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Varón de Guerra

Estamos viviendo tiempos importantes. Dios está preordenando a distintos hombres y mujeres con distinta capacitación espiritual. En cada generación Dios levanta el tipo de persona indicada para resolver el problema de ese tiempo. En 1906, Dios levantó a un grupo de hombres que estaba equipado para producir un impacto en el Espíritu Santo que rápidamente ganó todo el planeta y produjo un verdadero movimiento.

Pasaron algunos años, y ya para el mil novecientos cuarenta y pico…cuando muchos andaban esperando largarse, mandarse a mudar, fugarse de la tierra, Dios nos visita nuevamente y, en lugar de llevarnos, levanta otra generación con un espíritu distinto, un espíritu carismático, y empezó a haber otro tipo de manifestaciones, y hubieron sanidades y prodigios y todo el mundo corría de campaña en campaña y se veía la manifestación del ministerio evangelístico en todo el planeta y todo el mundo era sanado y venía gozosamente a los pies de Cristo.

Pero ahora Dios está levantando otro género de siervos. No es el mismo que en su momento produjo el bautismo, derramamiento, shock o impacto del Espíritu Santo; este tampoco es un ejército que se está levantando para llevar a cabo grandes señales y prodigios conformas de sanidad en campañas evangelísticas; está levantando una generación de un pueblo que tiene un corazón determinado, para conseguir la meta para la iglesia de Dios, que tiene la mente fija en su destino bíblico, una voluntad que quiere coronarlo rey para tirar sus coronas a sus pies, siervos militantes, soldados, hijos y guerreros.

Son equipamientos distintos. Quizás viviendo este tiempo, digamos: ¡Qué feas están las cosas! Pero Dios no se equivoca. Hay, dentro de nosotros, una preparación adecuada para llevar a cabo esta obra. Yo estoy aquí porque Dios me puso aquí; y Dios no se equivoca. Es decir que: si usted fuera un poco más pasivo, no hubiera nacido en estos años. Hay personas que quieren ser más pasivas en medio de estos tiempos; es imposible, Dios no se equivoca. Usted se cree que es pasivo, pero no lo es. Isaías 41 dice que Dios preordena las generaciones, cada cual en su tiempo. Y Dios siempre levanta una generación de hombres que resuelve el problema o el dilema presente.

Cuando Dios trae una verdad, hay tres tipos de reacciones: 1)= El que paga el precio, (A veces aún con su propia vida), para establecer la revelación.- 2)= El que no tiene que pagar ningún precio por la revelación porque la recibió de otro. Este mayormente la mantiene viva. 3)= Está la tercera generación que es la que tiene la oportunidad de avivar lo que dijo la primera generación o dejarlo opacar.

 A mí me parece que estamos en medio de la tercera generación, donde Dios nos está poniendo una decisión en nuestro frente: o reavivamos aquello por lo que nuestros padres pagaron el precio o lo dejamos caer del todo.

En toda la Biblia vemos un mismo principio: Abraham con una sola palabra se atreve hasta sacrificar su propio hijo, sale de la tierra segura y conocida en busca de una tierra extraña cuyo arquitecto y fundador es Dios. Sale a tierra lejana por fe, sin saber adónde iba, sólo con una palabra, sólo con una voz que ni siquiera conocía.

Era un adorador de dioses ajenos, pero la voz de Dios lo mueve, y con su vida, su tiempo y su familia paga el precio para establecer una verdad: su hijo Isaac la mantiene; Jacob termina siendo un usurpador.

Vemos también a Noé, que es un predicador de justicia, un pionero en sus tiempos, sus hijos la mantienen, pero ya para el tiempo de sus nietos había gran decadencia en los hijos de Noé; maldición de Canaán.

Vemos también en el Nuevo Testamento, en el tiempo de los apóstoles, que ellos pagan el precio. Martirio de sus propias vidas; pagan un precio para fundamentar la iglesia de la cruz de Cristo. Ya para el 90 “después de”, no existe la iglesia, la tercera generación, la deja caer.

Es una preocupación de todo espíritu militante establecer hoy una revelación de estos tiempos que no resiste estudio o análisis humano alguno: o reavivamos lo que Dios nos dio o lo dejamos caer del todo.

(1 Crónicas 12: 1)= Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra.

Yo sé que muchos hemos oído muchos mensajes de guerra espiritual, pero la obligación de este tiempo es que nuestro corazón esté latiendo hoy al mismo ritmo e intensidad que el corazón de Dios. Dios es un Varón de Guerra y ese es su nombre.

(1 Crónicas 12: 2)= Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco… – Nota que para Dios no existía eso de la derecha y la izquierda: eran todos ambidextros… – …de los hermanos de Saúl, de Benjamín… – Y aquí comienza a mencionar un montón de nombres raros de esos que usaban ellos…

(Verso 8)= También de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavés; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas.

(Verso 21)= Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército.

(Verso 24)= De los hijos de Judá, que traían escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra.

(Verso 25)= De los hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra.

(Verso 32)= De los hijos de Isacar, doscientos principales entendidos en los tiempos y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

(Verso 33)= De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón.

(Verso 34)= De Neptalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.

(Verso 35)= De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos.

(Verso 36)= De Aser, dispuestos (Noten como se repite la palabra DISPOSICIÓN. Esto no es algo que viene y le mueve a usted, esto es DISPOSICIÓN. Esto no es algo que Dios viene y le bautiza con ello, esto es DISPOSICIÓN. Esto no es un mover de Dios que viene en un momento y usted sale saltando y dando vueltas como un trompo, esto es DISPOSICIÓN. Dios es Varón de Guerra.

(Verso 37)= Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra.

(Verso 38)= Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear. – ¿Usted, está dispuesto? Los latinos somos de sangre más caliente que en otros lugares. Tenemos líos a granel, guerrillas, peleas, mucho más que en otras partes. Al convertirnos, nos transformamos en dulces mariposas hasta el punto de hacer dudar sobre nuestra sexualidad. Veamos: ¿Quién le dijo a usted que Dios quiere cambiar su carácter? Dios jamás cambiará su carácter. Sólo lo santificará.

 Desconfíe de esos varones rústicos, mal hablados y toscos que de un día para el otro se transforman casi en afeminados. Se puede ser rústico y tosco sin ser grosero. Santidad. – …vinieron con corazón perfecto (Esto es: maduro), a Hebrón, para poner a David por rey. – David siempre es tipología de Cristo. Vamos a olvidar a David y vamos a hablar en este día de David representando a Cristo.

Este ejército estaba dispuesto a que Cristo fuese rey. – …sobre todo Israel; – No solamente sobre una parte restaurada – …asimismo todos los demás – Noten que no era solamente el ejército, porque en esto siempre hay gente que tiene una excusa: “¡No! ¡Es que él tiene ese llamado!” – “¡Qué bonito que ora ese hermano! Parece que Dios le ha dado una gracia especial.” DISPOSICIÓN. – …asimismo todos los demás de Israel, – No sólo el ejército, todos los demás. – …estaban de un mismo ánimo, – para hacer lo mismo: coronarlo rey. Rosario, argentina, Cristo es el rey de tu nombre. Por eso no sucede casualmente.

Noten conmigo el verso 16 de este mismo capítulo: …Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá vinieron a David al lugar fuerte, (Este lugar es fuerte). (17) Y David salió a ellos, y les habló diciendo: si habéis venido a mí para paz y parea ayudarme, (Aquí Cristo le está diciendo: “Si viniste a mí voluntariamente, al nacer de nuevo, para hacer paz y ayudarme, mi corazón se unirá con el tuyo.

Noten el requisito para ser miembro del ejército de Dios. Unido en un propósito con él. No su talento, no su profesionalismo, no su habilidad, no su dinero, no su gracia, no su llamado. Su corazón determina su posición con Cristo. Usted puede ser ungido para cualquier cosa, pero0 si su corazón no está en orden con Dios, no va a tener éxito en esta hora.)

Hay ministerio micro-ondas, que de la noche a la mañana andan por ahí haciendo vaya uno a saber qué cosas. Suena igualito, se ve igualito, parece ser real, pero no lo es. ¡No hay nada en el Espíritu! ¡Están vacíos en el Espíritu! Las mismas canciones, las mismas palabras, pero sin efecto en la dimensión espiritual. Es tiempo que el pueblo de Dios se levante con convicción personal y que sus palabras sean palabras de reyes, la palabra de rey es ley cuando se decreta.

 Esto no viene casualmente; tampoco es un llamado; tiene que tener disposición. Esto se practica. Los que van a la guerra, primero se entrenan. Esto es una cosa diaria. Diestros para la batalla, con ambas manos; listos, prontos. Cuando se viene al templo en una forma corporal sus voces, sus ojos, sus manos, su rostro indican que no están aquí. Esa es la milicia que libera la ciudad. Sólo hay una forma de militar: de acuerdo con la Palabra de Dios: Varón de Guerra.

Usted puede ser un buen músico y tener la mejor voz del mundo; puede saber orar que suene una barbaridad y no hacer nada en la dimensión del Espíritu. Lo único que permanece en tiempo de milicia y contradicción son los principios de Dios en un carácter que los lleva consigo como revelación personal.

Su palabra tiene que ser revelada en su corazón en esta hora. Es tiempo que la palabra de Dios ya no sea un mensaje. Es tiempo que las conferencias proféticas ya no sean campañas. Es tiempo que cada administración sea adecuadamente escogida para hacer algo específico.

Es tiempo que cada vez que nos reunimos por dos o tres horas hagamos algo efectivo que sea capaz de afectar el destino de la ciudad. ¡Es tiempo de no perder el tiempo, iglesia! Es tiempo de levantarnos con una convicción y revelación personal de lo que estamos haciendo.

Muchos de nosotros estamos en Cristo, pero Cristo está muy poco en nosotros. Yo sé, – incluso -, que este mensaje no es muy popular. Es la condición de su corazón la que produce una fe agresiva. Esa es la fe que altera demonios. Es tiempo de tomar una decisión. Es tiempo de poner presión en la esfera del Espíritu. Cada día más. Tenemos que alcanzar lo que nos corresponde. Es muy fácil adaptarse a fórmulas. Si usted lo hace así, funciona así…

 Las fórmulas carecen de poder si usted no tiene revelación personal. No hay fórmula en la dimensión del Espíritu, es una vida y una relación. Es una disposición de fluir con lo que el Espíritu está haciendo. No es una fórmula de fe, es una convicción divina, revelación de la naturaleza del carácter de Dios. Tenemos que empezar a conocer a Dios en todas sus facetas. Dios es Varón de Guerra, nunca pierde una batalla.

Yo sé que hemos aprendido fórmulas de seminarios, principios de milicia espiritual y etc.etc. No interesa analizar ni evaluar aciertos, errores, éxitos mayores o menores; lo que sé es que Satanás sigue avanzando. Algo está mal. O este asunto funciona o tiramos la Biblia, porque pese a ser muy lindo lo que dice, es inaplicable.

Si Dios dice que todo lo podemos en Él; si Dios dice que Él es cabeza por sobre todo; si Dios dice que toda rodilla se dobla ante el poder de la Palabra, pregunto; quiero saber: ¿Por qué no se están doblando?

Mi corazón y el de muchos otros sinceros, fieles y genuinos como yo gimen por ver una iglesia no solamente en excelencia y en prosperidad, sino en avance estratégico en la ciudad. Avanzando, avanzando, avanzando y coronando a Cristo rey en todas las áreas.

 No es una fórmula, es un estilo de vida en el Espíritu; una convicción divina que nos lleva a la victoria. Dios no tiene pacto con fórmulas; Dios no tiene pacto con movimientos. Dios sólo tiene pacto con lo que es Rhema en su vida; responde a su voz.

Los hombres que serán usados en estos últimos días, son hombres apasionados por el rostro de Dios, no por sus manos. Muchos buscan las manos, no el rostro. Hombres que van a ser militantes, pero al mismo tiempo sensibles, llenos de amor al rey. Conocemos su naturaleza y podemos amarlo siendo hombres o siendo mujeres. Hombres y mujeres motivados por causa y por comisión y la responsabilidad a la misma.

 Toda su vida, todos sus planes, todos sus deseos, toda la estrategia que usted arma para todo el año depende de la causa de Dios. Viva donde es necesario para hacer lo que Él quiere y no donde le da la gana a usted, para después decir que Él no puede venir. Hombres que pagan el precio por llevar a cabo la obra de Dios. Esa es la iglesia que va a vencer.

Necesitamos una fe agresiva. Necesitamos que nuestras voces sean estandartes en la esfera espiritual. Que nuestras voces no sean címbalos que retiñen; que sean saetas, arcos, flechas, llenas de las llamas ardientes del trono de Dios que establece su palabra.

La motivación de este mensaje es activar su corazón. Su mente tendrá que quedar inútil en esta hora. Alimentar su corazón con el espíritu del Varón de Guerra es lo que quiero hacer. Es tiempo de dejar la zona confortable. Necesitamos probar lo que creemos, para realmente creer lo que creemos.

A veces decimos que creemos en algo, pero como nunca lo hemos visto no estamos muy seguros si realmente lo creemos. Necesitamos probarlo para, por lo menos, caminar convencidos que sí funciona. Aunque sea una vez, por favor…

La iglesia, en su gran mayoría, no ha experimentado una verdadera victoria hace muchas décadas. Tanto ha sido el tiempo que el poder de Dios no habita en nosotros como debe habitar, que no tenemos discernimiento y le llamamos a veinte mil cosas EL PODER y no existe poder en ellas.

¿Qué es lo que está pasando? El Señor dice: es el corazón. Tienen que tener un corazón alineado con el Varón de Guerra. Tienen que ser como David, un hombre que palpitaba con el corazón de Dios; un hombre tras el corazón de Dios. Lo que Dios pensaba, David pensaba. David llegó un día y sus hermanos le dijeron: “Oye… ¿A qué has venido? ¿A ver la batalla?” ¡¡Que batalla, manga de cobardes, si aquí nadie está peleando!! ¿Y tú quien te crees que eres, grandote insignificante para hablarle así a mi papá? Si; ahí estaba todo Israel creyendo que estaban en batalla y llevaban cuarenta días escondidos. El gigante riéndosele en la cara a la iglesia.

El espíritu humanístico trayendo desafíos. ¡Ja, ja! ¿Y ahora que vas a hacer? ¡Voy a regresar a la inflación! ¿Y ahora, como te las vas a arreglar? Voy a profundizar la recesión. ¿Adonde están los David en este tiempo? Es verdad, funciona; ¡Si una iglesia corporal comienza a atacar y a bombardear la esfera espiritual identificando las potestades correctas, con una voz convincente que sea Rhema en su espíritu, horadará la tiniebla! Muchos estarán leyendo con una cara de no saber muy bien si lo que digo es cierto. Está escrito en la Biblia, ¿Qué quieres que haga? Lo que pasa es que no lo hemos visto; lo declamamos, lo cantamos, pero no lo vemos, por eso no lo creemos.

La fe sólo funciona frente a obstáculos. Si no hay un obstáculo no hace falta fe. Eso es igual que la valentía, sólo existe en medio del temor. Uno se hace valiente cuando está asustado. El territorio está perfecto. Hay mucho temor. ¿Adonde están los valientes?

La fe sólo funciona frente a obstáculos. La fe se nos dio para conquistar e invadir, no para mantener. “Gracias Padre que hasta aquí nos has traído vivos…” ¡¡Qué?? Él dijo que usted iba a tener vida en abundancia, eso es básico y ahora. ¿Qué va a hacer con ella?

La fe es para invadir y conquistar, no para cantar y profetizar en la iglesia. La fe es para el cántico nuevo. LA fe no es para profetizarle al hermano sabiendo que aunque fallemos, igual nos va a amar. ¡La fe es para profetizar en la calle, en su trabajo, en la plaza, en la radio, en la televisión, en Internet y delante del mismísimo presidente de su país si lo dejan! La fe es un arma, no un escudo. Eso es ser Un Varón de Guerra. Como Él.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez