La palabra maldición, y a esto lo he enseñado en otros trabajos, es una expresión que concretamente nos está hablando de algo dicho con nuestra boca. Mal-decir, es decir algo para mal o mal de algo o alguien. Lo opuesto, obviamente, es la ben-dición, que es decir bien siempre.
(Proverbios 26: 2) = Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.
Vemos, por muchos relatos que tienen que ver con esto, que las maldiciones son una de las maneras en que Dios trae juicio sobre los rebeldes y malos. La causa básica de tales maldiciones es la falta de escuchar la voz de Dios y obedecerle.
Por eso, hay una palabra sencilla que lo describe, es: desobediencia. La desobediencia puede tomar muchas formas. Entonces, es natural hacerse la pregunta: ¿Cuáles son algunas de las formas de desobediencia que especialmente provocan la maldición de Dios?
La Biblia no deja duda acerca de la respuesta. La forma de desobediencia que más provoca la maldición es el quebrantar los primeros dos, de los Diez mandamientos, que se encuentran en Éxodo 20:3: 5: No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo ni abajo en la tierra, no las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecer.
¿Cuáles son los dos pecados específicos aquí? El primero, es reconocer cualquier dios antes o fuera del Señor. No es suficiente reconocer que el Señor es el primero o mayor de todos los dioses. Debemos reconocer que Él es el único Dios verdadero. No hay otro fuera de Él. En Isaías 45:21 el Señor declara que gran énfasis: No hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador ningún otro fuera de mí.
El segundo pecado descrito en el próximo mandamiento, es: el hacer cualquier representación artificial de Dios y ofrecer adoración a él. En Romanos 1:20, 23, Pablo analiza lo que significa quebrantar estos dos mandamientos.
"Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios Incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves de cuadrúpedos y de reptiles."
Verso 25 dice: "ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos."
Nuestra mente es lenta para comprender el terrible mal que ocasiona el adorar ídolos. El Dios verdadero, que, primero se reveló en la creación y después plenamente en las Escrituras, es: Santo, Temible Glorioso, Omnipotente.
El representarle en la semejanza de cualquier ser creado -ser humano o animal- es ofrecerle un insulto deliberado. Es una provocación calculada a su ira.
Déjame ilustrar esto con un ejemplo patético. Supongo que alguien tomara una foto de un chupete y sobre la foto pusiera el nombre de Néstor Martínez, luego, yo tomaría esto, como un insulto dirigido hacia mí. Cuanto más terrible es el insulto dado a Dios por los que den su nombre a cualquiera de los seres creados, sea lo más noble o más bajo.
El juicio de Dios por quebrantar estos primeros dos mandamientos lleva la marca de una maldición continua de generación en generación.
Los pecados que traen esta maldición sobre las generaciones no son solamente las formas más evidentes de idolatría. Todas ellas incluyen; un segundo y más amplio, rango de prácticas que abiertamente no parecen: idolatría o religión.
Son llamados: "oculto" (derivado de una palabra Latina que significa "escondido" o "encubierto"). Estas prácticas ocultas, siempre han tenido una poderosa fascinación para el hombre caído, y especialmente, en la presente generación.
Dos de los deseos más fuertes de la naturaleza humana, son: el deseo de tener conocimiento y el deseo de poseer poder.
Hasta cierto punto, el hombre puede satisfacer estos deseos de fuentes naturales y por medios naturales. Si él no está plenamente satisfecho con lo que obtienen de esta manera, él buscará las fuentes sobrenaturales. Es en este punto, en que el hombre puede ser fácilmente atrapado por lo oculto.
La razón de todo esto, es que hay solo dos fuentes disponibles de conocimiento sobrenatural y de poder en el universo: Dios y Satanás. Toda forma de conocimiento sobrenatural o poder que no procede de Dios, entonces, viene de Satanás, y es ilegítimo.
Siendo que el Reino de Dios es el Reino de la Luz, sus siervos saben a quién sirven y qué están haciendo. Al otro lado, siendo que el reino de Satanás, es el reino de oscuridad. La mayoría de su reino, no conocen la identidad verdadera a quien están sirviendo, tampoco la naturaleza de lo que están haciendo.
Es éste deseo por el conocimiento ilegítimo, que empujó al primer hombre a desobedecer en el Huerto del Edén. Dios puso un límite invisible entre él y el árbol del conocimiento del bien y del mal. Cuando el hombre cruzó este límite, él se encontró en el territorio de Satanás y llegó a ser cautivo de Satanás.
Desde entonces, este insaciable deseo por el conocimiento ilegítimo, ha atraído a los hombres hacia un área donde Satanás puede tomarles a su gusto como cautivos.
Los que infringen en esta área están buscando de Satanás el conocimiento sobrenatural que Dios no permite que los hombres busquen de nadie, sino de Él. Al hacerlo, de hecho están reconociendo a Satanás como dios, junto con el único Dios verdadero; y, están quebrantando el primero de los Diez mandamientos.
De esa manera, ellos están exponiéndose a la maldición que Dios ha pronunciado sobre todos que infringen este mandamiento – una maldición que se extiende hasta la cuarta generación. —Esta conclusión es tan importante que debe ser reenfatizada: Todo aquel que se involucre en lo oculto, está exponiéndose a la maldición pronunciada sobre los que infringen el primer mandamiento.
En varios pasajes, la Biblia describe el acto de volver a dioses falsos como adulterio espiritual, y lo condena como si fuera un pecado mayor que el adulterio físico.
La hechicería o brujería es la rama de poder de lo oculto. Sus raíces son expuestas por una breve declaración en 1 Samuel 15:23: Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación.
La hechicería es una expresión de la rebelión del hombre contra Dios. Es un intento del hombre de ganar sus propios fines sin sujetarse a la Ley de Dios. Su fuerza pujante es el deseo de controlar a la gente y las circunstancias.
Para llegar a este fin, puede usar presiones: Psicológicas o síquicas o una combinación de ambas. Hay tres palabras claves que descubre las actividades de hechicería: Manipular, intimidar (miedo), dominar. Dominar es su propósito principal.
Las otras dos formas de lo oculto – adivinación y curanderismo- son motivadas por el mismo deseo básico: controlar a la gente y sus circunstancias. Adivinación, espiritismo y ocultismo, son ramas de conocimiento de lo oculto.
Ofrecen muchas y diferentes formas de conocimiento que no pueden obtenerse por medios naturales. Su forma más común, es: la adivinación, que incluye todas las formas falsas de revelación religiosa que reclama una fuente sobrenatural.
Curanderismo, encantamiento y magia blanca operan por medio de objetos materiales o por otras maneras de impactar los sentidos físicos, tales como: drogas o música. 2 Timoteo 3:13 dice que en los postreros días los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor engañando y siendo engañados.
La palabra para engañador, es la palabra: "encantador". La siguiente es una breve lista de varias categorías de las herramientas usadas por los curanderos y encantadores:Cualquier objeto asociado con adoración idolátrica sea pagano o profesando ser Cristiano.
Cualquier objeto que representa cualquier tipo de religión falsa, secta o práctica satánica. – Cualquier objeto que ha tenido poderes sobrenaturales invocando por algún practicante. (Sacerdote, curandero, etc.) Aun cuando éste poder este dirigido hacia el bien, como la sanidad; su fuente le hace una maldición. – Cualquier objeto que es expresión de superstición como: herradura, moneda de suerte, figuras de santos, etc.
Los siguientes son algunas formas comunes de lo oculto, en nuestra cultura contemporánea. 1. La Rama de poder de lo oculto: Acupresión, acupuntura, proyección astral, hipnosis, levitación, artes marciales (los que invocan el poder espiritual sobrenatural), control de la mente, hechicería, satanismo, maldiciones, Pachamama, etc.
2. La Rama de conocimiento de lo oculto. Astrología, horóscopos, médiums, numerología, agorería, lectura de las hojas de coca, leer la palma, libros que enseña las prácticas de lo oculto, religiones falsas o sectas que reclaman revelación sobrenatural pero que contradice a la Biblia. (Testigos de Jehová, Mormones, Nueva Era, Rosacruz, Gnosticismo, Catolicismo, Bahaismo.)
3. La Rama de lo oculto que opera por medio de objetos físicos. Amuletos, ankhs (una cruz con un anillo en la parte de arriba), drogas alucinógenas, música rock, símbolos de suerte, herraduras del zodiaco, imágenes de santos, vírgenes, piedras santas, artefactos de hechicerías, cuadros con demonios, pentagramas, ch’alla, todos santos, etc.
Lo que piensa Dios de los involucrados en las prácticas mencionadas arriba, está claramente referido en Deuteronomio 18;10-13: No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, no quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas.
Fíjense que los que practican estas cosas están clasificados en la misma categoría que lo que sacrifican sus hijos en fuego a dioses paganos. Bajo la ley de Moisés, el castigo para tales prácticas era la muerte.
Es importante reconocer que libros pueden ser canales del poder oculto. Cuando los cristianos en Éfeso fueron confrontados por el ministerio de Pablo, de la realidad del poder de Satanás su reacción fue dramática: (Hechos 19;19)
"Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo, muchos de los que habían practicado la magia trajeron sus libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata." (En el dinero de hoy, sería como 200.000.- dólares americanos.)
La única manera apropiada para tratar con tales materiales ocultos, es destruirlo completamente -por fuego o cualquier medio apropiado- aunque el valor de la materia destruida sea muy grande. No cometa el error de enterrarlo en su propiedad, pues la maldición va a quedar allí.
Quizás hay padres que con profundo dolor se dan cuenta de sus transgresiones en lo oculto y de las maldiciones traídas sobre sus hijos causándoles a que sean cautivos de Satanás. Para los padres que se arrepienten y buscan a Dios con todo corazón, Él ha dado una promesa especial en Isaías 49:24-25.
¿Será quitado el botín al valiente? Será rescatado el cautivo de un tirano? Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.
Maldiciones Auto Impuestas
Uno de los ejemplos usados anteriormente por aquel hombre quien dijo a su esposa: "Me enferma la manera como sirves las comidas" le ocasiono lo siguiente: Por estas palabras, el sin darse cuenta trajo sobre sí la maldición de indignación que le siguió por el resto de su vida.
Con este ejemplo en la mente, podemos examinar más esta área de maldiciones auto-impuestas. Esto es de suma importancia para todos que se preocupan de su bienestar personal. Esto expone el poder temeroso de las palabras que hablamos acerca de nosotros.
Frecuentemente, como: el bumerang que viene volando hacia atrás para golpear al que ha hablado. En Mateo 12:36-37 Jesús nos da una advertencia solemne acerca del peligro de las palabras habladas descuidadamente, Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás
condenado.
Jesús, aquí, está enfocado -"palabras ociosas"-, palabras habladas descuidadamente, es decir, sin pensarlo. A menudo, cuando una persona dice algo necio o negativo acerca de sí mismo, se excusa diciendo: "No estaba hablando en serio". Sin embargo, es precisamente contra las palabras de este tipo que no fueron habladas en serio que Jesús nos advierte en contra. El hecho del efecto de sus palabras. Ni nos hace menos responsables.
En Proverbios 6: 2, Salomón, advierte que el que ha hecha garantía por sus
vecinos, se hace trampa: te has enlazado con las palabras de tu boca, y has
quedado preso en los dichos de tus labios.
En Marcos 14:66-72… Escribe, cómo en la corte del sumo sacerdote, Pedro negó que fuera discípulo de Jesús. Para reforzarlo, él comenzó a maldecir, y a jurar. En otras palabras, él invocó una maldición sobre el mismo.
Pedro volvió muy triste, con remordimiento y es probable que él no comprendí todas las implicaciones de sus palabras. Tres días después delante de la tumba vacía, los ángeles dijeron a las mujeres: "vayan y digan a mis discípulos – y a Pedro. Pedro, no estaba contado como uno de los discípulos. Por sus propias palabras él había perdido su posición como discípulo de Jesús.
Más tarde, en Juan 21:15-17, Jesús abrió la puerta a Pedro, para recuperar su posición de discípulo. El preguntó a Pedro tres veces si le amaba. Cada ve Pedro contestó afirmativamente. Se sintió triste que Jesús le preguntara tres veces le preguntara tres veces, pero él no se dio cuenta que Jesús
estaba guiándolo en revocar su anterior maldición. Cada vez que el hacia una confesión mala, El ahora hacía la confesión correcta. Sobre esta base, él fue restaurado como discípulo.
La manera que Jesús trató con Pedro establece un modelo para todos quienes
necesitan ser librados de la trampa de una mala confesión. Hay tres pasos
sucesivos: Arrepentir – Revocar – Reemplazar.
Primero, debemos reconocer que hemos hecho una declaración equivocada y arrepentirnos.
Segundo, debemos revocarla, esto quiere decir, que debemos cancelar y/o desecharla.
Tercero, debemos reemplazar la declaración o confesión con la correcta. Estos tres pasos tomados en fe puede librarnos de la trampa.
Génesis 27:12-13 provee otro ejemplo de una maldición autoimpuesta. Rebeca estaba persuadiendo a su hijo, Jacob, para engañar a su padre para obtener la bendición que Isaac iba a pronunciar sobre su otro hijo. Jacob quiso mucho la bendición pero expresó su temor de ser descubierto:
Quizás me palpará mi padre y me tendrá por burlador, y traeré sobre mi maldición y no bendición Y su madre respondió: hijo sea sobre mi tu maldición: solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos El plan de Rebeca tenía éxito, pero sus propias palabras le expuso a ella a una maldición que evito que ella goce de os frutos de su éxito. Su emoción pronto llegó a ser pesimista y cínica. Poco después, la encontramos a ella diciendo: Jacob toma una mujer de las hijas de esta tierra, ¿Para qué quiero la vida?
Casi en seguida Jacob tenía que abandonar su hogar para escapar de la venganza de su hermano, Esaú, y él tarda como veinte años. La Biblia no nos dice nada del resto de la vida de Rebeca ni como ella murió. Parece que ella nunca tenía la satisfacción de ver a Jacob gozar de la bendición que él
había conseguido por su decepción.
Un ejemplo mucho más trágico de una maldición auto-impuesta se encuentra en Mateo 27:20-26. Contra su buen juicio, Pilato consciente soltar a un asesino, Barrabás, y sentenciar a Jesús la muerte en su lugar. Para librarse de este acto, él se lava las manos delante de la muchedumbre y
dice: Soy inocente de la sangre de este hombre justo.
La muchedumbre respondió: Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos. Estas palabras combinaron dos formas de maldición: una maldición auto-impuesta y una maldición generacional, una maldición sobre sus descendientes.
La historia objetiva confirma que ambos funcionaban. Dentro de una generación, el ejército de Roma había destruido Jerusalén y dio muerte o vendió esclavos a toda la población. Desde aquel tiempo, por XX siglos, han sufrido por la maldición auto-impuesta.
Cuando Dios llamó a Abraham, él puso una maldición sobre los que maldijeron a él o a sus hijos. Dios lo hizo para proteger a Abraham. Dios pudo proteger a Israel contra las maldiciones pronunciadas por otros, pero hubo una maldición del cual El no pudiera protegerlas. La maldición que Dios no
pudo para las maldiciones que pronunciaron sobre sí mismas.
Lo mismo se aplica a los cristianos gentiles, quienes han llegado a ser herederos de la Bendición de Abraham por el nuevo pacto iniciado por Jesús. Incluido en las provisiones del pacto es el derecho de invocar la protección de Dios contra las maldiciones que proceden de fuentes externas. Dios no puede proveer protección para las maldiciones que los Cristianos pronuncias sobre sí mismos.
Esta es una de las maneras en que los cristianos frecuentemente traen sobre si varios tipos de problemas que no pueden comprender la fuente de origen. Por hablar palabras negativas acerca de sí mismos, separan las bendiciones de Dios y se exponen a las maldiciones.
La historia de Israel también provee un ejemplo en los capítulos 13 y 4 de Números. Moisés envió a los doce espías para espiar la tierra de Canaán, pues, Dios había prometido a Israel esa herencia. Josué y Caleb volvieron con un informe positivo: mientras, el resto era totalmente negativo. Dijeron: "no podemos ir en contra de tal gente, son más fuertes que nosotros."
Las palabras habladas por cada uno, sobre sí mismos, determinas su destino. Números 14:28: Diles: Vivo yo, dice Jehová que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. Los que dijeron que podían entrar en la tierra, entraron; y, los que dijeron que no podían entrar no entraron.
Para guardarnos contra una maldición pronunciada sobre nosotros, debemos
reconocer y guardarnos contra las malas formas de hablar. La siguiente lista son siete condiciones que pueden indicar una maldición y abajo hay ejemplos, malas expresiones que pueden producir las condiciones para una maldición.
Colapso mental y emocional: "Estoy volviéndole loco" "No puedo aguantar más" "Me enoja solo al pensar…
Enfermedades repetidas o crónicas (especialmente si es heredado) "Cuando hay un virus, yo siempre lo encuentro" "Estoy enfermo y cansado de…" "Es en la familia, probablemente yo voy a ser el próximo".
Esterilidad, una tendencia abortar, o relacionado con problemas femeninos
"Yo creo que nunca voy a concebir" "Ya tengo la maldición de nuevo" "Ya sé que voy a perder esto–siempre pasa esto"
Colapso del matrimonio y enajenamiento familiar "El adivino dijo que mi esposa va a dejarme"
"De ninguna manera siempre sabía que mi esposo iba a encontrar otra mujer" "En nuestra familia siempre peleamos como perro y gato"
Insuficiencia financiera que persiste "Yo nunca puedo alcanzar el presupuesto–mi padre era igual" "No gano lo bastante para diezmar" "Yo odio a los ricos que siempre consiguen todo lo que quieren y nunca esto pasa conmigo"
Una tendencia a tener accidentes "Esto siempre pasa conmigo" "Yo sabía que había problemas adelante…" "Yo siempre soy muy torpe"
Una historia de suicidios y muertes inexplicables y no naturales "para que seguir viviendo" "Sobre mi cuerpo muerto" "prefiero morir a seguir como soy"
La gente usa este tipo de lenguaje inconsciente está invitando a espíritu malos para tomar control de su vida. El tipo del espíritu que responde es determinado por el lenguaje usado. Hay clases de espíritus que corresponden a cada uno de las categorías de arriba.
Un tipo de espíritu que especialmente responde al tipo de hablar como está arriba, bajo suicidios, es el espíritu de la muerte. Produce una sensación de que la vida no tiene sentido y sin esperanza y una tendencia a enfocar los pensamientos en la muerte.
A menudo se manifiesta en una serie sin fin de enfermedades físicas que no tienen curación. Al fin, este espíritu de muerte, empujará a la persona a suicidarse o causar su muerte natural. Recuerden los pasos de la liberación: Arrepentirse–Revocar–Reemplazar.
Algunas personas traen una maldición sobre sí mismos cuando llegan a ser miembros de una sociedad secreta que requiere que los miembros juren bajo maldición a nunca revelar los secretos de la organización.
Siete Indicaciones de una Maldición
La siguiente es una lista de siete tipos de problemas mencionados en Deuteronomio 28, que nos indica que una maldición está trabajando:
Un colapso mental y/o emocional.
Enfermedades repetidas o crónicas (especialmente si es heredado).
Esterilidad, una tendencia a abortar, o relacionado con problemas femeninos.
Colapso del matrimonio y enajenamiento familiar.
Insuficiencia financiera persistente.
Una tendencia a tener accidentes.
Una historia de suicidios y muertes inexplicables y no naturales.
La presencia de sólo uno o dos de estos problemas no será suficiente en si para establecer positivamente que hay una maldición. Pero cuando varios de los problemas están presentes o cuando cualquiera de ellos tiende a repetirse, la probabilidad de una maldición aumenta proporcionalmente. En
el último caso, es sólo el Espíritu Santo, quien puede proveer un diagnóstico correcto.
Problemas mentales y/o emocionales.
Las frases que corresponden a Deuteronomio 28, son: locura, turbación de espíritu, enloquecimiento, confusión del corazón y confusión de la mente. (28,34) Corazón temeroso y tristeza de alma (65).
Las áreas afectadas son descritas, como: el corazón, el alma o la mente. En otras palabras son las partes interiores de la personalidad humana que han sido afectadas por las fuerzas hostiles. Tales personas no tienen control completo sobre sus propios pensamientos, emociones o reacciones, y se sienten perseguidos, controlados por algo y se desesperan.
Hay dos palabras claves: confusión y depresión. Estas, casi siempre tienen sus raíces en alguna forma de lo oculto. A menudo, hay actividad demoníaca. En la mayoría de los casos, es necesario, tratar con el involucramiento en lo oculto, antes de revocar la maldición.
Enfermedades crónicas o que se repiten (especialmente si son hereditarias).
Las frases que corresponden Deuteronomio 28, son varias: enfermedades que consumen (21), de fiebre malignas, inflamaciones (22), llagas, tumores, sarna y tiña, y no podrás curarte de estas enfermedades (27), ceguera (28), llagas malignas en las rodillas y en los muslos y en todo el cuerpo sin que puedas ser curado (35), y todo tipo de otra enfermedad (59).
Esta lista no necesariamente indica que toda forma de enfermedad es el resultado directo de una maldición. Hay ciertas palabras claves que aparecen: plaga, incurable, extraordinario, temeroso, prolongado. Estas sirven como señal de peligro. El las crean lo que podemos llamar un "ambiente de maldición". Sugieren que hay fuerzas malas trabajando.
Hay otro término no usado explícitamente en Deuteronomio pero es un término
médico, que es: maligno o malignidad. La definición primaria de maligno, es: tener o mostrar el deseo de hacer daño a otros".
Obviamente, este describe a una persona, y no, a una condición física. Otro término, es: hereditario. Describe una condición que pasa de generación en generación. Esta, es una de las marcas más comunes de una maldición.
Cuando oramos por alguien que tiene una enfermedad hereditaria, debemos siempre tomar en cuenta, la posibilidad de una maldición.
Esterilidad, una tendencia a abortar o problemas femeninos relacionados con el problema.
La frase clave aquí, de Deuteronomio 28, es: "Maldito el fruto de tu vientre". (v.18). Esta maldición puede afectar a cualquiera de los varios órganos o funciones involucrados en la reproducción. Este, puede incluir la inhabilidad de concebir, la tendencia abortar, la falta de menstruación, la menstruación irregular, los calambres menstruales exagerados, la frialdad , los quistes, los tumores u otros crecimientos conectados con el proceso de reproducción, a veces, esto, afecta a todas las mujeres de una familia.
Colapso del matrimonio y enajenamiento familiar
Un efecto de la maldición es descrito en Deuteronomio 28:41: "Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. Muchos padres han visto a sus hijos e hijas, tomados en cautiverio por una subcultura rebelde, dedicados a drogas, sexo, música satánica y toda forma de lo oculto.
Malaquías 4:5-6, habla del tiempo antes del día de Jehová: "He aquí yo os envió al profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no seas que yo venga y hiera la tierra con maldición".
Malaquías, describe: una fuerza mala que trabaja enajenando a los padres de los hijos y produciendo un colapso en la relación familiar…. Debemos tomar los pasos necesarios para revocar la maldición y soltar a los cautivos.
Malaquías pone su dedo sobre el problema social más urgente. A menos que Dios intervenga, el advierte que, esta maldición que está destruyendo la vida familiar será extendida a la tierra entera, trayendo desastre.
Insuficiencia financiera que persiste.
Las frases de Deuteronomio 28, son: "Maldita tu canasta y tu artesa de amasar" v.17 "no serás prosperado en tus caminos" v. 29, "o no tendrás éxito en lo que haces".
El resumen de esta maldición se encuentra en el v. 47-48: "Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviaré Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y el pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte."
Moisés, aquí presenta dos alternativas opuestas. Servir a Dios con alegría, con gozo de corazón en la abundancia de las cosas o servir a los enemigos en pobreza. El enemigo principal del hombre, es el diablo. La esclavitud al diablo y a los vicios es una maldición muy pasada. Tomados los dos juntos v.47-48, indican que la prosperidad es una bendición; y, la pobreza es una maldición.
2 Corintios 9:8, dice: "Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas lo suficiente, abundéis para toda buena obra".
En esta oración Pablo resume toda la abundancia de las provisiones de Dios, para los cristianos. Pablo, enfatiza aquí, la generosidad de las provisiones de Dios para su pueblo. La palabra "abundar" aparece dos veces y la palabra "todo" tres veces.
Pobreza y abundancia deben ser definidas. Pobreza, es tener menos de todo lo que se necesita, para hacer la voluntad de Dios en su vida. Abundancia, es tener todo lo que se necesita parta hacer la voluntad de Dios y dar algo para dar otros.
La abundancia de Dios no es provista para derrochar sobre indulgencias carnales, el criterio de cada creyente debe ser determinado en relación a la voluntad de Dios para su vida. Estas conclusiones acerca de la pobreza y abundancia deben ser explicadas aún más.
Primero debemos reconocer que la fe para recibir la abundancia de Dios va a ser probada. Pueden ser períodos cuando debemos contentarnos con lo mismo. (Tales períodos deben ser temporales). Una vez que nuestros motivos han sido purificados y nuestra fe ha sido probada; Dios, nos dará su abundancia en la medida que él puede confiar en nosotros para uso de su gloria.