Resulta a todas luces natural poder ver y comprobar que Dios está escogiendo a un pueblo que está destinado a convertirse en matriz para una nueva generación, un nuevo tipo de creyente, un pueblo que no se detiene ante nada, un pueblo que va a manifestar la gloria de Dios y va a traer a la tierra las señales de lo que verdaderamente es una iglesia gloriosa.
A través de este estudio, tú vas a poder aplicar a tu vida personal la premisa de cómo mantener la visión. ¿Qué visión? La que puede proporcionarte esta línea de estudios, tan apartados de las caricias al alma conque la mayor parte de la iglesia suele agasajar a sus miembros semana tras semana.
Claro está que siempre hay riesgos que el tiempo pueda hacer desaparecer una visión, así que antes que pueda suceder eso, yo quiero traer principios que te ayuden a entender lo que dios está trayendo hoy para tu vida personal. Porque activa todos tus dones, activa todas tus habilidades, para que puedas aportar la parte que te corresponde en una visión más global.
Para poder revisar esto, vamos a ir al primer libro de Samuel y en el primer capítulo. Te sugiero que escuches esto con todo el tiempo a tu disposición. No te olvides que todo tiempo invertido en el Señor, siempre es tiempo ganado, jamás tiempo perdido. A veces queremos las manifestaciones de Dios y le ponemos horarios. Pero resulta ser que Él no vive en tiempos ni vive en horas, Él es eterno.
(1 Samuel 1: 1) = Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohú, hijo de Zuf, efrateo.
(2) Y él tenía dos mujeres, el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, más Ana no los tenía.
(3) Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová.
(4) Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte.
(5) Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos.
Si me lo permites, yo quiero comparar este pasaje bíblico con la iglesia de hoy. Toda su teología que no pueda ser práctica, es porquería. Toda la palabra de Dios tiene que ser aplicable a tu vida en el día de hoy. Yo quiero descubrir, a través de este pasaje bíblico, como la iglesia está atravesando la misma transición que ocurría en el tiempo de Samuel.
Para ello tengo que traer una colocación histórica. Cuando este libro expresa estos acontecimientos, Israel acababa de pasar quinientos veinte años como una nación teocrática, gobernada por jueces. Era un período de transición, que estaba saliendo de un período de un gobierno de jueces, y se estaba estableciendo un gobierno basado en el reinado de Dios a través de sus reyes.
Era un período de transición, donde termina el gobierno basado en la autoridad de los jueces, y se establece el reino y el gobierno basado en el reinado de hombres. Desde el capítulo 1 de Jueces, hasta el capítulo 16 de Samuel, vemos una historia cronológica.
Vemos como una fotografía histórica del pueblo de Dios que va descarrilándose una y otra vez en idolatría. Esto, seguido de invasiones por la tierra prometida, opresión del enemigo, más podemos también observar la maravillosa intervención del Espíritu de Dios y su misericordia en medio de su pueblo.
Era un período de guerra civil, era un período de pecado interno, era un período de cambio de gobierno, donde un sistema batallaba por mantenerse. Esto es muy significativo, porque era un período en donde la misericordia de Dios vez tras vez, revelaba a su pueblo su propósito para aquel entonces.
Esto es, casi con exactitud, lo que viene aconteciendo en la iglesia a partir de la década del ochenta hasta este tiempo presente. Un período de transición, donde vemos que hay un cambio de gobierno. Vemos que hay un sistema que batalla por mantenerse vivo. Un sistema religioso que muere a gritos según la restauración de la iglesia.
Sigue avanzando, es un tiempo de pecado interno siendo expuesto por el fuego de Dios que está estremeciendo su iglesia, y vez tras vez vemos más de nuestros hermanos incluidos los líderes que caen heridos en la batalla de esta transición, cuando Dios comienza a revelar todo aquello que es hecho en secreto.
Vemos también que estas invasiones de la tierra prometida, mientras vemos que hay especies de guerras civiles, donde una denominación batalla en contra de la otra, una persuasión doctrinal batalla en contra de otra. Es un tiempo de guerra civil, es un tiempo de pecado interno, es un tiempo de transición.
Es un tiempo en donde se está cambiando la guardia de un reinado de hombres que han manipulado la iglesia, donde hay generales que están misionando y visionando en qué lugar comienza el Reino de Dios y en qué sitio termina el reino del hombre.
Mientras, la misericordia de Dios sigue operando y trayendo más y más revelación, más y más propósito a su pueblo. Un período de transición, un período de guerra civil, un período de cambio de gobierno, un sistema que batalla por mantenerse vivo y la misericordia de Dios que nos dirige cada paso según avanzamos en restauración.
Lo mismo que acontece en Samuel es lo que ocurre en el día de hoy. Vemos en este primer capítulo a Elí, que representa la religión de aquel día, que ya sus ojos están cerrados, que ya está cansado y ha fallado en la responsabilidad de su hogar, ha fallado como juez y sacerdote en la casa de Dios.
Y vemos que ese sistema religioso comienza a decaer, dejándonos atrás un fruto llamado Ofnis y Finees, los hijos de Elí, que son hijos de Belial, que es un espíritu que corrompe aquello que Dios intenta para bien, y a través de la corrupción mata, o destruye, o decae el pueblo de Cristo.
Entonces, vemos que el fruto de la religión que ha dejado atrás esa década de los noventa que hoy está siendo echada fuera porque la religión no es lo nuestro. ¿Cuántos saben que Cristo no era religioso? Tampoco cerraba los ojos cuando oraba. Yo aprendí que eso puede ser peligroso el día que vi cómo un endemoniado agarraba de la corbata casi hasta estrangularlo a un pastor que se puso a liberarlo con los ojos cerrados.
Según ese sistema está decayendo, vemos que el fruto que deja atrás son los hombres que están corrompiendo lo que Dios intentó que fuera para bien. Y a través de lo mismo que Dios ha dado, está destruyendo el cuerpo de Cristo. Pero Dios tiene su misericordia, operando en medio de la transición.
Después de treinta años de sacerdote, Elí, al igual que ahora, después de treinta años del sistema religioso, vemos que empieza a caer este sistema, y deja atrás este fruto que no es la voluntad de Dios. Esta es la situación en la cual se encuentra la iglesia de Dios mundialmente corporal.
Más, en medio de esta estructura, vemos una mujer que se llama Ana. A esta mujer yo la quiero comparar con una generación. Dentro de un sistema que está decayendo, dentro de un sistema que batalla por mantenerse vivo, hay un período de transición, donde a pesar de que el fruto es corrupto, hay un remanente con el espíritu de Ana.
