El cristianismo se llama La Gran Confesión. A pesar de esto, muchos cristianos son derrotados durante sus vidas porque creen y confiesan erróneamente. ¿Acaso han hablado indebidamente? Sí, porque han hablado las palabras del enemigo.
Usted ya lo sabe, porque así lo hemos enseñado en muchas ocasiones y desde distintos trabajos, que la palabra tiene poder. Y no es una mera opinión decir que han hablado las palabras del enemigo. Proverbios 6:1-2 dice: Te has enlazado con las palabras de tu boca. Un animal enlazado, en el campo, es necesariamente un animal esclavizado.
Por favor, tenga la bondad de grabarse esto en su mente como para que no se le borre: Las palabras de temor, habrán de llevarlo a una segura derrota. Y luego, si desea que ampliemos más los conceptos, puede agregarle esto: La palabra, es la cosa más poderosa del universo.
El hombre es un ser espiritual capaz de operar en el mismo nivel de fe como Dios. En Marcos 9.23, dice: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Mateo 17:20 añade: Porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza diréis a este monte: pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
Marcos 11:23, sobre este mismo hecho, agrega: de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: quítate y échate al mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.
Esta ley espiritual no es una teoría; esta es una realidad. Es una ley espiritual. Esta ley obra cada vez que se aplica correctamente. Es una ley espiritual. Dios nunca hace nada sin decirlo ‘primeramente. Dios es un Dios de fe. Dios muestra su fe por medio de palabras. Marcos 11:22 dice: Y respondiendo Jesús les dijo: tened fe en Dios. Literalmente quiere decir: Tened la clase de fe que tiene Dios.
Efesios 5:1, literalmente, nos dice que seamos imitadores de Dios, tal como los hijos imitan a sus padres. Pero para imitar a Dios, tenemos que hablar y hacer como Él. Él no le pediría a usted algo que usted no pudiera hacer, ¿Ha pensado en esto?
Jesús obró de acuerdo con Marcos 11:23 y con Mateo 17:20 cuando estaba en la tierra. Él le habló a los vientos y al mar. Le habló a los demonios. Le habló a la higuera. Le habló, incluso, a los muertos. Conclusión: el viento, el mar, el árbol, los demonios y aún los muertos obedecieron lo que Él les dijo. Él obró con la misma clase de fe que tiene Dios.
Dios es un Dios de fe. Dios muestra su fe en sus palabras. Jesús estaba imitando a su Padre y recibiendo los mismos resultados que recibió su Padre. En Juan 14:12, Jesús dijo: El que en mí cree, las obras que yo hago él las hará también; y aún mayores…
Estas leyes de fe se basan en leyes espirituales. Estas leyes obrarán para todos aquellos que las apliquen. Usted las pone en acción por medio de las palabras de su boca.
¿Quiere usted despojarse de todas las cosas negativas que tiene la costumbre de decir? ¿Cree en estas verdades? Si Jesús viniera ahora en persona diciéndole que desde hoy en adelante todo lo que usted hable con su boca ocurrirá tal como lo diga; ¿Cambiaría eso su forma de hablar? Yo creo que sí, que lo haría. ¿Será que tendremos que preguntarnos juntos, por qué?
En Mateo 16:19, Jesús dijo: Y a ti daré las llaves del reino de los cielos y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
Salmo 119: 89 dice: Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos. Lo que dijo dios, ya está establecido. Ahora el resto depende de usted. ¿Qué va a decir de esto? Dios no cambiará lo que dijo.
Salmo 89:34: No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. ¿Qué palabras establecerá en la tierra? El poder de atar y desatar, está en la tierra. Las palabras habladas entrenan a su espíritu ( Corazón), para vencer o ser vencido. Las palabras contienen fe o temor, y producen según su contenido.
(Romanos 10:17)= Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.
La fe crece rápidamente cuando usted se oye a usted mismo diciendo lo que dijo Dios. Recibirá más fácilmente la Palabra de Dios en su espíritu cuando la oiga hablada por usted mismo, que cuando la oiga hablada por otra persona. Ese sería el único argumento capaz de justificar la lectura congregacional.
El Espíritu de Dios le dice que confiese la Palabra de Dios en voz alta; donde usted pueda oír su voz. Él le dice: Es el remedio científico de la sabiduría de Dios para el área psicológica del hombre.
Y obra bien, gracias a Dios. El cuerpo de Cristo tiene que empezar a vivir en la autoridad de la Palabra. Porque la Palabra de Dios, es poder creador. Este poder creador se produce por medio del corazón formado por medio de la lengua, y mostrado por medio de la boca en la forma de palabras.
Dice Charles Capps en un pequeño libro titulado “El Poder Creador de Dios”, que si los hombres creyeran de verdad en Cristo, las oraciones largas no serían necesarias. Con sólo decir la Palabra, conseguirían lo que desean. Dice Dios que su poder creador es dado al hombre en la forma de la Palabra.
Ahora bien; para que este poder sea efectivo, el hombre tiene que hablarlo en fe. Jesús habló así cuando estaba en la tierra, y lo mismo que obró para Él, obrará para usted. Pero tiene que ser hablado por el cuerpo.
El hombre tiene que enfrentarse y tener dominio sobre el poder de la maldad por medio de sus palabras. El mayor deseo de Dios es que su pueblo tenga una vida mejor por medio de la Palabra dicha. Porque esa Palabra no perdió su poder cuando fue dicha en el pasado. Tiene el mismo poder hoy que tenía cuando Él dijo: Sea la Luz.
Pero para que esa palabra sea efectiva, el hombre tiene que hablarla. Es entonces cuando ese poder creador hará lo que se dijo por fe.
Dios dice hoy: Mi Palabra no está vacía de poder; es mi pueblo el que está vacío de palabras. Oímos al mundo y hablamos como habla el mundo. Al observar las circunstancias hemos perdido de vista su palabra. Incluso, a veces, muchos sin proponérselo, claro, hablan lo que dice el enemigo y destruyen sus propias herencias con palabras corrompidas por el temor y la incredulidad.
Ninguna palabra suya está vacía de poder. No tiene poder cuando no es hablada, asimismo hay poder del mal presente en las palabras del enemigo para afligir y oprimir a toda persona que las hable. Confiese la victoria delante de lo que parece derrota. Confiese abundancia delante de lo que parece necesidad.
Piense: ¿Qué pasaría si Jesús viniera a su iglesia poniendo sus manos sobre la gente diciendo: “Cuando haya puesto mis manos sobre cada uno de ustedes, todo lo que hablen les pasará como hayan dicho”?
Primero quedarían varios desparramados por el tropel; ¿Se imagina el frente de un templo con el señor en persona imponiendo sus manos? La mitad de la congregación, (La que pudiera articular palabra), diría: ¡¡Me moriría de gozo!! El enemigo tiene tan cegada la mente de la gente que, en vez de resistirle, ellos están ayudándolo y comienzan a hablar – precisamente – el lenguaje del enemigo.
Practiquemos hablando la Palabra de Dios. Efesios 5:1 dice: Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Debemos imitar a Dios como un niño imita a su papá. Cuando el chico imita a su padre, anda como él, habla como él, tiene sus mismos gestos y actúa como él. Debemos hacer lo mismo con nuestro Padre celestial.
1)= Jesús oraba mucho, pero nunca oraba por el problema más que por la respuesta. Lo que Dios dice, es la respuesta.
2)= Jesús habló la verdad, nunca habló con mentiras. Siempre hablaba lo que Dios dijo.
3)= Él habló siempre de los resultados, nunca de los problemas. Él nunca confesó las circunstancias actuales. Él habló de los resultados deseados.
4)= Él siempre usó la Palabra para derrotar a Satanás.
El poder creador es la Palabra de Dios que se forma en el corazón, se pronuncia con la lengua y se habla con la boca.
(Proverbios 4: 20-22)= Está atento a mis palabras…son vida…y medicina a todo su cuerpo.
Mucha gente no habla lo que la Palabra dice: habla cosas que son de Satanás. Ellos dicen lo que el enemigo dijo de ellos. Por eso han establecido en la tierra las palabras del enemigo.
Si establecemos las cosas que dice Dios y establecemos su palabra en la tierra, entonces con la ayuda de Dios creceremos en fe. Entonces andaremos en una fe superior con la cual podremos usar la capacidad de Dios por medio de las palabras de nuestra boca. Podemos dejar fluir la capacidad de Dios que tenemos en nosotros por medio de las palabras de nuestra boca y alcanzar su palabra y su poder. Aprendamos a tomar la medicina de Dios todos los días.
1 – PARA VENCER PREOCUPACIONES Y TEMORES
Le voy a dar los versículos básicos; anótelos para que le sirvan – en todo el contexto -, de alimento cotidiano y una especie de síntesis que puede memorizar como declaración personal y, esencialmente, como arma para la batalla.
(1 Corintios 12: 27 – Romanos 12:21)= Soy el cuerpo de Cristo y Satanás no tiene poder sobre mí. Porque venzo el mal con el bien.
(1 Juan 4: 4)= Soy de Dios, y he vencido al diablo; porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo.
(Salmo 23: 4)= No temeré mal alguno, porque tú estás conmigo Señor, tu palabra y tu Espíritu me dan aliento.
(Isaías 54: 14)= Estoy lejos de toda opresión, y el temor no se acercará a mí.
(Isaías 54:17 y Salmo 1:3)= Ninguna arma forjada contra mí prosperará, porque mi justicia es del señor. Todo lo que hago, prosperará, porque soy como árbol plantado junto a corrientes de aguas.
(Gálatas 1: 4)= Estoy libre del presente siglo malo, porque esa es la voluntad de Dios.
(Salmo 91: 10-11 y Proverbios 12: 28)= No me sobrevendrá mal, ni plaga tocará mi morada. Porque el Señor ha mandado sus ángeles acerca de mí, y me guardan en todos mis caminos, y en mis caminos está la vida y no hay muerte.
(Santiago 1: 22)= Soy hacedor de la palabra de Dios y soy bienaventurado en lo que hago. Estoy contento de las cosas que yo hago porque soy un hacedor de la palabra de Dios.
(Efesios 6: 16)= Yo tomo el escudo de la fe, con el cual apago todos los dardos que el enemigo trae contra mí.
(Gálatas 3: 13 – Romanos 8:11 – Génesis 1:31 – Mateo 16:19)= Cristo me redimió de la maldición de la ley. Entonces, yo prohíbo la entrada a mi cuerpo de toda enfermedad. Todo microbio que toca este cuerpo muere inmediatamente en el nombre de Jesús. Todos los órganos de este cuerpo funcionan perfectamente como cuando Dios los creó, y yo prohíbo que este cuerpo funcione mal en el nombre de Jesús.
(Apocalipsis 12: 11)= Soy vencedor y he vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de mi testimonio.
(Santiago 4: 7)= Me someto a Dios, resisto al diablo, y huirá de mí porque lo resisto en el nombre de Jesús.
(Salmo 119: 89)= Para siempre, oh Dios, permanece tu palabra en los cielos. Por eso establezco su palabra en esta tierra.
(Isaías 54: 13)= Se multiplicará la paz de mis hijos porque serán enseñados por Jehová.
2 – ¿TIENE USTED NECESIDADES MATERIALES?
(Gálatas 3: 13 – Deuteronomio 28)= Cristo me redimió de la maldición de la ley. Cristo me redimió de la maldición de la pobreza. Cristo me redimió de la maldición de la enfermedad. Cristo me redimió de la maldición de la muerte espiritual.
(2 Corintios 8:9 – Isaías 53: 5-6 – Juan 10:10 – Juan 5:24)= En lugar de pobreza él me ha dado riquezas. En lugar de enfermedad él me ha dado salud. En lugar de muerte él me ha dado vida eterna.
(Salmo 37:4)= Me deleito en el Señor y él me concede las peticiones de mi corazón.
(Lucas 6: 38)= He dado, y se me dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán los hombres a mi regazo.
(2 Corintios 9: 6-8)= Con la medida que yo mida, seré medido. Siembro generosamente, por eso siego generosamente. Yo doy con corazón alegre, y mi Dios me da toda la gracia en abundancia y yo teniendo suficiencia en todas las cosas, abundo para toda buena obra.
(Filipenses 4: 19)= Nada me faltará, pues mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
(Salmo 23: 1 – 2 Corintios 8:8 – Juan 10:10)= Jehová es mi pastor, nada me faltará. Porque Jesús se hizo pobre, para que por medio de su pobreza yo tenga abundancia. Porque él vino para que yo tuviera vida y para que la tuviera en abundancia.
(Romanos 5: 17)= Y habiendo recibido el don de justicia puedo reinar en esta vida como un rey por Cristo.
(Salmo 35: 27 – Gálatas 3:14)= El Señor se goza en la prosperidad de su siervo y las bendiciones de Abraham son mías.
3 – PARA TENER SABIDURÍA
(Juan 16:13 – Santiago 1:5)= El Espíritu de verdad mora en mí y él me enseña todas las cosas y me guía a toda verdad. Por eso yo confieso que conozco perfectamente cada situación y cada circunstancia que venga contra mí. Porque yo tengo la sabiduría de Dios.
(2 corintios 5:17 – Efesios 2:10 – 1 Corintios 2:16)= Soy una nueva criatura en Cristo, soy hechura suya criado en Cristo Jesús. Por eso tengo la mente de Cristo y la sabiduría de Dios es formada en mí.
(Colosenses 3: 10)= Me he despojado del viejo hombre y estoy revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.
4 – PARA ALIVIO Y FUERZA ESPIRITUAL
(Filipenses 4: 13)= Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
(Filipenses 4: 7-8)= La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarda mi corazón y pensamientos en Cristo Jesús; porque pienso en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre.
(Efesios 4: 29-30)= No permito que ninguna palabra corrompida salga de mi boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. No contristo al Espíritu Santo de Dios, con el cual fui sellado para el día de la redención.
Dios creó el universo por medio del método que ya está usted usando, por medio de las palabras que ya usted usa. Dios dejó fluir su fe en palabras. El hombre es creado a la imagen de Dios, por lo tanto debe dejar fluir su fe en palabras. Las palabras son la cosa más poderosa del universo de hoy.
Recuerde estas verdades: La Palabra de Dios que nace en el espíritu humano, se forma con la lengua, y se habla con la boca, se hará un poder creador que obrará en usted. Si tomásemos en serio estas verdades y las hiciéramos rutina en todos nosotros, podríamos cambiar el mundo en veinticuatro horas.
Jesús dijo: He dicho a mi pueblo que pueden tener lo que digan, pero mi pueblo insiste en decir lo que tiene.