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Tres Caminos Obligados

Todos sabemos que esto que hoy nosotros profesamos y militamos como Evangelio, en un principio, dice la Biblia, se llamaba Camino. Y es premonitorio ese nombre, aunque luego haya cambiado y se haya dejado de utilizar.

Porque no sólo hay un camino adecuado para un creyente, que es el camino de la fe en Jesucristo y todo lo que hemos aprendido, sino que escudriñando las escrituras, nos encontramos que en realidad la vida de un creyente sólido, tiene tres caminos no ya optativos para seguir, sino sencillamente obligatorios.

El camino que conduce a la libertad, el camino que conduce a la gracia y el camino que conduce al remanente. ¿Te gustaría saber en que lugar de este mapa estás tú? ¿Adonde andas en este momento? Son buenas preguntas que, como siempre, tienen respuesta.

El primer libro que vamos a consultar, es el Libro del Éxodo. Tú sabes muy bien que la palabra Éxodo se traduce como Salida. Un éxodo, siempre habla de una salida. Y una salida, naturalmente, es el punto de comienzo de un camino por recorrer. Si tenemos tres caminos, entonces, obviamente tendremos otras tantas salidas, pero también llegadas, metas. ¡Animo!

La historia de Egipto significa, de alguna manera, el punto de comienzo de una vida cristiana. Ya sé que Egipto marca la historia del pueblo de Israel, pero como Israel, hoy, es símbolo y tipología de la Iglesia, por consecuencia, Egipto pasa a ser símbolo y tipología del mundo incrédulo, de ese lugar del cual tú saliste para ir a caer a los pies del Señor un día cualquiera.

Y he aquí que la historia de esta nación, hablo de la egipcia, se remonta nada menos que al año tres mil antes de Cristo. Un tal Menes, un día, unificó dos reinos: el reino del Nilo y el reino del Delta, y la creó con una capital llamada Memfis.

¿Y como eran los egipcios de la primera hora? En lo que tiene que ver con la religión, eran politeístas. Esto significa que se les rendía culto a diferentes fuerzas de la naturaleza, tales como: el sol, la luna y el mismísimo Río Nilo.

También elevaron a la categoría de deidad a diversos animales. El toro, el gato, el cocodrilo, la rana y la serpiente, eran dioses. El dios que simbolizaba al estado, era Horus, una figura humana pero con cabeza de halcón.

Sin embargo, los egipcios creían en alguna forma de inmortalidad y era Osiris el dios que simbolizaba esta esperanza. Ellos interpretaban de que si un egipcio llevaba una vida buena, (Y vaya uno a saber que cosa era ser bueno en aquella cultura), se estimaba y se creía que podía resucitar.

Ahora, si esa vida era mala, iba a ser irremediablemente juzgado por un tribunal subterráneo que también vaya uno a saber en que sala operaba. Finalmente, este libro del Éxodo, relata también como los descendientes de Abraham llegaron a ser una nación dentro de otra nación. Es un registro concreto, claro y preciso de la liberación del pueblo de Israel de Egipto y de la entrega del pacto de la ley en el Sinaí.

¿Estarás, acaso, transitando tú este primer camino? ¿Estás saliendo de tu Egipto personal, de toda esa basura armada para succionar cerebros que el secularismo llama pomposamente “la sociedad civilizada”, y que se nutre, esa vida civilizada digo, entre otras cosas, del sexo libre, de la pornografía como entretenimiento abundante, el aborto como método “natural” de eliminación de inconvenientes no deseados, de homosexualidad proliferante como solución a “conductas sexuales diferentes y alternativas”, eutanasias disfrazadas de actos de piedad..? ¿Quieres que prosiga o ya es suficiente?

Bueno; eso es el Egipto contemporáneo. ¿Estás saliendo de allí e ingresando a una dimensión de libertad que, pese a toda tu historia de libertinajes quizás, jamás llegaste a imaginar que existiera? Ese es tu primer camino, el de la libertad. Sólo desde la libertad puedes partir hacia los grandes logros. Jamás un logro que conmueva al mundo ha partido desde un estado de esclavitud, sino desde una liberación, aunque esto luego se haya usado de manera perversa. +++

(Éxodo 12: 40)= El tiempo que los hijos de Israel habitaron Egipto, fue de cuatrocientos treinta años. (Literalmente, quiero aclararte, estos cuatrocientos treinta años están referidos al tiempo que pasó entre la emigración de la familia de Jacob hasta la época del éxodo. Eruditos diversos han coincidido de manera algo alta en lo estadístico, en interpretar como al año 1446 antes de Cristo la época en que esto sucedió).

(41) Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día, todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto.

Esto nos dice más de una cosa. En primer término, quiero que prestes atención a la palabra que usa: “huestes de Jehová”. ¿Qué son las huestes? Suma de guerreros, de soldados de un ejército. Si a eso le sumamos uno de los nombres de Dios, (Jehová de los Ejércitos), tienes concluido tu primer práctico sobre guerra espiritual, se practique y se enseñe en tu iglesia y se enseñe en tu iglesia o no se practique y en una de esas ni se crea en tu iglesia.

La Biblia jamás dice lo que tú te crees. La Biblia dice todo lo que fue escrito, lo creas tú o no lo creas; lo crea tu denominación o lo discuta. A Dios, sabes, no le interesa tu opinión. Dios ya opinó y lo dejó escrito. Tu única obligación es creerlo y practicarlo. Si por alguna causa no lo haces, no te quejes por la falta de resultados. Es obvio que así sea.

Lo otro que nos dice es que Dios introdujo a la familia de los escogidos en Egipto, la multiplicó, luego la liberó de la esclavitud de los faraones y la constituyó en una poderosa nación. Éxodo es un libro de redención. Piensa en Cristo.

Jehová redimió a su pueblo de la servidumbre egipcia, (Igual a la que tú tenías para con el mundo antes de convertirte), por medio de dos cosas: por las plagas (Hoy llega mucha gente a Cristo por el SIDA), y por la sangre del cordero pascual, un cordero verdadero que ellos sacrificaban entonces. La llegada del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, logró el mismo resultado bajo otra óptica.

Asimismo, cuando Dios saca a Israel de Egipto, le provee en el desierto el pacto de la ley, para que conozca la revelación del carácter santo de Dios y la norma de conducta que Él exige. Los hebreos, redargüidos de pecado por la ley, necesitaban limpieza y para ello el Señor les da el sistema de sacrificios.

Como también necesitaban acercarse a Dios, les da el Tabernáculo y ordena a un sacerdocio para que conduzca los oficios del culto. El fin de todo esto, lo dirá muchas veces la palabra, luego, era que Dios quería de los hebreos una nación santa y un reino de sacerdotes, exactamente lo mismo que hoy desea de su iglesia.

(Éxodo 1: 11)= Entones pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Remeses.

(12) Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. (Aunque no tenga motivación alguna: ¿No teme el mundo, hoy, al auténtico hijo de Dios?)

(13) Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, (14) y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.

Esta, a grandes rasgos, puede ser la historia metafórica de cualquiera de los que, habiéndose convertido de adultos, hoy me están leyendo. ¿O no salieron de una dureza y una esclavitud similar? Generalmente en esto nos quedamos tranquilos, pero no termina aquí. Debes pasar al segundo camino: Salir de la Ley. +++

(Hebreos 7: 12)= Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley. (Hay una época de cambio, de reforma, de salida de los esquemas tradicionales y antiguos)

(Juan 1: 17)= Porque la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. (Esto significa que nadie puede salir de la ley si primero no ha salido de la esclavitud de Egipto. Ahora; ¿Por qué debemos salir de la ley? Primero, porque Cristo ya la cumplió; segundo, porque Él nos ha introducido en un nuevo pacto y, tercero, porque en el nuevo pacto de la gracia, somos ministros competentes del espíritu que da vida. ¡Pro esto es elemental! Sí, será elemental, pero hay mucha gente que aún no lo ha visto. ¿Nunca conociste a un legalista en alguna iglesia, por allí, bien lejos de la tuya, por supuesto?)

(Romanos 10: 4)= Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia de todo aquel que cree. (La ley, aquí se refiere al sistema de obtener la justificación por nuestros esfuerzos. ¡Es que eso lo hacen en otras religiones! No creas. Hay mucho cristiano sincero matándose por ganarse el cielo. Cristo ya cumplió, tú no debes agregarle nada a eso.)

(Hebreos 8: 13)= Al decir Nuevo Pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer. (Esta palabra es profética y pertenece a este tiempo. No es que hay un tercer pacto, sigue vigente el segundo y último. Lo que está alterándose es la forma de vivir ese pacto por parte del pueblo. Es en Cristo, no jugando a tener una iglesia. Tener una iglesia, por muchos años, ha dado el resultado que vemos. Ahora es tiempo de salir a terminar la obra y de entregarle el reino al Padre. Lo que es viejo, el sistema tradicional, está próximo a desaparecer. Cristo trajo el nuevo pacto y no para que nosotros sigamos en una simbólica sinagoga.)

(1 Corintios 3: 6)= El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. (El problema más grande que existe hoy, es que hay muchísimo liderazgo al frente de las iglesias que no ha sido levantado por el Señor y al cual hay que someterse sí o sí. Esto no es bíblico, tradicional y humano. Lo bíblico es que somos todos ministros competentes y andamos, como pueblo, ministrándonos unos a otros, aunque esto termine con las conveniencias y hasta los negocios de mucha gente.)

Esto, en suma, es la ley de la cual hay que salir. Ese es el segundo camino a recorrer. Porque no basta con conocer un camino, el resultado se ve cuando se anda por ese camino. Todos sabemos que Cristo es la verdad, el camino y la vida, pero olvidamos que es el conocimiento de esa verdad lo que nos hace libres, que el recorrer ese camino es el que nos hace victoriosos y, finalmente, acceder a esa vida es lo que nos deposita en una eternidad futura y presente.

¿Aquí termina todo? Ojalá terminara aquí. Lo que sigue, el camino que te falta conocer y recorrer, es el peor de todos, el más difícil, el que más trabajo te dará, porque tienes un alma que, a la hora de las grandes decisiones, pesa lo suyo. ¡Y como! +++

Porque el tercer camino te llevará al remanente. Aquí entonces es donde tú dices: ¡Oh! ¡Gloria a Dios! Sí, pero cuando te diga de donde hay que salir para ir al remanente, la cosa va a cambiar un poco. Hay que salir de Babilonia, que es decir lisa y llanamente, hay que salir de la religión. ¡Pero si a mí me enseñaron que la religión es algo que tiene que ver con Dios! Sí, efectivamente, es algo que tiene que ver con Dios, pero no es de Dios.

(Apocalipsis 18: 1)= Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.

(2) Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

(3) Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

(4) Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas.

La palabra “Babilonia” proviene de Babel, que según los descendientes de Noé, significaba “Puerta de Dios”, pero que según Dios, significa “Lugar de Confusión”. La Babilonia original, era la torre de Babel, que construida con ladrillos cocidos al sol, puestos uno sobre el otro, colocaos a la manera con que hoy todavía se aplican los ladrillos en una construcción.

Asimismo, los pecados de la gran Babilonia, se vienen construyendo de la misma manera; uno sobre el otro, pegándose entre sí, engarzándose de manera tal que llegará un momento en que ese muro no se podrá destruir sin tirar abajo toda la pared, ladrillo sobre ladrillo, legando hasta el mismo cielo y no para gozo de Dios, precisamente.

Siete voces son las que describen la caída de Babilonia como un hecho consumado. Algunos, con gratitud, otros con amargura. En el Nuevo Testamento, Babilonia es un símbolo de la humanidad pecadora y sus inclinaciones a la autodesilusión, a la ambición, el orgullo y la depravación demoníaca.

Ajá, lo que está en el mundo inconverso, ¿No es así? Sí, lo que está en el mundo inconverso y también adentro de muchos de nuestros templos, infiltrado, disimulado, camuflado detrás de una fachada religiosa.

Babilonia, de última, es una que parece iglesia pero que no lo es. Que tiene todo lo que tiene una buena iglesia: música, bullicio, excelencia visible, conversiones, oración, alegría, sanidades, milagros, liberaciones, pero pese a todo eso: no es de Dios, es una imitación, un paralelo que no lleva al objetivo divino, sino a uno que se le parece pero que no es.

La Biblia muestra a Babilonia en tres aspectos. En lo literal, es la torre de Babel. En lo religioso, es el sistema religioso mundial compuesto por todas las iglesias y religiones unidas en un solo concilio ecuménico.

Y cuidado, que esto no es discriminatorio, va más allá de ciertas posiciones doctrinales o dogmáticas. La palabra dice que el que tiene al Hijo, tiene la Vida, y yo creo que efectivamente es así. Pero hay un problema: a mí hay mucha gente que me paree que tiene al Hijo, pero que en una de esas Dios, que ve en sus corazones, conoce que no lo tienen.

Y a mí también me parece que hay mucha gente que está equivocada y que por eso no tiene al Hijo, pero por allí Dios que ve en lo secreto ve al Hijo en esos corazones y yo me equivoco totalmente dejándome llevar por las apariencias. ¿Te das cuenta como funciona esto?

Finalmente, en lo material, Babilonia es la riqueza de las ciudades más potentes del mundo. Roma, Londres, parís, Nueva York. Babilonia es aquella mezcla engañosa de verdad y error que predica el sistema denominacional religioso.

Todos, nos guste o no, hemos nacido en Babilonia, porque todos, sea donde sea, hemos nacido dentro de alguna denominación de las cientos existentes. Y las denominaciones (Por las que muchos todavía siguen dando gracias, sin caer en cuenta que han sido la trampa más sutil que ha fabricado el enemigo para contenernos), tiene un común denominador.

Son distintas porque tienen distintas interpretaciones de la misma Escritura. Esto quiere decir que quien no esté de acuerdo con tal o cual interpretación, no puede congregarse con tal o cual denominación.

Todo esto arroja una definición muy clara: Babilonia es un verdadero concilio de confusión, donde tienen más autoridad las doctrinas que las escrituras; donde tienen más autoridad las jerarquías humanas, que las escrituras. ¿Sabes como se llama esto? Como todo lo que se coloca por delante de Dios: idolatría. +++

(Apocalipsis 17: 5)= Y en su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.

Aquí habrá que explicar que en los tiempos de Juan, las prostitutas llevaban sus nombres escritos en cintas que se ataban a la cabeza. Juan, en su visión, vio una iglesia ramera, un sistema religioso prostituido y su nombre era: “La Gran Babilonia, la Madre de las Rameras”.

Esta no es sólo una iglesia definida, determinada, son todas las iglesias que han desechado la revelación de la Palabra, por conveniencia e intereses propios. Babilonia es un cristianismo apóstata, una religión mundial organizada.

Porque dice que es una ramera, una prostituta. ¿Alguien, alguna vez, prestó atención al detalle de las condiciones básicas que posee una prostituta? En primer lugar: se vende. Se la puede comprar con dinero en donación, discretamente llamada “ofrenda de amor”.

Se la puede comprar con influencias políticas o sociales. Se la puede comprar con altos status o abolengos reconocidos, signos de lo que habrá de denominarse “alto nivel”. En suma: se la puede comprar.

Hasta el mensaje se puede llegar a comprar si es que interesa a alguien hacerlo. Si un líder no es de Dios y tiene un área débil en su vida, es decir: si tiene un precio marcado en su frente, Satanás va a encontrar cual es ese precio, a alguien capaz de ponerlo y por consecuencia, lo va a doblegar.

Una prostituta, también, es una mujer que no se compromete con nada ni con nadie, hace la suya. No cree en la bondad aunque la declame porque, en el fondo, está totalmente convencida que todas las mujeres son como ella, aunque lo disimulen con hipocresía.

Y, finalmente, una prostituta es una excelente actriz a la hora de simular algo que no experimenta si es que con eso satisface al cliente. Con todos estos ingredientes, revisa cuidadosamente adonde estás en este momento congregado. No se trata de buscar fantasmas, se trata de no pecar de ingenuidad y de no desconocer la palabra.

Ahora bien: ¿Cuál es el mandamiento del Señor? ¿Orar por ella? ¿Tener misericordia y apiadarse de los que la conforman? ¿Esperar pacientemente a que cambien? ¿Decir “bueno…después de todo, no hay otra cosa mejor a la vista..?

¡No! El mandamiento, te lo recuerdo, es bien concreto: ¡SALID DE ELLA, PUEBLO MÍO! ¿Qué quiere decir esto? Muy sencillo y claro: que hay mucho pueblo de Dios dentro de Babilonia. Hay mucho pueblo fiel, sincero y que intenta vivir en el Espíritu, dándose de cara cada día con un sistema religioso casi mundano, que le da más valor a las cosas de la ciencia que al poder de Dios, y que remata sus conclusiones con un: “¡Pero usted es demasiado espiritual, hermano! ¡Hay que tener los pies sobre la tierra! No. Yo soy imagen y semejanza de Dios, y Dios ES Espíritu…+++

En Apocalipsis capítulo 18, vemos a dos bandos que están representados por los que decidieron quedarse en Babilonia y los que resolvieron salir de ella. Los que se quedan, entonan tres dolientes lamentaciones; los que salen de ella, cantan aleluyas alrededor del trono.

No estamos hablando de tal o cual denominación, o de tal o cual iglesia, o de tal o cual congregación. En cualquiera de los tres casos habrá hombres de Dios llevando adelante al pueblo de Dios y habrá hombres impíos conduciendo al pozo a cientos de ovejas confundidas.

¿Sabes por que? Porque trigo y cizaña, mi amado y respetado hermano o amigo, CONVIVEN. No se trata de que uno esté por allá y el otro por acá, y que sean fáciles de reconocer y detectar. ¡Están juntos y, sin discernimiento del Espíritu Santo, es casi imposible saber cual es cual!

Aquí es donde empieza la lucha más fuerte. ¿Cómo me voy a ir de la iglesita en la que se casaron mis padres? ¿Cómo voy a dejar la iglesita que fundó mi abuelito? ¿Con que fuerzas voy a poder abandonar la iglesita donde me bauticé?

¡¡Es que en esa iglesia conocí al Señor!! ¡¡Es que en esa iglesia nos casamos con mi esposa!! ¡Cuantos recuerdos me trae! Eso es un verdadero festival de las emociones. Un real “show” del alma. ¿Y es malo, eso? ¡No! ¡Para nada! ¡Si Dios nos hizo con emociones!

Pero, eso sí; Dios nunca nos hizo para vivir por las emociones. No nos hizo para vivir según el alma. Nos hizo para caminar por el Espíritu. Y si el Espíritu, un día, te está mostrando con total claridad que aquella iglesia hermosa donde conociste a Cristo, donde te bautizaste, que es la misma en la que se casaron tus padres y también es la misma a la cual fundó tu abuelito, la misma en la que luego tú mismo te casaste, ha dejado de ser refugio del Espíritu para pasar a ser dominio de la carne y representación viva de Babilonia siglo veintiuno, mucho me temo que tendrás que dejarla e irte a otra, – si la encuentras -, donde se respete la palabra de Dios por encima de toda sabiduría humana.

Allí es donde vendrán las opiniones externas que serán arte de la batalla. ¿Cómo te vas a ir de la iglesia? ¡Hermano! ¡Me parece que el diablo te ha tendido una trampa y tú has caído! ¡Estás jugando con tu salvación, hermano, y con la de toda tu familia!

¡Con lo que se te ama, aquí! ¿Cómo nos vas a abandonar ahora? Es como que nadie te entiende. Es como que nadie puede ver lo que a ti se te ha mostrado. ¡Pero si no eres ningún privilegiado ni fuera de serie! ¿Cómo Dios te va a mostrar esto a ti, solamente, si no eres más que ninguno de los que se quedan?

Dios conoce el corazón de cada uno de sus hijos y sabe muy bien en que fase de crecimiento están. Algunos, hay que decirlo, todavía se sienten y probablemente se sentirán por mucho tiempo, muy cómodos en Babilonia, pero otros deberán salir ya y ahora. Es un misterio, pero Dios tiene tanto misterio para nosotros por develar, todavía…

Es tiempo de recapitular lo estudiado. Tu historia de Vida Eterna comenzó aquel día cuando alguien te dio la palabra que te hizo ver a Egipto por primera vez tal como era y no tal como a ti te parecía que era.

Un mundo lleno de pecado, de basura, de orgullos falsos y soberbias vanas; de valores perversos y de filosofías erróneas. El Espíritu Santo te dio tal convicción de todo eso que allí nomás decidiste salir para siempre de esa tierra nefasta, Egipto.

Luego la ley. Si entendiste claramente el significado de la Gracia, quizás no te pueda haber sido tan difícil abandonarla. Y finalmente Babilonia, lo más fuerte, lo más pesado, la batalla-batalla. Pero hermano…¿Y que ocurre si no la dejo todavía, si espero un tiempo, si oro para que cambie? Entiendo tu posición, tu amor y tu misericordia, pero quiero que leas Apocalipsis 18:4. ¿Qué dice? Que salgas de ella…así de sencillo. +++

(Apocalipsis 18: 4)= Y oí otra voz del cielo, que decía: salid de ella, pueblo mío. (Te dice que salgas, no que esperes que cambie u otra cosa similar) …para que no seáis partícipes de sus pecados, (Te está diciendo que, si te quedas, no importa por la razón que fuera, eres partícipe de sus pecados) …ni recibáis parte de sus plagas.

Esto concluye en dos cosas muy importantes que no siempre se han tenido en cuenta. Babilonia va a padecer plagas como las que padeció Egipto en tiempos de Moisés. Y la otra, es que si tú te quedas, así sea en el nombre de un amor cristiano que tapa en realidad tus propios sentimientos emocionales, vas a recibir una parte de esas plagas.

Porque resulta ser que hay un juicio inapelable sobre ese lugar, y hete aquí que tú estás exactamente en ese lugar. Y no vas a poder argumentar ninguna clase de inocencia, porque se te dirá que ya se te dijo, que ya se te avisó y que cometiste la mayor desobediencia de todas las desobediencias: la espiritual.

(Isaías 48: 20)= Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.

(Jeremías 50: 8)= Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los caldeos, y sed como los machos cabríos que van delante del rebaño.

(2 Corintios 6: 17)= Por lo cual, salud de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré.

Muy bien. Confrontación directa y sin ninguna clase de anestesias: ¿Te quedas o sales? Salir de Babilonia es, para Dios, salir de las iglesias rameras. Salir significa liberarse del juicio, de las plagas, dejar de ser cómplices y partícipes de su pecado.

Pero salir también representa entrar en un remanente que vive vidas limpias de justos que viven por fe. El que decida salir de Babilonia, no sólo habrá cumplimiento con los tres caminos obligados de un creyente, sino que habrá llegado a la realidad que se nos pinta en Romanos 11:5.

(Romanos 11: 5= Así también aún en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. (Aquí está la respuesta. No te lo ha revelado por tu valor, te lo ha revelado por su gracia, para que no te gloríes en ti mismo, sino en Él.)

(6) Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

(7) ¿Qué, pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos si lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos. (Entiende que los que eligen y deciden no irse, no es porque sean más malos que tú, sólo están endurecidos en sus corazones y no lo pueden ver).

(8) Como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, (El espíritu de estupor es ese que anda dando vueltas por tantas iglesias por allí, iglesias donde no se predica nada consistente, donde no pasa absolutamente nada y, sin embargo, por ese nefasto espíritu, la gente está como adormecida, como anestesiada y se pierde, se gasta, se desmorona, se cae, se duerme y se muere.) …Ojos que no vean y oídos que no oigan, hasta el día de hoy.

¿Hasta cuando dice que sucede o sucederá esto? Hasta el día de hoy. ¿Y como debemos interpretar ese “día de hoy”? De la única manera en que se interpreta la Biblia. Por revelación del Espíritu Santo. ¿Y que revela Él en este caso? Pues eso: hasta el día de hoy.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez