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La Novia Elegida

La importancia del valor ha sido trasladada del creyente al Señor. Ha sido trasladada de nuestra herencia a su propósito. Esa importancia ha sido trasladada desde el punto de nuestro derecho a su esperanza, y de nuestra autoridad a su señorío.

La importancia del valor siendo trasladada de recibir a dar. De nuestra bendición a su siega. De la alabanza a la adoración. Y de nuestra necesidad, a su deseo. Es impresionante ver cómo esto se ha convertido en el énfasis del mensaje profético-apostólico del momento.

Hay un traslado de poder, de valor e importancia jamás visto. Por años se ministró la autoestima del creyente, porque estábamos así de pequeñitos. Queríamos saber qué beneficios había en ser cristianos, y cuál es la herencia del creyente y de los santos; cuál es la esperanza de Dios en los santos.

Todo esto ha sido muy bonito, y nadie se atrevería a subestimarlo. Pero creo que si entendemos bien lo que está diciendo el Señor, veremos que hay una especie de transición de importancia. De nosotros a Él.

De nuestra agenda, a la suya. De nuestra bendición a su propósito. De ministrarnos a nosotros a ministrarlo a Él. De ir a ciertos lugares a recibir, a ir a esos mismos lugares a dar. Claro, esto es un poco incómodo, sobre todo cuando ya estábamos formateados, programados a esa tecnología.

Por eso era normal venir a esos lugares a recibir, a buscar una bendición. Veníamos a levantar nuestras manos para sentir cómo Él nos bendecía. Y ahora nos encontramos con que todo está cambiando, que vamos a una postura que demanda de nosotros salir del área de control.

Ir más allá del enfoque familiar. Ir más allá del énfasis receptivo. Entrar a una dimensión donde, por primera vez en la historia de la iglesia, alguien está preocupado porque el Señor obtenga lo que Él quiere. Que Él reciba su regreso en su cosecha.

Él sembró, y espera un retorno. Fíjate; cuando Dios te trata como Padre, te bendice. Pero cuando te trata como rey, espera un retorno. Y creo que estamos viviendo en el tiempo de la siega. Si fuera un predicador tradicional preguntaría cuántos dicen amén. No te esfuerces, no es Babilonia.

Varios nombres en forma de analogía, son utilizados en la Biblia para darnos claridad acerca del funcionamiento correcto de la iglesia en la tierra. La iglesia usa analogías. Recuerda que Dios es Espíritu, pero usa ejemplos físicos para poder darnos una idea de qué es lo que Él quiere que nosotros hagamos.

Por ejemplo, en la palabra somos llamados ramas, pámpanos, árboles, pan, cuerpo, mujer, hombre, ejército, casa, templo. Somos llamados hijos, niños, la novia, el cuerpo, la iglesia, y muchos más. Y no son cosas distintas estos nombres, sino adjetivos de la iglesia que nos identifican en las distintas facetas de funcionamiento específico.

Como árboles somos firmes y bien plantados. Como ramas tenemos frutos y producimos. Como novia se nos requiere intimidad con el novio. Como ejército, Él quiere que seamos militantes, penetrantes, que tengamos estrategias. Como nación exige que tengamos gobierno, estructura.

Como hijos somos herederos; Él quiere que podamos obtener la soberana vocación. En fin, todos son adjetivos que nos demandan, o nos enseñan, o nos traen claridad respecto a cómo debe funcionar la iglesia.

Lamentablemente, la iglesia se aprendió varios adjetivos y se quedó encajada en dos o tres. Durante muchos años, la iglesia sólo quería ser novia y adorara a Dios; no hacía otra cosa. ¿Te imaginas tú una luna de miel eterna? No contestes.

¿Te imaginas tú a un matrimonio que no interaccione en sus responsabilidades el uno con el otro? ¿Qué vivan solamente del amor, como quieren vivir muchos jóvenes? ¿O tal vez un matrimonio donde el marido visita a su esposa solamente los días domingos, para tener una experiencia con ella?

La boda y el matrimonio requieren y demanda de una participación activa de ambos cónyuges los siete días a la semana, veinticuatro horas al día. Pero compartiendo las responsabilidades, y creo que es para allá donde precisamente estamos yendo ahora con el Señor.

Varios nombres y analogías se han usado para darnos ese entendimiento. Para entender cómo funciona la iglesia en la tierra. El tabernáculo, las piezas del tabernáculo. El templo, está hecho con piedras. Por eso nos dice que somos piedras vivas, edificadas. Todo es sombra y analogía, tipología, de cómo debe funcionar la iglesia.

Si estudiamos el templo, aprendemos la estructura de la iglesia. No hay que buscar Apocalipsis para ver cuándo viene el Señor. Sabemos cuándo llegó David, así que también sabemos cuándo llega el Señor. Y tenemos todos estos elementos encerrados como principios de tópicos espirituales, dentro de los caracteres del Antiguo Testamento, y aun así hasta en el Nuevo. Toda la Biblia es una parábola.

Lo que sucede es que nosotros  tenemos conceptos que a veces nos vienen por herencia o por asociación. Hay mucha gente que dice que el Nuevo Testamento comienza en Mateo. Y para los efectos legales, sí comienza. Pero la verdad es que no hay Nuevo Testamento hasta que no hay derramamiento de sangre. Y eso ocurre cuando terminan los evangelios, no al principio.

Estamos tan acostumbrados a repetir como el papagayo que ya ni siquiera nos fijamos a ver si eso que decimos es cierto. Adoramos el altar y creemos que es una cosa sagrada, cuando en el Nuevo Testamento no hay ninguna ilustración de ningún altar.

No hay una iglesia en el Nuevo Testamento que tuviese altar. Porque el altar es el corazón del hombre. Para eso vino Cristo, para eliminar el rito y tener una relación contigo. Eso no quiere decir que ahora vayas a tu iglesia y arranques el altar. Deja todo así, se usa por cuestiones prácticas. Pero deja ya de creer que se es más santo por estar allí.

Ahora bien; de todos los análisis que la Biblia usa, de todas las analogías, de todos los ejemplos, el más significativo, o el que más luz nos da acerca de la iglesia, es la novia. Pablo la menciona en Efesios capítulo 5, y en jeremías hay una descripción de la novia en detalle. En Apocalipsis también la vemos en detalle.

En el Libro de Cantares vemos a la novia en detalle. La vemos en Ezequiel, una vez más, en el templo a la novia. De los principios que encierran estas analogías, y dentro de lo que es la novia, aprendemos muchísimo de cómo es la iglesia que Dios está buscando.

Estamos hablando de la iglesia que Dios quiere venir a buscar, la iglesia que Dios está esperando que se manifieste. Estamos hablando de la manifestación de los hijos de Dios, por la cual toda la creación gime a una, aguardando por ellos.

Hay mucha gente que sostiene que la iglesia ya está restaurada. De acuerdo, no estoy aquí para debatir, pero: si eso es así como aseguran, entonces; ¿Por qué la creación sigue gimiendo? Tenemos que estudiar, entonces, la mentalidad de la novia gloriosa, para entender la mentalidad de la iglesia que Cristo viene a buscar. Obviamente, y antes que te disperses, quiero aclararte que cuando hablo de la novia estoy hablando de ti, no de una institución administrativa.

Recuerda que la novia, la esposa y el Espíritu dicen: “Ven”. Y esa declaración es expresada por la madurez o la condición de la iglesia, y no por tu boca. No es que la iglesia dice en un cántico “ven Señor”, o que ora diciendo “venga Señor”. Es que tu condición y tu mentalidad demandan que Él venga.

Es que tu constitución física o espiritual, está lista para interactuar con el novio. Eso es lo que quiere decir “ven”. Porque decir “ven” por decir, todos quisiéramos que Él venga, pero no alcanza con un sencillo deseo. No estamos hablando de buenos deseos, estamos hablando de estar listos para ello.

El niño menor de edad, antes de poder acceder a su licencia, desea conducir, pero no está listo para ello. No se trata de deseos, se trata de estar constituidos para eso. El Espíritu siempre está listo, la que no siempre está lista es la novia.

Recuerden que Él no viene por una novia mocosa, sino por una novia gloriosa. Así que no te distraigas por los diferentes eventos mundiales. Alguien se preocupa cada vez que algo ocurre en las Naciones Unidas; creen que Cristo te va a sorprender.

Mientras haya mocosos, no viene. Mateo dice que van a haber rumores de guerra, van a haber todas estas cosas, peo que aún el fin no será. Dice que cuando el evangelio del Reino llegue a los confines de la tierra, recién entonces el fin vendrá.

Claro, tú puedes decirme que el evangelio ya se ha predicado en todas las naciones. Y es cierto, pero el que se predicó es el evangelio de nacer de nuevo, no el del Reino. Hay una diferencia. Al evangelio del Reino son muy pocas personas las que lo entienden, todavía.

Y eso que es el único mensaje que existe. El de nacer de nuevo es uno que la iglesia hizo. No sé exactamente de donde lo sacó, aunque supongo que fue de ese incidente de Jesús con Nicodemo, en aquella medianoche. Pero entendamos que ese viejo le hizo una pregunta a Jesús, Jesús se la contestó y de allí sacamos todo un evangelio.

Pero todo lo que Cristo predicó, tenía que ver con el evangelio del Reino. O sea que hay dos formas de ver el mismo asunto. El mensaje acerca de Cristo, o el mensaje que Cristo predicó. La iglesia adoptó el mensaje acerca de Cristo, y no el que Él predicó.

Y el que Él predicó es el que tiene que llegar a los confines de la tierra. Y en eso andamos. Restaurando el mensaje, restaurando estructuras, restaurando mentalidades, trayendo reforma, incomodando a la gente cómoda, para que el río comience a fluir de verdad.

(Efesios 5: 22) = Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; (23) porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

Veamos: si la cabeza de la mujer no está vestida con la ropa de la cabeza de Cristo, entonces de ninguna manera es igual. No es cabeza. Sí es cabeza, cuando es cabeza como Cristo es cabeza. Si tu liderazgo es como el de Cristo, entonces sí eres líder. Un líder crea seguidores. Hay gente que está repleta de títulos, pero nadie la sigue.

(24) Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

(25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (26) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, (27) para presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

O sea que el resultado final, es una iglesia gloriosa. Allí, en gloriosa, la palabra es doxta, y significa espléndida, vestida de honor, respeto, reputación y con fuerte peso social. Fíjate que todo esto se ha enfatizado con el matrimonio humano.

No lo vamos a subestimar porque eso es bueno y supongo que también necesario, pero el verso 32 se encarga de poner las cosas en su lugar cuando dice que grande es este misterio, pero que Él no está hablando de tu matrimonio, sino de Cristo y la iglesia.

Es decir que usó algo literal, alfo natural y físico, para expresar algo espiritual. Toda la palabra es una parábola. Es la forma en que Dios habla. Te tiene que dar ejemplos físicos que tú entiendas, para ver si te puedes enterar de lo que Él está buscando.

Mucha gente reduce a Dios al principio, o al ejemplo. Eso es como si yo fuera a hablar con una hormiguita; por más que yo me acerque con cuidado, la asusto con semejante cuerpo, comparado con el de ella. Ahora bien; el que yo entonces me convierta en hormiga para poder hablar con esa hormiga en el lenguaje de las hormigas,  no me reduce al tamaño de una hormiga.

Nosotros tenemos un trono dibujado en el cielo, en una casa, no sé dónde, donde Dios viene y se sienta. ¿Qué trono le puedes hacer tú a Dios, si el cielo es su trono y la tierra es su estrado? ¿En qué silla lo vas a sentar?

Él te habla de tronos para expresar su firmeza, su fidelidad, su autoridad, su reino, para que tú confíes que Él es inamovible. Pero eso no quiere decir que esté sentado en una silla. Es que el concepto que tenemos, reduce a Dios a los ejemplos. Pero Dios es más grande que el Libro.

Vamos ahora a Génesis 24. Como si fuera una leyenda. Con símbolos claros que quiero presentarte antes para que luego entiendas. Abraham representa al Padre. El criado más viejo de la casa representa al Espíritu Santo o a la voz profética.

Ese siervo, -dice en otro lugar, no aquí-, se llamaba Eliazab. La novia que este siervo viejo sale a buscar, representa a la iglesia. Isaac, el hijo de Abraham el Padre, representa a Cristo. Y la historia, tú la conoces, es que Abraham envía a su siervo a buscar una novia para su hijo Isaac. Es como decir que Dios envía a su Espíritu Santo a buscar una iglesia para Cristo.

(Génesis 24: 1) = Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo.

(2) Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía; pon ahora tu mano debajo de mi muslo, (3) y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; (4) sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

(5) El criado le respondió: quizás la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de dónde saliste?

(6) Y Abraham le dijo: guárdate que no vuelvas a mi hijo allá.

(7) Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

(8) Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo.

Aquí estamos viendo, entonces, la historia en la que Dios envía al Espíritu Santo a buscar una novia para Su Hijo. Y dentro de esos versos yo veo algunos principios que describen la mentalidad de la novia que Dios está buscando.

Al primero, lo encontramos en el verso 3. Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos. Principio Primero: Dios no quiere una iglesia cananea.

Los cananeos eran una nación, pero en este caso específico, más que una nación, ser cananeo era una mentalidad. Dios no quiere una novia con mentalidad cananea. Ahora bien; ¿Qué es un cananeo? ¿O, mejor dicho: qué es una mentalidad cananea?

El cananeo es una invasión que yo veo en la iglesia contemporánea de hoy. Mentalidad cananea. Los cananeos eran, en primer lugar, mercaderes. Dios está diciendo que no quiere una iglesia mercader. O sea: cuando salgas Espíritu Santo a buscar una novia, no me traigas a nadie con una mentalidad de mercader.

Los mercaderes tenían sus propios principios. Las reglas del juego eran las siguientes. Eran gente que vendían y vivían de lo que vendían. Y para vender lo que necesitaban vender, operaban en competencia, celos, envidias y contiendas.

Una vez más: no quiero una iglesia cananea. No quiero una iglesia con contienda. No quiero unan iglesia que se pasa de envidia en envidia. No quiero una iglesia que tiene que competir para conseguir lo que necesita. No quiero esta clase de mentalidad en mi iglesia.

Lo que está diciéndote es que la iglesia del siglo veintiuno tiene que carecer de mentalidad cananea; no va a haber gente de competencia, no va a haber gente con celos ni envidias. Esa  gente que se peleaba y se iba porque no los dejaban cantar o hacer la obrita de teatro.

Pero esto va más allá de todo eso. Los mercaderes luchaban por la clientela. Si veían un cliente allá, ellos peleaban para que el cliente viniera. En mi ciudad eso ocurre con las playas para estacionar los automóviles. Colocan muchachos en la calle con una bandera que te hace señas para que entres en su playa no te vayas a la otra vecina. Así también han andado muchas iglesias que conocí.

Lo ha dicho el Señor: no quiero una iglesia cananea. Ese es el primer principio que Abraham le dejó muy en claro a su siervo: no me traigas para nada a ningún cabezón cananeo, ni siquiera a uno solo. Los cananeos, entonces, hacía lo que fuese necesario para tener un cliente.

Escucha en el espíritu lo que te está diciendo el Señor. Era gente donde el cliente siempre tenía la razón. Porque la idea era vender, cueste lo que cueste. No quiero iglesias con esa mentalidad, donde se predique lo que a la gente le gusta para que la gente no se vaya.

No quiero gente que retenga y se guarde el consejo de Dios, para que no se ofenda y se vaya el señor míster diezmo número uno. No quiero cananeos. Dios está diciendo: hijos, escuchen: antes que esto termine, va a haber una iglesia gloriosa.

Una iglesia gloriosa que se levantará y triunfará con o sin nosotros. ¿Cuántos le estarán dando gloria a Dios, en este mismo momento, por no estar formando parte de los que se lo pierden? Iglesias que hacen las cosas para quedar bien con sus miembros.

¿Negros? ¡No tengo nada contra los negros, no soy racista ni lo seré, pero mejor no acepto negros como miembros porque hay dos o tres familias que…! ¿Enfermos de SIDA? Está muy buena la idea de incorporarlos y contenerlos, pero mejor en un culto especial para ellos, no en el general; ¿Sí?

Son iglesias que procuran hacer un paquete atractivo para que el cliente nunca se ofenda. ¿No te gusta esta clase de mensajes? No te preocupes, ya mismo te preparo otro que seguramente te gustará mucho porque se adaptará a tu manera de sentir.

Lo primero que Él dijo, fue: no quiero una casa de mercaderes. Fíjate que Cristo dijo lo mismo, que habían convertido una casa de oración en una cueva de ladrones. Y les entró a latigazos a todo el mundo. El Jesusito bueno de las manitas juntas y cara de angustia que nos vendieron las estampitas.

Mucha gente se cree que nadie está hablando jamás con ellos cuando se dicen estas cosas, porque tienen señales en sus iglesias. Vete a 1 Corintios 3. ¿Sabías que Ismael, pese a no ser el hijo de la promesa, también tenía dones?

Lo reitero porque es importante: Dios le dones a Ismael, pese a que no era el hijo de la herencia. Eso me muestra a mí y también a ti que es posible tener dones y ministrar con gran éxito y no ser parte de la herencia. ¡Huau! Sí, huau. Porque Ismael no hereda, sólo Isaac.

1 Corintios 3. Aquí tenemos a la iglesia de Corinto. Una iglesia que fluía tanto en los dones ministeriales, que Pablo se vio obligado a traer ciertas regulaciones, porque ya se estaba viviendo en desorden por la palabra de conocimiento, la palabra de sabiduría, y había un mover del Espíritu tremendo.

Tanto que se tuvo que escribir un capítulo para darle un poquito de control, un poquito de disciplina a esa fluidez de Dios en la iglesia. Una iglesia poderosísima, grande en número y llena del fluir del Espíritu Santo. Sin embargo, Pablo mismo, hablando con ella en el capítulo 3, es claro. 

(1 Corintios 3: 1) = De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

O sea que no hay ninguna duda: es posible fluir en todos los maravillosos dones del Espíritu Santo y ser un inmaduro. Claro, esto que digo te choca porque a nosotros se nos ha enseñado y programado el concepto de que mientras más dones fluyen de ti, más maduro eres. Te digo más: se han otorgado posiciones, cargos y jerarquías en la iglesia a partir de la fluidez de los dones espirituales de la gente.

Nuestra gente depende de que alguien vaya a bendecirlos. ¿Qué dice Dios? cuando salgas a buscar mi novia, no me traigas ni a un cananeo. Cada vez se pone más estrecho el camino, es como un abrevadero. Y duele, porque a veces vemos a los seres queridos sufrir por cosas así.

Por eso es que Cristo dijo que si no te atrevías a decirle que no en algunas cosas a papá o a mamá, no eras digno de Él. Si el Espíritu Santo te mostró el camino, síguelo. Y si papá y mamá no lo han visto, pues dales un beso a cada uno, dile que los amas mucho y luego pasa de vez en cuando a visitarlos.

¿Lo dijo o no lo dijo? Lo dijo, pero nunca lo hemos predicado porque no se necesitaba hacerlo. Pero ahora parece que ha llegado el tiempo donde esa expresión de Jesús tiene coherencia y verdad palpable. Ese tiempo ha llegado.

Dice que no quiere una mentalidad de dependencia, no quiere una mentalidad de servidumbre; que siempre estás dependiendo de qué otra persona te libere, te ministre, te ore y que alguien te venga a ayudar porque si algo sale mal no podré cubrir los gastos. Si haces algo para Dios y no puedes cubrir los gastos, quédate tranquilo: Dios no te envió a hacerlo. Suyos son los gastos.

En todo avance hay un riesgo. Nunca hay ventaja sin riesgo. Es imposible caminar por fe hasta que no das un paso más allá de tu control. Hay mucha gente que dice vivir por fe, pero que nunca han dado un paso más allá de su sabiduría, conocimiento y control.

Si en lo que tú estás involucrado no es más grande que ti, tú no estás caminando en fe. Era una gente que no tenía mentalidad de realeza. Él no quiere una novia cananea. Otra cosa que tenían era que eran inmorales y eran idólatras.

Entonces tú me dices en este mismo momento: ¡Y bueno, yo ya no estoy allí porque hace rato que dejé de adorar estatuas! No te confundas. Un idólatra es una persona que pone algo antes que Dios. Hay gente que con su obstinación decretan a Dios que son idólatras.

 Por ejemplo: cuando la verdad es revelada, no produce los mismos resultados en todos. Hay personas que me oyen y beben de esta palabra como si fuera agua fresca. Pero hay otras (Seguramente invitadas a escucharme), que un minuto después de yo comenzar, ya cierran sus corazones con preconceptos que traen de sus enseñanzas antiguas.

Y aunque lo que digo quede en clara evidencia bíblica ellos dirán que no, que no van a modificar absolutamente nada porque así  lo hicieron siempre y ningún desconocido cualquiera va a venir a cambiarlo. Porque así he nacido y así me moriré. Bien; eso es obstinación. Idólatra de tus propias ideas.

Porque estás exaltando tus ideas por encima de la revelación de la verdad. Eso es lo que trata la palabra cuando nos habla de llevar y derribar todo pensamiento y toda altivez que se exalta contra el conocimiento de Cristo. Él dice: no quiero una iglesia con una mentalidad cananea. No quiero una iglesia con una mentalidad de mendigo. No quiero una iglesia que sea idólatra.

Pero los cananeos, también tenían manos de engaño. O sea: hacían trueques, pero por medio de engaños. Hacían cualquier cosa para vender el producto. Eso significa lisa y llanamente hipocresía y falsedad. Gente con una imagen carente de sustancia.

¿Cuántos saben que hay iglesias que se ven muy luminosas y brillantes desde afuera, pero que cuando hablas con uno de sus miembros, te das cuenta en el acto que están carentes de sustancia?  Dios dice: no me traigas cananeos. Siervo: cuando salgas a buscar la novia para mi hijo, júrame que no me vas a traer una con una mentalidad menos íntegra que lo que debe ser.

No quiero una novia con una mentalidad que no tenga realeza. O sea: que viva y camine su vida en dependencia. Dios está usando a una gente interdependiente. Dios está buscando una gente madura. Está buscando una gente que, cuando reconoce que no tiene la medida de madurez necesaria, se somete para conseguirla.

(Sofonías 1: 11) = Aullad, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; destruidos son todos los que traían dinero.

Dios está buscando una gente que está fluyendo con lo que Él está haciendo. Estamos, literalmente labrando la iglesia del siglo veintiuno. Los cananeos, por causa de la maldición, eran gente sin destino y vacíos de dirección.

En una época estaba casi de moda preanunciar el fin del mundo y la segunda venida de Jesús para un determinado día, de un determinado mes de un determinado año. ¡Hasta libros se escribieron y se vendieron al respecto! Hoy ya no sirven para nada, porque las fechas ya pasaron y se vencieron. Esa fue gente que escribió sobre un destino que desconocían. Cananeos.

Lo que sucede, y esto es muy importante que lo entiendan claramente todos los que aspiran a posiciones de liderazgo en algo, es que cuando tú no sabes para dónde vas, cualquier camino te guía. Lo triste del asunto es que nunca sabes cuando llegas, porque no sabes para dónde vas.   

De manera que cuando llegas a una parada o a un nuevo mover, te estancas en ese mover porque te parece que ya llegaste. Entonces cuando llega un desconocido que por internet te dice que te levantes porque hay más, te enojas, porque creías que ya habías llegado.

El problema es que no sabemos para dónde vamos. Dios dice: no me traigas gente sin destino. No me traigas gente que no entienda perspectiva eterna. Queremos una iglesia que entienda la perspectiva eterna de Dios. Que comencemos a entrar en lo que sea necesario, para activarnos, actualizarnos, y tener entendimiento pleno de lo que Dios está haciendo. Vivir en relación al día presente.

Ellos eran vagabundos, errantes. Sólo estaban esperando ser eliminados un día. No tenían nación, no tenían destino, eran mendigos, estaban en el desierto, errando y vagando. Escucha: vagar es peor que andar perdido. Porque el que está perdido está buscando la salida, pero el que está vagando gira en círculos sin ir a ninguna parte, y ya se acostumbró; y ya no busca salir.

Vagar, en la Biblia, siempre es maldición. Toda persona que vagó, en la Biblia, vagó por causa de una maldición. Ser errante es una maldición. Caín fue maldito, por eso vagó y fue errante. Israel siguió vagando en el desierto por desobediente. Canaán, malditos; también errantes y vagando.

No quiero una novia que no tenga propósito. No quiero una novia que no tenga destino. Y esto no es para que te sientas pequeño. Esto es para que te pongas las pilas y empieces a entrar en la dimensión que corresponde al tercer milenio.

Tú mismo has leído, con tus propios ojos, que Abraham le dijo a ese criado  antiguo y de confianza: “No me traigas una novia de los cananeos”. ¿Lo dijo o no lo dijo? Recuerda que los tiempos finales son reconocidos por una expresión, en el Antiguo Testamento, que se lee como: “En aquel día”, o “En los postreros tiempos”. Donde tú quieras que veas “En los postreros tiempos”, recuerda que están hablando de tus tiempos. ¿Cuántos saben que estamos en los postreros tiempos?

(Zacarías 14: 19) = Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. (¿Cuántos saben que estamos entrando en esa era espiritual, donde se está consumando la fiesta de los tabernáculos en la iglesia de Dios?)

(20) En aquel día (¿Qué día? Este día, el de la fiesta de los tabernáculos) estará grabado sobre las campanillas de los caballos: santidad a Jehová; y las ollas de la casa de Jehová (Las ollas son los utensilios, los siervos, la gente) serán como tazones del altar.

(21) Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que se sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos.

Puedes decir conmigo si quieres: no queremos mercaderes. Y más vale que no los queramos, porque no habrá mercaderes en la iglesia gloriosa. No queremos contiendas, no queremos celos, ni peleas por el micrófono, ni peleas por los testimonios, ni peleas por ministerios, ni peleas por títulos, ni competencia. No queremos mercaderes.

(Génesis 24: 5) = El criado le respondió: quizás la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de dónde saliste?

(6) Y Abraham le dijo: guárdate de que no vuelvas a mi hijo allá.

(7) Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú tendrás de allá mujer para mi hijo. (O sea que aunque parezca que es alguien que no quiere, va a venir una iglesia gloriosa).

Sin embargo, el principio que quiero extraer ahora, está en el verso 8. Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. El principio a la vista, aquí, es que tienes que venir por voluntad propia.

Si no quieres venir, te quedas. Dios no quiere gente obligada, tampoco. ¿Cuántos lo estarán viendo bien claro? Habíamos dicho: no quiero una iglesia con la mentalidad de un cananeo, pero tampoco quiero unan iglesia que se crea que tiene que hacer lo que está haciendo porque lo tiene que hacer. Tiene que ser voluntario.

Tiene que ser gente activa por voluntad propia. Tiene que ser gente enamorada de Dios. Gente apasionada por lo que Dios está haciendo. Esa es la novia que Dios está buscando. Y le dice: “Mira; si no quiere venir, pues entonces no la traigas.” Fuerte el Señor, ¿Eh?

Fíjate; en este siglo veintiuno el Señor está definiendo su iglesia, y todo lo que no es iglesia se está manifestando. Observa que la novia aquí es descalificada por falta de voluntad o predisposición. Si no tiene disposición, es descalificada.

La palabra “disposición” significa desear, búsqueda ansiosa, ausencia de resistencia. Ceder al señorío y al mover de Dios. Ausencia de desafío y cero rebelión. Y recuerda que la rebelión también puede ser silenciosa.

No quiero cananeos, y tampoco quiero una iglesia que se resiste a moverse con Dios. Lo que intento decirte es que hay gente que está, pero no está. Que está, pero no participa. Que no activa su fe en cada ministración. Que no fluye con el mover presente.

(Salmo 110: 1) = Jehová dijo a mi Señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. (O sea que Cristo no viene para ninguna parte hasta que los enemigos no estén destruidos)

(12) Jehová enviará desde Sión (Sión es la iglesia. Es decir que Dios va a enviar algo desde la iglesia) la vara de tu poder; domina en medio de tus enemigos. (Lo que Dios envía desde la iglesia es para dominar en medio de los enemigos)

(13) Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, (Vemos que aquellos que traen la liberación en medio de los enemigos, es cuando el pueblo se ofrece voluntariamente en el día del poder de Dios. El día del poder de Dios, es el día de hoy. Es el día de la autoridad del creyente.)

Tiene que ser una iglesia activa, una iglesia voluntaria. Y ser un voluntario no significa que después hagas lo que se te ocurra. Ser voluntario implica entrar a un lugar y someterse a lo que en ese lugar se decida hacer. Porque al inscribirte como voluntario, tú has declarado que quieres estar allí.

Vuelve ahora a Génesis 24. Fíjate que cuando sale a buscar, dice allí que el siervo se llevó diez camellos. Diez camellos. Y luego dice en el verso 11 que hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad. Qué casualidad, allí también se estacionó Cristo; fuera de la ciudad, cuando fue a buscar la novia.

Y dice que se estacionó con los camellos a la hora de la tarde, cuando salen las doncellas por agua. Parafraseándolo, él siervo dijo: “Mira, esto es lo que voy a hacer: para yo saber cuál es la verdadera novia del Señor, yo voy a decirle a una de las doncellas que venga a beber agua, “dame de beber”.

Y si ella me contestare: “Bebe tú, y tus camellos también”, entonces yo sabré que el Señor me ha prosperado”. Es decir que está buscando ciertas características en la novia. Está buscando a una que no sólo le sirva a él, sino también a lo que él trae.

(Verso 14) = Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor.

(Verso 16) = Y la doncella era de aspecto muy hermoso (La iglesia tiene que ser hermosa), virgen, (Esto significa que no está casada con movimientos de hombres. No se ha involucrado en asociaciones terrenales. Es virgen. No está interactuando con cosas de hombres, sólo con el propósito de Dios. No está casada con organizaciones humanas) a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía.

Nacimiento divino. Hay cosas que nacen por la voluntad del hombre, y hay cosas que nacen por la voluntad de Dios. No me traigas una novia que nace por voluntad de hombre. Fíjate cómo se va definiendo en los últimos días, todo lo que ha sido tremenda preocupación para todo nosotros durante toda nuestra cristiandad, y ahora se está haciendo cada vez más claro.

(Verso 18) = Ella respondió: bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber.

Noten ahí la calidad de ser voluntaria. No solamente le dijo “bebe”, sino que inmediatamente bajó el cántaro para ella darle de beber. Ahora, escucha: no había llaves de agua, no había canillas, grifos. Era un pozo. Se extraía el agua de ahí con un recipiente dentro de una canasta que había que bajar al pozo y luego izar y sacar.

¡Eso era pesadísimo! Imagínate haciendo ese trabajo a una doncella virgen, estimemos a una jovencita de unos quince o diecisiete años, de estructura física muy frágil, haciendo el tremendo esfuerzo de extraer ese recipiente con agua del pozo, para darle de beber al criado.

Y fíjate que el criado, en lugar de ofrecerse para ayudar a la doncella, cosa que por simple caballerosidad cualquiera de nosotros hubiera hecho, se sienta a esperar que ella le sirva el agua, que es como decir ver como la doncella le sirve al Espíritu Santo.

Pero lo que impresiona, es que ella se apuró, se dio prisa. Cuando el Espíritu le dijo: “tengo sed”, ella dijo: “¡Sí, señor! Y se dio prisa para darle de beber. Tiene que ser voluntario. Tiene que ser una gente que se determina por sí sola.

Gente que no necesita que el vecino lo convenza. No necesita que el mensajero le de cuarenta latigazos para que responda. Gente que no necesita porristas cristianos que lo incentiven para alabar o adorar.

La antigua y tradicional separación entre los líderes y los laicos se está cerrando, y se está activando la iglesia. Los milagros más grandes los va a hacer la iglesia, donde nadie va a poder decir: “Fui yo”, sino que toda la gloria se la va a llevar Dios.

(Verso 19) = Y cuando acabó de darle de beber, dijo: también para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

¿Hasta que acaben de beber? ¡Diez camellos había ahí! ¿Estaba loca esa mujer? Hay una estadística comprobada respecto al agua que se bebe un camello. No recuerdo ahora la cantidad precisa, ¡Pero son centenares de litros! ¿Ella solita iba a sacar agua de ese pozo para saciar a diez camellos? Eso se llama disposición.

(Verso 21) = Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. (En todo este tiempo, el siervo, sentado, miraba lo que ella hacía esperando la confirmación de si esa era la novia o no. ¡Pero no la ayudó ni en un mísero baldecillo!)

Sólo está sentado, observando, si esta es la novia que él luego irá a entregar para Isaac. O Cristo. Y eso es lo que hace hoy el Espíritu Santo. Observar. ¿Cuántos tienen pacto en su carne? La palabra dice que no te atrevas a acercarte al templo con las manos vacías. (Deuteronomio 16:16) Oye: si no tienes nada, trae un problema, pero trae algo.

(22) Y cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez.

Es decir que después que terminaron de beber los camellos, le dio el hombre un regalo. Ahí viene el primer regalo de parte de Dios, después que les dio de beber a los diez camellos. Diez es el número de tribulación, de tentación y de toda transición.

(Verso 25) = Y añadió: también hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar. (Paja y forraje. La iglesia tiene que tener lugar para el Espíritu Santo. La iglesia tiene que tener lugar en su casa para que el Espíritu Santo pueda posar)

(26) El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová. (Eso fue como decir: ya está, esta es la novia. Y así fue)

(Verso 55) = Entonces respondieron su hermano y su madre (Los de Rebeca, la novia elegida), espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá. (Hay muchos que quieren dispersar hacia adelante la tarea de la iglesia. ¡Oh, sí, pero lo haremos el mes que viene!)

(56) Y él les dijo: no me detengáis, (Nunca detengas al Espíritu Santo) ya que Jehová ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor.

(57) Ellos respondieron entonces: llamemos a la doncella y preguntémosle.

(58) Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré. (La iglesia decide si sigue a la cabeza de la iglesia o a la cabeza de la organización humana).

(59) Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y su nodriza, y el criado de Abraham y a sus hombres.

(60) Y bendijeron a Rebeca, (O sea: a la iglesia, a la novia elegida; no a una falsa, imitadora e impía) y le dijeron: hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez