En anteriores estudios hemos visto que el camino de la salvación por parte del hombre se toma por medio de la fe, en vez de la ley o las obras. Hemos visto que uno es salvo solamente por fe. No es por fe con la ley, ni es por fe con obras.
(Efesios 2: 8) = Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe.
Sin embargo, además de la ley y las obras, el hombre todavía trata de utilizar otros medios para obtener la salvación de Dios. Aunque no podemos abarcar esas maneras en detalle, esperamos poder enumerarlas a todas en próximos estudios al respecto.
Además de la ley y las obras, a menudo el arrepentimiento también es considerado por el hombre como una condición muy importante. El hombre piensa que si él no se arrepiente, no será salvo. Aquellos que están familiarizados con la Biblia probablemente no se atreven a decir que el arrepentimiento es la única condición para la salvación, no obstante dicen que un hombre es salvo por fe con arrepentimiento, o al arrepentirse y creer.
Admito que el tema del arrepentimiento no es fácil de entender en el Nuevo Testamento. Pero si alguien considera la Palabra de Dios, comprenderá el verdadero significado del arrepentimiento y se dará cuenta rápidamente si el arrepentimiento es una condición para obtener la salvación.
Antes de hablar con respecto al significado del arrepentimiento en la Biblia, y su relación con la fe y la salvación, primero debemos hacer claro unas pocas cosas con respecto al arrepentimiento. Después de eso, consideraremos lo que la Biblia dice con respecto al arrepentimiento.
En toda la Biblia, solamente existe un libro que nos dice cómo recibir la vida eterna. Ese libro es el Evangelio de Juan. Desde el principio hasta el fin del Evangelio de Juan, no podemos encontrar ni un caso de la palabra arrepentimiento.
En este libro nunca se menciona la palabra arrepentimiento. Este libro nos dice cómo podemos tener la vida eterna (Capítulo 3: 15, 16, 36), pero no se menciona nada con respecto al arrepentimiento. Menciona repetidas veces que el hombre recibe vida eterna por medio de la fe.
Cuando un hombre cree, él tiene vida eterna. Nunca menciona el arrepentimiento. Y no solamente no menciona el arrepentimiento directamente, tampoco lo menciona indirectamente o de alguna manera metafórica. Ese es un hecho que tenemos que recordar.
Segundo, hay dos cartas que nos dicen cómo el hombre es justificado delante de Dios, a saber, Romanos y Gálatas. La carta a los Romanos menciona el arrepentimiento, pero nunca hace del arrepentimiento una condición para la salvación.
Ninguno de esas cartas ha hecho del arrepentimiento una condición para la salvación y las promesas. Por lo tanto, tenemos que recordar que en los tres libros de la Biblia que tratan específicamente con la salvación, la vida eterna y la justificación ni una sola vez se menciona el arrepentimiento como una condición para la salvación. En los tres libros, la fe se menciona cada vez como la única condición. Esto nos muestra claramente que el hombre es salvo por la fe y no por las obras.
¿Por qué el hombre pone tanta atención al arrepentimiento? Esto se debe a que el veneno de la ley y las obras permanecen en la mente del hombre. La salvación es gratuita, pero debido a que la mente del hombre está llena de la ley y las obras, él nunca piensa que Dios le pueda dar gratuitamente la salvación.
El nunca considera que Dios gratuitamente lleva las cargas del hombre. El siempre piensa que tiene que hacer algo bueno antes de poder ser salvo. Ya sea guardar la ley, hacer buenas obras o arrepentirse, el hombre siempre piensa que tiene que hacer algo.
Parece como si el hombre nunca quisiera ser un beneficiario incondicional. Él nunca quiere estar en una posición de recibir. Aunque él se da cuenta de que es imposible hacerlo todo, piensa que debe por lo menos hacer algo. Es precisamente esta actividad lo que ha torcido el significado bíblico del arrepentimiento. Cambia el arrepentimiento a nuestro arrepentimiento.
Por favor recuerde que el arrepentimiento que se menciona en la Biblia y el arrepentimiento del que estamos hablando son dos cosas diferentes. ¿Cuál es el arrepentimiento de acuerdo a la mente del hombre?
De acuerdo al concepto humano, el arrepentimiento es mejoría. De acuerdo a su mente, el arrepentimiento no es algo para el pasado, sino algo para tratar con el presente y el futuro. Anteriormente, yo era pecaminoso, caído, degradado y débil. Ahora quiero ser salvo.
