Estudios » Estrategia

Espíritus de Adivinación

Cuando le preguntamos a alguien qué cosa es un adivino, seguramente esa persona va a llevarnos a un buen diccionario de la lengua española. Y allí, con las lógicas diferencias en su calidad, encontraremos que nos dice que se trata de una persona que predice el futuro o descubre las cosas ocultas o ignoradas, haciendo uso de la magia o de poderes sobrenaturales.

La pregunta, es: ¿Esa es una respuesta correcta? Sí, desde lo que implica la secularidad con la que los diccionarios están elaborados. Es una respuesta correcta, porque no avanza, ni puede hacerlo, a mayor profundidad, sino que se queda con una expresión superficial y abarcativa.

Porque si decidimos bucear un poco en aguas más profundas, nos encontraremos conque adivino y adivinación son, un sujeto la primera y una práctica y acción la segunda, pero que se descomponen, etimológicamente, así: “A”, que en idioma español significa “sin” o “carente de”. Por ejemplo: a-típico, a-moral o a-normal, por citar algunos.

Y la segunda expresión en este caso, es divino. Aquí nos encontramos con Dios, relativo a la deidad. Esto quiere decir que adivino, es como decir que no guarda relación con Dios, aunque la gran mayoría de ellos lo mencione y promulguen como gestor de sus trabajos.

Me gustaría darles un repaso a todos los artilugios y armas que utilizan los adivinos, como método y forma de informarte para que lo conozcas y te prevengas. Les añadiré palabra bíblica en el caso que haya registros en las escrituras sobre cada práctica específica.

Los adivinos, que son personas que usan tanto la magia blanca, como la astrología y el astralismo para practicar la adivinación, están agrupados o divididos en tres categorías. La primera de ellas es el llamado Totemismo, que es un sistema de creencias basado en un tótem, que es una figura tallada o elaborada de otro material, o de artilugios, que son artificios sin valor alguno.

Los cultores del Totemismo utilizan, por ejemplo, copas para sus adivinaciones. Hay un registro al respecto en Génesis 44: 4-5. Allí leemos: Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que aún no se habían alejado, dijo José a su mayordomo: levántate y sigue a esos hombres; y cuando los alcances, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien? ¿Por qué habéis robado mi copa de plata? ¿No es esta la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? Habéis hecho mal en lo que hicisteis.

Cabe consignar que, en este verso, algunos comentaristas de tendencia conservadora no terminan de convencerse que José haya incurrido en alguna práctica posteriormente prohibida en Israel, por lo que prefieren entender como que José había adivinado de qué se trataba este asunto, algo que no termina de cerrar en su coherencia. Allá cada uno. Los respeto, pero no lo comparto; creo en el ocultismo como también creo en Satanás y sus demonios, que son sus mentores, aliados y jefes.

También utilizan ídolos, de los cuales encontramos rastros bíblicos en dos escrituras que paso a compartir: Zacarías 10:1-2: Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía, Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

No te vayas a confundir; no estamos hablando de ángeles, esos son serafines. Los terafines eran unas estatuillas de dioses domésticos que no representaban una deidad particular. Eran de diferentes tamaños y es probable que fueran considerados como amuletos para la buena suerte. Se les hacían preguntas y el nombre está en plural, pero en ocasiones tiene un significado de singular. Conclusión: eran ídolos. ¿Se entiende?

También en el libro de Oseas 4:12 hay un texto relativo a esto. Allí leemos: Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar.

Quiero recordarte que en este caso específico, como también sucede en muchos otros, la palabra fornicación está relacionada con un pecado de corte espiritual, no sexual o físico. Se considera fornicar con dioses extraños lo que hacen aquellos que, diciendo creer en Dios, realizan prácticas relacionadas con la idolatría o directamente el ocultismo. ¿Los hay? ¡Por supuesto que los hay!

El totemismo también efectúa sus prácticas a partir de dos elementos que figuran en un mismo texto, pero que no tienen nada que ver entre sí, tales como las flechas, que se utilizaban para arrojar con los arcos de guerra, y las vísceras de los seres humanos muertos o de animales.

(Ezequiel 21: 21) = Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los dos caminos, para usar de adivinación; ha sacudido las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado.

