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El Valor de la Resurrección

Es maravilloso que Romanos 3 nos diga que somos justificados gratuitamente por la sangre del Señor Jesús y que Romanos 4 continua que por causa de que fuimos justificados, el Señor Jesús resucitó (v. 25). Su muerte es la base de nuestra justificación, mientras que Su resurrección es la prueba de nuestra justificación.

Debido a que murió, somos justificados; debido a que somos justificados, El resucitó. Somos justificados ante Dios por causa de Su muerte, y El resucitó por causa de nuestra justificación. Con Su resurrección Dios comprueba que Su sangre nos puede justificar.

Supongamos que alguien pregunte si Su sangre es efectiva o no. No podemos ver la sangre. La sangre no se puede ver porque fue puesta en los postes y en los dinteles de las puertas. Fue traída al Lugar Santísimo y puesta en el lugar de expiación por el pecado. Sólo Dios la veía.

Nosotros sólo sabemos acerca de la redención del Señor Jesús. No sabemos cómo la sangre del Señor Jesús satisfizo las demandas de Dios. No importa cuánto sepamos, nunca entenderemos con claridad este asunto. En todo el universo, sólo uno conoce el valor completo de la sangre del Señor, a saber, Dios. Dios conoce el valor de la sangre del Señor Jesús.

Nosotros sólo la conocemos en parte. No la conoceremos nunca con nuestra mente, nuestra oración o nuestra sabiduría. No sabemos por qué la sangre del Señor Jesús quita todos nuestros pecados. Sólo podemos decir que El murió por nosotros y por nuestros pecados. Todavía no conocemos el valor de la obra del Señor en la cruz. Pero Dios conoce este valor.

¿Cómo demuestra Dios que la obra de Su Hijo tiene gran valor? ¿Cómo demuestra Dios que el sacrificio propiciatorio de Su Hijo cumplió su función? Él lo demuestra al darnos la resurrección como una prueba. La resurrección comprueba que Él está satisfecho con la cruz. En la resurrección, Dios dice que ha aprobado la cruz y que ésta ha pasado la prueba.

Ahora Dios presenta la resurrección como una evidencia. Somos justificados. Por lo tanto, el Señor Jesús resucitó. Debido a que Dios vio que la obra del Señor ha cumplido todos Sus requisitos justos, todo aquel que viene a Dios ahora está justificado. Puesto que Dios está satisfecho, el Señor Jesús resucitó.

La ilustración que dimos tal vez no sea muy buena. Déjame darte una ilustración más apropiada. Esta vez no digamos que alguien debe dinero. Más bien, digamos que alguien ha pecado. En este caso un hermano no va a hablar por él, sino que va a llevar su castigo, si existiera tal ley como la de llevar el castigo de otro.

Esa persona pecó y debe ser puesta en la cárcel meses o años. Pero resulta que esa persona tiene problemas neurológicos, problemas del corazón, una enfermedad del riñón, y otros tipos de enfermedades. Sin embargo, este hermano es muy saludable y está dispuesto a ser su substituto.

¿Cuándo sabrá esa persona que su caso está terminado? Él es el que debe ir a la cárcel. Pero él otro ha ido en su lugar. Aunque esta persona no haya estado ni un solo día en la cárcel y aunque esté pacíficamente en su casa y pueda seguir con sus negocios como siempre, mientras él otro esté en la cárcel, su corazón no estará tranquilo. Le preocupa que algún día el juez diga que él otro no puede ser su substituto y que él deba ir a la cárcel. No es sino hasta el día en que él otro es liberado y sale a la calle que sabrá que su caso se ha terminado.

Si su caso aún no estuviera terminado, él otro no habría sido liberado. El Señor Jesús murió por nosotros. Pero nosotros no sabemos qué es lo que Dios dice con respecto a esto. Yo sé que el Señor vino para redimirnos del pecado. Pero, ¿cómo sé si Dios aprueba esta redención?

No sé si la redención del Señor es suficiente o apropiada. No sé si la obra redentora del Señor ha llegado a su culminación. Pero debido a que el Señor salió de la muerte, me doy cuenta de que ya todo ha sido solucionado.

Cuando realizas una operación bancaria y depositas un dinero, e quedas esperando con un dejo de angustia para ver cómo resultará la transacción. El fantasma de algo incorrecto o de algún billete falso se agita en tu mente y te fastidia bastante.

Mientras estás parado en el mostrador, sigues preocupado. ¿Cómo sabrás si el monto es correcto? ¿Cómo sabrás si todos los billetes eran verdaderos? ¿Cómo sabrás si todas las fichas que escribiste eran correctas?

Varias veces el cajero tomó un billete y lo examinó bajo una luz. Después de contar todo el dinero, él firmó la ficha y la pasó a un superior, quien también la firmó. La ficha fue luego pasada a otro hombre sentado frente a él quien la firmó de nuevo.

Finalmente, se te entrega la ficha. En ese momento recién sabes que la transacción está completa, y te llevas la ficha a tu casa. No tienes que preocuparte más si los billetes eran verdaderos, o si las monedas eran verdaderas.

Mientras las tres firmas fueran verdaderas, todo estaba bien. Si después de volver a la casa todavía continuaras preocupado de si uno de los billetes fuera falso y no pudieras comer o dormir por esto, algo estaría mal en tu mente.

La cuestión ya no era si los billetes tuvieran el color correcto, la impresión correcta o el papel correcto. Mientras el banco tome el dinero y ponga su firma en la ficha, el dinero es verdadero, y todos los problemas se acaban.

De la misma manera, mientras veamos al Señor resucitado, todo está bien. La resurrección del Señor nos dice que somos justificados. ¿Qué significa que seamos justificados? Significa que Dios ha reconocido la redención de Su Hijo Jesús.

Después de esto, Él nos justificó y luego Su Hijo resucitó. La resurrección testifica que Su muerte es apropiada. Así que, si usted aún no tiene paz y aún no conoce lo que Dios ve en cuanto a su salvación, si puede ser salvo ante El por medio del Señor Jesús, todo lo que necesita preguntar es si el Señor ha resucitado.

Su muerte se encarga de la redención. Su resurrección se encarga de la justificación. Sin justificación, Él no podría haber resucitado. Por eso dije muchas veces que la resurrección es el recibo que Dios dio por el sacrificio que el Señor Jesús ofreció. La resurrección es el recibo que Dios nos da. Reconoce el pago como adecuado.

Si tú tienes fe en cierta persona y sabes que tiene buen crédito, no necesitarás un recibo de él si tú le prestas cien, o mil o diez mil dólares. Tú sabrás que él no te engañará. Pero si es una persona que no conoces, uno al que nunca conociste y cuyo crédito no conoces, sin duda querrás un recibo.

Tú no sabes qué hará con tu dinero. Gracias al Señor. Él sabe que somos de poca fe. Él sabe que tendremos dudas acerca de Él y que no creeremos en El inmediatamente. Aunque nos ha dado a Su Hijo y lo hizo sufrir el juicio para cumplir la redención, e incluso ha declarado que cualquiera que reciba a Su Hijo será justificado, Él sabía que el hombre aún no creería en El. Por lo tanto, levantó a Su Hijo de los muertos como una prueba de nuestra justificación. Su Hijo es la prueba de nuestra justificación ante El.

Ustedes, entonces, tienen ahora un recibo en sus bolsillos. Supongan que eres salvo, pero después de unos cuantos años Dios dice: “Ahora tienes que ir al infierno. Tienes que ir a la perdición eterna”. Por supuesto, esto nunca ocurrirá. Y entonces preguntarías: “¿Por qué?”

Supongan que Él diga: “Porque has pecado. No eres bueno”. Luego tú dirías: “¿Acaso el Señor Jesús no cumplió la redención?” Supongan que Él diga: “La redención de Jesús no es suficiente. Tienes que ir al infierno”. Entonces tú dirías: “¿Por qué la redención del Señor no es suficiente?”

Tal vez Dios diga: “Acaso no crees que Yo lo sé todo. Si digo que no es suficiente es porque no es suficiente”. ¿Qué puedo decir entonces? Tengo que admitir que me equivoqué, sin embargo confío en la redención del Señor.

Pero Dios dice que aunque la redención del Señor fue cumplida, no es completa. Entonces le dirías: “Si la obra de redención del Señor Jesús no fue del todo suficiente, no deberías haberlo levantado. Si lo levantaste, nos estabas diciendo a través de esta resurrección que todo estaba bien.

¿Cómo puedes decir ahora que no es suficiente?” Si yo le dijera esto a Dios, incluso Él tendría que reconocer que digo la verdad. ¡Aleluya! El propósito de Su resurrección es mostrarnos que Sus obras son apropiadas.

Si no hay resurrección entre nosotros, entonces ¿cómo sabemos lo que ocurrió en la cruz? ¿Cómo sabemos lo que el Señor negoció con Dios en la cruz? En la cruz escuchamos estas palabras: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?”.

Otra palabra que oímos fue: “Consumado es”. Una palabra nos dice que Dios lo desamparó. Otra nos dice que era consumado. Si el Señor Jesús sólo hubiera muerto, entonces todo el mundo sólo podría tener esperanza en El, no seguridad. El hombre podría esperar obtener la vida eterna en El. Podría esperar ser justificado y perdonado en El.

Pero nunca podría tener la seguridad de decir que es salvo o que tiene vida eterna, o que sus pecados fueron perdonados, o que Dios lo justificó. La razón por la cual tengo seguridad de que mis pecados están perdonados y que soy salvo por la fe es porque he visto la resurrección del Señor Jesús. Su resurrección nos muestra que la cruz ha satisfecho el corazón de Dios.

Yo soy uno que predica la cruz. Entre nosotros, muchos colaboradores también predican la cruz. En la actualidad somos los que creen en la cruz. Creemos que Su muerte nos ha salvado. El no murió para Sí. Por el contrario, El murió para redimirnos.

Pero déjenme hacerles una pregunta. ¿Pueden encontrar en la Biblia un versículo que diga que debemos creer que el Señor Jesús murió por nosotros? ¿En qué parte del Nuevo Testamento dice que debemos creer en la muerte del Señor? No existe.

Esto es muy extraño. No hay ni siquiera un versículo en todo el Nuevo Testamento que nos diga que debemos creer que el Señor murió por nosotros. No me mal entiendan y piensen que desprecio la obra de la cruz. Estoy a favor de la obra de la cruz. Pero debemos prestar atención a la palabra de la Biblia.

No hay ni un solo lugar en el Nuevo Testamento que diga que debemos creer que el Señor Jesús murió por nosotros. Hay un sin número de lugares en la Biblia que nos dice que Jesús murió por nosotros y por nuestros pecados.

Pero no hay ni uno que diga que debemos tomar Su muerte como el objeto de nuestra fe. El Evangelio de Juan nos dice que tenemos que creer. Pero no dice nada acerca de creer en la cruz. Sólo habla de creer en el Señor.

También hay otra cosa que es igualmente extraña. El Nuevo Testamento nos dice que creamos que Dios levantó a Jesús de entre los muertos. La Biblia no dice que la cruz o la muerte del Señor Jesús es el objeto de nuestra fe. Más bien, dice que la resurrección es el objeto de nuestra fe.

Creo que todos conocemos el versículo en Romanos 10: 9: “Que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. ¿Por qué la Biblia no nos pide que creamos en la cruz del Señor? ¿Y porque nos pide que creamos en Su resurrección? ¿Por qué la Biblia nunca nos pide que creamos en la cruz del Señor Jesús?

Más bien, nos pide creer que Dios lo levantó de entre los muertos. Hermanos, debemos considerar esto un poco. Esto es muy importante. Si dependiera de nuestra lectura bíblica, pensaríamos que la cruz es la cosa más importante, y que debería haber por lo menos una palabra que diga que debemos creer en la muerte del Señor en la cruz.

Pero no hay nada de esto. ¿Por qué es así? Un hermano puede responder que si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe sería vana. Es verdad que dice dos veces en 1 Corintios 15 que si Cristo no hubiera sido levantado, entonces nuestra fe sería vana.

Pero esta palabra no nos ayuda a resolver el problema. Por el contrario, agranda nuestro problema. Si no existe la resurrección, nuestra fe es vana. Por lo tanto, la resurrección es algo que debemos creer. Sabemos que la redención es un asunto entre Dios y el Señor Jesús.

