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Equipamientos Indestructibles

Hay algo que venimos diciendo y que definitivamente se debe entender, porque si no se lo hace, andaremos mucho tiempo más en confusión y pérdida de tiempo. La iglesia es un ente espiritual, no terrenal. Si tú puedes entender este principio, cambiará de inmediato toda tu perspectiva.

Pablo, en catorce cartas, trata de explicar la diferencia entre lo espiritual y lo terrenal. De por qué no podemos mezclar ambas cosas. Y habla de diferentes formas. Habla de las diferentes características de los hombres espirituales y los hombres terrenales. Habla del culto terrenal y habla del culto espiritual.

Habla de la jerarquía y de la gloria. La gloria de los cuerpos espirituales o celestiales. Y también de la gloria de los terrenales. Hemos dicho que lo que todos necesitamos, es ir al estanque de Siloé. Entendiendo que Siloé, claro está, significa “enviado”.

Y la palabra apóstol, también significa “enviado”. Lo apostólico tiene una característica fundamental: nos abre los ojos. ¿Recuerdas eso, verdad? Bueno; es mi oración que en este día, en este momento y ante esta palabra, tus ojos se abran más todavía.

En el libro de Apocalipsis, capítulo 4, tú tienes una descripción que no voy a leer en detalle. Sólo quiero repasar algunos pasajes. En el verso 4, por ejemplo, dice: Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Voy más adelante, dice en el versículo 6: Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. Juan es arrebatado por el Señor, para ver cómo era la adoración celestial.

Y él vio. Y si ustedes ven, Apocalipsis no es un libro que trata de explicar una realidad, sino un libro que describe una realidad. No te dice el detalle, te dice lo que ve. Cuando David es levantado en el trono, hay algunos testimonios de la vida de David, muy particulares.

Primero, yo estoy seguro que David sí vio lo que Juan vio. La diferencia entre el gobierno de Saúl y el gobierno de David, una de las más importantes, es que Saúl no veía nada. Pero David sí veía. LA prueba de que él vio Apocalipsis 4, es la siguiente.

Apenas él entra al gobierno, cuando tenía treinta años de edad, levanta a cuatro líderes de adoración: Asaf, Eman, Etam y Jerutum. ¿Cuántos seres vivientes había alrededor del trono? Cuatro. No sólo eso, sino que organiza a las tribus sacerdotales en veinticuatro casas.

De tal forma que, por cuarenta años, las veinticuatro familias sacerdotales, iban a interactuar en el servicio del tabernáculo. ¿Cuántos ancianos había en Apocalipsis 4? Veinticuatro. ¿Estás viendo que no es simple casualidad? O sea: David vio Apocalipsis 4.

¿Por qué? Porque lo que tú ves en Apocalipsis 4 no acontece en el momento en que Juan está allí, eso está desde la eternidad a la eternidad, establecido como un diseño de adoración perfecto. Entonces, cuando David entra, a los treinta años, el empieza a hacer dos cosas.

La primera, empieza a inventar instrumentos. Él inventa varios instrumentos. Él lo hace a partir de los treinta años. Hasta antes de cumplir los treinta años, él se dedicó a la guerra. Entre los treinta y los cincuenta, él gobernó en paz, compuso la mayoría de los salmos, inventó los instrumentos, organizó el sistema sacerdotal, aunque en sí, él no era sacerdote, ni era de la tribu de Judá.

A partir de los cincuenta, se lo llamaba “la lumbrera de Israel”. Tal es así que en una ocasión, siendo ya algo mayor a los cincuenta años, quiere ir a la batalla. Y uno de los descendientes de Anac, uno de los gigantes, casi lo mata. Tuvo que ser uno de sus siervos el que vino y le salvó la vida.

Allí es donde los soldados le dicen esto: “Mire señor, usted es la lumbrera de Israel. ¿Qué pasaría si la lumbrera se apaga? Así que, háganos el gran favor, ya no vaya más a la guerra. Usted ya está muy viejo para pelear, usted está para hacer otra cosa. Tiene que impartir sabiduría sobre el pueblo.”

Entonces, uno entiende que hay un tiempo para cada cosa. Dios es un Dios de tiempos y de propósitos. Yo creo que cada hombre, en un determinado momento de su vida, tiene que darse cuenta que ya no puede ser el mismo, en ciertas y determinadas actividades, que era a sus treinta años. Simple sentido común. Y a veces, un milímetro de sentido común, evita  el fracaso o, lo peor, el ridículo.

Yo me pregunto cuánta gente que ahora quizás está allí, escuchándome, ya ha hecho todo lo que sabe para un ministerio, para una iglesia o, simplemente, para el bienestar espiritual de su propia familia. Estoy seguro que lo que en estos momentos sienten, es que ya no saben qué más hacer.

Quiero preguntarles algo a los líderes que quizás hoy me están escuchando. Quiero ser suave y delicado, pero te aviso que no sé si me va a salir. ¿Qué calidad espiritual tienen, a su juicio, las personas con las cuales ustedes han trabajado y ministrado?

Si yo les preguntara respecto al testimonio del Espíritu en ellos, ¿Qué se supone que podrían responder? ¿Cuánta luz estás viendo en esa gente, hoy? ¿Cuánta gente hay allí, por la que usted firmaría un documento a ojos cerrados respecto a que es gente íntegra para con Dios, aún en lo secreto?

¿Con cuántos de ellos irías tú gustoso a la guerra? No te aflijas, yo creo que llega un momento en que un hombre toca techo o toca fondo y, a partir de allí, ya no sabe qué más dar. Hay extractos dentro del cristianismo donde es muy poco lo que se puede seguir enseñando en este tiempo. Hay otros donde la enseñanza es inacabable, es cierto, pero no son todos.

Tengo que decirte que eso es absolutamente normal. Porque cuando sientes que lo que tenías para decir ya ha sido dicho, repetido, reiterado y vuelto a decir, es cuando tomas conciencia clara que Dios está preparándote para introducirte en otro nivel, en otro ámbito, en otro trabajo.

Si los ministros entendiéramos que nuestras vidas activas y dinámicas están sujetas a ciertos y determinados tiempos de Dios pre-establecidos, la calidad y cualidad de nuestros ministerios, sería muy diferente y, por lógica y natural consecuencia, el fruto obtenido mucho más valioso.

David no tenía ni la autoridad, ni la experiencia, y ni siquiera la visión para poder hacer lo sacerdotal antes de los treinta años. Así como ya no era sabio que él se fuera a la guerra, con cincuenta y pico de años. Resumiendo: todo un tiempo y todo tiempo tiene un propósito en Dios.

David vio a los veinticuatro ancianos postrados y vio a los cuatro seres vivientes. Y no sólo eso; él también vio instrumentos en los cielos, que luego él los copió, los imitó en la tierra. Y allí es donde tocamos, ya sea de paso o de pleno, el tema tan complejo pero hermoso de la adoración y la alabanza.

Por una sola y simple razón, puedo asegurarte que este es un tema celestial. Dios tuvo que hacer inventar instrumentos para recibir adoración. Claro, tú a esta altura te estás preguntando qué tendrá que ver esto con lo apostólico. Mi respuesta es que tiene que ver mucho, muchísimo.

Cuando Moisés es levantado, y debes tener en cuenta que Dios trabajó con él en tres períodos de tiempo, tres períodos de cuarenta años. Esa fue la forma en que Dios trabajó con Moisés. Y es la forma en que todavía sigue trabajando con los hombres y mujeres que deciden servirle.

Así es que, si tú eres uno de esos hombres o una de esas mujeres, tendrás que saber ya mismo que en cualquier momento Dios te visitará de alguna manera para hacerte saber que está presto a llevarte a niveles mayores. Y esto tiene que ver con el hecho que, entender lo apostólico, es lo que en muchos casos nos lleva a recalar en niveles que antes no teníamos.

Tú debes entender que Dios te trajo al lugar en el que naciste, por algo. Hay una poderosa razón por la que tú estás allí y no en África ni en Asia. Y es en la carta a los Hebreos, esa que todavía se está discutiendo en torno a su autor, la que hablando de Moisés dice algunas cosas.

(Hebreos 8: 4) = Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; (5) los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Resulta ser que Dios, en el fondo, no le deja al hombre la iniciativa de lo que él quiere, sino que él pone su corazón en la gente, para que cumplan la voluntad que él tiene. Te estuve mencionando a David, ahora te estoy mencionando a otro personaje: Moisés.

Y también te podría hablar de Elías, aunque sin olvidarme de ninguna manera de Daniel. El punto es este: cada persona que fue elevada por Dios para hacer una tarea específica, vio y oyó. Hay palabras que Dios nos da, que se van a cumplir veinte años después. Yo empecé a darle forma a esta expresión ministerial, ocho años después que una palabra profética me lo anticipara.

Es una muy buena actitud esperar que se cumpla una palabra que Dios anunció. Pero por otro lado, tú no puedes agarrarte a una promesa que Dios te dio hace veinte años, simplemente. ¿Por qué? Porque Dios tiene muchas más promesas, y muchas más realidades para nosotros.

Veamos algo; el modelo original de la casa de Dios, está en Apocalipsis 4, pero lo vemos físicamente en Apocalipsis 21. Imagínate que tú quieres comprarte un terreno para construirte una casa. ¿Qué es lo primero que vas a buscar? Un arquitecto.

Y no creo que exista alguien que hable con el arquitecto y le diga que diseñe la casa que se le ocurra y como mejor le parezca, totalmente seguramente va a gustarle como quiera que resulte. No lo creo. Lo más probable es que hables con ese arquitecto y le detalles meticulosamente cómo quieres que sea tu futura casa.

¿Por qué harás todo esto? Simple, porque tú serás luego el que va a vivir allí, en esa casa. Entonces, vemos que Dios le da a Moisés los detalles más mínimos del tabernáculo, por una razón. ¿Cuál? La misma; porque Él pensaba ir a vivir allí.

Es decir que Dios quiere que su casa esté perfecta. Entonces Moisés se toma cuarenta días para tomar anotaciones, partiendo de la base que él no solamente escucha lo que Dios le ordena, sino que además ve cómo quedará lo que Dios le ordena levantar.

Lo estás leyendo en Hebreos 8:5: conforme al modelo que se te ha mostrado. O sea que el original no es el templo o el tabernáculo de Moisés. El original es el tabernáculo que está en los cielos. Allí, en el tercer cielo, hay un tabernáculo maravilloso, y Moisés entró a ese lugar y lo vio.

Unos de los personajes con los que él se encontró, puedo asegurarte que son esos cuatro seres vivientes. Los cuatro seres vivientes, son los guardianes de la presencia divina. Si tú lees Ezequiel, aparecen allí, si tú lees Apocalipsis, aparecen allí.

En las descripciones celestiales del trono de Dios, normalmente aparecen los cuatro seres vivientes. ¿Quiénes son ellos? ¿Qué simbolizan? Esto es muy especial. Cuando Dios habla del tabernáculo, no solamente detalla cómo va a ser por dentro, los colores y las formas, sino que incluso establece qué tribus iban a estar alrededor del tabernáculo.

Por ejemplo, en el lado este, (La puerta del tabernáculo miraba al este) debería estar la tribu de Judá, Judá es representado con un león. Recuerda ahora los rostros de los que aparecen en Apocalipsis 4. Unos seres con cuatro rostros. Rostro de león, rostro de buey o becerro, rostro de águila y rostro de hombre.

Ahí estaba, en el este, entonces, la tribu de Judá. En la parte de atrás, está la tribu de Manasés, el becerro. Manasés significa “el que está escondido”, así como Judá significa “alabanza”. Manasés, escondido, estaba detrás del tabernáculo.

En la parte sur, estaba Rubén, el que tiene rostro de hombre. Y por última estaba Dan. La tribu de Dan, era caracterizada por ser una tribu visionaria. Los que miran más lejos. Ahí está el águila. Entonces resulta que el tabernáculo, esa pequeña tienda que estaba ahí en el medio del desierto, estaba rodeado también de cuatro tribus, donde cada una de esas tribus, simbolizaba a uno de los seres vivientes.

Ahora; ¿Qué tiene que ver esto con lo apostólico? La razón por la que la iglesia existe, es para que nosotros le preparemos casa a él. Por eso está equivocado decir “vamos a la iglesia”, porque nosotros somos la iglesia. Y si yo soy ministro, mi obligación no es ser la habitación de Dios, sino lograr que quienes reciben mi trabajo lleguen a ser la habitación de Dios.

Veamos lo apostólico. Y estableció Dios, primeramente, protón. Apóstoles. Segundo, deutrón, profetas. Tercero, tritón. ¿De qué está hablando? Que los estableció. ¿Para qué? Para la obra del ministerio. Para la edificación del cuerpo de Cristo.

O sea que el propósito final de Dios, es el que empezó en el libro del Génesis. ¿Cuál es el propósito de Dios en el libro del Génesis? “Oye Adán”. – ¡Sí Señor! – “Quiero habitar en ti. Te he hecho distinto a todo lo que existe, porque yo quiero estar dentro de ti. Te pareces tanto a mí, eres un ser trino como yo, y la única razón por la que eres tan parecido a mí, es porque yo estaré dentro de ti. Yo lleno toda la tierra, y los cielos de los cielos no me pueden contener. Pero hay una parte en tu ser que se llama corazón, que me puede contener por completo. Y eso tiene que ver porque he puesto eternidad en tu corazón, sin que a veces alcances a entender la obra que he hecho contigo. Pero yo no te quiero parea que me alabes, ni siquiera te quiero para que administres esto. ¿Te das cuenta que todo mi sistema de ingeniería agrícola es perfecto? No tengo ninguna hierba, mi rocío riega todo el huerto en la mañana. Yo no te quiero aquí dejar dinero, ni de hortelano. Te quiero para que seas  mi casa. Yo habitaré en ti.”

Ese propósito que empieza en Génesis 1:26, (Hagamos al hombre a nuestra imagen), termina en Apocalipsis 21, (Y vi la santa ciudad descenderé del cielo). Dios habitando. Te lo voy a decir más sencillo, aún. La historia de la Biblia, trata de un Dios que busca desesperadamente una casa.

En eso consiste todo. Revisa los sesenta y seis libros de la Biblia tratan de esto. Entonces cualquiera de nosotros, que decimos ser ministros, que suponemos estar siendo útiles al Reino, una noche nos sentamos, después de todo un día de lecturas, escrituras, grabaciones y trabajo, y oramos: “Señor; la gente que recibe todo esto, ¿Está en condiciones de ser casa tuya?

Esa es una pregunta con la cual debo irme a dormir, creyendo que la respuesta será afirmativa. Porque en definitiva, no importa cuánto hemos crecido como grupo de interacción, si ellos no están equipados para ser casa de Dios, todo lo que hice fue en vano y sólo pérdida religiosa de tiempo.

Y te voy a decir algo más: el hecho de que una persona sea salva, no significa que sea una persona completa. Porque la salvación es el punto de partida, no la meta de llegada. No somos salvos por, somos salvo para. Y ya no debes preguntarte por qué fuiste salvo, sino para qué.

Quiero que veas ahora un texto que está en Éxodo 25, e imagines al Dios de los cielos, al que un día dijo sea la luz, y fue la luz. ¿Puedes entenderlo? Imposible. ¿Cómo se puede entender a Dios? ¿Tenemos una mente apta para entender su calidad de mente divina? ¿Puedes imaginarte un ser tan glorioso? Mira lo que dice cuándo abre un poquito su corazón.

(Éxodo 25: 8) = Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. (¿Se puede entender eso? Es como si tu padre te regalara, te cediera su casa y, una semana después, te llama por teléfono para preguntarte si podrías invitarlo a tu casa? ¡Si él termina de dártela!)

(9) Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Ahora; mira todo el Nuevo Testamento. ¿Qué trata el Nuevo Testamento?  Edifiquemos la casa de Dios. ¡Hola, Casa, gusto de estar contigo! Hay ocho habitaciones que aparecen en la Biblia. El Templo Celestial, (Apocalipsis 11:19); El Jardín del Edén, (Génesis 2:8);  El Tabernáculo de Moisés, (Éxodo 26); el Tabernáculo de David, (1 Crónicas 15); El Templo de Salomón, (1 Reyes 6.2); El Templo de Herodes, (Mateo 21:12); El Templo Milenial (Ezequiel 44 al 48); La Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21).

¿De qué trata todo esto? Pues allí tengo a un Dios que busca una casa. Me pregunto si habrá alguno de ustedes, allí, que quiera hacerle casa a él. Entonces, resulta que Dios se lo lleva a Moisés y le dice que va a ser su arquitecto y que la va a mostrar cómo quiere que sea su casa.

Y es curioso y llamativo, pero en las instrucciones que Dios le da a Moisés, siete veces aparece la palabra “perfectamente”. O sea, cuando tú hablas del edificio que dios te está haciendo, tú hablas de alguien que sabe exactamente lo que quiere.

Ahora bien; suponte que tú quieres hacer una obra para el Señor, qué se yo, un trabajo evangelístico o de discipulado para niños, por decir algo a modo de ejemplo. ¿Cuál es el primer paso que deberías dar? Preguntarle a Dios cómo quiere él esa casa. O dónde la quiere. Y cómo quiere él que se haga.

La iglesia no es un invento mío. Quiero decir que yo no quiero una iglesia conforme a lo que a mí me gusta. No puede funcionar jamás una congregación que diga servir al Señor y se limite a hacer o no hacer las cosas que le gustan o no le gustan al líder. Lo que deben hacer es lo que le gusta al dueño de casa, que no es ese líder, precisamente.

¿Cuál es el problema de las doctrinas de hombres? Que ponen más énfasis en la gente que en lo que Dios quiere. Sin ir más  lejos, tienes lo referente a la alabanza. ¿Tú crees que Dios se siente a gusto con toda la alabanza que recibe en todas las congregaciones? Yo creo que no, que en algunas no está para nada a gusto. Sin embargo a ellos no les interesa. Si la gente y el líder están a gusto, no necesitan nada más.

Eso me recuerda mucho a lo que contaban respecto a un hombre que le regalaba a su esposa cosas que no eran para mujer y que ella no usaba. Y lo hacía porque luego iba él y utilizaba eso, argumentando que lo hacía porque ella no lo aprovechaba. Lo cierto es que con Dios hacemos lo mismo. Le regalamos alabanzas que a Él no le gustan, porque lo que queremos es gratificarnos a nosotros mismos.

No podemos decirle a Dios que un lugar determinado es su casa y luego demostrarle con hechos que los que mandamos allí somos nosotros. Él no se va a enojar ni nos va a confrontar por eso, pero lo que sí va a hacer, te lo aseguro, es dejar de asistir allí. Y sin presencia de Dios, ¿No es hipocresía rendirle culto a Dios?

Creo que debemos aprender sí o sí un principio básico y elemental: Dios nos ama a todos y nos bendice a todos, pero definitivamente no aprueba a todos los que bendice. Sólo aprueba a los que hacen todo conforme a su propósito y su voluntad. Y eso, ¿Tú crees que será mayoría o minoría?

Sucede que vivimos en una época de mucha comodidad, lo que lleva a muchísima gente a buscar congregaciones a su gusto y comodidad y no por dirección de Dios. Y eso no sólo es triste, sino también peligroso. Porque todo lo que tiene que ver con Dios depende de Dios, no de nosotros.

(Éxodo 35: 30) = Y dijo Moisés a los hijos de Israel: murad, Jehová a nombrado a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; (31) y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, (32) para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, (33) y en la talla de piedras de engaste, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa.

En una ocasión alguien me preguntó si sabía cuál era el primer hombre que había sido lleno del Espíritu Santo en la Biblia. Recuerdo que yo respondí que suponía que Adán. No. Y me trajo a este versículo, y allí pude comprobar con asombro que fue un artista, nada menos, el primer hombre en ser lleno del Espíritu Santo de Dios. Al menos, que la Biblia diga que estaba lleno del Espíritu de Dios.

Un artista. ¿Y sabes qué ha hecho la iglesia con el arte por espacio de diecinueve siglos? Lo ha sacado fuera, porque asumía que no se podía adorar a Dios con arte. Y resulta que el primer hombre lleno del Espíritu de Dios, ¡Era un artista! Debemos haber leído algo mal, ¿No te parece?

Alguien dijo que el problema de los cristianos es que acostumbran a leer sus Biblias por la noche. ¿Y eso que tiene que ver? ¡¡Leen sin luz!! Claro, pero mira lo que dice: Dios no le muestra solamente a Moisés. ¿Podría Moisés, acaso, hacerlo todo?

Él era un hombre extraordinario, pero creo que padecía del mismo problema que muchos líderes que conozco: quería resolver él solo todas las cosas. No sabía no podía delegar nada. Pero claro, cuando él baja del monte, tú conoces la historia, ¿Cómo describirías lo que él vio?

Dice la Biblia que su rostro brillaba tanto que, mientras él se desgañitaba hablando del tabernáculo, la gente no le entendía nada porque no podía dejar de mirarlo a la cara. Después de dos o tres intentos fallidos, decidió ponerse un velo, para que de ese modo lo pudieran oír sin impactarse con su rostro.

El punto está en que Dios tenía todo preparado. Por eso, no basta con que él vea un diseño, los apóstoles serán los que vean más lejos. Sin embargo, un apóstol que no tiene a un Bezaleel con él, no puede materializar lo que está viendo.

Dios llama a este hombre, Bezaleel, y lo llena de su Espíritu. ¿Sabes lo que significa la palabra Bezaleel? “En la sombra de Dios”. No sé por qué pero esto me retrotrae al Salmo 91: “El que habita en la sombra del Altísimo”. Bezaleel era una persona que vivía constantemente en la presencia de Dios.

Era hijo de Uri. El nombre Uri, significa “Luz de fuego”. ¡Claro1 ¿Quién puede salir malo con un padre que se llame luz de fuego, verdad? Bezaleel era de la tribu de Judá. En realidad, los adoradores son los constructores. De allí que es muy raro, y esta es la tercera característica del ministerio apostólico, encontrar un apóstol que no sea un apasionado de la adoración.

Cuidado con eso. Al diablo se lo reconoce porque deja hilachas por todas partes. Si tú encuentras un apóstol apurado por terminar con la adoración para poder hablar, pon en duda si es apóstol. Por lo menos. Porque los apóstoles, aman la adoración. Y no estoy hablando de simple musicalización eclesiástica, obvio.

Y a esto que te digo lo puedes observar perfectamente en las cartas de Pablo. Es el único que permanentemente intercambia las enseñanzas con la alabanza verbal y la adoración manifiesta. Es imposible encontrar lo uno de Pablo, sin lo otro. Los apóstoles son adoradores consumados.

(Verso 34) = Y ha puesto en su corazón el que pueda enseñar, así él (Está hablando de Bezaleel) como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. (¡Ahí aparece Dan! Aholiab, significa “La tienda de mi padre”)

(Éxodo 36: 1) = Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.

Sentido práctico y básico de cualquier ministerio: hacer las cosas que Él ha mandado. ¿Qué cosa es, verdaderamente, servir a Dios? Obedecer. De hecho, luego de esto, y no voy a leerlo, el pueblo comienza a traer para la construcción del tabernáculo. Y traen mucho, pero noten la manera.

Los ungidos del Señor, son los diseñadores, los que han visto, y el pueblo es el que aporta para poder edificar. ¿De dónde vienen los recursos? De Egipto. Es nuestro banco. Según cálculos realizados por eruditos en economía y conversión de dinero antiguo, el costo de construcción del tabernáculo en nuestro tiempo, rondaría los veinte millones de dólares.

Ahora bien; ¿Por qué era importante el tabernáculo? Primero, porque se llamaba El Santuario, y eso hacía notar que era el Lugar Santo de Dios. Porque Él es santo, y jamás va a habitar en un lugar que no lo sea. Y el nombre de tabernáculo, significa Tienda.

Es como si hoy dijéramos carpa. La razón de esa carpa, es que alguien va a vivir dentro. De hecho, el Señor. Se llama tabernáculo de la congregación, así se lo describe en Éxodo 29:42. ¿Por qué? Porque era el lugar en el que Dios, literalmente, se reunía con la gente.

Es tan amoroso y cariñoso nuestro Dios si lo comparamos con otros que andan recibiendo adoración por allí. Fíjate, hay algunas culturas que tienen sus templos allá arriba, en la punta de la montaña más alta, mientras que los fieles, rústicos y pecadores, están bien allá abajo, en el otro extremo del monte.

¿Sabes cómo estaban aquí? El tabernáculo al medio, y las doce tribus alrededor de él. Es como el padre que quiere estar rodeado de sus hijos. Como en las fotos familiares antiguas, donde todos los hijos, nueras, yernos, nietos y nietas se ubicaban en un grupo compacto y luego venían los padres y se sentaban al medio.

Dios es un papá amoroso que quiere ver a sus hijos a su alrededor. Y no para una simple foto, créeme. Y esto se cumple en Juan capítulo 1, hablando del Verbo, ¿Verdad? El Verbo se hizo carne, dice. Y tabernaculizó, dice, entre nosotros. Y vimos su gloria. Gloria como la del unigénito del Padre.

Otra cosa interesante del tabernáculo, es que si tú ves el tabernáculo, ves a Jesucristo, también. Es una radiografía de él. En la carta a los Hebreos, aparecen trescientas tres referencias al tabernáculo. Ciento treinta y un versículos de esta misma carta, se dedican al tabernáculo.

Cincuenta capítulos de toda la Biblia hablan del tabernáculo. En realidad, se habla más del tabernáculo que de la iglesia. Pero para nosotros no hay diferencias, porque ambas son moradas de Dios. De hecho, Moisés tuvo que ver la casa para replicarla.

David tuvo que ver la casa y el sistema de ministración, para replicarlo. Pablo: “Sé de un hombre, hace catorce años, que si en el cuerpo o fuera de él, no lo sé, fue llevado por el Espíritu”. ¿Y qué fue lo que hizo? Vio. ¿Y qué vio? La iglesia. El diseño de Dios.

Luego él diría: Yo, como perito arquitecto. ¡Son las mismas palabras que Moisés! ¡Son las mismas que David dijo! Yo haré los planos de la casa de Jehová, porque yo he visto la casa. Y aquí aparece un elemento bien especial. ¿Tú has podido comprobar el odio que el diablo le tiene a Israel?

Y es más; hay algo que odia especialmente de Israel. Y te lo demuestro: es lo primero que él destruye. Vez tras vez. El templo. ¿Por qué Satanás ataca tanto el templo? Por una razón: porque el templo era la representación visible del mundo invisible.

¿Y cuál es el problema este? ¿Qué tiene que ver esto? Si el hombre no ve el mundo invisible, no ve nada. Se convierte en un ser religioso. Es exactamente como la samaritana y Jesús conversando. ¿Qué le dice Jesús? “¡Ustedes adoran lo que no saben!”

Puedo asegurarte que hoy, en gran parte de la iglesia, Dios diría eso. Ustedes adoran, lo que no saben. Porque, dice, adoramos a ciegas, no sabemos lo que estamos haciendo. Cuando un hombre de Dios empieza a revelar el mundo espiritual a la gente, el infierno completo se le va a venir encima.

¿Por qué? Porque el diablo no se hace ningún problema con que la gente hable de iglesia, hable de cosas, siempre y cuando en el fondo no vean nada. Porque lo único que hacen es convertir algo que no funciona, en algo que parece funcionar. Un sistema religioso.

Entonces, cada vez que por alguna razón, Israel era atacada, no iban en primer término a atacar la casa  del rey, que hubiera sido lo lógico; iban a atacar el templo.  La palabra “habitación de Dios”, tiene tres connotaciones hebreas en la Biblia.

La primera es la que ya estuvimos mencionando, Tabernáculo. Que es mishkan en hebreo. La segunda, es Herión. Eso significa templo. La palabra completa sería Templo Herión. Y lo que describe al templo Herión, al edificio, como el de David, por ejemplo, es un bayt.  El bayt es el templo físico que construía David. Ese es un templo Herión.

Pero hay un tercer templo, y es el templo Naos. El templo Naos, es el creyente. Tú eres un templo Naos. Resulta que estos tres templos, interactúan. Hubo un tiempo para el primer templo, otro tiempo para el segundo templo. Si tú tomas el tabernáculo y mides sus lados y los multiplicas por mil, tienes los años exactos que duraron estos tiempos.

El punto es que nosotros estamos entrando al tiempo de Apocalipsis 5, el sacerdocio de toda la casa. Donde ya Dios no necesita, aunque en realidad nunca necesitó un edificio. Es más; él lo dijo: Yo no habito en templos hechos por manos de hombres.

Algunos entonces le dirían por qué les hizo hacer tremendas estructuras. ¿No se los podría haber dicho antes y se ahorraban el trabajo y el esfuerzo? Allí es donde Dios te va a explicar por qué razón te llevó a que hicieras eso. Que el hombre pudiera conocer dónde Él habitaba.

Para que entienda dónde él se mueve. ¿Y cuál es la casa final que Dios quiere, entonces? Simple respuesta: la primera que Él quiso. ¿No dijo que tú eras su templo? Entonces resulta ser que los cuatro seres vivientes, son cuatro aspectos que necesitan desarrollarse en el creyente, para que Dios habite en él. Aunque tú no lo creas, tú tienes cuatro rostros.

En Génesis 1:26 se ve que Dios hizo tan perfecto al hombre, de hecho lo hizo a su propia imagen y semejanza, y ahora sabes la razón: porque él quería habitar en él. Pero Satanás sabía eso, y ¿Sabes lo que hace el diablo? Trata de destruir al hombre, para que no pueda contener a Dios.

Trata de destruir la imagen de la gente. Los que trabajan con la gente saben perfectamente que los mayores inconvenientes esas personas los tienen con su propia imagen. Y si no evalúa cuál es el mayor problema que se presenta en la sanidad interior; rechazo.

Es la historia de siempre. ¿Y por qué se da eso? Porque el diablo ataca, precisamente, la imagen personal. Si tú no te crees esta historia, nadie te la va a creer a ti. Tú eres un templo Naos. Es decir: un templo hecho no de manos humanas. Eres un templo espiritual.

Por tal razón, tú tienes una genética divina. En tus genes, Dios puso fragmentos de divinidad, que están obrando en este preciso tiempo y momento. ¿Por qué los tiempos de adoración profética son buenos? Porque hay una conexión tal con el mundo espiritual, que se puede desarrollar lo que se tiene dentro.

Acompáñame a 1 Corintios 2. Trata de imaginarte a estos seres con cuatro rostros. Rostro de león, de buey, de águila y de hombre. O sea que, tú tienes que ser un poco Judá, un poco Dan, un poco Manasés y un poco Rubén. Cuando se completa ese diseño en ti, Dios puede establecer su morada en ti.

Un buen ministro, entonces, lo que perseguirá será ir desarrollando esos rostros en la gente que lo acompaña, progresivamente, de manera gradual y continua. Eso te está diciendo que no existe tal cosa como un hombre pastoreando a otro durante toda su vida. Lo que sí debe hacer es ir formándolo en sus expresiones de manera tal que en algún momento pueda contener a Dios en su totalidad.

(1 Corintios 2: 1) = Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.

(2) Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

(3) Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; (4) y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, (5) para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. (Y ahora viene lo interesante)

(6) Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez (La madurez no se compra ni se trae de la cuna, se alcanza) y sabiduría, no de este siglo (No de este tiempo, de esta época, de este sistema), ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(7) Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.

Si los hermanos, hombres y mujeres que se reúnen cada domingo en una iglesia, tan sólo entendieran lo que Dios ha preparado para ellos, cambiarían esa cara de desayunados con limón que a veces tienen al entrar por otra que haga justicia con lo que Dios tremendamente ha preparado para ellos.

Pero fíjate en algo que leemos aquí. Dice sabiduría oculta. O sea: no todos lo ven. Sólo los que han alcanzado madurez. Que es como si te dijera: los que tienen los cuatro rostros desarrollados en sus vidas. Y de allí el desglose inevitable y obligatorio.

El primer rostro que un hijo de Dios debe desarrollar, es el rostro de hombre. No tienes idea lo extraordinario que resulta el poder ver a Jesús como un ser humano. Es sencillamente fascinante. Si hay alguien que puede darnos clase de lo que es un apóstol, ese es Jesús.

Atrévete sin que te parezca irreverencia, analiza a Jesús. Te voy a dar tres rasgos, a ver cómo lo ves. Tú ya sabes que el nacimiento de Jesús estuvo preparado desde antes de la fundación del mundo. Toda la creación estaba esperando ese momento.

Jesús nació y aquí, salvo lo relatado en la Biblia, no pasó gran cosa más. Lo que no puedes ni llegar a imaginarte es el alboroto que hubo en el cielo cuando él nació acá. Los ángeles estaban complicados de contener, dado su gozo. Ellos están limitados por leyes divinas que no pueden cruzar.

De todos modos, lo grandioso viene después, cuando luego de treinta años, llega el momento en el que él iba a hacerse público. Ha estado allí escondido, pasó sus buenos años en Egipto. El Hijo de Dios, está en el anonimato completo. La pregunta que surge, entonces, es: ¿Por qué Jesús se escondió?

Ese es un punto interesante de analizar. A veces el mundo, Egipto, se convierte en el mejor refugio para los ungidos. No te digo más, te lo dejo allí. ¿Por qué? Porque cuando el sistema religioso no está listo para entenderte, te destruye.

¿Entonces qué pasa? Cuando se levanta un profeta, en un gobierno tipo Herodes, es la hora donde su cabeza puede quedar flotando en el aire y no por un milagro, precisamente. Y si no lo crees, pregúntale a tu amigo Juan. Eso te pasa por tratar de ir a reconvenir a un hombre con el cual no tienes parte.

Entonces ese día, Jesús está listo para empezar su ministerio, y tiene un séquito de ángeles detrás de él, todos preparándose. Él está caminando y ellos están abriéndole el camino. Va a hacer su primer milagro. Se ha esperado desde antes de la fundación del mundo, el primer milagro, ¿Entiendes?

Y mientras los medios de comunicación están todos con sus cámaras y sus cronistas esperando el gran momento, el arcángel Gabriel intercambia ideas con su colega Miguel. “Mira Miguelito, yo creo que él debería hacer una resurrección masiva. Que vaya a un cementerio y se levante a diez o veinte muertos.”

“¡Va hacer hablar a todo Israel de eso, sería impresionante!” “No sé, Gaby, a mí me parece que sería mucho más impactante que se meta al Jordán y abra las aguas en dos”. – “¡No! ¡A eso ya lo hizo Moisés!” Y mientras ellos están discutiendo sobre todo eso, Jesús está leyendo una invitación que su mamá le entregó para una boda.

Y entonces él va a la boda, tú lo sabes. Y ni siquiera sabemos quién era el ciudadano que se casaba. ¡Allí es donde tú conoces cómo pensaba él! Y ahí está, en la fiesta, tal vez le consiguieron un buen plato que él se está comiendo como cualquier hijo de vecino.

Para esto, ya la mitad de la gente está ebria. Un poco, no mucho, han estado bebiendo apenas seis días. ¿Es que no era jugo de uvas? No hablemos de inventos babilónicos, porfa. Y ahí es donde viene la mamá a buscar a su hijo. “Hijo…necesito que me hagas un favor” – “Sí mamá, cómo no”.

Dime la verdad: ¿Alguna vez leyendo religiosamente este episodio, pudiste imaginarte esa escena? Un Jesús casi asombrado por el pedido tan pintoresco de su madre. ¿Vino? ¿Cómo que haga vino? ¡Pero mamá1 ¿No te das cuenta que vamos a hacer quedar mal al novio?

Porque resulta ser que dentro de la cultura hebrea, tú no podías ser tan pobre que te faltaran dos cosas claves. Cualquiera de estas dos que te faltaran, eras poco menos que una cucaracha pobrísima. Número uno, no podía faltarte el aceite.

Porque ellos usaban el aceite aún para las noches, ellos no dormían con las lámparas apagadas. Siempre dejaban la lámpara encendida. De allí que, cuando veían una casa con la lámpara apagada, decían para sí mismos que esos vecinos estaban en la bancarrota total.

Lo segundo que no podía faltar en la casa de un buen ciudadano judío, era vino. El vino habla de la alegría. Pregúntenle a la doncella de Cantares, siempre anda feliz. Ahora bien; si se acababa el vino en plena boda, ¿Te imaginas lo que eso podía significar?

¡Era un terrible mal augurio! ¿Qué va a decir la gente? El asunto es que la madre le pide a Jesús que haga eso por ella. Imagínate los ángeles, que aguardaban un tremendo milagrazo y le salen con esa. Noten que apenas en un solo evangelio está registrado ese episodio, en los otros no aparece.

Y está como si fuera puesto con calzador, a la fuerza. De hecho, no se sabe en qué momento ocurrió, no se mencionan los discípulos ni tampoco los detalles puntillosos con que se cuentan otras cosas en este y los otros evangelios.  Es como que había que ponerlo sí o sí, ¿Verdad?

Pero, ¡Quien iba a decir que el primer milagro del creador del universo, es simplemente para que un novio no quede mal con sus invitados! ¿Sabes qué se ve allí? Se ve el rostro de un hombre tan lleno de amor, de preocupación por nosotros, que cuando hoy día vemos a esa gente que ni siquiera permiten que alguien los toque, no podemos menos que compararlo.

Escucha: la gente de Dios, la real, la genuina, es la gente más sencilla que existe. Uno de los principales indicadores de que el Espíritu de Dios está en la gente, es que los niños se acercan a estos ungidos de Jehová y son más que bien recibidos por ellos.

Jesús tuvo tiempo para los niños, para las viudas, para los enfermos. Su rostro de hombre era precioso. Pero mira tú cómo suele hablar la gente de la iglesia. “¿Qué tengo que hacer yo con esta persona? ¡Es un inconverso! Quisiera que recuerdes algo: los inconversos no están con nosotros simplemente porque todavía no les ha llegado su tiempo.

O porque no hubo nadie todavía que los fuera a buscar, tal como te fueron a buscar a ti. Nuestro rostro de hombre, debería estar desarrollado bajo una palabra adecuada: servicio. Es norma, nosotros los creyentes debemos servir a la gente.

Recuerda la iglesia del Libro de los Hechos. Recuerda para qué estaban los diáconos. No estaban para administrar la iglesia, ¡Estaban para servir las mesas! ¿Me estás entendiendo, diácono? Tú eres un mesero, un mozo, un camarero o como se llame eso en tu costumbre idiomática. ¡Nunca lo olvides!

¿Por qué hacían eso? ¿Por qué Jesús se preocupaba por los pobres, si él mismo dijo que a los pobres siempre los tendríamos? Por una sencilla razón: porque aunque eres un ser espiritual, no puedes olvidarte de tu rostro humano. Tienes que ser buen padre.

¿Quieres conocer el grado y la calidad real de la unción de un siervo? Habla con sus hijos. Tienes que encontrar la vida de Dios en ellos. Y ahí vas a poder ver si son buenos padres. Cuidado; no es determinante, pero en cuenta un detalle clave: los niños no fingen ni simulan nada.

Tienes que ser un buen esposo. Hay ministros que son sumamente cordiales, cariñosos y hasta melosos con sus intercesoras, pero no siempre son del mismo modo con sus esposas. ¿Cómo alguien podría amar de verdad a la iglesia, si no termina de amar a su esposa? Si no amas a tu esposa, no tienes parte con la del Señor.

El esposo, vive para la esposa. Y la esposa vive para el esposo. Tienes que tener un rostro de hombre. Así seas el súper de los súper ungidos, tu corazón tiene que ser accesible. ¿Qué pasa si estás predicándole a mil personas y te llama tu madre para ver cómo andas? Tendrás que atenderla, porque para ella no eres el gran ungido de Dios, eres simplemente su hijo. María. El vino. El corazón del hombre está ligado a Manasés. Manasés es el que queda escondido.

El Buey. ¿Sabes que hace el buey? El buey es un animal que se lo utiliza para la labranza. Tienes que ser entrenado por Dios para cargar. Hay algo que es casi una regla, escucha: tú ya sabes que el ministerio apostólico es casi progresivo. Nadie aparece un día diciendo que es apóstol. Al menos, alguien serio.

El apóstol de todos los apóstoles no tuvo temor de ensuciar su túnica con el barro de todos los pecadores. Eso hace que constantemente, el ungido de Jehová, se vuelva a la sencillez. Nunca pierdas la sencillez. Aunque miles y miles te sugieran lo opuesto diciendo que te lo mereces.

Consejo muy sabio para mucho liderazgo fiel y sinceramente equivocado en sus formas y caminos. LA cruz tiene que verse siempre en un tamaño mucho más grande que tu foto. Pablo dijo que su mayor preocupación debía ser presentar la cruz. Y la tuya también, no tu prestigio, fama o status. A nadie conozco en la carne, dice Pablo. Está buenísimo el corazón de Manasés. Debes tener el corazón de Manasés, que es un corazón de siervo.

Pero también tiene que, en un momento dado, desarrollarse el rostro del león. El león es el que sabe pelear por lo que es suyo. Y déjame decirte que, por parte media, el pastor convencional que conocemos, no está entrenado para eso. El pastor sabe lidiar con  ovejas, pero no con leones.

Entonces, cuando es como debe ser en lo suyo, tiene un problema: quiere abrazar a los leones. Todos hemos visto que, para tratar con los leones, por lo menos necesitas un látigo bien largo y una buena silla. O sea que la parte profética es el asunto del león.

El sistema religioso ha abortado la capacidad del creyente de entender lo que le pasa. Hay muchas vidas que muchos de nosotros hemos conocido, a las cuales se les manifiesta una clara esterilidad. Ningún negocio les funciona. ¡Y piensan que eso viene de Dios!

Pero, a causa de que nunca se les enseñó a discernir lo que les rodea, asume que dios está a cargo de todo y que ese es el deseo de Dios para su vida. Es más que claro que los creyentes deben tener una actitud contestataria ante las tinieblas.

Hay un texto en Job donde Dios le dice que le ha dado autoridad para ponerle límites a las tinieblas, y que evidentemente no le da la gana a Job de hacerlo. ¡Yo te he dado la autoridad!, dice Dios. Ahora mira: ¿Cuál es el panorama mayoritario en la iglesia hoy día?

Matrimonios a los que los hijos no sólo se les están yendo al mundo, sino también a las drogas u otros vicios similares. Matrimonios al borde del divorcio por causa de infidelidades y aparición de terceros de manera misteriosa e inexplicable. Gente que pasa ocho o diez años sin obtener un trabajo estable y cuadros más o menos por el estilo, terribles situaciones.

Y son tan ovejas que lo asumen y aceptan todo como si eso viniera de parte de Dios. Tienen que saber que muchas de esas cosas, tal vez una enorme mayoría, no vienen del Padre, sino que simplemente y a causa de su ignorancia, ellos no reconocen ni diferencian su mano derecha de su mano izquierda y se dejan abusar.

Entonces, llega un momento en que los profetas se levantan y te dicen: “Mira, lo que te está pasando no proviene de Dios. Es momento en que debes ponerte los pantalones largos de mayoría adulta y comiences a ponerle límites al enemigo. Tú puedes porque tienes la autoridad conferida.

Claro está que, tal como lo leemos en Corintios, todos estamos llamados a ser profetas. No todos tendremos un ministerio profético, obviamente, pero todos podemos profetizar, porque el Espíritu de Dios está en nosotros, ¿Se entiende?

Eso significa que un padre de familia puede levantarse y declarar que no va a permitir que sus hijos sean entregados a las tinieblas. Dirá que él no ha traído hijos a esta tierra para que sean servidores del diablo. Esos hombres, esas mujeres, deben ser entrenados para pelear por lo que es suyo.

¡Tiene que levantarse el león! ¿Qué más tiene que pasarte para que digas “basta”? ¿Qué más tiene que pasarte? ¿Qué más debes perder para que digas “basta”? En algún momento, el león tiene que despertarse en ti y tienes que rugir. No a la gente, a tu adversario.

Judá tiene que levantarse en ti. ¿Pero no debo presentar la otra mejilla, dice la palabra? Sí, pero lo dice respecto a los hermanos, no al diablo. A los hermanos puedes darles la otra mejilla, pero no al diablo. Tienes que entender que si Dios te ha dado una espada, no ha sido para que la uses trabando la puerta de tu casa.

Debes enojarte con el diablo, y debe llegar un momento en que le demandes que te devuelta lo que te ha robado y es tuyo. La palabra dice en Proverbios que el que es sorprendido robando, tiene que devolver siete veces más lo robado. Cuando tú sorprendes al diablo robándote, lo puedes acusar delante de Dios y ordenarle que te lo devuelva multiplicado por siete.

Entonces, el rostro de león, tiene que ver con la forma en que tú empiezas a reaccionar. Y no simplemente para expresar la autoridad que Dios te ha dado, sino también para reclamar lo que por derecho te corresponde. Tú tienes derecho a vivir en paz y debes tomarla sí o sí.

Yo no sé si tú puedes valorar la paz. Jesús dijo: mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da. No importa lo que pase con la economía del mundo, tú puedes vivir en paz. Porque es un legado, es parte de tu herencia. No depende de tu presidente, depende de lo que tú has recibido por herencia.

Cuando tú entiendes el significado de la paz, tú vives agradecido. Pero seguramente tú debes conocer tan bien como conozco yo, hogares cristianos que no tienen paz. Viven en peleas permanentes los unos con los otros. Me pregunto por qué los hijos de esas familias han perdido ese derecho básico que es la paz.

Entonces, probablemente oran: “¡Señor! ¡Dame paz!” Perdón; ya te la dio. ¿No leíste que Jesús dijo que su paz nos dejaba y su paz nos daba? ¡Ya lo hizo! ¿Y entonces qué me pasa, hermano? Te pasa lo que le pasó a Daniel, cuando esperó la respuesta por veintiún días. La diferencia es que aquí no va a venir el ángel a decirte que la respuesta ya estaba lista desde el primer día.

Y no es que no te lo va a decir por malo, no te lo va a decir porque tú ya tienes al Espíritu Santo para que te diga lo que está pasando. Si no le prestas atención, no es problema de Dios. Tú puedes seguir pidiendo a Dios que lo haga, cuando él ya lo hizo.

Te digo más: así como cuando compras algo extranjero y le haces un seguimiento informático. Y por ese seguimiento sabes cuándo ha llegado a tu país y hasta en qué momento lo ponen en el vehículo de entrega. Y que si te demora o no te llega acudes a las oficinas para reclamarlo, así también deberás hacer con todo lo que Dios te ha prometido. Si la promesa está y tú estás en orden para recibirla, ¡No te quedes sentado sin hacer nada, ve a preguntar por qué no te ha llegado lo que debes recibir!

Así que si el diablo te pega, te pega y te pega, llegará un momento en que deberás reaccionar como un león y plantarte cara a cara con él y ver por qué te sigue pegando. Sé oveja para con los hijos de Dios como tú, pero sé bien león para con los que quieren tomar lo que es tuyo.

El tercer rasgo, es el rostro del águila. Muchos dicen que ese es el ministerio apostólico. No sé si será así, pero sí puedo asegurarte que es el que más lejos ve. Las águilas tienen el poder en su mirada. Ellas matan con sus garras, no con sus picos. Utilizan un recurso: la velocidad.

Pero las presas que pueden agarrar las águilas, son pequeñas. Son aves fantásticas. Mucho más fantástico aún es cómo hacen sus nidos. Sus nidos miden, por lo menos, cinco metros. ¿Y sabes qué? Son las únicas aves que permiten que unas aves pequeñas vivan en sus nidos, también.

Hay un montón de pequeñas aves que viven en su mismo nido y no se hacen ningún problema ni se las comen. Al margen del proceso de rejuvenecimiento que pasa el águila y que tú seguramente conoces. Se sacan las garras el pico y las plumas y las recambian.

Tiene rasgos fantásticos. Puede ver una pequeña moneda desde un kilómetro de altura, aun cuando el pasto en el suelo está bien alto. Entonces, las águilas trabajan normalmente juntas con los leones. Un águila, desde su altura, puede ver al enemigo que espera al león allá lejos, pero el león no lo ve.

Ahora bien; tú has recibido de parte de Dios, la capacidad de ver muy lejos. Has recibido la capacidad de ver cosas que la gente común no ve. Donde muchos ven problemas, tú ves una oportunidad. Tú vas a verlo a David con un rostro de águila constantemente.

La gente ve un gigante. David ve al trampolín que lo va a hacer famoso. La gente ve una lanza que pesa más de tres kilos. David ve un instrumento de lobotomía extraordinario. ¿Sabes lo que es la lobotomía, verdad? Volarte la parte central de la cabeza.

O sea: donde la gente veía un problema, David veía una solución. En suma, lo que lo hace famoso a David, es Goliat. De no ser por Goliat, David todavía seguiría pastando ovejitas. Es Goliat el que lo saca a David del anonimato y lo propulsa a la fama.

¿Qué te está enseñando eso? Que no debes asustarte por el Goliat que tienes por delante. Puede que sea eso lo que Dios va a usar para hacerte famoso. De hecho, nadie se alegrará de tener un impresionante Goliat atravesado en su camino, pero eso te hará entender que estás equipado por Dios para vencer esa circunstancia.

Goliat es impresionante y deprime. Pero si tú pones los ojos en Dios, Goliat está liquidado. De eso se trata. Aprende a poner los ojos en el lugar correcto. Las águilas son los únicos animales de la creación que pueden mirar cara a cara al sol. Tienen una membrana especial que se les baja en los ojos cuando van a mirar el sol. Son las únicas aves que pueden mirar claramente al sol sin perjudicarse la vista.

Ellas saben el poder que hay en sus alas. Saben que eso es lo que las mantiene separadas de todo lo demás. La capacidad de ser águila está en el Espíritu Santo que Dios puso en ti, porque es ese Espíritu el que te hace ver lo que está más lejos.

Entiende: tú no necesitas que alguien te venga a decir eso. Tú lo sabes. Escucha hablar a Jesús y fíjate lo que él dice. Ha llegado el tiempo, debemos subir a Jerusalén. Siempre él anda mirando lo que los demás no ven. ¿Cómo ve el hombre? “Mira, Señor, en este lugar y aprovechando que se apareció Elías y Moisés, hagamos tres enramadas para que…”

Yo quiero un templo, no una enramada. El ministerio apostólico debe desarrollarte como hombre, como buey, como león y como águila. Porque cuando tú tienes desarrolladas estas cuatro facetas en tu vida, la presencia de Dios se establece en el centro.

Dios es llamado Jehová el guerrero. O el Señor es guerrero. Jesús es llamado el León de la tribu de Judá. Pero también se lo llama El Buen Pastor. El que da la vida por sus ovejas. Se lo llama al Cordero de Dios. Pero también es el Verbo. Se lo llama El Siervo Sufriente que carga los problemas.

(1 Corintios 2: 9) = Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Cuando en las iglesias solían explicar este verso, se les decía mayoritariamente a la gente que eso era lo que Dios estaba preparando en algún lugar para cuando la gente se muriera y resucitara o se fuera en el rapto. Y ahí nomás se ponían a cantar ese viejo himno: “Jerusalén, Jerusalén, que bonita eres”.

Claro, esa canción se la deberíamos cantar a nuestro vecino, porque la Jerusalén bonita que él quiere habitar, eres tú. Pero mira lo que dice aquí. Porque ahora descubrimos y entendemos que este pasaje no habla del futuro, como suponíamos.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Ahora resulta que Dios tiene cosas que no han subido a tu mente, ni las has visto, pero no para cuando te mueras, sino para ahora. Pero el tiempo va pasando y nos vamos poniendo viejos, así que sería excelente que investigues hoy mismo qué es lo que Dios tiene para ti.

No mañana; hoy. No puedes seguir así. Y no creo que estemos hablando respecto a que estás mal. No, has sido fiel con toda la obra que ha puesto en tus manos, pero llega un momento muy particular. Y hay algo más que no se puede dejar de mencionar.

Todas las profecías: mayas, aztecas, egipcias, hablando de cultura, determinan que algo iba a acontecer entre los años 2011 y 2012. De hecho, el calendario maya concluía en 2012. En lo físico y literal, no sucedió nada, pero en lo espiritual me temo que algo ocurrió.

Claro, eso nos toca de cerca, porque nosotros en América Latina somos en alguna medida la sucursal principal de la cosa, pero la casa central de todo está en Europa. Porque todo lo que nos pasó en nuestra historia, de bueno y de no tan bueno, vino de allá.

Y eso quieras o no, redunda en nuestras vidas cotidianas. Presidentes latinoamericanos son causa de divisiones dentro de la propia iglesia. Una fracción de ella dice que eso viene de Dios, otros dicen que no viene de Dios y ahí andan, orando por sus autoridades, pero en división. Y esto equivale a cero discernimiento y más cero revelación. Y además, no prevalece, precisamente por ser casa dividida.

De hecho, la iglesia ni acierta a saber y mucho menos a explicar o enseñar, para qué se ha levantado el Islam. El Islam se ha levantado para establecer un régimen de juicio terrible en las naciones. Los que vivimos en esta parte del mundo, léase Sudamérica, casi no entendemos lo que es el Islam.

Es algo muy lejano. Lo que el Islam es para Europa y para los Estados Unidos, es el movimiento indígena para América Latina. Son el ejército de langostas que se está levantando para alinear la casa de Dios. Entonces tú oras por la mañana y le preguntas a Dios por qué razón en tu país está como presidente la persona que está.

Y te sorprendes cuando Dios te responde que tienes ese presidente por tu culpa, porque no quisieron entender los principios divinos por las buenas, y ahora no queda otra solución que implantarlos por las malas. Cuando uno entiende cómo Dios trabaja, empieza a darse cuenta que la historia de nuestros países latinoamericanos, no está desconectada.

Revisas las cosas que están sucediendo en los distintos países, y puedes comprobar que el mal prevalece cuando los justos callan. La visión apostólica, cuarto rasgo de los apóstoles, siempre es conquistadora. Los apóstoles de Dios se levantan para establecer el Reino de Dios por las buenas, o por las malas.

Por tal razón, si hay algún apóstol que no está metido en guerra espiritual, habría que poner en duda si verdaderamente es un apóstol de Dios. No hubo un solo apóstol del Nuevo Testamento, que no tuviera que confrontar en algún momento con los poderes de las tinieblas. ¿Sabes por qué? Porque el Reino de los Cielos, sufre violencia. Y sólo los violentos lo arrebatan.

Y en muchos lugares, muchos de nosotros todavía siguen discutiendo y dividiéndose por tonterías. Si las mujeres usan faldas o pantalones, si pueden o no maquillarse, si se debe hablar en lenguas o no. ¿No se dan cuenta que la iglesia del Señor es una iglesia territorial y no zonal?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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mayo 16, 2017 Néstor Martínez