Tiempo de Juicios

(Jeremías 48: 37)= Porque toda cabeza será rapada, y toda barba raída; sobre toda mano habrá rasguños, y cilicio sobre todo lomo.

(38) Sobre todos los terrados de Moab, y en sus calles, todo él será llanto; porque yo quebranté a Moab como a vasija que no agrada, dice Jehová.

El nombre Moab, que significa “salido de un padre”, fue hijo de Lot y de su hija primogénita. Los descendientes de Moab hijo de Lot fueron llamados “moabitas”. Estaban muy estrechamente relacionados con los amonitas.

Ya muy numerosos para la época del cruce del mar Rojo por parte de los israelitas, los moabitas ocupaban la región que se extendía desde la llanura de Hesbón hasta el wadi Seil el-Kerãhi, en el extremo meridional del mar Muerto, que separaba Moab de Edom.

Asociados a los amonitas, absorbieron y destruyeron a los supervivientes de la fuerte raza que había ocupado antes que ellos el país del este del Jordán. Poco antes de la llegada de los israelitas, Sehón, rey de los amorreos, arrebató a Moab las tierras de pastos del norte del Arnón, que siguieron siendo llamadas “campos de Moab”, aunque los moabitas quedaran limitados por un tiempo al sur del Arnón.

Estos últimos querían comerciar con los israelitas, pero les rehusaron el derecho de paso por su tierra. Bajo órdenes de Jehová, Moisés prohibió a los israelitas que atacaran a Moab, indudablemente por su grado de parentesco.

Inquieto a la vista de los campamentos israelitas, el rey de Moab pidió a Balaam que maldijera a los recién llegados. Jehová ordenó a Israel que excluyera de su asamblea a los moabitas y a los amonitas hasta la décima generación; el pueblo de Dios no debía asociarse con ellos.

El último campamento antes de cruzar el Jordán fue establecido en Sitim, en las llanuras que habían pertenecido a Moab. Allí mujeres amonitas y moabitas sedujeron a los israelitas a la impureza y a la idolatría.

Al comienzo de la época de los Jueces, Eglón, rey de Moab, invadió Canaán, haciendo de Jericó su capital y oprimiendo a los israelitas de la meseta vecina durante 18 años, siendo después asesinado por Aod.

Elimelec emigró al país de Moab; Orfa y Rut, sus nueras, fueron moabitas. Rut se casó con Booz y vino así a ser la bisabuela del rey David. Saúl luchó contra los moabitas. David, proscrito, puso a su padre y a su madre bajo la protección del rey de Moab.

Después de su accesión al trono, David venció a los moabitas, los sometió bajo tributo y dio muerte a un gran número de ellos. Sometidos a Omri y a su hijo, los moabitas se sublevaron después de la muerte de Acab.

Ni Ocozías, enfermo debido a una caída accidental, ni Joram pudieron vencer a los moabitas. Josafat era entonces rey de Judá. Los moabitas se aliaron con los amonitas, edomitas y otros pueblos, a fin de invadir el territorio de Judá; sin embargo, los coaligados se mataron entre sí, y Judá se vio librada del peligro que se cernía sobre ella.

En el año de la muerte de Eliseo, hordas de moabitas invadieron el reino de Israel; tributarios de Tiglat-pileser y de Senaquerib, reyes de Asiria, penetraron en Judá bajo el reinado de Joacim. Entonces cayeron en poder de Moab numerosas localidades al norte de Arnón.

Los profetas denunciaron con frecuencia y duramente a Moab, tipo de los enemigos del reino de Dios. Algunos judíos abandonaron Jerusalén al acercarse Nabucodonosor, refugiándose en los campos de Moab, pero volvieron a Judá cuando Gedalías fue nombrado gobernador. Nabucodonosor sometió a los moabitas. Dejaron de tener un papel importante en tanto que nación, pero su raza no se extinguió. Alejandro Janneo los sometió a tributo.

Los límites de Moab eran al oeste el mar Muerto. El Seil de Kerãhi era su límite al sur, separándolos del territorio de Edom. En su parte superior este wadi recibe el nombre de el-Hesã. La exactitud de estas fronteras queda confirmada por la mención de las ciudades moabitas.