No es la demanda de Dios sobre el hombre. La redención no es algo que el Señor hizo para satisfacer el corazón del hombre. Consiste en el hecho de que el Señor Jesús satisfizo la demanda de Dios en cuanto a la santidad, la justicia y la gloria.

La muerte del Señor y la obra redentora que El cumplió son transacciones que ocurrieron entre Dios y el Señor Jesús. No es algo que suene como el objeto de nuestra fe. La base de nuestra fe consiste en que Dios levantó a Jesús de entre los muertos.

Por lo tanto, hoy día nuestra fe no está en la sangre del Señor Jesús, la cual nos redime del pecado. Nunca podremos entender por completo este asunto. Incluso alguien gente espiritualmente en alto nivel, que conoció a Dios muy bien, ha dicho que no sabía cuánto valor hay en la sangre del Señor Jesús.

 Incluso se ha dicho que cuando iba ante Dios, sólo podía orar: “Dios, no sé cuánto vale la sangre de Tu Hijo ante Ti. Pero pido que todo el valor de la sangre de Tu Hijo sea revelada en mí”. La sangre del Señor vale tanto que aunque hable mucho, no podría recibir todo lo que Él ha hecho, y Su obra estaría limitada por mi hablar.

Nosotros no conocemos el valor de la sangre. Pero sí conocemos el valor de la resurrección. La sangre del Señor satisfizo la demanda de Dios, pero no sabemos cuánto se demandaba. Pero sí sabemos cuánta satisfacción trae. No sabes cuánto debías. Tal vez debías diez talentos o tal vez diez millones de talentos. Pero sí sabes que la muerte del Señor es suficiente para salvarte.

¿Y cómo es que sabes esto? Es porque Él ha resucitado. Yo no confío en si el dinero que deposito en el banco es suficiente o no. No confío en esto. Tampoco tengo que confiar en si todo el dinero que deposité era verdadero. En lo que confío es que Dios no me dará un recibo falso.

Aun si la redención del Señor estuviese mal, cualquiera que fuese el error, Dios nunca daría un recibo equivocado. Por tanto, aunque no sepa cuánto la sangre ha alcanzado la demanda de Dios, yo sé que ha satisfecho Su demanda.

Si el Señor no ha satisfecho a Dios, Él no lo habría resucitado. Por lo tanto, tú puedes creer de la manera más ignorante. No tienes que preguntar si la sangre del Señor es suficiente, o si la obra redentora del Señor fue aprobada. Lo único que tienes que preguntar es si Dios levantó al Señor.

Puesto que el Señor Jesús ha resucitado, lo único que tú tienes que hacer es creer. Nosotros creemos en la resurrección. Por esto la Biblia sólo nos exige creer en la resurrección; no nos exige que creamos en la cruz. La obra de la cruz sólo nos hace saber lo que el Señor ha hecho ante Dios.

Lo que predicamos y creemos es la resurrección del Señor Jesús. Esto incluye Su muerte y Su vida. Una vez que veo el recibo, sé inmediatamente que la cantidad es adecuada y que todos los billetes son verdaderos.

Esta noche puedo dormir bien porque el Señor Jesús ha resucitado. Si Él no hubiera resucitado, aunque hubiera muerto para redimirnos, aún no podríamos dormir en paz. ¿Cómo sé que Su sangre es suficiente? ¿Cómo sé si el problema del pecado está resuelto? ¡Aleluya! Hay resurrección.

Debido a que somos justificados, El resucitó. Así que, creemos en Su resurrección. No sé cuántos están aún preocupados por su salvación, aún dudan y no están seguros. Cuando tú te preguntas si has confiado en Jesús, puedes decir que sí.

Cuando tú te preguntas si crees que Jesús murió por ti, también puedes decir que sí. Pero aún tienes una pregunta en ti. Tal vez pienses que creer en Jesús no sea suficiente para perdonar tus pecados, que aún debes hacer algunas buenas obras.

Tal vez pienses esto y aquello. Pero solamente debes saber una cosa. ¿Por qué Dios levantó a Jesús? ¿Por qué Dios entregó un recibo? El hecho de que Dios está dispuesto a entregar un recibo prueba que el monto que tú has depositado está bien.

Cuando Dios levantó a Su Hijo de los muertos, probó que la redención que Su Hijo cumplió era justa. Dios no puede hacer nada injusto. La resurrección prueba que la obra del Señor Jesús es efectiva ante Dios. Es por esto que el Nuevo Testamento subraya tanto que creamos que Dios levantó a Su Hijo de los muertos.

Los dos versículos que mencionamos anteriormente en 1 Corintios 15 son preciosos. El versículo 14 dice: “Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra proclamación, vana es también vuestra fe”. Luego el versículo 17 dice: “Y si Cristo no resucitó, nula es vuestra fe”.

Si Cristo no resucitó, uno no sabrá en qué se convirtieron las cosas que creyó. Otra cosa maravillosa que se ve en 1 Corintios 15: 3 dice: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”. Pero en el versículo 17 dice: “Si Cristo no resucitó… aún estáis en vuestros pecados”.

¿No se contradicen estos dos versículos? El versículo 3 dice que El murió por nuestros pecados. Eso significa que El resolvió el problema de nuestros pecados. ¿Porque el versículo 17 dice que si Cristo no resucitó, aún estamos en nuestros pecados?

Este versículo es muy peculiar. Tal vez tú lo cambiarías a: “Si Cristo no murió por vosotros, aún estáis en sus pecados”. Si cambiamos la palabra resucitó por murió, estaremos listos para entenderlo. Puesto que Cristo murió por nosotros, ya no estamos en pecado.

Pero el versículo 3 dice que Cristo ya murió por nuestros pecados. Ahora el versículo 17 dice que sin la resurrección de Cristo, aún estamos en pecado. ¿Qué significa esto? Amigos míos, el asunto está muy claro. Por un lado, Cristo murió por nuestros pecados. Pero ¿cuándo sabemos que ya no estamos en pecado, y cuándo sabemos que hemos sido liberados del pecado? Cuando el Señor Jesús resucitó.

Cuando el Señor resucitó percibimos que fuimos redimidos de nuestros pecados. Tenemos que distinguir entre estas dos cosas. La redención y la liberación del pecado ante Dios se deben a la muerte del Señor; no se debe a Su resurrección.

Pero para nosotros, más que Su muerte, es la resurrección del Señor lo que percibimos. Los ojos de Dios sólo ven la muerte del Señor Jesús, y nuestros ojos sólo ven Su resurrección. Dios no necesita la resurrección del Señor como Su prueba. Él sabe muy bien que la muerte del Señor es adecuada para la redención.

El problema radica en que nosotros no sabemos. Un recibo no se escribe para el que recibe el dinero. Se escribe para el que paga la deuda. No hay recibo para el acreedor. Todos los recibos se hacen para los deudores. Se hacen para darle al deudor paz mental.

Así que, ante Dios la muerte del Señor es suficiente para nuestros pecados. Mientras El muera, Dios estará satisfecho. La resurrección nos dice que Él está satisfecho, que la muerte del Señor nos ha redimido de los pecados.

Pero si el Señor no resucitó, aunque hubiésemos sido redimidos de nuestros pecados, aún no lo sabríamos. Con la muerte del Señor, el problema del pecado está resuelto para siempre ante Dios. Sin la resurrección, no tendríamos la confianza de que nuestros pecados estuvieran resueltos.

El hecho del perdón recae en Su muerte. La seguridad del perdón recae en Su resurrección. La muerte del Señor nos redime de los pecados, y la resurrección del Señor nos permite saber que hemos sido redimidos de nuestros pecados.

Por lo tanto, tenemos estos dos lados en la Biblia. Si el Señor Jesús no hubiera muerto por nosotros, no habríamos sido redimidos de nuestros pecados. La Biblia dice que Jesús ha muerto por nuestros pecados. Pero vemos que aún estamos en pecados.

Aunque Dios ha terminado Su parte de la obra, de nuestra parte aún hay cabos sueltos. Por eso el Jesús debe resucitar antes de que podamos saber que nuestros pecados han sido perdonados. La muerte es para Dios, y la resurrección es para nosotros. La muerte es la demanda de Dios, y la resurrección es la de los pecadores. La muerte es la solución del pecado ante Dios, y la resurrección quita la duda que hay en el corazón del hombre.

Con la muerte, el registro del pecado es eliminado. Con la resurrección, percibimos la prueba del perdón y un veredicto de no culpable. Gracias al Señor por la resurrección. ¿Qué sucede cuando uno viene a Dios y se pregunta si es salvo o no? Tal persona tal vez haya creído en el Señor Jesucristo. Pero aún se pregunte si realmente es salvo. Ahora ante Dios, el recibo ya se hizo. Si tal persona sigue dudando, es porque quiere hacerlo. Si Jesús resucitó, entonces nuestros problemas están resueltos.

Por favor recuerda estos tres pasajes: Romanos 4: 25, 10: 9 y 1 Corintios 15: 17. Estos tres versículos nos muestran lo que la resurrección cumplió por nosotros objetivamente. Hasta ahora, hemos visto varias cosas. Hemos abarcado el pecado, la ley, la gracia, la justicia de Dios, la obra lograda por la muerte del Señor Jesús y la obra cumplida por Su resurrección. Un hermano preguntó: ¿Qué significa 1 Juan 2: 2?

Yo respondería de la siguiente manera. La palabra “pecados” de la frase “los pecados de todo el mundo” en algunas versiones no está. Algunas versiones dicen: “Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino por los pecados de todo el mundo”. Si tal es el caso, entonces todo el mundo ya habría sido salvo, pues el Señor Jesús se convirtió en la propiciación por los pecados de todo el mundo. Pero en griego debe decir: “Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.

Para que un lector del Nuevo Testamento pueda entender la redención del Señor y que Él es el substituto, primero debe conocer la diferencia entre nosotros y nuestros pecados, o sea, entre el pecador y los pecados del pecador. Segundo, debe conocer la diferencia entre todo y muchos. Tercero, debe conocer la diferencia entre el pecado y los pecados. Existen diferencias entre los tres pares de cosas: nosotros y nuestros pecados, todo y muchos, y pecado y pecados.

La Biblia dice muchas veces que el Señor Jesús murió por todos. Pero no dice que el Señor Jesús murió por los pecados de todos. Segunda Corintios 5: 14 dice: “Uno murió por todos, por consiguiente todos murieron”. Pablo no pudo decir que debido a que uno murió por los pecados de todos, luego todos murieron.

Jesús murió por todos. Pero El no murió por los pecados de todos. Si el Señor Jesús hubiera muerto por los pecados de todos, entonces sea que uno crea o no, podría ser salvo, porque todos los problemas de los pecados están resueltos. Pero el Señor Jesús murió por todos. Si vamos a Él, lo recibiremos como nuestro substituto y recibiremos Su redención.

La Biblia dice que el Señor Jesús murió por los pecados. Pero en tales ocasiones, dice que murió por los pecados de muchos, y no por los pecados de todos. La carta a los Hebreos dice que el Señor Jesús fue ofrecido por nuestros pecados. Hebreos 9: 28 dice: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, a los que le esperan para salvación”.

Como pueden ver, cuando habla de que Cristo lleva los pecados, dice “para llevar los pecados de muchos”, no “para llevar los pecados de todos”. Siguiendo esto, da una explicación: “para salvar a los que le esperan”. Se refiere a los que la sangre compró. Son la gran multitud en Apocalipsis 7: 9-17. Son los muchos. Por eso dice que fue ofrecido por sus pecados.

Pero no puede decir que fue ofrecido por los pecados de todos. Las palabras de la Biblia nunca están desarregladas. Si Cristo llevó los pecados de todos, si llevó los pecados de toda la gente del mundo, entonces no tendríamos que predicar más el evangelio. Pero este no es el caso. Lo que tenemos son los muchos. Por lo tanto, Mateo 26: 28 registra que cuando el Señor Jesús tomó la copa, dijo: “Porque esto es Mi sangre del pacto, que por muchos es derramada para perdón de pecados”.

Otra vez tenemos a los “muchos”, no a “todos”. Si fuera “todos”, entonces los pecados de todos estarían perdonados. La Biblia sólo dice que el Señor Jesús murió por todos. Esta palabra sólo nos muestra que la muerte del Señor es abierta y que cualquiera puede recibir su beneficio.

Si hay alguien que aún no es salvo, yo le diría que Cristo ha muerto por él. Pero en cuanto a mí, el Señor Jesús murió por mis pecados. Siempre y cuando tú la pidas, la eficacia de la muerte del Señor estará sobre ti, y tendrás parte en ella.

Pero primero debe venir a Él para que la eficacia de la muerte del Señor sea suya y trabaje en usted. Jesús murió por todos, y murió por los pecados de muchos. Existe una diferencia entre los dos. Debemos tomar nota de esto.

Leamos dos porciones más. Romanos 5: 18-19 dice: “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de Uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno, los mucho serán constituidos justos”.

Si queremos entender estos dos versículos, debemos considerarlos un poco y prestarles atención. Los lectores bíblicos concuerdan que estos dos versículos son unos de los más difíciles del Nuevo Testamento. Debemos prestar atención a las palabras.

Primero, en el versículo 18, dice: “todos los hombres”, pero en el versículo 19 dice: “los muchos”. Segundo, en el versículo 18 está la palabra griega eis, que es equivalente a la palabra castellana para o hacia. Una versión tradujo esto como: “Por la desobediencia de un precepto vino la condenación sobre todos los hombres para condenación, así también por la justicia de uno vino el don sobre todos los hombres para la justificación de vida”. Esta no es una traducción exacta. El versículo podría traducirse como sigue:

“Por la desobediencia para condenación de todos los hombres, así también fue por la obediencia para justificación de vida de todos los hombres”. Ahora debemos prestar un poco más de atención a este asunto. El versículo 18 habla acerca de una transgresión, y el versículo 19 habla acerca de un hombre. La transgresión denota el pecado de Adán. El único pecado de Adán condenó a todos los hombres.

Esto significa que la única transgresión fue para la condenación de todos los hombres. ¿Has visto que bastaba con una sola vez? Es como decir que una vez que una persona gana una fortuna, está preparado para comprar muchas cosas.

Una sola desobediencia trajo condenación a todos los hombres. De la misma manera, la única obediencia de Cristo justificó para vida a todos los hombres. No está bien traducir el versículo como lo hace la versión anterior, pues significaría que por la obediencia de Cristo, todos habrían sido justificados y habrían recibido vida.

¿Cuál es el significado de eis, traducido “para” en este versículo? Significa una preparación. Es como la impresión de billetes del gobierno en el banco central. Es una preparación que después se usa para intercambios. Incluso si todos vienen para intercambiar los billetes, el gobierno está preparado.

El versículo 18 habla de todos los hombres. Esto significa que cualquiera puede recibir vida. Aquí no hay ningún problema. Pero el versículo 19 es diferente. Aquí dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituido pecadores, así también por la obediencia de Uno, los muchos serán constituido justos”.

Aquí tenemos a los muchos. Por la desobediencia de un hombre, que fue Adán, los muchos fueron constituidos pecadores. Aquí no dice que todos los hombres fueron constituidos pecadores. ¿Por qué? Déjenme darles un testimonio honesto.

Parecerá que estoy bromeando. Pero hace años, cuando leí por primera vez acerca de la diferencia entre los muchos y todos, estaba un poco preocupado por el apóstol Pablo. Mientras estaba mirando el texto original, pensé que si Pablo usara las palabras como lo hicieron nuestros traductores, sería un desastre.

Estaba como orando allí: “No pongas la palabra todos sino muchos os”. ”. Finalmente descubrí que sin duda era muchos. ¿Qué significa si decimos que por la desobediencia de uno todos los hombres fueron condenados? Esto significaría que cualquiera que está en Adán es un pecador. No habría ningún justo. Esto no sería muy grave.

Pero la oración siguiente sería más grave: Por una sola obediencia, todos los hombres son justificados. Esto significaría que no se necesitaría predicar el evangelio, pues todos son salvos y justificados. No se menciona aquí el asunto de creer o no, ni de recibir o no.

Por la obediencia de uno todos son salvos. Incluso los incrédulos son salvos. Pero, por supuesto, este no es el caso. Lo que dice aquí es: “Por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”. Por lo tanto, lo que ganó la obra de Jesús es para los muchos. Uno debe diferenciar entre todos y los muchos.

Al mismo tiempo, también debemos diferenciar entre nosotros y nuestros pecados. Romanos 5: 8 dice: “En que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Pero en 1 Corintios 15: 3 dice: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras”.

Ser “por nosotros” es una preparación. Pero ser “por nuestros pecados” es un tipo de percepción. Aunque una persona no sea salva, aún puede predicar el evangelio. Pero sólo puede decir que Dios envió a Su Hijo para morir por nosotros. Esto es correcto. Pero sólo aquellos que han sido salvos pueden decir que Dios envió a Su Hijo para morir por nuestros pecados.

Esto se debe a que nuestra relación con Jesús tiene que ver con los pecados. Entonces, podemos decir que Jesús murió por nuestros pecados. En 1 Pedro 2: 24 dice: “Quien llevó El mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero”. Hay una diferencia aquí. Para un pecador, sólo podemos decir que el Señor Jesús murió por él. No podemos decir que el Señor Jesús murió por sus pecados.

Una ilustración les ayudará a entender esto. Supongamos que he pedido prestado algo de dinero, pero no puedo pagarlo. Un hermano sabe que mi número de cuenta bancaria en el Banco es tal y tal. Supongan que él deposita una cantidad de dinero en la cuenta tal y tal. Luego me escribe una carta diciendo que ha depositado una cantidad de dinero para mí en el banco y que ahora puedo pagar mi deuda.

Él ha pagado y se ha sacrificado para preparar el dinero para mí. Pero déjame preguntar, ¿Se aclaró mi deuda? Puedo pagar la deuda. El dinero está en el banco. Pero la deuda aún no está pagada. Sólo cuando vaya personalmente al banco y saque el dinero para pagar la deuda podré decir que este hermano ha pagado la deuda por mí.

De la misma manera, Jesús murió por nosotros. Esta muerte fue preparada para nosotros. Pero sólo cuando recibimos al Señor podemos decir que El murió por nuestros pecados. Por lo tanto, hermano, cuando tú cites 1 Juan 2: 2, debes ser cuidadoso con las palabras.

Jesucristo se hizo la propiciación por nuestros pecados, y no sólo para nosotros, sino para todo el mundo. Ustedes pueden ver cuán preciso es el Espíritu Santo al escoger las palabras al hablar por medio de Su apóstol. El Señor murió por nuestros pecados. Pero la muerte del Señor no fue sólo para nosotros, sino para todo el mundo, para que todo el mundo pueda recibir esta muerte.

Uno debe ser cuidadoso aquí. No agreguen las palabras los pecados de a “todo el mundo”. Es lamentable que muchos no hayan visto esto. Nosotros no podemos agregar nada a la palabra de Dios, tampoco le podemos restar nada.

Finalmente, todavía hay algo más que debemos notar. Es la diferencia entre el pecado y los pecados. No podemos decir que Jesús murió por los pecados de todo el mundo, pues pecados significa todas las transgresiones y todo el castigo que debemos llevar. Si Jesús murió por los pecados de todo el mundo, entonces todas las transgresiones del mundo fueron quitadas. No importa si un hombre cree o no, es salvo.

Pero la Biblia es muy cuidadosa al usar las palabras. Sólo dice el pecado del mundo. No dice los pecados del mundo. Juan 1: 29 dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. La palabra “pecado” está en singular. El problema del pecado es introducido al mundo por un hombre y es quitado del mundo por un hombre. Lo que se menciona aquí es la forma “abstracta” de tratar con el problema del pecado por medio del Hijo de Dios.

Hablando objetivamente, el pecado entró en el mundo de modo “abstracto” por medio de Adán. Hoy día el Señor está quitando el problema del pecado y tratando con el mismo en una forma “abstracta”. Esto no significa que Él ha llevado la culpa de cada pecado individual. Si Él ha llevado la culpa de cada transgresión, entonces todo el mundo ya ha sido salvo. Gracias al Señor que la Palabra de Dios no tiene filtraciones. Nunca comete un error.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez