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Principios Para Seguir la Ruta

En este trabajo quiero darte algunos principios en cuanto al liderazgo local. Presiento tu pregunta: ¿Es esto necesario en tiempos de reforma? Sí, porque hay muchos que no se atreverán a establecer esa reforma en sus vidas, y pretenderán adaptarla a las viejas usanzas eclesiásticas.

La pregunta, entonces, es: ¿Eso es posible? Linealmente, no, de hecho; pero en su contexto global, quizás podamos con algunas reflexiones bien sustentadas, ayudar a que todo sea lo menos traumático posible y que la reforma, finalmente, se produzca en propios y extraños.

Josué 4:1-5; 20-22. – ¿Cuántos iban a acabar de cruzar el Jordán?  Todos. ¿Cuándo es que va a hablar Jehová?  Cuando todos cruzaron. Jordán, del medio de la tribulación, fuertes problemas. Doce piedras tienen que ver con lo apostólico.

Esas piedras señalan, y son un memorial para ellos, de que ellos pasaron en seco por el Jordán, o sea que les dice a ellos cuál es el camino por donde tenían que pasar, para que ellos consiguieran y alcanzaran lo mismo.

Nosotros tenemos que aprender a caminar la visión, pero al mismo tiempo que nosotros tenemos que caminar la visión, debemos tener suficiente creatividad expresada en nuestro medio como para implementar una infraestructura, que sirva para que las próximas generaciones puedan pasar por allí. O sea que lo que estamos construyendo tenga más longevidad que nuestras propias vidas.

Muchos predican la Palabra, el Reino y la revelación pero muy pocas implementan un organismo en la Iglesia que garanticen que se va a terminar lo que ellos quieren y que pueden continuar después de ellos, que cuando ya ellos no puedan seguir seguirán otros. Nosotros  queremos hacer algo así.

Estos principios, se podría decir que son de administración. Y los vamos a extraer de la forma en que Cristo administraba en la tierra. Y si funcionó para Él puede funcionar para nosotros hoy.

(Juan 15: 1) = Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

(2) Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

(3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

(4) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, sino permanecéis en mí.

(5) Yo soy la vid, y vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

(6) El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se sacará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

(7) Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

(8) En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

(9) Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor

Principio Nº 1. – Tiene que existir una demanda divina para producción en la Iglesia.

En cada departamento, desde la cabeza de la Iglesia hacia abajo, con amor, gentileza y mucha sabiduría, tiene que haber una presión una demanda, para producir, no se puede permitir que pasen tres meses y que las cosas anden igual.

Tiene que haber una demanda, un empujón que dice, »cambia, quieres ayuda, te la doy, ¿puedes? ¿No puedes? Te cambio», pero el departamento tiene que producir. »Porque en esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto», no en que cantes canciones.

Queremos producir. Recuerda que nuestro producto es gente, una calidad mental, una calidad espiritual, una calidad de existencia, tiene que haber productividad en cada departamento. La música tiene que mejorar, el departamento de niños tiene que mejorar, el sistema de currículum debe cambiar, las madres deben decir que sus niños están mejorando porque en sus casas son otros. Tiene que haber mejoras.

No se predica un valor, como puede ser el tema de »obediencia» y se deja porque ya se predicó. No, tú te quedas hablando de obediencia hasta que los niños son obedientes. Esto no es predicar, es impartir.

Sigue dándole vueltas, busca otra forma de decirlo, háblales otra historia, otro juego, otro cuento hasta que el niño obedece. Si no es así, estamos haciendo lo que hace el resto de las Iglesias. Predicando otros temas un poco más interesantes, pero nadie cambia, tiene que haber cambio constante.

A nadie le es permitido no producir. La gloria de Dios, o Dios es glorificado en el fruto, dice el verso 8. Cuando la gente venga a ver si esto es cierto, lo que va a ver será el fruto, no va a escuchar el mensaje, va ver el fruto.

Recordemos que queremos arribar a nuevos lugares con un caminar diferente. Va a ver fruto. Esto lo vemos en otras escrituras como Mateo 6:10, en la oración que hizo Jesús, cuando dice, »hágase su voluntad, véngase su Reino», el énfasis está en la palabra »hágase».

Es hacer su voluntad, en Juan 4:34, cuando dice, »mi comida es hacer la voluntad del Padre y terminar la obra», también dijo, »hasta esta hora mi Padre trabaja, y yo trabajo», Pablo dijo, »yo trabajo porque no quiero que mi salvación sea en vano», es decir que el énfasis está en »hacer», en traer productividad.

Otra escritura, Hechos 10:7. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían,

Principio Nº 2. – Énfasis en relaciones y sociedad en el proceso.

(Verso15) = Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 

O sea que tú tienes que comunicar la visión que estamos explicando de tal manera que la gente se sienta dueño de la visión, no como que están haciendo la visión para ti. La iglesia no puede sentir que está trabajando para ti. Tienen que sentir que están trabajando para ellos, tiene que haber sociedad en el ambiente.

El supervisor crea eso. El Líder crea eso. Tiene que haber una relación con la Iglesia, donde no se pierde la autoridad pero hay sociedad, él les dice »ya no les llamaré más mis siervos, les llamo mis amigos». Porque el siervo, en verdad no sabe cuál es el fin que tiene su amo. La Iglesia si tiene que saberlo, una Iglesia que no sabe para dónde tú vas a ir, no te sigue.

Tenemos que comunicar la visión 24 horas al día, de mil formas, siempre comunicando la visión, en las charlas con cada uno. Lo que ocurre es que, como la visión es producir gente, la visión no es tangible, no es un edificio que lo puedes ver, lo que estamos produciendo es una cultura, es un ambiente, es una atmósfera.

Y eso te tiene que encargar de estar constantemente comunicando esa visión hasta que todo el mundo entienda cuál es esa visión. Hasta que los niños digan, »la gente no se tiene que portar así, hay que portarse de esta manera», cuando comienzan los a corregirte, bueno eso sí que pega fuerte.

Tenemos que ser amigos en el proceso, pero lo que nos une no es amistad, sino alianza, que es más alto. Los amigos juegan golf, y si no se llaman se ofenden. Los que están en pacto, aunque no se vean mueren juntos.

No tengo que tener gente que se ofende porque no la llamo, tengo que tener gente que se goza cuando lo hago. Tampoco debes fastidiarte si no te saludo. Yo no te ofendo, lo que pasa es que ya vienes ofendido y lo que hago es activar la ofensa. El que se ofende es porque ya está ofendido en esa área, es decir que esa área no se la puedes tocar.

Así que no es mi visión la que estamos construyendo, es nuestra visión. No es la de Dios, es la nuestra, ese es tú llamado el que estamos desarrollando. A través de desarrollarlo, como Dios lo hizo entonces vemos que Dios lo hizo, pero lo que estamos desarrollando es el llamado de esta Iglesia.

Lo que yo hago al estar presente es acentuar el acceso para Dios, y que no se pierda. Es que muchas Iglesias tienen visión pero en el proceso se pierde el acceso de Dios. Y yo trabajo asegurándome que Dios entre, que Dios entre en el proceso, que no nos desviemos. Considérame el consejero, de los parámetros, pero la vía que se está construyendo es tuya. Veamos algunas escrituras que lo confirman:

(2 Corintios 6: 1) = Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

¿Qué eran los apóstoles? Colaboradores de ellos, no mandones, sino colaboradores. Tenían autoridad y la gente normalmente se sometía, pero no es esa mi intención. No estoy para dar órdenes, sino para que vayan en el rumbo correcto, somos uno, colaboradores trabajando en lo mismo.

 

(1 Corintios 3: 9) = Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Una vez más vemos que somos colaboradores, todos somos colaboradores de una misma obra, no es una plataforma para obtener revelación o reputación personal, aunque muchos ministerios serán desarrollados por medio de la infraestructura que nosotros edifiquemos.

Cuando el fundamento esté completo y nosotros estemos ya caminando fuerte, y Dios envíe o mande más gente, serán muchos los llamados que se desarrollen, y con un nivel mucho más fuerte que el nivel que la iglesia tradicional lo haría. Esa es nuestra meta.

Principio Nº3. – Fuerte énfasis en la evaluación.

Aquí me quiero referir a dos cosas.  A) Función. – Ahí entra la comunicación y el concepto de equipo. B) Efectividad. – Que cantidad de lo prometido se ha hecho. Qué cantidad de lo que dijiste que ibas a hacer, en verdad hiciste. Esto está muy sencillo pero muy poderoso para edificar de adentro. En todos los departamentos esto tiene que trabajar.

(Mateo 25: 14) = Porque el reino de los cielos es como un hombre  que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

(Verso 19) = Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. (Podemos ver aquí que habrá una evaluación. O sea que todo en el Reino se evalúa).

(Lucas 16: 1) = Dijo también a sus discípulos: había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.

(2) Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.

Otra vez, evaluación. La gente no cree que en la iglesia haya evaluación. Es que formamos todo un ministerio carismático, de benevolencia de manera que le podíamos haber puesto por nombre La Cruz Roja, en lugar de Iglesia tal o cual. Es decir que: hay que evaluar.

¿Qué significa evaluar? Si te entrego un grupo de jóvenes y te digo, esto es lo que quiero que tú hagas, tienes que tener un sistema establecido, con formas, tú no puedes evaluar si no estás llevando un récord. Que necesitas para mejorarlo, y cómo te ayudo desde aquí, desde mi posición, necesitas material.

A los tres meses nos sentamos, vemos que hemos obtenido, si las personas no han hecho nada, se le da la oportunidad de ponerle un asistente, animarle poniéndole a alguien que le ayude, si necesita entrenamiento, dárselo.

Esto es con mucha gracia porque tres meses es un mundo, y no se puede estar perdiendo tanto tiempo. Evaluación tiene como objetivo, que si no sirves, sales. Lo pones en otra parte, la Iglesia es un organismo, no es fijo en tal o cual posición.

Si funcionas ahí bien, si no funcionas quizá allá funciones, o quizá tres meses de entrenamiento y funciones en el lugar. Pero no vamos a perjudicar el tiempo de Dios y la vida de la Iglesia porque nos duele que fulano o mengano esté en tal lugar.

Evaluación, tiene que haberla, porque de otra manera no vamos a terminar. Porque en toda Iglesia se ponen posiciones y en todas hay algunas que no funcionan. Ahora acuérdense, que todos estamos empezando, todos cometemos errores, tiene que haber flexibilidad y muy especialmente cuando los líderes están transicionando, todos estamos transicionando pero dentro de ese parámetro hay que discernir si la persona tiene la gracia para hacerlo o no.

Si no la tiene, por favor inmediatamente muévela, si no tiene la gracia, busca a quién tiene la gracia para cada lugar, cada departamento. Buscamos primero, los que tienen gracia y luego vamos a entrenar a los que no la tienen, porque puede ocurrir que no se tenga la gracia para todo.

Pero sí el que está llamado para algo y que tiene esa gracia, hagamos que se desarrolle ahí. Muchas veces en la Iglesia los que están sentado son los que tienen la gracia y no los que están ocupando tal o cual lugar, y están ahí porque comenzaron ahí y es como que nadie los mueve. Sin que nadie  se ofenda, entiendan que esto es  para Dios y trabajamos en eso.

Principio Nº 4. – Clara visión, valores e integridad en el proceso.

Aquí tenemos esa pregunta que ya nos hicimos cuando hablamos de la visión: ¿Qué quiere ser Cristo en nuestra Iglesia? ¿Cuál es la cultura que estamos edificando, cuál es el carácter de esta Iglesia? ¿Cómo te quieres definir, qué te identifica? ¿Qué vocabulario vas a utilizar?

Si es el mismo de estas páginas, pues bien. Si así te sientes, pues perfecto. Pero que sea lo que te identifica. Si esto eres tú, que sea lo que te identifique. Eso es lo que se tiene que comunicar, eso es lo que estamos edificando, ese tipo de mentalidad.

Es posible disciplinar gente y ser libre, sin estar atado. No queremos legalismo ni opresión en ninguna área de la Iglesia, pero si queremos liderazgo, queremos poder decirle a la gente »no está bien esto o aquello» y que la gente se mueva tan contenta como si le hubiera dicho, »hoy te otorgo tal cosa, este lugar de importancia».

Todo esto está en el líder, como lo hacemos, como lo decimos, nada de eso se hace desde el púlpito. El púlpito de una Iglesia del Reino es solo para traer mensajes de Dios. Esto ahora básicamente no es un púlpito, es una plataforma de donde yo te estoy hablando, pero cuando estamos en un escenario para que Dios nos diga algo, entonces ahí no utilices ese lugar para regañar, ni para corregir, ni nada que se le parezca.

Para que la gente no asocie el púlpito con una mala experiencia. Estamos eliminando los errores del pasado. Queremos ser libres pero gobernados. Orden divino, pero totalmente relajados. Profesional pero sin protocolos.

Enseña esos principios, el principio témpano, el principio tupos, no lo digas enséñalo más allá de lo que ya hemos dicho, transmítelo  para que la gente lo entienda. El principio carab, teleiosis se puede predicar todavía todo el año. Yo solo les dejo a ustedes, un fundamento, échenle agua y expándanlo. Esto es para todos los que enseñan y trabajan con los niños.

(Amós 3: 7) = Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.

Debemos entender que ni el arrebatamiento va a ocurrir sin que la gente profética lo sepa primero. Porque Él no hace nada sin que alguien lo sepa primero. Entiende que queremos posicionarnos como Iglesia, como para recibir lo que Dios va a hacer antes de que lo haga. Y es la mentalidad que queremos crear en la Iglesia. En todos los departamentos. Que si un niño nos tiene que decir algo que él también lo diga.

Principio Nº 5. – Tiene que haber motivación y recompensa.

Hay que recompensar a la gente en el camino, una motivación, una recompensa. Cuando trabajaba en lo secular, algunas cosas que hacía y funcionaban, es qué tipo de gente eran aquellos con quienes trabajaba. Algunos tomaban muy a pecho lo que hacían, porque lo querían hacer tan bien, que un regaño los destruía. Hay otros que si no les das algunos palos no se mueven. Otro que si no le pegas un grito, otro con una mirada lloran. Y a cada uno se le corrige diferente, si no los matas a los tres y no sabes por qué fue.

Tenemos que aprender a corregir a través de incentivar a la gente, con una demanda y una recompensa. Levantar su auto estima, maximizar a la gente. Hay quienes son tan sensibles que si no le diste el beso se ofenden, otro que les importa un comino que lo saludes. Son diferentes y hay que tratarlos diferente. Si bien el Reino no es una guardería de niños, debemos nosotros ser sensibles a entender a cada uno.

Hebreos nos habla de que Dios al que ama disciplina, o discipular que es lo mismo. Tenemos que corregir a la gente de vez en cuando, tenemos que decirle que ciertas cosas están mal hechas, entonces hay que hacerlo de una forma tal que no se te revele. Hebreos nos dice que Moisés hizo lo que hizo por el galardón que estaba delante, cuando la gente tiene recompensa, trabaja. Si no celebraron esta etapa de la Iglesia, todavía lo pueden hacer.

Tienes que emplear la fuerza de la Iglesia, no es para que tres o cuatro que siempre están comprometidos, lo hagan. Tienen que liderar de manera tal que los demás sean los que lo hagan y entonces la Iglesia está contenta y realizada.

Si cuatro o cinco hicieron el piso, cuatro o cinco cosieron las cortinas y cuatro o cinco hicieron lo otro, lo que ocurre es que la iglesia se siente mal porque siente que no participa. La idea es supervisar a la gente, maximizar a la gente, decir a dos o tres que hagan tal cosa, que otros dos o tres tal otra, y así poner en funcionamiento a todos.

Las ideas no tienen que salir solo del pastor, le traes a él tu idea, él debe ser flexible y bueno lo pones en funcionamiento y traes un reporte todas las semanas. Trae tu creatividad y será bueno para enriquecer el trabajo en la Iglesia, lo que la iglesia debe tener es motivación y recompensa, pues así nadie tiene quejas.

Cada uno en su propia área tiene algo que hacer. Alguien que limpie las sillas y la acomode, otro que se ocupe de las cortinas, otro del terreno, y así todo el trabajo repartido y cada uno haciéndolo con la mejor disposición y excelencia.

Todos haciéndolo porque tienen deseo de hacerlo no por una orden. Algunos atendiendo a los pastores cuando están reunidos en la casa trabajando, otros que cuiden a los niños mientras se da la Palabra para que las mamás se sientan cómodas y aún se mantenga el orden en la sala mientras la conferencia se desarrolla.

Se tendrá que tener en cuenta esto porque de no ser así no va a poder salir un solo casete a la venta, si tiene niños llorando. Tener un cuarto de cuna para que las mamás estén tranquilas y aun los que cuidan a los niños puedan escuchar la palabra y los niños no se oigan.

 Principio Nº 6. – Énfasis en prioridad hacia la gente.

Recuerda que todo lo que hacemos es para edificar gente. A veces nos involucramos en una construcción o una mejora del templo, pero el fin no es la mejora del templo sino la edificación que se opera en la gente mientras se involucran en la mejora del templo, porque si no esto es otro programa.

El programa de la mejora del templo es activar a la gente, para que se sientan contentos con su Casa. El énfasis siempre es la gente, es maximizar a la gente. La gente debe ser lo más importante, en Jn 10 dice que el pastor vive por las ovejas si no es un asalariado.

Lo que queremos es edificar gente, pero lo que estamos haciendo en esta oportunidad es creando el disco duro de la computadora, cuando el disco duro de la computadora está cargado con toda la programación, el software cargado adecuadamente, tú puedes trabajar en ella y hacer todo lo que tú quieres y todo sale bien. El programa de los jóvenes, de los niños, los adultos, mujeres y varones, adolescentes. Todo sale bien.

Lo que nosotros debemos hacer como líderes, es preparar ese disco duro para que todo funcione bien. Tiene que haber en la iglesia que la gente entienda, que lo que ellos le van a poner encima es compatible con lo que está fundamentado.

Principio Nº 7. – Pasión, drama y altas metas fijas y logros, debe haber en tu liderazgo.

Esto quiere decir que en tu voz siempre debe haber sentido de destino, que halla drama, no que seas mentiroso pero que halla drama, Jesús le dijo a los doce, ‘‘¡id por todo el mundo!» ¿Cómo, él no sabía ellos estaban de a pie? Pero ellos quedaron atónitos, ¡UAUH!

Estamos haciendo cosas grandes, habla con grandeza, habla en forma global, no estamos solos, lo que se hace en África es parte de ti y tu siembra monetaria y de tus oraciones, y cuando comiencen a venir esas comunicaciones con nombres y gente y fotos por las cuales pueden orar.

Cuando hay algo que acontece, ustedes deben sentirse parte de todo eso. Habla grande, porque estamos afectando al globo. ¿De dónde, desde Argentina, o Chile, o Bolivia, o México? Sí, desde allí, se está afectando al globo. Habla de los jóvenes, de su destino, de levantarse con esa conciencia de que lo que Dios va a hacer en el mundo, en parte depende de mí, con ese sentir de realeza.

Cuando tu caminas en la tierra de esa manera, el que no está seguro le llama a eso pedantería, o le llama orgullo, a eso yo le llamo seguridad, identidad, sé quién soy. El que me conoce me puede describir, el que no me conoce, no me puede describir.

El que se ha sentado conmigo, hasta las tres de la mañana, sabe más o menos como soy, el que no ha hecho eso no puede hablar de mí, al ver esa postura de cómo camino y como ellos están pidiéndole permiso a un pie para mover el otro, se creen que todo el mundo es igual, pues no es así.

Esto es un proceso de tratamiento con Dios y de entendimiento en la Palabra y apenas estamos empezando, todavía nos falta un rollo, vamos hacia allá, pero tiene que haber ese sentido de grandeza en la iglesia, tiene que tener esa condición de »terrible», que se pueda decir »que terrible es este lugar».

Somos parte de lo que Dios está haciendo en la tierra. Dios está edificando algo a través de nosotros, estamos escribiendo historia. Tienes que creerlo. Abraham salió en las páginas de Biblia. Nosotros estamos escribiendo el fin del Libro de los Hechos.

Si algún día en el futuro se fuera a escribir sobre la terminación, sobre el período del fin de la Iglesia, entiende que se escribiría de nosotros, nosotros somos ese período final de la Iglesia. Transmite eso a los jóvenes, los adolescentes, a los niños, que no se vayan del ámbito del Reino, que nada te hará daño, ni serpiente ni escorpión, ni nada. Esa gente le creyó eso a Dios y lo vivió así. Jesús el carpintero era un hombre hablándole a hombres, diciéndoles: nada te hará daño.

Camina de esa manera, con esa autoridad, y con tu postura, se van los demonios, porque dicen, »este no se va a salir de en medio, así que mejor me voy y me voy a mover con aquel». Se debe establecer un ambiente majestuoso, se tiene que hablar con grandeza, tener un sentido histórico.

Que la gente entienda que cuando tú les hablas, ellos vean en ti grandeza, liderazgo, modelo, que ellos se sientan grandes. Que nuestros hijos se sientan parte de una vida diferente, que no se sientan cristianos porque nacieron en medio de nosotros, sino que sea algo que emana de ellos, que no hay que hacerles acordar cuando salen a la calle.

No como fue con nosotros o con las generaciones anteriores. Uno quiere tener control sobre ellos, pero tiene que haber eso que salga de ellos, debemos ayudarles a que tengan una experiencia, en lugar de que se mantengan quietos.

 Principio Nº 8. – Mantener la burocracia controlada al mínimo.

Esto indica que cuanta menos gente a salarios tengas es mejor.  La Idea de gerencia es mantener la fuerza de la gente en el piso, la fuerza mayor de la gente es la ayuda voluntaria. No la gente a salario. Se debe crear responsabilidad personal para el éxito.

Que la gente sienta que si ganan, ganaron todos, que si pierden todos somos responsables. Juan 14:12, »más grandes cosas harás tú que yo». Mantén la fuerza en el piso, yo siempre les estoy diciendo eso, ustedes tienen que ir más lejos que yo.

Ustedes van a ser mayores que yo, porque van a saber lo mío y lo suyo. Tienen que saber el doble. Jesús trabajó tres años, la Iglesia lleva trabajando 2000. Que todo el mundo sienta contabilidad personal por los logros de la Iglesia, que nadie diga mira lo que hicieron, o lo que hice, sino que siempre sea, »mira lo que hemos logrado».

De alguna manera tenemos que abrazar la Iglesia entera. Y los que están aquí, que algunos son líderes porque son un poco más entendidos y no por participación de posición, actívate y hala a la gente por la oreja y dile, ‘‘¡eh, yo estoy aquí y sé hacer esto, yo quiero que tú también lo hagas!». No esperen a que el pastor. . . esto era antes cuando el pastor hacía todo.

 Principio Nº 9. – Desarrolla la dinámica de operación de equipo.

Eclesiastés 4:9-12, es todo un decreto, que no se rompe fácilmente. Levítico 26:8, Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. 

Esto se transforma en una relación de 5 a 1, esto le da valor a la virtud de la unidad. ¿Por qué? Porque 5 echan a 100, pero 100 a 10.000. Porque 5×100=500; 100×100=10.000  la relación entonces es 500 separados de a cinco echan a correr a 10.000, pero 100 juntos echan a correr 10.000.

En esto está el principio de la unidad. Por eso tenemos que trabajar en equipo. La mejor forma que yo encuentro de hacer eso es eligiéndolos. Tú, tú, y tú, tengo un trabajo para ustedes, enseguida se animan y lo hace.

Estábamos acostumbrados  a que se decía, ‘‘¿quién va a venir el sábado para romper el piso de la Iglesia, o pintar las paredes?» Y solo te aparecen tres. En el momento que se pidió, quizá el corazón de 25 salto diciendo »yo vengo», pero solo aparecen tres.

Esto es porque el sábado a uno le apareció un compromiso a otro, tal otra cosa y es que todavía no es la prioridad en su mente, por eso vinieron tres que les ha caído el 20 un poco más. Por eso es mejor elegirlos, llamarlo y encomendarles, »mira tengo este proyecto, yo sé que ustedes son los que lo pueden hacer. . .»

Principio Nº 10. – Énfasis en innovación de sistema.

El sistema es el ministerio, las actividades es el medio de trabajo y le producto es la gente. Recuerda que somos flexibles, que la visión es flexible de acuerdo a la perspectiva y lo que entendemos. Entonces el ministerio no puede ser algo cristalizado, ya tenemos la infraestructura, ya tenemos el curriculum, no, empezamos por ahí pero siempre estamos poniendo páginas nuevas al libro, estamos mejorando siempre.

Tiene que haber siempre algo novedoso. Que la iglesia pueda percibir algo nuevo cada vez. Algo nuevo todo el tiempo. No es que seamos cambiantes y no tengamos estabilidad, sino las cosas en las que se puede cambiar, hay que ser novedoso, en las que no son cambiantes, pues manténganlas como deben ser.

Lo que ocurre es que la iglesia no está acostumbrada a trabajar alrededor de una visión, es decir, la gente se inventa cualquier cosa y se entretiene con eso, como si fuera un club. Pero trabajar para otro que es invisible es otra onda.

Principio Nº 11. – Necesidad absoluta de trabajar con la visión dada.

(Juan 5: 17) = Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.  Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios. 

Recuerden que el que levanta algo que es diferente a la visión es un Absalón, con la visión dada. Al decir que eres hijo de alguien, te estás igualando a ese alguien, Él no dijo que era igual al Padre, dijo que Dios era el Padre, por eso lo acusaban de ser igual a Dios.

Esto te dice que en la mentalidad judía, ser hijo de alguien es ser igual. Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.

La visión tiene que ser igual en todos los departamentos de la Iglesia, no se pueden hacer diferentes, debe hacerse igual. Con el mismo carácter, con la misma excelencia, con la misma disciplina, no puede haber alguien que está exageradamente distinto que el resto de la cultura de la Iglesia. Tiene que haber un mismo sabor en todo lugar la camisa tiene que quedarme bien en todos los departamentos. Tiene que haber esa constancia.

Nota que debe haber una constante, en Jn. 15:5, dice: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hace. Lo leímos de esta manera, que si produces te voy a cortar y te voy a podar para que produzcas más, esto quiere decir que te voy a tratar más fuerte que a los demás, para que produzcas más.

Podar una planta es cortar donde hay menos fluir para cambiar la dirección de la vida. Si estás produciendo, déjame que te corte este exceso, te voy a corregir para que esa energía se propague, no para que descanses. Es para que la energía te haga crecer por donde debes.

Al que hace se le va a poner un poco más de presión en algunas áreas, ¿y al que no hace que es lo que se le va a hacer? A ese se lo corta. Tiene que haber productividad. Se lo sienta en otro lado, se lo pone en otro lado, se lo abona, se lo incentiva, se lo pone a trabajar con otro. Se forma un grupo de discipulado.

Principio Nº 12. – Una mentalidad de éxito que niega factores externos.

Toda la iglesia tiene que mantener una mentalidad de éxito que niega factores externos. O sea, nada nos vence. Ese es el epicentro, ser firme. Nada nos vence. Mateo 13:33, Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Daniel 2:34-35, 44-45. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Más la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra. 

Allí nos habla de la roca que cae cortada sin manos, la pequeña roca entra en la tierra y todos los reinos se quieren apoderar de ella, pero sigue dando vueltas hasta que se queda con toda la tierra y se convierte en un monte.

La semilla de mostaza que se siembra y se convierte en un árbol muy grande. Nada detiene al Reino. La semilla del Reino es la única que desatendida y aún le caigas a patadas, crece. La metes en una esquina y termina leudando todo. No se detiene.

 

 

 

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junio 1, 2015 Néstor Martínez