Que está pagando el precio para dar a luz, convertirse en un vientre, convertirse en una matriz para una nueva generación. Y es curioso, o no tanto, que el significado del nombre Ana, sea “la gracia de Dios”, o “la misericordia de Dios”. Ana se levanta en un tiempo donde, dice la palabra de Dios en el capítulo 3, escaseaba la palabra de Dios y no había visión abierta.
Precisamente, la situación en el cuerpo de Cristo, Dios levantando hombres y mujeres, llenos de la gloria de Dios para revelar propósito donde no había propósito. Personas que, año tras año, domingo tras domingo, van a la iglesia y vienen de la iglesia, van a la iglesia y vienen de la iglesia, sin propósito, sin metas, sin frutos, sin alcance, sin satisfacciones ni realizaciones personales.
Y ahora Dios está levantando oráculos de Dios para revelar su propósito, para que de fuerza en fuerza, de gloria en gloria, la iglesia vaya realizando según lo que cada miembro aporta, para la gloria de Dios. Entonces, vemos que era un tiempo en donde no había revelación, no había propósito, no había unción del Espíritu Santo, no había visión y no tenían frutos.
Una generación estéril de la voluntad de Dios. Y es en medio de ese estado es que Dios levanta a una generación que se llama Ana. Cuando Isaías compara a la iglesia con una mujer, dice en Isaías 26:17; Como la mujer que está encinta, cuando se le aproxima la hora de dar a luz, y da gritos y se tuerce en sus dolores, así fuimos nosotros en tu presencia, Señor. Concebimos y tuvimos contorsiones en dolores de parto, más lo que dimos a luz, fue viento.
La iglesia ha tratado y ha intentado, vez tras vez, tras vez y tras vez de dar a luz a algo que verdaderamente afecte a la tierra positivamente. De dar a luz algo que sea impactante en la sociedad que nos rodea. De dar a luz algo que sea impactante en autoridad gubernamental de las naciones.
La iglesia ha intentado muchas veces de manifestar la verdadera gloria de los hijos de Dios. Ah, pero ahora dice: no darás a luz más viento; la gloria de Dios va a llenar la tierra. ¿Lo puedes creer? Si lo crees, tienes que tener en cuenta algo que es muy importante.
Dios necesita un vientre en la tierra. Es necesario tener un vientre en la tierra. Adán se convirtió en un vientre, y trajo como simiente el dominio de Dios. Abraham fue otro vientre; trajo como simiente pacto con Dios. Vemos que Moisés fue un vientre y trajo la libertad para el pueblo de Dios. También María se convirtió en un vientre y en él se manifestó el Verbo de Dios.
Dios siempre ha buscado un hombre o una mujer que sea fiel. Porque no si te habrán dicho que Dios jamás habla con juntas, consejos, organizaciones o convenciones; Dios habla con hombres y mujeres. Dios siempre levanta un hombre, y está buscando en este tiempo una generación que tenga pasión por su propósito.
Pasión. ¿Cuántos saben lo que significa pasión? Cuando eres muy joven, estás muy enamorado y andas llevándote por delante las paredes. Eso es una forma de pasión, pero no la única. Hay otra clase de pasión y Dios está buscando una iglesia que la experimente.
Que tenga y contenga a adoradores militantes y oradores prácticos en la tierra. A partir de todo esto es que quiero en este trabajo ver algunos principios relativos. Empecemos por recordar que Ana, era estéril. Elcana amaba a Ana, dice el verso 5, aunque Dios no le había concedido tener hijos. ¿Está claro esto, verdad? Ana era estéril porque Dios no le había concedido tener hijos. ¡No era culpa de Ana!
Un remanente en medio de una situación caótica, que no tiene frutos no porque es parte de la situación, sino porque el Señor cerró el fruto. Una generación donde los cielos están cerrados para la voluntad de Dios. Yo quiero compartir ahora, principios que nos explican por qué Dios puede cerrar su vientre.
Porque somos un vientre para la gloria de Dios en esta década. Y lo último que queremos es que Dios nos cierre el vientre. Una generación que se va a convertir en un vientre para dar a luz la visión. Vamos a ver aquí cómo tú tienes todo el poder que necesitas para dar a luz la visión.
Nuestro propósito es independiente de la perspectiva eterna de Dios. Sabemos que Cristo vuelve, y que la iglesia va con su gran boda, más independientemente de ese suceso, a esta generación, a esta familia, a esta iglesia le corresponde cumplir una meta, que no es la misma que la de Dios corporalmente hablando.
Que venga Cristo en esta década, o que venga dentro de cien años, cumplirás tu meta, o no sabes cuál es. Muchos mueren insatisfechos porque la única gran meta en sus vidas, era la gran boda, pero no la vieron. Entonces, es notorio que tenemos que tener una visión, ¡Necesitas una visión!
Ejemplo: Dios cierra el vientre cuando una generación produce Ofnis y Finees. Si en tu vida, tu motivación está corrupta respecto a la operación con el Reino de Dios, indefectiblemente Dios cierra su vientre. Aquello que funcionaba, deja de funcionar. Eso, cuando tú produces Ofnis y Finees, aquellos hijos de Elí que eran corruptos con las finanzas, con las doncellas del templo y en todo su estilo, dentro de la iglesia de Dios.
Cuando los ministerios empiezan a convertir en mercadería sus dones o unciones, Dios cierra el vientre. Dios también cierra el vientre cuando hay transgresión corporal. Siempre hay transgresión, siempre hay pecado en el campamento. El avivamiento no viene porque somos santos. El avivamiento viene porque hay pecado.
(Jeremías 3: 2) = Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con las fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.
(3) Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó la lluvia tardía; y has tenido frente de ramera, y no quisiste tener vergüenza.
Simple: Dios detiene la lluvia cuando hay prostitución o transgresión. Esta palabra significa entender el propósito, pero hacer caso omiso. Saber que este es el camino, y decir que no quieres pagar ese precio. Eso es transgresión. Cuando en tu vida, tu ministerio o tu iglesia existe eso, Dios cierra el vientre.
(Jueces 2: 20) = Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: por cuanto este pueblo traspasa mi pacto que ordené a sus padres, y no obedece mi voz, (21) tampoco yo volveré más a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió.
Aquí vemos que Dios cierra el vientre para conseguir la atención del pueblo. En este texto vemos que Dios no derrota a los enemigos de Israel, para ver si Israel continuaba sirviendo a Dios con el mismo fervor y la misma fidelidad. Él no derrotó a las naciones que estaban a su alrededor.
Al igual en nuestros días, hoy tenemos a las naciones más grandes que nosotros, vivas a nuestro alrededor. Humanismo, liberalismo y todos los ismos de la tierra que se te puedan ocurrir como obstáculo y tropiezo para el nacimiento, crecimiento y victoria del evangelio.
Son naciones más grandes que las nuestras, que están atropellando o intentando cerrar el vientre de la simiente de Dios, más no van a poder. Asimismo, Dios cierra el vientre de una generación de iglesia, de ministerio, o de tu vida, para probar lealtad.
Ahora bien; cuando Dios prueba al creyente, no tienta al creyente para que caiga en pecado. La palabra dice que cuando tú caigas en pecado, no digas que fue porque Dios te tentó, porque Dios no tienta a nadie para pecado. Lo que voy a decirte, va a liberar tu vida en algunas áreas.
Cuando Dios prueba al creyente, lo hace para convencerlo que es capaz de hacer lo que Dios ya sabe que tú puedes hacer. Toda prueba de Dios termina en victoria. Nunca hay una prueba de Dios que termine en derrota. Hay muchos que dicen: ¡Oh, esto que me está pasando es porque Dios me está probando!
Al hermanito se le dio vuelta el auto patas para arriba en la autopista porque, seguramente, Dios quería enseñarle algo para su vida. Escucha: el maestro de la iglesia, el único Gran Maestro de la iglesia, es el Espíritu Santo, no los accidentes en ruta.
¡Es que aquel huracán que vino sobre ese pueblo donde yo nací y mató a mi papá fue una prueba de Dios para mi vida! Ni lo sueñes. Ese huracán que vino y mató a tu papá no vino de Dios. No te olvides nunca que Cristo reprendía la tormenta, y sólo se reprenden demonios. A menos que tú quieras pensar que Cristo reprendía a su papá.
Las pruebas de Dios son positivas y siempre terminan en victoria. Por ejemplo: tú no crees que puedas hacer una cosa, entonces Dios te pone una prueba para que, al tú vencer en esa prueba, tú tengas en Él la misma fe que Él tiene en ti. Sólo para eso.
La prueba que Dios trae, es para que tú estés dispuesto a tener la misma fe que Él tiene en que tú puedes hacer lo que tú crees que no puedes hacer. Por eso es que digo que siempre es victoria. Cuando la prueba es de Dios, es victoria.
Ahora; si la prueba que tú estás pasando en este tiempo no te está trayendo mucha victoria, comienza ya mismo a ser militante y a reprender y obtén la victoria, porque no es Dios sino Satanás el que te está trayendo ese problema a tu vida.
Si tú tienes problemas con tus hijos porque se están alejando del camino, esa no es una prueba de Dios, sino una estratagema de Satanás, tratando de aislarlos a ellos del camino para hacerte perder tiempo a ti con ellos y sacarte del trabajo que tenías que hacer para el Reino.
Un ministro de avanzada solía contar que, cuando él avanzaba en algo muy de punta, el diablo lo atacaba con sus hijos. Entonces dice que él se ponía a batallar y a reprender demonios por todas partes hasta que los demonios dejaban en paz a sus hijos y podían andar libremente. Ahí él seguía con lo suyo.
Un día el Señor le habló y le preguntó por qué estaba tan atrasado con lo que Él le había enviado a hacer. Y este hombre le respondió a Dios que era porque tenía que defender a su familia. Pero que ahora estaba en victoria porque su familia ya estaba bien. Y dice que Dios le dijo: ¡Sí, bien, pero en deuda conmigo!
Allí comprendió recién lo que Dios había tratado de enseñarle permitiendo esos ataques. Allí aprendió que cuando el diablo lo atacaba, él tenía que avanzar. Esa era la estrategia de verdadera victoria. Puede resultar muy doloroso, eso es verdad, pero es el único camino de verdadera y auténtica victoria.
Es que es un acto casi automático intentar proteger tu vida. Pero recuerda que Cristo dijo que el que la protege, es el que la pierde. Más el que la suelta, ese es el que la gana. ¿Qué cosa es tu vida? ¿Tu dinero? ¿Tú esposa? ¿Tus hijos? ¿Tú empleo? ¿Tú negocio? ¿Tu auto? ¿Tú casa? Eso es tu vida.
Lo que te representa a ti. Mientras tú te empeñes en proteger todo eso, Satanás te tiene justo donde él te quiere tener. Sin avanzar y apto para practicar tiro al blanco. Cuando todo eso ya no le dé resultado porque tú no abandonas, entonces va a tener que dejar a tu familia y tratar directamente contigo.
Y contigo no podrá, porque cuando toque a tu puerta, a esa puerta la abrirá Cristo. Dios poda al hombre. Vamos a ver en Génesis un texto bastante conocido para respaldar esto. Vemos que Dios poda a Abraham, que no será el único en recibir ese tratamiento.
(Génesis 22: 1) = Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: heme aquí.
(2) Y dijo: toma ahora tu hijo, tu único hijo, Isaac, (¿Cómo que su único hijo? ¡Si Abraham tenía dos! Pero Dios le dice que tome a su único hijo, Isaac.) a quien tú amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
Como primera medida, Dios sólo reconoce el espíritu. Nunca reconoce la carne. Por eso es que en el archivo celestial, sólo había un hijo, no dos. Todo lo que tú hagas en la carne, así sea en tu ministerio, Dios no recibirá gloria alguna ni tampoco tú avanzarás nada.
En segundo término, vale aclarar que cuando Abraham tuvo su primer hijo, no se llamaba Abraham, se llamaba Abram. O sea que todo lo que haya acontecido antes de nacer tú de nuevo, tampoco tiene archivo en el cielo. Gloria a Dios por eso.
Y le dice que quiere que tome lo que él ama. Y lo mismo te está diciendo hoy a ti. ¿Y qué es lo que tú más amas, hoy? Tu vida. Y le dice que lo lleve al monte de Moriah y lo sacrifique en holocausto. El holocausto era el sacrificio quemado, eran cinco tipos de holocaustos u ofrendas; algunas voluntarias y otras obligatorias.
Las que eran voluntarias, su nombre lo dice: eran voluntarias. Un ministerio de adoración es voluntario, no lo tienes que hacer. Nadie tiene que alabar a Dios si no quiere. Pero si estás decidido a hacer una ofrenda voluntaria a Dios, las reglas dicen que tiene que ser lo mejor. Lo mejor. Lo que tú más amas.
Y tendrá que ser sin mancha y sin arruga. No tienes que alabar a Dios, pero si vas a alabar a Dios, que sea lo mejor, sin mancha y sin arruga. ¿Tomar una música del mundo y ponerle letra cristiana copiada de un salmo? No sé lo que tú piensas, para mí eso tiene mancha y tiene arruga.
Y con la ofrenda es lo mismo. No tienes obligación de traer ofrenda, pero si vas a traerla, que sea lo mejor. Porque Dios no acepta nada de segunda mano. Dios no acepta nada con mancha o arruga cuando es voluntario. El holocausto es tipología de la alabanza y la adoración.
Así que cuando alabes, haz hoy algo que nunca hiciste antes. Súbete a los bancos, haz vueltas de carnero, cuélgate de las luces del techo. Algo que jamás hiciste antes. Porque es voluntario, no estás obligado a hacerlo. ¡Tiene que ser lo mejor!
Y le dice que lo ofrezca en el monte de Moriah. Abraham se levanta muy temprano, ustedes conocen la historia, y comienza a caminar. Tomó la leña del holocausto y al puso sobre Isaac, su hijo. Y tomó el fuego y el cuchillo y se fueron ambos juntos.
Ahora bien; lo que tú tienes que entender, es que Abraham tiene como ciento treinta años, más o menos, cuando está ocurriendo esto. Y claro, en la escuelita dominical te siguen dibujando a Isaac como un niñito, pero por los cálculos reales extraídos de la misma palabra, Isaac tiene en ese momento cerca de treinta años.
Y además de ser joven, pero ya adulto, Isaac era un hombre fuerte. Y por eso fue que Abraham puso la leña sobre su hijo, simplemente porque él ya no podía hacer ese esfuerzo. Estaba viejo. ¿Te podrías imaginar la escena? “¿Dónde vamos, pá?” – Vamos al monte Moriah. – “Ah, ¿Y qué hay allá?” – Nada, vamos a adorar. – “¿Adorar? ¡Yo no veo instrumento alguno de adoración!” –
Porque cierto es que Abraham le dijo que iban a adorar, no que iban a sacrificar. Se sobreentiende que cuando tú entregas tu vida, estás adorando. Cuando tú entregas lo que más quieres o lo que más tienes, estás adorando. Cuando Abraham le ordena a Isaac que se acueste en la roca para sacrificarlo, Isaac obedece.
Porque está cumpliendo proféticamente lo que luego viviría Jesús. Nadie le iba a quitar la vida, él la estaba entregando voluntariamente. Él era mucho más fuerte que su padre, podría haberlo evitado simplemente con fuerte empellón y liberarse de ese problema.
¿Alguien podría imaginarse lo que pensó Abraham durante todo el proceso de preparación del sacrificio? ¡Abraham amaba a Isaac! ¡No seas religioso, él no tenía ni la menor gana de matar a su hijo! Y después de una tremenda aunque necesaria agonía, Dios habló con Abraham y le dijo que no era necesario que sacrificara su vida, porque Él ya había visto que se la entregaba, aún deshecho. Le dijo: No tienes que darme lo que te he dado, porque ya sé que sigue siendo mío.
(Verso 14) = Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. (Jehová jireh) Por tanto se dice hoy: en el monte de Jehová será provisto.
Jehová Jireh, no es el nombre de Dios. Jehová Jireh es un lugar, en un monte llamado Moriah. Un lugar en tu vida donde tú entras a un nivel de adoración máxima. Un lugar donde tú sacrificas lo que más te duele. Un lugar en el espíritu donde tú das todo lo que para ti significa algo.
Isaac, para Abraham, era su ministerio, era su esperanza, era su visión, era su vida, era su amor, era todo su esfuerzo, era el recuerdo de todos los años que labró, era todo para Abraham. Un lugar para adoración tan alto y tan intenso en intimidad con Dios, donde tú estás dispuesto a darlo todo por Dios.
En aquel lugar se manifiesta la providencia de Dios. En aquel lugar se manifiesta el Espíritu de Dios. En aquel lugar se manifiesta la provisión de Dios en respuesta a la oración en tu vida. Tú lo puedes vivir en el llano, en las llanuras, y esperar que Dios provea para tu vida.
Jehová Jireh se manifiesta cuando tú vives en la montaña, cuando tú vives en el monte Moriah, cuando tú vives en aquel lugar donde si Dios dice que saltes, tú saltas. Cuando Dios dice da, tú das. Cuando Dios dice muévete, tú te mueves. Un lugar donde todo lo que significa mucho para ti, ya no es tuyo, sino que le pertenece a Dios. No es un nombre de Dios, es el nombre de un lugar en Dios.
No puedes vivir abajo y esperar la bendición de la cima. La bendición de la cima, se encuentra en la montaña. Aquí dos principios muy importantes: número uno: cuando Dios te ha llamado a hacer algo importante para su Reino, primero tienes que estar dispuesto a entregarlo, para luego ver la manifestación.
Ana dijo: si me das un hijo, será nazareno para ti. Ana entregó a Samuel,. Antes de Samuel nacer. Dios no te va a dar un gran ministerio, que ya tú no se lo hayas entregado a Él, primero. Número dos: si tu ministerio o tú visión se convierte en un Isaac, Dios va a pedir que lo sacrifiques, para que no sacrifiques tu relación con él.
Ahora bien; ¿Cómo es posible que uno pueda entregar lo que Dios quiere que tú manifiestes, y permanecer con él? Ana permaneció con Samuel, Abraham permaneció con Isaac. ¿Cómo es que se lo entregaron pero, al mismo tiempo, se quedaron con él?
(Hebreos 11: 17) = Por la fe Abraham, cuando fue probado, (En primer lugar, tienes que ser probado; en segundo lugar, tienes que ofrecer tu vida) ofreció a Isaac; y el que había recibido (El que había abrazado con expectativas, el que había capturado o aprendido lo que se había dicho) las promesas ofrecía su unigénito, (18) habiéndosele dicho: en Isaac te será llamada descendencia. (Aquel que había recibido las promesas, ofrecía las promesas, porque su unigénito era la promesa).
Y dice habiéndosele dicho. Cuando hicimos un estudio de la palabra dicho, descubrimos que cuando Abraham recibió la palabra de Dios, no fue una palabra audible, no fue una trompeta que resonó en el cielo, no fue otro profeta que vino y habló a su vida, fue la intuición interna que funciona en ti y en mí.
Era todo lo que tenía Abraham, no tenía a Timoteo, no tenía a Filipenses, no tenía Romanos, no tenía los evangelios, no tenía nada de eso que todos nosotros tenemos hoy para acrecentar fe en nuestras vidas. Sólo tenía una palabra que él percibió en su espíritu.
Esa palabra formula una visión. Ya sea cuando Dios habla en palabras, pensamientos, tú formulas imágenes de lo que Dios ha dicho. El hombre humano piensa en imágenes. Isaías 55 dice: Asimismo será la palabra que sale de mi boca: no regresa vacía.
El término palabra, allí, es la palabra original digomai, y significa un pensamiento, una imagen, una revelación, una declaración profética, una comunicación mental u oral. No importa cómo Dios decrete su palabra para con tu vida, para con tu iglesia, para con tu ministerio, no regresa vacía.
La palabra regresa, tiene dos raíces gramaticales: re, de volver a ser, porque toda palabra que tiene a re como prefijo, significa que va a volver a ser, y gresar, que significa atrás. Si quieres una definición clara de lo que está diciendo Dios, entonces, toma nota.
Lo que dice Dios es que, todo pensamiento, toda revelación, toda imagen que tú formules y que haya salido de mi boca, no se retracta, no se descarrila, no se arrepiente, no permanece quieto, no se detiene, no puede echarse atrás, no puede regresar, nunca vuelve a mí hasta que se cumpla.
Cuando Dios te da una visión, cuando Dios te da una palabra, no importa si tú mueres y no llegas a ver su manifestación. La palabra no regresa a Dios hasta que alguien la cumpla. No importa si en tu vida no se manifestó, no importa si tu hijo no la manifestó. La pueden manifestar tus nietos, la pueden manifestar tus biznietos, la puede manifestar la otra generación.
Si esta generación no lo hace, Dios se lleva esta generación y luego viene y levanta otra generación, pero la palabra no regresa al trono de Dios, hasta que cumpla el propósito para el cual fue desatada. Dios profetizó sobre Israel que iba a entrar en la tierra prometida.
Israel no entró, y Hebreos 4 capítulo 1 nos dice que aún permanece la promesa, ¿Por qué? Porque aquella generación no cumplió, y ahora se está levantando otra generación que está entrando en la verdadera tierra prometida. Dios le dio una palabra a Adán, y Adán tenía una visión interna de cómo él iba a dominar la tierra.
Él abortó la palabra, el espíritu se fue con Dios, la palabra permaneció, trató de manifestarse a través de Israel, trató de manifestarse a través de los gentiles, cuatro mil años después se convirtió en carne en el vientre de María, y se manifestó, y el dominio, y el principado sobre sus hombros, ahora sí es eterno.
¡Era la misma palabra que tenía adán, cumplida cuatro mil años después en Cristo Jesús, el segundo Adán! La palabra de Dios no regresa vacía. El primer principio que debes entender para manifestar la visión, es que Dios no miente. Lo sabemos teóricamente, pero muchas veces no lo demostramos con nuestras acciones. Sus pensamientos, maquinaciones, propósitos, no importa lo que sea, Dios lo manifiesta.
(Verso 19) = pensando que Dios era poderoso (La palabra pensando, loguizomai. Imaginando que Dios. ¿Por qué tenía que imaginarse?)
Dios no había resucitado a nadie. Nadie, nunca, había nacido de los muertos. Y él iba a matar a su hijo. Y lo iba a matar dependiendo, de que si Dios dijo que Isaac iba a ser lo que Dios dijo que iba a ser, entonces dijo Abraham: yo lo mato, pero después Dios tendrá que pegar las cenizas de nuevo o hacer algo, pero va a tener que darme un muchacho nuevo a mí.
Imaginándose, todo basado en la pequeña palabra que tenía en su espíritu. Que no fue ni audible, ni a través de hombre. Sólo eso, un pensamiento. Con un simple pensamiento, se atrevió a levantar el puñal contra su vida, su ministerio, su hijo, toda su esperanza.
Dándole acceso a Dios para sacrificar a su hijo en la tierra, miles de años después. Si Abraham no ofrece el suyo, Dios no tiene permiso para ofrecer al suyo en la tierra. Porque la tierra no pertenecía a Jehová, el dominio estaba del lado hombre. Si un hombre no sacrificaba, entonces Dios tampoco podía sacrificar.
Por eso Abraham es importante. Fue el acceso que Dios necesitaba para poder sacrificar a Su Hijo en la tierra. Entones vemos que la visión se cumple una vez que tú la abrazas. Si tú abrazas la visión, no hay quien te la quite. Y se manifiesta.
Muchas personas dicen: “Dios profetizó que yo tendría un ministerio”. Ajá, ¿Y? – “Es que yo ahora quiero saber por qué no se manifiesta” – Ah, ¿Y qué estás haciendo tú para manifestarlo? – “¡Pues nada, esperando en Dios, fue dios quien habló!”
Escucha: cuando Dios profetiza, sólo está revelando su propósito para ti, pero eres tú quien debe manifestarlo, no Dios. – “¡Ah, no! ¡Toda palabra de Dios tiene que cumplirse!” Escucha: Jonás profetizó, y no se cumplió. En cuarenta días, Nínive será destruida. Nínive se arrepintió y la palabra no vino a ejecutarse. ¿Habrá sido Jonás, entonces, un falso profeta?
Dios profetizó que Israel iba a entrar a la tierra, pero entonces no entró. ¿Habría sido Dios un falso profeta por ello? Si Dios dice que tú vas a ser un gran evangelista, pero tú mañana te vas a hacer negocios millonarios en ilegalidad o delincuencia, tú no vas a ser nada de eso que dijo Dios.
Dios te revela lo que Él quiere que tú seas para que tú, de acuerdo con la palabra que fue prometida sobre ti se ejecute mediante una buena militancia tuya en el asunto. Tienes que alinearte con lo que Dios dijo. Toda profecía personal, corporal, que sea independiente de la perspectiva eterna, es condicional.
(Éxodo 6: 6) =Por tanto, dirás a los hijos de Israel: yo soy Jehová; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; (7) y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto.
(8) Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo Jehová.
Vemos aquí que Dios promete un número de cosas. Dice que los va a sacar de esa tierra, que los va a liberar del yugo del enemigo, los va a rescatar, los va a tomar como su pueblo, los va a llevar a la tierra prometida, y se las va a dar por herencia. ¡Dios lo va a hacer todo!
Moisés está recibiendo esa palabra y queda preñado con la visión de Dios. ¡Gloria a Dios! ¡Veo el maná, el agua que sale de la roca, la autoridad! ¡Vamos a cruzar el desierto! ¡Eso está tr5emendo, yo veo lo que Dios va a hacer! ¡Me veo allá, en la tierra de los gigantes, con las uvas en mis manos! ¡Yo me voy para allá!
Se formula una visión dentro del espíritu de Abraham. Algunos días después, en el capítulo 32 de Éxodo, vemos que Dios cambia su forma de pensar. Porque tengo que aclararte una vez más que, aún en contra de todas nuestras corrientes teológicas, Dios sí cambia de manera de pensar.
(Éxodo 32: 7) = Entonces Jehová dijo a Moisés: anda, desciende, porque tú pueblo que (tú) sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.
Ahí es donde Moisés dice: ¡Un momentito! ¡Un momentito! ¿Cómo que mi pueblo? Tú me acabas de decir a mí que era tú pueblo y que tú lo ibas a sacar y que luego tú los ibas a meter, que tú nos defiendes, que tú nos das, que tú nos quitas, ¡Tú eres todo! ¿Cómo que es mi pueblo?
Moisés…tú pueblo, que tú sacaste. ¡No Señor, no es mi pueblo! ¡Es tú pueblo y lo sacaste tú! Moisés…desciende, porque tú pueblo que tú sacaste, está corrompido. Se parecen a los padres latinos. A veces dioses, como los padres latinos. Cuando los chicos se portan bien, son hijos de ellos, pero cuando se portan mal, son hijos de la mujer.
¡Tú pueblo! Moisés dice: ¿Pero qué le estará pasando a este hombre? Está bastante raro hoy, no termino de entenderlo. Y continúa Dios tratando con Moisés. Moisés tampoco era religioso. Sin embargo Dios le deja en evidencia que las cosas no vienen color de rosa, precisamente.
(Verso 10) = Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira con ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande.
Moisés se sigue rascando la nuca y preguntándose qué le está pasando a Dios hoy. Lo que no se da cuenta es lo primordial. ¿Qué está haciendo Moisés que Dios no puede hacer lo que quiere hacer? ¿Qué es lo que tiene Moisés, que impide que Dios opere con libertad?
La palabra, no regresa vacía. ¡Salta, Moisés! Que no salto nada. ¡Quita esa visión del medio! Que no me da la gana de quitarla. Aquí, oiga, venga para acá. Tú dijiste. Moisés, destruye la visión, abórtala, quítala del medio. ¡Y entrégasela a otro! Deja que yo pueda matar a este pueblo…
Que no. Tu palabra no regresa vacía. Tú dijiste que nos ibas a meter en la tierra prometida, tú dijiste que nos ibas a dar la tierra por heredad, así que ahora no puedes destruir esta visión. Porque tu palabra no regresa vacía. Está bien; vamos a hacer un trato. Si tú abortas la visión, yo te voy a dar un gran ministerio.
¡No quiero un gran ministerio! ¡Yo quiero tu visión, yo quiero tú propósito! ¡Yo quiero tu reputación! No la mía, ¡La tuya! Todo hombre grande en Dios, defiende la visión de Dios y no una visión personal mientras riega su pequeño huerto de legumbres con su mínima latita de unción.
Yo creo que la política se puede enojar. Faraón puede embravecerse. La nación entera se te puede venir en contra. El gobierno puede tratar de cerrarte la iglesia. La legislatura puede tratar de votar leyes que te resulten negativas. El diablo se puede enojar. No importa cuanta persecución, no importa cuanta contradicción venga en contra de lo que Dios le ha hablado a tu vida, nadie puede quitarte la visión.
El faraón, no puede; la ciudad, no puede; la religión, no puede; el pecado, no puede; nadie puede; ¡Dios no puede! ¡Necesita tu permiso! El único que tiene el poder para abortar la visión, eres tú, nadie te la puede quitar. Cuando tú la abrazas y crees en ella, no hay arma forjada que prospere contra ti.
Ni el mismo Dios puede cambiar de opinión; necesita tu ayuda. Es un poder tremendo. Cuando Dios vio que estaban haciendo la Torre de Babel, dijo: “ahora no hay quien detenga al hombre”. Fíjate que no pudo destrozar la obra, sólo la dividió.
Un poderoso hombre de Dios hace algunos años contaba que ante una tremenda oposición secular que experimentaba en su región, una noche se quejaba amargamente a Dios por ello. Allí fue –dice- cuando oyó con claridad la voz de Dios que le preguntaba: ¿Quiénes son los que se te oponen? – Hombres poderosos, del gobierno, tienen mucho poder. – ¿Ah, sí? ¿Y qué son esos gobernantes? – ¿Cómo qué son? ¡Son hombres muy poderosos, que pueden mover lo que quieran y hacer lo que quieran! ¿Ah, sí? ¿Y tú qué eres?
Ellos son hombres con el poder del diablo; no son hombres con el poder de Dios. ¿Me dirás que no puedes con ellos? Nadie te quita la visión. El principio nos dice que Dios cierra el vientre cuando quiere sacarte de donde estás. Dios quita y establece.
Cuando Dios te ve muy cómodo donde estás, Él comienza a estremecer lo que tienes, para que te olvides de ellos y te muevas con Él. Dios quita y establece. Hay veces que te sientas en un lugar y no te puedes quedar quieto, es como si tuvieras hormigas. Es porque Dios quiere que te levantes de allí.
Allá estaba Elías en el hotel Cuevas. Y tenía sus meseros, cuervos. Y estaba lo más tranquilo, comiendo para atrás con servicio nocturno en su cama. Y Dios cerró el vientre del riachuelo. Cuando fue a beber agua, dijo: ¡Ah! ¡No hay agua! Si llega a ser uno de los hermanitos que conozco seguro que empieza a reprender demonios de sequía.
Pero claro, resulta ser que no era el diablo, era Dios. Puedes reprender hasta que se te ponga la lengua color violeta que nadie va a salir. Fue Dios quien secó el riachuelo, y sacó a Elías de la cueva y lo trajo a las líneas frontales de un ministerio profético y de alta confrontación.
Así lo dice Job en su capítulo cinco: ¡En seis tribulaciones me liberarás! Dios te saca cuando ya no puedes estar un minuto más allí. El salmo 21 dice: Él te librará del lazo del cazador. El lazo es cuando ya está en el cuello. Cuando ya te estás cayendo, de allí te saca Dios.
¡En seis tribulaciones! En el orden creativo lo vemos claramente como Dios, proféticamente, nos salva de las seis tribulaciones, y dice que en el primer día fue manifestada la noche y la mañana. En el segundo día fue la tarde y la mañana, en el tercer día fue la tarde y la mañana, en el cuarto día fue la tarde y la mañana, quinto día, tarde y mañana. ¿Será que Dios está al revés?
Sexto día, tarde y mañana. No comienza por la mañana, comienza por la noche, cuando tus fuerzas están agotadas, cuando ya no hay luz de la victoria, cuando ya no hay luz de tus fuerzas, cuando todas tus habilidades están agotadas, ese es el terreno propicio para que se manifieste la gloria de Dios.
Cuando la tierra está llena de tinieblas, entonces es que amanece aquel que te alumbra, Cristo en nosotros, la esperanza de gloria, que llenará la tierra como las aguas cubren el mar. Seis días en el orden creativo, tarde y mañana día uno, tarde y mañana día dos, tarde y mañana día tres, tarde y mañana día cuatro.
El mismo viento que produce la mañana de la historia, es el mismo viento que produce la tarde de la historia. Lo que aconteció al principio, es lo que vamos a ver al final. El apocalipsis en la Biblia, no es el libro de apocalipsis, es el capítulo uno y dos de Génesis, con la tarde y la mañana día cuatro, tarde y mañana día cinco y vemos tarde y mañana día seis.
¿Día siete? Reposó. Terminó. Y no era tarde. Fueron librados de seis tribulaciones. El día séptimo, no tiene tarde. Sólo hay tardes y tribulaciones y días oscuros, hasta el día seis. El día siete, sólo luz. Él reposó en el día siete, y terminó en el día siete, no dice nada de la tarde.
Día uno: históricamente el Reino de Dios en los Cielos. Día dos: el reino de Dios en el Edén. Día tres: el Reino de Dios en los patriarcas. Día cuatro: el Reino de Dios en Israel. Día cinco: el Reino de Dios en los gentiles. Día seis: el Reino de Dios se hizo carne. Día siete: el Reino de Dios en la iglesia, no va a haber noche, sólo luz.
No hay noche, porque mientras más oscuro se ponga, cuando más problemática se ponga la situación, más poder de Dios se manifiesta, y la luz de Cristo nos libera de todo tormento. Gloria al Dios majestuoso, único e incomparable y a Jesucristo, la gloria del rostro de Dios en la tierra y ahora morando como cabeza del cuerpo. Volvamos al libro de Samuel, a ver si cerramos todo esto de un modo claro.
(1 Samuel 1: 6) = Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos.
Principio muy grande en nuestra vida: si tú vas a dar a luz la visión de Dios, si tú vas a dar a luz lo que Dios quiere, van a venir toda clase de demonios a tratar que tú abortes la visión. Y además van a querer producirte irritación. Pero recuerda que tu rival y la irritación estaban casados con el mismo marido. Era una que salía de la misma casa, era una que comía en su misma mesa, era el espíritu de religión, que va mano a mano con el remanente.
Una hermana en la fe te va a irritar y te va a angustiar diariamente. Asimismo hizo el faraón, cuando vio que a los hijos de Dios le daban más, le quitaban la paja, le quitaron los utensilios, le pegaban latigazos, obstaculizaron sus obras y no podían detener a los israelitas, los hebreos seguían manifestándose.
Entonces envió a las parteras. ¿Pero quiénes eran las parteras? Eran también hebreas, eran de la misma iglesia, eran aquellos que se sientan a tu lado, que eligen vivir en un nivel mediocre y no suben al monte de Moriah, aquellos que están abajo y se conforman con lo que sucedió ayer o hace diez años.
Viven en la gloria del ayer, no tienen visión para la gloria del mañana. Esos son aquellos que se van a levantar en tu contra y van a irritar tu vida. Pero tú no debes abortar la visión, porque el único que tiene poder para abortar la visión, eres tú.
(Verso 8) = Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿Por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
Cuando Satanás no puede destruir la obra de Dios, introduce un paralelo. Satanás te va a ofrecer un sustituto. ¡No lo tomes! El sustituto se parece mucho a la visión. El sustituto para Cristo, fue el monte de la tentación. Era muy parecido, terminaba muerto.
Pero muerto de acuerdo con la voluntad de Satanás, y no de Dios. Satanás te va a ofrecer un sustituto por la visión. No lo hagas, nunca la sustituyas. Aguanta los nueve meses, que no salga sietemesino si se puede evitar. Y yo creo que se puede evitar.
(9) Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová.
De hecho, para poder cimentar tu visión, vas a tener que levantar tu postura espiritual. En la misma posición que has venido estando, no vas a poder. Cualquier obstetra sabe que para dar a luz de una manera natural efectiva, la parturienta primero tiene que encontrar la posición adecuada.
Esto es lo mismo, porque sigue siendo un parto. ¿Es tiempo de alabar a Dios? ¡Pues entonces alaba y deja ya de ocuparte de la vida de los hermanos que van y vienen! Las rutinas religiosas sólo han sido inventadas para suplantar la verdadera relación con Cristo. ¿Entonces fue el diablo el que inventó la religiosidad? ¿Por qué, tenías alguna duda?
(10) Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.
Ningún movimiento de Dios va a dar a luz o se va a manifestar sin que primeros e dé a luz en intercesión. Y ustedes conocen esta historia. Elí pensó que Ana estaba borracha, que Ana estaba bebiendo alcohol. Elí, el sistema religioso que estaba decayendo va a mal interpretar tu intento de dar a luz una visión.
Es normal. Cualquier sistema religioso te va a decir que estás rematadamente loco, que estás ido de la cabeza y que no entiende lo que te está pasando. Te va a preguntar dónde dejaste todas nuestras costumbres o tradiciones. Porqué quieres cambiar lo que nadie está cambiando.
Sin embargo, es evidente que las costumbres se están acabando. Somos un pueblo diferente. Es un espíritu de una generación diferente. Estamos plantados en la tierra, pero somos muy obvios. Va a llegar el día y la hora en la iglesia de Dios, donde ninguno de aquellos que sean miembros del remanente de Dios se va a poder esconder en las congregaciones, porque la gloria de Dios los va a revelar y hacer resplandecer.
Si tú tienes una unción en tu vida, y tienes un llamado de parte de Dios para tu vida, y tú estás operando en ese nivel, no importa. El enemigo está operando en el espíritu. Y en el espíritu él ve la calidad y cualidad de unción que Dios tiene para ti. Y él te va a atacar a ti como si tú fueras lo que todavía no eres.
Si tú tienes un llamado de profeta que es un hombre fuerte en Dios y atrevido con el enemigo, pero tú todavía andas sentadito como dominguero en una iglesia, Satanás te va a atacar como si ya fueras profeta, pero vas a encontrarte con un problema: todavía no sabes usar tus armas.
Porque en el espíritu se ve la unción, en el espíritu se ve el llamado, en el espíritu se ve la magnitud de lo que Dios tiene para ti. En lo natural, somos nadie. Si tú no estás viviendo al nivel que tienes que vivir, el ataque va a ser mayor de lo que tú puedes soportar.
Espero que hoy hayas aprendido algo importante para tu vida con este trabajo. Sólo es un estudio que pretende pavimentar la ruta por la cual luego deberá caminar nuestro espíritu para poder recibir revelación. Dios siempre envía revelación a sus hijos, pero estos no siempre tienen la ruta despejada y en condiciones.
Hay una parábola que tiene absolutamente que ver con esto que estamos hablando y se encuentra en el capítulo trece del evangelio de Lucas. Es la parábola de la higuera estéril. Y tiene que ver porque estábamos hablando de la esterilidad de Ana y creo que puedo compararla.
(Lucas 13: 6) = Dijo también esta parábola: tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.
(7) Y dijo al viñador: he aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala. ¿Para qué inutilizar también la tierra?
(8) Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.
Señor, dame un año más. ¿Cuántos saben que el Espíritu Santo se conduce así, con infinita misericordia y amor para con los que no llevan fruto? ´Déjame que yo la escarbe un poco alrededor y le eche abono. ¿Cuántos de ustedes están sintiendo hoy que sus vidas están siendo escarbadas?
Entonces te echan abono y te quemas. Porque no sé cuántos de ustedes saben lo suficiente de agricultura como para saber que el abono quema las raíces de la planta, por eso se utiliza bien de lejos. Así está el abono del Espíritu Santo en la vida de una iglesia en este tiempo.
(9) Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.
Yo quiero hoy comparar esta higuera con la misma generación. Dios va a cortar la higuera. Todo aquel que no esté dando fruto, que no madure, es exceso de peso en la iglesia. No está bueno que la iglesia cargue con peso muerto. Muchos vienen a la iglesia a buscar de Dios. ¿Sabes qué? Dios está viniendo a la iglesia a buscar de ti.
Número uno: ¿Qué hace una higuera en una viña? Léelo allí, está en tu Biblia. ¿Qué hace una planta de higos, en un viñedo lleno de uvas? Tenía más de cien años en tu Biblia y probablemente recién hoy viste eso. ¿Qué hace una planta de higos en un viñedo? ¡Un viñedo no da higos!
Un viñedo da uvas. Y si tú tienes mil novecientas noventa y nueve plantas de uva y una higuera, ya eso no es una viña. ¿Qué hace el higo en la viña? Es el remanente de la iglesia. Y Dios, ¿Por qué viene a buscar fruto de la higuera? ¿Por qué no va a las mil novecientas noventa y nueve plantas de uva? ¿Qué tienes tú conmigo?
La visión. Y la uva tiene una planta que se enreda mucho, y la viña se te enreda, y tú eres un higo que está allí de prestado y la uva te mira medio de reojo. Y tú te sientes como que ya no puedes hacer nada. Y dices: ¡Señor, libérame! Y el Señor te mira y dice: ¿Y dónde está el fruto?
¿Qué fruto? ¿No estás viendo, oh Dios, que estoy todo apretado y asfixiado por todas estas uvas? Frutos. El viñedo es la iglesia, y la higuera es el remanente. Una uva, por mejor que sea, por ser religiosa, sólo tiene una semilla. Quizás dos, o a lo sumo tres semillitas. Ofnis, Fines y Elí.
La higuera tiene miles de semillas. Un higo produce más que una viña. Una planta de higos produce más semilla que una viña entera. Dentro del remanente, dentro de la iglesia que tiene un espíritu de Ana, hay potencial para sobreponerse a todo el sistema religioso.
Todo el sistema nacional y dar fruto, no importa cómo sea la contradicción. Una higuera tiene más potencial que una viña, porque dentro de una higuera hay más simiente que en la viña. Porque una uva tiene dos o tres semillas para fruto, pero tú partes al medio a un higo y vas a ver que es todo semilla.
Ese eres tú, la única simiente que crece aunque la atropellen, aunque la pisen, aunque la pateen, aunque la arrojen en tierra mala, no importa. Si es la simiente de Dios, Mateo dice que nosotros somos los hijos del Reino plantados en la tierra, que es el mundo. Y cuando Dios planta una planta, no regresa vacía.
Ana dio a luz a Samuel, y ninguna de sus palabras cayó al suelo. Y los reyes temblaban cuando Samuel se acercaba. Dios está levantando una iglesia profética. Con el espíritu de Samuel, que cuando la iglesia hable, los gobiernos tiemblen. Y que cuando la iglesia hable, sus palabras no caigan al suelo.
Dios está levantando una iglesia gloriosa. Una iglesia con visión, con exactitud, con propósito, metas y roles establecidos. Una iglesia que no dobla sus rodillas a la oposición, porque entiende que la palabra de Dios no regresa vacía.
Elí terminó bendiciendo a la iglesia, porque la iglesia no se dio por vencida. Y no le quedó otra que bendecir a Ana y decir: “Hágase contigo de acuerdo a la voluntad de Dios”. La religión va a seguir gritando hasta llegar el momento que te diga: “Enséñame, para yo poder salir también de esta atadura”.
La iglesia de Dios se va a levantar sin que le importe demasiado quién esté en su contra. Y las puertas que aún no están hablando, serán cerradas. No importa quién esté en contra del remanente de Dios. Es una simiente que, cuando toca tierra, prospera. Sólo tiene que tocar tierra.
Hay creyentes que no quieren tocar tierra, son sólo semillas en exposición. Eres bonito, eres semilla de Dios. Por lo tanto, tienes que tener en cuenta que, si la semilla no muere, no germina ni da fruto. Y no hablo de muerte física, obviamente. Tienes que morir en Cristo, para que Cristo pueda vivir en ti. Tienes que caer en tierra y ser probado como Abraham. Tienes que dar todo lo que supuestamente te pertenece, todo lo que significa algo para ti debe ser dado a Dios