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Viviendo Verdades Reveladas

Es indudable que, por una serie de razones, no sólo una, a muchos de ustedes se les ha distorsionado la esencia de Jesucristo. Y al suceder eso, han empezado a incursionar en un pseudo evangelio, una especie de engendro más cercano a la expresión de una religión más de las tantas que hay en oferta, que a el hallazgo de la Verdad que Él es. De eso, lamentablemente, estamos más que completos. Y créeme que no tienen a la hora de presentarse en público, ni la mitad de los impedimentos y obstáculos burocráticos que tiene la iglesia del Señor cuando se propone proclamar el evangelio del Reino. Es como si existiera un poder en las tinieblas que, cuando lo que se dice no lo molesta y, por el contrario, juega a su favor, le favorece todas las circunstancias, pero que cuando lo que se esgrime es la palabra genuina, se fastidia y llega hasta producir hechos de burla, agravios y hasta violencia física.

Cuando nosotros llegamos a saber realmente quien es Cristo, y cuál y cómo es su manifestación, y por qué hizo lo que hizo, yo puedo asegurarles que ninguno de nosotros volverá a tenerle temor a Satanás. Porque ese miedo casi visceral al que llamamos diablo que muchos han tenido y que por ahí aun aún tienen morando en sus mentes, será quitado. Porque cuando conoces a Cristo y tienes en claro quién es Él, al mismo tiempo te das cuenta que Satanás apenas es un sirviente, y que de ninguna manera puede compararse a Cristo en nada.

Lo que verdaderamente ha estado ocurriendo, es que muchos años de ignorancia han logrado que se lo compare, pero eso no es culpa de Dios, Si no me equivoco, Él siempre te mandó a escudriñar las escrituras, a dar gracias en todo y a meterte en oración hasta sentir que la victoria es tuya. NO te mandó a que indagues cuanto poder tiene tu enemigo. Porque es TU enemigo, no el de Dios. Dios no tiene enemigos. Es Dios y todo y todos se le sujetan. Incluido Satanás. Y flo de escudriñar tiene valor sumo, fundamentalmente, porque cuando dice que no temamos porque Él ha vencido al mundo, lo que te está diciendo es que el sistema del mundo hoy está en las manos de lo que llama “el dios de este siglo”. Y si la palabra siglo es la palabra sistema, entonces nuestra confianza radica en que suceda lo que suceda, Él venció al sistema del mundo, y nosotros firmes en Él, también tenemos acceso a esa victoria.

Cuando Jesús retorna del desierto, luego de haber librado esa tremenda batalla con Satanás, la Palabra dice que vuelve de allí en el poder del Espíritu, y que es recién entonces cuando empieza a convocar a los que serían sus discípulos más cercanos y a ejecutar hechos catalogados como sobrenaturales. Esto, de alguna manera, es la mejor y mayor prueba de que, efectivamente, en el retorno del desierto es cuando el poder de Dios se manifiesta en una vida más que vencedora. Pero presta atención que, antes de este retorno, sucedieron muchas cosas que hay que tener muy en cuenta si es que queremos conocer a Cristo para poder ser, sentir y vivir como Él vivió. Además, creo que es necesario añadir algo muy importante para que nadie se confunda y mezcle fe auténtica y confianza extrema con masoquismo mezclado con estoicismo. Es el Espíritu Santo el que toma la decisión, o no, respecto a que necesites pasar por un desierto. Hay gente que lo ha vivido y más que fuerte, y hay gente que no lo ha vivido en absoluto. Y todos están sirviendo con eficiencia por igual. Recuerda: Dios no tiene métodos ni estructuras. Es Dios y si necesita algo nuevo para ti, lo crea y se terminó el problema.

(Mateo 4: 8-11) = Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

Hay un detalle que debes tener en cuenta cuando estés en tu propio desierto. Satanás es, conjuntamente con muchas otras cosas, un enorme manipulador. Y una de las formas en que va a intentar manipularte es usando la Biblia. Porque si bien, -como ya enseñáramos-, él no tiene revelación porque no tiene la guía del Espíritu Santo que nosotros sí podemos tener, al logos, a la letra impresa de tu Biblia la conoce, y créeme que no exagero nada si te digo que la conoce probablemente varias veces mejor que tú. De allí que deberás tener sumo cuidado de no dejarte atar con ningún versículo bíblico por él. Porque la Palabra lo que hace es desatarnos, liberarnos. Lo que hace no es cargarnos culpas, sino incentivarnos al arrepentimiento para acceder al perdón. Todo lo que sea opuesto a esto, está siendo usado por Satanás para culparte, para condenarte, pero déjame recordarte que la Palabra dice que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Por lo tanto, es muy importante que nos funcione el discernimiento cuando nos llega un texto, porque conforme a lo que el texto diga y lo que eso llegue a nuestra mente, sabremos si es Dios que lo está trayendo para arrepentimiento, perdón y paz, o si es Satanás que lo hace para provocarnos culpa y condenación. Y si tienes alguna duda respecto a esto o te suena un tanto exagerado, recuerda que en el tiempo de Jesús eran los fariseos los que más usaban la Torá para presionar, amenazar y juzgar. Hoy ya no usamos la Torá, pero si conservamos unos cuantos fariseos que siguen firmes en sus prácticas.

Usan sus biblias para condenarte, para degradarte y para hacerte pensar que eres una basura que nadie quiere y que lo mejor que puede pasarte es que te mueras de una buena vez. Eso no es Dios. ¡En el nombre de Jesús, entiende y razona! ¡Eso no es ni puede ser Dios! Y si no, vienen, de pronto y te dicen que está escrito que para funcionar correctamente para Dios, debes hacerlo con un numeroso equipo, que ningún hombre solo consigue nada. Eso es muy cierto en muchos casos, coincido, pero no es excluyente. ¿Cuánta gente conformaba el equipo de Juan cuando escribió el Apocalipsis en Patmos? ¿Cuánta gente de su equipo acompañó a Jesús a la cruz? ¿Cuánta gente acompañó a Pablo y a Pedro cuando sufrieron cárcel?

Lo cierto es que Jesús fue tentado en todo por Satanás en el desierto, y lo que terminas de leer, conforma lo que fue la última tentación. Cuando Satanás le dice que para qué va a morir en la cruz del calvario, si adorándole a él puede tener una vida mejor y con gran éxito y prestigio en este mundo. Y por eso le muestra todos los reinos del mundo. Escucha, lo hemos leído, predicado, enseñado y aprendido decenas de veces, ¿Vamos a seguir pensando que desde ese lugar alto Satanás pudo mostrarle físicamente todo el mundo a Jesús? No, obviamente que no, que esto se trató de una expresión definitivamente espiritual.

Los reinos que Satanás pudo mostrar a Jesús, son aquellos que están bajo su dominio, por eso cuando dice que le mostró la gloria de ellos, la palabra gloria, allí, no tiene nada que ver con la gloria de Dios, con lo espiritual, con la unción, la majestuosidad y la omnipresencia. Gloria, según Satanás y en esa visión, tiene que ver con poder terrenal, riqueza, fastuosidad y bullicio de fiesta. Tal cual la vemos todavía en esa dimensión que está bajo la regencia del dios de este sistema. ¿Te cabe alguna duda que esos reinos poseen más riquezas que los cristianos? Alimentados del narcotráfico, de la prostitución, de la trata de personas, del soborno, de todo lo delictivo, de las injusticias.

Durante mucho tiempo estuvimos bajo una potestad satánica que influyó enormemente en las predicaciones y, muchos buenos hombres, pero ingenuos, confiados y hasta demasiado pagados de sí mismos, se pusieron a predicar el evangelio de la prosperidad, que entre otras cosas, enseñaba que, mientras más dinero tenía un ministro o un líder, más ungido era y por eso Dios lo recompensaba prosperándolo así. De ser verdad eso, te tengo que decir que muy por encima de cualquier líder o ministro cristiano, por afortunado que hubiera sido en lo económico, están todos los narcotraficantes del planeta, que realmente tienen vidas fastuosas y casi ofensivas en cuanto a su poderío.

Hay una diferencia entre la prosperidad terrenal y la divina, y es la sensación íntima que la persona vive. Quien es prosperado por su conducta delictiva, no tiene paz, no duerme bien y vive con miedo. Dice la Palabra que huye sin que nadie lo persiga. Quien es prosperado por Dios, disfruta de esa prosperidad con paz y con certeza de que no la perderá ni nadie podrá reprocharle nada. Los hijos de los primeros, viven acobardados y hasta aterrorizados por las conductas de sus padres. Los hijos de los segundos, van por la vida con la frente bien alta y un inocultable respeto por su familia.

De hecho, cuando decimos Riqueza, estamos empleando un término que es muy relativo. Para alguien que no tiene nada, ni techo donde cobijarse, ni pan para comer, ni manta para taparse del frío, tú y yo que tenemos todo eso, podemos ser vistos como ricos. Pero para alguien que vive en una mansión, posee tres o cuatro empresas y viaja por todo el mundo, tú y yo somos más pobres que una lagartija. Como decía aquel viejo refrán: todo es depende del color del cristal con que se mira… Por eso Satanás le muestra a Jesús la opulencia de los reinos. No de UN reino, sino de todos los reinos.

Y ahí le dice que mire la gloria de ellos, y que si postrado lo adorare, él se la dará. Implícitamente, reitero, le está haciendo ver que es una tontería ir a la cruz si él puede darle todo eso sin costo alguno. Pero claro, Jesús no lo trata de mentiroso ni se enoja, que es muy probablemente lo que haríamos cualquiera de nosotros. En principio, Él entiende que en Adán se perdieron todos esos reinos. Y por eso irá a la cruz, porque está es la manera en que Él va a pagar el precio de haberlos perdido y acceder al derecho de recuperarlos. Entonces, por esa causa entra varias otras más, Él no lo adoró ni aceptó eso. Es necesario recordar que si lo hubiera hecho, ni tú ni yo estaríamos aquí, porque estaríamos ambos bajo la condenación eterna y no habría salvación alguna para nosotros. Gracias a Dios, Jesús fue quien fue e hizo lo que hizo.

Pero, además de lo histórico tantas veces relatado y enseñado, esto nos enseña algo más, especialmente a aquellos que desean tener un ministerio. No le tangan temor a los procesos previos. En los procesos, Dios nos enseña quien es Él y también nos cambia nuestro carácter. En un proceso podemos llegar a enfrentarnos con Satanás, y si tenemos el conocimiento de Dios en nuestras vidas, ganaremos la batalla. En ese proceso podemos madurar y crecer. Si no lo logramos, nos amargamos o nos resentimos y es probable que muchos salgan huyendo despavoridos.

Para los que son adultos mayores, hoy, y siguen en la pelea, recordar aquellas primeras pruebas los mueve a la sonrisa, porque se dan cuenta que no eran tan fuertes ni tan graves, pero una cosa es como se ve un problema a los veinte años y otra muy distinta como se ve el mismo problema a los setenta. Es decir que los que hoy somos mayores, cuando nos tocó pasar nuestras primeras pruebas, no éramos mayores, éramos muy jóvenes. Y además inmaduros y faltos de conocimiento. Vi derrumbarse a muchos, e incluso, no volver al Camino. Vi vencer a otros y seguir hoy con fuerza y vigor. A nadie le gustan las pruebas, pero son un filtro, una especie de examen o entrenamiento, que sólo permite que quede lo más fuerte. Satanás no tiene compasión de nadie. Incluso los que más fielmente le sirven, al final son eliminados sin lástima.

De todos modos, el desierto no es malo, y en algunos casos, hasta puede ser necesario. Eso no significa que nos vayamos todos en tour gratis al desierto a ver qué pasa, no. No funciona así. Pero si Dios determina por alguna muy buena razón que debemos pasar por el desierto, pues entonces lo pasamos y a otra cosa. Ni para discutir nos da. Y si alguna de nuestras malas actitudes también nos llevan al desierto, entonces nos tocará pelear la buena batalla, revertir todo lo malo y salir de allí como Jesús, más que vencedores. Porque, omití decirlo antes, cuando vuelves del desierto, si te ha ido bien, no vienes solo, vienes con toda la autoridad de Cristo en tu vida.

Así volvió Él, así vuelves tú también. Y Él volvió en autoridad y poder porque supo y pudo ser maduro cuando la tentación de liberarse de todo eso que le esperaba, se le ofreció en bandeja de plata. Pero sabía quién era y a lo que había venido a este mundo, y eso le dio certeza y capacidad de decisión. Fíjate, si algunas de estas últimas dos cosas te faltan en tu vida, puede ser con motivo de la anterior; aún no sabes quién eres en Cristo y a qué has venido a esta tierra. Ese es el secreto no siempre develado para todos. Seguir creyendo o pensando que todo se limita a hacer un día la oración del pecador, a partir del siguiente empezar a asistir regularmente a una iglesia cristiana, portarte más o menos bien, rendir algún servicio para la institución, orar por los alimentos, hacer el devocional diario cada mañana y leer un par de capítulos de la Biblia por día y que eso te hace un buen cristiano, es seguir permitiendo que Satanás siga disfrutando del éxito de su mentira religiosa.

Yo creo que hay muchos hombres y mujeres que Dios ha levantado y que cualquiera de ellos puede ser importante para la vida de cualquiera de ustedes. Yo mismo podría ser de valor para alguno de ustedes porque tal vez les tocó aprender algo valioso aquí, en este sitio. Sin embargo, lo que Dios pretende para ti, no es que te recuestes en otro hombre, sino que aprendas a pelear tu batalla con las armas que te ha dado a ti, no a otros. Si los fariseos siguen usando la Biblia y sus versículos para atacarte o atacarnos y menoscabar nuestro trabajo, tengo que decirte que también existen textos claros con los cuales devolverles el ataque a ellos o directamente encararse con el mismísimo infierno.

Jesús lo hizo, tú puedes hacerlo. Y cosas aún mayores, así lo dijo Él mismo. Porque no es casual ni sucedido porque sí. El desierto, para Israel, tenía que durar cuarenta días. Ese era el tiempo para llegar a la tierra prometida. Pero por causa de sus desobediencias y murmuraciones, duró cuarenta años. El desierto, para Jesús, también iba a durar cuarenta días. Y como Él sí fue obediente, eso fue lo que duró, cuarenta días. ¿Entiendes cuál es el principio que está en juego? De arranque, que de ninguna manera podemos aceptar vivir en un desierto día tras día sin aparentemente no tener una manera de salir de él. Yo me pregunto hasta cuándo vamos a desoír y a desobedecer esa palabra que nos ordena no conformarnos a este siglo, que es como decir que no tomemos ejemplos ni modelos de este sistema. Tenemos que ser sí o sí distintos y diferentes a los que caminan por este sistema.

Lo que sucede, es que nadie puede salir a desatar las ligaduras de impiedad y pecado que hay en otros, si antes no se libera y se desata de las propias. Nadie puede salir a llenar vasos ajenos cuando el propio casi no contiene nada. La palabra también nos asegura que el buen pastor da su vida por las ovejas, mientras que esa imitación satánica llamada asalariado, en cuanto ve que esas ovejas corren el menor peligro, huye despavorido a salvarse. Deja a un costado las metáforas y los símbolos y dime si no has visto esto alguna vez en tus cercanías. O en tu propia vida, tal vez. Tengo certeza que hoy Dios está limpiando y restaurando su iglesia. No es fácil, porque el mundo cada vez anda con mayor velocidad y estrategia, y las cosas malas siempre llegan con mayor facilidad y velocidad que las buenas, pero si sabemos esperar con fe y confianza, esa luz que ilumina todo y barre con todo lo que es tiniebla, estará en nuestras vidas para siempre.

Siento un tremendo rechazo por todo aquello que se dice, se enseña, se adoctrina y hasta se predica a partir del odio. La palabra odio, aunque a muchos sectores de las sociedades terrenales le parezca justificada por diversas razones, no sólo no tiene nada que ver con la voluntad de Dios, sino que directamente está en su oposición. Nunca desde el odio se podría llegar a soluciones que bendigan. Muy por el contrario, la historia nos demuestra que partiendo desde las bases del odio, a lo que sí se ha llegado, es a engendrar mas odio aun y en esa conjunción, producir verdaderas hecatombes mundiales o nacionales. En suma, te guste o no, lo creas o no, el odio fue, es y siempre será satánico.

Si el amor de Dios llevado al hombre no está presente, nada tiene futuro sólido y mucho menos victorioso. La palabra nos demanda derribar argumentos que se oponen a la voluntad de Dios. ¿De dónde crees que salen esos argumentos, sino desde dentro de los mismos grupos que dicen conformar la iglesia? El mundo no tiene argumentos válidos en contra del evangelio, pero algunos falsos evangelios, sí parecen tenerlos. Cuidado. Todavía queda mucho cristiano que rechaza decretar cosas espirituales. Dicen que rogar, suplicar, interceder y pedir, es correcto, pero decretar no, que eso es sólo responsabilidad de Dios y de los líderes. ¿Sabes? Él fue quien dijo que somos un pueblo de reyes y sacerdotes, no yo. Y si lo dijo fue para que nos comportáramos como reyes y sacerdotes, no solamente como sacerdotes. TODOS, no algunos. ¿Soy claro?

Y además con sumo cuidado en lo que concierne a decretar. Porque un decreto se establece a partir de lo que se diga, por lo que cada uno de nosotros debe tener muy especial cuidado con todo lo que dice, tanto sea para bien como para mal, porque es la misma palabra la que luego nos asegurará que todo lo que digamos con nuestra boca, creyendo, nos será hecho. Todo lo que digamos. No todo lo bueno, lindo, bendecido y divertido que digamos nos será hecho, sino todo. Sobre esto también se ignora bastante y eso ha producido bajas en el pueblo que pudieron haber sido evitadas.

Conocí un viejo periodista, no creyente, que solía decirnos a los más jóvenes y novatos que para él, el periodismo, su trabajo, era su vida, y que si un día debía jubilarse y no le permitían trabajar aunque sea gratis, eso seguramente lo mataría. Años después se jubiló. Quiso seguir relacionado de alguna manera y no se lo permitieron porque la tecnología había eliminado su especialidad. Al mes y medio le dio un infarto y murió. Todo lo que digas con tu boca, creyendo…

Hay un detalle en la vida de Jesús que no siempre vemos con claridad. Cuando decimos que en Jesús moraba el tremendo poder de Dios, nadie lo discute ni cuestiona. Los evangelios son claros y concisos respecto a todo lo que Jesús hizo al liberar cautivos, sanar enfermos y resucitar muertos. Lo que no siempre entendemos, es que a ese poder de Dios Él lo adquirió en el momento mismo de retornar del desierto, y en ese momento, todavía no había hecho ninguna de estas maravillosas cosas que haría luego. Si estás hoy en un desierto personal y privado, no lo tomes como castigo. Mira a lo lejos y empezarás a ver la salida, y más allá de la salida, está el poder de Dios en tu vida y en todo lo que de allí en más hagas para el Reino.

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febrero 26, 2023 Néstor Martínez