a mi se me daña el micrófono y voy a preguntar que es lo que tiene a la fábrica de lavarropas, seguramente que no me darán una respuesta convincente. Siempre que tengas problema con un producto, deberás ir al que creó u originó el producto. Eso significa que tenemos que volver al origen. Y Cristo y Juan el Bautista, ambos dijeron: atiéndeme; la influencia de Dios, la dimensión espiritual, la jerarquía de Dios, ¡Está aquí!

¡Y yo quiero que tú fluyas en ella! Pero para ello, tú tienes que reprogramar tu mente. Tienes que pensar como pensaba Adán, antes de la caída. Tienes que pensar de acuerdo a como fuiste creado. Y para comprobar que estamos al revés, a nosotros se nos enseñó que primero están los que llegan primero, mientras que el Reino de Dios dice que los primeros son últimos. A nosotros nos enseñaron que si guardamos dinero en el banco con buenos intereses, nos haremos ricos, pero Cristo dice que si das, recibes.

Nosotros pensamos que el más grande es el que se trepa por encima de todo el mundo para llegar primero, pero Cristo dice que los que más se humillan son los que son exaltados. Es un Reino al revés, estamos programados de una manera al revés. Y ese es un problema, porque de una u otra manera, la influencia llegó, y lo vamos a ver en la palabra.

Llegó, pero todavía no sabemos fluir de acuerdo a lo que se dicta de esa esfera, porque estamos programados en la tierra. Y de ahí depende la victoria de unos y el fracaso de otros. Por eso algunos en diez años andan dando vueltas por el mundo, y otros en cuarenta años todavía no saben a qué fueron llamados.

Arrepentíos, es la palabra metanoneo en griego, y significa: un cambio de corazón hacia Dios. El cambio en la forma de operación mental, producido por un conocimiento revelado, que trae un punto de vista más sabio que el que llevábamos. Y ocasiona una reflexión, seguida por una acción. O sea que tú descubres algo que funciona mejor que lo que hacías, reflexionas en ello, y accionas correspondientemente. Por ejemplo: dos, más dos, más dos, es seis. Durante seis años de tu vida inicial, dos más dos, más dos, es seis.

Y luego te llega una señorita muy bonita, tú tienes como diez años, más o menos, y mientras tú que ya has aprendido a diferenciar entre los nenes y las nenas, miras embobado a tu nueva señorita, ella te dice que dos por tres, es seis. Y ahí es donde tú dices: ¡¡¡Herejía!!! Yo sé matemáticas, llevo seis años en el asunto. Dos, más dos, más dos, más dos, es seis. Dos por tres, no existe. Y así somos nosotros en la Biblia, también. ¡Es que no1 ¡Yo llevo veinte años haciendo esto! ¿Cómo puedes venir a decirme que hay otra cosa mejor? Es que dos por tres, es mejor que dos más dos, más dos, más dos; ¡Se llega más rápido! Y eso no anula a dos, más dos, más dos, sólo lo mejora.

Entonces vemos que, cuando la revelación llega a nuestra mente, decimos: ¡Pero que tontos! ¡Tanto palito que tuve que sumar! Así es que, desde hoy en adelante, cuando necesite llegar a seis, voy a usar la multiplicación. ¿Y qué se supone que he hecho al decir esto? ¡¡Me arrepentí!! No derramé ni una lágrima, ni se me torció la boca en una mueca fea, ni tuve que venir arrastrándome al altar, ni necesité que nadie me pusiera una mano en la cabeza. Por eso es que dice que la palabra liberta. Sólo cuando tù la recibes de esa manera.

Dispuestos a arrepentirnos, constantemente. Arrepentimiento es la forma de fluir con Dios. No es una mala palabra. Es buenísima. Yo todos los días me arrepiento, porque yo todos los días quiero saber más. Si te digo que no deberías ir a acostarte a dormir sin aprender algo nuevo, ¿Te sonaría como muy bueno o como religioso? Ahí tienes tu respuesta.

El dice: arrepentíos, porque el Reino de Dios se ha acercado. La frase “se ha acercado”, es la palabra eggizo, en griego. Y significa referente a espacio, acción ya completada, con resultados continuos. O sea: el Reino de Dios está, y progresivamente se va manifestando. Cuando Cristo dijo Venga Su Reino, la palabra venga, indica: manifiéstese progresivamente.

Tiene la implicación de cuando alguien infla un globo, y sopla, y sopla y el globo se va hinchando con el aire, y parece que va a estallar y se va a ir para el otro lado, bueno, así estaba el Reino de Dios cuando vino Cristo. Y de eso, ya han pasado largamente más de dos mil años.

Ahora bien; la palabra nos dice ahí mismo, en mateo 4 y versículo 23, que Cristo, comenzó a predicar el Reino de Dios, y dice: Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

A ver, ¿Qué evangelio dice que predicaba? El evangelio del Reino. Noten que Cristo comenzó predicando el evangelio del Reino, y lo último que hizo fue hablar con los discípulos, cuarenta días, acerca del Reino. Y eso es un poco engañoso, porque la revelación siempre ofende. Mira lo que te voy a decir. Cristo nunca predicó nada sobre nacer de nuevo. No está en la Biblia. Sólo un viejo que vino a hacerle una pregunta en una medianoche, y él se la contestó.

Y el viejo vino no porque quería saber qué es nacer de nuevo, sino que vino porque había visto el Reino. Vino porque en el fono de su corazón le gustaban esas manifestaciones. Y su pregunta era cómo era que él podía participar de ellas. Y entones es ahí donde él le dice: ¡Ah! ¡Tienes que nacer de nuevo! Si manifestamos el Reino, los observadores quieren entrar. Pero, si comprometemos o exigimos nacer de nuevo, sin manifestar el fruto de esa relación, nadie va a querer entrar.

Él nos envió a predicar el evangelio del Reino. Peo la palabra predicar, y aquí vuelve nuevamente la gramática a influir en la Biblia, es pre-dicar. Es anunciar de antemano. Él anunciaba de antemano, la caída de espíritus. La palabra dicar, significa: declarar la sustancia, la esencia, de ángeles caídos. Cristo anunció, cuando llegó, desde que comenzó su ministerio, la primera frase que sale de su boca, fue: cambia tu manera de pensar. Vuelve al ápice de tu creación. Comienza a fluir como Dios te creó para fluir, porque yo estoy anunciando que los que tienen dominio ahora, ya no lo van a tener. Está anunciando la caída de las potestades que dominaban.

(Colosenses 1: 13) =  el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, (Ojo; dice trasladado. ¿Cuántos saben que eso es pasado? ¿Cuántos saben que trasladado, está escrito en tiempo pasado? O sea: algo que ya ocurrió. Y nos ha trasladado, dice, al Reino.)

¡Pero no, hermano! ¡Es que yo estaba esperando que un día! ¡Basta! Ya te trasladó, lo dice aquí. ¿Por qué? Porque Reino, es formar parte de la influencia del rey. El Reino, es estar bajo la jurisdicción del rey. El Reino, son aquellos que fluyen de acuerdo con las leyes del Rey. El Reino, es todo aquel que está sometido bajo el Rey. El Reino, es la iglesia de Dios.

Claro está que, una parte del Reino, son ángeles que no son redimidos. O sea que eso me dice que el Reino incluye no solamente a los que son redimidos, sino también a otros seres que también responden a la palabra de Dios. Y mi ciudad tiene límites, la tuya también. ¡Pero la jurisdicción del Reino de Dios, no tiene límites! Todos los sitios geográficos conocidos y por conocerse, tienen límites, pero el Reino de Dios funciona en el cielo, funciona en la tierra, funciona en el infierno y en toda la tierra, donde quiera que tú abres la palabra de Dios, la influencia de Dios, funciona.

De hecho, entonces, no podemos limitar al Reino a una nube flotante. Si viajas en avión, vas a ir permanentemente por encima de todas las nubes, y no vas a ver mansión alguna por ahí. Ahora; ¿Qué significa que nos trasladó de la potestad? La potestad es el dominio o el derecho que tenían esos espíritus. O sea: habían espíritus que tenían derechos y potestad sobre nuestras vidas. Pero Cristo dijo que nos trasladó del derecho, que nos trasladó de ese dominio, y nos insertó en el dominio o en el Reino de su Hijo.

Somos personas naturales, espirituales forrados de naturaleza. Tenemos cuerpos para hacer contacto con la naturaleza. Y que conste, el cuerpo es interesante y muy importante. El cuerpo es tu pasaporte. Escucha bien: sin cuerpo, no tienes licencia para estar en la tierra. Espíritus sin cuerpo, no pueden habitar en la tierra. Es por eso que podemos echar a los demonios fuera. No me confundas carnalidad con carne. A la carne la necesitas. Cuando te dicen que estás en la carne, suena a exhortación fuerte, sin embargo es algo cierto. Si no estamos en la carne no existimos.

