El error más habitual, y al mismo tiempo más grave que hoy por hoy se comete en las enseñanzas de la iglesia, es hacerle creer a la gente que la santidad es una especie de pluma que llega por el aire y, al descender sobre nuestra cabeza, determina lo esperado: la santidad.
Muy por el contrario y como sucede con muchas cosas relacionadas con el evangelio, la santidad es progresiva. No es usted santo de un momento a otro, está siendo santo. Por lo tanto, tiene pasos que indefectiblemente deberá usted caminar si desea llegar a ella.
(Levítico 17: 7)= Y nunca más sacrificarán sus sacrificios a los demonios, tras los cuales han fornicado; tendrán esto por estatuto perpetuo por sus edades.
Dios sabe que el hombre, en su desesperación por justificarse, tiene necesidad de sacrificar, pero le avisa que no debe hacerlo para los demonios, y que esto será ley perpetua (Para siempre, no se deroga jamás), por sus edades. La idolatría, ya sea antigua o moderna, sigue intentando sacrificar una vez más lo sacrificado.
(Verso 11)= Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.
Aquí se explica que la sangre es vida, y sacrificio implica cambiar una vida por otra. LA remisión, (La palabra es aphesis) denota liberación de la esclavitud, de la prisión; es una especie de despedida, un enviar lejos, obtener perdón, cancelar todo juicio o castigo u obligación o deuda.
El sacrificio, o la ofrenda de Caín desagradó a Dios porque fue vegetal, es decir: producto de su propio esfuerzo; en cambio la de Abel sí fue agradable porque fue de sangre, en obediencia a la voluntad de Dios.
(Levítico 18: 6)= Ningún varón se llegue, (Es decir: tenga relaciones sexuales), a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jehová.
Esto se refiere concretamente al incesto, algo que para muchos sólo es un flagelo de ciertas clases sociales marginales, pero que la experiencia recogida en la consejería pastoral indica que ni es tan antiguo y caducado, (Naturalmente, sigue ocurriendo), ni tampoco patrimonio de algún sector social determinado, sucede en todos, sin distinción.
(Verso 18)= No tomarás mujer juntamente con su hermana, para hacerla su rival, descubriendo su desnudez delante de ella en su vida.
Aquí se refiere a la bigamia, algo que en la antigüedad era bastante frecuente y acostumbrado, pero que en la actualidad no ha terminado como muchos suponen, sino que ha pasado a la clandestinidad cobijado debajo de un manto de simulación o hipocresía.
(Verso 19)= Y no llegarás a la mujer para descubrir su desnudez mientras esté en su impureza menstrual.
Mucho es lo que se ha hablado de este tema, íntimamente relacionado con la sexualidad dentro del matrimonio. LA ciencia, hoy día, ha declarado su posición y muchos la han aceptado y adoptado. Es evidente, que la ley divina apuntaba a una cuestión higiénica y, al mismo tiempo, rendir culto al dominio propio, algo que en lo relacionado con el sexo, parecería haber dejado lugar a cierto instinto animal urgido por una “necesidad biológica” mucho más declamada y difundida que real.
(Verso 20)= Además, no tendrás acto carnal con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella.
Pintura simple y sencilla del adulterio. Aquí no se habla de pecado y eso ha dado lugar a que algunos hayan interpretado que si los dos están de acuerdo, no hay nada de malo en ejercer la sexualidad con quien está dispuesto y se nos ocurra o parezca mejor.
Pero sí habla de contaminación. ¿Contaminación de que? ¿Acaso de alguna enfermedad de transmisión sexual, o del mismo SIDA? No. Contaminación espiritual; intensa e irrefrenable, producto de formar en ese acto una sola carne con quien ya estaba en una sola carne con otra persona.
(Verso 22)= No te echarás (Esto equivale a: acostarás, tendrás relaciones sexuales) con varón como con mujer; es abominación.
Aquí se van al cesto de la basura todas las tesis eclesiásticas, psicológicas y hasta científicas que muestran la tendencia a aprobar la homosexualidad como conducta sexual diferente, o como predilección sexual distinta.
La homosexualidad, en este texto, queda expuesta con total claridad. Y no se refiere únicamente a quien actúa sexualmente tomando el lugar de alguien del sexo opuesto, sino también a quien comparte con él o con ella esa perversión de la naturaleza divina y sublime de la sexualidad.
No es homosexual solamente el hombre que permite que otro hombre lo penetre sexualmente, sino también quien aparentemente actúa como hombre. Tanto el de actitud pasiva como el que adopta una activa, están en las mismas condiciones. Abominación es para ambos.
Mucho se ha opinado con respecto a la ausencia de leyes específicas desde la Biblia con relación a la homosexualidad femenina. Mucho me temo que la escritura de Romanos 1:26 y 27 puede haberse interpretado erróneamente.
Allí Pablo advierte que Dios los entrega, – dice -, …a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza. Muchos han interpretado esto como relacionado con el coito anal, pero la continuación de este pasaje, deja claramente puntualizado que, cuando se habla de uso natural para la mujer, se refiere a tener relación con un varón, y cuando alude a uso que es en contra naturaleza, está hablando de mujer con mujer, lo que normalmente conocemos como lesbianismo.
Porque el verso sigue diciendo: …de igual modo, también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres.
Por favor y en el nombre de Jesús: olvídese del puritanismo hipócrita, de la represión o la autodisciplina sexual que de ninguna manera es santidad, de los tabúes que producen cierta incomodidad cuando se habla o se oye hablar de estos temas y afróntelos con madurez; preste debida atención a la Palabra, ya que en ella está todo, absolutamente todo esclarecido.
(Verso 23)= NI con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión.
Zoofilia; ese es el nombre “técnico” de esto que aquí se detalla, y que no me cabe ninguna duda, causa repulsión, incredulidad, asco y rechazo en mucha gente. Parecería totalmente innecesario y hasta de mal gusto mencionarlo hoy día, si no fuera por que la experiencia nos dice que todavía ocurre.
¿Sabe usted por qué? Por lo que el mismo Dios dice: es perversión, y donde haya una criatura humana vulnerable o dispuesta a dar espacio a cualquier perversión, Satanás, que es muy ducho en esto, lo influye inmediatamente llevándolo a cometer actos que no le pueden caber en la cabeza a nadie medianamente centrado. Por eso es que suceden cosas que nadie puede comprender, ni mucho menos explicarse.
En una oportunidad, dialogando con un viejo pastor sobre estos y otros temas relacionados con los problemas de la gente, él me decía que no paraba de asombrarse, pese a que había vivido bastante, por lo que entendía que era una calidad de pecado, adentro de la iglesia, cuyos ribetes no se veían normalmente en el mundo secular. No es casualidad, claro.
Para usted que se ha convertido de adulto, el alerta, el prototipo de la advertencia, está en el verso 3, cuando se señala que: no haréis como hacen en la tierra de Egipto, (¿Sólo en Egipto, allá en África? No. Egipto es tipología del mundo secular), en la cual morasteis; (Antes de convertirse), ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco (El mundo secular de hoy) ni andaréis en sus estatutos.
Cristianos: ustedes tienen una constitución a la cual respetar, cumplir y hacer cumplir: la del reino de Dios, la Biblia. Toda otra constitución nos merece respeto, cumplimiento también si es que allí estamos como embajadores, comprensión, misericordia, pero nunca complicidad.
(Levítico 19: 2)= Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.
SANTOS: (qadosh), derivado del verbo qadash, implica apartar algo o alguien para uso santo. Entienda que cuando usted está en Cristo, eso no implica que inmediatamente sea santo; sí que Dios lo está viendo santo por Cristo.
En la medida que usted se desprende de la mano del Señor y quiere ser santo por su cuenta, Dios deja de verlo como lo veía y comienza a verlo como lo que es. Y usted sabe muy bien, por más que simule, lo que usted es sin la sangre de Cristo redimiéndole, justificándole y santificándole.
(Verso 4)= No 0os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios.
Esta advertencia contra la idolatría tiene su base literal en lo específico: la fabricación, culto y adoración de imágenes mudas que todavía siguen acaparando la dedicación de muchos, pero también tiene simbología en lo actual, cuando muchas cosas muy variadas e inocentes asumen, de pronto, la categoría de ídolos, ya que le roban el primer lugar al único Dios.
(Verso 11)= No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis el uno al otro.
La escritura es bastante clara cuando nos dice quien es el padre de mentira: Satanás. Por lo tanto, hay una verdad inexorable que no podemos desconocer: toda clase de mentira es gestada en el infierno.
Tenga el calibre, la magnitud o la intencionalidad que tenga, si es mentira, proviene del diablo. Piense su alma buena y bien intencionada como quiera que piense, de ninguna manera una mentira puede provenir de Dios.
Yo sé que esto no le sorprende y que en este momento está pensando que lo que digo es tan pero tan obvio y elementar que ningún creyente verdadero podría verlo de otro modo, pero…¿Qué pasaría si le recuerdo a la cigüeña que trae los niños de París, a los reyes Magos, el ratoncillo que deja monedas a cambio de los pequeños dientes primarios o de lecha desprendidos, Papá Noel, y tanta tradición por el estilo practicada con total tranquilidad durante años por todo un país del que no están exentos los cristianos?
“¡Pero no, hermano! ¡Estas son mentirillas bondadosas, piadosas…!” Escuche: ¿Quién le ha hecho creer a usted que alguna mentira puede tener entidad de “mentirilla” y que encima puede catalogársela como “piadosa” o “bondadosa”?
Pregunto: ¿Usted cree que Satanás y sus demonios tienen o pueden tener algo de piadosos o bondadosos? Él es el padre de toda mentira. Y lo que no es verdad, es mentira. Muchos, incluso, en su bien intencionado afán de llevar almas a Cristo, por allí han introducido en su predicación alguna cosa que no alcanza a ser verdad. ¿Se supone que esto podría ser bendecido por el Señor?
(Verso 12)= Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu dios. Yo Jehová.
Con los juramentos, Dios es bastante concreto. El Nuevo Testamento, a través de Jesús, corrobora este mandamiento. Sin embargo, hoy día en muchos países que se denominan cristianos, todavía los funcionarios que asumen sus cargos, siguen jurando cumplir un montón de cosas que luego no siempre cumplirán, colocando su mano sobre el libro que expresa claramente que no debemos jurar, y mucho menos falsamente.
¿Será por eso que muchas naciones acarrean juicio sobre sí mismas sobre sus habitantes? Es profanación. De mal procede. ¿De que mal procede? El pueblo de Dios debe interceder y pedir perdón por ello. Es lo mejor que cada iglesia puede hacer por la nación en la que ha sido plantada.
(Verso 13)= No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.
Si alguien quiso dudar que la Biblia no prestó atención a lo que nosotros denominamos “justicia social”, al enfrentarse con este pasaje, deberá recapacitar y, fundamentalmente, si es un empresario cristiano, reconsiderar con que sistema está operando, si con el sistema del reino de Dios, limpio, justo y transparente, o con el sistema del mundo: oscuro, lleno de chicanas legales, bicicletas financieras y todo lo que tanto conocemos.
Pero tengamos mucho cuidado y prestemos debida atención: esto no le otorga al jornalero derecho al abuso, ya que la misma Escritura coloca las cosas en su sitio en otros pasajes, con respecto a los derechos y las obligaciones de los unos y los otros.
(Verso 14)= No maldecirás al sordo, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo Jehová.
Aquí el tema es, – aparentemente -, la acepción de personas. O lo que en este tiempo llamamos discriminación. Sobre esto, el pueblo de Dios, todavía tiene mucho que aprender y mucho que dejar de lado el modo en que el mundo se comporta con los que de uno u otro modo, no están física o mentalmente completos.
No hace tanto tiempo que la Biblia fue traducida al sistema Braille, (Para no videntes), y tampoco es tanto el tiempo que muchos fieles siervos han abrazado con verdadero amor el ministerio de llevar la palabra, o los mensajes y predicaciones a los sordomudos, por el sistema de ese maravilloso idioma de señas que ellos pueden entender y, a través de ello, creer y triunfar en Cristo como cualquiera de sus hermanos sin ese inconveniente físico.
Eso, naturalmente, sin dejar de lado la sanidad divina, siempre posible, siempre vigente, o la liberación de demonios, cuando se trata de lo que a veces se toma como enfermedades mentales. No me atrevo a decir que hoy día, en un centro de internación neurosiquiátrico no hay dementes o enajenados, pero me pregunto y le pregunto: ¿Está seguro que todos los dementes son realmente eso y no otra cosa? ¿Está total y absolutamente seguro confiando solamente en lo que la ciencia pueda decir al respecto?
(Verso 15)= No harás injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo.
Así como el verso 13 apunta al empresariado en general (Creyente o no creyente), esto apunta al Poder Judicial, tan vapuleado y en la mira en estos tiempos, tanto en nuestro país como en el resto del planeta.
Muchos cristianos, que se enfrentan con situaciones injustas que los perjudican, se dejan llevar por su sana y santa indignación y promueven, inmediatamente, acciones legales pertinentes en contra de quienes los hayan estafado o algo así.
Eso no está mal en sí mismo, quizás, pero deberían tener en cuenta que la justicia humana es demasiado endeble y, en muchas ocasiones, se convierten en batallas de leyes, códigos, incisos y palabras claves, que pese a ser muy claras y concisas, no siempre encierran justicia.
Eso al margen de sus metodologías que en muchas oportunidades están rodeadas de triquiñuelas que están tan incorporadas al normal quehacer del sistema procesal o tribunalicio, que ya todo el mundo asume, pero que no tienen nada que ver ni en común con la justicia y la equidad que el reino de Dios exige a sus súbditos, ¿Se entiende?
(Verso 16)= No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová.
A simple vista, este versículo parecería estar de más. Se ha equivocado. Ninguna palabra de la Biblia está de más. Yo no soy pastor, soy un maestro del Señor. Yo no soy consejero, administro lo mejor que puedo el ministerio de la enseñanza que el Señor me ha confiado.
No obstante ello, a veces se me acercan hermanos con serios problemas en busca de ayuda. Están dispuestos a contarme sus dramas, – no siempre inocentes y limpios -, con pelos y señales, cualquiera sea su sexo, estado civil o edad.
Eso me ha obligado a ejercitarme en la actitud discreta, suave pero firme de impedirlo. La tentación carnal de enterarnos de las cosas de los demás suele ser grande, pero es necesario, si no deseamos ser tentados con el chisme, no prestar oídos a lo que no hemos sido llamados a oír.
Si el Señor hubiera querido permitir que yo oyera el relato tenebroso de Fulanito o Fulanita, me hubiera derramado la unción del pastor. Pero no; me dio otra cosa, por lo tanto no tengo que oíd lo que no tengo que oír.
Generalmente digo: “¡No! ¡Espere! No me cuente nada, sólo déjeme que ore a mi señor pidiendo dirección y luego veremos que podemos hacer.” Naturalmente, el Señor me guía a derivarlos a otras personas que por allí han recibido alguna capacitación que les permite ser realmente de ayuda.
El reino tiene orden y organización; es imperativo sujetarse y respetarla. Hay vidas humanas en juego, no prestigios personales o sensaciones de ser los modernos todopoderosos que sirven para todo y que están habilitados para todo.
Hay una enorme responsabilidad ante Dios por los resultados. Ningún hombre, por ungido que esté y por importante que pueda parecer, es Cristo. Cristo completo, es solamente la iglesia completa.
Cada hombre o mujer, apenas es un miembro de ese cuerpo. Si tiene escozor en la oreja, es la mano la que va a rascarle, no la nariz, ¿Entiende? Obvio: si le ofrecen a oler un buen perfume, la que debe trabajar allí es la nariz, no la mano.
La segunda parte, mientras tanto, tiene una entidad cercana al mandamiento: No Matarás. Y nos exime de toda acotación que podamos esbozar a manera de un recurso extra. Tenemos bien claros y nítidos dos símbolos de ambas cosas: pena de muerte – aborto.
(Verso 17)= No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.
Aquí hay tres aspectos para ver: 1)= Es indispensable mantener el amor fraternal por encima de cualquier diferencia doctrinal o de cualquier otra índole. No puede existir ninguna clase de “guerras santas” entre verdaderos cristianos. No funciona así esto.
2)= Razonar con su prójimo, es hacerle entender por los modos que se pueda a quien se ha equivocado, que usted no le odia por ello, que no lo condena, que no lo margina y que está dispuesto a ponerle el hombro si lo necesita para restaurarle.
3)= Participar, – Incluso hasta sin quererlo, quizás -, de un pecado ajeno es confundir todo eso con permisividad, pasividad, “vista gorda” o afectos mal entendidos. Si alguien ha pecado usted puede decirle que como ser humano puede entender perfectamente lo que le ocurrió.
Que puede entender eso y que no va a verlo como un animal horrible y con perfiles dantescos; como amigo de esa persona usted le mostrará que no se “borra” ni desaparece. Pero que como cristiano le dirá asimismo que no puede, aunque quisiera, ser cómplice de su pecado.
Si se arrepiente y pide perdón, contará con su apoyo incondicional. Pero si no puede o no quiere hacerlo, su deber será apartarse y denunciar lo que esté mal. Así, frontalmente, varonilmente, sin trampas ni actitudes hipócritas o contemporizadoras. Sin doble discurso. Hay gente que quiere amar tanto al semejante que llegan a amar hasta los demonios…
(Verso 28)= Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna.
Este versículo es tan claro y obvio que no lo hubiera incluido en este estudio, de no ser por un pequeño detalle que creo indispensable clarificar: ¿Conoce usted algún cristiano que, ya sea por ignorancia o cualquier otro motivo, haya decidido grabarse tatuajes en su cuerpo? Por favor, hable con él, muéstrele este pasaje, bendígalo con revelación fresca para su vida.
(Verso 31)= No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios.
Hemos hablado muchas veces del ocultismo infiltrado en la iglesia. Yo creo que el creyente genuino lo tiene tan claro que no da para mucho más. Sin embargo, hay una franja humana, – A la que Dios también quiere salvar -, para la cual es lo mismo acudir a hombres que oran por sanidad sin fijarse demasiado sobre que bases lo hacen. Con que nombren a Dios, tienen suficiente. ¿Sabe hermana, hermano, de que dios hablan cuando hablan de dios? Averígüelo primero, por favor.
(Verso 32)= Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor.
Un principio íntimamente ligado al cristianismo, es el del respeto. El respeto por nuestro prójimo es símbolo de nuestro temor a Dios. Un brujo, es un hombre influido por el diablo. El hombre, merece respeto, el diablo rigor y batalla.
(Verso 36)= Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.
Ninguna escritura le dice a usted, hermano comerciante, que deba regalar su mercadería como acto de amor, abnegación y caridad. Su comercio es su medio de vida y justo es que deje la utilidad debida para que pueda mantenerse usted con toda su familia. Lo que sí le dice es que debe vender lo justo por lo justo, ¿Entiende?
(Levítico 20: 7)= Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.
Quien suponga que la santidad es un descubrimiento del Nuevo Testamento o el caballito de batalla de alguna determinada denominación, debe entender una verdad trascendente. La santidad no es un lugar donde se llega a través de esfuerzos o mediante el servicio o la fe misma; la santidad es la plataforma obligada para cada creyente que desee, verdaderamente, ser utilizado por el Señor. “¡Mira Señor! ¡Estoy caminando en santidad!” – Era hora, hijo…¡¡Recién ahora voy a poder usarte..!!
(Verso 9)= Todo hombre que maldijere a su padre o a su madre, de cierto morirá; a su padre o a su madre maldijo; su sangre será sobre él.
No abundaré en detalles. Toda maldición pronunciada en contra de alguien, es pecado y si es sobre padre o madre, acarrea muerte.
(Verso 23)= Y no andéis en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación.
Si tomamos este verso históricamente, habla de la no contaminación del pueblo de Israel, pero si lo vemos en la tipología contemporánea, es el llamado de atención a usted, ciudadano del reino de Dios, para que no haga nada que pueda tenerse como práctica habitual en la República Argentina, país donde está puesto como embajador.
Nadie dice que usted no debe respetar las leyes o la Constitución Nacional de su país de origen, ya que eso sí debe hacerlo un embajador. De lo que yo hablo es de costumbres, modas, prácticas. Mire: si va de embajador oficial a un país donde todavía existe la poligamia (Y usted sabe que los hay), usted no puede, por más que allí sea “normal”), tener más de una esposa, ¿No es cierto?
NI vale la pena después de todo esto agregar el texto del verso 26 donde se le alerta de que no debe consultar a los muertos, (Que es como decir introducirse en sesiones de espiritismo), porque eso fue, es y será abominación para Dios: no ha sido derogado en absoluto por el Nuevo Pacto.