Estamos viviendo un tiempo que podríamos llamar como de reacomodamiento. Dios está pre-ordenando a distintos tipos de hombres y mujeres para distintas estaciones. Hombres y mujeres capacitados con distinto equipamiento espiritual.
En todas las generaciones, Dios ha levantado y sigue levantando el tipo de individuo, o el género de personas indicadas para resolver el problema de ese tiempo. En 1906 Dios levantó un ejército de hombres que estaban equipados para derramar el bautismo del Espíritu Santo sobre la tierra.
Y rápidamente se esparció por todo el planeta un gran movimiento que fue denominado como movimiento Protestante, el movimiento del bautismo del Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo comenzó a hacer muchas obras alrededor de la tierra.
Pasaron muchos años, y ya por la década de los años cuarenta, cuando muchos andaban esperando largarse de la tierra, Dios visita la tierra nuevamente, y en vez de llevárselos, levanta otra generación con un espíritu distinto, un espíritu carismático.
Y se empezó a ver otro tipo de manifestación, y hubo sanidades y prodigios. Y todo el mundo corría de campaña en campaña. Se podía ver con claridad la manifestación del ministerio evangelístico en todo el planeta, y todo el mundo era sanado con el sólo hecho de entrar en aquellas tiendas.
Pero ahora Dios también está levantando otro género. Este no es el género que está para traer el bautismo del Espíritu Santo, este tampoco es un ejército que se está levantando para llevar a cabo grandes señales y prodigios en forma de sanidades en campañas evangelísticas.
Dios está levantando una generación de un pueblo que tiene un corazón determinado para conseguir la nota para la iglesia de Dios. Un corazón que tiene la mente fija en el destino, un corazón que quiere coronarlo rey para tirar sus coronas a sus pies, un corazón militante, un corazón como lo denominara un gran hombre de Dios de los años noventa: un corazón de guerrero.
Son equipamientos distintos. Quizás podamos decir que los tiempos están muy malos, pero Dios no se equivoca. Hay una preparación adecuada dentro de nosotros, para llevar a cabo esta obra. Yo estoy aquí porque Dios me puso aquí. Y Dios no se equivoca.
O sea que si tú llegaras a ser un poco más pasivo, tú no hubieras nacido en estos años. Hay personas que quieren ser pasivas en medio de estos tiempos. Es imposible, Dios no se equivoca. Tú te crees que eres pasivo, pero no lo eres.
Isaías 41 dice que Dios pre-ordena las generaciones, cada una en su tiempo. Y Dios siempre levanta una generación de hombres que resuelven los problemas o los dilemas presentes. Cuando Dios trae una verdad, hay tres tipos de reacciones.
Hay tres tipos de géneros o de personas. Hay tres tipos de corazones. La primera generación o el primer género, es aquel que paga el precio hasta con su propia vida, para prevalecer la revelación. Detrás de ellos se levanta otro género, otro tipo, que recibe la revelación, no tiene que pagar el precio por ella, pero la recibe por mano de otro.
Este, mayormente, la mantiene viva. Entones hay una tercera generación que tiene la oportunidad de reavivar lo que introdujo la primera generación, o abortarlo del todo y dejarlo opacar. A mí me parece que estamos en medio de la tercera generación, donde Dios nos está poniendo una decisión en nuestro frente.
O reavivamos aquello por lo que nuestros padres pagaron el precio para establecerlo, o lo dejamos caer del todo. En toda la biblia vemos el mismo principio. Abraham, con una sola palabra, se atreve hasta sacrificar su propio hijo.
Sale en busca de una tierra extraña, cuyo arquitecto y fundador es Dios. Sale a tierra lejana por fe, sin saber a adónde iba. Sólo con una palabra, sólo con una voz que ni conocía, era un adorador de dioses ajenos, pero la voz de Dios lo mueve, y este con su vida, con su tiempo, con toda su familia, paga el precio para establecer una verdad.
Su hijo Isaac la mantiene, Jacob termina siendo un usurpador. Vemos también a Noé, que es un predicador de justicia, un pionero en sus tiempos. Sus hijos la mantienen, pero ya para el tiempo de sus nietos había gran decadencia en los hijos de Noé. Maldición de Cam.
Vemos también en el Nuevo Testamento, que durante el tiempo de los apóstoles, ellos pagan el precio con martirios en sus propias vidas, pagaron el precio para fundamentar una iglesia. Cristo fue a la cruz, y con su vida fundamenta los apóstoles.
La carga por revelación de Cristo. Ya para el noventa después de Cristo, no existe en la iglesia la tercera generación. La deja caer. Y podemos hablar hoy, no sólo al corazón de los hombres, sino decretando a las potestades y principados en lugares celestiales, que tú estás en este tiempo ante una decisión con Dios. O reavivamos lo que Dios nos ha dado, o lo dejamos caer del todo.
(1 Crónicas 12: 1) = Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra.
Repite esta palabra: valientes. Yo sé que muchos hemos oído muchos mensajes de guerra espiritual, pero yo quiero depositar una simiente profética en tu vida. De u a manera u otra, activar en ti, el que tu corazón esté girando con el corazón de Dios en esta hora. Dios es un varón de guerra, y ese es su nombre.
(2) Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos (ambas manos; a esta gente no había como entrarle, por donde quiera que le tiraras, lo sacaban, sabían usar las manos. Para Dios no existía eso de la derecha y la izquierda, estos eran todos ambidiestros) para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín: (Y sigue nombrando a una serie de nombres de esos bien raros que se usaban en ese tiempo)
(Verso 8) = También de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, (Lugar fuerte), hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavés; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas.
(Verso 21) = Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército.
(Verso 24) = De los hijos de Judá que traían escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra. (Estaban listos)
(25) De los hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra. (Esforzados)
(Verso 32) = De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer (Entendidos, sabían lo que se debía hacer. No había confusión) cuyo dicho seguían todos sus hermanos.
(33) De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, (Prontos, estaban preparados) con toda clase de armas de guerra, dispuestos (Dispuestos) a pelear sin doblez de corazón.
(34) De Neftalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.
(35) De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos.
(36) De Aser, dispuestos para la guerra, y preparados para pelear, cuarenta mil. (Nota como se repite la palabra dispuestos. Disposición. Esto no es algo que viene y se mueve, esto es por disposición. Esto no es algo que Dios viene y te bautiza con ello, esto es disposición. Este no es un mover de Dios que viene en un momento y tú sales brincando como un trompo. Disposición.)
(37) Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra.
(38) Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, (Dispuestos. Y lo repito porque si bien en lo natural, la sangre más caliente está probado y comprobado que es la latina, debo decirte que en lo espiritual no es así. No se sabe qué pudo haber pasado con los latinos cuando nacieron de nuevo.
Tú entras a cualquier país latino y es raro que no te encuentres con piquetes, huelgas más que fuertes, movimientos de guerrilla y cualquier evidencia más de guapeza que tú quieras presentar. Más que en todas otras partes. Pero es suficiente que entren a la iglesia para que se transformen en mariposas escuálidas que no se sabe muy bien cómo mirar. “Ten misericordia”, “Ayúdanos Padre”, “En ti confiamos” ¿Qué pasó?
Escucha: Dios no quiere cambiar tu carácter ni tu personalidad, sólo quiere santificarlo. Cuando Dios llama y levanta a uno bien pesado de la calle, lo llama y lo levanta para que pase a ser un pesado del evangelio. Uno que cuando aparece a los demonios se les eriza los pelitos de la nuca de miedo.
Hay gente que cuando estaba en el mundo tenía la tesis de “si me las hace, me las paga”. Luego se convierten y viven una parte de sus vidas abrumados por las decenas de burlas y agravios que les hacen los demonios y como si nada. ¡Recuerda! ¿Te olvidaste de que el que me las hace me las paga?
Ya sé que te causa gracia porque parece algo jocoso, humorístico, pero si lo miras con cuidado vas a ver que es bien triste. Porque Satanás no está jugando; si le das una pequeña ventaja, te mata. Sólo que él mata corporalmente. Primero te da mucha cuerda, y después te ahorca con ella.
Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón, (Corazón perfecto. O sea: maduro), para poner a David por rey sobre todo Israel, (David siempre es tipología de Cristo. Vamos a olvidarnos de David y vamos a verlo en cada texto representando a Cristo.
Este ejército estaba dispuesto a que Cristo fuese rey) sobre todo Israel, (Sobre todo Israel, no sólo sobre una parte restaurada) asimismo todos los demás (Todos los demás. Nota que esto no era solamente el ejército, porque hay gente que tú sabes, siempre tiene una excusa.
Entonces te dice: “No, es que él tiene ese llamado”. O si no: “¡Qué bonito habla el hermano!” ¿Verdad? Parece que el Señor le ha dado una gracia especial. Disposición) de Israel estaban de un mismo ánimo para poner a David por rey.
Hermano: pronuncia ahora el nombre de tu país y ciudad o pueblo, y a continuación di como lo hago yo con el mío: Argentina, Rosario: Cristo es el rey de tu nombre. Pero eso no sucede casualmente. Fíjate conmigo el verso 16 del mismo capítulo.
(Verso 16) = Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá vinieron a David al lugar fuerte. (Lugar fuerte. Este lugar es fuerte)
(17) Y David salió a ellos, y les habló diciendo: si habéis venido a mí para paz y para ayudarme, (Aquí viene Cristo y les está diciendo a aquellos que vienen voluntariamente a nacer de nuevo: “Si has venido donde yo estoy para hacer paz, entonces mi corazón se unirá con el tuyo”.
Noten el requisito para ser miembro del ejército de Dios. El corazón unido en propósito con él. No tu talento, no tu profesionalismo, no tu habilidad, no tu dinero, no tu gracia, no tu llamado; tu corazón determina tu posición con Cristo).
Tú puedes ser ungido para cualquier cosa, pero si tu corazón no está en orden con Dios, no vas a tener victoria plena en este tiempo. Hay muchos ministerios micro-ondas, que de la noche a la mañana andan por ahí haciendo yo no sé qué, y dale, que dale, que dale. Suena igualito, se ven igualitos, parece ser real, pero no lo es.
No hay nada en el espíritu, está vacío en el espíritu. Las mismas canciones, las mismas palabras, pero sin efecto en la dimensión. Es tiempo que el pueblo de Dios se levante con convicción personal, y que sus palabras sean palabras de reyes, porque la palabra de rey es ley cuando se decreta.
Esto no viene casualmente, y tampoco es un llamado. Tienes que tener disposición. Esto se practica. Los que van a la guerra, primero se entrenan. Esto es una cosa diaria. Diestro para la batalla con ambas manos; listos, prontos.
Sólo hay una forma de militar y es de acuerdo con la palabra de Dios. Tú puedes ser un muy buen músico, o puedes tener una voz maravillosa, puedes saber orar que es una barbaridad y, aún con todas esas cosas, no ser absolutamente nada en la dimensión del espíritu.
Lo único que permanece en tiempo de milicia y contradicción, son los principios de Dios, en un carácter que los lleva consigo como una revelación personal. Su palabra tiene que ser revelada en tu corazón en esta hora.
Es tiempo en que la palabra de Dios ya no sea un mensaje, es tiempo que las conferencias ya no sean campañas, es tiempo que cada ministración sea adecuadamente escogida para hacer algo en específico, y que esta canción o esa ministración haga algo, y que no se detenga hasta que se abra la brecha.
Es tiempo que cada vez que los cristianos se reúnen por algunas horas, produzcan algo efectivo que afecte el destino de la ciudad y el país en el cual se reúnen. Es tiempo de no perder el tiempo jugando a la iglesia. Es tiempo de levantarnos con convicción y revelación personal de lo que estamos haciendo.
Muchos de nosotros estamos en Cristo, pero Cristo está en muy pocos de nosotros. Ya sé que este tipo de mensaje no es muy popular, pero qué quieres que haga; es lo que tengo dirección para decir. Es la condición de tu corazón la que produce una fe agresiva.
Fe agresiva. Esta es la fe que altera a los demonios. Es tiempo de tomar una decisión. Es tiempo de poner presión en la esfera del espíritu. Tenemos que alcanzar lo que nos corresponde. Es muy fácil adaptarse a las fórmulas, pero las fórmulas carecen de poder si no tienen revelación presente.
No hay fórmulas en la dimensión del Espíritu, es una vida, y una relación. Es una actitud y una disposición de fluir con lo que el Espíritu está haciendo. Es que derribar fortalezas, agota. No es divertido, cansa, agota, produce hartazgo.
No es una bendición orar en lenguas militantes durante una hora, hasta que la garganta se te pone roja. Uno no se levanta por la mañana con ese deseo. Eso no es un llamado, es una disposición. No se trata de que hagas lo que te gusta, se trata que hagas lo que Dios dijo que debes hacer.
Porque no es tu naturaleza aprender cuatro idiomas en un mes; es naturaleza de Dios hablar en lenguas en todas las naciones. En todo caso, tú sólo serás un vaso para que Él te use. No es una fórmula de fe, es una convicción divina.
Revelación de la naturaleza del carácter de Dios. Tenemos que empezar a conocer a Dios en todas sus facetas. Dios es varón de guerra, nunca pierde una batalla. Yo sé que hemos aprendido fórmulas en seminarios, principios de milicia espiritual y cosas por el estilo. No me opongo, pero yo sólo sé que Satanás sigue avanzando.
Algo está mal. Mira: o este asunto funciona o tiramos la Biblia. Si Dios dice que todo lo podemos en Él; si Dios dice que Él es cabeza y nos pone a nosotros por sobre de todo; si Dios dice que toda rodilla se dobla ante el poder de la palabra, pregunto: ¿Por qué no se están doblando?
El corazón gime por ver a una iglesia no solamente en excelencia y en prosperidad, sino además en un avance estratégico en la ciudad, en la provincia, en el estado, en el condado, en la aldea, en el país donde vive, y coronando allí a Cristo como rey.
No es una fórmula, es un estilo de vida en el espíritu. Una convicción divina que nos lleva a la victoria. Tenemos que tener pacto con esa revelación. Porque Dios no tiene pacto con fórmulas, Dios no tiene pactos con movimientos, Dios sólo tiene pacto con lo que es rhema en tu vida.
Cuando algo es rhema en tu vida, respondes a su voz. Los hombres que serán usados en estos últimos días, son hombres determinados, hombres apasionados por el rostro de Dios, no por sus manos. Muchos son los que buscan sus manos, no su rostro.
Hombres que van a ser militantes, pero al mismo tiempo, sensibles y llenos de amor por el rey. Conocemos su naturaleza y podemos amarle siendo hombres. Pero también podemos amarle siendo mujer. Hombres y mujeres que son motivados por una causa y por comisión.
Toda sus vidas, todos sus planes, todos sus deseos, todo lo que tú planificas estratégicamente para el año, depende de la causa de Dios. Vive donde es necesario para hacer lo que Él quiere, no donde a ti te da la gana, para después poder decir que todo te queda trasmano.
Hombres que pagan el precio por llevar a cabo la obra de Dios. Esa es la iglesia que va a vencer. Necesitamos una fe agresiva. Necesitamos que nuestra voz sea un estandarte en la esfera espiritual. Que nuestras voces no sean címbalos que retiñen, sino que sean arcos, flechas y saetas ardiendo con el fuego de Dios que establece su palabra.
La motivación de este trabajo, es la de activar tu corazón. No importa si tu mente queda inútil, en la mayoría de las veces te sirve más de obstáculo que de ayuda en el ámbito espiritual. Es tiempo de dejar la zona confortable.
Necesitamos probar lo que creemos, para realmente creer en lo que creemos. A veces decimos que creemos en algo, pero como nunca lo hemos visto, no estamos tan seguros que creemos en ello. Necesitamos probarlo para por lo menos caminar convencidos de que sí funciona.
En esta altura del tema, recuerda que mi trabajo siempre va dirigido a la iglesia corporal, nunca a una local como quiera que se llame, aunque en el extremo del asunto, las incluya. La iglesia, en su gran mayoría, no ha experimentado una gran victoria desde hace muchas décadas.
Tanto ha sido el tiempo que el poder de Dios no habita en nosotros como debe habitar, que no tenemos discernimiento, y a veinte mil cosas raras le llamamos “el poder”, y no existe el poder en ellas. Es indudable: tenemos que tener, como tenía David, pese a todo, un corazón conforme al corazón de Dios.
¿Y qué cosa es tener un corazón conforme al corazón de Dios? Coincidencia implícita. Lo que Dios pensaba, al instante era lo que David pensaba. David llegó un día y sus hermanos le dijeron: “Oye, ¿A qué has venido, a ver la batalla?” Y David dijo: ¿De qué batalla me hablan, cobardes? ¡Si aquí nadie está peleando! Y tú, ¿Quién te crees que eres para hablarle así a mi Padre?”
Es cierto, ahí estaba todo Israel y creía que estaba en batalla, y llevaban cuarenta días escondidos. Y el gigante riéndosele en la cara a la iglesia. El espíritu de humanismo. Todo un desafío. ¡Mira qué escándalo te hago con tu economía! ¡Mira lo que hago con tus jóvenes!
Escucha; ¡Funciona! Si una iglesia corporal comienza a atacar con dureza y puntería a las potestades sobresalientes en sus lugares, con una voz convincente y de plena autoridad, que sea rhema en su espíritu, hace retroceder a cualquier tiniebla ambiente.
Yo sé que muchos me deben estar escuchando como si esto no fuera cierto y a mí me hubiera a garrado un ataque de valentía voluntarista, pero lo cierto es que lo que te estoy diciendo, está escrito en la Biblia desde siempre. No importa lo que esté ocurriendo hoy, la última página de tu Biblia dice que ganamos.
Y no lo creemos porque no lo hemos visto, pero sin embargo lo cantamos. Los muros caen, Cristo es Rey. Es tiempo de que la iglesia de Dios se levante. Recuerda que la fe solamente funciona frente a obstáculos. Porque si no hay un obstáculo, no hace falta fe.
Eso es igual que la valentía. Sólo existe en medio del temor. La valentía no existe fuera del temor. Uno se hace valiente cuando está asustado. El territorio está perfecto. Hay mucho temor, ¿Dónde están los valientes? La fe se nos dio para conquistar e invadir.
No para mantener y decir: “Gracias Padre, que hasta aquí nos has traído vivos”. Él dijo que ibas a tener vida en abundancia, eso es básico. ¿Y ahora qué vas a hacer con ella? La fe es para invadir y conquistar. La fe no es sólo para cantar y profetizar dentro de un salón una vez a la semana.
La fe es para cantar el cántico nuevo y desatar palabra profética. La fe no es para traerle una profecía a un hermano que, aunque fallemos sabemos que no nos lo va a demandar. LA fe es para profetizarles a las potestades en medio de una plaza pública.
La fe es para profetizar en la televisión, donde te están viendo y oyendo miles o millones. La fe es para profetizar en la municipalidad, ayuntamiento, comuna o alcaldía. La fe es un arma, no un escudo. “¡Pero es que la palabra habla del escudo de la fe, hermano!”
La fe se nos dio para invadir, no para mantener. Vamos a ver Números 13 y verso 17. Aquí vemos a la misión de los doce espías, cuando Moisés los envía a la tierra que iban a tomar, para ver si las condiciones estaban dadas para seguir adelante.
(Números 13: 17) = Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canáan, diciéndoles: subid (Hay que subir para reconocer) subid de aquí al Neguev, y subid al monte, (18) y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o es débil, si poco o numeroso; (19) cómo es la tierra habitada, si es buena o es mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas.
Vemos aquí que Moisés los envía a tres cosas: dime cómo está la tierra , cómo es la gente y cómo son las ciudades. Tres cosas quería saber Moisés: cómo está la tierra, si es fértil o no, si es buena o no; cómo está la ciudad, si son fortificadas o no, qué tipo de gobierno tienen, qué tipo de leyes están en contra de nosotros, y cómo es la gente. ¿Serán personas poderosas o débiles?
(Verso 23) = Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.
(24) Y se llamó aquel lugar Valle de Escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.
(25) Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. (Noten claramente que todos, es decir, los doce, vieron lo mismo).
(Verso 27) = Y les contaron, diciendo: nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.
(28) Más el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.
O sea que ellos llegan y le dan el anuncio: “Oye, la tierra es buena y produce que es una barbaridad; sólo que hay un problemita: las ciudades son muy fuertes y esta gente no es latina, me parece que son muchos más grandes, muy grandes.
(Verso 30) = Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés (Principio número uno: para tener victoria en la esfera del espíritu, tienes que silenciar las voces negativas. Tienes que silenciar todo lo que no es de Dios. Si no tienes nada que decir con fe, ¡Cierra la boca! Caleb, lo primero que hizo, fue silenciar las voces.) Y dijo: subamos luego. (Principio número dos: ¡Actúa rápido! No lo dejes para mañana. ¡Subamos luego! No, ahora.) y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. (Tres principios poderosos en la dimensión del Espíritu: silenciar las voces negativas, actuar en el momento y tomar posesión.)
(31) Más los varones que subieron con él, dijeron: no podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.
(32) Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: la tierra por donde pasamos par reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; (¿Dónde habrán visto esto? Nadie les dijo eso, esa fue su imaginación. Porque nadie les dijo que esa fuera una tierra que tragaba a sus moradores. Ellos asumieron eso. Fíjate que el diablo es siempre amenaza, imaginación negativa. Y mientras tú te creas todo eso, él no va a cambiar su estrategia) y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.
(33) También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.
(Números 14: 1) = Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. (Noten que el temor es contagioso. Hay personas que están llenas de miedo, pero así y todo siguen hablando palabra positiva. Eso es muy bueno porque en algún momento vas a tener que transicionar. Pero al temor, hasta los perros lo reconocen. Tú pasas al lado de un perro amenazante con temor y ese perro te va a morder, eso es cierto. Y si un perro tiene ese discernimiento, mucho más los inicuos).
(2) Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! (Noten que este fue un pensamiento de ellos, que sería mejor estar en el otro lado que acá. ¿Qué acontece? Eso es muy peligroso, porque al final del capítulo, en el verso 26, dice):
(Verso 26) = Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: (27) ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?
(28) Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.
¿Dónde murieron ellos? En el desierto. ¿Qué desearon ellos? Morir allí en el desierto. ¿Dónde murieron? Lo que tú permitas, Dios permite. Si tú permites, Dios permite. Si tú atas, Él ata. Lo que tú desates, Él desata. Si estás tranquilo y conforme, Él se queda tranquilo y conforme. Si estás cansado de la situación, entonces sé dispuesto
(Hebreos 4: 1) = Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. (Nota que el reposo se alcanza)
(2) Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada (¿De qué cosa?) de fe en los que la oyeron.
(3) Pero los que hemos creído entramos en el reposo (Reposo), de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo (Reposo); aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.
(4) Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: y reposó (Reposó) Dios de todas sus obras en el séptimo día.
(5) Y otra vez aquí: no entrarán en mi reposo (Reposo).
(6) Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él (Reposo) y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron (Reposo) por causa de desobediencia.
Dice que no entraron en su reposo por causa de desobediencia. Si el reposo fuera el cielo, ellos no estarían juzgados por no entrar en Canaán. Canaán es la herencia divina de Dios en la tierra, está llena de gigantes, y en el cielo no hay ninguno.
(7) Otra vez determina el día: hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: si oyereis hoy mi voz, no endurezcáis vuestros corazones.
(8) Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
(9) Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
(10) Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
(11) Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.
Ejemplo. ¿Qué ejemplo? El de Israel, que no poseyó la tierra. Eso es revelación. El ejemplo que está usando es Israel negándose a entrar a lo que Dios ya les había dado. Procura entrar, les dice, para que no caigas en semejante ejemplo de desobediencia.
La palabra reposo, aquí, es la palabra katapausis, en griego, y significa: colonia espiritual, morada, un estado de presencia. No habla de descanso. La palabra no habla de descanso, sino de un lugar que provee descanso.
O sea: es un lugar en Dios, sobre todo principado, potestad, sentada en lugares celestiales, bendecido con toda bendición espiritual, con todo bajo nuestros pies, pero estando aún aquí trabajando. Es un reposo mental, porque esa disposición, esa postura, te paz en la mente. Porque estás convencido de la victoria todo el tiempo.
Es una colonia, una dimensión. Romanos 5 dice que reinamos en vida. Podemos reinar en vida. Nosotros no estamos restringidos de su presencia y de su paz, a causa de nuestra escatología. A pesar que hay una paz futura y eterna, hay una también provista para ti, hoy.
Y la iglesia tiene que entrar en esa dimensión. Tenemos que entrar en una dimensión donde haya suficiente paz mental para la iglesia, para poder operar con victoria. Bajo la nube de confusión y tribulación, no vas a tener ninguna victoria. Tenemos que estar sobre la situación.
Las situaciones existen, siempre van a existir. Pero tenemos que estar sobre de ellas, no en medio de las circunstancias. Es una posición en la dimensión del Espíritu, que sólo viene por revelación personal. Esa no te la van a dar las danzarinas de tu iglesia, a esa la vas a tener que obtener tú con rodilla y oración. Ese no es un souvenir de iglesia, es un estilo de vida.
Satanás, últimamente, está atacando vidas individuales, porque de manera corporal no va a vencer. O sea que él te va atacar a solas, cuando estés en tu casa y no tengas a nadie que te ayude. Y si no estás en ese reposo, es allí donde van a caer uno a uno.
Ahora, en el verso 9, es la única vez que la palabra reposo significa sabático, o habla del reposo futuro, o del milenio, o del reinado de Cristo en la tierra, cualquiera sea tu persuasión doctrinal, no viene al caso. Pero es la única vez que la palabra reposo se refiere al futuro, y es la palabra sabático o descanso.
Pero el verso 10 es muy peculiar y parece una paradoja, porque dice que el que ha entrado en el reposo también ha reposado, o sea que si no entras en el reposo, no vas a reposar. Esto se sobreentiende, entonces: ¿A qué se refiere?
Se refiere a que hay un reposo que asegura el otro reposo. Hay un reposo, ahora, que asegura el otro. Pero luego te dice: procurad. La palabra, en griego, es militad. ¿En qué quedamos, reposo o milito? Ahí está la cosa: militas para reposar.
O sea que la palabra es procurad o laborad, para no caer en semejante ejemplo, como Israel. Parece una dicotomía espiritual, una paradoja. La palabra de Dios dice que el Reino de Dios es justicia, paz y gozo. Pero luego dice que Él no vino a traer paz. ¿En qué quedamos? ¿Viniste a traer paz o no viniste a traer paz?
Él dice que Él es el príncipe de paz. ¿Amén? Y el Padre dice: yo soy varón de guerra. Parecería no tener sentido y que fuera una contradicción, ¿Verdad? ¿O eres paz o eres guerra, en qué quedamos? Bienaventurados los pacificadores.
En otra parte, dice: ponte toda la armadura de Dios. Por favor, decídete. ¡Es que nunca va a haber paz sin milicia! La paz nunca llega en ausencia de guerra. No puedes mantener lo que no existe. Es que estamos manteniendo la paz en oración. ¿Qué paz? En mi ciudad, si sales con una cadena o reloj de oro a la calle, suponiendo que lo tengas, alguien viene y te lo roba. ¿Qué paz? ¡No hay paz!
La verdadera paz, nunca es independiente de guerra. La paz es el resultado de resolver un conflicto de cualquier forma. Pasividad no es paz. La pasividad es ignorancia de la guerra y rebelión a ella. Y si me dices que pelear esa guerra no es tu llamado, tendré que recordarte que todos hemos sido llamados a conformar el mismo cuerpo.
Tenemos que derribar las fortalezas en nuestra vida. La iglesia se supone que se está restaurando pero todavía tenemos formas doctrinarias que producen pasividad en el creyente, no espíritu guerrero. Tenemos esperanzas futuras de una libertad de nuestro dilema presente. No sirve.
Tenemos demasiados espíritus culturales de alta influencia habitando dentro de la iglesia. No sirve. Tenemos temores al avance satánico. No sirve. Tenemos que destruir todas esas fortalezas, poner todo eso bajo nuestros pies, como es la promesa.
¿O vas a salir de un antiguo ritualismo eclesiástico para ir a caer en otro más moderno, pero ritualismo al fin? Aprende esto: cuando te empiezas a cansar de ir a un templo o a un salón de reuniones, es porque allí se ha empezado a hacer siempre lo mismo; un poco más avivado que antes, pero lo mismo.
Un poco más de bullicio, un poco más de ritmo, un poco más de colorido, pero más de lo mismo. Antes, ni siquiera había bullicio, todo era silencio sepulcral; tampoco había ritmo, sólo himnos sombríos; y mucho menos color, todo era gris, negro y a veces blanco. Sin embargo, hoy con todo eso modificado, no ha sido modificado lo otro, lo sustancial.
La palabra dice que son bienaventurados los pacificadores, no los pacifistas. Pacificadores, son los hacedores de la paz, El término pacificadores, en inglés, es hacedores de paz. Y da la casualidad que en griego dice lo mismo: hacedores de paz.
En otras palabras, entonces, bienaventurados los que hacen la paz. ¿Y cómo se hace la paz? Ganando la guerra. Ahora da a entender que el príncipe de paz, también es varón de guerra. Y que Él no vino a traer paz, sino división. Y que trae una espada.
Él no vino amando a las ovejas, él vino como un profeta, trayendo división en los círculos religiosos. Él se manifestó a los suyos, no al mundo. Él vino a la iglesia y la partió por la mitad. Y todavía está tratando de hacer lo mismo.
Nosotros hemos podido decretar que aquí viene el príncipe de este mundo, pero que gracias a Dios yo no tengo adulterio, yo no soy inmundo, yo estoy limpio; en mí él no va a encontrar nada, porque yo no tengo pecado. ¿Encontrará temor?
Cristo dijo: aquí viene el príncipe de este mundo, y Él nada tiene en mí. ¿Encontrará temor en su vida? Porque si encontró temor, encontró la raíz de su reino. Porque el temor es la raíz de la fluidez de Satanás. Tenemos que levantarnos a una dimensión donde no haya terreno común.
Si hay temor en tu vida, Satanás tiene una autopista para correr en ella. ¿Habrá temor en tu vida en alguna área? ¿Le temes al avance satánico? ¿Le temes a los vaivenes de la economía en tu país? ¿Le temes a la inflación o a la recesión? ¿Temes profetizar? ¿Temes manifestar tu ministerio?
¿Tienes temor de comenzar con esa nueva empresa que Dios te dijo que empezaras? ¿Tienes temor de tener temor? Ojo: porque si tienes temor, recuerda que en temor es donde reina Satanás. La iglesia ha llegado a ciertos niveles que mantiene por épocas, y luego los deja caer.
(1 Crónicas 12: 8) = También de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo (El escudo es la fe, de la cual ya hemos estado hablando) y pavés (Pavés era ceñir los lomos con el cinto. Habla de ceñir los lomos. Representa el área reproductiva de tu vida. Los lomos. Por eso en otra parte, dice: ceñid los lomos de vuestra mente. Significa que debes poseer tus pensamientos para poder tener productividad en Dios. Porque el hombre de doble ánimo no consigue nada con Dios. Tenemos que ceñir nuestros pensamientos, llevándolos cautivos contra todo lo que se exalta en contra de lo que la palabra dice) sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como gacelas sobre las montañas.
¿Cuántos han visto correr a las gacelas? Livianos, pero rápidos. En el Espíritu, claro está. Saber qué estás haciendo. Tenemos que entenderlo al Espíritu, trabajar con Él. Porque hay veces que la manifestación de Dios viene y no sabemos qué hacer con ella.
Hay que conocer cómo fluye el Espíritu en cada área, para que nosotros podamos fluir con Él. El verso 23 dice que Porque entonces todos los días venida ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.
Dice hacerse, noten que esto es algo progresivo. Hacerse como un ejército de Dios. Es tiempo que seamos todo de Dios. Un ejército, pero de Dios. Donde Él es Señor. Señor de todo en tu vida. Hasta tu tiempo y tu disposición de militante.
Dice el verso 32 que había doscientos principales entendidos en los tiempos. O sea que tenían discernimiento del tiempo presente. No dijo que eran escatológicos, sabían lo que estaba aconteciendo en su día. Por eso más abajo dice que sabían qué hacer.
Hay que saber qué hacer y cómo hacerlo. Es posible recibir esa revelación. Pero hay que militar para tener una convicción personal; saber qué canción cantar, cuando cantarla, cómo cantarla, cuando hacer silencio, cuando aplaudir, cuando orar en lenguas. No se trata de amontonar todo en un orden pre establecido.
Discernimiento es lo que se necesita en este tiempo de guerra. Satanás no es bruto, él no perdió su sabiduría, sólo la pervirtió. Tenemos que aprender a operar como ejército y cómo nación. No hemos aprendido nunca esa faceta de la iglesia. No solamente somos una novia que anda siempre en luna de miel con Dios.
Y vuelvo y digo: milicia no es ruido ni alto volumen, aunque pueda ser parte de ello. Es intensidad de la convicción personal de cada uno. Dice el verso 33 que estaban prontos para la guerra con toda clase de armas. No sólo algunas, todas. Y dispuestos para pelear sin doblez de corazón.
O sea: todos tenían un mismo pensar. Venían a lo mismo. El verso 38 dice: Todos estos hombres de guerra, dispuestos para pelear, vinieron con corazón perfecto, (maduro), a Hebrón. Hebrón es el lugar de unidad y de pacto, donde vinieron a hacer a Cristo, rey.
Una iglesia de pacto, donde todo el mundo está dispuesto para hacer lo que sea necesario, cuando sea necesario, como sea necesario, con tal de que él sea glorificado. Un corazón conforme al corazón de Dios, que palpita a su mismo ritmo e intensidad.
(Hebreos 4: 11) = Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. (Nos dice que militemos, pero luego nos va a decir lo que tenemos)
(12) Porque la palabra (La palabra, no la imposición de manos. El énfasis de Dios en esta década, es la palabra) de Dios, (No la de la doctrina de tu denominación, la de Dios) es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
(13) Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia.
Número uno: la palabra es viva. Eso significa que ES viva. No es que tiene vida, porque todo lo que tiene vida, muere. Pero la palabra ES viva. Es eterna, no regresa vacía. Donde tú decretes la palabra, tiene que hacer lo que le enviaste, y hasta que no lo haga, no regresa.
No se retracta, no se arrepiente, no se detiene, ella tiene vida para seguir existiendo por sí sola. ¡Es viva la palabra de Dios! No es algo que tiene vida, ES viva. La puedes enterrar en la doctrina, la puedes enterrar en la religión, la puedes enterrar en la cultura, y aparentemente no ha hecho efecto.
Pero pasan los años, empieza un terremoto y resucita, porque la palabra de Dios, ¡Es viva! La puedes enterrar en la derecha, la puedes enterrar en la izquierda, la puedes enterrar en el liberalismo, la puedes enterrar en el homosexualismo, la puedes enterrar en el humanismo y a todos los “ismos” que se te ocurran, pero cuando la palabra llega al grado de la perfección, sigue subiendo, porque es vida.
No es a lo mejor, ni quizás, ni tal vez; ES. Pero si tú lo crees cuando lo dices. Porque la palabra que no regresa vacía, es la de Dios. Y la palabra de Dios es la que ES viva en ti. Por eso no ha funcionado.
Número dos: dice que es eficaz. Eso significa que es poderosa. La palabra eficaz significa que tiene fuerza. Energeia es la palabra griega. Y no es energía, como dice Nueva Era; es ¡Enérgica! No la podemos atar. Las Juntas no la pueden detener, las leyes del Concilio, tampoco.
Ni la depresión, ni la recesión, ni el anticristo, ni el gobierno de tu país la puede amarrar. Ella tiene poder y se desata sola. ¡La palabra de Dios, es poderosa! Se pueden tardar veinte años. No interesa; la palabra no muere. Tenemos que creer lo que predicamos.
Número tres: dice que es cortante. Eso significa que divide, separa, tiene un filo, cota la lógica y produce fe. Divide el alma y el espíritu. No está restringida a sistemas doctrinales, porque tiene un filo que corta y se libera ella misma.
Es la espada del Espíritu, no la del hombre. Y el Espíritu sabe qué hacer con la palabra. ¿Sabes cuál es nuestra mayor y mejor tarea con la palabra? Ponerla en movimiento. Es lo único que necesitamos. Ella quiere que la decretemos. Con fe, porque sin fe es imposible.
Muchos tomaron la espada del Espíritu, y se la dieron al hombre. Entonces ahora la espada se llama doctor, en la palabra. Y dijeron que no liberta, que la sangre ya no funciona. Que la prosperidad es el diablo. Que la restauración no existe.
Pero como la palabra existe sin doctorado, existe sin divinidad, ella ES divinidad, ella ES Cristo, ella ES rey, ella se ha desatado de la mano de los hombres y se está levantando, buscando una generación que la decrete con fe para hacer lo que vino a hacer.
Hay una reforma espiritual que se está levantando y está quitando el mando de la espada de la mano de los hombres, y la está poniendo en la generación de un ejército que es ambidextro en el Espíritu; un ejército que entiende los tiempos y sabe qué hacer con ella.
Número cuatro: dice que la espada tiene dos filos. Voy a contarte un secreto. Hasta que la espada no sea un instrumento quirúrgico en ti, jamás funcionará en otro. La palabra dice que nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, llevando cautivo todo pensamiento y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios. cuándo nuestra obediencia sea completa. Si no, son palabras vacías.
Número cinco: dice que no hay cosa creada que no sea manifiesta. La palabra es reveladora. Es decir que ella manifiesta lo que está oculto. Expone todo lo que es Dios, y quema todo lo que no es Dios. La palabra que revela el propósito de Dios.
Mi corazón gime porque cada uno de nuestros encuentros virtuales afecte un destino. Únete con ellos, para que ellos sepan lo que vas a hacer. Que todo esto afecte la dimensión del Espíritu, para que cuando salgamos, se vea la manifestación espiritual.