Hace muy poco tiempo dije, por certeza interior, que estábamos transitando el tiempo de Mateo 5, concretamente en lo que tiene que ver con las modificaciones a lo que antes fue dicho. Oísteis que fue dicho, les dijo Jesús, pero ahora yo os digo. Él se personificó en el cambio, tomó imagen física de la reforma que en ese momento comenzaban a vivir los que creían en un Dios Padre, y ahora debían resetear sus mentes y aceptar comenzar a creer en un Dios Hijo y en un Dios Espíritu Santo, hasta allí no mencionados. Todos nosotros, que en gran mayoría escuchamos por primera vez hablar de Dios en los templos del catolicismo romano; que un día alguien nos ayudó a descubrir la Biblia y eso nos llevó a la tradicional segunda estación de aparcamiento, que fue la iglesia evangélica. Y que, a partir de todas las costumbres, tradiciones y enseñanzas recibidas, hoy todavía no acertamos a saber con certeza qué es Dios y qué es religión cristiana, que por muchos años se hizo pasar por Dios, con la aceptación por ignorancia de las mismas mayorías.
Hoy toca ver ese mismo concepto, pero desde un texto de la carta de Pablo a los Efesios. Antes de dar el primer paso, quiero aclarar algo que muy probablemente la mayoría sepa, pero que quizás todavía algunos que me oyen no terminaron de entender. Aprendimos y así operamos, que Jesucristo es la suma de dos palabras, Jesús el Cristo, y luego que Cristo a secas, es la representación del Hijo unigénito de Dios el Padre. Todo esto porque en los originales, cuando leemos en traducción el nombre Jesús, se nos aparece el término Iesoús, al que familiarmente conocemos mejor como Yeshúa, que en realidad es un abreviado del que aparece en los originales, Yejoshúa. Cuando a ese nombre, le añadimos su calidad de ungido de Dios, esa palabra, ungido, en el griego original, es la palabra Jristós, que se traduciría algo así como untado o frotado con aceite. Cuando los antiguos unieron ambas cosas, les quedó en su lenguaje, una fonética que sonaba Iesousjristós, de donde luego aparecerá en el idioma español nuestro conocido Jesucristo. Este no es un detalle más para enriquecer el trabajo, es la base central en la que vamos a desarrollarlo.
Efesios 1: 3-10 = Leeré estos diez versículos seguidos por una sencilla razón: es una sola frase, gramaticalmente, una sola oración, fíjate. ¿Demasiado larga? Puede ser. Preséntale tu queja o crítica a Pablo el día que lo veas. No se justifica separarlas en eso que inventaron los hombres copiándoles el estilo a los filósofos griegos. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Pablo comienza asegurando que Dios Padre, nos ha bendecido con toda bendición espiritual. ¿Qué significa toda bendición espiritual? Eso; todo lo que Dios Padre puede bendecir, que es como decir respaldar, en el plano espiritual. ¿Y en lo terrenal? Es que no está hablando de una bendición para nuestra carne que está en la tierra, sino para nuestro espíritu, que por si no lo recuerdas, fue crucificado, muerto y resucitado conjuntamente con Jesús el Cristo, y luego sentado en los lugares celestiales conjuntamente con Él. Allí es donde Dios Padre nos bendice. ¿Entonces aquí no recibimos nada? Eso depende. Porque como creación conjunta, probablemente no recibamos nada más que lo que la misma vida nos trae, pero hay un detalle que no siempre se tiene en cuenta en esta frase. Dice que esa bendición se produjo EN Cristo, que es como decir en su Hijo por Él Ungido. Todo aquel que haya sido ungido por estar muerto a la carne en la cruz y resucitado al espíritu, recibirá sobradamente esta bendición. En suma: el que está EN Cristo, es el que es bendecido con toda bendición espiritual. ¿Y a los demás? A los demás debemos predicarles el evangelio nosotros, para eso fuimos bendecidos.
¿Y cuáles son esos lugares celestiales de los que los creyentes tan poca información tenemos? No es algo instalado en ese manto azul de día y negro de noche que vemos con nuestros ojos terrenales. Es el epouránios, que es como decir una región invisible que está sobre el cielo visible a nuestros ojos. Es un ámbito desconocido para quienes viven de sus cinco sentidos terrenales. Es el mismo lugar donde se pide que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. Ahora ya sabes, cuando los predicadores de guerra espiritual te hablan de demonios, principados y potestades, donde viven, donde h abitan. ¿Te siguen fastidiando? EN Cristo puedes ir a buscarlos y aniquilarlos. Él lo hizo, Él lo hace, tú estás EN Él. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Luego dice que nos escogió en él antes de la fundación del mundo, lo que te está dejando en evidencia que cuando el atavío, el ropaje externo, el diseño terrenal que conocemos todavía no había sido puesto en marcha, Él ya nos había escogido para que estuviéramos EN Él. ¿A todos? Sí, a todos, pero con una sola condición: entraría a morar EN Él aquel que primeramente decidiera pasar por la cruz, morir a su carne y resucitar en espíritu vivificado. El único mérito de tu voluntad, que un día será reconocido hasta por los ángeles, fue tomar la decisión de crucificar tu vida terrenal para morar EN Él. ¿Y todo con qué finalidad? para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, Durante años se han enseñado doctrinalmente dos tópicos distintos respecto a la santidad. Uno, que habla de la pureza, inocencia, y limpieza total de pecado. Otro, de gente que está separada para el Señor. Que ha dejado de lado sus máximos intereses terrenales para vivir solamente por los espirituales. Toma el que más te agrade y hazlo tuyo. Fuiste escogido/a para eso desde antes de que todo este diseño que ven tus ojos estuviera allí. No tener mancha habla de defectos o contaminaciones sucias. Eso quiere el Señor de ti. No es demasiado, creo.
Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, Aquí es donde nos encontramos con los primeros pantallazos de la incipiente incredulidad espiritual que tenían aquellos antiguos monjes traductores, y sus consiguientes ampliadores de lo expresado, para con dos palabras que, en muchos sectores del cristianismo, crearon contiendas, oposiciones, debates, peleas y divisiones. El primero es predestinado. Se ha enseñado hasta el hartazgo en muchas denominaciones, que cada hombre ha sido predestinado por Dios para ser salvo e irse con Él o para irse al infierno con Satanás y sus demonios. Eso se llama fatalismo y aquí no se habla de eso. Si consultas un buen diccionario secular, te dirá que predestinar es la acción que hace Dios desde la eternidad para decidir quiénes de nosotros seremos salvos por Su Gracia. Si. eso fuera así, me está sobrando una Biblia, no la necesito. Si ya estoy, voy. Y si no estoy, no voy, aunque me la lea entera. No. Dios predeterminó (Eso dice el original) a la iglesia para ser hijos suyos, pero eso solamente se produce si pasan a estar EN Cristo, Su Hijo único. De otro modo, no sucede. Porque el verdadero término original no es adoptado, sino colocado, y creo que el resultado es diferente. De esto, te prometo, voy a hablar más extenso y claro en un próximo trabajo.
Por eso Pablo les dice a los Romanos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. ¿Es necesario que te aclare y sea malo con aquellos venerables monjes traductores, sólo porque nunca pudieron entender lo que significaba estar EN Cristo y, por lo tanto, eligieron traducir como adopción? Por este motivo y no otro es que el Señor nos ordena, (Porque no es sugerencia, es mandamiento) escudriñar las escrituras. Él sabía, y sabe, que muchos que ni siquiera tienen al Espíritu Santo morando en el suyo cumplieron tareas teológicas de las cuales muchos de nosotros, en sana ignorancia, se aferran fuerte para seguir predicándolas. según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, Tal vez cuando leemos afecto de su voluntad, no terminamos de interpretar lo que realmente quiere decir, que es satisfacción, deleite, eso es lo que surge de los originales. Y dice luego que es para alabanza de la gloria de su gracia. Una vez más habrá que ampliar este término, alabanza, que mayoritariamente lo hemos dejado adherido a cierta música movida y rítmica. Es aprobación, es encomio, es elogio. epainos, que es el vocablo utilizado, expresa no solamente alabanza por lo que Dios hace para nosotros, sino también por lo que Él es reconociendo Su Gloria.
Con la cual nos hizo aceptos en el Amado, Dice que nos hizo aceptos, y esto significa literalmente algo así como “agraciados por la Gracia”. Y, obviamente, eso ocurre en el Amado, que simboliza con su sola expresión, (agapao) a estar EN Cristo, que, ya estamos viendo, es un término muy recurrente que Pablo utiliza para designar la esfera en que tiene lugar toda salvación, y el ámbito en el cual se realizan los propósitos del Reino de Dios. En quien tenemos redención por su sangre, Es indudable que esta carta insiste, casi de manera reiterada, en que la fuente de toda gracia es la muerte expiatoria de Jesús el Cristo en la cruz, tal como lo dirá más adelante cuando consigne que mediante la cruz reconcilia con Dios ambos, (Jesús y el hombre que está EN Él) en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Todo eso al costo de su sangre redentora, aclarándonos luego que, por ese suceso, todos nosotros hemos sido llevados más cercanos al Padre. El perdón de pecados según las riquezas de su gracia, Sabemos, aunque no siempre se nos lo recuerda, que el perdón es ofrecido por Dios Padre siempre a través de Cristo el Hijo.
Por ese motivo es que él, más adelante les dirá a los Efesios que sean benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. El perdón sólo es posible porque Cristo, en Jesús, amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Dicho casi textualmente: Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. La única duda que se te permite tener después de conocer esto, es si estás siendo miembro espiritual de esa iglesia genuina o te dejaste engañar por las fiestas y entretenimientos religiosos de Babilonia. Que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, De la sabiduría ya hemos hablado largamente. Existe una sola que valga la pena: la sabiduría divina. La humana no sirve para nada más que para sobrevivir en esta tierra. Pero lo más importante es la otra promesa activada: inteligencia.
¿Sabes por qué lo digo? Porque los cristianos son vistos por el mundo secular, poco menos que como idiotas tontos que se creen cualquier fantasía. Pero aquí es Dios mismo el que te dice haberte bendecido y dotado con inteligencia. Y aunque te cueste entender que hay realmente una inteligencia que no es producto de tu formación intelectual o emocional, tendrás que aceptarla como parte de lo que tú mismo estás recibiendo hoy desde el trono divino. Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, Lo primero que salta a la vista, es que un misterio era, antes, una especie de secreto divino guardado y hasta escondido. Pero que ahora, ya en los rudimentos del Nuevo Testamento, ha pasado a ser una verdad completamente revelada, de hecho, para ser no solamente comprendida y predicada y enseñada, sino fundamentalmente para ser aplicada, es decir: puesta por obra. Para mi gusto, es la mayor asignatura pendiente de la iglesia de Jesucristo en este tiempo. Oidores, lectores, oradores y activistas militantes, pero testimonios vivos de Cristo en la tierra, o sea, un espejo donde la humanidad pueda mirarse y verse limpia, todavía no está ocurriendo.
Lo otro que también se hace visible rápidamente y no deja de asombrarnos, es que lo que te está diciendo aquí, derrumba cualquier enseñanza recibida, aun con las mejores intenciones y por parte de hombres fieles y probos, respecto a que nos resulta imposible saber que hará o no hará Dios con un determinado tema que nos involucra. Aquí dice, si yo no leo mal. Que estando En Cristo, el Espíritu Santo nos da a conocer el misterio, o secreto, o lo que estaba escondido, respecto a la voluntad de Dios para lo que sea que nos interese conocer. Cuidado: nunca dijo que es para toda la muchedumbre que se junta en un templo. Dice que es para los escogidos antes de la fundación del mundo, que son solamente los redimidos, los genuinamente salvos, los que viven dentro de la dimensión Cristo, o dicho a la manera de Pablo, una vez más, para los que están EN Cristo. Según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, Pablo se lo escribe a los Romanos con un giro literario propio de su pluma, pero diciendo prácticamente lo mismo, mira:
Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Lo entiendes, ¿Verdad? De todos modos, a mí lo que más impacto me produce en este breve pasaje, es entender que el Padre ha dispuesto reunir todas las cosas en Cristo. ¿Te suena a repetición del texto? Cuidado, entiende como luego de abrir la boca y dispersarme un rato, logré entenderlo yo. Reunir todas las cosas en Cristo, significa Re-unir, o sea, volver a unir algo que ahora todavía está desunido, pero solamente EN Cristo. ¿Cuál la diferencia? Toda, sin dudas. ¿Dos ejemplos? Todo lo puedo EN Cristo que me fortalece. A los que están EN Cristo, el maligno no les toca. No son dos simples palabras, son la esencia pura del evangelio del Reino.
En la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. Cuidado con no caernos en doctrinas extinguidas, pero aun difundidas. Cuando dice dispensación, la palabra griega de la que es traducida, alude a la administración o el manejo de una casa, no a un período de tiempo restringido. Pablo está hablando de los arreglos (O dispensaciones) de Dios a través de la historia. A los Gálatas, les dice que cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y a los Colosenses les añade que en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. La deducción por reducción, es simple: Todo es EN Cristo o sencillamente no es, no está siendo, no va a ser.
Te explico: Pablo dice esto: el hombre natural, no ve las cosas del espíritu. Dice más: que no las ve, que no las oye, que no las entiende. En pocas palabras, el hombre natural está destituido de la gloria de Dios. Es una sustancia. Esto significa que tiene un ADN que define el ser. Así como Cristo es la verdad, porque cuando hablamos de verdad no estamos hablando de un hecho cierto. La Verdad es una persona, está escrito y yo lo creo. Cristo es la sustancia del Dios soberano e invencible. Tú lo ves y estás viendo al Padre, Él lo dijo: Si me viste a mí, viste al Padre. . El Espíritu Santo te revela al Hijo y el Hijo te revela al Padre. Es lo que define al ser. Y como vivimos en una permanente dualidad, a esto lo sabes muy bien, si Cristo es la Verdad, Adán es la Mentira. Cuando vemos las escrituras, siempre que se expresa sobre el hombre natural en estado adámico, lo hace gramaticalmente en forma de sustantivo, nunca de adjetivo. El no dice que está oscuro o que está lidiando con la oscuridad. El dice que ES oscuridad. Tampoco dice que ese hombre está enemistado con Dios, dice que ES enemistad con Dios. O sea que, la calidad de identidad que hay entre el pecado y el pecador, es que son la misma cosa.
El hombre, te recuerdo, ES sustancia. Está constituido en el pecado. Lo que reproduce, cuando lo reproduce, es lo que es él mismo, no puede reproducir otra cosa. ¿Sabes qué? Esa es la consecuencia del árbol del que no debía comer y comió, el del conocimiento del bien y del mal. Por lo tanto, todo lo que está en Adán, se expresa en gente buena y gente mala. O de lo que está bien y lo que está mal. El mundo está lleno de gente buena y de gente mala, pero en los casos, gente muerta. Porque están en Adán. Todo lo que está en Adán, por bueno que sea, y Pablo se cansa de explicarlo, como cuando dice que, aunque entregues tu cuerpo para ser quemado, si no está la sustancia de Dios en ti, tu amor es nada. Y Pablo dice, en 1 Timoteo, que cuando llegue el día que toque estar cara a cara, lo único que va a contar es si eres conocido por Él. No interesa si son apóstoles, profetas, pastores, evangelistas o maestros. Tampoco si predican lindo, liberan endemoniados, profetizan sucesos o sanan enfermos. Les van a decir que no los conocen. ¿Cómo es eso? Simple: el Padre no conoce nada que no esté EN su Hijo.
En contra de lo que una gran parte de nosotros pensaba o incluso creía, Dios no tiene millones de hijos, tiene uno solo. Y ese único Hijo es con el único que habla, con el único que se relaciona. Porque -te cuento- Dios no nos habla a nosotros, le habla solamente a su Hijo. Por eso es que, la única posibilidad que nos ofrece el evangelio del Reino, es incluirnos en el Hijo. Como decía anteriormente, nos coloca en el Hijo. Entonces, es cuando su experiencia, pasa a ser nuestra experiencia. ¿Qué significa esto? Que cuando Jesús el Cristo murió, nosotros estábamos allí. Cuando Él estaba clavado en la cruz, nosotros estábamos EN Él. Cuando Él resucitó, nosotros estábamos EN Él. Conjuntamente crucificados, muertos y resucitados. Entonces, cuando el Padre te ve a ti, te ve a través de Su Hijo. Él está viendo a Su Hijo. Por eso, tú eres santo, yo soy santo, porque estamos EN el santo. Somos escogidos porque estamos EN el escogido. En definitiva: somos hijos, pero porque estamos EN el Hijo. ¿Qué significa esto? Que si el hombre no puede ver porque es la sustancia del pecado, allí es cuando el Hijo de Dios, evidencia que tiene las dos naturalezas habitando y, al mismo tiempo, coexistiendo en nosotros.
Como podrás imaginarte, estoy hablando de lo que vulgarmente conocemos como viejo y nuevo hombre, que también es obvio, entre sí se repelen, pero indefectiblemente, coexisten. Y esto, mi amado amigo, amiga, hermano, hermana, es sí o sí hasta que Él venga a buscarnos. Pablo, si estuviera en un café tomando un refresco con nosotros, nos diría: ¡Ey! ¡Chicos! ¡La guerra es contra la carne! ¿Lo tienen claro? Por lo tanto, nuestro estado tiene que ser este. Estar crucificado las veinticuatro horas del día, para que no sea más nuestro yo, sino Cristo EN nosotros. Es cuando la muerte de Cristo se convierte en un estandarte que es nuestra obligación llevar a todas partes, y bien a la vista, con nosotros. La guerra no es contra tu vecino que te arroja su basura en tu vereda, la guerra es contra tu carne. Y algo mucho más importante: la guerra tampoco es contra tu jefe, tu supervisor o tu capataz en tu trabajo. Tampoco es contra tu pastor ni contra los hermanos raros esos que tienes cerca en tu iglesia y te fastidian la vida. Ellos no son tus enemigos, tu enemigo es tu carne. O sea, Adán, el viejo hombre, el hombre natural. Porque ese hombre viejo tiene que estar crucificado, no perturbando tu vida.
De otro modo, el Espíritu Santo no podrá lograr que Cristo sea expresado y manifestado en tu vida. Por lo tanto, desde hoy, desde a hora mismo, que ya te has enterado que vives con dos naturalezas coexistentes, tienes la oportunidad y también la obligación de traer aquella realidad eterna a esta, la temporal. ¿Te interesa saber qué está haciendo Dios con nosotros, hoy? Nada. ¿Cómo que nada? Sí, nada. Porque nosotros somos producto de aquel consumado es, que fu lo que dijo Jesús cuando les hizo saber que Su obra estaba terminada. Lo único que ustedes tienen que hacer, es entrar al reposo de Su Señor, así como Dios reposa de todas sus obras. La obra está terminada. Pero tú ves que Dios sigue obrando en lo temporal, ¿Verdad? Obvio, porque lo hace enviando cartas. Y esas cartas somos nosotros. ¿Qué dicen? Que la muerte ya fue vencida, que Cristo ya resucitó, que la obra está terminada. A nosotros, Su iglesia, solamente nos falta creerlo, ponerlo por obra, activarlo y ver la victoria.