La potestad o el dominio de estos espíritus, operaba legalmente sobre nuestra vida, pero él nos trasladó del dominio y nos insertó en el dominio de Dios. La esfera espiritual, es la esfera invisible. La esfera natural, es la esfera visible. Nosotros vivimos en la visible, pero somos influenciados por la invisible. Nosotros estábamos aquí, influenciados por demonios que estaban allá, que tenían derecho a influenciar nuestra vida, porque cuando Adán cayó en el jardín, le cedió la potestad y el gobierno de la tierra a Satanás, lo cual lo convirtió a él en el príncipe de este siglo o sistema. El sistema de la tierra. ¿Te suena familiar esto, no?

Pero ahora, resulta ser que Cristo dice que hay otro sistema, hay otro rey, con otra legislación. Él tiene otra constitución, su sistema es distinto, y si tú cambias la manera de pensar, dice, puedes fluir conmigo. Sólo tenemos un problema: ¡Nos dejó acá! Él trasladó la influencia, pero no la localización. Entonces, al igual que estábamos aquí y Satanás invitaba a que hiciéramos lujuria, ese día lo hacíamos. Fornicación. Ahí mismo, hecho. O sea: bien determinados a manifestar inmediatamente, la dictadura de espíritus caídos.

Lo hacíamos en ignorancia, porque pensábamos que nosotros éramos los dueños de nosotros. Es muy astuto Satanás, porque Satanás habla en tercera persona. Él jamás te va a decir que hagas tal o cual cosa, él usará tu voz y lo que saldrá de tu boca, es: yo hago. Y Satanás usa tu voz, porque tú siempre crees en ti mismo. Satanás nunca te dirá: haz esto. La voz de Dios, es más fuerte que la voz de Satanás. Cuando Dios te dice: haz y tú respondes que no, que no lo harás. Ese “que no”, no eres tú, es Satanás.

Entonces, cuando el mandato de Satanás nos llegaba, ¿Lo manifestábamos el mismo día o nos tomábamos unos cuantos? El mismo día. Entones viene Cristo y te dice: ahora estos demonios no tienen derecho. Adán tenía dominio sobre la tierra. Tenía dominio sobre los peces, tenía dominio sobre las aves, tenía dominio sobre el ganado, sobre todos los cuadrúpedos, tenía dominio sobre las tempestades, sobre todo. Él gobernaba la tierra, porque fue creado para gobernar.

Al caer, el hombre perdió su potestad con Dios, pero no su misión. Quería seguir gobernando. Es por eso que ahora, el mundo sigue siendo gobernado por el hombre, sólo que el hombre, no tiene a Dios. Entonces llega Cristo, y va y le dice a Zaqueo: Yo vine a buscar LO QUE se había perdido. No LOS, LO. Es decir que no estamos hablando de cristianitos ni ovejitas, estamos hablando de dominio, que es lo que en ese momento se perdió. O la excelencia del Reino, la potestad, la sanidad, el ambiente de jardín se perdió.

En Hechos 3:21 dice también que Cristo está retenido en los cielos, hasta la restauración de todas las cosas. No de g ente, ¡De cosas! Y eso, incluye a la gente. Pero Cristo vino, ¿Y qué hizo? Los peces le pagaron impuestos. Restauró eso. Se montó sobre un burro, ¡Lo restauró! Los vientos le obedecieron. ¡Los restauró! La mar se aquieta, ¡La restauró! Resucitan los muertos, ¡Los restauró! Todo lo que Adán perdió, Él lo restauró. Le quitó las llaves y luego le dice a la iglesia: ¡Tengo las llaves!

Toda potestad, todo dominio, todo derecho me es dado a mí en el cielo y en la tierra. Por eso es que luego nos dice a todos: ¡Id! ¿Cómo nos va a enviar a hacer una labor a un determinado lugar, sin que tengamos un mínimo derecho para hacerlo? Es como tener policías sin placas. Nosotros no tenemos que pedir permiso en la tierra para existir. Nos pertenece.

Entonces Cristo te mira y te dice: ¡Escúchame! ¡Ahora, ellos ya no tienen influencia sobre tu vida! Deja entonces de estar obedeciendo lo que ellos te dicen. O sea que, los espíritus caídos, aunque existen, no tienen dominio sobre nosotros. Tras el velo natural de todo lo que se ve, hay una dimensión sobrenatural que se ubica en el espacio, no en el tiempo. El espíritu es eterno, el tiempo es acotado y con límites.

(2 Corintios 4: 18) =  no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Escucha; a esto lo predicamos casi todos los días en todos los lugares del mundo, pero ¿Sabes qué? ¡No lo estamos haciendo! ¡Es que…usted no sabe, hermano, cómo es en mi país..! Basta. Tienes los ojos puestos en el reino que no es. Arrepiéntete. Cristo dijo, en una ocasión, que su Reino no era de este mundo. O sea que lo que quiso decir es que Su poder, Su influencia, no provenían de tu sistema. Porque tú no tienes ninguna autoridad, a menos que mi Padre te la otorgue.

Él sabía de dónde provenía su poder. El origen de mi dominio, es emitido desde la dimensión espiritual. Todo lo que yo hago en la esfera natural, proviene de principios dictados desde el mundo espiritual. Sea para bien o para mal. Fíjate; Cristo nos dejó en la tierra, porque Él quiere cambiar y tocar la materia. Él quiere alterar este planeta. Y lo único que puede tocar naturaleza, es naturaleza. O sea que nos dejó para que, a través de nuestra carne, podamos extender la influencia de Dios.

Al igual que Satanás pervierte la tierra, a través de vasos dispuestos a fluir con él, Dios quiere restaurar la tierra, a través de vasos dispuestos a fluir con Él. Es el Cuerpo de Cristo y el cuerpo del anticristo. Satanás es cabeza del anticristo, Cristo es cabeza de la iglesia genuina. Ambos están aquí, ahora. Ninguno tiene su trono, aquí. Pero ambos tienen su influencia, aquí. El problema que estamos experimentando, es que el reino de Satanás está avanzando más que el reino de la iglesia, porque son más obedientes a su sistema, que nosotros al nuestro.

Nuestra mente tiene contacto con la dimensión natural y la información que ella dicta. Y esta tiene que ser arrepentida y renovada, de acuerdo con Romanos 12 1 y 2. Para operar todas sus decisiones, guiados por la otra dimensión: la esfera del espíritu. Ahora bien; hay espíritus caídos ilegales, potestades y principados que rigen en las esferas espirituales. Que continúan engañando al hombre para que coma del árbol del conocimiento.

Ahora; al ellos hacernos ver su sistema, nos hacen creer que la realidad es lo que se ve y se palpa. De manera que hoy se piensa que lo que se ve es la realidad, la que tiene vida y responde a vida. Por eso es que te digo que tenemos que tener algo en el corazón, para poder entender lo que Dios nos ha dado en nuestra mente. Lo espiritual cambia lo natural. Funciona, pero sólo si tú lo crees. La parte del evangelio que tú no creas, jamás se te manifiesta.

Si tú no crees en sanidad, tú jamás serás sano. Si no crees en prosperidad, te quedas pobre. Si no crees que dar es recibir, nunca das y nunca recibes. La parte del evangelio que tú no quieras creer, Dios no te obliga. Pero no recibes nada en esa área.

Ahora escucha esto: vivir en el espíritu, no es necesariamente vivir como un espiritista, ni tampoco tiene que ocurrir un domingo, en una iglesia, cuando hay una intensidad emocional: ¡Es un estilo de vida! Y, aunque te cueste creerlo, es lo más normal que hay. Es tan normal como es para el pez vivir en el agua. ¡Nadie le enseña al pez a vivir en el agua! Tú lo echas al agua, y él vive. Entonces, si somos espíritus, ¿Cómo no va a ser normal vivir en el espíritu?

Es tan normal, que no lo podemos entender de tan sencillo que es, y tenemos que meter teología para tratar de identificar lo que hay con tanta profundidad, que terminamos dañándolo. Y hay tiempos como este, donde nadie termina de saber qué es lo que significa. ¿Será que esa palabra será mía? ¿Será de Dios? ¿Será Satanás? ¿Seré yo?

¡Es que el espíritu está hablando por intermedio de…! Escucha: soy Néstor, y estoy hablando. El espíritu no me visita ni me posee, y entonces toma mi cuerpo, y… ¿Lo usa para predicar? Bueno, hoy me levanté a las cinco de la mañana, medité un rato sobre lo que ustedes deberían oír y luego armé lo que están oyendo. Tan espiritual y profético como si abandonara todo los apuntes que tengo y me pusiera a hablar sólo por el espíritu.

No es un conjunto de leyes; pasos uno, dos y tres, para vivir en el espíritu. Sólo la religión tiene pasos, porque siempre está basada en obras. Vivir guiados por principios del Reino de Dios constantemente, veinticuatro horas, eso es vivir en el espíritu. Vivir guiados por los principios de Dios, veinticuatro horas. O sea que, cada  vez que a mí me toque meter la mano en el bolsillo para tratar con dinero, la ley mía dice: da y recibirás.

Vivir en el espíritu es actuar de acuerdo con los principios que mi constitución dicta. Cuando alguien me ofende, yo tengo dos alternativas: fluir con el reino de Satanás o con el de Dios. Si fluyo con el de Dios, estoy viviendo en el espíritu.

(Hechos 17: 28) =  Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.   

En él vivimos. Constantemente en él vivimos. Somos parte de él. No tenemos que convertirnos en parte de él un domingo en un templo, ¡Somos parte de él! Somos naturaleza. No tiene nada que ver con profetizar, no tiene nada que ver con ayunar cuarenta días. Ser espiritual no tiene nada que ver con verse bien horrible y no usar maquillaje, no tiene nada que ver con vestirse de una manera u otra.

Vida en el espíritu, es una comunión constante. Es permitir que Dios nos llene de tal manera, que gobierne en todas las áreas de nuestras vidas. Todos seremos juzgados por la conciencia, y donde la palabra es silenciosa, la conciencia nos juzgará. Y cuando no sabes qué hacer, apela a la conciencia. Si la palabra no es clara en algo, la conciencia es dominio. Hay niveles de autoridad: Cristo, la palabra y conciencia. En ausencia de la palabra, la conciencia es la que reina.

Seremos juzgados por la conciencia. Entonces estamos en un problema, porque como todos violamos la conciencia, entonces necesitamos a Cristo. Permitir que Dios gobierne en toda nuestra vida, de manera que automáticamente reaccionemos como actuaría él en vez de nosotros. O sea: que cada vez que yo me encuentre con una circunstancia, yo actúe en ella igual que cómo actuaría Dios si estuviera presente ahí. ¡Eso, es caminar en el espíritu! No encuentro cómo expresarlo más sencillo. Caminar en el espíritu, es preguntarte: ¿Qué haría Dios en esta situación? Y hacerlo. No tiene nada que ver con profetizar, ni tener dones, ni ser muy espiritual.

(1 Corintios 15: 45) =  Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 

(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 

(48) Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 

Aquí hay un principio, dice que lo espiritual no es primero. O sea: primero lo natural, después lo espiritual. Fíjate; como estamos en el mundo natural, Dios espera que primero manifestemos las cosas naturales, para luego entrar en el mundo espiritual. Es un principio. Si tú no sirves en lo natural, tampoco sirves para Dios. Porque Dios, donde te quiere usar, es en lo natural. Ahí fue donde dañamos todo. Quisimos ser tan espirituales, que abortamos la tierra. De manera que no servimos para nada en el planeta.

Dios dijo que fuéramos testimonio. Testigos, anunciáramos y expresáramos, el Reino de Dios. Es imposible hacer esto, sin afectar en lo natural. Imposible. Entonces, como no entendemos, inventamos los tratados. Como no entendemos, salimos de lo espiritual, a los programas de hombre. Y vamos a pasar trataditos por debajo de las puertas. Dios bendiga todos esos esfuerzos, pero todos sabemos que el fruto es mínimo. Conmigo no funcionó, eso. Me dieron tratados para que tenga y guarde. No funcionó, Y ahí es donde va mayoritariamente el dinero de la iglesia.

Entonces, esa gente que se presupone a sí misma como grandes evangelistas, se te plantaban delante y te decían: ¡Usted tiene que nacer de nuevo! Y a ti te daba ganas de responderle: ¿Para parecerme a ti? ¡Ni lo sueñes! Es un principio. Si tú violas ese principio, jamás manifiestas el Reino de Dios. Y tampoco puedes demostrar que Dios funciona mejor que Satanás. Somos miembros de un Reino, ellos son miembros de otro. Ellos están funcionando de acuerdo con sus layes, nosotros tenemos que funcionar de acuerdo con las nuestras.

Si obedecemos del todo; o sea, si caminamos en el espíritu, es indiscutible que nuestra vida tiene que ser mejor en lo espiritual, en el mañana y en el hoy. Si no es mejor hoy que la del mundo, en algún lado no estás caminando en el espíritu. ¿Por qué? Porque: o somos mentirosos nosotros, o Dios. Igual que Satanás usa vasos para manifestarse en la tierra, Dios quiere usar vasos para manifestarse en la tierra.

La palabra nos dice, en Efesios 2, que el propósito de la iglesia es convertirse en morada de Dios. Dios no te quiere visitar, quiere vivir aquí. Morada de Dios. Morada de Dios, ¿Dónde? En el espíritu. De eso se trata la fiesta de los tabernáculos, que ya estamos por experimentar y algunos todavía no están preparados.

Hechos 8:12; Hechos 20:25; Hechos 28:23. Todos hablan de los apóstoles predicando y testificando, el Reino de Dios. En hechos 17:7, dice la palabra que ellos venían anunciando que había otro rey. Y el alcalde de aquella ciduad, decía: ¿Quiénes son esos que han alborotado la tierra y han virado el mundo, ¿Cómo? Patas arriba. ¿Por qué? Porque los primeros serán últimos y los últimos serán primeros. Porque dar es recibir y recibir es dar. Porque ellos viraron el mundo, operar de acuerdo a un sistema, que era totalmente contrario al que existía.

Era el sistema en el que ellos estaban acostumbrados a moverse, así que no hubiera sido fácil para nada que siguieran nuestro sistema. Un discípulo aprende lo que tú sabes, y lo vive. En ninguna parte se nos envía a predicar Cristo sana o Cristo salva. Manifestando el Reino, el poder de Dios, Cristo decía: si los demonios son expulsados, si un cáncer sale de ti, si tú ves el poder de Dios fluyendo, seguramente, el Reino de Dios ha venido sobre ti.

O sea que hay una parte, en obras, que no hemos entendido. No somos justificados, pero sin obras no hacemos nada, no te me vayas a los extremos. ¿Qué dice este verso? Que primero hubo un Adán, terrenal y luego un Cristo espiritual. Primero, hubo un cuerpo terrenal, y luego hubo un cuerpo, espiritual. Hubo un hombre carnal, ahora hay un hombre espiritual. Primero nació Ismael, después nació Isaac. Primero hubo un Antiguo Testamento, ahora hay un Nuevo Testamento. Primero, vino la ley, después vino la gracia. Primero viene el gobierno en tu casa, luego viene el gobierno en la casa de Dios. Primero lo natural, después lo espiritual.

Las cosas naturales y externas, son importantes, porque ellas constituyen nuestro testimonio al mundo, de que Cristo sana y salva, libera y prospera, una vida humana. Ahora tú sabes por qué el mundo actúa para con la iglesia, como actúa. Muchas veces, nuestro deseo espiritual ahoga nuestras responsabilidades. Y ese, es un error causado por ignorancia. Y te doy un ejemplo bien simple. Un día viene un enorme profeta de enorme prestigio, y te profetiza que vas a tener un gran ministerio. Entonces tú, a partir de ahí, te parece que cortar el césped de tu casa ya no es tarea para ti, un futuro gran ministro. Ese es un error. Si no puedes cortar el césped de tu casa, menos podrás ejercer un gran ministerio para el Señor.

Hay personas a las que se les dicen que van a ser grandes salmistas o líderes de oración y, a partir de allí, ya no quieren ni lavar un plato, quieren pasarse todo el día orando y alabando. ¡Te volviste a equivocar! Primero lo natural, después lo espiritual. Escucha: si tú por cualquier causa que sea, no puedes arreglar tu casa, mucho menos podrás arreglar la casa de Dios. Si tú no puedes llegar a horario a tu trabajo, tú no necesitas una palabra de conocimiento para saber si debes llegar a horario, o no. ¡Tienes que llegar a horario! ¿Por qué? ¡Porque tú trabajas para Cristo, y llegar tarde, habla de los creyentes y habla del Reino de Dios!

¿Qué crees que pasa con estas cosas? Que los empresarios, incluso los que asisten a iglesias, eligen dejar para un segundo término a los aspirantes cristianos, y por ahí te incorporan más rápido a no creyentes que no van a perder su tiempo en otra cosa que no sea el trabajo para el cual les están pagando. ¡Claro que también hay muchísimos que van a trabajar hace años y nadie sabe que son cristianos! Eso es peor. Entonces viene el dueño de la empresa donde tú trabajas, que también es cristiano, y te dice a ti, que eres el jefe de sus contadores, que faltó el muchacho que hace el café. ¿Qué le vas a responder, que esperarás a ver si es la voluntad de Dios que tú vayas a hacer café? ¡Ve y hazlo, cabezón!

¡Es que no me corresponde hacer eso! ¿Ah, no, eh? ¿Y quien te dijo que a Jesús le correspondía ir a colgarse en una cruz por ti? Escucha; cuando tú haces algo que no es lo que te corresponde hacer, y mucho más si es de menor nivel, alguien va a mirarte y se va a sentir tocado, ¿Sabes por qué? Porque tú representas al Rey, y lo que hagas, será como si lo hiciera él. Primero lo natural, después lo espiritual. Muchos quieren atender y proteger a la esposa del Cordero, y no pueden siquiera con la suya…

(1 Pedro 2: 12) =  manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. 

Escucha lo que te voy a decir, a ti, joven. Si tú no obedeces la voz de tu papá que quiere que no te equivoques y seas un hombre de bien, jamás escucharás la voz del Espíritu Santo. Si haces trampa en la escuela cuando tienes un examen, jamás vas a obedecer los principios de la Biblia. Si no sabes seguir instrucciones en la escuela, no vas a poder seguir instrucciones divinas. Primero lo natural, después lo espiritual.

Dios te entrena en lo natural, para poder fluir con poder espiritual. Dios te está observando. Muchos no saben por qué no se acaba de abrir la puerta. Primero lo natural. Cuando lo natural exprese a Dios, Dios te usa. Dios no quiere ser expresado inadecuadamente. Si eres un irresponsable que no puedes mantener un empleo, tampoco tendrás ministerio.

Hoy en día, muchos ministerios están llenos de gente que no tuvo éxito en el mundo, y como no tenían nada que hacer, se fueron a estudiar para ser tele-predicadores, como si ser predicadores fuera la posición más baja del mundo. Por eso no tienes nada que decir. En la Biblia no hay ni un desempleado que fuera llamado por Dios.

(Tito 2: 7) =  presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, (8) palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.

La forma de vestir, tu casa. Si el gobierno fuera tu casa, o alguien importante viniera y tocara la puerta de tu casa, ¿Tú tendrías que pedirles que esperen un momento porque estás haciendo alguna cosa rara o los harías pasar de inmediato? Ahora; si tu vecino fuera a tu casa, ¿El sentiría que conocer a Cristo vale la pena? ¿Es tu casa una que está dentro de las mejor arregladas del barrio? Tu césped en la vereda, ¿Está igual o mejor cortado que el de tu vecino ateo? Si no lo está, ni te gastes en predicarle.

Las paredes de tu casa, ¿Están pintadas o se están descascarando, despellejando? ¡Qué hermosa casa! ¿Quién vive ahí? Ese que anda borracho todas las noches… Ah, ¿Y en esa casa toda destartalada, vive otro igual? No, ahí vive un pastor de una iglesia cristiana…No te extrañe que tu interlocutor te diga algo así, como: ¡Eh! ¡Si ahí vive el líder, ni pienso imaginarme lo que serán sus liderados! Tiene razón… Primero lo natural, después lo espiritual.

Y ni hablar de los autos, de los carros. El motor tose, escupe, se estremece y cada tanto funciona. Los resortes de los asientos lastiman las sentaderas de los pasajeros, suena todo, menos la bocina. Los frenos funcionan siempre y cuando no se los necesite de urgencia. Las puertas están trabadas por el óxido sin limpiar y todos tienen que entrar por la única que funciona. Y, en medio de todo eso, y justo en el vidrio de la única puerta que funciona, hay una calcomanía que dice: “Cristo es mi proveedor”.

Aprende esto que es un principio, y apréndelo con el auto, con el carro. Cuida el que tienes, conviértelo en lo mejor que se pueda. Porque si tu no cuidas el carro que hoy tienes, como sea que fuere, Dios jamás te va a dar uno nuevo. Porque cuando yo pase con ese auto delante de los incrédulos, ellos puedan por lo menos pensar: ¡Mira cómo ha cambiado la vida de ese hombre desde que es cristiano!

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enero 2, 2020 Néstor Martínez