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El Dilema de la Langosta

 

Esta es una enseñanza global, amplia, compartida con cientos de hermanos de todo el planeta. No me pertenece en exclusividad, no tiene copy right, pertenece al Espíritu Santo y, cada uno de nosotros al recordarla, reiterarla y enseñarla, lo que hace es aportar un arma más al creyente en batalla.

(Lucas 11: 24) = Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: volveré a mi casa de donde salí.

(25) Y cuando llega, la halla barrida y adornada.

(26) Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.

(27) Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.

(28) Y él dijo: antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Yo creo que cada uno de los que hoy me están escuchando pueden examinar cómo, a través de todos estos últimos años, Dios ha hecho cambios en sus vidas. Sería para mí una novedad, y no buena, precisamente, que en este grupo virtual exista alguien que no tenga un testimonio personal digno de compartir con nosotros, respecto a algo que Dios haya hecho en su vida.

Cuando nosotros venimos al Señor, la primera carga que tenemos, habitualmente, es por nuestras familias. Nuestros padres, nuestros hijos, nuestros hermanos son los seres que más ocupan nuestras oraciones, y nuestro deseo es que todos ellos puedan conocer también al Señor.

Por otro lado, cuando llegamos al Señor, cada uno de nosotros tiene una historia propia y personal para contar. Escuchar a alguien hablando de su vida puede ser una experiencia extraordinaria, porque permite tomar conciencia de todo lo que esa persona ha tenido que vivir.

Cosas buenas, cosas malas, sufrimientos, alegrías. Cada uno de nosotros es un mundo de recuerdos, de experiencias. Y cuando venimos a Dios, Dios hace cambios. Y se generan  algunas cosas muy particulares. La primera, la gratitud por todas esas cosas que Dios ha hecho.

Pero también alguna clase de frustración, por ver que algunas cosas parecerían no cambiar jamás en las vidas. Todos quisieran ver en algunas áreas de sus vidas, cambios igualmente veloces que los que se produjeron cuando se convirtieron, donde parecía que el Señor se movía de manera vertiginosa.

Pero resulta ser que al pasar los años, algunas cosas propias que no terminan de gustarnos, se quedan allí y nadie parecería poder moverlas. Allí es donde mucha gente se desanima. La dama que está orando por una persona que jamás llega, nada cambia.

Allí es donde mucha gente empieza a buscar opciones. De hecho, algunos líderes parecería que están ubicados en distintos sitios para presentar esas opciones. Prueba esto, haz aquello, anda por ese lado, etc. Pero muchas veces se pueden probar muchas cosas, pero luego no pasan.

Y allí es donde comienzan a filtrarse las personas. Están los que venían muy entusiasmados, pero al no ver resultados terminan retrocediendo, y otros que no importa que haya o no resultados; ellos siguen, siguen y siguen. Estos son los que al pasar los años, quedan.

Ahora bien; en este pasaje de Lucas 11 que termino de leerles, hay elementos y fundamentos que han sido utilizados para enseñar muchas cosas. Por eso es que, en este caso, yo quiero poner tu atención en un par de detalles que, al final de este trabajo, trataré de completarte con otras opciones.

Jesús está hablando y es Él quien está enseñando. Y en este capítulo Él habla acerca de la oración y de algunas leyes espirituales. Tú ya sabes, porque lo hemos explicado en más de una ocasión aquí, que hay leyes espirituales que rigen todas las cosas.

Y yo soy uno de los que cree que los hijos de Dios estamos llamados a entender las leyes espirituales. ¿Por qué? Porque al entenderlas, podemos provocar que las cosas sucedan. Es entendible que haya frustración cuando vemos que las cosas no cambian.

Sin embargo, tengo una duda: ¿Será que no cambian porque hay leyes que no permiten que esas cosas cambien? ¿Será que ignoramos la manera correcta con la que deberían provocarse los cambios? Recuerda que el enemigo trabaja, normalmente, en áreas de ignorancia.

Y cuando hablo de esto, no estoy queriendo decir que una persona sea ignorante en el sentido absoluto y hasta peyorativo de la palabra. El concepto básico de ignorancia es precisamente este: ignorar algo. Allí es donde el enemigo aprovecha que no sabemos algunas cosas, para poder ganar una ventaja.

Para él no es un atenuante decir: “Mira, esta persona no sabe de estas cosas, ¿Para qué la vamos a molestar?” De hecho, aprovecha la ignorancia de la gente para molestarla y sacar ventaja. En todo este pasaje, Jesús habla de todos estos principios, de varias leyes.

Una de las leyes es la que está en la primera parte, donde dice, por ejemplo, que pidamos y vamos a recibir. Y el concepto básico, es: insiste. Insiste, pide, busca y llama, y se te va a dar, vas a recibir, vas a encontrar. O sea que la oración, aquí, está explicada bajo una ley. La ley de la persistencia.

Dice que aun por tu insistencia Dios te va a responder. Más adelante, habla de otra ley. Habla acerca de la unidad, de la ley de la unidad. Él muestra como una casa dividida, nunca va a poder prevalecer. Muestra la importancia de estar de acuerdo.

Si queremos sacar un auto encajado en el barro, vamos a tener que ponernos de acuerdo, primero, para ver para dónde vamos a empujar, para qué lado lo vamos a sacar. No ayudaría para nada que todos empujemos para diferentes lugares.

Y ese es un tema frecuente. En la familia, por ejemplo, cuando unos son creyentes y otros no, la casa está dividida y experimenta muchas luchas, porque ninguna casa dividida puede prevalecer. Más adelante, y es el pasaje que he leído, Lucas 11:24, Jesús empieza a hablar acerca de la manera en que los espíritus actúan con respeto a nuestros árboles genealógicos.

¿Árboles genealógicos? ¿De qué está hablando este hombre? Fíjate. En el verso 24 dice: Regresaré a mi casa de donde salí. Es altamente interesante la forma en que un espíritu inmundo se refiere a una persona.

Aquí, literalmente, se está describiendo cómo un demonio sale de una persona, es expulsado por alguna razón, y luego el espíritu se pregunta por qué va a estar así, y decide volver a la casa de donde salió, a la que él llama “mi casa”.

(Lucas 11: 24) = Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: volveré a mi casa de donde salí.

(25) Y cuando llega, la halla barrida y adornada. (Obviamente que algo bueno pasó en esta persona. Probablemente se convirtió y el espíritu inmundo tuvo que salir a consecuencia de eso, la persona empezó a limpiar su vida, a arreglarla)

(26) Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.

Uno podría preguntar aquí cómo es posible que una persona que estaba en el proceso de limpiar su casa, (de hecho la limpió), termina en una situación tan lamentable. Peor que al principio, porque siete espíritus peores han entrado.

¿Qué pasó aquí? ¿Dónde estuvo la falta? ¿De qué está hablando? ¿Por qué Jesús me está enseñando esto justo después de la casa dividida que habla de otro tipo de casa? Y también a continuación de habernos explicado acerca de las leyes de la oración.

Hay un hilo conductor en todo esto, muy interesante, que sería muy bueno que lo podamos entender. Vamos a imaginarnos un árbol. Creo que todos conocemos un árbol. Un árbol tiene partes visibles y tiene partes invisibles.

Una parte invisible, por ejemplo, la constituyen sus raíces. Normalmente, en su gran mayoría, no se ven. Pero las raíces son vitales, porque de las raíces depende la salud y el crecimiento del árbol. LA parte más visible del árbol, muchas veces, puede ser el tronco.

Pero en otros pueden ser las ramas, donde está todo el follaje. Hay árboles que son muy extravagantes y tienen  ramas muy juntas, muy tupidas, muy amplias. Mientras que hay otros que tienen un gran tronco y ramas pequeñas que se extienden hacia arriba, como los álamos.

Por otra parte, los árboles tienen la parte más festiva, los frutos. Es la parte normalmente más colorida. A esa imagen de árbol que tenemos todos nosotros, vamos a ponerle nuestra familia. Todos venimos de personas que vivieron antes, y somos algunos raíz, otros somos tronco, otros somos ramas y otros somos frutos.

Y este es un ciclo paulatino. En algún momento nosotros somos fruto, como los hijos. Pero luego somos ramas, luego somos troncos. Y cuando ya somos abuelos, terminaremos siendo raíces, porque ya estamos sosteniendo a otros.

Nos van pasando muchas cosas. Pero también podemos ver que una familia es un árbol, porque asumimos que tiene gente que ha vivido atrás, como las raíces tienen el tronco, gente que empujo par adelante a la familia. Y, en ese contexto, en algún momento, aparecimos nosotros. Precisamente por eso es que se llama: árbol genealógico.

En este pasaje que estamos leyendo, y que se repite en Mateo 12, hay ciertas enseñanzas que no se reiteran en otros evangelios. Hay enseñanzas que sólo están en Mateo, otras que están en Marcos, otras que sólo están en Lucas y otras sólo en Juan.

Pero hay algunas enseñanzas que están en dos de los evangelios. Y otras, inclusive, en tres. ¿Y eso qué tendrá que ver? Yo, particularmente, creo que denota ciertas características de importancia. Ven conmigo a Mateo 9.

(Mateo 9: 6) = Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.

(7) Entonces él se levantó y se fue a su casa.

En el pasaje que anteriormente hemos leído de Lucas, dice “volvió a su casa”. La palabra “casa”, viene de la palabra griega oikos. En algunos casos, oikos, casa, es un lugar donde una persona habita. Como en este caso, le dice: “vete a tu casa”.

En otros lugares, vete a Mateo 12, la palabra “casa” se refiere al tabernáculo o al templo. Mateo 12:4 dice: Cómo entró en la casa de Dios, y comió de los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes.

Aquí también se utiliza la misma palabra, oikos. Eso quiere decir que esa palabra se aplica a una residencia familiar, pero también se aplica al templo, al tabernáculo. Y si ustedes van a Mateo 21, versículo 13, encontramos a Jesús hablando del templo, (¿Recuerdan cuando Él entra y desparrama las mesas de los cambistas, dice):

Y les dijo: escrito está: mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Tres aplicaciones de la palabra “casa”. La primera para lugar donde uno reside, la residencia familiar; segundo, el tabernáculo y tercero, el templo. Vamos ahora a Lucas 10. En el verso 5, dice: En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: paz sea a esta casa.

Esto te está mostrando que la misma palabra, oikos, casa, se aplica a los miembros de una familia. Tú y tu casa serán salvos. No quiere decir que mi edificio, como vivienda, como casa, será salvo. Está refiriéndose a los miembros que forman parte de la familia.

¿Estamos en claro hasta aquí? Te he explicado que “casa” puede llamársele a una vivienda, al tabernáculo, al templo y también a una familia. A los miembros que constituyen una familia. Ahora presta atención y haz funcionar un poco tu imaginación.

Ese pasaje tan interesante con el que hemos comenzado, en Lucas, y que dice: Saldré de esta casa, y volveré, ¿Podrá referirse a la familia, también? Técnicamente, ¿La palabra aplica? Sí. Puede aplicarse a una persona, puede aplicarse a una familia entera.

En el texto anterior, en ese mismo pasaje de Lucas 11, habla de la familia dividida, ¿Recuerdas? ¿Será que él puede volver a la familia, -Ya no hablo de persona- porque tiene la ventaja de la división a su favor? Probablemente.

Vienes tú y le preguntas a tu pastor: Pastor, ¿Por qué cree que le pasa tal cosa permanentemente a mi familia? ¿Por qué si yo estoy orando por mi familia, tiene que pasar esto? ¿Será de que eso que estoy tratando que salga, tiene derecho para entrar e, incluso, para volver y volver multiplicado, sólo porque hay cierto grado de división?

(Hechos 7: 10) = Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.

Recuerda que estamos tratando de ubicarnos en los distintos contextos en los que está usada la palabra oikos. Y aquí aparece esta buena palabra nuevamente. La interpretación que quiero utilizar para Lucas 11, es distinta a la que siempre hemos utilizado.

Porque por poco o por mucho, en liberación siempre usamos este pasaje para definir a un demonio que sale de alguien y luego regresa. Muy bien; voy a cambiar ahora esa antigua y clásica interpretación, casi tradicional en nuestros ambientes.

Y la quiero llevar del contexto de una persona, al contexto de una familia. Y no es descabellado, porque tú ya sabes qué casa se usa tanto para persona, como para familia, como para el templo. Pero quiero hacerlo para que veas como una entidad espiritual puede operar con familias enteras.

Tengo algunos términos importantes. Espíritu generacional. Es un término bastante desconocido en el marco de la iglesia global, tradicional, convencional, pero muy usado dentro de los ambientes relacionados con la liberación.

Espíritu generacional. Cuando hablamos de esta clase de espíritu, nos estamos refiriendo a un demonio que trabaja, de manera específica, en algunos miembros de una familia. Especialmente haciendo énfasis en la edad que ellos tienen.

O sea: pueden haber espíritus generacionales que trabajen específicamente sobre gente joven, sobre los padres, o sobre los abuelos, o sobre el matrimonio. Tienen un rango de especialidad para manifestarse en momentos determinados, en los cuales el miembro, o los miembros de una familia, han cambiado su posición.

Otra característica de este espíritu generacional es que, como dice su nombre, trabaja de generación en generación. Nosotros descendemos de algunas personas, y vamos también a producir descendencia. Quiere decir que este espíritu ha trabajado con tus abuelos, con tus padres, ahora está trabajando con tu generación, y va a trabajar con la que viene detrás de ti.

Se especializa en conocer a tu familia de tal manera, que puede afectar a más de una generación. Por favor, quiero que entiendas por qué es tan importante este tema. Eso quiere decir que él está familiarizado con tu casa.

En algunos libros, los autores llaman a los espíritus generacionales, espíritus familiares, precisamente por esto. Como que ellos conocen muy bien todos los antecedentes de tu familia. En el pasaje de Lucas 11 que he leído, dice: Volveré, y tomando siete espíritus, vuelve.

Estos siete espíritus de los que se está hablando aquí, y para muchos tal vez sea como un verdadero descubrimiento porque nunca antes les habían prestado atención, son la antítesis de los siete espíritus de Dios, de los que también se habla muy poco y nada en las iglesias, aunque ambas cosas son estrictamente bíblicas, está en Isaías capítulo 11.

¿Recuerdan ustedes los siete espíritus de Dios? Cuando una persona viene a Cristo, el Espíritu Santo, para hacer una radiografía del proceso, opera en nosotros logrando, produciendo fe. Porque sin fe es imposible acercarse a Dios. Sin fe, no hay salvación.

El Espíritu Santo es capaz de producir fe en todas las personas de este planeta. Cuando tú eres tocado por el Espíritu Santo, la fe se empieza a manifestar, y vienes a Cristo. Lo ves cómo tu salvador, le entregas tu vida y se produce lo que nosotros llamamos, el Nuevo Nacimiento.

Ahora bien; lo que viene a continuación es un proceso durante el cual, esos siete espíritus de Dios vayan tomando progresivamente tu vida, tu familia y toda tu casa. Entonces, eso que empezó siendo fe, termina siendo espíritu de consejo, de poder, de sabiduría, de inteligencia.

Al principio, cuando venimos a Cristo, ni siquiera tenemos la capacidad de explicar lo que nos ha pasado. Pero al pasar los años, tú ya puedes explicarle a una persona que no conoce a Dios, cómo ser salvo. Hasta el más anónimo y humilde se convierte en un eximio evangelista cuando cree en lo que debe creer sin dudarlo.

De cómo llegó esa persona, sin siquiera explicarse lo que era el nuevo nacimiento, hasta el día de hoy, cuando la encontramos hablándole a otra persona y tratando de acercarla a Cristo. ¿Qué pasó? Espíritu de inteligencia, espíritu de temor de Dios.

O sea: no estás igual a cómo llegaste. Ha habido un notorio crecimiento. La idea es que, al pasar los años, nuestras vidas lleguen a madurar tanto, que se puedan ver esto que la Biblia llama los siete espíritus de Dios, obrando.

Imagínate un abuelo que conoce al Señor en su juventud, dando consejos a sus nietos. Un hombre de Dios, temeroso dando consejo a sus hijos, orando por su familia. Imagínate el modelo. Abraham, Isaac, José, por su descendencia.

Qué ha pasado toda una vida en la que ha habido un proceso. De ser jóvenes alocados que estaban y no estaban, a terminar siendo personas sólidas que sostienen a mucha gente. Hay un ciclo de crecimiento en Dios.

Este espíritu que se levanta, dice: Iré, y tomando a siete peores que él.
Probablemente, son espíritus que van a buscar estorbar la obra del Espíritu Santo en la vida de esa familia. Estos siete espíritus de Dios, lo que provocan es bendición en nosotros.

Si tú tienes espíritu de sabiduría, por ejemplo, vas a saber tomar decisiones correctas. Si tú tienes espíritu de consejo, tendrás la habilidad de ayudar a ver a otras personas las cosas tan claras, que ellos también van a poder tomar decisiones correctas.

Muy bien; ahora resulta ser que, revisando la Biblia, descubrimos que existen siete clases de espíritus generacionales. En principio, debo decirte que no todo lo malo que ocurre en tu vida es demoníaco. Hay gente que reacciona mal, por ejemplo, simplemente porque se ha acostumbrado a reaccionar mal.

Cierto es también que hay otra gente que reacciona mal porque tiene un demonio operando en él. Por eso es que, la gente más avezada que nosotros en estas cosas, que ha descubierto que no todo se soluciona con liberación, que no se trata de decir que alguien tiene tal o cual demonio por eso.

Claro que tampoco es muy sabio que digamos limitarse a decir: “Y bueno, yo soy así”… Hay una mezcla de ambas cosas que es la que opera en la conducta de la gente. Y también se ha descubierto que hay siete espíritus determinados que, si el padre los tuvo, el hijo también los tendrá.

Y si ese hijo los tuvo, también lo va a tener el nieto. No todos. Y esos siete espíritus, son los siguientes, que mencionaré sin darle orden de importancia. No significa que el que mencione primero es más importante que los que le siguen. Simplemente tengo que empezar por alguno.

Y aprovecha este momento para ir pensando en esto. Cuando mencione uno de ellos, con el cual tú te ves comprometido o identificado, y digas que supones que eso te ha afectado a ti, verifica de inmediato si tus padres lo tuvieron, o si tus abuelos lo tuvieron.

Porque puede que, en este caso, este espíritu generacional sí haya operado en su oikos, en su familia, en su casa. El primero, es Ira.  Espíritu de Ira. Voy a dar algunos versículos. Todos son tomados de 1 Samuel. Sólo lee y examina tu entorno.

(1 Samuel 18: 8) = Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.

Ira. ¿Es normal que la ira sea generacional? Sí. Y de hecho, hasta psicológicamente se han hecho estudios. De que los niños aprenden a expresar su enojo tal como los padres lo hacen. Lo interesante, es esto; y es aquí donde la psicología no puede ayudarnos, así como tampoco ninguna disciplina médica ni de la conducta.

¿Qué? Que se ven ese tipo de reacciones en niños tan pequeños, que ni siquiera han tenido, todavía, la oportunidad de aprender la conducta de los padres. Por ejemplo: un bebé pequeño, de poco menos de dos años, que de pronto arroja el biberón, enojado, sólo porque quizás lo hicieron llorar más de la cuenta.

¿Me vas a decir que con menos de dos años de edad, él ya aprendió la conducta del padre? Obviamente que no, pero si él tiene esa conducta a los ocho años y reacciona con violencia, y el padre también, uno puede decir que, ciertamente, está aprendiendo a reaccionar tal como reacciona su padre.

En ese segundo ejemplo, la psicología tiene mucho que decir. Las reacciones son aprendidas. Pero en el primer ejemplo, la psicología se calla la boca, porque un niño tan pequeño no ha tenido oportunidad de procesar esa conducta, para poder hacerla suya.

Entonces, allí es donde decimos que eso es espiritual. El segundo espíritu generacional, es el Temor. Espíritu de Temor. Hay gente que nunca se animó a hacer cosas nuevas, o a invertir, o a hacer cosas arriesgadas, ¿Por qué? Porque había temor de por medio.

Y la gente, estoy hablando del abuelo, estoy hablando del antepasado, terminó lleno de grandes ideas, pero sin nada. Por el temor. Por ahí pierdo, por ahí me roban, por ahí me engañan, por ahí me va mal, y por aquello, por esto y por lo otro. Temor.

(1 Samuel 18: 12) = Más Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl.

¿Es un espíritu heredado? Sí. Tercero, Celos. Espíritu de Celos. Los celos son heredados y entran dentro de la categoría de espíritu generacional. Hay un texto en este mismo libro de Samuel que tiene estrictamente que ver con esto.

(1 Samuel 18: 9) = Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.

Cuarto. Manipulación. Espíritu de Hechicería. El texto que tiene que ver con esto puedes leerlo luego o haciendo un alto a esto que estás oyendo o leyendo, se encuentra en 1 Samuel, capítulo 18 y versículos 12 al 30. No lo reproduzco porque es demasiado extenso.

Manipulación. Y a esto lo analizamos y lo estudiamos siempre que hablamos respecto a Jezabel. Y en esos trabajos hemos dicho cómo una madre manipuladora va a formar una hija manipuladora. Lo mismo para un padre con su hijo varón.

Quinto. Muerte. Espíritu de Muerte. Y que conste, por favor, no estoy hablando de la muerte como cesación de la vida. Al texto que tiene que ver con esto, y que hallamos en el mismo libro de Samuel, sí lo vamos a reproducir seguidamente.

(1 Samuel 18: 11) = Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: enclavaré a David en la pared. Pero David lo evadió dos veces.

Sexto. Brujería. Espíritu de Brujería. El texto que sustenta este espíritu lo encontramos en 1 Samuel 28: 3-25, y tiene que ver con un episodio donde Saúl consulta a una médium, que era una mujer que supuestamente hablaba con los muertos. Una espiritista, una bruja.

Y por último, el séptimo: suicidio. Espíritu de Suicidio. 1 Samuel 31:4: Entonces dijo Saúl a su escudero: saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Más su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella.

Ahora bien; te voy a dar un ejemplo. Relatan aquellos hermanos que militan en áreas relacionadas con la liberación, que cuando confrontan con alguien con espíritu de brujería, lo primero que hacen es buscar si alguien de su familia ha practicado la brujería. ¿Por qué? Porque ese es un espíritu que se transmite de generación en generación.

Eso quiere decir que, cuando hablamos de una persona y empezamos a hacerle un análisis espiritual, encontramos que hay algunas cosas que esta persona las aprendió. Por ejemplo, un amigo lo metió en la droga. Ese es un pecado adquirido, ese es un demonio que entró por invitación personal.

Tú le abriste la puerta. Pero hay otro tipo de espíritus. Espíritus que han trabajado en su familia por generaciones, y que lo conocen muy bien. Si tú hablas con una persona que ha tenido un suicidio en su familia, te puedo asegurar que en esa familia, si investigamos, nos vamos a encontrar con que hay más de un suicidio.

A eso es lo que normalmente llamamos como espíritus generacionales. Hay gente que ha estudiado y enseñado mucho y profundo sobre ello. A mí no me ha tocado hacerlo en lo personal, pero comparto información de otros ministerios porque es una forma de ministrarnos unos a otros. No hay copy right en esto, especialmente si no comercializas con ello.

Ahora bien; si en tu árbol genealógico te enteras que has tenido un bisabuelo que se suicidó, y en momentos de depresión tú sientes que quisieras morirte, creo que puedes arte cuenta fácilmente por donde va la cosa.

¿Por qué? Porque estos siete espíritus, operan en la manera de pensar de toda la familia. ¿Y qué operan los espíritus generacionales en las casas? Operan tres cosas. La primera cosa que ellos producen, son Patrones Generacionales.

Y te voy a dar un ejemplo: un hombre, ya mayor, abuelo, que se llega a morir enojado con uno de sus hijos. Y toda su familia sufría y se angustiaba, porque veía que el hombre ya se estaba muriendo y seguía tozudamente enojado con uno de sus hijos.

Pasan los años, y uno de sus descendientes, tiene la misma historia con uno de sus hijos. Ese es un patrón generacional. Y es interesante, porque el que hoy día ya es padre, y que era hijo cuando aquel viejito andaba enojado, y que solía criticarlo duramente por eso, hoy día anda exactamente igual y comportándose puntualmente de la misma manera.

La gran pregunta que surge, al ver esto, es: ¿Por qué si se trata en muchas ocasiones de gente inteligente, no vacilan en repetir conductas que, cuando las vieron en otros, los hicieron sufrir? Porque son patrones, y como tales, están por encima de lo que la mente consciente quiere o puede hacer.

De pronto vemos una señora mayor que se queda dentro de su casa, con puertas y ventanas cerradas, casi en la oscuridad, a veces sin levantarse de su cama. Eso se llama depresión, pero la realidad nos muestra operando a un espíritu de muerte.

Y lo más triste es que los que eran en ese momento sus hijos, algunos muy jóvenes, sufrían tremendamente al ver a la madre encerrada en su habitación, sin querer comer, sin querer hacer nada y viviendo de ese modo.

Pero luego pasan los años, la señora un día se muere, y sus hijas hoy ya son mujeres adultas. Y de pronto alguna de ellas, de repente, tiene una crisis con el esposo, o con uno de los hijos, y su primera reacción es tomar pastillas, encerrarse en su habitación, a oscuras, etc.

Nadie va a darse cuenta que es el mismo espíritu de muerte que operó en la mamá, que hoy ha tomado control de una de sus hijas. Dicen los que saben de verdad sobre estas cosas, que detrás de todo fármaco-dependiente, hay una persona que tuvo antecesores que tuvieron problemas con un espíritu de muerte.

¿Qué es la fármaco-dependencia? Es un espíritu de muerte gradual. Porque esa persona no sabe que al consumir esto, se está matando. Es lo mismo que cuando compras un paquete de cigarrillos. Tiene una inscripción obligatoria que te advierte que el tabaco produce cáncer, y tú lo estás mirando, pero sacas uno por uno a esos cigarros y te los fumas a todos.

Hay que entender de una vez por todas que ese, para nada es un acto involuntario o inconsciente. ¿Pero y por qué fuma, entonces? Porque es un patrón generacional. Un patrón generacional establece una manera de actuar.

La segunda cosa que provocan los espíritus generacionales, son Maldiciones Generacionales. A esto aquí sólo lo voy a mencionar, porque podríamos estar hablando horas, solamente de todo lo referido a las maldiciones generacionales.

En la historia hay rastros y evidencias de cosas así que son impresionantes. Permíteme simplemente por aplicación práctica de lo que estamos revisando, explicarles un poco cómo esto se da a nivel familiar.

Imagínense por un momento a uno de esos señores, un viejito, las raíces, que en cierta situación y por cosas que pasaron, no está de acuerdo con el matrimonio de uno de sus hijos y lanza una maldición. “¡Te va a ir mal. Me estás haciendo llorar para casarte, te va a ir mal!”

O sea: maldición no es decir: te maldigo. Es, simplemente, mal-decir, esto es: decir algo mal de algo o alguien. Ahora bien; técnicamente, ¿Qué es una maldición? Es una atadura. Es una atadura que funciona en base a dos factores: una, mis palabras. Y dos, un espíritu inmundo que usa mis palabras para atar a otra persona.

El espíritu inmundo, dice: “¡Si su padre, que lo ama, lo dijo, es porque así es!” Y ese espíritu inmundo se encarga de que esa palabra se cumpla. ¿Y cómo se rompe una maldición? Con una bendición. Mira; yo dije esto, pero ahora yo digo esto. Y echo fuera al espíritu inmundo que estaba detrás de eso.

Los espíritus generacionales, en suma, se encargan de hacer que se cumplan esas maldiciones de generación en generación. Ya está visto y estudiado que las tinieblas, a veces, tienen derecho de despojar a una persona por causa de lo que hicieron sus antepasados.

Muchas de esas cosas operan y funcionan por palabras. La masonería, sin ir más lejos, funciona por palabras. Juramentos, cosas que se dicen, oraciones que se repiten. Y a través de esas palabras, una persona maldice su familia.

Obviamente, cuando el masón está entrando a ser parte de la logia, nadie va a venir a decirle que ahora tendrá que maldecir a su familia. Le entregan unos juramentos bien especiales, donde no se nota la maldición. Sin embargo, los que conocen esos juramentos, saben que hablan de las finanzas, de la salud, y hasta de la salud emocional de la gente.

Entonces ¿Qué ocurre? Que una persona que deja la masonería y se convierte, automáticamente esas palabras tienen derecho para despojarle de todo. O, tal vez, nunca se convirtió. Pero los hijos nacieron bajo esa estructura de maldición.

La tercera cosa que operan los espíritus generacionales, son las Enfermedades Generacionales. O sea: muchos se van a morir, de las mismas causas de las que se murieron sus abuelos. ¿Esto puede tener una explicación lógica, biológica y médica? Sí, puede ser.

Volvamos un momento a los patrones generacionales. Cuando hablo de patrones, estoy hablando en principio, de conductas aprendidas. Y cuando alguien vive en base a esas conductas toda su vida, en el final de sus tiempos, se encuentra con que sus hijos la han aprendido.

Y cuando ellos se casan y conforman sus propias familias, un día tienen una crisis con sus parejas, y de hecho van a responder a esa crisis de la misma manera que respondía su madre o su padre. Ahí tienen ustedes una combinación entre un patrón generacional aprendido, y otro que es heredado.

¿Notas la diferencia? Puede que esté operando este espíritu en esta familia, pero la manera en que se manifiesta este espíritu, las palabras que se utilizan, las cosas que se hacen, son aprendidas. Pero la tendencia a caer en esto, eso es espiritual.

Estos son modelos o hábitos negativos que pasan de generación en generación. Y la familia se familiariza tanto con esto, que nosotros mismos solemos decir, a veces, por ejemplo: ¡Oh, ese niño está hablando igual que su padre!

Y entonces comienzan a decir que le va a pasar lo mismo que a su padre o a su madre, la familia ya lo tiene claro. Muchas veces, esos patrones se anclan o se posicionan usando algunas personas. Suele pasar que, cuando muere un padre o una madre de una familia con varios hijos, hay uno de ellos que recibe la carga espiritual de los que murieron.

Y ese es el encargado o encargada de hacer de lo que pasó, algo vigente, algo actual. Es el encargado de anclar a la familia en el patrón anterior, ese del cual todos están queriendo salir. Y ten en cuenta que, cuando hablo de un espíritu generacional, estoy hablando de un demonio.

Pero para que un demonio pueda obrar, necesita de una persona. Porque tú puedes estar en una reunión con cien personas más, y de pronto entra a ese lugar un espíritu de pobreza. Y ni tú ni los demás se dan cuenta de ello, así que no pasa nada. Pero si en ese momento entra un mendigo a la sala, allí sí te das cuenta, porque estás viendo al espíritu de pobreza obrar en una persona.

¿Quiénes detectan a un espíritu sin la persona? Los profetas, sólo ellos. Entran allí antes que nadie y dicen: ¡Hay un espíritu de pobreza, aquí! Pero claro, cuando rato después entra ese mendigo, entonces ya nadie necesita al profeta. Todos saben que ese espíritu está allí; ese hombre lo posee.

Un espíritu generacional necesita un representante humano en cada generación. El abuelo era bueno, pero era boca sucia, obscena y lujuriosa. Pero ahora se murió, así que viva el abuelito y se acabó el problema. No, no se acabó el problema. Sólo se murió la persona que albergaba el espíritu, pero el espíritu quedó suelto, buscando en la misma familia a ver dónde puede morar.

El que lo reciba será el que siga anclando a esa familia al patrón generacional anterior. Y, normalmente, será el único que no podrá convertirse. Por eso quiero que entiendas que no es solamente algo espiritual. Lo espiritual jamás interesaría demasiado si no se materializara, si no se corporizara en alguien.

Y pelear contra ese espíritu generacional, y hablo de un grupo de hermanos, por ejemplo, los cuales todos menos uno se han convertido, y el que no lo está es el portador de ese espíritu maligno, si los otros se ponen de acuerdo para orar, rechazar y cortar con ese demonio, lo que puede suceder es que el quinto hermano se muera.

¿Usted me dice que una persona en estas condiciones, puede llegar a morirse? Sí. Porque el demonio está tan fuertemente metido en él, que sacarlo de allí es literalmente matar al portador. ¿Puede morir? Sí, puede morir. No lo digo yo, lo dice gente que tiene vasta experiencia en esto. Y yo lo tomo porque me merecen credibilidad.

Y puede morir porque es la única manera en que esta maldición concluya. Pero atención con esto: estoy diciendo que “puede” morirse, no estoy diciendo que va a morirse. A eso, nadie puede asegurarlo, no al menos desde los pies humanos parados en la tierra.

Hay personas que tienen esta clase de problemas con su familia y suele decir: “¡Ah, no! ¡Yo me voy de aquí que ellos se arreglen! ¿Sabes algo? El patrón generacional te va a seguir donde quiera que vayas. No es un asunto de distancia geográfica, es un asunto espiritual.

Porque mientras no se lo batalle seriamente, ese espíritu no está alrededor tuyo, está en ti. Es un patrón generacional. ¿Y cómo se vence algo así? Muy bien, de eso es que vamos a hablar de aquí en más. Lo primero, te digo, es tratar de entender cómo funciona, cómo opera, cómo se da en la familia.

Lo que estoy diciendo, para que quede bien claro, es que este espíritu generacional se conecta con algún miembro específico, determinado, puntual de una familia, y opera usándolo a él mucho mejor que con cualquiera de los demás miembros de esa familia.

A ver: opera en todos, pero se conecta especialmente con uno. ¿Y qué es lo que este espíritu provoca? Volvamos al tema de las maldiciones generacionales. Las maldiciones generacionales se llaman así, porque son maldiciones que se revalidan generación tras generación.

¿Cómo funciona este espíritu? Este espíritu provoca que los pecados de los padres que se confesaron, se vuelvan a confesar en esta generación. Porque el abuelito aquel que se murió sin perdonar a un hijo suyo, ya fue, pero resulta que hoy, a muchos años de ese episodio, alguien lo vuelve a revalidar. Alguien de la misma familia. Y casi de manera calcada, fotocopiada al laser.

La maldición es un pecado. Nunca Dios va a estar de acuerdo que de mi boca salga maldición para nadie. Dice que nosotros siempre debemos elegir decir bien. ¡Le va a ir mal! – No digas eso: le va a ir bien, que Dios lo bendiga. ¡Pero es que hizo mucho daño! – Dios lo juzgue. Que tu boca sólo se abra para bendición.

Una maldición, por ejemplo, es decir: ¡Nunca nos va a ir bien! O ¡Nunca vamos a salir de esto! ¡Nunca vamos a poder cambiar esta situación! La maldición es un pecado porque niega la acción de la fe y el poder de Dios. ¡Es que esto ya pasó con mis padres! Sí, pero tus padres no conocían a Dios.

Pero tú si conoces a Dios, y puedes hacer que esa maldición, con el tiempo, se vuelva bendición. Si sabes eso, y lo sabes, ¿Por qué te unes con las palabras de tus padres? Estas maldiciones pueden pasar hasta la cuarta generación. El efecto máximo es hasta la cuarta generación. Vamos a Isaías 11. Vamos a ver las cuatro generaciones en el versículo 1.

(Isaías 11: 1) = Saldrá una vara (También se lee Retoño, una generación) del tronco (Dos) de Isaí, y un vástago (Tres) retoñará de sus raíces. (Cuatro. Romanos capítulo 11, quiero explicar esto un poco más.)

(Romanos 11: 16) = Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

Para poder verlo con mayor claridad, vayamos al opuesto de esto. Si la primera porción, llamada primicias, estuviera contaminada, también la masa. Y si la raíz es inmunda, también lo son las ramas. ¿Está claro, verdad?

Hay un pasaje muy interesante, vete a Joel 2. El Libro de Joel, capítulo 2. Esta palabra se la ha utilizado para hablar de lo que el Espíritu Santo iba a hacer. Y a mi entender, esa palabra se está aplicando muy bien. Pero este pasaje habla de más cosas que, simplemente, lo que pasó en Pentecostés.

Es mucho más grande y profundo, como ahora van a ver. Joel capítulo 2. Joel es un profeta menor, que escribe después que el templo se destruyó. Es un hombre muy valiente. Él se levanta para declarar una palabra de arrepentimiento y juicio a la nación.

(Joel 2: 25) = Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.

Cuando el diablo quiere destruir una familia, va a utilizar cuatro procesos. O cuatro tipos de ataques. Revisemos. Se habla de la Oruga, el Saltón, el Revoltón y la Langosta. No son cuatro insectos diferentes. Es el proceso consecutivo de uno solo, en sus cuatro fases de crecimiento.

Es como cuando tú defines una mariposa. Una mariposa es la etapa final de una oruga. El mosquito, antes de volar y fastidiarte picándote, era una oruga que vivía en el agua. No es otro, es el mismo. Y en este caso particular, es un solo insecto. Es el proceso que da como resultado, una langosta.

Ahora veamos. ¿Cuál es el primero? La Oruga. La palabra oruga, en el hebreo, es gazam. Esta es la fase en que el gusano ha salido del huevo, y no tiene alas. El gazam se especializa en comerse la raíz. No tiene alas, se arrastra.

Habrás podido observar que algunos árboles o arbustos, tienen las raíces bien escondidas, pero que también algunas de ellas salen por encima del terreno. Gazam se come las raíces. Tenlo en cuenta, destruye la raíz.

¿Cuál era el siguiente? El Saltón. La palabra, es arbeh. Es la segunda etapa de la formación de este insecto. Sigue siendo pequeño. Tiene como una piel. Es un insecto sin patas y sin alas, que se especializa en destruir el tronco. Ya puede trepar por la corteza del árbol.

¿Cuál es el tercero? El Revoltón. La palabra, en hebreo, es yekeq. Revoltón. El Revoltón es la langosta joven, temprana en el desarrollo. Tiene alas muy pequeñas, por lo que a pesar de tenerlas, no puede volar. Lo complementa usando unas patas pequeñas pero sumamente ágiles, que le permiten destruir las ramas.

Por último, ¿Cuál es la que aparece al final? La Langosta. En hebreo, Langosta es hasil. ¿Qué se come la langosta? Los frutos. Destruye todo el follaje. Allí el insecto está completamente maduro. Tiene patas, alas largas y una mandíbula capaz de triturar lo que se le cruce.

Si ustedes se dan cuenta, estas cuatro fases del desarrollo de este insecto, tienen un rasgo muy interesante. Cada uno de ellos se caracteriza por destruir una parte del árbol familiar. Se especializan en eso. Hasta que queda totalmente devastado. Se destruyó la raíz, el tronco, las ramas y, por último, el fruto. Ahora volvemos a Joel, pero en su primer capítulo.

(Joel 1: 2) = Oíd esto, ancianos (Raíz), y escuchad todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres? (Tronco)

(3) De esto contaréis a vuestros hijos, (Ramas) y vuestros hijos a sus hijos, (Frutos) y sus hijos a la otra generación.

Joel está denunciando el ataque contra las generaciones de la casa de Israel. Raíz, tronco, ramas y frutos. La raíz está conformada por la primera generación, son los abuelos. El tronco es la segunda generación, son los padres. Las ramas, son los hijos. Y finalmente, los nietos, los frutos.

Hay algo interesante en todo este proceso. La raíz determina lo que será la herencia. Porque de acuerdo al tipo de raíz, es el árbol. Si el árbol va a crecer mucho, las raíces son muy largas. Se conocen raíces que pueden tener cientos de metros, hasta llegar a las fuentes de agua.

Es imposible que un árbol grande tenga raíces pequeñas. Mostrémoslo así: los abuelos tienen un rol muy importante. Ese rol es dejar herencia. Y no estoy hablando de lo material. Un abuelo habla a los hijos, que ya son adultos, y habla a los nietos, que son pequeños.

Imaginemos una familia tipo. Están los abuelos, están los padres, que son los hijos de los abuelos, que deben andar por los setenta años, más o menos, y que deben estar entre los cuarenta y los cincuenta. Están los hijos jóvenes, que deben andar por los veinte, veinticinco, quince, y están los niños más pequeños.

A los niños más pequeños, nadie les presta demasiada atención. Vienen a ser los juguetes de toda la familia. Respecto a  los jóvenes, nunca nadie sabe muy bien por dónde andan. Entonces, ¿Quién puede influir sobre toda la familia, fácilmente? El abuelo.

El abuelo va a ser escuchado por los padres, por los jóvenes y por los niños. Y hay más, todavía. Es muy difícil que algunos de ustedes guarden en sus mentes alguna clase de recuerdos para con sus bisabuelos. Pero sí de sus abuelos, seguro.

Analizando muchas cosas, te vas a dar cuenta que puedes agarrar cosas buenas o malas de tus abuelos. En mi caso personal, en medio de una familia muy activa y dinámica, yo supe asumir algunas posturas de paciencia y serenidad que expresaba mi abuelo materno.

Lo que sucede es que con la experiencia que le dan los años y la vida que hayan vivido, tienen la posibilidad de modelar en los nietos, rasgos que les permitan, mañana, a  estos niños de hoy, ser personas de éxito. Hemos visto en muchas ocasiones a gente que ha podido sobrevivir habiendo tenido malos padres. Pero qué terrible es para alguien haber tenido malos abuelos.

Porque la idea del abuelo, es que es el agradable, es el cariñoso, es la dulce. Todavía el padre es el que disciplina, pero el abuelo es el que ayuda a transgredir algunas de esas disciplinas. Por norma es el abuelo el que debería dejar mejores imágenes en la mente. La abuela.

Y aquí hay un elemento muy importante. El abuelo tiene que ser alguien que sirva de refugio, de protección de paz. Si tienes un abuelo al cual le tienes miedo, algo no está funcionando correctamente, y eso va a afectar el árbol en su totalidad.

Los padres suelen ser rígidos, suelen ser severos y hasta suelen ser malhumorados e injustos. No hay problemas, con el tiempo muchos suelen cambiar. Pero tener un abuelo controlador, rígido, implacable y malo, es algo que a un niño, en este caso el nieto, le va a repercutir por años.

El abuelo judío, sin ir más lejos, era el encargado de transmitirle al resto de la familia, tres cosas. Uno, era el que les enseñaba el hebreo. ¿Por qué? Porque de esta manera, los conectaba con su herencia. Era el que les descubría que eran parte de una gran familia.

También eran los encargados de transmitir su legado espiritual. ¡Qué lindo es cuando un abuelo conoce a Dios y puede orar por y con sus nietos! Esa es una oración tremendamente poderosa. ¿Por qué? Porque tiene una vida entera de respaldo.

Asimismo, también el abuelo era el encargado de la bendición sacerdotal. Era el encargado de lanzar la bendición para más allá. ¿El diablo nos ha robado los abuelos? Probablemente. No todos los niños cristianos tienen abuelos inspiradores, hoy.

Y a ti que hoy eres joven, déjame decirte que, en algún momento, Dios te va a dar el privilegio de ser abuelo. Y si no llegas a tener hijos, a lo mejor llegas a ser tío abuelo. De una u otra manera, Dios nos va a dar a todos el privilegio de poder hablarles a los más pequeños.

El tronco, estoy hablando de los padres, de los adultos mayores, es la parte más vistosa del árbol, normalmente. Es el que trabaja, es el que sostiene todo el árbol. El tronco es el que hace el trabajo más duro. De allí salen todas las ramas.

La universidad, rama uno; el colegio, rama dos; los médicos, rama tres; la ropa, rama cuatro. Es así, es el tronco. Al abuelo ya casi no se lo ve, pero es el que transmite todo lo que está atrás. Y queremos que filtre lo bueno y lo malo.

Las ramas, los hijos. Largos sueños grandes, planes, ideas. Y llegarán los nietos que son los frutos. Y Dios dice: Este es mi ejército que mandé contra vosotros. Entonces nos preguntamos cómo es que Dios puede mandar un ejército contra nosotros. ¿De qué me está hablando?

(Éxodo 20: 5) = No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, (6) y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Pregunta. ¿Por qué alguien que está en Cristo, sin interesar la edad que tenga, puede tener problemas como el carácter, vicios, problemas sexuales, depresión? ¿Por qué puede darse esto? Hay algunas teorías.

Teoría biológica o genética. Esto es: la influencia de los padres y de los abuelos. Eso quiere decir que van a pasar cosas a los hijos, tanto buenas, como malas. Si lo que estás heredando es bueno, va a ser bueno, pero si lo que estás heredando es malo, será malo.

Veamos: ¿Ustedes creen que lo espiritual puede, en algún momento, presentarse materialmente? ¿Será posible que una iniquidad pueda presentarse, por ejemplo, como un Gen? Ni digo sí, ni digo no; sólo digo que es interesante.

Esto nos deja en evidencia que hay una teoría de corte genético, que es la que nos asegura que en nuestros genes ya existen inapelablemente ciertas predisposiciones compulsivas a ciertas cosas puntuales y específicas. Sin embargo, no es la única teoría. Hay otra que se relaciona con las conductas aprendidas.

¿Es posible que si una persona ha crecido con padres separados, en un hogar violento, en un hogar donde se utilizaba un lenguaje vulgar, pueda desarrollar comportamientos similares a los que pudo ver desde niño y vivió en carne propia? Sí, es posible.

El ambiente social en el que un niño se forma, puede afectar su futura conducta. Imagínate lo que puede llegar a suceder, dentro de algunos años, con los niños criados y formados en hogares conformados por matrimonios de personas del mismo género.

Esta es una problemática que seguramente se podrá observar en los próximos veinte años. Hoy no existen problemas y cualquier cosa que se diga suena a discriminatoria y homofóbica, pero cuando se levante la próxima generación, resultará muy interesante examinar sus comportamientos básicos.

Hay otra teoría incorporada a esta que se relaciona con los aspectos psicológicos humanos. Ejemplo: esa persona que tiene problemas con las drogas o con el sexo, ¿Puede estar expresando con sus patologías una cierta inseguridad personal? ¿Puede ser a consecuencia de que se siente muy poco valioso o no tiene autoestima desarrollada? Sí, es posible.

Ahora bien; sin importar qué teoría es la correcta, la realidad nos muestra que nosotros no podemos usarlas como excusa para un comportamiento inadecuado. ¿Por qué? Porque cualquiera de las teorías pueden ser ciertas, o quizás todas, pero la respuesta que Dios nos da a nuestra condición, al árbol, es que nazcamos de nuevo.

Así como podemos creer que algo negativo en la iniquidad puede materializarse en forma de un Gen, también podemos y debemos creer que una bendición puede cambiar genes defectuosos. De hecho, ya ha habido algunas pruebas pioneras que muestran cómo, el cuadro genético de un convertido de años, presenta ciertos cambios para con el cuadro genético que tenía anteriormente.

Eso puede justificar que un descendiente de una familia donde había problemas cardíacos o de diabetes, generalmente presentes en la genética, no se presenten en él. Y eso por una simple razón: todo eso de la genética pasa a ser poco relevante considerando que la persona nació de nuevo.

Eso quiere decir que si hay presente en tu sistema ciertos genes que están ligados a la iniquidad, eso se resuelve fácilmente, naces de nuevo. ¿Y eso es todo? Sí, eso es todo. Lo complicado de todo esto, en cambio, es la otra teoría, la segunda en este caso.

No la genética, sino la social. ¿Por qué? Porque el nuevo nacimiento, no te cambia tu manera de pensar. El área social nos predispone de la manera en que reaccionamos. ¿Ustedes creen que de un padre golpeador, violento, abusivo, puede salir un excelente padre cariñoso, amoroso y protector?

¿Puede salir? Si Dios interviene, yo creo que sí. Pero si no hay una intervención de Dios, no vemos que haya una posibilidad de que se produzca algo bueno partiendo desde algo malo. ¿Por qué? Porque la ciencia, la biología, la sociología, todo te demuestra sencillamente este axioma.

Setenta y cinco por ciento de los que están en una cárcel han tenido a un papá o a una mamá en la cárcel. Setenta y cinco por ciento. Y esta cifra estadística varía muy poco en las distintas partes del mundo y sus también diferentes culturas.

¿Qué te muestra eso? Que hay algo que se llama conducta aprendida en todo lo social. Porque hay un principio básico que nos dice que toda semilla se reproduce según su género. Si tu padre fue un mal padre, tú vas a terminar siendo un mal padre, también, a no ser que Dios intervenga.

¿Es Dios el único que puede cambiar eso? Yo creo que no. Yo creo que hay gente que puede cambiar su propia vida. He conocido a gente que ha crecido en hogares muy malos, que jamás se han convertido, y que sin embargo hoy son muy buenas personas.

Y esto no es anti-evangelio, es una realidad que todos hemos observado alguna vez, nos guste o no reconocerlo. Porque una cosa es ser salvo, otra es ser un hombre de Reino y otra es ser una buena persona. A veces, las tres cosas pueden caminar juntas, pero a veces no.

No se puede esperar que Dios sea quien lo resuelva todo. Lo que comienza a resolver las cosas es un cambio en nuestra manera de pensar. Todos conocemos a gente que no conoce a Dios y son buenas personas. Hay padres no creyentes que son mejores padres que algunos que viven en la iglesia.

¡Es que Dios te resolverá todas las cosas! ¡No! Yo creo que lo que te resuelve todas las cosas es que tú cambies de manera pensar. Porque tal el hombre piensa, el hombre es. Yo conozco a gente que conoce a Dios que jamás cambió su manera de pensar y sigue metida en los mismos problemas que tenía antes de conocer a Dios.

O sea que, conocer a Dios, no es una aspirina, no es un efervescente que te quita la acidez en dos minutos; es la oportunidad, es la puerta, es una llave que te permite entrar y alcanzar cambios que tú vas a apreciar mucho, y también tus hijos y los hijos de tus hijos.

Pero si la salvación no conlleva un cambio en tu manera de pensar, puede que la familia siga arrastrando cosas que ya los abuelos habían arrastrado. Por un lado sí creo que Dios es el que puede cambiar las cosas, pero eso me mete en un problema.

Si yo digo que Dios puede cambiar todas las cosas y es verdad, ¿Cómo explico entonces que haya creyentes que vivan mal? ¿Cómo explico que haya creyentes que tengan problemas con las drogas, el alcohol, la pornografía o la promiscuidad sexual, si Dios puede cambiar todo?

Entonces tiene que producirse una alianza, una sociedad. ¿En qué? En lo que Dios quiere hacer, y en la voluntad del hombre. Ese es el tema. Y si yo no conozco a Dios, ¿Puedo cambiar mi futuro? ¡Claro! De hecho, hay gente que puede hacerlo. Gente que decide romper con la miseria y hoy día son empresarios.

¿Y cómo lo hicieron? Aprendieron a fuerza de caídas, golpes, esfuerzos. Ahí están, tremendos empresarios. Ojo: no te estoy diciendo que gocen de mucha paz o que sean felices, lo que te estoy diciendo que eran miserables y ahora no van a terminar pobres y en la calle, seguramente.

¿Y dónde va todo esto? A Lucas 11, a lo que antes estuvimos hablando. Por eso te decía: ¿Qué pasa cuando este espíritu sale de la casa y busca volver? ¿Cómo es que opera esto? Yo creo que una casa limpia, es una casa en donde la salvación actuó, pero que no cambió la mente de la gente.

Porque la casa está vacía. Si tú te das cuenta, una casa vacía, no está cumpliendo la función para la cual esa casa existe. Las casas no han sido hechas para estar vacías. Las casas han sido hechas para estar llenas. Tú entras a una casa vacía, por hermosa que sea esa casa, la casa no tiene alma.

Imagínate una casa preciosa pero sin un solo mueble. ¡Nadie va a apreciarla! Puede haber una casa muy sencilla, muy pequeña, hermosa, pero tiene muebles bien lindos, y el decorado es de excelencia, causará impacto. Porque el ochenta por ciento de la presentación de una casa, es su decoración interior.

La iluminación, los colores. Hay casas hermosas porque tienen su frente, su fachada principal, hecha a nueva. Y eso es lo que sucede, puntualmente, con  la conversión: tienes una fachada nueva. ¿Pero sabes qué? Si la conversión no es acompañada por un cambio de mentalidad, siete peores vienen.

Y lo que no hicieron con este ciudadano cuando era mundano, podrán hacerlo ahora que aparentemente es cristiano. Porque esa casa ha sido limpiada y barrida, es cierto, pero jamás fue llena con las cosas de Dios, quedó así.

Nadie logra nada excusándose en otras personas. Tú no puedes argumentar que eres un mal padre simplemente porque nunca tuviste un padre presente. Eso es cobardía. Eso se llama la ley de la excusa. Nadie puede depender de otros para evaluar sus propias reacciones.

¿Sabes qué fue lo primero que recibió Adán? Dominio. Nadie puede salir a buscarse otra familia porque supone que su marido o su esposa no los ama. Nadie puede presentar como excusa para un adulterio, el caso de cuando su propio padre fue adúltero de su madre.

La culpa no es de los genes. Sigue siendo la ley de la excusa. Y todos tienen una buena excusa casi para todo. Les cargamos con las mayores responsabilidades a todos nuestros ancestros y a los que nos rodean. Sin embargo, todos llegamos a este punto: un día, Dios nos encontró.

Y lo que Dios hace, básicamente, es esto: más allá de la definición que tú tengas de tu salvación, Dios te devuelve las llaves. Ahora bien, si Dios te entrega un tremendo llavero con varias llaves, ¿No crees que por un simple criterio de curiosidad, te estarás preguntando qué cosas abrirán esas llaves?

Una llave es el cambio de vida social. Una cosa es vivir un domingo en incredulidad y otra muy distinta en el marco de personas que creen lo mismo que tú crees, sea iglesia, sea grupo casero, sea alguien en tu casa compartiendo un almuerzo o cena.

Pero, claro; esa es solamente una llave. El diablo escondió las otras llaves en lo último del infierno, y Jesús descendió hasta lo último del infierno a recuperar las llaves. Si hubieran sido las llaves las de la salvación, yo tengo un problema.

En Juan 17, Jesús, antes de ir a la cruz, dice: he acabado la obra que me diste que hiciese. O sea que, antes de ir a la cruz, Él ya t4rminó la obra. Entonces tú piensas y dices: ¡Señor! ¿Qué hay en esas llaves? Es para pensarlo, examinarlo, reflexionarlo y meditarlo.

Otra de las llaves puede ser la posibilidad en Dios de cambiar la historia de mi familia. ¿Podrá esa ser otra de las llaves? ¿Otra posibilidad será cerrar las puertas del pasado? Es que mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y vaya uno a saber quiénes y cuántos más.

¿Será que alguna de esas llaves te va a servir para que al fin digas: “mira, ya no vamos a volver a abrir esa puerta”? Nunca más. Con esta llave estás cerrando, y esta llave la vas a dejar perdida para nunca más abrir esa puerta.

¿Sabes que dice cuando Jesús habla con Pedro? Le dice: a ti te daré las llaves. Yo personalmente no creo que sea ese solamente un tema de autoridad espiritual. Yo creo que Dios te ha dado llaves el día que tú le conociste y le aceptaste como Señor.

Y esas llaves pueden abrir y cerrar. Luego, más adelante, Pablo dice: Él es el que abre y nadie cierra. Y Él es el que cierra, y nadie abre. El único que puede hurgar en tu pasado para destruirte, eres tú mismo. Y el único que puede abrirse puertas para que tu futuro sea diferente, eres tú mismo.

Te lo digo con claridad. Puede que termines como tu papá o tu mamá en los próximos años. ¡Pero es que yo conozco a Dios y ellos no lo conocían! No importa, esto no tiene nada que ver con eso. ¿Te gustaría terminar como tu papá o tu mamá?

Esa es una respuesta muy personal. Quizás todos tengan este problema. “Bueno, hay cosas de mi papá que me gustan mucho, pero hay otras que no las acepto”. “Me gustarían esas cosas buenas de mi padre, pero no todo”.

¿Y cómo puedes hacer esa selección? ¿Cómo sabes que no vas a recibir el paquete completo? No lo sabes. Dios tiene una llave, y te la dio; y nunca la has usado. La llave es poder separar qué cosas tú quieres de tu padre, para cuando tengas su edad tenerlas, y qué cosas no las quieres ver en tu vida cuando tengas esa edad.

Y no se trata que tengas a Hitler de padre, se trata de que todos los padres cometen errores, pero también tienen cosas buenas. Pero si uno pudiera armar su cuadro genético; si uno pudiera podar el árbol y escoger qué ramas quieres que crezcan y qué ramas quieres que se sequen, otra sería la historia, ¿Verdad? Tengo una buena noticia: ¡Puedes! A esa arma la tenemos en Dios.

Una persona puede hacer muchos cambios, puede hacer cosas tremendas. Pero normalmente, los cambios son a nivel personal, no pueden afectar a otras personas, mucho más allá de lo que se les permita. Pero en Dios tú puedes cambiar hasta una sociedad, puedes cambiar una generación, puedes cambiar a toda una familia. Y te voy a dar un ejemplo en la palabra, y te vas a sorprender de esto.

Génesis 12. ¿Todos se acuerdan de los patriarcas, ¿Verdad? ¿A quiénes se les llama patriarcas? En la biblia, ¿Quiénes son los patriarcas? Abraham, Isaac, Jacob, pero; ¿Por qué se les llama patriarcas? Porque son los padres de la nación de Israel. Por eso se los llama patriarcas.

Y los patriarcas de Israel, tuvieron un problema muy frecuente. En el capítulo 12 del libro del Génesis, si ustedes buscan desde el versículo 10 hasta el versículo 20, (Yo no voy a leerlo, léelo tú, luego), Abraham le miente a una persona respecto a su esposa Sara.

¿Sabes cuál era el pecado más frecuente de los patriarcas? La mentira. ¡Quién lo hubiera dicho! Cualquiera pensaría que se trataba de otra cosa más seria, ¿Verdad? Bueno; la mentira es algo muy serio. Y el asunto es que aquí Abraham dice que Sara no es su mujer, que es su hermana.

¿No les parece serio, eso? Imagínate los problemas de autoestima de Sara. En el capítulo 26, Génesis 26, del versículo 6 al 11, el hijo de Abraham, Isaac, miente acerca de su esposa. ¡Qué interesante que sea el mismo problema, ¿No es verdad?

Abraham mintió con respecto a su esposa, Isaac también. Y si vas a Génesis 27, los primeros 25 versos, Jacob, hijo de Isaac, nieto de Abraham, le miente a su padre diciéndole que era Esaú. O sea: la raíz mintió, el tronco mintió. Nota esto: ¿Alguna vez has plantado algo?

Tú siembras un pequeño diente de maíz y, de ese pequeño dientecillo, al tiempo nace una planta vigorosa que contiene varias espigas repletas de dientes como el sembrado. Una característica del fruto, es que el fruto puede llegar a ser la misma semilla, pero multiplicada.

Si siembras una pequeña papa, por ejemplo, (O patatas, como se las llama en otros lugares), de esa pequeña papa nacerán por lo menos, no menos de diez papas. Si la semilla es una persona, el fruto va a ser muchas personas. Imagínate una de esas fotos antiguas. En el centro, la parejita de los abuelos. Y a su alrededor, a izquierda y a derecha, hijos, hijas, nietos, nietas y biznietos. Una multitud proveniente de esa anciana pareja.

Abraham mintió con respecto a su esposa; Isaac mintió con respecto a su esposa. No le mintió a su esposa, mintió con respecto a su esposa. Jacob mintió a su propio padre, respecto a su propia identidad. Génesis 37. Once hijos de Jacob le mienten a él por espacio de diecisiete años, respecto a José.

¡Once hijos le mienten a su padre, diciéndole: José ha muerto! ¿Recuerdas la historia de José, verdad? Una fiera lo destrozó. ¿Cuántos años guardan la mentira? Diecisiete años. ¿Cuántos? Once de sus hijos. Los frutos salen multiplicados.

¡Qué terrible! Diecisiete años una mentira. ¿Sabes cuánto lloró Jacob durante esos diecisiete años, por su supuesto hijo muerto? ¿Cómo pudieron callarse por espacio de diecisiete años, once muchachos? Escucha: esa es una mentira de alto nivel. ¿Cómo lo hicieron?

¿Nunca les remordió la conciencia cuando veían llorar a su padre? No. Estaba en sus genes. La mentira, era un patrón generacional en ellos. Cuando Abraham dijo que su mujer era su hermana, fue para que el rey no lo matara. Es decir que pensó en él, no en ella. ¿Notas cómo la mentira te vuelve egoísta?

Toda mentira nace de un excesivo amor a sí mismo conjuntamente con un menosprecio hacia los demás. Fíjate; tengo aquí a once de los doce hijos de Jacob poniéndose de acuerdo en una mentira que sólo podía beneficiarlos a ellos, e iba en desmedro de su hermano José y de su padre.

Si el diablo quisiera tocarte, ¿Cuáles serían los patrones familiares que él utilizaría para hacerlo? Recuerda a los siete que te mencioné al principio. ¿Algunos de esos siete está presente en tu familia? ¿Cómo reaccionas tú a esos?

Recuerda que cuando estoy hablando de un patrón, te estoy diciendo que eso, en algún momento, va a volver. A veces te ataca una vez al año. O una vez al mes. A la semana, o cada día, no lo sé. Es un patrón. ¿Qué pasa cuando veo a mis padres hacer lo malo?

La respuesta, 3 Juan 1:11: Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

¿Qué te puedo decir, entonces, cuando ves hacer cosas malas a tus padres? No imites lo malo. LA biblia te llama a no imitarlo. ¿Y qué debo imitar, entonces? 1 Corintios 11:1: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

La palabra “imitadores”, en el griego, es la palabra mimetes. De allí viene mímica, mimos. ¿Qué hace un mimo? Imita un comportamiento. Y qué significa mimetes? Seguir una norma o modelo. Cuando pablo dice: imítenme a mí, ¿Qué está diciendo? Sigan mi modelo. Sigan la norma que yo estoy poniendo.

¿Pero cómo puedo yo vaciar este patrón que tengo dentro de mí? Efesios 4:22: En cuanto a la pasa manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos. (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente. (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Si lees con atención Efesios 4, te vas a dar cuenta que los verbos están en imperativo. Están en modo verbal imperativo. Vístanse, despójense, revístanse. O sea: no dicen que oren para que sean cambiados. “¡Ay, Señor, te entrego esto!” – No, no lo entregues. “Es que estoy pidiendo al Señor que me cambie esto y…” – No, no pidas a Dios; sólo vístete del nuevo hombre.

¿Y cómo me visto del nuevo hombre? Cambiando nuestra manera de pensar. ¿Y cómo cambio mi manera de pensar? Aquello a lo que tú le dedicas tiempo, va a modelar tu pensamiento. La lectura de la palabra, por ejemplo, es algo que cambia nuestra manera de pensar.

Jesús dice. Oísteis que fue dicho; más yo os digo ahora. Muchas de las cosas que nosotros vamos a hacer, van a nacer de lo que hemos leído. Muchas veces se grafica la mente como un animalito que va a crecer de acuerdo con el alimento que tú le brindes.

Por eso hay problemas con esta generación actual. No lee. Es la generación de la televisión, del cine, de los celulares. Pero vas a darte cuenta que hay muy poco en la televisión, el cine o los celulares que tú puedas apreciar, en cuanto a transmisión de valores o principios de vida.

Entonces, es una generación que no tiene herramientas para cambiar su mente. Algunos mitos. “Hermano; estoy orando para cambiar mi mente”. La oración no cambia la mente. Ese es un mito. Eso es falso. “He entrado en un ayuno para dejar de hacer esto”. No, el ayuno no cambia la mente.

Nuestra mente se forma en años, así que no es algo que uno pueda hacer en uno, dos o tres días. Tarda años tu mente en formarse. Por eso, esto te va a llevar tiempo. Tres o cuatro años, yo qué sé. Tampoco te cambia la mente congregarte. Es aconsejable por otras cosas, pero no por esa.

“Es que yo estoy orando para que Fulano venga a la congregación y pueda cambiar.” La congregación no cambia a nadie. Eso es falso. Es Dios quien cambia a la gente. Es el Espíritu Santo el que hace eso.

Pero aun cuando una persona ha pasado por la salvación, no por eso solamente ya él será otra persona. Tú sabes que eso no es verdad, necesitamos ayudar todo eso. Y de eso es que nos habla Efesios 4, precisamente. Como cambiamos.

Por ejemplo, dice: el que mentía, no mienta más. No dice que ores para que el espíritu de Mentira se vaya, dice que el que mentía no mienta más, y punto. Entonces, ¿Qué hace esa persona que quiere dejar de mentir? Eso: dejar de mentir.

¿Y cómo lo hará, está luchando con eso? Tú te pones esa regla: no voy a mentir. Y cuando se te escapa alguna mentira, por pequeña e inofensiva que parezca, te detienes, pides perdón y pasas a decir la verdad, cualquiera sea esa verdad y te afecte como te afecte. Dios hará el resto.

Hacer eso es esforzarse por no mentir, y lo está corrigiendo al momento. Y si logra estar en esa misma posición por espacio de varios meses, ¿Sabes que va a suceder? Que va a dejar de mentir. Está llenando la casa con muebles nuevos.

¿Y eso se aplica a todas las áreas? Sí, eso se aplica a todas las áreas. ¿Y qué se necesita para sacar eso de tu ADN si es que existiera algo en tus genes? Allí sí quizás necesites que alguien te ministre y ayude a encontrarlos.

Eso se llama quitar la iniquidad. Se confiesa el pecado de los padres o los abuelos, y quien te ministre deberá remover esos genes de ti. Ahora bien; ¿Eso significa que ese problema no va a tocarte nunca más? No, eso significa que ya no estará en tus genes.

Sin embargo, todavía puede estar en tu mente. ¿Y cómo se cambia eso? Metiéndote en las cosas de Dios. Yo, a veces enseñé utilizando otras versiones de la Biblia. Ahora bien; ¿De qué te serviría saber lo que dicen la Biblia Textual o la versión NVI o Biblia de las Américas, si ni siquiera has leído tu vieja Biblia clásica y tradicional?

Yo puedo decirte que me gusta mucho comparar las versiones porque siempre encuentro perlas en algunos textos que me ayudan a tener mayor revelación en ellos. ¿Y por qué hago eso? Porque es mi forma de vida, la que yo adopté para poder cambiar mi manera de pensar.

La contrapartida es toda esa mucha gente que anda por todos los lugares hablando, preguntando y escuchando los chismes sobre los artistas de moda. No lo hacen porque sean miserables, pobres o ignorantes, lo hacen porque por el momento, ese es su estilo de vida.

Hay gente que escucha estos estudios por primera vez, toma sus apuntes, los descarga y luego se toma toda esa semana que falta hasta que se suba el siguiente, para oírlo una y otra vez. Aunque no lo creas, eso produce enormes cambios en las formas de pensamiento.

¿Qué pasaría, por el contrario, si escuchara esto hoy, dijera que bueno, qué bonito, que interesante y luego se dedicara a otra cosa y se olvidara totalmente de todo lo oído? ¿Crees que mañana podría acordarse algo de lo que hoy ha escuchado?

Estas palabras repetirás a tus hijos; al salir, al entrar, al acostarse, al levantarse. ¿Tú sabías que la repetición es la manera bíblica de aprender? Hace algunos días una hermana que conocemos nos llamó para que la instruyéramos respecto a qué clase de Biblia podía regalarle a su esposo.

¿Sabes qué? Ya lo dijo alguien por allí: En cualquier librería cristiana para ingresar al lugar donde se encuentran las Biblias, necesitas un guía turístico. ¡Hay tantas clases de Biblias! Para la quinceañera, para los abuelos, Biblia pentecostal, Biblia escatológica, Biblia arqueológica, Biblia de promesas.

Biblia para mujeres, Biblia para personal de fuerzas armadas o de seguridad, y muchas otras. Y a todas esas, súmales las diferentes versiones que ya conoces. ¿Y sabes qué? De cualquiera manera, hoy, en la mayor parte de las iglesias, la gente ya casi no lee la Biblia.

No importa cuántas variedades de Biblias existan. Formato pequeño, grande, letras pequeñas, letras grandes, letras muy grandes, no le hace. La gente cada vez la lee menos. Vístanse del nuevo hombre, el cual en la semejanza de Dios ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.

¿Y quién es el nuevo hombre? Es Cristo. Yo necesito vestirme de Él. Ya está dentro de mí, pero ahora necesito revestirme por fuera de Él. Ese proceso se llama santidad. Nuestra mente, (La palabra “mente”, en griego, es nous).

La mente es un enigma para la mayoría de la gente. Dentro de la mente está la razón. Lo que Dios me está diciendo es que cambie mi nous, que cambie mi mente. Si cambias tu mente, también va a cambiar tu manera de razonar.

Antes, cuando algo no te salía bien, solías decir:  ¡Ay, qué mala suerte! Dios cambia tu mente. Así que ahora sabes que cuando algo no te salió bien, es porque Dios te ha librado de algo peor. O sea: cambió tu mente. Y tu razonamiento ya es diferente.

Antes pensabas que si querías tener dinero debías seguir comprándote cada semana un billete de Lotería. Jamás sacaste más que une terminación o alguna minucia parecida, pero ahí estabas, todas las semanas, con puntualidad farisea.

Eso era como parte de tu vida. Hasta eras amigo de todos los vendedores de billetes. Seguías puntillosamente un número que era tu preferido. Jamás salía, jamás salió, pero igualmente lo seguiste diez años. Esa era tu mente.

Parece una broma lo que te digo, pero la gente piensa así. Tiene sus pequeñas estructuras internas que la hacen pensar así. Ellos no tienen al Espíritu Santo. Y cualquiera de ustedes, si no tuviera morando en su interior al Espíritu Santo como lo tienen, seguramente serían igual. Al hombre le gusta que algo le de confianza.

Le gusta saber que algo lo está apoyando. Gracias a Dios conocieron al Señor. Pero también en la nous, no sólo está la razón. También está tu capacidad para juzgar a otros. Hay un verso que me gusta mucho: 1 Corintios 2:16: Porque, ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Fíjate en este detalle: no dice que tenemos la mente de Jesús, dice de Cristo. ¿Y qué diferencia hay? ¿No está hablando de la misma persona? No. Jesús es un nombre, Cristo es un título. Por eso dice que nosotros tenemos la mente de Cristo, no de Jesús.

Cuando se habla de Jesús, se habla de su persona. Cuando se habla de Cristo, se habla de su título. ¿Y qué significa Cristo? Ungido. Nosotros tenemos una mente que no es humana, como era Jesús, sino ungida, como es Cristo.

Porque si leen más adelante, dice: ¿Quién puede tener la mente de Dios? ¿Quién puede pensar lo que Él está pensando? ¡Nadie! Más nosotros tenemos una unción especial sobre nuestra mente. ¿Estimas que puede ser algo así? ¡Claro que puede ser!

Por eso me parece muy interesante que diga que es la mente de Cristo, y no la mente de Jesús. Cuando Cristo es un título. ¿Qué es lo que requiere, entonces? Volvemos a un viejo tema: el cambio de nuestra manera de pensar.

Claro que, a diferencia de la mayor parte de las enseñanzas que hay sobre este asunto, aquí deberemos tomar a la mente de la familia, por encima de la mente de una persona. Porque eso es lo que tiene que ver con lo que definíamos como patrones generacionales.

Ustedes ya saben que, así como Dios entra en una vida, así también quiere entrar en una familia. Y existe una estrategia. Pero me faltó explicar algo. ¿Por qué en Joel dice que este es el ejército que envié contra vosotros? ¿Es que acaso esto vino de parte de Dios?

No sé si podemos decirlo así. Lo que sí sabemos es que la langosta, en sus cuatro etapas de formación, vino a Israel por causa de su desobediencia. Entonces, creo que podemos responder a eso a partir de lo escrito en el Nuevo Testamento.

Romanos 1: Pues cuando consideraron ellos no tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada. O sea: si tú quieres ignorar a Dios, estás en tu derecho. Pero luego no te quejes si él te ignora a ti. Pregunto: ¿Lo que nuestros padres han hecho, puede afectarte hoy día?

Sí. ¿Y qué es lo que se debe hacer? No caminar en ignorancia. No ignores aquellas cosas que Dios está poniendo delante de ti. La casa se limpió. ¡Qué bueno! Eso se llama sanidad interior, eso se llama ministración de iniquidad, eso se llama cautiverios espirituales. Listo.

Pero es una parte de la solución, la mitad. ¿Y cuál es la otra mitad? Llena la casa con cosas que antes no tenías. Nuevas maneas de pensar, nuevas actitudes, nuevas amistades, nuevas tareas. ¿Por qué? Porque sólo la casa llena evita que siete peores entren.

Ya fue dicho: orar no te llena la casa, ayunar no te llena la casa, asistir a un culto no te llena la casa. ¿Y cómo se llena tu casa? Cambiando tu manera de pensar. Ahora reflexiona sobre todo esto y comienza a evaluarte.

¿Qué cosa tú crees que ha golpeado a tu familia vez, tras vez, tras vez? Si has identificado todo eso, ¿Qué has hecho para remediarlo? Si no lo has identificado aún, ¿Por qué no le pides al Señor que te ayude a ver qué es lo que ha quedado escondido?

Dice en Cantares que se caen las zorras pequeñas que se comen las viñas. Las termitas son unos de los insectos más pequeños que existen. Pero ¿Sabían ustedes que cada año, y sólo en los Estados Unidos, las termitas provocan más gastos económicos que los huracanes, tifones, terremotos e inundaciones?

Cuando en una calle encuentran una casa con termitas, empiezan a hacer un trabajo de investigación en todas las otras casas: ¿Por qué? Porque las termitas atacan barrios, vecindarios enteros. ¿Cómo aparecieron en la tercera casa? Han tenido que pasar antes por la primera y la segunda.

O han tenido que pasar por el otro lado, la cuarta y la quinta. No llegaron como por arte de magia. Entones, cuando un vecino ve frente a su casa otra casa cubierta con lona que dice “peligro no acercarse”, porque han metido una serie de químicos, los precios de las viviendas de toda la cuadra, descienden.

Entonces, cada propietario va a llamar a los técnicos especialistas en termitas para que evalúen las condiciones y posibilidades de que ellas los invadan. O sea: si eso le pasó a tu abuelito, y luego también a tu padre, ¿Qué garantías hay de que no vaya a pasarte a ti también?

¿Qué hacer, entonces? Llama a los exterminadores de plagas. Si no hay termita, pues gloria a Dios, no hay termitas. ¿Cuándo te das cuenta que las termitas están presentes? Cuando el daño es ya casi irreparable. Así es el problema del que estamos hablando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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febrero 3, 2016 Néstor Martínez