En aquellos tiempos en que el predominio del ministerio pastoral sobre toda la iglesia era una asignatura pendiente que yo sentía tener para esclarecer y sacar de confusión a tantos y tantos creyentes, me encontré con que, si bien Pablo en su carta a los Efesios consigna a los ministerios básicos como cinco, y el pastor es solamente uno de ellos, de ninguna manera su cabeza de mando, prosiguiendo un escudriñado más profundo, pudimos dilucidar que lo peor que le podía suceder a cualquiera de estos cinco, es que estén revestidos de falsedad. Si bien está claro que el falso siempre es el hombre y no el ministerio, un hombre falso encaramado en la cima de cualquiera de estas cinco expresiones, puede ensuciarla y convertirla en un desastre.
Es muy frecuente y hasta normal en su apariencia externa, que cuando un determinado líder, con miles de seguidores, tiene la mala fortuna de caer en un grosero pecado que, como corresponde, se hace público de manera incomprensible, sus discípulos o adherentes, sienten un impacto tan fuerte en su fe y en sus convicciones que no es raro observar cómo abandonan la iglesia, el ministerio o incluso el Camino del Evangelio casi en masa. Un solo hombre, en su caída, es capaz de arrastrar a decenas, centenares, miles, ¿Millones tal vez? Lo dicho; un falso, un solo falso, puede destruir obras gigantescas con su falsedad.
Por eso me asombró de sobremanera, que cuando se habla de falsos, mi Biblia menciona solamente a tres de esos cinco. Falso profeta en su enorme mayoría y, casi como acompañando, falsos apóstoles y falsos maestros. No encontré en ningún sitio hablar de falsedad de pastores ni de evangelistas. Y, sin embargo, tú y yo, seguramente tenemos sobrada experiencia de la falsedad tanto de uno como de otro representante de esos dos ministerios. La duda en forma de pregunta sobresale y salta: ¿Por qué la Biblia no hace alusión de falsos pastores ni falsos evangelistas, y si lo hace de falsos profetas, mayoritariamente? La respuesta es tan simple que casi produce rubor esclarecerla.
Porque en los textos donde se habla de falsos profetas o de falso profeta, lo mismo en singular que en plural, la palabra griega que Reina Valera traduce así, examinada a fondo, más que profeta lo que está denunciando es un falso vocero, una palabra que, como tal, no figura en el contexto bíblico. Y no es un dato menor, fíjate. Porque si buscamos el significado de Profeta, nos encontramos con que el diccionario dice que es una persona que conjetura o predice hechos futuros por indicios o señales. Sin embargo, la palabra que se traduce como profeta, alude a alguien que habla y se expresa en pensamientos y declaraciones. Pasadas, presentes y futuras. Un vocero.
Me tocó cumplir con esa función en una etapa de mi vida profesional en lo secular. Fui jefe de Prensa de una institución pública y, como tal, en muchas de las decisiones que esa institución tomaba, fui el vocero que la dio a conocer. Pero eso hoy me deja una enseñanza clara y clave: ser vocero no indica necesariamente ser líder. Un vocero es alguien que comunica lo que su superior o superiores le ordenan comunicar. Y yo creo que es desde esa postura que el ambiente cristiano ha visto erigirse a tanto profeta. Y es por eso, también, que cuando se habla de falsos hombres ocupando un rol espiritualmente de alto rango, se le dé preponderancia a falso profeta.
Porque en realidad, de lo que te está advirtiendo, es de falsos voceros, que muy bien pueden ser apóstoles y maestros, pero también pastores y evangelistas. Engaño. Falsos voceros. Porque un vocero, lineal y gramaticalmente, siempre es alguien que habla en nombre de alguien. Y si no estoy equivocado, cada uno de los cinco ministerios están aquí para hablar en nombre del Dios de todo poder. El pastor que ha sido levantado para apacentar, proteger y cuidar el rebaño y el evangelista que vino a presentar la salvación, no necesitan demasiado mensaje. Los que sí lo necesitan imperativamente son el apóstol, el profeta y el maestro, ya que los tres deben producir establecimiento, revelación y examen de la Palabra.
Todos en algún momento hemos escuchado hermosos sermones, que son maravillosas piezas oratorias tendientes a sostener la moral, la conducta y la idiosincrasia del creyente. También hemos oído impactantes predicaciones, que como su nombre lo indica, se trata de pre-dicar, que es preanunciar la derrota de los ángeles caídos, lo que normalmente se denomina como Guerra Espiritual. Y, finalmente, lo que menos prensa parece tener por la simpleza de su título, es lo correcto para el genuino hombre de Dios: Mensaje. Porque esa es la tarea de un Vocero, dar un mensaje de parte del Dios Altísimo, que tiene muy poco o nada que ver con las opiniones personales sobre la iglesia, que mayoritariamente hemos recibido.
Los únicos dos sitios de la biblia dónde se menciona a “pastor” de otra manera que analogía con el pastor de ovejas, como “cuidador” tal como lo menciona aquí Nestor, es Pablo en efesios 4:11 y habla de “pastores ( aquí jeguéomai que significa “guiador”) y maestros”. Luego en Hebreos 13:7 donde dice: “vuestros pastores ( jeguéomai que significa “guiador ), que os hablaron la palabra de Dios”. Por lo tanto se une aquí el término “pastor” a “maestro” y no como se ha deformado asociándolo a “anciano” (o “obispo” que es lo mismo), que eran los más “experimentados” espiritualmente (no a la fuerza de más edad).
En Hebreos13:17 une “pastor” con “cuidador” pero no es la misma palabra “poimén”: pastor de ovejas sino también jeguéomai”.
Jesús se presenta como el “Buen Pastor”, pero el se define a si mismo como maestro: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.” y de hecho no se dedicaba a orientar la vida de sus discípulos en lo natural: “¿quién me nombró juez de ustedes o árbitro de sus pleitos? ” sino enseñarles constantemente.
Por lo tanto se ve la confusión cuando le llaman a Nestor “pastor” ( poimén ) cuando es “maestro” ( jeguéomai ) y no sé como podría desempeñar la tarea de “anciano” cuando su mayor relación con la gente es virtual y no físicamente cercana para conocer bien sus necesidades. ¿ un maestro no puede ser anciano ? Claro que si, pero no es su función genérica sino una manifestación de la Vida de Cristo en el.