¿Por qué hablar de Zacarías 5? No lo sé. Lo único que sí sé, es que me mandó el Espíritu Santo a que lo haga. Él sabrá el o los motivos. Y también estará ubicando allí, del otro lado de este micrófono, a la o las personas que necesitan hoy escuchar esto y no otra cosa. ¿Y qué sucede si solamente es uno y todos los demás se aburren? Nada. Gloria a Dios por eso, porque una sola alma satisfecha es honra y gloria al Padre. Todos los demás, si se aburren, es su problema. El mío es obedecer al Espíritu Santo y ministrar a esa hija o hijo que necesita de esto, ahora. Lo único que debes hacer, si eres esa persona, es tomar una Biblia, abrirla en el capítulo 5 de Zacarías y seguirme, para ver si lo que digo es así o mi carne me juega alguna trampa o mala pasada.
Y dice Zacarías en el inicio, que alzó sus ojos y vio volar un rollo. ¿Qué es alzar los ojos? Mirar hacia arriba. ¿A ese manto azul de día y negro de noche que todavía llamamos Cielo? No. Arriba, en intensidad, en nivel espiritual, en dimensión. Habla de altura. De monte alto. De presencia divina. La palabra Rollo, en el original, es la palabra hebrea meguilá, que significa justamente eso: rollo. Pero te aclara que proviene de una raíz traducida como galal, que significa revolver, remover. Eso me está mostrando que lo que Zacarías está viendo, es un rollo, o papiro, o libro, si tú quieres llevarlo al presente, que por algún motivo que tiene que ver con la visión de Dios para con nuestras cosas, que se está removiendo y revolviendo, como si algo le estuviera desagradando y mucho. Algo así como si, ante un pecado tuyo, tu Biblia cobrara movimiento y se revolviera en sí misma de repulsión. En cuanto a la palabra volar, el original lo da como uf, y entre otras acepciones, también significa resplandecer.
Y luego el ángel le da a Zacarías la dimensión de ese rollo, libro, o papiro. La versión tradicional la da en codos, que era la medida que se usaba en esos días, pero que, convertida a metros, que es la que en mayoría se utiliza hoy, nos arroja una dimensión de nueve metros de longitud p0or cuatro metros y medio de ancho. ¿Por qué se menciona esto, que en apariencia apenas sería un detalle? Porque esa medida, era exactamente la misma que tenía el pórtico del templo de Salomón. Mira lo que se lee en 1 Reyes 6:3: Y el pórtico delante del templo de la casa tenía veinte codos de largo a lo ancho de la casa, y el ancho delante de la casa era de diez codos. Un codo medía cuarenta y cinco centímetros nuestros. Veinte, eran nueve metros. Diez, la mitad, cuatro metros y medio. Muy bien; ¿Y cómo debemos entender esta similitud? Ya sabemos que en la Palabra no existen las casualidades. Todas son causalidades. Si seguimos leyendo Zacarías, se nos da un avance de la respuesta.
Porque el ángel le expresa al profeta que eso representa la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra. Hay cosas muy puntuales que Dios maldice, que significa que no le permite hablar bien, o bendecir a quien las comete. Y algunas de esas cosas son la desobediencia, la incredulidad y la rebeldía. Pero aquí el ángel es más concreto y preciso. Dice que esa maldición cae sobre el que hurta y sobre el que jura por Dios falsamente. Esto nos lleva a entender que es muy probable que lo que estaba escrito en ese rollo, libro o papiro, eran los diez mandamientos originales que Dios le entregó a Moisés. En toda la Palabra divina se advierte sobre la inevitable ira de Dios que puede caer sobre los ladrones, pero también sobre los mentirosos en general, aunque se hace muy especial hincapié en algo en lo que me voy a detener: maldición de Dios sobre los que juran falsamente por su nombre. Gente que usa el nombre de Dios para realizar juramentos falsos.
Si bien no lo recuerdo con precisión, porque varía depende la creencia de quien jura y la tradición del país, los funcionarios del más alto nivel, reciben de quien corresponda, la siguiente pregunta: “¿Juráis por Dios y estos santos evangelios, desempeñar la función de presidente de la República? (Tiene algunos añadidos más, pero esa es la base de la pregunta). La respuesta siempre es: “¡Sí, juro!” A lo que el consultor concluye la ceremonia diciendo:” Si así no lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo demanden”. Fin. El presidente se coloca la banda con los colores de la bandera del país que sea, toma los atributos materiales tradicionales del lugar que representan el acceso al poder y, a partir de allí, hará lo que convenga a su sector político y a quienes lo respaldan. ¿Y la población? Bien, gracias. Si tienen fortuna con el hombre que eligieron, trabajarán y comerán todos los días. Si se equivocan, lo pagarán caro ellos, sus hijos y nietos. Porque esa gente jura tranquila porque está segura que ni la patria ni Dios le habrán de demandar nada, hagan lo que hagan.
Luego, Zacarías dice que Dios habla advirtiendo que hará salir ese rollo, ese libro, y que lo introducirá en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente en Su nombre. Y que permanecerá allí y la consumirá, tanto en lo físico, como en lo material como con todos quienes la habitan. Los dos pecados, uno de cada lado de las tablas de los Diez Mandamientos, representaban en ese tiempo todo el pecado de Israel, así como hoy representa el de la iglesia estructural y religiosa. Dios maldeciría a las personas que cometieron estos pecados, y también maldeciría su casa. ¿Estás entendiendo tú, que eres hijo, padre, cónyuge, hermano u otra clase de familiar de ese funcionario, lo que tienes en tu futuro por causa de sus robos o su falso juramento? Yo no voy a profetizar nada porque no tengo mandato ni autoridad para hacerlo, pero Dios ha sido y sigue siendo tan claro que, lo creas o no lo creas, lo que Él dijo, te alcanzará, si es que formas parte de algunos de estos dos que pone como ejemplo: ladrón o falso en el juramento.
Y recuerda que te está diciendo que, además de lo expresado con relación a las personas responsables y sus familiares, también la maldición divina alcanzará a cada madera, a cada piedra, a cada cimiento, pared, hierro o lo que sea que conforma la estructura de la construcción de sus viviendas. Pregunto: ¿Nada más que sus viviendas particulares? ¿Y si los que roban o juran falsamente son parte de iglesias cristianas? ¿No será factible que esa maldición también las alcance? No puedo decir que así sea, estoy advirtiendo que así podría ser. El que lo decide es el Rey de reyes y Señor de señores. Consumir es reducir a la nada. Dios no está hablando de atacar ni de destruir, está hablando de consumir. Y algo que se consume, si no me equivoco, es algo que se va apagando de a poco, progresivamente, hasta quedar reducido a la nada, o a cenizas. Pregunto: ¿Es muy distinto esto a la declinación ostensible que la iglesia tradicional que conocemos está experimentando en estos días?
Seguidamente, el ángel la pregunta a Zacarías si sabe que cosa es la que está saliendo delante de su vista. De inmediato el profeta le responde que es un Efa. Te explico porque esto no está escrito aquí porque sí. Un Efa, era originalmente una medida de capacidad egipcia, adoptada por el pueblo hebreo para utilizarla con sus granos áridos. Equivalía a unos veintidós litros, lo que la convierte en algo grande que puede almacenar lo que sea. Algunos dicen que era una especie de canasta, aunque yo tengo mis dudas, ya que en un elemento así, tal como yo lo conozco, no se podría guardar nada líquido. De todos modos, lo que tipológicamente es más importante, es lo que encuentro cuando voy al texto original. La palabra Efa, es el vocablo hebreo Eifá, y tiene varias connotaciones, pero la que a mí me impactó fue la que dice que una efa es una medida de grano, pero que de aquí es una medida en Gen.
¿Gen? Me tomé el trabajo de buscar de qué se está hablando aquí, pero no encontré que fuera de algo diferente a lo que ya conocía. Me costaba trabajo relacionarlo, pero el mismo Zacarías, luego, me lo va a confirmar. Porque cuando dice Gen, está hablando de una palabra que viene de la raíz latina genus, y que tiene que ver con la secuencia de ADN que constituye la unidad funcional para la transmisión de los caracteres hereditarios. ¡Tremendo! Pero, Néstor… ¿Está seguro? No, no lo estoy porque es la primera vez que lo veo así, de modo que me encuentro como navegando a ciegas y sólo dejándome llevar por el viento, o pneuma, que es el Espíritu de Dios en mi vida. ¿Y por qué sigo adelante? Porque luego Zacarías me dice que Dios le dice que ese Efa representa la iniquidad de todo un pueblo sobre la tierra. Israel, en ese entonces. Donde quiera que tú residas como iglesia tradicional, hoy. Es como si Dios utilizara una medida antigua para medir la iniquidad de toda la tierra, que es como decir de toda la carne, incrédula o religiosa, conforme a su genética. Eso es iniquidad, o maldad generacional.
Cuando levantaron la tapa de plomo, dice que había una mujer sentada en medio de aquel Efa. Y por si quedara alguna duda en ese momento y también hoy y ahora, allí fue donde el ángel le dijo que esa era la Maldad. Y luego la echó dentro del Efa y la tapó con masa de plomo. Es decir que la mujer, el efa y el peso estaban asociados con la maldad. Eran imágenes de codicia, materialismo y deshonestidad con fines de lucro. O sea que ella, la mujer, intentó salirse, pero el ángel no se lo permitió. La empujó y tapó la entrada repitiendo que allí estaba encerrada la maldad. En el Efa. En el Gen. Te recuerdo que la palabra hebrea para maldad es femenina. Por eso una mujer era la imagen del mal en esta visión. No es una cuestión de género, es una tipología actualizada al hoy. Pero jamás te olvides que, en tu Biblia, mujer, siempre es iglesia. Zacarías les profetizó a los que regresaron del exilio en Babilonia. El pueblo de Dios regresó de Babilonia con un problema de materialismo, y esta visión habló de este problema. Babilonia. Ya lo sabes.
Luego, ya llegando al verso 11, Zacarías nos cuenta que ahora bio a dos mujeres que tenían alas como de cigüeña, y que ellas se llevaron el Efa a la tierra de Sinar. ¿De qué está hablando? De Babilonia. Esa es la tierra de Sinar. Y si tenemos en cuenta que la cigüeña era en esos tiempos un animal considerado inmundo, esa es la calidad que se le otorga a estas dos mujeres. Mujeres, lo reitero una vez más, siempre en nuestra Biblia es sinónimo de iglesia. Ahora piensa y examina lo revelado. Si eran dos iglesias que se llevaron la base de la genética cristiana a Babilonia, que es la iglesia paralela y falsa, ¿De qué dos iglesias me está hablando? Yo lo tengo claro, pero de ninguna manera te lo voy a decir, porque esto solamente funciona por revelación, y si tú tienes, como creo, el mismo Espíritu Santo que yo, entonces será Él quien te lo muestre, tal como me lo está mostrando a mí. Dos iglesias. Cristianas. Distintas, pero uniéndose para falsificar -Nos dice-, la base del evangelio.
¿Pero de qué evangelio nos está hablando? De un evangelio falso, sustentado en lo que Babilonia se ha sustentado siempre: el materialismo. Ese será el ídolo que, adornado con palabras bonitas, irá prevaleciendo cada día más en el seno de lo que luego el mundo cristiano llamará iglesia, sin poner en duda su legitimidad, y mucho menos, sin evaluar delante de la Palabra y el Espíritu Santo su calidad de genuina. Hasta los escogidos serán engañados, nos dice la Biblia. Y nosotros nos sonreímos pensando que a nosotros eso no nos puede suceder porque somos muy inteligentes. Estupidez con disfraz religioso. Los primeros siete versos del capítulo siguiente de Zacarías, el sexto, cierran esta historia. Allí el profeta vio cuatro carros que salían entre dos montes de bronce. Cada uno de esos carros eran tirados por caballos de pelaje rojizo, negros, blancos y overos o pintos. En lo personal, debo decirte que habré oído no menos de diez mensajes relacionados con estos caballos, y ninguno coincidía en la misma interpretación. ¿Variedad divina o falta de revelación? No lo sé. Yo acudí a una interlineal y encontré lo que te comparto.
En los originales, el caballo alazán es traducido así del vocablo adom, que significa literalmente Rosado. Pero deriva de Adam, que se traduce como rubor o enrojecerse, y también a mostrar sangre. Yo no sé qué te dice a ti, esto. A mí me habla de vergüenza y de juicio letal. El caballo negro se traduce de shakjór, y tiene que ver con azabache o en penumbra. Deriva de shakjár, que tiene que ver con madrugada y, esencialmente, con oscuridad. El juicio se ejecuta en la madrugada de la vida y en la tiniebla de la ceguera espiritual. Caballo blanco es labán, sin más particularidades. Pero deriva de una misma voz que se traduce, en este caso, como emblanquecer, pero también en hacer ladrillos. Si esto no está relacionado con la desobediencia del hombre en construir ciudades, cuando Dios le había ordenado habitar en el campo, no sé de qué te hablo. Y, finalmente, el overo o pinto, que es barod, que significa moteado y, -atención con esto-, como con granizo. Porque deriva de barad, que directamente significa caer granizo. ¿Alguien desconoce que el granizo representa el juicio? Está escrito desde siempre.
Y es muy curioso, además, el plan de ruta de esos cuatro carros con esos cuatro caballos. En principio, no parecerían tener vinculación con los cuatro jinetes del Apocalipsis, aunque su objetivo suene muy similar y sus colores sean los mismos. Porque los primeros dos, el negro y el blanco, salen en la misma dirección, el norte. Como es indudable que estos caballos representan ángeles del Dios vivo en acción, no resulta sorpresivo que se dirijan al lugar geográfico donde se encuentran Babilonia y Magog. Y mientras el overo del granizo tomó rumbo hacia el sur, que es donde nacen los vientos, o espíritus, si quieres verlo así, los alazanes quisieron recorrer el mundo y los ángeles le dieron su permiso para que lo hicieran. Cabe añadir que, en el simbolismo habitual de las escrituras, el rojo habla de guerra, el negro de hambre y de muerte, el blanco de victoria y el overo de pestilencia. No sé por qué, en el momento de escribir esto, vino a mi mente lo vivido en los últimos años con el COVID19.
Si no fue algo muy similar a un juicio obligar a que los templos debieran cerrar sus puertas, y que los únicos creyentes que se mantuvieron, son los que consiguieron tener una relación personal, íntima e individual con el Señor. La historia de este rollo volador, ilustra de manera simbólica las cosas grandiosas que el evangelio puede lograr con el simple hecho de dejar volar la Palabra de Dios ungida. Hay evidencia de una justa ira divina en contra de los pecadores, pero enfatizando en los ladrones y los que juran falsamente por Su nombre. Anteriormente hice hincapié, con relación a esto, a los que ocupan cargos en la función pública elegidos por la población bajo sistemas democráticos, pero tú y yo sabemos que no son los únicos. La gente del común, si vive por fuera del diseño de Dios, tiene todas las particularidades mencionadas y cae en los mismos pecados sin ninguna clase de pudor. ¿No roba con la remarcación abusiva de los precios, un comerciante de un barrio de clase media? ¿No jura falsamente un novio o una novia, para su pareja, y después no tiene empacho en cambiarlo por otro u otra?
El pecado es la ruina de las casas y las familias; especialmente el daño al prójimo y el falso testimonio. ¿Quién conoce el poder de la ira de Dios? La maldición de Dios no puede ser mantenida fuera con rejas ni cerrojos. Mientras una parte de la maldición de Dios destruye la sustancia del pecador, otra parte reposa en el alma y la hunde para el castigo eterno. Todos somos transgresores de la ley, así que no podemos escapar de la ira de Dios, salvo que huyamos a refugiarnos aferrándonos de la esperanza puesta delante de nosotros en el evangelio. Las dos mujeres son aquellas iglesias auto denominadas cristianas que, con sus manejos propios y particulares, no han vacilado en abusarse de sus miembros con robos y fraudes con barniz de diezmos y ofrendas, o con concesiones efectuadas desde los centros de poder y extendidos en fuerzas ideológicas o políticas con las que se intenta disimular la suciedad moral que hay en el interior de esas almas torcidas.
Creo que bien vale reproducir ese pasaje que debemos memorizar para nuestro cuidado personal. Gálatas 5:19-25, dice: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Adulterio: No es una palabra que esté incluida en los manuscritos antiguos, pero eso no significa que Dios nos dé un pase gratuito para ejercitarlo. Válido en lo particular para el matrimonio y, en lo corporal, para no traicionar al esposo de la iglesia, Cristo. Fornicación: Del griego porneia, se traduce como la inmoralidad sexual de la conexión ilícita entre personas que no tienen pacto de pareja. Pero se extiende a lo espiritual con relación a la idolatría. No te olvides que Dios repudió a Israel porque ella fornicaba con sus ídolos. Inmundicia: Se refiere a la conducta sexual inapropiada en general. Cubre muchos pecados no necesariamente de relación con terceros, como la pornografía. El Espíritu Santo jamás llevaría a alguien a la inmundicia. Incluye la manera de hablar. Lascivia: Se la centraliza en la fantasía sexual, pero incluye otros rubros, incluido lo material. Fantasear con el dinero o el poder, también se considera lascivo. Es un demonio definido el que la produce si se le abren puertas espirituales.
Idolatría: Es un pecado de características religiosas. Puede relacionarse con el área que sea, religiosa, social, artística, deportiva. Cualquier elemento humano o material que ocupe en tu vida un lugar por delante de Dios, es ídolo. Tú puedes creer en lo que quieras, pero el Espíritu Santo jamás te llevaría a eso. Hechicería: Alguna versión bíblica de las más conocidas comete el error de traducir esto como idolatría. No es lo mismo. Hechicería es la acción de imponer una voluntad humana por sobre otra. Puede ser por métodos de ocultismo o por simple manipulación emocional. ¿Lo más curioso y alarmante? Pablo, para referirse a ella, utiliza en el original la palabra pharmakeia, que es de donde luego se extrajo nuestra conocida palabra Farmacia. ¿Lo estás entendiendo? Enemistades: Es una mala actitud del corazón que lleva a sentir aversión por determinadas personas, aún sin causa. Pleitos: Rivalidad manifiesta que desencadena peleas y disputas. Abunda dentro de las iglesias.
Celos: Dicho así, es el sentimiento de alguien que teme que otro le quite algo que considera suyo. No con fundir con Celo, en singular, que, al contrario de lo anterior, es positivo, ya que es cuidado, atención y esmero por algo o alguien. Ira: Viene de la palabra griega thumos, y significa un repentino destello emocional, perder los estribos, montar en cólera y convertirse en algo que no puede ser contenido. Contienda: Curiosamente, esta palabra comenzó traduciéndose como “trabajar por un salario”, pero con el tiempo termino convertida en ambición egoísta y factor base para miles y miles de desacuerdos y hasta peleas graves. También demasiado abundante dentro del ambiente cristiano estructural. Disensiones: Quiero ser claro. Dios considera al disenso como una mala obra de la carne. Pero resulta ser que una gran parte del planeta vive en democracia, donde el disenso, -se dice-, es su máxima expresión. Incluso, hay denominaciones cristianas que operan democráticamente y, obviamente, incentivan el disenso como método de “enriquecer el debate”. ¿No es contradictorio? ¿Tendrá que adaptarse Dios al sistema del hombre? Tengo mis dudas que lo haga. ¿Y entonces?
Herejías: Más allá de sus antiguos significados, hoy se esgrime para definir ideas o enseñanzas espirituales erróneas. Envidias: Familiar cercana de los celos. Es el resentimiento o rencor como fruto de desear lo que otros poseen. Homicidios: Determinar la muerte de alguien por cualquier método. Cabe también en matar espiritualmente a alguien. Borracheras: Está implícito. Exceso de bebidas alcohólicas. No está hablando de ingerirlas, porque el vino tiene alcohol y no está prohibido; está hablando de excesos. Orgías: Parece una incongruencia dedicar esta palabra a un cristiano, pero si Pablo lo hace debe ser porque tiene sus buenos motivos. Una orgía es un desenfreno descontrolado de todo lo carnal que se te ocurra. Cosas Semejantes a Estas: Aquí Pablo te incluye todo aquello que no has encontrado en esta lista. Ninguna obra de la carne puede quedar al margen. Ninguna. Ni siquiera las que parecen buenas. Dios aborrece las obras de la carne, todas.
Y concluye su advertencia, Pablo, consignando que ninguna persona que practique cualquiera de las cosas que ha detallado, se verán impedidos de heredar el Reino de Dios. ¿Eso significa perder la salvación? No, significa no formar parte activa del Reino de los Cielos. No se irá al infierno aquel que se muestre arrepentido de sus pecados y pida perdón sincero. Porque ese perdón le llegará de inmediato, pero no le servirá de habilitación para ver y entrar al Reino. Porque en él sólo entran aquellos que han nacido de nuevo. Esto es lo que Jesús le dijo a Nicodemo, esto es lo que hoy todavía está vigente. Los cristianos también caen y cumplen los deseos de la carne. David cayó horriblemente en adulterio. Pedro también cayó gravemente cuando negó a Cristo. Pero por muy grandes que fueran estos pecados, no fueron cometidos para molestar a Dios, sino por debilidad. Cuando se les llamó la atención sobre sus pecados, estos hombres no continuaron obstinadamente en ellos, sino que se arrepintieron. A los que pecan por debilidad no se les niega el perdón siempre que se levanten y dejen de pecar. No hay nada peor que continuar en el pecado. Si no se arrepienten, sino que continúan cumpliendo obstinadamente los deseos de la carne, es una señal segura de que no son sinceros.
Quedó dicho: la iniquidad que muestra Zacarías y las obras de la carne que consigna Pablo, son los dos elementos que debemos derrotar para abrir las puertas que nos lleven a la victoria. ¿Cómo lograr eso? ¿Hay alguna ley o reglamento que se deba cumplir? No. Sólo buscar al Señor y esencialmente a su Espíritu Santo. Porque ha sido escrito que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas, no hay ley. ¿Amén?