Al este se hallaba la tierra de nadie del desierto y los amorreos e israelitas reconocieron el Arnón como frontera septentrional de Moab. Pero los moabitas habían ocupado anteriormente un vasto territorio al norte de Arnón que ocuparon con frecuencia y que siempre reivindicaron como suyo.

La mayor parte de Moab está constituida por una accidentada meseta a unos 975 m. por encima del nivel del Mediterráneo; tierra de pastos. La linde occidental cae a plomo hacia el mar Muerto. Valles profundos cortan este acantilado.

La fortaleza de Maqueronte donde, según Josefo, Juan el Bautista estuvo encarcelado y fue decapitado, se hallaba en Moab, al este del mar Muerto y al norte de Arnón. Numerosas fuentes dan una relativa feracidad a esta parte costera del mar Muerto.

La expresión “campos de Moab” significa “territorio de Moab”. Frente al Jordán se hallaban unas planicies que también habían pertenecido a Moab. Estas llanuras se extendían al este del río, frente a Jericó, y a lo largo de la ribera oriental del mar Muerto.

En cuanto al cilicio, que se iba a echar sobre todo lomo, era un tejido burdo hecho generalmente de pelo de cabra. Se llevaba en señal de duelo, de aflicción, y usado con frecuencia, si no habitualmente, por los profetas y por los cautivos.

La vestimenta se parecía probablemente a un saco, hendido por delante, y con aberturas para la cabeza y los brazos. Los israelitas los usaban en ocasiones para cubrirse con ellos, se los ceñían, poniéndolos normalmente sobre otra prenda de vestir, pero en ocasiones directamente sobre la piel

(39) ¡Lamentad! ¡Como ha sido quebrantado! ¡Como volvió la espalda Moab, y fue avergonzado! Fue Moab objeto de escarnio y de espanto a todos los que están en sus alrededores.

(40) Porque así ha dicho Jehová: he aquí que como águila volará, y extenderá sus alas contra Moab.

(41) Tomadas serán las ciudades, y tomadas serán las fortalezas; y será aquel día el corazón de los valientes de Moab como el corazón de mujer en angustias.

(42) Y Moab será destruido hasta dejar de ser pueblo, porque se engrandeció contra Jehová.

El verso 40, dice que como águila volará y extenderá sus alas contra Moab. Para entender lo que significa esta expresión, hay que saber algo del águila como ave literal. Varios animales reciben este nombre en Palestina; generalmente se aplica a la más poderosa de las aves de rapiña y, con ella, a otras especies de animales rapaces, por lo cual figura entre los animales impuros.

Vuela a gran altura, con rapidez y majestuosidad, guardando con ferocidad su nido. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se cita frecuentemente en imágenes y comparaciones. Existen muchas variedades de águilas, y en Palestina se encuentran casi todas, siendo una de las más conocidas el águila real.

El nombre hebreo designa también otras aves de rapiña, con las que no debe confundirse. El águila es frecuentemente asociada a las visiones de seres misteriosos que toman formas visibles por los hombres.

Ilustra también la rapidez con que se disipan las riquezas. En la visión de Ezequiel hay una semejanza de águila que vuelve a mencionarse en Apocalipsis 4:7. En la parábola de Ezequiel 17, Babilonia y Egipto son comparadas a un águila.

Y fíjate que esa destrucción sobrevendrá porque un águila simbólica extenderá sus alas sobre ese pueblo. Conforme a la parábola de Ezequiel 17, no es aventurado ni fantasioso asegurar que la única vía de destrucción de parte del pueblo de Dios, viene desde Egipto, que es el mundo, y Babilonia, que es la iglesia falsa que hoy predomina los ambientes cristianos.

Por tanto, si lees lo que sigue a continuación, la destrucción de Moab no puede dejar de ser comparada con la de un pueblo de Dios que, de pronto, no sólo le vuelve la espalda a Dios, sino que pretende engrandecerse sin tenerle en cuenta.

Y dice, además, que serán tomadas las ciudades. ¿Qué cosa era una ciudad, en aquel entonces? Casi siempre las construían en el costado de una montaña o en una loma, donde el abastecimiento de agua era seguro.

Las ciudades siempre tenían murallas, algunas de ellas de hasta nueve metros de espesor; a veces estaban protegidas por fosos y torres. Las puertas de las ciudades se cerraban por la noche. En el interior de la ciudad los rasgos más importantes eran: la torre o el castillo; el lugar alto, donde se ofrecían sacrificios y se celebraban fiestas; la amplia plaza junto a la puerta de entrada de la ciudad que servía para el intercambio social en general; y las calles, simples callejones angostos, tortuosos, desempedrados, sucios y oscuros.

Ahora bien; ¿Por qué será que, en cada expresión relacionada a un juicio de Dios, se habla de tomar o destruir ciudades, mientras que nunca se da la misma expresión con relación al campo? Simple. Porque Dios no quería que el hombre edificara ciudades, Él deseaba que viviera en el campo. Caín desobedeció y fue el primero en construir una. De allí todo lo demás.

Eso no implica que el hombre del siglo veintiuno, deseando cumplir con la directiva de Dios, se vistan con túnicas blancas y se retiren de las ciudades dejando todo, a la manera de algunas sectas, y se vayan a las montañas a esperar el fin. 

(43) Miedo y hoyo y lazo contra ti, oh morador de Moab, dice Jehová.

(44) El que huyere del miedo caerá en el hoyo, y el que saliere del hoyo será preso en el lazo; porque yo traeré sobre él, sobre Moab, el año de su castigo, dice Jehová.

(45) A la sombra de Hesbón se pararon sin fuerzas los que huían; mas salió fuego de Hesbón, y llama en medio de Sehón, y quemó el rincón de Moab, y la coronilla de los hijos revoltosos.

Dice que los que huían, (Puedes ser tú uno de ellos) se pararon sin fuerzas en Hesbón. ¿Qué significa Hesbón en el espíritu? Su traducción literal, es: “cálculo, cuenta”. Ciudad de Sehón, rey de los amorreos.

Originalmente pertenecía a los moabitas. Moisés dio Hesbón a los rubenitas; después de su conquista, ellos reconstruyeron la ciudad. Situada en los límites de Rubén y de Gad, cayó en manos de los gaditas, y después fue asignada a los levitas, como ciudad de Gad.

En la época de Isaías y en la de Jeremías, los moabitas ocuparon Hesbón. Más tarde, Alejandro Janneo, y posteriormente Herodes el Grande, la conquistaron. Es todavía conocida con el nombre de Hesbãn.

Sus ruinas pueden verse sobre una colina entre el Arnón y el Jaboc, a más de doce kilómetros al norte de Mádabã. Un poco al este de las ruinas de Hesbón hay una gran cisterna, que probablemente corresponda a uno de los estanques que se hallaban fuera de las fortificaciones.

Todo indica, desde la clásica interpretación de lo descripto, que se trata de un alto, de una pausa, de un estar un momento en serenidad y tranquilidad con la finalidad de volver a caminar con una dirección más precisa y concreta que antes.

(46) ¡Ay de ti, Moab! Pereció el pueblo de Quemos; porque tus hijos fueron puestos presos para cautividad, y tus hijas para cautiverio.

(47) Pero haré volver a los cautivos de Moab en lo postrero de los tiempos, dice Jehová. Hasta aquí es el juicio a Moab.

Tras un castigo devastador, Dios tendrá misericordia y hará volver a los cautivos de Moab en lo postrero de los tiempos. La misericordia se debe probablemente a que Moab, como Amón, era un descendiente de Lot, el sobrino de Abraham.

Esto está, una vez más, hablando del retorno del remanente santo. Visto desde otro lugar, el cautiverio de Moab tiene mucho que ver con el presidio espiritual que la iglesia del Señor sufre en Babilonia. Pero dice que será reintegrado y revitalizado y es promesa.

Visto desde el lugar en el que hemos situado lo que estamos estudiando, la expresión sigue teniendo coherencia global con lo que son estos tiempos precisos actuales y presentes. Los tiempos del comienzo de la caída de Babilonia.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez