Estudios » Crecimiento

¿Seguiremos la Ruta?

Indudablemente, esta es una época en la que casi a nivel de vorágine vertiginosa, una serie de cosas que teníamos casi cristalizadas, han comenzando a moverse, a cambiar, a modificarse y, en casos, hasta a pasar a un estado absolutamente inverso u opuesto al que evidenciaban anteriormente. La vida espiritual, la Palabra de Dios si quieres que te lo diga así, si bien está escrito e inamovible que jamás cambiará una jota ni una tilde de lo escrito, sí encontrará elementos más que suficientes para examinar y replantear una serie de cosas que por años hemos estado aprendiendo de una cierta y determinada manera. Cuidado, nadie podrá salir a decirte que han cambiado las cosas y que ahora Dios dice que el pecado no le preocupa y que puedes pecar cuanto se te dé la gana. Ni lo sueñes. No son esos cambios los que están apareciendo, pero sí algunos otros que, aunque cueste incorporarlos, terminan bendiciendo nuestras vidas.

Éxodo 3: 1 = Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. (2)  Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. (3)  Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. (4) Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. (5)  Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

(6)  Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. (7)  Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, (8)  y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. (9)  El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. (10)  Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

 (11)  Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? (12) Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte. (13)  Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? (14)  Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. 

Tengo una pregunta que surge casi automáticamente después de esta lectura. ¿Por qué se nos enseña que el nombre de Dios no se puede decir o que es innombrable? A todas luces es más que evidente que esa teoría no es cierta. La respuesta siempre está en la Biblia, pero afrontamos un problema. Con muchas cuestiones teológicas, en lugar de darle curso a la palabra de Dios, opinamos. Y esto no cabe, porque Dios ya opinó. Tú, sólo créelo. En Éxodo 3, está el relato de la zarza ardiente. Dice que el Angel de Jehová se aparece como zarza ardiente. Y aquí se nos presenta otra duda en forma de pregunta. Ese ángel en forma de zarza ardiente, ¿Qué era? ¿Era Dios Padre, Dios Hijo o Dios Espíritu Santo?

Parecería que lo más atinado para responder, sería que era su Espíritu, ¿Verdad? Sin embargo, el verso 6 es contundente. Dice: Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. ¡Bueno! Aquí ya no parece ser el Espíritu, sino el propio Dios Padre. Hay palabra que dice que sólo podrás mirar sus espaldas. Pero otra nos dice que Dios le dijo que hablaría con Él cara cara. Sin embargo se nos dice que es imposible ver a Dios y quedar vivo para contarlo. ¿Y entonces? La respuesta es imposible de dar. Mira este pasaje de Éxodo 33:18-23, cuando Moisés habla con Jehová.

Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro. Esto, si quieres llevarlo a un hoy más…entendible, puedes llevarlo a lo que dice Juan 14:8-9: Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Hay un punto aquí que siempre nos ha costado bastante entender, acepar y, por lógica consecuencia, creer y enseñar. Nosotros creemos en una trinidad intercambiable, y no lo es. Imaginamos a Dios como un anciano de larga barba blanca, que es como los dibujantes y pintores lo han plasmado, sin darnos cuenta que nunca podría ser un anciano alguien que es nada menos que eterno. Imaginamos al Hijo como un pobre hombre sufriente colgado de una cruz y al Espíritu Santo como una blanca paloma sobrevolando un río. Escúchame: fuiste creado con una mente inteligente para que la uses, salvo para cuestionar a Dios, para cualquier otra cosa que se lo merezca- ¿De verdad vas a seguir creyendo eso? ¿Nunca te aparecerá en esa mente una idea de que esto no es ni fue tan así, y que detrás de todo eso que llamamos trinidad, hay otras cosas que no son las que nos enseñaron de pequeños?

El problema es que, -y esto no es ni ofensa ni crítica, es descripción-, nuestro cristianismo de hoy, al menos en sus bases y su esencia, en gran mayoría proviene del catolicismo romano. ¿Alguien tiene dudas de que muchas de las cosas que hemos visto hacer dentro de iglesias evangélicas, son una copia modificada y bíblicamente adaptada de algo que se hace o se hacía en los altares del catolicismo? Esto que te voy a decir es real, porque es historia, no doctrina u opinión. Martín Lutero era católico. Calvino era católico. Y se separan. El catolicismo fue fundado en el año 325. Y el cristianismo de hoy viene separado de un cordón umbilical romano. Por eso seguimos celebrando el domingo y todas esas cosas que todos sabemos de donde provienen.

De hecho, no hace falta ser un teólogo o un experto para darte cuenta que el cristianismo es trinitario. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Entonces la pregunta, es: ¿Existe la Trinidad? La respuesta es: absolutamente sí. Ahí va la otra pregunta como consecuencia popular de esta: ¿Entonces Dios es trinitario? Absolutamente no. ¡Auch! ¿Cómo es eso? Volvamos atrás. ¿Quién es el que está en la zarza ardiente? ¡Dios! ¡Es Dios! Y en el susurro apacible que escucha Elías, ¿Quién es? Dios. El problema radica en que la trinidad, es limitante. La Trinidad de Dios es limitante, Porque, o es el Padre, o es el Hijo, o es el Espíritu Santo. ES como que no te dejan espacio para absolutamente nada más.

Pero, la realidad palpable, por fuera de toda doctrina, nos muestra que en el Antiguo Testamento, era Dios Padre por sobre todos. Él cubría todos los espacios, los huecos. Llenaba todos los vacíos, hablaba todas las palabras y escuchaba y respondía todas las oraciones. Luego, en el Nuevo Testamento, vemos al Hijo, Jesús, el Cristo, que convive entre nosotros. Que habla, camina, duerme, come y hasta se toma una copa de vino con nosotros. Y, finalmente, cuando llega el Espíritu Santo, es para introducirse nada menos que dentro de nosotros. Dice el Libro de los Hechos, con referencia al Pentecostés, capítulo 2 y verso 4: Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Piensa un momento. Si en un momento dado eres lleno del Espíritu Santo de Dios. ¿En qué lugar de tu ser penetra ese Espíritu divino para llenarte? En tu espíritu humano, ese que te fue soplado en el momento de tu gestación. ¿Y eso dónde está? En tu ser interior. Por lo tanto, el Espíritu Santo nos fue dado para que se introduzca dentro de nuestro ser interior. No Dios Padre, no el Hijo, pero sí el Espíritu. Allí es donde tal vez te surge la pregunta: ¿Pero no dice la palabra que yo debo estar EN Cristo? ¡Claro! Pero eso no significa que Él esté dentro tuyo, en tu interior, sino que tú estás dentro de su inmensa capacidad de recepción. Sólo muriendo a tu carne puedes estar allí.

En cambio, el Espíritu Santo puede llenarte y hasta usarte grandemente, aunque momentáneamente no estés en clara sintonía con el Padre y el Hijo. ¡Es por gracia! Sólo un problema. No es importante que Dios te use, es importante y clave que Dios te apruebe. En la biblia encontramos muchas historias de hombres que fueron usados grandemente, pero que por sus testimonios de vida, no tenemos mucha certeza de que hayan sido finalmente aprobados. Pero la trinidad está y es palpable. No están en el mismo tiempo, pero sí en diferente expresión. ¿Quieres un ejemplo sencillo? Junta tus dedos índice, mayor y anular. Obsérvalos de perfil. ¿Cuántos dedos ves? Uno, el índice, los otros están ocultos.

Ahora gíralos, ¿Cuántos ves? ¡Tres! Son tres, pero en un cierto momento sólo veo uno. Pero siguen siendo tres. Y luego tienes al viejo ejemplo del huevo. Tiene una cáscara, que es sólida y blanca y no es comestible. Tiene una clara, que es ese líquido incoloro que sí puede consumirse mezclado con otros elementos. Y, finalmente, tiene una yema, que es un poco más pastosa, amarilla y se puede comer directamente y es muy rica y nutritiva. Son tres cualidades distintas y hasta con un sabor distinto si la pruebas. Pero es un solo huevo. Parece tonto y hasta irrespetuoso, pero conozco a mucha gente que lo entendió con este modelo. Lo más correcto que encuentro es decirte que la Trinidad, es la multiforme forma de Dios de expresarse.

Que tiene que ver con la multiforme Gracia de Dios. Porque, en aquella zarza ardiente, ya no cabe conjeturar si estaba el Padre, el Hijo o el Espíritu. ¡Está Dios! ¡Es como a Él se le da la gana! ¿Tanto trabajo nos cuesta a los hombres entender que Dios es Soberano? Fíjate la otra. ¿Cómo representan al Espíritu Santo? ¡Como una paloma! Está bien, no hay problemas, una paloma es suave, es dulce, es tierna y, si es blanca, es un excelente símbolo de pureza… ¡Pero Dios no es una paloma! Nuestra mentalidad trinitaria lo limita. Dios se puede presentar como a Él le dé la gana, incluso como ángel, aunque no sea un ángel propiamente dicho, porque son creación suya.

Y la más impactante. Cuando en Éxodo 3:14 que leímos al principio, Él le dice a Moisés que su nombre es Yo Soy el que Soy, eso es una mala traducción. Yo escuché esto de labios de una persona sin ninguna formación teológica ni prestigio evangélico alguno. En lugar de sonreírme con cierta compasión no exenta de vanidad, elegí irme a los originales y ver qué había de razón o no en esa afirmación. Encontré que la palabra original es jayá. Fonéticamente suena igual, y no se traduce como Soy, sino como Será o Seré. Porque fíjate que decir que Dios es Yo Soy el que Soy, habla solamente del hoy, pero decirlo correctamente, Yo seré el que seré, habla de siempre, de eternidad, de infinito. ¿Es o no es más coherente? ¡Ay monjes míos!

Después tienes esa especie de destraba lenguas que Juan escribe en el primer capítulo de su evangelio. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. A ver; la palabra Verbo, en arameo, no en griego, en arameo, es memrá. Y la memrá, es la acción física de Dios. No es la presencia, es la acción física. Cuando habla de un brazo extendido, habla de la memrá, de una acción física de Dios. Dios, físicamente se presenta. Y no sólo con Jesús. Porque Jesús se presenta cuando nace. Pero desde Génesis 3, Dios está caminando en el jardín. ¿Cómo que caminando en el jardín si Dios es Espíritu? Un Espíritu es etéreo, vuela en todo caso, ¡Pero no camina! ¿O vas a decirme que Dios tiene pies? Sí, Dios tiene pies.

Examina. Estudia. Escudriña. Génesis 3: 8-10 = Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Oyeron la voz de Dios. Dios tiene una voz audible. ¿Siempre? No, como él lo estime conveniente. Yo he tenido algunos mensajes que vienen de Él, pero con voz audible, una sola vez, por un hecho puntual para un tema personal de ese momento. ¿Y qué dice que hacía Dios cuando ellos oyeron su voz? Dice que se paseaba en el huerto.

Esta palabra que fue traducida como “paseaba”, y que fue interpretada por mucho tiempo como una especie de vuelo etéreo de un Espíritu, tal como se lo define a Dios, es la palabra jalák, que fonéticamente suena como jalaj. Y su traducción concreta es andar, aunque luego también se la deriva en ir, venir o…¡Caminar! Dime como haría alguien que no tiene pies, y que sólo es una entidad volátil y etérea para caminar. Dios tiene pies. Si quiere y le da la gana, se hace un trotecito junto contigo cuando sales a trotar para bajar peso o como entrenamiento por la mañana. Es el Dios de todos los universos, capaz de contener en su mano todas las galaxias existentes. Ámalo, obedécele, adóralo, pero no lo mistifiques innecesariamente porque luego te costará creer en Él a ti mismo. Es sobrenaturalmente natural.

Pero hermano…¡Es que a mí me enseñó un maestro excelente que Dios es Espíritu! ¡Claro que es Espíritu! Porque no estamos hablando de una cosa o la otra. Eso sería lo lógico conforme a la dimensión terrenal. Dios es Espíritu, pero puede hablar, cantar, caminar y hasta bailar si se le antoja y siente gozo por algo y desea sumarse a la celebración. ¿Te cuesta demasiado trabajo creer esto? Eso puede deberse a dos cosas: O no te lo he explicado con claridad o tú estás evaluando y midiendo a Dios con tu cinta métrica terrenal. ¡No funciona! Dios es Espíritu, pero puede manifestarse de otro modo cuando lo necesita por algo que Él determina como importante. ¡No lo limites a volar o andar de manera invisible! ¡Él hará lo que convenga a los intereses del Reino en cada ocasión!

Y después nos encontramos con algo que ya mencionamos en un trabajo anterior: el encono histórico, rozando el odio, que todavía existe entre una enorme cantidad de judíos y cristianos y viceversa. Ya fue explicado que el Catolicismo Romano, en la etapa de la llamada Inquisición, produjo verdaderas hecatombes entre el pueblo judío. Tanto que, para poder salvarse de ser masacrados, muchos judíos aceptaron convertirse al catolicismo, o cristianismo como se le llamaba, ya que todo esa andanada de crímenes se ejecutaban en el nombre de Jesús, ya que se acusaba a los judíos de haberlo crucificado. A esos judíos comenzaron a denominarlos cripto-judíos.

Y muchos huyeron a estas tierras americanas para poder salir de aquellas zonas más peligrosas para sus vidas. Dicen las estadísticas históricas que, adheridos a españoles o portugueses, la mayor parte de esas personas supuestamente convertidas en cristianas, vinieron a sitios como México, Brasil y Argentina, donde todavía hoy, habiendo recuperado sus identidades, conforman grandes comunidades judías que viven fuera de Israel. Lograron mimetizarse con esas poblaciones al punto de adoptar apellidos acorde a los lugares. Si bien no son todos, obviamente, una gran cantidad de ellos eligieron usar apellidos terminados en la letra “Z”, que significa árbol.

Por darte un ejemplo práctico, Pérez, sería traducido como “el árbol de la fruta”. Y así con una serie de apellidos de aparente procedencia española, que quedaron signados por esas presencias judaicas. Juárez y Ramírez entre otros. Reitero, no todos los Pérez serían cripto-judíos, pero muchos de ellos, sí. Habría que, en cada caso, efectuar un estudio genealógico individual y ver si existen o no esas raíces en cada caso puntual. De hecho, eso no solamente determinó ver a judíos viviendo en calidad de refugiados, sino también peleando duramente para salir de una pobreza que, por formación íntima y familiar, no admitían. Esa prédica constante hacia los hijos, fue moldeando en este pueblo un sentido de habilidad para los negocios que, en muchos lugares, los convirtieron en grandes fortunas con alto poder en los gobiernos democráticos elegidos.

Se los ha acusado de timadores, fraudulentos y explotadores. No doy fe en ninguna de estas acusaciones porque no he vivido ningún suceso personal que me amerite a expresarlo. De todos modos, en una época como esta donde, reitero, comienzan a sobreabundar los llamados judíos mesiánicos, si existieran dentro de esos grupos, hombres o mujeres que hubieran estafado, abusado o explotado a otra gente para enriquecerse, quiero creer que en el instante mismo de aceptar a Jesucristo como Señor de sus vidas, a pesar de hacerlo sin dejar de ser y sentirse judíos, habrán abandonado esas prácticas tal como debe hacerlo quien quiera que se convierta en parte del Reino de los Cielos por la cruz de Cristo. No da par mucho más el tema. Lo que queda, es un odio que, si me dejas decirlo, no cabe dentro del pueblo de Dios. Un cristiano permitiendo que un demonio de odio lo enceguezca y lo domine, no está correcto ni bien visto a los ojos de Dios. Dicho en palabras simples, es pecado. Y grave.

Año 2025. Cristianos y judíos divididos. ¿Funciona así? No. No se prevalece sobre un mundo incrédulo que nos odia y combate por igual. ¿No será tiempo de volver a leer a Pablo escribiendo a Roma? Romanos 15:1 = Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. ¿Quiénes son los débiles? Los hay en ambos lados. ¿Quiénes se agradan a ellos mismos? De ambos lados. ¿Funciona? No. (2) Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. ¿Entendiste? Nuestro deber es agradar a nuestro prójimo, sea quien sea. Eso no significa hacernos cómplices o ligarnos a ellos si no están donde deben. Pero ser desagradables, no. (3) Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Si Cristo no se agradó a sí mismo, ¿Quién de nosotros se cree superior para sí agradarse y presumir de estrella?

(4)  Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Es Pablo el que dice que las cosas que se escribieron antes son buenas. ¿Y entonces por qué se nos enseñó que no vale la pena leer el Antiguo Testamento y que todo pasa por el Nuevo? La palabra es el contexto total. (5) Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, (6) para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Que quede claro. Si un judío acepta genuinamente a Cristo como Salvador y Señor y cree que es el Mesías, estará en derecho de estar en un mismo sentir con nosotros. Pero tiene que ser genuino. Ellos…y también nosotros. (7) Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.

Aquí está el verso clave. Recibíos los unos a los otros, también como Cristo nos recibió. ¿Cómo nos recibió Jesús a nosotros, que en ese momento éramos gentiles? Con el mismo amor con que recibió a sus paisanos que deseaban creer en Él. A ver si soy claro. Nadie es dueño o propietario del nombre que está por sobre todo nombre, le diga Jesús o le diga Jeshúa. ¿Amén? (8) Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, (9) y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre. Dice Pablo, que Jesús vino a ser siervo de la circuncisión, esto es, del pueblo judío, para mostrarles la verdad de Dios, no para jugar a la sinagoga.

Y para confirmarles a esos judíos, todas las promesas hechas a sus padres. Pero añade que también vino para que los entonces llamados gentiles, o sea, no judíos, también pudieran glorificar a ese mismo Dios que era Su Padre. ¿Eres nacido en Israel? Eres judío y debes creer en el Dios de los judíos. Pero también en ese Hijo suyo enviado como Mesías que no fue recibido. ¿Eres nacido en otro lugar? Entonces eres creyente en Jesucristo y, por consecuencia, parte del Israel espiritual profetizado. (10) Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. ¿Qué dice? Que nosotros, esos gentiles, nos alegremos con su pueblo. ¿Y cual era su pueblo? El de Israel. Unos, residentes físicos. Otros, residentes espirituales. Pero dice que nos alegremos, no que nos dividamos o hagamos guerra.

(11)Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos. Todos los gentiles. Todo el planeta. Y todos los pueblos. Por igual. Sin supremacías vanidosas. (12) Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él. Jesús el Cristo rige a los gentiles. (13)  Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. ¿A quiénes? A todos los que crean en Jesús o en Jeshúa. Para otros no operará el Espíritu Santo, es evidente. (14) Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros. ¿A quienes llama hermanos Pablo? A los romanos gentiles y también a los judíos.

(15)  Mas os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada (16) para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo. Ofrenda. Una ofrenda no se devuelve ni se rechaza. Se incorpora. Pasa a formar parte del todo. (17)  Tengo, pues, de qué gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere. Gloriarse sólo en Cristo, no en nuestro Yo. (18)  Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, (19) con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo. (20) Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno.

Pablo salió a anunciar Su nombre a sus hermanos. Sus hermanos eran los romanos y los judíos. Pero luego extendió su ministerio y lo anunció también a sus hermanos gentiles. ¿Seguiremos esa ruta?

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

junio 15, 2025 Néstor Martínez