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Si es un Reino, Tiene Leyes

Creo que en la estructura bi-dimensional que Dios ha creado, la figura de Adán salta y resalta por sobre muchas otras con una validez importante. Nadie puede desconocer lo que él era y tampoco nadie puede evitar darse cuenta por qué era tan codiciable lo que él era. No sólo lo que él había recibido, sino lo que él era. Obviamente que fue el pecado el que causó la separación entre el área espiritual y la natural de Adán. Eso provocó que su alma quedara afectada y reducida por el pecado. Así fue como Adán quedó. Un cuerpo que se iba deteriorando, un espíritu incapaz de soltar todo lo que tenía en su ser como creación de naturaleza divina y un alma sometida por el poder del pecado.

Eso trajo severas y profundas consecuencias. El espíritu de Adán fue quedando paulatina y progresivamente sin gloria. Cuidado, porque el concepto de gloria es bastante complicado. Asumo que, si alguien me lo pidiera con detalle y aclaraciones al margen, debería pensarlo un momento. Para mí, no es un concepto sencillo de explicar. Y no creo ser el único. Es muy difícil hablar de la gloria si no se la experimentado nunca en nada. Nadie puede contarte qué se siente cuando caes en un paracaídas, si nunca se lanzó en paracaídas, ¿Entiendes? Lo que te estoy queriendo decir es que si no podemos definir a la gloria es sencillamente porque no la hemos visto. El día que nosotros tengamos la experiencia de sumergirnos en la gloria de Dios, te puedo asegurar que de allí en más no vamos a querer otra cosa en esta existencia.

El espíritu de Adán queda desprovisto de gloria. A eso lo explica Pablo. Pablo dice que básicamente hemos sido destituidos de esos sitiales. Esa es la palabra que él utiliza en su carta a los Romanos. La palabra destituir en griego es justereo y se traduce como algo o alguien que estaba en lo más alto, de pronto termina estando en lo más bajo. Algo así como éxito, fama y declinación y olvido. Y a eso lo podemos ver cuando él se atemoriza o preocupa mucho cuando se ve desnudo, ¿Recuerdas? Pregunto. ¿Cuál podía ser el problema de verse desnudo en un lugar donde no había nadie de quien sentir vergüenza? Además, aunque hubiera estado vestido con pieles, ¿Me vas a decir que Adán no se había visto nunca antes así? ¿Cuál era su problema, entonces? Lo que nadie ha dicho es que antes de la caída Adán estaba vestido con un tremendo nivel de gloria, y que al perder eso se siente mucho más que desnudo. Ah, eso es otra cosa.

Esto, a nosotros, seres incorporados a los tiempos digitales y con acceso a corto lapso a la famosa y dudosa IA, Inteligencia Artificial, nos cuesta mucho entenderlo por una sencilla razón: nunca hemos sido vestidos con gloria. Jesús mismo en su momento de crisis le clama al Padre que le devuelva la gloria que tenía antes. No tienes que ser demasiado inteligente o brillan te en la comprensión de texto bíblico, para darte cuenta que tiene que ser algo maravilloso, para que todos coincidan en desearlo así. El caso es que el alma de Adán queda sujeta a servidumbre de inmediato. En cambio, esta pérdida de la gloria de Adán es gradual. Generación tras generación, en el ser espiritual del hombre empieza a dormirse. Gradualmente, su espíritu se fue durmiendo, durmiendo y durmiendo.

Y si te parece que todo esto no alcanza para tomar justa dimensión de lo que estamos hablando, está el caso de David. Tremendo su espíritu. Un hombre extraordinario. Es casi casi el Superman del Antiguo Testamento. Tenía un nivel y un grado de revelación que así, desde aquí y a la distancia, cuesta muchísimo entender. El no provenía de una casta sacerdotal, de hecho, él era un simple pastor. Y no pastor de iglesia evangélica, ¡Pastor de ovejas reales! Me pregunto si alguien, hoy, consideraría como brillante la mente de alguien que se dedique a ese trabajo. Como sería de simple y vulgar, que ni siquiera su padre recordaba por donde andaba y haciendo qué cosa. Nadie le prestó demasiada atención hasta que llegó a lo que llegó. Tenía un dominio sobre la música realmente asombroso. Ejecutó una tremenda y absoluta reforma sobre la adoración cuando llegó a rey. Llegó a ver cosas que ninguno de nosotros, por estudioso que sea, puede explicar con claridad y mucho menos imaginar.

Llegó a tener tanta calidad y volumen de revelación, que en un momento dado busca reproducir aquí en la tierra sonidos que había escuchado en los cielos. De hecho, no pudo porque no encontró instrumentos para hacer eso. ¿Qué crees que hizo? Los inventó. Simplemente con leer sus salmos vas a darte cuenta que este hombre se movía en un ámbito distinto. Sin irnos demasiado por las ramas, tienes la prueba de los planos que le deja a Salomón para que edifique el templo. Esos documentos reflejaban lo que él y no otro, había visto en el mundo espiritual. Exactamente lo mismo que anteriormente había visto y hecho Moisés. Allí es cuando en el salmo 51 dice que en pecado lo concibió su madre. Es porque entiende que no todo su ser puede ser usado como debería serlo.

Hay una parte de su ser que está dormida, porque fue afectada por el pecado mismo en el que él nació. Su alma está sujeta a servidumbre. La única oportunidad en la que él no está haciendo lo que debe hacer, se mete en problemas. El debería estar en la guerra y, en lugar de eso, está descansando. David era una persona sobrenatural, eso es indiscutible. Y pese a todo lo que el melodrama legalista pueda censurarle, (Obviamente, yo no lo justifico ni absuelvo), creo que no son ni serán demasiados los que escuchen a Dios decir que tienen un corazón conforme al suyo. Pese a todo lo excelente de su personalidad, es evidente que ya no tenía todas las facultades que Adán tuvo. ¡Qué alianza poderosa hubiese sido la de Adán antes de caer y David!  Pero no te aflijas por eso, tú tienes a Cristo, y es lo mismo.

Ahora bien; ¿Qué pasa con el cuerpo de Adán? Vuelve al polvo al morir. Eso es lo que pasa cuando él peca. Su espíritu va perdiendo paulatinamente la gloria de Dios. Por lo tanto, todos los sentidos espirituales que él tenía se van adormeciendo, generación tras generación hasta llegar al hoy. Su alma quedó inmediatamente sujetada por el poder de las tinieblas y tuvo miedo, se escondió y actuó tontamente. Esas consecuencias, inevitablemente van a afectar todo lo que sale del alma de Adán. De la mente sale la cultura, la ciencia y la filosofía, y como eso está dentro de la parte almática del hombre en la interpretación tradicional, afecta. Pero también la cultura, porque de allí se nos deriva la palabra culto, a lo que hay que sumarle la mal llamada ciencia y la filosofía, ¿Por qué? Porque esa unción que viene de la diosa Sofía, diosa de la sabiduría, es lisa y llanamente, la expresión de una mente caída.

Lo que estoy intentando decirte, es que la voluntad fue tomada por las tinieblas. Y tú sabes que de la voluntad salen los diseños políticos y el tipo de gobierno de las naciones. Está el prototipo del gobernante Nimrod, que es como dibujar a un tirano. Su nombre mismo significa rebeldía. Es un ser definitivamente despreciable, en cuyo interior se gesta la misma intención que Lucero tenía: “Subiré y estaré allá”. Ocupar una posición por efecto de la manipulación. ¿Nunca has visto esto durante tu vida eclesiástica? De hecho, no me olvidaré que las emociones también son afectadas. Es de las emociones de donde nosotros derivamos el ocultismo, que es ejercer el poder necesario para dominar la voluntad de otro. Y, por último, los modelos económicos. Eso también sale del corazón. Y todo lo que el hombre crea a partir de eso, es adulterado.

Ahora bien; el hombre, en esa condición, es como que nace con un espíritu adormecido, con un alma tomada por el diablo y con un cuerpo destinado a perecer. Y allí es donde Jesús lo encuentra. Y lo que Jesús va a hacer, es simplemente ejecutar un proceso para revertir la caída, y para llevarlo nuevamente al punto de la glorificación. Yo creo que en este tiempo estamos inmersos en el proceso de revertir la caída. Si tenemos una familia creyente normal, nuestros hijos van a ser mucho más simpáticos, agradables y bien recibidos que nosotros, y que van a poder llegar mucho más lejos que lo que nosotros hemos llegado. Aunque lo cierto es que, muchos de nosotros, adultos mayores ya, fuimos parte de la generación bisagra, es decir, los primeros creyentes de una familia.

Así es que, como te podrás imaginar, empezamos con algunas desventajas. Una herencia. Católica, animista, gnóstica, la que fuera. Pero nuestros hijos nacieron con otro chip espiritual y seguirán naciendo en otra esfera. Algunos de mis hijos no supieron hasta bastante grandes lo que era una misa. Mi pobre abuela, me los hubiera desterrado a Siberia sólo por decir eso. Ni te cuento cual hubiera sido la sentencia si hubiese escuchado cuando dijeron que eso era un lugar y una cosa bien feúcha, tirando a oscura y con aroma a siniestro. Lo mejor que pude decir es que después de todo, de allí nos sacó el Señor. Y mal o bien, allí también comenzamos a pronunciar su nombre en idioma argento: Dios. Y si bien nuestros hijos tienen todas las posibilidades de llegar más lejos que nosotros, también hay que añadir que se está produciendo un cambio genético global.

Y aquí es donde tengo que decirte que hay dos reinos que se han levantado para que la caída de Adán se establezca en todas las generaciones. Entonces viene Jesús, y Él sabe algo que nosotros recién estamos descubriendo ahora. Que la única manera de vencer a un reino, es pertenecer al otro Reino. Guerra de tres simple: lo único que vence a un reino es otro Reino. Entonces Jesús viene y su tema de conversación siempre es el mismo: El Reino de los Cielos se ha acercado.  Él dice: Yo he venido a traer de regreso el Reino. ¿Qué Reino? El que se separó de todos nosotros por causa del pecado de Adán. Pecado siempre es separación, recuérdalo siempre, muy especialmente en esos tiempos en que… ¿Me entiendes?  Por eso, Él nos invita a sumarnos a Su Reino, para poder ser efectivos en Su administración sobre esta creación.

Y esto, supongo que ni siquiera sería necesario decirlo, pero lo digo por si alguien todavía lo ignora: no se hace de manera intelectual, sino que es asunto de estar o no estar. Mira Colosenses 1:13: el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, Nos ha trasladado de un reino a otro reino. Creo que en este tiempo tú puedes estar entendiendo algo que hasta aquí te tiene que haber preocupado, y es el por qué razón, si somos salvos, santos y más que vencedores, es que tenemos tantos problemas. Si tú te lees la Biblia en alguna de sus versiones más antiguas, por ejemplo, las del año 1600 o por allí, vas a ver que, en algunas de ellas, en lugar de decir salvación, allí dice salud. ¿Por qué? Porque, así como ninguno de nosotros puede aceptar y permitir, y Dios tampoco, a un alcohólico cristiano, tampoco se podría concebir un enfermo cristiano. Y no te estoy diciendo algo que se esté haciendo mal, estoy hablando de una asignatura pendiente en guerra por parte de casi todo el pueblo.

Escúchame. En sintonía divina y según Dios entiende y quiere las cosas, es tan anormal decir ese cristiano está enfermo, como decir ese cristiano está borracho. ¿Por qué? Porque esto tiene que ver con la visión de lo que el Reino es. Pero también aquí entra el elemento pobreza. ¿Qué ocurre cuando un cristiano, y quizás hasta un líder, no tiene dinero? Hay una ley que se llama Ley de Gravedad. Esa ley dice que cuando dejamos caer un objeto que es masa, indefectiblemente ese objeto se va a dirigir al centro de la tierra. Ya sea una delgada lámina de papel como un hierro macizo, van a caer igual. En todo caso, la proporción de la masa tendrá incidencia en la velocidad de la caída, pero caerse todos por igual. No importa, la cosa es que hay una ley y esa ley no es afectada, no cambia. Si te arrojas desde el pináculo del templo, muy difícilmente vengan ángeles a salvarte. Has desafiado una de las leyes de Dios, la de gravedad. ¿O me vas a decir que a esa ley la inventó el diablo?

No te olvides que hay leyes y principios que rigen toda la creación. Hay leyes y principios que rigen el reino natural. El ejemplo que te di de la ley de la gravedad, por ejemplo, esa es una ley que rige en el mundo natural. La pregunta del millón, entonces, es: ¿Hay leyes en el mundo espiritual? ¡Claro que las hay! Y no me estoy refiriendo a las 613 leyes de Moisés, nada que ver. De lo que te estoy hablando es de leyes distintas. Y te doy una idea de una ley del Reino espiritual. El que quiera recibir, tendrá que dar. Obviamente, eso rompe con todo el sentido común. Porque seguro que va a salir alguien que te dirá que no, que estás equivocado, que si necesitas algo tienes que recibir. No, si necesitas algo, tienes que dar.  Porque al que menos tiene, aun lo poco que tiene, se le quitará.

El que todavía crea que Dios era de izquierda, bueno, aquí tiene la prueba que no lo era. Ojo: tampoco es de derecha, ¿Eh? Es Dios, nunca lo rebajes a otra cosa. Y esto no es palabrerío, Jesús se movía en leyes y alternaba por igual con todas las franjas sociales de su pueblo. Las doce parábolas del Reino que Jesús enseña a sus discípulos y a todos los que se cruzaron con Él, les dice que deben aprender a interactuar con las leyes del Reino. Un ejemplo: ¿Está alguno de vosotros enfermo? Llamen a los ancianos, únjalo con aceite, y la oración de fe sanará al enfermo. Y cuidado, porque a esto lo está escribiendo Santiago, que era el más judaizante del equipo. ¿Entiendes? Muéstrame un ejemplo en donde Jesús haya usado aceite para sanar. No hay. ¡Pero sus discípulos lo hacían! Si, pero Él no lo hacía.

¿Pero no deberían haberlo aprendido de él? No, porque el uso del aceite era parte de la ministración que ya tenía mucha gente en esa época. De la misma manera en que el bautismo no fue de ninguna manera invento de Jesús. Eran muchos los que bautizaban. Por eso preguntaban: ¿Por quién bautizas tú? ¿Y qué es lo que entonces hace Santiago? Nos vuelve a llevar al símbolo. ¿Entonces no debemos leer Santiago? ¡No! ¡Déjalo allí! Es verdad que no se llevan muy bien Gálatas y Santiago, pero déjalos allí. Por algo están. Dios hace funcionar eso, tal como está. Entonces ocurre que alguien viene y te dice: Necesito orar por un enfermo, ¡Dame aceite! Ok, te lo doy, pero…es la oración de fe, no es el aceite. Esa es una ley. Es la oración de fe.

Alguien dijo, y con mucho tino, que la fe es un equivalente al dinero. ¡No te rías, no me he vuelto loco! ¿Por qué digo eso? Porque cuando tú vas a una tienda y quieres comprar algo, necesitas tener dinero. Tienes dinero, te llevas lo que quieras. No tienes dinero, no te llevas nada más que algunas sonrisas amables y algunos saludos formales. Cuando tú acudes al trono de la Gracia en búsqueda de algo, necesitas ese equivalente al dinero que se llama fe. Tienes fe, te llevas lo que quieras. No tienes fe, no te llevas nada. Y hablo de fe, no de presunción. Son muchos los cristianos que confunden lo uno con lo otro. Presunción es cuando tú dices: “Yo creo que Dios me va a dar lo que le pido” No. No es así como funciona. Porque no sé si tú sabes, que en el griego la palabra fe, no existe.

La palabra en griego es pistis, y pistis en ese idioma es un verbo que significa creer. Raro, porque ese verbo aquí podríamos conjugarlo: yo creo, tú crees, él cree. Pero Fe, no se puede conjugar. Creo que esa es una de las razones por las cuales es mucha la gente que no entiende lo que verdaderamente es la fe. Y nunca falta el teólogo del barrio que le dice casi con solemnidad: ¡Lee Hebreos 11, hermano! Ah, sí, ¿eh? ¿Y tú crees que Hebreos 11 se lee y se entiende de una? Por lo tanto, el diablo aprovecha eso y nos sigue sacando lo poco que tenemos. ¿Dónde voy con esto? A que hay una serie de elementos que no cuadran en el mundo espiritual. De hecho, nosotros no nos movemos en el mundo espiritual de la manera que podríamos. Escuché a alguien hablar de la promoción que algunos brujos hacen en la prensa. Ofrecen, por ejemplo, traerte de regreso en tres días al marido, la esposa, la novia o el novio que se fue con otro. ¡En tres días aseguran que te lo traen!

Mi duda siempre fue: pueden ser algunos engañadores que se aprovechan de la desgracia ajena, pero… ¿En todos los casos? ¿No habrá algunos que, en efecto, pueden conseguir eso en ese lapso? ¿Por qué te lo aseguran con tanta certeza? ¿Y por qué la gente les cree y va a verlos? Y aquí viene la otra. ¿Cuántos casos de mujeres orando para que vuelva un marido infiel que se les fue durante años y años y no pasó nada? Después de ver estos ejemplos, te pregunto. A primera vista, ¿Quién de los dos tiene más poder? ¿El brujo o la iglesia entera? ¡El brujo sólo mueve un cigarro o un mazo de naipes! La iglesia tiene biblia, pastor, hermanos. ¿Sabes cuál es la respuesta? Que los hijos de las tinieblas entienden cómo funcionan las tinieblas, mientras que los hijos de la luz no entienden cómo funciona la luz.

Eso solamente te resume todo un arsenal de conceptos. Vas a un brujo porque te duele un pie y te dice que salgas y busques una lagartija viva y se la lleves. Y lo haces y el muy brujo te sana. Vas a la iglesia por lo mismo y sale alguien que te dice que vamos a ver si es la voluntad de Dios que te sanes. ¡Mejor no ores! ¡Pero hermano, eso es brujería! Obvio, ya sé que eso es brujería, no lo hagas. Lo que te quiero mostrar es el nivel de audacia que tienen las tinieblas con una pequeña dosis de poder, mientras que nosotros, que lo tenemos a todo ese poder completo, seguimos inmersos en una timidez muy parecida a la incredulidad. Después, cuando en nuestro ambiente no sucede nada, nos ponemos a inventar cualquier cosa y hasta fabricar teologías falsas. La gran verdad es que, en mayoría, los cristianos no han entendido las leyes del Reino.

¿Qué es lo que necesitamos, entonces? Conocer a fondo las leyes del Reino. A las naturales ya nos las han enseñado. Como operan las finanzas en el Reino. Como funciona la sanidad física en el Reino. Como se mueve la adoración en el Reino. Escucha, no estoy inventando ninguna doctrina nueva. No te estoy presentando ningún evangelio nuevo. ¡¡De eso vino a hablar Jesús a la tierra!! ¡Él nunca les habló a sus discípulos de otra cosa que no fuera del Reino! Él les empezaba a explicar cosas que los discípulos no entendían. Y quiero decirte que, a los doce años de edad, un niño judío ya conocía mínimamente el pentateuco, lo que se llama la Torá, ¡De memoria! ¿Entiendes? ¡Él no vino a decirle lo que la Biblia decía! El vino a revelar la realidad.

Nosotros nacimos en un reino que no es el de Dios, y Jesús vino para introducirnos en él. De hecho, que ese proceso de traslado es doloroso. Cuando pasas de un reino al otro, todo parece derrumbarse. Y ahí siempre sale alguno que te asegura que eso es porque Dios te está probando. ¿Ah, si? ¡Claro! ¿Cómo no me di cuenta antes? Cualquiera sabe que Dios no me conocía, por eso me prueba… De hecho, moverse en el mundo espiritual no es un asunto de fe, como muchos creen y enseñan, sino de revelación. ¿Y sabes cuál es una de las llaves de la revelación, sino la principal? Dar. Mientras más das, más recibes. Das espiritual y material, recibes lo mismo. Eso es de lo que Pablo habla en Romanos 1. Lo único gratis en el mundo espiritual es la salvación, todo lo demás, cuesta. Y cuesta mucho.

Hay una sentencia que es muy atinada para este caso. No basta con hacer lo correcto, hay que hacerlo correctamente. Hay muchas leyes en el mundo espiritual, y casa vez que por revelación conocemos alguna nueva, no podemos dejar de sorprendernos. Es que apenas estamos arañando la superficie, y nosotros nos habíamos pensado que estábamos en las alturas celestiales. Apenas estamos sacando la cabeza fuera del agua.

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mayo 19, 2024 Néstor Martínez