Si te digo que termino de escribir un libro que se titula “Principios Para Vivir una Vida de Éxito en la Sociedad Actual”, seguramente te interesará y querrás leerlo de inmediato, ya que si algo está más bien apartado del cristiano tipo, ese algo es lo que la raza humana denomina como Éxito.
Lo lamento, no he escrito ese libro ni lo escribiré por una sencilla razón: mi Padre celestial me ha encomendado la tarea de alimentar tu espíritu, no tu alma. Y estoy convencido que así como hay recursos para lograr el éxito en la vida cotidiana y de ese modo enriquecer tu alma, así también tienen que existir principios espirituales que traerán, no ya éxito, pero sí victoria a tu vida espiritual diaria.
Yo quiero compartir contigo, en este trabajo, algunos de esos principios para obtener victoria espiritual. Y vamos a partir de la base de algo que ya hemos dicho, predicado y enseñado en muchas ocasiones: Babilonia está cayendo.
Por eso quiero que ahora lo veamos no ya de un modo místico, con caballos y sellos, o con relámpagos y truenos, sino con el ejercicio natural de levantarte temprano y disciplinarte. O de comprarte ropa nueva porque la que tienes ya está en harapos.
La sociedad actual tiene, prevaleciendo grandemente en ella, al espíritu de Babilonia. Tú ya sabes que Babilonia, en la palabra, fue una ciudad literal pero, al igual que ya hemos aprendido en otros estudios, para nosotros no se trata de una ciudad literal sino de lo que ella representa.
La palabra dice en Apocalipsis, que Babilonia fue dividida en tres partes: Religión Política y Economía. Así que no puede ser limitada a un tipo de iglesia o a un tipo de gobierno. Tampoco a una nación en especial.
O sea, el espíritu de Babilonia es el que es peligroso. Babilonia proviene de Babel, la ciudad que fue edificada por un falso profeta de la escritura llamado Nimrod. Las características de Nimrod son varias, pero sobresale especialmente una: rebelión.
Rebelión. Todo lo que es antagónico a lo que Dios quiere hacer. Es una mentalidad que se puede colar, que se puede inmiscuir en el andamiaje central de la que pudiera ser la mejor iglesia del mundo. Tiene que ver con rigidez, con amargura, o de no tener la flexibilidad de poder fluir con Dios.
La palabra Babel, significa confusión, dualismo mental. Hemos aprendido que necesitamos ser singulares con Dios. Es un sistema de operación que es antagónico a los propósitos de Dios. La palabra Babel significa, Nº1, Puerta, Pero es puerta satánica, no de Dios.
O sea que es todo aquello que produce una fuente de comunicación para las fuerzas adámicas o satánicas, que es más o menos lo mismo, según vamos aprendiendo. Significa confundir, mistificar. Ahí puedes ver claramente que, cuando la iglesia está sobre mistificada, hay un elemento babilónico en ella.
Sí entendemos que hay algo místico en la religión, porque creemos en poderes que no se ven, pero la mistificación nunca es de Dios. ¿Cuántos me están entendiendo? La idea es que los poderes se manifiesten en el mundo práctico, con inteligencia.
El poder de Dios es inteligente, es sabio, y produce en la tierra. Así que, un mover que no adelanta el propósito de Dios, básicamente es algo creado por la iglesia. Un mover de Dios, no es un mover de Dios en sí, sino un acercamiento por parte del pueblo hacia Dios.
En un verdadero mover de Dios, lo más importante es que la iglesia ha cambiado de postura o de posición hacia el destino. Si un mover de Dios te visita, y al terminar tú estás todavía en la misma postura espiritual o posición hacia el destino, tú no has experimentado ningún mover de Dios.
Esto que dije, entiende, acaba de cancelar a la mayoría de los moveres que hemos practicado. Confundir, mistificar o engañar por medio de confusión. Babilonia. Estamos hablando de Babilonia. En Mateo 24, cuando se le preguntó al Señor que le mostrar cuáles serían las señales de los últimos días, y cómo podíamos identificar que estuviéramos llegando al fin de los tiempos, Él dijo Ten cuidado que no seas engañado.
Cuatro veces. Lo dice cuatro veces. Es lo único que nos advierte por cuatro veces en ese capítulo de Mateo. As-í que una de las fuerzas más poderosas de Satanás en estos tiempos, es el engaño. Y la palabra Babilonia, o Babel, fíjate que también tiene que ver con desparramar o dividir.
Así que el espíritu de la Babilonia antigua es visto en la sociedad presente. Es por eso que vemos que la iglesia muestra al mundo un alto grado de disensión y división, más todo lo que podamos estar viendo hoy. Y no es algo menor, porque Babilonia está cayendo hoy. ¿Y cómo es que está cayendo? Con la espada de dos filos de ciertos mensajes que se están predicando a lo largo y ancho del planeta.
Quiero que abras tu Biblia, si es que vas a compartir esto conmigo con ella en tus manos para comprobar si lo que te digo es así, en Jeremías 39. Porque quiero antes de empezar a darte los principios, que veas a través de la misma palabra, cómo es que opera Babilonia. Cuál es su propósito y su objetivo.
(Jeremías 39: 1) = En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén, y (Número Uno)la sitiaron.
Recuerda que la iglesia eres tú, así que Babilonia lo primero que hace es tratar de sitiarte. ¿Y cómo lo hace? Por presión de grupo. Tú tienes que adaptarte y aceptar sin chistar lo que todo el mundo está haciendo en la iglesia.
Lo que está de moda, eso es lo que debes hacer. Y no seas diferente porque te van a catalogar de hereje. Sitiarte. Presión de grupo en la escuela, presión de grupo en el trabajo, presión de grupo en los negocios. Todo el mundo anda haciendo trampas en los negocios, nadie declara al fisco lo que gana o deja de ganar y todos tenemos que hacer lo mismo para no quedar de contramano con el sistema.
Presión de grupo. En la mayoría de los países que por corrupciones propias se quedan con impuestos sumamente altos, nadie sobrevive si no ejecutan sus operaciones en negro. Ahora ve tú y haz lo mismo. Babilonia te sitia y te dice: ¡Tienes que hacerlo!
(2) Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes se abrió brecha en el muro de la ciudad.
Recuerda que Proverbios nos dice que una ciudad sin muros es como un hombre que no tiene gobierno en su espíritu. Entonces, lo primero que trata de hacer es quebrantar tu gobierno propio, tratar de moverte de los principios que gobiernan tu vida. Tratar de que tengas transigencia.
(3) Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la puerta (¿De dónde?) de en medio;
Nota que Babilonia, Número Dos, siempre trata de entrar al epicentro de tu vida. No ataca las orillas, quiere entrar al medio, al lugar que te hace ser lo que tú eres. Te quita lo que te identifica. Si tú estás identificado porque eres un hombre que habla verdad, Babilonia va a querer atacar ese principio de tu vida, para que cuando tú dejes de ser verídico, pierdas ese respeto que has ganado para con el pueblo.
¿Entiendes? Quiere quitarte del epicentro de tu vida. Se mete en el medio, en los fundamentos que sostienen tu vida. Si tú eres conocido como un hombre íntegro, entonces la tentación es perder esa integridad. Examina cuál es el epicentro de tu vida; eso es lo que va a atacar Babilonia, si no es que ya te lo está atacando.
Acampan en la puerta de en medio. Atacan aquello que hace que tú seas lo que eres, aquello que te identifica y hace que seas diferente a los demás. Aquello que hace que tú seas pedro, y no Juan. El epicentro de tu vida. Es lo que intentaron hacer con Daniel, le cambiaron el nombre. El nombre es el carácter. El nombre Daniel significa que Dios es su protector.
Entonces le pusieron un nombre babilónico que significa “Bel es tu protector”. Es totalmente lo opuesto. El problema es que a Daniel, aunque le cambiaron el nombre, igual le tenían que seguir diciendo Dany. Porque su vida no era Belsasar, su vida era Daniel.
Que a pesar de todo lo que imputaron en su vida, su carácter no cambió; siguió siendo Daniel. Siguió proyectando una vida cuyo Dios protegía, y no Bel. Sesenta y cinco años vivió en Babilonia, trabajando para el infierno, y lo consideró ministerio de Dios.
Hoy en día tú trabajas en una compañía donde lo máximo que hacen es fumarse unos cigarros y decir algunas palabrotas y lo primero que te sale es que te quieres ir de allí para fundar tu ministerio. Madura, hermano.
(3) nergal-sarezer el Rabmag y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.
(4) Y viéndolos Sedequías rey de Judá y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y salió el rey por el camino del Arabá.
Nota que lo que quiere hacer es hacerte correr de tu fortaleza. Una vez te sitia, otra vez ataca los epicentros de tu vida y de ese modo te pone a huir. ¿Por qué? Porque ahora estás atacado por condenación personal. Ahora te sientes culpable, ahora te sientes que no eres lo que dijiste que eras, perdiste tu identidad y ahora eres un falso.
Babilonia es una presión en la cual tú vives rodeado diariamente. Y Babilonia continuará poniendo presión a las paredes de tu vida hasta que caiga. ¿Y de dónde cae? De entre nuestras orejas. Cuando los principios de Dios nos gobiernen plenamente, Babilonia no tendrá entrada.
(5) Pero el ejército de los caldeos los siguió, y lo alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; (No te van a alcanzar si estás en un monte. Te van a alcanzar si estás en un llano. Gente que no tiene profundidad, gente que es espiritualmente llana, gente que no profundiza) y le tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le sentenció.
(6) Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías en presencia de éste en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá.
Dos cosas que te quita si pierdes tu identidad en medio de una sociedad babilónica: Nº1: Te roba la posteridad, te mata los hijos. No vas a tener fruto. Tu ministerio muere contigo. Tu empresa muere contigo. El ejemplo sobre tus hijos, muere contigo.
Nº2: Te quita todos los nobles. Te hace príncipes simples, laicos en toda la iglesia. Gente con potencial de liderazgo, se convierten en simples creyentes domingueros. Babilonia es una realidad presente hasta en la play station de tu hijo.
No es una religión. Babilonia no va a caer hasta que no nos demos cuenta que nosotros también somos una posibilidad de producir acceso para Babilonia. Pedro fue Babilonia cuando le dijo a Jesús que no fuera a la cruz. Y Jesús le llamó Satanás.
O sea que tú eres amigo mío siempre y cuando estemos en el mismo propósito. De otro modo, tú pasas a ser mi enemigo, esto es así, no podemos disfrazarlo por más que parezca poco cristiano. Se han confundido tanto el amor y la paz con la melosidad y la pasividad, que cometemos errores por creer que Dios avala algo que Él mismo mandó a hacer de otro modo.
Porque todo esto no es por emociones, es por causa. Alianza. Los amigos suelen jugar al golf. Pero hay muchos que no sabemos jugar al golf y jamás lo jugamos. Quiero darte algunos principios y para ello, voy a tomar a Israel como ejemplo en primer lugar, y luego a María.
¿A María, hermano? Sí, a María, hermano. Porque no sé si alguien te dijo alguna vez que María no es pecado, el pecado es la estatua. Y luego también veremos a Jesús. Todos con su forma de reaccionar ante las presiones babilónicas.
Recuerda; Babilonia no es una ciudad, es un espíritu, una mentalidad, es un gobierno invisible que está regido por principados y potestades. Es una mujer que se sienta sobre muchas aguas, que son muchas gentes, muchas tribus. Es una mujer que está ataviada igualita que la iglesia.
Es aquello que se pone en lugar de la iglesia y le roba la verdadera identidad a la iglesia. Es lo que el mundo ve y cree que se llama iglesia y por eso no quiere venir. Pero eso no es la iglesia, eso es Babilonia. ¿Y cómo pretendemos que el mundo lo entienda si no terminamos de entenderlo nosotros los cristianos?
Es la cizaña que tiene que caer para que haya una gran siega. Son los grandes ministerios, que son gigantes en la tierra que no te dejan entrar a la plenitud de Canaán. Son, en suma, los enemigos más fuertes de mi alma y también de la tuya, si es que estás entendiendo esto.
(Salmo 137: 1) = Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aún llorábamos, acordándonos de Sión.
Sión, ahora, en este mensaje, representa todos los principios del Reino que tú has aprendido. Sión no es “¡Ay, qué lindo cuando íbamos a la iglesia el domingo!” No. Sión es los principios del Reino que deben estar vigentes en nuestro ser, y controlar cada decisión de nuestra vida.
Los principios del Reino, Sión. Jerusalén. Cuando Daniel observaba Jerusalén, él no era fortalecido viendo un edificio. Era lo que el edificio representaba lo que le daba la fuerza. Por eso, cuando hablamos de Jerusalén, estamos hablando de que Dios es primero. Estamos hablando de principio-témpano, donde somos más grandes por dentro que por fuera.
Que lo que se ve apenas es una milésima parte de lo que no se ve, que es lo que tiene toda la autoridad y todo el fundamento, que tiene la sustancia de que no somos huecos, sino que estamos plenos de una razón que es fiel reflejo de una realidad.
La verdad es un estado de ser y no algo que tú dices. Yo soy la Verdad, dijo Jesús. Nunca dijo “yo digo la verdad”. Por eso digo que además de ser un reflejo de la verdad, lo que vamos en camino a ser, verdaderamente, es su más pura esencia. Y aquí hemos leído que dice que estaban en Babilonia pero acordándose de Sión.
(2) Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.
(3) Y los que nos habían llevado cautivos (Esto es: el espíritu de Babilonia), nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: cantadnos algunos de los cánticos de Sión.
Lo primero que quiero que entiendas, número uno, es que Babilonia siempre reduce la adoración a lo que es entretenimiento. Entretente con los cánticos de Sión. Donde quieras que tú veas que la adoración se convierte en entretenimiento, eso es Babilonia, sin dudas.
Dice: ¡Cántanos una canción! Ellos no iban a adorar al Dios de ellos, ellos sólo querían que les cantaran una canción. Repito: donde quiera que el sistema eclesiástico reduzca a la adoración a un entretenimiento, estamos observando la implementación de la mentalidad de Babilonia.
(4) ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová en tierra de extraños?
(5) Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza.
Aquí vemos un concepto negativo, el cual si revocamos o invertimos, es decir, si hacemos un recíproco, podemos ver un principio positivo de cómo vivir en medio de Babilonia. Para prevalecer en medio de la sociedad actual, no te puedes olvidar de Jerusalén.
Porque si te olvidas de Jerusalén, pierdes la destreza y la habilidad de tu ministerio. Pierdes el poder de diestra, y como dice en el verso 6, se te pega la lengua al paladar. No tendrías nada que decir si eres confundido con el montón. ¡Tienes que ser diferente!
Si me olvido de tus principios, si me olvido de aquello que gobierna mi vida, si olvido a Jerusalén, pierdo mi destreza ministerial, y pierdo todo lo que tengo que decir. Pierdo validez. La forma que niega el poder. Si mi lente deja de enfocar el Reino, ¿Cómo cantaremos cánticos? Si me olvidare de ti, oh Jerusalén. Pierda mi diestra su destreza.
(6) Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no enalteciere a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.
En inglés se traduce como recordar a Jerusalén. La palabra recordar significa establecer un memorial dentro de tu mente. Que circule dentro de tu mentalidad, buscando que los principios vayan logrando ser la autoridad de cada área de tu vida.
Que los principios de Dios se conviertan como en un cursor de computadora, que va buscando los claros y vacíos de tu vida, y colocándolos en orden, diciendo: aquí tiene que reinar Jehová en tus finanzas, tiene que reinar Jehová en el sexo, tiene que reinar Jehová en esta área, porque: si me olvido de ti, en Babilonia no lo haces.
Quizá escondido en una iglesia, sí; pero si sales de la puerta, te caes. Ese es el problema con la mayoría de la iglesia, que está escondida en cuatro paredes. Porque piensan que en las cuatro paredes Dios los viene a buscar y se van.
Si me olvido de ti. Es decir que el punto número uno a tener en cuenta, es: no te puedes olvidar. Déjame ahora darte un principio bien fuerte. Babilonia no cae con oración; cae con un estilo de vida. Nuestra guerra con Babilonia no se gana con oración por sí sola, sino que se milita con un estilo de vida.
Mapear la ciudad no te ayuda. La puedes barrer y hasta pasarle el lampazo, si quieres. Tiene que ser militada con un estilo de vida. Tus valores, tus prioridades, tu carácter, tus principios; cero política religiosa, cero amistades almáticas, cero leer libros que no tienen nada que ver con el destino, cero novelas cristianas.
Es la respuesta de cómo tu actúas ante la vida, que sucede en tu vida cuando hay un problema; ¿Te caes o te ves cómo la solución al problema? Cada vez que hay una circunstancia, ¿Qué es lo primero que viene a tu mente? ¿Consejería pastoral o accionar ya para vencer el problema?
¿Cómo llegas tú al mañana, por tropiezo o planificado? Babilonia se vence con un estilo de vida, no con una oración mística. Si me olvido de Jerusalén, no puedo ni cantar. No puedes vivir en Babilonia, ser un cristiano y que tu vida esté negando tu procedencia.
Mira el verso 6 una vez más; es impresionante. Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare, si no enalteciere, si no elevo, si no exalto a lo que Jerusalén representa; si yo no exalto los principios gubernamentales del Reino, si yo no exalto todo lo que aprendí a través de los panfletos de los sermones del monte, si yo no exalto todos los principios del Reino sobre los asuntos más importantes de mi vida; sobre la búsqueda de una pareja, sobre la búsqueda de una carrera importante, sobre la búsqueda de un ministerio; si los principios de Dios no son más alto que el mayor deseo de mi vida, tarde o temprano me caigo en medio de Babilonia.
Esto no es un consejo ni una opción. Obedeces o no termino. Es Biblia. Si Él no es lo superlativo en tu vida, no funciona. Tiene que estar por encima del deseo de una carrea exitosa, prosperidad financiera, un matrimonio feliz o un ministerio poderoso.
Aquello que produce la inercia de tu despertar de cada día de lograr algo en la vida, tiene que ser sometido a los principios del Reino de Dios. De manera que, cuando lo poseas, el propósito de Dios todavía sigue vigente en tu vida.
Si no, te separas del propósito de Dios, te conviertes en uno más en Babilonia, que ya no se llamará Daniel, sino Belsasar. Claro, seguramente entre los miles de oyentes que tiene hoy este trabajo, no habrá de esos… ¿O sí?
Ese es el primer principio concreto y contundente: si me olvido de Jerusalén. No es si soy religioso y memorizo escrituras. Es si me olvido que el diezmo, por ejemplo, no es dinero, sino valor. Si me olvido que a Dios no le interesa el dinero, porque de última todo el que tienes es de Él, Él te lo dio.
Si me olvido que esa décima parte del dinero yo no la estoy dando, sino devolviendo, porque no es mía. Porque si no fuera así, ya no es diezmo, es una especie de canje que jamás ha funcionado, ni funciona ni funcionará, simplemente porque Dios no puede ser burlado. Antes de diezmar u ofrendar como si fuera un negocio, Dios verá con mayor agrado que no lo hagas. Y a ti también te convendrá más. Una cosa es pecado de ignorancia, y otra muy distinta caer en prevaricación.
¿Por qué estoy hablando del dinero? Sencillo; porque es uno de los falsos dioses que puede obstaculizar nuestra vida de fe genuina, porque puede cegarnos y hasta destruirnos, si no tenemos las cosas bien claras. No estoy predicando prosperidad, estoy compartiendo prosperidad. Y no es lo mismo.
(Jeremías 50: 1) = Palabra que habló Jehová, Estamos hablando de vivir en medio de Babilonia, vivir en medio de caos, en medio de un círculo religioso. Daniel es representante de la iglesia. Daniel puede ser tu vida, puede ser tu familia.
Daniel puede ser tu iglesia, puede ser tu ministerio, en medio de tantos ministerios que no creen nada de lo que tú predicas. Entiende que tú estás en medio de mundos opuestos, tanto dentro de la iglesia como afuera. En el momento en que tú te alineas con la verdad, comienzas a ir cuesta arriba.
Eso es en toda la Biblia. Es Caín el que mata a Abel, no Abel que mata a Caín. Es Absalón que destroza el reino de David, no David que destroza el reino de Absalón. Son los hijos de Noé los que lo descubren a él, no los enemigos. Es Judas, el amiguito de Jesús el que lo traiciona. Y es la iglesia la que lo termina matando, no el mundo. Así que nuestros peores enemigos, generalmente están a nuestro alrededor.
(Jeremías 50: 1) = Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.
(2) Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera, publicad, y no encubráis (¡No los encubras!) decid: (¡Predica esto!) Tomada es babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas, quebrados sus ídolos.
(3) Porque subió contra ella una nación (Escucha: no cae sola, hay que subir a tumbarla) del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron.
(4) En aquellos días (¿Qué días? En los días que hay una guerra literal contra Babilonia. ¿Qué días serán esos? En los días que nosotros estamos militando con gigantes conceptos que han sido establecidos dentro de nuestras orejas, que nos tienen aislados del verdadero propósito de Dios. En los días en que estamos tratando de echar abajo todo lo que no es Dios. En esos días), en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de Israel, (Puedes decir: ahí voy yo) ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán a Jehová su Dios.
Escúchame claramente. Desde el capítulo 11 del primer libro de los Reyes, Judá e Israel nunca anduvieron juntos. ¿Te acuerdas cuando se dividieron las diez tribus de las dos? Desde Reyes, nunca anduvieron juntos.
¿Cuál es el principio? Número dos, anota: en el tiempo que hay una milicia, una guerra en contra de Babilonia, todas las diferencias tienen que caer al suelo. Judá e Israel se tienen que hacer uno. Hay demasiada oposición externa para que también la haya internamente.
Cuando el ápice de una guerra espiritual contra Babilonia está presente, toda diferencia tiene que caerse. Si quieres un buen título para esto que termino de decirte, aquí te lo paso, sin cargo y sin opción, úsalo tranquilo: Ruptura de Sectarismo.
Dentro de la iglesia hay demasiadas inmadureces. Y si vamos a pelear contra Babilonia, no pueden existir inmadureces internas. ¿Una de ellas? “Ah, sí, yo almuerzo con fulano, pero con Mengano ni se te ocurra”. Inmadurez. Basta.
(5) Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: venid, y juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.
¿Juntémonos con qué? Con pacto eterno. Nota que el venir y juntarse, no es con tu hermano, es con Jehová. Y es esa unidad la que produce el poder habitar juntos. La evidencia de que hay disensión y división dentro de la iglesia, es que no estamos verdaderamente conectados con el mismo Dios.
Porque si el Dios que tú adoras es el mismo que el que adoro yo, tú y yo no podemos ser otra cosa que buenísimos amigos. Pero si tú andas siguiendo a un Dios que te va a llevar para un lado que el mío no me ha comunicado a mí, entonces mucho me temo que estamos en dos reinos divididos.
Lo que sucede es que hemos hecho dioses de nuestras doctrinas, y eso es Babilonia. Adoradores de ídolos mentales que hemos exaltado por sobre la revelación de la palabra. Imágenes talladas. La tierra de Babilonia.
Es sorprendente darse cuenta que podemos ser acceso para Dios un día, en un minuto, y al segundo siguiente ser acceso para Babilonia. Porque de esta manera no estamos arrogantes y siempre somos humildes ante Dios.
Entiende y aprende: tanto tú como yo podemos ser tranquilamente acceso para Babilonia. Mira ahora lo que sucedió en Jeremías 3 en el mismo tiempo. Este es el segundo principio. Tea seguro que vas a estar –como decimos aquí, re-bendecido cuando terminemos con esto. Claro, a esto luego deberás ponerlo por obra, así que sería muy bueno e inteligente empezar a evaluar tu vida a la luz de la palabra.
(Jeremías 3: 16) = Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en esos días, dice Jehová, no se dirá más: arca del pacto de Jehová, ni vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará otra.
Nota que el epicentro de toda la cristiandad, va a llegar un día que no será más y nadie se acordará de ello. La gente hoy está adorando cosas que en un momento van a dejar de existir. El arca, la gente ni la va a procurar.
¿Lo estás entendiendo en toda su dimensión? ¿De verdad lo entiendes? ¿Y entonces por qué sigues enojado conmigo por lo que predico? Si decir lo que dije del arca en el Antiguo Testamento, es como decir hoy en el Nuevo Testamento que el domingo no vas a ir a la iglesia. ¿Por qué?
(17) En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón.
(18) En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, (cuando el verdadero Dios sea el Dios de todos nosotros, y haya una verdadera unidad que no es producida por el alma, sino producida por un propósito, entonces la morada de Dios ya no sería una caja, sino que sería un pueblo, y nadie estaría interesado en un culto, sino en una vida que expresa la plenitud de Cristo en la tierra. Si me olvido de Jerusalén, no lo puedo hacer.)
(Isaías 22: 1) = Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados?
Profecía sobre el valle de la visión. Jerusalén es llamada: “El valle de la visión”. Esa palabra “valle”, allí, significa el asiento de los decretos de Dios. O sea: si me olvido que los asientos a los decretos de Dios es Jerusalén, entonces en Babilonia no la hago.
Si me olvido que toda mi instrucción viene de ahí, termino siendo instruido por las presiones de grupos. Las presiones de grupo suelen llamarse “el mover”. Lo que en el mundo es simplemente una moda, en la iglesia tenemos nuestro propio vocabulario, es un mover.
Pero sigue siendo lo mismo, una moda. A veces lo espiritualizamos más y ya le llamamos avivamiento. Como si a Dios le gustara la palabra “avivamiento”. Avivar algo significa que ese algo estaba muerto. Cuando Dios oye la palabra “avivamiento” se le erizan los pelos santos.
¿Te dio Su vida y tú andas avivándola? Son terminologías que nos hacen tan pequeños delante de Dios. Debemos crecer. Repite conmigo: Yo, aquí y ahora, estoy creciendo. El valle de la visión. Esa palabra, “visión”, significa la continua relación del decreto de Dios.
O sea que no puedes tener una verdad y estacionarte ahí y creerte que la vas a hacer en Babilonia. Tienes que continuar colocando el valle del decreto de Dios continuo como el preferente asunto sobre tu más alta búsqueda en tu vida.
¿Qué estamos haciendo? Describiendo a Jerusalén. Porque hay que ponerla por encima de todo. Jerusalén es el asiento de tus instrucciones. Para ti, Jerusalén, es la voz de Dios. Tiene que ser continuamente sometido a una revelación.
(Isaías 33: 17) = Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. (Esto es Jerusalén).
(18) Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿Qué del pesador del tributo? ¿Qué del que pone en lista las casas más insignes?
(19) No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas. (Esto es la confusión de Babilonia. Conozco gente a la cual algún profeta de alto prestigio le dio “una palabra” para su vida que lo sacó del propósito genuino de Dios)
(20) Mira a Sión, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
El principio, aquí, es el siguiente: tú y yo vamos juntos hacia un rumbo, hacia un destino que Dios nos ha revelado como tribu. Hay varias tribus en el Reino de Dios. No todo el mundo tiene nuestro énfasis, y la nuestra no es de ninguna manera la plena verdad, sólo es una parte.
Pero es la que nos corresponde, porque tu espíritu ha sido traído a ella y porque Dios nos ha unido. Entonces, las fiestas solemnes hablan de jornadas y compañerismo. No son una opción. Si vamos a existir en Babilonia, tenemos que subir a las fiestas solemnes, que en el día de hoy son aquellos puntos específicos donde el Espíritu Santo te lleva a reunirte, (Aunque sea de modo virtual), porque te hace saber que a ese sector es que perteneces.
Israel tenía que ir. ¿Por qué? Porque Jerusalén estaba por encima de su agenda. Y si nosotros no ponemos a Jerusalén por encima de nuestra agenda, nuestra agenda se traga a Jerusalén y se convierte en una agenda babilónica.
¿Cuál es el principio, entonces? Que estamos migrando permanentemente juntos, así que cuando tú te pierdes uno solo de estos depósitos espirituales, te pierdes la ruta. Y no lo digo como auto promoción, ya sabes que esto me trasciende tanto a mí como a ti largamente.
Porque a la velocidad con que se mueven las revelaciones de Dios en estos últimos tiempos, cuando tú te pierdes de vista por un tiempo porque te viene la gana de coquetear un poco con el mundo, cuando retornas ya no entiendes una pepa de lo que estamos hablando.
Y entonces te aburres. Y entonces, como te aburres, vuelves a tus mensajitos seriados. Y allí estás, otra vez en cero, como antes de llegar. Sólo falta saber si vas a atreverte a arrancar nuevamente en esta dirección o elegirás seguir siendo oyente exclusivo de Babilonia. Hay que subir a la fiesta solemne.
Cuando tú hablas de mirar a Babilonia Esa palabra acordaos, tiene que ver con intensidad, no con recordar algo. No habla de meditar o reflexionar, habla de escudriñar, de fijar tus ojos en. Habla de un enfoque, de una milicia mental que produce que tus ojos, tu inercia, tu ímpetu, en suma, toda tu energía, sea canalizada hacia un mismo lugar.
Así es como se obtienen las grandes metas en la vida. Cuando toda tu energía y esfuerzo, está al servicio de una sola cosa. Hay gente que quiere hacer demasiadas cosas a la vez. Escucha: para terminar la carrera en un mundo antagónico al propósito de Dios, es necesario: resolver internamente, antes de comenzar la jornada que absolutamente nada te hará descarrilar de lo que iniciaste.
Si no entras con esa mentalidad, no vas a terminar. Antes lo decíamos con mayor elegancia porque eran tiempos donde ciertas cosas todavía no podían decirse en una iglesia sin que alguien te sacara a patadas dándote chapa de hereje, blasfemo y qué sé yo cuántos epítetos más. Entonces decíamos: si tienes un punto de doblez, serás doblado.
Si tienes un punto de compra, serás comprado. Si es una novia, la novia te saca. Si es un novio, el novio te saca. Si es un hijo, se convierte en tu Isaac. Y lo mismo con un matrimonio o una empresa. Si no están allí para canalizar el Reino, te roba toda la bendición de Dios. Es lo mismo, pero más en bruto.
Entonces, cuando ya viene el caso en contra de tu vida, tú ya no lo ves como un problema, sino como un caso a resolver. Estamos describiendo a Jerusalén porque hay que colocar a Jerusalén como la absoluta prioridad por sobre todo lo demás.
(Zacarías 8: 3) = Así dice Jehová: yo he restaurado a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová, Monte de Santidad.
Si no coloco a Jerusalén por encima de mi más alta búsqueda en la vida, no voy a hacerlo. Jerusalén es la Ciudad de la Verdad. Esto es: ausencia de hipocresía en mi vida. Ausencia de falsedad. Integridad. Dependencia. Ser tú mismo.
Muchos jóvenes suelen cambiar sus personalidades sólo para enamorar a una novia. Muchas jovencitas hacen lo mismo. Eso es falsedad. Así como hay mujeres que se pintan para acentuar su belleza, hay otras que lo hacen para disimular quienes son.
Jerusalén es una Ciudad de la Verdad. No es un reflejo de la verdad, es la sustancia de la verdad. Es una vida que se vive fuera del ámbito de la falsedad. Es que cuando tú ves lo que ves en público, ya has visto lo que se ve en lo íntimo y privado.
Estos son los principios que te hacen expresión de Dios, en medio de aquello que parece ser expresión de Dios. Es una ciudad de verdad, una vida consistente con tu decreto. Que tu vida se alinee con tu decreto.
Una vida que se vive fuera del ámbito de la falsedad. Fidelidad, tiene que ver con firmeza. Significa que cuando vienen los problemas, tú no te mueves, no te tambaleas. Tú eres la verdad y la verdad permanece. Se cae toda la mentira y la verdad queda de pie en el medio.
Vienen todas las acusaciones, pero dice la palabra que cuando te acusan y no es verdad, es para la gloria de Dios. Tienes que estar firme, tienes que ser tú. Porque si lo que está parado no eres tú, si es que has colocado una apariencia que la gente conoce, pero no es la que tu esposa conoce, estás en problemas. Esa es tu guerra contra Babilonia.
Firme, inconmovible. La verdad no es algo que tú dices, es el estilo de vida que tú tienes. Esa es la sustancia. Tus más altos sueños tienen que ser gobernados por estos principios. Si para lograr hacer lo que tú quieres hacer en la vida, tienes que dejar de ser verdad, eres Babilonia.
Creo que te has dado cuenta que te estoy describiendo la palabra Jerusalén desde lo que hoy significa. ¿Verdad? Si te has dado cuenta, ya sabes que todo esto que te estoy describiendo te dice que debes someterte a ello, porque esos son los principios básicos.
Esto fue lo que hizo Israel para vencer. Y si les funcionó a ellos, ¿cómo no nos van a funcionar a nosotros? ¿Por qué? Porque la misma Biblia te dice que todas las cosas que le sucedieron a Israel, son ejemplos para que nosotros entendamos en los fines de los tiempos.
Ahí mismo, en ese verso, dice que somos ciudad de verdad. Vamos a cancelar la palabra verdad, ahora, y vamos a analizar la palabra ciudad. Somos ciudad. No somos valle, ni aldea, ni pueblo, ni colonia; ciudad. O sea: nuestra vida tiene que expresar gobierno y orden.
Una ciudad es gobierno y orden. Si no hay gobierno y orden, no es ciudad. Tu vida tiene que estar ordenada. No puedes ser un irresponsable. ¡Ay! ¡Es que me olvidé! ¿Cómo que te olvidaste? ¡Lo tenía en mente! Mientes. ¡Esta ajusto por llamarte! ¡¡Mentiroso!! Cristianos.
¿Para qué son estos principios? Para prevalecer en medio de una presión constante en una sociedad actual. En tu trabajo, en tu escuela, tus hijos, tu familia, llévalo donde quieras. Esto trasciende el marco de lo que nosotros llamamos y conocemos como la iglesia.
Esto no es iglesismo, esto es la suma de ciertos principios básicos para vivir en el planeta tierra. Funcionan. Ahí mismo dice, en ese mismo verso, que se llamará ciudad de verdad y el Monte de Jehová, Monte de Santidad. No voy a decirte demasiado sobre esto, sólo que sin santidad, nadie le verá.
¡Pero es que estamos en el Reino! ¿Ah, sí? Pero eso no cancela la santidad. Ya lo sabes; santidad no es una monja dentro de un templo, es una total separación para los propósitos de Dios. Tú eres su vehículo. Tú eres embajador de Cristo. Y hasta tu trabajo y tu jefe trabaja para ti.
Si tú te levantas todos los días para ir a trabajar sólo porque tienes que pagar cuentas, tu vida es miserable. Pero si tú ves tu trabajo como vehículo para adelantar el Reino de Dios, entonces tú eres importantísimo.
Y cuando tú piensas así y tienes fe de que Dios está haciendo eso; cuando tú hablas con integridad, excelencia y buen vocabulario, impresionas a tu jefe y él favorece tu misión. Aunque todavía ni siquiera la entienda.
Pero no te pienses que la vas a conseguir simplemente porque eres cristiano. Será porque eres un ejemplo dentro de Babilonia. Porque llegaste temprano y te fuiste tarde de tu trabajo. Porque no andas leyendo tu Biblia en el trabajo. Ni tampoco andas tratando de dar clases teológicas allí adentro.
Transfórmate en indispensable. Que la compañía, si un día tiene que reducir personal, le cueste horas siquiera imaginar que pueda seguir haciéndolo sin ti. No tendrán otra solución que promoverte. Porque la fe, sin obras, es muerte.