Otros comentaristas más escépticos consignan que las saetas eran como especies de palillos similares a los que alguna vez se utilizan para echar suertes, mientras que el hígado tiene con exámenes de configuración y marcas que se realizaban en los hígados de las ovejas, -dicen- una práctica común en la antigua Babilonia.

A esto lo añado simplemente por una razón: yo fui uno de los tantos adiestrados por escuelas conservadoras incrédulas que sufrió consecuencias de una guerra espiritual en la que ni siquiera sabía que estaba participando. Que yo diga que el diablo no existe, vaya y pase. Pero eso no logra que el diablo no exista, así que las consecuencias de quienes crean esa enseñanza, ya puedes imaginarlas.

Otras de las cosas que usan quienes conforman esta categoría de adivinación, son los vellones. En el libro de los Jueces, versos del 36 al 40 hay un relato al respecto. Leemos:

Y Gedeón dijo a Dios: si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho.

Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua.

Más Gedeón dijo a Dios: no se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra.

Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.

Vamos por partes: Gedeón no pidió la señal del vellón de lana para conocer la voluntad de Dios; la pidió para sentirse más seguro. ¿Una forma sutil de incredulidad? No ha sido enseñado de ese modo este relato. No son pocos los que todavía hoy utilizan este recurso, aunque ya no con lana, sino con elementos de similares contexturas.

Dios, -dice el relato- tuvo paciencia de Gedeón y, tanto en la primera ocasión, donde lo que ocurrió era más o menos lo lógico, como en la segunda oportunidad, cuando si tuvo carácter de milagroso, cumplió con el pedido que le hizo por misericordia y amor.

De ninguna manera es para imitarlo, ya que caeremos en las garras de los demonios de adivinación, que en algunos casos hasta llegarán a producir resultados asombrosos e impactantes. Nosotros debemos pedir a Dios lo que necesitamos y confiar, absolutamente confiar que será hecho.

Y cuando debemos tomar una decisión, deberemos ponerlo en oración ferviente y para nada formal o ritualista. Y sólo deberemos movernos en alguna dirección cuando la paz y la certeza interior sean absolutas. Así es como los hijos de Dios han logrado victorias, no mojando vellones. Esto, -queda demostrado, es sólo un episodio aislado que luego, por falsas enseñanzas, se ha convertido en hechicería.

Otras de las rutinas del totemismo eran las suertes. Los antiguos, cuando se hallaban ante una incertidumbre, solían echar suertes para determinar una respuesta.Se ponían piedras, o tabletas grabadas, u objetos análogos, en un recipiente, que era a continuación movido, antes de retirar o echar los objetos de allí. Primero se ofrecía una oración, pidiéndose a Dios que revelara Su voluntad.

Al comienzo de la historia del pueblo judío, dicen algunos comentaristas que a Dios le agradó manifestarse de esta manera. Hay en las Escrituras la importante declaración de Proverbios 16:33: La suerte se echa en el regazo; más de Jehová es la decisión de ella.

Sin embargo, y a la luz de los resultados posteriores, yo no estaría tan convencido que esa manera era realmente elegida por Dios. De otro modo, hoy no estaríamos colocándola junto a técnicas de adivinación, sino como respuesta a oraciones.  

Saúl descubrió, echando la suerte, lo que Jonatán había hecho. La distribución de los sacerdotes, etc., se hizo por suertes. Los apóstoles echaron suertes para saber si José (de sobrenombre “el Justo”) debía suceder a Judas Iscariote, o bien si debía ser Matías Cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo, dejaron de usar este método. Hicieron bien, porque el Espíritu Santo ya había decidido levantar a Pablo, no a Matías. Fíjate en tu Biblia de cuál de ellos hay más historia. Estos son esos relatos.

(Levítico 16: 8) = Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel.

(Hechos 1: 26) = Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

Las técnicas desarrolladas por la categoría denominada totemismo, se complementa con el uso de espejos, cristales, rocas y superficies planas y pulidas. También la cartomancia, que es el arte supersticioso de adivinar el futuro por medio de los naipes) o tarot. Y concluyen con la rapsodomancia, es que la interpretación de libros o versos llamados sacros o religiosos.

La segunda categoría es la de los Sortilegios. Se trata de una forma de adivinación que se hace a través de medios mágicos, aunque también se denomina de este modo a un hechizo, embrujo o encanto. También esta área se compone de varios elementos.

El primero de ellos, es que utilizan oráculos. En la antigüedad se denominaba así a la respuesta que daban los dioses a las cuestiones que se le planteaban. El oráculo era la divinidad que daba esas respuestas, y generalmente era representada por un lugar, una estatua o un simulacro que simbolizaba a la deidad. En casos, también se denominó oráculo a una persona a la que todos escuchaban con respeto y veneración por su gran autoridad y sabiduría.

(Isaías 41: 21) = Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob.

(22) Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir.

(23) Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos.

(24) He aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que os escogió.

Quiero explicarte que Dios, quien a través de los profetas predijo a menudo el futuro porque así convenía a los intereses del Reino, emplaza aquí a los falsos dioses, a pronunciar cualquier profecía (Oráculos),  verdadera sobre los acontecimientos por venir.

Otro elemento utilizado era el fuego. Así es rescatado en este pasaje de Deuteronomio 18:10, donde se lee: No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero.

En los sortilegios también son utilizadas diversas clases de magia. Esta es una palabra que debemos evaluar con mucho cuidado sin caer en la antigua trampa satánica de hacerla pasar por algo propio de niños y novelas.

(Daniel 2: 2) Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante del rey.

Otras de las estrategias de esta categoría se cimenta en maldecir o bendecir. En el libro de los Números 23:11, encontramos un relato muy conocido, el de Balaam, que culmina precisamente en este verso cuando el mago realiza exactamente lo opuesto a lo que se le había encargado.

(Números 23: 11) = Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.

Esto tiene enorme validez en lo concerniente a la boca, a la lengua, esto es: a las palabras que declaramos y afirmamos. La Palabra no dice que todo lo bueno y de Dios que digamos nos será hecho. Nos dice que todo lo que digamos, venga de donde venga, nos será hecho. Y si esto es un principio divino, Dios mismo no va a poder modificarlo.

Otros métodos utilizados para sortilegios, son: la geomancia, que en griego es geomanteia, que significa “adivinación por tierra”. Es una “técnica” que interpreta marcas en el suelo o cualquier patrón que se forme a partir de arrojar un puñado de piedras, arena o tierra.

El tipo más frecuente de geomancia adivinatoria implica la interpretación de una serie de dieciséis figuras formadas por un proceso aleatorio, a menudo aumentado con las interpretaciones astrológicas. Sus seguidores, (que todavía los hay y muchos), creen en la existencia de una “energía vital”, y consideran que poseen la capacidad de interpretar el fluir de esa energía, que sería diferente en cada lugar determinado.

Obviamente, y como directa y proverbial consecuencia de lo expuesto con esta técnica mencionada, también utilizan la astrología que como todos sabemos es el estudio supuestamente científico de los astros con relación a las conductas y comportamientos humanos.

Luego nos encontramos con la aritmomancia, que viene del griego arithmo, que significa número, y mantheia, que significa profecía. La aritmomancia, también se la conoce como numerología, que es una técnica con la cual se analizan supuestamente los talentos, puntos fuertes y débiles de las personas.

Debemos descartarla como la ciencia que se quiere hacer creer que es a partir de trazar con sus análisis un camino para el futuro. Ya sabemos que toda “ciencia” que diga predecir el futuro no es ni puede provenir de nuestro Dios.

Yo he escuchado algunas definiciones y conclusiones de personas consideradas de primer nivel en numerología y puedo asegurarte que están en condiciones de atrapar aún a los cristianos más sólidos en sus redes. Se llaman a sí mismos “estudiosos”, cuando en realidad y pese a los elementos modernos con que se manejan, no dejan de ser simples brujos o hechiceros modernos.

Finalmente, también debo mencionar al agüero, que es una forma de adivinación basada principalmente en la interpretación supersticiosa de determinadas señales, tales como el canto o el vuelo de las aves, los fenómenos meteorológicos y otras. De allí viene la antigua expresión de “pájaro de mal agüero” para con alguien pesimista o negativo.

La tercera categoría es la Psicometría, que por explicarla de alguna manera, vendría a ser una suerte de medición de las reacciones del alma a los estímulos del exterior. Linealmente, es una rama de la psicología que procura medir los fenómenos psíquicos mediante técnicas estadísticas.

Una de las técnicas utilizadas es la que se relaciona con sueños mentirosos. Sobre este punto hay un texto insertado en Jeremías 23:32, donde leemos: He aquí, dice Jehová, yo estoy en contra de los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.

Esto demuestra una vez más, por si a alguien le hiciera falta recordarlo, que Dios es tanto trascendente como inmanente, y sabe cómo los profetas engañan al pueblo, invocando falsas revelaciones y sueños.

Por lo general, Dios habla a sus profetas directamente, o a través de una visión, pero también se vale a veces de los sueños. Jeremías acusa a los profetas de hacer pasar sus palabras como palabra de Dios, o repetir las de otros como si fueran una revelación divina. ¿Sabes qué? Lo uno y lo otro sigue ocurriendo en este tiempo presente.

Otra de esas técnicas es la de la adivinación por agüero. En el libro de Ezequiel hay un pasaje que habla de esa adivinación y dice, en el capítulo 13 y versos 6 al 8: Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: ha dicho Jehová, y Jehová no los envió; con todo, esperan que él confirme la palabra de ellos. ¿No habéis visto visión vana, y no habéis dicho adivinación mentirosa, pues que decís: dijo Jehová, no habiendo yo hablado? Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová el Señor.

Dentro de la psicometría, también debemos insertar las técnicas de la quiromancia, que es la adivinación supersticiosa por medio de las rayas o pliegues de las palmas de las manos, la grafología, que es el arte de conocer el carácter y más datos de una persona mediante el análisis de su escritura, la telepatía, que es una percepción extraordinaria de un fenómeno que tiene lugar fuera del alcance de los sentidos, el encantamiento, que es la acción y efecto que hace muy viva y grata impresión en el alma o en los sentidos, también llamada hipnosis, y los viajes o traslaciones astrales, que sirven para conocer supuestas reencarnaciones pasadas.

Como conclusión, si es que podríamos encontrar alguna que diga algo diferente a lo que ya sabemos pero que no siempre creemos totalmente, hay algunos textos diversos que dan cuenta que la adivinación o cualquiera de sus manifestaciones eran estrictamente prohibidas en el pasado, con la nación de Israel y en el presente con la asamblea, (Esto significa iglesia), cristiana.

(Éxodo 22: 18) = A la hechicera no dejarás que viva.

Los antiguos no anduvieron con demasiadas vueltas ni esfuerzos por interpretar adecuadamente esta expresión. Comenzaron a cazar brujas y enviarlas a la hoguera, con los resultados que todos conocemos en cuanto a muertes inocentes por esa vía por la simple razón de estar hablando o enseñando algo que no encajaba con sus doctrinas humanas y privadas.

Sí es real y concreto que la recomendación tiene que ver con lo extender la vida activa del ocultismo en nada ni en nadie. Evitar y rechazar por nuestra parte todo lo oculto, no es una opción, es una decisión básica. Buscar la dirección espiritual de Satanás conduce irremediablemente a la muerte espiritual y física.

(Levítico 19: 26) = No comeréis cosa alguna con sangre. No seréis agoreros, ni adivinos.

(Verso 31) = No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos, Yo Jehová vuestro Dios.

Escucha; sigue siendo vigente. No te dice que no te conviertas en un adivino ni encantador, te dice que ni siquiera los consultes. A la clásica pregunta actual, de: “¿Y qué tiene de malo si voy una sola vez para saber y después no regreso más?”, aquí tienes la respuesta escrita: te contaminarás de por vida con ellos y recibirás su misma paga de pecado.

Levítico 20: 27) = Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos.

Aquí la sentencia de la ley es clara y concreta. Tanto lo que hoy llamamos parapsicólogos como los que denominamos espiritistas o miembros de la escuela científica Basilio, según la ley eran condenados a la misma pena que una mujer adúltera.

De acuerdo, la ley caducó y dio paso a la gracia, el arrepentimiento, el perdón y la redención, pero tengo libertad para la duda: ¿La condena divina también terminó o sigue vigente? Ni lo pienses, sigue vigente. Y como el mundo secular encontró la forma de incorporarlos a nuestra sociedad, nadie pensaría en apedrearlos, ni sería jurídicamente legal hacerlo. Pero sí puedes, si eres un hijo de Dios, evitarlos.

(Isaías 8: 19) = Y si os dijeren: preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

(20) ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

(21) Y pasarán por la tierra, fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.

(22) Y mirarán la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.

Esta es una clara advertencia en contra de las personas cercanas que suelen sugerirnos, ante el menor problema, que consultemos a cierta gente con capacidades “especiales” que seguramente nos lo van a  solucionar.

Tú me dirás que resultaría casi ridículo que un cristiano pueda ser víctima de ese tipo de engaños, pero yo debo decirte que sí, que puede serlo. Porque por cada cristiano maduro que sabe y conoce todas estas cosas, hay miles y miles de personas ignorantes que suponen que todo lo que tiene connotación sobrenatural proviene de nuestro Dios.

(Jeremías 6: 13) = Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. (¡¡¡Huau!!!)

(Jeremías 27: 9) = Y vosotros no prestéis oído a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros soñadores, ni a vuestros agoreros, ni a vuestros encantadores, que os hablan diciendo: no serviréis al rey de Babilonia.

(10) Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje y perezcáis.

Observa que había una gran confusión entre los profetas auténticos con los adivinos y encantadores. Es la misma que hoy subsiste entre los auténticos apóstoles y profetas, que los hay y excelentes, con tanto cuenterismo barato que anda caminando por esas calles de Dios tratando de sobrevivir con ofrendas de amor en iglesias llenas de ignorancia espiritual y discernimiento.

(Ezequiel 13: 15) = Cumpliré así mi furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto; (Está dando a entender que cuando llegue la lluvia torrencial del juicio de Dios, la embarradura de lodo suelto no alcanzará para sostener la pared) y os diré: no existe la pared, ni los que la recubrieron, (16) los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová el Señor.

(17) Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas, (18) y di: así ha dicho Jehová el señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así vuestra propia vida?

Cabe aclarar que el uso de estas parafernales llamadas “vendas mágicas” ha sido demostrado en el caso de las prácticas mágicas de Babilonia. Indudablemente se refería a algún rito propio de la magia negra, pero el significado exacto nunca ha quedado bien claro. Las vendas y los velos eran utilizados por las propias hechiceras; y para poner fin a tales prácticas Dios las despojará de ellos.

(19) ¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir, y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?

La idea de profanación, aquí, específicamente, nace de la determinación de que el uso del nombre de Jehová en cualquiera de estos ritos, constituiría una blasfemia. Aquí bien vale consignar que un falso maestro, por ejemplo, cuyos motivos estén fundamentados en obtener provecho personal, siembra la injusticia y la iniquidad entre el pueblo de Dios. Aplicar discernimiento no es opcional, es obligatorio.

(20) Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor; he aquí que yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo; yo las libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las almas que vosotras cazáis volando.

Romperé asimismo vuestros velos mágicos, y libraré a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más como presa en vuestra mano; y sabréis que yo soy Jehová.

(22) Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo, (23) por tanto, no veréis más visión vana, ni practicaréis más adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo soy Jehová.

Indudablemente, este texto merece verse con mayor profundidad y desde la óptica neta de la revelación apostólica. No voy a hacerlo aquí y ahora porque el tiempo que eso llevaría sería grande y además me sacaría del epicentro de este estudio específico, pero en lo literal, hay una clara advertencia de Dios para con la hechicería. Y esa advertencia va dirigida a sus hijos, no a mundanos perdidos.

(Miqueas 3: 5) = Así ha dicho Jehová acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, y claman: paz, cuando tienen algo que comer, y al que no les da de comer, proclaman guerra contra él; (6) por tanto, de la profecía se os hará noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondrá el sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos.

(7) Y serán avergonzados los profetas, y se confundirán los adivinos; y ellos todos cerrarán sus labios, porque no hay respuesta de Dios.

Esto, a todas luces está hablando de un canibalismo oportunista que, evidentemente, no es patrimonio de este tiempo, sino que ya existía en aquellos. Esto demuestra que no se trata de simples personas equivocadas o falladas, sino de una parte de una estrategia satánica que ha logrado entorpecer y hasta desarmar acciones de la iglesia.

(Hechos 8: 9) = Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.

(10) A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: este es el gran poder de Dios.

(11) Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.

