Estudios » Crecimiento

Pasando al Próximo Nivel

 

Quiero que entiendas que cuando recalamos en el libro de Apocalipsis, no es que tratemos de enseñar algo diferente o nuevo, sino que simplemente intentamos que aprendas a leerlo, para que el primer verso sea realidad en tu vida. Esta es la revelación, de una persona que anda encubierta en medio del candelero.

Y lo que se quiere es que, al tú entenderlo, al como el verso 3 lo dice, seas bendecido guardando las palabras de esta profecía. Y cuando digo profecía no significa futuro, sino que es un libro escrito con imágenes proféticas, a partir de una revelación que se le dio a su siervo Juan.

Una revelación que, se asegura, se le declaró por símbolos y señales. No fue con letras, no hubo un vocabulario. Lo que hubo fue imágenes proféticas que Juan entendía perfectamente porque todo eso era un idioma de la cultura hebrea.

Y es por eso que cuando lo estudiamos, nos pasamos la mayor parte del tiempo en el Antiguo Testamento, porque es el modo de enseñar cómo se lee el libro del Apocalipsis. Fíjate que el final no está al final, sino al principio.

El fin de la Biblia, es Génesis. Génesis es el principio del todo, incluyendo el principio de ti. Es allí donde encontramos el plan  completo. El resto es el desarrollo de lo que está consumado. Hemos entendido hasta hoy, que lo que el libro proyecta, es la revelación progresiva de algo que ya está hecho.

(Apocalipsis 1: 19) = Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

Dice la palabra que con Cristo hemos sido conjuntamente crucificados, y que ahora estamos sentados con él en lugares celestiales. Esas son las cosas que fueron. Las cosas que son, mientras, son el resultado de aquello que ya ves. Y tiene que ver con que fuimos sellados con el Espíritu Santo. Y luego, las cosas que han de ser, que es el producto de todo esto cuando esas cosas se entienden.

Pero resulta ser que las cosas que ya fueron, no han sido apropiadas, no han sido encarnadas en nuestras vidas, por falta de entendimiento. Entonces, lo que encuentras en Apocalipsis, es un mensaje progresivo de algo que ya aconteció. Es la victoria de Cristo, para todos los tiempos.

Vamos al libro. El capítulo 4 comienza diciendo “después de esto”, y después de esto no significa después del arrebatamiento, sino después de haber descubierto todos los errores que hay en la iglesia. O sea: después de echar afuera a Jezabel y a la falsa doctrina.

Después que Balaam ya no fuese un problema, después que la doctrina de los nicolaítas, tampoco fuese un problema en nuestro medio, después que nosotros corrigiésemos y volviéramos a nuestro primer amor. Que corrigiésemos ese pensar que éramos ricos, cuando en verdad estábamos desnudos.

Que cuando la iglesia corrige aquello que oculta al verdadero Cristo, surge de inmediato un mensaje claro que se desata desde el trono. De allí que hemos dicho que, después que corriges eso, tú pasas un velo. Ese es el velo al Lugar Santísimo, ese es el tercer día, es lo que está ocurriendo ahora, en este tercer milenio del siglo veintiuno.

De allí que, en el mundo del espíritu, ya está sucediendo algo que determina que mucha gente esté atravesando el velo de su mente, el velo de la mentalidad carnal. No naturaleza, porque en tu espíritu eres nueva creación, sino en el velo.

En el Nuevo Testamento no existe otro velo que no sea la carnalidad de un mundo de apariencias, donde las cosas suelen aparentar estar bien o mal, aunque sin embargo las dos posturas producen muerte. Podemos ver de adentro para afuera, donde hay singularidad con Dios, y aún en medio de caos, podamos entender y ver a la mano de Dios en control de todas las naciones.

Es de esta manera y no de otra que podemos avanzar con el Señor. Y es de esta manera que podemos llegar al final de nuestro destino, que es encarnar el Verbo, porque el Verbo todavía se está encarnando.

(Apocalipsis 4: 1) = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; (Recuerda que esto no tiene nada que ver con un agujero en los cielos, sino en tener disponible todos los recursos del Padre. La cultura hebrea, cuando el niño venía a los doce años ante los tutores que les ponían los padres, ellos eran evaluados, a ver si eran aptos para manejar los negocios del padre.

Era entonces que se consideraban hombres. Y es por eso que Jesús tiene que llegar al Jordán, y Dios tiene que declarar: “Este es mi hijo, uno que me ha complacido. Y recién allí es que se le abren los cielos, y todos los negocios de su padre ahora están a su disposición.

El ministró con cielos abiertos, él no tenía que pedir; lo podía desatar. Él era el administrador de los negocios del Padre. La iglesia no va a tener cielos abiertos, hasta que no llegue nuestra madurez. Pero después que corrijamos los errores de las siete comisiones de la iglesia, recién después de esto, habrá cielos abiertos.

O sea: cuando llegamos a ese nivel de madurez progresivamente, por entendimiento, no tratando de hacer. Porque para revelar a Cristo, no hacía nadie nada, sino que se iban quitando cosas. Para poseer la tierra, no se cargan cosas a la tierra, sino que se despojan los gigantes. ¿Qué gigantes? Los conceptos arraigados entre nuestras orejas, esto es, en nuestras mentes y que a veces detienen el propósito de Dios).

…y la primera voz que oí, como trompeta, (Digamos que las trompetas son doce) hablando conmigo, dijo: sube acá, (Sube. Está permanentemente diciéndote que para hablar con Él, subas. Sube acá. Mis caminos son más altos que los tuyos. De que procures la soberana vocación que nazcas de arriba. Y que nada de eso tiene que ver con alguna posición geográfica que sea más alta que la tierra. Una de las reglas de la hermenéutica es que el principio de interpretación se mantiene constante a través de toda tu lectura). Y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

(2) Y al instante yo estaba en el Espíritu, (Y claro, acaba de cruzar el mundo de la apariencia y ahora la estás viendo de adentro para afuera) y he aquí un trono (¿Qué es ese trono? El metro centro del hombre. Ahora estamos trabajando desde el mero centro del hombre. En vez de las emociones externas dictarnos lo que se está viendo, ahora lo que vas a escuchar, proviene de la verdadera voz de Dios y no de la voz de una iglesia carnal. Por eso es que se comienzan a abrir los sellos. ¿Qué sellos? Los sellos que encubrieron al que está en medio del candelero). Y en el trono, uno sentado.

(3) Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. (Aquí estamos hablando de pacto, que tiene que ver con vida. Y vimos a la sulamita, que cuando termina de pasar por el segundo día del Pentecostés, y después que termina ebria en las manos de su amado, ella pasó ese nivel y quería más, pero hoy la iglesia sigue atada a ese segundo nivel.

Y vemos que la sulamita procede a ir en busca del amado, en procura de él, y la vemos que da a luz. Recuerda que sin el pacto, sin el compromiso, no hay parto. Todo esto acontece después que las siete comisiones de la iglesia son corregidas, no antes.

Pese a esto, todavía tenemos muchos ministerios que se creen que están ricos, cuando en verdad están pobres y desnudos. Hay muchos ministerios que observan la doctrina de Balaam, mercaderes de la unción. También hay muchos ministerios que observan la doctrina de los nicolaítas, donde vienen masas gigantescas todos los domingos, pero sólo un grupo de asalariados hace la función de toda la iglesia.

Mientras eso continúe así, esa gente no ha cruzado el velo. Lo bueno es que la gente que si ha cruzado el velo, tiene los atributos de Dios y que ellos están llenos de ojos por delante y por detrás. O sea que a pesar de que tú seas de los primogénitos, si es que lo eres, y llegues al Jordán primero, tienes ojos por detrás para poder entender a los que todavía no están llegando.

Hay un balance; todos cruzan. Porque el que llega primero, se tiene que mantener allí hasta que pase el último. Las cosas que a ellos les acontecieron, les acontecieron como ejemplo para nosotros, que estamos arribando a los últimos tiempos. Son patrones. Toda la Biblia tiene esto, es un hilo que se teje).

(4) Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

(5) Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. (Está hablando de la plenitud del Espíritu. Los veinticuatro ancianos te hablan de los veinticuatro turnos del sacerdocio, habla del sacerdocio de Melquisedec)

(6) Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y atrás. (Ahí estás tú, entendiendo lo que está presente, pero también entendiendo el por qué la gente no ha cruzado).

(7) El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

Alguna vez hablamos de los roles ministeriales, y cómo la gente no quiere sacrificar los bueyes para entrar al próximo nivel. Hemos dicho que Elías, cuando le pone el manto para seguir al próximo nivel a Eliseo, lo primero que le hace es que sacrifique los bueyes. Los bueyes, en la Escritura, son tipología de animales de carga o de ministerios.

Cuando el Señor invita a toda la gente al banquete, a la cena, que es la última comida del día, en el Lugar Santísimo, la primera excusa que pusieron fue que tenían sólo cinco bueyes. Hay gente que tiene un ministerio, que en el segundo día, en el tiempo carismático, han llegado a un apogeo tan grande, que se creen que ya tienen los cinco ministerios, pero no quieren sacrificarlo para entrar a la próxima fase como un niño.

Si tú quieres continuar con Dios, tú deberás sacrificar lo que crees que es tuyo. Cada vez que hay un avance, Isaac va al altar. Así es que, debemos ser como Eliseo, y sacrificar los bueyes, para tener un manto que abre el Jordán.

¿Qué significan estos cuatro animales? El león es rey de la jungla, el buey es la bestia de carga, también es el rey de los animales, el hombre es el rey de la creación y el águila es la reina de todas las aves. O sea que todo tiene que ver con reinado.

Esta es la revelación de Cristo, son los cuatro evangelios. También eran las cuatro banderas que estaban dentro del centro del tabernáculo, cuando estaban acampados en el desierto. Si tú hubieses tenido un helicóptero y vieses mirado hacia abajo, la forma en que las tribus se arreglaban alrededor del tabernáculo, hubieras visto que conformaban una cruz.

Y en el medio de esta cruz estaban estas cuatro banderas: el león, el buey, el hombre y el águila. Esto no es nuevo, pertenece al Antiguo Testamento. Juan sabía muy bien de lo que estaba escribiendo. Él se entiende. Allí estamos viendo el sacrificio de Cristo completado en la cruz.

Es un pueblo con un entendimiento, el león significa victoria, el león significa el dominio de prevalecer. Hay una adoración alta, no en un cántico, sino en un estilo de vida. Esa es la bandera de Judá. El buey significa sacrificio, esa es la bandera de Efraín. Ese recibe la doble porción.

Luego está la bandera del hombre, la corona de la creación. Esta le pertenecía a Rubén. Rubén significa: el hijo. Luego está la de Dan, que es el águila, que significa juicio. Es por eso que más abajo, en Apocalipsis, cuando se mencionan todas las tribus, no aparece Dan. ¿Por qué? Porque ya el juicio pasó.

Fuimos juzgados y hallados culpables. Por eso nos mataron en la cruz. No hace falta Dan. Pero tienen a la iglesia atemorizada con juicio, y tú ya fuiste juzgado, hallado culpable y por eso te mataron en la cruz. Si no es así, no eres nacido de nuevo.

Si yo fuese levantado de la tierra, ¿Atraeré a cuantos hombres? A todos. Es un principio fundamental en nuestra fe cristiana. Puedes, si quieres, hacerte un estudio de Ezequiel, y ver cómo Ezequiel es un patrón exacto de Apocalipsis.

Fíjate que Ezequiel comienza con los mismos seres que comienza Apocalipsis, y que la descripción de estos seres que está en Ezequiel, donde dice que tienen pies derechos por la rectitud de nuestro caminar en la tierra, y pies de bronce, que significa caminar sobre el sacrificio consumado.

Ahí dice que tienen manos de hombre debajo de las alas, que tiene que ver con que somos ministros, o sirvientes, las alas entrelazadas, lo que quiere decir que somos un pueblo unido. Esos son los atributos de los querubines que te representan a ti. ¿Por qué?

Porque los ves cantando que han sido redimidos y han sido hechos sacerdotes sobre toda la tierra. Sólo un pueblo redimido podría cantar esto. Y no son los ángeles los redimidos, son los hombres. Por eso hay un querubín en el Edén. Porque el Edén es la morada de Dios, y sólo en la morada de Dios puede haber hombres. Porque Dios sólo mora en hombres.

Pero hombres con los atributos de Dios, no hombres de naturaleza adámica. Sino participantes de la naturaleza divina. Estamos tejiendo en nuestro velo la imagen de los querubines. Porque según el hombre piensa, así es el.

Apocalipsis es un libro precioso una vez que lo entendemos. Por años ha sido cerrado a nosotros. Dice que dónde se movía el Espíritu, se movían los seres. Apocalipsis 14 nos dice que había un pueblo que dónde se movía el Cordero, ellos lo seguían.

Dice que se movían como relámpago. La palabra nos dice en Mateo 24, que la venida del Señor también es como relámpago. Y no es que viene ya, sino que en el proceso de nuestro entendimiento, veremos de repente que en un instante se manifiesta o se encarna, y viene la redención de nuestros cuerpos.

Vimos que Ezequiel lo ve como una rueda dentro de otra rueda, y Apocalipsis lo menciona como el libro escrito internamente, pero como Cristo en ti, la esperanza de gloria. Como uno en medio del candelero. Una rueda dentro de una rueda.

Es el mismo libro. Termina como un templo, donde el nombre de Dios está en él. Apocalipsis termina con el cordero haciendo la iluminación del templo y dios haciendo tabernáculo con los hombres. Ezequiel y Apocalipsis, el mismo libro.

Y es el Espíritu de Dios, el cual tiene ojos para toda la cristiandad. Este es un nivel de visión para todos los niveles de entendimiento. ¿Por qué yo digo que somos el libro interno? Acompáñame al capítulo siguiente de Apocalipsis, el cinco.

(Apocalipsis 5: 1) = Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Antes de seguir, quiero que recuerdes que estamos hablando de cultura hebrea. Y que haciendo un estudio habíamos encontrado que había un rollo sobre título de propiedad embargada. No se podía revender, estaba embargada por detrás, con siete sellos.

Era la propiedad adquirida. Se sellaba, esto era la ley y nadie podía hacer nada hasta que no llegara un pariente redimidor en el tiempo del jubileo, y él sí podía desatar los sellos. Lo hemos visto en jeremías. Él dijo; ponte estas cartas que están selladas en vasos de barro.

Y sabemos que dentro de los vasos de barro hay algo sellado que tiene que desatarse. Y está en las manos del Cordero. Son sólo cuatro razones, pero sirven para demostrarte que el libro en las manos del Cordero, eres tú.

Recuerden, este es un mensaje espiritual para un pueblo espiritual. Y recuerda que el sello está por detrás, y que Juan tuvo que volverse para ver todo lo que escribió. Todo lo que él escribió, estaba a su espalda, no hacia el futuro. Estaba en Patmos, el lugar de su muerte.

Porque el nombre Patmos, significa literalmente, “El lugar de su muerte”. Vino a estar en el espíritu, se convirtió en el reposo del Señor. Y desde una posición de reposo, el Señor pudo desde el trono, mostrar un mensaje en plenitud.

Entonces comienza a desatar sellos. ¿Qué es lo que había detrás de Juan? Crucifixión, muerte, entierro, vivificación, ascensión y Cristo sentado en lugares celestiales, y nosotros juntamente con él. Tú puedes decir hoy mismo que tú eres morada de Dios.

Y es bueno tener una visión saludable de uno mismo, después que uno viene de tan abajo, ¿No es cierto? Subir nos cuesta. ¡Cómo nos cuesta! Especialmente cuando uno está rodeado de sus propias debilidades. Vemos cuantas veces metemos la pata y nos decepcionamos, pero nada que ver con nuestra naturaleza.

Claro está, y lo diré una vez más: no porque alguna vez hayas cocinado un pan, vas a considerarte panadero. El panadero vive haciendo pan. Yo soy periodista y me resulta muy sencillo escribir. Cualquier persona, un día, es capaz de escribir algo excelente. La diferencia conmigo es que yo estoy entrenado para hacerlo todos los días, contra un tiempo y un espacio. Eso se llama oficio.

O sea que el pecador peca, por naturaleza. En cambio cuando tú yo pecamos, podemos pecar por equivocación, pero nunca por naturaleza. Porque tenemos naturaleza divina. Y si pecamos es porque todavía nos falta renovar nuestra mente, no porque nos gane nuestro viejo hombre. Esa es una excusa, el viejo hombre murió en la cruz. Ningún resucitado peca.

Porque déjame decirte que tú no eres el viejo hombre emparchado, tú eres una nueva creación. Y si acaso anduviera el viejo hombre, por allí, estorbándote, entonces me temo que todavía no has entrado al Reino. Porque se entra cuando naces, no cuando mueres.

Porque el Reino no empieza cuando tú naces. Al Reino tú entras, porque el Reino siempre es. Si naces de nuevo, entras al Reino. Hay mucha iglesia, todavía, que sigue creyendo que entra al Reino después que se va. Y por eso andan locos por irse, para entrar. Pero si le puedes mostrar que ya están, eso será una tremenda bendición para sus vidas. Entonces, ¿Cuáles son las cuatro razones por las cuales yo creo? Uno, porque estamos creciendo en él.

(Juan 1: 1) = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

(2) Este era en el principio con Dios.

(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

(4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

(Verso 14) = Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Nota que Dios fue encarnado en Jesús. Muy bien; nosotros estamos encarnando a Jesús. Hebreos capítulo 10. O sea: el Verbo sigue encarándose ahora a través de nosotros. Somos una extensión del ministerio de Jesús. Si la encarnación de Jesús hubiera sido suficiente para mostrar todo, no hubiese sido necesario que él se fuera, para que viniera el paracleto.

Él dijo que mayores cosas podíamos hacer por esa movida de él, ¿No? Y es muy importante que entiendas que cuando él se fue les prometió que el que vendría sería él mismo. Él dijo: Yo vendré, no los voy dejar huérfanos a vosotros.

Él se explica, en su segunda venida, como el Espíritu Santo, que es él mismo. Dios es Dios, no importa en qué expresión se manifieste. Recuerda que Dios es Espíritu, no tiene silueta ni forma; es invisible, así que no puedes poner a tres personas allí. ¡Es que tenemos una confusión en la cabeza producto de enseñanzas distorsionadas!

La única forma que tiene Dios, es la forma del hombre. Así que si algún día lo ves en alguna forma de silueta, seguramente será en la forma de un hombre. Por eso él revela la gloria del Padre. Dice: Si me has visto a mí, ya lo viste a él. El tema es que, si nos ven a nosotros, crean que hemos sido enviados, porque somos uno con él. Ese es el fin.

(Hebreos 10: 5) = Por lo cual, entrando en el mundo dice: sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo.

(6) Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: he aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.

Vemos que ese rollo que está escrito, te enseñamos que en Colosenses 1, nos dice que está inscripto en nuestro corazón que el misterio escondido que ahora se ha declarado ante los gentiles, que es Cristo Jesús, la esperanza de gloria, como vemos en Colosenses 1:24 en adelante. Vemos también en Corintios que somos epístolas abiertas, ya lo vamos a ver. Estamos creciendo en él, Efesios 4 nos dice eso.

(Efesios 4: 12) = A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, (13) hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; (14) para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, (15) sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, (Aquí está usamos el libro porque estamos creciendo en Cristo. La segunda razón es porque somos epístolas abiertas)

(2 Corintios 3: 2) = Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; (3) siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

Nota que lo que es Cristo formado, está escrito en tu corazón. Por eso es que Santiago nos dice que recibamos la palabra implantada que salva nuestras almas. En Hebreos 8 vimos que Dios, antes del Nuevo Pacto, ese era su deseo.

(Hebreos 8: 10) = Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel (Claro, allí dice Israel, pero se refiere a todo lo que es el Israel de Dios. Recuerda que Pablo ya nos dijo que el verdadero israelita no es uno de naturaleza, sino uno que es simiente de Abraham por fe, y no por linaje) después de aquellos días, dice el Señor; (¿Después de qué días? Después de la crucifixión) pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré.

Escucha y entiende: las leyes de Dios, revelaban su naturaleza. Hoy, lo que está escribiendo nuestro corazón, es su naturaleza. Y anda sellada con el espíritu, Hay algo que al presente lo detiene, que es el tiempo de madurez, donde es evidente la madurez del que es, como la inmadurez del que no lo es.

Recuerda que el candelero, es el lugar en donde él está en medio, y el candelero habla de luz y entendimiento. Tiene sesenta y seis ornamentos., que hablan de los sesenta y seis libros de la Biblia. Tiene siete ramas. Él te dice en Juan que él es la vid y nosotros sus pámpanos. O sea que la luz del pámpano, es la esencia de la rama. Somos uno con él.

Son fotografías proféticas de Jesús. En Apocalipsis, capítulo 19, hay algo más. Recuerda que estamos estudiando cómo el libro de Apocalipsis puede ser entendido, para que veamos la revelación de Jesús. En el capítulo 5, vemos el libro sellado, ¿No es así?

(Apocalipsis 19: 11) = Entonces vi el cielo abierto; (¿Qué vimos allá? Cielos abiertos) y he aquí un caballo blanco, (¿Qué vimos allá? Un caballo blanco, con uno que lo monta. Aquí lo vemos otra vez) y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, (¿Lo estás viendo, verdad? ¿Y entonces de dónde sacan que esto es el anticristo? Es Fiel y Verdadero) y con justicia juzga y pelea.

(12) Sus ojos son como llamas de fuego, (Así le dijo a las iglesias) y había en su cabeza (¿Cuántas diademas? Nota que el que venía en el caballo, que era uno en medio del pueblo, necesita muchas diademas, porque ya no es uno, sino un multiforme. Un multimiembro cuerpo. Es uno a caballo, pero necesita muchas diademas. Ya no es uno, ahora es Cristo y su pueblo, hecho uno) y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

(13) Estaba vestido de una ropa teñida de sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. (Encarnado. En el capítulo 6 lo vemos a él solo, pero en el diecinueve lo vemos hecho un multimiembro. Ha encarnado. Esta era una de las expresiones de Cristo, pero hay algunas más.)

Somos el libro en la mano derecha. Y eso lo vemos con ilustraciones como esta. Una de las cosas por las cuales sabemos que nosotros somos el libro sellado y no el de Apocalipsis como se ha enseñado tradicionalmente, es porque precisamente ese libro dice que no lo sellemos.

En el capítulo 22 dice que ese libro no será sellado. Por eso es que Apocalipsis no puede ser el libro sellado. Y ciertamente la Biblia no está sellada, aunque no la hemos entendido del todo. Pero en todos los tiempos de Dios ha habido pioneros y apóstoles que sí la entendieron, que han sabido escudriñarla y hallar en ella cierto nivel de verdad, que si no los conocemos es porque las iglesias los han matado a todos.

No el mundo; la iglesia. Porque el mundo no mató a Cristo, fue la iglesia la que lo mandó a matar. ¿Y por qué yo entiendo que somos el libro en la mano derecha del Cordero? Porque allí hay otra tipología. José, en muchas de las escuelas de pensamiento, es tipología de Cristo.

Y estoy hablando del José de Génesis. Él tenía diez medios hermanos. Esos diez medios hermanos, representan la ley. Pero también tenía un hermano de padre y madre, pleno, completo. Ese se llamaba Benjamín, el hijo de la mano derecha.

Ese es la iglesia. Es por eso que no se podía hacer nada ni libertar a nadie, hasta que la iglesia y él se volvieran a unir. Somos la iglesia de Benjamín. Es la más fuerte, porque por encima de Judá, la iglesia de Benjamín, es la que elimina todos los gigantes de la tierra.

Esto es historia en el futuro. Tú eres esto, te estamos descubriendo. Porque según el hombre piensa, así podrá ser él. Así es que somos los hijos de la mano derecha, que estamos en la mano derecha del Cordero. Y Cristo dijo que nadie nos saca de allí.

Sólo los que son para perdición, o sea: los que tienen la naturaleza adámica. La Biblia no está sellada, Apocalipsis no está sellado, pero sí hay un libro que está escrito por dentro, y está sellado en el sentido de que lo que está escrito por dentro, todavía no es visible.

Por eso, el libro del apocalipsis intenta correr los sellos para que se vea lo que está escrito por dentro, que es Cristo Jesús formado en nosotros. Ahora bien; nota que cuando él mira, en Apocalipsis capítulo 5 y capítulo 6, estalla en llanto y nadie encuentra a nadie digno de abrir el libro, él observa que alrededor del trono hay un león y hay un cordero. ¿Quién abre los sellos?

¿El león o el cordero? El cordero. Es el entendimiento de la muerte de Jesús la que desata los sellos, no la gritería del reino de Judá. Porque tú puedes hablar de la autoridad del creyente todo lo que te da la gana, y eso no desata nada.

Porque nuestra autoridad, es estar escondido en él. Es ahí, donde tú eres totalmente dependiente de él. En tu debilidad es donde realmente eres fuerte. Eso dijo Pablo: cuando soy débil es que soy fuerte. Y no hablaba de flaqueza, hablaba de total dependencia de Dios.

Espero que estés entendiendo todo esto, porque dice este mismo libro que si lees y entiendes lo que aquí está escrito, serás bendecido. Y eso me está diciendo a mí que, lo que este libro representa, tiene necesariamente que ser algo diferente a lo que hemos escuchado, porque la verdad es que hasta hoy, muy poca gente ha sido bendecida por este libro. Es la revelación progresiva de su muerte, hasta que hay un claro entendimiento, y sólo él es visto en medio de la ciudad.

(Apocalipsis 21: 22) = Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

O sea que, cuando se observa la ciudad, lo que se ve, es todo Dios. Es la ciudad entera. Corintios lo dice así: hasta que él sea todo, en todos. Ese es el final y no la mitad de la gente yéndose al infierno. Te digo más: si fuera la mitad, todavía sería un hermoso evangelio.

Nosotros tenemos a la mayoría en el infierno. ¡Es que serán pocos los que se salven! Ridículo, si tú le llevas ese evangelio al mundo, van a decirte que si son pocos los que se salvan, ellos no tienen interés en ser uno de ellos si eso los obliga a parecerse a ti y tu religiosidad aburrida y esclavizante.

Pero la verdad es que él anda en ti, reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta sus errores. ¿Por qué? Porque ya fueron juzgados. Fueron hallados culpables, y ya los mataron por sus errores. Y ya, potencialmente, son salvos. Si se enteran que alguien ya pagó por ellos.

Escucha bien esto: tú ya eres salvo en la cruz, no cuando haces la oración del pecador. Si tú estás en una provincia o un estado de tu país y cometes un grave delito y te vas a otra provincia o a otro estado huyendo de la ley, y un amigo tuyo se presenta ante la corte en tu lugar, en tu representación, y manifiesta querer cumplir la sentencia que a ti te corresponde, en el momento en que él es ejecutado por tu delito, tú quedas libre de todo.

Pero claro, si tú no enteras nunca de que ocurrió eso, seguramente vas a andar huyendo toda tu vida, aunque ya seas libre. Nadie te busca, ya, nadie te persigue; pero tú huyes igual porque no lo sabes. Muy bien; el mundo ya es libre. Esas son las buenas nuevas. Ahora sal y díselo. Y que después ellos decidan si lo creen, lo aceptan y lo incorporan o no lo creen y siguen huyendo de sus fantasmas.

Repito: esas son las Buenas Nuevas, que traducido es evangelio. El resto son las doctrinas domésticas de la iglesia. Cuando te enteras de que tu amigo cumplió la sentencia, entonces tú estás habilitado para retornar a tu provincia o estado.

Y no creerte que eres aquel que estaba en la carretera de Damasco, porque tú no le has hecho mal a nadie, porque nueva criatura eres. Así dijo Pablo. Ese es el evangelio. Si después algunos hombres lo complican con rudimentos humanos, allá ellos. Mira los patrones.

(Apocalipsis 22: 3) = Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, (4) y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.

Nota que al igual que el 666, o la imagen del hombre está en la mente, es la mentalidad de los que se pierden, el nombre de Dios es la mentalidad de la nueva Jerusalén. No son sellos en tu mente, son estructuras mentales. Recuerda que un nuevo nombre, en la Biblia, representa tu carácter, el carácter que tú traes en tu alma por la injerencia de tu espíritu.

Eva, por fin, se vuelve a casar; con Adán. Por eso es que digo y reitero: no podemos interpretar a este libro de otra manera de la que estamos interpretando, a menos que queramos usar complementos externos a la Biblia.

O sea: la única manera de interpretar el Apocalipsis sin la ayuda de todo el abecedario, (CNN, CBS, etc., que son las fabricantes de las noticias actuales) es esta. Usando el libro para interpretar el libro. Lo puedes interpretar de otra manera, pero vas a necesitar toneladas de periódicos y periodistas que nunca te dicen la verdad, sino la verdad que quieren que tú sepas. Porque están vendiendo posiciones y títulos, y no noticias. Y sé de lo que te hablo, créeme.

Es impresionante cómo la gente lee el periódico. Y cuando tú no lo lees, creen que no eres inteligente, o diestro, o íntegro. Como si lo que estuvieras leyendo allí fuera la genuina verdad. Y no estoy promocionando la no lectura de periódicos o la no visión de canales de noticias, sólo te estoy sugiriendo que hagas funcionar tu discernimiento, porque si no vas a ser tremenda y despiadadamente engañado.

Porque el periodista en la mayoría de los casos, trata de venderte lo que él necesita para promover su posición personal. No la verdad. Eso no es noticia, eso es ya. Te revelan lo que está haciendo la policía en un asunto mediante la televisión, cuando saben que los delincuentes están en lujosos hoteles viendo la televisión y preparándose para contrarrestar lo que están viendo que hace la policía. ¡Eran mis colegas!

Pero lo hacen no por maldad, sino para vender esa noticia en su propio provecho, sin importarles que luego, esa noticia, sirvió para que la partida la ganaran los delincuentes, y ellos se convirtieran en sus cómplices necesarios.

¡Los conozco, eran mis colegas! Gracias a Dios, lo eran, ya no lo son. A menos que se conviertan y pasen a ser hijos del Dios Altísimo, como yo soy hoy. Aunque en ese caso tampoco serían colegas, sino hermanos en Cristo.

La gran mentira que tres cuartas partes del planeta sigue creyendo, es que al periodismo le interesa mostrar la verdad. Lo que al periodismo profesional le interesa, es vender la noticia. Sólo eso. Dejo a un costado, obviamente, a periodistas honestos, no profesionales, que antes de venderse en eso han elegido desaparecer y terminar sus días y jubilarse como empleados administrativos. Aquí hay uno.

Ahora, mucho los cristianos no podemos criticar a los periodistas que para hacer su negocio le informan a los delincuentes cuáles son los planes de la policía. Si miras la iglesia, hay mucho cristiano que también anda informándole al diablo lo que la iglesia piensa hacer para echarlo fuera.

(Apocalipsis 6: 2) = Y miré, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, (Recuerda que en el capítulo diecinueve, son varias coronas) y salió venciendo, y para vencer.

Para entender e interpretar bien esto, vamos a comenzar diciendo que el caballo blanco tiene que ver con la rectitud del ministerio terrenal de Cristo. Recuerden que es un mensaje progresivo, que se está desatando. Los caballos son vehículos de Dios.

Lo vamos a ver en la Escritura ya mismo. Esta es la rectitud de un ministerio terrenal de Cristo. Se va a hablar ahora, el primer caballo trae un entendimiento de lo que pasó. Recuerda que el libro dice: escribe primero las cosas que fueron.

¿Y lo que pasó, fue? ¡La crucifixión! O sea que estamos en el atrio, estamos viendo eso. Mira Zacarías capítulo 6. Y vamos allá porque el término “caballos”, no aparece por primera vez en el libro de Apocalipsis, sino que aparece mucho antes. Son términos que la Biblia utiliza mucho. Es más, vete a Joel antes que Zacarías.

(Joel 2: 1) = Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. (Está hablando de los tiempos que estamos leyendo en Apocalipsis, ¿Entiendes?)

(2) Día de tinieblas y de oscuridad, (Nota que el día del Señor es tanto de luz como de tinieblas. Recuerda que las plagas mataron a Egipto, pero liberaron a Israel. Que las aguas eliminaron a los impíos, pero salvaron a Noé y que el fuego quemará a todos los impíos de Babilonia, pero purificará a todos los de la Nueva Jerusalén.) día de nube y de sombra, como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante  a él no lo hubo jamás, ni después lo habrá en años de muchas generaciones.

Dice que es un pueblo grande. No habla de tamaño, habla de magnitud. No habla de números o cantidades, habla de grandeza, habla de principio-témpano, grande por fuera, enorme de toda enormidad por debajo del agua. Eso es ser grande, fuerte, tener sustancia, no de ser hueco y vacío.

Y este calificativo de pueblo grande, tiene que ver con el que Dios le profetizó Abraham, cuando dijo que de él iba a hacer una gran nación, que es como decir una nación grande. O sea que, primero lo iba a engrandecer a él, lo iba a hacer un hombre fuerte, de carácter, para luego multiplicar eso, no lo anterior de Abraham de Ur de Caldea. Eso primario no le servía a Dios, salvo para modificarlo y mutarlo.

Escucha: nosotros no vamos a multiplicar el vacío que traemos. Primero se te hace a ti, y luego se te multiplica. Porque nosotros, primero somos, y después como consecuencia de lo que somos, entonces hacemos, ¿Está más que claro esto, verdad? Y la parte final del verso, habla del producto final, la iglesia.

(3) Delante de él consumirá fuego, tras de él abrazará llama; (Nota esto: somos ministros de llama) como el huerto del Edén será la tierra delante de él, (Está hablando de tu destino, la morada de Dios) y detrás de él como desierto asolado; (Allá dejamos a Adán) ni tampoco habrá quién de él escape.

(4) Su aspecto, (Se refiere al pueblo grande) como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.

Entonces aquí se nos abre la duda: ¿Con caballos o con gente de a caballo? Nota que Joel no podía ver la diferencia entre el caballo y la gente que lo montaba. Los caballos de Apocalipsis, son un vehículo, y lo constituyen una gente cuya propia vida es el mensaje.

Porque lo que se está desatando, es el libro, que son ellos. Y están mostrando la vida de aquel que andaba oculto, y el vehículo que Dios usa para mostrarlo, son ellos mismos. Es gente, pero gente que son como caballos. El caballo habla de fuerza, de vigor. Es el  único animal que ve la lanza de frente y no huye, la ataca.

Es el único animal al que tú puedes montar y decir “corre” y se lanza al galope aunque sea hacia un precipicio. Son gente de Reino, gobernados por los principios de Dios sin que importen las circunstancias. Es esa actitud que te convertirá de oveja en caballos de honor. De eso habla Zacarías 10:3.

Ahora sí vamos a Zacarías capítulo 6. Zacarías está escribiendo a un pueblo que sale de Babilonia, y tiene que reconstruir la casa. Habla de la reconstrucción para el tiempo de Zorobabel. Ahora vamos a ver cómo Zacarías habla de este pueblo, que ahora es un remanente que sale de Babilonia.

¿Y qué estamos viendo en Apocalipsis? Un pueblo que destruye a Babilonia. Es lo mismo, no es nuevo. Y recuerda que Hageo también le escribe al mismo pueblo en el mismo tiempo, para hacer lo mismo.

Pero Hageo, lo que le dice, es: sube al monte y busca madera. Zacarías no, Zacarías dice: vi caballos. Y están hablando del mismo propósito, pero uno un poco más místico que el otro. Pero sigue siendo la misma revelación.

Pablo tuvo una revelación de Cristo, y fue muy práctico explicándola: ¡Tú eres el templo! Juan tuvo una revelación de Cristo, y en lugar de decirte tú eres el templo, dijo: vi el trono de Dios rodeado de querubines. ¿Qué te está diciendo? Que la naturaleza tuya es la que rodea el trono de Dios. Que tú eres el templo.

Pero te lo está diciendo con otro vocablo, pero vieron al mismo Jesús. La revelación que tuvo Pablo, fue de Jesús. La revelación que tuvo Juan, fue de Jesús. Los dos están hablando del mismo Jesús, aunque no entendamos por qué lo ven tan diferentes.

Quizás forme parte de una mezcla entre emisor y receptor. Este mensaje que hoy te comparto puede ser igualito a uno que escuchaste ayer de boca de otro ministro, pero te cae distinto, te suena diferente y hasta parece otro. Porque a cada mensaje hay que añadirle la cultura personal de quien lo da, su formación y hasta su propia objetividad o subjetividad. Pero el eje central, Cristo, es el mismo.

(Zacarías 6: 1) = De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; (Dos montes. Adán y Cristo) y aquellos montes eran de bronce.

(2) En el primer carro había caballos alazanes, (¿No había caballos alazanes en Apocalipsis?) en el segundo carro caballos negros (Qué raro. Me parece que hay uno por allá, también) (3) en el tercer carro caballos blancos, (Él no lo ve como uno, los ve como muchos. ¿Por qué? Porque tanto el caballo como el jinete, ya son uno en Apocalipsis. Apocalipsis, al final, dice que no podía distinguir quien estaba montado y quien venía debajo, porque eran todo uno y sobre ellos estaba el nombre de Dios. Y el Verbo hecho carne. ¿Qué hace el libro? Revelándonos a Cristo) y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados.

(4) Respondí entonces y dije al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿Qué es esto?

(5) Y el ángel me respondió y me dijo: estos son los cuatro vientos de los cielos, (Ah, ah; aquí hay una explicación que nos tiene que dar un poco más de luz. Ahora los caballos son vientos. Recuerda este principio de interpretación. Cuando las cosas no tiene sentido en lo literal, busca los patrones de las tipologías de los símbolos. ¿Qué son los vientos? La palabra dice que aquel que es nacido del Espíritu, es como el viento, que nadie sabe para dónde va ni de dónde viene. Y los cuatro andan en toda la tierra. Norte, Sur, Este y Oeste. Pero vamos a ver ahora cómo la Biblia lo explica. Estos son los cuatro vientos de los cielos. De los cielos, no de las nubes. Porque nosotros somos gente de cielo. Y en la tierra, lo único que existe del cielo, es la iglesia) que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.

(Zacarías 2: 6) = Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.

(7) Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia. (Nota que ahora le habla a Sion, y le dice: escápate de Babilonia)

(Zacarías 10: 3) = Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.

(4) De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador.

Fíjate que aquí nos está viendo como caballos de guerra. Juan 3:8 nos dice que como el viento es todo aquel que es nacido del Espíritu. Y si vamos a Salmos 104 verso 5, veremos que los vientos son las nubes. Mira como lo dice.

(Salmo 104: 3) = Que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, (Fíjate que las nubes son vehículos de Dios, pero hay nubes que no sirven como vehículos porque no tienen agua, son árboles otoñales dos veces arrancados, llevadas por cualquier viento de doctrina. Se refiere a gente. Manchas en nuestros ágapes, dice Judas.) El que anda sobre las alas del viento; (Aquí cambió la palabra nube por viento) el que hace a los vientos sus mensajeros,

Creo que ya estás viendo que los vientos somos nosotros, ¿No es cierto? Y son esos vientos los que soplan sobre Babilonia. Son esos vientos los que azotan las dos casas, una fundada en la arena y otra en la roca. Por eso te asegura que viene.

Dios, todo lo que estremece en su casa, lo hace con el cetro de su boca. Sólo un problema: él está en nosotros. Entonces, eso que está afligiendo el alma de muchos, es el soplo de Dios. Sólo que la iglesia, en un estado de parálisis, habiéndose quedado más tiempo del que debería en ese mover, ha cauterizado ya la sensibilidad de discernir.

Le pasó lo mismo que a Israel, que sin caja y detrás del velo, mantuvieron cultos, como si Dios estuviese allí, porque ni cuenta se daban de la diferencia. La mayoría hoy no sabe diferenciar entre lo que es Dios y lo que es hombre. A cualquier espectáculo más o menos entretenido le llamamos Dios y Presencia. Reducimos todo a los dones, cuando sabemos que los dones sólo son las arras de algo que aún espera.

En Apocalipsis 6:2 fue el primer caballo y habla de todo eso. Dice que fue dada una corona. Una corona. Y fíjate que esta palabra corona, aquí, es la misma palabra, corona, usada en Juan 19:2, cuando habla de la corona de espinas.

Se nota que el que viene en el caballo es el único y Verdadero, y que la corona esa no es la del león de Judá, es la corona que él pagó para que tu alma fuera redimida. Déjame ahora decirte de qué se trata; es un mensajero con un mensaje, que viene conquistando sobre la muerte.

Es la verdadera vida de Dios. Es un ministerio de justicia y rectitud. Representa a un pueblo con una vida, sin elementos de oscuridad y tinieblas en ella. Que pueden decir cómo Cristo: aquí viene el príncipe de este mundo, pero nada tiene él en mí.

Es la luz, es el ejército de Joel, es el espíritu dentro de un pueblo, encontrando plena expresión en él. Es el pueblo convirtiéndose en una unción que revela esta faceta de lo que ya está consumado. Hay mucho más sobre esto, pero dejémoslo allí por ahora. Sólo te lo compartí para que entiendas que no se trata de un animal galopante.

El segundo caballo, alazán o rojo, significa Jesús hecho pecado. Recuerda que estamos revelando, abriendo los sellos, de lo que ya está consumado. Y para que puedas verlo a él en plenitud, tienes que entender que él fue tu pecado. Porque mientras actúes como alguien que ha sido perdonado por alguien…

Mira; si tú mandas al banco a alguien en tu lugar, él puede ir y hacer lo que le dé la gana, pero eso no quiere decir que sea a tu cuenta. Pero si lo mandas en tu representación, entonces él hará lo que sea con tu cuenta, porque será igual que si hubieras ido tú.

Y esa es la forma en que Cristo lo hizo. Hay muchas escuelas de pensamiento. Muchas personas creen que Dios tenía que pagarse a sí mismo un rescate. Otros creen que él tenía que pagarle un rescate al diablo para que nos soltara. ¡Esa es nuestra doctrina!

Otros creen que fue un buen hombre que murió por una causa. Son pensamientos que tienen, cada uno en diferentes esencias, algo de la verdad. ¿Cuántos creen que Cristo fue un buen hombre, un mártir? Esa es una escuela de pensamiento. Ahí está la gran mayoría, gente que se dice cristiana pero que no tiene nada que ver con la iglesia.

La segunda es en gente que cree estar dedicada a lo que creen que es el mensaje del Reino, que es nuestro peor enemigo, porque es lo que más se parece, pero que nada tiene que ver. Dicen que Jesús es nuestro patrón, y sí lo es. Pero si tú eres una costurera, ya sabes que el patrón y el corte de la tela no son la misma cosa.

Aunque él es nuestro patrón, nosotros ya no tenemos que sufrir, él ya sufrió por nosotros. Tenemos que tener cuidado en pensar que Dios nos puede enseñar algo con algún tipo de enfermedad o con algún tipo de circunstancia. Hay una línea infinita, sabemos que él está en control y lo permite, pero si tú crees que la enfermedad te puede madurar, entonces si maduras, te puedes llevar la gloria, también.

Hay que tener mucho cuidado. Es una línea muy delgada. Hay muchas cosas que todavía Dios se las guarda. Y es mejor ni cuestionar. Luego está la otra, donde dicen que él es un patrón, pero hay otra más que dice que él pagó el rescate.

Pero esta última tiene dos caras, porque te está diciendo que Dios necesitó pagarse a sí mismo un rescate para liberarte. Ojo, tiene cierto nivel de verdad, pero sólo tiene un problema. Si una persona te rescata, deja un delincuente suelto. Porque si alguien anda violando por allí y tú te entregas en su lugar para que te condenen, tú has hecho una obra tremenda, pero hay un violador suelto.

