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Derrotando a un Duro Invasor

Me es necesario volver a tocar un tema del que ya he hablado en otras ocasiones. Pero debo hacerlo porque la carga interna es fuerte y estoy convencido que Dios desea que lo haga para información, conocimiento, instrucción u puesta por obra de muchos hermanos fieles.

Quiero hablar de un espíritu que no es precisamente el Santo de Dios, que se ha infiltrado progresivamente en lo que llamamos la iglesia, y ha producido resultados negativos que, en algunos casos, son sencillamente desastrosos.

Nuestro Dios tenía y sigue teniendo un plan para su iglesia que es muy diferente a lo que nosotros vemos de ella en este tiempo. Es necesario volver a los diseños de Dios. Y no es fácil volver al diseño de Dios, porque los hombres aman tremendamente sus estructuras.

El hombre tiende a amar lo que ha construido. Y a ninguno le resulta sencillo derrumbar algo que él mismo ha edificado por años. Por eso creo absolutamente necesario que prestemos atención a ese espíritu destructor que ha estado perjudicando grandemente a la iglesia.

Quiero compartir contigo algo que se encuentra en el libro del profeta Daniel. Tiempo atrás, el Señor empezó a mostrar lo que verdaderamente era la iglesia. Y necesitaremos colocar algunas bases primeramente, para poder construir algo de bendición.

El diseño de la iglesia, viene dado por Dios. Los hombres podemos construir instituciones, organizaciones, pero no podemos construir la iglesia, por una sencilla razón: por la iglesia no es una organización, es un organismo, algo que está vivo.

Hace algunos años, muchos fieles hermanos estaban ocupados y hasta preocupados tratando de entender algunos aspectos de la palabra. Aspectos que resultaban difíciles, y no porque no se los pudiera explicar, sino porque cuando hablamos de entender, no estamos haciendo referencia a usar una serie de razonamientos lógicos, sino a que algo dentro de nosotros sea activado.

Porque una cosa es que entendamos algo, y otra muy distinta es que nuestro espíritu descubra una verdad. Es mucha la gente cristiana a la cual le cuesta entender lo sobrenatural de Dios. Ha sido formada con patrones lógicos, exactos, y eso impide toda clase de revelación inédita.

Sabemos que existen personas, dentro del pueblo de Dios, que han podido ver con sus propios ojos, naturales o espirituales, no lo sé, las mismas cosas que vieron muchos de aquellos que escribieron la Biblia. Pero también sabemos que hay muchísimos más, que jamás han visto nada y que, mucho más, hasta llegan a descreer que ver algo sea posible.

Va a ser necesario en este trabajo, explicar los motivos, las razones por las cuales una gran mayoría de cristianos, jamás han tenido ni tienen acceso al mundo espiritual. Qué hay detrás de eso. Por qué, hoy día, tenemos una iglesia desprovista de poder, una iglesia que no entiende lo sobrenatural.

Una iglesia que ha introducido la teología, en el espacio que antes ocupaba la revelación. En el Libro de Daniel, capítulo 2, se describe un pasaje que todos nosotros conocemos bastante bien. Tú sabes que Nabucodonosor fue un rey babilónico que tuvo un sueño muy especial.

En el capítulo 2 él tuvo un  sueño, y éste sueño no había quien lo pudiera interpretar. Ahí aparece Daniel, que era un profeta de Dios. Y Daniel interpreta la profecía sin ningún problema. Interpreta el sueño de Nabucodonosor.

La explicación está a partir del verso 24, y el sueño está a partir del verso 14. ¿En qué consistía el sueño? Lo que el rey ve, es un gigante, la imagen de un gigante muy grande, que tiene la cabeza de oro. Más adelante, el pecho de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas las tiene de hierro y los pies los tiene de barro. Era un sueño. Y a partir del verso 24, Daniel empieza a explicarle lo que él había visto. Vamos a ir al verso 32, exactamente.

(Daniel 2: 32) = La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; (33) sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. (Ahí tienes parte central del sueño, y aquí está la interpretación, un poco más adelante)

(Verso 36) = Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.

(37) Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.

(38) Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él os ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.

(39) Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.

(40) Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.

(41) Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; más habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.

Lo que Nabucodonosor tuvo, fue un sueño que hablaba de los imperios mundiales que iban a venir después de Nabucodonosor. La cabeza, era cabeza de oro, y hablaba del imperio babilónico. Él dice: tú eres la cabeza. Babilonia fue, probablemente, uno de los más grandes imperios que existieron.

De Babilonia salieron muchos diseños espirituales a las naciones, hasta el día de hoy. Es interesante que Babilonia sea la cabeza. De allí salieron los pensamientos y los diseños que fueron conocidos en las naciones.

El pecho, dice que era de plata. Después del imperio babilónico, vino el imperio Medo-Persa. Muchos de ustedes se deben acordar muy bien de Ciro, rey de Persia. Sin embargo, el reino de Persia fue sumamente breve, no duro mucho.

Luego, se levantó un imperio mucho más grande: los griegos. A la cabeza de Alejandro Magno, el imperio griego, como dice este verso, ocupó la tierra. Es interesante que la parte que ocupa el imperio griego, tiene que ver con el vientre y los muslos.

Y en esa región del cuerpo se ubica tanto la parte que alimenta al cuerpo, como la parte que permite que el cuerpo se reproduzca. Los órganos reproductores están allí. Debajo de los muslos estaban las piernas, y las piernas hablan del Imperio romano.

El imperio romano de occidente y de oriente. Dos piernas. No voy a tocar el asunto de los pies de barro, porque es probable que nos metamos en un debate y hasta en alguna confrontación, así que quiero llevarlos a Daniel capítulo 10 por un momento, para poder tener un poco más de texto.

Estamos poniendo las bases. En Daniel 10, él esta vez tiene una visión. En esta ocasión ve una visión. Y allí encontramos un pasaje que es sumamente impresionante. Tú sabes que en este lugar, Daniel se pone a orar para que Dios le dé una explicación para un sueño que él tuvo.

Esa explicación tarda en venir, muchos días. Él está en un ayuno, y está esperando que venga una respuesta de Dios. Cuando viene la respuesta, viene a través de un ángel, el ángel le está hablando allá por el verso 11, le dice que la respuesta de Dios vino ni bien él empezó a hablar. Pero le aclara en el verso 13, que si bien esa respuesta vino de parte de Dios, apareció un ángel llamado el príncipe del reino de Persia, que se le opuso por espacio de veintiún días.

(Daniel 10: 13) = Más el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.  (Dice “los reyes” y está hablando de dos, por lo menos. De los Medos y los Persas. Habla de los ángeles, que eran los guardianes, o los espíritus vigilantes de esos lugares.)

(14) He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días. (Le explica lo que tiene que pasar)

(Verso 20) = Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

Esto nos muestra que, con cada imperio, también venía un ángel, un ser espiritual que era el guardián de ese lugar. Porque, justamente, después de los Persas vinieron los Griegos. Y aquí es donde vuelve a aparecer este personaje que es Grecia.

Permíteme por un momento, irme hasta la época de los apóstoles. Cuando Jesús deja la iglesia establecida, se levanta un enemigo muy sutil. Ustedes saben que ya para el año 70 o 75, Pedro, Pablo y la mayoría de los apóstoles, ya habían sufrido el martirio.

Cerca de los años 90, uno de los pocos apóstoles que quedaba, era Juan, el discípulo amado del Señor. Es en esa época, en que empieza a penetrar en la iglesia, una extraña doctrina. Esta doctrina, tenía una característica muy especial.

Número Uno, venía de Grecia. Número Dos: era una mezcla de cristianismo, esto es, de la doctrina cristiana, mezclada con pensamientos filosóficos griegos. A eso se le llamó, Gnosticismo. El Gnosticismo, fue una doctrina, una enseñanza filosófica que nació en Grecia, en base a la mezcla de los fundamentos cristo céntricos, junto con el paganismo griego. Esa mezcla extraña.

En los primeros cien años de la iglesia, la batalla de la iglesia fue contra el gnosticismo. Más adelante, en el año trescientos aproximadamente, el gnosticismo terminaría por vencer. Vencería a través de los romanos, porque los romanos tuvieron una característica.

Si bien los griegos eran la gente que pensaba, el brazo político del imperio, estaba en manos de los romanos. Cuando Roma se levanta, invade Grecia, y toma todo lo que era griego. De ahí que por ejemplo, los dioses griegos tienen un nombre latino y un nombre griego.

La que es Atenea, va a ser Minerva, también. Entonces, hay una mezcla, hay un sincretismo que absorbe toda la filosofía griega, y Roma llega a crecer muchísimo, es un imperio en extensión territorial más grande que va a haber en la antigüedad.

Pero se encarga de llevar, no su propia creencia, sino la creencia griega, específicamente. Es interesante en Daniel 2, cuando habla de la visión, dice que este reino va a llenar toda la tierra. No dice eso de los Medo-persas, no dice eso de Babilonia, ni dice eso de las piernas; dice del abdomen y de los muslos.

Esto que sale de Grecia, ha recibido un nombre por parte de los más estudiosos del tema: el espíritu de Grecia. Y a favor de lo que toda esa gente ha recabado como información y como revelación, déjame que pueda hablarte un poco respecto a ese espíritu.

Si alguien exigiera que ese espíritu fuera definido en pocas palabras, habría que decir que el espíritu de Grecia es algo que provoca que en nuestra mente se formen estructuras rígidas de razonamiento y filosofía humana.

Por la palabra podemos entender que, detrás de cada estructura y de cada escuela de pensamiento, hay una presencia espiritual. Quiero traerte al respecto un pasaje del evangelio. Un día, Jesús está conversando con sus discípulos, y dice la Biblia que se acercaron unos griegos.

Y le dijeron a los discípulos: ¿Él es el Mesías? Eso preguntaron. Entonces uno de los discípulos se acerca a Jesús, y le dice: Señor, unos griegos quieren verte. Y la reacción de Jesús es bien extraña. Porque dice que Jesús se pone de pie y dice: la hora ha llegado, vámonos.

No sabemos qué pasó con los griegos, pero sí sabemos que la llegada de los griegos a Jesús, para Jesús significó algo. Fue una señal de que estaba entrando a la última etapa de su vida. Porque después de eso, Él va a ir a Jerusalén para ser muerto.

El espíritu de Grecia se manifiesta en una forma de pensamiento que limita al creyente, para que este no pueda entrar al Reino de Dios y a la dimensión sobrenatural del Reino de Dios. ¿Por qué hay muchos que no pueden tener una visión clara? ¿Por qué hay tantos que no pueden ver aquí lo que antes vieron los profetas?

¿Por qué no entienden tal como tú entiendes las cosas? ¿Por qué tantos no fluyen en los dones del Espíritu Santo? ¿Por qué tantos cristianos no pueden moverse, como dice la Biblia, en lo sobrenatural de Dios? Porque el espíritu de Grecia, ha tomado autoridad en esas mentes.

Y en tanto que eso no sea quebrado, la capacidad que tú tengas de moverte en el Reino de Dios, es muy limitada. ¿Por qué? Porque la cruz de Cristo nos ha servido para poder nacer de nuevo espiritualmente, más la fuente de nuestros pensamientos que está localizada en nuestra alma, no ha sido afectada por el evangelio.

Hoy día, al igual que en los tiempos de los apóstoles, hay dos tremendos enemigos: uno es el intelectualismo, y el otro es el racionalismo, que le impiden a la gente poder creer en Jesucristo como el Señor. Entiende: el intelectualismo, no tiene forma de poder aceptar que Jesucristo nació de una virgen.

El racionalismo, por su parte, nunca podrá aceptar que Jesucristo resucitó de una tumba. Había tres diosas griegas muy importantes, que hoy quiero presentarte. La primera, se llamaba Atenea, también conocida como Minerva.

Y esta era la diosa de la inteligencia y de la política. En mi país, algunos centros de reunión de ciertos partidos políticos, se siguen denominando: ateneos, y nadie sabe el motivo real del nombre. Es la diosa de la razón; Atenea.

La segunda diosa, se llamaba Sofía. Esta era la diosa de la sabiduría y del amor al conocimiento. La palabra conocimiento, en griego, es la palabra gnosis. Y de allí viene gnosticismo. La tercera diosa, era Diana. Diana, según el Libro de los Hechos, era la Reina del Cielo.

Y ya que estamos, de paso, déjame que te presente a dos seres de la misma estirpe, pero masculinos. Hermes, también llamado Mercurio, y Demiurgo, que era  y sigue siendo un príncipe demoníaco que fuente inspiradora nada menos que de Platón.

Él es el padre de la geometría. Demiurgo. Qué tremendo, pero en los discursos de Platón, él menciona a Demiurgo, como la fuente de su inspiración. Y le dice que él es el creador del universo. Demiurgo.

Este Platón, junto con Aristóteles, son los padres de la geometría. La geometría fue enseñada por Demiurgo, a estos dos personajes. Quiero que ahora me acompañes a 2 Corintios capítulo 10. Te sugiero que si tienes algo que hacer, detén esto, ve y hazlo, para que luego nada te distraiga.

(2 Corintios 10: 3) = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

En otra versión de la Biblia, dice derribando sofismas. Los sofismas o sofismos, eran invenciones filosóficas de los sofistas. ¿Y quiénes eran los sofistas? Filósofos griegos que se especializaron en la retórica y en la dialéctica. O sea: habladores. Gente que hilvanaba razonamientos.

Y en este verso 5, dice que las armas más poderosas que Dios nos ha dado, están preparadas para derribar las estructuras de pensamiento que se han levantado en contra del conocimiento de Dios. Ejemplo: ¿Qué sucede cuando la noticia de la resurrección de Jesús comienza a difundirse?

Los primeros que se sienten ofendidos, son los judíos. Porque pedían señales. Los segundos en sentirse ofendidos, son los griegos. Porque ellos querían entender lo que había pasado. Ven conmigo a 1 Corintios capítulo 1, verso 22.

(1 Corintios 1: 22) = Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;

Ahora déjame que te pregunte: ¿Los judíos vieron señales? En la época de Jesús, ¿Vieron señales? Sí, las vieron. Cuando Jesús habla de ellos, dice: esta generación mala, pide señales. ¿Vio señales? Sí. ¿Creyó? No. No creyó.

Los griegos, ¿Escucharon la sabiduría de Dios? Sí. La gente se sorprendió al escuchar la sabiduría y la elocuencia con la cual habló Pedro, por ejemplo. Es muy diferente el Pedro que está antes de Hechos 2, al que está después de Hechos 2.

La elocuencia, la sabiduría con la que Pedro habla, es asombrosa. Tal es así que, cuando es llevado preso, junto con Juan, dice que dijeron: se nota que estos han estado con Jesucristo. Hablan como él. Entonces, los griegos, ¿Escucharon la sabiduría de Dios? Sí. ¿La creyeron? No.

¿Por qué? Está por lo que dice más arriba, en el verso 21: Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

Hasta el día de hoy, los gnósticos enseñan que la salvación, equivale a conocimiento. Te explico. Ellos dicen que una persona es salva, si es que llega a conocer. De ahí que se habla de dos tipos de conocimiento. Del conocimiento esotérico y del conocimiento exotérico.

¿Qué significa eso? Que según esta escuela, Jesucristo decía una cosa para afuera, pero él quería explicar otra cosa para adentro. En secreto. Como que hablaba en clave. Claro, una cosa es que Él habló en parábolas, y le explicó a sus discípulos, y otra cosa muy diferente es que le haya querido hablar en secreto.

Porque Dios dice: yo no he hablado en secreto. El conocimiento no puede salvar. Cuando los griegos van estableciendo gobierno sobre cada parte del imperio, los hijos de Grecia también comienzan a tomar autoridad sobre todas las instituciones que el hombre había creado.

El primer hijo de la escuela griega, se llama gnosticismo. Permíteme que te de algunos ejemplos de lo que es el gnosticismo. Te dije anteriormente que es una mezcla de filosofía griega con doctrina cristiana. El punto es este: para los gnósticos, gnosis, el conocimiento, no es algo, es alguien que se introduce en algunas personas, especialmente escogidas, para hacerlas diferentes.

Por ejemplo: para los gnósticos, Jesús es sólo uno de los muchos que la gnosis utilizó. Según los gnósticos, Jesús es diferente a Jesucristo. Es otro. Ellos dicen: Jesús era un hombre común y corriente, hasta los treinta años de edad.

A los treinta años de edad, él tiene una experiencia de iluminación. Entra al río y es bautizado, y en ese momento, la gnosis entra en él, y lo hace Jesucristo. Cristo el ungido. Cristo significa ungido. Él era un personaje especial desde ese momento.

Por eso es que pudo hacer milagros, por eso es que él era tan sabio, por eso es que él podía entender los pensamientos del corazón. Esta es la explicación de los gnósticos, no la nuestra, entiende. Ahora bien; los griegos, tenían una visión dual del mundo.

Su cosmovisión era dual. Por un lado era la naturaleza física y por el otro era la naturaleza espiritual. Y ambas no se llevaban bien. Ellos siguen diciendo: cuando Jesús llega a los treinta y tres años, es crucificado. Entonces era necesario que la gnosis salga de él.

Y antes de morir, cuando él está agonizando, dicen ellos que la gnosis sale de él. Y allí es donde él –dicen ellos- grita: ¿Por qué me abandonas? La gnosis sale, de tal forma que el que muere en la cruz, no es Jesucristo, sino simplemente Jesús. Porque Cristo no puede morir. Porque hay muchos cristos.

Buda es un cristo, Moisés fue un cristo, Zoroastro fue un cristo. ¿Estás entendiendo cómo explica el gnosticismo todo esto? Ahora bien; ese pensamiento, llenó Europa. Llenó Asia. Y de ahí viene, por ejemplo, la visión esta de que hay cosas que son de Dios y hay cosas que son del diablo.

Pero la Biblia dice que de Jehová es la tierra y su plenitud. Es una visión separada. El gnosticismo va a atacar todo aquello que sea sobrenatural en la Biblia. ¿Sabes por qué? Porque no lo puede entender. No puede explicarlo, y como no puede explicarlo, entonces lo niega.

El segundo hijo de Grecia, se llama El Humanismo. El humanismo fue creado por un hombre llamado Heráclito. ¿Qué es el humanismo? Es destronar a Dios del centro de atención, y poner al hombre en lugar de él. El hombre es el que merece las luces, los reflectores y toda la atención unánime.

Hoy día vivimos en una sociedad humanista. Sin embargo, el grave problema del humanismo, es que deriva luego en el secularismo. ¿Y qué es el secularismo? Es una sociedad en la que la gente asume que hay Dios; alguna forma de Dios: pero es un Dios que está lejano y distante a nosotros.

Estados Unidos es una sociedad secular.  Porque cree en Dios, pero no cree en un Dios personal. En un Dios ligado a la historia, sino en un Dios distante, no puede comunicarse. UN Dios que es capaz de tomar partido por algo o alguien, pero también de tomarse venganza de algo o alguien.

El tercer hijo de Grecia, se llama El Intelectualismo. ¿Y qué dice el intelectualismo, básicamente? Bien fácil, escucha esto: La razón, es lo que rige el universo. La razón es la que gobierna. Hay mucha gente que viene y te dice: explícamelo y yo creeré en tu Dios. ¡Convénceme! ¿Sabes qué? Dios nunca se va a rebajar a eso.

No puede. Para conocer a Dios, sólo hay un camino. ¿Cuál es? La fe. El justo por la fe vivirá. No por la razón. Por la fe. ¿Qué es lo que hace el intelectualismo? En primer lugar, niega todo aquello que no se pueda explicar con lógica. Niega. Eso hace que el intelectualismo sea enemigo de la fe. Porque por la fe, nosotros podemos hacer cosas tremendamente grandes. Por la fe.

(2 Corintios 5: 7) = (porque por fe andamos, no por vista);

¿Dice que por qué andamos? Por fe. Y qué tremendo, porque el que está escribiendo esto, fue uno de los hombres más intelectuales de su época. ¿Quién está hablando esto? Pablo. ¿Y quién era Pablo? ¿Era un triste pescador o carpintero? ¡Para nada!

Era un hombre que hablaba griego, hablaba latín, hablaba hebreo. Sabemos que, por lo menos, Pablo hablaba tres idiomas. Un hombre que fue educado a los pies del más grande y más importante rabino de su época: Gamaliel.

Un hombre que tenía una ciudadanía romana que le daba derecho de poder hablar cara a cara con el César. Un hombre que conocía la palabra desde la infancia. Dominaba la Torá. Era un hombre entendido. Fariseo de fariseos, dice la palabra. Era un intelectual.

¿Y sabes qué dice este intelectual? En realidad, ¿Lo que tuvo que decir, este que se suponía un gran intelectual? ¿Y lo que vas a tener que decir tú si quieres conocer a Cristo? Lo tengo todo por basura, para ver si puedo ganar a aquel que me llamó.

Lo dijo Pablo. Todo lo he puesto por basura. ¡Qué tremendo! ¿Verdad? El intelectualismo provoca que la gente, (Y esto es más que triste, porque hay grandes líderes que son intelectualistas), llegue a los extremos de negar la existencia de los demonios.

¿Por qué? No es muy fácil. Se puede, pero no es muy fácil explicar la existencia de los demonios. Eso es, claro está, hasta el día en que tú ves la existencia de un demonio. La gente que es hija del intelectualismo, resiste todo lo que es sobrenatural.

No sólo eso. Resisten a la sanidad divina. Por eso es que hoy día casi no hay milagros en la iglesia. Porque la gente le rinde culto al intelectualismo. Y esto es tremendo, porque Dios entrenó a Israel para que pueda conocer el poder sobrenatural de Dios.

Israel conoció el poder de Dios, cara a cara, lo vio. La Biblia dice, en Éxodo 15:26: Yo soy tu sanador. ¿Por qué no puedes ser sano? En muchos casos es porque el espíritu de Grecia está en tu mente. Y aunque en tu espíritu tú quieras creer, tu mente te dice que no, que no te vas a sanar.

El intelectualismo resiste todos los dones del Espíritu Santo, porque son locura. Dime si no es locura que una persona pueda hablar, en un instante, en un idioma que jamás aprendió. ¿No te parece que eso es una locura? ¡Claro que es una locura!

Son muchos los que hablan y hasta dan largas conferencias sobre los dones del Espíritu, pero la verdad es que no creen en los dones del Espíritu. Y esto es muy triste. Y además, hay gente que tiene don de lenguas que no proviene de Dios.

Porque su vida, no es una vida de fe. Un extraño que fluye en dones de lenguas, pero que no tiene una vida de fe. El intelectualismo hace que volvamos terrenal la palabra. Jesús multiplicó panes y peces para más de cinco mil personas, a partir de unos pocos peces y panes.

La Biblia dice que un niño trajo cinco panes y tres peces, y que con ellos Jesús les dio de comer a más de cinco mil personas hasta saciarse. No sólo eso, sino que luego llenaron varias cestas con lo que sobró. Doce canastas llenas.

Si tú ves uno de esos canales científicos que hay en la televisión, te va a explicar qué es lo que se supone que pasó en ese día, y no lo que dice exactamente qué pasó. El intelectualismo va a buscar explicarte de otra forma.

Lo que quiso decir el evangelio, es que la gente ya tenía pan, y tenía algo que llevaba en sus bolsas. Y que cuando Jesús les dijo: siéntense y hagan grupos, en cierta forma les estaba diciendo que sacaran lo que habían traído para comer para que pudieran comer todos, y que sobró de esa comida que traían.

El intelectualismo niega sistemáticamente todo lo que aquí es sobrenatural, ¿Entiendes? ¿Por qué? ¡Porque no existe una manera intelectual de poder explicar cómo se les puede dar de comer a cinco mil personas con cinco panes y tres peces!

¿Se puede explicar eso, físicamente, lógicamente, racionalmente? No, no puedes explicarlo. Así como tampoco podrás explicar que un cuervo haya sostenido con comida a Elías, no puedes explicar las plagas de Egipto, no puedes explicar la manera en que sucumbió el imperio más grande de la época, en manos de los hebreos, llamado Jericó.

No puedes explicar cómo se dieron estas cosas, si no es a través de la fe. ¿Qué pasa, entonces, cuando tú tomas la palabra y quieres entender esto, y estás gobernado por el espíritu de Grecia a través del intelectualismo? Pasa que jamás vas a poder ver lo que Dios quiere mostrarte aquí.

Déjame decirte que por lo menos parece presumido que alguien suponga que puede entender todo lo que está en la Biblia. ¿Cómo va a poder entender eso un hombre que ni siquiera todavía ha podido llegar a entender plenamente su propia vida?

Hoy andan por allí centenares de pastores, ministros y líderes que han terrenalizado la palabra. Que le han quitado a la Biblia todas sus partes sobrenaturales. Que todo lo explican racionalmente. Yo creo en un Dios sobrenatural.

Yo no puedo ser o auto denominarme cristiano, y creer solamente lo que puedo entender de la palabra. La persona que te dice: “No entiendo”, automáticamente cierra y frena la mano de Dios, para que éste haga algo nuevo y sobrenatural en su vida.

Por eso es que para Dios es más fácil trabajar con los niños, porque los niños no cuestionan; sólo creen. La palabra está llena de elementos sobrenaturales maravillosos. Si tú le sacas a la Biblia lo sobrenatural, la Biblia se convertirá en un libro común y corriente.

Porque lo que hace a este libro diferente, es que es sobrenatural. El intelectualismo también ha provocado un amor por la belleza y por la estética. Esto es terrible. ¿Qué significa esto? Que es un exagerado amor por la belleza. Los griegos adoraban la belleza.

¿No es raro que la escultura y la arquitectura hayan nacido en Grecia? ¿Y menos raro sería que las bases de todo eso sean religiosas? Todo lo que los griegos hicieron, fue religioso. Conjuntamente con esto, los griegos también adoraban el cuerpo físico perfecto.

Dice la Biblia que el pensamiento griego va a llenar toda la tierra, ¿Verdad? ¿Qué es esto? Es el culto al cuerpo. Nunca, en la historia humana, ha habido tantos gimnasios, como en estos últimos años. Nunca en la historia humana se han vendido tantos productos que tienen que ver con el cuerpo, con reducir las grasas, con modelar el cuerpo, con detener el tiempo haciendo borrar las arrugas.

Hoy día vemos, como quizás nunca antes, una alta paranoia por las dietas, tenemos otra paranoia por la anorexia, la bulimia, o por las cirugías estéticas. Y no sólo eso. Junto con esto está algo que los griegos hacían como algo religioso muy importante: los deportes.

Los griegos son los inventores de las olimpíadas. ¿Qué son las olimpíadas? Para los griegos, las olimpíadas eran una ceremonia religiosa muy importante, en la que se honraba a los dioses griegos. ¿Cuáles eran las características de las Olimpíadas? Competencia. Ser el mejor, a cualquier precio.

¿Cuál es la forma actual de este espíritu en nuestra sociedad? El fanatismo deportivo. ¿Quieres ir a ver cómo opera el espíritu de Grecia en los deportes? Ve a un estadio de fútbol. Y observa cómo la gente cambia  su rostro, sus actitudes.

Esa gente es capaz de hacer las cosas más increíbles; se vuelve otro. Se vuelve casi un ente de una manada peligrosa; es capaz de cometer excesos. ¿Por qué? Porque están bajo el poder de un espíritu.

Las olimpiadas, el pensamiento griego, enfatiza la competencia. Los más fuertes, los más hermosos, son los mejores. El pensamiento cristiano, en cambio, enfatiza la cooperación. Y enfatiza la belleza interior. Porque la Biblia dice que Dios no mira lo externo, sino que mira el corazón. Nota cómo dos culturas entran en conflicto. La cultura cristiana choca contra la cultura griega de manera muy fuerte.

Otro hijo de Grecia se llama Pharmakeia. De allí viene la palabra Farmacia. ¿Qué es la pharmakeia? Es la dependencia de los fármacos y las drogas. Ahora te voy a tirar una papa hirviendo, trata de agarrarla sin que te quemes.

Detrás de cada medicina, hay un espíritu inmundo. Al menos eso es lo que han averiguado aquellos hermanos mucho más crecidos que nosotros y mucho más dedicados o especializados en estos asuntos tan complejos.

Ellos sostienen (Y con bastante sentido común), que es muy probable que una medicina que te sana o hace bien para una dolencia, termine afectándote en otra área de tu organismo. Porque lo que pharmakeia hace es que busca que tú dependas de esto. No tiene sentido que te alivie de todo. Porque si te alivia de todo, tú ya no tienes que depender de esto. Pharmakeia provoca que tú seas aliviado de algo, pero que dependas y caigas en otra cosa peor.

Otro hijo de Grecia se llama el Teatro. Nadie ignora lo de los dramas griegos. El show. El teatro. Las máscaras. La palabra “hipócrita”, en griego, se pronuncia “actor”. Actor, en griego, es hipócrita. ¡Qué tremendo! ¿Y qué era un hipócrita, qué era un actor?

Era alguien que, poniéndose una máscara, adoptaba otra personalidad. Tú puedes estar bajo el poder del espíritu de Grecia si es que eres hipócrita. Este fue el espíritu que atormentó a Pedro. Y Pablo tiene que ir a confrontarlo, porque lo que Pedro hacía era algo bien sutil.

Actuaba de una manera con los judíos, cuando estaba con los de la circuncisión, y actuaba de otra manera cuando estaba con los griegos. Entonces Pablo va y lo confronta, y le dice que es un hipócrita. Y Pedro es reconvenido, y tiene que pedir perdón por lo que hizo.

Eso, por si te interesa comprobarlo, está en Gálatas 2:11-14. Pablo encara a Pedro por causa de su hipocresía. La iglesia no debe tolerar la hipocresía. Los griegos son los padres de la oratoria. De allí viene la homilética. ¿Qué era la homilética?

Esta es una disciplina que se ha enseñado en los seminarios bíblicos, durante años, como parte de la capacitación de los futuros pastores. ¿Y para qué servía la homilética? Para que aprendas a predicar la palabra. La única homilética que tuvieron los apóstoles, se llamaba Espíritu Santo.

Junto con esto, está su hermana gemela, que se llama hermenéutica. La homilética y la hermenéutica son las bases de todo pastor que ha sido formado en un seminario tradicional. ¿De dónde viene la palabra hermenéutica? Viene en honor al dios Hermes.

El dios Hermes, también se llamaba Mercurio. ¿Quién era Hermes? Vamos a ver. Hermes, según el Partenón griego, era el dios olímpico de la sabiduría, de las artes, de la escritura. Era ingenioso, elocuente, persuasivo, protector de mentirosos y ladrones.

Se lo llama “el mensajero de los dioses”, y se lo pone como dios del comercio. ¡Qué tremendo que tú uses a Hermes, el protector de los mentirosos y ladrones, como el mensajero que te va a traer la revelación de Dios! Porque: ¿Qué significaba hermenéutica? Hermenéutica es aprender cómo interpretar la Biblia.

¿Y sabes cuál es la única hermenéutica posible, que un hijo de Dios puede necesitar? La interpretación que viene por el Espíritu Santo. Porque lo que fue escrito en la Biblia, fue escrito por la revelación del Espíritu Santo a la gente.

Cuando uno lee la Biblia sin tener dentro al Espíritu Santo, va a entender cualquier tontera, menos lo que el Espíritu Santo trató de decir. Es como intentar leer algo que está en clave, sin tener el código. Lo que estoy queriendo decir es que, si tú no tienes el Espíritu Santo, este libro no va a ser de ningún beneficio para tu vida.

Detrás de Hermes está el control de la Bolsa de Valores. ¿Sabes cuál es el día clave para Hermes? El miércoles. Mercurio. Y es más que interesante examinar que los mayores desplomes de la Bolsa de Valores, siempre han caído en días miércoles. Las más grandes quiebras y los máximos desplomes de las Bolsas, se han dado en días miércoles, es muy curioso todo esto, y demasiado casual para ser casual.

Otro hijo de Grecia, se llama Porno. De él se deriva la palabra Pornografía. Esta presencia espiritual está ligada a todo tipo de desvío sexual. Porneia, es el nombre exacto en griego.

Otro hijo de Grecia, se llama Democracia. ¿Quieres destruir la iglesia del Señor? Ponle democracia al medio. Levanten la mano los que estén de acuerdo en poner al hermano Fulanito como pastor. Y Fulanito es pastor por mayoría de votos en asamblea. Ese día, esa iglesia pactó su destrucción.

Olvídate por un momento de tu país, de tu enseñanza y de tus supuestas ideologías políticas. La democracia no es de Dios. La democracia no puede ser parte de la iglesia. La iglesia del Señor no decide las cosas por simple mayoría de votos.

Las cosas en la iglesia se deciden por la dirección que otorga el Espíritu Santo. Si Dios dice que es por allá. Aunque todos crean que es mejor por acá y voten de manera unánime, ¡Es por allá! Mira lo que le pasa a Israel cuando decide preguntar cuál es la mayoría.

Allá en el Libro del Deuteronomio. Y decide no entrar. Diez de los doce dicen que no. Por mayoría, pierden. Reitero: no estoy hablando de la democracia como institución política, estoy hablando de la democracia en la iglesia. No es aceptable.

Junto con los deportes, los griegos dieron a luz algo que se llama: el entretenimiento. Los griegos, bastante más que los romanos, fueron los que merecerían el título aquel de: Pan y Circo. ¿Qué quiere decir esto? Eran conocidos los romanos por sus comilonas y por sus excéntricos deportes.

El imperio se estaba cayendo por las invasiones de los bárbaros en el norte de Europa, ¿Y sabes qué estaba pasando en Roma? Todos estaban en el Coliseo, viendo los deportes que allí se daban. Los cristianos fueron muertos por deporte, por entretenimiento.

La iglesia ha caído bajo el espíritu de Grecia, cuando en muchas ocasiones organiza cosas simplemente para entretener a la gente. Es norma inventar entretenimientos para retener a los jóvenes. Videos, tenis de mesa, actividades sociales; helado, café y galletitas, refrescos.

¿Sabes cómo creo que se debería retener a los jóvenes? Entrenándolos en lo sobrenatural de Dios. Entrenándolos a moverse en el reino del Espíritu y el Reino de Dios. No con entretenimientos, por mejor intencionados que sean. Todo lo que es entretenimiento, en la iglesia, es inspirado por el espíritu de Grecia.

La palabra dice que no estamos acá para entretenernos, sino para edificar. Por eso es que dice que todo lo que hagamos, sea para edificación. Organizando torneos le hacemos el juego al espíritu de Grecia. Y de eso a la pornografía y todos sus paralelos, hay un pequeño paso.

Todo eso, a simple y somera vista, podrá parecer muy bueno. Pero yo he aprendido que si no es el Espíritu Santo el que teje una estrategia y da una dirección para algo, lo único que vamos a hacer con cualquier cosa que hagamos, será distraer un rato a la gente.

Y Dios no nos ha llamado para distraer o entretener a la gente, nos ha llamado para edificarla. Es muy amplia la franja de la iglesia que anda cotidianamente detrás de este espíritu. Ven conmigo al Libro de los Hechos capítulo 17.

Hay gente que siente anhelo por andar detrás de todo lo que es nuevo. Y ya aparece algún oportunista capaz de inventar, organizar y utilizar para su beneficio las cosas más insólitas pintadas con barniz religioso. Seminarios y clínicas de las cosas más pintorescas han sido y siguen siendo moneda corriente. ¡Y no son gratis!

No se trata, obviamente, de establecer políticas extremistas y determinar que nadie debe ir a ningún lugar a aprender nada, porque eso también es un error. Sólo pido un poco de discernimiento. Y si no lo tienes, pídelo al Espíritu Santo, Él es quien lo provee a sus hijos.

Te mandé a Hechos 17. Tú sabes que en el capítulo 17 del libro de los Hechos, nos encontramos con que se produce un suceso que significa una enorme bofetada a la vida de Pablo. Él cae vencido por Atenea. ¿Recuerdas quién era Atenea? Te la mencioné anteriormente. Era la diosa de la inteligencia. Pablo es llevado al templo de Atenea. Y entonces ocurre aquí algo muy particular: Pablo trata de predicar y no puede.

(Hechos 17: 16) = Mientras Pablo los esperaba en Atenas (Una ciudad que había sido entregada a Atenea), su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. (Atenea sirve a la Reina del Cielo)

(17) Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, (¿Qué cosa es la que dice que Pablo hacía? Discutía. Muy raro, porque en otra parte dice que predicaba. ¿Hay diferencia entre discutir y predicar? Sí, es diferente. Si vas a hablarle a un Testigo de Jehová, que sea para predicarle, no para discutirle. Porque si vas a discutirle, ya caíste. Ya fuiste vencido. Si vas a presentarle el evangelio, predícales, no discutas con ellos. Dice que él discutía)

(18) Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? (Palabrero significaba lo que para nosotros, hoy, es charlatán. A Pablo lo llaman charlatán.) Y otros: parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el Evangelio de Jesús, y de la resurrección.

(19) Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? (El Areópago era el lugar en donde se rendía culto a Atenea)

(20) Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.

(21) Porque todos los atenienses (¿Quiénes? Los atenienses. Los que vivían en Atenas, los que estaban bajo el espíritu de Atenea) y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.

En decir o en oír algo nuevo. No en creer algo nuevo. Escucha: Hoy, gran parte de la iglesia está en eso mismo. Y Pablo tendrá que hablar, luego, en la carta a los Corintios, respecto a esto, ¿Recuerdas? Yo soy de Pablo, yo soy de Cefas. ¿Qué les pasa a ustedes? ¡Aquí lo único que vale, es esto!  Es Jesucristo.

Lo novedoso. La gente busca oír lo novedoso, en lugar de buscar la revelación del Espíritu Santo. ¿Cuál es el profeta de moda? ¿Cuál es el maestro de moda? Hay una enorme diferencia entre querer conocer algo y creer algo.

Cuando yo conocí lo que verdaderamente significaba el Reino, lo oí de la boca de alguien conjuntamente con miles de personas. ¿Y qué pasó con ellos, se olvidaron? No lo sé, pero muchos de esos hoy todavía siguen buscando novedades. ¡No vieron la revelación! Lo novedoso no sirve si es que nosotros no podemos ponerlo por obra y practicarlo.

Otro hijo de Grecia es el Narcisismo. El narcisismo es la idolatría al yo. El egoísmo. ¡Yo no vengo más aquí porque aquí nadie me atiende! Perdona mi hermano, mi hermana, pero el concepto de iglesia es que tú formes parte de ella para servir, no para retirar.

Los creyentes, sean o no sean ministros del Nuevo Pacto, están puestos para atender a Dios, no a los que andan dando vueltas en círculos con sus pecados. Esta es una palabra dura y difícil. Pero es egoísta pensar que nosotros somos el centro del mundo. ¡No lo somos!

Dios no se va a caer del trono ni nadie va a desmayarse de sorpresa el día que tú no aparezcas más por un lugar determinado. El mundo no te rodea, como mal se dice. Tú estás invitado para formar parte de él. Pero el día que te vas, salvo los más cercanos, nadie se entera.

Lo que sucede es que vivimos en una cultura en la que se enfatiza en demasía el culto al Ego. ¡Defiende tus derechos! ¡Hazte respetar quien eres! Qué diferente es todo eso a lo que consigna el Evangelio de Jesucristo, ¿No es cierto?

Niégate a ti mismo. Si alguien te pide, dale. Si alguien te pide una milla más, ve a la segunda milla con él. Qué diferente. ¡Devuelve la bofetada, no te dejes pisotear! Ahí están los movimientos feministas; un paso después, vienen los movimientos homosexuales; un paso después vienen los movimientos zoofílicos. Es algo de nunca terminar.

Hoy día, evidentemente, hay que respetar los derechos de todos. Pero no puedes poner una Biblia en un lugar público. Tenemos que tolerar casi cualquier cosa en aras de la amplitud de conceptos, pero no se puede tener una Biblia abierta en la Corte Suprema de Justicia de  los Estados Unidos.

Existen cristianos de cierto prestigio y posición que han llegado a ser encarcelados sólo porque pronunciaron la palabra “homosexual”, ligado a pecado. ¿Y de dónde viene eso? Narcisismo, creyentes enamorados de sus pecados y de ellos mismos.

El espíritu de Grecia nos enseña a amar este mundo. Hoy día vivimos en un mundo en el que se mide el éxito merced a cuánto tiene. Pero Dios no te mide por cuánto tienes, sino por cuanto eres. El evangelio que predicamos, es este: que Jesucristo murió, para dar vida a todos los que en Él creen.

Que el evangelio es poder de Dios. Que el evangelio es negación, no satisfacción. Que el evangelio es sacrificio, no auto complacencia. Que el evangelio significa entregar lo mejor que tenemos, no conseguir lo que buscamos. El evangelio que predicamos, es este: que el que quiera ser el mayor, sea el que sirva.

Ahora entiendes por qué este espíritu, que también está en el Libro de Daniel, donde está mencionado como el gran macho cabrío, que viene corriendo con un gran cuerno. Y luego su cuerno es quebrado, y salen cuatro cuernos, ¿Recuerdas?

Y dice que los cuatro cuernos se dirigen a los cuatro puntos de la tierra y llenan toda la tierra. Lo que quiero decirte, es que el espíritu de Grecia va a ganar esta batalla. Va a tomar toda la sociedad, como ya lo está haciendo, y va a establecerse.

El anticristo, es levantado sobre el espíritu de Grecia. Él va a poder gobernar sobre esta plataforma. ¿Y entonces por qué estamos enseñando todo esto? Porque podemos aceptar que gane en el mundo, pero de ninguna manera que gane en la iglesia.

El espíritu de Grecia no puede tener lugar en la iglesia. Por eso, creo que tendremos que ver en la misma palabra, formas que nos enseñen cómo derrotarlo. Ven conmigo al Libro de Zacarías. Vamos a ver cómo se vence ese espíritu, y quiénes pueden lograrlo.

(Zacarías 9: 11) = Y tú también (Dice Dios) por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.

(12) Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.

(13) Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.

(14) Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro.

(15) Jehová de los ejércitos los amparará, y ellos devorarán, y hollarán las piedras de la honda, y beberán, y harán estrépito como tomados de vino; y se llenarán como tazón, o como cuernos del altar.

(16) Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra.

(17) Porque ¡Cuanta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino a las doncellas.

¿A quiénes usa Dios para vencer a los hijos de Grecia? A dos tribus de Sion: a la tribu de Judá, a los adoradores, y a la tribu de Efraín, a los fértiles. A los fructíferos. Son los dos que han sido llamados a destruir a los hijos de Grecia.

Si tú no puedes adorar a Dios, el espíritu de Grecia opera en ti. El que vence a los hijos de Grecia, es Judá. Estamos hablando de la iglesia. El que vence a los hijos de Grecia, es Efraín. La palabra Efraín, en hebreo: fértil. Fructífero. Por sus frutos los conocerán.

Dios va a vencer al espíritu de Grecia, usando estas dos personas. A la tribu de Judá y a la tribu de Efraín. Ellos se convertirán en flechas y en espadas. En tanto que en la iglesia haya adoración celestial; y en tanto que en la iglesia haya la manifestación de los frutos del Espíritu y de la vida de Dios, el espíritu de Grecia va a estar afuera.

Cuando la iglesia deja de adorar; cuando la iglesia deja de dar fruto, el espíritu de Grecia empieza a tomar control. Eso pasó en todo avivamiento. Los avivamientos son una explosión de Efraín. Son una explosión de Judá.

Pero cuando empiezan a perder eso, empiezan los razonamientos, los pensamientos, los legalismos, las estructuras, las reglas, las ordenanzas, para ir cubriendo ese hueco que ha quedado tan grande. El hueco que antes llenaba la adoración y el fruto de la vida en el Espíritu.

Habrá que orar fuerte, entonces, para quebrar el espíritu de Grecia que anida en muchos cristianos. Tú sabrás si debes incluirte entre ellos. En tanto que el espíritu de Grecia gobierne sobre tu mente, va a ser muy difícil que la vida del Espíritu de Dios se manifieste con libertad y con abundancia en tu vida.

Debemos obligar a nuestros pensamientos a obedecer lo que Dios dice. Tú puedes elegir vivir tu fe, esclavizado por lo que entiendes, o vivir tu fe sujeto al Espíritu de Dios. Basta ya de iglesias y cristianos que se lo pasan hablando de cosas que nunca han experimentado, y que predica cosas que nunca ha visto.

Necesitamos entrar en la dimensión en la que podemos decir: de lo que he visto, estoy hablando. Tal como dice en 1 Juan, lo que hemos visto, lo que hemos palpado, lo que hemos tocado, eso es lo que les estamos anunciando.

Qué distinta es una enseñanza, una prédica o un estudio, cuando quien lo da puede decir: “Anoche estaba yo orando, y el Espíritu de Dios vino sobre mí, y me dijo que les dijera esto.” Necesitamos el vino nuevo de Dios.

Dios anhela tanto que podamos ser restaurados. Dios anhela que nuestros ojos se puedan abrir a lo sobrenatural. Viene el día en que los hijos, los verdaderos hijos, serán conocidos por sus hechos. Porque ellos verán a Dios a cara descubierta. Y la gloria de Dios estará sobre sus vidas.

Todos nosotros hemos sido educados en colegios que estaban bajo el espíritu de Grecia. Y esa ha sido la razón por la que nos ha sido tan difícil poder creer en el evangelio. Porque el espíritu de Grecia es el encargado de cauterizar nuestra mente. Cerrarnos al Espíritu.

Bienaventurados los que siendo niños conocieron a Dios. Para los hombres es mucho más difícil moverse en lo sobrenatural de Dios, porque el hombre tiende a ser más racional, más analítico. Las mujeres fluyen en esto mucho más fácilmente.

Casi te diría que normalmente, porque son más intuitivas.  Ellas no dicen: “Ah, pienso que”. Ellas dicen “Siento que”. Estoy convencido que, pese a todo esto, hay hombres y mujeres que, del otro lado d este micrófono y en este día, hay todavía hombres y mujeres que desean ser hijos de Dios, que están cautivos del espíritu de Grecia.

No hago esto a menudo, pero hoy será una de esas excepciones. Allí donde estás, si tú eres una de esas personas, simplemente levanta tu mano en señal de recepción y deja que podamos orar por ti.

Señor Jesús: necesitamos ser transformados. Vamos a renunciar, voluntariamente, a este espíritu. Espíritu Santo, ayúdame Señor a salir de este cautiverio. Espíritu Santo, ayúdame a ser libre de estructuras de pensamiento que no me dejan ver a mi Padre.

Espíritu Santo, ayúdame. Yo necesito ser libre, Señor. Padre, yo te quiero pedir perdón en esta noche. Porque he aceptado que debo vivir según lo que pienso. Porque he aceptado como verdadero lo que puedo entender, cuando esa no es tu voluntad.

Espíritu Santo, en este momento te pido perdón por haberte hecho callar, tantas veces. He contristado tu voz. Tú has sido enviado para guiarme, para conducirme a toda verdad. Pero yo te he hecho callar. Te pido perdón por eso.

Jesús, te pido perdón. Porque he confiado en lo que entiendo, más que en ti. Porque al leer tu palabra, yo he buscado entender cosas que debería, primero, haber creído. Te pido perdón, Señor, en el nombre de Jesús, por haber aceptado al espíritu de Grecia en mi vida. Mente; a ti te hablo, en el nombre de Jesús. Te pongo a los pies de Jesucristo.

Me gustaría que en este momento te pudieras ver a ti mismo, a ti misma, como a alguien que tiene una caja en tu mano. Una caja que representa todo tu intelecto. Es como si eso fuera tu tesoro. Ahí está tu profesión, tu experiencia, tus años; todo lo que sabes y has aprendido.

Va a ser necesario que digas que has puesto todo eso por basura, por causa de ganar a Cristo. Lo que para ti era ganancia, ahora lo has puesto por basura. Lleva ahora esa caja imaginaria hasta el trono de Dios y ponlo a sus pies.

Dile al padre que le estás entregando todo lo que hasta hoy, era ganancia para ti. Tú inteligencia, tu sabiduría, tus pensamientos. Dile que te quieres volver como un niño, para simplemente creer todo lo que Él te diga de aquí en más.

El trono de Dios tiene muchos escalones que todos podemos subir si nos proponemos hacerlo. Pero a ti hasta hoy se te ha hecho imposible por causa de esa caja que era tu tesoro personal más preciado: tu capacidad intelectual, tus conocimientos profesionales.

Aprende esto: todo eso que todavía hasta hoy era ganancia para ti, es demasiado pesado para levantarlo y llevarlo hasta el trono de Dios. Haz el esfuerzo, es mucho más pesado llevarlo todos los días de tu vida y depender de él. Déjalo allí, a los pies de Dios.

Ahora haz de cuenta que vas a subir los escalones que llevan al trono de Dios. Y será necesario que, en cada uno de ellos, a medida que vayas subiéndolos, vayas declarando punto a punto lo que ahora voy a decirte. Vamos a subir, acompáñame, repite conmigo:

Creo que la Biblia es la palabra de Dios. Inspirada por Él. Soplada por su Espíritu Santo. Y que lo único que necesito para encontrar lo que ella dice, es el Espíritu Santo que habita en mí. Creo en un Dios sobrenatural, que creó todo lo que existe.

Que todo lo hizo hermoso, y lo hizo bueno. Creo en un Dios sobrenatural. Creo que Jesucristo es el Señor, que nació de una virgen, en el tiempo perfecto. Que vivió treinta y tres años y medio sin pecar. Que murió sin pecado, pero llevando el pecado de todos nosotros.

Y que al tercer día resucitó de entre los muertos. Creo en Jesucristo, que fue levantado a lo alto de lo alto, y está sentado a la diestra del Padre gobernando, esperando volver pronto. Creo en Su regreso, cuando Él venga por su iglesia.

Creo en Jesucristo, el único hijo de Dios; cien por ciento Dios. Cien por ciento hombre. Perfecto en todo. Creo que la cruz es lo único que yo necesito para ser salvo. Soy salvo por gracia, por medio de la fe, no por obras. Porque no hay nada que tú puedas hacer para ser salvo, porque has sido salvo por gracia.

Creo en el poder de la sangre, como el único instrumento que mi Padre ha dado, para vencer toda oscuridad. Creo que la sangre de Cristo está en mí, y sobre mí, y conmigo. Que me da victoria, y hace que la muerte no me pueda tocar.

Con cada una de estas declaraciones, si las dices en voz alta pero creyéndolas, tú estás siendo liberado de falsos espíritus engañadores, principalmente el que hoy salimos a buscar, encontrar, combatir y derrotar: el espíritu de Grecia.

Creo en la revelación del Espíritu Santo. Creo en el Espíritu Santo, como el único mensajero de mi Padre. Saco de ese lugar a Hermes. Declaro que él es mentiroso, y acepto que el Espíritu Santo es el único que me puede llevar a entender la profundidad de Dios.

Acepto que el Espíritu Santo me guía, me conduce y me revela lo escondido de Dios. Porque para eso vino. Espíritu Santo: habla conmigo, escribe en mi mente, quiero escuchar tu voz. Estoy aquí para oírte, quiero aprender de ti.

Condúceme, guíame. Aquí está mi vida, llévame al Padre, hazme saber los tesoros escondidos que mi Padre tiene guardados. Hazme conocer mis caminos. Crea entendimiento a mi vida, revélame. Revela mis iniquidades, revela mis errores, revela mis pecados escondidos, líbrame.

Líbrame de toda ignorancia. Espíritu Santo, confío en ti como mi Maestro, como mi guía, como mí mentor. Eres tú el que me guía, y te acepto a ti como la voz de Dios. Y te prometo escucharte, obedecerte, atenderte quietamente.

Declaro que soy un Espíritu con mi Padre, creado a Su imagen, a Su semejanza, y llamado por mi Padre para gobernar. Declaro que soy un Espíritu con Él, que puedo mirarlo a cara descubierta, que mis oídos están diseñados para escuchar su voz.

Que mis ojos están diseñados para verlo. Creo, sé y confieso que soy un Espíritu con mi Padre. Creo en la sanidad divina, creo en el poder de la sangre para sanar mi cuerpo. Cuerpo, a ti te digo: no dependes de las drogas ni de las medicinas; Jehová es tu sanador.

Cuerpo, a ti te digo: te pongo en lugares altos, te establezco en lugares celestiales, te pongo en lugares de sanidad, conforme al deseo de mi Padre. Tengo acceso al mundo espiritual, porque soy espíritu. El reino de las tinieblas se abre a mis ojos, y también el reino celestial.

Yo declaro que puedo percibir, intuir, el mundo espiritual que me rodea. Tengo percepción de los ángeles y los demonios. Declaro que estoy capacitado para moverme en el mundo espiritual, porque he sido diseñado a la imagen de mi Padre.

Tengo acceso a las bóvedas celestiales, a los lugares del segundo y tercer cielo, porque soy un ser espiritual. Espíritu, a ti te digo; espíritu mío: funciona en el orden de Dios. Fluye, muévete en lo espiritual. Te activo ahora, hablo a mi capacidad de intuición en mi espíritu. Te activas ahora. Espíritu despierta. Soplo sobre ti aliento de vida.

Creí, por lo tanto hablé, dice la palabra. Lo que tú estás haciendo es declarar cosas en el mundo espiritual, que van a afectar el mundo natural. Y falta algo más, todavía. Sigue:

Soy fértil, porque la vida de Dios está en mí. Soy fértil, soy buena tierra. Y toda semilla de palabra que cae en mí, da fruto. He sido creado, para adorarte. Y declaro y establezco, que soy y seré una fuente de adoración. Que debo vivir para adorarte. Alma mía, alaba a Jehová.

Recuerda que es Judá quien vence a los hijos de Grecia. Así sea hecho ahora en la vida de todos los que me acompañaron en esta declaración. Sea decretado, activado y cumplido en el santo nombre de Jesucristo de Nazaret. Amén, amén y amén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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septiembre 9, 2015 Néstor Martínez