(Mateo 24: 1) = Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
(2) Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.
(3) Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, (Coma), y qué señal habrá de tu venida, (Otra coma), y del fin del siglo?
Estamos viendo esto desde el contexto de que Cristo viene decretando ciertos ayes sobre los fariseos y el sistema religioso, comenzando en el capítulo 23, y más o menos en el verso 33, donde comienza a decirles: ¡Serpientes!, ¡Generación de víboras!, ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
Luego en el verso 35, muy importante, dice: para que venga sobre vosotros, ustedes. Nota claramente que nos está empezando a indicar sobre quien viene la tribulación que está por decretar. Para que venga sobre vosotros.
Ese “vosotros”, o ustedes, allí, jamás identifica a una generación dos mil años después. El verso 35 lo dice claramente: para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías.
Luego, en el verso 36, una vez más, sigue dándonos un marco de tiempo. Dice: De cierto os digo que todo esto; y todo esto se refiere a verso 16, guía de ciegos, ay de vosotros. En el 17, insensatos, ciegos, 19, necios, 23, escribas y fariseos hipócritas, 24, guías ciegos, 27, escribas y fariseos hipócritas, ay de vosotros, 29, escribas y fariseos hipócritas.
O sea: todo tiene que ver con una apariencia que niega el poder de una sustancia interna. Es el mismo problema que seguimos teniendo en la iglesia, hoy. Él dice: todo esto que les estoy diciendo, o sea; la condenación del infierno, no va a escapar, verso 36, esta generación.
Lo que quiero que veas es que en el verso 35, dice que viene sobre ustedes, o sea que queda claro que viene sobre de ellos. Y en el verso 36 dice: te aseguro que es en esta generación que va a acontecer. Y continúa y en el verso 39, te dice: Porque os digo que desde ahora, (¿Desde cuándo? Desde ahora), no me veréis hasta que digáis: bendito el que viene en el nombre del Señor.
Y cuando lo ves gramaticalmente, dice: porque te digo que no me veréis hasta que digas, que se podría haber escrito: “hasta que tú digas”, bendito el que viene. O sea: no lo van a ver hasta que ellos confiesen al Señor.
Por eso vemos a Pablo diciendo: tienes la palabra muy cerquita de tu corazón, si la pudieras confesar, entonces serías salvo. Nosotros lo usamos para salvar gente, pero era un decreto que se le hizo al judío.
Hay vemos tres veces consecutivas que él está diciendo: escúchame, es esta generación. Vamos a ir un poco más allá, en mateo 24, y mira ahora el versículo 33, que dice: Así también vosotros. Vosotros. Está hablando con ellos y les dice: así también vosotros.
Cuando veas, cuando tú veas todas estas cosas, conoce que el tiempo está cerca, a las puertas. De cierto (Verso 34) os digo. ¿Y qué les dice? Una vez más el verso 33. Cuando tú veas todas estas cosas, ¿Qué cosas?
Estas cosas, son: verso 5, muchos te engañarán; verso 9, te entregarán a tribulación; verso 10, muchos tropezarán; 11, falsos profetas; 12, multiplicación de maldad. Y continúa y dice, en el verso 29, Después de esto la tribulación, el sol se oscurece, la luna no da su luz, las estrellas se caen, aparece la señal del Hijo del Hombre en el cielo, enviará ángeles con voz de trompeta, y escogerá sus escogidos.
De la higuera aprende. Te dice de cierto, verso 34. De cierto, de cierto, os digo, que no pasará ¿Qué cosa? De esta generación. Si vamos a Lucas capítulo 17, ahora estamos leyendo Mateo, con el entendimiento que ya hemos aprendido, a través del lenguaje apocalíptico.
(Lucas 17: 25) = Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.
Nota que Él les está diciendo: miren, me van a pasar dos o tres cosas, pero es necesario que yo padezca por esta generación. Y todo el mundo sabe que cuando Él dijo esta generación, en esa ocasión, se refiere a la generación que lo mata.
Y es la misma palabra, es la misma implicación, es el mismo griego, el mismo arameo que está usando en Mateo 24, cuando dice: De cierto te digo, que esta generación es la que va a experimentar estas cosas.
Es muy importante que veamos eso. La palabra es genea, y significa una multitud de hombres viviendo en el mismo tiempo, y una población de un tiempo específico. En esta ocasión, esta es la preposición que la determina. Esta población, esta gente que está aquí.
Se puede usar metafóricamente, se puede usar para hablar de una raza de hombres que tienen, más o menos, la misma gracia. Pero en esta ocasión y en este instante, no es lo que significa la palabra. El templo de Jerusalén fue destruido en el 70 después de Cristo, cuarenta años después del decreto.
Podemos deducir y la historia verifica, condiciones del fin del tiempo, o del tiempo del fin, descriptas en el capítulo 4, que todas acontecieron dentro de esa generación. Este es un hecho literal e histórico, lo podemos encontrar en los escritos del historiador Josefo, lo podemos encontrar en los treinta y ocho tomos de los primeros padres de la iglesia. Esto es historia, esto no es ni teoría ni mistificación.
Yo creo que todo estudioso de la palabra sabe que todas estas cosas ocurrieron. Lo que no entienden, en todo caso, es cómo unir eso con el resto. Y es lo que nosotros estamos haciendo aquí, o al menos, tratando de hacerlo.
Las preguntas que se hicieron, Mateo 24 una vez más. Las preguntas que se hicieron. ¿Cuándo serán estas cosas? ¿Qué señales hay de tu venida? ¿Y qué del fin del siglo? O sea: hemos entendido, entonces, que los discípulos asociaron la destrucción y el juicio del presente sistema religioso, es decir, la destrucción del templo, con algo llamado “la venida de Jesús”, o la venida de Dios.
Pero también lo asociaron con el fin del siglo, porque nadie habló del fin del siglo ni de la venida, pero sin embargo, esa es la pregunta que le hacen, cuando Él comienza a describir que el sistema religioso se está fragmentando.
Tú venida, parousía, significa tu presencia, tu arribo, es opuesto a la palabra apousía, que significa ausencia. O sea, a ser presente, a no estar presente. En su mentalidad, ellos entendían esto. Vamos a darte algunas escrituras donde la palabra está usada, para que puedas entender de qué hablan ellos cuando dicen: ¿Cuándo será tu venida?
(Filipenses 2: 12) = Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia (Parousía. Nota que parousía no incluye ningún espectáculo) solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, (Allí están las dos palabras utilizadas, parousía y apousía)
(2 Pedro 1: 16) = Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor,
Parousía. Y se refiere al monte de la Transfiguración, donde ellos vieron la gloria y su majestad. Eso fue una parousía. Y tiene que ver con una aparición, o la habilidad de ver el verdadero ser de Cristo, que andaba dentro del vaso llamado Jesús.
Muy importante. Parousía, una aparición. Y digo que es importante, porque nosotros también tenemos a Cristo por dentro, y tiene que haber una parousía en nosotros. Jesús lo manifestó, así que es imperativo que también lo manifieste su cuerpo. Eso es lógica pura.
(Mateo 16: 28) = De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
Ahora piensa: ¿Por qué les diría Él a esos hombres que lo acompañaban todos los días, que eran prácticamente sus amigos, que no iban a gustar muerte hasta verlo a Él viniendo en gloria en Su Reino, si eso no iba a suceder hasta dentro de más de dos mil años?
Escucha: para poder interpretar ese verso así, tienes que dañar toda la integridad de Dios. ¿Qué beneficio, qué ventaja podría tener Él de decirle a esos muchachos que no iban a morirse hasta que Él viniera en gloria en su Reino, si Él sabía que eso no sucedería en más de dos mil años?
Lo que intento mostrarte, es que creer esa doctrina es dañar la imagen de Dios. Y es precisamente lo que ha pasado entre el mundo y la iglesia. Que no pueden entender. Claro, ellos no te lo dicen, pero ellos tienen muchos problemas para creerle a alguien que repite cosas de un libro que dice que alguien le prometió a sus seres queridos cosas que luego nunca cumplió.
Pero claro, el gran dilema es que sí las cumplió. Lo que pasa es que como la iglesia no las entiende, las pospone. Hay varias formas de leer este tema. Hay varias escuelas de pensamiento. La única que comprueba que los hechos de Jesús son ciertos, es esta.
Las demás no lo co0mprueban, por eso andamos con dudas y dilemas, entendiendo que tiene que haber algo más. Por eso andamos en una permanente búsqueda y no estamos satisfechos para nada con lo que nos predica y nos enseña.
Hay mucha gente incómoda en la iglesia tradicional, independientemente de la frustrada y decepcionada que ya no está en ella. ¿Qué es eso de venir a un culto todos los domingos, compartirlo y luego irse como vinimos hasta la semana que viene? ¡Tiene que haber algo más!
¡Sí lo hay! Pero tienes que cambiar el piso donde estás parado, tienes que cambiar el chip que tienes en tu cerebro religioso. Dice aquí: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su Reino. (Parousía en Su Reino, viniendo. Haciendo parousía, haciendo presencia en Su Reino, sería la traducción correcta)
(Marcos 9: 1) = También les dijo: de cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios, (Parousía, haciendo presencia) viniendo con poder.
Nota el contexto de estas palabras, que todas significan, la venida. O sea que recién entendemos la palabra, viendo como está usada en otras partes, y eso es lo que estamos haciendo. Educando nuestra mente respecto a qué debemos esperar cuando vemos “venida”, en la Biblia.
No sé cuántos me están entendiendo hasta aquí, pero lo que sí sé, es que estoy resultando incómodo a algunos que tenían en sus mentes paradigmas muy cristalizados como para atreverse a moverlos.
Para otros es un enorme gozo porque no hace nada más que confirmarles lo que el Espíritu ya les había mostrado. Así es esto, así es como funciona el Reino. El que tiene oídos para oír es el que oye. Los demás siguen sordos. Y no hablo de oídos físicos o naturales, de hecho.
Aunque también hay una franja de oyentes que seguramente tienen hambre y sed de oír y aceptan todo esto, aunque por el momento han quedado un poco atorados con lo que se les ha dado. Lo que yo te estoy pidiendo hoy es que, por lo menos, leamos la Biblia y la entendamos con el valor que trae por sí sola. Luego lo digerimos y vemos qué hacemos.
Eso dice la Biblia. Luego hay que ver si nosotros lo aceptamos y lo creemos, pero ese es otro asunto. Porque no siempre la Biblia dice lo que nosotros creemos que dice. A veces dice otra cosa, pero nosotros no la podemos entender porque nuestra mente ha quedado atrapada en diseños doctrinales impuestos. Volvemos a Mateo 24.
Esto es una leyenda que necesitas entender. Hasta este punto, los discípulos no entendían que Jesús iba a morir e iba a resucitar, y que tenía que dejar el planeta para regresar un día, como la mayoría de la iglesia lo ve hoy.
Los discípulos no tenían esta noción, no tenían esta información, no tenían cómo hacer una pregunta que tenga que ver con un regreso, cuando en su ser no existe esa información para formular esa pregunta.
La venida, para ellos, estaba relacionada con su regreso a la tierra, sí, pero en una forma gubernamental, en una forma de gobierno, de reino para establecer, y estaba asociado con el juicio del sistema falso religioso y de todo el sistema de maldad.
Y ellos, aun sabiendo eso, porque se habían orientado por la profecía de Daniel, y todo Israel la conocía, están imaginándose que esa venida del Mesías iba a ser justamente eso, terminar el ciclo judío, pero que lo iba a hacer de una forma política nacional y literal.
Pero todos sabemos que a Cristo lo fueron a buscar para hacerlo rey literalmente, y Él se escondió y dijo: mi reino no es de este mundo, no es eso lo que yo vine a hacer. Sin embargo, muchos de los que hoy pretenden predicar el Reino, creen que van a restaurar la tierra.
Fíjate lo que es no sentarse a moverse de gloria en gloria, y querer entrar en un entendimiento sin tener los fundamentos. Quieren que el Reino de Dios invada la tierra y que todas las posiciones de autoridad y poder en la tierra, las tenga la iglesia.
Oye: Nabucodonosor ya hizo eso. Nabucodonosor fue levantado por Dios y ya él lo hizo. Si esa fuera la historia, pues entonces ya hubiéramos terminado. La Biblia contesta Biblia. Andan por ahí con banderas, gritando Judá y algunas cosas más, y no entienden la muerte de Jesús. Quien abre los sellos del Apocalipsis es el cordero, no el león.
Es la naturaleza de la muerte que nos da la victoria, y no la gritería de la danza en la iglesia; eso no nos da victoria ninguna, sólo gozo y bullicio momentáneo. Es sencillamente entender la muerte, porque si no entiendes la muerte, tampoco puedes entender la resurrección.
Presta mucha atención a la mentalidad, qué estaban pensando los discípulos, cuando hicieron esta pregunta; qué información tenían. Vamos a descubrir que infraestructura mental tenían ellos, para entender el porqué de algunas preguntas.
Lo que quiero es reconfirmar que ellos no pueden, preguntando, establecer algo que no tiene nada que ver con lo que nosotros conocemos como la Segunda Venida. Vamos a ver, Lucas 19. Vamos a ver qué están pensando ellos.
Es un método que se usa en la Biblia, para descubrir el sentido de lo que se dice, por medio de poner esa misma palabra en otros escenarios. Ver cómo se usa, qué peso tiene la palabra, qué tanto la puedes estirar para un lado y para el otro, de acuerdo a dónde la estés usando. Eso te ayuda a balancearte cuando la lees dentro del contexto que estamos discutiendo.
(Lucas 19: 11) = Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.
Aquí vemos en una pequeña medida, dentro de la mente de los discípulos, y nos dice que esto es el contenido en su mente. Ellos están pensando que ya, y si ellos están pensando que ya, no están preguntando respecto de una venida a dos mil años después.
En su mente no existe tal paréntesis para formular tal pregunta, así que la pregunta esa de Mateo 24, no tiene nada que ver con esa que nosotros llamamos como la Segunda Venida de Cristo. Eso es lo que dice la Biblia, nos queda a nosotros la libertad de creerlo o no.
Ellos entendieron su venida como la inauguración de su Reino y, como consecuencia, la destrucción del sistema religioso presente. Ellos estaban esperando una manifestación literal, política, de un dominio gubernamental en Jerusalén que los liberara de la mano de sus adversarios.
Mira Hechos capítulo 1, una vez más. Hechos primer capítulo. Jesús ya murió, ya resucitó, lo han visto por cuarenta días, ya les predicó sobre el Reino durante esos cuarenta días, y sin embargo, todavía los muchachos tienen una mentalidad cristalizada y le preguntan:
(Hechos 1: 6) = Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
¿En qué tiempo le dicen? En este tiempo. Nota que en sus mentes, ellos todavía están pensando que es ya mismo. Y eso que Él ya murió, ya resucitó y les dio un seminario de cuarenta días. Y en su mente, ellos todavía están diciendo: ¡Ya mismo! ¡Ahora es!
O sea que es imposible, una vez más, que estén haciendo ningún tipo de preguntas que tenga que ver con dos mil años después. Después eso no lo vieron más. Estamos mirando dentro de la mente de ellos a través de algunos versos. Sólo para ver cómo estaban pensando, para ver qué tipo de pregunta pueden formular.
Obviamente, ninguna que tenga que ver con el futuro. Entonces, estaban esperando un reino literal, político, para la nación judía; y todavía estaban más o menos ignorantes en cuanto a la agenda de Dios para la iglesia.
Nosotros hoy entendemos que el Reino ya vino. Ahora, si tú no entiendes qué Reino es el que vino, no hay forma de actualizarte en este momento, porque necesitaría retroceder a los más de diez años que llevo enseñando todo esto.
Decimos que el Reino ya vino como una expresión sencilla, pero la realidad es que el Reino ni viene ni se va, tú eres el que entra o no en él. Porque el Reino siempre es. El Reino no tiene pausa, es infinito, no tiene comienzo ni tiene fin.
Entonces, entendemos nosotros hoy que eso es una realidad y de una naturaleza espiritual, y no física. Nosotros entendemos eso, pero que ese impacto se siente en el mundo tangible y natural. Es una fuerza espiritual que tiene un impacto e influencia en el mundo natural.
Y que se extiende a toda la tierra, y que no está limitado a un reino político o geográfico. A eso lo entendemos nosotros como iglesia. La contestación que Jesús les da a sus discípulos con relación a su venida, y al juicio del sistema del día, y a poner fin al sistema judaico, contiene una promesa.
Porque Jesús promete que alguno de ellos lo van a ver. La contestación a su pregunta, es: mira, va a haber un juicio sobre Jerusalén, y algunos de ustedes lo van a presenciar. Algunos de ustedes van a estar vivos para verlo…
Obviamente, la contestación también está contenida dentro del mismo paréntesis mental que traen los discípulos, que es durante esta generación. Muy importante, cuando habla del fin del siglo, allí la palabra “fin” es la palabra sunteleia.
Significa ejecutar enteramente, o terminar en un mismo tiempo. La implicación en el griego dice que la palabra no denota una terminación, sino los eventos que se van manifestando y que ocasionan un clímax que produce una terminación.
O sea que cuando ellos le dijeron: ¿Qué señal hay del fin del siglo? Lo que le estaban preguntando, por la naturaleza de la contestación lo descubre. Él les dice: mira, vas a ver esto, vas a ver aquello. Él nunca les dio una fecha con día, mes y hora.
O sea que Él no les dijo cuándo iba a ser el fin, según el significado de la palabra “fin” en español. Sino que les mostró cuáles eran los acontecimientos que producen el clima para determinar eso. Lo que él les está identificando son las condiciones ambientales que producen el fin de cualquier siglo.
Sunteleia. Cuáles son los acontecimientos que van produciendo un clima que nos trae a ese pleroma. Pleroma significa plenitud. Ya la copa se llenó, y cuando la copa se llena, comienza la próxima fase. No estamos hablando de un fin que cesa una existencia, sino de uno que levanta un telón para dar paso a la segunda escena.
La palabra siglo, es la palabra aion, y describe las condiciones prevalecientes en la tierra en un tiempo particular. Es decir, un siglo es un tiempo en el que hay condiciones prevalecientes en la tierra, que son particulares a ese tiempo.
El tiempo del que ellos están hablando, es el tiempo en el que el sistema terrenal de Dios, era el sistema judío. Que iba a ser sustituido por el sistema de la gracia y del orden de Melquisedec. Porque sólo hay dos sistemas en la mente de Dios: Ley o Gracia.
Sólo hay dos mujeres en la Biblia, la verdadera y la falsa. Y Gálatas nos dice que estas dos mujeres son dos pactos. Entonces en la mente de Dios no hay fin de cuarenta siglos, sólo hay dos; y en la mente de ellos, también.
O sea que cuando están hablando respecto a cuál es la señal del fin del siglo, están diciendo, básicamente, en español, muéstrame algunas de las condiciones que se van a manifestar y que me dicen a mí, que vamos a llegar a un clima, para yo saber cuándo debo empezar a correr.
Y Él comienza a decirles: mira, va a haber rumores, va a haber engaño, y va a haber esto y aquello. Y ellos dicen: pero bueno, eso ya está pasando. Entonces Él les dice: pero todavía no es el fin. Sólo son señales del principio de pactos. Te voy a dar las señales verdaderas.
Primero, se va a predicar este evangelio en todo el mundo. Y número dos, tú vas a ver un ejército rodeando a Jerusalén para sitiarla. Cuando tú veas eso, no hagas preguntas, no bajes del techo, ni mires hacia atrás, acuérdate de la mujer de Lot, arranca a correr. Los que estén en las ciudades, huyan a los montes; y los que estén en los montes, no vengan a la ciudad.
O sea: aísla a la ciudad porque, obviamente, la catástrofe va a ser sobre una nación política. ¿De qué edad está hablando? ¿De qué aion está hablando? ¿De qué siglo está hablando? Hebreos 9:26 nos dice que Jesús se apareció para quitar el pecado en el fin del siglo.
Si se apareció en el fin del siglo, y sabemos que Él apareció hace más de dos mil años atrás, y que aquel siglo que estaba cuando Él apareció era el siglo judío, estamos hablando entonces que Él se apareció para el fin del siglo de los judíos.
Es lo mismo que Hebreos 1:2, donde se nos dice que muchas veces Dios nos habló por medio de los profetas y los padres, pero que en estos últimos días, ¿Qué últimos días? Los últimos días del siglo en el que Él vino. Que cuando Jesús estaba hablando en su ministerio terrenal, ya estaba presenciando los últimos días del fin de un siglo.
Ahora; ¿Cómo justificamos nosotros esto y decimos que estos son los principios de los últimos días? Porque el problema es que el siglo en el cual Él vino, ya no existe. No puedes estrechar el siglo. Al estrechar el siglo, terminamos con doctrinas judaicas en la iglesia.
Y por eso es que todavía estamos yendo a Jerusalén, estamos enviando a gente para allá a buscar pedacitos de cruces, y estamos preparándonos para ir a sacrificar en el templo, y estamos celebrando el jubileo, literalmente, y buscando las cenizas de la dichosa y famosa vaca alazana.
Para muchos de ustedes, esto que digo quizá sea una jerigonza que no se entiende, pero para muchos otros, entre los que me incluyo, esto es un verdadero fastidio. Porque lleva a la iglesia a un sistema judaico que Cristo vino a destruir hace más de dos mil años atrás.
Claro, ellos jamás van a decirte eso, pero eso es lo que se enseña hoy en las escuelas bíblicas. ¿Y sabes qué? La mayor parte de los profesores ni saben lo que están enseñando. Lo enseñan porque ahí está, en el plan de trabajo, pero están definitivamente lejos de entenderlo.
Como todo el mundo tiene cosquillas de predicar y enseñar, agarran todo eso y se largan. Y nadie escudriña, que si leemos la Biblia con seriedad, es como decir que nadie obedece. Si ustedes no aprenden nada conmigo, yo quiero que aprendan algo. Somos responsables de aquello que recibimos por herencia.
Escudríñalo. Si tú cometes el mismo error que tu padre, la culpa es tuya, no de tu padre. De eso se refiere hasta el alcoholismo, la forma de vivir, la forma de tratar a tu esposa y todo lo demás. La culpa es tuya, no de tu padre.
Cada generación tiene la responsabilidad de investigar qué recibió y mejorarlo. ¡Ay, pastor! ¡Es que mi mamá…! Basta. Tu presente tiene que negar tu pasado. Nosotros no somos producto de las consecuencias de la vida, somos producto de la visión que tenemos. Según el hombre piensa, el hombre es.
Así que será muy bueno e inteligente corregir todas esas cosas. Y no estamos hablando de doctrinas, estamos hablando de principios de vida. ¿Y cuáles son las señales? Mateo 24, mira el verso 4. Vamos a ir con cierta velocidad, porque son muchas.
(Mateo 24: 4) = Respondiendo Jesús, les dijo: mirad que nadie os engañe.
La primera señal de la presencia de un clima que luego nos llevará más profundo, es el engaño. Va a haber mucho engaño. Déjame decirte antes de seguir y antes que tú me lo mandes a decir a mí, que yo ya lo sé; hoy también hay mucho engaño.
Quiero que vayan viendo desde ahora que, tanto lo que ocurrió literalmente como espiritualmente, hoy también está pasando. Si tienes en cuenta esto, vas a poder ubicarte en el tiempo correcto y ver bien lo que está sucediendo. Antes, ellos se paraban y miraban el templo y decían: no hay nada más. Hoy te plantas frente a todos los sistemas religiosos, los miras, y dices: es imposible.
(5) Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán.
Engaño. Va a haber mucho engaño. Muy importante; mucho, pero mucho engaño.
(6)Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
(7) Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
(8) Y todo esto será principio de dolores. (Muchos anticristos; muchos anticristos de engaño).
(Hechos 8: 9) = Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.
(10) A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: este es el gran poder de Dios.
No fue el único. No quiero cansarte con las citas a historiadores y libros no convencionales, pero falsos cristos existieron a lo largo y ancho de toda la historia y, matemáticamente, puntualmente, inevitablemente, siempre terminaron engañando a unos cuantos.
Y a todo esto lo confirma Juan en su primera carta, capítulo 2 y verso 18, cuando dice que muchos anticristos ya han salido y vienen de nosotros. Y esto que él dijo, hoy sigue siendo una realidad. Porque no llegan esos falsos desde afuera, sino que salen de en medio nuestro.
Dice que son falsos cristos, que se atavían externamente para con eso confundir e impactar y producir un seguimiento a sus personas que de ninguna manera podrían conseguir mediante sus autoridades internas.
Gente que no tiene autoridad interna, tiene que buscarla externamente, así que entonces buscan para lograrlo títulos y atavíos. Tengan cuidado que no sean engañados. Es como si te estuviera predicando el pasado, pero también el futuro.
Dice que guerras y rumores. Cincuenta mil murieron en Mesopotamia. En el año 49 hubo un tumulto en Jerusalén, que les costó la vida a veinte mil judíos. En Cesarea de Filipos hubo ataque a judíos, en un día murieron también veinte mil destruidos por Asiria. Veinte mil más.
En Citópolis, trece mil; en Alejandría murieron cincuenta mil; en Damasco diez mil judíos fueron matados en el lapso de una hora por hambre. En Hechos 11:28 dice que durante el reinado de Claudio en Roma e Italia, Claudio, en el año 68, hubo canibalismo, las mujeres se comieron hasta la placenta.
Pestilencia, claro está, con tanta muerte y con tanto cadáver, en el 40 y en el 60 muchos murieron por causa de la pestilencia, porque no había como enterrar a tanta gente. Claro, todas estas cosas son historia que ya pasó, estas son señales que él estaba hablando.
Claro, nosotros las estamos buscando para el futuro, pero ya fue. Sin embargo, la aplicación espiritual todavía está vigente. Hay hambre de palabra, rumores de guerra, hay conflictos entre denominaciones, y hay pestilencia en la iglesia, y hay gente que huele a sí misma.
Terremotos en Creta, en Esmirna, en Mileto, en Roma, en Laodicea, en Colosenses, ocurrieron terremotos como los más grandes que jamás se habían producido antes. Mucho mayores que ellos. Más allá de las señales del fin, al contrario; todo maestro profético de hoy te sale por la televisión internacional diciendo que son señales del fin. Él dice específicamente lo contrario. Porque dice que todo esto son principio de dolores, y no señales del fin.
No solamente que lo estamos posponiendo por dos mil años, lo estamos usando contrario a lo que Él dijo que nos serviría. Él nos dijo, pon lo de afuera para hoy. Aunque eso estuviera hoy, no sería para señalar el fin. O sea que los reinos políticos de la tierra, no nos determinan cuando viene el fin.
O sea, lo que quiero decirte es que el reloj de Dios, no es Israel. Tampoco ninguno de esos líderes feroces que andan por allí desparramando bombas, atentados y muerte de todos los colores. ¿Cuántos dan gracias a Dios por eso? Digo, porque hay gente que prefiere que sea como lo aprendió y no como es.
Porque por lo menos enciende la televisión y no tiene que escudriñar la Biblia. Persecución. Esteban fue el primero que mataron a pedradas. Todas estas persecuciones y crisis don traducidas en la Biblia con una sola palabra: tribulación.
La palabra en griego es thlitsis. Y para allá, para el octavo capítulo de Hechos, la iglesia entera estaba experimentando lo que llamaban, la gran tribulación. Es por eso que Juan, en el primer capítulo del Apocalipsis, y en el versículo 9, dice: Yo Juan, compañero vuestro en la tribulación. Él la estaba experimentando, y aun así estaba escribiendo.
Dice que iban a haber ofensas, que iban a haber traiciones, en el verso 10. Ofensas y traiciones. Y vemos en 2 Timoteo 1:15. Timoteo le escribe a Pablo. Cuando Timoteo le escribe a Pablo era porque estaban agarrando a los creyentes y les estaban sacando la piel y los enroscaban en cueros de vaca debajo del sol, para que el sol ajustara el cuero y los matara en carne viva.
Se le estaba dividiendo la iglesia, había contención y ellos estaban vendiendo. Esos eran cristianos. Esos no son cristianos. Aquellos son de Martínez, estos no son de Martínez. Basta. Olvídalo. Ninguno son míos. Son de Dios.
Y Pablo le contesta desde un calabozo, también en la tribulación, ¡No seas cobarde, que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía! Y nosotros nos quejamos porque no podemos salir de vacaciones un verano.
El verso 11 dice que hay falsos profetas, también. Profetas no significa necesariamente ministerio profético; significa falsas representaciones de Dios. Gente que se cree que es el gran llamado de Dios para este tiempo.
Falsos profetas. Pablo peleó con ellos todo el tiempo en su carrera. En 2 Corintios 11:3, 2 Timoteo 2:17-18. Y en este contexto él dice: el que persevere hasta el fin, será salvo. O sea: si tú pasas por todas estas cosas, tú serás salvo de los que van a morir allí, no es que se hable de salvación espiritual.
La salvación espiritual, ya la explicó. El que no nace de nuevo, no entra. No vas a ser salvo porque atraviesas tribulación. Sólo te salvas el pellejo si la atraviesas. Pero la salvación espiritual, viene por la puerta. A eso ya lo explicó, ese no es el contexto.
Y claro, todos aquellos advertidos por esa profecía, así fueron salvos, físicamente, de la tribulación de aquellos días. No murió ni un creyente, muy importante. Hay muchísima escritura relacionada con esto, no te la puedo dar en su totalidad.
En el verso 12 dice que va a haber espíritu de iniquidad. El espíritu de iniquidad también lo ves en Marcos 13:9 y en Lucas 21:16. O sea; la idea de esto es la siguiente: cuando él dice que aquel que persevere hasta el final será salvo, lo que está diciendo es lo siguiente: que nosotros, porque la moraleja de todas estas condiciones para nosotros, es aprender cómo vivir adecuadamente en este tiempo presente, tenemos una óptica diferente.
Cuando él dice el que persevere hasta el fin, no significa el que está allí aguantando tribulación que, cuando pasa todo el viento del huracán, él parece un huracán también. Porque hay gente que persevera y gente que persevera, ¿Has visto?
¿Y cómo andas? ¡Ahí andamos, colgados de un delgado hilito de fe! Si estás colgado de un hilito, agárrate fuerte, no te vayas a caer. Pero no es eso de lo que está hablando. Quisiera saber cuántos entraron al Señor colgando de un hilito. ¡No digas nada! Fuimos más de uno.
Significa que no podemos ser reacondicionados internamente por las presiones externas. Porque las presiones externas no pueden opacar ni anular los principios que gobiernan nuestra vida interna. ¡Es que hay crisis y nos vemos obligados a hacer trampas en los negocios!
No prevaleciste. El que persevere hasta el fin, será salvo. Para ellos, literal. Para nosotros, el principio espiritual sigue siendo; la palabra nunca pierde valor con el tiempo. Hoy también tenemos que prevalecer dentro de nuestras propias tribulaciones.
Que es algo constante, no literal de siete años. Tampoco es un Armagedón de Jerusalén. Está aquí en tu casa, a diario. Son las presiones contrarias que quieren dictar que lo que tú has creído, jamás se manifieste. ¿Qué estás haciendo al respecto?
¿Cómo anda tu mundo? Estás reinando en tu mundo. La palabra te manda a reinar y a sojuzgar tu mundo. No aquel de allá afuera, el tuyo. Cada cual tiene su mundo. Si todos los creyentes hicieran eso, el mundo estaría gobernado por Cristo.
Es el principio de uno en uno. Sojuzgas tu mundo. Pero la gente, lo que hace, no es sojuzgar su mundo, sino que cuando no le gusta cómo está su mundo, se muda. Y van ahí al próximo mundo, donde entran. Yo tengo que aprender a vivir y a reinar en mi mundo. Un mundo de circunstancias, claro. Pero cuando nosotros entramos en terrenos que tienen que ser sojuzgados, lo que damos son quejas, o nos ponemos a mirar el mundo del vecino.
(Colosenses 1: 5) = A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, (6) que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad.
(Verso 23) = Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.
Me parece a mí que alguien cumplió la misión. ¿Qué cosa, no? ¡No! ¡Eso no puede ser para aquel tiempo, porque ahí dice que las señales se cumplirán cuando este evangelio se predique en todo el mundo! Bueno, en el mundo de ellos, se predicó.
Ahora a ti te toca hacerlo en el mundo tuyo. Y el tuyo, no el de tu esposa ni el de tu vecino; el tuyo. Tu círculo de influencia, la gente que conoces de tu trabajo, ya la redimiste. ¿Ya aman a Dios? ¿Ya se sientan contigo a leer la Biblia y a orar? La gente de tu círculo de influencia. Ya fueron afectadas por ti.
El de ellos, ya fue. A costo de sus vidas. Fíjate como ahora, de repente, no nos gusta la palabrita esa de: “Hay que predicar el evangelio por todo el mundo”. Y tú que querías ser misionero. ¿Me explico? ¿Qué le vamos a ir a decir a Egipto, si alguien te envía allá? ¿Cómo predicarías?
¿Qué verso usarías en la Biblia para decir que Dios ama a Egipto? Digo, porque nosotros aquí a Egipto lo usamos como si fuera Satanás mismo. Pero alguien te envía a Egipto, les predicas que Dios los ama y tienes que mostrárselo con la Biblia.
Mejor predicamos aquí a la vuelta de casa, ¿No? Tenemos que trabajar, y mucho. Teniendo la verdad esto puede ir bien lejos, pero teniendo mentiras o medias verdades, no vamos a ninguna parte. Entonces lo que vemos es que el mundo sí fue predicado.
(Mateo 24: 15) = Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee entienda), (16) entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
(17) El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; (18) y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa.
(19) Más ¡Ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!
(20) Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo.
Pregunta obligada si quieres estudiar esto con pulcritud: ¿A quién podría interesarle o preocuparle si esa huida fuera en un día de reposo? Pues a los judíos, no a otros. ¿Por qué? Porque como está el templo todavía ahí; y están todavía ejerciendo la ley, ignorando ya el hecho de que Cristo resucitó, todavía los fariseos exigen que el día sábado se observe, y aunque tú seas creyente en ese tiempo, no te dejan caminar nada más que hasta ciertos metros de tu casa el día sábado.
Porque la ley así lo determina. Dice que no te puedes alejar de tu casa una cierta cantidad de metros, porque si no es considerado como un trabajo, y el sábado todo el mundo sabe que no se trabaja. Entonces Cristo le dice: “Ora que no sea sábado, porque si tienes que salir de la ciudad…”
Ahora bien; ¿A quién le estaba hablando, a él o a nosotros? A los únicos que les interesa lo referente al sábado, es a ellos. Porque a ti y a mí nos puede agarrar el asunto ese en cualquier día de la semana y allí dejamos la polvareda en nuestra estampida.
Los que estén en Judea, que huyan a los montes. Pregunto: ¿Para qué huir a otro lugar si nosotros siempre estuvimos interpretando esto como una catástrofe global? Ese mismo verso está traducido en Lucas 21:20, cuando veas a Jerusalén rodeada por ejércitos. Aquí dice cuando veas la desolación y Lucas dice rodeada con ejércitos.
(Lucas 21: 36) = Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
Nota que la idea de estar de pie delante del Hijo del Hombre no era la de estar de pie delante de un trono, sino que la presencia del juicio de Dios viniese y quemase toda la estopa, toda la hojarasca, pero que tú no fueras de ese material.
O sea que quien trae y sacude la casa es Dios, no es Satanás. Satanás no puede sacudir la casa. Quien la sacude es Dios. La palabra dice que Cristo viene como ladrón en la noche, ¿No es así? ¿Y qué es un ladrón? Alguien viene a robar, que es llevarse algo que no le pertenece.
Es decir que Cristo viene a la iglesia a quitar de la iglesia lo que no es de él. Para que quede sólo lo que es inconmovible, toda la Biblia lo dice. ¿Te das cuenta? Ni siquiera sabemos lo que hace un ladrón y queremos predicar.
Cristo viene como ladrón, viene a sacar de la iglesia todo lo que no le pertenece. Corintios dice que el fuego viene y prueba cuál es el fundamento de la casa. Si es oro, madera, hojarasca, heno, paja. Viene a quemar a ver qué es lo que queda. Para que quede sólo lo de él.
Así que cuando veas que todas las cosas se están cayendo, no te apresures a pensar que es tribulación. Por allí sólo están podando las ramas. Por eso dice Malaquías, ¿Quién podrá estar en pie en ese día? Viene el señor como jabón de lisonjero. ¿Quién podrá estar en pie? ¡Se refiere a eso!
Un remanente estuvo en pie. El ladrón que venga cuando le dé la gana, y que me quite todo lo que no es mío. Se sobreentiende que nosotros no estamos en la noche, así que podemos ver cuando las cosas comienza n a mostrarnos que viene. El mundo no lo ve. Claro, puedes estar cincuenta años en la iglesia y no verlo, sigues siendo mundo.
El mundo no lo ve porque está buscando cosas tangibles. Ahora, si la iglesia también anda buscando cosas tangibles, entonces lo más lógico es que tampoco pueda verlo. Este fundamento e ayuda a vivir correctamente sin tener falsas esperanzas, y asumir responsabilidades.
Y no esperar permanentemente en cosas soberanas o espectaculares. Dependemos de Dios, pero Dios trabaja con su pueblo. Dios siempre dice: te haré a ti, y después que te haga a ti, te bendeciré. Te haré una gran nación, y te bendeciré.
Primero te hace, después te bendice. El proceso en lo que falla es que nosotros queremos la bendición sin ser hechos. Lo único que crece de la noche a la mañana, en la Biblia, es la calabacera esa que le salió a Jonás y se le murió al otro día. Todo lo demás es un proceso.
Hay ciertos niveles de éxito que no los vas a tener hasta que trabajes por lo menos veinte años. Tenemos que quitarnos de la cabeza para lo que es el evangelio, el concepto básico de esta generación micro ondas, que quiere meter una cosita chiquita así en un lugar y a los dos minutos sacar algo grande ya hecho.
La vida no es así. Es cierto que se vive con mucha prisa y a toda velocidad, pero nosotros estamos hablando de otra clase de vida. O mejor dicho; de una vida auténtica y genuina. La gente tomó el libro y quiso que la gente se conformara al libro.
No puedes hacer eso, porque somos seres humanos. Somos vidas, y cada vida se expresa de manera diferente. No las puedes clonar a un libro. El libro te da parámetros de los cuales, si los lees correctamente, hay espacio para que tú expreses tu vida tal como Dios te creó, si ser ofensivo al propósito de Dios.
Pero cuando tú tocas la letra, matas a la gente. Porque lo que hay que tocar es la palabra. La Biblia misma te dice que el libro mata. Las comparaciones no son saludables, lo dijo Pablo. Y nosotros caemos en comparaciones que no son las mejores ni más apropiadas. Tú debes mirarte sólo en tu propia senda. Y si te quieres comparar, compárate con los que son más fuertes que tú.
(Mateo 24: 26) = Así que: si os dijeren: mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.
(27) Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Hay varias interpretaciones, pero la Biblia, si buscas el vocabulario, te dice lo siguiente: el relámpago, en la Biblia, siempre habla de la gloria de Dios en su rostro, o de una gloriosa apariencia. En Daniel 10: 6 lo puedes leer. Dice: Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago. ¿Sí lo dice?
Mateo 28:3, mira lo que dice. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. No está hablando del relámpago en su velocidad; no está hablando de que cruzó el cielo, sino que está hablando de la apariencia de Él.
El relámpago habla de iluminación, tiene referencia también a la luz del evangelio que sale desde el este hasta el oeste, así fue predicado. Comenzó en el este y terminó, leudándolo todo, en el oeste. Los gentiles no lo estaban buscando y lo encontraron. La luz tiene que ver con entendimiento y discernimiento.
Un pueblo que ha sido habilitado o facultado para ver las verdaderas realidades que tienen que ver con su apariencia, porque la luz vendrá sobre los hombres, dice la Biblia. En el Salmo 97:4 dice que sus relámpagos alumbraron al mundo.
Y el mundo puede verlo y temblar. El relámpago también tiene que ver con su voz. En Job 37:1-4, lo vemos ahí. El relámpago también es referencia del juicio de Dios en su pueblo. O cómo Él libera a su pueblo, Lo vemos en Ezequiel 21:9-12.
Todas estas escrituras nos hablan del relámpago. También podemos ver que Roma destruyó a Jerusalén del este al oeste. Vino como relámpago del este al oeste. Tú ponle la interpretación que te dé la gana, la cuestión es que no es en una nube cúmulus que viene por ahí, del este de la tierra al oeste de la tierra.
Yo te doy todas las interpretaciones que existen para que tú elijas la que te dé la gana, pero ninguna es nuestra doctrina. El salmo 144:6-7 dice: Despide relámpagos y disípalos, envía tus saetas y túrbalos. Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hombres extraños.
Nota que cuando habla de juicios, dice: despide relámpagos y disípalos. Vemos que su venida como relámpago, es una manifestación de su dominio, es la forma de poder ver o entender que él tiene dominio. Así como le dijo a Caifás: tú me quieres preguntar a mí si yo soy rey; desde ahora me verás sentado y viniendo en juicio.
O sea que para confirmarte que lo que tú crees es cierto, te voy a dar señales de que estoy sentado en el cielo. Sólo un rey puede producir tal juicio, ¿Me estás entendiendo? Tiene que ser algo que un cetro se estrechó y ahí viene el juicio.
Entonces, tú quieres ver. Y la palabra “ver”, allí, es algo así como: te voy a ayudar a entender que yo soy rey, porque vas a ver el juicio. Eso es lo que están diciendo en Mateo 24. Y sigo enfatizando en Mateo 24, porque la Biblia tiene muchos otros capítulos que hablan de otras cosas, e inclusive de algunas venidas que no tienen nada que ver con Mateo 24. Hoy nos tiene que bastar desenredar un poco a este que está aquí, que dicho sea de paso, es bien fuerte.
(Mateo 24: 29) = E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
En lenguaje profético, grandes conmociones terrenales y celestiales, representan cambios de dignatarios, y son descriptas como juicios imaginarios, cósmicos o globalizados. Catástrofes globales tiene que ver con el fin de una era de liderazgo.
Alguna vez hemos dado nueve ejemplos de esto. Nueve veces que Dios cambió los cielos y la tierra, y lo que estaba cambiando eran los líderes y el sistema que responde a ellos. Y usa la palabra “crearé”, cielos nuevos y tierra nueva.
¿Se acuerdan de José? José tuvo un sueño, ¿Recuerdas? Y él vio estrellas; y las vio doblándose a él. ¿Cómo interpretó el sueño su padre? ¿Qué me dices tú a mí, que nosotros los patriarcas nos vamos a doblegar a ti?
Nota que desde lo temprano en la Biblia, ellos saben lo que son las estrellas. Él interpretó el sueño de esa manera, nadie se lo explicó. Él no sacó un diccionario a ver qué era. Es un lenguaje de la creación. ¿No has leído Génesis 1?
Colocó luces para gobernar el día. Estrellas para gobernar las tinieblas de la tierra. O sea que desde el principio te dijo para que son. Entonces, cuando en la tierra tenemos gente que gobierna y dirige a la gente en ignorancia, la dirige para la luz, la está llamando con los nombres que Dios usó en la Creación, porque la Creación revela la naturaleza de Dios.
Entonces, cuando llegamos al Nuevo Testamento somos totalmente ignorantes de los patrones y de los principios que Dios usa en toda la Biblia, y empezamos a ver estrellas como luceros fugaces en el cielo, y empezamos a determinar fines de tiempos que no están en la Biblia, por adivinación de planetas. ¿Te das cuenta? Me pregunto hasta dónde podrá llegar nuestra estupidez.
Alguien dijo alguna vez, y desde u púlpito, que la bomba de Hiroshima conmovió los cielos y la tierra, y que por eso ya no hay ni principados ni potestades, porque el humo llegó hasta los confines del cielo. ¡Y lo peor es que la iglesia se lo cree!
Entonces vemos que eso lo que significa, es: un orden reversivo de liderazgo. O sea: quita y pon. Quita lo primero, para establecer lo último, dice Hebreos. Dice que el camino al Lugar Santísimo no puede ser manifestado mientras la primera tienda esté en pie. Mientras no quitas la primera tienda, la segunda no se manifiesta. Había que quitarla, era algo necesario.
En Amós 8:9 dice: haré que el sol se baje, y la luna se baje, y en medio del día, toda la tierra va a estar oscura. Y hablaba del juicio. Siempre habla de los mismos. Ahora quiero ver algo en Daniel. Tremendo Daniel.
Vivió sesenta y cinco años en Babilonia, y nunca se quejó. Trabajó para Satanás y nunca se contaminó. Lo mandaron a la escuela de hechiceros, y salió número uno en la clase. Sabía hechicería como no te imaginas. Nunca la usó, pero sabía. Y nosotros ni podemos trabajar en un ambiente mundano porque nos da cosa.
Le cambiaron el nombre por el nombre de una deidad babilónica, y le tenían que decir Dany. Porque como el nombre es la característica de la persona y él nunca cambió su característica, aunque le pusieron ese nombre bien estrafalario, tuvieron que seguir diciéndole “hermano Dany”. Por sesenta y cinco años.
Quiero que sepas que Daniel era eunuco por fuerza. Y que su posición era degradante. Lo tenían sirviendo al rey. Era una posición de mujeres. Por espacio de sesenta y cinco años, y nunca se quejó. Eunuco. Esa no la sabías, ¿No?
Y nosotros lo vemos así como ¡Huau, yo quiero ser como Daniel! ¿Sí? ¿De veras? Ahora que sabes todo lo que hay que saber, todavía lo deseas? Impresionante, ¿Verdad? Cuando alcanzas a ver la verdad, o te haces pequeño o no sabes nada de nada.
El mayor problema de la iglesia es que todavía no ha visto a Dios. Porque si lo llegas a ver, vas a hacer lo mismo que hizo todo el mundo en la Biblia cuando lo vio, cayó como muerto. Te reduces a la nada. Y tú sabes, que sabes, que sabes que ese es tu debido lugar delante de Él, no el que tienes delante de los hombres. Y eso es lo que queremos, que la Biblia nos manifieste a Cristo mismo.
Porque mientras más lo veamos a Él, más nos ubicamos nosotros. Las setenta semanas de Daniel. Muy bien, hay tres o cuatro alternativas. Porque dice que vendrá de los decretos. Vamos a ver cómo es que dice aquí. Los decretos del rey Ciro y del rey Artajerjes.
Esa gente que decretó, porque lo que hubo fue un decreto. Daniel estaba leyendo los libros de Jeremías. Y encontró en los libros de Jeremías que estaban a punto de salir del cautiverio. Que eran setenta años.
Y entonces, cuando él está leyendo eso y entendiendo que van a salir del cautiverio de Babilonia, el Señor le da esa visión, esa palabra, que van a haber setenta años siete. Van a haber las setenta semanas de Daniel, son semanas años. Y va a acontecer el fin y va a haber una desolación de un siglo. Claro, no hay más que dos siglos, así que todo el mundo entiende que es el siglo de ellos.
(Daniel 9: 24) = Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo, (¿Sobre qué pueblo? Sobre tu pueblo) y sobre tu santa ciudad. (Escucha: hay cosas que yo no entiendo, créeme. ¿No dice ahí bien claro que hay setenta semanas determinadas, ¿Para quién? Para tu pueblo. ¿Y para quien más? Para tu santa ciudad. ¿Y entonces por qué nos enseñaron a llamarle a eso la tribulación del mundo entero? Ahí dice: para tu pueblo y para tu ciudad.) Para terminar la prevaricación. (¿Qué es prevaricar? Haber entendido algo y hacer caso omiso. ¿Y quién hizo eso? Los judíos. ¿No dijeron en la cruz: ciertamente era el Hijo de Dios y después nunca jamás lo volvieron a ver así? ¿Y el otro no se lavó las manos y dijo: yo me lavo las manos porque me parece que éste es? Estaban haciendo algo a sabiendas. Ellos sabían.) Y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable; y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. (Nota lo que va a ser este tiempo)
(25) Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe
Aquí está el inicio, te da un marco. Comienzan las setenta semanas cuando haya la salida de la orden, el decreto. Hubo varias. Estuvo la de Ciro, en el 538 antes de Cristo, y estuvo la de Darío, en el 520 antes de Cristo, y la de Artajerjes, en el 457. La de Ciro la encontramos en Esdras 1:2-4, la de Darío en Esdras 6: 3-12 y la de Artajerjes en Esdras 7: 11-27, y también en Nehemías 2: 5-7.
Las mejores escuelas de pensamiento piensan que la del 457 es la que tiene que ver, porque es la única que incluye la restauración del pueblo judío. Nehemías restauró los muros, pero aquí dice que salga la orden y el decreto para edificar a Jerusalén. Jerusalén incluye el templo, los muros y la gente. Y el único edicto que tenía eso, era el de Artajerjes.
Para restaurar y reconstruir el templo y todo lo demás. Los demás hicieron algo parcial, no como ellos. Entonces comienzan las setenta semanas en ese tiempo. Sin embargo, había hablado Dios en estos patrones anteriormente. Sabían por qué Dios usa semanas-siete, o setenta semanas. Recuerda que ellos estuvieron setenta años cautivos por los jubileos que no celebraron.
Nota que él hablaba en esos términos. Siempre dividía las cosas en siete. La palabra es shabua, o sea, grupo de siete, como nosotros decimos docena a un grupo de doce. Eran agrupaciones de siete. Eso es un patrón de Dios. Por ejemplo, días por años.
Siete, en Levítico 25:8. Cada séptimo año era un año sabático. Siempre dividía las cosas así. En Génesis 29:7, Jacob tuvo que trabajar siete años por Lea, siete años por Raquel; siempre dividían su calendario en grupos de siete.
Dios hablaba así. Entonces cuando Él dice setenta años, son cuatrocientos noventa años determinados para tu pueblo. Entendemos que entonces, desde el decreto de Artajerjes, comenzando desde esa fecha, 457, vamos a ver qué más dice el verso 25:
…habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Ahí vemos que la determinación de la primera semana, tiene que ser cuando hay una edificación del muro en tiempos angustiosos. Sabemos cuál es ese. Nehemías estuvo con la espada en una mano y la luz en otra. Tuvo que edificar y militar al mismo tiempo.
Entonces, desde el 457, hasta el 408, Daniel 9:25, estamos viendo allí la primera porción de la primera semana. Escrituras para confirmarlo: Nehemías 4:17-18. Anoten, porque está es la clave de que Mateo 24 está cumplido. Dice que la pared fue construida en cincuenta y dos días.
También Nehemías 7:4. Las calles y las casas fueron restauradas. En Nehemías 7:5, la ley y la ordenanza se reformaron. Nehemías 13:30, hubo una reforma religiosa. Y todo eso se terminó dentro del período de cuarenta y nueve años.
Exactamente como la profecía dijo en Nehemías 11:1. Ahí vemos la primera parte, que aparentemente está dividida ahí la primera semana de 457 al 408, exactamente 49 años. La segunda parte es del 408 hasta el 27 después de Cristo.
Son cuatrocientos treinta y cuatro años consecutivos. No hay ningún paréntesis que se nos haya sugerido dentro de la palabra. Es por eso que las expectativas de un Mesías eran muy grandes dentro del ministerio terrenal de Cristo.
Todo el mundo lo miraba y le decía: ¿Eres tú? ¿Serás tú? Todo el mundo andaba esperando, más o menos por allí, que apareciera el Mesías, porque Daniel decía que en tantas semanas iba a acontecer. Y más o menos para el 27, se estaban cumpliendo cuatrocientos treinta y cuatro, que nos dejarían solamente con la última semana de siete, que es la que la iglesia ha sacado del contexto y la ha lanzado para dos mil años consecutivos y contando.
Sí, porque, todos los años le añaden más. Ellos tienen la estatua esa que vio Nabucodonosor acostada así y los pies relativos al cuerpo, la cabeza y todo. Pero hoy en día, a la imagen ya no la tienen de pie, sino que la acuestan.
Y los pies son cuatro veces más grandes que el cuerpo. Porque cada vez que erran en la venida del Señor, le añaden un pedazo. Y la estatua que ellos vieron no se parece en nada a la que nosotros alguna vez habremos visto en algún colegio bíblico.
Hasta el 27. El 27 después de Cristo. Claro, eso contando que hay cuatro años de discrepancia allí con el asunto del nacimiento, si nació en el año cero o en el cuatro antes. Es decir: el año 27 pone a Cristo con treinta años de edad, en el Jordán. Donde Él dijo: Este es mi Hijo.
Y recuerda siempre que el niño había nacido, pero que el Hijo es dado, en el momento del bautismo. María tuvo un niño. Dice: He aquí, la virgen dará a luz un niño. Pero el Hijo es dado. El niño es nacido, pero el Hijo es dado. El Hijo no nace, el Hijo es.
Y en el Jordán, comienza el ministerio terrenal de Jesús, el Cristo. El ungido de Dios. Ahora anda con la plenitud de Dios adentro. Es ahí donde dice que allí es donde aparece el Mesías, porque hasta allí era solamente el hijo del carpintero. Perfectos los años.
Entonces allí termina. Eso es en Lucas 3:22-23. Ahí van las cuatrocientas treinta y cuatro semanas. Ahora bien; la última semana, está dividida en dos partes: tres años y medio y tres años y medio. Muy importante. Los primeros tres años y medio, se supone que de acuerdo con Daniel 9:25, es hasta que el Mesías sea cortado.
Bueno, el ministerio de Cristo fue tres años y medio, y fue cortado en la cruz. Luego vienen tres años más. Entonces dicen: ¡Ajá! ¡Te agarré! ¿Y ahora? Sencillo, dice: para confirmar una semana con tu pueblo.
¿Recuerdan que los judíos no podían salir a predicar más allá de Jerusalén, porque tuvieron que quedarse a predicar a los judíos, exactamente por tres años y medio más? Después vino la visión a los gentiles. O sea que esa última semana era para confirmar el pacto con los judíos.
Tres años y medio con Cristo. Tres años y medio, los discípulos no fueron a los confines de la tierra, sino que se quedaron ahí y esperaron al Espíritu Santo, y se quedaron allí ministrando a los judíos. Exactamente tres años y medio después, fue que vino la visión a los gentiles. Con la sábana y todo ese asunto de Cornelio.
Y entonces dice: Y después de esto, la desolación. No te dice que después al otro día o que después de dos mil años. Después es que Dios trabaja por semilla. Da una semilla y produce un efecto. Dios todo lo empieza de forma singular y se va desarrollando.
Cuando Dios dice: sal de Egipto, Él entiende que te vas a tardar cuarenta años en llegar a Canaán. Hay una transición. O sea que se cortó aquí la ley y comenzó la gracia. Pero mientras desaparece el templo y desaparecen los sacrificios, hay que darle tiempo a la gente.
Tú quizás has salido de la religión hace un par de años, y yo llevo más de quince tratando que lo hagas. Entonces, Dios les proveyó también a ellos, cuarenta años. Y en el 70, exactamente, después de Cristo, se cumple todo lo que fue cortado desde el 27. ¡Impresionante! ¿No?
Entonces vemos que ahora son cuatrocientos ochenta y tres años, desde el río, cuarenta años. Si miras Isaías 61, nota que Cristo cuando entró al templo, dijo: hoy se cumple esta escritura. Hoy se cumple. Eso fue, justamente, que saliendo del Jordán, estuvo un par de días en el desierto, volvió y dijo: hoy se cumple. Fecha exacta.
Del uno al treinta lo cortan, y en el setenta, cuarenta años después, el período de transición. Espero tres años y medio y cuando fue cortado, ahí termina el sacrificio. Pero continuó. Al igual que terminó con Satanás, pero continúa. Al igual que venció la muerte, pero continúa.
Ya deshabilitó, no tiene poder donde reina la palabra. La muerte que Él deshabilitó, es la segunda muerte. Ya tú no mueres, y es para siempre. Él nunca te prometió no morir físicamente, al contrario, la Biblia te dice que está establecido para el hombre, una vez morir.
En la segunda estamos libres de ella, a la primera no le escapa nadie. Cuando uno toma conciencia de esto, no anda pensando en pájaros ni en telarañas; se responsabiliza de la tierra y comienza a trabajar muy en serio.
Hay unción en este momento en este sitio. No hay sillas volando, ni gente desparramada por el suelo ni flores flotando, pero hay unción aquí y ahora. La unción no es espectáculo, sólo produce cambios en tu vida. Gente que se ha caído, llorado, temblado y reído toda una noche, luego ha seguido igual. Eso es un shock muy cierto y genuino, pero no es unción. Porque la unción cambia todo lo que toca.
Tenían que completar siete años con los judíos; tres años y medio y tres años los discípulos. Jeremías 31 al 33 te habla de esas cosas. Tenía que confirmar ese pacto con ellos, con su pueblo. Daniel 9:24 lo dice, también Romanos 1:16 y Juan 4:22.
Todas estas cosas y de una forma muy superficial, porque si tuviéramos que profundizar, tendríamos que pasarnos todo un mes, día por día, hablando de las setenta semanas de Daniel. Pero para que más o menos entiendas que no hay justificación en la palabra, se basta.
¿Por qué separar ese paréntesis de dos mil años? No existe. Lo único que dice es que después de esas semanas, la desolación. Después puede ser al otro día, o puede ser un mes después, pueden ser cuarenta años después y hasta podrían ser dos mil años después.
Pero no fue, fue a los cuarenta años después. Porque ya por otras escrituras hemos visto que sí fue cuarenta años después. Podemos ver que usaron la misma terminología para describir a Jerusalén rodeada por ejércitos.
Cuando veas la desolación de Daniel. Entonces, si ellos dijeron que eso era la desolación de Daniel, ¿Quiénes somos nosotros para quitarles a ellos ese derecho de decir que esto que está pasando en Jerusalén, cuando Roma no está rodeando es la desolación?
Entonces, ¿Con qué autoridad digo yo que la desolación aún espera un futuro, y que no es para Jerusalén sino que, al contrario, es para todo el mundo, porque estamos exaltando a Jerusalén, y estamos reedificando a la nación judía, y estamos reedificando el templo, estamos reedificando las fiestas, estamos reedificando los sacrificios, estamos volviendo a la mentalidad del judío que existía cuando estaba Cristo?
¿Qué me dice eso? Que están viéndose las señales, las sunteleia del clímax del mundo religioso, cuando llega a materializarlo todo. Empezaron con la prosperidad, después con la fe, ahora con las expectativas, y todo es expectativa y una materialización física y judaica, donde hasta judíos mesiánicos tenemos predicando en los púlpitos, y se usan atavíos externos con los de la Iglesia Católica, y se vuela a través del mar para ir a comprar pedazos de cruces, y se alquilan habitaciones en hoteles llamados “monte Olivos”, cuyos dueños son musulmanes que le están robando el dinero a los cristianos, para ver una venida física en un monte Olivo, que la Biblia llama monte de corrupción.
Entonces estamos viendo las señales que nos dicen que hay un juicio por venir. Y el juicio siempre viene por el decreto de los profetas y los apóstoles. Cristo decretó, los discípulos decretaron: ¡Arrepiéntanse! ¡El Reino de Dios está aquí!
Y cuando empieza a venir ese mensaje, es que hay reforma. Mira por aquí, mira por allá, hay reforma. Está casi todo mal, pero está cambiando. Si te sumas al cambio, prosigues, maduras y creces. Si no te sumas al cambio, te sostienes, declinas y desapareces.
Se va llenado la copa de aquella gente que está en pecado y prevaricando. Hasta que de repente, algo sucede, y allí es donde viene la parte sobrenatural, cuando la parte terrenal se ha hecho. Y no me preguntes cómo va a ser, porque no tengo ni idea. Yo no sé cómo se cayó el templo. Lo único que sé es que verdaderamente un día se cayó. Y me basta.
En aquel tiempo usaron a Roma, que vino contra ellos. En el nuestro hasta podría ser que nos destruyamos entre nosotros, peleándonos delante del público por tonterías o intereses mezquinos, hasta que perdamos toda validez y todo respeto.
A lo mejor nunca deja de ser. Pero tampoco nunca deja de ser reconocido. No es necesario que no haya templos o que no haya organizaciones. El reconocimiento es un soplo, un viento que estuvo y que ya no está. Lo reconocemos por los tiempos. Esa es la reforma que estamos viviendo.
¡Sal de Babilonia, pueblo mío! Entonces, ¿Qué estamos haciendo nosotros? Reformándonos a nosotros. ¿Por qué? Porque Babilonia también mora en nosotros, en el sentido de que por los conceptos equivocados que traemos, las expectativas que tenemos, son cosas que tienen que ser restauradas en nosotros, para nosotros poder ser una clara imagen de que hay algo diferente.
Todavía hay demasiada mixtura. Y ahí andamos, mirando lo que hacen los demás y criticándolos, mientras nosotros en una de esas hacemos casi lo mismo. Cuando Adán le dijo a Dios que la culpa la tenía la mujer que Él le había dado, nació lo que hoy llamamos “naturaleza adámica.”
Es una naturaleza carnal que siempre nos impulsa a andar comparando una cosa con la otra. Los argentinos en lugar de disfrutar al mejor jugador del mundo como propio, andamos discutiendo si es mejor o peor que Maradona o que Pelé. ¿Juega hoy Maradona? No. ¿Juaga hoy Pelé? No. ¿Y entonces a quien le importa si Messi es mejor o peor que ellos? Modelo secular, pero con raigambre eclesiástica.
Estamos transitando un proceso que lleva tiempo. Esto no se produce ni se puede producir de la noche a la mañana. Y mucho más si te ha llevado toda una vida ser religioso. Toma tiempo, pero el tiempo es hoy. ¿Escuchas lo que te digo? El tiempo es hoy.
Tenemos que empezar a pensar en serio, no en idioma religioso. Y no te confundas con tener o no tener éxito natural, que es otra cosa absolutamente distinta. Tú lo sabes muy bien porque el Espíritu Santo ya te lo ha mostrado: hay decenas de ministerios con tremendo éxito natural que, sin embargo, no tienen entidad alguna en el mundo del espíritu. Muy triste.
Por otra parte, tú puedes tener todo el éxito y todo el dinero del mundo, y vestirte y revestirte de la máxima excelencia externa que se conozca, y eso no tener que ver en lo más mínimo con los más básicos y elementales principios de Dios reinando en tu vida.
Diferente es el impacto. Porque sí hay un impacto que se recibe desde el ámbito espiritual que, necesariamente, habrá de reflejarse en el ámbito natural. Y eso sí que puede ocasionar éxito. Pero el éxito en los ojos de Dios, nunca tiene que ver con muchedumbres rugientes o acumulaciones materiales. Eso es carne. Eso es hombre.
Estamos hablando de una vida abundante, de una vida progresiva. Que cuando necesitas el cepillo de dientes, ahí está. Que cuando necesitas el abrelatas, ahí está. No importa qué fase de tu vida estás pasando o que demanda te ponga Dios en tu vida; tú eres próspero.
Dios te cambió el mundo. Y dentro de ese mundo nuevo, tú eres próspero. Mañana tienes unas nuevas reglas. Nunca has caminado en este mundo, pero un día te metes allí, y eres próspero. Más allá de lo que manifestemos literalmente por nuestros esfuerzos, habilidades y facultades naturales.
Recuerda que con Daniel, vinieron todos los jóvenes hermosos, inteligentes, sabios, habilitados. La palabra dice qué sé yo cuántos adjetivos de ellos, en el primer capítulo. Vamos allá.
(Daniel 1: 3) = Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, (Del linaje real. Ahí empieza. Son del linaje real. Príncipes) muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.
Escucha: ¿A cuántos les gustaría encontrarse con dos o tres creyentes así? ¿Por qué tiene fama lo opuesto? ¿Por qué se santifica la ignorancia y la mediocridad? ¡Esa era la crema de la crema! Sin embargo, la Biblia sólo menciona a Daniel y a tres más. Los demás se confundieron con Babilonia.
Con toda la habilidad natural que traían, con toda la sabiduría. Lo que hizo que Daniel fuera Daniel, no tenía nada que ver con las cualidades que trajo del mundo secular. Las cualidades que hicieron que Daniel no perdiera lo que él era la sabiduría que tenían sus hermanos. ¡Él la tenía, también!
Pero no fue eso lo que utilizó, eso es más que obvio. Porque los demás sí lo utilizaron, y la Biblia no los menciona porque no hubo diferencias entre ellos y Babilonia. ¿Para qué mencionarlos, entonces? En el día presente diríamos que ellos fueron más de lo mismo.
Al cabo del tiempo se fundieron en Babilonia. Hoy también hay muchísima gente que se te funde, y que te resulta imposible saber con certeza si están en un lado o están en el otro. No queremos gente fundida, adherida, queremos gente que sea luz, y que esa luz no sea reflejo, sino luz propia.
Necesitamos gente que estén en clara oposición a las cosas que están mal. Por dentro. Si estás bien por dentro, lo que haces por fuera será diferente. Por dentro. Integridad, principios, transparencia, en suma; gente de Reino. Esto es lo que yo enseño; lo tomas o lo dejas, nadie te obliga. Esta no es una congregación donde estás obligado a aceptar y creer lo que dice el pastor. Aquí es el punto de reunión de los libres en Cristo.