Hay un aspecto de la vida de Jesús de Nazaret sobre el cual, quizás por alguno de esos temores doctrinarios que andan dando vueltas por allí en las mentes de reconocidos teólogos, comentaristas y hombres relacionados con el esclarecimiento de la Palabra: la familia de Jesús.
María, (En un primer plano por dos motivos: la deidificación plasmada por el catolicismo romano de su figura, y la preponderancia que en la Biblia hay sobre ella con relación a su esposo) y José son indiscutidos, pero no así lo que seguramente completara su familia: sus hermanos de sangre. Con esto en mente hallamos un texto donde Jesús valida cada cosa en su sitio.
(Mateo 12: 46)= Mientas él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.
Para mí siempre estuvo total y absolutamente claro que Jesús tuvo hermanos carnales en cantidad, tal como era la usanza en su época. Y lo puedo aseverar por dos motivos: primero, porque dice que José no “conoció” a María (Esto significa que no tuvo relaciones sexuales con ella), hasta que ella no dio a luz a Jesús. Eso está escrito.
Y bien; si María no era estéril, y su fecundidad primaria así lo comprueba, y José un hombre normal, (No hay historia alguna que diga algo contrario), cuando tuvieron intimidad, necesariamente vivieron lo mismo que todos los matrimonios de una época donde la anticoncepción no era conocida en la clase plebeya: embarazos, partos, hijos. Es mucho más lógico esto que una virginidad eterna que no está ni escrita, ni sugerida ni comprobada en ninguna parte.
(47) Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.
Hagamos una breve recreación de este episodio. Jesús, que indudablemente ya no vivía en su casa paterna ni con sus hermanos carnales, ya que se movía permanentemente de un lado a otro en compañía de sus discípulos, estaba hablando en ese momento de las cosas de Dios a la gente.
Allí llegan María y algunos de sus otros hijos, deseando verle y hablar con él. Pregunto: ¿Qué hubiera hecho usted en lugar de Jesús? Muy probablemente, lo mismo que hubiera hecho yo: suspender todo y dedicar mi atención a mi mamá y a mis hermanos.
Pero resulta ser que Jesús tenía muy en claro cual era la diferencia entre lo espiritual y lo anímico que tan bien ha delineado en sus trabajos Watchman Nee. Y su reacción no provino de un alma cargada de emociones y sentimientos, sino de un espíritu humano, lleno del Espíritu Santo de dios, dispuesto a obedecer al Padre a cualquier costo.
(48) Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quienes son mis hermanos?
(49) Y extendiendo sus manos hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
(50) Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.
En contra de lo que algunos han creído ver, Jesús, aquí, no renuncia a su familia, sino que extiende el círculo familiar para incluir las relaciones espirituales. No dice que no tenga hermanos, porque de este modo, también estaría diciendo que no tiene madre. Lo que dice es que Él considera en el espíritu como su hermano, al que hace la voluntad de Dios.
¿Y qué significa hacer la voluntad de Dios? Conforme a este texto, la palabra VOLUNTAD es la palabra THELEMA, y utilizado de una manera objetiva, quiere decir: lo que se desea, lo que se designa, o lo que se quiere.
Subjetivamente, mientras tanto, la emoción de querer algo. Se utiliza tanto en relación a la voluntad humana como a la voluntad divina, que es como se ha insertado aquí. En este verso, si usted quiere verlo así, nace lo que hoy es el tratamiento protocolar de “hermano” para toda la iglesia cristiana.
Con un factor condicionante que impide que llamemos “hermano” a cualquier cosa que respira y anda en dos patas adentro de los templos. Lo que él consigna y queda claro, es lo que obviamente convierte a su expresión en el Mandamiento Nº 41: Es mi hermano todo aquel que hace la voluntad de Dios.
(Mateo 13: 10)= Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
(11) Él, respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
(12) Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado.
Si hay un verso que por mucho tiempo ha permanecido casi en la oscuridad en el sentido de su difusión, proclamación y predicación, ese ha sido este. Porque a la vista y a la consideración de nuestra cultura occidental y práctica, lo que aquí se dice, resulta ilógico, incoherente e injusto. Sin embargo, otros textos similares arrojan algo más de luz al respecto.
