El dinero, los bienes materiales en su conjunto y todo lo que ello puede reportarnos, adentro y afuera de la iglesia, es un tema que tiene que ver necesariamente con las imágenes de los últimos tiempos. De eso se habla en este pasaje que ahora escudriñamos en conjunto.
(Santiago 5: 1)= ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.
Tanto la pobreza como la prosperidad son ejemplos concretos de situaciones que ponen a prueba nuestra fe. Cualquiera de ellas puede terminar en desastre. El cristiano que es materialmente pobre, puede regocijarse en su elevada posición espiritual, aunque quizá no deje de ser pobre por ello.
El que es rico, mientras tanto, puede regocijarse en nuevos valores, comprendiendo la naturaleza temporal de los bienes terrenales, en oposición a los eternos beneficios de las posesiones espirituales. Sin embargo, dice que si sólo eres rico en bienes materiales, pronto habrás de marchitarte.
Este primer verso, dice que los ricos de hoy en cosas materiales, deberían ya mismo ponerse a llorar por sus carencias y vacíos espirituales, ya que las miserias (No necesariamente económicas), le sobrevendrán.
(2) Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla.
La polilla es una mariposa nocturna, sumamente destructora, se alimenta de lana, granos, pieles. La larva se envuelve en un forro de lana, de donde emerge la cabeza para roer. En la Biblia se hace mención de la polilla de los tejidos; existen diversas especies de ella.
En el símbolo profético, la polilla tiene un rol ejecutor del juicio divino. Fíjate que aquí no basta para ese juicio que las riquezas del poderoso estén corruptas, sino que incluso, aparece una polilla presta para destruir lo poco que le quede.
(3) Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros.
Moho es el nombre genérico de varias especies de hongos de tamaño muy pequeño que viven en los medios orgánicos ricos en materias nutritivas, provistos de un micelio filamentoso y ramificado del cual sale un vástago que termina en un esporangio esférico, a manera de cabezuela.
También se denomina así a la capa que se forma en la superficie de un cuerpo metálico por alteración química de su materia; por ejemplo, la herrumbre o el cardenillo. Creo que es a esto que se refiere específicamente el texto.
De todos modos, lo que está dando a entender con la utilización del símbolo del moho, es que las riquezas materiales, a veces obtenidas en forma dudosa, tienden muy pronto a corromperse de una u otra manera.
(4) He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.
El Señor de los ejércitos es el comandante de los ejércitos celestiales. De alguna manera, esa es la traducción clara y amplia del nombre Jehová, una de las formas de llamar a Dios. Jehová de los ejércitos nace con las batallas de Israel y se prolonga con las de la iglesia de Jesucristo.
(5) Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza.
Una persona disoluta, es alguien con una vida licenciosa y entregada a los vicios. Los ricos opresores son como un animal engordado que no está consciente de que el día de matanza se acerca y vive confiado en que sus posesiones habrán de respaldarlo.
(6) Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.
Asimismo, el rico injusto, generalmente también controla los tribunales, utilizando el soborno y otras formas de injusticia para oprimir a los justos. Muy pocas veces su explotación al pobre cuenta con alguna sanción legal.
Un testimonio escritural consistente es que el dinero, aunque es necesario, también puede ser peligroso. ¡Las cosas que pensamos poseemos, puede que nos posean a nosotros! Dios nos llama a poner los bienes materiales en una correcta perspectiva y usarlos sabiamente bajo su dirección.
Evita adquisiciones innecesarias. Las riquezas y posesiones innecesarias, pueden traer inconvenientes a tu vida. Afirma la importancia de la sencillez. La sencillez y la pobreza no son la misma cosa. Sencillez es manejar con responsabilidad lo que Dios te da.
Entonces, ¿Llegaremos a la conclusión que es malo ser rico? No. En absoluto. Si así lo enseñáramos, no estaríamos haciendo otra cosa que darle curso a la antigua “teología de la pobreza” que el catolicismo romano eligió como premisa de su trabajo.
Las riquezas o los bienes materiales, de ninguna manera ofenden a un Dios que, según dice la Biblia, es el dueño de todo el oro y la plata del mundo. Lo que sí ofenderá a Dios es el uso indebido que el hombre pueda darle a esas riquezas, o las trampas que pueda llegar a cometer para adquirirlas.