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Espejos de una Reforma

Todavía son muchos los que en los ambientes eclesiásticos siguen hablando de moveres en Dios, o de un nuevo mover, o de un avivamiento por llegar. Son palabras comunes que escuchamos muy a menudo, al punto que estamos familiarizados con ellas. Son palabras que encierran una enorme gravedad, porque atraen hacia sí a mucha gente que en todas las latitudes desean relacionarse más y mejor con Cristo. Hace muchísimos años, cuando el Espíritu Santo habló de santidad, ahí mismo un montón de gente se fue aparte y se reunió bajo el influjo de esa palabra y le dio una dirección que no era conforme a lo que Dios estaba diciendo. Más tarde fue el mover de la fe el que reunió a gentes de todas las tendencias pero con una sola palabra que los identificaba: Fe. Y así fue sucediendo con la Prosperidad, con el mover profético, hasta que todos los títulos en la iglesia comenzaron a cambiar. Y aunque no eran profetas, todo el mundo jugaba a ser profeta. Los pastores se convirtieron en profetas, y también los evangelistas y hasta Doña Rosa también profetizaba desde la cocina de la iglesia.

Son palabras gravitacionales. Que Dios habla y deposita algo en el ámbito terrestre, y aquel que tiene oídos sale de donde está y se reúne alrededor de esta nueva palabra. Hay dos errores. Uno, la gente que al oíd algo nuevo se cierra en obstinación y no quiere saber nada, y elige quedarse estacionado donde está, sin moverse un milímetro en nada. Y está el otro extremo. Gente que aborta todo lo que ha aprendido y se reúne tras lo nuevo y nada de lo anterior le sirve para nada. Son los dos extremos, una suerte de péndulo. Cada vez que Dios trae una palabra, el péndulo se mece de un extremo al otro. Uno se resiste a avanzar por miedo a lo nuevo y desconocido. El miedo es la avenida principal de Satanás, así seguramente que no es Dios quien lo está frenando. El temor para Satanás es como la fe para Dios. Todo lo que opera en temor, es satánico. El legalismo religioso opera en temor. Temor que la gente se les vaya, entonces los controla. ¿Quién te hechizó? Les preguntó Pablo a los Gálatas. ¿Hechizar? ¡Era una iglesia llena del Espíritu!

Pero entonces está el otro extremo, que son aquellos que oyen lo nuevo, y los fundamentos que traen desde hace tantos años, de repente se pierden. Porque todo es aquello que Dios está diciendo y nada de lo dicho, sirve. Esto es lo que en líneas generales está ocurriendo hoy con la predicación legítima y bíblica del evangelio del Reino. El péndulo. Pero la verdad es que después de algunos años, el péndulo deja de mecerse. Y se produce un remanente. Un remanente que no tira a la basura aquello que no pierde valor manifiesto y sí tira a la basura todos aquellos dogmas y doctrinas de hombres, que por años le frenaron su vida de fe. Cuando se habla de reforma, por ejemplo, hay mucha gente que lo confunde con un avivamiento. No es lo mismo en absoluto. Si tú investigas sobre la historia de la iglesia, vas a encontrarte con que reforma hubo muchas y muy seguido. Es como que Dios está a cada rato reformando Su iglesia. Pero cuando hay una reforma, es algo que indefectiblemente hará historia.

No es un mover que viene y pasa y que por allí solamente tú te enteraste. La reforma es algo que aunque un día tú te mueras, siempre alguien habrá que la lea y la restaure. En una reforma, siempre hay alguien que da la vida por establecer una verdad. Sea física o espiritualmente, siempre hay pioneros que Dios levanta con una voz profética o apostólica para establecer eso nuevo que Dios está haciendo. Antes que sea establecido, generalmente es considerado herético. Tú no puedes estar dispuesto a establecer una nueva verdad, sin que te llamen hereje primero. Sin embargo, ser herético no es estar en error. Ser herético es poner un fundamento que no ha sido tirado. Cristo fue herético, pero tenía razón. Martín Lutero fue herético, pero tenía razón. Si entiendes bien la palabra herejía, entonces desearías ser uno, para poder ser usado por Dios. Porque si no estás dispuesto a ser considerado un hereje, no vas a poder ser usado por Dios como pionero de algo.

La religión implantó esa terminología que, por causa de sus mismas rutinas, produce miedo escucharlas. ¡Herejía! No te asustes, es muy probable que por allí tengas razón y sea algo nuevo que todavía nadie conoce. Cuando aquel primer hombre, con sus zapatos rotos, comenzó a h hablar de la fe, casi lo matan, pero hoy todo el mundo cristiano vive o al menos trata de vivir por fe. A Martín Lutero lo mataron por eso. Y nosotros, hoy, hasta el católico vive por fe. Fíjate. Pero hubo uno que tuvo que dar la vida por eso. Hoy estamos atravesando lo mismo. Quizás no te cueste la vida mostrar lo que viene, pero sí tu reputación y hasta las oraciones en contra de los propios hermanos, algo que es peligrosísimo, mucho más que el ataque de brujos o satanistas. Tienes suficiente poder para llevarte por delante a cuanto demonio se te cruce, pero con un espíritu humano y religioso todo es mucho más difícil y grave. Es casi casi una guerra de guerrillas, donde se matan y se mueren de ambos bandos por igual porque los dos piensan que son los buenos.

Hoy te arrojan piedras para que te calles, pero mañana esas mismas piedras serán fundamento donde habrás de pararte. Ruega al Señor no ser uno de los les arroja piedras a los que traen algo nuevo. Esto es global, no la locura de un lidercito por allí en un remoto lugar del planeta. Ha llegado la hora de conocer a los hombres por el Espíritu y no por sus credenciales. Obviamente que es imposible conocer a un hombre por el Espíritu si no se camina por el Espíritu. Yo sé que hay gente que hace varios años que me analiza para ver si lo que digo es de Dios o no. No pierdan tiempo. Cada año tengo cosas nuevas y me veo obligado a cambiar y cambiar. Eso es sinónimo de crecer. Y yo no soy ni especial ni privilegiado, cada uno de ustedes puede hacer lo mismo. Es suficiente con atreverse a salir y establecer comunicación con el Espíritu Santo, con o sin permiso de la junta de notables de la denominación.  Jesús no le pidió permiso al Sanedrín, sólo hizo y dijo lo que vino a decir y hacer. Cosas aún mayores puedes hacer tú. Sólo créelo.

Segundo libro de Crónicas capítulo 34: 1-16 =: De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén. Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. Y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios. Quemó además los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió a Judá y a Jerusalén. 

¿Quién no quisiera tener en su equipo a un muchacho así? Fue coronado rey… ¡A los ocho años de edad! Y a los dieciséis, cuando en este tiempo todavía pierden su tiempo entre el teléfono celular y las discotecas si es que se les permite ingresar, este rey comenzó una tremenda reforma. Lo primero que hizo, fue sacar a puntapiés todo lo que tenía aroma a idolatría. Y no satisfecho con eso, ¡Quemó los huesos de los sacerdotes que habían sido cómplices de toda esa idolatría! ¿Sabes qué? Si es por liderazgos que abandonan sus principios sanos y se suben al carro exitoso de las distintas idolatrías modernas, tengo la certeza que el mundo necesitaría de otro Josías que haga un monumental desparramo e, incluso, que siga quemando varios huesos que están demasiado activos lamentablemente para la iglesia genuina.

Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta Neftalí, y en los lugares asolados alrededor. Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén. A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios. Vinieron estos al sumo sacerdote Hilcías, y dieron el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, que los levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén. Y lo entregaron en mano de los que hacían la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehová, los cuales lo daban a los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo.

Daban asimismo a los carpinteros y canteros para que comprasen piedra de cantería, y madera para los armazones y para la entabladura de los edificios que habían destruido los reyes de Judá. Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra; y eran sus mayordomos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de música. También velaban sobre los cargadores, y eran mayordomos de los que se ocupaban en cualquier clase de obra; y de los levitas había escribas, gobernadores y porteros. Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado.

Antes de entrar en el proceso de reforma que nos describe este texto de 2 Crónicas 34, déjame darte la definición de varias palabras comunes en el día de hoy, Avivamiento. Hoy en día, esto es lo que se entiende como avivamiento en la iglesia. Un mover sin sustancia, que carece de palabra de Dios, y carece del poder de Dios que era evidente en los avivamientos históricos de la iglesia. Algo más bien lleno de manifestaciones de desorden, del que se excusan diciendo que es por causa de la presencia de la gloria de Dios que nadie tuvo control. A todo eso le llamamos avivamiento. 90 por ciento de las veces, adentro de un templo. Manifestaciones externas, a veces muy extremas o excesivas, que de ninguna manera tienen que ver con el verdadero propósito de Dios. A eso le llamamos avivamiento.

Después tenemos la Visitación. A una visitación la hemos asociado con piel erizada, o como vulgarmente se dice, “de gallina”, con tiempos prolongados de gente tendida en el suelo. “Dios me visitó”, dirán muchos después. “Tuve una visión”. Y ponen esa cara de estar comiendo limón mezclado con vinagre que tantas veces hemos visto en los templos. Atención con esto: yo creo en todas las manifestaciones del Espíritu y no me burlo ni menosprecio a ninguna, porque Dios es Soberano y hace lo que quiere con quien le da la gana. Pero a lo que aquí me estoy refiriendo es a los extremos. Todo extremo es una sobre exageración de una verdad. Verdad que si no la cree, te conviertes en incrédulo, pero que si la sobre enfatizas, te vas como una bala al delirio místico. Recuerda que cuando Satanás ya no puede frenarte, se da la vuelta, se coloca a tu espalda y te empuja. A una visitación siempre la asociamos con algo teórico y mistificado. Dios puede estar visitándote ahora, a través de una palabra sencilla como esta. No necesita el show para que tú lo experimentes. Ciertos liderazgos necesitan de ese show, que no es lo mismo.

Otra palabra es La Gran Siega, o la Cosecha. A esto lo llamamos un gran mover evangélico, donde todos los perdidos vienen a Dios. Estos son los significados que la iglesia les ha dado a estos términos. Todos los que hayan congregado en una iglesia tradicional, saben muy bien de lo que estoy hablando. Sin embargo, de lo que yo quisiera hablarte hoy es de la tecnología interna del mover de Dios. Cuando hablo de tecnología, me refiero a las leyes o a los principios del mundo del espíritu, que causan que el acercamiento de Dios sea productivo para Su propósito. O sea: todo mover de Dios, debe ser administrado por los hombres. El mover de Dios te administra, es soberano en su llegada, pero la gracia es administrada por los hombres. Entiende: Dios se acerca a la tierra, buscando a alguien que sea capaz de entender para qué se acercó. Y el que entiende para que se acercó, ese es el que maneja su gracia adecuadamente. Los demás, sólo reaccionan a su venida. De acuerdo, la reacción produce gozo, tiempo tendido en el suelo, llanto, risa y temblor. Todo esto es reacción a Dios y es Dios, pero no es la razón por la cual Él vino.

Necesitamos poseer la habilidad de predecir y acercar el mover de Dios a las personas. Todo mover de Dios tiene que ser apto para enseñar y transferible. Para eso hace falta sabiduría. Conocimiento es entender algo, sabiduría es aplicar lo entendido. Muchos tienen conocimiento, pero muy pocos, sabiduría. La unción de sabiduría, en la Biblia, siempre viene a través de los carpinteros, o a través de los labradores, a través de los apóstoles. La gente que son peritos arquitectos, como decía Pablo. Traen ese don de sabiduría. Dice que la sabiduría labró las siete columnas y edificó la casa de Dios. La casa de Dios se edifica con sabiduría, o sea: gente que sabe traer lo teórico al mundo práctico. El problema con la iglesia, es que siempre nos quedamos en lo teórico. Por eso es que, para hablar de Dios, nos tenemos que poner bien místicos, tirando a feos. Y eso, cuando Dios es lo más práctico que existe. No usa corbata ni habla español. Y mucho menos idioma Reina Valera.

El corazón es centro, la médula espiritual. Si yo tuviera que reducir todo lo que quiero decir a una sola oración para describir el tiempo que estamos viviendo, te diría que es el tiempo de hacer y terminar la obra de Dios. Esto no es un mover, esto es la guerra más grande de la historia de la iglesia y del establecimiento del Reino de Dios. Escúchame con mucha atención, yo trataré de llevarte máxima claridad. El mover presente o el tiempo presente que estamos viviendo globalmente, no enfocan literalmente manifestaciones del Espíritu. Aunque en algunos lugares esté sucediendo y aporte, no es lo que Dios está haciendo ahora. Al menos. No el epicentro. Está acercando Su Reino a todo el que no lo conoce. Y eso está por encima de risa, llanto y temblequeo. Ojo, nadie dice que no vaya a suceder, pero reitero que eso es porque la gente reacciona así, no porque Él venga a producirlo.

Cuando Martín Lutero trajo la reforma, él no fue sobrellevado por un espíritu soberano que lo volvió loco y clavó la tesis en la pared. Él llevaba años estudiando los errores de la iglesia, y convencido por sus hallazgos, viró el curso de la iglesia por medio de una tesis que escribió y dijo: “esto está mal, y si continuamos en este rumbo no vamos a dar en el destino. Así que hay que cambiar de carril ahora mismo.” Reforma. Fíjate, la reforma es un mover deliberado, estudiado, un ataque deliberado sobre toda posición errada en Dios. Es soberano en el sentir que el tiempo de la reforma lo trae Dios, pero el hombre que es usado para la reforma, lleva años estudiando el error de la iglesia y la sabiduría para corregirlo. Y cuando comienza a manifestarse, no es cuando él comienza a escuchar que es reforma. Esto, si mi memoria no me traiciona, fue dicho por primera vez por allí por el año 1984. Luego fue confirmado y revitalizado en 1993 y recién hoy, treinta años después, comienza a ser entendido y puesto por obra.

Es algo que proviene del sentir de Dios, que siente que si seguimos el curso que llevamos, no vamos a dar en el blanco. Deliberadamente estamos cambiando de carril. Y es mucha la gente que se opone a eso, porque prefiere un avivamiento, que es algo externo que entretiene a la gente y le trae un refrigerio que lo hace olvidar de sus problemas por dos o tres semanas. Pero luego va a volver a lo mismo. La reforma cambia el fundamento sobre el cual tú caminas, para que todo cambie desde allí hasta el mañana. Es una reforma, no es un avivamiento. Si tuviéramos claramente, el significado de las mismas palabras que ya hemos interpretado, podríamos encontrar entonces que el mover presente de Dios, aunque incluye todos estos significados del mover externo, la reacción, el llanto, la risa, el gozo, el tendido en el suelo, la profecía. Aunque todo mover de Dios viene acompañado de todas sus manifestaciones, podemos entender que no podemos definir lo que Dios está haciendo, a través de la palabra Avivamiento, ni restauración, ni cosecha, ni siega, ni ninguna de ellas. Aunque todas ellas estén incluidas en lo que Dios está haciendo.

Escucha: Dios no le pone títulos a su mover. Los títulos se los pone el hombre. Y a veces ni siquiera le ponen el título adecuado, porque los títulos a veces desvían el propósito y el poder. Porque si en tu mente, avivamiento es un desorden eclesiástico y eso es lo- que Dios está haciendo, tú, tratando de someterte a lo que Dios está haciendo, te vas a entregar a algo que no es viable para el propósito de Dios. Simplemente por lo que entendiste que era decir avivamiento. Ahora; si entendemos bíblicamente lo que es un avivamiento, o lo entendemos de acuerdo con el diccionario, entonces sabremos a qué nos estamos entregando. Porque si tú, por amar a Dios, te vas a entregar a lo que tú crees que Dios está haciendo, puedes o no puedes dar en el blanco, depende a lo que te entregues. Mi trabajo es el de tratar de mostrarte bíblicamente y con el soporte de mucho material anexo, qué es lo que realmente Dios está haciendo, para que, si vas a decidir entregarte, lo hagas donde es correcto. Correcto es lo que Dios hace, no lo que el hombre elabora, fabrica o añade a lo que Dios hace.

Hoy, en el mundo, hay dos extremos, eso es global. Pero también hay un remanente que está bien. Siempre es un remanente, no la muchedumbre. Nunca es la muchedumbre y nunca lo será. No lo fue en todo el contexto bíblico, así que tampoco lo será ahora. Dios trabaja por patrones, Él es el mismo ayer y hoy. Siempre es un remanente el que sigue adelante. Y eso no es para crear una mentalidad elitista, sino que simplemente es un hecho. Es un remanente el que carga una verdad balanceada y continúa. La muchedumbre recién llega al final, donde todo será parte del Reino de nuestro Señor. Hoy, muchedumbre no es victoria, sólo es muestrario de éxito humano.

Ahora vamos a ver todas estas palabras comunes al día de hoy, pero desde la perspectiva bíblica. Visitación. Es un kairos de Dios que trae un refrigerio, un darte ánimo. Pero también contiene un significado mucho más amplio. En Zacarías 2:3, la palabra es paqad, y significa evaluar, escudriñar, dar instrucción. Es la llegada de una persona de rango superior, para dar corrección a una persona de rango inferior. Es la intervención de Dios en los asuntos humanos, para corregir. Una visitación. Si fuéramos a dibujarlo de una manera alegórica en el hebreo, tiene el dibujo de un médico visitando a un enfermo. Te visita, descubre cual es tu error o tu enfermedad, te diagnostica lo que necesitas tener, te aconseja lo que necesitas tomar si es que quieres mejorar. Eso es una visitación. O sea que, cuando de aquí en más digas que Dios te visitó, ni se te ocurra referirte a una caída al suelo, a un ataque de risa, de llanto o temblequeo. Es bastante más que eso, aunque no niego que lo incluya si a Él le da la gana. Porque si Dios te visita, te corrige. Y entonces tú mejoras. Lo que ocurre es que nos formaron con tanto misticismo en reemplazo de la fe auténtica que, de pronto, todo lo que se dice es Dios. Y no siempre es así. Un bajo porcentaje es Dios, aprende a discernir.

Es la posición espiritual desde donde tú llevas la palabra. Es la mentalidad con la que tú acarreas la palabra. Es de acuerdo con los ojos con las que la estás mirando. ¿La estás mirando con ojos evangelísticos o con ojos apostólicos? La misma palabra que para el evangelista es para salvación, para el apóstol es una preparación para los tiempos finales. Estamos viviendo tiempos que requieren ciertas mentalidades inertes en nosotros para poder prevalecer. Hemos cantado infinidad de canciones con letras que están equivocadas porque sirven para preparar mentalidades equivocadas. Quizás fueron famosas en su momento y por eso se cantaban en todos los lugares. Y sabemos que de pronto una canción te pega mucho más fuerte que un mensaje. Nuestro mayor roce es con gente que formó su mentalidad con canciones, no con Biblia. Canciones que hablaban de lugares celestiales que no son bíblicos. Y como la gente las cantó por más de treinta años, no hubo quien les tumbe el becerro. Multitudes cantando “Cansado del camino” … ¿De qué camino podían estar cansados si todavía no entraron? ¿Le piden ayuda a Dios para caminar? ¿No era por fe?

La palabra dice que, en los tiempos finales, el que busque proteger lo suyo, lo perderá. ¿Y qué hace la iglesia? Trata de sobrevivir. Busca sostener lo suyo. ¡Lo va a perder! Es lo del Reino lo que debemos proteger, no lo nuestro personal. ¡Palabra tan sencilla y antigua y sin embargo ignorada! ¿Por falta de enseñanza o por desobediencia a lo que sí se enseñó? Busca primero el Reino y todo te será añadido. ¿Dice eso o no dice eso? ¿Cuánto tiempo llevamos entregando esta palabra y todavía una enorme mayoría no la acepta o no la entiende? Durante mucho tiempo eso se dijo como algo futuro, lejano, pero hoy, ya está aquí y dejó de ser teoría. Y mucho menos teología. Y eso incluye a nuestras familias. Hay una posición que te asegura la paz, la tranquilidad y el bienestar de tu familia, y hay otra posición que te dice que la perderás. Aquí ya estamos hablando de confiar en Dios. Aprende: la confianza es superior a la fe. Confianza es dar gracias a Dios por algo que todavía no sucedió ni vemos que esté por suceder, pero que hemos pedido.

Paqad tiene que ver con equipamiento. Viene a buscar la mentalidad de la sustancia, las posturas espirituales. El entendimiento de ver si se tiene la tecnología adecuada para el día. Esto es una visitación según la Biblia. Ahora veremos lo que es un Avivamiento. En principio, es inclusión de nueva vida. Si el avivamiento te tira al suelo, puede ser Dios, pero si lo que consigue es que al levantarte eres diferente. El problema es que yo conocí a mucha gente que se desparramaba por el suelo cada semana y ante cada mano que se le ponía sobre su cabeza, pero jamás cambiaron. Otra muy repetitiva ocurre a la hora de orar por las personas. ¿Te has fijado que casi siempre es la misma gente la que pasa al frente a recibir oración? Aprende que todo ismo es contraproducente. Emocionalismo, legalismo. Hay reglas que debemos respetar, pero el legalismo es un extremismo. Están buenas las emociones en la iglesia, pero el emocionalismo es un extremismo. Y como tal, incorrecto y negativo.

También hay materia en la iglesia, pero el materialismo es extremismo. Pero cuidado con esto, porque rechazar todo lo material por temor al materialismo, también es un extremismo y te lleva a morir pobre. Avivamiento es un mover migrante, que te aleja de una posición descarriada a una que no lo es. Lo primero que tengo que decirte, es que sólo se aviva lo que está muerto. La condición para un avivamiento, es estar muerto. ¿Cuántos quieren un avivamiento, ahora? ¡Pero sin embargo hay centenares de iglesias orando por un avivamiento! ¿Qué estás declarando con esa oración? Que todo el pueblo de Dios está muerto. Es un neto asunto de ignorancia, porque como por ahí alguno un tanto famoso lo anda diciendo, todos los demás le creen y repiten. Por eso se necesita instrucción sobre la Palabra de Dios, para que de ese modo nuestras oraciones estén adecuadas para el tiempo. ¿De verdad necesitamos un avivamiento? ¡Hemos tenido miles, y las cosas todavía siguen igual!

Yo me pregunto cuantos nos animaríamos a ir a Egipto a decirles que Dios los ama, cuando Egipto es la tipología más precisa del mundo. Me pregunto cuantos iríamos a Siria a decirles que Dios los ama, cuando Siria es Satanás en la Biblia. Somos portadores de un mensaje, no expositores bíblicos. Para que haya una gran cosecha, tenemos que alcanzar el globo entero, no solamente Argentina, Venezuela, México o cual sea el país donde me estás escuchando. Porque si lo que estamos haciendo no funciona en las tres cuartas partes del globo, entonces creo que estamos bien mal. A riesgo de que me llamen elitista, esto no es para una masa informe e ignorante. Tiene que haber algo errado. Aquello que aquí produjo impactos tremendos, no funciona en India ni Corea. Ellos tienen historia personal suficiente como para haber aprendido a dominar sus emociones, así que, o vas con poder de Dios genuino e irresistible o no vayas. Avivamiento es algo que viene de parte de Dios, mientras que reforma es un movimiento deliberado y consciente.

Una reforma es un movimiento basado en un entendimiento claro e histórico, que concentra su esfuerzo en guerra contra el error. Y que no participa de política religiosa. Es separación total y consciente de todo lo que perjudique que la iglesia llegue a su destino. Avivamiento es una agitación de creyentes apáticos. Reforma es la alteración de tu médula espiritual. Un corte consciente con todo lo que no es Dios. Avivamiento es un soplo soberano provocado para arrepentimiento de un corazón contrito. Reforma es la revisión del epicentro en el concepto que tienes de Dios. Es cambiar en tu mente lo que tú creías que Dios es. Es un esfuerzo consciente de romper con todo lo que es antibíblico, y reinsertar a la escritura como eje central de toda nuestra creencia. Es deliberado. Nada que ver con gente revolcándose por el suelo, carcajadas y alto desorden. Es consciente, sabio, estratégico, una pasión hostil que produce martirio, atrae hostilidad, críticas, malentendidos, disociación y, si te encuentras en un lugar un poquito fuerte, muerte también.

Mientras en un lugar del mundo, aquí, en occidente, la iglesia anda riéndose y de fiesta corrida, en otros lugares del mismo mundo sigue habiendo mártires que dan su vida en defensa del evangelio del Reino. ¡Por favor! Y no estoy diciendo esto para que te sientas inútil o pequeño, es para entrar en lo que Dios está haciendo. Es una lucha consciente para toda práctica, posición o mentalidad, que se opone al standard de Dios que demanda cambio. Cuidado, cuando yo hablo de cambio no me refiero a cambiar un mueble o a darle una mano de pintura a la plataforma o barnizar el púlpito. Eso no es malo y está bueno, pero convengamos que cualquier cosa así que hagas, se verá muy bien por fuera, pero si el material estaba dañado se te caerá a pedazos en cualquier momento. Una reforma es eliminar la polilla de la madera. Y si no puedes, entonces cambias la madera. Reforma es un cambiar la estructura mental de la iglesia. Y no me refiero a pastores, diáconos, ujieres o músicos. La iglesia eres tú. Es tu estructura mental la que una reforma viene a modificar.

Como estás viendo a Dios, como crees que Él es, cómo interpretas Su plan. Eso es lo que tienes que cambiar. Lo que sabíamos nos trajo hasta aquí y gracias a Dios por ello, pero mucho me temo que no nos va a llevar de aquí en adelante. Hacia donde vamos, lo que hemos tenido no nos va a poder llevar. Es necesaria una nueva voz, un nuevo Moisés, para un nuevo tramo en Dios. Moisés sólo pudo llegar hasta cierto punto, luego tuvo que entregarle todo a Josué. Moisés no se murió por casualidad. La unción de Moisés no era para dividir herencia. Aprende esto: si nos vamos un poco más allá, con los líderes equivocados nos morimos todos. Es necesario pasar la posta, la estafeta. Moisés, fíjate, pudo haber cruzado, pero no como líder. Algo similar pasó con Elías. Y mucho más cercano, con Juan el Bautista. Él dijo que tenía que menguar para que Jesús creciera. Él tenía muy claro que si no desaparecía, muchos iban a seguirlo a él y no a Cristo. Pero después se supone que su compromiso humano fue más grande o más fuerte y no hizo lo que dijo que tenía que hacer. ¿Conclusión? Eso le costó su cabeza.

Mi pregunta para todo aquel que hoy ejerce un liderazgo cualquiera, es la misma que yo ya me he formulado a mí mismo: ¿Qué te hace pensar a ti que Dios te levantó eternamente? Está más que claro que hoy nosotros somos pioneros, pero que mañana deberemos entregarle la posta a alguien. El problema radica en que la iglesia siempre ha estado pensando que somos los últimos. Y por eso se le opone ferozmente a alguien que se levanta predicando algo fresco. Dios es un Dios multigeneracional. ¿Entonces usted me quiere decir que yo puedo llegar a morirme sin ver su regreso? Creo que casi casi te lo puedo asegurar, si. Me cuentan algunos más ancianos que yo, que hubo una época donde muchos se iban a dormir asustados porque pensaban que su marido o su esposa iban a ser arrebatados esa misma noche y se iban a ir antes que ellos. Hoy nos reímos de ese tiempo, pero en ese momento nadie tenía la menor gana de reírse, créeme. Entiende bien; Cristo sí va a venir, pero antes que eso suceda, será muy inteligente que estudies, te capacites y hagas todo lo que puedas para estar en lugares de gravitación.

Estoy de acuerdo que Dios ha dicho que abramos la boca y Él nos la llenará mediante su Espíritu Santo, pero… ¿Verdad que entiendes mi silencio? Avivamiento crea emocionalismo. Reforma crea una generación entendida. Avivamiento es como pintar la casa. Reforma es renovar el fundamento de la casa. Un avivamiento despierta al dormido en una iglesia mundana y secular. Una reforma desmantela una mano secular y egocéntrica que hoy habita en la iglesia y la domina. Es momento de volver a Josías, que conjuntamente con todos los reyes del Antiguo Testamento representan una voz apostólica. Josías es una voz de reforma. Igual que Juan el Bautista, que fue un reformador. Josías es un reformador que anda por allí desenterrando huesos de gente religiosa. En el momento en que Josías llega el trono, han habido cincuenta y siete años de idolatría. Tenía sólo ocho años de edad, pero fíjate que hasta aquí él solo había visto religión. Él tiene ocho años, pero ya van cincuenta y siete años de religión.

La última reforma, antes del cautiverio de Babilonia, fue la de Josías. Y aunque este muchacho fue un tremendo reformador, aún así el pueblo fue llevado cautivo. La verdad es que no sé qué tipo de reforma podríamos implementar hoy, siendo que este hombre fue tremendo y de todos modos no pudo evitar que su pueblo fuera cautivo. Sólo cuando leemos la Biblia con esta mentalidad es que podemos entender la importancia de esto que estamos hablando. Si la verdad de Dios ha sido enterrada debajo de dogmas de hombres, lo que necesitamos es una reforma, no un avivamiento. Si la espada del Espíritu h a estado en la mano de los hombres en lugar de la del Espíritu, tendrá que haber una reforma, porque el hombre no va a soltar esa espada sin pelear una guerra primero. La obra no es con una espada ni con un ejército, es con una palabra que se levanta y juzga lo que existe. Nuestra guerra contra posiciones religiosas no es personal ni en ataques personales, es una verdad que necesita imperiosamente ser declarada, activada y conocida. Una reforma levanta el standard en las voces del púlpito, para que voces menores no puedan subir a esos púlpitos.

Lo que verdaderamente interesa, es qué clase de hombres va a usar Dios en una reforma. Dios está buscando hombres y mujeres aptos para formar parte de una reforma. Está buscando gente con un deseo divino que preceda su existencia. Fíjate; Josías tiene ocho años de edad y está operando en un celo que es mayor de edad que él. Está operando en una palabra que lleva más tiempo que él mismo. Mira lo que encontramos en 1 Reyes capítulo 13: 1-2. He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. Vemos que Josías está operando en una palabra que tiene trescientos años de antigüedad. Su vida viene saturada de un deseo de Dios que viene de antaño.

No es un mensaje que aprendió en una escuela bíblica. No es un mensaje que descubrió el sábado a la noche para predicar el domingo. El mensaje que viene saturando la palabra de Josías, es una palabra de Dios de trescientos años de edad. Al igual que Juan el Bautista, sin el poder externo del Espíritu Santo por cuanto no había sido derramado, aún. Consigue doblar las rodillas de todo un pueblo, sin el redargüir externo del Espíritu Santo, porque venía bautizando en una palabra de cuatrocientos años de existencia a través de la voz del profeta Malaquías. Él fue el que dijo que antes del que debería venir, vendría uno que prepararía el camino. Aquella misma voz en Malaquías, profetizó que antes del día terrible de Jehová, o sea el día de su venida, también habrá una compañía de hombres tras el espíritu de Juan, tras el espíritu de Elías. Una gente profética y apostólica, que viene bautizada en una palabra de dos mil años de antigüedad.

La autoridad de este mensaje que yo te estoy entregando hoy, no proviene de un seminario bíblico, tampoco de un ayuno previo, tampoco de levantarse de madrugada, ni por orar cuatro horas: proviene, porque Dios tiene un deseo de dos mil años de antigüedad, que produce una autoridad en la persona de quien te lo entregue, que redarguye todo corazón presente, diciendo “hay que preparar un corazón para la venida de nuestro Señor”. Josías operaba en esta misma dinámica, operaba y siendo niño, todo el mundo obedecía, porque quien operaba detrás de él, tenía trescientos años de edad. Hoy en día, los hombres que Dios está levantando no son hombres graduados en seminarios, aunque estudien para capacitarse. Lo que te da la autoridad no es el diploma, sino el estar correcto con Dios. Y el decretar lo que Dios está diciendo en el mundo del Espíritu.

Trescientos años de madurez. Una pureza antigua fluía a través de su vida. Un propósito predeterminado fluía en su ministerio. Aunque destruyas el ministerio, el propósito continúa. Porque es predeterminado. Cuando entras en ese lugar en el espíritu, llamado predeterminado, nadie puede destruirte hasta que termines. Si Dios encuentra una sola persona que fluye al unísono con Él, tienes que esperar a que él termine para matarlo. Eso por si acaso estaba por hacer algo malo. Edad y aceptación, no tiene relatividad al mensaje. El mensaje es lo que es, porque es un mensaje de ayer. No es nuevo, no es un nuevo mover. Es una reforma volviendo al principio. Decretos divinos abrazados con la pasión de un hombre. La palabra de Dios es la palabra dabar, que no regresa vacía a Él, hasta que cumpla con lo que ha sido decretada para cumplir. Y sigue vagando y buscando gente de una generación que la encarne y la materialice.

Algunos hombres de Dios, hoy, han abrazo la mentalidad de Dios que andaba vagando por encima de mentalidades religiosas que no querían pagar el precio para poder llevar esa palabra. Hay una generación de hombres, la mayoría jóvenes, que se han abrazado a esa palabra y la están llevando a todo el planeta. ¿Cuál es su autoridad? La vejez de su mensaje. Una vida sin distorsión. Estamos hablando de qué tipo de hombres está usando Dios. Genérico, hombre o mujer. 2 Crónicas 34:2 lo dice: Hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Esa palabra “recto”, aquí significa transparente, sin perversión. No tiene doble rostro ni doble mensaje. O es tu amigo o no lo es. Punto. Transparencia en su matrimonio. Transparencia en sus finanzas. Una persona que hace lo recto. Estamos hablando de estar perpendicular con Dios. De ser recto y correcto con Dios. Estamos hablando de integridad espiritual. No de gente que se relaciona con gente por motivaciones incorrectas. Siempre vendrá alguien a ofrecerse para relacionarte con gente “importante”. Rectitud. Integridad. No, gracias.

Si tu corazón no palpita al mismo ritmo de otro corazón, no tienes nada que hacer con esa persona. En nada. Eso cuando de verdad no te interesa la política religiosa, o ser famoso. ¿Sabes algo? Según lo que leemos en la Biblia, ninguno de los hombres que más sacudieron todo en el nombre de Dios fue famoso. ¿Estás entendiendo? No hay ningún hombre famoso en la Biblia que sea enviado por Dios. Eso te lleva a preguntarte qué es lo que hoy produce en tu mente que alguien famoso esta vez venga enviado por Dios. ¿Quién te hizo pensar o creer eso? ¿Sabes cual es el problema? Que somos bien idólatras. Y Dios quiere romper ese espíritu en la iglesia latinoamericana. Nadie que tuvo fama, en la Biblia, fue de Dios. Y nadie en la Biblia que fue de Dios, tuvo fama. Es imposible ser una persona famosa por política religiosa y predicar una verdad fresca sin que nadie se ofenda. Y si quieres mantener a todo el mundo contento, entonces no puedes ofender a nadie.

Si eres famoso, siempre va a haber algo o alguien que te obligue a decir menos que la verdad. Y eso no te hace grande delante de Dios, te lo aseguro. Te podrá hacer más grande con la gente, pero no con Dios. La gente que Dios está usando tiene una mentalidad clara, no tiene variación. Cuando hablo de transparencia, quiero decir eso: un corazón limpio, se ve espiritualmente desde afuera. Hay gente que levanta sus manos y cierra sus ojos en éxtasis durante la adoración, y no tiene realmente postrado su corazón. Yo estoy hablando de hombres que lo que expresan por fuera, eso son. Hombres que lo que ves, es lo que es. Lo que tú hoy estás viendo a través de este audio, es lo que tú verías si te sientas a cenar conmigo y mi familia. Lo que digo aquí es lo mismo que digo en la calle hablando con el vecino. Aprendí hace muchos años, y lo puse por obra, que el hombre no tiene un mensaje para darte. El hombre ES el mensaje viviente o no es nada.

Nací terrenalmente en Argentina, vivo en Argentina y la amo. Pero espiritualmente no soy ciudadano argentino, soy ciudadano del Reino de los Cielos. Aquí estoy como embajador de mi Reino. Y tengo un solo mensaje, porque si tuviera dos, uno para cada conveniencia, no tardaría ni un mes en que alguien me compre y me pague bien por el mensaje que le conviene. Ha sucedido. ¿Sucede? No lo sé, espero que no. Entonces la religión, lo que hace, cuando alguien trae una palabra de verdad y de cambio, es desacreditar al mensajero, al que trae el mensaje. ¿Sabes por qué? Porque ese mensaje viene del Espíritu Santo, y no hay fuerza humana ni satánica capaz de desacreditar al Espíritu Santo. Apenas han logrado que, en algunos sitios supuestamente santos, no lo tengan en cuenta. Más que eso no han podido hacer. Han matado a muchos mensajeros por traer mensajes que no les gustaba, pero no al mensaje. El mensaje no muere, sólo cambia de labios y de voz, nada más. Hoy puedo ser yo, dentro de un rato o mañana, será otro u otra.

Es necesario, si queremos seguir avanzando, vivir una vida sin distracción. 2 Crónicas 34:2, hablando del joven rey Josías, dice que anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. Es una vida sin distracción. Una vida de enfoque motivado por visión, no por entretenimiento. No tiene tiempo para conocer gente nueva si esa gente no está interesada en la verdad. No es por política. No mira a la izquierda, no mira a la derecha. A mí me gusta mucho leer, pero ya no leo materiales que no apoyan el mover de Dios de hoy. Mucho menos leo o miro por la tele novelas cristianas. Psicología de manipulación y mentira. Toda ficción es una mentira aprobada por las leyes terrenales. Espiritualmente, el padre de mentira sigue siendo el mismo. Estadística: venta de libros de estudio, 2 por ciento. Venta de Biblias, 30 por ciento. Venta de música con el rótulo de cristiana, 200 por ciento. Ahí tienes donde está la mente del cristiano promedio de Latinoamérica.

Y si dije “música con el rótulo” de cristiana, es porque tú y yo sabemos que no toda la que se vende con ese rótulo lo es. Hay cantantes o bandas que tienen origen secular y se han volcado a hacer música y letras cristianas porque venden mucho más. El cristiano, a la hora de escuchar música cristiana, no tiene en cuenta lo que en música secular es básico: la excelencia y el talento. Todo lo demás, es consecuencia. Sin distracción, sólo por enfoque. No te relacionas con gente por conveniencia, sino por hermandad de enfoque. Me reúno con muy poca gente cristiana. Porque si no tenemos el mismo enfoque, no tenemos nada en común, sólo el ropaje y una Biblia debajo del brazo. No alcanza para ser de un mismo sentir. Todos sabemos eso, muy pocos nos atrevemos a caer antipáticos y decirlo en voz alta y públicamente. Los religiosos se enojan porque dicen que para criticar a la iglesia ya está el mundo impío, que nosotros debemos defenderla. Sólo un problema. Yo no critico a la iglesia, Dios me libre de eso. Yo digo la verdad sobre Babilonia, que no es lo mismo.

Aprende: Dios no cabe en tu agenda. En tu agenda tiene que caber Dios. No intentes meter a Dios en tu agenda evangélica. Sin distracciones. Gente que entiende que su matrimonio, sus finanzas, sus hijos y hasta su trabajo secular si lo tuviera, son recursos que Dios le ha dado para permitir que cumpla con la misión que le ha sido encomendada, que es la razón central por la cual ha nacido en este tiempo y lugar del planeta. Son recursos que tienes para caminar en el kairos de Dios, para que cuando pase el tiempo de tu actividad, hayas podido hacer algo con tus talentos. Si eres un hombre con mentalidad de Reino, hasta tu jefe trabajará sin saberlo para el Reino. Pero si intentas ser alcahuete de tu jefe para que él te ascienda, lo único que vas a conseguir es quedarte sin trabajo, te doy fe. El cristiano base tiene que ser como esos caballos con anteojeras. Sólo debe mirar al frente, como viendo al invisible. Y no distraerse ni a derecha ni a izquierda, eso es carne pura.

Y algo que es fundamental si quieres avanzar largo. Mientras más te brinde el Señor para que uses, más humilde deberás ser. Grande por dentro, espiritualmente. Pero por fuera, pequeño, bajo perfil, simple. Las luces de colores, los estruendos y las ovaciones son para los artistas, deportistas o estrellas de la política. Para los hijos de Dios, sólo el silencio de aceptación y obediencia, con eso alcanza y sobra. Quien persiga algo más, entra en el rubro anterior, vive en consecuencia y termina en consecuencia. Está escrito. Mira Juan. Predicó arrepiéntete en el desierto. Luego vino al Jordán y volvió a predicar arrepiéntete. Un día le cambiaron la audiencia y lo invitaron al palacio del rey. Pero él no cambió el mensaje. Volvió a predicar arrepiéntete, y le costó la cabeza. A un tremendo predicador que conocí, en una iglesia donde iba a predicar, vino un ayudante del pastor a decirle que el pastor le decía que tuviera cuidado, porque entre el público que había venido a escucharlo, estaba el alcalde de la ciudad. Este predicador le respondió al ayudante que fuera y le dijera al pastor que le dijera al alcalde que estaba él en el púlpito. Autoridad.

Hombres que respetan y extraen los valores del pasado. 2 Reyes 23. Josías andaba desenterrando huesos de gente religiosa, ¿Recuerdas? Dentro de alguna forma de violencia que incluye la mentalidad reformista, presta atención al detalle que fluye ante la actitud de este ministro. Mira los versos 15 y 16:  Igualmente, el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera.  Y se volvió Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado esto. Nota que todo esto que está haciendo este hombre, tiene relación directa con algo que ha sido profetizado de parte del propio Dios. Esto quiere decir que nunca actuó por algo que se le ocurrió a él o por su cuenta. Todo en respuesta y obediencia a algo que venía del pasado.

Hoy sucede algo parecido. Puede haber gente que escuche esto y diga que estamos locos para andar enseñando o predicando esto, pero les recuerdo que sólo aquel que indaga el pasado está en condiciones de profetizar lo que está sucediendo o va a suceder. A esto lo confirman los versos 17 y 18, escucha: Después dijo: ¿Qué monumento es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el. Y él dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria. O sea que en medio de todo lo que se está destruyendo, ni él ni nosotros podemos destruir lo que no ha perdido valor con el tiempo. Eso te da seguridad y que no vas a perder la palabra de Dios por todo lo que creó el hombre. Viene destrozando todo lo que es tradición, pero no doctrina básica.

Viene destruyendo todo lo que es dogma de hombre, pero no fundamentos bíblicos. Viene destruyendo todo lo que fue errado, pero no la palabra sagrada del pasado. No estamos destruyendo santidad ni el poder del Espíritu Santo. Tampoco estamos destruyendo la fe ni la prosperidad. Lo que sí estamos destruyendo, es todo lo que es extremismo de esos moveres. Y todo lo que es religión, legalismo, control y falta de propósito e ignorancia en el pueblo de Dios. Estamos redefiniendo lo que es el ser humano. Estamos exaltando la calidad del ser humano en la iglesia. Estamos preparando una generación que sea práctica, por dentro y por fuera. Que tanga más para poner a disposición del Espíritu
Santo y que el Espíritu Santo use. Gente con capacitación, que tenga suficiente gramática como para no cometer errores cuando lee la Biblia. Es mucha la gente que todavía no entiende la Biblia simplemente porque no sabe leer. Se tragan los puntos y comas y todo se les confunde feo.

Sujeto, predicado, verbo y adverbio es importante conocerlos, porque cualquiera de estas cosas te cambia todo un texto. Y si permites que una falla así te cambie un texto, ni te cuento lo que puedes pasar si se te cambia el contexto. El mayor problema nuestro es que leemos la Biblia como un papagayo, repitiendo una y otra vez las mismas palabras que nos invitan a repetir desde los púlpitos. Esto que digo puede sonar a humanismo, pero créeme que llegado el momento, puede ser central, básico y fundamental. Todavía hay gente que cuando lee ese texto que dice que el que peque, no peque más, cree estar leyendo que el que peque, peque nomás. Y no es lo mismo, creo. Si tu sentir es salir al mundo para ganarlo para Cristo, dime cómo harías para ganarte a la enorme cantidad de gente experta en informática y rubros afines. Las redes sociales ponen y sacan gobiernos, así que no las subestimes. Pueden sacar cristianos y poner satanistas en las mismísimas congregaciones, si se lo permites.

¡El poder es de Jesucristo! Sí, pero el poder se manifiesta a través de estrategias, planes, estructuras pensantes. No puedes impactar a la gente poniéndote a predicar levitando, flotando en el aire. ¡Dios lo puede hacer, hermano! ¡Claro que lo puede hacer! Pero sería una excepción, no la regla. ¡Mira si se le ocurre que un domingo en tu iglesia todos empiecen a flotar y levitar! El tema es respetar los caminos de antaño. Dice el libro de Crónicas, que caminó los caminos de su padre David. Camino, allí, es la manera de curso o la ruta, O sea que él caminó en los principios operativos del pasado. Él averiguó sobre qué principios operaba David, y sobre esos mismos principios operó él. No es que caminó por los mismos senderos. Caminar en los caminos de Dios, no es andar por un determinado sendero, sino en los principios en los que Dios opera. Él te dice: sube acá y razona conmigo. Mis caminos son más altos que tus caminos. Principios. Lo que viene no es algo que va en contra del mover de Dios, sino de lo que el hombre añade al mover de Dios.

Todo lo que tiene valor en el pasado, se preserva. Y todo lo que no es bíblico, se destruye. Lo que tiene valor es un monumento, es de Dios, no lo toques. A eso dispuso el pastor hacerlo así, destrúyelo. ¿Por qué estás haciendo eso así? Porque así me lo enseñó mi papá, y a él mi abuelo. Destrúyelo. ¿Y a esto? Porque la Biblia dice…Déjalo, no lo toques. Él desenterró todo lo falso, y lo quemó. Pero hizo un memorial de la tumba profética. Josías. Dieciséis años de edad. La misma edad que tantos que lo máximo que les ves hacer es ir a una calle a sentarse y fumar marihuana y beber cerveza. Con dinero de sus padres, en el mejor de los casos. Del producto de delitos, en el peor. Josías transportó principios vigentes y válidos del pasado. La palabra dice que el escriba bueno, extrae cosas viejas y nuevas. Principios de ayer y de hoy. Esto no es algo que destruye el pasado, esto es algo que destruye del pasado lo que nunca vino de Dios. El problema es que la gente se ha apoyado más en lo que no es Dios que en lo que sí es Dios. Entonces, cuando suceden estas cosas, sienten como si un movimiento sísmico le estuviera moviendo el piso.

Pero eso les sucede porque nunca caminaron sobre fundamentos bíblicos, sino que caminaron sobre dogmas de hombres. Cierra tus ojos y repite conmigo. Tal cual. Los máximos responsables de estas cosas somos nosotros mismos, por ignorantes. Por aceptar todo lo que se nos dijo sin tomarnos un minuto en escudriñar nuestra Biblia para ver si eso era así. Eran los tiempos en que los hermanos se peleaban para pasar al frente a dar testimonio, ¿Recuerdas? Contaban siempre los mismos, pero nadie parecía fastidiarse por eso. Se desataban los gloria a Dios y aleluyas a coro todo el tiempo. Esto es parte de la fisonomía del hombre al cual Dios va a usar en la reforma, sólo nos resta mostrar cómo es que la hará.

Podemos ver algo. La manera de una reforma es una guerra contra toda posición religiosa. Debemos derribar las fortalezas satánicas que están detrás del asunto. Guerra espiritual al ciento por ciento. Eso hizo Josías, si entiendes lo que se relata en Crónicas y Reyes sobre él. Hoy ya no hay que agarrar un pico o una pala para destrozar ídolos, hoy se establecen decretos y sentencias y eso tiene que alcanzar para limpiar tu lugar de residencia. Si cada hijo de Dios toma la determinación de hacer lo mismo, no será tan extenso el tiempo que nos llevará limpiar el planeta y entregar el Reino a su legítimo propietario. Pero, reitero, no es pidiendo o rogando, desde una posición sacerdotal, sino decretando y ordenando, desde nuestra posición de reyes, tal como la palabra nos define.

Y dice la historia de Josías, que a todo sacerdote de la religión lo quitó, lo que equivale a decir que eliminó todo vaso que conectara con estructuras religiosas sin espíritu. Y eso te produce temor, fíjate. No tienes que tocar casi nada con tus manos, no es necesario. La caja de cristal de las babilonias religiosas se está rasgando solas o por presión de miles de diamantes divinos. Hay un cambio de guardia. Todo vaso que esté trayendo religión en el sentido de lo que estamos hablando, van a ser removidos. Una acción deliberada en contra de las fortalezas, los vasos y las casas que propagaron la religión. Es imperativo crear escuelas bíblicas conforme a los diseños del Reino, porque de no hacerlo, si seguimos enviando a nuestros jóvenes a los seminarios tradicionales, ni bien egresen los tenemos que capturar y reformar. No funciona eso, ya lo estamos viendo por largo tiempo. Es guerra, pero no se trata de venir en contra de la casa actual. Se trata de levantar una casa nueva y que viva en ella el que sea llamado o el Espíritu envíe.

Y no interesa si quien está por encima de ti está equivocado. Saúl estaba equivocado, pero David no lo tocó. David estaba ungido como rey, y vivía en cuevas. Saúl no estaba reconocido en el cielo, y vivía en el palacio. Igual que Vasti, fíjate. Pero aún así, eso no le da derecho a David a destronarlo. La guerra es levantando un estandarte que traiga juicio. Si la escuela que tenemos no sirve, porque produce una mentalidad incorrecta, hagamos una que sí lo produzca. Y que el testimonio de lo producido, juzgue lo que no sirve. Si tu iglesia no camina correctamente por donde tiene que caminar y tú no tienes dirección para salirte, entonces búscate una que sí lo haga. Pero ni se te ocurra salirte de la estructura porque no te gusta como predica tu pastor o la música que se toca. Si vas a salir, tendrá que ser porque el Espíritu Santo así te lo hizo saber y será Él mismo quien te lleve donde tengas que estar.

El problema más grave que todavía existe en la iglesia, es que el portero de turno cree que está facultado para solucionarlo todo, y no es así. Por algo fueron instaurados los cinco ministerios. Hay problemas que tu unción, por fuerte y maravillosa que sea, no va a poder solucionar. Necesitarás alguna de los otros ministerios. Cuidado: no estoy diciendo que esos ministerios sean mejores que el tuyo, estoy reiterando lo dicho: son diferentes. Hay problemas que necesitan de una determinada unción para ser resueltos. Hay problemas que sólo un apóstol puede solucionar. Hay otros que necesitan de un profeta, otros de un maestro, y si, también hay algunos que necesitan del pastor. Pero no son todos en todos. Yo, maestro, te puedo predicar la cruz en griego, en hebreo, en arameo o en español, pero igualmente no te salva nadie. Necesitas la unción del evangelista. Yo prediqué una hora, una noche, en un lugar y sólo fue salvo un anciano de noventa y cinco años, ex militar, porque se me ocurrió decir que había que ser muy macho para ser cristiano. No soy evangelista. Uno solo. Un evangelista pasa al frente y dice aleluya y se le llena de gente llorando. No es por más oración ni por aspecto, es por unción.

Reforma es darte cuenta que el problema de un grupo es una determinada persona y tomar la decisión de pedirle que se vaya. ¡Pero no, hermano! ¡Hay que amar a todo el mundo! Basta. Satanás no te puede destruir la iglesia desde afuera, te infiltra gente suya bien disfrazada para que lo haga. Puedes amarla si quieres, pero tu acá adentro y ellos allá afuera. Sabes por qué, ¿Verdad? Porque desde afuera dice que las puertas del Hades no prevalecen. Así que tiene que meter gente suya adentro, es la única que le queda. El problema en una congregación cualquiera no es cuando la gente se va, el problema es cuando esa gente que no está de acuerdo, se queda. ¿Por qué? Porque cuando alguien no está de acuerdo contigo y se va, produce una separación, y separación siempre es bendición. En cambio, división no lo es. Pablo, recuerda, tuvo que entregar a uno a Satanás para que se solucionara el problema. Es bíblico todo esto, no vayas a pensar que lo estoy inventando de puro malo o resentido que soy.

Mal que les pese a muchos, el primer paso para una reforma que se precie de serlo y conforme al diseño divino, es emprender una guerra contra toda posición religiosa. Estamos volviendo a patrones bíblicos. Los apóstoles corregían doctrina, corregían la casa y no de una forma legalista. No se trata de imponer disciplinas estrictas, pero mucho menos de jugar a la permisividad total en nombre de un falso amor. Hay demonios que solamente se van cuando los agarras a palazos. Porque hay problemas que son más carnales que espirituales. Es espiritual cuando un demonio influye a alguien para que peque, pero es carnal cuando un demonio aprovecha y usa las ganas de pecar que tiene alguien. ¿De qué se trata, preponderantemente, entonces? Hablando en términos domésticos y familiares, de reparar la casa. Porque estamos hablando de reforma, que ya te dije que según Jeremías es una guerra contra toda posición religiosa. Eso dice en Jeremías 1:10: Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Quiero ser claro. Suena muy fuerte y hasta queda feo hablar de destruir, pero déjame que te aclare que el derecho a destruir, te lo da la habilidad de plantar. De otro modo sería negativo y pernicioso. Así como te lo explico, es la mejor síntesis de reforma que estoy encontrando. Y quiero ser bien claro para evitar imitaciones o copias que pueden terminar en el ridículo. Nadie que no esté capacitado para ver algo nuevo para edificar puede tener la autoridad suficiente para destruir. Esto no es una simple predicación o un mensaje más. Esto es el puntapié inicial o el semáforo en verde que determine que algo comienza. Y también la habilidad para construir algo más que fuerte, algo duradero. Una fortaleza de las buenas que te sirva para pelear una buena guerra. Una edificación que de ninguna manera esté pasible de ceder ante ninguna forma de presión. Un tremendo ministerio que conocí lo llamaba Principio témpano. Porque a la vista es más pequeño que lo que está debajo del agua, de lo que no se ve. Hay gente así en el Reino. No se ven como estrellas rutilantes, pero cuando te les acercas te demuelen de unción, amor y conocimiento.

Parte de la edificación de la iglesia, es saber edificarla en el espíritu. Levantar un a iglesia no es construir cuatro paredes y tener cultos los domingos. La verdadera iglesia se empieza a edificar antes que llegue el primer miembro. Crea una cultura previa a la cual luego todos van a someterse voluntariamente. Usan el principio del día del Pentecostés. Había ciento veinte aquel día en el que Pedro predica su primer mensaje, y luego de su predicación se añadieron tres mil a esos ciento veinte. Y fue más que evidente que, esos tres mil, de ninguna manera cambiaron la cultura de aquellos ciento veinte, sino que se adaptaron a ella. Cuando tú llegas a una iglesia, te sometes en amor y fe a su cultura. Pero eso es siempre y cuando haya sido levantada en el espíritu, porque si así no lo fuere, el que llega la levanta por ti. Es la mentalidad de esa iglesia la que determina que su alabanza sea distinta a la de la otra iglesia y que tu propio mensaje tenga otro tipo de unción y bendición. Es aquello que emana de ti en silencio lo que la g ente respeta. Reforma.

Ese lugar en el espíritu es tan fuerte y con tanta autoridad divina, que ninguna opinión externa la conmueve y ninguna circunstancia adversa la mueve de su camino. Reforma es g ente fuerte por dentro, no por estructuras institucionales. Dios bendice organismos vivos, hombres o mujeres. Dios no bendice organizaciones. Gente edificada desde adentro hacia afuera, como la ciudad de David. En esta carrera el que gana no es el que llega primero, sino el último que queda de pie. Tu ministerio es tu vida y tu carrera no es como la empiezas, sino como la terminas.

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mayo 19, 2024 Néstor Martínez