(Mateo 11: 25)= En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. (¿Qué es lo que Dios ha escondido de los sabios y de los entendidos y, por el contrario, les ha revelado a los niños o a los que son como ellos? Sus misterios, todo lo concerniente a su reino. En suma: el conocimiento de Él.)
(Mateo 19: 11)= Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. (¿De qué viene hablando Jesús, aquí? Del celibato, del don de continencia que permite quedarse sin casar a un hombre. ¿Qué es aquello que no todos son capaces de recibir, entonces? Un don de Dios.)
(Juan 6: 65)= Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. (Jesús dice esto en referencia a la reacción que algunos de sus discípulos habían tenido con relación a una palabra que Él había dicho y que ellos habían considerado “muy dura”. La Palabra de Dios no puede ofendernos ni molestarnos cuando es recibida a través de nuestros oídos espirituales. En los oídos anímicos o intelectuales, es muy probable que lo mismo sí pueda ofender.)
(1 Corintios 2: 9-10)= Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos la reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. (Aquí hay algo que queda muy claro: se necesitan dos cosas para conocer las cosas de Dios: una revelación de Dios a través del Espíritu, y una respuesta espiritual apropiada del ser humano.)
(1 Juan 2: 27)= Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. (Aquí se nos asegura que el Espíritu Santo será – en cuanto nos llene con su presencia -, nuestro maestro particular y que, por esa causa, no necesitaremos ninguno humano.)
(Mateo 25: 29)= Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más, y al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado. (Este es el penúltimo verso de lo que conocemos como “La Parábola de los Talentos”, y nos dice que al que tiene se le dará y TENDRÁ MÁS. Esta expresión, en el original PERISEO, significa tener en abundancia, en exceso, mucho más, superior. El término muestra la generosidad de la gracia de Dios, al asegurar que el fiel uso de nuestros talentos y dones nos prepara para nuestro propio progreso.)
Ya ha quedado claro. Aquel que llega a la vida con talentos y luego, al conocer a Cristo pasa esos talentos por la cruz para que sean bendecidos y ungidos, es indiscutible que habrá de recibir mucho más. Los que así no lo hagan cuando llegan, o directamente a los que no llegan, los pocos que tienen les serán quitados y terminarán sus días sin nada.
Esto es válido también para la luz necesaria para acceder a una revelación de Dios. Si no se la tiene, cualquier revelación parece una fantasía digna de mentes afiebradas o llenas de misticismo. Ello nos muestra que es lo que dice el Mandamiento Nº 42: Al que tiene, se le dará más. Al que no tiene, se le quitará lo que tiene.
(Mateo 13: 13)= Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
Esto que dice Jesús aquí y que Mateo rescata, no es nuevo. Ya fue dicho antes por dos profetas: Jeremías y Ezequiel. Jeremías 5:21: Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye. Ezequiel 12:2: Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa rebelde. Lo cual nos muestra que el origen de las parábolas tiene que ver con la rebeldía del pueblo y su incapacidad para oír y entender.
(14) De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.
(15) Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.
(16) Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
(17) Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
Dice que los profetas DESEARON ver las cosas que nosotros vemos hoy. Y la palabra que se utiliza para este término, aquí, es la palabra EPITHUMEO, que significa fijar uno su corazón en algo, anhelar, codiciar, desear grandemente, apasionarse por algo.
color:navy’>Mandamiento Nº 43: Bienaventurados son sus ojos porque ven.
(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (25) pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
“El mensaje central de esta parábola es que el reino consumado de Dios será diferente al presente reino. El primero existirá en un medio perfecto donde sólo se hallarán los hijos del reino. En la actualidad, los hijos del reino y los hijos del maligno, viven juntos en la sociedad.”
Este texto que he encomillado, es el comentario que al pie de este pasaje, figura en una muy conocida y prestigiosa Biblia de estudio. No asombra, es la enseñanza mayoritaria, frecuente y aceptada con relación a esta parábola que hemos comenzado a examinar.
Sin embargo, y si tomamos en cuenta – como también lo hace la enseñanza clásica – que el sembrador es Cristo, deberemos prestar atención a que nos está diciendo que esa buena semilla, la sembró en su campo, lo que nos está dejando ver que se trata de la iglesia y no del mundo.
Por lo tanto, bajo este concepto específico y puntual, al lugar donde el enemigo viene y siembra su cizaña, es adentro mismo de la iglesia, del campo del Señor, donde éste terminaba de sembrar la buena semilla. ¿Adonde convivirán, entonces, la buena y la mala semilla? Adentro de la iglesia, no en la sociedad secular. Allí es todo cizaña. O quizás no, mire:
Porque si tomamos en cuenta que la cizaña, – se nos dice aquí -, era una imitación casi perfecta de la semilla del trigo, con la cual se podrían confundir hasta los hijos del Reino, y si le agregamos que para nosotros, el trigo representa el alimento genuino y nutritivo, esto es: la Palabra, nos queda bien en claro que la cizaña, entonces, más que hombres, es palabra falsa.
(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en TU campo? ¿De donde, pues, tiene cizaña?
(28) Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
(29) Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Vamos por partes para entender correctamente, para madurar en nuestro crecimiento y para no dudar de esta enseñanza aún ante la potencia histórica y tradicional de nuestras enseñanzas doctrinarias denominacionales que, mayoritariamente, dicen otra cosa.
¿Qué es lo que come regularmente una oveja para alimentarse correctamente y de manera nutritiva? Hierba. No puede comer hojarasca porque eso no va a alimentarla y se convertirá en raquítica y desnutrida. Come hierba. ¿Qué es la hierba, entonces? El buen alimento. Palabra de Dios.
Pero dice que de manera conjunta, cuando apareció esa hierba, se hizo ver también la cizaña. Ya sabemos que la cizaña se parecía enormemente al trigo, que era muy común en Palestina y que no se podía distinguir la una de la otra hasta que no llegaba el tiempo de la cosecha.
¿Qué significa esto? Que conjuntamente a la aparición de la genuina Palabra de Dios revelada por el Espíritu Santo a los auténticos mensajeros del Reino de Dios, también apareció una palabra falsa, humanista. filosófica, intelectual y científica que ha pretendido ocultar la otra. Esta palabra no alimenta, produce hambre, intoxica, paraliza, duerme y finalmente mata a la oveja.
Si no hay discernimiento y conocimiento (Intimidad) de Dios, es muy poco probable que alguien pueda diferenciar entre la palabra genuina y la falsa. Intelectualmente, ya se lo aseguro, siempre estará la tendencia de aceptar mucho más fácilmente la falsa, ya que se ajusta mucho más a la lógica humana y no es tan…fantasiosa como la otra.
Por lo tanto, si no es por medio de los auténticos y genuinos mensajeros (ángeles) de Jesucristo, es imposible dar a conocer la auténtica palabra (El Trigo), inmersa entre la falsa (La cizaña) que es la que sobreabunda en nuestras congregaciones.
Pero atención: en el final, dice que se recogerá primeramente a esa cizaña, a esa palabra falsa, incluyendo a los hombres y mujeres que puedan estar difundiéndola, y que, atada en manojos, se la arrojará al fuego para quemarla. Esto destruye cualquier suposición con relación a la restauración de la cizaña.
¿Revoca esto la teoría nuestra y legendaria del arrebatamiento? No. En absoluto. Porque cuando llega ese arrebatamiento con Jesús en las nubes, dice Tesalonicenses que sucede con aquellos que hayan quedado. ¿Y que hayan quedado de qué cosa? Pues de la siega de la cizaña, esto es evidente.
Primero se segará la cizaña. Entonces, recién entonces, – Y la Palabra lo dice así con claridad -, los justos resplandecerán, podrán verse, quedarán expuestos claramente. Y recién allí será ese arrebatamiento que todos esperamos.
¿Puede probar esto con la Biblia, hermano? Puedo. Y de hecho lo he hecho en muchas ocasiones. ¿No dice que el Día del Hijo del Hombre será “como en los días de Noé? Y en los días de Noé, que yo sepa, lo que se llevó el diluvio no fue a los justos, (Estaban en el arca), sino a los impíos, que afuera, se burlaban y reían sin creer en lo que luego los barrió a todos.
¿Le queda claro? Yo sé que esto cambia muchos mapas, pero eso es bueno y glorifica a Dios, no al enemigo. Por tanto, ya sabe usted de donde proviene. Y sabe, además, que esto implica la designación del Mandamiento Nº 44: Dejad crecer el trigo y la cizaña juntos hasta el día de la siega.