Cuando Cristo vino a la tierra, Él vino con el evangelio de la salvación. Que vino a romper con todos los esquemas del sistema religioso que en ese tiempo imperaba. Los judíos habían recibido la ley de Dios, pero ellos hicieron de la ley de Dios un montón de ceremonias, e inventaron un montón de cosas que dejaron metidas dentro del judaísmo.
Cosas que no tenían nada que ver con la palabra de Dios. Entonces, cuando Cristo viene a la tierra y comienza a enseñar el evangelio, hubo un tremendo impacto, un choque. Tan así fue que lo crucificaron, imagínate. Lo odiaron a Jesús por el mensaje que tenía que ver con el corazón humano, y no tanto con un montón de rituales.
Porque el ser humano, por naturaleza, es ritualista. Queremos hacer muchas cosas para, supuestamente, ganarnos el favor de Dios. Y poco interesa si esos rituales están en nuestras Biblias o no; es suficiente con que la jerarquía evangélica de turno lo ordene para que todos obedezcan en alta sujeción.
(Mateo 7: 24) = Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, (Esto es: el evangelio que Él estaba predicando), y las hace, lo compararé con un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
(25) Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
Jesús nos habla, en este texto, sobre la importancia de oír la palabra y hacerla, ponerla por obra. No solamente oír, sino también hacer. Él, aquí, nos advierte que las tribulaciones de la vida van a golpearte en algún momento tu propia vida.
Dice que tarde o temprano te van a golpear, y si estás bien cimentado en Su palabra, al oír y hacer, vas a permanecer en pie. Pase lo que pase. Pero también advierte a aquellos que oyen pero no hacen la palabra. Y lo voy a decir para cumplir con el texto, pero me imagino que de estos no hay escuchándome, ¿Verdad?
Y dice que a ellos también tarde o temprano les vendrán los golpes de la vida, y que cuando esos vientos peguen con fuerza, como no tienen suficiente cimiento, dice que grande será su ruina. Y lo dice claramente en el verso siguiente.
(26) Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, lo compararé con un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena, (27) y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
O sea que lo que Jesús les dice aquí en grandes rasgos, es que, por un lado, oír y hacer su palabra, produce una vida estable, produce una vida segura emocionalmente, y también espiritualmente. Pero que oír y no hacer la palabra de Dios, también produce algo. Produce una persona inestable, tanto desde lo emocional como desde lo espiritual.
Entonces, no se puede concebir a alguien que dice ser cristiano y no obedece a Dios. No puede existir tal cosa como esta. Sin embargo, hay muchísimas personas así metidas dentro de las iglesias, que oyen mucho y saben, en muchos casos, hasta más que sus propios líderes, pero no lo traducen en sus vidas cotidianas. Eso, obviamente, no tiene ningún efecto.
Y esos son los primeros que, al venir los golpes de la vida, apostatan de la fe y se alejan. Se amargan contra Dios y dicen que todos los que aseguran creer, son hipócritas. Así es como juzgan. Pero, ¿Qué es lo que pasa con ese tipo de oyente?
Lo que quiero decir, es: ¿Qué sucede con un oyente que está sentado por allí en una iglesia cualquiera, y oye pero no hace? Si dice ser cristiano pero oye y no hace, entonces pregunto: ¿De qué se está alimentando?
Porque un cristiano se entiende que se alimenta de la Palabra de Dios, así que uno que oye pero no hace, ¿De qué se está alimentando? Por eso es inestable. Por eso no es sólida su vida. ¿De qué nutre su espíritu y, de ese modo también su alma?
Al no alimentarse con la palabra, pronto vendrá el cansancio espiritual. Y si llegan algunos golpes más o menos duros, también llegará el desánimo. Lo va a invadir la debilidad y, como consecuencia, la ruina total.
Entonces, ese tipo de oyentes, al no vivir la palabra de Dios, aunque vaya a una iglesia y hasta tenga cargos importantes, ¿Me quieres decir qué vive? ¿Sabes cómo empieza a vivir? Comienza a vivir una vida religiosa.
No de comunión genuina con Dios, de caminar mano a mano con Él, sino de un basamento fundamentado en buenas obras. Hará todas las cosas buenas que esté a su alcance hacer, pero siempre tratando de ganarse el favor de Dios.
He sabido de gente que da testimonio vía internet respecto a que se sienten gozosos por haberle ganado a Jesús y a Moisés, que ayunaron por espacio de cuarenta días, ya que ellos aseguran que llevan cerca de cincuenta. ¿Tú crees que por dejar de comer ya eres un tremendo cristiano?
¡Los budistas también ayunan! ¡Y los hare-krishna también ayunan! ¡Y hasta los satanistas ayunan fuerte! Y muchos están más esbeltos que muchos cristianos. Al no vivirse la palabra de Dios, todo empieza a traducirse en una vida repleta de actividades ceremoniales y religiosas.
Pero todo es externo. Y siempre creen, erróneamente, que Dios aprobará eso en sus vidas. Y hasta suponen que cuando se pasan todo ese tiempo sin comer, Dios por poco se cae del trono de la sorpresa, el asombro y la admiración. ¿Estará normal una mente que crea algo así?
El problema de una vida que consiste en hacer buenas obras para ganarme el favor de Dios y de paso acallar mi conciencia, no tiene nada que ver con cómo está mi corazón o con mis actitudes. Créeme, esto tarde o temprano, te va a cansar.
(Hechos 17: 22) = Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Aerópago, dijo: varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; (23) porque pasando y mirando vuestros santuarios, (Ellos tenían dioses para tirar para arriba; para dar y prestar, adoraban todo. Se sentían muy religiosos, pero vivían en una alta corrupción moral), hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: Al Dios no conocido. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.
Es decir que adoraban sin conocerle, pero haciendo un montón de prácticas religiosas. Y ellos pensaban que, si bien no lo conocían, igualmente podían quedar bien con él adorándolo junto con los otros. ¿Y qué hacían? Pura ceremonia.
Y la historia dice que Pablo les dijo que precisamente de eso les venía a hablar, para que se apartaran de todo eso. De todos modos, yo quiero darle énfasis a esa frase que Pablo pronuncia: “Sois muy religiosos”.
Porque la palabra religiosos, es una palabra griega que se pronuncia más o menos así: beizidaimón. Que tiene que ver, fíjate, con adoración a demonios. Pero también significa esta palabra lo siguiente: muy supersticiosos.
Lo que Pablo les dice, entonces, es que ellos son sumamente supersticiosos. ¿Y cuál es la definición de superstición? La RAE tiene tres definiciones. 1- La creencia extraña a la fe y contraria a la razón. Creencia extraña a la fe, en este caso la fe cristiana.
Y fíjate que hasta hace unos siete u ocho años, las iglesias cristianas en general, rechazaban prácticas extrañas a la fe cristiana y a la razón. Uno de esos casos era el que tenía que ver con ese tan conocido rito del agua bendita que usa el catolicismo romano.
Muchos pensaban que si se le caía encima a alguien todo el recipiente, la bendición que recibiría le duraría hasta que se muriera. Pero la gran mayoría decía: ¡Bah! ¡Pura superstición! Y sí, era superstición. ¿Qué tiene de poderoso el agua?
Sin embargo, el asunto era que la gente le atribuía poderes al agua. Sé que esto todavía puede molestar a alguien que todavía no ha terminado de salir de su vieja religión. Pero es precisamente por eso: hay toda una superstición en suponer que porque alguien le realiza una señal por encima, toda esa agua se bendice y pasa a bendecir a quien se la arrojen encima.
Sin embargo, no puedo quedarme solamente en esa esfera contra la que tantos supuestos cristianos han encarado hasta con falta de respeto y violencia. En no pocas iglesias cristianas han dejado a un costado la palabra de Dios y han pasado a creer que unos paños ungidos con la transpiración del predicador pueden sanar o liberar a los enfermos o los endemoniados.
¡Ya estamos igual o peor que lo que hemos estado criticando! Y no es sólo eso. Hay iglesias cristianas donde se venden pequeñas botellitas con agua que te dicen es del santo río Jordán. O pequeñas maderitas de la cruz de Cristo y piedrecillas sacadas de la entrada del santo sepulcro.
Y si no caes en eso, tienes las supuestas revelaciones extra bíblicas, que solamente puedes recibir si antes patas con Dios por ellas por un determinado precio. Una cierta cantidad de dinero para poder traer al mundo visible alguna revelación de Dios.
Eso es pura superstición. Pura religiosidad. Mateo 23:23, aquí está claramente definido por el propio Jesús. Es cuando Él se encontraba contendiendo y luchando contra los fariseos, que eran los religiosos a ultranza de su tiempo.
(Mateo 23: 23) = ¡Ay de vosotros, (Ese “ay” es de dolor) escribas y fariseos, (Eran los líderes religiosos. Los que interpretaban la ley y los que enseñaban la ley) ¡hipócritas! (¿Por qué les dijo tan feo y tan duro? Aquí mismo nos dice por qué) porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley; la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer (Ejercer justicia, misericordia y fe) sin dejar de hacer aquello. (Esto es: sin dejar de diezmar, si es que deseaban hacerlo).
Pero, ¿Qué hacían ellos? Le daban más importancia a un acto público totalmente visible, que era traer a la casa de Dios diezmos y ofrendas. ¿Sabes que hoy, el mayor énfasis de las iglesias cristianas alrededor del mundo es, precisamente en la recolección de los diezmos y las ofrendas?
Hacen un sobre énfasis en algo externo. Tanto que en muchos lugares de las estructuras babilónicas, todavía es mucho más extenso el mini-sermón previo al levantamiento de las ofrendas que el mensaje propiamente dicho.
Y he sido testigo en otros lugares, de ciertas formas de subasta. ¿Quién da cien? ¿Quién da quinientos? ¿Quién da mil? Y los que traen veinte pesos por poco se mueren de vergüenza por allá atrás. Estamos exactamente igual a los que por años hemos estado criticando.
Yo he escuchado a gente importante decir casi vociferando a los congregados que si no traen los diezmos a la casa de Dios, va a ser mejor que se los traguen. Y que después cuando estén en la última miseria, ni se les ocurra venir a pedir oración. ¡Bárbaros! ¿Amor de Dios? ¿Buenas Nuevas?
Y como consecuencia de esas advertencias, la gente responde casi a la carrera trayendo sus diezmos y ofrendas de modo visible. Y lo que podría ser parte de la adoración, termina siendo un acto religioso que pone ese punto por encima de todos los demás, cuando Dios jamás dijo eso.
Definición 2.- Es una fe desmedida, o valoración excesiva, respecto de algo. En este caso, obviamente, de las cosas de Dios. La gente que no conoce a Cristo suele ponerse un billete en su cartera porque creen que teniéndolo les traerá buena suerte y siempre tendrán el dinero que necesitan.
Eso es pura y llana superstición, de hecho. En los locales comerciales suelen ponerse plantas de diferente clase para traer suerte en sus ventas o alejar “malos espíritus”, como suelen ser la albahaca o la ruda macho. Supongo que en otras culturas habrá otras que yo no conozco.
Eso también es superstición. Ahora bien; ¿Qué hay con las iglesias de hoy? Con el muy famoso polvo de oro. Esa es la definición: fe desmedida o valoración excesiva respecto a algo. Estoy hablando de polvo de oro o los diamantes u otras piedras preciosas que supuestamente descienden del cielo.
Eso, en las reuniones de algunas iglesias que dicen ser cristianas. Han caído en la superstición de darle a este milagro o fenómeno, una valoración excesiva. ¿Cuántos de ustedes creen en milagros? Yo sí creo en los milagros.
Y he visto algunos en mi vida cristiana. Pero, cuando hay una valoración excesiva, se contrapone con el ministerio de Jesús, que nunca puso énfasis en los actos milagrosos que realizó. El énfasis de Jesús siempre estuvo relacionado con las cosas internas del corazón. En las cosas eternas. Ese fue el énfasis de Jesús durante su ministerio.
(Lucas 9: 1) = Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. (Escucha: lee bien; ¿Qué es lo que dice que les está dando? Poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades)
(Lucas 10: 17) = volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre. (¡Pedazos de incrédulos! ¡Si él les había dicho que iban a poder hacer eso!)
(18) Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
(19) He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. (¡Buenísimo! ¿Verdad? Pero fíjate lo que dice el verso 20)
(20) Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.
Noten que el énfasis de Jesús es en lo eterno. Entonces, se llega a una superstición cuando se hace un sobre énfasis en algo, como justamente puede ser en los milagros. En una época, en algunos lugares, se reunían en los templos solamente a esperar que cayeran piedras preciosas o polvo de oro del cielo. Y lloraban, se caían y aullaban fuerte.
Pero no se predicaba la palabra de Dios porque el tiempo no se los permitía. Y no sé cómo les iría luego, porque hasta donde yo sé, la palabra de Dios es lo único que alimenta el espíritu. Y los milagros son buenísimos, pero no cumplen esa función.
Claro está que esto es sumamente peligroso, porque cuando te acostumbras a vivir de estas cosas externas, un día empiezan a caer otras cosas que no coinciden con lo escrito en la Biblia y ya; es un milagro y nadie lo va a discutir, y mucho menos si se produce por la mano del pastor.
La pregunta que le queda a alguien con un poco de serenidad y sobriedad de cristiano maduro, es: Si eso no los alimenta y los lleva en algunos casos a aceptar cosas no bíblicas, ¿De dónde podríamos suponer que vienen esos milagros?
Porque hay algo que yo aprendí y no me olvido. Si bien en menor cantidad y calidad, los demonios y el propio Satanás son bien capaces de producir algunos hechos de carácter milagroso. Un milagro es la alteración a lo natural, y ellos también son seres sobrenaturales. ¡Es normal! Definición 3.- Atribuirle a prácticas puramente externas, poderes salvadores.
(Mateo 23: 13) = Más ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. (¿Por qué crees que les dijo esto? ¡Por sus doctrinas!)
(Verso 25) = ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis lleno de robo y de injusticia.
(26) ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.
Ellos hacían ceremonias donde lavaban los vasos muy escrupulosamente, y también los platos; porque decían que tenían que estar totalmente limpios, para cuando comieran, esa limpieza que había externamente, les purificara sus corazones. ¿Qué es eso?
Eso era pura superstición. Era atribuirle a las cosas poderes de salvación, de santificación, y no es así, Jesús lo condenó. Pero la actitud religiosa empezó desde el Edén. Después de pecar Adán y Eva, dice la Biblia que se escondieron de Dios y que tuvieron miedo. Y dice que se cubrieron con hojas de higuera.
(Génesis 3: 6) = Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
(7) Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
(8) Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Se escondieron de la santa presencia de Dios, se sintieron sucios. Y lo único que atinaron hacer fue coserse hojas de higueras, hacer un delantal, un taparrabos, y se lo pusieron. Se taparon. Y eso simboliza los esfuerzos humanos para no ser rechazados por Dios. Pero siguen siendo esfuerzos humanos.
Pero dice que fue el miedo el que los hizo esconderse. Entonces, el miedo a Dios en los seres humanos, se esconde de tres maneras. Una, es por medio del ateísmo. Es una manera de esconderse de Dios. Y el ateísmo es la creencia de que Dios no existe, y por lo tanto no le darán cuentas a nadie.
Pero, ¿Sabían que en realidad el ateísmo es una religión más? Sí, porque CREEN que Dios no existe. O sea: tienen fe que Dios no existe. Si tú no crees que darás cuenta a nadie porque crees que nadie existe, esa es tu fe y, por lo tanto, esa es tu religión.
Pero el hecho de que alguien diga que no cree que exista Dios y que no va a darle cuentas a nadie, no significa que Dios no exista y que no se le vaya a rendir cuentas algún día. Pero el temor de enfrentarlo a Él hace inventar un montón de religiones.
Por eso hay tantas religiones, hay miles de ellas. Que son los esfuerzos humanos para alcanzar el favor de Dios. Por eso decimos que el cristianismo no es propiamente una religión en ese sentido. Porque las religiones todas son por obras; te ofrecen la salvación por medio de las obras.
Y el cristianismo es el único concepto religioso, si quieres que lo pongamos así, que ofrece la salvación por fe. Por creer, como un regalo, por gracia, por medio de la fe. Por eso el cristianismo es diferente a todo lo demás. Porque aquí es por lo que Dios hizo por el ser humano en la cruz, en su Hijo, y no lo que nosotros podamos hacer para Él. Eso es religioso, y por eso hay tanta religión que cae en la superstición.
La segunda cosa que hace esconderse por miedo hacia Dios, es el materialismo. El materialismo simplemente lo que le dice a Dios, es: “Yo tengo todo, no te necesito”. Aun así, gente que tiene dinero, o que ama los bienes materiales, nunca se acuerdan de Dios, nunca toman en cuenta a Dios, pero se lo pasan hablando de Dios nuestro Señor.
E inventan una celebración religiosa para cada día del mes. Por un lado, su dios es el dinero, y por otro hablan de Dios diciendo que Jesucristo también es su Señor. En realidad, es gente religiosa. Muy supersticiosa.
Y la tercera barrera detrás de la cual se esconde el miedo de ser humano, es precisamente en la religión, y es donde está más del noventa y cinco por ciento de los habitantes de este planeta. Porque se dice que solamente el dos o tres por ciento de la población mundial se declaran ateos.
Los demás, y a cualquier país que vayas, verás manifestaciones de corte religioso. Verás a gente acostarse en una cama de clavos o de vidrios, hasta traspasarse con puntas la lengua, y eso es ¡en honor a Cristo, dicen ellos!
Hay lugares muy específicos y conocidos que no voy a mencionar porque no quisiera que se confunda con juicios sumarios en este tiempo, donde literalmente se crucifican en honor a Dios. Se traspasan con clavos en cruces de madera. ¿Ustedes creen que eso es agradable a Dios? Mira sus respuestas.
El caso es que la Biblia dice que hubo un solo sacrificio y que ya no hay que hacer ningún otro. Todo aquel sacrificio, práctica ceremonial o religiosa que otorgue un atributo de salvación o el reclamo para una bendición de Dios, es pura religión mezclada grandemente con superstición.
Entonces, la religión es el vano intento del hombre para acercarse a Dios. Por eso hay cientos, miles de religiones. Porque inventamos nuestras fórmulas mágicas y supersticiosas de cómo acercarnos a Dios. Y sin diferencias de credo. ¿O no es lo mismo recitar cinco veces una oración pre-armada que leer cinco veces un salmo cada mañana casi como método cabalístico que traiga suerte para el día?
¿Sabes la cantidad de correos que recibo pidiéndome que haga una oración para que sus problemas se resuelvan? ¿De verdad creen que sin saber absolutamente nada con una oración mía ellos van a arreglar sus desaguisados? Eso también es religión. Se esconden en esas prácticas por miedo a enfrentarse con Dios y sus pecados ocultos.
Se llenan de prácticas que aparentan ser espirituales, pero que en realidad son actos supersticiosos. Muchas veces, incluso, son actos que pretenden ser bíblicos, pero que sólo son actos que son ocurrencias de gente metida en la iglesia cristiana que tratan de agradar a Dios haciendo actos religiosos.
He visto (Y también participado por ignorancia, claro está) en algunas cosas donde se nos asegura que Dios está allí tocando fuertemente a sus hijos. Quiero ser claro: eso es posible y puede ser, sin dudas. Pero hay que mirar el día después. No existe tal cosa como un hombre o una mujer realmente tocados por el poder de Dios que al día siguiente sean las mismas personas que antes de ser tocados. ¡Eso es religión!
Hay algo que es claro: Jesús nunca observó los rituales religiosos de su tiempo. Al contrario, los rechazó. Y de un modo bastante fuerte. ¿Por qué? Porque esos actos religiosos escondían lo que había en el corazón, primeramente de los líderes y luego del de su pueblo.
Y quiero recordarte que fueron esos religiosos los que se volvieron acérrimos enemigos de Jesús. Una vez, dice la Biblia, que los discípulos iban en el campo y agarraron espigas y empezaron a comer. Y los religiosos salieron a vociferarles que era sábado y no podían hacer nada.
Jesús los miró y sólo les dijo: ¡Hipócritas! Si se les cae una vaca en un hoyo, ¿No la sacan? Eso les dijo también cuando había sanado a uno que tenía una mano seca. Y además les preguntó si no recordaban cuando David entró y comió del pan que solamente el sacerdote podía comer.
¡Sólo era hambre! Pero le atribuyen a las prácticas religiosas todos esos poderes que caen en la superstición. ¿Cuántos serán cristianos? ¿Cuántos serán supersticiosos? ¿Cuántos son religiosos? Es casi lo mismo en un mismo contenido.
No conocen a Dios. Algunos creen que por el simple hecho de ir a una iglesia cristiana, ya son cristianos. Ni lo sueñes. ¡Para nada! Olvídalo, eso no es el cristianismo. Esa gente se volvió los más acérrimos rivales de Jesús.
Y eso es, exactamente, lo que está sucediendo en este tiempo presente. Los supersticiosos, entiéndase religiosos de hoy, se vuelven acérrimos enemigos de aquellos que quieren vivir la palabra de Dios. Y así sucede prácticamente lo mismo que ocurrió en los tiempos de Jesús.
Pero se las han arreglado para infiltrar pensamientos que han terminado por modificar los conceptos. Tú dices que debemos guardarnos del mundo y sus rudimentos y lo primero que te dicen, es: ¡Pero bueno! ¡Te estás volviendo demasiado religioso, hermano! Eso te está diciendo que ser religioso, para ellos, ahora, es tratar de vivir conforme al propósito y la voluntad de Dios.
Claro está que hay algo que ellos no podrán cambiar nunca, y eso es la palabra de Dios. Y la palabra de Dios claramente define quién es un verdadero cristiano y quién es un religioso. Y nosotros nos basamos en lo que dice la palabra de Dios.
Hay una versión bíblica no convencional en la cual, Santiago 1:26 se lee así, escuchen: Si alguien se cree religioso, pero no controla sus palabras, se engaña a sí mismo, y su religión no vale nada. ¿Más claro que eso lo quieres?
Me contaba un pastor que en su escuela bíblica de niños, una mañana debieron llamarle la atención al pequeño hijo de un diácono por decir palabrotas bien fuertes. ¿Sabes qué respondió el niño cómo defensa? “¡Pero si así habla mi papá en casa!” Los niños no mienten. Religiosidad.
Y no te sirve de nada. Y como dice Santiago, te estás engañando. Y luego dice el versículo 27: La religión pura y sin contaminación que Dios acepta, es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus dificultades, y no dejarse influenciar por la maldad del mundo.
Entonces, hay cristianos hoy que quieren vivir como el mundo. Pero hay verdaderos cristianos nacidos de nuevo, que quieren vivir como Cristo, el evangelio y la palabra de Dios establecen que debemos vivir.
Y ni se te ocurra exhortarlos cuando anden en algo oscuro. ¿Sabes qué te responderán? “¡AH, no, hermano; esta es la libertad que tengo en Cristo! ¡Tú eres muy religioso!” Eso te dicen. O si no, otra definición muy solicitada dentro de nuestro ambiente. ¡Eres un legalista!
Es decir que hay una confusión tal, que las definiciones andan por todos lados y entremezcladas entre sí. Pocos cristianos al apartarnos de la Biblia entendemos esto. Muy bien; a esos intentos supersticiosos de seguir a Dios, ¿Sabes cómo les llamó Jesús? Las tradiciones de los hombres.
Busca en tu Biblia Marcos 1. Esos intentos religiosos y supersticiosos de fórmulas, de ceremonias, de prácticas, que no tienen ningún poder de transformar el corazón, y que en el tiempo de Jesús vivían y que hoy se repiten, Jesús los denominó como Las Tradiciones de los Hombres.
(Marcos 7: 1) = Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; (2) los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.
Es como si en los tiempos de la famosa gripe “A”, hubieran puesto gel en la puerta de los templos, pero el predicador hubiera dicho que había que ponerse el gel en las manos antes de entrar, porque de esa manera se purificaba el alma y el espíritu. Yo sé que te causó gracia, pero eso es exactamente lo que hacían los religiosos de su tiempo. Le atribuían poderes altamente espirituales a una práctica sencillamente de higiene.
(3) Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.
Jesús simplemente les dijo: “No sean tontos; comer con las manos sin lavar los alimentos, no contamina el corazón. Lo que contamina no es lo que entra por comer cosas. Lo que sale de su corazón es lo que contamina al hombre.
Porque del corazón salen los robos, los adulterios, las fornicaciones, los fraudes. ¿De dónde sale? Del corazón. Pero comer con las manos no lavadas, eso no contamina al hombre. Pero dice este verso 3 que ellos se aferraban, se agarraban con uñas y dientes ¿A qué? A la tradición de los ancianos.
Aquí, la palabra tradición, viene de una palabra griega, paradidomi, que significa rendirse. Significa ceder, confiar. También significa transmitir, enseñar. Significa también entregarse y también significa exponer.
Ahora bien; ¿Rendirse a qué? A las supersticiones de los líderes religiosos. “Si ustedes honran a ese santo, les va a llover bendición hasta inundarlos”. O la más nuestra: “Si ustedes vienen todo el día domingo al ayuno programado, Dios les va a regalar ese automóvil nuevo que están esperando”.
Entonces la gente honra al santo en el cual no sólo no cree sino que ni siquiera conoce. O viene el domingo y se queda sin comer en público por todo el día, aunque en lo oculto se echa algo al estómago porque ya no se aguanta. Se han rendido ante esas doctrinas y enseñanzas de los hombres. Ceden, confían, y luego se las transmiten a sus hijos, y a los hijos de sus hijos. Un desastre. Las enseñan y las exponen.
(Verso 4) = Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.
(5) Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?
(6) Respondiendo él, les dijo: Hipócritas. (Les hablaba duro, ¿Verdad? ¿Cuándo me has oído a mí decirte hipócrita a ti? Y eso que dicen que yo también soy duro. Se ve que no tanto como Jesús, ¿No?) bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mí.
(7) Pues en vano me honran, (Mira esta frase: en vano me honran) enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
(8) Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres; los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis muchas otras cosas semejantes.
(9) Les decía también: bien invalidáis (Subraya esta palabra, invalidáis), el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.
Invalidar, significa aquí, poner a un lado, separar, desestimar. Significa también neutralizar, violar, rechazar y desechar. ¿Qué desestimaban? ¿Qué neutralizaban? ¿Qué violaban, rechazaban y desechaban? ¿Qué? La palabra de Dios, por sus supersticiones.
Ahora me pregunto y te pregunto, a ti que tienes tanta o mejor memoria que yo. ¿Cuántas cosas ligadas a la guerra espiritual has visto hacer en tu país, en tu ciudad, tales como ungir lugares desde el aire o echar fuera todos los demonios con los llamados actos proféticos?
Yo, aquí en mi ciudad de Rosario, varias. Y todas muy bien intencionadas, muy serias y realizadas por gente cristiana importante. Pero ahora viene lo más triste. Hoy, a muchos años de eso, mi ciudad no sólo no ha sido tomada para Cristo, no ha sido liberada ni se ha sanado, sino que está mucho peor.
¿Por qué? Porque lo que se hizo lamentablemente no tuvo ningún poder contra las fuerzas del mal. Pero la verdadera fe basada en las Escrituras es así: Someteos, pues, a Dios, resistid al diablo, y él huirá de vosotros. ¿No dice así?
Pero lo peor del caso, esas atadas de demonios que luego terminas viendo andar con mayor tranquilidad y libertad que antes, son enseñanzas clásicas que se vuelven tradición en las iglesias y pasan a engrosar la formación de los creyentes como si verdaderamente fueran bíblicas, y no lo son.
Entonces, cuando oyen la verdadera palabra de Dios, se impactan, hasta se enojan y dicen que algo malo debe haber porque no coincide con lo que hemos aprendido. No importa lo bueno que parezca un método o una práctica, o una ceremonia o un acto profético. Por más bonito que sea vea, jamás eso nos acercará más a Dios.
Y no sólo no nos acercará, sino que lo peor es que nos alejará más de Dios. Nos alejará más del verdadero significado del cristianismo, y de la verdadera vida espiritual; y nos haremos como los atenienses: muy religiosos.
Indudablemente, fue contra los religiosos de su tiempo que Jesús pronunció los juicios más severos y más duros. Porque estos líderes, supuestamente, eran los encargados de guiar al pueblo en los caminos de Dios. Vean lo que dijo Jesús en Mateo 9:36.
(Mateo 9: 36) = Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Sin embargo, ¡Ahí estaban los líderes, oyendo a Jesús! ¿Cómo que no tienen pastores? ¿Y nosotros qué somos? ¿No somos los que nos sentamos en la cátedra de Moisés? Sí, lo eran, pero también eran los que habían convertido todo eso en una serie de prácticas externas y ceremonias torcidas.
Entonces, la gente tenía hambre de Dios; como hoy. Pero lo único que reciben, en muchos lugares, lamentablemente, es pura tradición de los hombres. Pura enseñanza y supersticiones de los hombres que no es la palabra de Dios.
Por eso esos cristianos están débiles, desfallecientes y desanimados; porque no tienen sustento. Vienen los golpes de la vida y se caen bien rápido. Porque no tienen palabra. Ahí está la importancia de estudiar la genuina palabra de Dios y no la interpretación de tu denominación.
(37) Entonces dijo a sus discípulos: a la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos.
(38) Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
Desgraciadamente, estos versículos mayoritariamente se han interpretado mal. Siempre que se quiere ir a evangelizar o a hablarle a la gente del evangelio, se dice: “¡Es que la mies es mucha, más los obreros son pocos! ¡Vamos a orar que el Señor envíe obreros a su mies!”
Pero el verdadero sentido de esto, es una queja de Jesús. Es como un reproche. ¿Dónde están los líderes? ¿Dónde están los pastores de Israel? ¡Miren cómo tienen a la gente con todas sus ceremonias, con todas sus tradiciones y con toda su religión!
Están como ovejas sin pastor. A esos fue a los que les dijo: venid a mí, los que estés trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Y Él decía que los obreros eran pocos porque no los contaba a ellos como obreros genuinos. Él sabía que los religiosos jamás podrán acercar al pueblo a Dios.
Con sus supersticiones, con sus prácticas. Al contrario, lo alejan cada vez más. A esas multitudes fue que Jesús las vio sin pastor. Pregunto: ¿Qué crees que diría Jesús si hoy mismo bajara a la tierra y entrara en alguna congregación cristiana? No te ofendas, pero muy probablemente lo mismo.
No saben distinguir entre lo bueno y lo malo. No saben distinguir entre lo santo y lo profano. Y luego nos mira a todos los ministros y nos dice: ¿Qué les han enseñado? ¡Esas ovejas no tienen pastor! En lugar de apacentarlas y cuidarlas te quisiste enseñorear de ellas para tu beneficio personal.
Congresos, funciones teatrales, conciertos con cantantes y músicos cristianos de moda, festivales, concursos, danzas y mucha luminaria. No había quejas, los cristianos se veían muy entretenidos y hasta muy divertidos con todo eso.
La Palabra. ¿Recuerdas que Jesús dijo que el cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará? Y que David dijo: Tu palabra es lámpara a mis pies y lumbrera a mi camino? ¿Para ti, qué es la palabra de Dios? A veces decimos que alguien habla tan lindo que nos pasaríamos horas oyéndole. Pero si no es palabra de Dios te entra por una oreja y te sale ya mismo por la otra. Eso es pura religiosidad.