Por lo tanto, tengo que mejorarme a mí mismo desde hoy en adelante y hacer que yo mismo luzca mejor. En la mayoría de los idiomas, la palabra que significa arrepentimiento significa sentirse apesadumbrado, y significa cambio.
Basados en estas expresiones, algunos han inventado una nueva doctrina, desconocida para el Nuevo Testamento, diciendo que algunas personas sólo están apesadumbradas, pero no han realizado cambios.
. Por lo tanto, dicen que no es suficiente solamente sentirse apesadumbrado; también debe haber un cambio. ¿Por qué el hombre pone tanta atención al cambio? Porque el pensamiento del hombre está lleno de obras. Esa es la razón por la cual él subraya tanto las obras.
Él dice que ya que todo lo que hizo antes estaba equivocado, él no debe equivocarse de nuevo. Se da cuenta de que era malo y pecador, pero ahora, él no debe ser malo y no debe ser más un pecador. Anteriormente pecó, y delante de Dios estaba vestido de inmundicia; había malgastado todas las posesiones de su Padre.
¿Cómo puede ahora ser aceptado y volver a la casa? Seguramente tiene que negociar y ganar algo de dinero. Seguramente debe vestirse con la mejor túnica y un par de zapatos antes de que pueda volver a casa.
El pensamiento es que necesita cierto grado de mejoría antes de poder volver a casa. Si sus vestidos no son apropiados y se ve igual que antes, quizá el Padre no lo aceptaría. Si pudiera mejorar algo, aunque no haya la seguridad de que el Padre lo acepte, por lo menos hay una mejor y más grande probabilidad.
El hombre nunca piensa que es posible ir a Dios y recibir la salvación en su condición presente. Siempre quiere mejorarse a sí mismo. Admite que no puede ser perfecto en su conducta. Pero piensa que es necesario tener algo y confiar en el Señor para el resto. Para él, es como un juego de azar; él tiene que apostar antes de que pueda jugar. La apuesta que él pone es el arrepentimiento del que el hombre habla.
El arrepentimiento del cual habla el hombre, simplemente habla de una cosa: no está dispuesto a rebajarse a sí mismo hasta el fondo. Piensa que debe por lo menos estar un poco más elevado antes de que Dios pueda otorgarle la salvación.
Este es el arrepentimiento de acuerdo a la mente del hombre. No es el arrepentimiento mencionado en la Biblia. No estoy diciendo que en la Biblia no hay doctrina del arrepentimiento. En la Biblia sí hay doctrina del arrepentimiento.
Incluso la Biblia demanda que el hombre debe arrepentirse. Pero el arrepentimiento del que habla la Biblia es diferente del arrepentimiento del que hablamos hoy. ¿Entonces qué es el arrepentimiento del que habla la Biblia?
Veamos lo que hay acerca de esto. Primero, el significado de la palabra griega traducida arrepentimiento es cambio de mente. La mente es el órgano del pensamiento dentro del hombre. Por lo tanto, el arrepentimiento como se enseña en la Biblia no es cambio en conducta, sino cambio en la mente.
La palabra arrepentimiento sólo significa un cambio en los pensamientos de uno y no tiene nada que ver con las obras. No tiene ninguna connotación de un cambio de conducta. Esto es el significado de la palabra.
Segundo, en el Nuevo Testamento, el arrepentimiento siempre se usa en referencia a nuestro pasado. Tiene que ver con lo que hemos hecho en el pasado, con lo que hemos pensado y dicho, y con lo que fuimos como personas en el pasado.
Anteriormente, tuvimos cierta clase de conceptos y ciertos puntos de vista que considerábamos buenos y gloriosos. Ahora, por la iluminación de Dios, nuestra mente ha tenido un gran cambio. No es un cambio con una visión a una conducta futura, sino un cambio de las cosas del pasado.
Cambiamos nuestra perspectiva y evaluación con respecto a muchas cosas. Originalmente, pensábamos que era una gloria y un gozo engañar a otros, y que el que fue engañado era un tonto porque ignoraba que había sido engañado.
Podíamos gloriarnos y deleitarnos en esto. Pero lo que una vez considerábamos glorioso, ahora lo consideramos vergonzoso. El arrepentimiento no es para hacer el bien mañana, sino para el mal de ayer. El arrepentimiento no es decir lo que uno debe hacer en el futuro; es una reevaluación en la mente, un cambio de perspectiva, y un juicio diferente con respecto a las cosas del pasado.
En Lucas 13: 3, el Señor Jesús les dijo a los judíos que si no se arrepentían de lo que hacían, iban a morir así como los galileos. Por lo tanto, el arrepentimiento consiste en cambiar de perspectiva. Consiste en ver las cosas a la luz de Dios, una luz que viene de lo alto.
Continuemos. En Hechos vemos que la palabra arrepentimiento se usa muchas veces. Hechos 8: 22 dice: Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega al Señor, si quizás te sea perdonada la intención de tu corazón.
Aquí, Simón trató de comprar con dinero el don del Espíritu Santo. Pedro replicó con una palabra muy fuerte. Le dijo a Simón que tenía que arrepentirse de su maldad. Esto no significa que Simón debía mejorarse en el futuro. Significa que Simón debía arrepentirse de lo que acababa de hacer, de lo que acababa de decir, y de los pensamientos que tenía.
El arrepentimiento es tratar con los problemas que uno tuvo en el pasado. Significa que hubo grandes errores en lo que hicimos y que ahora debemos tener una perspectiva diferente. Anteriormente, el pensamiento fue gastar un poco de dinero para comprar el Espíritu Santo.
Ahora, se ha visto que esto es un pecado. ¿Qué debe hacerse? Ahora existe la necesidad de una perspectiva diferente y una evaluación renovada. Esto es arrepentimiento. Por medio de esto recibimos perdón.
La palabra arrepentimiento aparece frecuentemente en Apocalipsis 2 y 3 de una manera especial. Allí, el Señor estaba tratando con las obras del pasado. Él estaba llamando a los hombres a tener una perspectiva diferente con respecto a sus obras pasadas.
Apocalipsis 2: 5 dice: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te has arrepentido”. El Señor dijo esto debido a que ellos habían abandonado su primer amor.
No estaban haciendo las primeras obras. Tenían que recordar de dónde habían caído. Esto es arrepentimiento. Después de esto, en el futuro, tenían que hacer las primeras obras. Uno tiene que arrepentirse de lo que hizo en el pasado. Las obras en el futuro son un asunto completamente diferente.
El versículo 16 dice: “Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y combatiré contra ellos con la espada de Mi boca”. Aquí, el Señor estaba hablando a la iglesia en Pérgamo. Algunos habían seguido la enseñanza de los nicolaítas.
Ellos habían considerado esta enseñanza como buena. Por eso el Señor les dijo que tenían que arrepentirse. Tenían que considerar que la obra de los nicolaítas era maligna. Tenían que cambiar sus perspectivas y sus conceptos.
El versículo 21 dice: “Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”. Ella había cometido fornicación, sin embargo, no consideraba eso como un error. No juzgaba eso como algo impropio.
El versículo 22 dice: “He aquí, Yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella”. De nuevo, esto nos muestra que debían arrepentirse de sus hechos pasados. Si no se arrepentían, el Señor los pondría en gran tribulación.
Apocalipsis 3: 3 dice: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete”. Aquí, de nuevo el Señor les hace un llamado para que se arrepientan, es decir, que cambien su perspectiva con respecto a su conducta.
El versículo 19 dice: “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”. Después de ver cómo es usada la palabra en Lucas, en Hechos y en Apocalipsis, ahora podemos entender qué significa en la Biblia realmente el arrepentimiento.
El arrepentimiento es un cambio de mentalidad. No obstante, siempre se usa en referencia a los hechos del pasado y nunca en referencia a la conducta en el futuro. El arrepentimiento es un cambio en la mente de uno, pero lo que trata está relacionado a los errores, pecados, faltas, falta de celo y la impiedad del pasado.
Esto significa que ahora vemos todas esas cosas como erróneas e impropias. Esto es el significado del arrepentimiento. Podemos decir que cuando tenemos fe miramos hacia Cristo, y cuando tenemos el arrepentimiento nos vemos a nosotros mismos a la luz de Cristo.
Mientras somos todavía pecadores, el Espíritu Santo brilla dentro de nosotros y nos muestra a nosotros mismos. Esto es arrepentimiento. Esto es muy necesario e indispensable. Si el Espíritu Santo no nos ilumina y si no tenemos una comprensión de nosotros mismos, no podemos levantar nuestros ojos hacia el Señor Jesús.
La obra del arrepentimiento es similar a la obra de la ley que ya hemos enseñado. Dios desea que el hombre reciba Su gracia. Pero el hombre ha pecado. No tiene la luz con respecto a sí mismo. No conoce qué clase de persona es.
No sabe que está condenado delante de Dios, y que es absolutamente inútil, y que por lo tanto, no puede recibir la gracia de Dios. Por ejemplo, supongamos que tú estás muy enfermo y que tus dos pulmones están completamente enfermos.
Tú puedes decir que tienes todavía una complexión hermosa y que hay color en tu rostro. Quizás no pienses que un buen medicamento o un buen doctor sean necesarios. Ahora supongamos que vas a tomarte unas radiografías.
Después de ver el resultado de tus propias radiografías, admitirás que eres un hombre enfermo y que necesitas descanso y tratamiento. Así que, el arrepentimiento es la meta de Dios al darnos la ley. A través del arrepentimiento, vemos por la iluminación de Dios, el brillo del Espíritu Santo y la palabra de Dios, de que nuestros hechos pasados estaban equivocados y que nuestra manera de vivir era impropia. Dios ha diagnosticado nuestra enfermedad, y tenemos que admitir que estamos equivocados. Esto es el arrepentimiento.
Había un hermano que siempre cargaba el equipaje pesado de los que viajaban junto con él. Voluntariamente lo hacía porque pensaba que los otros no eran sanos, pero que él gozaba de buena salud.
Una vez, después de que había realizado un trabajo pesado, le sugirieron que debía ir al hospital y tomarse una radiografía. Al principio no quiso hacerlo. Estuvieron discutiendo que esto no le haría mal, aun si no estaba enfermo. Así que, fue.
Se dio cuenta de que tenía tuberculosis. De ahí en adelante, su conducta cambió completamente. Nunca más se atrevió a hacer algo. Cuando le pedían que hiciera alguna cosa, hacía lo que podía por excusarse. Su cambio fue tan drástico que era como si él fuera dos personas diferentes en el mismo día.
Por un momento pensó que estaba tan sano y tenía tan buenos pulmones y al otro momento su evaluación de sí mismo cambió completamente. Él tuvo una perspectiva diferente y una evaluación diferente de sí mismo. A esto se le llama arrepentimiento. El arrepentimiento es necesario. Es la meta que Dios quiere obtener por medio de la ley.
Si interpretamos mal el arrepentimiento y pensamos que es un cambio de nuestra conducta en el futuro, quiere decir que somos absolutamente ignorantes acerca de la salvación de Dios. La salvación de Dios nunca intenta mejorar la naturaleza adámica.
Si el arrepentimiento se refiriera al futuro, eso significaría que el viejo Adán y el hombre carnal todavía tienen la posibilidad de mejorarse y progresar. Sin embargo, el Señor Jesús dijo: “Lo que es nacido de la carne, carne es” (Jn. 3: 6).
La carne nunca progresará para llegar a ser el espíritu. Solamente lo que es engendrado del Espíritu es espíritu. Si el arrepentimiento se refiere al futuro, entonces el fundamento de la salvación de Dios es completamente derribado.
No solamente no somos capaces de mejorarnos a nosotros mismos, sino que además, necesitamos ser erradicados. La salvación de Dios no da lugar para el hombre carnal. Lo termina completamente. Cuando el Señor Jesús fue crucificado, todos los hombres fueron crucificados con El. Nuestro viejo hombre ha sido crucificado sobre la cruz.
Gracias a Dios que el Señor Jesús es un sastre que hace ropajes. No es uno que remienda ropa. No es que nuestra ropa esté rota y que el Señor Jesús venga a remendarla por nosotros. El Señor Jesús solamente hace ropa nueva; El no remienda la ropa vieja.
Quizá somos pobres, y queremos usar ropa vieja. Pero en la casa de Dios, nadie usa ropas remendadas. No existe tal cosa en la salvación de Dios. Dios dijo que el primer Adán está terminado y que toda la conducta en el primer Adán también está terminada.
Ahora, estamos en el postrer Adán. Hoy, todo ha sido logrado por el Señor Jesús; Él quiere ser la nueva vida dentro de nosotros. Por lo tanto, el arrepentimiento en la Biblia no se refiere a la conducta futura. Más bien, se refiere a un cambio en el concepto con respecto a nuestro pasado. El arrepentimiento bíblico consiste en adoptar una perspectiva con respecto a los hechos pasados más que a una conducta futura.
Cuando un agricultor siembra, ¿puede sembrar en un campo sin antes hacer nada a la tierra? El trigo crece fácilmente. Aun para que podamos cultivar trigo, primero tenemos que arar el campo y labrar la tierra. De la misma manera, en la salvación de Dios, primero se debe hacer la obra labradora antes de que las plantas crezcan de una manera profunda.
Por lo tanto, quienes nunca sienten que han pecado no podrán ser salvos, ni tampoco lo serán aquellos que nunca sienten que están equivocados. Quizás después de escuchar el evangelio completo como lo estamos predicando ahora uno sería aclarado con respecto a la obra de Dios en Cristo y gustosamente recibiría el evangelio.
No me atrevo a decir que no haya tenido arrepentimiento. Quizás tenga arrepentimiento, pero su arrepentimiento no es profundo. El Espíritu Santo no ha operado mucho en él. No ve que es débil, sucio e inútil pecador delante de Dios.
Una persona así, tiene que pasar por la experiencia de Romanos 7 en sus siguientes años. ¿Cuál es la experiencia de Romanos 7? Es la lección que tiene que aprender un cristiano que no se ha arrepentido. Si un hombre ha pasado por el arrepentimiento cuando viene a Dios, no existe la necesidad de la experiencia de Romanos 7.
Si un hombre no se ha arrepentido y no sabe qué delante de Dios está desolado, pero recibe el evangelio pleno inmediatamente cuando lo escucha, en su experiencia futura, Dios todavía tiene que mostrarle su desolación. Es necesario que uno se conozca a sí mismo, ya sea desde el principio o durante su andar.
Dios nunca permite que un cristiano no se conozca a sí mismo. Por lo tanto, podemos ver el significado verdadero del arrepentimiento de acuerdo a la Biblia. El arrepentimiento es un concepto nuevo del pasado de uno. En el arrepentimiento uno se ve uno mismo, de la misma manera que la fe ve al Señor Jesús.
Cuando uno cree, ve la obra que el Señor Jesús ha hecho por él. Cuando se arrepienta, ve los hechos que él mismo ha hecho en el pasado. Ver lo que uno ha hecho en el pasado es arrepentimiento; ver lo que el Señor Jesús ha hecho sobre la cruz es fe. Si queremos ver lo que el Señor Jesús ha hecho por nosotros, primero debemos ver lo que hemos hecho nosotros mismos.
Si el ladrón que fue crucificado junto a Jesús no hubiese dicho claramente con su propia boca que lo que estaba sufriendo era lo que merecía, no hubiera podido haber dicho al que estaba crucificado al lado de él: “Acuérdate de mí cuando entres en Tu reino” (Lc. 23: 42).
Si él hubiera maldecido a los magistrados como agentes del imperialismo, y si no hubiera visto que lo que él sufría era lo que merecía, no hubiera visto quién era el Señor. Cuando no nos vemos a nosotros mismos, no vemos al Señor. Cuando nos vemos a nosotros mismos, vemos al Señor. Esto es arrepentimiento.
Por lo tanto, podemos ver que el arrepentimiento no tiene ningún elemento de nuestro yo, nuestra obra o nuestra conducta. Muchas personas dicen que no creen en el arrepentimiento. Eso no es verdad. Yo creo en el arrepentimiento con todo mi corazón.
Pero creo en el arrepentimiento bíblico. No creo en el arrepentimiento mental que algunos han tenido. Si es un arrepentimiento de acuerdo a la Biblia, con gusto creo, porque es real. El arrepentimiento nos da una perspectiva y una percepción nuevas. Solamente de esta manera podemos recibir al Señor por fe en la presencia de Dios.
Entonces, ¿cómo es salvo el hombre? El Evangelio de Juan nos dice claramente que es por fe. Los libros de Romanos y Gálatas también nos dicen claramente que es por fe. Gálatas nos dice que es solamente por fe. En todo el Nuevo Testamento solamente hay estos tres libros que tratan con el asunto de la salvación.
Los tres nos dicen que la salvación es solamente por fe y no por la ley. El arrepentimiento no se menciona aquí. Entonces, ¿qué lugar tiene el arrepentimiento? Si leemos la Biblia, sabremos que el arrepentimiento nunca está desconectado de la fe.
El arrepentimiento nunca está separado de la fe. Esto no significa que uno es salvo por la fe y el arrepentimiento. El arrepentimiento está incluido en la fe y ya está incluido en la salvación. Cuando un hombre cree en el Señor Jesús el elemento del arrepentimiento ya está incluido allí. Si uno dice que es salvo, entonces esta salvación incluye el arrepentimiento. El arrepentimiento nunca está separado de la fe. Siempre está incluido en la salvación.
Consideremos ahora si el arrepentimiento es una condición. En el Nuevo Testamento, en el tiempo del libro de los Hechos, el Espíritu Santo había venido y el evangelio pleno fue predicado. El libro de los Hechos parece mostrarnos que el arrepentimiento es una condición para la salvación.
Muchos han mal interpretado el asunto ya que no han visto el lugar del arrepentimiento. Sin duda alguna, el Antiguo Testamento también habla de la enseñanza del arrepentimiento. Jonás predicó a los hombres de Nínive que a menos de que ellos se arrepintieran, Dios los destruiría (Jon. 1: 1-2). Ellos se arrepintieron, se vistieron de cilicio, se sentaron sobre ceniza y ayunaron. Hicieron esto por sus hechos pasados. Se vistieron de cilicio y se sentaron sobre ceniza no por su conducta futura.
Si fuera por su conducta futura, ¿qué tenían que ver el cilicio y las cenizas? El arrepentimiento es sentirse triste y condenar la conducta pasada de uno. Uno se viste de cilicio y se sienta en cenizas porque se da cuenta de que está mal delante de Dios.
Anteriormente, pensaba que estaba vivo. Ahora, se da cuenta de que estaba muerto. Por lo tanto, se lamenta de sus acciones pasadas equivocadas. Esto es el arrepentimiento. Esto fue lo que Jonás predicó. Antes de que el evangelio del Señor Jesús viniera, no veíamos la salvación por la fe. Lo que teníamos era solamente el arrepentimiento por nuestras acciones pasadas.
Después, vino Juan el Bautista. El no predicó la fe. Solamente predicó el arrepentimiento, es decir, un arrepentimiento por las acciones y los errores pasados. En Mateo 3: 8, dijo una cosa muy buena: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”.
También dijo: “El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga lo mismo” (Lc. 3: 11). Tenemos que darnos cuenta de que esto no es arrepentimiento. Más bien, esto es el fruto del arrepentimiento. El arrepentimiento es por el pasado, y el fruto del arrepentimiento es para el futuro.
En el tiempo de Juan, el evangelio completo aún no había sido predicado, y la luz de la verdad todavía no había sido plenamente revelada. A fin de conducir a los hombres a Dios, uno tuvo que traerlos a una perspectiva diferente acerca del pasado.
Después de esto, el Señor Jesús mismo vino. El Evangelio de Juan es diferente de los otros tres Evangelios. Los primeros tres Evangelios hablan acerca de lo que el Señor Jesús hizo en el tiempo. El Evangelio de Juan habla acerca de lo que El hace en la eternidad.
Cada lector de la Biblia sabe que el Evangelio de Juan no habla de cosas con respecto al tiempo. Más bien, habla de cosas con respecto a la eternidad. Empieza con “el principio” y termina con recibir la vida eterna (1: 1; 20: 22).
El primero de los tres libros habla del Hijo de David, el Hijo de Abraham (Mt. 1: 1). Nos muestra a Cristo en el tiempo. Juan nos cuenta acerca del Cristo en la eternidad (3: 13). Los primeros tres libros son transicionales. Por lo tanto, hablan con respecto al arrepentimiento. Pero, ¿por qué también el Señor habla con respecto al arrepentimiento (Mt. 4: 17)?
Porque el reino de los cielos se había acercado. Puesto que el reino se ha acercado, tenemos que arrepentirnos. Pero en el Evangelio de Juan, después de que el evangelio pleno había sido predicado, ya no se menciona más el arrepentimiento.
En Hechos, algunos versículos también dicen que la salvación debe ser por fe. Hechos 16: 31 dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Sin embargo, en algunos lugares de Hechos, se menciona el arrepentimiento por sí mismo; no se menciona la fe. Por esta razón algunos creyentes mal entienden el arrepentimiento como una condición para la salvación.