(12) Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

(13) También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

Esto nos deja en evidencia dos cosas: una en estos textos y la otra en los subsiguientes que no voy a citar. Lo primero, es que un hombre que ejercía la magia como este Simón, pudo encontrar a Cristo. La segunda, es que pese a ello su relación con el ocultismo dio entrada al enemigo en su vida y procuró aprovecharse para sí mismo de ese nuevo conocimiento.

(Hechos 13: 6) = Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, (7) que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.

(8) Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

(9) Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, (10) dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?

(11) Ahora, pues, he aquí la mano del señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.

Aquí hay otro episodio en el que participa un mago, un hombre con clara relación con el ocultismo. Y muy lejos de amedrentar a los hombres de Dios, son estos los que lo desarticulan dejándolo en oscuridad física, como símbolo literal de su oscuridad espiritual. Una prueba clara de la validez del poder de Dios por sobre el de Satanás, algo que sigue vigente y activo hasta nuestros días.

(Hechos 16: 16) = Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

(17) Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

(18) Y esto lo hacía por muchos días; más desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

En las clases bíblicas de la que fuera mi última iglesia, se enseñaba que Pablo había “detectado” que esa muchacha tenía ese espíritu porque, -según decían que figuraba en los originales-, ella declaraba que eran hijos de “un” dios. No pude encontrar tal cosa.

El problema radicaba en que las congregaciones de formación ortodoxa o conservadora, tienen graves inconvenientes en entender y por consecuencia explicar lo que es el discernimiento espiritual, que fue el factor determinante para que Pablo discerniera ese espíritu maligno en la jovencita.

Como factor anexo, vemos que esta es una de las pocas escrituras existentes que pueden confirmar y corroborar ese acto de guerra espiritual que nosotros llamamos “reprender demonios”, y que tanta incredulidad evidencia en tantos lugares auto denominados como cristianos.

Y como detalle final, nos encontramos con el hecho nada despreciable que, al reprender Pablo ese espíritu “en el nombre de Jesús, ese demonio debió abandonar inmediatamente a la muchacha y, como vemos en los textos que siguen, eso ocasionó pérdidas económicas a quienes la regenteaban. La adivinación, al margen de ser de origen diabólico, se practica porque significa una fuente de ingresos.

(Hechos 19: 17) = Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.

(18) Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.

(19) Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron libros y los quemaron delante de todos; y hecha cuenta de su precio, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata.

En los documentos históricos, no bíblicos, de la época, se deja en clara evidencia que la región de Éfeso tenía fama de ser un importante centro de la hechicería de ese tiempo. La convicción de pecado que trajo el impacto del Espíritu Santo en el lugar, determinó que no sólo se produjeran las clásicas confesiones públicas de pecados, sino además el arrepentimiento y decisión de fuego por parte de brujos y hechiceros.

Y si quieres tener una idea del significado de ese acto de quemar esos libros, puedes tomar base de lo que aquí se menciona, (Por algo fue añadido al texto). Dice que el valor de lo quemado era de cincuenta mil piezas de plata. Esto equivalía a cincuenta mil dracmas griegas.

Cada dracma griega era el pago por un día regular de trabajo común. En mi país, Argentina, un salario mínimo mensual para trabajos de menor nivel, está en mil a mil quinientos dólares. Eso significa unos treinta dólares diarios promedio. Eso implica un millón de dólares como valor de lo quemado.

Creo que no es necesario ahondar mucho más en lo que significa para el Reino de Dios la adivinación en cualquiera de sus formas. Es idolatría, como quiera que se realice y como quiera que represente a la hechicería.

Pero hechicería no es sólo adivinación o prácticas ocultistas. Hechicería es, concretamente, toda acción tendiente a lograr que otra persona someta su voluntad a la nuestra. ¿Sabes qué? La manipulación emocional o psicológica, así sea para un fin supuestamente bueno, también es hechicería.

 ¿La consecuencia? Lo leeremos en el siguiente texto. Por favor, al leerlo, no pienses en el mundo incrédulo, pecador, secular e impío. Ese ya es patrimonio satánico. Piensa en mucho de lo que se llama iglesia que todavía adopta esas prácticas.

(Apocalipsis 21: 7) = El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

(8) Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

enero 1, 2015 Néstor Martínez