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¿Sátiras?

Creo fielmente que la iglesia de este tiempo está en un indudable apuro. ¿Por qué razón? Porque está fragmentada. Cuidado, esta fragmentación también está en la sociedad secular, y quizás, aún en nuestros propios hogares. El problema proviene de los individuos cuyas vidas están fragmentadas. Son personas que quieren perseguir su propio interés personal y sus propias metas privadas, particulares y personales. De esto hay tanto que puedes verlo a la vuelta de tu propia casa. Profesan ser cristianos, pero en realidad son gente de doble ánimo, y si predican, (Porque Satanás, si puede, ataca directamente el púlpito, que es lo que le conviene), lo hacen con doble mensaje, porque tienen metas divorciadas de la meta de Dios y corazones deshonestos que han suprimido lo absoluto y están a la deriva en alta mar.

(Santiago 1: 8) = El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Cabe aclarar para que se entienda bien, que un hombre de doble ánimo es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas. Sus lealtades están divididas, y a causa de su falta de sinceridad, vacila entre la fe y la incredulidad, pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza. Esa persona, por consecuencia, es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser. Cristo es Rey. Donde hay un rey, hay un Reino. Donde hay un Reino hay una jurisdicción, un ámbito geográfico o espiritual en el que ese rey tiene autoridad, dominio y mando y donde sus súbditos, habrán de estar sujetos, gobernados y guiados por leyes, obviamente, que provienen del Reino.

Hay leyes espirituales de la gracia, hay nuevos mandamientos en Cristo Jesús, y han de ser obedecidos si nosotros hemos de ser usados y bendecidos por Dios. No tenemos que extralimitarnos porque, entonces sí, vamos a caer en el legalismo autoritario, sectario y ridículo que el mundo incrédulo no puede entender de modo alguno que venga del Dios de amor o del Cristo de la redención. No estamos bajo la ley de Moisés, sino bajo una ley divinamente dinámica que emana de la Gracia y el amor de Dios. (Juan 14: 15) = Si me amáis, guardad mis mandamientos. Ya te lo enseñé. Un mandamiento no es ni una sugerencia, ni un consejillo práctico, ni una opinión humana. Es una orden. Y en un ámbito bélico, (Somos soldados de un ejército, recuérdalo), una orden nos deja dos alternativas: se obedece y somos soldados útiles, o se desobedece y nos convertimos en desertores o lo peor: en traidores.

(Romanos 5: 5) = Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. Dice que tener esperanza de ninguna manera puede ser motivo de vergüenza. ¿Nunca intentaron avergonzarte, tanto en privado como en público, por tener esperanza en Dios? En tu reacción ante esta agresión se verá, primero, tu estado de madurez, y segundo, tu grado de libertad en Cristo. Si dices para tus adentros: “¡No me entienden, mejor no digo más nada!” y te recluyes, te marginas en una burbuja de material plástico llamada “congregación local”, ni estás maduro, ni eres automáticamente libre en Cristo. Si perseveras contra viento y marea, la cosa es diferente. Quiero aclararte, asimismo, que la palabra AMOR, en este pasaje, es la palabra AGAPE, que es una de las cuatro que se utilizan en la Biblia y es la que define el amor de Dios.

Es una palabra a la cual el cristianismo le dio un nuevo significado, ya que muy raramente este término se utiliza en alguno de los manuscritos pertenecientes a esa época. AGAPE es un amor que se ofrece conscientemente, mientras que PHILOS, otra palabra que también significa AMOR, depende de las circunstancias involuntarias; tiene que ver con Voluntad más que con emoción. AGAPE describe el amor incondicional de Dios por el mundo. No es nuestra estirpe étnica o familiar la que nos hace aceptos a Dios, sino el honrarlo a través de la fe y el amor a Jesucristo. Conviene andar con pies de plomo, entonces, en estos días de doctrinas engañosas y destructores, no sea que nuestra libertad nos guíe a nosotros y a nuestros hijos a la esclavitud. Alguien me dijo alguna vez al pasar: “Mira, hermano… ¿Qué quieres que te diga? Yo no salí un glorioso día de la esclavitud del pecado, para caer en la esclavitud de una politiquería religiosa” … Perfecto.

 No todos encontraron a Cristo de grandes, Muchos son los que han experimentado la enorme bendición de haber nacido en un hogar cristiano y, por lo tanto, tienen el evangelio una visión muy distinta. Pero siempre los hijos habrán de tomar los modelos paternos. Una familia de fe, engendrará y dará a luz hijos que al menos sabrán que cosa es la fe. Pero una familia de “operadores políticos religiosos”, engendrará y dará a luz hijos que harán de la política eclesiástica interna una burda sátira del evangelio y de la libertad en Cristo prometida. Condiciones Requeridas: NUESTRA VOLUNTAD ILUSTRA EL EVANGELIO

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febrero 2, 2024 Néstor Martínez