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No es Experiencia; ¡Es Unción!

Quiero leerte, en el inicio de este trabajo, los doce primeros versículos del primer capítulo del segundo libro de Samuel. Presta atención y luego hablaremos de esto no sólo para bendición, sino también para revelación y maduración espiritual de tu vida.

(1) Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag. (2) Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia. (3) Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel (4) David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron. (5) Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? (6) El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo.

(7) Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. (8) Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. (9) Él me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. (10) Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor. (11) Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. (12) Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.

David tenía la promesa de Dios de ir al trono. Para este entonces ya van diecisiete o dieciocho años que está ungido rey. ¿Tú sabes lo que es estar dieciocho años nombrado jefe de un lugar sin ejercerlo? Llevaba dieciocho años ungido como rey. Sin embargo, no había subido al trono. Esta es su oportunidad. Este debió haber sido su momento glorioso. ¡Por fin ahora puedo ir al trono! Y la reacción del hombre, es que se rasga sus vestidos y se postra en tierra. Casi inhumano. Por decirlo en pocas palabras. Su reacción es casi inhumana. Este es el hombre que lo está tratando de matar hace dieciocho años, que acaba de morir. Que le ha hecho la vida imposible, que le ha dañado su reputación. Que ha logrado que a nadie le agrade el nombre de David. Que le ha cerrado todas las puertas ministeriales. Que ha forzado que hoy tenga que vivir en cuevas, cuando vivía en buenos niveles sociales.

Que pasa frío de noche, dieciocho años en el desierto, en un lugar llamado Siclag.Y muere ese hombre, que se comportó como un lunático por espacio de casi dieciocho años. Y lo perseguía violentamente, con toda intención de matarlo. Cuando por fin muere, David se rasga sus vestidos y eso, en el Antiguo Testamento, es una señal de congoja, de dolor interno. La misma respuesta que hacen los hombres cuando se les muere alguien muy amado y cercano. David está en pleno movimiento y, ese hombre, que es un amalecita, le trae la noticia. Primer principio: aquello que tú no matas cuando Dios te dice que lo mates, carga el potencial de matarte a ti después. Aquello que tú no matas o eliminas, cuando Dios te dice que lo elimines, carga el potencial de levantarse después en tu vida y eliminarte.

Dios le había dicho a Saúl que matara a todos los amalecitas, que no dejaran a ninguno vivo. Fue cuando Dios rasgó el reino de Saúl, porque él dejó vivo acá al rey y a dos o tres vacas sagradas. Es como la iglesia, que Dios le dice que vamos a reformar todo y ella guarda dos o tres vacas sagradas que no quieren que nadie se las toque. Dos o tres malas costumbres, dos o tres conceptos, dos o tres comportamientos, algunas cositas que podemos acarrear de aquel mover a este, sin hacer demasiado alboroto. Si no las matas cuando Dios te dice que las mates, luego se levantarán y te matarán a ti. El mismo amalecita que Saúl no mató, después viene la procreación y viene un joven y lo mata a él. ¡Nada menos que un amalecita! Principio muy fuerte, este, pero real y vigente.

Dios te dice que cambies ese comportamiento, que no te comportes así con tu mujer, y tu continuas así. Cuatro años después tiernes un divorcio y le preguntas por qué a Dios. Los amalecitas eran las tribus que se quedaban atrás. Así eliminaban a los más rezagados de los ejércitos con los que combatían. Amalecita es un espíritu que se dedica a eliminar a los que son lentos para tomar decisiones. Esos que cuando Dios se mueve, ellos todavía lo andan pensando. Si te demoras demasiado, el espíritu de amalecita te mata. Si no lo matas adelante, él te matará atrás. Son cosas que Dios te ha mandado a crucificar en tu vida. Que, si no ejercitas dominio sobre ellas, pueden levantarse y eliminarte ellas a ti en el camino. Satanás te deja andar en lo que se te ocurra porque no le interesa destruirte a ti solo, sino a ti, a tu familia y a todo tu ministerio. Si eras modelo y te caes, el derrumbe que hay a tu alrededor es catastrófico.

En una transición, tenemos que tener cuidado de que, cuando Dios dice que eliminemos tal cosa, no pienses que Dios no te está mirando y, en lugar de eliminarla, te la guardas en el bolsillo. ¿Sabes la cantidad de prestigiosos líderes estrella que han caído de ese modo? Hay reforma. La reforma no es el orden del culto. Es una reforma de tu ADN. Poor eso es que el culto luego será diferente. Porque tú eres otro. No es cambiar las cosas, porque eso nos va a caer mal, porque estaremos viendo esos cambios con el mismo ADN anterior. Se trata de cambiar nuestra genética. Cuando tu ADN cambia, todos los cambios que tú realizas, son la victoria y no la ofensa para nadie. Eres otro. Esa es la meta, no la interrupción. El cambio es cambio cuando lo celebramos, no cuando nos enojamos. De hecho, si no permites que tu ADN cambie. Ningún cambio te va a resultar agradable.

El mensaje es para ti. El mensaje no es algo que predicamos para que se refresque tu espíritu, tus profundas revelaciones, o que se enorgullezca tu mente, porque tenemos buena doctrina o buen entendimiento, sino para que el principio del mensaje pueda cambiar las fibras de tu entendimiento. El mensaje no es ni puede ser de iglesia. El mensaje es de vida y es para el ser humano. El que lo convirtió en iglesia, fue el hombre. La Biblia es el manual para la existencia del hombre. No es un libro religioso. Cuando Dios creó al hombre, no había ni iglesia ni doctrina. Cuando tú te compras una bicicleta y abres la caja donde está embalada, dentro de esa caja hay un manual de operación para armarla y utilizarla. Cuando Dios hizo la Creación, le añadió un manual de operación. Que tú la reduzcas a un culto, eso es otra cosa. O sea que el libro es para mí, no para diseñar iglesias. Y no te preocupes por lo que digo, yo amo a Dios con todo mi corazón.

La forma de llegar a las alturas de su llamado, no es tomando la corona de manos de un amalecita. Tienes que acceder a tu llamado por medios legítimos. David no tomó la posesión del trono por manos del enemigo. Él lloró. Maravillosa reacción. Y hay algo peculiar que hizo. Una vez que llora, mira el verso 12 una vez más: Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada. Y continúa en el verso 13: Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. (14) Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? (15) Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. (Jaja…el amor de Dios… ¡Religioso!) Y él lo hirió, y murió. (16) Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.

 Y en el verso 17, David dirige a toda la nación en un canto. Una canción. Y muchos predicadores, que yo alguna vez he oído, hablan que este es un canto de lamento. Yo no lo veo así. Yo lo veo, en todo caso, lamentándose en el verso 12. Le llaman la canción del arco. Porque dice:  Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, (18) y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. (Yo no veo una canción de lamento, yo veo una canción de enseñanza. Yo creo que ahora David va a enseñar algo por medio de lo que va a cantar. Ya terminó su lamento en el verso 12. La canción del arco.) He aquí que está escrito en el libro de Jaser. Este es un tiempo de transición, igual que el tiempo de hoy. Se está acabando un tiempo en Dios y está comenzando otro tiempo en Dios.

Cuando tú estás transicionando en tu vida, esta canción tiene que ser cantada en tu espíritu. Transición es separación de todo aquello que era el mover, hacia todo lo que representa el próximo mover en Dios. Separación de todo lo que era el previo mover, para perseguir el próximo mover en Dios. David divide toda la nación en transición. Se acaba de morir un rey y tienen que empezar ahora una nueva onda. Y la empieza con una canción que, supuestamente, enseña algo. No es un lamento. Estoy seguro que David no quería que tú le enseñes a tus hijos a lamentarse. Él dijo “Enséñale esto a tus hijos”. Quiero que se le enseñe a los hijos de Israel. Y canta la canción, verso 19: ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo han caído los valientes! (20) No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón; Para que no se alegren las hijas de los filisteos, Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos. (21) Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas;

¿Sabes que en todo Jerusalén el pasto es verde, menos en el monte de Gilboa? ¡Poderosa la palabra de David! ¿No te parece? Hoy, todavía, no crece nada allí. ¡Impresionante! Este asunto es de verdad, hoy, TE lo digo, por si se te ocurría pensar que no lo era. Funciona. …Porque allí fue desechado el escudo de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. (22) Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes, El arco de Jonatán no volvía atrás, Ni la espada de Saúl volvió vacía. (23) Saúl y Jonatán, amados y queridos; Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones. (24) Hijas de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.( 25) ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! (26) Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres. (¡Cuidado! Te aviso. David no era gay. ¿Comprendido?) (27) ¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra!

Quiero que notes, rápidamente, que no hay una frase negativa hacia Saúl en toda la canción. En todo lo que él canta, no menciona dieciocho años de persecución y la vida miserable que le hizo pasar. Por el contrario, buscó qué había de bueno en la vida de Saúl, y eso cantó. Buscó a ver qué había bueno en tu pasado, y eso cantó. Que cuando estamos prontos a transicionar, lo único que mencionamos del pasado es aquello que valió la pena. No había un solo comportamiento negativo en la canción. ¡Impresionante! Estoy seguro que a ti o a mí se nos hubiera hecho difícil encontrar algo bueno en Saúl. David no encuentra nada de malo. Nos falta algo, ¿Verdad? Normalmente nosotros tenemos una actitud que enseguida anda a los gritos y aspavientos. ¿A mí sólo me pasa eso? Cuando algo malo le pasa a alguien que nos hizo daño, muy cristianamente nosotros solemos decir: ¡Te lo dije! ¡Lo que se siembra se cosecha!

Y dice que el amor que tenía por Jonatán, rebasaba el amor de mujeres. Él decía que la unidad que tenía con Jonatán podía ser más productiva, espiritualmente hablando, que la producción entre un hombre y una mujer. Que David y Jonatán podían producir juntos mucho más para Dios que lo que puede producir el amor de una mujer y los hijos que con ella puedas tener, eso dice. Hay conexiones así en el espíritu. La conexión Cornelio trajo dos naciones para Dios. Rindió mucho más que la conexión entre un hombre y una mujer. ¡Deja de mirarlo con ojos carnales! Otra: no puedes contaminar el ámbito o la esfera a la que estás entrando, o la que estás por entrar, con los dolores, los errores y las experiencias del pasado. Tienes que cantar la canción que cantó David. ¡Es que usted no sabe lo que me hizo! Canta. ¿Cómo vamos a transicionar a la próxima fase en Dios, cargando con todos los dolores y cicatrices del pasado? Hay gente que se divorcia, se vuelve a casar y se lleva los dolores de su matrimonio anterior al nuevo. Así no puedes transicionar. ¡Cantaaa!

Hay formas de transicionar legalmente. No puedes tomar la corona de manos del enemigo. No puedes tomar gozo de la caída del pasado. Aunque era el derecho al trono, aunque era una ventana de oportunidad. Él no podía ir al trono directamente, porque lo contaminaría con las experiencias del pasado. No era el tiempo de asumir la posición. Dios lo sabía y él lo percibió. Este es un hombre conforme a mi corazón. Dieciocho años ese hombre tuvo la posesión de David. Por causa de él le tocó vivir de una manera difícil. Pero el capítulo 2 y verso 1, dice: Después de esto. ¿Después de qué? ¿De la muerte? ¡No! ¿Del lamento? ¡No! Después de entender la canción del arco. Ahora puedes continuar tu jornada. Siempre que hay una transición en Dios, tienes que entender como transicionar. Como cortar con un mover para comenzar con el próximo. No puedes acarrear el deseo del pasado. Tampoco las experiencias. Son dos hemisferios, dos cosas diferentes. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.

 ¿Qué le respondió Dios a David? ¡Sube! ¿Qué te está diciendo a ti en este día? ¡Sube! Nota que la jornada de Dios está hacia arriba. Después de esto. No la noticia de la muerte, sino la reacción apropiada. Después de que recciones apropiadamente, subes. Fíjate que era el fin de su vida de fugitivo. Este era el fin de no ser entendido. Este era el fin de que ninguna iglesia te aceptara porque tu mensaje era diferente. Este era el fin de que nadie entendiera por qué había transición en la iglesia. Es otra onda. Este es el fin de pequeñas batallas. Hasta allí David tenía que pelear y no estaba listo. Aunque entendiste el mensaje, de pronto no estás listo. Hasta que tu vida no cambia, no estás listo. Eso se llama ADN. La forma en que respiras, cambia. El ADN controla hasta tus manías. Tengo un par de reacciones, o tics, o manías, que son idénticas a uno y otro de mis padres. ADN. Eso es el epicentro de este mensaje. Que se prolongue en tu ADN y llegue a tus hijos y a los hijos de tus hijos y de tus hijos.

David ahora tiene que cambiar, ahora no es un fugitivo. Su mentalidad era de protección, pero ahora ya no tiene nada que proteger. Su mentalidad era de cuidarse y de guardarse. Ahora tiene todo un ejército que lo puede hacer. Tenía que cambiar, no podía ir al trono con el carácter de un fugitivo. Dieciocho años haciendo lo mismo. Desconfiando de todo el mundo. Lo mismo pasa en la iglesia. Cuando nos llega un mensaje y empezamos a ver que tenemos la verdad y nos empezamos a sentir un poquito orgullosos y nos vamos acostumbrando a la persecución y de que estamos un poco aislados y de que ya nadie nos agrada porque no les agradamos a ellos, es cuando nos damos por satisfechos con cierta forma de pensar en cuanto a como es y como no es. O quienes son ellos y quienes somos nosotros. Pero una vez que el mensaje ha sido soltado, ahora empieza una jornada y no puedes continuar creyendo que hay algo exclusivo, o que formas parte de una élite, o que somos fugitivos, o que somos especiales o que formamos parte de un clan diferente.

David era diferente, pero no podía pensar así. Desde Siclag a Sion no había una ruta directa. Él tenía que llegar a Sion, esa era la meta. Pero estaba en Siclag. Y no hay rutas directas. Señores; de aquí, de donde estamos saliendo, del Egipto mental de donde vamos a empezar a transicionar hasta Sion, hay una jornada. Pero, en el camino, hay varias estaciones que deberemos respetar y reevaluar nuestra vida personal. El mensaje es lo primero que se entiende, porque es con el mensaje que habilitamos el cambio personal. No te creas que porque hemos entendido un mensaje ya hemos sido reformados. Todo cambia. Porque según el hombre piensa, el hombre es. Y si piensas diferente, eres otro hombre. Tú puedes entender un mensaje, y sin embargo seguir comportándote igual. No puedes entender el mensaje y que el presupuesto nunca cambie.

No puedes hacer eso. No puedes andar gritando que somos gente de rompimiento y estar limitado por tu cultura. ¡Somos ilimitados! Pero temo viajar en avión. La meta es Sion, pero el tema es como llegar allí. Tu no puedes salir de tu previa posición sin cantar la canción del arco. A veces tienes que cantarla dentro de tu propia familia. Honor y respeto al pasado. Todas las cosas trabajan para bien. Sin embargo, las experiencias singulares del pasado, no obran para bien. Pero, cuando miramos al pasado colectivamente, sí obran para bien. Si te pones a analizar cada situación, cada situación fue horrible. Pero cuando ves el producto del pasado, te das cuenta que el producto del pasado es el presente. Y entonces sí obra para bien, porque vas bien en el camino.

Si yo busco los incidentes de mi pasado y le pongo el dedo a cada uno de ellos, puede ser horrible. Pero todos esos incidentes produjeron un hombre que, de alguna manera, se refuerza con todos ellos. Al pasado cuando lo miras a partir de ciertos incidentes, no es bueno. Porque el mayor enemigo que puedes tener en la vida, eres tú mismo cuando no te amas. Los pasados es muy probable que no tengan experiencias placenteras, pero eso no tiene nada que ver con gente que tiene el síndrome de Micky Mouse. ¡Es que me rompieron el trencito rojo cuando tenía cuatro años! Oye… Entierra ese tren o píntalo de verde en tu imaginación torcida. Los niños juegan con inteligencia artificial, hoy, no con trencitos de hojalata. Si quieres que tu vida hoy contradiga tu pasado, vive en el todo obra para bien, no en la herencia nefasta que puedas haber recibido en tu ADN.

David se convirtió en un guerrero, cosa que después mucha falta le hizo. Se conocía todo el desierto como nadie. Ganó todas las batallas. Y Dios usó toda su persecución como entrenamiento para su futuro. Fíjate; aún cuando nosotros no sabemos dónde anda Dios, Dios está trabajando. Además, tienes que entender que no puedes tener una posición de fuerza hoy, si vives llorando sobre el ayer. Cuando te viene esa pantalla con las cosas feas, tristes, violentas o pervertidas que puedas haber vivido en el pasado y te empiezas a sentir cada vez más deprimido y débil, tienes dos opciones. Sigues viendo esa pantalla a pesar de todo, o la apagas y la cambias por otra moderna y nueva. La canción del arco de David no es de lamento, es de como se transiciona correctamente. La canción tiene la categoría de darte como cerrar un día, como cerrar un capítulo y comenzar el próximo.

Él le pregunta a Dios en el capítulo 2, versículo 1, ¿Qué hago, Señor? Y el Señor le dice una vez más: ¡Sube! La palabra es Alah. Sube. Significa Levántate. Madura. Crece. Significa pararse con sentido de importancia. Extenderse o extralimitar los límites previamente establecidos. Agitarse y convertirse en superior. Cuando yo te digo que seas superior, que te sientas grande, no te estoy diciendo que te la creas, sino que verdaderamente lo seas. Es una simple cuestión de cambio de mentalidad, no de status económico. El que realmente tiene, no te lo muestra ni te lo hace ver. Es el que tiene lo justo para hacerse el grandote el que se lo pasa mostrándote que tiene y puede. No te lo creas. La palabra te revela varios principios para llegar a mejores niveles de la transición. Es la mejor manera de romper la barrera que tienes por las experiencias que te han traído a tu presente.

Rompiendo las limitaciones creadas por las experiencias que te han traído al presente. Tú me vas a decir cada vez que yo te diga esto: ¡Es que yo tengo experiencia! No se puede, esas son las limitaciones creadas por tus experiencias. ¡Eso es lo que vas a romper! Las fortalezas mentales. Tienes que entender que no puedes crecer hacia nada, o hacia ninguna parte, mientras estés operando en los límites pre establecidos. No puedes salir hacia el futuro, operando en los límites previos. Tienes que romperlo. Y cuando yo te hable de prosperidad, ni se te ocurra suponer que te estoy hablando de dinero. Yo siempre me refiero a mejorar tu calidad de existencia. En todo. Eso es ser próspero en Cristo. Tú no te puedes convertir nada en Dios, si no eres confinado a las culturas que ha creado tu pasado. Porque Dios es más grande que la cultura. Tenemos que romper las limitaciones de nuestra propia mentalidad.

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julio 28, 2025 Néstor Martínez