Y si alguien fue por ti, como tu representante, entonces sigues siendo un triste pecador salvado por gracia, pero tu naturaleza no cambió. Eres el mismo hombre viejo, pero remendado. Y nadie pone vino nuevo en odres viejos, ¿Recuerdas?

Y no estamos hablando de la estructura de la iglesia, estamos hablando de ti. Eres una nueva criatura. Del otro lado de la moneda, es que se le pagó un rescate a Satanás. Que podría tener cierto viso de verdad, porque sabemos que a él se le dieron legalmente todos los reinos por una cuestión de desobediencia.

Pero tú no le tienes que pagar ningún rescate a ningún diablo, porque el diablo no está en el nivel de Dios por una simple y sencilla razón: el diablo es un ser creado, y Dios no lo es. Dios está en una clase por sí sólo, no tiene enemigos. Colosenses 1 dice que todos los principados y potestades fueron creados por él y para él.

Entonces está lo que a muchos les gusta llamar la escuela escritural. ¿Y qué es lo que la Biblia dice? Que en orden de sustituto. Dios se identificó contigo y se hizo el primer Adán, porque él dice: soy el primero y el último. Él es el Alfa y el Omega, pero también es el primero y el último.

Él es el primer Adán. ¿Cuándo? Cuando se hizo pecado. Por eso el Padre se fue. Porque el Padre y el pecado no se mezclan, dice Isaías. Cuando hay pecado el rostro del Padre gira. Por eso en la cruz Él pregunta: ¿Por qué me abandonas? ¿Para dónde vas? ¿Por qué me dejas justo ahora?

Bueno, Hijo, es que ya no eres justo, ahora has sido hecho pecado; ahora estás en Adán, la naturaleza adámica. Quien murió en la cruz fuiste tú. Por eso es que él dijo: si yo fuese levantado. Por eso Moisés dijo: como la serpiente en el desierto.

Él no dice si te sacrificas, dice: si la miras, serás salvo. Si puedes ver lo que aconteció en la cruz, terminas. La gente está adorando a la cruz, igual que el pueblo adoró la cruz no sé por cuantos años, hasta el tiempo en que Josías la destruyó.

¿Cuántos se dan cuenta, hoy, que Apocalipsis es toda la Biblia? Es el mismo lenguaje, un segundo repaso, un progresivo vistazo a lo que ya ocurrió. ¿Por qué? Porque Juan tuvo que volverse hacia atrás para ver. Pero lo hizo desde una posición de muerte y de reposo. Es por eso que Hebreos habla de que todavía nos resta entrar en un reposo.

Procurar entrar. El caballo alazán, es Cristo hecho pecado. En levítico 6, vamos a ver algunas cosas allí. Supongo que estás recibiendo con claridad todo esto. Debemos tomarlo con mucha calma para no confundir ni confundirnos, pero es necesario abrirlo y compartirlo.

(Levítico 6: 24) = Y habló Jehová a Moisés, diciendo: (25) habla a Aarón y a sus hijos, y diles: esta es la ley del sacrificio expiatorio; (Esta es una tipología de la cruz, ¿Se entiende?) en el lugar donde se degüella el holocausto, será degollada la ofrenda por el pecado delante de Jehová; es cosa santísima.

(26) El sacerdote que la ofreciere por el pecado, la comerá; (Nota como eso significa que el sacerdote y el sacrificio, se hacen uno. El sacerdote que la ofreciere, tiene que comérsela. Cristo dijo: si no comes de mi carne y mi sangre, no tienes parte conmigo. Y allí la gente dijo: ¡Puajj! ¿Por qué? Porque lo literalizaron, y entonces lo vieron como caníbal. El problema siempre ha sido el mismo en la casa de Dios. Que lo que no entendemos en lo literal, tiene que ser herejía, porque eso no puede ser cierto) en lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo de reunión.

Él quiere ser expresado a través un pueblo que ejecute la justicia de Dios en la tierra. El caballo bermejo, el caballo alazán, tiene que ver con un pueblo que tiene un juicio correcto, porque entiende el pecado; o que Cristo se convirtió en su pecado.

Juicio, en la palabra, aquí, tiene que ver con estos caballos, es un proceso de hacer una decisión. Es Dios produciendo que un pueblo haga decisiones correctas y que no juzgue entre el bien y el mal. Que dejen de juzgar a través del árbol del conocimiento, y coman del árbol de la vida.

Que cuando juzgamos así, por lo externo, como nuestros sentidos nos dictan, nosotros juzgamos egocéntricamente, estamos viendo que algo es malo, entonces juzgamos que Dios es malo, ¿Un  ejemplo? ¿Por qué mueren los niños? ¡Eso es malo! Entonces Dios tiene que ser malo si permite eso.

¿Y esta obra? ¡Es una buena obra! Y, si es una buena obra, entonces la hizo el hombre, porque Dios anda en otra cosa. ¿Te fijas? Nosotros estamos juzgando qué es bueno y qué es malo, mientras que Dios había dicho que nosotros tendríamos dominio, mientras Él tuviera lugar dentro de nosotros para tomar las decisiones.

Entonces, en el momento en que tú sales fuera de ti mismo para juzgar entre el bien y el mal, tanto tu bien como tu mal, producen muerte. Habla de un pueblo que ha descubierto que, más allá de un velo mental, existe una esfera con singularidad mental con Dios, donde podemos ver la mano de Dios en cada situación de nuestra vida.

Esa es la clave para permanecer dentro de toda tribulación y aflicción. Esa es la clave para pasar por problemas personales y dolencias, y aún creer que Cristo reina. ¡Ese es el combustible que nos impulsa! Hay una diferencia entre la palabra Rema y la palabra Logos.

Juan 5:39. La Rema son las Escrituras, es la letra de la palabra. Eso es Rema. Pero el Rema testifica de mí, dice Jesús. Las escrituras, el Rema de Dios, testifican de mí. El mí, hoy, es el Logos. Mucha gente busca salvación en las escrituras, pero las escrituras sólo señalan a una persona: el libro de Apocalipsis, te la revela.

Entonces, cuando la ves, caes como muerto. Logos es el espíritu. Las escrituras, matan. Fíjate lo que nos enseñaron. Las escrituras matan, pero el libro interno es la vida del Cordero. Recuerda que, como te lo dije ya en muchas ocasiones, la Biblia es un libro de tecnología.

Y, a través de ella, encontramos la palabra, que si tú la tocas, cambias para siempre. A la Biblia la tenemos que terminar. El libro, es lo que nos trae desde el exterior hasta el interior. Son las escrituras las que nos encarrilan y nos llevan en el rumbo correcto hasta descubrirlo a él.

Es lo que Israel no pudo hacer. Se memorizaron todo el libro, pero nunca lo encontraron a él. Él se les paró enfrente y no lo vieron. Y nosotros, lamentablemente, estamos haciendo mayoritariamente lo mismo con el libro.

Por eso, cuando Cristo comienza a manifestarse a través de ciertos moveres que son famosos, lo sacan del contexto y nos llaman herejes, o los expulsan de la iglesia. Es decir que la reacción es la misma que tuvieron aquellos cuando vieron algo distinto.

¿Por qué? Porque usan las escrituras buscando salvación en ellas, cuando las escrituras son un vehículo, y no un fin en sí mismas. La Biblia no es santa, la que es santa, es la palabra. Claro que decir eso en cualquier lugar es más que peligroso, pero no deja de ser verdad.

Porque, repito, nos enseñaron que las escrituras son la Santa Biblia, cuando en realidad las escrituras son las que señalan a una persona que tenemos por dentro, no afuera. ¡Ay, Señor, dame más de ti! Escucha; ya te di a mi Hijo único, ¿Qué más quieres que te dé?

Cada vez que decimos eso, y lo decimos muy a menudo, es como darle una bofetada al santo rostro de Dios. ¡Ya lo hizo, ya lo encarnó, ya lo crucificó! ¿Qué más quieres? Y no aprendemos. Seguimos pidiendo y, contrariamente a lo que se pide, recibes aflicción. ¿No te das cuenta que Dios la está permitiendo para que aprendas que con lo que tienes ya eres más que vencedor?

(Santiago 1: 18) = Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

Primicias de sus criaturas. Las primicias son el anatema de Dios. Es como el diezmo, somos el diezmo de Dios, intocable. El primogénito, siempre le pertenecía al padre. Somos la iglesia de los primogénitos. Y todo lo que el primogénito tenía, como bendición, tú también lo tienes, hoy. Claro, si lo entiendes.

Si no lo entiendes, aunque eres primogénito, vives como un pobre. Tienes veinte Ferrari y andas en una bicicleta destartalada. Tienes una tremenda mansión de cuarenta habitaciones, y vives muerto de frío bajo una lona y chapas debajo de un puente.

(Gálatas 4: 19) = Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros. (¿Qué significa, verdaderamente, esto? Que su Espíritu es el mío, y mi espíritu es el de él)

(1 Corintios 6: 17) = Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

(Santiago 1: 23) = Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

(24) Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. (Ese es el problema. Compara esto con lo que voy a leerte ahora).

(2 Corintios 3: 17) = Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

(18) Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (¿Qué quiere decir esto? Que nos miramos en un espejo, pero no vemos un hombre natural, sino vemos a Cristo con su gloria. Y es entonces que somos transformados en la misma imagen que él. Y no se nos olvida).

Claro está que, si te sigues viendo como un hombre natural, te estás viendo en Adán. Y entonces se te olvida quién eres. El caballo rojo o alazán, habla de entendimiento. Tiene que ver con el propósito de ministros hechos llamas de fuego.

Las llamas, hablan de juicio. Este juicio es desatado a través de un pueblo, para corregir y no para condenar. Recuérdalo; el juicio de Dios, corrige, no condena. Es la habilidad y la sabiduría de entender cómo implementar hechos, en medio de un caos. Sabiduría.

Es la revelación de aquello que es real, y lo que sacude y hace que caiga en juicio lo que no es real. Un pueblo con un juicio correcto que produce un standard y un patrón, y es el producto del patrón el que, cuando la gente vea la verdad, la mentira se cae.

O sea que el juicio es producto de una corrección y no un castigo de Dios. Dios no anda buscando al mundo para darle de garrotazos. Él anda reconciliando al mundo consigo no tomando en cuenta sus errores. Ese es el ministerio de reconciliación que nos han encomendado.

(Juan 7: 24) = No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

De eso estamos hablando, pero el juicio justo es cuando estás viéndolo desde el trono, no desde el mundo de las apariencias. ¿Cuántos saben que podemos ver, como le pasó a Salomón, que le trajeron dos mujeres con un asunto complicado por la tenencia de un niño? Y las dos andaban diciendo buenas cosas. Entonces él decidió partir el niño por la mitad y darle una parte a cada una.

Ahí fue donde la verdadera dio un aullido y se apartó de la disputa para salvar al niño. Esa era la madre, obviamente. La otra no tenía problemas en partir al muchacho. Porque es la verdadera la única que puede decirte: Aunque no sea para mí, que viva. La falsa no le importa, sólo quiere salirse con la suya.

La verdadera te dice: aunque no sea reconocido como mi fruto, que se haga. La falsa, en cambio, siempre va a decir: este es mío y si no, no es de nadie. Ahora juzga a tu iglesia por esto. Ya no existen campañas masivas de evangelización en las ciudades, ¿Sabes por qué?

Porque jamás pueden ponerse de acuerdo las iglesias intervinientes respecto a cuál de ellas se quedará con los convertidos. Se defiende toda la inversión porque no se puede decidir quién se queda con las ovejas. Escucha: ¡No son tuyas!

(Mateo 23:27) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Esto quiere decir que podemos ser engañados por la apariencia externa de las cosas. Cristo mismo lo dijo. Por eso es que dijo, cuando se refería a los tiempos finales: ten cuidado de no ser engañado. La mayoría del mundo y de la iglesia y su operación, se abstiene del bien y el mal, de acuerdo con su juicio de lo que es el bien  y el mal. Sólo que el juicio externo, engaña.

Ambos producen muerte. Eso no produce, entonces, lo que ellos llaman “paz.” Sus juicios del bien y el mal, produce para ellos un falso sentido de seguridad. Nota que el caballo, en Apocalipsis, capítulo 6, dice que era un caballo bermejo que estaba en la tierra para quitar la paz.

¿Y cómo se quita la paz? Dudando de esa falsa seguridad que la gente ha creado. Y que les hace creer a muchos que al fin han conseguido acceder a la paz. ¿Sabes qué? Alguien tiene que seguir diciéndoles que, mientras haya demonios operando tranquilos en la tierra, no va a haber paz.

Me gustaría que tú me dijeras donde hay, hoy, paz. Donde no hay guerras civiles, hay guerras políticas, hay guerras económicas. Algunas son un poco más sutiles y silenciosas que otras, pero todas indefectiblemente están causando muerte. ¿Dónde hay paz?

¡En la iglesia, hermano! ¿Qué? ¿En la iglesia? ¡En la iglesia no hay paz, nunca que yo recuerde la hubo! ¡Siempre alguien se terminó peleando con alguien por una posición, por un mensaje, hasta por subir a cantar una canción el domingo, o no!

Y en muchos creyentes, al margen de la institución humana llamada iglesia, tampoco hay paz. Porque este caballo, lo que va a quitar es esa falsa seguridad que tiene la iglesia. Con falsas expectativas que te hablan de paz en tiempos de guerra.

¡La Biblia te advierte sobre eso! ¡Ay de aquellos que te digan paz, paz, cuando no hay ninguna! Apocalipsis no es un libro diferente. Está hablando de todo lo que se te ha dicho. Y lo está encerrando en una revelación plena de lo que debe ser entendido.

Te habla del sistema religioso que te da esa falsa seguridad. El pueblo se esconde y se protege ente esas cuatro paredes falsas de religión, de diferentes denominaciones y títulos. Y no me refiero sólo a la cristiandad, mira el mundo eclesiástico en lo global, y nota cómo la gente se apoya en una seguridad falsa. Algunos en zancos, otros en piedra, otros en sectas, otros en líneas psíquicas y otros, lo que es peor, en una forma o apariencia de poder que niega el poder que nos puede llevar a la consumación.

El problema más grave es que muchos interpretan esto de una manera literal. ¿Paz? ¿De qué paz me estás hablando? Mira el mundo en su conjunto social, político y económico, sin tocar ni de paso el problema islámico: ¡Estás viendo una maravillosa paz que sobrepasa todo entendimiento?

¿Qué paz puede ser la que va a eliminar? La paz será eliminada de la mente de la gente que cree que la tiene. ¿Tiene o no tiene sentido lo que digo? Él dice que para juicio fue que vino al mundo, no para traer paz. Yo no vine a traer paz, dijo, vine a traer una espada.

Vine a dividir las casas. Cuando tú ves la verdad, lo que tú crees que tú eras, muere. Te crees rico, pero cuando ves la verdad, te ves desnudo. Te crees protegido, pero cuando veas la plenitud, vas a ver qué andas desprotegido.

Nos estamos convirtiendo, entonces, progresivamente, por medio de un entendimiento, en un pueblo que por naturaleza, es un ser de paz en medio de caos. Ese es el valor redentivo de la iglesia. ¿Y cómo le puedes producir paz, tú, a un pueblo que está en caos, si tú mismo no tienes paz en medio de tu caos?

Eso es lo que la gente va a ver. Le dieron de bofetadas, se le cerró el mundo encima, le vinieron enfermedades, se le quitó todo lo que tenía, se le quitó la reputación y, al instante, empezó a preguntar cómo andaban las cosas.

¿Y cómo se hace eso? ¡Tienes que nacer de nuevo! Y cuando viene el Reino, te pide la entrada. Y vamos a ver un poco más sobre este juicio, porque es muy importante. Mira Jeremías capítulo 10. Para que veas que esto no es nuevo.

Y no es nuevo porque hay muchos que hoy lo están enseñando, pero que se enfrentan con un dilema que es igual al que el hombre tiene con Dios. Cuando Dios da un paso, corto, casi imperceptible, al hombre le cuesta cuarenta años dar ese mismo paso.

(Jeremías 10: 24) = Castígame, oh Jehová, más con juicio, no con tu furor, para que no me aniquiles.

Quiere el castigo, pero que sea con juicio. Porque él sabe que así como el castigo con furor de Dios puede hacerte quedar debajo de una lluvia de fuego ya azufre, también sabe que cuando ese castigo es con juicio, no vas a irte al infierno por eso. El juicio de Dios es para corrección, no para ejecución. Es más; el furor de Dios, ya se derramó con Cristo. El juicio, donde hay caballos rojos, es un juicio que te corrige, no que te aniquila.

(Jeremías 2: 30) = En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas, como león destrozador. (¿Cuántos se están dando cuenta que ese juicio no trae corrección? Dios, lo que está tratando de hacer, es de producir arrepentimiento)

(Isaías 26: 9) = Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

O sea que, después que hay un juicio de Dios, los moradores de la tierra, ¿Qué cosa hacen? Aprenden justicia. ¿No era que se iban al infierno? A propósito, todavía hay mucha gente, incluidos algunos cristianos, que no terminan de creer en la existencia real del infierno, ¿Sabías?

No debes preocuparte. Tú no vas a ir a ese lugar, yo tampoco. Deja que los que dudan lo averigüen por ellos mismos, ¿Sí? Pero aprende que cuando te enojas con alguien, no le digas que se va a ir de cabeza al infierno.

¿Por qué estás queriendo que vaya uno a ese lugar si Dios mismo no quiere que se vaya nadie al infierno? ¡Pero la gente se va! Sí, pero porque a partir de sus acciones y de sus formas de creer, toma la decisión de irse allí, no porque Dios lo haya preparado para ellos.

Lo que sucede es que, como te decía anteriormente, se ha elaborado una religión basada en tantas falsas seguridades y semi certezas, que a nadie le interesa demasiado el infierno. Está allá lejos y listo. Casi como el Dios en el que todavía demasiados, lamentablemente, siguen creyendo de ese modo.

Es decir que, después de un juicio de Dios, el pueblo aprende justicia. La palabra dice que ¿Cuantas rodillas se van a doblar? Todas. ¿Y cuántas rodillas son todas? ¡Todas! ¿Habrá alguna definición semántica o gramatical para que tú puedas entender qué cosa significa todas?

(Isaías 66: 15) = Porque he aquí Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.

(16) Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.

Nota que todo esto viene a través de un mensaje al pueblo. Un mensaje que trae la corrección que produce el arrepentimiento. Babilonia está cayendo con la espada de la boca de un pueblo. Con el molino ese que trilla el grano, que significa que es un mensaje tan claro, que se desmoronan todas las confusiones. Porque Babilonia, tú lo sabes, significa confusión.

(Lucas 12: 49) = Fuego vine a echar en la tierra; ¿Y qué quiero, si ya se ha encendido?

¿En qué momento se enciende ese fuego? Cuando tú predicas esta palabra que anida en tu espíritu con total certeza. Allí es cuando se confronta toda la iglesia entera, incluido sus liderazgos humanos, y se establecen los principios de reforma de los que hoy muchos hombres están hablando.

Pero ocurre algo más potente, todavía: se profetiza la destrucción del sistema existente. Vino, trajo juicio con un standard, tuvieron que eliminar el estándar porque su vida producía juicio en sus almas. Pero destruyó el sistema con el standard.

Setenta años después, o sea en la plenitud de un tiempo, ya no existía aquel standard inferior. Y dejó que el resto de los tiempos fuesen juzgados por la extensión de su standard, que todavía se está encarnando. La iglesia. Ese sacerdote, en Zacarías, que llevaba las coronas, dice que son hombres símbolos para los tiempos finales. Lo dice en Zacarías 6 y Zacarías 12.

(50) De un bautismo tengo que ser bautizado; (Hablando de su muerte) ¡Y cómo me angustio hasta que se cumpla!

Nota que estaba loco por traer el fuego. ¿Por qué? Porque al hacer eso, quemó ¿Qué? ¿Todo hombre? No. Él no quería matar al hombre, él quería sacarle los elementos a la tierra, que producían los cielos integrados de potestades y principados. Es el mismo fuego que elimina los elementos con fuego ardiendo y todo.

(51) ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión.

El Dios de Elías contestó, ¿Cómo? Con fuego. ¿Y cuál fue el resultado? Que todo el mundo dijo: ¡Jehová es bueno!  ¿No fue así? Así fue. Nosotros somos el botín de la guerra de Dios. Y en la cultura hebraica, todo el botín de guerra tenía que ser purificado, o con agua, o con fuego.

Cuando puedes entender esto, es como que toda la Biblia se te abre ante tus ojos. Hebreos 1. El Señor hace a sus ministros, llamas de fuego. Así es que, entonces, el Señor está montando a caballo de un fuego. Los ministros de reforma, que traen un juicio justo, que produce corrección. Y son ministros con sustancia, no nubes sin agua. Caballo rojo.

Caballo negro. Es el que testifica que Cristo murió espiritualmente. Ese viene con balanzas. Caballo negro. Recuerda que la vida de Jesús, está siendo desatada, y está siendo declarada por símbolos, a través de un mensaje, por medio de un pueblo que lo está revelando, según los sellos son quebrados.

Todo lo que se está oyendo, proviene del trono de Dios, el cual está rodeado del sacerdocio de Melquisedec y de los atributos de Dios. Todo el libro de Apocalipsis, del 7 al 22, es un mensaje desatado de un trono interno, y no es con palabras, es con un estilo de vida.

Dice: serán mis testigos, lo que equivale a decir que se predicará este evangelio del Reino como un testimonio, no como una predicación. Testimonio es alguien que testifica con su vida que algo es cierto. Es por eso que, aunque todo el mundo ha oído, nadie ha cambiado.

Los caballos son simbólicos de vencer, de poder, de fuerza, y con ellos en la Escritura, se denota la presencia o la operación de Dios con su Espíritu. El caballo blanco significa la expresión de la vida de Jesús. El rojo tiene que ver con el juicio y el entendimiento.

El negro tiene que ver con tesoros escondidos, las verdaderas riquezas de la cruz, que van más allá del oro natural, más allá de la muerte de un hombre. Hay más tesoros escondidos allí. Tesoros escondidos más allá de la muerte física de Jesús, que es Jesús muriendo espiritualmente.

Supongo que se podría sintetizar todo esto en la señal de Jonás. O pudo haber sido la de Abraham, que tuvo que caminar tres días hasta el Monte Moriah. Puro haber sido la de Josué, que se paró tres días antes de cruzar el Jordán.

Pudo haber sido la de Números, la que salía del desierto, y tuvo que buscar un lugar de reposo a tres días de camino. Pudo haber sido la misma historia de Israel, que cuando le pide a Faraón, que es tipología de Adán, salir tres días al desierto a adorar a su Dios.

Podemos ver que Adán, o Faraón, le dice: adóralo desde aquí. O sea: quédate en Cristo, pero no cambies tu mentalidad. Toda la Biblia trata de hablarte de los tres días que Cristo pasó más allá de una muerte física. ¿Por qué? Porque nuestro problema era espiritual, no físico.

La palabra nos dice que Cristo fue vivificado después que los dolores de la muerte y el sufrimiento de su alma. Esos son todos los dolores del infierno. Piensa: si no hubiera estado muerto, no habría que haberlo vivificado. Dice que estuvo tres días en el centro de la tierra. Sólo un problema: es enterrado en un sepulcro que no era bajo tierra. Y te usa a Jonás como ejemplo, porque habla de Jesús muriendo espiritualmente.

(Romanos 8: 20) = Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza.

Fíjate; ser rico, es tener naturaleza divina. Y pobre, tener naturaleza caída. El caballo negro. Negro es ausencia de luz. Recuerda que somos hijos de luz. Si hay alguien montado en un caballo negro, es el momento en que Jesús fue reducido a un nivel más bajo que el de los ángeles, dice Hebreos.

Lo único que Jesús hizo, que los ángeles no hacen, fue pasar por muerte espiritual. Espiritualmente hablando, no quiero hablar de oscuridad o ausencia de color, opuesto a lo que era el caballo blanco, que era la vida leukos, el negro significa una unción que revela aquello que era ausencia de luz.

Ausencia de luz era nuestra naturaleza, cuando estábamos muertos. Ahora  no, porque su vida, es la luz de los hombres. Pero en muerte, era ausencia de luz, porque no había iluminación interna. El entendimiento de cómo Jesús se identificó con la naturaleza caída del hombre y la crucificó.

Entonces fue vivificado, levantado y hecho una nueva creación. Y nosotros juntos con él. La sulamita dice que su alma estaba despierta en busca del Señor, aunque ella andaba dormida. Y en el verso 5 del capítulo 1, dice: yo soy morena. O sea: tenía el entendimiento de que todavía estaba en carnalidad, aunque al mismo tiempo decía: pero soy hermosa.

Y sigue buscando esa conexión con Dios hasta que la encuentra y se convierte en una con él. Observa que ella no se está arrepintiendo de sus pecados. Sólo está en la presencia de Dios, y se da cuenta que en la presencia de Dios, todo lo que ella consideraba belleza, aún era moreno.

Es muy fácil que nuestras almas llévenlas de caer, al identificarse con el espíritu caído del hombre. Porque fueron muchos años los que estuvieron en eso. Es muy fácil que al oír estas cosas fluya la presencia de Dios y te vengan ganas de decir gloria a Dios o aleluya, pero ni bien cortas esto te llega un problema y ahí mismo se te olvida quién eres.

Es como si el alma se encogiera otra vez y volviera a verse morena. A verse en Ismael, no en Isaac. Como estuvimos casados con la bestia por tanto tiempo…La bestia es Adán. Esa es la habilidad que tenemos para ver las cosas con un razonamiento carnal.

Claro, dice “soy morena”, pero hay un balance. Es cierto, en Adán éramos morenos, pero hoy ya no lo somos por la justicia en Cristo Jesús. Nuestra vieja naturaleza ha sido crucificada. ¡Se acuerdan de Jacob? ¡Peleó con un ángel!

Y lo último que aconteció, antes de que el ángel le otorgara una nueva naturaleza, fue que le hizo una pregunta: quién eres. Y hasta que él no dijo: soy nada, soy un usurpador, soy una porquería, no fue que le dijo: muy bien, ahora estás listo; eres una nueva naturaleza.

Hasta que no te reconoces que, en el nivel de éxito que tienes, aun así, delante de Dios, eres nada. No pasas al próximo nivel.

 

 

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

mayo 16, 2017 Néstor Martínez